Él lo cambió todo

Tema en 'Fanfics abandonados sobre Libros' iniciado por JessCullen, 6 Julio 2011.

  1.  
    Rusbell

    Rusbell Magique.

    Tauro
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    ¡Hola Jess! Aquí estoy xD
    Disculpa la tardanza, hace ya un tiempito que me invitaste, pero he estado tan ocupadita que ahora es que terminé de leer.
    Ciertamente no me gusta mucho esto de Crepúsculo, pero de verdad que tu historia ha marcado la diferencia.
    Me llama mucho la atención, me da curiosidad saber como Edward empezará a fijarse en Bella :D
    Me gusta el hecho de que narres más, pues es esto lo que le da vida a la historia.
    Avisame cuando esté la conti. Y recuerda, tarde pero seguro xD
    Sayo~
     
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  2.  
    Nelcys Cullen

    Nelcys Cullen Fangirl empedernida

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    Hola Jess...!!
    Me ENCANTO... de verdad me ENCANTO..!!! Escribes super increíble, me encanta como redactas..!! Que te digo... de verdad que me gusta mucho tu historia... disculpa por no haber comentado antes..!! Que misterioso es Edward.. no..?? Y Alice... tan hiperactiva, como siempre... Y Emmett con sus bromas..!!! Espero con ansias tu proximo capitulo ya quiero saber que va a suceder entre Edward y Bella..!! Vuelvo a repetir me ENCANTARON este y todos los capitulos que has ecrito..!! :)
    Bueno espero tu próximo capitulo... y avisame cuando publiques.. porfa..!! :)
    Atte. Nelcys..!!
     
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  3.  
    Cass Crokaert

    Cass Crokaert Entusiasta

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    O.o no manxes!!!!!!!!!!!!!! esta waaaaaaaaaaaaaa me encanto!!!!!!!! sigue!!!!! muy bien
     
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  4.  
    Alix Cullen Bellamy

    Alix Cullen Bellamy Entusiasta

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    Hola. Me encanto historia de verdad es genial, Edward como siempre divino jajajajaja, bueno seguire leyendote, espero impaciente el proximo capi. Sigue asi, bye.
     
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  5.  
    muna uchiha

    muna uchiha Entusiasta

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    que fic me encanto todo tu manera de narra tu ortografia de verdad tubo wenooooo me avisas para la conti y grax por la invitacion
     
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  6.  
    cristty

    cristty Iniciado

    Escorpión
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    Hola! Muchas gracias por la invitacion.
    Me a gustado mucho la trama de la historia. Me sorprendio mcuho.
    No se como le pudiste matar a sus papas! De verdad... Y eso de que Edward este con la odiosa de Jessica pues... Me dan ganas de matarla!!
    La verdad me a parecido muy interesante tu historia, por lo que te pedore que me avises cuando actualices.
    Muchos besos de mi parte!!
     
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  7.  
    JessCullen

    JessCullen Usuario común

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    Vaya *o* ¿¿Como responder a todos?? Uff, son cantidad de comentarios, que por cierto, mil gracias por aceptar mi fic y dejar vuestra opinión. Cada vez que veo que alguien ha comentado mi historia... :D :eek: :oops: :) No sé describir cómo me siento xDD
    Mmm.. bueno, deciros que el próximo capi. será algo más largo jaja Es que me sentía inspirada :$
    En fin, que sepais que estoy muy agradecida :) Espero que sigais ofreciéndome vuestra opinión y vuestras críticas constructivas, que me alegran los días :p
    Os quiero a todooss ^^
    Un abrazoo

    JessCullen
     
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  8.  
    JessCullen

    JessCullen Usuario común

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    Escritora
    Título:
    Él lo cambió todo
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    22
     
    Palabras:
    5902
    Capítulo 7: Diversión al estilo Cullen

    ¡Voy a morir!— gritaba en mi cabeza, mientras veía las figuras borrosas de los árboles pasar a toda velocidad por la ventanilla del copiloto.

    Edward debía pensar que estaba loca, pero no me importaba. En todo caso, el loco era él. Conducir a 150km/h no era muy recomendable en una carretera perdida entre el bosque y con cientos de curvas vertiginosas. Definitivamente, de aquí no saldría con vida.

    —No es por ser pesimista, pero...— me giré hacía mi despreocupado hermanastro, que únicamente sujetaba el volante con una mano. — ¡¿Podríamos ir más despacio?!— casi grité cuando tomó una curva de 180 grados con demasiada rapidez.

    Edward soltó una risa por lo bajo y me miró de reojo.

    — ¿No te gusta correr?— preguntó con un matiz de burla en la voz.

    —No si existe el peligro de estamparnos contra cualquier...— antes de acabar mi frase atravesamos un pequeño socavón en el asfalto, que hizo elevarse sutilmente el Volvo plateado y provocó que me sujetase con más fuerza al asiento. Suspiré y continué la frase. — ¡Contra cualquier árbol!

    En aquel momento, yo parecía un gato aterrorizado con las uñas aferradas a la tela de la butaca delantera.

    Otra pequeña risa salió de los labios de Edward.

    —No alcanzaríamos a Rosalie si bajásemos de los 150 km/h.— colocó las dos manos sobre el volante y me miró de refilón con expresión expectante.

    Adiviné que esperaría que me tranquilizase al ver que sujetaba el manillar del coche con más firmeza, pero yo seguía con el corazón latiéndome cómo si fuera a salirse de mi pecho.

    Sin escuchar respuesta por mi parte, Edward suspiró con diversión y continuó con la vista fija en la carretera.

    Ahora que me paraba a pensarlo, tal vez todos los Cullen tenían esta alocada forma de conducir. O tal vez sólo mi acompañante disfrutaba con el riego de adrenalina que experimentábamos.
    En fin, de Rosalie también se podía decir lo mismo. Si me quejaba de la alocada conducción de Edward, no podía imaginarme lo que sería viajar en el BMW de la novia de Emmett.
    Su coche iba delante del nuestro con mayor rapidez, para guiarnos hacia la feria.

    Esperaba que al llegar al centro del pueblo tuviesen en cuenta a los guardias de tráfico. No me apetecía tener problemas con las autoridades.

    Sacándome de mi burbuja de pensamientos, el sonido de una emisora de radio retumbó en el coche.
    Miré con curiosidad a Edward, quién tenía su atención puesta en el sistema de sonido con luces brillantes por todas partes. Se notaba que era un trasto caro. Muy caro.
    Cuando por fin dejó de apretar botones, escuché el "I got a feeling" de Black Eyed Peas. No era una de mis canciones favoritas. ¿Para qué mentir?

    Mi hermanastro movía los dedos al ritmo de la música, pero disimuladamente observé sus ojos. No tenían el mismo brillo que había notado antes, mientras disfrutaba con su conducción alocada.

    No lo está pasando bien.

    En ese instante se me ocurrió algo.
    Dirigí mis manos hacia una pequeña manivela que, supuse, abriría el compartimento de los CD's. Y así era. Edward tenía su vista puesta en mí, a pesar de intentar ocultarlo.

    Puede que no le guste que cotillees sus cosas...— me avisó mi conciencia, a quien ignoré por esta vez.

    Saqué un par de CD's de música clásica. Ni por asomo me había imaginado que le gustase aquel tipo de canciones.
    Le miré, esperando algún comentario, pero esta vez parecía tenso.

    —¿Que...— intenté preguntar.

    —No es nada.— contestó rápidamente.— Sólo tengo eso ahí porque a Esme le gusta Debussy.— dijo seriamente. Pero sus manos se tensaban más contra el volante.

    —Pues... Yo también escucho esta música.— No sabía exactamente si lo de Esme era verdad o sólo intentaba ocultar sus gustos por pura vergüenza. Al fin y al cabo, hoy en día se encontraban pocos adolescentes con unas preferencias tan singulares. Si todo era un embuste, había que admitir que engañaba de maravilla.

    —¿A sí?— preguntó, sin apartar la vista de la carretera.

    —Em... sí.— Ya habíamos llegado al pueblo y faltaría poco para acabar el trayecto.— Sobre todo Claro de Luna. ¿Sabes cuál...

    —He oído hablar de ella.— me interrumpió.

    Me quedé callada, mirando mis manos. Tenía pensado proponer escuchar el CD de Debussy, pero ahora dudaba de si a él realmente le apetecería.

    Las luces de la calles del pueblo captaron mi atención en aquel momento. Por suerte el Volvo había bajado de velocidad y se contemplaba perfectamente el paisaje.
    Miles de familias caminaban por las calles, con niños emocionados saltando alrededor de sus padres. Me recordaron a Alice en sus momentos más infantiles.
    La feria no debía estar muy lejos, ya que las farolas estaban decoradas con cables de diminutas bombillas que formaban figuras en el aire. Ahora todas estaban apagadas, pero por la noche aquello parecería un carnaval.

    Nos paramos en un semáforo y justo entonces sonó el móvil de Edward.

    —¿Qué pasa Emmett?— contestó al instante.— Sí, os vemos.— dijo con la vista puesta en el BMW de Rosalie, que poco a poco se perdía entre las calles de Forks. Pero cuando yo me fijé, vi la pequeña cabeza de Alice asomarse por la ventanilla de los asientos traseros. Saludaba, agitando la mano enérgicamente mientras sonreía. Esta chica estaba loca. ¿No veía que podía hacerse daño?

    —¡Edward!— en cuanto escuchó su nombre se giró hacia mí con aspecto preocupado.— Alice... Alice está...— me había quedado sin palabras y sólo podía señalar a mi pequeña hermana.

    Edward vio de repente lo que intentaba decirle.

    —Emmett, por dios, dile a Alice que entre en el coche y deje de hacer bobadas. ¡Va a hacerse daño!— ordenó mi hermano, sin apartar los ojos del BMW rojo, que ahora estaba parado en otro semáforo unas calles más adelante.

    Suspiré con alivio cuando unas manos cogieron a mi hiperactiva hermanastra, arrastrándola a la fuerza dentro del vehículo. Supuse que se trataba de Jasper.

    —Está bien, está bien.— contestó Edward, a lo que fuese que estuvieran hablando.— Es un buen lugar, nos encontraremos allí.— colgó.

    La luz verde del semáforo nos iluminó y el Volvo arrancó suavemente.

    No sé cuánto tiempo pasamos buscando un lugar para aparcar, sólo sabía que en cuanto viéramos un hueco libre para el coche, deberíamos esperar a los demás en el parking de la feria.

    Me fijé en que una familia se amontonaba alrededor de una furgoneta.

    —Parece que aquellos se van.— hice saber, señalando en su dirección.

    —No, acaban de llegar.— concluyó Edward, dirigiéndonos hacia otro lugar.— Ellos sí se marchan.— me informó, haciendo un gesto con la cabeza hacia una pareja de ancianos que caminaban en dirección a un pequeño coche Escarabajo.

    —¿Cómo estás tan seguro?— le reté, algo molesta porque no me hubiese hecho caso.

    —Tú confía en mí.— me dijo, levantando las cejas.

    Tal y cómo él aseguró. Los ancianos abandonaron el lugar, dejando hueco libre para el Volvo. Y la familia anterior, acertando también la predicción de Edward, se dirigió hacia la feria.

    El motor dejó de rugir y todo quedó en silencio.

    —¿Qué te había dicho? — se regodeó con una sonrisa torcida, tras acertar con sus pronósticos.

    Quedé embobada mirando aquel rostro perfecto y la respiración se me tornó entrecortada tras darme cuenta de que nos encontrábamos a centímetros de distancia el uno del otro.

    —Será mejor que guarde los CD's, no quiero que mi madre se enfadé si se rompen.— interrumpió Edward, rompiendo aquel incómodo silencio.

    Le entregué las cajas, que aún seguían en mis manos, y al hacerlo rocé sin querer la suya. Aquello provocó un cosquilleo en las yemas de mis dedos e hizo que me apartara en seguida.

    Sus ojos esmeraldas volvieron a mirarme con intensidad y los míos no podían apartar la mirada. El corazón retornó a su ritmo alocado y me mordí el labio, casi cómo un acto reflejo.

    ¡Pum, pum, pum!

    Se escucharon unos golpes en el cristal de mi ventana. Rápidamente salí de mi burbuja y mi mente funcionó con normalidad.
    Me giré hacia donde procedía el sonido. Era Alice.

    Levanté las cejas viendo su expresión de niña alterada y encaprichada con llegar a las atracciones. No pude entender del todo lo que decía a través del vidrio, por lo que decidí voltearme de nuevo para mirar a Edward, quien había desaparecido por completo. Pestañeé y me sobresalté cuando le vi de nuevo a través de la ventana, hablando despreocupadamente con Jasper. Cerca de ellos estaban cogidos de la mano Emmett y Rosalie, que parecían estar muy ocupados besándose.

    Me dispuse a abrir la puerta para salir del Volvo, pero alguien ya lo había hecho. Al encontrarme fuera me percaté de que se trataba de Edward.

    —Discúlpame por no haberte ayudado con la puerta antes.— me dijo, clicando un botón de su mando a distancia y cerrando con llave el Volvo.

    Negué con la cabeza, señalando que no tenía importancia. Él no me miró a los ojos y simplemente caminó hasta la nerviosa Alice para tranquilizarla.
    Mi cabeza quedó en blanco. No me imaginaba que Edward fuera tan caballeroso. ¿Lo habría aprendido de Carlisle, tal vez?

    Mis hermanos comenzaron a andar en dirección a la entrada y yo les seguí, sin saber exactamente que me deparaba a partir de ahora.

    Emmett iba en cabeza, con Rosalie de la mano. Jasper caminaba tranquilo detrás de la primera pareja, mientras Alice daba saltitos a su alrededor y yo me había quedado atrás, con Edward andando cerca.
    Intentaba no ponerme nerviosa ante su cercanía, una misión imposible. Las piernas parecían temblarme y no paraba de jugar con mis manos inquietamente.

    ¿Pero qué te ocurre? ¡Es sólo tu hermanastro, tranquila!

    Era mi hermanastro, cierto. Parte de mi familia de ahora en adelante. Aun que lo que sentía cerca de él no era la típica sensación que tienes estando cerca de un pariente.

    ¡Basta ya!— me regañaba mi conciencia.

    Mientras mis pies se movían y mi mente vagaba sin rumbo, un soplo de aire gélido revoloteó por el pueblo, haciéndome estremecer en un escalofrío. ¿A quién se le ocurriría vestirse con una camiseta de tirantes en pleno octubre? Ah, sí: a mí.

    Continué siguiendo a mis hermanos por las callecitas interminables de Forks, con mi cuerpo pidiendo a gritos un acercamiento hasta Edward y mi mente negándolo por completo. Con mi debate interior no me di cuenta de que nos habíamos detenido ante unas taquillas.

    Retorné a la realidad y vi cómo Jasper pedía entradas para todos a la chica que se sentaba detrás de una cristalera. Sería joven, tal vez de unos 20 años de edad y podría estar trabajando aquí para pagarse los estudios. Su cara expresaba aburrimiento y se veía algo ridícula enmarcada por aquella gorra azul y roja demasiado infantil.
    Con un movimiento de muñeca sacó unos tickets y los intercambio por el dinero que el novio de mi hermanastra le entregaba.

    A continuación pasamos uno a uno por delante del guardia de seguridad, enseñándole nuestra entrada.

    Una vez dentro, mis ojos revolotearon por todas partes. Aquello era más grande de lo que recordaba.
    Millones de luces de colores se encendían por todas partes y el descampado de hierba había sido substituido por puestos de perritos calientes y algodón de azúcar o por casetas para probar puntería y poder ganar un oso peluche.
    Las atracciones más grandes también se distinguían, cómo la noria gigante de lo más profundo del lugar o la montaña rusa de la que provenían gritos a todas horas.

    Alice aplaudía y se movía inquieta. Saltaba alrededor de Jasper y le pedía por favor montar en el “Colosus”. A lo mejor mi hermana descargaba toda la adrenalina que le sobraba en aquella montaña rusa.

    Jasper nos miró con aspecto suplicante y articuló con los labios un: “Ayudadme”. Pero a Emmett le gustaba fastidiar.

    —¡Que buena idea, Alice! — se llevó las manos a la cabeza, con aire teatral. — Mientras montáis ahí, Rose y yo podremos entrar en el “Revienta estómagos”.

    Me sonaba el nombre de la atracción. Creía recordar que se trataba de una enorme ruleta que daba vueltas hacia todos lados y cada vez iba subiendo de intensidad.

    Rosalie no parecía muy convencida con la idea y antes de que ella o cualquiera pudiese reprochar algo, su novio la interrumpió.

    —¡Guay, genial! — la cogió por el brazo. — ¡Nos encontraremos en la entrada a las 9 en punto!— gritó mientras corría con Rose a su lado.

    Alice comenzó a sonreír maquiavélicamente y le dio la mano a Jasper. Éste me miró, con ojos cargados de desesperación por que alguien le librase de tener que montar en el “Colosus”.
    Me encogí de hombros, sin saber que responder o cómo actuar frente a una hermana que tenía una decisión tomada y muy bien sabía yo que en cuanto le entraba algo en la cabeza, era muy difícil convencerla de lo contrario.

    —¡¡Wiiii!! —gritó Alice muy animada, con su novio pisándole los talones.

    —¡Si no salgo con vida de ésta, decidle a mis padres que los quiero! — nos informó gritando el pobre chico desde la distancia.

    Edward rió y dijo para sí mismo algo parecido a “Pobre Jazz”. Yo acompañé su risa, a sabiendas de que nos habíamos quedado solos en medio de la feria.

    —Y…—comenzó mi acompañante, pensativo. — ¿Dónde te gustaría montar? — posó su mirada sobre la mía.

    ¿Cómo pretendía que me centrase en dar una respuesta coherente con aquellos ojos esmeralda observándome?

    —Podría…Podríamos—rectifiqué en seguida. — subir a…—miré a mi alrededor en busca de una atracción. — “El lago de los…—intentaba fijar la vista en un cartel lejano que parecía interesante. — “El lago de los disparos”, eso. —conseguí finalizar.

    —¿El lago de los disparos? —su expresión se mostraba confusa. — Es una atracción de agua…—presentó como excusa. —¿No te importa mojarte?

    —Am…—mi mente no pensaba con claridad. ¡Por favor, que dejase de mirarme! — Es perfecta. Agua, refrescarme… Es lo que necesito. — ¿Es lo que necesito? ¿Bella, pero que dices?

    —Cómo…Cómo quieras. —frunció el ceño, probablemente dudoso de que le hubiese dicho la verdad. Nunca se me había dado demasiado bien mentir.

    Me condujo hasta el objetivo de mi decisión y una vez allí entramos casi sin hacer cola.
    Todo eran pequeñas barquitas, con una especie de flotadores hinchables alrededor y con un manillar parecido al volante de un automóvil, pero éste disponía de una pistola de agua.
    Todas estaban sobre el agua de la gran piscina que se extendía ante nosotros, atadas con un pequeño cabo a las columnas de aquel improvisado embarcadero.

    Edward se quedó expectante ante los botes de colores que nos rodeaban. Un poco tarde, comprendí que esperaba a que escogiese uno y con mi torpeza habitual señalé una barca cualquiera. Después supe que había elegido la del flotador azul.

    Nos sentamos en ella y me percaté de lo ridículos que parecíamos en medio de tantos niños pequeños. Las madres de los críos nos miraban con caras raras y hasta un pelín insultantes. Al fin y al cabo, éramos los únicos adolescentes en aquella atracción.
    Miré a Edward de reojo pero él no parecía avergonzado. Más bien, se veía ajeno a todo nuestro alrededor, simplemente concentraba su mirada en mí. Al darme cuenta, aparté la vista y pestañeé un par de veces para tranquilizarme.

    En ese instante un pitido estridente retumbó por el embarcadero y un hombre mayor con aspecto cansado comenzó a soltar los cabos de las barcas. Cuando llegó nuestro turno me escondí un poco tras las espaldas de Edward, con miedo a que el señor se burlase de nosotros por montar en unas barcas para pequeños.

    El bote comenzó a flotar en el agua y Edward agarró el manillar. Sólo lo giró un poco cuando aquel trasto dio un brusco giro, haciendo que casi me cayese por la borda. En ese mismo instante mi cintura se encontró rodeada por el fuerte brazo de mi hermanastro y nuestros ojos se encontraron de nuevo durante una milésima de segundo antes de que un niño pequeño nos lanzase agua desde su bote. Cuando los dos recuperamos el aliento, Edward me soltó casi como si hubiese corriente eléctrica entre nosotros.

    —¡Eh, parejita! —rió el pequeño con apariencia pícara. Se veía todo un experto del manejo de esta atracción, ya que con un suave movimiento, que hizo que su pelo castaño claro se revolviese, alejó su flotador del nuestro y chocó las manos con el niño rubio que le acompañaba.

    Tras dirigirse a nosotros como “parejita” me sonrojé y me aparté lo máximo que pude de mi acompañante. Pero justo entonces, un chorro de agua helada fue a parar directamente en mi cabeza, empapándome el pelo y haciendo que me frotase los ojos con fuerza para volver a tener visión.
    Edward, al ver que el atacante no tenía pinta de parar su bombardeo acuático, hizo girar el bote para combertir a éste en un escudo frente al agua.

    —¿Estás bien? —preguntó preocupado, soltando el volante de golpe.

    —Sí, sí. —me froté un poco más la cara e intenté secarme el pelo como pude, tarea imposible dado lo empapado que estaba. —Sólo ha sido un poco de agua.

    Pero un inoportuno estornudo hizo que mi mentira se fuese al garete y Edward no me creyó.

    —Creo que le vamos pillando el truco al manejo de este…—no sabía cómo llamar a esta barca. — trasto. —me decidí, por cambiar de tema.

    Edward mostró una sonrisa torcida, la misma que antes había hecho que mi corazón diese un vuelco, y me miró con ojos perspicaces.

    —¿Crees que deberíamos vengarnos de ese niño? —preguntó, supuse que deseoso porque la respuesta fuese un “sí”.

    Lamentablemente (para él) yo no era vengativa y prefería ahorrarme problemas con las madres de aquellos pequeñajos.

    —Será mejor que les dejemos tranquilos, Edward.

    El aludido frunció el ceño con desgana, pero asintió haciendo girar el bote una vez más para encontrarnos cara a cara con nuestros atacantes.
    De nuevo volví a recibir un chorro de agua, esta vez directo a mi camiseta y un par de risas se escucharon de fondo.
    Edward me miró con sobresalto e intentó cubrirme con su cuerpo, quedando él también mojado. En cuanto dejaron de atacarnos, se apartó de mí sacudiéndose la camiseta. Ésto era la gota que colmaba el vaso.

    —¿Sabes? Lo he pensado mejor…—le dije con aire calculador. —Quiero venganza. —mi voz tenía un matiz de diversión y otro algo más serio.

    Edward sonrió con ganas, seguramente disfrutaría con ésto.

    Localizamos a nuestro objetivo en seguida y conducimos hacia el lugar donde se encontraban agobiando a otros críos.
    Pasamos el resto del tiempo que duraba la atracción tirando agua de un lado a otro.
    Edward se encargaba de conducir y perseguir a los pequeños, mientras yo lanzaba chorros de agua en todas direcciones con la pistola del manillar.
    Jamás había presenciado una escena en la que mi hermanastro se carcajease tanto. Los dos lo pasábamos en grande y pronto me olvidé de la gente a nuestro alrededor. Ahora sólo estábamos Edward, yo y el campo de batalla acuático.

    —¡Se acabó! —informó una grave voz masculina desde el embarcadero.

    Con aquellas palabras Edward nos dirigió hacia la salida, saliendo él primero de la barca y dándome la mano para ayudarme a mí.
    La adrenalina aún corría por mis venas, después de una lucha en la que todos habíamos acabado con agua hasta en los zapatos. Pero ahora que caminábamos lejos de allí comencé a notar el viento, que aun que no era demasiado fuerte, me hacía estremecer. Era normal después de todo, estaba empapada de la cabeza los pies.
    Mi hermanastro, sin embargo, se veía deslumbrante con la ropa mojada, que hacía que sus músculos se marcasen más debajo de su camiseta.

    Caminábamos sin rumbo, el uno al lado del otro cuando Edward se pasó una mano por su cabello, lanzando pequeñas gotitas de agua por todos lados.

    —Tienes frío. —no sonaba cómo una pregunta.

    —Estoy bien. —le dije, con la voz más seria que encontré. No me gustaba preocupar a la gente sin motivo. ¿Qué era lo peor que me podía pasar? ¿Coger un resfriado? Podría soportarlo si a cambio pasaba una tarde así con Edward.

    ¿Bella te das cuenta de lo que dices?

    Me quedé sin respiración cuando me percaté de la verdad. Yo no veía a Edward cómo mi simple hermanastro. Desde que le conocí había saltado una chispa entre nosotros. Puede que solamente yo la hubiese notado, pero el caso es que algo sentía hacia él. No estaba bien, era de locos. ¿Enamorarme de mi hermano? Sólo de pensarlo ya sonaba raro…

    —¿Bella? —la voz melodiosa del ser que me enloquecía me transportó de nuevo al planeta Tierra. —Sígueme. —me dijo, dirigiéndose a un puesto con miles de peluches, llaveros y camisetas.

    No muy segura de sus intenciones, caminé junto a él hasta llegar frente a un hombre moreno, alto y con bigote. Tenía aspecto despreocupado y su acento era algo gitano.

    —¿Qué, chavales, os apuntáis a una partidita? —preguntó con voz grave. Me recordó a las típicos tonos que utilizan los hombres cuando beben demasiado.

    Aquel hombre me daba miedo…

    —Sí, por favor. —respondió Edward.

    En cuanto le escuché, dirigí mis ojos hacia los suyos para intentar hacerle saber que habría preferido una respuesta parecida a un “No, gracias.” o “Sólo pasábamos a mirar.”
    Edward me devolvió una mirada tranquilizadora.

    —La cuestión es explotar los globos… —explicó el hombre, señalando unos globos de color rojo atados en una pared del fondo. — Atizándolos con estas pelotas, por supuesto. —nos entregó una pelotita pequeña y con toda la pinta de no ser muy pesada. —Si lo consigue, podrá escoger entre estos preciosos regalos. Serán 5 dólares cada unidad.

    ¿Íbamos a gastar 5 dólares, sólo por conseguir algún capricho de Edward? Vale, aquello no me agradaba tanto en él…

    —De momento deme una. —se intercambiaron el dinero, por la pelotita amarilla.

    Me crucé de brazos, esperando el fracaso. Era imposible petar un enorme globo con una arma tan pequeña.
    Edward entrecerró los ojos, calculando y en un instante ya se había escuchado el sobre-saltador sonido del golpe contra la pared y del objetivo alcanzado.
    Ni yo, ni el dueño de la parada nos lo acabábamos de creer.

    Mi hermanastro sonrió triunfante.

    —¿Bien, que tiene para ofrecerme? —preguntó al hombre, que aún seguía en shock.

    —Em…—se movió deprisa. —Pues tenemos peluches. —señaló una estantería llena de ositos, conejos, delfines y toda clase de animales.

    Mientras el señor continuaba hablando, me abracé con fuerza a mi cuerpo tras el soplo de otra ráfaga de viento. Miré al cielo y me sorprendí al ver que la noche ya caía sobre nosotros.
    Andar en Forks, con una camiseta de tirantes empapada y en pleno otoño no es una buena idea, a menos que quieras pillar una pulmonía, claro.

    Edward me miró de reojo.

    —En realidad, estábamos buscando algo más útil. —buscó entre los regalos de la parada. —Cómo esa camiseta. —señaló una camiseta azul topacio con unas letras inscritas en negro que decían “Yo estuve en la feria de Forks”.

    Fruncí el ceño sin comprender su decisión.

    En cuanto hubo pagado, nos alejamos y me condujo hacia unos lavabos.

    —Aquí tienes. —me entregó la camiseta. ¿Para qué quería yo eso? ¿Era un regalo de su parte o él consideraba ésto cómo una broma?

    —Em…—no supe bien que contestar.

    —Es tarde, te vendrá bien quitarte la ropa mojada y cambiarla por la seca. — ¡Con que a eso se refería!

    —Ah, gracias supongo. —le mostré mi sonrisa más amable para agradecérselo.

    Ya no me importaba tanto que se hubiese gastado 5 dólares en una estúpida camiseta. Podría ser estúpida, pero era para mí y eso ya me hacía ilusión.

    Bella, concéntrate.

    Entré deprisa al lavabo e intercambié mi ropa, guardando la empapada en mi mochila. Habiendo acabado, me miré en los espejos. Me veía algo ridícula, parecía un turista.
    Salí, no muy convencida de mi aspecto e intentando tapar la avergonzante frase de mi prenda con los brazos.

    Busqué a Edward y lo encontré sentado en un solitario banco de piedra junto a una pared. En cuanto él se percató de mi presencia, creí ver una chispa de alegría en sus ojos pero no sabría adivinar el por qué. Me paré junto a la pared, ruborizada por mi aspecto. Él se levantó y se colocó frente a mí, con ademán de comenzar a hablar.

    —No hace falta que lo digas. —me adelanté. —Estoy absurda con esto. —señalé mi camiseta.

    —El azul te sienta bien. —contestó únicamente.

    Entonces nuestras miradas se cruzaron y volví a morderme el labio. ¿Es que jamás dejaría aquella patética costumbre?Mi corazón latía frenético, mientras Edward colocaba una mano contra la pared, casi arrinconándome. Mi respiración se tornó muy entrecortada y me ruboricé al pensar que notaría mi nerviosismo. Poco a poco su cara se acercaba a la mía y sentía el inconcedible deseo de posar mis labios sobre los suyos.

    ¿Pero en que demonios piensas? ¡Es tu hermanastro, de tu familia!

    —¡Eddy! —una voz chillona nos interrumpió e hizo que los dos nos apartásemos del otro al instante.

    Edward frunció el ceño al ver a Jessica caminar, con aires de superioridad, hacia nosotros. Cuando estuvo lo bastante cerca, me echó un vistazo rápido, burlándose por lo bajo de mi camiseta, estaba segura, y se dirigió a mi hermanastro.

    —Ya veo que has venido con tus…—me miró de nuevo. —hermanos. —sonrió a desgana.

    —Sí, he quedado justo aquí para encontrarme con ellos. Faltarán unos minutos para que lleguen. —le aclaró Edward. Parecía querer quitársela de encima, pero tal vez me equivocaba.

    —¡Oh, estupendo! Yo misma he venido con Lauren y Tyler, puedes venirte con nosotros. —aquello casi sonaba como una orden.

    —No, gracias. —rechazó. —Me quedaré con Bella. —Jess parecía estar escuchando un insulto cuando oyó mi nombre. — No creo que los demás tarden mucho en estar aquí. —sonrió cordialmente.

    —Claro… Ningún problema…—¿Se rendiría tan fácilmente? —Iremos con vosotros. —No, claro que no se iba a rendir.

    Edward abrió la boca, pero luego lo pensó dos veces y acabó por no decir ni una palabra. Simplemente se volteó y volvió a sentarse en el banco.
    Suspiré y fui a sentarme a su lado cuando Jess me empujó con disimulo y ocupó mi lugar. Le lancé una mirada asesina, pero no quería enfadarme con ella. Tendría que respetarla si iba a quedarse lo que faltaba de día con nosotros, lo último que me apetecía era tener problemas.

    Ésta va a ser una noche muy larga…—pensé, mientras me apoyaba de pie contra la pared.
     
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    Blood Dupre

    Blood Dupre Usuario VIP

    Tauro
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    Gracias por avisarme te quedo muy bien, me causo mucha risa cuando Bella esta con Edward en el coche a 150 km/hrs en fin tienes una buena ortografía y me gusta la forma en la que narras los sucesos de cada personaje, espero el próximo capítulo. Adiós.
     
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  10.  
    Rusbell

    Rusbell Magique.

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    Waa, me ha encantado este capi Jess :0
    Pobre Bella, se las va a ver muy mal xD
    Tu ortografía es muy buena, no vi error por ahí n_n
    Con excepción de algunos acentos, pero nada grave.
    Esto cada vez se pone mejor, ya no puedo esperar a saber qué pasará :D
    Espero conti, sayo~
     
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  11.  
    Alix Cullen Bellamy

    Alix Cullen Bellamy Entusiasta

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    Hola! Bueno tu capi en serio me encanta como describes todo el lugar es genial, no le veo ninguna falla y Jessica Stanley mmmm a veces siento ganas de matarla en serio pero ahhhhh Edward arrincono a Bella ahhhhh me emociono, bueno me voy pero en serio sigue asi, escribes genial. XoXo
     
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  12.  
    Pke Bella

    Pke Bella Guest

    AAYYY GENTE INOPORTUNAA..... YAA Q EDWARD LE DIGA Q TMB LE GUSTA, QUE NO LE DE VUELTAS... TOTAL, NO SON REALMENTE HERMANOS... O ACASO ES OTRA COSA LO QUE LE IMPIDE DECIRSELO A BELLA??? XFA SIGUE!!! MUYYY BIEN
     
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  13.  
    Argens Hatake

    Argens Hatake Usuario común

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    mm gracias x avisarme, eres genial JessCullen y
    me gusto mucho el capitulo, estuvo genial como se estaban divirtiendo ellos dos, solos..... hasta que claro llegó la loca de Jessica jaja tenía que arruinar todooo haaa
    pero en si me gusto mucho espero el siguiente capitulo
    mm no vi faltas x cierto y eso es bueno

    :) avisame amiga del prox cap.
    saludosss
     
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  14.  
    Clary Uchiha

    Clary Uchiha Entusiasta

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    Jess-chan!
    Arigato por avisarmee...me e reido mucho con este cap! A sido muy divertido en las escenas del coche, y en la feria....que lindo Ed le gana una camiseta a Bella... I te juro que sigo sin solistes a esa Jessica....Agg!! Quien se cree? Con lo bien que estaban esos dos....aix...
    Weno....avisame cuando subas el proximo!
    Sayo~
    BY:Clary Uchiha
     
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  15.  
    Nelcys Cullen

    Nelcys Cullen Fangirl empedernida

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    Hola Jess... Gracias por avisarme... Me encanto este capitulo..!! Te quedo super bien...!! Me dio demasiada risa... lo de 150km por hora... lo de Alice... Sacar la cabeza por la ventana :D..!!.. Y la guerra de agua...!! Y Como siempre Edward tan caballeroso..:D De verdad que me encanto este capitulo... Espero la continuación... Me avisas cuando publiques..!! :)
    Nelcys..!! :)
     
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  16.  
    Mehadoza

    Mehadoza Entusiasta

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    Por Dios!
    Estás historias tuyas son simplemente algo excelente!
    Este capítulo estuvo genial, me encantaron muchas partes, sobre todo el manejar a 150 Km/h, es algo atractivo el imaginarlo, mas aún en un BMW, en sí, la trama de la historia está excelente, veo super limpio los dialogos, en realidad creo que eres como una maestra!, me gustaria me enseñaras algo de lo que sabes, he aprendido mucho en esta lectura con respecto a los signos de puntuación... Am, espero ver que sucederá en lo que resta del dia, ¿Será que Bella se las verá peor con Jessica?, en realidad suspensivo, fantástico!
    Espero seguirte leyendo, en realidad te has esforzado ;) Te ganas mis "Me gusta" y mi aprovación en general, me sigues avisando si escribes más.
    Saludos preciosa.

    (Y por aqui pasó, Mehadoza.)
     
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  17.  
    Kotomichinn

    Kotomichinn Usuario común

    Escorpión
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    Holiss Jess ^v^
    Gracias por haberme avisado. Me encanto este capítulo, pero además de la parte del coche a 150 kms/hrs me gusto también cuando Bella quedo toda mojada en los juegos, me reí bastante cuando ella pidió venganza ^v^ ... Pero tú me dejestaste muda cuando Edward intento besarla y llega la estúpida de Jessica, es que como se le ocurre interrumpir es que (omitido) ¡Ah! en fin... todavía te quedan capítulos por actualizar ^v^
    Espero la continuación ^v^

    Nos vemos... Sayonara!!
    Kotomichinn ^v^
     
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  18.  
    muna uchiha

    muna uchiha Entusiasta

    Libra
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    que capi mas lindo pero largooooo buenoh, no importa me encanto mucho medio risa cuando bella se mojo todaaaa me rei bastante bueno en fin me encanto espero la conti grax por la invitacion ok se te quiere un mund000 amix
     
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  19.  
    Satya

    Satya Entusiasta

    Géminis
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    Hola Jess, lo primero que debo decir es un gran ¡lo siento!, pero no había tenido tiempo de leer xD! Pero ya me he puesto al dia y tengo mucho que decir.
    La verdad es que en un principio no logré enganchar con la historia, de alguna forma se me hizo que todo pasó excesivamente rapido desde que Bella se escapa, sus padres mueren y es adoptada, quizas me hubiera gustado leer un poco mas sobre como fue su estantacia en el orfanato y profundizar un poco mas en la relacion que habia entre ella y los chicos (quitando claramente al grupito de Tanya, que me quedó clarisimo que le hacian la vida a cuadritos).
    Pero siento que fui recompenzada con el resto de los capitulos, fuiste puliendo los detalles (de redaccion y ortografia) dando como resultado un muy buen trabajo, me hiciste reír en muchas ocaciones y hasta enamorarme del misterio que envolvia a Edward.
    AL terminar de leer el septimo capitulo, quedé con las ganas de seguir, lei en comentarios anteriores que actualizas rapido, por lo que te pido que no dejes de avisarme cuando actualices, destinaré siempre un poco de mi tiempo para seguir leyendote, ya que me ha encantado tu historia.
    Saludos y de verdad muchisimas gracias por la invitacion a leer tu fic!
    Satya =3.
     
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  20.  
    Ltres

    Ltres Entusiasta

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    aaaaaaaaah me encanta, sabes me ilusiona mucho esto de la nueva forma en la que se van dando las cosas, y el encanto vuelve a surgir y todo, de verdad estoy muy anciosa por leer el proximo capitulo espero no te demores mucho D: jjajajajajajaa avisame apenas subas, cuenta con eso :D

    cariños, besos y abrazos :D
     
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