¿Puedo amarte? (SasuNaru)

Tema en 'Fanfics Abandonados de Naruto' iniciado por Kuro Neko, 28 Septiembre 2014.

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    ¿Puedo amarte? (SasuNaru)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    1933
    Llevo un tiempo con esta idea, es el primero de este genero pero espero les guste y comenten, eso me ayudaría muchísimo ^^
    **********************************************************************
    ¿Puedo amarte?

    El frio de mi corazón no era por motivo de amor, mi popularidad estaba por los cielos, no necesitaba que desviaran mi atención. La causa de mi ser solitario… ser la sombra de la familia, todos con virtudes y habilidades diferentes, sentir cuan inferior era… me terminó afectando.

    Al graduarme de la Universidad de Michigan, Facultad de Literatura, Ciencia y Artes, pensé que sería más fácil encontrar un empleo como editor en mi país, Japón.

    Regularmente cuando llenas tú curricular o elaboras una carpeta de trabajo, incluyes algunas recomendaciones de empleos anteriores y personas que te capacitan para llevar a cabo tu labor. Pero… en mi caso, con tan solo una carta o llamada de mi hermano mayor les bastaba para contratarme, sin embargo yo nunca se la pedí. Él era mi meta y obstáculo por sobrepasar, el problema fue que al tratar de ser el mejor en todo, sentí que solo seguía sus pasos. Así que tomé una maleta, empaque y me fui lejos, aislándome de mi familia, a un lugar donde nadie me conociera; Portland, Oregón… al otro extremo del país, pero sobre todo lejos de mi familia.


    Pero mi mundo dio un giro completo la tarde de un sábado 7 de Julio.


    —Madre prometo ir el próximo mes. No, no iré solo —respondí mientras bajaba la escalinata de mi casa rumbo al auto.

    Mi hermano iba a casarse e iba a presentar formalmente a su prometida ante la familia, mi madre estaba eufórica, todo tenía que salir perfecto y mi presencia era indispensable para tal perfección; y no solo eso… además debía de llevar a la supuesta novia que yo tenía.

    Había colgado el teléfono, y estaba dispuesto a irme rumbo al trabajo, pero estaba arto. Mi familia no entendía que yo estaba bien solo, seguían presionándome para volver a Japón, incluso comenzaban a decirme que el lugar en el que vivía no iba de acuerdo a mis tradiciones, por darles gusto, me había mudado a SW Kingston Ave cerca del Jardín Japonés de Portland, al que visitaría por primera vez esa tarde que me abstuve de ir al trabajo.

    Bajé del auto y comencé a caminar, pase al lado de las canchas de tenis y me adentré poco a poco en el Jardín, de hecho pasaba justo enfrente de la tienda de regalos cuando un griterío llamó mi atención.

    —¡Oye tú, chico regresa! —gritaba la dueña del establecimiento.

    Se abrió la puerta de golpe y un joven salió corriendo, al quedar en su camino me derribó y caímos al suelo; el muchacho quedo aturdido sobre mi pecho, quejándose del dolor, en cuanto me vio se levanto de inmediato y me gritó.

    —¡No estorbes!

    No solo había quedado abatido en el suelo, si no además me habían gritado como si yo tuviera la culpa, el chico salió corriendo adentrándose en el jardín. Impactado por lo que me había pasado no tuve más remedio que ver como esa melena rubia se alejaba. En fin, le di poca importancia y seguí mi camino.

    A paso constante y sumergido en mis pensamientos, llegué casi a los bordes del jardín, topando de frente con un gran arce japonés, de imponentes ramas y frondosa copa rojiza y ahí estaba… resaltando en una de las ramas… esa cabellera rubia que me había tumbado momentos antes.

    —No deberías de robar, eres demasiado joven para ir a prisión —le dije mientras me acercaba a la rama en la que estaba sentado.

    —¡No soy un ladrón! Es solo que… tenía que salir… urgentemente —replicó sosteniéndome la mirada.

    Azules…

    —Oye, ¿Me estas escuchando?

    No pude evitarlo, me había perdido en el color de sus ojos, los americanos poseían ojos azules pero no tan intensos, además, las facciones de el chico frente a mi eran niponas al igual que las mías.

    —Si, te escucho. Pero esto no me incumbe así que me voy —estaba a punto de irme cuando sentí como jalaban de mi camisa.

    —¡Espera! Comenzará a llover, podrías pescar un resfriado —intentaba excusar.

    —El hecho de que este nublado no significa que lloverá, me voy —retiré de un jalón mi camisa y comencé a andar, entonces cayó la primera gota, de inmediato mire el cielo y en un instante mi cara estaba toda mojada; regresé corriendo bajo la copa del arce y junto a él.

    —No digas ni una palabra —me adelanté en cuanto vi que su boca se movía.

    Ya habían pasado casi quince minutos, la lluvia no paraba y el paisaje era cada vez más oscuro, las luminarias se encendían una a una en el sendero principal. Era tarde, veía mi reloj casi cada cinco minutos y no podía salir de ahí viviendo tan cerca.

    —Toma, se te hace tarde —me dijo entregándome un paraguas al tiempo en que sonreía.

    —¿Cómo te llamas? —sorprendido, tomé el paraguas y pregunté.

    —Naruto Uzumaki, ¿Y el tuyo?

    —Sasuke —respondí a secas y creo un poco cortante, pero ahora había confirmado mis sospechas, él era japonés.

    —Ahora puedes marcharte, yo correré a Sunset para tomar un taxi —seguía sonriendo, como si fuera de lo más normal darle a un completo extraño su protección contra la lluvia.

    —¿Vives muy lejos? —pregunté curioso y un tanto preocupado al ver que se subía la capucha de su sudadera.

    —En Summer Street… ¡Se me hace tarde! —y comenzó a correr.

    —¡Estas loco! Eso es del otro lado de río Willamete, te enfermaras en lo que llegas a la avenida.

    —¡Gusto en conocerte Sasuke!

    Sonreía, mientras corría… él sonreía. La lluvia incremento, sujetaba el paraguas con mas fuerza, viendo como la figura del chico se perdía cada vez más y mas a lo lejos. Solté la sombrilla y corrí hasta la tienda de regalos, caminaba rápido por la avenida cuesta arriba hasta llegar a mi auto, un Lamborghini Miura 71, clásico pero poderoso. Tomé camino hasta Sunset, prediciendo donde tomaría Naruto el taxi.

    Sorpresa que me lleve cuando lo vi caminando por la acera de la misma avenida, con la cabeza gacha y sin intenciones de parar un auto. No lo pensé dos veces, me orillé de inmediato, salí del auto, él al igual que yo… estaba escurriendo; la lluvia no tenia pinta de parar por lo menos hasta entrada la noche.

    Llegué hasta el sujetándolo del brazo, se giro de inmediato, pensando quizá que era algún delincuente.

    —Sasuke… ¿Q-Qué haces aquí?

    —Súbete al auto. Ahora.

    No parecía comprender muy bien lo que pasaba, ni yo mismo me entendía, todo estaba sucediendo tan rápido y lo sabía, pero no podía dejarlo ir caminando hasta su casa, estando la mía más cerca. No reaccionaba, lo jaloneé del brazo para hacerle entender un poco la idea pero él se resistió, así que lo sujete por la cintura y fue mucho más fácil sentarlo en el lado del copiloto.

    —¡Hey Sasuke! ¿Qué crees que haces?

    —Sasuke, Sasuke, Sasuke… es todo lo que dices. Guarda silencio. Mi casa esta cerca de aquí, ahí podrás secarte y tomar una ducha porque apestas.

    —¡Tú hueles igual que yo! Y a esto se le llama secuestro ¿Sabías?

    —No, no tenía ni idea.

    El trafico de regreso, era espantoso. La lluvia había complicado varias vías para regresar. Por fortuna no vivía tan lejos y solo estuvimos parados un par de minutos debido al encharcamiento. Después de eso la circulación fue mas constante y llegamos en un instante; esta vez aparque el auto en la entrada de mi casa y no sobre la acera, pero parecía que todo iba de mal en peor.

    —Bien, hemos llegado. Ya puedes bajar —dije mientras desabrochaba el cinturón de seguridad, pero no recibí respuesta —¿Enserio? ¿Vas a ignorarme? Vamos, no tienes cinco años… ¿Na-Naruto? Oye… despierta.

    Entre en pánico, no abrió los ojos, no se quejaba y estaba empapado… pero en sudor. Tenía fiebre, estaba más que ardiendo. No me dejo otra opción, salí corriendo de mi asiento, abrí la puerta de su lado, tomé sus cosas y lo subí a mi espalda pateando la puerta del auto tras de mi.

    Lo recosté en el sillón, le quité la ropa mojada y fui por compresas, comencé a bajarle la fiebre un poco, después de una hora cambiando sus compresas, despertó.

    —Naruto, será mejor que no empieces a replicar porque tienes que tomar un baño. Naruto, Naruto escúchame, no cierres los ojos. Voy a meterte en la bañera, tienes mucha fiebre.

    —Tú apestas… más. Ahora… tú… no dejas… de decir… mi nombre.

    Le metí en la bañera, el agua no estaba tan caliente así que era perfecta, me quede con él por un rato, vertiéndole agua en el cuello cada tanto tiempo. Estaba preocupado, preocupado por alguien a quien no llevaba más de medio día de haberlo conocido.

    —Sasuke, ¿Qué paso? ¿Por qué estoy aquí?

    —Valla, despertaste. Y creo que ya recobraste tus sentidos, termina de bañarte, deje un cambio de ropa en aquella silla, es mía pero esta nueva así que espero no te moleste usarla.

    Salí del cuarto de baño, la una de la mañana; estaba abatido, moría de sueño, tanto que no llegue a mi cama, me quede tumbado en un sillón individual. El peso de mis parpados cerraba mis ojos, estaba seguro de que tenía ojeras.. Era tan ilógico, como editor estaba acostumbrado a dormirme a altas horas de la madrugada pero este cansancio era diferente, cerré los ojos por un momento cuando escuché abrirse la puerta del baño. No quise levantarme, solo lo observaba… se veía mejor. Naruto camino hasta la sala, se sentó en el suelo y puso la toalla a un lado, se veía tan a gusto recargado en el sillón.

    Dibujé una media sonrisa y camine hasta él, tomé la toalla y comencé a secarle el cabello, tan extraño… usé tanto tiempo el mismo shampoo y era la primera vez que percibía su aroma.

    —¿Pero que haces?

    —¿Qué parece?, ya tuviste suficiente agua por hoy.

    —Si, pero yo puedo hacerlo —me replicaba con pucheros pero no me detenía.

    Era como un niño pequeño que no podía descuidar, seguro tomaría la decisión incorrecta y terminaría perdido, sumido en mis pensamientos y secando su cabello sentí como se iba de lado hasta recargar todo su peso contra mi pierna.

    Se durmió… que despreocupado, había dormido por tanto tiempo ya y aún si era capas de suspirar entre sueños. Naruto me había hecho hacer todas las cosas que jamás pensé que haría, traer a un extraño a casa, aceptar cosas de otros, ofrecer mi ayuda voluntariamente a la fuerza, velar por alguien más, hacerme sonreír…

    Lo llevé en mis brazos hasta la habitación de huéspedes, la casa era bastante grande así que uno mas no afectaba; cuando supongo comenzó a soñar, moviéndose antes de dejarlo en la cama.

    —Me gustas… Sasuke —murmuró.

    Sorpresa, era poco para lo que consiguieron esas tres palabras. El corazón dio un vuelco en mi pecho ¿Cómo podía enamorarse tan pronto?

    En cuanto lo dejé recostado y arropado, salí de inmediato de la habitación. Me faltaba el aliento; fui a recostarme a mi recamara y me quedé mirando el techo pensando en lo mismo, esas palabras, él no estaba enamorado de mi… esa era mi conclusión; además una relación entre hombres es complicada y yo… siempre había salido con mujeres, era ilógico que ahora yo me viera de esa forma. Pero, viéndolo desde un ángulo diferente, jamás me había sentido tan intranquilo porque otra persona estuviera bajo el mismo techo que yo.
     
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    D: ¡Santo por dios! Nunca en mi vida imaginaria algo así :) Bueno, el principio me agrado muchisimo, y más cuando se perdio en sus ojos azules -Yo me pierdo en los ojos azules de Minato- Pero en fin, pienso que siempre un amor te llega de la forma inesperada, en el momento inesperado, y creo que a Naruto le llegó, Sasuke, esta apunto de experimentarlo (Jojojo)
    Realmente me atrapó vamos continúalo :D ¡Tienes mi total apoyo! Espero la continuación -Suena prometedora la historia-

    Saludos

    :D
     
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    Sasuki-chan

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    Hay gomen gomen por la tardanza pero ya estoy aquí :)

    Al fin en FFL hay fic's de mi agrado claro me refiero al SasuNaru, este me ah gustado mucho aunque creo que ah Naruto-kun le ah gustado Sasuke-kun muy pronto pero es hamor a primera vista 7u7 ya ansío por leer el siguiente capí enserio ya que le encendiste la mecha a una fujoshi de closet esperaré la continuación :) si no comienzo a acosar tu perfil ._. bueno me pase un poco pero hablo enserio, aquí hay una persona que quiere más SN también gracias por invitarme a leer de veras gracias bueno creo que ya es todo de mi parte nos leemos pronto Sayo y Gracias :D
     
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    Kuro Neko

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    Espero les guste y comenten por favor ^^
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    Que irónico, a pesar de haber escuchado la declaración de un hombre; no me sentía intranquilo, eso si, no pude dormir a causa de tal inquietud.

    En algún momento debí de haber cerrado los ojos, pues el primer pensamiento que surgió cuando desperté fue el de un par de huevos con tocino y café recién hecho.

    —¡Sasuke, despierta! ¡Hice el desayuno!

    EL olor del café era intenso; hacia tanto que no desayunaba en casa, que ya no sabía lo que había en la alacena. Un desayuno americano bien servido, el jugo de naranja y todo lo demás, me hacían recordar aquellos lejanos tiempos en los que sonreír era parte de mi rutina diaria, jugar y convivir con mis padres; tan nostálgico.

    —No podrás creerlo Sasuke, tuve el sueño más extraño… es más, tu estabas en él.

    No moví ni un musculo, el solo recordar lo que había escuchado la noche anterior me erizaba la piel, al parecer Naruto no tenía ni idea de que lo había escuchado. Preferí abstenerme de reacciones y continuar con la espera, quizá tendría suerte y la verdad saldría a la luz. Él seguía comiendo despreocupado y sonriente, yo por otro lado daba grandes tragos a mi café, a la espera de la tan ansiosa explicación.

    —Fue tan real lo que soñé… yo… estaba caminando contigo en el parque de ayer cuando una laguna apareció frente a nosotros y caí en ella, me estaba muriendo de frio y no podía caminar así que me dejaste subir a tu espalda y te murmure un par de cosas… jeje fue tan raro, que bueno que fue un sueño.

    —Si te dijera que no fue del todo un sueño ¿Qué harías? —pregunté con la mirada fija en mi comida.

    —Quieres decir que… esto… ¿No fue un sueño? —su voz temblaba, había detalles en su sueño que no eran reales del todo, pero por el modo en que corto la historia de su sueño, imaginaba que lo que faltaba si fue real y él estaba al tanto de ello.

    —Aunque hay detalles como el que subiste en mi espalda, de hecho te cargue en mis brazos y… entendí claramente lo que “murmuraste” después.

    —Mientes… estas mintiendo.

    Naruto intentaba recordar lo que realmente paso, dejo su plato a un lado y se levanto de la mesa con apuro rumbo a la habitación de huéspedes. Cerro de un portazo, al poco tiempo salió con mochila al hombro dispuesto a marcharse, no pude ver su rostro, miraba el suelo mientras caminaba. Lo que si pude distinguir fue el color rojizo de las puntas de sus orejas, estaba tan apenado que hasta se veía torpe al caminar.

    —Sabes que no es una mentira. Pero quiero escucharte decirlo —Naruto se detuvo por escasos minutos al escucharme y siguió con su camino.

    Mi paciencia se estaba agotando a cada paso que él se alejaba de mi, tomé la iniciativa y caminé hacia él con suma rapidez hasta tomarlo por los hombros, le giré hacia mi y arrinconé contra la pared del corredor.

    —¿Pero q-que haces? —al fin me miró a los ojos y supe que lo que había escuchado era cierto.

    —Quiero que lo digas. Pero mírame —sostenía su cabeza entre mis manos, sin apartarle la vista un solo centímetro.

    —¡Bien! ¡No fue coincidencia lo de ayer! ¡Te estaba esperando, desde que saliste de tu casa y vi que ibas al parque! ¡P-porque te quiero! Desde… tu graduación hace dos años…

    Estaba impactado, sus ojos comenzaban a cristalizarse a tal punto de que creí que iba a llorar. Tanto tiempo, y jamás lo había notado. Y como un flechazo un pequeño y corto recuerdo llego a mi memoria.

    >>Caminaba por el campus, estaba enfadado por no haber sido seleccionado para ser el anfitrión de una colección de arte y guía para estudiantes foráneos. También recuerdo haber chocado con una… ¿chica? Le tiré su carpeta de trabajos, vi algunos de sus bocetos y… luego azul>>

    —Estabas en la exhibición… ese día.

    —Tiraste mis cosas y dijiste “que gran trabajo” cuando viste mis bocetos.

    —Yo… no tenía idea de que

    —¿Fuera un chico? Si, los lentes y el cabello largo no ayudaban mucho.

    Ya no sabía que decir, era tan obvio que era un chico y aún así lo confundí. Demonios, eso solo significaba una cosa.

    Por segunda vez me había perdido en los ojos de Naruto

    —Quiero comprobar algo. Así que no te muevas.

    —¿Eh?

    La desventaja de Naruto, es muy lento para reaccionar. En ningún momento solté al chico frente a mi, así que después de todo, fue fácil robarle un beso.

    Esperaba que brotaran chispas o sentir mariposas en el estomago, pero no pasaba nada; estaba seguro que él no podía creerlo y por curiosidad intenté alejarme para ver su rostro. Cuanto sentí la presión contra mis labios, Naruto devolvía mi repentino beso y el estupefacto ahora era yo.


    Pasaron dos semanas después del beso y ninguno de los dos volvió a tocar el tema. Naruto pasaba a mi casa casi todos los días por la tarde después de sus clases, yo por otro lado estaba dirigiendo la apertura de una nueva galería de arte, así que la mayor parte de mi tiempo estaba en casa coordinando la entrada y salida de la mercancía en las aduanas.

    Como era costumbre cada lunes, Naruto llego tarde; comimos juntos y charlamos por horas, hasta que noté el reloj.

    —¿No se te hace cansado ir y venir todos los días? Además es noche.

    —Me estoy acostumbrando. Y no me asusta caminar por la noche.

    —Naruto… —me quede pensativo al verlo ahí sentado sobre la alfombra de la sala

    Él seguía dibujando, al parecer era parte de su tarea así que solo asintió con la cabeza.

    —Múdate conmigo.

    El rayón que dio su lápiz al escucharme, quizá era demasiado pronto, pero la casa era tan grande y sin él lo era aún más; comenzaba a extrañarlo y a preocuparme si llegaría bien. Que ridículo. Yo, Sasuke Uchiha preocupándome por otras personas cuando antes solo pensaba en mi, la verdad, no creía en esas tonterías del amor pero… cuando el entró en mi vida… mi mundo ya no era en blanco y negro, tenia color.

    —¿Lo dices en serio? Sería, sería ¡Genial!

    Una sonrisa de oreja a oreja enmarco su cara, de inmediato guardo sus cosas, me tomó por el brazo directo al automóvil, mi auto no era grande pero él estaba tan emocionado que dormiría en una colchoneta si hacia falta pero ya quería mudarse. Llegamos a su departamento, no era una colonia fea y el edifico se veía con aires frescos, todo lo contrario al interior de su hogar. Había dibujos pegados en todas las paredes, una pila de basura de comida rápida, la cocina era un asco, ropa por todas partes, en el suelo, en las sillas y ni hablar de su habitación, en la penumbra total debido a sus largas horas frente al ordenador a altas horas de la noche, plumas, tinta, lápices, todo amontonado en la cama. Esta realmente sorprendido ¿Cómo había sobrevivido Naruto todos estos años así?

    —Bien, toma lo necesario. El auto no es muy grande, después vendremos con una mudanza y puedes rentar tu departamento como ganancias extra.

    —Valla, que maduro eres Sasuke, y pensar que tienes diecinueve años

    —Tengo veinticuatro…

    —Ah… ¡Qué! ¿Eres mayor que yo?
     
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    DegelDKG

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    Hola Kuro [emoji1]

    Jojo, lo intentaba negar pero no pudo. Me gustó el capítulo :), siempre me han gustado los ojos de Naruto, así que me imagino como Sasuke se pierde en ellos. Realmente Naruto le da calidez a Sasuke [emoji4]
    Que emoción, se irán a vivir juntos ¿Cómo será? [emoji33][emoji33][emoji33] los dos están impacientes.

    Oh, creo que vi un par de palabras sin tilde, no las puedo citar porque estoy en el cel :p pero nada grave.

    Espero pronto la continuación, pues para esta te tardaste mucho [emoji35] Bromeó [emoji6]
    Cuidate Kuro, nos leemos

    Saludos
     
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    Kuro Neko

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    —No se te notan he —todo pícaro, aquel muchacho me veía con una amplia sonrisa.

    Tomamos un par de maletas llenas de ropa. Por la comida no había problema, la mayoría era instantánea. Regresamos a mi casa, le mostré su habitación que estaba antepuesta a la mía; y las habitaciones de más importancia. Esa noche no la dormí entera, me sentía realmente inquieto por su presencia en la misma casa. Seguía dando vueltas en mi cabeza la idea de que todo iba sumamente rápido, pero aún no entendía porque.

    Amaneció. Como todas las mañanas fui a correr, tarde más de lo usual y al encontrarme frente a mi casa ya estaban ahí un montón de cajas. Naruto, en el marco de la puerta firmando unos papeles y yo con cara de impresión.

    —No eres tan lento como pensaba. ¿Empacaste todo esto en lo que me fui?

    —Chistoso. Necesitaba varias cosas y tardaste así que me dije ¿Por qué no?

    Naruto vestía pantalones militares y una playera repleta de manchas de pintura, se veía gracioso desde mi punto de vista. Miré mi reloj, ciertamente ya era tarde. Me apresuré a entrar, tenía el tiempo exacto para salir de nuevo. Naruto entró tras de mí al ver lo precipitado que estaba, en cuanto entró en la habitación le expliqué.

    —Tengo un trabajo pendiente por entregar y la fecha límite es mañana al medio día. Por cierto Naruto ¿Por qué no me has dicho nada sobre el beso?

    No recibí respuesta, él se mantenía quieto a la mitad de la habitación. Jugueteaba pisándose los cordones de sus tenis sin levantar la mirada. Le clavaba la mirada esperando que volteara y me diera razón de su falta de interés por el tema. Quizá mi pregunta le incomodaba, pero había tenido tiempo suficiente para preparar una respuesta viable. Mi paciencia se había agotado para cuando lo sujete por los hombros y zarandeé de atrás hacia adelante.

    —¡Di algo, lo que sea! No me ignores.

    —No te estoy ignorando, es solo que… el beso… ese tema… No quiero hablar de eso.

    —Tú dijiste que me querías ¿Ahora porque huyes? —pregunte seriamente.

    —Sasuke, ¡Ni si quiera sé si es verdad! ¡Tú sacaste esa conclusión! —gritó y se tapó la boca de inmediato.

    —Disculpa… Fue mi error —cabizbajo murmuré fríamente para luego retirarme de la habitación.

    Tenía en cuenta que todo estaba pasando muy rápido; dos semanas no eran suficientes para conoces a alguien y decirle lo que sentía. Pero me dolió, sus palabras y la forma en que había reaccionado me habían herido. Salí de la casa, por un lado esperaba que el saliera corriendo a decirme que no me marchara y por el otro sabía que eso no iba a ocurrir. Conduje hasta la oficina, seguramente ya tendría una pila de papeles por llenar así que era perfecto para distraerme. Hasta que vi el calendario.

    —¡Maldición! La reunión es hoy —saqué el celular, marque un número y esperé —Madre, apenas voy de salida espero llegar a tiempo. Dejé mi traje en al armario bajo la escalera. ¿Puedes sacarlo por mí? Te lo agradezco.

    Colgué y salí de inmediato de la oficina.




    Se aproximaba una tormenta, seguramente descendería la temperatura. Como aquella tarde en el jardín, pensaba que mi día no podía ser peor y ahí estaba él. Caminando cuesta arriba para adentrarse en el sendero botánico. Mi mundo se ilumino cuando lo vi.

    ¿Se habrá llevado un abrigo?

    Debí de haberlo detenido en cuanto dejo la habitación, salir corriendo y pararme frente a su auto; si lo hubiera hecho nada de esto estaría pasando. Y yo no estaría preocupado. La verdad es que estaba paralizado, el día que me beso no tenía ni un día de saber que yo existía. Ni siquiera recordaba haber chocado conmigo ¿Cómo podía? Fue tan solo un instante en que nuestras miradas se encontraron, pero fue suficiente tiempo para llamar mi atención. Sasuke Uchiha, de los primeros en su clase y el más dedicado en su trabajo.

    La casa producía eco, estaba solo en ese ahora también mi hogar. Ya era demasiado tarde para arrepentimientos, había dicho de más y no podía regresar el tiempo. Me preguntaba constantemente si regresaría o si era correcto seguir ahí. Podíamos arreglarlo, solo necesitábamos aclarar nuestras ideas y charlar con calma.

    Habían pasado un par de horas, no había llamado o enviado un texto.

    —Ok ok, no te alarmes. Mantén la calma y desempaca las cajas. Sí, eso es —me decía intentando no alarmarme.

    La mayoría de mis cosas eran cuadernos, pinturas, pinceles, algunos marcos, muchísimos lápices y lo normal como DVD’s y discos. Mi ropa ya estaba en el closet, ocupé la cajonera para mi material; otras cosas fueron a parar a la sala, al baño, el cuarto de lavado, eran poca cosa a comparación de las de Sasuke pero se veían bien mezcladas.

    Un día. No regresó.

    Al día siguiente salí para mi trabajo de campo. El tema de esta vez era “Date un respiro”. Tenía el paisaje perfecto para mí, el arce japonés del jardín botánico era perfecto. Salí tarde de casa, así tal vez el tiempo pasaría más rápido en lo que yo dibujaba. No dio el resultado que yo esperaba pero al menos tendría buena nota por el boceto de colores carmesí.

    Segundo día. Seguía escuchando el eco de la casa.

    Mis clases trataron del cuerpo humano. Las líneas de expresión de la cara, la forma en que se deben de dibujar los músculos, el trazo delgado al dibujar ojos, el dibujo con modelo. También tuve la revisión del boceto del arce, quede en segundo lugar, me ganó la imagen de un ciervo echado en un prado verde. No hubo nada fuera de lo normal, al salir había muchas chicas esperando por sus novios, otras solo iba a “ver el paisaje”. De regreso, pase por mi ex departamento para colocar un anuncio de >se renta<, avisé al casero que si alguien iba a preguntar por él le diera mis datos y le mostrara el lugar.

    Regrese caminando, no había prisa por llegar. Me detenía por cada cosa que llamaba mi atención; una parvada, algún juego callejero de baloncesto, las niñas jugando doble salto. Veía lo hermoso que era el cielo, azulado y despejado por el viento. La ciudad que poco a poco se iba iluminado por los espectaculares, las farolas sobre las banquetas, las luces de los autos. Definitivamente la noche era hermosa a pesar de vivir en una ciudad.

    Admiraba todo a mi alrededor, cuando noté que estaba frente a la casa y las luces estaban encendidas.

    —¡Sasuke! —entré corriendo gritando su nombre. Su abrigo estaba en el perchero y él recostado en el sillón.

    —Haces mucho ruido, es tarde. ¿Dónde estabas? —su expresión era quejumbrosa.

    —Regrese caminando de la escuela. ¿Por qué traes puesto un traje? —definitivamente esa no era la ropa con la que lo había visto por última vez.

    —Mi hermano presento a su prometida ante la familia y era un evento formal —me explicó cubriéndose los ojos con el ángulo del codo.

    —Me hubieras dicho, te hubiera acompañado.

    —Se supone que iba a llevar a “mi pareja” pero digamos que malinterprete las cosas —se levantó del sofá hecho una fiera, aún seguía molesto. Su mirada me atravesaba, tomó con pesadez el celular que había quedado en el sillón y marcho rumbo a las escaleras.

    Sabía perfectamente que se refería a mí, pero no me anime a contestarle como lo hubiera hecho días antes. Las cosas cambiaron mucho cuando nos besamos, era difícil tratar el tema y aún más para mí. Dos días y seguía comportándome como un tonto.

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    Espero les guste y comenten. Gracias ^^
     
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  7.  
    Kuro Neko

    Kuro Neko Entusiasta

    Leo
    Miembro desde:
    26 Agosto 2009
    Mensajes:
    186
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    ¿Puedo amarte? (SasuNaru)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    1276
    Tenía tantas cosas por decir, tantas cosas por explicar, sin mencionar el hecho de que quería disculparme, ser dramático y lanzarme a sus brazos. Sentirlo cerca, escuchar su dulce voz diciéndome que no tenía por qué preocuparme. Y todo por un beso, algo tan inocente, que puede transformar cualquier situación.

    Perfecto…

    El silencio era tan incómodo, nos veíamos unos instantes y al segundo siguiente apartábamos la mirada. Era complicado y abrumador a la vez tener que soportar ese silencio que parecía no tener fin.

    —Iré a darme una ducha y luego dormiré un rato, el viaje fue agotador —ya no sabía si realmente era el cansancio lo que se reflejaba en su rostro o la decepción que sentía hacía mí. Él se levantó del sillón sin siquiera mirarme, pasó junto a mí y continuo su camino.

    —¿Cenarás conmigo? —pregunté tontamente en voz alta.

    —No lo creo, quiero dormir. Tal vez para el desayuno.

    Fueron las últimas palabras que cruzamos. Todo estaba tan oscuro y silencioso, estábamos a tan pocos metros de distancia y yo seguía sin poder dormir. Para mi fortuna, tenía tarea y los bosquejos no se iban a terminar solos. Entre la investigación y las prácticas, agoté la mayor parte de la noche a tal punto, que no me di cuenta cuando me quede dormido.

    Caminaba a la orilla del océano, la arena se acoplaba entre mis dedos a cada paso que daba. Mis huellas dejaban un camino tras de mí, la brisa golpeaba mi cara con tal frescura que casi no sentía el calor abrazador de la tarde.

    Alguien gritaba mi nombre… No reconocía su cara. Sus ojos eran de un inconfundible negro azabache, pero el cabello que se arremolinaba con el viento era de un tono carmesí. Todo era tan confuso.

    La cabeza me daba vueltas, había hecho quizá tantos bocetos en tonos rojizos que mi mente estaba llena de ellos. Seguía escuchando mi nombre, ahora en un tono más grave, con más frecuencia e insistente

    —Naruto, despierta. Es hora de desayunar —se escucharon unos golpes tras la puerta, desperté de golpe intentando orientarme y salir por completo de mi sueño.

    Sorprendentemente estaba arropado, mi material quedo meticulosamente apilado en una esquina del escritorio. Lo único que quedaba sobre mí, era un libro. No cualquier libro, uno de los títulos más leídos en el mundo “El Perfume”

    Por supuesto, no era mío.

    Baje las escaleras, desganado y con mucho sueño. Desde el primer descanso se olía el café recién hecho, los huevos asados con el crujiente tocino, un perfecto desayuno americano. Entonces lo vi, sentado en la primera silla de la barra de la cocina con su taza de café en una mano y en la otra el periódico. ¿Qué podía decir? Ese hombre no era de este planeta, demasiada perfección matutina era demasiada.

    —Buenos días Sasuke —saludé cortésmente, más de lo habitual, pero fue la única forma que se me ocurrió para iniciar una conversación. En respuesta solo recibí un meneo de cabeza.

    —Si te quedaste leyendo en mi habitación, me hubieras despertado desde antes y te hubiera ayudado a hacer el desayuno —le dije a modo de juego y con el mismo propósito de matar el silencio entre ambos.

    —Es el libro que me prestaste, y solo lo avente desde la puerta. No quería entrar en tu habitación, mucho menos sentarme a leer.

    Su mirada reflejaba una furia intensa, el aura que brotaba de él era tan espesa como la bruma y tan fría a la vez. En los dos años que llevaba observándolo jamás lo había visto así, una expresión nueva... era una lástima la situación en que llegué a conocer ese lado “oscuro”.

    —Se me fue el apetito. Come tú, yo estaré en el estudio. Tengo trabajo pendiente.

    De nuevo me evitaba, se alejaba de mí por la ruta más larga que podía encontrar. Su mirada iba perdida en los muros y en ningún momento se encontró con la mía. Evitaba verme, incluso cruzar palabras conmigo, al menos más de las necesarias.

    —¡Espera…! —corrí al otro lado del pasillo, rodee su cintura con mis brazos y recargue mi mejilla en su espalda. Él era más alto que yo, no había notado que tanto hasta ese momento.

    Me aferré a él como si de ello dependiera mi vida, el silencio regreso, de hecho ni siquiera nos movíamos. A mitad del corredor seguía abrazándolo por la espalda, esperando el momento preciso y las palabras adecuadas para poder iniciar mi disculpa.

    Llegó el momento cuando él quiso dar un paso y yo se lo impedí.

    —Sé qué no debí de haber dicho esas cosas, mucho menos de esa forma. Me porte inmaduro, eludiendo todo lo que había pasado. El beso… a pesar de que te lo devolví me sorprendió mucho, todos esos sentimientos que había guardado… tú ya los conocías y no sabía como

    —¡Basta!

    Sasuke se había dado la vuelta, ahora sujetaba mis muñecas a los costados de mi cuerpo, temblaba. Su mirada aún enfocaba al suelo y me era imposible verlo a los ojos con toda la cabellera que se juntaba en su frente.

    —Basta… ¿Cómo puedes decir todo eso después de las palabras que me dijiste? Si, eres muy inmaduro.

    —No quiero perderte Sasuke porque yo te amo.

    De inmediato levanto su rostro, nos miramos fijamente por un instante y luego nada. Su vista volvía a quedar en la pared. Se acabaron las opciones.

    Tendrás que mirarme aunque no quieras.

    Lo tomé de la barbilla y con un movimiento sutil, giré su rostro hasta encontrar sus labios con los míos. Anhelaba tanto ver su rostro en ese momento, la curiosidad me mataba pero cuando sentí sus manos relajarse y pasar de mis muñecas a mi cintura todo fue perfecto. El beso fue tomando más velocidad y más intensidad. Esas manos que tanto me gustaban, sujetaban mi rostro, el calor subía y subía hasta que el aire comenzó a faltarnos y tuvimos que separarnos.

    Nos separamos pocos centímetros, veíamos la cara uno de otro algo sudorosas y con un sonrojo totalmente visible. Al darnos cuenta de lo que habíamos hecho, cada quien puso un pretexto. Sasuke me sonrío y decidió mejor ir a la oficina a terminar su trabajo, yo por otro lado aún tenía tarea pendiente de tal modo que fui a encerrarme a mi habitación.

    El escritorio estaba en orden, todo en su lugar. Los colores, los lápices, las reglas, la tinta china y las hojas de dibujo.

    Mentiroso, no te quedaste solo en el marco de la puerta.

    Veía todo con melancolía, todo me recordaba a él y al beso de momentos antes me seguía produciendo mariposas en el estómago. Sonreía por todo y de la forma más tonta. Me pase la tarde fantaseando, veía historias imposibles rondando mi cabeza, futuros lejanos, fantasías absurdas y sin sentido. El tiempo corría más que pasar minuto a minuto, lo que había hecho ya hacía tiempo que quería hacerlo pero el valor me faltaba y ese beso lo fue todo.

    La tarde se fue volando, pedí pizza para la comida así que podía relajarme más de lo que quería. Esperaba con ansia la llegada de Sasuke pero tan solo pensar en él me sonrojaba. Había inscrito una nueva materia en la escuela y mi primer proyecto implicaba leer demasiado así que me la pasé buscando en la colección privada de ahora mi casa.

    Así pasaron varias horas cuando escuche girarse la manija de la puerta principal y el tintinear de las llaves chocando contra la madera de la mesa junto a la puerta, él había regresado.

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    Espero sea de su agrado y comenten ^^
     
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