Long-fic Horror Verse: El Hechicero

Tema en 'Crossover' iniciado por XionLX, 14 Agosto 2026 a las 2:47 PM.

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    XionLX

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    Horror Verse: El Hechicero
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
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    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    1971
    Capítulo 1 — Hechicero

    | Lunes, 28 de agosto de 2000
    Bosques de Vermont |

    Vincent abrió los ojos mientras un fuerte dolor de cabeza le hacía tener visión doble.

    —¿Dónde...?

    Tardó un tiempo en el suelo mientras el olor de la tierra mojada llenaba su nariz. Se dio media vuelta para quedar boca arriba.

    El sol parecía estar saliendo apenas, así que la hora debería ser muy temprano. Como mínimo, las 6:00 de la mañana.

    ¿Pero por qué pensar en eso? Es lo único que podía hacer mientras el dolor de cabeza disminuía.

    Se llevó las manos a la frente mientras se cubría de los rayos del sol.

    —Agh, qué comienzo de mierda... —no dudó en quejarse.

    Parpadeó un poco hasta que el dolor de cabeza se fue y pudo pensar con más claridad.

    Por alguna razón, la imagen de sus padres le vino a la mente, y aquel accidente de avión que les quitó la vida mientras él fue el único superviviente.

    —«La Familia Ark ha sufrido un golpe devastador» —murmuró, recordando las palabras de su tía el día que fue por él al hospital.

    No era momento de recordar el pasado.

    Su entrenamiento entonces tomó acción: se levantó del suelo y evaluó su entorno.

    —¿Mi mochila? —la cual estaba colgada casualmente en una rama cercana.

    Vincent se acercó con cuidado a la mochila, pero no descubrió trampa alguna. Procedió a tomarla.

    Todas sus cosas seguían en su lugar. ¿Cómo terminó en medio del bosque, entonces?

    No lo sabía, o más bien, no lo podía recordar.

    Quizás...

    —No, hace años que no ocurre —negó esa posibilidad.

    Entonces suspiró antes de canalizar su magia a sus ojos y obtener una visión más profunda de su entorno.

    Sus ojos marrones claros se tornaron ligeramente plateados mientras buscaba a su alrededor algún indicio sobrenatural.

    Y lo encontró. Justo donde despertó, un remolino en el espacio seguía dejando rastros de la transferencia.

    —Entonces sí fue mi culpa —se pasó la mano izquierda por el rostro con gesto de fastidio.

    Dejó de lado su pequeño viaje caótico para acomodarse la mochila y seguir su camino a Jericho.

    Su tía había dicho que Nevermore Academy podría ser un buen lugar para seguir entrenando y obtener contactos en el mundo sobrenatural.

    Cuando Vincent replicó por qué enviar a un Cazador con sus presas, solo recibió una patada en el abdomen que le sacó el aire.

    «Un Cazador solo caza lo que se sale de la línea, mocoso estúpido. ¿O quieres una guerra?».

    El joven Vincent se quedó mudo mientras se retorcía en el suelo por la falta de aire.

    —Como sea. Necesito aire fresco... —se detuvo ante la ironía—, bueno, ya lo tengo, creo.

    ▬▬▬▬▬

    Con tanto tiempo para pensar en medio del bosque, una mañana cálida y con algo de niebla —donde, de hecho, cualquier adolescente normal podría sentir algo de miedo—, Vincent simplemente pateaba cualquier rama que se le cruzara en el camino.

    Pensó en sus estúpidas runas defectuosas, que causaban más problemas que soluciones.

    Desde que tenía 12 años, comenzó formalmente con ese lenguaje que solo él podía leer, para poder canalizar la magia innata que desprendía su cuerpo.

    Llegó el momento en que incluso se inspiró en Harry Potter o Gandalf para interpretar sus ideas, claro que con resultados desastrosos.

    El apellido Ark pertenece a una larga y noble familia de cazadores, no practicantes de la magia en sí, aunque también podían usarla si era necesario.

    En cambio él tenía el Talento innato de respirar magia.

    Eso no lo hacía más fácil; de cierta forma, incluso le hacía más difícil hacer cosas simples, porque había algo.

    Un algo que no podía alinearse bien entre su intención y la ejecución. Así que las fantasías de hacer magia como el mismo Merlín murieron hace años.

    En cambio, todo su enfoque estuvo en su lenguaje de runas, la única manera de canalizar su arte de forma natural, evitando explotar las varitas que había intentado utilizar.

    —Ugh, recuerdos amargos. ¿Aún estoy lejos de Jericho?

    Había salido con una semana de anticipación antes de las clases. Quería darle un vistazo al pueblo.

    Su tía había pateado su trasero con una billetera llena de dinero, e incluso una chequera. Ni siquiera se atrevió a cuestionar el porqué, y tampoco se atrevía a gastar dinero de manera estúpida, o recibiría una visita de sus primos.

    Esperaba que fuera de sus primos, no de su tía.

    Revisó su reloj de muñeca, en la izquierda.

    —7:30... ¿He caminado por una hora? Demonios, y no veo ninguna carretera cerca.

    Así, sin más, dejó de pensar en sus problemas y comenzó a trotar para llegar más rápido. Su cuerpo se acomodó y su respiración a la par, para evitar el cansancio y procurar una carrera larga.

    —Espero que Nevermore valga la pena...

    ▬▬▬▬▬

    | Richmond, Vermont |

    —¡Por fin, civilización!

    Vincent extendió los brazos mientras veía un amigable pueblo rural de Estados Unidos frente a él.

    Dio gracias a Dios por esta bendición. Con paso animado, comenzó su travesía a través de las calles buscando dónde comer.

    Su intuición mágica le había dicho que este lugar no era Jericho, pero poco importaba.

    Mientras no estuviera fuera de Estados Unidos, podría llegar a su destino. Bueno, incluso si hubiera terminado en Rusia regresaría a casa, pero, en fin, tenía hambre.

    Llegó a un modesto restaurante en medio del pueblo.

    —Es suficiente para mí.

    La campanilla sonó al entrar. Observó a una jovencita al frente, atendiendo en la barra, y a dos camareras más en las mesas.

    Era un lugar más grande de lo que había pensado.

    Se quitó la mochila mientras tomaba asiento en la esquina derecha de la barra. La chica detrás no tardó en llegar hasta él.

    —¡Buenos días! ¿Qué vas a querer?

    —Dame un desayuno típico —revisó la carta en la barra—, y un café negro, por favor.

    —Enseguida. ¿Vienes solo? —ladeó la cabeza la chica.

    No cuestionó su edad, porque ella misma era bastante más joven que las otras dos camareras del local.

    —Sí. Estoy viajando a Jericho. ¿Sabes qué pueblo es este? Estoy algo perdido —fingió sacar el mapa de su mochila.

    —Bueno, esto es Richmond. Estás de suerte, el pueblo que buscas está a unos 9 kilómetros de aquí. Podrías tomar un autobús si no quieres caminar.

    —Eres muy amable, gracias —le dio una pequeña sonrisa a la chica.

    Ella le devolvió la sonrisa en un gesto de amabilidad servicial.

    Vincent, algo aburrido, notó un periódico cerca, así que no dudó en tomarlo para leerlo.

    —Mmh, veamos... —comenzó a hablar en voz baja—. ¿Asesinatos en Vermont? Lo usual —cambió de página—. Una chica local fue detenida por las autoridades por posesión de drogas.

    Pasó algunas páginas sin encontrar algo para una cacería. Tenía permiso de su tía para hacerlas, aunque ella misma le había dicho que las evitara. A veces esa mujer era una paradoja andante.

    —Eh, bueno, nada —dejó el periódico a un lado.

    Una de las camareras mayores le trajo su pedido. Primero tomó un sorbo de su café negro para después comer con tranquilidad y, a su vez, sacar un cuaderno mientras practicaba su caligrafía para mejorar sus runas.

    —Una mañana tranquila... —murmuró.

    ▬▬▬▬▬

    | Jericho, Vermont |

    Vincent se limpió el sudor de su frente mientras veía el pueblo en el cual vagaría por los próximos 3 años.

    —¿Arquitectura gótica victoriana? Te doy un 10, Jericho.

    No pudo evitar bromear mientras se recargaba en un poste con los brazos cruzados.

    Había decidido seguir caminando en vez de tomar un bus y después, trotar le pareció mejor alternativa.

    Aunque no se cansó después de correr 9 kilómetros, cualquiera estaría un poco acalorado debido a dicha actividad.

    Revisó su reloj: 9:23.

    —Me tomé más tiempo del que pensé en aquel restaurante... —murmuró mientras se pasaba una mano por el cabello.

    Revisó su entorno en busca de algo de entretenimiento. Como cazador entrenado, su mente prácticamente bloqueaba toda distracción y se enfocaba en los detalles.

    No perdía el tiempo mirando personas a menos que notara algo sospechoso. Ni hablar del lugar, porque tenía el hábito de buscar siempre 2 o 3 salidas rápidas.

    —Hasta donde veo, además de la arquitectura, este pueblo es tan corriente como cualquier otro —agregó con desánimo.

    Esperaba un poco más de lo debido de un pueblo tan cercano a la Academia Nevermore.

    Comenzó a caminar por las calles, vagando durante horas mientras memorizaba todo lo que podía.

    Lo único memorable de todo ese tiempo fue haber visto un Dodge Charger de color azul metálico.

    Gran auto, en su opinión.

    Finalmente, cerca de las 4 de la tarde, llegó a una especie de cafetería en la esquina de la calle. Bastante más pintoresca que el resto del lugar, que tenía colores grises propios del estilo victoriano.

    —«The Weathervane». Bueno, si el estilo de arte no coincide, al menos el nombre sí que lo hará.

    Entró y la campanilla del lugar hizo su trabajo. En el mostrador, un joven de cabello castaño oscuro atendía.

    —Buenas tardes, ¿qué vas a querer? —su voz fue suave y ordenada.

    —Buenas tardes —Vincent revisó la pizarra de precios—. Me gustaría un capuchino.

    —¡Enseguida! Puedes tomar asiento mientras lo preparo.

    —Gracias —antes de retirarse de la barra, notó un pastel de fresas—, y dame una rebanada de ese, por favor.

    —Claro, amigo —el chico asintió.

    Vincent tomó asiento en la mesa del fondo del local, justo para ver todo el lugar y cerca de lo que era la salida de emergencia.

    Dejó su mochila en la silla contigua mientras sacaba su cuaderno de nuevo.

    No tardó en empezar a repasar su caligrafía y su pedido llegó poco tiempo después. Disfrutó el pastel más de lo que esperaba y bebió con calma deliberada su capuchino.

    Mientras Vincent seguía en su práctica, la campanilla del local tocó de nuevo. Por puro hábito, levantó la mirada de manera discreta mientras veía quién entraba.

    —(¿Mmh? Es una adolescente. Pero...) —levantó una ceja y desvió la mirada, porque su instinto le dijo que ella había notado su observación—. (Su estilo es bastante peculiar. Es como ver a alguien en blanco y negro, con el color negro predominante.)

    Vestía un largo suéter, camisa a rayas —blanco y negro, cómo no—, medias largas con patrones de 3 círculos blancos hasta arriba, y unos zapatos altos. Además, llevaba un peinado de trenzas dobles.

    Pero lo que realmente le llamó la atención fueron esos ojos castaños tan oscuros que casi parecían un negro total.

    —(Ugh, sin duda es estudiante de Nevermore) —sentenció, una vez que su sentido mágico le alertó sobre ella.

    Como solía ocurrir con todo lo sobrenatural, era como un radar. También notó algo en el barista, pero decidió ignorarlo porque Jericho era territorio neutral, y el chico tampoco le daba una vibra de tener sangre en las manos.

    A veces ese sentido mágico era tan abstracto que le dificultaba leer del todo a las personas, así que sería más apropiado tratarlo como "intuición" en vez de una certeza.

    —(Como sea...) —suspiró un poco, resignado, al sentir que aquella chica caminaba en su dirección después de dejar plantado al barista.

    —Tú —la voz de ella fue fría y directa.

    Vincent resistió el impulso de ignorarla y levantó la cabeza de su cuaderno.

    —¿Yo? —preguntó "confundido" mientras se señalaba a sí mismo.

    —Sé reconocer cuando alguien acecha a otro —ella permaneció de pie, los brazos al costado.

    Para el joven, ella tenía una manera de ser bastante rara, porque desde que comenzó a hablar no había parpadeado ni una sola vez.

    —¿Y...? —ladeó la cabeza para seguir con su acto.

    Abrió los ojos cuando ella simplemente decidió sentarse en su mesa, frente a él.

    —Deja ese patético acto de ignorancia, o mi opinión de ti caerá al nivel de las larvas.

    Vincent tomó un sorbo de su capuchino mientras veía fijamente a la chica de coletas.

    —(¿Qué demonios hice para que me esté hablando?) —se quejó en la privacidad de su mente.

    ▬▬▬▬▬
     
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    Capítulo 2 — Academia Nevermore

    | The Weathervane - Jericho |

    —Deja ese patético acto de ignorancia, o mi opinión de ti caerá al nivel de las larvas.

    Vincent tomó un sorbo de su capuchino mientras veía fijamente a la chica de coletas.

    —¿Por qué debería importarme la opinión de una desconocida? —levantó una ceja.

    —Bien —Wednesday siguió mirando fijamente a Vincent—, no eres alguien necesitado de atención.

    Ambos mantuvieron sus miradas y, aunque lo normal hubiera sido que se sintiera la tensión, lo cierto es que ninguno de los dos era normal.

    —Haa —Vincent desvió la mirada cuando se llegó a un punto muerto después de varios segundos—, ¿cómo te llamas, extraña?

    —Wednesday Addams —ella ni siquiera lo dudó—, ¿y tú?

    —Vincent Ark —tampoco dudó al momento de dar su nombre.

    Wednesday llevó su mano izquierda a su mentón. El apellido Ark le sonó de algo.

    —¿De la Familia de Cazadores? —ella miró bajo una nueva luz al chico—, ¿estás de cacería?

    El apellido Ark representaba a uno de los cazadores más distinguidos en la comunidad sobrenatural, además de que sería mil veces más divertido ir de cacería que vagar por este pueblo monótono.

    Wednesday comenzó a cuestionarse si colarse una semana antes para ver el terreno valía la pena o no.

    —Lamentablemente, no —negó con la cabeza, después tomó otro sorbo de capuchino antes de seguir—, me enviaron a estudiar en Nevermore.

    Wednesday se quedó pensativa, aunque un poco difícil de saberlo, ya que su expresión era neutra en todo momento.

    —También asistiré a Nevermore. Pero, ¿por qué enviar a un Cazador con sus presas? Además, leí antes de venir que esta zona está declarada como neutral por la Iglesia misma —dejó de sujetar su mentón para poner ambas manos sobre la mesa, una encima de la otra.

    —Créeme, yo también me quejé, pero al parecer es bueno crear conexiones, incluso con la reputación de mi familia a mis espaldas. Y tú... Addams me suena, sin duda. ¿Por qué enviar a la primogénita de la familia a la Academia Nevermore?

    —Me han expulsado de las últimas 15 escuelas. Mi madre dijo que quizás una escuela diferente podría ayudar. Al parecer, Nevermore es un "paraíso" para los Excluidos —su tono fue plano en todo momento, aunque al mencionar a su madre, un rastro de conflicto se coló.

    —Bueno, "paraíso" podría ser exagerado. Después de todo, solo asisten estudiantes de familias reconocidas por la Iglesia.

    —Mmh, entiendo que quieres decir —ella le dio un vistazo a su cuaderno—, no es más que un lugar de reunión para los Excluidos. O debería decir, un lugar donde la Iglesia puede apretar el botón de destrucción si es necesario y llevarse varios problemas de paso.

    Vincent cerró su cuaderno, negándole a ella seguir echándole una mirada. Ella no dijo nada al respecto.

    —El mejor lugar para eso sería el Vacío.

    Ahora sí, Wednesday se veía interesada en el tema; un brillo peculiar cruzó sus ojos oscuros.

    —El Vacío, la prisión sobrenatural de la Iglesia. He escuchado cientos de historias y he leído toda su historia. ¿La has visitado personalmente? Incluso con el apellido Addams, me es difícil acceder a dicha prisión sin una razón de peso.

    —¿Sabes? —comenzó Vincent, un poco divertido por sus palabras—. La mayoría evita ir al Vacío.

    —No soy la mayoría, Ark —declaró con seguridad.

    —Ya me di cuenta... —murmuró antes de mirarla de nuevo—. He estado en dicha prisión.

    —¿Y? ¿Su reputación le precede o es un mito más que ha sido inflado por todo el mundo? —ella se acercó más a la mesa, lista y atenta.

    —Créeme, su reputación le precede. Demonios, solo recordar todas las protecciones durante el trayecto de entrada fue suficiente para que cualquier Cazador o erudito de lo Oculto estuviera eufórico.

    —¿Y qué hay de sus prisioneros? Aunque la mayoría no suele durar, según lo que sé. «Es mejor muerto que vivo, aunque a veces lo muerto no se quiere quedar así» —recitó al final las palabras del último director conocido del Vacío.

    —Vale, déjame decirte que solo pude acceder al nivel 1. Así que lo que vi ahí sería lo típico del mundo Oculto, pero sin duda me dieron escalofríos cuando pasamos por el nivel 2.

    —Las entidades poco comunes del mundo Oculto —Wednesday recordó la distribución de la prisión que había memorizado.

    —Sí. La última "adquisición", como bromeó el director durante nuestra visita, fue el Barquero. Al parecer, es un fantasma de siglos de edad que tiene una maldición extremadamente difícil de romper. Si no estoy mal, John Winchester fue quien lo atrapó y se lo arrojó a la Iglesia.

    —¿Winchester? —ella desvió la mirada un poco mientras intentaba recordar dicho apellido y ver si tenía relevancia.

    Negó con la cabeza; ninguna familia antigua le vino a la mente. Quizás era una nueva familia del siglo XXI o XX. Había muchos advenedizos recientemente.

    —Es normal que el apellido no te suene —agregó al verla tan pensativa—, John es un cazador reciente. Por curiosidad, pregunté más sobre él una vez que salimos de la prisión. Parece que es de esos cazadores nómadas que van de un lugar a otro.

    —De los que más odia la Iglesia —agregó con algo de burla hacia la Iglesia misma.

    —Sí, pero de los que son un mal necesario. Ni siquiera la Iglesia puede cubrir todo el mundo. Lo último que supe es que había problemas en Europa y toda su atención estaba en dicho lugar.

    Wednesday asintió ante la nueva información mientras miraba a Vincent.

    —Parece que es bueno ser de una familia antigua y de cazadores, Ark. Sabes mucho del mundo Oculto. Por desgracia, los Addams parecen existir en su propio mundo, aunque no niego que mi padre podría tener información más fidedigna.

    —Bueno, según tengo entendido, los Addams siempre han sido de las familias que evitan meterse en problemas —Vincent terminó su capuchino después.

    —No estaría en desacuerdo con esa afirmación —no lo negó, al recordar a sus padres.

    Tan enamorados uno del otro que había poco espacio para el resto del mundo.

    —Pero... —su voz contenía una emoción distinta de su típica monotonía—. Yo tengo la intención de salir al mundo. Después de escapar de Nevermore, claro.

    Vincent dejó salir un largo suspiro ante su declaración. Escapar de Nevermore... No mentiría, él también lo había estado pensando.

    Podría dedicarle 6 meses como máximo, solo para darle cara a su tía, antes de fugarse de la escuela. No es que fuera una sorpresa para su familia.

    Desde que sus padres murieron en aquel accidente —totalmente verificado por la Iglesia y su familia, no había lugar para algo como la venganza—, su atención se enfocó en su condición de Hechicero.

    Por muy antigua que fuera Nevermore, ahí no conseguiría lo que necesitaba.

    —¿Has escuchado que las grandes mentes piensan igual? —tentó con esa pregunta.

    —Palabras elocuentes para mentes más débiles.

    —Quizás —tampoco pudo negarlo, su especialidad no era la filosofía—, pero yo tampoco esperaba pasar 3 años en Nevermore.

    —Nuestros intereses se alinean, entonces —ella entrelazó sus dedos—. ¿Cuál es tu plan?

    Vincent podría quejarse de que su plan no la incluía a ella y que, de todos modos, sus caminos podrían diferir, pero la primogénita de los Addams podría brindarle nuevas perspectivas.

    —Verás, necesito estar en Nevermore como mínimo 6 meses. Después...

    Ninguno de los dos se dio cuenta de cuánto había transcurrido hasta que se hizo de noche y el local debía cerrar. Un día para la memoria de ambos, sin duda.

    ▬▬▬▬▬

    | Una semana más tarde... |

    | 5 de septiembre del 2000
    Academia Nevermore - Entrada |

    —Martes e inicio de clases —murmuró Vincent al estar de pie frente a la fachada de la Academia.

    Debe admitir que este lugar es mucho más grande de lo que pensó, incluso cuando lo observó desde lejos.

    Su arquitectura sin duda sigue el estilo de Jericho, aunque mucho más pulido y sobrio, claro, también más oscuro y gótico. Las gárgolas le dan ese toque extra de picardía.

    Y quien le recibió fue nada menos que la directora, Larissa Weems, quien se notaba un tanto nerviosa por tenerlo en la institución.

    No la culparía.

    Prácticamente, que un Ark asista a esta academia se siente como malas noticias y, sobre todo, un escrutinio de la Iglesia.

    —(Me pregunto si mi tía previó esto o solo fue un capricho que se le ocurrió de último segundo) —pensó rápido antes de acercarse a la alta directora, que sin duda medía casi 2 metros—. ¡Buen día, directora! —hizo un saludo formal—, me honra su presencia. Mi nombre es Vincent Ark.

    —Buen día. El honor le pertenece a Nevermore, joven Vincent. Nunca antes habíamos tenido a un miembro de la familia Ark en nuestras instalaciones. Mi nombre es Larissa Weems —ella fue cordial y directa.

    Vincent alabó su compostura, ya que todo rastro de nerviosismo se perdió cuando comenzaron a hablar.

    —Créeme, también fue una sorpresa para mí. Se suponía que iría a un entrenamiento formal con la división de cazadores de la Iglesia, pero mi adorable tía decidió mi destino —gesticuló con cierto aire pesado y de desánimo, aunque cuidó que no se percibiera como un insulto a Nevermore.

    —Sin duda fue una... decisión peculiar, pero Nevermore te abre sus puertas. Espero que tu estancia aquí sea tan apacible y encantadora como sea posible —ella sonrió de manera profesional—. Y se me informó que tienes el poder de iniciar una cacería —eso le había dejado sin saber qué hacer cuando se enteró.

    Prácticamente, la Iglesia y su familia le habían entregado la potestad de cazar si lo veía necesario. Como directora, eso le ponía tensa y, sobre todo, alerta sobre el joven Ark.

    —No veo razón de hacerlo —negó con la cabeza mientras se llevaba una mano a la cintura y apuntaba con la izquierda a la academia—. Jericho me ha demostrado que no es más que un pueblo en su mayoría ignorante de lo Oculto, incluso con su cercanía a Nevermore, y estrictamente hablando, es territorio neutral. No quiero problemas, directora Weems. Créame: lo último que quiero es iniciar una cacería aquí. Incluso con la autoridad de mi familia, iniciar un problema político y territorial sería caótico.

    Ante su declaración, Larissa no pudo evitar sentir una sensación de alivio, y el peso de sus hombros disminuyó. Los intereses se alineaban, y el joven cazador no tenía razón de causar problemas.

    Ya era el mejor resultado posible que podría encontrar, y desde que se le había informado, podía respirar un poco mejor.

    —Me alegra escuchar eso —cruzó sus manos a la altura de su abdomen—, esperemos que tu estadía en Nevermore sea realmente tranquila y, quizás, hasta encuentres algo interesante.

    —También lo espero, directora Weems. Gracias —inclinó su cabeza con sinceridad.

    Aunque Larissa quería seguir hablando con Vincent, notó a lo lejos la llegada de Morticia y su familia. A su vez, Vincent notó la llegada de Wednesday.

    —Parece que tiene trabajo —comentó Vincent mientras levantaba su maleta del suelo—, buscaré mi dormitorio con calma. Buena suerte, directora.

    —Bienvenido una vez más, joven Vincent —ella se despidió con tranquilidad y se dirigió a los Addams.

    Aunque Vincent tenía interés por ver el espectáculo, tenía algo de sueño, así que ignoró aquella situación y entró de lleno en Nevermore.

    Durante su travesía, logró ver a todo tipo de entes sobrenaturales; sus sentidos se habían agudizado al máximo sin desearlo, y la tensión de sus músculos hablaba por sí sola.

    —(Tendré que acostumbrarme...)

    No se detuvo a hablar con nadie. Ya había memorizado el mapa de Nevermore, y su Casa de dormitorios era Caliban, en la zona este de la Academia.

    Vincent ignoró sus instintos y siguió su camino sin entablar contacto visual directo.

    Al llegar a su Casa, se sorprendió un poco de su distribución. Parecía una especie de torre más que un edificio. Aunque claro, estaba conectada con la fachada de Nevermore.

    En definitiva, todo este lugar parecía un enorme castillo adaptado a sus necesidades particulares para funcionar como instituto.

    Mientras subía, observó a unos chicos lobo. No parecían ser muy fuertes... Espera, ¿con qué los estaba comparando?

    Claramente no serían fuertes si estaban domesticados, aunque decirlo en voz alta ante ellos sin duda le valdría una paliza.

    Sacudió la cabeza. Tenía demasiado arraigada su idea de supremacía humana. Hubo un tiempo en que incluso fue extremadamente xenófobo. ¿O el término era racista?

    Ya no importaba.

    Entró a su habitación, justo al final de un largo pasillo sospechosamente vacío. Ahora que se daba cuenta, su estancia estaba en la punta de la torre.

    —¿Fue deliberado...? —cuanto más lo pensaba, más le hacía sentido.

    Alabó un poco a la directora por tomar medidas extra ante su presencia. No solo por lo que representaba él mismo, sino también por los demás estudiantes.

    —Bueno, hay cuentos de terror para el mundo Oculto protagonizados por los Ark —ese hecho le sacó una sonrisa.

    Ya fuera por lo morboso o por tener un piso completo para él solo, pensó que había ganado más de lo que estaba perdiendo. Al final, venir a Nevermore estaba resultando ser un buen trato.

    ▬▬▬▬▬
     
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    Capítulo 3 — Lo Oculto

    | 5 de septiembre del 2000 -
    Caliban Hall - 2:30 pm |

    Vincent descansó cómodamente en la silla de su escritorio mientras trabajaba en su maleta. Su cuarto-piso —iba a bromear con ello en esta torre de "marfil"— tenía más que suficiente privacidad para poder tener algo así.

    Más allá de su ropa, que venía en una segunda maleta que ya había dejado en su cuarto antes, esta tenía su equipo básico de cazador.

    La abrió y se desplegó con compartimentos secretos.

    Agua bendita, una Biblia, su arma de fuego santificada, balas de diferentes tipos, un bastón plegable con una hoja de plata pura en su interior, su cuchillo de combate de plata pura también y su diario personal.

    Lo básico que todo Cazador debe poseer.

    Tomó su arma y la puso entre sus manos. Su Beretta 92FS siempre ha resultado ser un arma confiable y fácil de mantener.

    Como estaba aburrido y no habría clases hasta mañana, no tardó mucho en comenzar a darle mantenimiento al arma.

    La desarmó en pocos pasos con una velocidad que cualquier persona normal podría considerar exagerada, pero para un Ark, desarmar y armar su arma debe de ser tan natural como respirar.

    Perdió su tiempo de esa manera...

    ...

    Cerca de las 6 de la tarde, para su sorpresa, alguien abrió la puerta de su habitación sin tocar antes.

    No se alarmó, ni siquiera sujetó su arma, que descansaba descargada en su escritorio mientras él estaba creando balas especiales con su magia.

    Después de todo, apuntar sin más en este lugar sería un tanto difícil de dejar pasar, aunque también podría empeorar su reputación sombría.

    Volteó a ver la puerta y ahí estaba, Wednesday.

    Cerró la puerta como si fuera su habitación, se escuchó el clic, y miró fijamente a Ark.

    —Mi compañera de cuarto resultó ser más irritante de lo que puedo tolerar.

    Ark le miró como si intentara creer que eso fuera suficiente como para entrar como si fuera su casa. Lo descartó, no perdería el tiempo, estaba ocupado ahora mismo.

    —Ya veo —regresó su atención a las balas.

    Los pasos de Wednesday dejaron claro qué dirección estaba tomando. No tardó en sentir que ella estaba a su izquierda.

    —Interesante equipo, Ark —ella tomó su arma entre sus manos.

    Vincent ni siquiera tuvo energía para decirle nada mientras su concentración estaba en su experimento con las balas.

    Hasta ahora, no había logrado grabar sus runas en ellas sin causar fallos. La última vez, cuando intentó disparar una bala modificada, la mitad de su arma se derritió por el calor excesivo. Casi se quemó la mano en aquel momento.

    —Beretta 92FS, nada mal. Capacidad de 15 balas más 1, ligera y de fácil mantenimiento —no dudó en apuntar hacia la pared con una sola mano, la izquierda, sintiendo el peso.

    Revisó el arma con manos expertas: retiró el cargador vacío, lo examinó, y volvió a insertarlo de un solo golpe seco, sintiendo la diferencia de peso entre el arma cargada y descargada.

    Wednesday nunca lo diría, pero miró de reojo a Vincent. Ni siquiera protestó o pestañeó porque manipulara el arma. Resultaba más interesante de esa forma.

    Retiró el cargador una vez más y lo dejó junto al arma sobre el escritorio.

    La atención de la chica pasó a la variedad de munición en el maletín de Vincent.

    —Mmh... —no dudó en acercar más el maletín a ella mientras cuidó de no mover el trabajo de él—. Plata, hierro frío, sal, ¿esto? —sujetó una bala en especial.

    Tenía un curioso sello en la punta. No tardó en hacer memoria de sus estudios de lo Oculto y lo reconoció.

    —¿Una trampa del diablo? Vaya, esto es astuto. Se nota que vienes de una familia de cazadores —a pesar de la impresión, su tono fue tan plano como siempre. Aunque nada podría negar ese brillo especial en sus ojos en cuanto a temas de su interés.

    Wednesday ignoró el diario personal que estaba en el maletín. No leería cosas privadas cuando ella detesta dicho acto. Nadie leería su novela mientras no esté terminada.

    En su lugar, sujetó el bastón.

    Se retiró del escritorio y, con una habilidad natural, extendió el bastón. El clic del mecanismo resonó en el cuarto.

    —No creo que sea todo... —buscó a lo largo del bastón algo más, no tardó en encontrar un discreto botón en la parte superior.

    Al activarlo, la parte inferior se retrajo dejando ver una larga hoja de plata pura. Ajustó su agarre y lo sostuvo como una espada.

    Vincent, en el escritorio, dejó la bala en la madera mientras tenía una expresión de irritación evidente.

    Fracasó de nuevo.

    Se estiró un poco mientras escuchaba el zumbido de la hoja de plata siendo manejada por Wednesday en movimientos entrenados de esgrima.

    No contuvo su curiosidad y dio media vuelta en la silla, recargando sus brazos sobre el respaldo.

    —¿Qué tal está?

    —Su balance es perfecto —ella se detuvo, mantuvo la hoja frente a su rostro, justo a la mitad, y le dio un cuarto de vuelta para mirar el ancho—. Es tan delgada y aun así su peso es sustancial. Una obra maestra, sin duda.

    —Sí, fue un regalo de mi prima mayor. Se esmeró en conseguir la mejor espada de plata.

    —Sus esfuerzos son evidentes —activó el mecanismo de vuelta y el bastón volvió a su apariencia normal. También optó por doblarlo de nuevo.

    Lo regresó al maletín, al lado de Vincent. Este se quedó igual, viendo al frente en la silla sin volver a sentarse bien.

    —Así que... ¿problemas en el paraíso? —comentó sarcástico.

    —El cuarto tenía tanto color que me iba a dar alergia.

    —¿Alergia? —Vincent frunció el ceño, eso no sonaba como mentira o comentario irritado—. ¿Eres alérgica al color?

    —Lo soy. Igual que mi madre, me temo —sostuvo el cuchillo de combate en su mano izquierda. Dio media vuelta para mirar en la misma dirección que Ark.

    —Eres toda una caja de sorpresas, Wednesday. Eres la primera persona que conozco que es alérgica al color.

    —Hay una primera vez para todo. Eres la primera persona que no quiero asesinar a los 5 minutos de conocerlo —y ese, quizás, sería el comentario más amable que Vincent le había escuchado en una semana a Wednesday.

    No dijo nada, no había necesidad de picar a la bestia cuando tenía su cuchillo en la mano.

    Y como pinchar estaba fuera de cuestión, decidió pasar a algo más práctico.

    —¿Algo interesante hasta ahora en la tierra del encanto que es Nevermore?

    Wednesday dejó el cuchillo en el maletín sin dejar de mirar al frente mientras hizo un poco de memoria.

    —A pesar de lo molesta que es mi compañera de cuarto, fue una buena fuente de información.

    —Ya veo —él no presionó por más. Wednesday tenía cierto ritmo que se debía seguir con ella para evitar problemas.

    Además, el silencio era cómodo y Vincent no era un loro social. Si algo le habían enseñado en casa era la paciencia.

    El silencio se cortó cuando ella habló de nuevo con ese tono suyo plano.

    —De todo lo que dijo, quizás lo más relevante fue la muerte reciente de un montañista cerca de Jericho.

    —¿Cuándo? —le miró de reojo. Seguía preguntándose cómo sus ojos no se irritaban al no parpadear.

    —Esta mañana. El sheriff local está en el caso. Y antes de que preguntes, parece que fue asesinado por un animal salvaje —le regresó la mirada de reojo.

    Vincent la desvió al frente y dejó su barbilla sobre el respaldo de la silla.

    —Y ahí va mi cacería —comentó con humor seco.

    —También quería que fuera algo más interesante. Tu plan de escapar en 6 meses es muy lento —caminó al frente. Vincent tenía una segunda silla de madera cerca de la puerta.

    —¿Sabes que podrías irte ahora mismo, no?

    —Le prometí a mi madre darle una semana a esta escuela —arrastró la silla cerca de Vincent, justo a su lado, y se sentó.

    Ambos estaban mirando por la ventana de la pared de enfrente.

    —Además, tienes recursos. Aunque puedo sobrevivir por mi cuenta, no veo razón para rechazar el patrocinio de hoteles gratis y comida junto con transporte —Wednesday dio su punto pragmático a ir con Vincent.

    Claro que también aprendería mucho si fuera con un Cazador real entrenado por una antigua familia. Su plan nunca había sido ser tan pasiva como su familia.

    Quería salir al mundo y verlo con sus propios ojos como inspiración para sus novelas.

    —Vaya —Vincent suspiró un poco—, ahora soy un banco móvil.

    —... —ella no regresó el comentario. Solo se quedó sentada en silencio.

    En algún momento, ella se dio cuenta de que Vincent no trataba de llenar desesperadamente los momentos de silencio y, por el contrario, los prefería.

    Al igual que tampoco buscaba algo activamente de ella. No había ningún indicio de que hablara con ella por algo.

    De cierta forma, podría interpretarlo como que él la trataba como una pared la cual casualmente respondía. Eso le agradaba en secreto.

    ▬▬▬▬▬

    | 6 de septiembre del 2000 -
    Academia Nevermore - 8:00 am |

    La directora, Larissa Weems, había terminado su discurso formal de entrada.

    —(Nada relevante...) —pensó Vincent al recordar que así se vería cualquier entrada de escuela común.

    Claro que él nunca fue a la escuela, así que su conocimiento venía de películas y series, así como de experiencia práctica de campo impartida por su Familia.

    Un primo suyo alguna vez le contó que estuvo a punto de acostarse con una vampira en el campus de una universidad. Vincent tenía 7 años en aquel entonces.

    Dejando de lado las fantásticas historias de su vida, miró a su alrededor con disimulo.

    —(Todos mantienen distancia. Bueno...) —esperaba eso.

    No supo quién, ni cómo, ni por qué, pero para esta mañana ya todos en la academia sabían que era un Ark.

    Un Ark en una escuela llena de marginados monstruosos. Cualquiera podía ver la imagen como lanzar una cerilla a un barril de pólvora.

    Solo por sus posturas, miradas y formas de movimiento, podía saber quiénes venían de familias más o menos estables y quiénes venían de familias más humildes. Por no usar nobles y plebeyos.

    Los más compuestos de seguro fueron informados por sus familias, y los más nerviosos se enteraron más tarde. Al menos, en términos generales.

    —¡Y bienvenidos a Nevermore! —la voz de Weems le regresó la atención al frente.

    —(Gran discurso, directora.) —asintió en su mente. Tenía madera política y era carismática.

    ...

    Un par de clases más tarde, donde no hubo nada relevante o digno de mención, Vincent iba caminando por los largos pasillos de Nevermore. No tardó en notar los grupos variopintos de los estudiantes.

    Había quienes solo se reunían con los de su especie, y quienes eran una mezcla. Identificó 4 grupos en concreto: hombres lobo, sirenas, vampiros y psíquicos.

    Todos los demás eran muy pequeños como para ponerles atención.

    —(¿Debería unirme a una camarilla?) —se preguntó con una pizca de gracia.

    Claro que no lo haría, porque se iría en poco tiempo.

    Al llegar a uno de los patios internos, se recargó en una columna de estética victoriana mientras veía algo curioso del otro lado.

    Wednesday estaba en compañía de una chica rubia. Del lado derecho, sus mechones en las puntas eran de color rosa, y del izquierdo, color azul.

    Aquella chica desprendía una energía extrovertida por cada poro y por cada gesto que hacía al hablar con Wednesday.

    —(Sin duda la peor combinación posible para Wednesday.)

    Vincent abrió un poco los ojos al notar que Wednesday iba directo hacia él cuando lo miró. La chica rubia le seguía de cerca.

    —(Wooh, problemas, ¿debería escapar?) —pensó divertido, mientras su cuerpo no se movió ni un centímetro.

    Al llegar al frente, aquella chica rubia parecía quedarse muda al reconocer a Vincent.

    —Por fin, algo de paz —comentó, seca, Wednesday.

    Enid le lanzó una mirada ofendida, pero su atención seguía en el chico de cabello negro y ojos café tan oscuros que casi parecían negros. No pudo evitar recordar el propio color de ojos de Wednesday, bastante similares.

    Pero dejando de lado su atractivo —Enid admitía su aspecto—, lo que le pesaba era su presencia y apellido.

    —(Este es Vincent Ark) —tragó saliva de manera disimulada mientras no sabía dónde poner sus manos.

    Esto Vincent lo vio con una ligera sonrisa divertida al ver su reacción.

    —¿Como ver a un mono? —agregó Wednesday de repente al ver la diversión del chico por Enid.

    —Más bien como un cachorrito —no dudó en responder.

    Enid miró que Wednesday asintió con la cabeza, dándole la razón. Sintió sus mejillas arder con ligera vergüenza.

    —Ejem —Vincent dejó de apoyarse en la columna. Mantuvo una postura más recta—, eso fue grosero. Mis disculpas. Mi nombre es Vincent Ark, un placer.

    —Enid Sinclair... —habló, aunque un tanto aturdida por la diferencia de trato que esperaba por ser una loba.

    —¿Sinclair? Me suena —acarició su barbilla—. ¿No tienes una abuela que viajó a Europa y combatió con algunos Exorcistas de la Iglesia?

    Enid negó con la cabeza varias veces con rapidez.

    —¡No! —se llevó la mano derecha a la boca al darse cuenta de que había hablado muy fuerte—, emh, no. No fue de mi familia.

    —¿En serio? Es una lástima. Aquella loba mató a 4 Exorcistas antes de que un Cazador de los Hombres de Letras pudiera cazarla. Una digna presa.

    El ánimo se le fue de la cara a Enid, que se puso algo pálida al escuchar hablar tan casualmente de algo así. Por otro lado, Wednesday se veía mucho más interesada.

    —¿Qué fue de aquella loba? —Enid ahora mismo quería golpear a Wednesday por su morbosidad.

    —Bueno, una vez que fue cazada, se dieron cuenta de que tenía 3 hijos. Fueron adoptados por la Iglesia y más tarde enviados a un instituto parecido a Nevermore en Europa.

    —Mmh, ¿eso no es contraproducente? —cuestionó Wednesday al darse cuenta del problema.

    —¿Hablas de la venganza? Bueno, la verdad es que uno de los Exorcistas que ella asesinó quería vender a los niños en el mercado negro de lo Oculto. Hasta cierto punto, fue solo defensa propia. La loba mató, los Exorcistas cometieron crímenes. Ambos pagaron, y los cachorros eran inocentes.

    Enid se mostró pensativa al conocer la historia completa. Realmente no se podía juzgar nada con solo una parte de la historia.

    —Pero dejemos las historias para la noche —Vincent regresó a Enid, quien se tensó un poco al sentir el peso de su mirada—, ¿llevas aquí desde hace mucho, Enid?

    —¿En Nevermore?

    Vincent resistió el impulso de decir una estupidez, así que asintió con la cabeza. Wednesday notó que contuvo su lengua, lo cual fue algo divertido.

    —Sí. He estudiado aquí desde los 12 años. Puedo decir que conozco Nevermore como la palma de mi mano —declaró con confianza, pese a su nerviosismo.

    —Excelente. Eso es bueno.

    —¿Por qué sería bueno? —Enid ladeó un poco la cabeza.

    —¿Te molestaría ser mi guía? Como verás... —se encogió de hombros mientras estiraba sus brazos—, nadie se me acerca. Es difícil hablar con alguien debido a mi apellido.

    —Bueno... —miró de reojo a Wednesday.

    —Los acompañaré. Conocer el terreno me es más interesante que escuchar tus chismes —y ella fue tan aguda y directa como siempre.

    Enid suspiró en ligera frustración. Ya estaba empezando a entender cómo era la forma de ser de Wednesday. Tenía el talento social, después de todo.

    —Sí —recuperó un poco de su ánimo habitual—, puedo mostrarte Nevermore, Vincent.

    —Cuento contigo —él asintió con la cabeza.

    ▬▬▬▬▬
     
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    Horror Verse: El Hechicero
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    2289
    Capítulo 4 — Indicios

    | 6 de septiembre del 2000 -
    Academia Nevermore - 12:30 |

    Después del recorrido guiado por Enid, el trío terminó en la cafetería para comer algo. La tendencia social que Vincent captó antes se mantenía en este espacio lleno de hormonas adolescentes.

    El trío consiguió una mesa en la esquina de la cafetería con vista al bosque que rodea a Nevermore.

    Enid se veía mucho más relajada que antes y su energía habitual casi volvió a su punto máximo.

    Resultó ser que para ella fue mucho más cómodo lidiar con Vincent que con Wednesday.

    Si Wednesday era como un puercoespín que no quería dejar que nadie le tocara, Vincent era más como un armadillo tan perezoso que ni siquiera se enrollaba para protegerse.

    Tenía un humor seco y sarcástico al nivel de Wednesday, pero sin esa insensibilidad social que tenía ella.

    Aun así, Enid en la mesa se sentó al lado de Wednesday. Aún no tenía ese nivel de confianza —ya sea en ella misma o en Ark— de sentarse a su lado.

    Ark miró por la ventana; las nubes parecían indicar que pronto podría llover.

    —Sería bueno faltar a clases... —habló en voz baja, aunque fue escuchado por ambas chicas.

    —Dudo que tengas problemas incluso si nunca asistes a ninguna clase —Wednesday miraba el plato de comida frente a ella—, la directora no podría hacerte nada.

    —No es tan exagerado, ¿o sí? —Enid recibió solo silencio de ambos, y esa fue la respuesta.

    Ah, qué injusta era la vida y la diferencia de privilegios, pensó en secreto la loba.

    —Bueno, es mi primera escuela. Debería asistir a un par de clases antes de ausentarme —agregó al apartar la vista de las nubes y concentrarse en su comida.

    Enid le miró confundida.

    —¿Tu primera escuela? ¿Nunca antes habías ido? —no pudo evitar preguntar.

    —No había necesidad. Mi familia me educó en casa —mordió su sándwich de jamón, tragó y habló de nuevo—. Técnicamente, a los 15 años de edad eres considerado un adulto en la Familia Ark. Legalmente estoy emancipado y el estado me reconoce como un adulto.

    —¡Espera, espera! —Enid se confundió aún más—. ¿Cómo es posible? ¿Siquiera es legal?

    —Contactos, Enid. Si algo no cuadra, la respuesta son contactos —agregó, seco, Ark, y después bebió de su jugo de uva.

    A Enid le tembló el párpado izquierdo al sentir que su visión del mundo estaba siendo destruida mientras alguien comía un sándwich.

    Enid tomó de su limonada buscando algo de paz interior después de escuchar todo aquello. A su vez, fue consciente de las miradas indiscretas que caían en su mesa a causa de Ark.

    Ahora mismo envidiaba la capacidad de Wednesday y Vincent de ignorar esas miradas.

    —Enid —la voz masculina de Ark atrajo la atención de la loba—. ¿Qué nos falta por ver?

    —Mmh, déjame pensar —picó su comida, no tenía mucha hambre—. Solo el campus trasero y el lago. Lo demás es similar a lo que ya hemos visto. Pasillos, salones, cosas así.

    —¿Nevermore tiene un lago? —esta vez preguntó Wednesday.

    —En el lago hay una pequeña isla con la cripta del viejo Joseph Crackstone, el hombre que intentó acabar con los Marginados de Jericho hace siglos.

    —Enid, eso es lo más útil que has dicho desde que te conocí —Wednesday tenía ese brillo de interés en sus ojos.

    En este punto, Enid simplemente lo tomó como un halago y dio un bocado a su comida.

    —¿Crackstone? —Ark sujetó su barbilla—, me suena. Creo que alguna vez escuché a una monja señalarlo como mal ejemplo del extremismo de hace siglos, así como de la xenofobia de la época.

    —¿Una monja diría eso? —Enid levantó la ceja derecha con intriga.

    —Bueno, era una monja de la Iglesia en Reino Unido. Pura cepa, si quieres verlo así, de la verdadera Iglesia que trata con demonios y monstruos.

    —Cada vez que abres la boca, dices algo interesante, Ark —agregó Wednesday con el interés grabado en sus ojos.

    —Lo intento —Ark se encogió de hombros.

    Enid suspiró. Estos dos vivían en su propio mundo cuando se mencionaban cosas sobrenaturales. ¿No era ella también parte del mundo Oculto?

    ¿Por qué era tan diferente entonces? Todos ahí eran Marginados... Ella desvió la mirada a Vincent. Corrección, casi todos.

    —Por cierto, Enid. Eres una mujer lobo, ¿verdad? —Vincent habló de repente con la mirada fija en ella.

    La chica se tensó al escucharlo y se quedó quieta antes de comer de su sándwich.

    —Emh, sí. Lo soy —respondió mientras bajaba su comida.

    —Genial —le dio una pequeña sonrisa—, ¿puedes transformarte sin luna llena? Me gustaría entrenar el combate contra ti en tu forma de loba. La verdad es que solo he asistido como ayudante en las cacerías de mis primos, así que no he tenido una cacería propia y deseo prepararme a fondo. Si hubiera seguido el plan, estaría en un escuadrón de la Iglesia de cazadores en Alemania.

    Wednesday le dirigió una mirada directa a Enid, que se había quedado sin saber cómo responder.

    A la pobre chica se le secó la garganta, se puso la mano izquierda sobre el pecho; sentía su corazón latir muy fuerte, pero más que el miedo o el shock de recibir una propuesta así de semejante persona, un Ark, tenía algo más en el fondo.

    Frustración consigo misma porque...

    —Lo siento, Vincent. La verdad es que... —a ella se le atoró un poco el sentimiento en la garganta—. No puedo transformarme en loba. Es un poco patético, dado que soy de sangre y no una chica transformada, pero... no he podido hacerme loba.

    Ella bajó la cabeza sin atreverse a verlo a los ojos mientras sus ojos se llenaban de lágrimas que querían salir. Se le hizo borrosa la vista.

    La voz de Vincent llegó a ella como un bálsamo, ya que, contrario a sus expectativas —quizás desdén o algo más—, encontró que su tono de voz seguía igual, con un toque analítico.

    —¿De verdad? Eso es muy raro. Cualquier hombre lobo de sangre se transforma a los 12 años, 14 como muy tarde. Mmh, quizás deba llamar a mi prima mayor, es experta en biología monstruosa. Podría tener algún remedio para ti. ¿Te molestaría darme una muestra de sangre? También cabello, y si no es muy doloroso, una de tus garras. Aún sin ser loba, tienes buena regeneración, ¿no?

    Enid levantó la cara y miró los ojos de Vincent, tan oscuros casi como un profundo negro, pero aún teñidos de vida con ese color avellana.

    Su expresión fue difícil de describir: estaba entre llorar, sentirse feliz, y querer ocultarse tras sus manos por la vergüenza.

    Se mordió el labio para liberarse de todo lo que sentía antes de sonreír de manera genuina.

    —¿Harías eso por mí?

    —Por supuesto —respondió, sencillo, Vincent—, no representa ningún problema para mí.

    —Yo...

    —No es necesario decir nada, Enid.

    —Pero aun así quiero hacerlo —las lágrimas por fin salieron de sus ojos, pero en vez de la amargura de antes, fue de liberación—. Gracias, Vincent.

    Siempre fiel a su estilo, Vincent sacó un pañuelo negro de su chaqueta de Nevermore —que, al igual que la de Wednesday, había sido personalizada en gris en vez de negro— y se lo pasó a Enid.

    —Ten.

    Ella dejó salir una pequeña risita y tomó el pañuelo entre sus manos antes de usarlo.

    —Parece que estás listo para todo —su voz salió temblorosa, pero muy tranquila en el fondo.

    —Lo intento.

    Wednesday desvió la mirada de ambos, demasiado sentimental para su gusto. Pero no agregó ningún comentario al respecto.

    Claro que siempre había un lugar y un momento, aunque ella misma no solía respetarlos mucho. Esta vez, este momento y lugar se lo merecía.

    ▬▬▬▬▬

    | 8 de septiembre del 2000 -
    Academia Nevermore - 13:20 |

    Dos días habían pasado volando mientras Vincent se acostumbraba a Nevermore.

    Fue mucho más fácil de lo que suponía en un principio.

    Clases, dinámica social, tareas, charlar con Wednesday y Enid, nada fuera de lo común que veía en las películas.

    —Todas las personas normales viven vidas de ensueño. Malditos afortunados... —murmuró con algo de desdén, más no sabía si por lo que estaba conociendo o por lo que sentía.

    Quizás ambas. Ninguna. En términos prácticos, daba igual.

    Cazar estaba grabado en él, más allá de su ADN de Ark, desde que nació en esta familia. Y claro, había ese instinto innato de cacería ligado a su linaje que no podía ser ignorado, y sobre todo, no debía serlo bajo ninguna circunstancia.

    Y su propio gusto por ello...
    Es lo que es.

    Terminó de ponerse el uniforme de esgrima —como no, también en tonos grises, igual que su uniforme de estudiante— para ir a clase.

    Al llegar, encontró con rapidez a Enid.

    —Hey.

    —Oh, hola, Vincent. ¿Has visto a Wednesday?

    —Negativo.

    —Un simple "no" basta.

    —En ese caso, no —se encogió de hombros mientras ella tenía una sonrisa divertida.

    El maestro llegó y puso a los alumnos en parejas para practicar esgrima.

    A Vincent le tocó con un chico llamado Xavier.

    Gracias a Enid, básicamente tenía un perfil mental de los personajes relevantes de Nevermore —si se enteraran de cómo los ve, se sentirían ofendidos—, claro, una vez que superaran el temor al apellido Ark.

    Este chico, Xavier, era el típico popular taciturno, medio egocéntrico, con un sentido más alto sobre sí mismo del que debería.

    Era, de cierta forma, irónico, porque no tenía dónde respaldarlo en verdad, a diferencia del mismo Vincent a los 11 años, antes de ser corregido por la familia.

    La voz del maestro se hizo presente antes de empezar su duelo.

    —En guardia.

    Vincent vació su cabeza de opiniones personales y se enfocó en el chico mismo. Se puso su casco de esgrima.

    —Empiecen.

    El joven Cazador no se movió de su lugar, solo se plantó ahí esperando a Xavier.

    El aludido no supo cómo sentirse al respecto, pero ya le habían cedido el ataque y, por ello, lo aprovechó.

    Su primer tajo fue estándar dentro de la esgrima, buscando reacción de Vincent.

    Este, por su parte, dio un paso atrás, sintiendo el tajo tan cerca pero sin poder tocarlo por la mínima distancia.

    Un esquive estándar dentro de la familia Ark, pero visto desde afuera, se veía impresionante. Eso descolocó un poco a Xavier, que se tambaleó por no encontrar la fuerza opuesta que había esperado de ese intercambio.

    Ambos se quedaron quietos unos segundos. Xavier comenzó a evaluarlo en otro nivel, cosa que ya sabía, pero admitió que lo había subestimado aún así.

    —(No se esperaba menos de un Ark) —pensó con amargura.

    Siendo sincero consigo mismo, no esperaba poder ganarle a Vincent.

    Sí, era más alto que el chico Ark, pero eso no lo hacía precisamente más rápido, y claro, tampoco esperaba estar a la altura de quien se rumoreaba que había sido entrenado desde los 5 años, como cualquier otro Ark.

    —Tienes un buen brazo —comentó de manera casual Vincent—, solo te falta un poco de paciencia.

    —Nunca esperaría recibir lecciones de un Cazador —bufó, algo irritado, debajo de la máscara.

    —Bueno, es un consejo de vida, amigo. Tener paciencia es una virtud que cualquiera debería cultivar.

    El cual Xavier no tomó en ese momento, ya que atacó de nuevo, y esta vez con más ganas.

    Vincent se limitó a esquivar los cortes con todo su cuerpo y movimientos económicos, buscando controlar su respiración en todo momento.

    La espada —o florete, si quieres ser quisquilloso— zumbaba alrededor de Vincent sin poder tocar su ropa de entrenamiento gris.

    Una vez que el ritmo de Xavier bajó, fue obvio que no había controlado su respiración e hizo un esfuerzo inútil en vez de adoptar alguna estrategia. Vincent aprovechó para hacer un ataque fluido, guiando el arma de Xavier para desviarla y tocar su pecho casi al mismo tiempo.

    —Punto —agregó Vincent en voz alta, ya que el instructor había ido a otro combate.

    —Sí, fue todo tuyo —la voz de Xavier salió pesada, entre bocanadas de respiración incorrecta.

    Justo cuando ambos se disponían a seguir su combate, Wednesday pasó en medio de ellos sin más.

    Vincent parpadeó dos veces antes de dejar su postura de combate y relajar los hombros.

    —Parece que veremos algo entretenido —agregó con diversión al ver a Wednesday ir directo a Bianca, la reina de la academia.

    Xavier no contestó el comentario, pero también se dirigió a ver a Wednesday. Se quitó su casco protector y se encaminó a la pared.

    Vincent notó algo raro en los ojos de Xavier al ver a Wednesday.

    —(Un momento...) —su mirada pasó de uno al otro varias veces mientras seguía en pie, justo en medio de su estación de entrenamiento.

    Se quitó el casco; su cabello se alborotó un poco, ya que lo tenía algo largo —no mucho, pero suficiente para ser una melena corta—, y se sujetó la barbilla mientras su brazo izquierdo descansaba con el casco.

    —(¿A Xavier le gusta Wednesday? Por favor, solo se han visto... ¿qué? ¿3 veces? Y eso lo sé porque paso casi todo mi tiempo con Enid y ella.)

    Por un instante, casi sin pensarlo, se preguntó si Wednesday encajaba en el molde de belleza que solía ver en series y películas normis.

    No del todo, concluyó, aunque la idea se le desarmó casi tan rápido como había llegado —él mismo venía de una familia donde el atractivo nunca siguió un solo molde: tíos y tías con parejas de toda clase, un primo que una vez casi terminó con una vampira sin que nadie levantara una ceja.

    Si era sincero consigo mismo, lo raro en ella era, más bien, parte de lo que la hacía interesante.

    —(¿Le atrae lo raro, entonces?) —supuso en silencio mientras veía a Wednesday y Bianca prepararse para combatir—. (Bueno, no diré nada.)

    A fin de cuentas, no le interesaba.

    ▬▬▬▬▬
     
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