No había que tener muchas luces para darse cuenta del efecto que tenía sobre este muchacho, saltaba a la vista desde hace bastante y en cierta medida lo usaba a mi favor. No en un mal sentido, sinceramente, solo sabía que ciertas aproximaciones de mi parte lo calmaban o controlaban y así podía hacer que dejar de dar vueltas en cosas sin importancia. Más allá de eso, también había cosas que prefería no enfrentar sobre este asunto. Por el momento prefería no darle forma. Porque todo lo que había tenido antes de había desmoronado apenas lo nombré. En cualquier caso, cuando llegó uno de los meseros dejé que Zoldryck se encargara de hablar y me puse a ojear el menú de vuelta, para lo del sabor de las pizzas pues el mesero confirmó que podían ser cuatro. Navegué la carta con tranquilidad, cruzando la pierna bajo la mesa y y me acomodé el cabello detrás de las orejas. —Pepperoni, jamón y algas, champiñones... ¿Qué te parece esta? La margarita, es la que trae albahaca y tomate fresco. Podemos pedir que todo tenga queso extra —dije bajando el menú y regresando los ojos a él—. ¿Qué te parece?
—No había pensado lo del queso extra, sí, suena bien —asentí ligeramente emocionado, el estómago no demoraría mucho en sonar y lo sentía así que mejor pedir que seguir pensando. El chico había regresado sobre sus pasos con las dos bebidas, dejándolas frente a nosotros. Le indiqué entonces la decisión final de la pizza, haciéndo enfásis en el extra queso y asintió con tranquilidad luego de anotarlo en su libreta, mencionó que en unos diez minutos tendríamos las entredas y ya al rato la pizza; le agradecí en lo que se encaminaba a otra de las mesas que recién ocupaba lo que parecía una familia. —¿Y lograste terminar los deberes de vacaciones? —tanteé buscando tema de conversación, aunque no sabía si en segundo año habían dejado algo siquiera.