Rokushu

Tema en 'Guerras Genpei' iniciado por Amelie, 28 Enero 2026.

  1.  
    rapuma

    rapuma Maestre

    Géminis
    Miembro desde:
    17 Marzo 2014
    Mensajes:
    4,036
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Kenzaburo



    El samurái sintió el tacto en su hombro y Kenzaburo lo entendió sin que nadie lo dijera: la prueba había tomado sus ojos... pero no dijo nada. Simplemente dio un paso hacia adelante, recordando con verguenza la primera vez que había visto sus ojos; le había parecido demasiado joven, demasiado... reflexivo para un mundo que solo respeta la violencia. Que necio había sido, confundiendo prudencia con debilidad, confundiendo paciencia con falta de carácter.

    Ahora, en medio de un infierno que probaba el temperamento, veía con claridad lo que antes no quiso admitir: Takeda no era débil, era flexible como el bambú que se inclina antes de romperse. Se colocó al costado de Takeda, de modo que su cuerpo interceptara cualquier caída, como si fuera la columna que sostiene un templo sagrado.

    Avanzaron en silencio hasta encontrar otro ente para la segunda prueba. Una prueba que a Kenzaburo le tomó desprevenido, creyendo que quizá fuera más física. El temblor del Reino no se comparaba al que le recorrió el pecho al oír la pregunta.

    "¿Guardas desprecio hacia la decisión que tomé con Mao?"

    Sus ojos permanecieron fijos en Takeda, aunque él no pudiera verle, pero antes de hablar escuchó a Kuroki. Las palabras del chaval no sonaban a excusas vacías; miedo, vacío, resignación... la aceptación final de un destino sin redención. Kenzaburoi no dijo nada, pero pensó en Mao, en cómo no vio la grieta de su alma, en cómo creyó que simplemente enseñándole a usar la espada era suficiente para enseñarle sostener su espíritu... y ahora Kuroki hablaba de vacío. ¿Había sido el vacío lo que consumió a Mao? No lo sabía, pero tampoco lo externalizó. Porque esta vez no era tiempo de juzgar, era momento de responder a su señor.

    Alzó la mirada hacia las luciérnagas. Recordó otras noches. Recordó una niña sosteniendo una espada demasiado grande para sus manos. Recordó promesas hechas bajo techos humildes, cuando el clan era más un refugio que el emblema que simbolizaba ahora.

    —Sí, sentí desprecio. —se arrodilló frente a su señor, aunque no lo pudiera ver. —Pero no hacia ti, sino hacia mí. Tú eres mi líder, mi señor... mi amigo... has podido transformar a un grupo de espadas dispersas en un propósito, incluso... que yo dejara de verme como un error que sobrevivió tanto tiempo —respiró hondo, necesitaba aire para las palabras que estaba por desenvainar —El desprecio que existió aquél día en Shizuoka fue hacia mi. Yo la entrené, yo la protegí... yo debí ser quién viera aquella sombra de duda en su mirada. Creí que bastaba con disciplina, creí... que darle un propósito, un hogar, era suficiente. Y cuando traicionó comprendí que no supe leerla. Un samurái debe anticipar el filo antes de que corte y no lo hice. —respiró hondo, intnetando centrar las emociones que estaban surgiendo de su interior. —Tú haz hecho lo que yo jamás habría podido hacer. —levantó el rostro ligeramente. —Yo habría dudado, habría intentado salvarla, habría intentado ver otra salida... y en esa duda, en un momento de debilidad, quizá habría condenado a más personas. —sus ojos se endurecieron por la aceptación que estaba teniendo al fin su alma. —Ése día, Takeda, me demostraste determinación y vi el peso del liderazgo; el peso de cargar con decisiones que otros no pueden soportar.

    Bajó la mirada mientras la mancha oscura que llevaba en su espíritu se diluía como la pintura con la lluvia.

    —Pensé que eras débil, hace años. Que tu mirada era demasiado honesta para este sucio mundo, creí que eras un hombre que dudaría cuando llegara el momento de decidir entre el corazón y el deber. —una pequeña risa ronca de aceptación. —Me equivoqué. Si algo ganaste ese día fue mi respeto absoluto. El desprecio lo sentí hacia mí por no haber sido capaz de hacer lo que debía, por no haber visto antes. Tú hicsite lo que corresponde a un líder y yo... yo fallé como guardián. —alzó el rostro una vez más, esta vez hacia los ojos de Takeda. —Si volviera a suceder... confiaría en tu juicio otra vez.

    No añadió nada más, tampoco justició otra vez. La lealtad no necesita discursos largos, solo la verdad y en esa verdad el desprecio nunca estuvo dirigido hacia Takeda, jamás lo estaría. Y Kenzaburo siempre estaría allí, como un faro en medio de la oscuridad, el hielo, la tierra o el fuego.
     
    rapuma ha tirado dados de 5 caras para V Total: 4 $dice
    rapuma ha tirado dados de 5 caras para D Total: 4 $dice
    • Ganador Ganador x 2
    • Sad Sad x 1
  2.  
    Amelie

    Amelie Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    12 Enero 2005
    Mensajes:
    8,859
    Pluma de
    Escritora
    Mara no contestó a Kuroki; pero Kuroki entendia, Mara tampoco sabía el por qué de los temblores.

    Takeda no había tomado demasiado tiempo en formular sus preguntas, eran algo que ya cargaba a cada paso; y no sólo eran preguntas para Kenzaburo y Kuroki; cargaba dudas en silencio, dudas que él no creía que debía hacer.


    "No temo en lo que me convertí"

    Takeda creía que el verdadero mal no teme en convertirse en malvado. Y si la respuesta de Kuroki hubiera quedado sólo allí; lo habría dejado solo; porque el alma que teme en convertirse en malvada, ya está a un paso del perdón.

    "Temo morir, y quedarme en la nada"

    Pero el temor a la muerte era algo genuinamente humano. La palabras de Kuroki eran arrepentimiento.

    "No temo lo que soy, lo acepto...temo el resultado"

    Takeda sonrió, porque para él no era que Kuroki le pidiera perdón, que Kuroki le dijera que tenía confianza en él; esos vínculos fue el mismo Kuroki quién los rompió, y a toda acción había consecuencia.

    "Nosotros no somos los mismos de ayer; renacemos cada día"

    Takeda escuchó en silencio. El sonido del alma cuándo se queda sola. Era una pelea contra el ruido del mundo. Hablar no era más importante que comprender. Las voces eran más fuertes, voces que condenaban las acciones de Kuroki, y entre ellas estaba la suya, era consciente de ello. Los vínculos eran eco y las palabras paredes que rebotan. Takeda sonreía en silencio absoluto porque las acciones de Kuroki en esos momentos no eran arrebatos o berrinches; no. Esta vez sus pasos avanzaban hacia ayudar a alguien más, no as sí mismo. Eso era la búsqueda de la justicia. Una propia. Y recordó las palabras que le dijo a Kohaku hace unos momentos atrás:

    "Nada me promete nada, mi fe es ciega; avanza conmigo. Pero sobre todo me elijo mí. Pero al "yo" que aun cuida de los demás; no al que dice que la indiferencia al dolor es verdadera libertad. Si nada me es prometido, me rehúso a volverme vacío, elijo la misericordia no porque gano con ella, sino porque me mantiene humano. Los Dioses deben también creer en su creación. Kuroki sigue siendo mi responsabilidad porque no ha escapado de mi juicio"

    Takeda no respondió a Kuroki, no le correspondía; esas palabras que Kuroki ahora decía eran las que el mismo Kuroki debía escuchar. El silencio no es ausencia, es una respuesta tan profunda que pocos están preparados para escucharlo. El silencio también habla, porque el alma no necesita ser escuchada, sólo comprendida. Takeda entendió que no era su turno de hablar, de reprochar más. Kuroki ya no era más su responsabilidad, ese era su juicio final; ver cómo Kuroki avanzaba a un camino más justo, pero tristemente no a su lado, y el no tenía ningún derecho a retenerlo más con sus palabras. Kuroki se había vuelto su propio líder, ya no lo necesitaba a él.

    Las piedras en los pies de de Takeda comenzaron a quebrarse; pero no lo suficiente para liberarlo, aun debía escuchar a Kenzaburo.

    "Ése día, Takeda, me demostraste determinación y vi el peso del liderazgo; el peso de cargar con decisiones que otros no pueden soportar."

    Cargar con el odio de sus aliados, ser responsable de éste a pesar de romper sus principios. Porque Takeda no era un héroe, no era un redentor; debía ser un líder. Los héroes no son los que gobiernan porque su más grande virtud también es su más grande debilidad: dudan; pesan el bien y el mal y sólo buscan hacer el bien.

    "Creí que eras un hombre que dudaría cuando llegara el momento de decidir entre el corazón y el deber"

    Un héroe, no sacrifican su ser por nadie más; su honor es superior. Así era Kenzaburo; pero así no podía ser Takeda, así tampoco era Kuroki, ellos ya habían sacrificado lo que eran.

    "Si algo ganaste ese día fue mi respeto absoluto."

    Takeda debía tomar las decisiones a pesar de no parecer las más justas. Para subir a lo más alto, un líder sacrifica mucho de lo que es; pero no lo que representa. Takeda lo entendió, por eso... las acciones de los suyos eran su responsabilidad, su bagaje sobre sus hombros. El dolor de Kenzaburo, a diferencia de el de Kuroki; seguía siendo suyo también. Y Takeda lo cargaría junto a Kenzaburo por el resto de sus días. Porque eso era la lealtad.

    "Si volviera a suceder... confiaría en tu juicio otra vez"

    Y con esas palabras; la roca a los pies de Takeda se quebró por completo dejando frente a él un arma de extraño aspecto.

    Kenmyōren.png

    Las palabras de ambos habían quebrado una coraza que Takeda había impuesto; su ojo aun humano comenzó a llorar, rápidamente Takeda limpió el agua con la muñeca de su brazo, y el mala se empapó de esa agua; iniciando el ciclo nuevamente. El agua alimentando la madera.

    9f1056d7ac1ecd895fb4fbb941197ad1.jpg

    "El cielo no pide permiso para llover"

    —La tierra —inició el ente — nos entrega el metal — dijo levantando el arma a pies de Takeda —Takeda Minamoto ha pisado este mundo para demostrar que es digno de los cinco elementos. Madera atada a su brazo; el fuego de su corazón; la tierra que ha aprendido a cultivar; el metal con el que defiende a los suyos; el agua que derrama al perderlos —extendió el arma ante Kuroki.

    La mente de Mara abrió en Kuroki una verdad que el Dios ocultaba con fuerza para no dañar aquel resultado. Esta era su prueba en los seis reinos; y es por ello que este reino no poseía a ningún Shin Tenma.

    —Este mundo es para espíritus en su lucha; permanecer aquí por mucho tiempo más, arrancaría la vida de un mortal. Tus acciones —dijo señalando a Takeda — Han convencido al verdugo.

    Mara.

    "Aquí está mi mayor secreto" Dijo molesto, pues si iba a revelar un secreto con un humano, hubiera preferido a Rengo sobre Kuroki "Es momento de que devuelvas a este humano y a su siervo más preciado"

     
    • Ganador Ganador x 4
  3.  
    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

    Cáncer
    Miembro desde:
    15 Abril 2019
    Mensajes:
    4,471
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Kuroki


    Ni Takeda ni Kenzaburo dijeron nada en respuesta a mis palabras, algo que en un inicio me sorprendió como me confundió, pero... luego de ver cómo a pesar de todo Takeda sonreía... me dejó aún más confundido, no decía nada... pero después de ver tantas sonrisas, desde las más honestas hasta las más crueles... esa... era una muy distinta a todas, era una sonrisa de entendimiento, de resignación... de comprensión.
    Había decidido ser yo honesto, porque sabía que no solo eso requería la prueba, si no porque, inclusive si era tan tarde, sentía que merecía escucharlo, eran palabras que inclusive yo mismo necesitaba escuchar... externalizar... y en ese momento lo entendí.

    Su silencio era sentenciante... Inclusive aplastante pero, no en el mal sentido, era una sola respuesta sin necesidad de haber emitido sonido o sílaba alguno, el tiempo de responder pasó, la roca se resquebrajó e inconscientemente solté un breve gemido, entre sorpresa como comprensión. Por lo que al final acabé sonriendo con un toque que jamás antes había expresado antes, al menos... de una manera positiva.
    Ese era su juicio... ¿no? Silencio, pero no porque ya no había más por decir en respuesta para mantenerse firme, era silencio para decir que... de hecho, al fin lo estaba haciendo bien.

    Aquello también me dejó callado, como si solo con eso me hubiera quitado al fin todo el aliento y dejado expuesto, por lo que inclusive quise reír por un instante con gracia, e inclusive con agradecimiento. No sabía cómo tomaría Mara mis sentimientos ahora mismo, pero personalmente no me importaba si se quería burlar, es mas, que lo hiciera. Por primera vez me lo podía tomar con genuino humor, y hasta le veía la gracia.
    También escuché a Kenzaburo, sus palabras también eran fuertes aún si venían con todo el tinte del respeto, no era un ataque, era también un corazón hablando desde la absoluta sinceridad e inclusive fidelidad. El dolor, hasta el desprecio que cargó, pero también entendiendo el peso, el motivo... el sacrificio que conllevó.

    Era eso... ¿No? Parte de ser un líder era sacrificar, tal como inclusive el mismo Rengo hizo conmigo pese que me había perdido como amigo, parte de ser líder es dejar en parte lo que eres pero sin abandonar lo que te hace ser tú; los valores que cargas. Ser líder no es algo fácil, ni mucho menos recomendable, pero serlo... era digno de admirar y seguir; por eso es Liderazgo. Porque las personas que lo son, es porque genuinamente han cargado con todo tipo de peso y amargura, y aún con todo, son capaces de seguir adelante.

    Takeda no dijo más, lloró en silencio, y al limpiarse cerró y repitió el ciclo de creación, provocando que la roca se rompiese por completo a sus pies, y... a qué mentir, creo que su coraza también me había pasado a traer, porque me había obcecado tanto en el sentido del sacrificio y los precios a pagar en una guerra que no fuí capaz de ver y entender que habían muchas otras cosas por las que valían la pena luchar, como las amistades, los vínculos, los lugares, y sobre todo el futuro.

    No habría futuro si destruías parte de lo anterior, no servía un nuevo amanecer si no había nadie para verlo, era complejo... demasiado, pero creía empezar a verlo en toda su magnitud y... genuinamente, no solo lo bajo que había caído yo, si no también el grado de corrupción que había alcanzado por haber administrado tan mal mis emociones y mi dolor.

    También debía confesarlo, aunque de forma interna por lo menos que... Takeda no solo era mi mejor opción, era también mi prueba personal, para saber si genuinamente era capaz de cambiar y de entenderlo al fin... Y de nueva cuenta, había hecho la elección correcta, al fin, estaba parcialmente en paz.

    Tarde me dí cuenta no solo de la sensación al Mara haber "cedido" en su esfuerzo por ocultar algo, así como las palabras del ente y lo que ahora sacaba de las rocas. Había un arma con un aspecto bizarro pero también llamativo, observé aquello confundido cuando Mara comenzó a hablar, y me reveló lo que era aquello, no cabía en sí de la impresión, por lo que acabé tomando el arma de manos de la entidad, no solo con delicadeza, si no también observándolo con curiosidad, sí... pero a diferencia de antes no era con ambición, simplemente sorpresa por ver esto aquí presente.
    Tampoco me sentía digno de portar esto, pero entendía porqué aparecía ahora mismo y porqué debía llevarlo.

    <<Así que Hoshi había sido como yo... sus ambiciones lo cegaron y lo llevaron a realizar tantas cosas que rompieron el balance, y aún con todo, siguió adelante... hasta que se dió cuenta del error y fué muy tarde>>. Dije a Mara, observando la especie de columna vertebral que era la saya, para sacar la hoja del mismo y observar la hoja, la sensación de poder y energía del arma eran bastante singulares, definitivamente tenía un aura muy distintas a Senki, a Nisshoku, inclusive a Shi, no parecía ser nada extraordinario en el sentido de su manejo, por lo que no tendría problemas en emplearlo, guardé la hoja y lo coloqué en su lugar, listo para utilizarse.

    Saber que Hoshi buscaba esta katana en específico, el Kenmyōren me provocaba escalofríos, lo cual era extraño, yo pensaba que no volvería a sentir como tal, pero tampoco detuve nada de eso, sabía la responsabilidad que cargaba y como en el inicio; no quería desperdiciarlo.
    <<Entiendo porqué te duele decirme esto, créeme. Dejar el orgullo y reconocer las cosas no es agradable, diría que incluso es lo natural, pero... es parte de cambiar. Y la gente cambia, puede hacerlo y también puede hacerlo para bien... ¿No es verdad? Era con lo tanto que soñaba hace tiempo>>. Añadí, sonriendo con nostalgia.
    Con eso creía dejar en claro mi mensaje... si Mara mismo fue capaz de perdonar a Hoshi, tal vez también fuese capaz de perdonarme, pretendía lograrlo, no por el tema de la muerte, si no simplemente porque Mara es una extensión de Rengo, y como tal también quería ayudarlo y cuidarlo, y aquello lo lograría no solo cruzando los Reinos, si no también centrándome en alcanzar la meta sin comprometer demasiado mi propio estado.

    <<Faltan cuatro>>. Dije como último, en referencia al camino que aún nos quedaba, solo que en esa ocasión no lo dije confiado ni enaltecido; lo dije serio, pero también tranquilo. Esta última prueba en verdad me puso muy nervioso y preocupado, pero había salido mejor de lo esperado.

    Si tan solo hubiera sabido lo difícil que era confesar... pero también lo liberador que era externalizar justamente todo eso... Sin dudas no habría caído yo tan bajo.

    —Takeda... Kenzaburo. —los llamé, sabía que el líder no podía mirarme, pero esperaba que mi tono lo dijese todo—. Los regresaré, les agradezco mucho su ayuda, en verdad. Solo... quisiera pedirles una última cosa; como el ignorante ermitaño que siempre fuí—. Añadí, tratando de suavizar un poco el ambiente—. Cuando vuelvan allá arriba, liberen a Japón de esos dementes; y cuando el sol vuelva a salir, les quiero pedir que hagan lo posible; entre todos, de que casos como el mío jamás vuelvan a repetirse. Aún habrá mucho mal en la gente, pero sé que ustedes podrán purificar todo ese mal de a poco, y niños como el que fuí en el pasado puedan ser felices en verdad, sin ser utilizados por nadie más. Confío en ello—. Dije como último, inclusive por un breve instante la emoción me ganó en esa última parte... Sí, yo como tal había ocasionado demasiado daño como para poder repararlo, pero sé que aún se podía dejar una genuina semilla para el futuro, y quería creer en que podría verlo florecer en el mismo.

    Me esperé un momento por si tenían algo más que decir, y comencé el breve ritual para enviarlos a ambos de vuelta a su plano original, pronto... nos quedamos a solas, y cerré los ojos para suspirar, entre por los aún nervios que había sido todo eso como por el alivio que había resultado, afirmé en silencio con lo sucedido, y me dí media vuelta para continuar el camino.

    Aguanten... yo mejor que nadie sabe que el tiempo para los Minamoto y compañía estaba ya muy contado.
     
    • Fangirl Fangirl x 1
    • Sad Sad x 1
    • Impaktado Impaktado x 1
  4.  
    Amelie

    Amelie Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    12 Enero 2005
    Mensajes:
    8,859
    Pluma de
    Escritora
    "No todos los humanos o yokai son como Rengo" dijo Mara hacia Kuroki "Son como Hoshi o tú" dijo burlándose para molestarlo un poco a pesar de que ahora Kuroki mostraba un nuevo rostro, uno que aceptaba sus errores "No todos son amables y respetuosos; he comprobado que en su gran mayoría creen que es su derecho todo en este mundo; son egoístas. Siempre renegué de tener que matarles y enjuiciarlos; ahora entiendo mi responsabilidad. No todo es bondad, y esa maldad es mi deber castigarla" guardó un breve silencio antes de continuar, a pesar de que Kuroki ya sabía lo que diría "Si, las personas pueden cambiar"

    Kuroki respondió al silencio de Takeda y las palabras de Kenzaburo. Takeda simplemente afirmó con suavidad, mientras su visión se recuperaba lentamente; por un momento, creyó observar a Kuroki, al niño que era antes; pero en un parpadeo, la imagen se desvaneció entre el miasma.

    Después de verlos partir, Kuroki y Mara avanzaron hasta el último rincón del Gakidō para avanzar al siguiente reino...

    Chikushōdō 畜生道.jpg

    El Chikushōdō.

    "Es momento de que elijas a alguien"
    mencionó Mara hacia Kuroki, no quiero que Karura nos envíe a sus mascotas.

     
    • Espeluznante Espeluznante x 2
  5.  
    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

    Cáncer
    Miembro desde:
    15 Abril 2019
    Mensajes:
    4,471
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Kuroki

    Escuchar la respuesta burlona de Mara solo me hizo sonreír con genuina gracia, habría reído de haber podido, ya que no quería confundir a Takeda o a Kenzaburo, sí... sabía que él no dejaría de intentar molestarme, pero lo que antes era genuina pizca de molestia; ahora era gracia, ya sabía que yo no era el mejor ejemplo a seguir, después de todo.
    Después al escuchar lo otro me dejó reflexivo por un momento, a lo que terminé afirmando en silencio, él lo sabía, estaba yo de acuerdo con eso; inclusive si eso me incluía en dicho castigo, sin embargo, sentir y escucharlo decir que la gente podía cambiar me hizo sentir un momentáneo sentimiento de calidez, era como inclusive él mismo lo decía... tal vez la humanidad aún merecía otra oportunidad, y si aquello era verdad; entonces merecería la pena seguir luchando ahora mismo.

    Quería decirle que a qué venía realmente su curiosidad por la humanidad, porqué quería conocernos más de cerca en un inicio antes de... bueno, todo el desastre con Hoshi, pero decidí quitarme esa idea rápidamente, esperando que Mara no hubiese podido captarlo; no por nada, simplemente sentía que no era el momento...

    En ese instante miré a Takeda, no dijeron nada, pero el Minamoto asintió con suavidad, y yo les agradecí en silencio, por lo que los devolví al terreno mortal, y seguí el camino para salir del Reino e ir al siguiente...

    En dicho lugar, el sitio era... singular, en el sentido de que de nuevo no era lo que me imaginaba, un enorme campo carmesí se divisaba, y parecía que al fondo había... algo, una especie de bestia, y al escuchar las palabras de Mara me quedé reflexivo, volviendo a barajar las posibilidades... sin embargo, considerando las palabras de Akihito sobre la situación...

    Tal vez ahí era demasiado arriesgado hacer algo, por lo que aproveché la intrínseca capacidad de Mara de ir navegando entre las mentes ajenas, era... extraño hacerlo, un tanto bizarro porque era ver parcialmente la Omnipresencia de una Deidad, y considerando las perspectivas... terminé observando un par de posibilidades... pero al ver los sabotajes...

    Negué, y terminé decantándome por el otro, este individuo... hacía unas horas, me resultaba insignificante lo que me provocaba... sin embargo... ahora era tan distinto los sentimientos.

    Terminé soltando un breve quejido, sin dudas este sitio me estaba haciendo pagar... Pero para mí era la mejor opción ahora.

    El individuo se manifestó, no sabía si de nuevo habrían cambios en el físico ajeno, pero decidí darle un momento, antes de hablarle al fin, procurando no asustarlo en primera instancia.
    —Siento la intromisión, no estás muerto, solo tomé prestado tu cuerpo y alma un momento pues necesito de tu ayuda... sé que estabas en medio de un combate muy importante, pero yo también tengo una pelea clave, una que puede ayudarles a recuperar el sol... y quitarles la gran ventaja que tienen los Mori sobre ustedes—. Inicié, mostrándole el campo abierto que era ese bizarro Reino; como venía siendo hasta ahora en todo ese Infierno.
    >>Entre más pronto acabemos, más pronto podremos irnos; y te devolveré a donde estabas peleando. Te necesito por tus capacidades, pues necesito alcanzar el Ashuradō, es el Reino de los Guerreros; un sitio violento, en constante conflicto como una guerra misma, donde los entes más fuertes sobresalen solo para acabar dando con alguien todavía más fuerte; así en constante bucle. Así que la sangre, el acero... las armas es lo que prevalece en ese lugar, y conecta de alguna manera con este sitio. Estamos en el Chikushōdō, el Reino de los Animales, y ya ves en parte cómo es el sitio, en este lugar...—me detuve un momento, más que nada un poco extrañado por lo que me contaba Mara, pero sabía que no me mentía, por lo que continué—, aparecerá un Jabalí Dorado, el cual huirá de nosotros y deberemos perseguirlo, el tiempo se nos echará encima, así que deberemos ser precisos y rápidos, para colmo, dicho Jabalí se va a encoger de tamaño, así que un rastreador como tú me será de gran ayuda—. Expliqué, creo que eso era lo más importante.

    Me detuve un momento a reflexionar... ¿Sería buena idea? Habíamos perdido mucho tiempo con Takeda, y personalmente no sabía cómo iba a reaccionar él... Pero... Si en verdad quería terminar de cambiar, reforzar la posibilidad de que podía volver... Al menos, por así decir y por un instante... tal vez sí que valdría la pena.
    —... Soy yo, Kuroki. Es una larga historia el porqué estoy aquí ahora mismo pero... Digamos que las circunstancias me han obligado a estar aquí, ayudando... y personalmente no me importa, hace poco hablé con Takeda, inclusive con Kenzaburo y... Bueno, me he dado cuenta de la clase de daño que he ocasionado. Sé que una disculpa no alcanza, pero quiero redimir parte del daño que he causado, atravesando este lugar y los que siguen para poder traer el sol de vuelta y con ello... darles la posibilidad de que ganen—. Dije, desviando un momento la vista por el pesar que me provocaba todo esto. Antes podía mantener la mirada porque el sentimiento de disociación era tremenda, no sentía pena ni culpa... pero ahora... Ahora volvía a pesar mucho.
    >>Quisiera extenderme más... especialmente contigo, Matsuda. Sobretodo porque, por una cosa del pasado... creí que me tendrías en cuenta, a pesar de mis acciones, puedes decirme lo que gustes yo... Intento, al menos en esta última instancia, aprender de lo que hice mal. Y hacer bien las cosas en el futuro, aunque tal vez ya no lo haga como Kuroki, o tal vez solo me quede la nada misma cuando esto termine—. Añadí, mirando al fin al hombre, en esos instantes, mi tono de voz lo delataba... Había genuino pesar, y es que no era para menos, pues las memorias de Nagoya me llegaron y me hicieron sentir una punzada de dolor y culpa como pocas veces. Había interactuado muy poco con este hombre, y aún así, resultaba que el tremendo cariño que le había tomado seguía ahí; de alguna manera, y hacía de este encuentro también uno especialmente complicado.
     
    • Adorable Adorable x 3
  6.  
    Amelie

    Amelie Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    12 Enero 2005
    Mensajes:
    8,859
    Pluma de
    Escritora
    Matsuda apareció en aquel reino lanzando un ataque; pues antes de ser secuestrado tenía a Norimasa en la mira, al ver cómo su ataque caía al aire lo hizo trastabillar para después voltear a ver a Kuroki, abriendo ligeramente su boca. Ya no era asombro, ya nada lo podía sacar de sus cabales porque Kioto lo había vacunado de todo lo que él creía que no podía ser posible. Pero cuándo escuchó que los Mori tenían gran ventaja asegurada, apretó sus dientes y escuchó a lo que al principio creyó que era una especie de Kami.

    Explicó lo del jabalí y lo buscó entre los pastizales; pero cuando escuchó que aquel ser era Kuroki, volvió a mirarlo y escuchó su sinceridad. Nuevamente era la persona que él conocía. Y saber que Kenzaburo estaba con Takeda le brindó una paz que necesitaba; nuevamente sin cuestionar como aquello era posible.

    —Entonces, hablaste de esto con Takeda; seguro que sus palabras fueron duras — asumió y pensó en lo difícil que aquel encuentro pudo haber sido — Yo no soy el líder del clan Kuroki; y también soy parte de las personas a las que dañaste indirectamente; y conozco lo suficiente a Takeda. Su evolución tampoco ha sido sencilla; pero el cómo ha avanzado con las nuevas alianzas me enseñó mucho más que aquel Takeda que perdonaba todo y a todos.

    Pausó y miró a Kuroki —Takeda se ha vuelto fuerte —dijo llevando su mano al pecho — Debe serlo —afirmó — Porque él me enseñó que los errores no pueden ser olvidados, que debes vivir con ellos —suspiró mirando a su alrededor, esperando al jabalí — A lo largo del tiempo que he estado con él me demostró que el crecimiento no viene de ser perdonado; viene de tomar responsabilidad y escoger mejores acciones para el futuro —dijo recordando sus acciones hacia Akihito; perdonando su vida pero no dejándolo olvidar su error — Nadie es absuelto del pecado por completo, no puedes deshacer lo que has hecho, pero sí decides en lo que vas a convertirte de ahora en adelante; con todo y tus errores —dijo dándole unos golpecitos a la espalda — Seguro que Takeda buscó decirte las cosas amablemente, es su naturaleza; pero también está obligado a ir en contra de sus instintos de vez en cuando si de hacer responsable a alguien se trata — dijo sobando su nuca — Esa es la responsabilidad de un líder.

    El jabalí apareció a la distancia y Matsuda lo señaló y se agachó en el pastizal invitando a Kuroki a hacer lo mismo; el animal se redujo de tamaño y las plantas dejaron de moverse a su alrededor, era imposible ver a dónde se movía sin que las plantas lo delataran.

    Matsuda se acercó a dónde fue su primera aparición. Nuevamente el suelo se agitó violentamente; esta vez aquel temblor duró más que los otros.

    Matsuda se fue acercando lentamente; Kuroki detrás de él. El pequeño jabalí se distinguía cerca de un pequeño estanque, brillaba con gran fuerza; a su alrededor, varios jabalíes sin brillo dorado lo rodeaban. Matsuda dio un salto y atrapó a un jabalí mientras el resto huían entre gruñidos; entre ellos iba el jabalí dorado; Matsuda sostenía uno normal entre sus manos.

    "¿Se equivocó?" preguntó Mara con verdadero interés.

    —Vaya, eso fue difícil— mencionó Matsuda levantando sus manos con el jabalí entre ellas; después sumergió el jabalí en el estanque unos segundos para después sacarlo entre gruñidos emitidos por el animal; el jabalí escurrió el lodo que lo rodeaba, dejándolo ver su brillo dorado.

    14844858b9b08ef06cc27959e9a163b7.jpg

    —Qué bonito— dijo Matsuda limpiándolo por completo.

    —Los ojos son fáciles de engañar. Confiar en un sólo sentido es el principio del fin — emitió el jabalí que lentamente fue convirtiéndose en Karura, quién enfrentó con su mirada a Kuroki y Mara —Entiendo ahora tu interés por los humanos —dijo mirando a Matsuda —No es tan sencillo engañar a aquellos que dominan su vocación, al parecer no todos son un desperdicio — volvió a mirar a Kuroki y Mara y abrió un portal hacia el Ashurado — Ashura no se los dejará tan sencillo.

    Karura volvió a transformarse en jabalí dorado y salió corriendo de aquel lugar. Matasuda lo miró asombrado hasta perderlo de vista —Aun podría rastrearlo —dijo empujando el pastizal para que Kuroki mirara —Sus pisadas son las más profundas —señaló la diferencia entre las pisadas del jabalí dorado y un jabalí normal —Con el paso del tiempo nuestras pisadas se sienten como las de ese jabalí; pesadas, más difíciles de sacar del barro. Pero nuestras pisadas son lo que nos diferencia, nadie camina el mismo camino —sonrió —Cuando logres devolver el sol, tu redención se sentirá muy pesada pero satisfactoria. Y créeme, al menos yo recordaré tus acciones cada que sienta el calor del sol.

    Matsuda le extendió su puño a su pecho; no como un golpe, sólo un ligero contacto.

    —Ganbatte; Kuro-kun.
     
    • Ganador Ganador x 2
    • Adorable Adorable x 1
  7.  
    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

    Cáncer
    Miembro desde:
    15 Abril 2019
    Mensajes:
    4,471
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Kuroki

    Debía admitir que esperaba básicamente otra confrontación emocional cuando revelé que yo era Kuroki, pensé que Matsuda expresaría un grado de rencor, de depresión... de varias cosas, pero... todo lo que hizo, fué expresar cierta pena, así como una gran calma, inclusive aceptación, como si esperase esto hasta cierto grado.

    Aquello genuinamente me tomó desprevenido, no entendía lo que estaba sucediendo, pero eso no me alejó sobre el querer escucharlo, y recibir sus primeras palabras me hicieron desviar la vista otro instante, guardando silencio en ese lapso...
    —Devastador... Pero también certero y tranquilo. Nunca se alteró, nunca perdió la compostura... se mantuvo tranquilo y, creo que en realidad ambos nos terminamos ayudando—. Dije, volviéndolo a mirar con calma—. Abrimos nuestros corazones, fuimos honestos... y aunque fué difícil y duro, era la clase de verdad que necesitábamos para terminar de reafirmar las convicciones. Una mentira es consoladora... pero temporal, y después la verdad puede ser mucho peor. Pero la verdad, aunque desoladora y pesada... puede ser también liberador. Y también fue algo que me costó tanto entender, pero salió bien, así que no te preocupes por eso—. Dije, afirmándole a modo de confirmación, mi calma y mi forma de expresarme ya lo delataban después de todo... al fin estaba parcialmente en paz, y no parecía que eso fuese a cambiar ya.

    Luego Matsuda siguió hablando, y no pude mas que quedarme en silencio, quedándome reflexivo por sus palabras, al final... era como también ya lo empezaba a ver. No había modo de reparar el daño, pero sí había modo de cargar con ello, y que te sirviese como recordatorio de lo que no debías hacer.
    Por ello dejé que Kenzaburo cargase con lo de Mao, por eso acepté el silencio de Takeda... y ahora, escuchar con una calma diferente pero más familiar y cálida por parte de Matsuda el mismo mensaje, me hizo sonreír, asintiendo en silencio.

    El daño era demasiado grave, pero también era de importante mi actual cometido... Y por eso Mara había dicho lo que dijo, que todos, les gustase o no, debían agradecérnoslo... Pues por mucho que el mismo Mara fuese repudiado, por mucho que yo mismo provoqué el odio hacia mí, al final de cuentas, las acciones estaban ahí, tanto buenas como malas... y siempre dependía de uno mismo qué tanto eras capaz de reforzarlos, dejarlos, o apoyarte en los demás para hacerlo aún mejor o peor.
    Esa era la clave de buscar a las personas, no siempre los lugares. Y creía ya empezar a entender cómo era posible que, a pesar de todo, Rengo se fuese con una calma tal, en pleno lecho de muerte, que parecía que a pesar de todo; estaría bien, a donde fuese que vaya.

    Aquello me hizo llevarme la diestra a la altura del pecho, no sabía porqué había hecho el gesto, pero genuinamente estaba conmovido de nuevo, y volví a asentir. Estaba de acuerdo con lo que Matsuda decía, por lo que volví a mirarlo.
    —Definitivamente la vida no es justa... La gente muchas veces no es justa... y el Destino menos—. Inicié; a pesar de lo que decía, lo dije con calma e inclusive con una pizca de entendimiento—. Pero es parte de vivir... ¿no es verdad? Caerse, levantarse... volverte a caer y volverte a levantar, así una y otra vez, hasta que aprendes no solo el cómo es la vida, si no también tu naturaleza, y en lo que en verdad eres bueno y malo. Las injusticias es un mal, sí... pero es parte de vivir, porque cuando hallas tus virtudes, y consigues reforzarlos... empiezas a ver lo bello de todo lo que te rodea... y de quiénes—. Añadí, mirando alrededor un momento, tal vez el mensaje no fuese el mejor en esos precisos instantes, pero igualmente estaba hablando en metáfora.

    >>Por eso existen las familias, ¿cierto? Los amigos... los clanes. Nadie puede hacerlo todo, nadie es perfecto ni mucho menos capaz de abarcarlo todo—. Añadí, bajando la mirada, no solo con dolor o pena, si no también con resignación, pues al final de cuentas... ese fué uno de mis más grandes problemas.

    >>Por eso... es importante nunca estar solo por demasiado tiempo, ni temerle demasiado a la verdad. Un dolor interno, guardado por demasiado tiempo te acaba consumiendo... siempre. Y quedarse siempre solo... solo hará que acabes solo... sin nada. Ojalá... hubiese podido entenderlo mucho antes. Matsuda—. Dije, mirándolo una vez más y relajando la postura, por lo que reí un instante y negué.

    >>Gracias, espero que después de esto... aún pueda vivir, y aunque ya no sea en su jardín... sí sea capaz de todos modos de restaurar poco a poco lo ocasionado. También... he entendido que para madurar en verdad, lamentablemente debes gozar como sufrir por igual. Solo así se forja el verdadero carácter de uno... Viviendo—. Finalicé, con absoluta seguridad. Tal vez yo había entendido demasiado tarde y no lo podía negar, pero... estaba feliz de verlo al fin, aún si el pasar del tiempo seguía allí; pero era como el Shinobi lo decía...

    Debía aprender a vivir y cargar con ello, y por primera vez, no solo aquello pesaba, si no que ahora no era aplastante... era doloroso, sí, pero podía al fin sentir que era una carga necesaria; una para hacerme más fuerte, y no volver a cometer el mismo error dos veces.

    Ese era el verdadero significado del Legado.

    De cualquier modo, pronto debimos concentrarnos en la labor, por lo que afirmé a Matsuda cuando el Jabalí apareció y me pidió seguirlo como él lo hacía. Pronto la criatura se hizo diminuta, por lo que complicaría su rastreo.

    Pronto dimos con un estanque, donde un Jabalí brillaba con intensidad y los otros eran normales, se notaba a leguas, pero hasta yo dudé si en verdad podía ser así de fácil, después de todo, si algo me había enseñado toda esta guerra, era que nada podía ser fácil en la vida, ahí, Matsuda saltó sobre uno de los Jabalí y lo atrapó, asustando al resto.
    Los dejé ir, observándolos momentáneamente cuando volví a mirar a Matsuda, y negué intrigado a Mara.
    <<No lo creo... Debió notar algo que yo no>>. Dije, a lo que vi cómo lo enjuagó, y el brillo se fue mostrando poco a poco.

    Demostré sorpresa al ver aquello, ni yo lo podía creer... ¿cómo lo percibió? Genuinamente para mí parecían ser todos iguales.
    En ese momento Karura se reveló; siendo el mismo Jabalí, por lo que escuché sus palabras y parecía que de paso resolvía mi duda sobre el interés de Mara por los humanos, por lo que el mismo Dios nos abrió paso al siguiente Reino, y el Shi Tenma se transformó para retirarse, quería detenerlo para preguntarle algo pero... se había ido.

    Aquello me dejó momentáneamente reflexivo, y miré a Matsuda cuando habló, mirando también las huellas, era como lo que yo había dicho y volví a sonreír... especialmente por sus últimas palabras antes del gesto.
    —No soy ni seré un Héroe, al final de cuentas era un niño que aún le quedaba mucho por aprender, sin embargo... al fin puedo entender los simbolismos, Matsuda. Sé que no será fácil, pero también confío en mis virtudes, y en que a la larga conseguiré esa redención—. Dije, mirando a Matsuda, recibiendo su gesto, a lo que me dejé ser como venía haciéndolo, y al escuchar sus últimas palabras, gemí con gusto y agradecimiento, a lo que yo le puse la diestra en su hombro, fue un agarre firme, como de amigos.
    —Ganbatte, Matsuda—. Dije aunque si bien breve, también con una seguridad palpable, por lo que lo miré un par de segundos, antes de comenzar a devolverlo y dedicarle una última sonrisa.

    Tal vez no volvería a verlo, tal vez no volvería a ver a nadie... pero seguía decidido a continuar, por lo que no demoré más y crucé dicho portal... Sí, había percibido el temblor... cómo era más fuerte y prolongado...

    <<Quedan tres>>. Dije, aunque en esta ocasión un poco más a modo interno, seguía decidido, sí... pero también sabía lo grave que se estaba poniendo allá afuera... si se le podía decir así.

    Tenía que apurarme.
     
    • Ganador Ganador x 3
  8.  
    Amelie

    Amelie Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    12 Enero 2005
    Mensajes:
    8,859
    Pluma de
    Escritora
    Se despidieron de Matsuda para después adentrarse al portal.

    "Karura no habla mucho" admitió Mara al notar que Kuroki quería preguntarle algo más "Por ello vive con los animales y repudió tanto mi decisión por conocer más de la humanidad"

    Al entrar al portal sintieron otro temblor que los hizo tropezar al interior del Ashurado.


    —La incompetencia de mis hermanos me ha dejado... decepcionado.

    Ashuradō 阿修羅道.jpg


    La voz de Ashura inundó el lugar; dónde varias criaturas los esperaban impacientes. Se revolvían unas entre otras; pero se mantenían aferradas al piso, cómo si algo las estuviera frenando.

    —Son extensiones de mí; estos Ashura —Dijo Ashura señalando a las criaturas que esperaban impacientes— No existe mortal que sobreviva a este reino — Sonrió —Y lo sabes, hermano —dijo refiriéndose a Mara — No ha existido un mortal que se compare a la fuerza de un semi-Dios.

    Kuroki ya había tomado su decisión, el miasma ya pululaba cerca de su objetivo cuando Ashura los sermoneaba; la energía de Mara tal vez no podía compararse ahora con la de su hermano al ser impuro junto a Kuroki; aun así, el uso del miasma le resultaba sencillo, sin esfuerzo.

    El cuerpo se comenzó a materializar junto a Kuroki "Esto será incómodo" admitió Mara a Kuroki después de la última conversación que habían tenido en su mente.

    f87bb392e62dcf1664473404a88a0911.jpg

    Kato sacudió brevemente su rostro, ya no estaba bajo el control de aquel yokai; pero ahora se encontraba en otro reino, otra batalla en completa desventaja.

    "Tanto tiempo queriéndolo muerto, y ahora tengo que depender de él" dijo Mara hacia Kuroki "En verdad esto es un camino de penitencia para ti y para mi"

    Ashura soltó una carcajada —Seré justo...— dijo mientras las heridas de Kato se cerraban sin intervención alguna.

    "¿Justo? veinte contra uno no me parece justo" se burló Mara, pues sabía que no podían hacer nada al respecto "Prepárate, Kuro. De esta no salimos limpios"

    Nuevamente tembló violentamente a la par de que Kato desenvainaba sus katanas.

    —¿Sangre de yokai en un humano?— Ashura miró hacia Kuroki.

    "Maldita sea, espero Kato gane; así Ashura entenderá cómo fue posible que lograran encerrarme en shi" dijo ante Kuroki al ver que Ashura se acercaba a ellos, preparado para también pelear con lo que quedaba de su hermano.
     
    • Ganador Ganador x 2
    • Fangirl Fangirl x 1
  9.  
    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

    Cáncer
    Miembro desde:
    15 Abril 2019
    Mensajes:
    4,471
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Kuroki

    <<Entiendo>>. Respondí a Mara cuando me dijo que Karura no era de hablar mucho, por lo que no lo cuestioné, acepté que era parte de su personalidad y lo dejé así, por lo que miré a un costado por un instante cuando el mensaje de Akihito llegó... La pausa fué más prolongada de lo habitual, pero esto porque la complejidad de la situación estaba escalando rápidamente, entendí lo que Kyogi quería hacer, y quise dejarle en claro a Akihito que era ahora o nunca cuando debían hacer algo contra la mujer, sin embargo... pronto llegó una confesión de parte de Mara por lo acontecido y... hasta puede que por mis palabras también.

    Básicamente... el Dios admitió que si había un máximo culpable de que Rengo sufriera la vida que sufrió... fue por Mara mismo, y aquello comenzó a calar de un modo que me hizo resentir sus emociones; las cuales eran variadas, crudas... severas, al punto de hacerme gruñir por poder experimentarlos en su totalidad, quería llorar, no solo por la revelación si no también por compartir los sentimientos, y al final solo pude seguir escuchando... por un instante, sin saber qué hacer exactamente.

    —M-Mara...

    Aquél nombre no solo lo dije inconscientemente con un tinte idéntico a cuando me estaba destrozando la psique y aún seguía con vida Rengo, si no que el contexto era muy diferente... El nombre, el tono empleado por mi parte... no era de súplica o culpa... era de hecho de entendimiento, otro comentario por reflejo pero porque empecé a comprender la verdadera magnitud no solo de sus sentimientos, si no también las razones por las que la relación con su recipiente empezó a volverse genuino.

    El Dios no podría estar mintiendo, estas sensaciones... no podían ser de un manipulador; era real, y más cuando comprendí que sus comentarios de reproche en mi contra eran porque se había visto reflejado, y luego entendí aún más porqué pensaba que yo solo quería utilizar a Rengo, así el como porqué veía que yo quería dar con el mismo Mara por mero interés. Entendí entonces que... así como un Dios puede apagar con una facilidad enorme una vida mortal; a pesar de todo, también podían parecerse a los mismos, por eso creía que no había nada de malo o que fuese humillante que un Dios pudiese sentir, porque justamente, era eso lo que les podría ayudar a no cometer un daño mucho mayor... aunque a veces no funcionase así.

    Sí... Mara había hecho algo horrible, el que le dijera a Kyogi el cómo acercarse a Kato, destruirle su psíque para que se juntara con la mujer y así tener a Rengo... Torturar a Hana para que no estropease básicamente a su creación, todo con la intención de que Rengo liberara a Mara, y casi prometerle con todo eso a Kyogi la inmortalidad. Dolía... Y dolía horrible.

    Terminé bajando la mirada al suelo, no dije nada... y lo que tal vez pudo parecer otro silencio acusador... lo que realmente estaba intentando hacer, fue transmitirle a Mara una sola sensación en esos instantes... Una que le ayudase a sentir lo que Shiori me ayudó a experimentar aquella noche desoladora... El gesto de alguien que te tomase el hombro, con una intención de camaradería y comprensión, casi como si fuese la antesala a un abrazo.

    Así es... no lo culpaba, no lo sentenciaba... No lo odiaba aún así, porque al final de cuentas yo también había hecho lo mismo a su manera inclusive sin darme cuenta. Entendí las razones por las que el Dios lo hizo, ahora que yo estaba en su lugar, entendía porqué era capaz de hacer lo que hizo... Los mortales para un Dios no es nada, simples elementos que podías manipular y mover como quisieras, y por ello... entendí que hiciera lo que hizo con Kyogi, Kato y Hana.
    Al final era lo que yo decía... Nadie era inocente... Nadie era perfecto...

    Kyogi utilizó el odio de Mara en su contra sin que se diera cuenta, y aquello me hizo sollozar un instante, porque yo mejor que nadie podía entender eso... ser utilizado...

    Por eso es que no podía culparlo, por eso es que lo entendía perfectamente. Sí... no fué ni de lejos algo mínimamente moral ni correcto, pero así como yo, él también estaba aquí conmigo, pagando entre los dos ese brutal daño que nos llevó a estar, de una u otra forma, aquí y ahora.

    Y eso... era lo que debía importar, siempre. Como Matsuda dijo... Estaba siempre en uno decidir qué hacer y en qué convertirse con las acciones del pasado.
    <<La gente puede cambiar, Mara... Y tú lo hiciste, no lo olvides, por favor>>. Dije al Dios, con la mayor sinceridad que pude, así como el mejor tono de apoyo que pude dar, porque sí, tal vez nuestra unión era la peor de todas por el modo en como se hizo... pero nuestra intención aquí era genuina, tanto como el accionar final de Rengo para conmigo.

    Esta vez, mi postura y comentario con Mara no era por Rengo ni por nadie más, genuinamente era mi reacción para con él, al final... ambos habíamos sucumbido a nuestra corrupción a un grado preocupante, y ambos habíamos provocado un daño enorme, y por ello... sabiendo que también era sincero, ví correcto apoyarlo.

    No hacía falta que lo dijera, confesar algo así... Siempre era aplastante.

    El temblor regresó, y eso me puso alerta, por lo que avancé hacia el portal a tropezones... esto iba cada vez a peor.
    <<¡Lo sé, lo sé!>>. Respondí alertado a la presión de Mara, por lo que pronto acabamos en el Ashurado, donde el último Shi Tenma estaba esperando...

    A duras penas pude aterrizar de pie, y terminé irguiéndome para ver alrededor, el espacio era... oscuro, pero lo suficientemente iluminado para ver a la de espectros que estaban presentes... Inquietos, haciendo esfuerzos gigantes por liberarse de una invisible prisión que el Shi Tenma les mantenía encima, el mismo no tardó en hablar, y terminé por mirarlo directamente a la distancia...

    Ver el escenario y la amenaza me hizo entenderlo inmediatamente... Ni siquiera hizo falta pensarlo mucho, sabía que a Mara no le haría gracia, tal vez fuese este la primera elección que en verdad le desagradase, pero escucharlo decir que sería incómodo lo entendí.
    <<Nos será incómodo>>. Dije en respuesta, también admitiéndolo pues... Nunca me agradó la presencia de Kato, inclusive hasta a la larga la de Giotai se me hizo más familiar... Pero ahora sabiendo parte de la tragedia de Kato...

    Era mejor que me concentrara, por lo que volví a mirar a Ashura cuando siguió hablando... El temblor volvió, a este paso pronto sería un Terremoto directamente, y yo también acabé por desenfundar la katana... No me esperaba vernos rodeados como ahora, pero sabía lo que se venía...

    Debía pelear directamente contra un Dios... contra Ashura.

    <<Supongo que la labor de redención es muy irrisoria... ¿eh?>>. Dije hacia Mara al escuchar su queja, tratando de ponerle un poco de humor, tal como el yo de antes intentaba hacerlo; era una clara muestra de que estaba nervioso... bastante. Tal vez era irónico siendo que antes atacar a Amaterasu no me supuso nada... solo frialdad, pero... simplemente es que era tan diferente ahora. En primera con Amaterasu fué un ataque sorpresa, y en segunda... Ashura era un guerrero directamente y encima una Deidad, y a sabiendas que Mara no estaba completo por mi culpa... eran factores muy severos a tomar en cuenta.

    De cualquier modo, escuchar el diminutivo de mi nombre de parte de Mara me hizo sentir inconscientemente acompañado, pero en esta ocasión como alguien quien genuinamente estaba de mi lado... pasa que como los Minamoto e incluso los Mori también me llamaban así de cariño, aquello pasó de forma tan natural que inclusive me ayudó a calmarme un poco, al menos... lo suficiente para concentrarme.

    <<No, no saldremos limpios... Pero estás justo con la persona que ha sabido cómo embarrarse y salir airoso de todas maneras>>. Comente sonriendo ligeramente de forma inconsciente, no solo era otro comentario tratando de aligerar el ambiente, si no que era uno con seguridad, ya que al final de cuentas, aquello era verdad... Todos los problemas que ocasioné por simplemente juntarme con Rengo... y aún así, aquí estaba con vida aún.

    <<Ganará... Ambos hemos visto como Kato posee algo con él que parece que simplemente nada puede matarlo>>. Dije en respuesta, serio, a lo que escuché la pregunta de Ashura.

    —Es una larga historia... Pero dudo que quieras detenerte a escucharla, tu solo quieres pelear y acabar con tu propio hermano... Creo entender las razones de ese odio, pero la realidad es que eso no nos llevará a ninguna parte, Ashura—. Dije, a lo que suspiré... Tampoco esperaba que de pronto cediera, aquí solo quedaba pelear.

    >>¡Vamos! Acabemos con esto—. Sentencié con decisión, listo para el combate.

     
    • Ganador Ganador x 2
    • Fangirl Fangirl x 1
  10.  
    Amelie

    Amelie Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    12 Enero 2005
    Mensajes:
    8,859
    Pluma de
    Escritora
    "Yo no soy... gente" Le recordó a Kuroki con odio para después bufar "Yo, ya he cambiado; pero no significa que mis errores duelen menos" admitió "Tu ya lo has entendido"

    Kato ya había aparecido; Mara entendió que Kuroki no le explicaría nada como al resto, le pareció adecuado. Además, capaz se ponían a explicarle y Kato los ignoraba y de puro coraje ellos lo hubieran matado antes de que este empezara a bloquear los ataques de los veinte enemigos a su alrededor.

    —No, te equivocas; si me interesa saber esa historia —admitió Ashura ante Kuroki.

    "Ser metiches es de familia, supongo" Dijo Mara burlón mientras atacaban a Ashura y tanto ellos como Ashura liberaron una ola de expansión que atacó a algunos de sus enemigos que no lograron esquivarlo.

    Kato lo hizo a sorpresa de Ashura.

    —Veo que trajeron a un humano que ama pelear —dijo al ver a Kato casi eliminando a uno de sus semidioses en un sólo ataque gracias a la ayuda de Kuroki y Mara —Se cansará y caerá.
     
    • Fangirl Fangirl x 3
  11.  
    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

    Cáncer
    Miembro desde:
    15 Abril 2019
    Mensajes:
    4,471
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Kuroki

    <<Solo era un decir, una forma de decir que Dioses y Humanos pueden cambiar>>. Respondí con pena al primer comentario de Mara, y si, lo entendía... Mis fallos tampoco dolían menos, la culpa seguía ahí, pero todo lo que quedaba era hacer el esfuerzo por seguir adelante, simplemente no podíamos dejarnos sucumbir ahora.

    Luego miré a Ashura, y escuché confundido su respuesta... ¿Genuinamente quería saberlo? Pero... si este momento parecía ser el peor para explicar nada.

    Acabé soltando un quejido de ironía ante el comentario de Mara, no era contra él, era porque también me parecía increíble lo que pedía.
    —¿Y entenderías en el proceso el cómo pudieron encerrar a Mara en un arma?—. Pregunté, no era de modo acusatorio, genuinamente quería saber si Ashura lo entendería sin necesidad de armar una masacre aquí.

    Luego escuché su segundo comentario, y acabé sonriendo.
    —Lo subestimas—. Respondí con seguridad, igual a la del Dios, preparándome para el siguiente ataque y volviendo a canalizar las energías.
     
    • Fangirl Fangirl x 2
  12.  
    Amelie

    Amelie Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    12 Enero 2005
    Mensajes:
    8,859
    Pluma de
    Escritora
    Ashura escuchó aquella pregunta, era tan humana —¿Crees que no podré entenderlo? —preguntó molesto liberando aquella onda expansiva que a Kato no le hizo ni moverse un poco. Ashura notó esto e iba a decir algo; pero frenó sus palabras al ver cómo uno a uno los golpes cortes fueron cayendo sobre Kato, fue desarmado de un brazo, luego del otro; tornando su ropa en carmesí. El también había atacado pero ninguno de sus oponentes caían.

    Kuroki atacó a Ashura y este respondió; pero ambos salieron ilesos del choque de energía, después; la onda expansiva de Kuroki hizo lo mismo que la de Ashura; ningún enemigo sintió aquella fuerza. Ashura recuperó fuerzas y con ello demostró a Kuroki que tanto él cómo Ashura podrían pelear por toda la eternidad.
     
    • Ganador Ganador x 1
    • Fangirl Fangirl x 1
    • Impaktado Impaktado x 1
  13.  
    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

    Cáncer
    Miembro desde:
    15 Abril 2019
    Mensajes:
    4,471
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Kuroki

    Admitía que la actitud de Ashura me estaba descolocando bastante, no podía entender cómo era posible que en verdad él quisiera entenderlo, o al menos, lo pretendiera, porque a sabiendas que es el más astuto de los cuatro era problemático... Ya había lidiado con muchas personas tan mentirosas, después de todo. Sin embargo... ¿Y si iba en serio? ¿Y si le contase la situación pudiese simplemente ceder?

    Insulté por lo bajo la situación al ver cómo Kato era terriblemente herido, especialmente cuando Ashura iba a decir algo... Carajo. ¿Y ahora qué se supone que iba a hacer?

    La mínima esperanza de dañar al Dios también se esfumó cuando el poco daño que le pude provocar resultó inútil, pues acabé contemplando cómo se regeneró sin problemas, aquello solo me hizo gruñir, no solo frustrado, si no también estresado... ¿Cómo se suponía que íbamos a conseguir esto? El bastardo había decidido invocar a veinte malditas copias de él, con diez habría sido problemático pero manejable... Aunque... ¿Veinte? ¿En serio?

    Chasqueé la lengua, intentando sopesar las opciones, intentando reflexionar algo rápido pero... No se me ocurría nada.

    A este paso genuinamente Kato no iba a llegar lejos, y aún si yo pudiese deshacerme de esos veinte individuos, el problema seguiría siendo Ashura mismo...
    Mara debía sentir mi tremenda molestia, esta prueba; si se le podía llamar así, era la primera que no le veía genuina salida plausible. Las otras requerían ingenio, honestidad... perspicacia. Yo pensaba que aquí, al combatir, fuese un digno duelo dónde me llevara al límite como peleador, pero así...
    —Argh... Esto es absurdo, y lo sabes—. Dije de pronto hacia el Dios, irguiendome, bajando por un instante la guardia y observando con seriedad al Dios—. Tu hermano podrá estar mancillado por mi culpa, inclusive si el Humano cae, esas copias tuyas no serán nada para nosotros. Podrían pasar milenios enteros y aún así seguiríamos peleando tú y yo. ¿Qué quieres lograr, Ashura? ¿Tanta es tu determinación de destruir a tu hermano? Y si lo consiguieras... ¿Qué seguiría después? ¿Una momentánea victoria y después nada? ¿Acaso el que llegáramos hasta aquí no demuestra nada tampoco?—. Dije sin ser capaz de ocultar mi enojo, tal vez era muy atrevido hablarle así, pero es que ver de nueva cuenta cómo todo se me torcia tan rápido, tal como en un inicio pareció con Matahachi, también me estaba poniendo de los nervios, a qué mentir.

    Pero luego suspiré, negando.
    <<Intuyo que si no fuese por mí... Ahora mismo estarías completo. ¿Me equivoco?>>. Pregunté a Mara, serio, pero también un poco resignado con la situación.
    <<La verdad es que ha habido una gran pregunta que me ha estado rondando desde que me trajiste aquí... Intuyo que negaste la ayuda de Ashura de eliminarme porque eso estropearía la posibilidad de llegar al Tendō. Sin embargo... En un inicio este camino ibas a realizarlo tú mismo. ¿Cómo pretendías conseguirlo? ¿Porqué... te negaste a que me matara? ¿Sabías... que te iba a jugar chueco?>>. Continué hablándole a Mara, no había tono de culpa alguna, solo intentaba entender.

    <<No sé si en verdad está dispuesto a escucharme... No sé si de verdad las palabras le hagan entender. Admito... Que también me siento mal por provocarte todo esto, Mara>>. Añadí, de nuevo una disculpa mía hacia él... Pero a diferencia no era solo por sus acciones y demás. En esta ocasión, era de hecho por el detalle que por mi culpa, él tuviera que estar sufriendo esto... el de ser ahora mismo impuro.

    Por una vez pudiendo actuar con libertad, e irónicamente, de nuevo y ahora mismo, debe ser un espectador.
    <<No sé qué pueda lograr una fusión verdadera en nosotros... Ni el qué nos pueda suceder, no digo que busquemos ahora el modo, ni tampoco busco convencerte pero... puedo sentir que si hubieses podido llegar entero, el encuentro con tus hermanos no habría sido problemático... Y si suponemos que en verdad al eliminarme habría vuelto a hacerte completo... ¿Porqué elegiste negarte?>>. Pregunté una vez más, mirando el entorno, tratando de pensar qué hacer exactamente.

    Recordé lo discutido hace poco con Akihito... Todo lo que el propio Dios confesó, intuía también que al final de cuentas yo era pieza clave para conseguir atravesar todos los Reinos junto a Mara, pues por eso Rengo me dijo lo que me dijo, ambos entendieron la importancia del ritual de energía oscura en las Islas Oki, y supuse que al yo ser ahora un yokai, era necesario para conseguirlo, pues ya era como tal alguien con energía espiritual.

    En esos momentos me percaté tarde que de hecho, el temor que sentí cuando Ashura le ofreció a Mara el eliminarme, también dejé de sentir al Dios... ¿Puede ser..? ¿Que en esos momentos nuestras emociones se sincronizaron por un momento?

    Pero... Si en verdad alcanzar la fusión verdadera implicaba coordinarnos de ese modo... ¿Cómo lo lograriamos? Sería un milagro si genuinamente lo lograramos de forma prolongada, él y yo... Un dúo que simplemente nunca supo conectar por varios soles... ¿Y ahora debíamos hacerlo en cuestión de horas? Era una locura.

    No sabía qué hacer, ni mucho menos a dónde llevar el asunto. Mi lógica dictaminaba que solo me quedaba hablar con Ashura mientras seguíamos peleando, pero... Kato. Si caía antes entonces esto...

    Maldita sea.

    Ahí, Mara debía verlo con claridad si no había visto mis recuerdos ya. No había odio en mí: había frustración. No había un bloqueo como tal, no como el que sufrí ante Taiki o hace poco con Rengo. En mí, en esos instantes, estaba pensando... y mucho. Nunca fuí alguien precisamente inteligente como Kyogi, Hideyoshi o incluso Takano... Takeda. Pero si algo poseía era la experiencia ya; la de diversos sucesos, y la misma era la que me decía que tenía que detenerme un momento a recalibrar la estrategia, a reconsiderar las opciones y pensar si en verdad solo hablar podría servir. Podría parecer por fuera que yo era alguien muy emocional... y lo era, sí. Pero nunca fui ningún idiota, como Rengo. Nunca quise genuinamente inmiscuirme mucho en mis pensamientos porque sabía que los mismos me iban a torcer tarde o temprano... como acabó sucediendo.

    Ahora era diferente, y mucho. Sabía que, a su modo, contaba con los demás para lograr esto, sabía también mis virtudes y mis desventajas, sabía que seguir atacando a Ashura, esperando derrotarlo fuese determinante. Sabía que solo provocando la onda de expansión del Miasma era lo único viable ahora para destrozar a los demás Ashura, pero... Otro ataque de esos contra Kato y sería el final del camino...

    Pensé, pensé mucho. Mi mente iba de aquí para allá rápidamente. Y por detalles como esos es que siempre terminaba por lograr las cosas más impensadas.
    Sin embargo... Debíamos convencer al verdugo de que merecíamos pasar, a un guerrero... ¿En verdad contarle la historia sería suficiente?

    No tenía como consideración la fusión, porque como tal, aunque de seguro nos daría la fuerza para seguir adelante, aún estaba el problema del tiempo... Uno que ya no teníamos.

    Tampoco contaba ya con que Kato ganase, ese daño era muy grave, genuinamente había esperado que consiguiera derribar a unos cuantos antes de este momento.

    Tampoco veía viable dejar de atacar a Ashura para ir por sobre una de esas cosas, no veía lindo tener que exponer a Kato ante la fuerza de este hombre.

    Y pelear así... Solo nos dejaría estancados eternamente.

    <<Debe haber algo que no estoy viendo... ¿O posiblemente aún voy bien?>>. Dije mentalmente, pero aquello fué un pensamiento de mi parte, no era necesariamente hacia Mara, tampoco era porque de nuevo quisiera hacerlo todo yo, era porque así estaba trabajando yo. Así lo hacía frecuentemente... pensaba y pensaba... Hasta que decidía tomar un camino.

    Me mantuve callado un momento... Ahora pensando qué decir y el cómo. ¿Valdría la pena solo decir las cosas? ¿Era mejor entintarlo? ¿Dejarlo de un modo más crudo? ¿Y si elegía mal? ¿De verdad valía la pena considerarlo?

    No supe a dónde ir por un momento, y todo lo que pasó fue pensar por un instante en Rengo... en Shiori. Inclusive sin esperarlo, en los demás; aún si los mismos me odiaban con justa razón.

    Aquello me hizo reír un breve instante... Tal vez era lo mejor, intentar hablar al final de cuentas, después de todo, la cosa se estaba acelerando mucho...

    —Con respecto a tu pregunta... —inicié, mirando de nuevo al Dios—. Nunca dije que no fueses capaz de entenderlo, es solo que tus acciones y el tono de voz con el que hablas me hacen entender que... incluso hablando, no te vas a detener. Lo siento, pasa que aún sigo alterado por muchas cosas; creo que tienes razón, valdría la pena contarte un poco lo que sucedió a grandes rasgos, para que al menos entiendas un poco mejor lo que sucedió con tu hermano—. Dije, a lo que me quede callado otro momento y continué:

    >>... Hoshi Harima... Un yokai kitsune, con grandes poderes y con la capacidad de esquivar la muerte... ese fué el inicio de muchas otras cosas—. Inicié, aún mirando al Dios—. Mara se interesó en los humanos porque los mismos siempre han demostrado ser... Impredecibles. Hay quienes genuinamente son inútiles, pero aún a pesar de todo poseen alguna virtud, una que tal vez no quieren explorar, o que conocen y aún así no quieren aprovechar... Otros... Terminan ejerciendo dichas virtudes, y ni se dan cuenta que lo hacen. Sí, los Humanos son patéticos a su lado, porque por mucho que lo deseen, no pueden equipararse a ustedes, es tal como lo dijiste hace poco... no ha habido hombre que se equipare a un Semi-dios siquiera, yo estando en el lugar de uno puedo ver las enormes diferencias y la razón por la que dicen esas cosas, en serio... Pero hay algo más singular en los Humanos. Y esa, es la extraña capacidad de adaptarse, y a veces, en raras ocasiones, muy raras... Aparecen personas como él... Como yo—. Añadí, siempre manteniendo un tono firme y neutro.

    >>Personas que salen tanto de la media, que inclusive estén conscientes o no de ello, logran lo imposible. Este mortal aquí presente se llama Kato, y es literalmente uno de los soldados más poderosos de todo Japón. Su fuerza es temida como respetada por igual, puede enfrentar ejércitos y salir airoso. Él no necesita decir eso porque lo demuestra con sus acciones y batallas, yo mismo lo he visto, y por eso es que opté por traerlo. Sé que ahora debe ser irónico, pues no parece irle muy bien, sin embargo, estabas por decir algo cuando pudiste ver que resistió tu onda... Sabes que no es un mortal cualquiera... ¿Porqué te contienes en decir algo?—. Pregunté, y luego me señalé.

    >>Yo a pesar de todo nunca me tuve genuino cariño, al menos el suficiente para reconocer mis propias virtudes. Tal como dijiste, soy un mortal, sí. Pero a pesar de que estoy aquí por diversas circunstancias que coincidieron, he llegado hasta aquí, al Ashuradō. Soy un mortal que a pesar de tener que atravesar por todo esto, rodeado de cosas que apenas y soy capaz de entender y confrontar, no tiene miedo y aún sigue determinado a llegar hasta el final. Cuando cualquier otro ya habría flaqueado, Ashura... Si te digo todo esto es porque quiero que entiendas esto antes de comprender la razón por la que Mara decidió acercarse a los Humanos, pues justamente es por eso... Por casos como los nuestros que siempre se salen de la media, tanto, que termina siendo incomprensible. ¿Nunca te ha sucedido? ¿Al menos una sola vez?—. Pregunté, relajando la postura.

    —El humano allá desciende del yokai que mencioné en un inicio, por eso en sus venas corre esa sangre. Hoshi era alguien como yo... un individuo con una determinación y curiosidad tal que nada ni nadie lo detenía en su encrucijada por conocer todo lo que se proponía. En determinado punto... Mara se interesó en el clan Harima; de dónde él pertenecía, pues sabía que cada tanto, un yokai con un poder excepcional nacía en dicho clan, una entidad como él que debería obedecer a Mara, sin embargo... al ser un kitsune; seres que no obedecen a nadie, le dió curiosidad y... Aquello terminó siendo su peor error. Hoshi era capaz de cruzar cualquier límite gracias a esas ansias de conocimiento, y cuando tu hermano lo contactó, le enseñó varias cosas... Pero no era suficiente, pues él quería conseguir el poder de la inmortalidad; la verdadera... aún si él básicamente lo era; aunque debiese renacer una y otra vez. Por ello, quería el poder de una cosa... El poder de Kenmyōren, una de las tres armas sagradas. Hoshi sabía que tu hermano poseía ese poder, y esperaba que lo tuviera consigo... Se equivocó, pero eso no impidió que planificase el cómo aprisionar a Mara, cosa que conseguiría porque, sí, admitamoslo... Tu hermano decidió presentarse con la peor persona en el peor momento; con la intención de frenarlo e intimidarlo pero... le tendió una trampa—. Añadí, a lo que después suspiré—. Desde entonces... Aquello desencadenó todo lo que, hasta cierto grado, ha provocado lo que sucede ahora. Sé... que no es precisamente la mejor historia de todas ni deja bien parado a nadie. Entiendo tu frustración, Ashura. Entiendo la humillación, pues Mara mismo es el primero que lo sufrió por sobretodo. Se esforzó en recuperarse, en ser libre y castigar los que le provocaron lo que le hicieron. Pero a pesar de todo... su propia encrucijada de odio y venganza solo provocaron muchas más consecuencias y problemas de las que debieron. Sé que con esto queda la moraleja de que acercarse a los mortales no vale la pena... Pero no puede valer, puesto que de hecho los mismos mortales han ocasionado lo que ahora se conoce como el Eclipse, y... estás viendo a uno de los causantes—. Confesé, mirando directamente al Dios.

    >>Al final... Los Humanos pueden ser tan peligrosos como un Dios, sé que suena irrisorio, suena increíble. Pero es la verdad... Yo ya soy también una prueba de ello... Y aunque podrías esperar que te diga que el poder de un Dios es increíble, la realidad es que para mí... No me provoca nada. No hay placer, no hay alegría, no hay pena, pero lo único que hay ahora es la nada misma. Hay razón en que las entidades como ustedes jamás debieron hacer contacto con los mortales, pero ya es muy tarde para cambiar eso... Pues aunque todo parezca solo tragedia, la realidad es que he podido ver y entender que... A veces, no nos diferenciamos mucho—. Añadí, mirando a un lado un instante.

    —Hace poco... El mismo kitsune, Hoshi. Reveló haber estado arrepentido por lo que le hizo a tu hermano hacia tanto tiempo, no solo había cambiado si no que había reconocido que sus acciones no hizo más que provocar más daño del bien que originalmente pretendía hacer. Él tuvo a alguien importante que sufrió mucho por sus acciones; otro mortal, Rengo. Entiendo que te resulte irrisorio la clase de relación que tiene tu hermano con él, pero... En realidad son de esas cosas que si no experimentas, no creo que puedas comprender toda la dimensión de complejidad que es aquello. Aquél humano en realidad quería liberar a Mara de su prisión, inclusive si conocía sus verdaderas intenciones. Mara confío tanto en él porque dicho mortal jamás quiso hacerle daño, ni mucho menos utilizarlo, simplemente... Todo se demoró tanto, pero tanto tiempo que al final... el cariño fué emergiendo—. Añadí, volviendo a ver al Dios—. Y con todo eso... La perspectiva de las cosas cambian, entre ellos las del mismo Hoshi, y sabiendo que todo aquello era genuino, optó por redimirse, cediendo su propia inmortalidad para mantener con vida el cuerpo del mortal, y siendo una de las razones por las que yo estoy aquí, para recuperarlo junto a Mara. Es por eso que no me puedo dar por vencido, Ashura, esto va mucho más allá que solo un conflicto personal. El mundo está muriendo... Y no puede continuar así—. Dije, decidido nuevamente.

    >>Yo no solo soy el causante de que el Eclipse exista, si no también de que tenga que ir por el alma de dicho mortal. Pues también soy un yokai, uno nacido del odio puro, uno que alcanzó a ser tan elevado como para matar a dicho mortal que consideraba como un verdadero amigo. Es por eso que me es inevitable expresar molestia al verte ahora, pero... también lo entiendo. Ver cómo lo que conoces se tuerce por una sola decisión... por unas pocas personas, ver cómo humillan a tu estirpe y juegan con el mismo como si fuese un juguete... es horrible. Pero basar tus acciones en odio no te llevará a nada, entiendo que quieras hacer pagar, en serio; sé perfectamente cómo se siente... y he ahí la razón de mis preguntas iniciales. No son preguntas para que te apiades y nos dejes avanzar al siguiente Reino, son preguntas dignas de realizarte para que entiendas que esto no nos llevará a ninguna parte. Si quieres podemos seguir peleando hasta el fin de los tiempos, pero si inclusive lograras matarnos... ¿Qué significa que vas a ganar con eso? Yo... que sufrí ese mismo grado de odio visceral... Entendí tarde que simplemente no deja nada al final, sí, hay gozo inmediato... pero simplemente es uno que no lleva a nada después, ya que encima también es un gozo breve y pasajero—. Dije, apretando los puños, ahora era cuando veríamos qué se lograría con esto...

    —Ashura... Mara pudo volver aquí porque un par de Humanos hallaron el modo de liberarlo de todas maneras, con genuino desinterés, con la intención de que el equilibrio se restaure. Yo estoy aquí porque básicamente algunas cosas coincidieron y nos provocaron una accidental fusión. Aún así, este camino está resultando como una penitencia, y sigo dispuesto a recorrerlo en su totalidad. Por favor, solo déjanos continuar. El tiempo se agota... Algunos están consiguiendo redimir los errores del pasado, y yo no quiero quedarme atrás en eso—. Sentencié decidido, ahora solo me quedaba a observar la reacción de Ashura...
     
    • Ganador Ganador x 3
  14.  
    Amelie

    Amelie Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    12 Enero 2005
    Mensajes:
    8,859
    Pluma de
    Escritora
    Ashura sonrió ante las palabras de Kuroki —Claro que es absurdo. ¿Una pelea entre Dioses? nadie puede matarnos, ni entre nosotros— señaló a Kuroki — incluso tú, que eres una parásito dentro de un Dios ahora conoces el verdadero significado de ser indestructible, y con poco tiempo bajo nuestra piel lo has entendido —bajó su mano lentamente para después mirar a Kato — Nosotros podemos pelear por milenios y de ellos ya habrán muerto centenares de sus descendientes sin que nosotros nos demos cuenta —miró nuevamente a Kuroki — Mi objetivo no es ganar ante mi hermano; él y yo somos iguales. Los Shin Tenma somos un conjunto, nos necesitamos. Tú eres el elemento sobrante, el que está reduciendo a mi hermano.

    Mientras Ashra hablaba, la mente de Kuroki ya lo sabía. Se había vuelto un ser humano más abierto a las posibilidades, más perceptivo a las emociones y motivaciones ajenas. Así que las preguntas hacia Mara fueron concisas.

    "Me negué porque tenía miedo de ir solo" admitió Mara "Al volver con mis hermanos, recordaría mi pasado; me sentiría pleno a su lado, con mayor poder y con respaldo de mis tres hermanos" decía con franqueza en la mente de Kuroki "Al ser inmortal, el tiempo deja de ser un problema; podría estar conversando con mis hermanos una eternidad y ya sería tarde para ayudar a Ren" dijo mientras Kato se preparaba para la siguiente ola de ataques "Contigo puedo permanecer realista, enfocado" El peso de aquella fusión parecía haber sido una burla del karma; pero se convirtió una prueba.

    "Yo sólo quiero elegir; no me sirve el poder si dejaré de sonreír por ello"

    La voz de Rengo resonó en la mente de ambos; a recuerdos de Mara "Sé que si no lo intento, viviré infeliz mi inmortalidad recordando a quién olvidé ayudar"

    —Este Reino representa a los Dioses y humanos —agregó Ashura antes de prepararse para atacarlo —Hay maldad y bondad en un equilibrio perfecto. Tú y Mara ahora son una abominación, algo anti-natura. Por eso debes morir, humano; así mi hermano volverá junto a nosotros.

    Mara sintió la frustración de Kuroki, el conocía a su hermano Ashura; pero esta prueba era diferente a las que siempre hacía, y era porque debía enfrentarse a él "Me negué a que mi hermano te matara porque Rengo confió en ti" agregó a su confesión "Y tus memorias"

    Mara llevó a Kuroki a un día en Kamakura; cuándo Kohaku decidió guardar secretos causando confusión en Kuroki al no ser incluido, y que posiblemente por ello, Kuroki y Rengo separarían sus caminos, así cómo habían forzado la separación con Natsu. Fue en ese momento que Rengo le dijo a Kuroki que era merecedor de su confianza, qué él entendía su preocupación por él pero que no podía traicionar lo que Kohaku había hablado en confidencia en la escalinata que conectaba con el Santuario.

    "Recuerdo que yo estaba en la mente de Rengo reclamándole que ni tú, ni Kohaku, ni siquiera Yuzuki debían dictar sus acciones. ¿Quiénes eran ustedes para hablarle a él de temas espirituales? " se burló Mara recordando aquel berrinche que lo llevó a frustrarse tanto con los Minamoto "Rengo ya en esos momentos no tenía sus emociones, y estaba dispuesto a sacrificarse por la misión de los Minamoto" dijo aun con rabia "Pero tu le dijiste algo, y hoy quiero recordártelo"

    "Regresaré a esto aunque no lo desee... así que llegaré al fondo, pero lo primero que quiero hacer es seguir aquí, contigo, quiero ver a Kohaku más tranquilo, verlos más estables, verlos más unidos y decididos... una vez eso suceda, tomaré mi rumbo para desarrollar lo que puedo desarrollar. Una vez me haya hecho lo suficientemente fuerte, armado y listo, entonces es cuando al fin podré volver para acabar con esto... solo espero no sea tarde para entonces"

    "Ya eres suficientemente fuerte; listo y estás armado junto a mí" Soltó una carcajada "Hazte responsable de las palabras que le prometiste a Ren" bufó molesto "Porque en aquel momento me equivocaba al juzgarte; te recriminaba que abandonaras de esa manera a tu amigo que ya no era el mismo. Allí los comencé a odiar a todos ustedes... pero tu querías averiguar que era lo que le había sucedido, y ahora entiendo que no podías hacer nada al respecto" admitió "Yo en ese momento estaba igual que tú, sin saber que hacer. La única diferencia era que yo estaba atado a esa espada y ahora junto a una mente que no me dirigía la palabra"

    Mara había sido nulificado a la par de las emociones de Rengo. Por más que hablara en su mente, este era ignorado.

    Kuroki comenzó a hablar hacia Yasha y este escuchó.

    —Eres un humano que cree que habla con un igual; conocer tú lugar en la gran rueda es importante. Demuestra que aun no has perdido el respeto a los superiores —atajó ante la queja por su forma de hablar. Después continuó escuchando atentamente.

    Miró a Kato cuando Kuroki le preguntó por su juicio hacia el mortal.

    7021a4ea07b25933f8518fcc29a0eac1.jpg

    Lo vio sangrar mientras sus manos habían sido despojadas de armamento y sus copias se abalanzaban hacia él. El rostro de Kato no demostraba miedo, se movió a través de sus enemigos y logró recuperar sus armas para después impactar violentamente sobre uno de ellos; cortándolo en dos. Y así, Kato fue esquivando ataque tras ataque, cómo si no fueran nada.

    Ashura volvió a mirar a Kuroki, escuchó la verdad sobre la humanidad y negó ante su pregunta; pues esto era lo más cercano que había estado con humanos que aun tuvieran vida.

    Cuando Kuroki mencionó que en Kato corría sangre Yokai lo hizo sonreír y afirmar, explicando el por qué podía hacer tales hazañas.

    Kuroki explicó como Hoshi encerró a Mara y este carraspeó "Oye... más cuidado, yo también puedo insultarte ¿Te acuerdas?" dijo sobre sus palabras sobre él, pues casi que lo trató de tonto por caer en la trampa de Hoshi; pero no podía alegar al tema, pues claro que había caído en aquella trampa.

    Ashura clavó su mirada cuando Kuroki confesó ser uno de los causantes del eclipse, sus miradas se cruzaron y se mantuvieron firmes mientras la onde de expansión de Ashura fue nuevamente esquivada por Kato para su desprecio —Un humano no puede ser tan peligroso como un Dios —le reprochó para después seguir escuchando.

    —La complejidad de los humanos se debe a su naturaleza decadente; poseen tan poca vida que poco se detienen a entender. Prefieren sentir —Aseguró Ashura —Nosotros no podemos hacerlo, el sentir demasiado no nos hace neutrales; es por ello que algunos Dioses son exiliados de sus reinos, yo estoy tratando de salvar a mi hermano de ese destino —señaló a Kuroki —No puedo permitir que mi hermano sea corrompido porque un grupo de humanos no quieren aceptar la muerte de otro. El eclipse nos beneficia a nosotros, y tal vez deba agradecerte por ello, humano.

    "Maldita sea, Ashura" se quejó Mara mientras ambos atacaron con gran fuerza; Kuroki logró equivar un ataque que hizo retumbar el suelo; y Ashura bloqueó un ataque que logró hacerlo retroceder ligeramente. Ambos se separaron junto a la onda expansiva causada por Kuroki la cual dañó a algunos de los enemigos de Kato e hizo caer a uno que ya estaba gravemente herido. Dos menos.

    Ashura miró hacia Kuroki —Mara...— pero se dirigía a su hermano — ¿En verdad sacrificarías todo por ir tras el alma de un simple humano? ¿Son ciertas las palabras de este humano o nuevamente te han aprisionado?

    Kuroki sintió como Mara nuevamente tomaba el control del cuerpo "Gracias, Kuroki. Yo no quería dialogar con el terco de mi hermano" dijo antes de recuperar total motricidad de aquel cuerpo.

    —Si, soy consciente de lo que perderé al traicionar mi posición por un simple humano — Admitió Mara.

    —Cometes un grave error, hermano. Sabes que los siguientes reinos no son nuestro dominio, deja que los demás arreglen el desastre que han hecho los humanos, nosotros no debemos interferir. Lo sabes — agregó Ashura.

    —Kuroki dice la verdad, todo se desmorona, incluso nuestros reinos ¿En verdad crees que esos temblores terminarán? Si debemos proteger el equilibrio ¿No crees que es momento de intervenir? —preguntó Mara.

    —Un humano no marcará ninguna diferencia. Lo que haces es un capricho.

    —No es un capricho... es una promesa —le aseguró Mara mientras su cuerpo comenzaba una nueva transformación.

    30c98a259bcf9300d9a22fc29b7eba6c.jpg

    Ashura suspiró y extendió su mano señalando al campo de batalla con Kato, su palma mirando al cielo —Entonces acaben la prueba. Yo los observaré sin interrumpir. No los dejaré avanzar si no son capaces de derrotar enemigos tan débiles.

    Mara afirmó —Eso, hermano. Es un verdadero capricho— se burló Mara devolviéndole el control a Kuroki.

    Ashura se cruzó de brazos.
     
    • Ganador Ganador x 3

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso