Explícito ¿Qué es lo que más deseas, Tony? [Lucifer x Tony Stark]

Tema en 'Crossover' iniciado por CosimaRollito, 9 Febrero 2020.

  1.  
    CosimaRollito

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    8 Febrero 2020
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    21
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    Escritora
    Título:
    ¿Qué es lo que más deseas, Tony? [Lucifer x Tony Stark]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1889
    [​IMG]
    PARTE I
    ¿Qué es lo que más deseas, Steve?
    —Jamás creí que caería tan bajo —admitió el soldado en cuanto pasaba una mano sobre su cabello rubio.
    El elegante hombre sentado frente a él le ofreció una sonrisa brillante.
    —Oh, vamos, Capitán. Hasta los super héroes más poderosos del planeta tienen problemas sentimentales —dijo, para, posteriormente, soltar una pequeña risa entre dientes—. Después de todo, con poderes o sin ellos, siguen siendo mortales.
    Steve Rogers frotó sus manos. El sujeto que lo observaba con tanta atención era el mismísimo diablo. Y, aunque le costó mucho tiempo aceptarlo, hoy por hoy había sucumbido a la aterradora realidad.
    —Natasha me dijo que usted podría ayudarme.
    Lucifer Estrella de la Mañana agarró su copa de Whisky y bebió de ella con alegría.
    —Una mujer encantadora —comentó—. Me atrevería a decir que le debo más favores a ella que toda la humanidad que tiene una deuda con tu servidor.
    Steve podía darle crédito a eso.
    La sonrisa de lucifer se acentuó cuando el soldado se atrevió a mirarlo a la cara por más de dos segundos. Steve debía admitir que el sujeto lo intimidada profundamente, a pesar de lucir como un hombre cualquiera de estatura y musculatura promedio.
    —Dime, Steve, ¿qué es lo que más deseas?
    El soldado, ensimismado en la mirada aguda que esperaba una respuesta, tragó con fuerza antes de que las palabras escaparan de sus labios sin ser realmente consciente de estas.
    —Necesito recuperar el amor de Anthony.
    Lucifer levantó sus cejas con la picardía que lo caracterizaba.
    —¿Anthony Stark? —inquirió curioso. Steve asintió—. Vaya, qué sorpresa, jamás creí que ustedes dos tuvieran ese tipo de relación.
    Steve agitó su cabeza confundido. Sus ojos bailaron alrededor de la habitación, pues, estaba convencido de que algo acababa de perturbar sus pensamientos.
    El soldado apretó sus manos con ansiedad, mientras Lucifer bebía el resto de su trago.
    —Quizás pueda ayudarte, él me debe un par de favores.
    Steve observó al sujeto frente a él con sospecha.
    —¿Tony ha hecho tratos contigo?
    Lucifer rio entre dientes.
    —Su familia y yo tenemos una larga historia, Capitán. Ahora... —se puso de pie y extendió su mano hacia el hombre de mirada azul—. Sellemos este trato como dos caballeros.
    La lujuria en los ojos oscuros de Lucifer le dieron un claro indicio de a qué se refería con sellar el pacto. La mano del ser de oscuridad frente a él aguardó paciente a que Steve se replanteara los beneficios y condiciones de lo que se propusieron. Y, justo cuando el elegante hombre de traje rodó los ojos, dispuesto a apartar su mano, dando por rechazada su oferta, el soldado lo detuvo, aferrando la mano más pequeña entre la suya.
    Lucifer sonrió abiertamente, y, dándole una mirada audaz al nervioso hombre de músculos prominentes que acababa de ponerse de pie —aun sosteniendo su mano— este lo condujo a través de la sala de su hogar hasta la habitación donde una gran cama los aguardaba.



    PARTE II
    Me debes un favor
    Tony observó la pantalla holográfica frente a él. Con una mano combinaba circuitos simulados, mientras con la otra sostenía una enorme taza de café frío.
    —F.R.I.D.A.Y., ¿Bruce Banner ya llegó al complejo?
    —No, señor.
    Stark deshizo con la mano todos sus avances de la última media hora de trabajo. Desde su punto de vista, él necesitaba que un par de los doctorados de su mejor amigo fueran de utilidad para su proyecto.
    Tony bebió otro trago de café amargo, antes de tomar asiento y descansar un par de minutos. Su mente era un callejón sin salida.
    —Jefe, el señor Lucifer Estrella de la Mañana se encuentra en la puerta principal del complejo.
    Los ojos del genio se abrieron de par en par, y una sonrisa enorme se dibujó en su rostro opacado por la falta de sueño.
    —Encanto, por favor, haz que pase —le dijo a su I.A.
    —Como ordene, Jefe.
    Posterior a eso, Tony a travesó el taller de prisa hasta el cuarto de baño, lugar donde limpió sus manos y su rostro. El agua fría le aportó algo de brillo a su semblante.
    Cuando el genio se encaminó de regreso a su puesto de trabajo, y, de camino, lanzó la toalla con la que secaba la humedad de su piel, la magnánima y delgada figura que tanto recordaba hizo su aparición.
    —Vaya, Anthony, ¿Cuánto tiempo ha pasado?
    El magnate se dirigió a él con su clásica y encantadora catadura, pues, de pronto, su día había mejorado significativamente.
    —Tres años, maldito ingrato —soltó Tony risueño.
    —El tiempo pasa volando cuando dejas la vida de Playboy y te vuelves un aburrido ermitaño. Oh, Tony, cuando extraño tu rebeldía. El manto de Iron Man es muy pesado en estos días tan oscuros, ¿no es así?
    El soberbio hombre le obsequió un guiño, en cuanto alisaba la solapa de su traje con una mano.
    Tony se encogió de hombros. Él jamás se tomó en serio los comentarios ácidos de Lucifer. El sujeto hablaba hasta por los codos, y, si algo lo caracterizaba, era su cruel sinceridad.
    —Concuerdo con lo de aburrido ermitaño, pero ¿qué haces aquí? ¿A qué debo el honor de tu visita? ¿Acaso es hora de que te entregue mi alma?
    Ambos soltaron una sincera carcajada en unísono.
    —Sabes que estoy fuera del negocio.
    Tony asintió. Sus ojos color avellana brillaban por la lujuria. Y es que, él era un simple mortal contemplando a un genuino ángel caído, uno que predicaba un estilo de vida que él aún anhelaba. Más cuando pensaba en todo lo que su amor por cierto soldado le arrebató.
    ☼​
    Tony apretó en puños las sábanas de su cama mientras su trasero era profanado por Lucifer. El embriagante sonido de carne contra carne opacaba otros ruidos obscenos como los de la cabecera de su lecho contra la pared, y las maldiciones ahogadas que rodaban de su boca.
    Su cuerpo vibraba de dicha. Lucifer era justo lo que cada nervio de su cuerpo necesitaba para hacerlo sentir vivo. Había pasado muchos meses de abstinencia, y aquello empezaba a reflejarse en su actitud día tras día.
    Tony sintió la dominante mano sobre su cuello. Su espalda se encontrada cubierta por la piel y el calor de Lucifer. El resbaladizo sudor de la faena fue un incentivo para el desmedido mortal que rogaba por más luego de cada embestida.
    La lengua del oscuro ser sobre su mejilla le provocó una sacudida involuntaria. El duro y pesado miembro que profanaba su cuerpo parecía crecer entre sus estrechas paredes. Tony maldijo por lo bajo y cerró muy fuerte los ojos.
    El magnate sabía el significado de aquellas perversas sensaciones.
    —Mírame, Tony... —susurró el ser que lo poseía.
    El genio negó. Sus ojos firmemente sellados mientras centraba toda su atención en la manera en la que Lucifer estimulaba su próstata sin reparos.
    Tony siseó cuando las uñas de Lucifer acariciaron la piel de su pecho. La presión que este ejercía no tenía una mala intención en lo absoluto. Stark era consciente de que, si Lucifer deseaba hacerle daño, ya lo habría hecho.
    —Vamos, Tony, ¿por qué no abres esos enormes y preciosos ojos tuyos?
    —Eres despreciable —protestó el genio—. Sabes muy bien lo que pienso sobre tu forma real.
    —No es mi culpa que la encuentres estéticamente desagradable, aunque no veo que tengas el mismo problema con mi pene.
    El genio sonrió entre el placer y la enorme presión que sentía en sus entrañas.
    —Cierra la maldita boca y córrete ya —gruñó entre gemidos—. Creo que voy a escupir mi hígado si sigues desacomodando todo ahí dentro.
    ☼​
    —¿Te acostaste con Rogers? Oh, espera, ¿por qué pregunto? Claro que lo hiciste —mencionó Stark en cuanto retomaba su lugar en la cama. Él resopló y negó soñoliento.
    Lucifer se encontraba muy relajado recostado sobre su espalda luego de esperarlo durante quince minutos, pues, su amante mortal necesitaba asearse.
    —No me odies —dijo el diantre—. Fue la experiencia más cercana a la necrófila que he tenido.
    Tony soltó una profunda carcajada.
    —¿Por qué? ¿No te gustó? Bueno, no me sorprende, Rogers no es un tipo de sexo casual.
    —¿En serio fuiste novio del capitán inútil por dos años?
    —Steve no es bueno para el sexo con extraños, pero vaya que es una fiera cuando de hacer el amor se trata —dijo el genio encantado—. Es dinamita, y eso es algo que tú no comprenderías.
    —Bueno, me alegra que tú y él sean tan diferentes.
    El semblante de Tony se tornó serio ante la información que su viejo amigo le proporcionó, tan casual como siempre.
    —¿Él te dijo que su más profundo deseo era regresar conmigo?
    Lucifer resopló.
    —Sí —lo corroboró con inquina—. Aquello fue lo que dijo, y sabes que nadie puede engañar al diablo.
    Tony se mordisqueó el labio con cautela.
    —Vaya… admito que la idea no termina de convencerme, pero, la realidad es que lo echo mucho de menos y la soledad cada día se siente más asfixiante.
    —Noté toda esa frustración —dijo Lucifer palpando su entrepierna—. Realmente necesitabas desahogarte, me alegra haber venido.
    Tony lo miró con picardía.
    —Aún no comprendo cómo tú conseguirías complacer los deseos de Steve, quiero decir, no voy a volver con él solo porque tú me lo pides.
    —Vamos, Tony, tú me debes muchos favores.
    —Primero esta mi dignidad, Lucifer.
    —¿Qué dignidad? —bramó el diablo—. Tony, ¿olvidas con quién estás hablando? A mi no puedes engañarme con esa charlatanería barata. Tienes este enorme y maravilloso complejo lleno de nuevos super héroes que Iron Man reclutó con mucho esfuerzo, se podría decir que, como héroe, has conseguido lo que necesitas para seguir combatiendo a los chicos malos, pero ¿qué es lo que realmente desea Tony Stark?
    —No utilices tus juegos mentales conmigo —rezongó Tony cerrando los ojos. Él escuchó a Lucifer reír ante el gesto—. No es necesario, puedo decirte qué es lo que deseo, y eso es: Steve Rogers. Lo deseo, quiero que este conmigo, aquí, en el complejo, como líder de los Vengadores, y también lo deseo en mi cama, dominándome con esa extraña e incomoda perversidad que solo un hombre de cien años tendría.
    Lucifer se apoyó en sus codos. Ahora que Tony había confesado todo aquello que lo consumía por dentro, a este se lo veía menos miserable.
    —Entonces, adelante, ¿qué esperas? Si deseas algo solo ve y tómalo, eres Tony Stark, no existe nadie sobre ti —el diablo dibujó una sonrisa picante en su rostro—. Excepto yo hace un par de minutos.
    Tony empujó a su amante contra la cama, y, estirándose hasta la mesita de noche, tomó el anticuado celular que Steve le obsequió junto con aquella carta que rompió su corazón hace un par de meses.
    —¿Crees que realmente sea una buena idea? —inquirió el genio. El celular en su mano aguardaba ser utilizado.
    —Sí vuelve a lastimarte lo castigaré —murmuró Lucifer con voz ronca y sincera. No había humor ni falsas promesas en su mirada.
    —Cuento con ello… —sonrió Tony. Y luego, hizo la tan esperada llamada.


    FIN
     
    • Ganador Ganador x 1
  2.  
    Florkiria

    Florkiria Quiero dibujar ese futuro que una noche soñé.

    Capricornio
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    A mi me gusta el Tonysteve, aunque Lucifer esta bien hermoso jaja
     
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  3.  
    CosimaRollito

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    Leo
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    La verdad es que sí, 100% real:/*-*\:
     

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