Ikai

Tema en 'Guerras Genpei' iniciado por Amelie, 22 Enero 2026.

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    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master

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    Kohaku Ishikawa

    "Tengo la misma sospecha, Kohaku: que esa mujer posee el poder de Kagatsuchi. Presumiblemente lo obtuvo de su Kirin; no sabría decir cómo lo hizo, pero no veo otra fuente de la cual conseguirlo."

    Por un tiempo permanecí meditabundo ante las palabras de Togashi y rememoré las sospechas que había intentado hilar hacía poco, de mi conversación con Byakko.

    —El Kirin apareció frente a Kaji Ishikawa en su peregrinación por los montes sagrados, su búsqueda por resucitar a Byakko, y en ese momento también lo interceptó un yokai, un zorro que intentó engañarlo para que atacara a Kirin. ¿Tal vez... siempre fue su objetivo? Pero... ¿esto significaría que Kyogi mató a Kirin?

    Habían matado a Amaterasu, así que no me extrañaba demasiado. Pero, así como en aquel caso, en este la energía de Kirin debía haberse trasladado a otro sitio. ¿Kyogi era quien tenía el poder de Amaterasu? ¿O lo salvaguardaba alguien más? Mi intento frustrado por comunicarme con Amanozako me recordó otras de sus palabras anteriores: había dicho que su hijo estaba en un lugar al cual ella no tenía acceso, como el infierno al cual habían invocado a Hachi... o como aquí.

    Eventualmente nos explicó un poco sobre el origen y la conformación de aquella extraña espada que poseía Akihito. El trabajo de los herreros me era por completo ajeno, y mi asombro fue evidente al descubrir que esta katana, también, era una creación de Hoshi Harima. Sangre de yokai en la aleación...

    Mi pregunta a Kyogi fue evidentemente ignorada y se burló. Sus intenciones me traían sin cuidado, sólo rescaté que parecía conocer los modos de Amanozako. ¿Por... Saizo Honda, tal vez? Los recordaba juntos en los recuerdos de la muerte de Hotaru, y Saizo fue uno de los yamabushi que ofrendó su ojo. Amanozako se había mostrado reticente a hablarme sobre Saizo.

    Poco después, otro hecho llamó ampliamente mi atención: no percibí mi energía disminuirse tras la creación del talismán. Miré alrededor, a esta extraña caverna de miasma. ¿Tan poderosa era aquí la energía oscura? En cualquier caso, eso me beneficiaba enormemente. Sin dudarlo, retrocedí y me dispuse a crear más talismanes, enrollando la manga del haori de Takeda y utilizando la daga de obsidiana para cortar un tajo en mi brazo del cual brotara la sangre suficiente. Dolía. Mientras estaba en eso, Kyogi invocó otra criatura y la degolló. Otro kami asesinado. El germen de una idea echaba raíces en mi corazón, en mi cuerpo. No podíamos permitir que esta mujer siguiera causando estos estragos a su antojo. No podíamos.

    Me incorporé, con los talismanes doblados sobre sí en una mano, y repasé a Riku y Hideyoshi con las facciones algo comprimidas. ¿Qué... se suponía que estaban haciendo? Me dispuse a repartir los papeles entre todos, implorándoles que los conservaran a buen recaudo, que Kyogi no pudiera verlos, y que tenían la opción de intercambiarlos si así lo deseaban. Estaba en eso cuando Akihito me habló.

    "¿Eres capaz de ver algún punto débil de esta estructura? ¿Puntos específicos en grietas, algo?"

    —Lo que puedo ver son los rastros de energía espiritual —expliqué, pese a todo con calma, y le señalé a los pies de Kyogi—. Por su cuerpo discurren... hilos, y esos hilos continúan por el suelo. Imagino que pueden considerarse concentraciones de energía espiritual, pero no estoy seguro de que sean puntos débiles. Sin embargo, si de alguna forma Kyogi es todo esto, ¿quizás esos hilos puedan ser como... sus venas? —Miré alrededor, pensativo—. No creo poder manipular el miasma, pero planeo intentar interactuar con él.

    Recorrí a mis compañeros con la mirada y alcé la voz para todos. Me daba igual que Kyogi me oyera, de todas formas ya debía conocer mis habilidades al ver los talismanes.

    Necesito algo de su sangre —pedí, en general, guardándome el último talismán dentro de mis ropas—. Si consigo su sangre... tal vez obtengamos una ventaja. Kyogi posee control sobre Kioto y el miasma, pero la energía espiritual se ramifica en todas direcciones y acaba concentrándose en ella. Creo que debemos atacarla de frente.


    Según mis registros, Kohaku aún tenía ocho talismanes disponibles de los diez totales. La distribución va así:

    Talismanes de protección en: Akihito, Ginko, Riku, Yuzuki, Kohaku.

    Papeles en blanco en: Togashi, Hideyoshi, Aoi.

    yo al ver que no pierde vida máxima con el talismán


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    Bruno TDF

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    Togashi Takemori

    Para dar otra gran muestra de su confianza, la mujer esquivó sus ataques con los ojos cerrados. Su katana ni siquiera logró rozar la Lanza de los Cielos, nada pudo hacer ante la velocidad perfecta de su oponente. Togashi miró de reojo la mano apoyada femenina en su hombro y luego conectó nuevamente con los ojos de Kyogi, cuando ella citó su nombre y luego le replicó con que no soportaría los secretos que le había reclamado. Y sin darle tiempo a más, los alejó a él, a Akihito y a Riku con una ola de miasma, que los depositó con amabilidad junto a los compañeros que se habían mantenido al margen. Ese trato consistió en otra burla hacia ellos, lo supo bien; un movimiento que se asemejaba a las olas del mar dejando caer algas en la orilla.

    Con eso, quedó neutralizada su idea de arrebatarle la lanza y, al mismo, verificar con ayuda de Akihito y Riku qué efectos podía tener Jinsei sobre ella, ahora que sabían que esa katana disipaba miasma. Kyogi tenía unos reflejos sobrehumanos.

    La mujer, tras responder entre risas a la curiosa acción de Ginko y la experimentación de Aoi con el suelo; procedió a amenazar a Akihito, lo que hizo que instintivamente interpusiera parte de su cuerpo frente al joven, ante la posibilidad de otra llamarada. Sin embargo, Kyogi no buscó dañar su físico, sino su moral, sus esperanzas. Aunque el rostro de Togashi se mantuvo impasible en todo momento, no pudo evitar abrir un poco más los ojos ante el ente que surgió, invocado por el miasma. Vio a un individuo humanoide de considerable tamaño, quizá de las dimensiones de un oni, pero que imponía con su presencia a pesar de lo terriblemente herido que se mostraba. Su cuerpo estaba magullado por una ardua batalla, y pensó que estertores de luz latían allí, en aquel cuerpo. Akihito, ahora a su lado, exclamó al ante lo que estaba por acontecer: había reconocido al ente, al cual habían mencionado hace unos instantes, contándoles que había intentado ayudarlos antes de que terminaran todos allí.

    Kyogi les dijo que era un kami, llamado Tenjin… Después de matarlo como si nada, para luego entregarlo al miasma.

    Togashi se quedó observando el lugar donde el cuerpo del dios fue tragado, procurando disimular la conmoción que la escena le había provocado. Volvió a tomar una larga bocanada de aire, mentalmente repasó las palabras de Keisho Okudera mientras regulaba su respiración. No importaba cuán fuerte fueran los golpes, qué tan impiadoso fuese el calor de la llama. En esa guerra, alguien debía mantener su alma templada, y aquello debía ser el peor enemigo de la cruel mujer que ahora les proponía un macabro juego de muerte y dolor. Siempre buscando quebrarlos, siempre queriendo arrastrarlos a la desesperación para su propio deleite.

    Mientras Riku se aproximaba al miasma para tocarlo en algo que pareció una caricias, Togashi observaba los movimientos de Hideyoshi, quien había empezado a moverse alrededor de Kyogi con actitud analítica, también experimentando con el suelo. En ese proceso, le hizo una pregunta que le pareció crucial:


    ¿Y de qué mundo viene ese tiempo del que dispones en tanta cantidad?


    Kyogi los tenía allí encerrados, pero… ¿Seguían en Kioto? ¿Habían estado todo ese tiempo en la auténtica Kioto, para empezar? Si en realidad habían sido arrastrados a otro mundo donde la voluntad de Kyogi era ley, ¿cuál era el punto de llevarlos a ellos? Si esa mujer controlaba todo con tanta facilidad aparente, ¿por qué no ir a por el último de los Minamoto, o por guerreros como Kato, que suponían un enorme peligro?

    Prestó atención a la pregunta que Akihito le hizo a Kohaku, aprovechando la cercanía. A Togashi tampoco lo había dejado ajeno la burla previa de Kyogi sobre la visión de Ishikawa, cuando mencionó la pérdida de su ojo y un nombre que no reconoció, Amanozako. Supuso que a eso se debió el interés de Akihito sobre su posibilidad de encontrar puntos débiles en la estructura que los rodeaba, aunque Togashi también pensó en la daga de obsidiana. Cualquiera fuese el caso, y tras guardar con disimulo un papel en blanco que Ishikawa le entregó; éste procedió a contarles que tenía la capacidad de ver rastros de energía espiritual y que, por otro lado, había visto hilos surgiendo de Kyogi, los cuáles se extendían por el suelo. Aquello le recordó al funcionamiento de su disco de obsidiana sobre los metales, pero no había visto cosas como hilos surgiendo de… aquel ser.

    Alzó una ceja cuando dijo que necesitaba la sangre de Kyogi, pero luego ésta descendió pronunciadamente a la propuesta de atacarla de frente; lo que dejó en evidencia su desconcierto. Atacarla de frente era exactamente lo que acaban de intentar Akihito, Riku y él, sólo para que Kyogi les demostrara con velocidad y gracia que aquella no era una vía de acción.

    Las confrontaciones directas, ya sea físicas o verbales, han demostrado ser infructuosas —respondió, sereno, mirando a Kyogi desde la distancia; sus palabras fueron en parte también dirigidas a Yuzuki, que en ese momento también tocaba el suelo mientras respondía a Kyogi—. Un arma divina, el poder del fuego, el miasma que responde a ella: ni siquiera un Dios pudo hacerle frente… Conseguir su sangre es una misión colosal, si es que hay sangre en ese cuerpo… —se detuvo en los ojos de Kohaku con fijeza— ¿Para qué la necesitas? Si tenemos que obtener aquello, sólo puede hacerlo alguien de cuya presencia no sea plenamente consciente —se llevó una mano al mentón, pensativo... y preocupado—. Debimos haberla rodeado entre todos desde un principio, fragmentar su atención en varios oponentes... No para derrotarla, sino para recolectar información...

    >>Si algo de humanidad le queda... era cuestión de tiempo de que cometiera un error. Su poder no es absoluto, pues no ha podido hacerse con el cuerpo de Rengo... Kuroki... Él no está luchando a su lado...

    Y los espíritus de Jinrai Sasaki, Takami Azai y Kenshin Takemori le habían dado fuerzas para luchar, había elevado por lo alto la moral y el amor de su espíritu y el de sus hermanos. Kyogi, que sólo buscaba romperlos por dentro... jamás habría ideado algo como eso...
     

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