One-shot A la curiosidad la mató el pollo [Calígula]

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por ceci, 28 Abril 2019.

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    ceci

    ceci ᶦ ᶠᵉᵉˡ ˢᵖᵃʳᵏˢ Usuario VIP

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    Título:
    A la curiosidad la mató el pollo [Calígula]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1924
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    Era un día como cualquier otro: la nave se paseaba frente a una estrella que estaba de paso en dirección a donde sea que los estuvieran llevando. Se suponía que tenían que estar durmiendo, como siempre hacían en los viajes largos, pero si algo había escuchado entre las conversaciones que no solían involucrarlo, algún imbécil había dejado la llave del gas abierta y un sector se había quedado prácticamente en coma de tanto sedante que habían inhalado, y el resto…


    Ahora estaban aburridos en un viaje que duraría alrededor de 15 días terrícolas en lo que llegaban a la estación más cercana para recargar los tanques.


    ¿Y qué podía hacer un centenar de marines atrapados en una nave por dos semanas enteras sin nada mejor que hacer?


    Comer, como Gabriel hacía, por supuesto; comer todo lo que se le pusiera en frente porque cuando lo ponían a dormir su cuerpo se tenía que conformar con sueros y otras cosas.


    Pero el resto… Sí, el resto estaba entrenando. Y ni siquiera el reciclador de última generación de la nave tenía potencia suficiente para limpiar el aire infestado en olor a axilas y medias sudadas, prendas con las que el personal de lavandería lucharía por al menos cinco días.


    ‘Los marines deberán ser individuos fuertes, tanto física como mentalmente, y estar siempre disponibles para actuar rápido y con cautela, buscando la resolución más eficaz e inteligente para resolver los problemas’


    ¿Inteligentes? Sí, cómo no, pensó Williams mientras estornudaba por décimo quinta vez en esos cinco minutos que llevaba contemplando los anillos del planeta que tenía enfrente.


    Tan inteligentes que se pusieron a sudar como animales para matar el aburrimiento.


    No había que malinterpretar a Gabriel. Él era un adicto al ejercicio por sí mismo. Es decir, no era trabajo fácil casi dos metros y pesar casi lo mismo que un ternero, comer como un cerdo y todo eso sin ejercitarse como caballo. A Gabriel le encantaba el ejercicio, pero no cuando se tenía a un sector entero aislado en un sueño porque tenían suficiente gas como para dormir por seis meses, situación por la cual se había acortado el ciclo del acondicionamiento del aire, dejándolos respirando un vaho constante.


    —Por qué no fui parte del sector 3… —se preguntó en voz baja, de forma casi indistinguible, escondido tras su máscara.


    Y si estornudaba siete mil veces por minuto con el tapabocas puesto, no se quería imaginar el desastre que sería si se quitara el paño de la cara.


    —¿Y despertarte con una disfunción eréctil por sobredosis de sedante? Paso. Me gusta poder coordinar mis cinco miembros al mismo tiempo.


    Esa era una voz que Gabriel podía reconocer, al menos de forma vaga. Era ese chico… ¿Josh? ¿Yoshua? ¿Sasha? No, Yasha. Era el mismo Yasha con el que a veces entrenaba en el cuarto de peleas. Por supuesto que el capitán había puesto a Gabriel a recibir los golpes con las almohadillas, porque si le hubiera tocado pelear contra un flacucho como él… bueno, lo habría mandado contra las cuerdas del ring sin tener que esforzarse demasiado.


    —¿Cinco? —Se podía decir que Gabriel no tenía ni una habilidad social porque poco uso había hecho de ellas en su vida como para decodificar las ironías de buenas a primeras—. ¿Y de dónde sacaste eso? No he visto prueba en mi vida que afirme lo que estás diciendo.

    —¡Hablas! Ya pensaba que todo ese músculo te había comido la lengua. —exclamó Yasha, sorprendido, porque sabía que el gigante podía enviarte a saludar a tus ancestros allá en la tierra de un suplido, o al menos eso era lo que se rumoreaba, pero nunca había podido sacarle una palabra coherente detrás de la otra—. Pero… ¿hay pruebas que nieguen lo que estoy diciendo?

    —Pero… la lengua es un músculo… y… ¿por qué necesitarías pruebas que nieguen algo de lo que tampoco hay evidencia?

    —Pues no lo sé, viejo, yo solo sé que no me gustaría despertarme con los huevos revuel…


    Y Gabriel estornudó. El aire salió tan fuerte y tan rápido de su boca que Yasha no pudo hacer más que admirar la calidad de esas máscaras y plantearse la necesidad de conseguirse una, que quizás y hasta le resultaban más fuertes que su propia armadura.


    —Salud —comentó como si tal cosa.

    —Gracias.


    De pronto el tema de los penes desviados pasó a segundo plano en las intenciones de Yasha. El rubio siempre se había fijado en Gabriel desde que puso un pie en esa nave. Vamos, que no era muy difícil interesarse en saber más del tipo que podía cambiar bombillas de luz sin usar una escalera, que usaba un overall más grande que las sábanas de su propia cama, que lucía pálido al lado de las paredes, que tenía la mirada más cansada del mundo y una boca que constantemente estaba masticando algo. Gabriel era alguien sumamente interesante a la vista, quizás no por bello, pero sí por inusual. ¿Dónde más podías encontrar a un gigante albino que parecía no tener bolsillos suficientes para esconder comida? ¿Un gigante que se aislara de la sociedad como si les tuviera miedo aunque pudiera hacerles viento solo con el batir de sus pestañas?


    Y mientras más intentase Gabriel esconderse del mundo, más tiempo y esfuerzo invertía Yasha buscándolo en los rincones, aunque sea para verlo practicar sus costuras en la piel de las uvas, utilizando toda su fuerza de voluntad para no comérselas todas y guardarse una para practicar.


    —Eres grande, muy grande —comentó Yasha tras unos segundos de silencio, a sabiendas que, por lo tranquilo que Gabriel se veía, el gigante no tenía intención de romperlo en algún futuro cercano—. ¿Y aún así te enfermas tanto?
    —¿Alguna vez te contaron la historia de las alergias? —preguntó Gabriel, más que dispuesto a contar su historia porque era un tema que le apasionaba y le pegaba en el huesito de la suerte, en lo profundo de sus narinas—. Generalmente surgen por exposición al polen, al polvo, o algo tan insignificante como cambios de temperatura. Pero aquí estoy yo, grande, como dices, viviendo en un ambiente controlado por la última tecnología jamás creada por los ingenieros más capaces de la galaxia, con alergia al aire.

    —Supongo que todos tenemos una debilid…


    Otro estornudo.


    Y detrás de ese otros tres más.


    —Salud, Gabriel.

    —… Gracias.


    La curiosidad por las máscaras poco a poco se volvía una obsesión al ver cómo ese mísero trozo de tela aguantaba las violentas corrientes de aire que salían de Gabriel.


    A esa altura de la conversación las máscaras no eran lo único que a Yasha le revolvían la curiosidad de forma insana. Había vivido con la incertidumbre de acercarse a Gabriel desde que lo vio y lo analizó por primera vez. En un lapso de 5 minutos no solo lo había encontrado solo en un pasillo, la oportunidad perfecta para hacerse matar por la curiosidad.


    A veces uno simplemente tiene que actuar como un suicida.


    —¿Sabes qué sirve para curar los estornudos?


    De pronto una chispa iluminó los ojos de Gabriel, como si por fin, después de mucho tiempo, se hubiera despertado.


    —¿Qué cosa? —le apresuró Gabriel.

    —Pues un susto, claro. Un susto puede curar tu nariz.
    —¿Un susto? ¿De qué me…?


    Y antes de que Gabriel pudiera darse cuenta de lo que estaba sucediendo, Yasha le había bajado la máscara hasta la barbilla, descubriéndole los labios.

    —Y contener la respiración.


    Yasha llevaba varios minutos sin saber exactamente qué carajo estaba haciendo con su vida. ¿Acercarse a un tipo que fácilmente pesaba el doble que él cuando estaba mojado, que le huía a la sociedad como a toda interacción social? Check. ¿Establecer una conversación con el gigante cuando los marines más jóvenes mojaban la cama con las historias y leyendas que se centraban en Gabriel? Check. ¿Proceder a tener un contacto levemente íntimo con el mismísimo equivalente de pie grande en la edad moderna espacial y arrancarle la máscara, esa que siempre le cubría la cara como si la tuviera cosida a la piel? Check.


    ¿Tomarlo de la nuca y plantarle un beso que le robara el aliento? También check.


    Y vaya sorpresa se llevó Yasha al sentir que Gabriel sabía a vainilla y no a muerte. Sonrió así contra sus suaves labios, porque además de parecer un poco sorprendido por lo abrupto de las acciones del rubio, no lo estaba rechazando. Quizás no lo correspondía con las habilidades del mejor besador del mundo, porque sentía sus carmines temblar contra los suyos propios, como si estuvieran reteniendo palabras, seguramente preguntas, sin intención alguna de cortar el contacto.


    Entonces, justo cuando Yasha inclinó la cabeza impulsado por la necesidad de intensificar ese mísero contacto, de acercarse, de buscar respuestas a preguntas que sus sentidos aturdidos no le dejaban terminar de plantear, su momento se vio interrumpido por el parlante de la nave.


    Marines, presentarse al comedor en los próximos cinco minutos. La cena está servida.


    Gabriel no necesitó más que escuchar la palabra cena para tomarlo de los hombros y separarlo de su cuerpo. Y Yasha, por su parte, abrió los ojos para encontrarse con una imagen que ni en sus sueños más salvajes se había imaginado: el gigante sonrojado como un tomate.


    Y si sus ojos se habían mostrado brillantes cuando le habló de la cura de los estornudos, bueno, en ese momento eran un par de faroles.


    —Hoy es noche de pollo frito —anunció Gabriel, con tal seriedad y convicción como si le estuviera detallando la ruta estelar para encontrar el último planeta de la galaxia con agua potable disponible.


    Yasha no tuvo oportunidad de protestar al respecto porque para cuando fue capaz de abrir la boca para articular algo, Gabriel ya se había dado vuelta y había comenzado una speed walk en dirección a la cafetería. Una sonrisa torcida se dibujó en su rostro mientras fruncía el ceño porque, ¿desde cuándo un trozo de pollo sintético clonado en un laboratorio era más importante que él?


    —¡Y esa es la cura para el hipo, no para los estornudos! —gritó Gabriel cuando ya le llevaba varios metros de ventaja, sin siquiera dignarse a darse la vuelta para mirarlo una última vez.


    Su orgullo estaba, sin duda, lastimado. ¿Pero su curiosidad? Oh, su nivel de curiosidad estaba por las nubes.


    En ese mismo pasillo, Yasha Mason Tarasov se había propuesto captar la atención del gigante a como diera lugar.


    Así se tuviera que disfrazar de un maldito pollo.
    .
    .
    .​
    ACÁ ESTOY YO QUE NI SIQUIERA HE ENTRADO OFICIALMENTE AL ROL PERO YA ESCRIBÍ UN FIC ME DOY ASCO.

    Pero qué puedo decir ;-; Yashabriel is life♥ Yaoi is life♥ Neki is life <333333 Pero sí, o sea, entré al rol con la intención de aprender a rolear porque es algo que quiero hacer desde que entré a este foro hace años Y NUNCA TUVE TETAS SUFICIENTES PARA METERME A ROLEAR pero aquí estoy INFECTADA CON EL VIRUS DEL FANGIRLEO DESDE DÍA UNO PERO NO IMPORTA porque así soy feliz <3 Neki bb espero que te guste PORQUE DE DONDE SALIÓ ESTE SEGURO SALEN MÁS

    PD: SÍ YA SÉ QUE PUSE COMO 20 VECES LOS NOMBRES DE LOS PERSONAJES PERO ES PARA QU LES QUEDE GRABADO QUE YASHA Y GABRIEL LLEGARON A LA SIUDAD PARA SACUDIRLES LOS CALZONES A TODOS USTEDES ASÍ QUE SI NO ME VAN A DECIR QUE YASHABRIEL IS LIFE MEJOR NO ME DIGAN NADA EN LOS COMENTARIOS NOS VEMOS EN NARNIA GRACIAS POR LEER
     
    Última edición: 28 Abril 2019
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    Insane

    Insane Usuario VIP Comentarista empedernido Estudiante de Edición

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    OMGGGG. Compartir rol con Ceci que es mero fangirleo me hace fangirlear el dobleeee.

    Hablando de la historia, me causó gracia porque pensé lo mismo con respecto al susto. Para el hipo, no para las alergias, pero parece que ha funcionado (?) Omgggg, cómo osaron interrumpir esa escena. Y Gabriel debe tener varios tapabocas guardados, pobre hombre.

    Y Por Deooos, espero shippes a mi personaje con el tuyo porque sí ;-;
     
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    rapuma

    rapuma Fanático

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    ¡Ahora entiendo porque no querías que se muera! xD

    Lloré de la emoción al encontrarme un relato del rol, snif snif. Gabriel me agrada, un tipo con más apariencia de toro que otra cosa, pero con un corazón de oro. Yo sabía que Yasha se andaba con algo extraño, ahora veo por qué :P
     
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