One-shot ¡20 segundos son la clave!

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por Liza White, 1 Enero 2018.

  1.  
    Liza White

    Liza White Equipo administrativo

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    Título:
    ¡20 segundos son la clave!
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2157
    Aquí tienes tu regalo del amigo invisible, Bru <3 Espero que te guste mucho, que sé que te hacía ilusión un fic con esta pareja. Etiqueto también a Reual Nathan Onyrian por supuesto, es un regalo indirecto para él también (?

    Eso es todo, ahí va :'D


    ¡20 segundos son la clave!

    Aquella noche, la última noche del año, tan solo acababa de comenzar. Desde hacía horas que la estridente y pegadiza música sonaba por todos los altavoces, animando el ambiente de los jóvenes y no tan jóvenes que se apretujaban como podían frente al escenario del inmenso Times Square. Era increíble cómo en aquella área se congregaban cientos de miles de personas, todos expectantes ante la enorme pantalla electrónica que reproduciría la cuenta atrás en cuestión de un escaso cuarto de hora.

    Los chicos del complejo Laguna Negra se encontraban extasiados: jamás habían tenido la oportunidad de viajar a Nueva York, al menos la gran mayoría, y poder pasar el fin de año juntos en el lugar más increíble aún era imposible de creer para ellos. Pero allí estaban, bailando, cantando y dejándose la voz por al menos una vez al año. Y las sonrisas emocionadas no dejaron de dibujarse en sus rostros durante toda la noche.

    Con la excepción de una jovencita en concreto, claro, que no había pasado desapercibida para su desgracia.

    —¡Hey, Beatriz! ¿Qué, te ocurre algo? ¿No te encuentras bien?

    Beatriz agachó la mirada hacia el suelo y apretó el vaso de plástico entre sus manos, dando un brinquito con evidente nerviosimo en cuanto Jack se percató de su cercana presencia. Su bufanda por suerte ocultaba parte de su rostro, pero el ligero temblor en sus manos no dejaba claro si se debía a la baja temperatura del lugar o a su creciente nerviosismo.

    Como un pequeño animalito cohibido se encogió aún más cuando el joven, evidentemente preocupado por su estado, insistió en su llamado.

    —¿Ojos Nublados? Tierra llamando a Beatriz, ¿estás ahí?

    —Eeeeh... ¡n-no! D-d-digo, ¡quiero decir que sí, s-sí que estoy aquí! —balbuceó la joven castaña, alzando muy levemente su rostro para evitar preocupar más a Jack con su actitud. Por un instante sus miradas se conectaron, pero aquello fue cuestión de segundos antes de que Beatriz volviese a esconderse tras su bufanda—. N-no me pasa nada, e-es solo que...

    Desesperada trató de buscar algo con la mirada, en un intento por encontrar la excusa perfecta, y rapidamente estiró con los ojos cerrados el vaso medio vacio entre sus manos, llegando a chocar contra el pecho del chico para su sorpresa. Se mantuvo en aquella postura rígida mientras hablaba.

    >>...¡M-me he quedado sin Coca-Cola! Y, eeeeh... N-no sé dónde queda el puesto. L-lo siento...

    Jack rascó su mejilla, sin apartar su mirada protectora de ella. Ver su pequeño cuerpecito temblar le hacía sentir mal, y deseó poder transmitirle su calor en un abrazo, pero aquello solo la pondría más y más nerviosa. Así, con una sonrisa afable, tomó el vaso de la joven y antes de que esta pudiese percatarse, algo cálido cubría sus hombros, otorgándole el calor que necesitaba.

    —No te preocupes, iré un momento a por más. No queda demasiado lejos pero hay mucho ladrón suelto y dentro de la chaqueta guardo la cartera, así que estará mejor a tu cuidado —y le guiñó un ojo, logrando respaldar la excusa perfecta para que la joven no pudiese rechazar su gesto. Dio media vuelta con ambos vasos, el suyo y el de ella entre sus manos, y se despidió alzando uno de ellos por encima de su hombro como mejor pudo; casi parecía haberse acostumbrado a la presencia de sus muletas por completo—. ¡Hasta ahora! ¡No te me pierdas!

    Beatriz observó la figura de Jack abrirse paso como podía entre la multitud, antes de desaparecer por completo entre las siluetas danzantes de todas aquellas personas congregadas.

    Y de un momento a otro se sintió repentinamente sola, vacía, pero como un bote salvavidas se aferró a la cálida chaqueta que ahora cubría sus hombros, sintiéndose reconfortada en cuestión de segundos. Pero no fue si no en aquel instante cuando las palabras de su compañera de habitación, Momo, volvieron a resonar en su cabeza, insistentes.

    "Tras la cuenta atrás de fin de año, la tradición dice que deberás darle un beso a alguien. ¿Tú lo cumplirás?".

    Sus mejillas sonrosadas por el frío se tornaron en un rojo carmesí y volvió a encogerse con un movimiento brusco que casi removió su bufanda, presa de la vergüenza, el pánico y un sinfín de emociones. Entrecerró los ojos, sintiendo los latidos de su corazón golpear su pecho con fuerza. ¿De verdad existía una tradición como esa por aquí? ¿C-con qué fin? ¿S-sería de mala educación no hacerlo e ignorar sus costumbres? ¿P-por qué todo era tan difícil? ¡No era justo, ella había venido a disfrutar, y ahora no podía hacerlo por culpa de eso!

    Si su extrema timidez ya le había supuesto un enorme problema en la comunicación con sus amigos en sus primeros días (y aún a día de hoy seguía teniendo algún que otro problema, claro), ¿cómo haría ahora para realizar una acción tan comprometida e íntima como... como lo era esa? ¡Pero no era por culpa de Jack! Es decir... Jack era un gran amigo, y le tenía un gran aprecio y confianza. Siempre había estado a su lado, aconsejándola y cuidándola como un hermano mayor, y... T-Tampoco se veía... mal.

    ¿¡Eeeeh!? ¿P-pero qué acababa de pensar? ¡E-espabila, Beatriz! ¡Espabila!

    Palmeó sus mejillas en un intento por despejar su mente, pero justamente su grupo de amigos acababa de llegar, todos ya listos con sus preparativos para la entrada del nuevo año. Y entre ellos, Jack acababa de regresar, sano y salvo y con los dos vasos con señales de haber sido derramados ligeramente en el camino de vuelta. El joven heterocromo le sonrió como si nada, a pesar de que probablemente hubiese tenido que luchar varias veces contra la muchedumbre para lograr llegar hasta allí.

    —Todo tuyo, Bea. Espero que sirva para bajarte un poco el calor, ¡estás ardiendo! —exclamó entonces, colocando su mano sobre su frente y corroborando así sus sospechas. Beatriz se limitó a desviar la mirada hacia el suelo, sin saber cómo ocultar su evidente nerviosismo a esas alturas—. ¿No tendrás fiebre?

    —¡N-no, estoy bien, e-en serio! Es solo que... —se excusó una vez más, en un vano intento por tranquilizarlo.

    Por suerte, antes de que pudiese añadir algo más, la música se detuvo por todo el lugar, y la pantalla electrónica dio pie al inicio de la cuenta atrás.

    —¡Al fin, ya empieza, chicos! ¡Preparad las uvas quienes vayan a tomarlas!

    —¡Qué uvas, aquí mejor un carterazo de Aki por cada segundo! Seguro que da buena suerte, ¿verdad, Yashi?

    —¿¡Cómo has dicho, idiota!?

    Las risas no se hicieron de esperar, y el entusiasmo era evidente. La cuenta atrás casi había iniciado, pero Jack detuvo las bromas al ver que su amiga no se estaba divirtiendo. Arqueó sus labios en una mueca entristecida, y antes de que Beatriz pudiese darse cuenta, este le había cogido de la mano, estirando su brazo apoyado en la muleta. La joven alzó la cabeza con sorpresa, solo para recibir la expresión confianzuda y tranquila de Jack.

    —Todo irá bien, tranquila. Si lo necesitas, no sueltes mi mano, y apriétala todo lo que necesites si estás asustada —y en un intento por estirar su brazo opuesto en un gesto que abarcaba toda la extensión de su alrededor, exclamó—. ¡Recibamos este nuevo año con una gran sonrisa!

    Beatriz le observó por unos segundos, sin saber qué decir. Y no fue si no hasta que desvió su rostro para contemplar la enorme pantalla, con sus ojos brillando de la emoción como si de un niño se tratase, que la joven dibujó una sonrisa enternecida en sus labios. Y mientras decidía todo lo que estaba a punto de hacer, un cálido recuerdo se reprodujo una vez más en su cabeza.

    "Bien, te voy a ayudar con algo. Lo más probable es que ahora esté medio asustada, si te puedo deducir algo por el tiempo que estuvimos juntos. Vas a compartir habitación con gente totalmente extraña. Eso asusta. Sin embargo, aquí estoy para darte un consejito. 20 segundos de valentía te pueden cambiar la vida. Cuando estés con tus compañeras de cuarto, inhala y exhala para tranquilizarte, y cuenta 20 segundos. Luego, saluda. Simple como eso. Si pasaron los 20 segundo y todavía no te animas, vuelve a contarlos. Te aseguro que te puede cambiar la vida.

    >>Hasta yo tuve que hacerlo para realizar mi acrobacia y conocerte".


    Y como un bálsamo, todas sus dudas desaparecieron de su cabeza en aquel mismo instante. La cuenta atrás había iniciado ya, pero todo a su alrededor había dejado de cobrar importancia en el momento en el que había comenzado a contar.

    1... 2... 3...

    Toda Times Square se había detenido. Todos los presentes observaban la enorme bola bajar, y la cuenta atrás en la pantalla era reproducida a gritos por los más extasiados.

    7... 8... 9...

    Las sirenas y matasuegras empezaron a sonar incluso cuando aún quedaban apenas escasos segundos para acabar. Apretó la mano de Jack sin voltear a verle, pero aún así sintió la sonrisa del chico a su lado infundarle ánimos desde su lugar.

    14... 15... 16...

    La celebración se hizo inminente. Nueva York estallaba en aplausos y gritos, y los fuegos artificiales no se hicieron de esperar. Todos comenzaron a abrazarse y darse las felicitaciones, contemplando como todos a su alrededor comenzaban la tradición que efectivamente Momo había nombrado. Jack, ajeno al resto, se preocupó al ver a Beatriz con las mejillas infladas y su rostro ligeramente enrojecido.

    —¿Beatriz?

    18... 19... 20...

    —¡Wah! —exclamó bajito la joven, expulsando todo el aire para volver a respirar con normalidad. Decidida ahora, y efectivamente más tranquila, se giró hacia el chico, quien seguía mirándola sin entender nada, y con los ojos cerrados se aproximo a toda velocidad para darle un beso en la mejilla cuando...

    —¡Maldita niña acosadora, déjame, ni se te ocurra! —chilló entonces Aki, echando a correr inesperadamente entre los presentes, con la pequeña Hoshi persiguiéndola mientras hacia morritos.

    —¡Oh, venga, veeeen! ¡Hagamos como esas chicas tan monas de tus-! —pero no le dio tiempo a seguir hablando, pues se llevó a la chica lo más lejos posible de los chicos antes de que hablase demasiado.

    Esto hizo que la niña chocase sin querer con Beatriz, evitando así que alcanzase la mejilla del joven, si no que al contrario, casi acabara tropezándose. Por suerte Jack logró sujetarla a tiempo por la cintura, quedando estáticos en aquella situación tan embarazosa, inclinados cerca el uno del otro. Beatriz volvió a enrojecer súbitamente, pero antes de que Jack la alzase, su gran ímpetu la llevó a intentar por segunda vez aprovechar la cercanía para darle un beso en su mejilla.

    Pero algo hizo que esa trayectoria volviese a desviarse, acabando esta vez en un tierno beso en los labios. Fueron segundos que se hicieron eternos a pesar de haber sido escasos, pero la jovencita no tardó en apartarse, con una gran expresión de vergüenza en sus facciones. Cubrió su rostro con sus manos, temblorosa y sin saber cómo excusarse, y comenzó a balbucear palabras ininteligibles para el pobre Jack.

    —¡L-l-lo siento, y-y-yo no quería...! ¡Q-quería que fuese en la mejilla, p-para seguir la tradición! ¡Y-yo no...!

    Pero para su sorpresa, Jack soltó un carcajada, calmando por algún motivo los fuertes latidos de su corazón. Extrañada, ladeó su cabeza, sin comprender nada.

    —¡Tranquila, Beatriz, no ha sido para tanto! Alguien me empujó por atrás entre toda la muchedumbre, así que no te preocupes. Fue un accidente —y con una sonrisa palmeó su cabeza, tratando de tranquilizarla. Se inclinó un poco, sujetándose en sus muletas hasta quedar más o menos a su altura, y revolvió su cabello con cariño—. ¡Feliz año nuevo, Ojos Nublados!

    Beatriz parpadeó durante varios segundos, aún tratando de procesar todo lo ocurrido. Ni pudo percatarse de las miradas de sus amigos, emocionados detrás de ellos, pero mejor para su estado que no les viese. En ese momento fue consciente de que, de una forma u otra, había tenido la fuerza de voluntad suficientes como para lograr lo que se propuso, y una sensación de satisfacción la embargó por dentro. ¡Los 20 segundos eran la clave!

    Le devolvió una cálida sonrisa, salida de lo más profundo de su corazón.

    —Feliz año nuevo a ti también, Ojos Soleados.

    Y lo cierto era que aquel beso no había sido tan accidental como lo pintaban, pues Jack había sido el causante secreto de ello. Solo había que fingir moverse por accidente, ¡así de sencillo! Pero aquello se lo guardaría para él por el momento. En el fondo, ambos lo habían disfrutado con la misma intensidad.

    Pero quién sabe, tiempo al tiempo. ¿Qué tal, si en otra ocasión, no fuese tan accidental?
     
    Última edición: 1 Enero 2018
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    Me muero de amor. Mi 2018 en el foro no podría haber arrancado de una manera más tierna, en serio :omg<3:

    AMÉ todo el relato. Creo que nunca te lo dije: me gusta mucho tu forma de escribir, tenés un estilo narrativo muy pulcro y cuidado que hace que la lectura se torne agradable y ligera, aunque esto último no quita el hecho de que asimismo sabes transmitir los ambientes y los sentimientos de los personajes. Es algo que veo mucho en los roles, cuando te veo jugar en nuestro amado rinconcito forero. Pero leer un fanfic tuyo es una experiencia deliciosa, y más cuando has manejado tan bien a personajes ajenos. No sé qué dirá Nathan, pero el Jack de acá es igualito al del rol. Lo mismo para Beatriz, con sus muletillas, tartamudeos y silencios.

    Me emocioné mucho cuando Beatriz recordó lo que dijo Momo sobre besar a alguien en año nuevo. Continué leyendo con todo el hype, suponiendo que, sin embargo, la situación no sería tan simple como sólo besar a Jack y ya. No me equivoqué. Los giros que hubo hacia al final fueron geniales y le dieron su toque al fanfic: el fallido beso en la mejilla, el accidental beso en los labios y, finalmente, la revelación de que ese beso en realidad no fue tan accidental como mi pequeñita Bea lo suponía. Ese Jack es un loquillo :eyebrow:

    Me enterneció que ambos se lo tomaran tan bien, sobre todo Beatriz, pobre, que pensé que se desmayaba.

    ¡Gracias por el regalo, Liza, estuvo buenísimo! Te hamo con H de Haccel World :quis:
     
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    Vengo de la historia anterior. Una audio-historia. POR FIN IBA A SABER QUE ERA ESO.

    "Error, media file does not exist"
    POR QUEEEEEEEEEE. Vocaroo me acaba de arruinar el reto. Fuck. En fin. Con mucha decepción paso al siguiente shot. Uno de Accel World, uno que no vi en mi vida pero sé lo suficiente como para ponerme en contexto.

    No sólo eso, pero es un rol. Y esta vez sí sé lo que es. Lo que no sé es por qué este rol lleva caído en comentarios. Necesita una resurrección, esto es muy triste. Betty es el PJ de Bru, y Jack el de Reu. Ajá: esta vez sí estoy poniéndome en contexto.

    Ahora sí vamos a la historia. Se ve que los regalos invisibles nunca estaban de más – y este está tomado con mucho amor. No sólo amor de que el género sea romance, sino que no hay nada mejor que alguien usando a tus personajes.

    Mini detalle en que diga “si pasaron los 20 segundo” – pero técnicamente es el primer error que veo en años, literal AÑOS de escritura. Sería muy cruel remarcar algo así. Wait.

    Las referencias a besos de año nuevo son lo mejor. A estas alturas son cameos de cameos de cameos con referencias a historias viejas que están basadas en historias más viejas. Mhm, yo sí me doy cuenta porque te vengo leyendo desde tu primer fic. O algo así.

    Bru ya dejó abarcada la parte técnica, cuasiperfecta como siempre. Y el romance se está convirtiendo en una especialidad en tus historias.
     
  4.  
    Amane

    Amane Equipo administrativo Comentarista empedernido Crítico de Oro

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    Dios, me he leído este fic dos veces y las dos veces lo he disfrutado un montón. ¡Y al fin te lo voy a comentar!

    Estos dos son super adorables, creo que no me equivoco al pensar y decir que es una de las parejas favoritas del rol. Y este escrito está a su altura. Me gusta mucho como lo presentas primero como una situación de todos los estudiantes para luego centrarte en Bea e ir descubriendo poco a poco lo que le sucede. Y omg, resulta que la pobre está preocupada por tener que darle un beso a Jack. Pinche Momo, siempre mis personajes liándola.

    Me gusta como representas al resto y es que incluso con pocas intervenciones, logras hacerlos muy IC, y hacerlo muy cercano, porque no sé, son un grupo de amigos al final <3 Y pues nada, la pobre Bea haciendo lo posible por darle un beso en la MEJILLA y acaba dándoselo en los labios, y yo muriendo, como los otros estudiantes jajaja. Y Jack, pillín, que ha sido cosa suya, como lo sabía xDDD

    Me ha encantado, Liz, esta pareja me gusta y si le sumamos tu escritura pues <3
     

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