[Advanceshipping] El árbol

Tema en 'Fanfics Abandonados Pokémon' iniciado por LordKeNyi, 29 Septiembre 2010.

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    LordKeNyi

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    [Advanceshipping] El árbol

    Hola a todos, mi nombre es Kenyi y este es mi primer post en este foro.

    Soy fanatico de los FICs y soy advance (ashXmay). Este es uno de los trabajos que hizo sobre esta pareja, ya que me agrada.

    Espero les agrade esta historia.

    EL ARBOL

    PRIMERA PARTE

    Por fin llegue… al fin estoy aquí, en este amado sitio, en este gran árbol. El mismo árbol que fue testigo del amor que hubo entre nosotros, el mismo árbol donde la conocí… y el mismo árbol donde la perdí.
    Estoy cansado y con frío… pero feliz de haber vuelto a este lugar que me trae tantos recuerdos, recuerdos alegres… y también tristes. Para quien este leyendo esto, entonces te vas a enterar, de la triste historia que te voy a contar. La historia de un joven que a la temprana edad de dieseis años encontró el amor, pero también supo lo que es dolor… el dolor de perder a un ser querido, a un ser amado…
    Aún recuerdo aquellos días, donde finalizaba el otoño y daba paso al frio y blanco invierno. Estaba junto a ella, caminando hacia la casa de sus padres en las afueras de la ciudad. El lugar era precioso, rodeado por grandes montañas y alrededor de un inmenso bosque. Llegamos a las afueras de su casa, no se imaginan cuan conmocionado me quede cuando vi aquella inmensa residencia rodeada por un hermoso campo de flores… no tengo palabras para describir cuan impresionado estaba.
    Seguimos caminando hasta llegar a la entrada. Yo estaba muy nervioso, pero ella me dio ánimos sonriendo y me miraba, aquello me tranquilizó mucho. Y como negarme a esa mirada, aquella mirada que iba adornada por unos hermosos orbes azul zafiro, aquellos que me daban esperanzas y ganas de vivir cada día. Hasta ahora no me explicaba la razón de cómo una hermosa y adinerada señorita, de cabello castaño y ojos azules, a sus quince años amaba a un joven huérfano, travieso y despistado como yo. ¿Suerte o bendición divina? No se cual era la razón, pero no me importaba, porque ahora estaba junto a ella.
    Pero eso era motivo de mi preocupación. Ya había conocido a su madre en ocasiones anteriores y a su travieso hermano, de ellos dos su confianza me gané; pero ahora me tocaba conocer a su padre, solo pensar en eso y la idea de que no acepte que la querida niña de sus ojos, este con un mísero y vagando muchacho como yo; ese hecho de que la aparten de mi lado me bajaba los ánimos.
    - No te preocupes – me dijo ella sonriendo – pase lo que pase nadie ni nada me apartará de tu lado.

    Aquellas palabras me devolvieron la esperanza, sonriendo le asentí, lo cual la alegró mucho, después se dispuso a tocar la gran puerta de madera, y aguardamos a que acudieran a nuestra llamada. Pasaron unos segundos y la gran puerta se abrió, una señora vestida de negro y blanco:
    - Mucho gusto en verla señorita… joven, sean bienvenidos. Los estábamos esperando, por favor pasen hacia la sala – nos contesto cortésmente, invitándonos a entrar. Los nervios se apoderaron de mí nuevamente, pero sentí una suave mano blanca que tomo la mía, era ella y sonriendo me invito a que la siguiera, gustoso acepte su invitación.
    No me fije en los lujos de la casa ni lo inmensa e impresiónate que se veía por dentro, para no estar nervioso nuevamente, solo la miraba a sus ojos mientras caminábamos de la mano, ese brillo que emitían me tranquilizaba a medida que avanzábamos a través del hermoso piso de madera. Estaba embobado en esa mirada, hasta que ella se separó de mí para correr a los brazos de su madre, fue cuando volví a la realidad. Su madre estaba muy alegre, la abrazo muy fuertemente, ella por su parte estaba igual de alegre de verla después de mucho tiempo. Me puse feliz al ver aquella tierna escena, pero a la vez un poco envidioso y triste, ya que perdí a mi madre hace mucho tiempo y casi no la conocí. Pero sentí una mano que me saco de mis pensamientos, volteo a ver quien era y me di con la grata sorpresa que era su hermano menor que me estaba saludando. Si bien el no le agradaba mucho la idea de que alguien más tuviese la atención de su hermana, yo le caía bien y aceptaba mi relación con ella. Cabe decir que se gano mi respeto por defenderlo tantas veces de bravucones que lo molestaban y hasta le enseñé a defenderse; me sentí muy emotivo ya que era como tener el hermano menor que nunca tuve.
    Después de platicar un rato con el pequeño, salude cortésmente a la madre de mi novia haciendo uso de una reverencia. La señora era muy amable, si bien al principio desconfiaba de mi por mi condición social, ella vio en mi interior y se dio cuenta poco a poco que lo que sentía por su hija era real y no una simple fantasía de un niño vagabundo de dieciséis años. A pesar lo que decían la gente, ella siempre me dio la oportunidad de demostrarle eso, oportunidad que nunca desaproveché.
    - Es gusto tenerte aquí – me dijo con ternura y sonriendo como si de un familiar suyo se tratase.
    - Con respeto mi señorea, el gusto de estar aquí es mío – le conteste cortésmente con palabras que no se de donde me salieron.
    Ella se sorprendió la forma de mi habla, mientras que mi dulce castaña sonreía emocionada al verme así, al ver como me miraba me ruboricé un poco, pero estaba alegre por dentro al ver la impresión que le causé. Dicha alegría que fue cambiada por nervios y una fuerte preocupación al escuchar una voz grave que provenía del fondo del salón:
    - ¿Ya llego la niñita de papá? – como podrás adivinar, se trataba del padre de mi novia, la persona que había estado evitando conocer por el temor que me alejara de mi hermosa castaña. Ella por su parte corrió feliz hacia sus brazos, motivos no le faltaban ya que tenía tiempo sin ver a su progenitor, motivo del trabajo de este que lo dejaba fuera por mucho tiempo, pero estaba aquí para la ocasión especial. Cabe decir que dicha ocasión era la fiesta anual que ellos realizaban conmemorando el día en que vinieron a vivir a este lugar.
    Su padre tenía la misma sensación de nostalgia al abrazar nuevamente a su niña después de un largo año de ausencia, no evito que unas cuantas lágrimas cayeran por su rostro, al igual que mi novia, aquella escena fue tan emotiva que me hizo olvidar por un momento los nervios que me corroían por dentro. Después de una emotiva charla padre – hija, llego mí momento, el momento de enfrentar cara a cara a su padre:
    - ¿Papá?– le dijo con nerviosismo.
    - Si hija mía –le contesto mientras se apartaba del abrazo.
    - Ay alguien que quiero que conozcas – le contesto mientras se acercaba a mi lado, cosa que me puso muy nervioso.
    - Pero ¿Quién es este joven? Es uno de tus amigos – pregunto tranquilamente, pero con una mirada que expresaba intriga al ver las ropas que traía. Cabe mencionar que a pesar de mi humilde condición tenía un buen traje especial para estas ocasiones, traje que había sido regalo de mi madre, pero aun así era simple comparando con las ropas que ellos llevaban puestas; sin mencionar los zapatos que traía puestos, los cuales se podía apreciar los estragos que el tiempo había hecho con ellos. A pesar de esa apariencia humilde que reflejaba mi persona, el no me dirigió una mirada de desprecio como todos los de su clase con los que me había topado.
    - Si, pero el es especial – contesto ella con nerviosismo.
    - ¿Especial? Mmmm… ¿Tú eres? – expresó seriamente.
    - Mucho gusto en conocerlo Señor Balance - y así comencé a presentarme cortésmente, después le extendí mi mano en señal de saludo, no supe de donde saque el valor necesario para verlo fijamente a los ojos y presentarme, me pregunte si fui un poco audaz, pero lo hecho, hecho esta y ahora solo esperaba ansioso su respuesta.
    - El sentimiento es mutuo joven Ketchump – dijo mientras me estrechaba la mano fuertemente – pero una cosa me intriga ¿que especial es usted con mi hija?
    - Padre, el es… - dijo mi hermosa castaña nerviosa por la reacción de su padre, pero yo no la dejé terminar.
    - Con todo respeto y su permiso, yo soy… su novio – así es, pues me atreví a decirlo. Si alguien se lo debía decir era yo y no escudarme tras ella, eso mostraría mi valentía y mi hombría, al menos eso creía yo. Después de unos pocos segundos reaccione por lo que había dicho, pero al ver como en la cara de su padre se formaba una expresión nada agradable, me preparé para cualquier cosa.
    Y así resulto, el me cogió del cuello y me arrojó sobre uno de los muebles que estaban en ese cuarto. Su expresión no era nada agradable y tenia fruncido el seño.
    - ¡Osas decirme que eres el novio de mi hija! ¡Así descaradamente! – expresó con furia el señor de pelo negro.
    - ¡PAPÁ, PERO QUE HACES! ¡DETENTE! – le grito su hija con desesperación mientras veía como mi cuerpo era arrojado por los aires y caía pesadamente sobre el gran sillón de madera, que para mi suerte estaba cubierto con un suave colchón.
    - ¡Quieres que me calme! ¿Cómo? Dime que no es verdad que eres la novia de este indigente – expresó con furia mientras se acercaba hacia ella.
    - ¡NORMAN BALANCE! ¡CALMATE! – le grito su esposa tratando de tranquilizarlo. Pero ella no retrocedió, lo miro fijamente a los ojos, decidida a lo que iba a decir.
    - No padre, lo que escuchas es la pura verdad. Ese chico es mi novio, yo lo amo y el a mí. Esa es la realidad, te gusto o no – expreso desafiante y decidida, mientras sus hermosos orbes azul zafiro apuntaban hacia los ahora oscuros orbes de su progenitor. Este no le gusto la respuesta de su hija, lo considero como un gran insulto aquella actitud desafiante por un muchacho vagabundo.
    - Ahora verás – amenazó su padre mientras extendió su mano, mi hermosa castaña solo atinó a cerrar sus bellos ojos. Se escuchó un fuerte golpe… ella tembló al escucharlo, pero se sorprendió al no sentir nada, lentamente abrió sus ojos y se dio con la sorpresa de que ella no fue la que recibió el golpe, sino un joven de pelo azabache que se encontraba delante suyo; ese joven era yo.
    Al ver a ese descontrolado Norman como se acercaba amenazante a la niña de mis ojos, corrí hacia ella desesperado, sin importarme el dolor ni las heridas que me pude haber hecho por el altercado anterior, ni lo que vendría ahora. Me interpuse justo en el momento preciso llegando a bloquear la bofetada con mi brazo izquierdo y dando un leve empujón al señor de pelo negro con el derecho. Cabe decir que no sentí dolor al recibir semejante golpe por parte de un tipo que tenía más fuerza que yo. Todos se quedaron impresionados por la acción que había cometido.
    - Como osas – pregunto sorprendido el señor de cabello negro.
    - ¡NADIE TIENE DERECHO A PEGARLE A UNA MUJER! NI SIQUIERA SU PROPIO PADRE. Así que se le advierto, que no soy responsable de lo que pase si intenta hacerle algo – conteste desafiante y hecho una furia, nunca había sentido tal ira en toda mi corta existencia. Sabia que con esto estaba rompiendo todas las reglas de etiqueta al desafiar a mi suegro, al igual que se perdía toda esperanza de que aceptara la relación con mi hermosa castaña; pero mande todo eso al demonio, no me importaba nada de eso ahora, de lo que estaba seguro era el no permitir que nadie la toque; si eso implicaba sacrificar la poca reputación que me quedaba, por ella lo haría gustoso mientras no recibiera ningún daño en su bello rostro,
    El me miró desafiante, en ese momento me di cuenta que todo había acabado, en vano fueron mis esfuerzos por permanecer junto a ella, fue lo primero que pensé. En ese momento comencé a recordar cada uno de los bellos momentos que viví junto a ella desde el hermoso día que la conocí:
    Fue hace más de seis meses cuando los días aún eran calurosos en pueblo Sunrise.
    Yo era un chico vagabundo, huérfano desde hace mucho tiempo ya que perdí a mi madre a la corta edad de ocho años. Desde ese momento me la he valido por mi cuenta y he vivido en un colegio internado que queda a las afueras de la ciudad. El director de dicho internado fue muy amigo de mi madre, el me acogió y me permitió vivir en aquel lugar cumpliendo la última voluntad que le pidió mi madre antes de su deceso.
    Aquel colegio era exclusivo para la gente pudiente, por lo que al principio me sentí rechazado y me pase lo primeros días solitario, pero si mi madre algo me enseño fue a no rendirme nunca y seguir sonriendo aun cual malo sea la situación, y eso fue lo que precisamente hice. Miren cuanta razón tuvo mi madre, que al final mis esfuerzos fueron recompensados poco a poco ya que ese año hice mis dos primeros amigos: un muchacho moreno de pelo negro que me llevaba dos años de edad, hijo de una de las autoridades del pueblo, su nombre era Brock. A pesar de su condición social, no era de esos petulantes niños que alardeaban su afortunada situación, no el era completamente distinto a ese grupo: era travieso y flojo en los deberes, bueno en los deportes por su excelente estado físico, también tenia ego de Casanova desde muy temprana edad, pero siempre era rechazado por todas las niñas; pero más que nada era optimista y siempre me apoyaba en los momentos más difíciles y siempre me encontraba la forma de hacerme reír, sin mencionar las veces que me causaba gracia al ver sus muchos rechazos. El otro fue un muchacho castaño de mi misma edad, nieto del director de la escuela, el cual me gane su respeto poco a poco, su nombre era Gary. Al principio nos odiábamos y, éramos rivales en cada actividad que realizábamos, siempre tratando de superar el uno al otro, de esa rivalidad nació nuestra amistad; cabe mencionar también su talento en los deportes, en el baile y su sorpréndete ingenio, que siempre no salvaba de varios problemas. Pasado dos años se nos unió otro joven a nuestro grupo: un muchacho de cabello negro, hijo de un importante comerciante del pueblo, su nombre era Tracy y era un año mayor que yo. A pesar del nivel económico que tenía, era tímido y no le gustaba relacionarse con nadie, al verlo así me hizo recordar a mí en los primeros años, por lo que decidí invitarlo a formar parte de nuestro grupo, al que fue integrándose poco a poco. Recuerdo su talento para dibujar, su creatividad sin límites y su pasión por los poemas. Todos ellos fueron para mí más que mis amigos, fueron mis hermanos.
    Recuerdo con nostalgia todos esos años que paso junto a ellos. Nos hacíamos llamar “la élite cuatro” y siempre andábamos juntos y nos metíamos en problemas a cada rato. Cosa por la que era mal visto por algunas personas y compañeros, ya que me consideraban peligroso y una mala influencia para cualquiera. A pesar de eso nunca se apartaron de mi lado, ellos demostrarían que la gente estaba equivocada al decir esas cosas sobre mí, logrando cambiar la opinión de algunos, y sin dar resultado en otros.
    Con ellos transcurrí lo poco que me quedaba de niñez y comencé a vivir mi adolescencia, aprendiendo nuevas cosas, viviendo nuevas experiencias y conociendo nueva gente. De esto último cabe decir que aprendí a entablar amistad con el género femenino. Al principio, como cada joven, no importo la compañía femenina, pero cuando uno va creciendo siente esa necesidad. Mis compañeros también aprendieron lo mismo, aunque cabe resaltar que Brock fue prematuro en ese sentido. A pesar de ello no tuvo problemas en caerles bien a nuestras compañeras, al igual que el resto de mis amigos, yo era la única excepción ya que las niñas me tenían miedo o repugnancia debido a la mala fama que me había ganado. Pero con la ayuda y consejos de mis amigos, pude lograr al menos una amiga: Misty, que era de la misma edad de Tracy. De cada uno algo aprendí, habilidades e ideas que me han fortalecido y me han ido formando el joven adolescente que soy ahora.
    Pero todo tiene su final, llegando a la edad de quince años Brock se despidió de nosotros, ya que se había graduado del internado. El año siguiente lo mismo hicieron Misty y Tracy; y el año pasado lo hizo Gary. Yo debí haber terminado junto a él, pero lamentablemente reprobé el año escolar.
    - Estate tranquilo mi joven amigo – me decía con una sonrisa antes de viajar a una ciudad para seguir sus estudios – Seguro que podrás sobrevivir sin mí.
    - Aún me da pena el saber que ya no estaremos juntos como amigos – le expresé con tristeza. Si bien el podía burlarse de que al fin me había superado en algo, no lo hizo. También le daba tristeza irse, pero sabía que la vida debe continuar y que la amistad siempre quedará en nuestros corazones, eso era lo que trataba de hacerme entender.
    - Nosotros seremos amigos hasta el día en que nuestras almas abandonen este mundo. Tanto yo como el resto de la “elite cuatro”, incluyendo a Misty, comparten el mismo pensamiento, de eso estoy seguro.
    - Gracias amigo, por todo este tiempo de alegría.
    - ¡Ja! , ¿agradecerme a mí? Yo soy el quien debe estar agradecido, al igual que el resto, ya que gracias a ti cambiaron nuestras vidas radicalmente. Si no seriamos unos petulantes y creídos como la mayoría que sale de aquí – me contesto con una gran sonrisa. Al escuchar aquellas palabras, no pude evitar el derramar algunas lágrimas – Tranquilo amigo, siempre que te sientas solo, piensa en cada uno de nosotros y de los buenos momentos que hemos pasado juntos – fue lo último que me dijo antes de darnos un fuerte apretón de manos y despedirse para siempre de mi.
    Ahora me sentía solo e inseguro sin mis queridos amigos, teniendo en cuenta la mala reputación que me habían dado aquellas personas que no les agradaba. Pero sabia que tenía que seguir adelante, por ellos y por mi difunta madre, ya que a ninguno le gustaría verme en ese estado de depresión y soledad. Estaba decidido, terminaría ese año escolar con honores y sería alguien en la vida, ya que nunca estaría solo, al menos no sentimentalmente, siempre tendría a mis amigos y a mi madre apoyándome desde donde estén.
    Pero basta de hablar de mí. Remontémonos a aquel hermoso día donde conocí a mi primer y único amor en toda mi corta existencia hace seis meses.
    Era una tarde fresca de verano, salí del colegio y me dirigía a mi lugar de descanso, un lugar donde me olvidaba de todos los problemas que me aquejaban, donde me olvidaba que estaba solo físicamente y que todo mundo me despreciaba en ese colegio. Aquel lugar quedaba a las afueras del colegio, entrándose en el inmenso y verde bosque, lleno de hermosos y grandes arboles; pero uno de ellos era especial para mí. Era un enorme roble que quedaba en medio del bosque, para ser preciso estaba en medio del camino que hay del colegio hacia la casa de mi castaña. Dicho árbol había sido la base secreta de la “elite cuatro”, la cual consistía en un profundo hoyo en la parte media del mismo. No sabemos como el origen de ese hoyo, lo único que hicimos fue adornarlo a nuestro antojo; aquel árbol había sido testigo de buenos momentos que vivimos como equipo y de cómo habíamos crecido con el pasar de los años. Ahora sólo yo acudía fielmente a aquella fortaleza, donde me sentía feliz.
    Cierto que el trayecto era largo, pero valía la pena. Después de medio hora de caminata llegue al lugar deseado, pero note que alguien más estaba ahí: era una niña castaña que estaba de rodillas llorando en la falda del enorme roble. Después de pensarlo un poco, me fui acercando hacia ella para ver cual era el motivo de su llanto.
    - Hola, ¿pero que tienes? ¿qué ha pasado? - le pregunte cortésmente, aunque algo nervioso por la actitud que tomaría. Ella volteo al escuchar mi voz, como adivine se asusto al ver que era el chico extraño que todo el mundo hablaba. Pero ahí pude apreciar sus hermosos ojos azul zafiro que estaban bañados en lágrimas, expresaban una mirada temerosa al tenerme delante de su presencia.
    - No te asustes que no muerdo. ¿Ahora dime lo que te pasa? ¿Por qué lloras? – le pregunte bromeando y con una sonrisa, cosa que me impresionó y me pregunte desde cuando me comporto tan fluidamente con una jovencita. Ella me seguía viendo temerosa por lo que le fuera a pasar, pero sabía que yo era su única ayuda en estos momentos, después de vacilar un rato me dijo la razón que tanto la aquejaba.
    - Estaba de camino a mi casa cuando fui sorprendida por unos niños, ellos me quitaron mis cosas y después la arrojaron a ese oscuro y horrible hoyo en aquel árbol – me contesto con voz temerosa. Por mi parte me sentí un poco molesto al escuchar aquellas palabras, ella había insultado el sitio que yo consideraba especial, pero después de meditarlo un poco comprendí que solo era una inocente y asustada niña, un año menor que yo tal vez, y que ignoraba por completo lo que era aquel sitio para mi. Así seguí sumido en mis pensamientos hasta que unas palabras me sacan de ellos.
    - ¿Me ayuda? Por favor – me suplico con la voz entrecortada y mirándome directamente a los ojos, como resistirme a aquella tierna mirada. Sin vacilar un segundo trepé por el tronco de aquel imponente árbol, cosa que sorprendió mucho a la castaña y más cuando me interné en aquel oscuro hoyo, al que tanto temía, como si se tratase de cualquier entrada. Después de unos segundos salí con los objetos que ella tanto anhelaba, me alegre de ver aquella expresión de alegría en su cara y aquel brillo en sus ojos. Baje con cuidado y en sólo pocos segundos estuve a su lado, le entregue sus tan anhelados objetos. Ella estaba feliz por la acción que acaba de hacer, cabe resaltar que la imagen que ella tenía sobre mi cambio de un chico vagabundo y delincuente, a un héroe que vino en su ayuda cuando más la necesitaba. Dicha alegría le mando a darme un fuerte abrazo en señal de gracias, mandando al demonio todas las reglas de etiqueta y separación de condición social que tenia la actual cruel sociedad, dicho abrazo me ruborizó completamente, sin decir que me quede anonadado.
    - Gracias por ayudarme joven – me dijo sonriendo mientras se separaba del abrazo. Yo reaccione rápidamente cuando escuché sus palabras.
    - No hay de que, cualquiera hubiera hecho lo mismo – le dije mientras esboce una gran sonrisa. En el interior me sentía feliz, dentro de mí nacía un nuevo sentimiento, algo que nunca había sentido por nadie más.
    - Bueno es tarde y me tengo que ir – me dijo alegre, pero después se quedo en silencio un momento – pero la verdad me da miedo regresar sola, ¿me podría acompañar? – me pregunto sonrojada. No era la única ya que a mi también me puso nervioso al escuchar esa pregunta, la cual conteste sin vacilar – Claro, no hay problema.
    Los dos caminamos por el ahora oscuro bosque, al principio íbamos en silencio, el cual fue roto por ella al comenzarme a interrogarme sobre mi vida. Yo estaba ruborizado, pero había algo en mi interior que me llevaba a contestar sin vacilo, algo que hasta ahora no entendía. Pasado unos minutos desde que ella inicio la conversación, ambos nos estábamos conociendo. Por mi parte le conté todo sobre mi vida, de mis amigos y de aquel hoyo en el árbol que ella había despreciado y temido, por esto último ella se disculpo a luyendo que no lo hubiera hecho si hubiera sabido antes, la importancia que tenía para mí, disculpas que yo acepte gustoso. Después me enteré que ella estudiaba en la misma escuela desde hace cinco años y cursaba el mismo año que el mío, me pareció extraño el no notar su existencia antes, como pude ignorar tanta belleza reunida en un solo lugar. Supe que estaba en el internado, pero se regresaba por un buen motivo, el cual no recuerdo ahora, ya que estaba embobado en aquellos hermosos ojos azul zafiro que me cautivaron desde el principio.
    Después de caminar un rato llegamos a una especie de posada o market, afuera de la misma se encontraba un grupo de jinetes haciendo compras. Ella se alegró tanto de verlos ya que ellos trabajaban donde ella vivía, así que podía regresar tranquila a su casa.
    - Gracias por acompañarme joven – me dijo con una gran sonrisa.
    - No hay problema, pero no me llames así. Solo soy mayor por ti por un año. Llámame por mi nombre – le dije con total confianza, cosa que me sorprendió, porque hasta con Misty había tenía cuidado con mis palabras, ¿porque ella era la excepción?, fue lo que me pregunte.
    - De acuerdo. Nos veremos mañana – en eso me da un tierno beso en la mejilla, cosa que me dejo anonadado – Hasta pronto. Nos volveremos a ver, de acuerdo – fue lo último que dijo antes de marcharse.
    - D de acuerdo – fue lo único que pude articular mientras me tocaba la mejilla donde me había besado. Después de verla marcharse con los jinetes, me dispuse a retirarme hacia mi querido árbol.
    Al llegar ahí me acosté y pensé profundamente en lo que había vivido. Comenzaba a meditar sobre este sentimiento nuevo para mi, ¿acaso me había enamorado?
    - Vamos viejo vuelve a la realidad, ella pertenece a otro mundo, nunca tendrías oportunidad con ella. Además nunca se fijaría en ti – me dije después de pensarlo un poco y luego me dormí.
    Al día siguiente asistí al colegio, era un día como cualquiera. Hice lo mismo que todos los días, me senté en mi pupitre, despreocupado a lo que pasara a mi alrededor, como nunca llegué temprano ese día.
    - Buenos días joven – me dice una voz con ternura. Volteo y me di cuenta que era la misma castaña de ayer, estaba parada junto a mí me sonreía.
    - Ya te dije que no me digas así niña. Tengo un nombre – le contesté logrando reaccionar por la impresión, aunque algo asustado por lo que había dicho. Sin embargo ella me sonrió amablemente.
    - Muy bien. Lo haré si tú me llamas por el mío. ¿De acuerdo? – me contesto alegremente. Yo lo pude asentir.
    - Bueno te veo a la hora del almuerzo en la cafetería. Quiero conocerte un poco más – me dijo un poco sonrojada.
    - Ah, esta bien, ahí estaré – fue lo que logre articular sorprendido por su proposición, ella al escuchar esto me dio una gran sonrisa y se retiro alegre hacia su pupitre. Esto también sorprendió a todos los que estaban en el salón de clases: la chica más popular de ese grado hablando con el chico más temido del mismo, eso era algo que no se veía todos los días
    - ¿Te sientes bien? – le pregunta una peli azul, su mejor amiga.
    - Nunca me he sentido mejor – expreso ella tranquilamente, cosa que alarmo a los que estaban a su alrededor y me quedaron mirando, yo mire a través de la ventana para evitar las miradas, pero me quede pensativo por lo que había pasado.
    El día transcurrió sin novedades, hasta que llego la hora del almuerzo. No me moleste en buscarla, solo me senté en una mesa, solo como siempre, pensando en lo que había dicho era un broma. Pero al rato se apareció ella, con su bandeja llena de comida:
    - ¿Dónde te habías metido? – me dijo intrigante, yo me quede sorprendido sin saber que responderle – esta bien, ya olvídalo, ¿me puedo sentar? – me dijo al ver la cara de idiota que puse, yo solo pude asentir y ella se sentó feliz. Después de permanecer un rato en silencio, me atreví a preguntarle – Por que haces todo esto.
    - Tiene algo de malo conocer a la persona que me salvo la vida – dijo tranquilamente mientras comía.
    - No exageres, solo te ayude con tus cosas. No te salve la vida – le contesté intrigado por su respuesta.
    - Para mi lo fue. S i no fuera por ti, hubiera muerto de miedo – me contesto mientras me sonreía alegremente – por cierto hice esto para ti, en señal de agradecimiento por lo de ayer – me dijo mostrando un pequeño pastel de fresa con banana. Quise preguntarle el porque lo hizo, pero mi estómago me traicionó, pidiéndome que lo saciara, cosa que me avergonzó frente a ella. Ella por su parte rio divertida por lo que había sucedido, partió la mitad del pastel y me invito a comer, cosa que no pude rechazar. Al principio comíamos despacio, pero como ambos teníamos el mismo apetito, mandamos al demonio las reglas de etiqueta y comenzamos a comer como si no lo hubiéramos hecho en días. Después de un rato de comer como perecidos, nos dimos cuenta de lo que hacíamos, cosa que nos pareció gracioso a ambos, por lo que no evitamos reírnos uno de l otro. Mientras tanto se podía apreciar como todo el público nos observaba sorprendidos por aquella escena. Entonces terminamos de comer y ella se despidió prometiendo que nos veríamos al día siguiente, cosa que gustoso acepte. Así comenzamos con nuestra bella amistad, viéndonos cada día a la hora del almuerzo cada día.
    Una vez saliendo de clases, me dirigí al lugar de siempre como cada día, sin notar que alguien detrás de mi iba. Hecho el cual paso desapercibido hasta que llegue ha dicho lugar.
    - ¿Tan especial este lugar para ti? - me pregunto tiernamente una dulce voz, solo al oírle supe de quien se trataba.
    - Ese lugar oscuro que ves ahí, puede que te asuste a ti. Pero a mi me trae una paz estando ahí. Lugar donde se han suscitado hechos que mi vida han cambiado. Aquel lugar testigo de mi niñez y el comienzo de mi adolescencia – le dije tranquilamente sin voltear a ver a la persona, escuchar su voz me vasto para saber que se trataba de la hermosa niña de ojos azul zafiro. Inspirado por el momento trepe hábilmente las paredes del árbol, una vez llegado al lugar deseado voltee a ver a la persona que sorprendida me miraba desde las faldas de aquel imponente roble – Sube y te contaré el resto de la historia – le dijo dándole una sonrisa y extendiéndole mi brazo para invitarla a subir, cosa que ruborizó a la niña, pero aún así temerosa me dijo – Pero me da miedo entrar ahí – respuesta que en lugar de incomodarme me causo gracia por dentro al ver tal inocencia a su tierna edad.
    - Vamos no hay por que temer. Yo estaré siempre a tu lado para protegerte de cualquier peligro – al escuchar estas palabras, las mejillas de la niña se tornaron levemente de un color rojizo, pero seguía teniendo la misma expresión dudosa en su rostro. – ¿Confías en mí? – Me anime a preguntarle, cosa que la impresiono mucho – si en verdad confías en mi, entonces toma mi mano y déjate llevar – le conteste mirando fijamente a sus hermosos orbes, que se llenaron de un gran brillo al escuchar aquellas palabras que no se de donde me salieron, pero bastaron para que ella dichosa acepte mi oferta. Comenzó a escalar por las faldas del enorme roble, cabe resaltar que no le importó el elegante uniforme que llevaba puesto. Así fue subiendo hasta que mi mano salió a su encuentro; de esa forma la ayude a subir hasta mi humilde escondite.
    Al estar ahí cambio completamente su actitud. Pudo apreciar que no era oscuro ni siniestro como se veía por fuera; al contrario, estaba lindo por la forma como lo habíamos adornado cuando era nuestra base secreta, en el fondo del mismo habían dos pequeños agujeros por donde se colaba sin problemas la luz del sol por el día, y la hermosa luz lunar por las noches; a causa de esto, el lugar se veía iluminado por dentro. Era como tener una hermosa casa en el interior de aquel gran roble. – Es muy hermoso – me dijo conmovida al ver aquella belleza.
    - Nada es lo que aparenta su exterior. Siempre hay que ver el interior del mismo para apreciar la verdadera belleza, eso es lo que lo hace valioso para mi – dije igual de conmovido que ella. Pude experimentar un nuevo sentimiento, parecido al que había vivido en compañía de mis camaradas, pero más intenso, la soledad que aquejaba mi corazón se fue para siempre. Tan emotivos nos pusimos por ese momento que un hecho dejamos pasar, ambos de la mano seguíamos unido y poco a poco nos habíamos acercado estando muy juntos uno al lado del otro. Dejándonos llevar por la emoción, nos sentamos en un rincón sin soltarnos de la mano, seguíamos embobados al ver aquella belleza, tanto así que nos quedamos dormidos, juntos.
    Habrá pasado un poco más de una hora desde que en el reino de Morfeo caímos, hasta una ligera brisa nos fue despertando poco a poco. Yo me desperté antes que ella y pude notar todo lo que la emoción me había impulsado hacer: estaba abrazándola con una de mis manos y la otra sujeta una de las suyas. Ella tenía apoyada su cabeza sobre mi pecho, esto en lugar de ponerme nervioso, me lleno de una cálida alegría, se veía tan hermosa así dormida como estaba. Hasta que el ulular de un ave nocturna me hizo ver la realidad, ya era de noche y sabía que tenía que volver, lo menos que quería era que se metiera en problemas gracias a mí. Entonces me dispuse a levantarla suavemente, pero ella al sentir que la separaba, se aferró de mi pecho con tal fuerza que me dejo sorprendido – No quiero separarme de ti – me dijo conmovida mientras se aferraba con más fuerza a mi pecho. No se si lo decía entre sueños o estaba consiente, lo que si sabia era que yo estaba conmovido al escuchar dichas palabras. – Lo harás si no te llevo de regreso al internado en este momento. No quiero que te metas en problemas por mi culpa y te alejes de mi por ello – esto último no se que se me dio por decirlo, no se de donde encontré el valor para ello, pero lo que estaba seguro era que no me arrepentía de haberlo dicho. Estas palabras la hicieron reaccionar, pero a la vez la conmovieron y la alegraron, pudo comprobar que el sentimiento era mutuo y correspondido por ambos.
    Se separó de mi con las mejillas totalmente rojas, no se si avergonzada por lo que había pasado o conmovida por lo mismo. Yo baje primero del árbol, esperando para ayudarla a bajar, no se imaginan cual fue mi sorpresa cuando se tiro del mismo, esperando que la reciba en mis brazos, cosa que hice sin vacilar. Estaba anonadado con lo que había pasado, pero no logré articular nada mientras la bajaba, ello solo soltó una pequeña risita, alegre por el suceso, que para mi por una parte fue incomodo, pero por otra agradecí mil veces al cielo por que haya pasado.
    Caminamos en silencio, pero sonrientes a través del bosque, el camino se veía hermoso, iluminado por la luz de la luna y adornado por la danza de varias luciérnagas que volaban a nuestro alrededor, era algo mágico. Por fin llegamos al internado, la acompañe hasta la entrada del pabellón donde dormía.
    – Bueno por hoy esto es el adiós. Gracias por este gran día – me dijo risueña y mostrándome una gran sonrisa
    - Yo soy el quien tiene que agradecerte a ti, por tan gratos momentos. Ha sido el mejor día de mi vida – le conteste firmemente.
    - Digamos que ambos tenemos algo de crédito, ¿te parece? – me contesto sonriendo.
    - Mas de acuerdo no puedo estar – le dije devolviéndole la sonrisa.
    - ¿Mañana a la misma hora?
    - Te estaré esperando – una vez dicho esto me dio un tierno beso, pero este beso fue en los labios, para ser mi primera vez me quede pasmado, pero feliz internamente por esa acción.
    - Hasta mañana entonces – me contestó sonriente antes de marcharse subiendo las escaleras para dirigirse a su habitación. Yo por mi parte no me recuperaba de aquel bello momento que me parecía un sueño del cual no quería despertar. – Hasta mañana, mi niña de ojos zafiro – fue lo que pude articular. Pasado unos minutos me retire hacia mis aposentos, alegre por aquel día que en memoria grabado esta como el más glorioso de todos. Sin previa declaración alguna, pasamos de amigos, a ser pareja.
    Los días siguientes vivimos juntos muchas experiencias. A veces estábamos todo el día juntos, otras solo la veía en el almuerzo, pero el hecho de solo verla y tenerla cerca me bastaba para alegrar mi día. Pero sólo los dos veíamos con buenos ojos aquella unión, más la gente que la rodeaba no, debido a la mala reputación que me había ganado estos años; pero no nos importaba en absoluto, si lo que hacíamos era el de estar juntos. Pero ellos no entendían eso, por eso sus amigas comenzaron a meterle ideas ponzoñosas acerca de mi persona, pero mi castaña fiel a nuestra relación ignoraba aquellas. Al ver que fallaron en cambiar su opinión, fueron a buscar la ayuda de sus madres, y estas últimas, mas malvadas que las hijas, fueron donde la madre de la castaña. No se que ideas fueron las que le metieron en su cabeza, pero asustada vino al socorro de su hija al día siguiente. Llegó al internado en la tarde, a la salida de clases, nos encontró conversando amigablemente cerca a los juegos recreativos del lugar. Hay que resaltar que ella no tenía la actitud de una de esas mujeres pudientes y creídas, al contrario, su hija era su vivo reflejo, tanto en forma como en sentimientos, esto debido a que su pasado fue humilde. Cuando me vio pensó que las ideas que le habían metido sobre mi eran exageradas para describirme como un vulgar delincuente, pero como toda madre se preocupa por el bienestar de su hija, la llamo amablemente, no sin antes saludarme, cosa que me impresiono. Ella fue a su encuentro y le dijo que era su amigo, al menos eso le diría por ahora. Yo pase a retirarme, ya que me sentí incomodo por la forma en como pueda reaccionar su madre, pero motivado por la presencia de mi amada, la salude haciendo uso de una reverencia, para luego despedirme de ambas haciendo una seña con mis brazos. Esta actitud le hizo cambiar la imagen que tenía sobre mí, pero seguía desconfiando, como toda buena madre.
    - Hija mía, ¿estas de salir con el? – le dijo curiosa al ver como me quedaba mirando, no hizo falta que se lo contara, basto ver su mirada ya que una madre todo sobre su hijo sabe. Pero ella no lo negó, al contrario, se sintió aliviada: - Nada es lo que aparenta su exterior. Siempre hay que ver el interior del mismo para apreciar la verdadera belleza, eso es lo que lo hace valioso para mí – fue la respuesta de ella mientras miraba como me alejaba. Su madre supo de inmediato que aquello no era una ilusión, era amor verdadero, por lo que la abrazo y sonrió. Pero esto no le quito la desconfianza hacia mí, generada a causa de los comentarios escuchados sobre mi persona; pero como decía mi madre, todo al final tiene su recompensa si eres fiel a algo, y su madre aprendería lo que su hija quiso expresar con esa frase acerca de mí.
    Una vez a la salida de clases, caminaba por los pasillos del colegio, dirigiéndome hacia mi querido escondite, cuando a los lejos veo una escena que no fue nada de mi agrado: tres facinerosos a un niño estaban golpeando. Los tres lo tenían dándole de patadas en el suelo, querían encerrarlo en un armario, cosa que el se oponía como podía, cosa que incentivaba la furia de esos pillos. Si algo odiaba, era el ver como se aprovechaban de alguien indefenso. No me importó estar amenazado de ser expulsado, mande al demonio aquellas reglas y fui al socorro de aquel pequeño niño. Los agresores se dieron cuenta muy tarde de mi presencia, a todos tome por sorpresa y con haciendo uso de mis habilidades de lucha, en segundos yacían inconscientes en el piso. Después pase a socorrer al niño que me miraba temeroso, pero al ver a sus agresores vencidos, me abrazó llorando, ese abrazo fue como el que da un hermano menor a uno mayor en busca de protección.
    - Tranquilo pequeño, todo estará bien. Vamos a la enfermería para que te atiendan – le contesté, pero aun así no quiso zafarse de mi, por lo que lo tuve que llevar cargado en brazos hacia el lugar donde recibiría atención médica. Habiendo llegado ahí, se separó de mi lado y se fue con la enfermera, yo lo hice una seña de que no me iba a ir, lo esperaría, el me dio una sonrisa.
    A la hora llego el director, el encargado de disciplina y los padres de los “agredidos”, que estaban indignados al ver la golpiza que sus hijos habían recibidos. No me sorprendí el hecho que estuvieran ahí y me estuvieran buscando, sólo pedí esperar al niño a ver como era su estado de salud. Se sorprendieron mucho al oírme hablar de él, ya que pensaban que yo lo había agredido, según testimonio de los tres pillos, cosa que me causo gracia. Sin alterarme comencé a contar mi historia, pero en el fondo sabía que no me iban a creer. Tal como dije, el escuchar mi versión causó indignación en los padres, que no se comían mi cuento. Estaba a punto de ser llevado a la fuerza cuando el niño salió a mi auxilio, entonces corroboró con mi testimonio, a luyendo sobre los abusos de sus hijos que le habían causado desde hace mucho tiempo. Al parecer mi persona le había dado valor al niño de contar esos hechos, que no había dicho antes por temor a más abusos, pero ahora veía en mí como a la persona que lo defendería. Para evitar más altercados, acompañe al director sin protestar, no sin antes despedirme del niño.
    - Pero tú no has hecho nada malo. No tienes que pagar por eso – me dijo sollozando.
    - Tranquilo, todo estará bien. Nos volveremos a ver, de acuerdo – le conteste mientras me alejaba hacia la oficina de la máxima autoridad del colegio, esas palabras lo tranquilizaron un poco, pero sabía que tenía que hacer algo si lo que quería era evitar mi expulsión.
    En la oficina del director no sucedió nada nuevo, fue lo mismo de siempre, el discursito, los regaños, la indignación de los padres y la negación de los “agredidos”. Siempre era lo mismo, ellos, por su estado social, se salían siempre con la suya, pero esta vez parece que habían dado su golpe definitivo, estaban logrando mi expulsión. Este hecho me entristeció mucho, ya que no vería más a mi castaña, pero a la vez no me arrepentía por la buena acción que había cometido. Pero cuando vi todo tinieblas, una luz de esperanza vino a mí socorro.
    Por la puerta entro una señora castaña, madre del niño que había salvado; este último lo acompañaba. No saben cual fue mi sorpresa al ver que era la madre de mi linda niña de ojos zafiro.
    - Señor director. Con todo respeto, lo que dice este joven es la verdad. Mi hijo me conto todo lo sucedido – a luyo en mi defensa. No podía creer lo que estaba pasando, al igual que los agresores y sus padres.
    - ¿Es verdad lo que dices niño? – le pregunto el director. Al escuchar esto, los tres agresores miraron fijamente al niño, tratando de intimidarlo, cosa que lograron, pero el se refugió en mi mirada. Yo le sonreía, sonrisa la cual lo calmo y lo lleno de valor.
    - Es verdad señor. Estos tres han estado abusando de mí desde hace mucho tiempo. Y no me miren así, si mirada intimidante ya no funciona conmigo – les contesto amenazante el niño, cosa que sorprendió a todos los presentes, pero a mi y a su madre nos causo gracia. Por primera vez se hizo justicia, y eso me bastaba.
    Después de comprobar la culpa de los tres, pasaron a retirarse, no sin antes pedir que se me castigue a mí también. A pesar de las quejas del niño y su madre, el director consideraba que había cometido una grave falta.
    - Los siento hijo, pero no es la primera vez que te metes en un lío así – dijo con una gran pena en el alma.
    - Pero el salió en defensa de mi hijo, no puede castigarlo a él – dijo la señora castaña tratando de defenderme.
    - Lo siento señora, pero el ha faltado a las reglas – contesto seriamente.
    - Tiene que pagar como el delincuente que es. Que sea expulsado – expresaban furiosos algunos de los padres que aún no se retiraban. Entonces el director estaba a punto de tomar su decisión, cuando una mano lo detuvo.
    - Por favor señor, al menos dele la oportunidad de defenderse – era el niño al quien había salvado y suplicaba por mi inocencia, cosa que conmovió a todos.
    - De acuerdo. Hijo tienes algo que decir en tu defensa – me dijo mirándome seriamente.
    - Se que lo que hice estuvo mal, pero no me arrepiento de haberlo hecho – conteste seguro de mis palabras, cosa que enfureció a los padres presentes, pero continúe hablando antes de que pudieran articular insulto alguno – Dicen que los que no obedecen las reglas no son llamados hombres, pero lo que no saben es que este mundo, a veces hay que romperlas para hacer lo correcto. Si es así prefiero no ser un hombre, si eso significa dejar que abusen de alguien más. Ustedes consideran basura a los que rompen las reglas, pero los que abandonan a otros son considerados peor que basura a mi parecer. Si es así, entonces estoy orgulloso de ser una basura – les dije manteniendo una gran sonrisa y mirando fijamente a todos, seguro de lo que había dicho, aunque por una parte aquellas palabras salieron para ganarme la impresión de la madre de mi niña. No supe cuanta razón tuve. Aquellas palabras impresionaron a todos, los padres de los agresores no tuvieron otra más que retirarse, perplejos al ver que habían sido vencidos. Mientras que el director no decidió expulsarme, pero me mando una advertencia, cosa que me alegro, al igual que el niño y su madre.
    Al salir ellos me hicieron la invitación a cenar, cosa que no pude rechazar y mejor si venía de la madre de mi novia. Acordado el lugar y la hora, me despedí de ellos y alegre me dirigí a mi humilde morada, a prepararme para esa gran cena.
    Una vez listo, me dirigí al lugar acordado, aunque estaba muy nervioso por la ocasión. El lugar era un restaurant lujoso, cosa que me puso más nervioso. Al llegar ahí pude reconocer a una persona muy querida, era mi novia que lucía hermosa con un bonito vestido rosa. Al verme corrió a mi encuentro y me abrazó lo más fuerte que pudo.
    - Gracias por ayudar a mi hermano – me dijo ella apretándome más fuerte.
    - Tranquila hija mía, no lo dejas respirar – dijo una voz femenina que provenía detrás de ella.
    - Si hermana, lo vas a matar – dijo graciosamente una voz infantil. Se podrán imaginar quienes eran. Todos reímos cuando su hermano pronuncio aquellas palabras.
    La velada fue agradable. A pesar de no saber reglas de etiqueta, me trate de comportar lo mejor que pude, causando la impresión en los familiares de mi novia, hasta en ella misma. Por mi parte yo estaba contento al ver dado tan grande paso en esa relación. Una vez terminada la cena llegamos al internado, pero solo yo me iba a quedar ahí, ya que ella y sus familiares se regresaban a su morada por que era fin de semana. Me despedí agradecido de su madre y de su hermano, y por último de mi querida niña. Esta, no pudiendo resistir la emoción, me dio un tierno beso en los labios, cosa que hizo que me pongan nervioso, ya que sus familiares estaban presentes. Grande fue mi sorpresa al ver que me sonreían en lugar de incomodarse por aquella acción, luego se retiraron. Si esto significaba tener novia, me agradaba la idea. Me hubiera encantado ver la expresión que ponían mis amigos al verme así.
    Los días siguientes se quedaron impregnados en mi memoria como hermosos recuerdos que los atesorare en mi corazón por siempre: momentos que pasamos juntos; tardes hermosas que pasábamos en, ahora, nuestro árbol. También pasaba tiempo con mi pequeño cuñado, como dije antes era como el hermano menor que nunca tuve. Como se lo había prometido, le enseñe a defenderse de este cruel mundo, como afrontar diversos peligros y cuando debía ser listo para zafarse de incomodas situaciones. Sabia que era el novio de su hermana, cosa que no le agradaba del todo, pero no le molestaba, ya que me respetaba y me veía como un discípulo ve a su maestro. Pero hubo algo que tuve que ayudarle a combatir: su timidez.
    - Tienes que buscar amigos. No siempre estaré contigo en todo momento – le dije esperando que trate de entender mis motivos. Al principio lo entristeció al escuchar tales palabras que pensó que no quería estar más tiempo con el, pero al explicarle lo que de verdad quise decir, me prometió vencer aquel impedimento que tanto le aquejaba.
    Todo aquel empeño que puso por vencer su timidez dieron frutos dos semanas después, me alegro verlo con su grupo de tres amigos: - Ahora somos al nueva “elite cuatro”, ¡la leyenda ha renacido! – me decía sonriente, mientras que los otros tres niños lo apoyaban. – No es así, maestro – me dijeron al unísono, esto último me hizo sentir un gran orgullo internamente. Quien me hubiera visto, no me habría reconocido: hace ocho años era un niño vagabundo y travieso que se siempre se metía en problema; ahora era el instructor de cuatro niños que seguían los pasos que yo y mis compañeros hicimos hace tiempo. Cuatro traviesos niños, llenos de una infinita imaginación, metiéndose en problemas, de los cuales yo siempre los sacaba; verlos así me traía tantos recuerdos. Mi novia estaba conmovida al ver lo que había conseguido con ellos, aunque no apoyaba las travesuras. Cada vez que hacían una, se ganaban un regaño de parte de ella, pero iban a refugiarse en mi apoyo. Ese grupo de niños fueron para mí más que mis hermanos menores, fueron como los hijos que hubiera querido tener con ella…
    Para compensarlos después de haber ganado una competencia, llevo a todo el grupo y a mi novia hacia la base secreta:
    - Se lo han ganado. Desde ahora esta será su base secreta – les dije alegre y mejor me puse cuando vi la reacción en sus caras. Estaban tan emocionados que no tardaron mucho tiempo en investigar su nueva morada.
    - ¿Estas seguro? Pensaba que era especial para ti y para nosotros – me dijo un poco dudosa mi novia y algo triste al tener que compartir aquel lugar que hasta ese momento había sido de los solo de nosotros dos.
    - Ahora tus eres lo más especial e importante en esta vida - le conteste – además ellos lo cuidaran bien, al igual que hicimos yo y mis amigos hace tiempo atrás. Además siempre podemos venir a este sitio en las tarde – al terminar de decir esto ella me abrazó emocionada por aquellas palabras. Después nos quedamos viendo felices el ver como jugaban esos niños, al ver esa inocencia infantil llena de imaginación, me hizo sentir bien.
    - Dentro de dos días habrá una fiesta en mi casa. También regresará mi papá. Quiero que tu este presente conmigo – me dijo cuando ya nos regresábamos.
    - ¿Estas segura? Ahí habrá mucha gente que no mira con buenos ojos a lo nuestro. No quisiera hacerte quedar mal, además ¿si no le caigo bien a tu padre? – le conteste con un tono triste, imaginándome lo que pudiere llegar a pasar. Ella al sentir tal preocupación me aquejaba, me abrazo y me dio un tierno beso, el cual correspondí gustoso. – No importa lo que llegase a pasar. Estoy segura de que si estamos juntos, nada malo nos pase. Yo siempre estaré ahí contigo – me dijo antes de volver a besarme. Estaba decidido, hidria a su casa, sin importar lo que pasara, nunca me separaría de ella…
    Para quien este leyendo esto, podrá entender el porque de mi actitud cuando vi que su padre la iba a lastimar. No me importaba lo que sucediera conmigo después ni sabia que es lo que pasaría por tan gran osadía de parte mía; pero del algo estaba seguro, nadie la tocaría mientras yo este con vida.
    El señor de pelo negro se acercaba hecho una furia, con una mirada intimidante que reflejaba odio hacia mí, a pesar de ese miedo que causaba, mas fuerte era mi deseo de protegerla.
    - ¡Te ordeno que te apartes! – me dijo en tono desafiante.
    - ¡Nunca! ¡Haga conmigo lo que quiera, pero a ella no me la toca! – le conteste firmemente mientras me preparaba para lo peor.
    - Ella debe pagar por la osadía de contestarle a su padre. Y tu también, estas faltando a la reglas de esta casa, donde yo soy el quien manda – me dijo alzando el puño, tratando de intimidar, pero no retrocedería a mi palabra.
    - En este mundo caótico y cruel, regido por esas reglas, son considerados basura los que las desobedecen - el señor se impresionó al escuchar tales palabras – lo que no saben es que a veces hay que romperlas para hacer lo correcto. Aquellas locuras se hacen… por amor. Con orgullo aceptare ser llamado o considerado de cualquier forma, si eso implica impedir que le haga daño a mi NOVIA – esto último lo dijo con sinceridad, mirando fijamente hacia los ojos de su padre. Pero supe que tal audaz actitud mía tendría una consecuencia, pero por ella estaba preparado para lo que viniera. Ella estaba asustada y se escondía detrás de mí, me abrazaba por la espalda y lloraba conmovida por tal actitud mía.
    - Muy jovencito. Si esa es tu decisión, entonces solo déjame decirte una cosa… - expresó el señor de cabello oscuro, con la mirada desafiante y alanzado su brazo. Entonces me prepare para el inevitable golpe que vendría a continuación… al menos eso era lo que pensaba.
    - ¡Bienvenido a la familia! – me dijo sonriendo mientras que con su mano le daba una caricia a su hija. Aquellas palabras nos sorprendieron ambos. No entendía lo que pasaba, el comenzó a reír al ver nuestra reacción. Mire a todos lados y me di cuenta de que a ambos nos sonreían su madre y su hermano; pero seguía sin entender nada, al igual que ella que de mi aun no se separaba.
    - Joven, usted ha pasado mi prueba. Sería un honor que alguien tan noble como tú tenga a mi hija por pareja – dijo sonriendo el señor de cabello oscuro.
    Esta noticia me dejo muy perplejo, era muy bueno como para ser cierto. Mientras que mi novia lloro de felicidad y corrió a los brazos de su padre, esta gustoso acepto dicho abrazo. Mientras que a mi lado venia su hermano, que me daba una seña de aprobación, como si hubiera esperado que reaccione de aquella forma.
    - Papá sabes que malo fuiste al hacernos esto.
    - Se que fui exagerado actuando. Pero veo que lo que al final logre mi cometido – luego la bajo y se dirigió a mi, aún estaba confundido y no sabia lo que realmente pasaba. – ¡Si pues! Al juzgar por expresión, veo que si fui muy exagerado.
    - No, no entiendo – le conteste.
    - Bueno jovencito, yo no soy de los que juzgo a las personas por su apariencia ni condición social, sino por la actitud y los sentimientos que presenta. Al igual que tu, yo tengo un pasado humilde, pero he sabido salir adelante hasta convertirme en lo que soy ahora. Pero sin olvidar los valores que formaron el hombre que soy ahora. Dichos valores hace valiosa a las personas, sin importar la riqueza material que puedan tener. Tú has demostrado tener aquello que yo tanto admiro. Así que con mucho gusto acepto tu relación con mi hija.
    Aquello no podía creerlo, no tengo palabras para describir la emoción que me embargaba. Estaba tan alegre que hasta me daban ganas de llorar.
    - No sabe lo feliz y agradecido que estoy – articule tendiéndole estrechando su brazo, cosa que el acepto gustosamente. Después volteo a ver a su hija – ¡Qué esperas niña! Ve junto a él.
    Aquella orden la obedeció al instante. Hacia mi ella corrió y me dio un fuerte abrazo, muy emocionada de por aquel momento. Producto de aquella emoción un beso en los labios me dio, acción que me hizo sentir muy nervioso considerando que delante de sus familiares nos encontrábamos, inmediatamente nos separamos, sonrojadas por lo que había pasado. Estos al ver tal acción comenzaron a reír muy alegremente, cosa que nosotros imitamos gustosamente.
    - Ahora solo falta la fijar la fecha de la boda – se burló alegremente el más pequeño de todos, dicho comentario hizo que ambos nos pusiéramos totalmente rojos en solo pensar en dicho suceso. Cabe resaltar que mi niña se ilusiono con la idea, no le molestaba en lo absoluto la idea.
    - No te ilusiones demasiado hijo. Los estas avergonzado – le contesto divertido su padre mientras abrazaba a su esposa, que estaba más que conmovida al ver como había crecido su hija en tan poco tiempo.
    - Tu padre tiene razón. Quizás más adelante, ¿no? – le dijo guiñándole un ojo a su marido.
    - Tal vez.
    Dicho esto, todos comenzamos a reír. Tengo que resaltar que ese día pude experimentar algo nuevo: por primera vez en toda mi vida, supe lo que es pertenecer una familia.
    -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
    CONTINUARA

    Espero haya sido de su agrado. Muy pronto lo continure.

    Kenyi se retira.
     
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  2.  
    Gold

    Gold Entusiasta

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    Re: [Advanceshipping] El árbol

    Esto ya lo había visto por otros lares pero no me animé a comentar...
    Ahora lo hago.

    Manejas muy bien la narración, se puede sentir los sentimientos de Ash...
    De la ortografía no tengo quejas, todo esta bien, aunque debes separar los parrafos y también cuando los personajes hablan porque sí es un poco molesto para la vista ver todo junto.

    Hasta la proxima...
    ¡C-ya°
     
  3.  
    oridiana

    oridiana Guest

    Re: [Advanceshipping] El árbol

    :llorar:ha sido un muy buen fic,muy emotivo y que demuestra las diferencias sociales.Aunque hubiera sido mas un Universo Alternativo,porque no hay pokemons y todo los personajes estan en un contexto diferente,aunque mantienen su personalidad.Causas mucha emocion en cada linea.Aunque me demore bastante en leerlo completo y hubiera opinado antes solo que con examenes no tenia mucho tiempo d eleerlo tampoco.Te pido que lo continues tienes mucho futuro :llorar1:
     
  4.  
    JaquiMCR

    JaquiMCR Guest

    Re: [Advanceshipping] El árbol

    vaya tienes mucho talento, la verdad es que me emocione mucho leyendo esto, es increible, pude sentir cada uno de los sentimietos que Ash tenia y los de May tambien, :) que gran historia me gusto mucho, espero que pronto pongas la continuacion ^^
     
  5.  
    Josef Barbera

    Josef Barbera Artista sin talento

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    Re: [Advanceshipping] El árbol

    !!!!!!bubuska llega a la escena ¡¡¡¡¡¡¡

    aunque no te conosco diria con gusto que eres un COMPAÑERO mio

    !!!!que forma mas Hermosa de hacer una critica sosial sobre la difencia de clases estoy muy emocionado no avia encontrado a alguien que pudiera ...

    a se me olvido lo que iba a decir es que estoy muy emocionado ja esto es espectacular no pierdas es estilo amigo, perodon , COMPAÑERO

    SI SIGO ESCRIVIENDO LO EMOCIONADO QUE ESTOY JA NO PARO

    se retira bubuska

    P.D: genial genial COMPAÑERO
     
  6.  
    Ibaz

    Ibaz Entusiasta

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    Tu historia me encanta al principio me han dado ganas de llorar , es una historia preciosa no la abandones, ya espero que llegue pronto la siguiente parte :)
     
  7.  
    DarkusRide

    DarkusRide Guest

    Estuvo bastante bueno llevo poco tiempo de leer fics pero este es uno de los que mas me han gustado espero que lo continues:D
     
  8.  
    Harvey Miller

    Harvey Miller Entusiasta

    Capricornio
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    Es uno de los mejores fics que he leido,por no decir el mejor.He preferido siempre esta pareja.Como ya han dicho,tu narración es excelente y concisa.Aparte,es uno de los pocos fics que casi me hacen llorar.Es muy emotivo y entretenido.
    Bueno,de nota te pondría un 10/10 en general.
     
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