Chūō Salón Cristal [Salón de eventos]

Tema en 'Ciudad' iniciado por Gigi Blanche, 20 Febrero 2026.

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    Zireael

    Zireael kingslayer Comentarista empedernido

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    Asentí a su preguntar de reconfirmación del significado de mi nombre y reí al escucharla decir que parecía un sol y que éste bañaba los árboles. Me dio la sensación de ser pura asociación libre, la verdad, y la dejé ser. Me dijo el significado del suyo y lo siguiente fue un poco sobrado. Pero bueno, todas teníamos momentos, ¿o no? No opiné al respecto, sencillamente le dediqué una sonrisa. Al mostrarle las uñas dijo que había sido víctima de la música y volví a reírme. No me consideraba una víctima como tal. Como fuese, mi risa mutó a sonrisa por el comentario del contraste y negué con la cabeza a su siguiente pregunta.

    Además, si mal no recordaba, el último tour de Britney había sido en Estados Unidos en 2018, ¿no? Para entonces ya estaba aquí en Japón. De todas formas, incluso antes de eso era muy pequeña como para imaginar ir a un concierto siquiera, quería decir, mis padres posiblemente no accederían a llevarme porque potencialmente tendríamos que salir de la ciudad y demás y estábamos con el asunto de los ahorros para migrar y una larga lista de etcéteras.

    —En realidad nunca he ido a un concierto de ninguna clase —admití cuando ella terminó de hablar.

    Cuando me mostró la foto de Pai pequeñito tuve que llevarme una mano a la boca para cubrir físicamente la risa que se me habría querido escapar, porque no me habría esperado que su expresión hubiese cambiado tan poco con el paso de los años. Igual daba ternura, la verdad, pero me reservé el comentario. Su contestación a lo que yo le respondí me hizo apartar la vista de la foto un momento y solté el aire por la nariz.

    —No es sencillo, supongo —reflexioné en voz baja teniendo presente nuestra charla de hace un momento—, pero se hace lo que se puede.

    La nueva voz que se abrió paso con firmeza quiso tensarme, pero logré atajar mi reacción a tiempo y al notar que incluso Alika había apaciguado su personalidad, en mi rostro suspendí una expresión bastante neutral y al recibir sus ojos esta no cambió en ninguna dirección. La conversación que abrió con su hijo frente a mí me pareció la clase de tema que no se habla en una fiesta ni frente a una invitada, pero yo qué sabía, ¿no?

    Pasé saliva al oírla decirle que no era negociable y forcé a que la molestia que se había instaurado en mi garganta bajara al estómago y se quedara allí. Había que ser muy idiota para abrir la boca en un asunto familiar como ese. Alika lo alcanzó con su tacto y él entonces me habló a mí, de forma que le dediqué una sonrisa suave.

    —Tómate tu tiempo. Te espero —le dije con calma a pesar de lo que sentía y al verlo alejarse detrás de su madre solté el aire por la nariz antes mirar a Alika—. Por ahora quedo en tus manos, supongo.

    Podría haber preguntado más por su madre, pero me parecía muy abrupto. Si el asunto se tomaba un rato, entonces vería la posibilidad de mapear un poco más, aunque con lo que iba viendo... Bueno, no me estaba formando la mejor de las opiniones.

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    Mi comentario lo hizo reír y me di por servido. Si justamente hacía lo que hacía y me mandaba las cagadas que me mandaba porque sabía que no lucía peligroso ni raro ni nada, digamos que era sencillo acercarse a las personas si tenía esa intención. La tontería que dije iba apuntando más hacia otra cosa, pero eso sólo yo lo sabía, ¿verdad? Al menos era la sensación que me daba.

    Como fuese, al llegar a la mesa me di cuenta que los postres eran distintos e incliné un poco para husmear antes de decantarme por alguno o de tomar una botella de agua. Él había tomado un mochi y había girado el rostro para atender a mi respuesta antes de decirme algo en consecuencia, sus palabras me hicieron sonreír y negué suavemente con la cabeza, como si así decretara que no tenía remedio. Había mencionado a la chica porque ella le había entregado los chocolates frente a mí y yo pues le había regalado uno de los que llevaba conmigo a ella, así que era obvio que al menos nos tratábamos.

    —Los suficientes dice, como si me estuvieran haciendo la caridad —dije con molestia impostada y ya luego suavicé la voz para darle una respuesta honesta—. No me di cuenta cuándo me hice un grupito de amigas, si te soy sincero, pero bueno me regalaron más de los que esperaba.

    Más de los que merecía, también.

    Todavía recordaba la caja de chocolates de Vero envuelta en la chaqueta.

    Me tomó por sorpresa ver que me ofrecía del mochi que había mordido, preguntándome si me gustaba el lychee, el dejo de extrañeza se me debió notar en los ojos pues fui consciente de que no pude filtrarlo a tiempo. Para cuando forcé a la emoción a retroceder ya había chocado con otra y recordé toda la mierda del invernadero y pensé que justo por lo desdibujado y borroso de todo lo que rodeaba a Craig, quizás lo decente fuese trazar alguna clase de límite. Algo que no había hecho en los meses anteriores. Quizás no fuese tanto el límite... si no tratar de arrojar luz sobre el asunto, al menos desde su lado.

    Por consecuencia, no cedí al impulso por el que me habría guiado y en su lugar usé la mano libre para tomar el mochi de la suya. Me comí el dulce, me quité cualquier resto de los dedos con la lengua y solté suavemente su brazo con la excusa de tomar una botella de agua. La abrí sin prisa y aunque no diera esa sensación, permanecí atento a sus posibles reacciones ante el camino por el que me había decantado, por llamarlo de alguna forma.

    —Me gusta —afirmé y me pregunté si sólo a mis oídos habría sonado así de ambiguo, ¿seguíamos hablando del lychee o yo estaba loco? Lo segundo era perfectamente posible—. Y por lo que veo tú estás dispuesto a comerte todos los postres de Japón.

    Lo dije en tono de broma, por supuesto, y ahora sí le di par de sorbos a la botella de agua que me vinieron bien para ordenar ideas o eso quise pensar. La dejé en un borde de la mesa y pesqué una porción de cheesecake, pues porque uno tenía sus favoritos después de todo. Tenía su cuchara, obvio, así que tomé un poco y me lo llevé a la boca. Elegí tampoco ceder a la otra tontería que había pensado y en su lugar, ni idea, seguí tratando de sacar algo en limpio. ¿Todos los hetero eran así de complicados? En mis recuerdos no.

    —Me consuela no haberme quedado entre el tumulto de chocolates ánimos ya que estamos —comenté un poco al aire, antes de comer un poco más y le eché un vistazo albino—. Habría sido tristísimo, ¿no crees? Aunque igual fue muy patético darte galletas de la cafetería.
     
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