¿Y vivieron felices por siempre?

Tema en 'Otros Fanfiction' iniciado por Kohome, 9 Julio 2012.

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    Kohome

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    ¿Y vivieron felices por siempre?
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    ¿Por qué no puse el fandom? Porque lo descubren avanzando jejeje...
    Bueno, ésta historia fue creada para la actividad "cuento de brujas" ojala les guste y me dejen sus comentarios. Patéenme suave si me estoy equivocando (see... porque duro duele mucho XD).
    Largo, sí.


    ¿Y vivieron felices por siempre?​

    Como odiaba esos días en los que todo el mundo era feliz. Era tan detestable escuchar las risitas estrepitosas de los niños estúpidos jugando en el bosque sin si quiera saber que a ella le molestaba.

    —Ingenuos — musitó con molestia llegando a la puerta de roble que poseía su casucha oscura y mal oliente —, ¡largo de aquí antes que los convierta en sapos horribles!

    Y los chiquillos huyen como pequeñas cucarachas. ¡Cómo los odiaba! Odiaba a los humanos, esos seres ignorantes y sucios llenos de compasión y desprecio por ellas… por las brujas como ella, por sus hermanas.

    Llegó hasta un enorme espejo y se vio con desagrado, ¿hace cuánto había ocurrido eso? ¿Diez quince años? No lo sabía, solo tenía claro que esa chiquilla le había arruinado la existencia aquel día en que le dio por hacerse la valiente con esos… horribles enanos. ¡A la mierda el final feliz! Eso de “y todos vivieron felices” es falso, completamente falso, una infamia contra ella.

    Se acercó otro poco a su propio reflejo y pateó con fuerza viendo como envejecía con el pasar de los años, como su espalda se arqueaba más de lo que ya estaba por la misma razón. No soportaría envejecer más, ni siquiera vivir eternamente sin haber cobrado venganza.

    —Ojala te mueras infeliz — exclamó ya harta de ver siempre lo mismo frente a su espejo, aquel que antes la elogiaba con bellos cumplidos y ahora no lo hacía.


    —Espejito, espejito en mi pared…dime quien de todas, es la más bella mujer.

    Eso había quedado en el pasado, la maldita de Blanca Nieves, ¡debió matarla aún cuando era niña! Así hubiese evitado terminar como estaba ahora: una bruja vieja, que se creía estaba muerta. Ella no lo estaba, no había muerto tras caer en aquel abismo. ¿Qué creyeron? ¿Qué así nada más se desharían de su existencia?

    Se asomó por la ventana echando un vistazo a su alrededor. Volvió hacia el enorme caldero el cual se prendió debido a su deseo de que lo hiciera. Llegó con cautela al libro que antes le había otorgado los ingredientes para convertirse en la vieja andrajosa que era ahora y rebuscó con atención… ¿qué buscaba? Fácil, algún conjuro para volver a ser como antes. Quería más que nada en el mundo sentirse bella de nuevo y no andar encorvada por el resto de la eternidad.

    —Veamos… ¿la manzana de la muerte dormida? Bah, poco funcional —exclamó pasando las páginas del enorme libro —, ¿apariencia de vieja? No gracias, ya la tengo — su paciencia se agotaba conforme pasaba las páginas con apuro buscando una solución —. ¡Ah! ¡Éste libro no tiene nada que me sirva! —Gritó tirándolo con ira para que se abriese una página desconocida.

    Caminó con el tormento sobre sus hombros. No lo creía, simplemente no… ¿qué había echo ella? ¿Desear ser la más hermosa era malo acaso?

    —Oh… ¿qué eso esto? —Dijo caminando con suma curiosidad al ver la página abierta —, ¿rejuvenecimiento sin precedentes? Mmmm… “con una sola gota de éste mágico elixir sentirá de manera inmediata el rejuvenecimiento en su piel…” — levantó una ceja con la sonrisa más satisfecha que se había dibujado en su rostro nunca.

    Llevó el libro cerca del caldero para dejarlo levitando. Llegó hasta el mismo y leyó el primer ingrediente.

    —A ver… la risa de una vieja bruja. ¡Jah! Que sencillo — se acercó al caldero y comenzó a reír con fuerza y de una manera espeluznante. De repente, desde el interior de su garganta se vieron las fuertes carcajadas llegar al caldero que soltó al recibirlas una enorme nube de humo morado que le lleno el alma de alegría.
    El siguiente, el ala de un murciélago, arrugó la nariz y vio con atención un recipiente con una gran cantidad de las ya mencionadas alas. Realizó un ademán llamando al tarro que llegó de manera inmediata, lo abrió y dejó caer en al caldero una de ellas. Polvo, al caldero, tela de araña, al caldero, la araña de la tela, al caldero… y así, todo lo que el libro pedía lo conseguía en un santiamén.

    Luego de varios minutos terminó al fin con la dichosa pócima. Suspiró sonriente y se asomó al caldero con emoción notoria. Se dejó llevar y cayó en el mismo tal y como el libro lo indicaba. El líquido burbujeante se llenó de espuma. El caldero se movió tenazmente por mucho tiempo. La puerta de la casa se abrió al igual que las ventanas, una fuerte ventisca entró con fuerza tirando todo a su paso, a excepción del libro y el caldero que se mantenían allí como si nada. El cielo se oscureció y empezó a llover con fuerza, el techo se abrió de golpe y un rayo dio contra el metal de la olla gigante, luego el tejado volvió a cerrarse, y todo volvió a la normalidad de golpe.

    La vieja bruja, salió echa una joven… demasiado joven, de unos quince años, pero con la malicia de una mujer de un siglo de existencia.

    Sonrió con lujuria para luego llegar a verse en aquel espejo al que no había vuelto a invocar.

    —Espejito, espejito en mi pared… — comenzó diciendo. Un terrible temor la invadió de golpe ¿y si aún ocupaba el segundo lugar? ¿Qué haría entonces? —… dime quien de todas, es la más bella mujer.

    Tras haber recitado aquellas palabras el espejo se tornó gris por un momento, de él se asomó con cautela el rostro que la mujer ya extrañaba ver. La vio y con seriedad contestó sin temores.

    —Tú mi reina, eres sin duda la más hermosa ahora que Blanca Nieves luce madura y tú mucho más joven — la susodicha abrió los ojos con asombro ante lo que recién había oído.

    —Llegó a la vejez… — se repitió con suma dicha comenzando a reír por lo bajo —, ¡la maldita ahora es una vieja! ¡Ja, ja, ja, ja! —El rostro en el espejo desapareció mientras la joven bruja recorría con dicha su casucha comenzando a pensar bien las cosas.

    Se paró de golpe y regresó al espejo, mostró una mirada furtiva y lo miró atenta.

    —Espejo. Muéstrame cuántos hijos tuvo Blanca Nieves — del mismo modo el espejo volvió a tornarse gris y mostró los jardines del palacio —, una pequeña y… — la imagen de la pequeña que caía dando contra el suelo era nítida, pero temía que solo hubiese tenido una hija —, un joven — se dijo a si misma al ver en el espejo al muchacho llegar apurado a levantar a la niñita torpe e inocente.

    Sonrió de nuevo y tomó de su armario ropa vieja. La cosió un poco para que quedara a su medida. Volvió al espejo que aún mostraba la misma imagen una y otra vez.

    —Espejo, ¿qué edad tiene el muchacho? —Dijo mientras se probaba el traje y colocaba sobre su cabellera negra la capucha de su capa, igualmente rota y desgastada.

    —La misma que ahora aparentas mi reina — respondió con el mismo tono neutral el rostro verde similar a una mascara de baile nocturno.

    De nuevo sonrió ¡era perfecto! Ahora conocerían lo que había sido haberse metido con ella, ¡no se librarían así de fácil! ¡Tendría su venganza!

    —Bien querido espejo, quiero que me acompañes, así que… — se acercó a él y lo tomó por debajo para ver como se reducía a un tamaño minúsculo en comparación. Ahora lucía como un espejo de mano, lo que al parecer le servía a la reina.

    Levantó la mirada triunfante, tomó de improviso una canasta, puso al dichoso espejo dentro al igual que un par de manzanas y partió. No, esta vez no lo harían, no la verían decaer de nuevo.

    Salió con regocijo. Caminó por las calles del poblado ocultando su rostro, temerosa de llegar a ser notada. Llegó a un valle y vio el castillo, estaba bastante cerca, y no volvería ni un paso más.

    —Ahí voy, mi querida hijastra — era extraño escuchar aquello en la bruja con la apariencia que tenía, pero eso a ella no le interesaba.

    Continuó con su camino hasta encontrarse con un barranco, el mismo por el que había caído. Observó el fondo con ira y chasqueó los dedos para que la roca que supuestamente la había aplastado se levantara. La cortó a la mitad y se subió en ella. La misma avanzó despacio hasta el otro lado levitando, para detenerse en el otro extremo mientras la joven bajaba con suma naturalidad.

    Su camino comenzaba a acabarse, y creyó que debería lucir demacrada para llegar a entrar como lo deseaba, por lo que se detuvo en seco mientras a su alrededor se formaba una nube de polvo y rocas. Varias de las piedras, puntiagudas, le pasaban por el rostro cortándola a lo que al parecer no sentía dolor. El polvo le ensuciaba aun más la ropa haciendo que su aspecto fuese el de una mujer recién golpeada, y una vez acabo continuó su camino.
    Sacó el espejo y se vio, si lucía como quería, así que no se preocuparía por nada.


    -/-/-​
    —Me preocupa Adam — dijo una preocupada reina.

    —No tienes porqué. Ya llegará alguien que lo conquiste — la calmó su esposo. La mujer simplemente asintió.

    —Es que… ya van tantas muchachas que rechaza. Me preocupa que al final no se decida — musitó con un hilo de voz viendo con atención el jardín donde estaban sus dos hijos.

    — ¡Hermanito ven rápido! —Exclamó su pequeña hermana llegando para halarlo por el brazo.

    — ¿Qué ocurre Isabel? —Preguntó el aludido viendo fijamente a la niña que se mostraba apurada.

    —Hay una muchacha que vino al palacio buscando limosna… y… y los guardias la están sometiendo — lo sacudió con afán viéndolo suplicante.

    —Está bien Isabel, iré a ver que ocurre.

    — ¡Pero rápido hermano! No quiero que le hagan daño.

    —Si, tranquila.

    El joven caminó con algo de apuro hasta llegar a las puertas del palacio. Allí se concentraba un gran número de guardias que gritaban a alguien con aquellas voces gruesas y aterradoras.

    — ¡Ya le dijimos que se vaya! ¡Nadie es bienvenido sin invitación! —Gritó uno de los hombres empujando de nueva cuenta a la muchacha.

    —Ya basta — irrumpió el joven príncipe entrando en la pequeña multitud de guardias —, ¿por qué hacen daño a una joven inocente? —Preguntó con severidad a lo que los hombres no pudieron más que inclinarse y partir hacia el castillo con un “lamentamos esto joven príncipe”, frase que asombró a la muchacha frente a él.

    —Es el príncipe — exclamó con asombro realizando una reverencia, evitando así que viera su rostro —, no quería terminar de ésta manera frente a usted su alteza. Perdone la intromisión, no volverá a ocurrir — dicho esto comenzó su retirada.

    —Espera. Deja que vea tu rostro — demandó el muchacho a lo que la dama se detuvo y giró con vergüenza.

    —No creo que un príncipe de su atractivo guste de ver el rostro andrajoso y sucio de una pordiosera — respondió la joven con notoria modestia.

    —Por favor, quisiera enterarme de quien tuvo la valentía de venir hasta aquí — replicó insistente acercándose a la fémina —, es una orden.

    —Si así lo demanda obedeceré — dijo finalmente al escuchar la palabra orden. Bajó con cuidado la capucha de su capa dejando ver su cabello negro, piel blanca, unos ojos verdes como la misma hierva, sus facciones delicadas y finas, y por último, sus labios rojizos y tentativos sin necesidad de usar maquillaje.

    —Dios. Es usted hermosa— halagó el príncipe anonadado con la enorme belleza de la joven que se encontraba en frente suyo —, ¿y su nombre?

    —Mi nombre es Grimhilde, mi señor — musitó la fémina disimulando la sonrisa más cruel y llena de malicia que jamás se hubiese visto.

    —Pues bien, Grimhilde, deseo que pase a mi castillo a platicar un poco, no podría simplemente dejarla irse después de lo que mis hombres le han hecho — le extendió la mano a la joven que la aceptó con una sonrisa.

    Si, dentro de poco el reino se enteraría de quien sería su reina. Ya sabrían lo que había sido meterse con él, se darían cuenta de la mala decisión que tomaron; y de eso, ella se encargaría sin remordimientos.
     
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    Atl

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    Creo que a tu cuento la bruja tuvo un razonamiento algo retorcido de "si no puedes con ellos uneteles", maldad si remordimiento ni el más mínimo sentimiento de culpabilidad que se demuestra con ese " ¿qué había echo ella? ¿Desear ser la más hermosa era malo acaso? [...]" sí, este es un buen cuanto de brujas que nos pone del lado de la villana que sólo quiere seguir sus propios deseos y haría lo que fuera. Un buen final que te recuerda al Vivieron felices por siempre pero con otro sentido además de darle cierto sentido de continuidad. Muy bueno, realmente me gusto.
     
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  3.  
    Taishiko Pipe Taisho

    Taishiko Pipe Taisho Iniciado

    Leo
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    Hola mi Hermana favortia!

    Bueno te vengo a comentar, pues me gusto tu idea. Aunque al principio algo raro la forma de expresarse de ella. Como si lo sucedido fuera la cosa más sin importancia (¿Se dice asi?) Pero estuvo bien, pero pusiste a la villana (segun yo) como la que deberia haber ganado y eso me confundio jaja xD. En serio, fue muy buena tu explicacion y por eso te felicito. Me gustaria que hagas una continuacion donde haya más pensamientos "refleccionarios" del porque debio ganar la mala jaja xD. Con somplesa digo: Eres la mejor y espero más invitaciones tuyas.
     
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  4.  
    KatMisPalFerz

    KatMisPalFerz Iniciado

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    Guauuu :eek:
    Me encanto tu historia, tiene una gran trama, la de blancanienes es un cuento que tiene dos versiones la del felices para siempre y la que ahora tu has contado es la vercion oculta ;).
     
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  5.  
    Sheccid

    Sheccid Usuario común

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    Siempre me dejan con ganas de leer más...(suspirando) en fin.
    Encon´tre unas faltillas:
    hierva/hierba
    ¿Diez quince años?/¿ Diez, quince años?
    A mí también me sacó un poco de onda eso de que dejarás a la mala mala y vengativa.
    Pero eso no hizo que me fustara menos la narración.
    Me pregunto si la reina logrará lo que planea...que perversa mujer.
    Si me hubiera gustado que también dijeras cómo estaba el principe y la ahora Blancanieves y si se sigue ferecuentando con los enanos XDGracias por invitarme
     
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  6.  
    Ana inukk

    Ana inukk Gurú

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    Es excelente, la narración fue muy buena de verdad me pusiste del lado de la villana, hicieron falta algunas comas y acentos sin embargo nada importante...

    Me hubiese encantado que no lo dejaras allí, que contaras un poco más de ese tiempo hasta su reaparición, la relación con el príncipe y la reacción de los reyes al enterarse o darse cuenta que "ella" era la bruja.
     
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