Crepúsculo Último deseo

Tema en 'Long-fics en curso de Libros' iniciado por LaviunBee, 7 Agosto 2018.

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    LaviunBee

    LaviunBee Editor del mes Editor Gráfico

    Sagitario
    Miembro desde:
    11 Noviembre 2016
    Mensajes:
    579
    Pluma de

    Inventory:

    Escritora
    Título:
    Último deseo
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    671
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    Breve descripción de la historia
    :
    Bruley Yosefi Riveros ha tenido una infancia difícil, y hace algunos años se le diagnóstico tumor cerebral, no había ninguna probabilidad para que se pudiera salvar por lo que con sus últimas migas de esperanzas pide por poder conocer a sus personajes favoritos.
    Conocerá al elenco de Crepúsculo, y sus últimos alientos disfrutará al máximo.
    —Sólo me queda disfrutar de mis días a tu lado...
    —Nunca te olvidaré... —dice una voz masculina.
    —Éste es mi último deseo...

    Autor: LaviunBee/Brunchi11
    Ambientación: Crepúsculo, capítulos antes de que Bella llegara a Forks.



    °°°°°°°°°°°°

    ¬¦ 0 ¦¬
    Mi vida no es perfecta tampoco es que quiera que lo sea, siempre he sido yo quién lo coloree, a pesar de todos los traspié que un ser humano puede tener en la vida, desde su nacimiento hasta su final.
    Hasta hace poco yo conocía el concepto de la familia, tenía todo, a pesar que la envidia, rencores y tristezas como milagros abrasaba con ella, hasta el fin de los tiempos felices intenté valorar cada detalle precioso que la vida me ofrecía.

    Mis hermanos no eran los mejores pero siempre intentaron buscar su felicidad a pesar que con ello la familia se rompiera poco a poco, no hubo manera para evitarlo, aunque duele que haya sido de la peor manera. Apenas mis padres fallecieron ante la situación de que sus pulmones cancerígenos fallaran y los llevara a mejor vida, ellos, aquellos que pensaba que eran mis hermanos no se apiadaron de mí, sino que me dieron la espalda por tantos errores que cometí, y por ello de alguna manera sé que Dios me da maneras de apreciar mejor mi vida, no sé ni como llegué a padecer el gran problema de que en mi cerebro un tumor cancerígeno llegara a mi vida, ocasionando más desastre que mejora en mi vida. Pero aunque poco a poco viera que iba muriendo como lo fueron mis padres, quiénes siempre estuvieron para apoyarme en la vida a pesar de mis extravagancias y carreras de la vida. Ellos estarían y estuvieron para mí, para hacerle más sarna en mi herida también tengo cáncer del pulmón por tanto convivir en aquel ambiente de fumadores. Apesar de todo sigo viva, bueno creo que lo sigo, no es como si estuviesen hablando con un... ¿Fantasma o si?

    Bien, he contado un poco de mi pasado, pero no les he dicho mi nombre, aunque no creo que fuese muy famosa pero bueno, Soy Bruley Yosefi Riveros, Sexóloga y Psicóloga desde hace 18 años, tengo 29 años, vivo en algún lugar de un departamento de Paraguay, dónde las cosas siempre han sido monótonas, pero soy yo quién hace la diferencia en ello, o quizás sea mi mala suerte o el karma.

    Aunque de algo les quiero dejar en claro, la vida a pesar que más mierda parezca, no siempre termina así, nadie lo planea así por lo que les digo y contaré mi historia. Hace meses me empecé a desilusionar por la vida dónde las esperanzas de sobrevivir disminuían, como el cuchillo rompía cada lazo de sobrevivir. Mis días empezaron a ser contados pero mi humor, mi perseverancia, mi ser optimista y quizás el ser "supervivencia" me otorgaron un último deseo a través de una estrella fugaz, que sin duda cambio mi perspectiva de la vida.

    Esa estrella fugaz me llevó a conocer la historia y elenco de Crepúsculo, logrando que no sólo los conociera, conviviera y los quiera sino que ellos mejoraran mis tristes días por unos mejores e imposibles, haciendo ameno mi trascendencia hacia el mundo espiritual.

    Nada es lo que parece, nada es lo que parece terminar, y en un punto la vida se apiada de ti, para saborear hasta el último gusto del capuchino junto al mejor regalo de la vida, él.






    PD:Actualizaciones lentas.
    Una historia basada dentro de la historia de Crepúsculo. Vas a emocionarte, reírte y querer a la protagonista. Muchas gracias y espero que sean pacientes.



     
    Última edición: 7 Agosto 2018
  2. Threadmarks: Capítulo 1
     
    LaviunBee

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    Último deseo
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    2707
    Capítulo 1:



    "No hay peor miedo,
    que dejar a tus seres queridos con
    el dolor de tu marchar"



    °_°_°


    5 MESES ANTES...

    Existen muchas formas de ver la vida, las formas de reaccionar, la desenvolverse, de sonreír y de vivir.
    No hay una ciencia cierta de cómo una persona debe vivir, sino que hay tips para vivir pero no es obligatorio que los sigas. Muchos escuchan consejos de amigos, familiares o también son testigos de cómo les funciona o no, siendo tanto el que provee o vive la experiencia a seguir vivo en el camino es como vas sacando las conclusiones para ciertas situaciones.

    Soy una persona bastante detallista, y que a pesar de las malas vibras, situaciones o fines intenta siempre ver un grano de luz en dónde para muchos no hay, inclusive me daría risa que dijeran que soy irracional y quizás me los imagine, pero les daría la razón con ser irracional, tampoco me molestaría si me dijeran loca. Cada uno tendrá su opinión para muchas cosas, pero no siempre yo haré caso a lo que comenten, es más, creo que los comentarios negativos hacia ti mismo son los que tienen más pinta con ganar y esfumar tus ganas de seguir viviendo en la luz.

    Los días van pasando frente a mis ojos, la sensación de soledad se implanta en mi cuerpo, mente y alma, tanto que logra encoger de angustia y tristeza mi corazón. Hace unas semanas que me siento así, después de haber perdido a mis seres más queridos, a los que me daban la calidez y apoyo incondicional luego de haber perdido ya una vez todo lo que pudiese amar. Mis abuelos eran aquellos seres de luz que no importara la situación o cómo la vida de los demás pudiese afectarme, emocionalmente o furtivamente. Mi abuela Evalín, conocida mas como Eva, era el azúcar más dulce, y dura de roer, era dulce cuando se daba oportunidad y terca, sincera aunque doliese, pero sentías que el dolor se aminoraba por más razón o no que tuviese, era la consejera de una vida luchadora que siempre pudo ver las almas negras y almas blancas puras de entre todos. Luego estaba mi gran y súper abuelo, Simeón, él fue lo que se podría decir de los que te sermoneaban hasta no poder por los bajones negativos pero que te brindaba ese abrazo con cariño incondicional luego de que ya pudiesen sentir estabilidad en tus pies, podría aparentar ser un humano duro, insensible y serio, pero si sabías lidiar con su humor, tendrías buenas maneras de seguir buscando una manera para siempre seguir ayudando invisiblemente a los demás, siendo casi imperceptible en la existencia de los demás. Para muchos, él no tenía corazón ni justificación por acciones, pero yo nunca fui de esas personas que se guiaba por los que miraba el resto, sino con lo que yo pudiera palmar y conocer. El ser humano nunca fue perfecto, por lo que no hay por qué juzgarlo si tu mismo ocasionas menos o más errores del que puedas contar.
    En síntesis tenía unos buenos abuelos que con mucho esfuerzo y cariño me volvieron a amasar el corazón y reconstruirlo luego de la pérdida de mis padres, y abandono de mis hermanos. Fueron y siempre seguirán siendo los mejores para mí, mis mejores amigos, abuelos y padres de corazón, es por eso que aún no se aceptar que los días ya no son como lo que fueron.

    Me es difícil cruzar la sala sin ver a mi abuelo Simeón leyendo un libro e invitarme a escucharlo, compartir tiempos silenciosos, disfrutando de su compañía. También está el cruzar la cocina y ver hacer experimentos raros culinarios a mi abuela, llena de harina, haciendo aquella mueca rara y divertida, ayudarla a limpiar el desastre.

    Sus risas aterciopeladas de edad mayor, sus perfumes, sus bromas, sus regaños... todos son fantasmas que me acompañan en mis días, por más que trabaje, que siga yendo a las consultas, no hay nada del cual me distraiga y haga dejar de sentirlos conmigo. Que la angustia de no poder sentir sus cálidas manos y abrazos me consuma lentamente. Siempre he sido muy sensible, débil emocionalmente, pero a pesar de todo siempre he creído en Dios, de otra manera no sabría bien de donde sale mis ganas de seguir levantándome de la cama, seguir respirando, seguir abriendo los ojos. No soy muy creyente, no voy mucho a las misas, sólo entrego mis días en sus manos.

    Se que Dios me cuida y mantiene cuerda, de no ser por eso creo que no sería del todo capaz, de seguir dando consejos y haciendo mi trabajo, aconsejando a mis pacientes para que su vida sexual siga un buen camino, tips para que sigan disfrutando de la vida con sus parejas o compañeras de vida, que aprovechen cada momento para vivir. Al menos mis consejos surten efectos, aunque a través de ellos mis deseos de vivir sean reflejados en ellos y no en mi, no del todo, al menos.

    Esta semana logré que Robert Pattinson solucionara su problema de deseo hacia su pareja, que era más por inseguridad o quizás sospechas de infidelidad, pero al darle algunos tips para volver a solidificar y salvar su salud sexual, dándole más mismos, pude ayudar y en revista de CRÓNICA, ha dado lugar que volver a ser mas unidos, claro que nombrándome una que otra vez, logrando que me sonrojara. Siempre me ha alegrado ayudar y más aún para olvidar asuntos personales, soy una joven mujer de 29 casi 30 años, bastante desenvuelta en mi trabajo, y si algo me hace feliz no evito mostrarlo, porque sólo así puedo palmar que al menos sigo viva.

    Suspiro, o bueno eso quiero hacer creer. Al mirar los ocasos en las tardes, me hacen sentir mejor, pensando que algún día ese ocaso iluminará mi ser y toda mal se eliminará como si fuese magia, aunque sé que eso solo sería más para hechos de fantasía que de realidad. Los males no se eliminan así, sino que se aprende a vivir con ellos, sea cual fuese su fin.

    —¡Pechocha, ábreme! –un grito a lo lejos resuena.

    Pestañeo unas cuántas veces, y suspiro, me levanto de la cama dejando de ver aquel punto invisible en el techo.

    —¡Ya, no te desinfles Vexa! –contesto bromeando, casi gritando.

    Me pongo un abrigo rápidamente por un poco de frialdad, y enseguida abro con la llave la cerradura.

    Dando a ver a una joven pelirroja, de tez algo quemada, de unos 38 años, con muchas bolsas de compras en sus manos.

    —Ya era hora Bru, me estaba rostizando fuera –bromea Vexa, aunque su ceño se frunza al verme.

    —La cocina ya sabes por donde está, quiero ver que trajiste, bonita Muffin –comento ignorando todo gesto suyo, sacándole algunas bolsas.

    Escucho sus pasos tras de mí, y luego unos brazos rodearme, suspiro, y me dejo abrazar.

    —¿Estuviste pensando en ellos? ¿O te sientes mal? No es normal que estés abrigada, hace 32° grados afuera –comenta preocupada Vexa.

    Así es como me siento con las personas que realmente me aprecian y quieren por lo que soy, dos de diez personas son las que te conocen tan bien que con un suspiro ya saben que han acertado en todo.

    Ella es Vexa, costarricense y mejor amiga, bueno más bien hermana espiritual, quién con cinco años de amistad que al enterarse que estuve internada por dos meses y sin contestar ningún WhatsApp suyo, vino a Paraguay, sólo para estar conmigo en mis momentos más duros, dándome un cariño incondicional y demostrando que la amistad que tenemos es la más pura. También está claro que es la primer súper amiga que tengo, las demás que se pudiesen acercar o conocerme tan sólo son superficiales, más bien están viviendo sus vidas siendo egoístas.

    Vexa no empecemos desde muy temprano, es viernes, relájate... Y no te preocupes por mí, comamos ¿te parece? –suplico sin dejar caer alguna lágrima.

    Por alguna razón con ella y Elay, un hielo duro de roer, mi mejor amigo, siempre con ellos mis verdaderos sentimientos y tristezas, también ganas de llorar salían por encima de las cosas.

    —Está bien, por esta vez jovencita Bruley, tan sólo porque también tengo hambre –dice seria pero luego ríe divertida.

    Ocasionando que me ría, sé cuánto se esmera por relajarse, pero mi salud no es como para tomarlo a juego como lo dejo ver yo. O he asumido a verlo, no quiero ser de las personas que la mayoría del tiempo están deprimidas porque son del número del montón con probabilidades de estar muriendo. He hecho de todo, yendo a quimios, a consultas, pero sólo me han resultado más cansinas y cansadoras. Padecer el cáncer del pulmón que al parecer es "tratable" no es algo fácil de lidiar. Pero tampoco digo que fuese fácil matarme.

    Aquel viernes nos la pasamos entre risas y compartiendo, más tarde mi mejor amigo Elay, alemán español de buen porte se nos une, claro que se enoja y hace un número de quejas por haberlo dejado fuera, pero entre nos... Sé que ambos tienen celos por mi atención, aunque siempre haga o intente hacer tiempo para los dos.

    °_°_°
    Mes: MARZO 2017

    PRIMERA SEMANA.

    Hace algunos días no me he estado sintiendo muy bien, de no ser por mi secretaria estaría en problemas con mis pacientes, he estado teniendo problemas de memoria, hay ciertas cosas que recuerdo de mi infancia y otras no, lo cual me es preocupante pero sé que quizás sea cuestión de algún punto nervioso en mi. Por lo que no le tomo importancia. Sigo metiendo ganas a mi trabajo y amigos, sin pensar tanto o dejar tiempo para pensar en mis penurias. Aunque no siempre consigo escapar de pensamientos negativos y suicidas.

    SEGUNDA SEMANA.

    Los mareos y ganas de comer se manifiestan con más regularidad, sigo pensando que es a causa de estrés, he tenido muchos pacientes y más aun por días especiales y bodas futuras.
    Aunque en las últimas noches me ha empezado a costar dormir, no creí que por el trabajo me agarrase la somnolencia, aunque creo por culpa de ello no me funciona muy bien el lado izquierdo de mi cuerpo, hay días que se me duerme la pierna izquierda y cadera, varias caídas accidentales he tenido entre el miércoles y jueves. Ya hay miradas raras por parte de Vexa y Elay.

    TERCERA SEMANA.

    Me caigo en ganas de dormir, pero por alguna razón no logro dormir del todo, mis párpados se me duermen, y mis manos me tiemblan bastante, ya no se que me está ocurriendo, no quiero pensar en que estoy paranoica, pero con el tema de que cada día mis pulmones no funcionan como debería, siento que todo esto ya no es parte de nerviosismo o temor.
    Elay ha buscado y contactado con un médico especialista en el cerebro, el piensa que es algo con la cabeza y Vexa no hace más que estar de acuerdo. He estado intentando no temer a mucho de lo que pueda pasarme, no creo que tenga tan mala suerte como para agarrar un bicho raro.

    °_°_°
    Mes: ABRIL.

    Estamos en 1 de abril, los doctores no ven problemas aún, dicen que es paranoia mía, en síntesis me ven como loca, y mis amigos se están preocupando aún más, y conste que les intento calmar con que ya estoy bien, en parte me siento bien aunque... Mi parte gustativa haya empezado a cambiar por gustos más delicados.

    —Bru, ¿ya te tomaste el medicamento ese con nombre raro?–pregunta Vexa.

    —Ehm.. –trato de recordar unos minutos–, si, ya lo he tomado, creo –susurro mi dudar.

    Ella por estar más ocupada vistiéndose y viendo un mensaje no ha escuchado lo último por lo que suspiro con alivio, hace unas semanas ella al fin a dejado de temer al enamorarse, está empezando una saludable relación con un chico que meses atrás me lo presentó como Joan, un hombre castaño de ojos azules, de 39 años, bastante guapo, y que sin duda la tiene loca y feliz.

    —Bueno, iré a descansar Vexa, que te vaya muy bien en tu cita –digo con sueño, gracias a unas aspirinas he logrado dormir un poquito más.

    —¡Oki! Gracias Bru, Elay llegará en dos horas, te vendrá a hacer compañía, y acuérdate que está en una cita, dime lo que te diga... –anuncia y se retira del departamento.

    Asiento adormilada y sin más quedo dormida.

    °_°_°

    Entre mis pensamientos corren varias imágenes, en casi todas son fantasiosas, aunque algunas son más de la realidad, aquellos deseos que anhelo que se hagan realidad que pudiese abrazar nuevamente a mis padres, reír con mis abuelos, recuerdos de cuando mis hermanos jugaban conmigo cuando era mas pequeña. Recuerdos que mortifican mi alma, pero de un momento a otro mis sueños se convierten en pesadilla, y mas cuando se mezclan con los sonidos de la realidad.

    Escucho una puerta como si fuera que forcejean, mi corazón se acelera y me empieza a costar respirar, observando como frente a mis ojos mis abuelos se despiden de mi. Más aún viendo como sus cuerpos y aquellas máquinas hacen mucho más ruido, anunciando su... Muerte.

    Despierto sobresaltada, con dificultades para respirar, llevo mis manos temblorosas a mi cuello, y luego toso demasiado, buscando poder respirar, me levanto a regañadientes y débil a buscar mi inhalador, pero en ves de levantarme caigo de costado al suelo, lastimándome las costillas.

    Toso con dificultad y dolor, duele, toso, esta vez siento como algo viscoso y metálico sale por mi boca, nariz. Me preocupo, y mas aun al escuchar pisadas rápidas.

    En cámara lenta veo aparecer en mi cuarto a Elay con una sonrisa, pero luego su rostro se va desmoronando a uno de preocupación y miedo.

    —¡Bru! –se acerca desesperado Elay.

    Me ayuda con dificultad a sentirme en la cama, nota que me quejo, y al levantar mi remera ve un moretón. Mi piel era mas sensible con el llevar del tiempo y no era difícil notar cuando me lastimaba.

    Intento sonreír, le agradezco cuando me pasa mi inhalador, y me limpia el rostro como si fuera de cristal.

    —Tranquilo... S-sólo fue una pesadilla, es-estoy bien hielo –murmuro.

    Elay niega, y suspira nervioso.

    —No, no lo estás, te calmarás e iremos al hospital, algo tienes y me preocupa lo grave que lo siento venir –dice con desesperación.

    Le acaricio la mejilla con suavidad, él me mira y tiembla, soy como la hermana que nunca tuvo, le prometí no dejarlo. Teme más que yo, todo lo que me está pasando, pero sé que es fuerte tiene 20 años, es todo un hombre.

    Me apoyo en su cuerpo, y lo abrazo, intentando calmarme, creo que ya no hay posibilidades de seguir ocultando la tristeza, la posibilidad de estas muriendo mas rápido. Ya no puedo evitar lastimarlos.

    Aquel día fuimos al medico con Vexa, todos los cuadros y secretos de mi ser al fin fueron revelados, tristemente, estaba convirtiéndome en una bomba de tiempo.

    El Doctor Jerkins, el médico que aceptó atenderme, confirmó la presencia de un tumor cerebral, y que por el tiempo que lo vio, ya el tratamiento era irreversible, sólo había probabilidades para alargar el tiempo de vida, al menos unos cuántos meses... Pero mi conteo de vida ya estaba puesta.

    Todo era cuestión de tiempo. Tanto para Vexa y Elay, no fue una noticia fácil de tragar, mas porque aquel día, Vexa me confirmó lo que veía venir, estaba embarazada, de tres meses. Elay intentaba demostrarme que podía luchar con esta noticia pero no podía evitar llorar al verme. Aquellas lágrimas de impotencia y de estar perdiendo a los seres queridos.

    Aquello que ya lo sabía en carne propia, me sentía mal por hacerle sentir así pero de igual manera intentaba sacarle sonrisas, a pesar de mi humor negro de vez en cuando. Estaba cagada de miedo al dejarles, pero no de miedo por morir, después de todo ya estaba muriendo lentamente.

    Espero poder hacerles ver que yo siempre estaré en sus corazones a pesar que no este físicamente a su lado. Espero que después de mí, todo mejore para ellos.
     
    Última edición: 9 Agosto 2018 a las 7:20 PM
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  3. Threadmarks: Capítulo 2
     
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    Último deseo
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    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    4
     
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    2208
    Capítulo 2:



    "Suerte, locura y
    una nueva aventura por delante"


    Mayo... Junio...

    Los meses fueron pasando, dos meses en los que me puse las pilas a empezar a vivir con esfuerzo, y hacer que mis dos personas favoritas en el mundo notaran que seguía viva que aún no era tiempo para llorar ni entristecer.

    Esos dos meses que pasaron me sentí bastante cansada, tanto emocional como físicamente, aunque físicamente me viera horrible... Mi cabello empezaba a caer, y por lo que tomé la decisión de tenerlo como si fuera que se tratase de un corte militar con un poquito de copete. Me gustaba sentirme liviana, pero no como para que el viento me llevase tan rápido.

    Vexa había llorado mucho y no se quería despegar mucho de mi, tenía pánico que me ocurriera algo lejos de ella, el Doctor Jerkins había dicho que no debía hacer grandes esfuerzos físicos, que debía cuidarme con las caídas y sólo con la promesa de aquello me dejó salir de aquel hospital.

    Me había roto una costilla en aquella caída, dos meses me pasé reposando, y en este tercer mes julio, pude volver a mis actividades, a trabajar para al menos poderme comer algunos combos de McDonald's, eso era lo único que no me daban ganas de vomitar, luego el resto a pesar lograba digerirlos.

    Si bien el Doctor Jerkins aquel hombre tan pacífico, se encargaba de noticificarme mi estado de salud actual, que del cual cada día iba empeorando, me había dicho en confianza con la compañía de Elay que tan sólo tenía unos meses de vida, que la quimio cada día sería más alto el costo.

    Iba perdiendo mis tantas ganas de vivir, pero al ver que tanto Elay y Vexa se ponían las pilas para acompañarme, no podía rendirme aún. Hacía muchas bromas locas, incluso volvía a recordar con ambos mis días juveniles. Compartíamos tiempos juntos, tanto que llegó un tiempo en que les pedí que me dejaran respirar.

    En junio, un viernes por la noche, hablé seriamente con ellos, recuerdo haber cancelado mis días en el consultorio solo para ellos. Quiénes realmente estaban extrañados por mi actuar.

    Elay se encontraba mirándome seriamente buscando alguna respuesta de lo que quería hablar, en mis ojos, pero solo podía sonreírles con mi mejor gala, y decirles que no era para preocupar.

    —Bien, Nunchi, dinos de una vez qué es lo que quieres —exige Elay serio, cruzado de brazos.

    Nunchi, recuerdo que ese era mi apodo para cuando las situaciones se volvían empáticas, misteriores y muy yo...

    —Apoyo la moción —dice Vexa mientras come una pata de pollo—digo... Que también estoy de acuerdo —reafirma ante las miradas, mientras se sonroja un poco.

    Me daba risa verla tan entusiasta con la comida, pero eso era de menos, con sus cinco meses de embarazo. Sin poder evitarlo Elay ríe, abrazándola divertido.

    —Tranquila mujer, que el pollo no escapará más —bromea Elay.

    Vexa se sonroja más, y saca el hueso de su boca y me señala.

    —Bien, ya dinos, que tengo hambre —murmura.

    —Okey, calma, calma, —sonrío un poco—...el motivo que los he citado hoy es...

    Iba a seguir diciendo pero mi móvil suena, y les levanto un dedo en espera, ocasionando que bufen. Contesto la llamada.

    —Señorita Riveros, disculpe la tardanza, y por la hora, pero me acabaron de llamar del hospital —dice mi secretaria Florencia.

    Ocasionando que frunza el ceño, extrañada.

    —¿Qué ha ocurrido? —pregunto.
    —Me temo que son malas noticias Señorita, no me es fácil decirlo... De verdad lo lamento... Pero sus hermanos Bernando y Alexandra Riveros han tenido un accidente la semana pasada, y... Contactaron con usted, para que... —empieza a decir Florencia.

    Mis manos me tiemblan, siento como un frío recorre mi columna vertebral, y de repente no puedo respirar, empezando a toser alarmando a mis amigos.

    —¿Qué ocurre Bru? Te has puesto pálida muy de golpe —pregunta Elay, mientras me intenta calmar.

    Vexa se acerca y me toma de mis manos, pero no puedo evitar volver a pensar en las palabras de Florencia, un nudo se me forma en mi garganta, me empiezo a sentir muy débil y el dolor de cabeza aumenta, no logrando evitar un sollozo.

    «Bernando y Alexandra... Mis hermanos... Accidente»

    Vexa se preocupa e inmediatamente me abraza intentando darme refugio, pero no puedo evitar llorar.

    Pero tampoco puedo darme a llorar, debo ser fuerte, pero conociendo al seguro, ambos han de estar obligados a pedir mi ayuda, no creo que sean tan bueno la noticia y me vengan a pedir perdón.

    —¿Señorita Riveros? ¿Se encuentra allí? ¿Hola? —se escucha el teléfono.

    Vuelvo a llevármela temblorosa a mi oreja.

    —S-si, estoy aquí, ¿y... Qué piden? ¿Cómo está su situación? —pido con una voz neutral.

    Estoy segura que mi rostro ha de estar serio, pero no tengo tiempo para llorar, debo saber cómo están, a pesar que más mierda pueda acarrear ésta llamada.

    —Eh... Esto, el hospital pide su presencia para identificar los cuerpos, me han dejado el número, quieren hablar con usted. Mis pésames, Señorita —dice con un tono delicado Florencia.

    —Esto... Perdón por las molestias a ti, pásame por WhatsApp el número correspondiente, puedes descansar, buenas noches... —ahogo un gemido de dolor, y cuelgo.

    No sé como mirar a Elay, ni a Vexa pero... Enterarme de una noticia como esa, me hace sentir más vacía, ellos... Ellos no tenían por qué morir tan rápido. Si tan sólo no hubieran...

    Sollozo, y lágrimas van resbalando por mis mejillas, ¿por qué? ¿Porqué todos se van? Sé que no eran buenos, sé que me abandonaron, pero...

    —Calma... Bruley... Cálmate —suplica Vexa.

    —Ellos... Ellos murieron... Elay... Vex... Mis hermanos... —sollozo desconsoladamente.

    Ambos me abrazan y apoyan con fuerzas en este momento triste que mi corazón vuelve a pasar. Sólo espero que dónde estén ahora, puedan estar en paz, dónde... Dónde yo no los molestaré más.

    °_°_°

    Ha pasado un mes desde aquella noticia, un mes yendo en compañía de Elay a mis citas con el psicólogo, ya que algunas semanas me quedaba mucho tiempo pensativa. Ese lunes de julio que tuve que ir a verificar con todo mi dolor y pena los cuerpos de mis hermanos, no he quedado del todo bien. Me quedo preguntando en que tal vez... "si hubiese luchado más y no haber sido una persona débil en su momento, los tres hubiésemos disfrutado como los hermanos unidos que éramos antes de la partida de mis padres."

    Pero bueno, según Rafael, el psicólogo de cabecera con el que trato, me recomienda y dice varias veces que la solución no es ver el pasado, ni preguntar en los "hubiera sido o no". Tanto que me recomienda un cambio de ambiente, que según muchos de las personas que han pasado por estos tipos de situaciones, les ha caído bien ir de viaje a otros países.

    Pero sino fuera por las quimios que no hacen ningún efecto, y que son sumamente caras, yo podría costearme un viaje, pero mis ganas de viajar se esfuman con cada ataque de mis pulmones.

    Aunque al ver la barriga de Vexa con sus seis meses, me hace querer seguir viva hasta al menos poder ver los ojitos y sentir las manitos de su bebita. Hace algunos días le había dicho a ella que me alegra mucho que al menos una de las dos estuviese cumpliendo el sueño de formar una familia. Y que por mi parte no se preocupe, que yo siempre estaré para apoyarla, aunque no sea físicamente.

    Elay y yo hace unos días fuimos a las consultas rutinarias para ver mi estado de salud, pero... Nos llevamos con la mala noticia de que, el tratamiento no estaba funcionando para nada, en otras palabras... Que mi muerte estaba en la otra punta de la manzana.
    Al principio no quería contarle a Vexa sobre esta noticia por miedo de que pudiese dañar a la bebita, pero Elay dijo que no estaría siendo justa con ella. Que no debería juzgar a la pelirroja por debilidad, que ella era tan fuerte como yo, con ésta enfermedad.

    Por lo que a finales de agosto, ya no pude resistir guardármelo, por lo que le conté la verdad a Vexa, a tan sólo metros de salir un poco del hospital. Y menos mal que lo hice cerca del puñetero hospital, sabía bien que ella no lo tomaría bien, no era para menos, se había desmayado de la impresión.

    Menos mal la pude poner ante mi cuerpo, y proteger a ambas, tanto a la bebé como ella de la caída. Simplemente a ella la llevaron a urgencias por el estado de impresión, y yo me negué rotundamente ante tal cuestión.

    Aunque como el Hospital San Sebastián, me conocía por tanta frecuencia, por ende los enfermeros y enfermeras también, conspiraron hacia mi persona en ese momento me sentí traicionada absurdamente. Realmente no me sentía con algún daño, por lo que me negaba a que vieran algo, que de seguro me veía en cama, por "prevención" por lo que de un momento a otro quise escabullirme y... ¿Saben qué? El enfermero más guapo y lindo que siempre me apoyaba me cerró el paso, contra todo pronóstico me sedó, tanta era mi indignación infantil ante la situación que ya no pude hacer nada más que balbucear.

    Aquel día me volvieron a internar por prevención, y mira que no era mucho, pero sí, doy la razón que puede ser que por la adrenalina del momento no sentí ningún dolor, pues me había lastimado el otro costado y casi lastimado la costilla. Por lo que sólo una cosa bien claro puedo argumentar, el karma de caídas viene a mi, yo no lo llamo.

    Luego recuerdo perfectamente lo que le había dicho a Vexa acompañado de Elay cuando al fin nos encontrábamos estables.

    —Ésta vez no quiero que me prometas nada, ya viví lo suficiente, y quiero que tanto tu como Elay se concentren en vivir su vida de la mejor manera, quizás sea una persona terminal, pero por una vez en la vida les pido que sean egoístas y sigan en pie con su camino. Se que no estaré mucho tiempo con ustedes, pero daré todo de mi por que se recuerden hasta del último momento por mis intentos de seguir viva. Quiero... Les quiero pedir que vivan su vida y no se encarguen en recordar mi muerte de la peor manera, quiero... Que le hablen a la pequeña Kile de mí, de mis aventuras como si fuera una niña loca como yo. Por favor, sean fuertes después de mí. No quiero que por mi culpa todo sus planes se estropeen, ya que ustedes son las personas más merecedoras de tener todo lo bueno de esta vida -sollozo-...quiero le digan a la pequeña que la quise con todo mi corazón y que espero ansiosa sus primeros logros, que me... Me hubiera gustado ser yo su compinche para teñir el cabello de Elay... —sonríe triste.

    —Oye con mi cabello no, jovencita —bromea indignado Elay.

    —Te lo prometemos Bruley, por ti... Ten por seguro que mi pequeña te hará honor —sonríe entre lágrimas Vexa.

    Se la limpio, y los tres nos quedamos juntos abrazados, compartiendo uno de los miles de pocos tiempo que apreciabamos.

    °_°_°

    En finales de agosto, me saqué la lotería de pura suerte. Luego de leer por quintupligesima vez el libro de Crepúsculo, de Stephenie Meyer, y emocionarme por los detalles que hablaba Bella, me daban ganas de ir y ser partícipe de ser testigo de la belleza de naturaleza.

    Tanto fue mi fantasía que al poco rato pude captar algo brillos en la tapa del helado que iba comiendo, mientras leía. Al sacarlo del envase, sentí instantáneamente como mi cuerpo se ne adormecida por sorpresa.

    Era un vale a un viaje a elección con 500.000.000 de dólares. Al principio me froté los ojos, por si las dudas estuviese durmiendo pero al ver que no, y que era cierto, grité de la emoción o como pude, y Elay apareció espantando.
    Me regañó pero al ver que balbuceaba y le mostraba el ticket, sólo me pudo dar una sonrisa.

    Le ofrecí para que el y su hombre, fueran de viaje, pero él me hizo pensar que me merecía yo unas vacaciones ante de irme. Al principio me negué, pero luego al decir que iba a ayudarme con que Vexa no me mate en el camino. Me convenció.

    Ambos con promesas y fuerzas, como también usar a Elay como escudo, si, la pelirroja quiso matarme por que la iba a dejar, pero luego dijo que era una broma, la miré con algo de miedo, las embarazadas realmente daban miedo como reaccionaban.

    Al final elegí ir a Forks, a disfrutar mis últimos meses en aquel lugar lleno de sorpresas sobrenaturales. Y en parte por ser amante de Crepúsculo. Por lo que sentía que ésta era mi última oportunidad de vivir plenamente, como si no supiera mi destino final.

    Compré el pasaje a Forks, y con el dinero alquilé una casita por dos meses y medio, asumía que para noviembre ya estaría con Vexa, y antes de mi...ya saben, pudiese ver a la pequeña Kile venir al mundo.
    Por lo que estaría poco tiempo para vivir mi gran aventura en Forks.
     
    Última edición: 9 Agosto 2018 a las 7:28 PM
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    Hola, me leí el capítulo 1. Casi no me queda batería en la notebook, por lo que leeré el capítulo 2 en otro momento. Debo decir que el primer capítulo estuvo bien para mi gusto. Creí que era una historia basada en el libro o la película, pero veo que no es así. Veo que se trata de un fic donde la protagonista conoce a los actores de la película. En ese caso, creo que este relato iría mejor a la zona de fics basados en Personas Reales, y no en la sección de Libros, pero eso es decisión tuya.

    Bueno, me has pedido que comente la historia, así que lo haré. Aclaro que yo no tengo conocimiento de esta saga, más allá de lo que vi en un resumen por internet. De esa forma, trataré a cada personaje como si lo hubieras creado tú.

    Debo decir que la chica (su nombre es algo largo, así que me referiré a ella como Bru) lo está pasando verdaderamente mal. Solamente tiene 2 amigos que realmente la entienden y se preocupan, varios familiares han muerto y los que quedan no la tratan como si fuera de la familia, su trabajo podría volverse difícil de seguir como está, y no puede vivir sola si es que se lastima con facilidad. Aún no sé que dirección tomará la historia. Con eso me refiero a que no sé si veremos como Bru cumple su sueño de conocer al elenco, o de sus últimos días de vida acompañada por sus amigos, o ambas. Ahora bien, creo que su pensamiento de que es feliz por conocer a sus "ídolos" y que eso mejoró sus días es egoísta de su parte. Sus dos amigos están sufriendo junto a ella y la están ayudando cuando nadie más lo hace. Debería estar agradecida con ellos, y pensar que el conocer a un famoso es algo que le da un "toque de luz" por así decirlo. Me esperaría eso de una niña, pero ella es algo mayor. Igualmente, estando por morir y sabiendo que esa oportunidad no se vuelve a repetir es justificable.

    Sobre Vexa y Elay no puedo comentar mucho todavía, pero ya habrá tiempo de ver como se desarrollan mejor. Por el momento parecen ser la única luz en la vida de Bru.

    La narración en primera persona está muy bien llevada, y uno (o al menos yo) se puede meter en la piel de Bru al ver como se describe lo que está viviendo. Te señalaré un par de errores que encontré. Igual son pocos y no entorpecen la lectura:

    No es un error en sí, pero a mí no me gustan los paréntesis. Siento que rompen la narrativa y que el narrador deja de hablar para que hable el autor.

    Eso será todo por ahora. En otra ocasión comento el segundo capítulo.
     
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    Ya he leído el capítulo 2. Debo decir que fue algo complicado, debido a que estuvo muy cargado de errores, cosa que en el capítulo 1 no pasó. Se me hizo difícil el leer algunas cosas, y hasta tuve que leerme algo dos veces para poder entenderlo bien.

    Primero mencionaré sobre la trama. Veo que las cosas van de mal en peor para Bru. Su enfermedad avanza cada vez más, su cuerpo y mente se debilitan, y encima pierde a sus hermanos. Se entiende que ellos no hayan sido los mejores del mundo, pero al fin y al cabo, la familia es la familia. Vexa y Elay parecen que ya se van haciendo la idea de que su amiga va a morir, y tal vez eso sea lo mejor, dado a que el golpe no será tan duro cuando ya uno sabe y acepta lo que tiene que pasar. Nunca he pasado por eso (y ojalá nunca me pase), pero creo que es así. Parece que a Bru le sonríe un poco la suerte esta vez, dado a que se ganó la lotería y podrá irse en un viaje "de placer" por así decirlo. Me pregunto como le irá allí.

    Bueno, con la trama ya comentada, voy a pasar a lo técnico.

    Esos son errores comunes.

    Lo correcto sería decir "los enfermeros y las enfermeras". No digo que la forma en la que lo pusiste está mal, pero así suena muy a reporte y no a un relato.

    La primer palabra claramente es un error, pero lo de abajo no tengo forma de saberlo.

    Allí entendí lo que quisiste poner, pero fue por haberlo leído en total unas 3 veces, lo que no es una buena señal.

    Allí, se debe utilizar el "si no".

    Otra cosa es que noto es que abusas demasiado de los puntos suspensivos. Entiendo que se quiera dar un poco de suspenso, y que la forma de hacerlo es con los puntos suspensivos. Pero al ponerlos tantas veces en un solo capítulo se vuelve muy pesado, y en lugar de causar suspenso causa molestia. O al menos así lo veo yo.

    A pesar de los errores, creo que la narración de la historia está muy bien. Realmente me puedo poner en la piel de Bru al leer esto (aunque algunos errores me saquen un poco del relato) y eso es bueno. La narración va bien, y me siento muy mal por lo que está pasando. Sigo creyendo que se debería ver un poco más sobre Elay y Vexa. Entiendo que son los amigos de Bru, pero ¿qué más? ¿Les gusta algo? ¿No comparten gustos con su amiga? Creo que les falta más desarrollo. Entiendo que es la historia de Bru, pero no por eso se debe ignorar a los personajes.

    Bueno, aquí termina el comentario. Cuando actualices voy a seguir leyendo. Saludos.
     
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  6. Threadmarks: Capítulo 3
     
    LaviunBee

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    Título:
    Último deseo
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    1997
    Capítulo 3:



    "Una estrella fugaz"


    No hay manera de que las cosas cambien, se dice que las cosas suceden por algo, y siento por algo ha ocurrido este viaje que lo que he ganado, o puede ser que Elay tuvo algo que ver. Aunque no puedo buscarle una respuesta, podría echarme para atrás pero ya me he despedido, me daría ciertamente vergüenza dar la cara cuando ya me despedí firmemente. Tampoco es que sea de las echarme para atrás , siento que esto es una nueva oportunidad para disfrutar lo que la vida ofrece.

    Mis días estaban contados, tendría cuatro meses de vida. Y en ese tiempo he debido de empezar a llevar conmigo para todos lados un carrito que me proporciona aire a mis pulmones que cada vez mueren y empeoran más rápido.

    Con el esfuerzo he logrado mantenerme firme ante las miradas de mis amigos pero a veces dejo de comer porque me pongo a pensar cosas negativas de mi vida, las muertes de mis hermanos, las muertes que me han vuelto solitaria en mi hogar, aunque siempre he tenido a aquel par de amigos para apoyarme y por ello no me permito hundir en aquella nube de depresión que me visita con insistencia en estos días.

    Soy una estúpida en pensar así, ya que de por si tengo a dos personas maravillosas que me cuidan como si fuera su familiar de sangre. Pero no quiero ser su carga, los veo últimamente felices con sus respectivas parejas, y a pesar que desearía pasar más tiempo con ellos. Sé que les estorbo haciendo mal tercio, sua parejas me miran con lastima, cosa que poco a poco veo que todo el mundo hace. Al parecer todos ellos ya me ven como basura, y que yo soy la egoista de querer aun estar partícipe de la vida tanto de Elay y Vexa, sabiendo que en pocos meses ya no estaré, y seré la causante de sus lágrimas. Y aunque sea horrible pensar de esa manera de igual manera me pongo a estar haciendo pequeñas bromas, aunque ahora no son tan fáciles como antes. La semana pasada escondí algunos condones de Elay, y le puse un pequeño tinte de color rosado en el cabello, era de mentiras pero el muy bobo me agradeció el cambio y no se fastidió. Luego estaba por otro lado Vexa, esa mujer era admirable, con esa panza moverse y seguir cuidándome como si pudiera hacer esfuerzos y ser superwoman era... Cómo que quería seguir su ejemplo, por eso siempre intento seguir luchando, pero de igual manera, siento que las fuerzas se me escapan, y sólo por ellos estoy aún intentando querer vivir. Sólo por ellos intentaré darme aire, y volver para decirles cuánto los amo.

    Hoy por hoy, he pedido unas vacaciones a mi jefe, he avisado a mis pacientes y he reservado un vuelo que saldrá en 24 horas. He decidido viajar, se que Vexa no podrá acompañarme por el hecho de que ya tiene 6 meses de embarazo, por lo que no puede viajar con esa pancita.

    Ver crecer esa pancita y pensar que el bebé que viene nazca, cuando yo soy la que pronto moriré me hace sentir de una manera especial. He empezado a pensar que todo ser tiene la oportunidad de renacer en alguna personalidad de un bebé muy querido por lo que me he puesto algo como psíquica espiritual y puedo sentir que al menos con la llegada del bebé, toda melancolía irá desapareciendo conforme ese bebé haga los pasos hacia su vida en el Mundo, aunque esto sea plenamente mi forma de ver mi futura muerte.

    Vexa no lo ve como yo, que según ella no es para darle festejo a ese pensamiento. Pero me es imposible pensar que cuando ya no esté con ellos sin ser muy conscientes o tal vez si, esa bebé se convertirá en la luz de ellos, llenando el espacio que dejaré con mi ascendencia al cielo, esa pequeña hará un mejor mundo, lo sé, por la fuerza que siento cada vez que patalea en el vientre de su madre.

    Este viaje que realizaré lo disfrutaré al máximo, intentaré no caer o seguir arrastrándome a los brazos de aquella oscura depresion que me consume al estar sola o perderme entre mis pensamientos. Siempre he sido una persona aventurera, lista para lo que se venga, aunque muchas de esas aventuras no hayan sido de las mejores. Pero siento y quiero creer que con este viaje todo mi ser, dejará de pesar y para antes del parto programado de Vexa, ya estaré como nueva para al menos conocer de la mejor forma a la pequeña Kile.

    Según el Doctor Jerkins, me había dicho que no habría ningún tipo de problema en seguir los tratamientos en el hospital más cercano a dónde estaré establecida en Forks. Así que también podría ir a participar de grupos de ayuda, o contra la depresión de estar muy consciente de la muerte inminente. En otras palabras tan sólo faltaba que me llevaran al aeropuerto y mirar un mejor final.

    °_°_°_°_•_

    22 de septiembre/ 15:30 pm.
    Aeropuerto Presidente Pettirossi.

    Estamos esperando juntos mi llamada a la cabina de pasajeros. Será como una nueva experiencia, ya que al fin podré conocer el lugar donde fue ambientada Crepúsculo. Me hace mucha emoción, más aún conocer la belleza de la naturaleza y la tranquilidad que eso conlleva.

    —¿Y bien? Estás nerviosa, ansiosa y por lo que veo terriblemente emocionada... ¿Aún serás capaz de abandonarme con la mujer asaltapollos? –dice fingiendo terror Elay.

    —Pfff... No te hará nada, para eso debes caminar unos pasos más rápido que ella, y se cansará de acosarte con los pollos –sonrío burlona.

    A varios metros veíamos venir a Vexa con comida en manos, con una linda sonrisa. Se notaba que este embarazo lo estaba aprovechando y más cuando su esposo la acompañaba.

    Al vernos sonreír al parecer se percata de algo.

    —¿Porqué sonríen como si fuera que van a matar a una paloma? Que yo sepa Elay no es tan loco como tú –dice divertida Vexa.

    Hago un puchero infantil, y entrecierro los ojos.

    —Hace mucho tiempo que no hago eso, defensora de palomas. Pero tu tranquila, sólo veíamos lo feliz que estás...con la comida –digo en un murmullo lo último.

    Ocasionando que me pellizque la mejilla.

    —Jaja jaja... Qué graciosa tu, pechocha sabes perfectamente que éstas pechugas están riquísimas y es lo único que puedo comer sin vomitarlas –se justifica.

    Ocasionando que el silencio y una sonrisa en nuestros labios aparezca y nos ríamos. Estábamos locos pero nos queríamos así.

    —Sólo no conviertas a Elay en pollo, ni te lo comas, que sin el Rossley no existiría –bromeo.

    Ocasionando que Elay se ruborice y silencie mis labios. Aún no se acostumbra con el shipping de su pareja. Ross era un chico bastante sexy, con tatuaje y fortachon, que estaba totalmente embobado por Elay. Mi hielo gruñón al fin se dejaba querer.

    Pero bueno, cuando iba a regañarle por silenciarme, pronto escuchamos:

    —Pasajeros con destino a Forks, pasad por la entrada 22, en media hora estaremos despegando, gracias –dice la azafata.

    Me giro a observar a mi dúo de amigos y los abrazo, con lágrimas de emoción. Era difícil dejarlos pero era para calmarme. Por lo que, era hora.

    —Cuídate mucho, mi pequeña pechocha –pide entre sollozos pequeños mi pelirroja.

    —Llámanos cuando llegues, saca fotos y no te olvides de nosotros, de verdad te extrañaremos –dice serio pero con un tono dulce Elay.

    Le dejo un suave beso en la frente.

    —También te quiero, los extrañare. –digo despidiéndome.

    Y una vez con mis equipajes ingreso con ayuda de una azafata con mis cosas, que eran pesadas. Por lo que enseguida me muestra un lugar en medio de todo, quedándome cerca de la ventana.
    Enseguida noto frente al asiento una pequeña pantalla de película. Adoro los aviones como éstos. Podré ver algo para no aburrirme tanto.

    /////////////

    Tan cansada me sentía que no me percaté que me quedé dormida, pero tiempo después escuché murmullos y luego la azafata avisó que pronto llegaríamos a Forks.

    Suspiro y me relajo, justo cuando voy a cambiar de programa de la pantalla de TV, que cada pasajero disponía, una niña a lado mío, me detuvo, diciendo que pasaría la película de Crepúsculo y quería verla. Tan bien me cayó la niña, de cabellos rubios y ojos verdes que no le pude decir que no. De unos 10 años a tardar.

    Por lo que en los últimos momentos antes de aterrizar estuvimos viendo la película de Amanecer parte 1. En aquel trascurso del tiempo pude conocer un poco más a mi compañera de viaje, osea, la niña se llamaba Amelia era bastante agradable, pero luego sus padres se acercaron y pronto todos tuvimos que bajar, ya que habíamos llegado.

    El lugar en si era tan cual el libro había descrito, fresco y sin sol, nublado y un paisaje hermoso. Con algo de ayuda de algunos hombres pude subir a mi auto, que era un escarabajo. Lo había alquilado para poder movilizarme sin mucho lío. Había traído todo lo necesario. Con el tiempo pude alquilar una casa que estaba cerca de lo que parecía una reserva de un bosque, todo parecía igual a la película. Con cada detalle me iba emocionando como una niña pequeña al ver cada detalle y paisaje.

    Este viaje la aprovecharía al máximo y me olvidaría lo que pueda de la realidad que mi vida estaba enfrascada. Tenía tres meses para disfrutar completamente de este viaje.

    °_°_°_°

    Un mes después.

    Ha pasado un mes y me he percatado que es un pueblo pequeño pero bastante amigable, la gente me trata bien, nadie sabe mi condición de salud, y me alegra que haya confidencialidad. En el hospital al que asisto a tratar mis posibles depresiones, ya que vivir sola no es del todo lindo. A pesar de contar con las llamadas de mis amigos.

    Hoy por hoy he salido temprano de la consulta, todos los procedimientos los sigo al pie de la letra pero de igual manera cada día despierto mas cansada, la tos con sangre se hace presente, y no puedo evitar de vez en cuando ahogarme con ella. Odio parecer un bebé pero se dice que las cosas pasan por algo, quizás el destino quiere que aprenda a valorar mucho cada aliento de aire que recibo como exhalo.

    °_°_°_°

    Cuarta semana del mes de septiembre...

    En aquella noche iba observando mi pequeña habitación, leyendo nuevamente el libro, apreciando lo que podía leer aun, a veces se ne dificultaba por la visión borrosa que padecía de vez en cuando. El móvil me era cada vez mas difícil de manejar ya que mi vista me jugaba muchas veces.

    Aquella noche quería soñar con la fantasía de vivir aquella aventura, deseaba un último intento de esperanza y deseo. Por lo que al girar un poco mi rostro para observar por la ventana que daba con el cielo estrellado.

    Era hermoso, simplemente digno para sacar una foto, pero poco a poco me sentía cansada, sintiendo como mis ojos deseaban cerrarse para dormir.

    Pero de repente, soy capaz de vez una pequeña luz pasar y trazar un línea en el cielo.

    «Una estrella fugaz».

    Me llega un recuerdo de las películas cliché y consejos de mi madre, lagrimeo un poco al recordar.

    "Si ves una estrella fugaz, nunca dudes en dejarte llevar por el deseo más puro con la esperanza que tengas, mi pequeña Bruley"

    Aquel recuerdo de las palabras que me decía mi madre en mis épocas de adolescencia eran las que más me hacían extrañarla con fuerza. Por lo que me quite la la lágrima y sonreí levemente.

    —Quisiera conocer el mundo de Crepúsculo, admirar lo que les rodea antes de morir para siempre –deseo con todas mis fuerzas.

    Sin más me quedo dormida.
    Con la esperanza de que aquel deseo, no fuera más que un sueño, sino que un deseo hecho realidad, el último deseo.
     
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    Reydelaperdicion

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    Hola, paso a comentar el tercer capítulo. Creo que ha sido el capítulo mejor llevado hasta el momento de la historia. Ha tenido buena narración y pocos errores (aunque de tenerlos, los tuvo) lo cual hizo que fuera verdaderamente llevadero. Al contrario que como pasó con el anterior, en esta ocasión no tuve que volver a leerme ningún párrafo más de una vez para poder entenderlo.

    La trama va bien, ya que Bru parece que va disfrutando de sus últimos momentos de vida mientras su último deseo está próximo a cumplirse. Lo cual es bueno, en ese sentido. Al menos tuvo la dicha de poder pasar sus últimos momentos de la forma en que más le gustan, en lugar de simplemente pasar sus últimos días como días corrientes esperando la muerte. Me alegro que haya tenido algo de suerte. Tal y como pasó en los dos capítulos anteriores, Elay y Vexa no destacan mucho, pero al menos ahora (por más que fuera breve) se ve un poco más de ellos. Sin embargo, ya no me concentraré en ellos dado a que la historia se centrará solamente en Bru.

    Y como ya recuerdo haberte dicho antes, yo de esta saga no sé nada, por lo que si haces que lo que venga a continuación sea un sueño de Bru en el que se mete al mundo de crepúsculo, o simplemente conoce más cosas de como se filmó, no podré juzgarlo como se debe. Por ejemplo, cuando Bru llega a Forks. La descripción que hiciste fue teniendo en cuenta lo que se menciona en películas, cosa que yo desconozco, por lo que me pareció que le faltó un poco más. Tratándose del último deseo de Bru creo que lo podrías haber descrito mejor. Recuerda que te mencioné que haría de cuenta que todo lo que aparece es creado por ti, por lo que no podré tener en mi mente nada que haya aparecido tanto en películas como en libros.

    Bueno, te marcaré algunos errores que encontré:

    Errores pequeños.

    Allí debiste utilizar una coma, y no un punto. Para la pausa que querías poner, la coma era más adecuada.

    Hay más errores, pero no son tan graves como para retrasar la lectura o mencionarlos. Eso será todo. Saludos.
     
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