Qué bonita que era la vista desde allí. Golpeó la silla con el pie y la dejó caer.
Para días de abecedario mi chica de al lado, gracias por ser mi musa. El sol le prometía volver, la playa ansiosa lo esperaba, al encontrarse...
Bastaba simplemente escucharla y así: El mundo, mi cuerpo y mi corazón, le pertenecían por siempre.
Cuando te perdí, al fin me pude hallar.
Calidez Notó el calor del aliento de aquella bestia, era la calidez que precede al frío más infinito y eterno.
Separa los nombres con una coma