No había que tener muchas luces para darse cuenta del efecto que tenía sobre este muchacho, saltaba a la vista desde hace bastante y en cierta medida lo usaba a mi favor. No en un mal sentido, sinceramente, solo sabía que ciertas aproximaciones de mi parte lo calmaban o controlaban y así podía hacer que dejar de dar vueltas en cosas sin importancia. Más allá de eso, también había cosas que prefería no enfrentar sobre este asunto. Por el momento prefería no darle forma. Porque todo lo que había tenido antes de había desmoronado apenas lo nombré. En cualquier caso, cuando llegó uno de los meseros dejé que Zoldryck se encargara de hablar y me puse a ojear el menú de vuelta, para lo del sabor de las pizzas pues el mesero confirmó que podían ser cuatro. Navegué la carta con tranquilidad, cruzando la pierna bajo la mesa y y me acomodé el cabello detrás de las orejas. —Pepperoni, jamón y algas, champiñones... ¿Qué te parece esta? La margarita, es la que trae albahaca y tomate fresco. Podemos pedir que todo tenga queso extra —dije bajando el menú y regresando los ojos a él—. ¿Qué te parece?