A diferent party (Chirtsmas)

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por InunoTaisho, 11 Diciembre 2010.

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    InunoTaisho

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    Título:
    A diferent party (Chirtsmas)
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    5
     
    Palabras:
    3138
    Esta es una historia corta en cuatro capítulos largos (o tal vez cinco) jajaja, antes del inicio del Kanketsu. Es mi contribución por la temporada

    Una fiesta diferente.

    Capitulo 1

    En la mañana de Navidad, en la época Sengoku, Aome se despedía de sus amigos. Y se llevaba a Inuyasha con ella. El Hanyō no entendía bien el porque, pero como la pelinegra le prometió una suculenta cena, por las buenas ni quien se queje. Había nevado un poco, por lo que les dejó a Sango y al monje Miroku unas bufandas y un gorrito de lana a Shippou. Para Kirara una capita tejida.

    ¡Nos vemos en dos días! — les dijo sonriente — Y pórtese bien monje Miroku — miró al aludido con un poco de seriedad.

    Señorita Aome, — contestó aquel haciéndose el ofendido — soy un monje bien portado.

    ¡Keh! Si como no — interrumpió Inuyasha con cara de fastidio.

    ¡Qué les vaya bien! — dijo Sango sonriendo como Aome… y jaló a Miroku de la oreja en cuanto notó hacia donde… iba la mano “maldita” — Yo cuidaré a su Excelencia.

    Y yo a Sango — afirmó Shippou mientras Kirara maullaba en señal de despedida y Miroku hacía un gesto de dolor.

    La pelinegra y el peli plateado miraron por última vez al monje con cara de “no entiende nada” y después brincaron al interior del pozo, para desaparecer por la barrera del tiempo.

    ¡Me gustaría que pudieran venir! — dijo Aome en cuanto ella e Inuyasha llegaron del otro lado — ¡Sería divertido! — suspiró.

    ¡Keh! ¡Cómo si no conocieras lo maniático que es Miroku! — le espetó enojado el ojidorado mientras la ayudaba a salir — ¡Seguramente se metería en problemas con… Sango, por las mujeres!

    Tienes razón — pensó Aome y puso cara triste.

    Además… ¿no crees que sería más… difícil que pasaran desapercibidos? — preguntó dudoso — Con esa ropa antigua…

    No, ese no sería el problema. — afirmó la pelinegra — El problema es la conducta incivilizada del monje Miroku y… la agresividad de Sango. — y sonrió como tontita — Controlarte a ti es más fácil — y se sonrojó un poco pensando que llevaba a Inuyasha… de una correa como buena mascota.

    Aome… — Inuyasha le lanzó una mirada furibunda — ¿Qué diablos estás pensando?

    Salieron de donde se oculta el pozo y se encaminaron hacia la casa. Era cerca del mediodía, pues habían desayunado con sus amigos en el Sengoku y Aome les había prometido regalos para todos, incluida la anciana Kaede. Llegaron justo a tiempo para… ir de compras con mamá. Así que con la gorra en la cabeza y las bolsas bajo el brazo se encaminaron al supermercado.

    En la época Sengoku, mientras tanto…

    Miroku y Sango se quedaron ahí un buen rato. Los dos tórtolos conflictivos estaban sentados en el brocal del pozo, uno al lado del otro. Él le había tomado dulcemente una mano y ella estaba colorada de las mejillas. A pesar de que le había pedido matrimonio, el monje no dejaba algunas mañas haciendo que la exterminadora se mostrara bastante celosa. Sango había estado a punto de mandarlo a freír espárragos, pero terminó perdonándolo porque… lo ama. Y él ya se comportaba un poco mejor. Ahora, aprovechando la ausencia de sus amigos, Miroku estaba tratando de ser amable. Shippou y Kirara miraban hacia el fondo, paraditos a la orilla.

    ¡Qué envidia que sólo el bobo de Inuyasha pueda ir! — dijo el kitsune suspirando — Por lo que me dijo Aome van a tener fiesta… pero no puede llevarnos a todos.

    Así es, — dijo Miroku suspirando también, y el pensamiento lo traicionó — es una verdadera lástima no poder conocer a las lindas mujeres de su época.

    Sango se puso seria y le lanzó una mirada cruel.

    ¿Acaso dijo algo sobre mujeres… Excelencia? — le dijo con enfado.

    ¡No, para nada! — poniendo cara tonta con su gotita anime, pero no le soltó la mano — ¿Cómo crees si tú eres… — y la abrazó con pasión, atrayéndola suavemente hacia él, haciéndola cambiar el gesto — la más especial para mi?

    Y la mano “maldita” agarró… lo que le gusta agarrar. Shippou y Kirara pusieron ojos de puntito mientras Sango volvió a “enograrse”.

    ¡Excelencia es usted un…! — y le iba a soltar el cachetadón cuando…

    Los dos resbalaron y cayeron dentro del pozo. La reacción de Miroku fue hacerse para atrás en cuanto percibió lo que Sango le haría, pero como no la soltó, con la inercia… se precipitaron al fondo. En cuanto se dieron cuenta de lo que paso…

    ¡Echen paja! — gritó Miroku y abrazó de más a Sango.

    ¡Excelencia! — gritó ella y también lo abrazó.

    Los dos pequeños seres parpadearon asombrados e inmediatamente cerraron los ojos, como esperando el golpazo de los dos conflictivos al caer… pero no oyeron nada, aunque les pareció percibir un resplandor… el mismo que se desprende del pozo en cuanto Aome viene o va para la otra época.

    ¿Qué pasó? — se preguntó Shippou y los dos se asomaron — ¿A dónde se fueron?

    Se dieron cuenta de que… la pareja ya no estaba ahí.

    ¡No es justo! — gritó el kitsune y se lanzó violentamente al fondo, con tan mala suerte que sólo se hizo un chichón — ¿Por qué yo no? — lloró de dolor.

    Kirara maulló, en señal de resignación.

    A través de la barrera del tiempo…

    Si me muero de esto no dudes que te amo — le dijo a Sango.

    Los dos tenían los ojos cerrados y apretados, pues también esperaban el trancazo.

    No exagere, no nos vamos a morir, únicamente nos va a doler — afirmó ella — Pero usted tiene la culpa, Excelencia.

    Llegaron suavemente del otro lado, pero ellos no se habían dado cuenta. Miroku se encontraba tendido de espaldas contra el suelo del pozo, y Sango arriba de él. Estaban fuertemente abrazados.

    ¿Pues que tan profundo es este pozo? — se preguntó el monje y abrió los ojos — No veo el cielo y siento la tierra a mis espaldas y… — volvió a poner cara de perversa satisfacción — ¡el paraíso en mis manos! — porque las caderas de la exterminadora estaban justo al alcance.

    ¡PAF! Ahora si la cachetada fue certera mientras Sango se enderezó rápidamente.

    ¡EX CE LEN CIA! — lo miró con su “aura maligna” desbordada y la furia reflejada en sus ojos cafés — ¡Si la caída no lo mató yo si lo voy a hacer!

    ¡Sanguito, cálmate! — le puso cara de susto, sobándose el cachete y apartándose hasta donde pudo — ¡Creo que ya no estamos con Shippou y Kirara! — señaló hacia arriba — Al parecer cruzamos la barrera del tiempo…

    ¿Estamos en la época de Aome? — le chica se sorprendió y se tranquilizó mirando hacia arriba — ¡Cierto! Ya no se ve el cielo. ¿Qué cree que ocurrió, Excelencia? — y ahora lo volteó a ver, con la duda reflejada en sus ojitos.

    Afortunadamente el pozo no es tan estrecho, así que Miroku pudo levantarse pero decidió ya no abusar más de su buena suerte… o Sango lo mandaría de vuelta al Sengoku con graves lesiones.

    Lo ignoro. — afirmó — Lo importante es salir y buscar a Inuyasha y a la señorita Aome.

    Bien Excelencia, — dijo ella y lo miró escrutadoramente — ¿y cómo vamos a salir?

    Eee… — sonrió nuevamente como bobo — buen punto. ¿No traes nada?

    Mi traje y mis herramientas se quedaron allá, — negó con la cabeza — así como su báculo. O sea que…

    Tenemos que esperar a que nos descubran, — al monje le brotaron gotitas anime — o llamar a voces. ¿Qué sugieres?

    Al unísono Excelencia — la exterminadora también puso cara de tonta — porque si no… quien sabe cuanto tarden en notar nuestra presencia.

    ¡Inuyasha! — gritaron a viva voz.

    Para su suerte… el único que los escuchó fue el abuelo de Aome, que andaba por ahí limpiando el templo. El anciano se asomó al oír los ruidos extraños y se espantó al ver a dos jóvenes con atuendos antiguos… en el fondo del pozo mágico.

    Mi buen señor, — dijo Miroku amablemente — ¿podría decirle a Inuyasha…?

    ¡Espíritus malignos atraídos por… ese muchacho! — gritó el abuelo, y arrojó unos cuantos pergaminos “benditos”, para después tapar el pozo — ¡No se llevarán a mi nieta sin pelear, no señor!

    Espere señor usted no… — decía Sango cuando el viejito puso la tapa y los dejó a oscuras — ¡Um!, creo que vamos a tener que esperar a que nos delate.

    Pues… ¡aprovechemos el tiempo! — dijo el mañoso y se abalanzó sobre ella, agarrándole… lo que siempre le gusta agarrar.

    ¡No me toque así, atrevido! — ¡PAF! Otra cachetada dada con furia — ¡Guarde su distancia o si no…! — se sintió una vez más su presencia maligna.

    ¡Sango, controla tu ira! — el ojiazul se sobaba nuevamente el cachete y buscaba en el suelo los papeles caídos — ¿Dónde están los pergaminos? — susurró para si — ¡Tranquila! — le dijo con miedito, sintiendo que ella se acercaba como una fiera.

    ¡Usted primero! — casi se le va encima… para “matarlo” a golpes.

    El anciano salió corriendo rápidamente y cerró la puerta, en la que puso varios pergaminos más.

    Tengo que consultar las sagradas letras, — dijo suspirando agotado, después de colocar como 15 pergaminos — y hablar con ese muchacho sobre los espíritus que atrajo.

    ¿Cuáles espíritus abuelo? — le preguntó Aome con curiosidad mientras Inuyasha lo miraba extrañado.

    La familia acababa de llegar con las compras y habían visto el extraño comportamiento del hombre al colocar como poseído los pergaminos en la puerta del pozo.

    ¡Te buscan los espíritus malignos de tu época! — se dirigió al Hanyō — ¡Los acabo de encerrar en el pozo!

    ¿Espíritus malignos? — parpadeó asombrado — ¿Esta seguro anciano?

    ¿Crees que no se distinguir las presencias negativas? — se ofendió el abuelo.

    Eee… — tartamudeó Sota interviniendo un poco — Vamos a casa mamá, — jaló a su madre suavemente porque la señora Naomi miraba absorta al viejito — “Amigo con orejas de perro” se encargará de eso… ¿verdad?

    ¡Keh! Cualquier basura — confirmó Inuyasha y rápidamente se dirigió al pequeño local, rompiendo los pergaminos “benditos” al abrir la puertita.

    ¡Nooo! — lloró el abuelo — ¿Cómo pudiste?

    Tranquilo abuelo — Aome le palmeó la espalda sonriendo tontamente, y alcanzó a Inuyasha.

    El Hanyō se había quedado como petrificado.

    No… puede ser — dijo asombrado.

    ¿Qué ocurre? — preguntó Aome, y escuchó…

    ¡Sinvergüenza! — ¡PAF! — ¡Aprovechado! — ¡PAF! — ¡Manolarga! — ¡PAF! — ¡Pervertido!

    ¡Sango, por favor, pido paz! — se oyó la suplicante voz de Miroku entre tantos golpes.

    Inuyasha levantó la tapa.

    ¡Mierda! ¿Cómo diablos llegaron?

    Los dos miraron sorprendidos hacia arriba… porque estaban en una postura muy comprometedora. Sango había sometido a Miroku y estaba encima de él, a la altura de su cintura, y ya le había metido varios golpes pues el monje tenía los cachetes colorados. Y es que por lo que se veía… la había querido “exorcizar” para domarla con un pergamino inservible del abuelo… y lo puso a la altura de su pecho. Obviamente que eso no hizo más que ponerla furiosa.

    ¡Inuyasha amigo! — dijo agradecido el monje — ¡Sálvame!

    ¡Monje Miroku, Sango! — Aome se asomó y se alegró de verlos… poniendo después ojos de puntito — ¿Qué pretendía hacer allá abajo, monje Miroku?

    Nada que Sango no quisiera. — se defendió el aludido — Hermosa, ¿te puedes quitar de encima de mí? — le dijo a la castaña con unos ojitos suplicantes.

    La exterminadora se había quedado paralizada con la mano al aire al ver a su amigo Hanyō… y reaccionó poniéndose muy colorada al sentir la mirada azul del monje mañoso sobre ella y darse cuenta de en donde se encontraba.

    Lo siento Excelencia, — se enderezó los más rápido que pudo y lo ayudó a levantarse — me dejé llevar… ¡Pero usted tiene la culpa… — lo soltó y se volteó con cara de avergonzada — por…!

    Ya, tranquila. — dijo con amabilidad para saldar la discusión — Oye Inuyasha, no te quedes ahí parado y sácanos de aquí.

    ¡Keh! Por mi te quedas… te la pasabas bien — dijo burlón.

    ¡Inuyasha! — lo regaño Aome — ¡No seas grosero!

    El peli plateado se retiró de la orilla un poco espantado, porque Sango le lanzó una de sus miradas frías y crueles mientras a Miroku le brotaban más gotitas anime.

    ¡Voy por una cuerda! — dijo Aome en voz alta para que le escucharan sus amigos y salió corriendo — Abuelo, no son espíritus malignos, — le habló al anciano — son mis amigos del Sengoku.

    ¿Cómo diablos pasaron? — preguntaba Inuyasha una vez más.

    No tengo idea. — dijo Miroku — Sango y yo nos caímos…

    Por su culpa Excelencia — afirmó la chica y se cruzó de brazos viéndolo de fea manera.

    Como sea, — sonrisa bobita por enésima vez, avergonzado ante esa cara dura — el caso es que llegamos aquí y… ya.

    La pelinegra llegó con la cuerda y la arrojó para que el peli plateado los ayudara a subir.

    Las damas primero, — dijo Miroku galantemente a la exterminadora, cediéndole el paso — si no puedes te ayudo — la miró con cara de inocente.

    Mire quien lo dice. — observó sarcásticamente Sango. Subió con agilidad, dejando al monje con gesto de resignación, en lo que Inuyasha y Aome pusieron ojos de puntito otra vez — Usted es algo lento Excelencia — le sonrió desde arriba.

    En eso tienes razón, — confirmó el Hanyō jalando la cuerda para subir al monje — y sería más lento si estuviera como su maestro.

    ¡PLONC! Miroku lo golpeó con el puño cerrado al llegar arriba, y un signo de enojo palpitaba en su frente.

    ¡Muy gracioso! — le espetó enojado — Lo que pasa es que estoy herido.

    ¡Keh! — se sobó el pequeño chichón — Pero bien que querías… ayudar a Sango a subir… de otra forma.

    Ya cállense los dos. — dijo Aome con severidad — Vulgares.

    Las dos muchachas echaban chispas por los ojos, lo que hizo que los dos varones… cerraran la bocota.

    ¡Vengan! — Aome volvió a sonreír y tomó a Sango de la mano — ¡Tomarán un baño y nos divertiremos, porque esta noche es Navidad!

    Salieron del pequeño local, seguidas por los muchachos.

    ¿Navidad? — preguntaron al unísono los tres antiguos.

    Sí, — confirmó la pelinegra — es una linda celebración para recordar el nacimiento de Jesucristo, el Salvador Hijo de Dios.

    Sus amigos parpadearon asombrados.

    Ya les explicaré — suspiró un poco — Por ahora lo importante es presentarlos a mi familia y… — los miró un poco escrutadora — buscarles algo más “ad hoc” a la época, para que vayamos a pasear.

    Así que entraron a la casa, mientras Sango y Miroku abrían los ojos de más… de la sorpresa al ver una vivienda tan diferente a las del Sengoku.

    Nota de la autora: Es mi aportación para desearle a todos un buen fin de año y sigamos divirtiéndonos con buenas historias aquí en Fanficslandia. Sayonara y no pierdan la conti de mi “breve” historia en cuatro largos actos, y mis fics principales.
     
  2.  
    Cinderella

    Cinderella Usuario común

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    Nee, ¿por que Miroku es tan mano larga? xD Bueno, como siempre yo comentando tu fics!
    Waoh, quedo bien, me ha echo reir y.. hacer que me ponga colorada (?)
    Como dije anteriormente ¿MIROKU HASTA CUANDO TU Y TUS PERVERSIONES? bien hecho que Sango lo golperara, a pesar de que quedaron en una posicion muy comprometedora! x'D
    ¿Como es eso que lo Kagome lo amarro con una cuerda al pobre Inu? xD
    Ah quedado fantástico, me avisaras cuando pongas la conti ;)

    Sayonara~
     
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    Kai Stavros

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    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Kya que emoción tan emocionante!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    Te adoro y envidio siempre tienes tanta facilidad para hacer historias comicas y pintorescas, muy al estilo Miroku divertidas con un humor de doble sentido ¡te envidio! ¿Sabes todo el tiempo quqe tengo pensando un "especial navideño"? Meses, y nada absolutamente nada....No es justo. Como debe de saber mis historias se inclinan al plano romantico extremo o sobrio, y jala a la tristeza y melancolia extrema...para la comedia soy fatal, por ello tus historias me gustan tanto (yo deberia de estudiar y no lo hago por leer, ¡viva la vagancia!).

    Miroku nunca dejará de ser mano larga o "maldita" como él le dice ...jejeje.
    InuYasha me da mucha risa...se pone al brinco en cuanto Kagome le regaña, pero aun así es querido tal y como es: un idiota, algo insensible, arrogante, burl'on, idiota y un sin fin de cosas mas.....etc......
    Pobrecito el abuelo de Kagome, tanto que se esfuerza el por mantener al templo libre "de espiritus malignos" y a Inu ni cosquillas le hacen....una gran gastadera de papel...Imagino la pose en la cual atraparon a la pobre exterminadora y el monje In fragantti...jajajajajaja....
    Espero ansiosa los otros capis, felices fiestas para todos y espero ver como será la de nuestro particular grupo....

    "Y así el monje recibió una cachetada" (te quedaria genial de firma jajajaja) Sayo
     
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    InunoTaisho

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    Gracias por postear y gracias por leer....jejeje comicidad al estilo Miroku esta bueno, y la firma... se oye genial, pero yo soy "el padre" de los dos Taisho jajajaja por eso firmo asi, con mis palabras profundas de sabiduria jajajaja. Angels, Kagome no amarro a Inu de una cuerda, solo lo imagino como si fuera una mascotita tierna, ya ves que luego ella alucina cosas simpaticas. Y Sango es una salvaje... porque el mañoso la provoca con sus cosas... pero ellos son asi tambien jajaja. Kag love Inu, ya veras que tan al brinco se pone el Hanyo con su pelinegra por la pareja conflictiva y sus situaciones, llegaron para desesperarlo un poco jajajaja pero lo importante es el significado de la Navidad. Sayo y disfruten esto sin perder de vista mis fics principales.
     
  5.  
    InunoTaisho

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    Comedia Romántica
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    Capítulo 2

    ¡Aahh! — dijeron al unísono Sango y Miroku, observando detenidamente la casa y la decoración.

    En la noche se verá más bonita. — Aome estaba sonriente ante la expresión de asombro de sus amigos — Adelante.

    Inuyasha aún miraba a los tórtolos conflictivos con cara de duda y molestia… porque no se había planteado vigilar al monje y sus mañas ni a la exterminadora y sus arranques de celos.

    ¡Mamá! — Aome jaló a Sango a la cocina y los muchachos las siguieron — ¡Vinieron mis amigos!

    ¡Bienvenidos! — saludó la señora Naomi — ¡Los amigos de Aome son como mis hijos!

    Sota los miró fijamente, pues el ropaje era de lo más extraño. Ellos se dedicaron a recorrer la cocina. Sango, como toda mujer curiosa, señaló… todo.

    ¿Qué es esto Aome? — dijo al ver el microondas — ¿Y esto? — se dirigió al refrigerador — ¿Cómo funciona? — la estufa…

    Miroku reaccionó dos segundos después.

    Perdón… — saludó amablemente a la mamá — Dulce señora, se le agradece. Ya veo de donde sacó la señorita Aome sus encantos. — y le tomó las manos — ¿Le gustaría tener otro hermoso hijo conmigo?

    Recibió un golpe en la cabeza con una sartén.

    ¡Excelencia, compórtese y respete! — la castaña lo miraba con furia y casi le deforma el cráneo — ¡Es una mujer casada!

    La señora Naomi parpadeó asombrada. Sota también abrió la boca con sorpresa. Inuyasha y Aome pusieron ojos de rendija y el abuelo… entró en ese momento llorando por sus pergaminos “benditos”.

    ¡Qué gracioso es tu amigo! — volvió a sonreír la mamá y se soltó de Miroku, el cual tenía cara de dolor.

    Monje Miroku… — Aome le lanzó una mirada enojada.

    Torpe — dijo Inuyasha, mirándolo también de fea manera.

    Lo siento… — se enderezó sobándose la cabeza, en la cual ya había un feo chichón momentáneo, y miró a Sango con vergüenza — sólo quise ser amable.

    Ella aún emanaba esa esencia maligna y lo miraba duramente.

    No se preocupen. — intervino la señora Naomi con su acostumbrada sonrisa — Disculpa, pero no quiero más hijos y soy viuda.

    Los dos, Miroku y Sango, se sonrojaron apenados.

    Eee… — tartamudeó Aome — Mamá, mis amigos, el monje Miroku y Sango. Ella es yōkai taijiya.

    ¿En serio? — preguntó Sota con admiración — ¿De verdad exterminas yōkai?

    Sango miró al niño con ternura.

    Tú debes ser Sota, ¿verdad? — y lo abrazó plantándole un beso cariñoso en la mejilla — ¡Qué gusto conocerte! Yo también tengo un hermano menor. — en ese momento le brotaron lágrimas — ¡Oh Kohaku!, ¿dónde estarás ahora?

    Sango… — le dijo Miroku consolador y se acercó — tranquila…

    ¡Excelencia! — ahora lo abrazó a él — ¿Qué planes perversos tiene Naraku para mi pobre hermano? — y siguió llorando en su hombro.

    Eee… — Aome puso cara triste — Sango, no te desesperes…

    El abuelo y la mamá se quedaron con cara de preocupación al ver llorar a esa linda joven. Sota también puso cara triste. Sólo Inuyasha pareció enfadado.

    ¡Keh! Con llorar no arreglas nada. — le espetó — Naraku aun no va a matarlo, y nosotros lo cazaremos primero antes de que lo intente.

    Sango… — intervino Aome — Inuyasha tiene razón. Por ahora no está bien preocuparse, ya lo encontraremos.

    Sango… — Miroku le acariciaba suavemente la espalda — no llores más mi dulce niña, lo salvaremos de ese malnacido.

    Además no vinieron aquí para que te quejes por algo que vamos a resolver. — volvió a decir duramente el Hanyō — ¡Así que para tu drama!

    Sus tres amigos lo miraron con dureza. La exterminadora aún tenía lágrimas brillando en sus bellos ojos y no se soltó del monje.

    ¡Osuwari! — le espetó la pelinegra — ¡No seas tan duro con ella!

    ¡Aome! — ¡PAF!, dijo el ojidorado en cuanto se azotó.

    ¡Cálmate ya Sanguito y sonríe, que así te ves más linda! — Miroku la miró tiernamente y ella sonrió… para después soltarle un buen bofetón al siguiente segundo.

    ¡Tenía que ser abusivo! — ¡PAF! y volvió a verlo con enojo — ¿No puede controlarse?, ¿qué van a pensar? — se sonrojó por enésima vez mientras el manolarga se sobaba… por enésima vez.

    Sólo quería que te sintieras mejor, perdón — respondió.

    Todos lo vieron con asombro, bueno… a Inuyasha le brotaron gotitas anime en lo que se levantaba y ponía cara de enfado y Aome sonrió como bobita.

    Eee… — intervino la pelinegra — Vamos arriba para que puedan bañarse. — y miró a su mamá — Buscaré algo para el monje Miroku entre la ropa que era de papá.

    Por supuesto hija — la señora volvió a sonreír.

    Bueno, — dijo el abuelo — veré las noticias.

    ¡Abuelo! — se quejó Sota — ¡Quiero ver la película!

    Sota, no pelees con tu abuelo — decía la mamá mientras los amigos subían tras Aome por las escaleras.

    Bien, — dijo Aome sentándose en su cama — tenemos que ver… — miró significativamente a Inuyasha — Me parece que te quedarás con el monje Miroku en el cuarto del abuelo… o el de Sota.

    Miroku y Sango parpadearon al observar la habitación de su amiga y las cosas extrañas que había allí, como el reloj despertador, la lámpara de mesa, la radio, algunos CD’s, su laptop…

    ¡Keh! ¿Y yo por qué? — se quejó el Hanyō.

    ¡Porque eres hombre! — le espetó la chica con dureza, haciendo que la pareja saliera de su trance y volvieran a poner atención a la charla.

    No se moleste señorita Aome, — dijo Miroku — me puedo dormir con Sango… digo quedarme… — tartamudeó un poco, pues la aludida lo fulminaba con la mirada al oír lo que él habló.

    Excelencia, — le dijo seriamente — más cínico no puede ser.

    ¡Ay monje Miroku! — dijo la pelinegra mirándolo también de fea manera — Usted es lento de aprendizaje.

    O tanto golpe ya le afectó el cerebro — dijo Inuyasha con burla.

    Muy gracioso muchachito — lo miró ofendido el ojiazul.

    Por ahora llévalo a que se bañe, le buscaré la ropa — indicó la pelinegra al peli plateado y salió presurosa del cuarto — ¡Espérame aquí Sango! — le dijo a su amiga.

    Camina torpe — Inuyasha jaló a Miroku “delicadamente” del brazo.

    Oye, no soy animal — se quejó el monje.

    Pues a veces te comportas como si lo fueras. — le dijo con el tono burlón de hace un momento — Te dan más golpes que a una mula.

    No te burles.

    Adentro — lo empujó “suavemente” en el cuarto de baño y cerró la puerta.

    Miroku parpadeó asombrado.

    ¿Y qué se supone que tengo que hacer? — preguntó.

    Pues bañarte, inútil — contestó desde afuera el Hanyō.

    Y… ¿cómo? — volvió a preguntar — No hay agua y sólo unos… aditamentos raros.

    Inuyasha abrió la puerta de golpe.

    ¿Qué nunca te has bañado, tarado? — le espetó.

    Jajaja. — se burló irónicamente Miroku — No en está época, ingenuo.

    Perdón, — el ojidorado se apenó y dijo en voz baja — lo había olvidado.

    Si no me dices… — lo miró enfadado el ojiazul.

    Aome habló desde afuera.

    ¿Puedo pasar o ya está en paños menores? — preguntó sin asomarse.

    Aún no me he mojado. — afirmó el monje — No se por donde empezar, e Inuyasha es tan “buen” maestro…

    A ver — entró decidida — permítame.

    Empujó a un lado al peli plateado y éste jaló a Miroku para que no le estorbara a la pelinegra. Ella dejó las ropas en la caja del W.C. y llenó la tina con agua tibia.

    Listo monje Miroku. — sonrió — Hay jabón, shampoo y lo que necesite. Aquí pone su ropa que la lavaremos. — señaló las cosas y al final un cesto de plástico — Nada más no se tarde mucho para que Sango y yo nos bañemos también.

    ¡Ah! — dijo sorprendido — ¡Aguas termales en tu propia casa! — miró a la chica — Gracias señorita Aome, esto es maravilloso.

    Por nada. — ella miró significativamente a Inuyasha — Deberías bañarte también.

    ¡Keh! ¡Ni de loco me baño aquí con éste!

    Entonces… fuera. — dijo Miroku — Mejor me baño solo… o con Sanguito.

    Báñese bien. — salió rápidamente Aome después de que le brotara una gotita anime — Y no se haga ilusiones — dijo desde afuera.

    Apúrate baboso — le espetó Inuyasha y también salió.

    Sango esperaba en el cuarto de Aome, y se había sentado en el alfombrado piso.

    ¿Por qué estaremos aquí? — se preguntaba en voz alta, y suspiró mirando hacia la ventana — Es raro.

    Listo — dijo Aome entrando al cuarto, seguida de Inuyasha — Ahora veré que puedo prestarte para que te cambies.

    Inuyasha se sentó en el piso, en su pose habitual.

    ¡Keh! ¿Por qué no le das una de esas ropas extrañas que tú usas?

    No, ese es mi uniforme escolar… — decía ella mientras revisaba el clóset — ¿Por qué estas aquí? — se sonrojó al notar su presencia.

    ¿Y dónde quieres que esté? — preguntó extrañado — Siempre me quedo contigo.

    Ella se ruborizó más, pues Sango los miró alternativamente y después se sonrió con picardía.

    ¡Osuwari! — dijo Aome — ¡No digas esas cosas!

    ¡Aome! — se azotó más rápido por estar cerca del suelo — ¿Por qué diablos lo hiciste?

    ¿¡Qué no ves que…!? — empezaba a decir la pelinegra.

    Descuida, — intervino Sango — por mi no hay problema.

    Oye, — dijo Inuyasha a la exterminadora acercándose a ella en lo que se levantaba — no creas que yo quiero hacerle lo que Miroku desea contigo, no estoy loco.

    ¡Osuwari! — ahora si se enojó.

    ¡Aome!... — se azotó una vez más y se levantó enfurecido — ¿por qué te enojas? — dijo casi susurrando.

    La presencia maligna de la pelinegra lo hizo achicopalarse mientras a la castaña le brotaba una gotita anime.

    ¡FUERA! — le dijo con rabia Aome — ¡Vete con el monje Miroku al cuarto de Sota! ¡Largo ya! — casi se lo quiere comer vivo por los ojotes que le peló.

    El Hanyō salió corriendo… y si tuviera rabo lo llevaría entre las piernas. La chica cerró la puerta con enojo.

    ¡Idiota! — gritó desde adentro y… respiró profundamente.

    Tranquila Aome, — Sango aún tenía su gotita anime en lo alto de su cabeza — ya sabes que algunos hombres son torpes.

    A veces pienso que lo hace a propósito. — contestó — Bien, olvidémonos un momento de esos brutos y… ¡Mira!, tal vez esta falda te quede.

    Y sacó varias prendas hasta encontrar como tres conjuntos que podrían verse bien y quedarle a la exterminadora… porque es más ancha de cadera y busto que Aome.

    Miroku salió de bañarse y vio al de ojos dorados con cara de “perrito” regañado.

    ¿Y ahora? — le preguntó — ¿Hiciste gala de tu “amabilidad”?

    ¡Keh! ¡Quién la entiende! — rezongó — ¡Es tan…! — y miró fijamente al monje — ¿Qué diablos es eso?

    ¡Pues ropa! — le contestó poniendo los ojos en blanco un momento — Es lo que me dio la señorita Aome.

    El muchacho traía puesto un conjunto deportivo en azul con vivos rojos, que le ajustaba un poco y le sentaba bien. Se le notaba… algo de su musculatura.

    Te ves… raro — parpadeó Inuyasha.

    Sí, — se observó Miroku una vez más — pero es cómodo y abrigador.

    Las chicas salieron en ese momento y el peli plateado se ocultó tras su amigo.

    ¡Qué bueno que le quedó el conjunto de papá! — sonrió Aome.

    Sango miró al ojiazul y se ruborizó un poco al verlo bien… diferente.

    Se ve bien Excelencia — le dijo, bajando un poco la mirada.

    Gracias — contestó galantemente.

    Inuyasha, vayan al cuarto de Sota y espérennos ahí. — indicó Aome con la misma sonrisa amable — Vamos a bañarnos.

    Entraron al baño. Sango le dedicó una última mirada tímida y coqueta a Miroku y cerró la puerta lentamente. El monje se quedó un poco sonso hasta que el Hanyō lo sacó de su trance jalándolo del brazo.

    ¡Muévete! — le espetó.

    Ya te dije que no soy animal — le dijo enfadado y se soltó de su agarre.

    Deja de ser tan… evidentemente torpe. — lo miró con molestia — Tú y ella son unos teatreros, embusteros y mentirosos. Si te gusta pues díselo y déjate de idioteces.

    Pues sí, me gusta mucho, — contestó el ojiazul — eso ya lo sabe. Pero no puedo dejar de ver a otras bellezas… las admiro.

    Y por eso te trata como te trata. — se burló una vez más el ojidorado — Masoquista tenías que ser.

    Ya estaban en la habitación de Sota. Miroku se acostó en la cama e Inuyasha se botó en el suelo. El monje suspiró y cerró los ojos.

    El día que muera Naraku seré libre de este mal, — levantó su mano derecha — y podré vivir felizmente con ella a mi lado… teniendo hermosos hijos.

    ¡Keh! Tú y tus hijos… — respondió el Hanyō, y también cerró los ojos.

    Por el baño Miroku se fue durmiendo mientras en sus ensoñaciones veía a Sango con él y rodeados de pequeños. La hermosa chica lo besaba amorosamente y todos los niños decían “¡Papi!”. Sonrió complacido.

    En el cuarto de baño… Aome había llenado la tina una vez más y ahora las dos muchachas se bañaban a gusto, lavando sus largas cabelleras con el suave shampoo. En el Sengoku, la exterminadora se lavaba el cabello con una mezcla de hierbas y flores machacadas, y no era tan suave. Aome llevaba sus reservas, pero a veces no le alcanzaba ni para ella, y su amiga no quería importunarla.

    ¡Qué grata sensación! — decía Sango extasiada — ¡Sin residuos de plantas!

    ¿Verdad que si? — dijo Aome mientras se tallaba su cuerpecito con una delicada esponja y un suave jabón espumoso — Con confianza — le ofreció a su amiga otra esponja y el jabón, porque la castaña se había entretenido bastante haciendo burbujas de shampoo.

    Gracias — contestó sonriente y también se lavó su bien formado cuerpo — ¡Qué bien se siente!

    Se quitaron el exceso de jabón y se quedaron un rato en la tina.

    Oye Aome, — preguntó Sango — ¿por qué crees que estemos aquí?

    No lo se, — respondió — tal vez porque yo lo pedí.

    ¿En serio? — la miró extrañada.

    Yo creo. — confirmó la pelinegra — Pensé en ustedes antes de salir del pozo cuando llegué con Inuyasha. — suspiró — Tal vez por eso pudieron pasar.

    Eso suena… lógico. — dijo Sango y se echó otro poco de agua en el cabello — ¡Qué delicia! Estás aguas termales huelen bien.

    Es por la esencia que les puse — sonrió Aome una vez más.

    Al salir del baño Inuyasha estaba frente a la puerta.

    Ya era hora. — dijo con molestia y luego… se tapó la nariz — ¿Por qué hueles tan…?

    ¡Inuyasha! — Aome le habló fuerte, pues las dos iban en batas de baño y llevaban el cabello recogido con una pequeña toalla — ¿Te sientes mal? — lo miró preocupada.

    Ese olor… — decía el Hanyō y… se desvaneció.

    ¡Inuyasha! — Aome se agachó — Creo que puse mucha esencia, — sonrió como tontita — lo mareó el olor.

    A su amiga le brotó una vez más una gotita anime. Miroku se despabiló y se asomó a ver que había ocurrido.

    ¿Qué pasa? — preguntó con los ojos cargados de sueño, pero en cuanto vio a Sango abrió hasta la boca.

    A la chica le ajustaba bastante bien la bata de baño, y en ese momento prestaban toda su atención en el ojidorado desmayado.

    ¿Cuánto tardará en reaccionar? — preguntaba dudosa a su amiga cuando algo la hizo cambiar su expresión por una de… asombro y vergüenza, enderezándose presurosa.

    ¡Sango! — Miroku se había abalanzado sobre ella, pasando por encima de Inuyasha, y le agarró todo lo que pudo por la bata — ¡Qué bonita ropa!

    ¡PAF! La certera cachetada en tanto que ahora era Aome la que tenía como tres gotitas anime. A Inuyasha le daban vueltas los ojos.

    ¡No empiece con sus cosas, Excelencia! — le dijo la castaña, con el rubor hasta las mejillas, al mismo tiempo que lo golpeaba — ¡Compórtese! — y le tiró la toalla en pleno rostro mientras se acomodaba bien la bata — Mejor me voy Aome — le dijo a su amiga y entró en la habitación de ella en lo que Miroku había caído con la toalla cubriéndole la cara.

    Te acompaño. — se levantó presurosa la pelinegra — Lo siento Inuyasha — y cerró la puerta del cuarto.

    Sota subía las escaleras y divisó a los dos jóvenes tirados.

    ¿Será que en el Sengoku los hombres eran más torpes que ahora? — se preguntó a sí mismo en lo que Miroku se quitaba la toalla.

    ¡Ah! — dijo extasiado el monje al tiempo que se descubría el rostro — Debe ser el aroma del amor, porque es una fragancia suave y delicada como su linda piel.

    Sota también sonrió como bobo con sus gotitas anime.

    Excelencia — interrumpió sus mañosas ensoñaciones — dice mi mamá que… — miró la expresión de Inuyasha con sorpresa — ¿Qué le pasó al “Amigo con orejas de perro”? — preguntó extrañado.

    Es sensible a los olores — respondió el monje — ya se le pasará. — se levantó — ¿Qué decía tu mamá?

    Que ya es hora de comer — contestó el niño y subió los dos últimos escalones. Llamó a la puerta del cuarto de su hermana — ¡Aome, ya está la comida!

    ¡En seguida vamos! — respondió la chica desde adentro — Baje con Inuyasha, monje Miroku.

    Miroku se llevó a Inuyasha, el cual reaccionó al oler la comida y de forma “educada” devoraba su porción.

    Con confianza — dijo la señora Naomi sonriente mientras los demás tenían gotitas anime en sus cabezas y Miroku fulminaba a su amigo con unos ojos de puntito enojados.

    Mira quien es el animal — reprochó el monje.

    No me molestes — contestó el Hanyō abriendo la bocota al masticar — ¡Esto es delicioso!

    ¡Me agrada que te guste mi comida! — se alegró la señora de más — ¡Pero no comas tanto o no podrás cenar bien!

    No se apure por él dulce señora, — contestó Miroku amablemente, y volvió a fulminar a su amigo con sus oscuros ojos — éste es más bestia de lo que cree.

    ¡Keh! ¿A quién llamaste bestia? — Inuyasha lo miró duramente con sus ambarinos ojos, sin dejar de masticar con la boca abierta.

    ¡Ya estamos aquí! — dijo Aome entrando al comedor — Inuyasha… — lo miró con ojos de puntito — ¿no puedes ser más discreto?

    ¡Keh! ¿Tú también? — espetó el peli plateado — ¡Déjenme comer!

    Sango entró en ese momento y a Miroku se le cayeron los palillos, pues la joven lucía un ajustado conjunto deportivo rojo en el que se distinguían bien sus curvas. La pobre estaba apenadísima.

    Aome… — le dijo una vez más a su amiga, desviando la mirada del mañoso pervertido — ¿Es necesario?

    Lo siento, — se apenó también la pelinegra al ver la expresión del libertino manolarga — es el que mejor te quedó, tú lo viste.

    La exterminadora se sentó lo más lejos que pudo del monje, junto al abuelo de Aome, que también se había quedado algo asombrado, pues ya no estaba acostumbrado a ver mujeres tan… esculturales.

    ¡Te ves preciosa! — dijo amablemente la señora Naomi como ignorando la cara de idiota de Miroku y las miradas de asombro de Sota y el abuelo — Ese traje le queda grande a Aome y también a mí.

    Mamá… — se quejó la aludida.

    ¡Keh! — intervino Inuyasha — ¡Ya mejor no le pongas nada de ropa! — observó groseramente — ¡Éste maniático le ve todo! — señaló al descarado monje.

    Aome lo miró con enojo, su familia parpadeó asombrada, y Miroku casi lo quiere matar, pues ahora al que le brotó una esencia maligna fue al monje. Sango estaba tan colorada como el traje.

    Inuyasha… — habló el ojiazul de forma aterradora, haciendo que el Hanyō se levantará de su asiento un poco acobardado — ¿Qué le criticas a mi mu… a las mujeres ajenas?

    ¡Osuwari! — Aome aprovechó que el peli plateado se apartó de la mesa — ¿¡Qué diablos andas viendo!?

    ¡PAF! El azotón fue con todo.

    ¡Aome! — ladró Inuyasha con fastidio desde el piso — Veo lo que está enseñando.

    ¡Osuwari! ¡Osuwari! ¡Osuwari! — tres azotes más — ¡Fijado criticón!

    ¡Agh! — dijo el Hanyō desde el suelo — ¡Abusiva!

    La señora Naomi sonrió una vez más y le ofreció a Sango de comer. La pobre exterminadora, aparte de la vergüenza, tenía una gotita anime en su cabeza por los azotes de su amigo ojidorado.

    Descuida, — dijo con amabilidad — a veces los hombres pecan de ingenuos o de abiertos, — le guiñó un ojo — sobre todo con una mujer tan bonita como tú.

    Gracias — contestó la castaña, con el rubor en sus mejillas.

    Aome se sentó y miró a Miroku con dureza. Él ya se había calmado en cuanto Inuyasha fue azotado y volvía a tener cara de baboso pervertido observando a su adorado tormento.

    Monje Miroku, — le dijo la pelinegra — compórtese como un buen hombre y dé el ejemplo a los niños. — señaló a su hermano en cuanto el ojiazul la miró — Demuestre su educación.

    Lo siento señorita Aome. — sonrió como bobo — Sango… te ves hermosa. — lanzó el cumplido y cambió su expresión por una más normal, para continuar comiendo — Esta deliciosa la comida.

    ¡Qué bueno que le gustó Excelencia! — dijo la mamá en lo que Inuyasha tomaba otra vez su asiento y continuaba tragando, después de ver de fea manera a Aome y a Miroku.

    Que amable, Excelencia — contestó Sango y lo miró brevemente de forma tierna. Después empezó a comer también, y el rubor le pasó.

    En cuanto terminaron de comer iniciaron los preparativos para la cena. Aome le explicó a Sango sobre todas las cosas de la cocina y sus usos, y la exterminadora les ayudó con todo lo necesario. Miroku también ayudó en lo que pudo y escuchaba atentamente las explicaciones de la señorita Aome, y más para no perder detalle de su amada, de forma discreta. Inuyasha… se fue con Sota a jugar videojuegos en la tele y el abuelo… se durmió. Más tarde irían a pasear, en lo que se cocía la cena, y comprarían los regalos para sus amigos que se quedaron en el Sengoku.
     
  6.  
    Cinderella

    Cinderella Usuario común

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    aajkshdajk! hola =) Waoh, me encanto, aunque creo que llenastes una tina de tantas gotas animes xD
    Miroku deja de ser tan pervertido, ire para alla y te jalare las orejas, al igual que a Inu *-*
    En fin, me gusto. Como siempre Inuyasha ganandose los Osowari de Kagome, ¿Cuadno cambiara?
    La idea esta muy buena, y la desarrollas de lo mejor =)

    Sayonara~
     
  7.  
    Dorian Gray

    Dorian Gray Usuario común

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    Bueno amiga , aquí estoy!.
    Para empezar , me gusta mucho tu fic , y errores he visto muy pocos ^^!.
    Tampoco creo que hagas Ooc ni nad apor el estilo , así que felicidades :) .
    Y la idea del fic es típica pero repito , me gusta muchísimo.
    AAishhh Miroku siempre tan pervertido :rolleyes: Y la relaccion de Inu y Kagome es genial ! Lo que más gracia me hizo fue lo de los ¨ Osuwari¨ jajajaja :)
    Sigue así , un saludo .
    Dorian Gray
     
  8.  
    Whitemiko

    Whitemiko Usuario común

    Virgo
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    jajajaja estuvo increible amiga!!!
    me dio mucha risa imaginarme esa esena en la cocina!!!
    bola de pervertidos!!no cabe duda que todos son unos golosos!!!(tambien kagome y sango, ¿para que se hacen?)
    bien dicho kimiko!!!!bueno quiero felicitarte amiga y por favor continua avisandome!!
    XOXO
    bye!!
     
  9.  
    Kai Stavros

    Kai Stavros Usuario VIP

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    Te lo digo y te lo vuelvo a decir ¡tiene un don innato! para la comedia..
    Ciertamente creo que todo eso de verda puede suceder...son tan..tan ellos que nada mas se puede imaginar de sus escandalosa personalidad.
    Inuyasha anda de mirón de juró que yo en vez de mandarlo al piso le pegó una cachetada pero bien dada...o mejor aun le doy donde más le duele...jump ¡e dejo sin comida!.
    Los oswari son un clasico que no se puede dejar a un lado, al menos no en lo comico...Lo que sí quiero o te pido como buena amiga consejera que soy es que vistas a Inu con ropa "normal" hay si se me cae la baba *¬*, si me quieres ver super perver trae a Inu asi y me tienes imaginando de todo...jejeje
     
  10.  
    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador ejemplar Orientador Comentarista destacado

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    Título:
    A diferent party (Chirtsmas)
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    5
     
    Palabras:
    3112
    ok les agradezco a todas mis fieles seguidoras y aqui les traigo la CONTI

    Capitulo 3

    La cena ya se cocía en el horno. Aome y Sango se encargaron de rellenar y mechar la jugosa pierna de cerdo para la festividad de Navidad. Y la señora Naomi había preparado con anticipación el tradicional pastel navideño de frutos secos, el cual se encargó de decorar. Al mismo tiempo también había un enorme pavo relleno que se encontraba junto a la pierna. Fresca ensalada para acompañar, ponche calientito… casi todo listo. Sólo era cuestión de que llegara la hora. Así que Aome llevaría a sus amigos al centro comercial más cercano.

    ¡Qué bien que tenemos suficiente comida! — sonrió la mamá admirando el pastel — No se preocupen y diviértanse, los esperamos más tarde.

    Claro que, a insistencia de la castaña, Aome le prestaría otra ropa, pues no pensaba salir con ese traje tan ajustado.

    ¡Keh! — le espetó Inuyasha en lo que subían — ¡Si tu traje de exterminadora es peor!

    Nuevamente sus amigos le dedicaron una mirada fea ante la grosera observación.

    Inuyasha… — le dijo Aome mirándolo con los ojos entrecerrados.

    El Hanyō se apuró a subir y se metió rápidamente al cuarto de ella.

    Lo siento, — entró detrás de él — pero te sales.

    ¿Por qué? — rezongó aferrado a la alfombra — No pienso verte si es que tú también te vas a cambiar, ni quien quiera eso.

    No ella, — dijo Sango entrando y mirándolo con seriedad — yo soy la que se va a cambiar y no quiero… — se sonrojó mientras su amiga miró con furia al ojidorado.

    Descuida, — dijo Miroku asomándose — si gustas cambiarte en el otro cuarto yo te cuido.

    Ahora Sango lo vio con enojo y él puso cara tonta.

    ¡Keh! Sólo éste urgido querría ver mujeres desnudas. — replicó Inuyasha a modo de defensa — A mi no me interesa ni me importa, todas son iguales.

    En las dos chicas se notó el aura maligna, lo que hizo que el Hanyō saliera disparado atrás del monje. Y Aome cerró la puerta con brusquedad. Los dos muchachos respiraron ajetreados en el cuarto de Sota.

    ¡Mierda! — dijo Inuyasha con enfado y miró de mala manera a su amigo — ¿Ya ves lo que provocas con tus mañas?

    ¿Yo? — contestó el aludido también con enojo — ¡Eres tú quien no puede guardarse sus groseros comentarios!

    ¡Keh! Es la verdad, no me causaría nada de gracia ver a una mujer desnuda.

    Si como no. — Miroku lo miró de lado y con cara seria — ¿Me vas a decir que no te impresionaste para nada la primera vez que viste a la señorita Aome tal como Dios la trajo al mundo?

    ¡Yo no he visto a Aome…! — se sonrojó bastante, y después preguntó dudoso — Oye Miroku, ¿cómo sabes que la vi desnuda? — y miró escrutadoramente a su amigo.

    ¡Por favor! — contestó haciéndose el indiferente y cruzándose de brazos — Recuerda esa vez que te enfrentaste con un ermitaño porque se la había robado, el cual le quitó la ropa. Shippou y yo éramos diminutos y no podíamos hacer mucho…

    ¿Y tú que le viste? — se le acercó mirándolo con el enfado reflejado en sus dorados ojos — ¡Habla! — casi lo quiere ahorcar.

    Sin embargo el ojiazul sólo se hizo un poco para atrás, sin amedrentarse ante el enfado de su amigo.

    ¿Qué íbamos a ver entre tu greñero? — contestó — Cuando salimos a saludarla, la señorita Aome gritó como loca y se puso tu hitoe, lo cual quiere decir que antes de desmayarte la viste.

    Más te vale idiota, — le tronó la garra cerca del rostro — o si no…

    ¿Así o más celoso? — lo miró escrutadoramente Miroku.

    Yo… — tartamudeó Inuyasha, y se cruzó de brazos dejándose caer al piso en su pose habitual — no estoy celoso — cerró los ambarinos ojos.

    El monje se acostó otra vez en la cama y apoyó su cabeza en sus manos.

    ¡Ojalá Sango se me mostrará tal cual es por un poco más de tiempo! — suspiró y puso cara de bobo — Porque aquella vez no pude admirarla bien.

    ¿Qué vez? — preguntó el Hanyō sin abrir los ojos.

    La primera vez que vimos a Hakitoki Houjo — recordó el ojiazul, y cerró también los ojos — Como se enojó pensando que yo las espié pues… me impresionó más la forma en la que levantó esa roca tan pesada que… ya no pude ver bien todo su hermoso cuerpo — y volvió a suspirar.

    ¡Keh! Tú te lo ganaste — dijo el peli plateado en tono burlón.

    Mientras las chicas…

    Par de torpes — dijo Aome al cerrar la puerta — Entonces… — se volvió a Sango — ¿Quieres la falda o el blusón? — le sonrió.

    Eh… — tartamudeó la aludida y observó las prendas que estaban sobre la cama — ¿cuál se vería… menos indecente?

    Sango — la miró la pelinegra con cara de “¿Quién crees que soy?” — nada es indecente, lo que pasa es que no estás acostumbrada y… —señaló apenada ciertas partes de su anatomía — tienes más pronunciado que yo.

    ¡Ah! — se sonrojó la exterminadora — ¿Eso es… malo?

    Pues no, — sonrió la pelinegra como tontita — pero obviamente no usaríamos la misma talla, por eso… se te ve más ajustado.

    ¡Qué complicado! — suspiró la castaña.

    Tomó una falda de tela escocesa en línea “A”, una blusa tipo suéter de cuello alto en color café, leggins o mallones a tono y también Aome le prestó unas botas de caña alta y tacón medio. Súbitamente la pelinegra recordó algo.

    Voy a ver a esos bobos. — dijo levantándose de la cama — Inuyasha no se ha bañado.

    Salió del cuarto y se dirigió a donde estaban los muchachos. Miroku parecía perdido en sus ensoñaciones por la cara que tenía e Inuyasha… se levantó presuroso en cuanto notó la presencia de la muchacha.

    ¿Ya nos vamos? — espetó enfadado.

    Por respuesta, la chica lo tomó de la oreja y le dio un suave tirón, conduciéndolo al baño.

    Báñate cochino, te lo dije hace rato.

    ¡Mierda! Aome no hagas esto — puso cara de dolor.

    ¡Adentro! — lo metió con “delicadeza” y lo echó en la tina con agua en lo que cerró la puerta — Ya sabes cómo bañarte.

    ¡Aome! — gritó el Hanyō pero… decidió darse una ducha rápida — ¡Mierda! Esa Aome es tan…

    Y salió velozmente cubierto con una pequeña toalla, metiéndose precipitadamente al cuarto de las chicas.

    ¡Mierda! Aome, ¿qué se supone que… — parpadeó asombrado y se sonrojó — me voy a poner? — bajó un poco la voz.

    Se percató que Sango aún se estaba cambiando, no se había puesto la blusa y él… sólo vestía una toalla. Aome se colocaba su calzado y lo fulminó con la mirada.

    ¿¡Qué estás haciendo!? — le espetó con rabia en tanto que la exterminadora se cubría con sus brazos — ¡¡FUERA!! — y le tiró una vez más el bote de basura — ¡Exhibicionista descarado! — le dijo y volvió a azotar la puerta.

    ¿Y ahora también te gusta lucirte? — se desperezó Miroku una vez más y lo miraba entre burlón y escrutador.

    ¡Keh! Esa Aome me metió al baño con todo y ropa, — se quejó en su defensa — y ni siquiera me dijo que ponerme.

    Aquí hay más ropa para caballero. — le señaló su amigo una caja grande en el cuarto de Sota — Me imagino que es donde guardaron algo de ropa del difunto padre de la señorita Aome.

    Inuyasha buscó hasta que encontró algo de su agrado… un conjunto deportivo más holgado que el del monje, en color negro.

    Con las chicas nuevamente…

    ¡Se te ve mejor que a mí! — suspiró Aome admirando a Sango — Yo no la lleno bien.

    Gracias. — contestó la castaña y se vio detalladamente al espejo… dándose cuenta que en realidad se veía diferente y… hermosa. La falda le llegaba a medio muslo y le ajustaba en la cadera — ¡Ya me imaginó a su Excelencia! — suspiró también y le subió el color.

    Yo también — confirmó Aome sonriendo.

    Y a todo esto, — volvió decir Sango — me preguntó cómo estarán Shippou y Kirara… — pareció preocupada — fue tan repentino.

    ¡Pobre Shippou! — se apenó la pelinegra por el kitsune — Seguramente se enojó, pero deben ya estar con la anciana Kaede.

    Me parece que tienes razón. — pensó la exterminadora — Espero se encuentren bien y Shippou ya no esté enojado.

    Ya entenderá — volvió a sonreír Aome — Ahora voy a decirle a esos muchachos que calzado se van a poner, porque no deben andar… descalzos.

    Así que las chicas salieron ya. Inuyasha tenía cara de pocos amigos y estaba en su pose habitual en el piso del cuarto de Sota. Miroku volvió a abrir la bocota al ver a Sango con ese modelito que le iba muy bien. La chica se ruborizó otra vez.

    Excelencia… — lo miró tímidamente y después se agachó apenada — ¿puede quitar esa cara de bobo?

    ¿Eh? — dijo como reaccionando… aunque no reaccionó.

    ¡Keh! ¡Qué dejes de ser idiota! — le espetó Inuyasha y miró a Aome… suavizando su expresión y su voz — ¿Ya nos vamos?

    Sí, — contestó sonriente — sólo les daré unos tenis para que se pongan. Te ves bien. — lo miró, haciéndolo enrojecer como la exterminadora, y después se dirigió a la caja para revisarla — Espero les queden… ¡Inuyasha, desordenaste todo! — se quejó.

    Aome lucía un pantalón negro de mezclilla en corte vaquero, botas altas de piso, de las que tienen peluche arriba, también negras, y una blusa como la que Sango traía, pero en color perla. Las dos muchachas se hicieron una cola alta y se maquillaron levemente.

    A ver, aquí están. — Aome sacó dos pares de tenis envueltos en unas bolsas — Unos para usted, monje Miroku y otro para… ¿me escuchó, monje Miroku? — miró escrutadoramente al aludido.

    El mañoso pervertido seguía con cara de idiota y Sango… mejor se hizo para atrás en cuanto él caminó hacia ella.

    ¡Sango, que bien te ves! — le dijo y casi se le va encima, pero…

    ¡Es de este lado, tarado! — Inuyasha lo jaló de la sudadera.

    Perdón… — reaccionó otra vez — Se le agradece señorita Aome — dijo apenado.

    Apúrense. — contestó la pelinegra con seriedad — Vamos Sango.

    Las dos jóvenes bajaron rápidamente.

    ¡Ay, pero que chicas tan lindas! — sonrió la señora Naomi al verlas — Valió la pena tardarse otro poco. Aún es temprano y alcanzaran a escoger buenos regalos.

    Gracias — dijeron al unísono. Sango continuaba turbada.

    Querida — le dijo la señora abrazándola — no te apenes, eres muy bonita. — la miró una vez más — Disfruta ahorita que estás aquí, se que en tu época la vida de las mujeres era diferente.

    Es que… — la aludida volvió a agacharse.

    Aquí las muchachas se visten así, y algunas no se ven bien. — dijo la mamá sin dejar de sonreír — Siéntete segura, y no te preocupes demasiado por tu novio, algún día dejará de ser tan… tontito.

    ¿Mi… novio? — balbuceó la chica.

    Sí. El monje es tu novio, ¿verdad? — preguntó la señora.

    Eee… — intervino Aome con una carita tonta — en realidad es su futuro esposo sin pasar por el noviazgo como lo conocemos aquí… pero… técnicamente… lo es.

    Bueno. — confirmó la mamá — Ya lo irás educando antes de casarse, pero no seas tan dura con él.

    ¡Qué vergüenza! — Sango se tapó la cara, pues en ese instante entraban los chicos.

    Bien muchachos, — se dirigió la señora Naomi a ellos — diviértanse y sean amables con las señoritas.

    Descuide, dulce señora — contestó Miroku en tono amable.

    Y usted pórtese mejor con su hermosa novia — la mamá de Aome lo miró un momento con seriedad.

    ¿Mi…? — preguntaba el ojiazul, y reaccionó al momento mirando a la castaña, que ocultaba el rostro entre sus manos — ¡Ah, Sango! No se preocupe, soy bien portado. — y rápidamente la abrazó, pero se contuvo de llevar su mano “maldita” más allá de lo permitido — ¿Cómo me voy a portar mal con ella? — la miró con ternura haciéndola sonreír tímidamente.

    Hasta Inuyasha parpadeó asombrado que Sango no hubiera hecho nada por apartar al sinvergüenza de Miroku. Parecía contenta, máxime que el manolarga… se contuvo de no hacer nada indebido. Aome sonrió complacida.

    Vámonos — dijo feliz — Adiós mamá — besó a su madre — ¿Y Sota y mi abuelo? — preguntó al ver que los hombres de su casa no estaban allí.

    Fueron a terminar de arreglar el templo — contestó la señora.

    ¡Hasta luego! — se despidieron todos, y salieron de la casa.

    Miroku llevaba a Sango de los hombros y ella se apoyó en él, caminando delante de sus amigos. Aome también tomó del brazo a Inuyasha, y el Hanyō se sonrojó un poco. Ya llevaba puesta la gorrita sobre las orejas. Hacía un poco de frío porque había nevado la noche anterior.

    ¡Qué lindo! — dijo la pelinegra contemplando la tierna escena de la pareja conflictiva.

    ¡Keh! — dijo el ojidorado — En cuanto vea a otra mujer vestida de peor manera empezará con sus idioteces.

    ¿A qué te refieres con “de peor manera”? — preguntó con reproche — Sango se ve… mejor que yo — dijo con un poco de envidia.

    Pues… — Inuyasha miró un momento a la exterminadora y volvió a fijarse en Aome — sí.

    ¿Qué significa eso? — ella lo miró enojada ante la observación.

    A que… — él se acobardó tantito — ¿exhibe más?

    ¡Aahh! — esta vez la pelinegra fue sarcástica — ¿O sea que por lo que luce es por lo que se ve mejor… o peor?

    Sus amigos ya habían llegado abajo y los observaban con expresión dudosa.

    ¿Ocurre algo? — preguntó Miroku.

    No, nada — contestaron al unísono.

    Caminaron hasta la parada del autobús. Aome les fue explicando a Miroku y Sango algunas de las cosas cotidianas de una gran ciudad y para que servían: los automóviles, las luminarias, los semáforos, los grandes edificios, los autobuses, etc. Iban tan absortos que ni tiempo se había dado el mañoso monje de ver o cortejar a otras mujeres. El que se percató de algunos tipos babosos viendo a las chicas fue Inuyasha. Casi los mata con una mirada dorada.

    ¿Qué ven idiotas? — les dijo a tres jóvenes bobos — ¿No ven que estas mujeres no vienen solas?

    Ya estaban en el autobús con rumbo al centro. Los tres amigos reaccionaron ante las palabras del Hanyō y miraron a los torpes muchachos.

    ¿Se les ofrece algo? — dijo Miroku con seriedad y apretó un poco más a Sango.

    No… — tartamudearon los aludidos, espantados ante las caras duras de nuestros amigos.

    Se bajaron rápidamente en la siguiente parada.

    Inuyasha, — le dijo Aome en un susurro — no seas tan brusco.

    ¿No me digas que te gusta que unos imbéciles te vean con cara de estúpidos… como las que pone éste torpe? — señaló a su amigo, hablando en tono enojado.

    Gracias por defenderme — respondió el aludido con sarcasmo.

    No es eso, — Aome puso gesto de desesperación e hizo mímica con las manos — lo que digo es que bajes la voz, todos te escucharon.

    ¡Keh! — fue la brusca respuesta y mejor cerró la boca, fulminando a la pelinegra con sus dorados ojos.

    Llegaron al centro y bajaron donde tenían que bajar.

    Nota de la autora: pensaba hacer cuatro capítulos pero creo que este me quedo muy largo, así que lo dividiré en dos. Lo bueno es que la historia es corta jajaja. Sayonara y sigan disfrutando de este pequeño fic navideño y mis principales.
    P.D. Inuyasha es un fijado criticón… no es que mire a Sango de mala manera u otra cosa, es que le parece que es demasiado provocativa para que Miroku controle sus mañosos impulsos jajajaja. Para su gusto Sango es bastante… agresiva y medio boba por haberse enamorado de un libidinoso irrespetuoso como Miroku, aunque internamente apoya que esos dos “mentirosos” se amen.
     
  11.  
    kagomeG

    kagomeG Usuario común

    Piscis
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    Gomene por comentar hasta ahorita Hehe! Pero como me hizieron reír estos dos capítulos! Me dolía el estomago... Pero ya me tranquilizé!
    Esta palabra me hizo caer al suelo de la risa:
    "¡Exhibicionista descarado!" ¿de donde sacas tan buenas ideas? Pobre! Otro basurerazo por entrometido... Pobre sanguito, ahora si todo mundo la miró... Inuyasha, miroku (bah! Ni se diga!) la mama de Aome, el abuelo y sota con la quijada en el piso... ¡Solo faltaba Buyo! Pero buenísimo este fic! Y muy acorde a la epoca... Pero, dudo que Miroku corteje a mas muchachitas con Sanguito "así"
    Luego cuando Miroku le dice a Inu cuando vio desnuda a Aome... Pensé que se refería cuando se estaba bañando en los primeros capítulos, o cuando miroku por primera vez ve a Aome y ella se espanta por los monos... Pero claro que se refería cuando el ermitaño Hehe... Ah pero si le gusta ver mujeres desnudas... Lo bueno es que solo a una... *cara maligna* ¿¡VERDAD?!
    Lo bueno es que la mama de Aome ni sota escucharon esa platica de Hombres Hehe
    Lo que también me dieron ganas de cachetearon fue cuando le pidió un hijo a la mama de Aome... No quiero ni imaginarme como habría reaccionado mi mama... Hasta escalofríos me dan de la regañiza que me daría... Y de las burlas de mi hermano, quiero mas a Sota, dios! Esto fue de lo mas cómico que he leído en tiempo...
    Aun que también hasta a mi me cansan las cosas de Miroku... Yo entraría en desesperación en el lugar de Aome y la pena que me daría con mi familia el compotamiento de mis amigos.
    Gracias por avisarme amiga! Y Perdon por apenas pasar!

    KagomeG
     
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  12.  
    Cinderella

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    *Con un tick extraño en el ojo* Dios, si sigo riendome asi creo que explotare... xD
    Me dio mucha risa este capitulo, sobre todo por el grosero de Inuyasha, ¿No se dieron cuenta que se Buceo* a Sango? hahaha demasiado tiempo con cierto pervertido. Ugh, como siempre no vi errores, me encanto la parte donde recordaste la escena donde Inu ve a Kagome desnuda, ¡Eso si fue lo mas tierno! Inuyasha, como que se puso celoso cuando vio a los jóvenes mirar a Kagome y Sango de manera extraña.. xD
    Inuno, espero pronto la continuacion, junto a las demas.
    *Bucear, en Venezuela, es cuando un hombre mira de a una mujer de manera, uhn.. Como Miroku mira a Sango cuando esta bonita.. Algo asi xD Por cierto, NO FUI LA PRIMERA EN COMENTAR T_T
    Lo siento.

    Sayonara~
     
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  13.  
    Whitemiko

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    muy buena conti amiga!!me dejaste con ganas de más!!uuuyy cuando aprenderá inuyasha a cerrar su gran bocota que tiene??y ya me imagino la cara que debieron haber puesto los bobos en el camion!!una de esas miradas que te atraviesan que miedo!!(admitelo inuyasha si kagome volteara a ver a alguien te moririas del coraje)bien dicho kimiko bueno espero que pronto continues amiga!!
    XOXO
    cuidate!!
     
  14.  
    Kai Stavros

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    Digamos que ando igual que Angels, mirame tú comentando de 4ta eso es muy injusto.
    Si me pongo a citar lo que me gusto del capi, seria volverlo a ¡Me encanto todo el capi! tal cual esta...
    Estos hombres andan alborotados...¡hasta Inuyasha anda de buceador!, te digo que seran por las festividades...
    Yo me sonrojo de la pena...por las idioteces tan ciertas y groceras que dice Inu, se que Sango tinene mas pero Kagome tiene su encanto aniñado ¿a que sí?, yo la veo a ella mas tierna, pero si la ponen sexy quien quita y se babean por ella....
    Supogamos que hay una parte que yo tambien acabo de poner en una de mis contis....
    Algo así puse yo jejeje. Las grandes mentes piensan igual, ese detalle es cuando Inu entra casi como Dios lo trajo al mundo en cuanto se baño conSouta y el agua estaba muy caliente, para mi eso es un clasico....
     
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  15.  
    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador ejemplar Orientador Comentarista destacado

    Leo
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    A diferent party (Chirtsmas)
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    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    5
     
    Palabras:
    2002
    Gracias nuevamente a todas y todos por leer y postear esta pequeña aportacion de temporada les dejo la conti y espero poner el final el dia de navidad nos leemos

    Capítulo 3 parte 2.

    En el centro de Tokio hay edificios más altos y muchos anuncios luminosos. Con la cercanía del ocaso ya habían encendido muchas luces decorativas. Hasta Inuyasha abrió la boca admirado, pues nunca había estado ahí. Caminaron un poco más y Aome siguió platicando de diversas cosas importantes, como el tipo de gobierno y otras festividades que se realizan en Japón actual, y que son diferentes a las de antaño. Inuyasha no le prestaba mucha atención y en cuanto pudo… se dirigió a un expendio de comida rápida.

    ¡Qué bien huele! — dijo extasiado y apuró el paso.

    Y en cuanto lleguemos… — decía Aome cuando se percataron de que… — ¡Inuyasha!, ¿a dónde…?

    A los tres amigos les brotó su gotita anime al ver hacia donde se dirigía su amigo Hanyō.

    Inuyasha… — murmuró Aome.

    Es tan tragón — afirmó Sango.

    Ni siquiera porque al rato cenaremos — dijo Miroku.

    Así que la pelinegra fue veloz tras él, dejando a la pareja un poco atrás.

    Oiga, esto es delicioso, ¿qué no es para comer? — preguntaba Inuyasha molesto a un camarero.

    Sí, pero primero debe pedirlo — replicó el joven tratando de alcanzarlo.

    El peli plateado le había quitado una sopa grande que llevaba en servicio y se la devoraba sin miramientos. Obviamente que el muchacho le reclamó.

    ¡Inuyasha! — dijo Aome interviniendo al momento de llegar — Eso no era tuyo. Cuanto lo siento, — se excusó con el camarero — es que es pueblerino.

    Oye… — iba a decir, cuando una mirada fúrica de Aome le hizo cerrar la boca. Hasta dejó de comer.

    Voy a pagar y nos vamos — le dijo de forma amenazadora, que el peli plateado asintió varias veces.

    Salió disparado del local hasta chocar con Miroku en la entrada del mismo.

    ¡Controla tu apetito bestial! — le reprochó el monje sosteniéndolo para que no cayeran los dos — Sabes que más tarde cenaremos.

    ¡Keh! — se repuso del susto — Este rameen es exquisito, — señaló la sopa que llevaba — me gusta más que cualquier otra cosa que cocine Aome.

    ¡Osuwari! — la aludida salía en ese momento y escuchó lo último — ¡Torpe!

    ¡PAF! Lo bueno es que el tazón lo sostuvo Miroku, que si no los plateados cabellos de Inuyasha hubieran sido decorados por tallarines.

    ¡Insensible! — le reprochó Sango al Hanyō, que ya estaba con la cara al suelo.

    ¡Mierda! — se quejó al momento de levantar la cara — Aome, ¿por qué lo haces?

    Llegaron al centro comercial y vieron el enorme árbol navideño y su linda decoración. Después de dar una vuelta cerca de él… ahora sí Miroku se fijó en todas las mujeres que pasaban y se dedicó… a coquetear con algunas.

    ¡Pero que bellezas! — dijo extasiado y se fue un poco más allá, dejando a Sango con cara de enfado.

    ¿Quién se cree que es…? — dijo la exterminadora con furia y desprendió su aura maligna, haciendo que algunos cuantos se espantaran sin saber por qué esa hermosa mujer podía verse temible.

    Inuyasha miró al monje con enfado y a Aome la brotaron gotitas anime.

    Te lo dije Aome, — le susurró el peli plateado a la pelinegra, lanzándole una breve mirada a su amiga enojada — a ese bruto de Miroku le encanta… ganarse problemas con Sango.

    Monje Miroku… — suspiró la aludida — ¿Es que de verdad no entiende… nada? — y también miró a su amiga con una mezcla de pena y miedo.

    Hermosas doncellas, — llegó aquel atrás de dos muchachas que veían un escaparate — ¿les gustaría tener un hijo mío? — y les tomó las manos a ambas.

    Oye, ¿y este tío tan raro de que manicomio se fugó? — le dijo una a la otra.

    No se, tal vez se droga — contestó la amiga.

    ¿Estás demente de nacimiento, o se te bota por pasarte de la dosis? — le dijo la primera mientras soltaban sus manos del agarre del mañoso.

    Miroku puso cara de “¿What?”, pues no entendió ni papa de la conversación.

    Eee… — tartamudeó sorprendido — Disculpen.

    Y eso de tener hijos… — le dijo la segunda al tiempo que se alejaban — Estás como operado del cerebro.

    Estás “out” — dijo la primera, y se carcajearon.

    Al monje le brotó una gotita anime.

    ¿Qué les pasa a las mujeres en esta época? — se preguntó, y entonces sintió el escalofrío acostumbrado… Sango detrás de él, mirándolo con rabia.

    ¡Excelencia! — levantó la voz un poco, parecía estar a punto de golpearlo pero… bajo su aura maligna y dijo con voz quebrada — A usted no le importa… nada — le dio la espalda y se fue muy triste hasta sentarse en una banca cerca del árbol. Parecía a punto de llorar.

    Miroku parpadeó, pues esa no es una reacción normal de ella, y se preocupó en lo que sus amigos lo alcanzaron.

    ¡Keh! Más torpe no puedes ser. — le recriminó Inuyasha — Y antes que no te golpeó.

    Monje Miroku… — Aome casi lo asesina — Ahora si la lastimó de verdad. ¡No se acerque!

    Y se fue con su amiga, después de que ella es la que quería golpear al mañoso.

    Sango… yo… — iba a caminar hacia ellas, pero Inuyasha lo agarró de la sudadera.

    A veces te pasas de… — le espetó.

    Inuyasha… — le dijo el monje con seriedad, mirándolo fijamente — golpéame por bruto.

    ¿En serio? — lo miró con burla.

    ¡En serio! — contestó molesto — ¡Me gusta más que me golpee, no que me ignore, y menos me gusta que llore!

    Inuyasha lo miró escrutadoramente de arriba abajo. No le cabía duda de que su amigo era masoquista.

    No… puedo. — desvió la mirada — A mi me tiene sin cuidado su… vida amorosa.

    ¡PAF! Miroku lo golpeó con el puño cerrado.

    ¡Por lo menos golpéame por esto!

    Miroku eres un… — le dijo el Hanyō con un chichón en la frente.

    Y se cruzó de brazos en lo que el monje le lanzaba una mirada furiosa en sus azules ojos y después fijó su vista en las muchachas, en su querida exterminadora. Se sintió un estúpido.

    Aome estaba ya con Sango y miró una vez más a los chicos, ¿es qué los hombres no podían dejar de ser torpes?

    La castaña no quería llorar. Nadie le había enseñado a llorar por un hombre, a entregarle su corazón. Nadie le había explicado bien cómo ser mujer y cómo comportarse ante ellos. Por eso a veces se sentía perdida, y más ante la actitud tan… variable de ese hombre que había despertado en su ser diferentes emociones. Y lo peor era que tampoco le habían enseñado a expresar lo que sentía, pues no había tenido a su madre cuando la necesitaba y a su padre… no le podía contar todo. La debilidad femenina se le hacía… debilidad. El entrenamiento de exterminador fue tan intenso que no tuvo nunca tiempo de plantearse su condición de mujer. En ese momento ya no sabía ni quien era, y si estaba en ese lugar para soportar también las manías del monje. Tenía el rostro apoyado en sus manos y la mirada perdida en un punto lejano.

    Sango… — dijo Aome, sentándose a su lado y abrazándola por los hombros — ¿Quieres decirme algo?

    No — respondió seriamente.

    No me mientas. — dijo con timidez su amiga — Yo puedo entenderte, por algo sufro un poco más que tú. Inuyasha…

    Él te quiere mucho, te protege. — contestó Sango sin mirarla — A mí…

    Te quieren más a ti. — dijo la pelinegra — Inuyasha aún piensa en Kikyō, el monje Miroku no tiene a nadie… más que a ti.

    Si claro, — la miró con tristeza hablando con un poco de sarcasmo — y todas las demás.

    Ninguna de esas es más que tú. — afirmó con convicción — A nadie más le pidió matrimonio y a nadie más se lo pedirá… porque te ama más que a su vida.

    ¿Es qué amar es sufrir? — suspiró la castaña y desvió nuevamente la mirada.

    A veces si — contestó su amiga — Tú amas a tu hermano, y por eso sufres porque Naraku lo tortura.

    Eso es distinto — respondió con la voz casi quebrada.

    Tal vez, pero sigue siendo amor. — sonrió — Me duele que Inuyasha ame todavía a Kikyō, pero decidí estar con él a pesar de todo porque… yo lo amo. Amar es convicción, no sólo sentimiento.

    Las chicas no se habían percatado de un joven muy apuesto que se les acercaba. Los chicos sí lo vieron y parpadearon un momento.

    ¿Acaso es amigo de la señorita Aome? — preguntó Miroku dudoso.

    ¡Keh! — dijo Inuyasha de malos modos — No me importa, ¿qué pretende ese tipejo? — se iba a lanzar sobre él, pues no le dio buena espina.

    Espera Inuyasha. — lo detuvo su amigo del hombro — No reacciones agresivamente o la señorita Aome se enojará contigo. Veamos que busca.

    Así que observaron atentamente al caballero, que caminaba con paso seguro a donde las muchachas estaban sentadas. Su expresión no podía ser más arrogante, por lo que Miroku e Inuyasha lo vieron con amenazadores ojos entrecerrados.

    Nota de la autora: Este quedó algo corto, pues es la culminación del anterior, que se hubiera alargado demasiado. Espero que el último me quepa en una parte. Sayonara.
     
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  16.  
    Cinderella

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    *---------------------------------------------------------------------* Aww, este capitulo fue lindo. Hay Sango, el amor es algo muy raro, ni yo lo entiendo ._. Miroku como siempre de Pervertido se fue a coquetear.. y le salieron con una patada xD
    Esas niñas eran como que sifirnitas no? Les falto el "O sea" para que me terminaran de caer mal. Inuyasha si es lambucio ¿No va a tener una buena cena? Si es impaciente vale ¬¬ Aww, Sango no llores por un hombre, eso es malo ;_; sobre todo si es por un monje Pervertido >.< Saludos^^ WIII! fui la primera en comentar (?)

    Sayonara~
     
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  17.  
    Whitemiko

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    muy buen capitulo amiga!!!!jajaja ya me imagino a inuyasha tragandose la sopa!!!jajaja y creo q a ellos ya c les arruino la noche!!jajaja espero ver pronto conti amiga!!vas muy bien!!!me encanto!!
    XOXO
    bye!!
     
  18.  
    kagomeG

    kagomeG Usuario común

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    wow!! lo que Aome le dijo a Snago me dejo... ammm... como decirlo?... en reflexion?... sii.
    Amo tu manera de expresarte sin OoC y como manejas a Aome... pobre Sanguito... pero si me dio mucha risa el como le respondieron a Miroku... (golpe bajo!!! haha) me lo imagine con su cara de "WHAT?" hahaha bien que se lo merece...
    pero me interesa saber quien es ese chico... por un momento pense que era Hoyo... pero al decir que se vio altanero... dije "nooo! hoyo no es asi" asi... que me dejaste en intriga, espero que lo que pase sango se desquite con Miroku buajajaja!!!
    pobre Aome... sigo sintiendo feo por lo que dijo de kikyo y el.... brrrr!!!!
    me despido!!! y muchas gracias por avisarme!!!
    MERI KURI!!!

    kagomeG
     
  19.  
    Kai Stavros

    Kai Stavros Usuario VIP

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    Hola!!!!
    Si lo deajste cortadido, me quede con ganas *hace un berrinche*

    1- Me encanto lo de Inuyasah y el ramen, algo clasico y comico, a tu estilo.
    2-Wow, me fascinó la parte en que las chicas rebotaron* a Miroku, ¡toma tú tomate, moje libertino!
    3- Me dejaste infinitamente conmovida con la mini conversación de Sango y Kagome. Me dio una cosa rara, como cuando hablo con mis amigas por ello, en mi caso yo sería Sango, psss es otro tema....

    Los "hombres" -que sólo tiene de hombres lo que les conte- no pueden ser mas idiotas por que el cerebro les explota...ahs es frustante....Y bueno me desespero por saber quien será el que se les está acercando a las chicas...¡Es emocionante!
    Nos leemos....

    pd: * Rebotar o rebotaron: Aqui en venezuela es la manera de decir que lo rechazaron...que le dijeron que no y lo pusieron en su sitio.
     
  20.  
    rhapsodic

    rhapsodic кучко. Comentarista empedernido

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    ¡Amiga! lamento no haberme pasado en ocasiones anteriores, pero la verdad es que no he tenido tiempo.
    ¡Waaa! me encanta, como siempre impecable amiga.
    Las clásicas peleas entre Sango y Miroku son lo mejor! Aunque sospecho que miroku va a morir golpeado :'D
    Esa conversacion entre Sango y Kagome fué tan... Linda, me dio cosita *--*
    Bueh, esoero conti, sigue avisando amiga moshA.
    ¡Bye!
     
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