Ciencia ficción La Gran Catástrofe IX Explorando una Pesadilla

Tema en 'Novelas' iniciado por Reydelaperdicion, 4 Noviembre 2025.

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  1. Threadmarks: El planeta de las abominaciones
     
    Reydelaperdicion

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    Título:
    La Gran Catástrofe IX Explorando una Pesadilla
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    14
     
    Palabras:
    5433
    Saludos. Parece ser que hubo un error en la publicación de la historia y me salté un capítulo, publicando el número 12 en lugar del 11. En fin, cosas que pasan XD. Por suerte evitamos más tragedias y pequeños spoilersillos rápidos, pero bueno, supongo que eso me pasó por irme a las apuradas a cenar en año nuevo y no esperarme a tener una franja de tiempo más razonable para postear el capítulo correcto.

    No voy a perder mucho más tiempo en felicitaciones y coso. Feliz año 2026, 27, navidad, día de la raza o lo que sea.

    Un abrazo también a mi gran amigo Manuvalk quien me notificó rápido que el capítulo que publiqué era el 12 en vez del 11. Intentare que no se me produzcan más deslices como este XD.

    Y un abrazo a todos aquellos que estén llegando ya sea este año o cualquier otro a esta historia. Sin más para decir, dejo el capítulo.








    El planeta de las abominaciones:


    — ¡Fuego! — la orden de la subcomandante de ER no se hizo esperar.

    Al mismo tiempo, los doce tripulantes que iban en esa misión empezaron a disparar sus armas contra los tres enemigos que habían quedado frente a ellos. Allecreod, siendo el único que no contaba con un rifle, no podía dejar de pensar si lo que tenía en frente serían aquellas abominaciones descritas por su antepasado. Los disparos fueron en dirección a esos monstruos bípedos que se les habían cruzado. Al estar algo lejos, algunos pasaban de largo, mientras que otros sí llegaban a impactar en el cuerpo de los enemigos, quienes se movían en zigzag intentando acercarse sin éxito hacia ellos.

    Un tiro en la cabeza que impactó directo en el centro de la frente atravesó el cráneo de una de esas criaturas, y con eso bastó para arrancarle la vida de su ser.

    — ¡Su cráneo es frágil! — gritó la joven Breiner, autora del disparo realizado — ¡Disparen a esa zona!

    Siendo dos criaturas las que habían muerto con tanta facilidad con un tiro certero en la cabeza, solamente eso les bastó para comprobar la teoría de su compañera. Si bien, no era una matanza lo que buscaban, no tenían deseos de verse en problemas por culpa de esas criaturas extrañas que les dieron la bienvenida. Los soldados levantaron los cañones de las armas un poco más alto y dejaron salir ráfagas contra esos monstruos, solo para ser sorprendidos por lo que vendría después.

    Esos seres movieron la cabeza para dejar sus rostros mirando hacia el cielo, al mismo tiempo que cubrieron su cuello con los brazos. La enorme mayoría de disparos que no fallaban en su blanco fueron a impactar en la parte inferior de la mandíbula de esos depredadores, y para sorpresa de todos ellos, no fueron capaces siquiera de penetrar en su piel. Cesaron los disparos para evitar sobrecalentar sus rifles demasiado rápido. Los enemigos no bajaron la cabeza, y eligieron correr hacia la izquierda para ponerse a refugio entre los árboles que estaban allí.

    — Díganme que no vimos eso… — Iker se mostraba un poco asustado — ¿Sus mandíbulas atajaron todos nuestros disparos?

    — Tal vez no tengan un cráneo tan frágil después de todo — Airin se mostró preocupada — Eso significa que no debemos dejarnos morder por ellos.

    — Agrúpense — la figura de autoridad del grupo los quería cerca — Un círculo y miren cada uno en toda dirección posible.

    Obedeciendo sin rechistar a quien estaba a cargo, la tripulación completa formó un círculo irregular, pero en donde tenían a todos los soldados mirando en cada uno de los puntos cardinales de su posición, incluyendo a un par para que miraran hacia arriba.

    — ¿Regresamos a la nave? — Winter creyó que sería prudente e ideal — No podrán entrar allí.

    — Si intentan subirse, solo bastaría despegar para darles una sacudida — Allecreod lo pensó desde la lógica — Natasha, es tu decisión.

    — No podemos ceder tan fácilmente, acabamos de llegar — la subcomandante se veía frustrada con la situación — Recuerden que vinimos aquí porque sabemos que ese mensaje tuvo que ser enviado por un ser vivo, ya sea que fuera verdad o no lo que dice su contenido. Hay que averiguar quiénes están detrás de todo antes de que podamos salir de este lugar.

    — ¿Le serviremos a nuestro mundo si estas criaturas nos matan? — Ulrik confrontó a la mujer.

    — No, pero se gastó mucho dinero para nuestra tripulación y partida, no podemos regresar con las manos vacías — Natasha lo pensaba desde el punto de vista de las consecuencias — ¿Cómo crees que reaccionará la gente si descubren que todo el dinero que se destina para formar esta clase de escuadrones no resulta en nada bueno?

    — No son la gran cosa, se mueren de un tiro en la cabeza — Nova buscaba apoyar a su ídolo — Tenemos que apuntar bien, por más miedo que den esas cosas.

    — Breiner, quiero que tú, Allecreod, y los dos Lakor apunten a la cabeza — Natasha reorganizó a su escuadrón — El resto de nosotros disparará para mantenerlos a raya. Ustedes usen bien sus disparos para eliminar a esas criaturas.

    — No eliminaremos nada si no salen de su escondite — Arick pensaba con pesimismo — No sabemos si han trepado los árboles o si se preparan para lanzarse desde tierra firme.

    — Mira bien y verás que están allí arriba — Jessica logró ser la primera en divisarlos.

    Guiados por lo que dijo su compañera, el equipo completo levantó la vista hacia los árboles con las hojas de color anaranjado, las cuales servían de camuflaje al combinar casi perfectamente con el color de la piel que llevaban por fuera. Desde un frondoso conjunto de hojas se podía ver como tres lenguas gruesas empezaban a descender, claramente un intento de aquellos enemigos para tantear el terreno. La impresión recorría por la sangre de todos los soldados, algunos de ellos sintiendo asco y otros sintiendo terror al ver lo poderosos que podrían llegar a ser.

    Iker sentía como unas gotas de sudor empezaban a formarse en su frente. De forma sorpresiva, había sido capturado hacía unos minutos atrás, e incluso lo podían levantar por los aires. El miedo de que se repitiera esa experiencia lo hizo retroceder un poco, mientras su rifle apuntaba hacia arriba.

    — No abran fuego, están bajando poco a poco, esperen a que estén más cerca — Natasha observaba como se tomaban el tiempo.

    Mientras más tiempo pasaba, más se impacientaban los soldados. La sensación que tenían al ver como esas lenguas descendían poco a poco de las copas de los árboles cual si fueran un animal acechando a su alimento no les causaba nada de confort. Las tres lenguas partieron desde lo que parecía ser el mismo árbol, pero con el tiempo, se estaban distanciando cada vez más. Los soldados estaban esperando por la orden para poder atacar, puesto a que no querían ser sorprendidos mientras estaban en un movimiento ofensivo.

    Natasha colgó su rifle a las espaldas para reemplazarlo por su pistola con silenciador, creyendo que podría meter un tiro preciso cuando fuera el momento de atacar. Nadie más siguió su ejemplo, y la expectativa seguía reinando en los soldados, hasta que la propia mujer consideró que estaban a una altura bastante prudente. Sin dar la orden a los demás, Zafiro disparó una bala de su pistola, logrando impactar justo en la larga lengua de uno de esos seres, escuchando un chirrido de dolor mientras esta empezó a bambolearse como si fuera un atrapasueños metido en un tornado. El ver que una bala de ese calibre no había partido la lengua o siquiera la había atravesado, pues logró notar que rebotó al impactar contra su objetivo, verdaderamente le hacía temer por el resto de la misión.

    — ¡Disparen, están cerca para que abran fuego! — dio la orden que muchos ansiaban recibir.

    La cercanía de las lenguas con los soldados permitieron que una gran cantidad de balas de calor pudieran impactar contra los blancos que habían tomado, y los quejidos de las criaturas no tardaron demasiado en presentarse. Mientras los soldados disparaban, esas lenguas se movían frenéticamente para tratar de complicar la tarea de la batalla. En un segundo, Jessica y Sky terminaron por perder sus rifles cuando las poderosas lenguas de los enemigos lograron enrollarlos y arrojarlos hacia el río.

    — ¡No! — Jessica miró viendo como salpicaban las armas al caer en la corriente de agua.

    — ¡Dos armas perdidas! — la subcomandante Zafiro no podía creer que mostraran tanta inteligencia en combate — ¡Saben cómo tienen que enfrentarnos! ¡Disparen a las copas de los árboles, intentemos apartarlos de allí!

    Las dos chicas que acababan de perder sus rifles, quedándose sin esa clase de armas hasta que pudieran tomar una nueva de la armería de la nave, optaron por irse al final de la línea, mientras el resto de sus compañeros abría fuego intentando atinar un disparo mortal contra los enemigos. No había pasado ni una hora desde que estaban allí, y los seres de aquel mundo ya los habían fastidiado bastante. Una lluvia de disparos de calor se concentró sobre uno de los árboles, y varios gritos de dolor se escucharon, hasta que un movimiento rápido que sacudió las ramas los detuvo al aterrarlos. En seco, dos de los tres enemigos a los que se estaban enfrentando cayeron y golpearon el suelo muy violentamente.

    A simple vista, uno de ellos tenía una herida de bala en el cráneo. El otro había caído con la cabeza apuntando hacia el otro lado. Se encontraba tendido en el suelo, pero no tenía una herida visible.

    — ¿Estarán muertos? — Tyson preguntó, acercándose con la mira de su rifle en alto.

    — Asegurémonos de que no se vayan a levantar — Natasha habló, mientras se movía al frente junto a él — Arick, tú y yo revisaremos al primero. Allecreod, acompaña a Tyson a ver al segundo. El resto no le pierda la vista al tercero, todos contamos tres lenguas.

    Por defensa personal, Jessica y Sky tuvieron que tomar las pistolas, con precaución para asegurarse de que tendrían algo con lo qué devolver los ataques. Iker, Nova, Winter, Airin, Kite y Ulrik las protegían mientras tenían la mirada en alto esperando alguna represalia más. Mientras tanto, Natasha y Arick ponían sus pies con sumo cuidado alrededor de la primera de las criaturas. Un tiro limpio en la cabeza le dejó un agujero notable en el cráneo, pero Arick eligió no correr riesgo y dispararle otro para asegurarse de que no se iba a levantar.

    — Una baja confirmada — Arick habló para su comandante.

    — Me encargaré de que este tampoco se levante — Tyson estaba decidido a hacer lo mismo.

    El joven Zima empezó a abrirse un poco de su posición, buscando la manera de apuntar al cráneo sin fallar. La orientación del cuerpo del enemigo le dificultaba el ángulo por tomar, pero creía que unos pasos más serían suficiente para poder tener la posición de puntería ideal. Fue entonces cuando el enemigo se puso de pie con agilidad, y sacó su lengua a una gran rapidez en contra de Tyson. El joven soldado quiso defenderse, pero la enorme lengua de aquel monstruo le envolvió el cuello, y estaba empezando a llevárselo a su posición.

    — ¡Ayúdenlo, lo atrapó! — Airin se horrorizó al ver como capturaron a su compañero.

    — ¡Dios, no puedo! — Iker sentía sus brazos temblar mientras intentaba apuntar contra el enemigo.

    — ¡Tyson, sigue resistiéndote! — Natasha estaba lista para defender a su soldado.

    El joven quería mover las piernas para frenar su arrastrada hacia el enemigo, pero todo terminó cuando el monstruo que lo atacó recibió la punta de la lanza en su sien. Allecreod logró calcular bien el ángulo y altura de su tiro, lo que le permitió lanzar su arma y clavar la filosa punta de esta en el punto débil del enemigo. Al caer la bestia bípeda, Tyson terminó en el suelo, con la lengua todavía envolviéndole el cuello. Natasha y Arick se acercaron a auxiliar a su compañero, brindándole toda la ayuda posible para desenvolver aquello que lo tenía atrapado. Allecreod, por su parte, retiraba su lanza del cadáver que acababa de crear.

    El resto de la tripulación no tardó nada en acercarse a ellos, listos y dispuestos a comprobar que su amigo no hubiera sufrido algún daño grave.

    — Tyson, ¿puedes respirar bien? — Kite tenía la impresión de que un ataque como ese pudo ser devastador para su compañero.

    — No me apretó con fuerza… pero creo que me quería guiar a su mandíbula — Tyson respondió algo acelerado.

    — No quisiera comprobar qué tan fuerte es a comparación con nuestras armaduras — Sky se veía atemorizada por esa idea — Encarguémonos del último que queda y luego movámonos de aquí.

    — Estoy de acuerdo con ella — Airin estaba bastante asustada para esas alturas — Ya sea que volvamos o sigamos avanzando, ya llamamos mucho la atención.

    — ¡Miren! — Ulrik señaló hacia las hojas danzantes de uno de los árboles.

    Inesperadamente, la criatura dio un salto desde lo alto y aterrizó firmemente y sin dificultad alguna sobre sus pies en el suelo del planeta que estaban visitando. Los soldados creían que les sería fácil hacerle frente estando en tierra firme, pero verlo gruñir les llamó la atención. El enorme ser vivo oriundo de aquel planeta miraba en su dirección al emitir un fuerte sonido de sus fauces.

    Los soldados, un poco aturdidos por la potencia de aquel sonido, levantaron sus armas buscando apuntar bien para terminar con su vida, pero fue un segundo gruñido proveniente desde su retaguardia lo que les llamó la atención. Voltearon por el miedo de estar rodeados, y allí vieron a una criatura que era evidentemente de otra especie. Con una altura de dos metros y diez centímetros, una coraza de color negro con manchas rojas y un cuerpo erguido, recto y muy fornido, un nuevo espécimen del planeta hacía acto de presencia. Las garras tanto de sus manos como de sus pies eran increíblemente largas, y en todas resaltaba un rojo oxidado, posiblemente de la sangre de alguna presa reciente. En el cuerpo, principalmente alrededor de los hombros, el pecho y las muñecas, parecía tener espinas gruesas que cubrían ese lugar.

    Las miradas de la tripulación iban de un lado a otro, pues el monstruo anaranjado y el monstruo negro empezaron a gruñirse mutuamente, como si fuera una declaración de guerra por el alimento. A ninguno de los doce le hizo sentir bien la idea de estar atrapado en un conflicto entre seres como esos, pero lo veían como algo bueno en el sentido de que quizá se enfrentarían entre sí y los dejarían en paz.

    — Nos retiramos a la nave, tenemos que buscar algún otro punto en el cual descender para seguir la misión — Natasha estaba convencida de que no era lo ideal quedarse allí, pese a su idea inicial — No habrá nadie vivo si estos monstruos merodean el bosque. Intentaremos desde otro lugar.

    La creatura con el cuerpo de color anaranjado fue la primera en salir corriendo hacia su rival de cacería. Los soldados se apartaron algo aterrados para hacer un pasillo de modo que pudiera pasar sin llevarse puesto a ninguno de los doce.

    — ¡Corran! — Natasha dio la orden a sus soldados — ¡Nos retiramos de este bosque!

    Una vez que ya se encaminaban a enfrentarse entre sí, el escuadrón completo de soldados se empezó a replegar con la intención de escapar de la zona de conflicto. El enemigo atacante se lanzó en contra de aquel con la piel ennegrecida y con manchas rojas. Con un poderoso impulso de sus piernas, se abalanzó en su contra, pero fue interceptado en el aire cuando el otro ser movió su mano hacia adelante, clavando las garras de la mano izquierda en el cuello de su enemigo, matándolo en un instante. Mirando como doce individuos se estaban retirando, la bestia bípeda con pelaje negro realizó un giro y lanzó el cadáver de su víctima hacia los soldados que intentaban correr. El viento silbó un poco mientras ese cuerpo se les acercaba, y se dio el impacto.

    Winter, Kite, Sky y Nova fueron derribados a la carrera, siendo los hijos de Gwyn y Thomas quienes terminaron con el pesado cadáver encima suyo. Todos los soldados se detuvieron listos para poder ayudar a los caídos. La bestia de color negro se les acercaba corriendo mientras que Arick, Natasha, Airin y Tyson se acercaban a retirar el cuerpo que estaba sobre Kite y Sky.

    — ¡Cuidado! — Ulrik alertó sobre la presencia del monstruo.

    Allecreod se interpuso, e intentó dar una estocada al poderoso enemigo con su lanza. Cuando la punta de su arma chocó contra su piel, comprobó que esta era dura como un acero pesado. La lanza se le desprendió de las manos tras el impacto. El ryfier vio en un segundo como la bestia se preparaba para darle un puñetazo. Con reflejos curtidos, Allecreod hizo una pirueta al saltar al costado, esquivando el ataque del monstruo, quien eligió seguir hacia sus blancos originales.

    Jessica, Iker y Airin, quienes estaban con sus armas listas, abrieron fuego sobre la bestia. Los disparos no parecían afectarle, puesto a que seguía con paso firme hacia Sky y Kite, quienes estaban terminando de levantarse. Antes de que pudieran apartarse, el enemigo embistió a Sky, derribándola al suelo y quedándose encima de ella.

    — ¡Sky! — Arick se desesperó mientras tomaba su rifle listo para usarlo de modo no convencional.

    La joven Delleo se paralizó por completo mientras veía como el monstruo que tenía encima se preparaba para atacar mostrando unos colmillos afilados. Arick envolvió el cuello de la criatura con su rifle, y con un forcejeo intenso, logró apartar a la bestia de su pareja. No tardaría demasiado en perder el control, puesto a que al solamente haber podido hacerlo retroceder unos pasos, aquel ser le hizo soltar el arma, y luego le arrojó un puñetazo que le quebró ligeramente el visor del casco al impactar en su cabeza, y lo mandó a volar más de cinco metros.

    — ¡Arick! — Winter finalmente estaba listo para atacar.

    Queriendo eliminarlo rápido, su familiar abrió fuego contra la cabeza de aquel ser con la piel negra. Los tiros rebotaban, y no parecían tener ningún otro efecto más del de hacer enfadar al atacante. Winter dejó de disparar cuando sentía que sus ojos se cruzaban con los de aquella bestia, pese a que no creía que lo pudiera ver a través del vidrio polarizado de su casco.

    La criatura furiosa saltó en picada en contra de Winter, quien intentó apartarse de la zona de fuego corriendo. Pudo moverse unos centímetros, pero cuando sintió un golpe en el tobillo, terminó tropezando. Su rifle rebotó en el suelo a varios metros de él, y su instinto lo llevó a intentar escapar a gatas del lugar. El enemigo puso la mano en la espalda y presionó su cuerpo contra el suelo, deteniéndolo por completo.

    — ¡Ayuden a Winter! — Airin quedó paralizada al ver a su novio tan cerca de aquel monstruo.

    La subcomandante Zafiro dio un salto tras correr a la mayor velocidad que pudo. Imitando los movimientos que sus soldados utilizaron en el torneo, la mujer le dio una doble patada en la cabeza a su enemigo, lo cual sirvió para apartarlo un metro de distancia de Winter. Allecreod, quien recuperó su lanza para luego activar su sistema de punta giratoria, apuntó directo al cuello, esperando que esta vez, el taladro en que había convertido su arma característica pudiera penetrar la piel de aquel animal, y acabar con su vida.

    Si bien, le causó molestias y lo hizo retroceder, la criatura no dejó caer una sola gota de sangre.

    — ¡No se muere con nada! — Iker dejó salir una ráfaga de balas en su cuerpo.

    Winter, sin interesarse en su arma, rodó y se incorporó para correr hacia donde estaba el grupo más numeroso de sus compañeros. Jessica, Nova y Tyson se sumaron a la balacera contra aquel ser que empezaba a darles la impresión de ser invencible. La criatura gruñía, y cuando miró a su derecha, notó que al objetivo al que más fácil le sería eliminar sería aquel que estaba en el suelo y apartado de los demás.

    — ¡No, Arick, sal de ahí! — Sky empezó a correr tan pronto como la bestia encaró en dirección hacia el joven Lakor.

    Arick estaba recuperándose del aturdimiento temporal que le había causado el golpe, y cuando miró hacia el frente, notó que el enemigo se le estaba por lanzar encima. Sky, Kite, Natasha, Allecreod y Tyson se fueron corriendo detrás para asegurarse de llegar a tiempo para salvarlo. Cuando el monstruo le saltó encima, Arick cubrió su cabeza con ambos brazos, esperando que su armadura amortiguara el impacto del golpe. Sintió como sus brazos quedaron temblorosos al recibir el golpe, pero no percibía heridas abiertas en su contra.

    Natasha estaba lista para repetir su movimiento y apartar el peligro de encima de su hijo. Pero la criatura, quien escuchó los ruidos de las pisadas provenientes desde atrás, lanzó un golpe con sus garras a la altura del pecho de la humana. La subcomandante de ER se anticipó, y pudo poner los brazos para atajar el ataque, pero no le bastó para evitar ser derribada al suelo. Allecreod era el más próximo, y estaba listo para atacar. Habiendo fallado dos veces contra ese enemigo, el ryfier tenía pensado dirigir su estocada hacia los ojos, creyendo que sería la única manera de penetrar el cráneo y alcanzar el cerebro del enemigo. La punta de su lanza giraba a gran velocidad mientras sujetaba firme su arma en dirección al objetivo fijado.

    — ¡Es una abominación! — Allecreod gritó horrorizado.

    Utilizando sus afilados dientes y colmillos, el monstruo descrito por Allecreod como abominación, logró detener el ataque. Mordió la punta giratoria de su lanza, y le bastó con hacer presión con su mandíbula para poder frenar gradualmente ese movimiento hasta que la punta dejó de girar. Allecreod creía que, si lograba arrancar la lanza de su boca, le tiraría los dientes, por lo que tiraba hacia atrás queriendo cumplir su cometido. La criatura rotó su cuerpo y abrió la boca, lanzando al único ryfier del equipo hacia el costado, pudiendo evitar cualquier daño que este quisiera causarle. Allecreod no podía creer que ninguno de sus ataques le hiciera derramar una gota de sangre a la criatura.

    — Su piel es tan dura como el cuerpo de Xorxaik — Allecreod se sentía diezmado al estar en el suelo — ¡Este es el planeta de las abominaciones!

    Los gritos de pánico de alguien que había vivido largas y difíciles experiencias desde antes de que nacieran consiguieron bajar la moral de los soldados, pero el ataque no había terminado todavía. Sky, Kite y Tyson dispararon sus rifles liberando balas de calor con la esperanza de que la abominación se apartara de Arick. Cansado de ver como las balas rozaban su cuerpo, pese a que no lo estaban lastimando, la criatura se puso de pie y miró a los tres soldados mientras dejaba salir gruñidos de su interior.

    Arick se arrastró para distanciarse un poco, y tenía pensado buscar su rifle para poder ayudar a sus compañeros. Antes de que pudiera incorporarse por completo, la abominación dio un salto a gran altura para atacar a los tres jóvenes que iban en el rescate de su compañero. Kite y Sky se separaron de Tyson apartándose hacia la derecha, mientras que el joven Zima tomó la otra dirección. Por proximidad e inferioridad numérica, el monstruo eligió atacar a Tyson. El soldado abrió fuego contra aquella bestia, viendo como su rifle se sobrecalentaba antes de poder causarle algún daño. El miedo de tener a un monstruo tan feroz le paralizó el cuerpo.

    — ¡Tyson, agáchate! — Natasha quería que se moviera para poder disparar.

    — Com…

    Tyson solo sentía que las piernas le temblaban, pero no le estaban respondiendo. La abominación dirigió un doble golpe con sus muñecas al cuello del soldado. Los pinchos en esa extremidad, sumada la dureza de la piel y la potencia de su golpe, atravesaron el metal de la armadura de Tyson que le cubría la zona del cuello. De ambos lados, Tyson fue alcanzado y herido de gravedad. Pudo ver como de su boca saltó un escupitajo de sangre que manchó el visor de su armadura desde adentro. El olor de lo que el soldado perdió llegó a ser olfateado por la abominación, quien dejó libre una de sus manos y le clavó una mordida directa en el cuello. Sus afilados dientes partieron el metal roto y agrietado, y se empezó a alimentar con restos de carne e incluso huesos del soldado que había arrancado.

    — No… — Natasha veía con horror como el cuerpo de su soldado quedó quieto, al tiempo que este empezó a convertirse en alimento para un enemigo — Lo lamento, Tyson… No merecías esto. ¡Huyan! ¡Está distraído!

    Se sentía miserable al pensar que dejarían el cuerpo de uno de los jóvenes que depositó su confianza en la organización en la cual ella participaba. Los recuerdos de compañeros muertos que habían sido dejados atrás en las manos de sus enemigos le cayeron juntos a la mente.

    — Geoff, Grace, Brandon… Claire, Zaid… Xander, Paul, Casey… — Natasha creyó que los estaba viendo mientras la abominación comía lo que creó de un recién fallecido Tyson — Pero Tyson era uno de mis soldados. Su camino acabó aquí…

    — Mamá — Arick le habló.

    Natasha y su hijo adoptivo se reunieron con Sky, Kite y Allecreod, mientras que Winter, Airin, Nova, Iker y Ulrik miraban con horror la escena desde más atrás de ellos. Creyendo que podrían escapar, pero con el mal sabor de boca de dejar a su compañero tirado, el grupo empezaba a reagruparse. Pero la abominación, al ver que todavía seguía dejando escapar a once posibles presas, detuvo su comida. Con un tirón de dientes, desgarró el resto del hueso que unía la cabeza de Tyson con el resto de su cuerpo, separando ambos pedazos mientras los pies se le seguían manchando de sangre. Gruñó y se les lanzó encima.

    — ¡No nos dejará ir, nos quiere muertos! — Nova se veía sin esperanzas para escapar.

    — ¡Disparen a los ojos, si eso no lo mata, al menos que se quede ciego! — Allecreod se resignó a la idea de que lo podrían matar.

    Los que permanecían con vida levantaron sus armas y apuntaron a la cabeza de esa criatura, buscando de forma desesperada cumplir con el ideal de Allecreod de impedir que les siguiera ocasionando problemas. Ráfagas completas de disparos se fueron a estrellar contra la cara de aquella bestia, pero para la desagradable sorpresa de ellos, no podían ni siquiera cegar a la abominación. Pese a que no estaba sufriendo daño, la sensación le ocasionaba molestia, por lo que el monstruo dio un salto hacia un árbol cercano, y desde allí, empezó a saltar de tronco en tronco, de modo que se interpuso entre los soldados y el camino que los separaba de su nave. La agilidad que desplegó hizo que los soldados que estaban más apartados quedasen más cerca de aquella criatura, por lo que eligieron dar la vuelta y retroceder.

    Cuando su único enemigo puso los pies en la tierra, los once soldados ya estaban de regreso a las proximidades del río. La imagen del cuerpo de Tyson con su cabeza separada a un metro del resto de su torso, con el charco de sangre adornando la escena y la idea de que fue capaz de hacer eso solamente con sus dientes era bastante aterrador. Atacar directamente no era una idea a la que le vieran entusiasmo, pero sus intentos por evadir a esa criatura habían fracasado.

    — Nos va a matar — Iker ya no tenía idea de qué podrían hacer — Nos va a matar a todos aquí.

    — ¿Podemos enviar un mensaje a Valiana y Artem para que nos ayuden? — Airin se quería aferrar a una esperanza — Tal vez preparar un cebo de carne con nuestras provisiones para distraerlo.

    — No llegarán a tiempo — Jessica no les tenía demasiada confianza.

    — Si no los matan en el camino — Ulrik habló con pesimismo.

    La bestia poderosa los estaba acorralando cada vez más cerca del río, y cuando Natasha se dio la vuelta para observar a sus espaldas como la masa de agua seguía corriendo con fuerza, una nueva idea se le cruzó en su mente.

    — Tirémoslo al río, el agua tiene una fuerza considerable — Natasha indicó a los soldados — No creo que lo mate, pero nos daría tiempo para huir.

    — Se acerca, ¿esa es la estrategia que vamos a usar? — Arick pensó que no tendrían mucho tiempo para reevaluar la situación.

    — Es la única que se me ocurre — Natasha se mostró muy pesimista al respecto.

    Demostrando una nueva forma de pasar al ataque, la abominación empezó a tomar carrera corriendo al frente a cuatro patas, para luego impulsarse aprovechando su velocidad inicial y llegar en menos de dos segundos hacia donde estaban los soldados. Con un salto que le permitió llegar bastante alto, dividió al grupo de once en dos. Arick, Sky, Winter, Airin y Kite, por un lado. Natasha, Allecreod, Iker, Jessica, Ulrik y Nova por el otro. Como acostumbraba a hacer, a modo estratégico, la criatura fue primero por los que representaban un grupo menos numeroso. Winter fue su primer blanco de ataque. Con su brazo derecho, lanzó un ataque queriendo usar sus garras en el cuello del joven Lakor, quien utilizó uno de sus codos para repelerlo, y luego esquivarlo alejándose un poco del agua. Los otros cuatro, queriendo aprovechar esa ventaja, se lanzaron con una patada cada uno, creyendo que sería suficiente para empujarlo a las rápidas aguas a sus espaldas. La bestia apenas se movió, y utilizó sus brazos para sacudirse a los soldados de encima. Airin, Kite, Arick y Sky quedaron en el suelo, lo que propició que Allecreod, Natasha, Nova y Ulrik se lanzaran hacia la acción para intentar ayudarlos. Desde su lugar, el monstruo bípedo de piel negra eligió que su siguiente objetivo sería Sky. La joven Delleo se aterró al ver ese horror de vuelta encima de ella. Un grito ensordecedor provocó que Arick y Winter se pusieran a correr hacia ella para intentar evitarle ser mordida por los colmillos mortales que tenía aquel ser.

    Sky colocó sus dos codos en posición para defender su cuello de un ataque que podría ser mortal. El primer intento de la bestia para morder efectivamente a la chica fracasó, y antes de que pudiera apuntar a repetir su ataque, Winter copió la estrategia usada por su primo y empezó a presionar el cuello de la abominación al tiempo que forcejeó hacia atrás para alejarla.

    — ¡Sky, retrocede! — gritó el chico, queriendo evitar una segunda baja en el día.

    — Winter… — la chica empezó a moverse a rastras tratando de crear distancia.

    Arick no tardó en ponerse de pie y sujetar con firmeza a su objetivo antes de que pudiera liberarse como lo había hecho con él más temprano. Airin y Kite retrocedían mientras veían que los dos jóvenes Lakor hacían su mayor esfuerzo para tirar al monstruo hacia atrás.

    — ¡Dejémoslo en la orilla para que lo puedan empujar! — Arick creyó que sería la forma más efectiva de lanzarlo al agua de forma segura.

    Envolviendo cada uno una pierna contra los apoyos que utilizaba su enemigo para resistirse al ataque, ambos soldados estaban arrastrando al monstruo hacia el río. Parecía tener la mente puesta solo en la batalla, pero cuando escuchó el ruido del agua correr rápido detrás de su posición, el miedo lo invadió. Meciendo su cuerpo de un lado a otro, el monstruo de piel oscura buscaba quitarse de encima a los dos humanos para escapar antes de caer al agua. Pese a los intentos de Winter y Arick para mantenerlo en su lugar hasta que los demás llegaran, ya se había producido lo inevitable. La abominación tropezó, al mismo tiempo que le dio un golpe a Winter que lo terminó arrojando un metro y medio lejos del río. Arick no contó con la misma suerte, e incapaz de liberarse a tiempo, tanto él como su enemigo terminaron cayendo al agua por completo, causando una gran salpicadura al ingresar.

    — ¡Arick, ve hacia la superficie! — Natasha dejó de correr hacia la posición de los soldados y se acercó al río.

    La poderosa corriente de agua tenía en su poder a los dos seres, quienes, pese a que intentaban estabilizarse para intentar nadar hacia la orilla, no hacían más que dar vueltas en sí mismos, incapaces de poder hacer otra cosa que no fuera mantener la cabeza fuera del aire para respirar aire el máximo tiempo posible. El joven Lakor, entre sacudones, solamente podía ver cómo el agua lo arrastraba y lo alejaba de su madre, de su pareja, amigos y compañeros junto con aquel monstruo al que estaban intentando eliminar.
     
    Última edición: 3 Enero 2026
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    Manuvalk

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    Saludos, amigo. Primera leída en simultáneo del 2026 y primer capítulo del año que deja las cosas muy claras: la segunda parte de esta parte IX (valga la redundancia) va a ser, como tú mismo dijiste, más sangrienta y brutal que la primera mitad :shani:. Y el capítulo de hoy así lo demuestra, así que paso directo a comentarlo.

    Retomando el final del capítulo anterior en el que Iker casi no la cuenta, ahora el grupo se ve envuelto en una lucha por su supervivencia contra unas criaturas que parecen nativas del planeta, las cuáles son claramente un depredador en busca de comida. Si bien mueren de un tiro a la cabeza, estas criaturas muestran cierta capacidad estratégica al protegerse con su mandíbula, tan resistente a las balas que dificulta al grupo su labor de eliminarlos. Estando contra tres de esos seres, el grupo con Natasha y Allecreod a la cabeza logra acabar con dos de ellas, y una casi se lleva a Tyson para convertirlo en su comida del día (se llevó el primer aviso, UUUUUUUUUUUYYYYYYYYYY :riko:).

    Sin embargo, el conflicto se detiene temporalmente cuando dicha criatura se encuentra con lo que más adelante conocemos como abominación, la cual parece ser mucho más peligrosa. Y digo parece porque rápidamente disipa cualquier duda: no parece más peligrosa, ES MÁS PELIGROSA :blue:. La abominación mata a la criatura autóctona con relativa facilidad y lejos de conformarse con ello, lanza el cadáver contra el grupo, que trataba de huir aprovechando esa batalla entre fieras. Varios son alcanzados y de nuevo, los jóvenes soldados se ven arrastrados a una nueva lucha, esta vez más brutal.

    Arick, Sky, Winter, Allecreod... ellos principalmente son los que reciben los primeros ataques de la bestia. El ryfier confirma sus sospechas y da a entender que, efectivamente, su abuelo tenía razón: están en el planeta de las abominaciones :aniscream:. Este ser es impenetrable por las balas, la lanza de Allecreod no le hace ni cosquillas y sus más de dos metros (sumado a sus garras y colmillos) la hacen el depredador perfecto. Por suerte para el grupo, la abominación es inteligente pero despistada, pues si está por comerse o matar a alguien, unos disparos contra él pueden hacer que se centre en ellos, lo que da a aquel que está en peligro la oportunidad (temporal) de escapar. :astronauta:

    Sea como sea, aquí iba a haber una víctima casi con total seguridad, al menos desde mi punto de vista. Y esa víctima resulta ser el intrascendente Tyson, que se fue de la historia sin pena ni gloria porque nunca pudo demostrar su supuesto potencial y tampoco es que haya hablado mucho :whistle:. La abominación le clava los pinchos de sus muñecas en el cuello y luego le da un mordisco como si fuese tremendo bocadillo de salchichas con queso, acabando casi al acto con su vida. Consciente de que no pueden hacer nada, Natasha acepta abandonar el cuerpo sin vida de uno de sus soldados y propone la huida mientras la bestia está ocupada merendando, pero la abominación es insaciable y odia ver como la comida se va de la mesa :ganso:, así que entiende que ya comerá después, que Ty son (y lo separo porque su cabeza quedó en un lado y el cuerpo en otro :yagami:) no se moverá de su sitio y que los demás quizá sepan mejor. :think:

    Viéndose realmente jodidos, la subcomandante de ER y ¿comandante? de la expedición propone una idea inteligente y desesperada: arrojar a la abominación al río para que su caudal violento se lo lleve bien lejitos. Una maniobra difícil pero que podría hacerles ganar tiempo para irse, por lo que todos se disponen a hacer el intento. La abominación se lanza al ataque y cuando parece que el grupo va a conseguir su cometido a duras penas, la bestia se lleva a Arick consigo, siendo los dos arrastrados por el río. Y claro, ahora entiendo porqué al comienzo del siguiente (que cómo ya sabes he leído inevitablemente :Why:) se menciona que Arick está desaparecido y todos tristes. Pero bueno, al margen de eso, pese a que es uno de mis personajes más queridos, debo admitir que alguien abandonado a su suerte en un planeta con abominaciones es un excelente pov a tener en cuenta y si sobrevive, Arick tendrá una tremenda historia que contar en su regreso. Con suerte, porque así lo deseo, será un jodido héroe. Pero más te vale que regrese pronto con el grupo o al menos que no muera, porque sino no sé que haré. :ewww:

    En fin, grandísimo capítulo para comenzar el nuevo año, sin lugar a dudas. Tengo mucho hype de cara al próximo, del cual ya he visto el comienzo pero poco más, así que no tengo idea de que se viene a partir de lo sucedido. Pero sea lo que sea, se prevé que va a ser algo épico y traumático a partes iguales.

    Nos vemos a la siguiente, espero que hayas tenido un gran comienzo de año. ¡Hasta pronto! :dancecat:
     
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido Santa del año

    Piscis
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    La Gran Catástrofe IX Explorando una Pesadilla
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    Género:
    Ciencia Ficción
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    Saludos. Va siendo hora de publicar el próximo capítulo (esta vez sin errores, porque toca el número 12 y efectivamente es el 12 XD) de esta parte.

    Dado a que en unos días me voy de vacaciones, pasará un tiempo hasta la publicación del capítulo siguiente. Aprovechando que habrá una pequeña pausita, dejé actualizadas las entradas de blog que corresponden a la cronología como a la guía de personajes.

    También quiero agradecer a mi gran amigo Manuvalk por su presencia en este universo a través de leídas en simultáneo y los comentarios que realizamos. Llevamos haciendo lecturas en simultáneo desde antes de que esta historia iniciara en el lejano año 2017, y tras incorporar las leídas a juntadas por discord hace ya 4 años, la diversión no se termina, y esperemos que nunca lo haga

    Sin más para decir, dejo el capítulo.














    Una noche amarga:

    — ¡Arick! — la subcomandante de ER gritó horrorizada al ya no poder verlo en el río.

    El impacto de aquella escena reciente tenía dominados tanto a la madre adoptiva del niño como también a Sky, Kite, Winter y Allecreod. Mientras que el resto de los soldados todavía no terminaba de procesar la escena que acababa de acontecer frente a ellos, los demás corrieron a orillas del río tratando de divisarlo, solo para darse cuenta de que no había rastro del soldado por ningún lado.

    Kite, asustado y desesperado, creyendo que podría servir de algo, eligió utilizar el sistema de comunicación de su armadura para tratar de contactar con su amigo y compañero.

    — Arick, habla Kite, ¿me recibes? — preguntó el soldado, esperando una respuesta del otro lado — Arick, ¿me recibes? Por favor, contesta mi llamada…

    Sky cayó de rodillas al suelo, mientras que Allecreod y Winter le ofrecían consuelo al apoyar sus manos cada uno en los hombros de la chica. Natasha siguió avanzando hasta detenerse, dándose cuenta de que le sería imposible a su hijo el poder llegar a la orilla del río con una corriente de agua tan poderosa. Sabiendo que no tenían un vehículo para seguirlo por el río, a la mujer al mando no se le ocurrió ninguna idea.

    — Comandante, el cielo está volviéndose más oscuro — Nova, con respeto al dirigirse a ella, le señaló para que mirase hacia arriba.

    — No sé si quiero que busquemos a Arick en la oscuridad, por más que sepamos que tenemos las linternas o los visores nocturnos — Jessica sabía que el próximo paso de la misión sería buscar al soldado.

    — No seguiremos el río, ya vimos lo peligrosas que son las criaturas que están aquí — Natasha sonaba un poco apenada al hablar — Regresaremos a la nave, y ascenderemos al cielo. Usaremos la sonda para seguir el río, y trataremos de calcular la posición en la que pudo haber terminado Arick.

    — Si esa abominación terminó en el mismo lugar que él… — Allecreod no quería pensar en eso.

    — Cayeron juntos, tal vez deberíamos pensar en la posibilidad de que Arick ya esté muerto — Ulrik habló de forma cínica sobre ese tema — Ya vimos cómo acabó con Tyson.

    — No daremos a Arick por muerto sin un cuerpo — Airin reprendió a su compañero — Mientras haya esperanza de que pueda estar con vida, lo buscaremos. O eso sería lo correcto por hacer.

    — Nuestra misión no se trata de buscar a Arick, ¿o sí? — Ulrik preguntó de mala manera — Vinimos en busca de alguna señal de los que emitieron el mensaje.

    — Cada miembro del ejército es valioso, Mardh — Natasha contestó muy molesta con él por haberle hecho esa pregunta — No podemos dejarlo atrás sin saber si sigue vivo o no. Lo necesitamos, y no hablo solo de la misión. No puedo irme de aquí sin él. Es mi hijo.

    Las palabras dichas por la mujer a cargo del grupo pesaron en todos los soldados. Airin comprendía el dolor que estaba pasando, creyendo que, de estar su madre o su padre allí, y de tratarse de ella o de su hermano, la intranquilidad les invadiría. Iker y Jessica, pese a no tener una relación tan cercana con Arick, no deseaban que ese fuera su final. Menos después de haber pasado por los horrores de conocer a las monstruosidades que aquel planeta podía ofrecer.

    Sky, sabiendo que pasaría un tiempo hasta que regresaran a su nave para empezar su búsqueda, empezó a sollozar por el pensamiento de que su pareja, con quien se conocía desde la infancia, pudiera haber encontrado su final en aquel mundo. Winter le dio un abrazo, queriendo consolarla, y buscar tranquilidad para sí mismo. No quería ni pensar en que su primo pudiese estar muerto, ni en la reacción en casa si tuvieran que escucharlos dar una noticia así. Kite siguió intentando por un minuto más, pero sin éxito, eligió irse a consolar a su hermana, sabiendo que sería más útil y lo correcto para ese momento.

    — Arick es fuerte, Sky — Kite quería que ella dejara de llorar — No morirá así. Él está vivo. Solo tiene que resistir hasta que lo encontremos.

    — No te dejará sola en este mundo, confía en mí — Winter buscaba animarla — Después de ver el fuego en sus ojos cuando fue a buscarte, sé que esto no es nada para él.

    — Está solo… y yo… pude haberlo perdido, y me comporté como una estúpida con él, solo porque tenía celos e inseguridad — Sky se lamentaba por lo que estaba ocurriendo — No disfruté los días que pudieron ser los últimos al lado de él.

    — No lo fueron, Arick no murió, y lo vamos a encontrar antes de que eso pase — Kite odiaba verla en ese estado — Confía en mí.

    Habiendo recibido esas palabras de parte de Natasha, Ulrik presionó sus puños con fuerza, teniendo presente una idea en su mente, que solo hacía más que incrementar su furia.

    — Está claro que no lo abandonarás, pero si hubiera sido yo, estoy seguro me habrías dado por muerto — el odio en su interior crecía al pensar en esa posibilidad — Doy las gracias de no haber sido yo el que se cayó a su muerte.

    Los pensamientos del soldado se vieron interrumpidos cuando uno de los soldados retomó la palabra.

    — ¿Qué hacemos con Tyson? — Iker veía con un poco de impresión tanto la cabeza de su compañero como su cuerpo.

    — Lo llevaremos con nosotros a la nave, y cubriremos su cuerpo con una manta — Natasha lo veía con tristeza — No tenemos ataúdes con nosotros. Las probabilidades de recuperar un cuerpo son bajas. De hecho, estábamos a punto de irnos sin él.

    — ¿Por qué no lo dejamos atrás para que los otros seres se lo coman? — Ulrik preguntó, creyendo que les serviría más muerto que vivo.

    — ¿No tienes corazón? — Jessica no podía creer lo que estaba escuchando — Tenemos la oportunidad de recuperar su cuerpo, algo que casi nunca se da. ¿Quieres que le digamos a su familia que pese a todo lo dejamos atrás?

    — ¿Acaso el ejército es una entidad transparente que siempre dice la verdad? — Ulrik aprovechó para lanzar indirectas a la organización — Nadie más que nosotros lo va a saber.

    — Ahí está el asunto, Ulrik, nosotros lo sabremos — Natasha empezó a acercarse a él — Ellos enviaron a su hijo a la academia, y me lo confiaron para que lo guiara bien en esta misión… Pero ahora ya no está. Merecen un cuerpo que enterrar. Allecreod, ayúdame.

    El ryfier eligió no decir nada, y simplemente asentir con la cabeza, mostrando todo el respeto posible a la situación que estaban atravesando. La desaparición de Arick y la muerte de Tyson dejaba al equipo con dos soldados menos, siendo uno de ellos alguien a quien el ryfier conocía desde pequeño. Ante la vista de todos, el ryfier tomó la cabeza del joven Zima. Sus ojos estaban abiertos, y entendiendo que era una costumbre en la humanidad, optó por cerrarlos. Natasha sujetó el cuerpo del chico con delicadeza. En la zona del cuello seguía brotando algo de sangre, la cual empezaba a teñir la armadura de la mujer. Sin darle mucha más importancia a eso último, ordenó la retirada inmediata de los soldados, quienes empezaron a marcharse rápido del sitio, antes de que algún otro ser hostil se les apareciera.

    Winter, Kite y Sky iban al final del grupo, y lograron oír el graznido de un animal. Al levantar la cabeza, vieron como un pájaro con la cabeza negra y plumaje blanco, de un tamaño mediano semejante a un gato doméstico de los que solían vivir en la Tierra, se acercaba al cuerpo de uno de los seres de piel anaranjada, el que había quedado colgando de cabeza en el árbol. Poco a poco, usaba las garras de sus patas para desgarrar la piel, y luego introducir su pico en la carne, sacándole los órganos al cuerpo, empezando a alimentarse a gusto.

    — Vamos, no quiero mirar eso por más tiempo — Kite sentía asco al ver al carroñero alimentarse de esa forma.

    El paso fue apresurado, y los soldados recorrieron el bosque viendo como el cielo rojo sobre ellos empezaba a tornarse cada vez más oscuro, con una velocidad que les sorprendía demasiado. La noche los cubrió por completo cuando todavía estaban a medio camino. Con los cascos puestos, los soldados activaron sus visores nocturnos, empezando a tener más claridad en la visión que iban perdiendo poco a poco mientras la luz bajaba. Atemorizados por terminar envueltos en algún conflicto con otra abominación como la que acababan de enfrentar, o con nuevas especies, el trayecto de regreso hacia la nave fue todavía más veloz que a la salida, cuando podían darse el lujo de observar la belleza del planeta en el que se encontraban.

    […]

    Desde el interior de la sala médica, utilizando un monitor que iba conectado a las cámaras exteriores, Valiana y Artem estaban abrazados juntos. Sus uniformes militares tenían puesto encima ropa médica, en caso de que recibieran a algún herido durante el regreso de los soldados. Al notar la oscuridad más reciente por medio de esa pantalla, la preocupación empezó a manifestarse.

    — Ya es de noche, quisiera creer que ya están regresando, y que no esperaron a que oscurezca para dar la vuelta — Valiana temblaba al pensar en eso.

    — No sé si es un retardo de las cámaras, pero parecería ser que anocheció de golpe — Artem juzgaba por lo que había visto — Mi dispositivo no ha sonado. Salvo que haya pasado una catástrofe, creo que todo estará bien.

    — Dios, Artem, estoy tan aterrada — Valiana lo abrazó con más fuerza — Pensé que me sentiría a salvo sabiendo que mi hermano y yo estaríamos aquí, pero no puedo evitar sentir miedo por él. Y por los demás. ¿Y si algo malo les pasó?

    — Para eso estamos aquí, para cuidar de ellos si fue el caso — Artem habló con dulzura para su chica — Pero esperemos que estén todos bien cuando regresen.

    Compartiendo la esperanza de que sus compañeros no mostraran ninguna especie de complicación al regresar a la nave, los dos jóvenes se dieron un dulce beso en sus bocas. Encontraron en su amor una forma de hacer frente, al menos momentáneamente, a la sensación de angustia que estaban sintiendo en aquel momento.

    El ruido de una plataforma siendo activada fue notorio, y supieron que tenían que ser ellos. Emocionados y con algo de miedo, optaron por ir a recibirlos para ver si podían ayudarles en algo. Valiana y Artem llegaron al pasillo que conectaba la sala donde se encontraba la compuerta de salida con el resto de la nave. La puerta se abrió, y las caras largas de los soldados se manifestaron, al haberse estos quitado los cascos, causando un miedo notorio en los dos estudiantes de medicina. Ulrik se notaba muy enojado. Iker estaba pálido como una hija de papel. Jessica, Nova y Airin agachaban sus cabezas mirando al piso, ocultando una mirada triste. Sky derramaba lágrimas, y tenía los ojos rojos, mientras que Kite y Winter la tomaban de la mano.

    Tyson y Arick no se veían por ningún lado, al igual que las autoridades de la nave. No pasó mucho tiempo hasta que Allecreod ingresó, sujetando lo que se veía como una cabeza en sus manos. Natasha fue la última en ingresar, con un cuerpo en sus manos y el casco todavía puesto. Esa imagen aterró a los dos estudiantes, y eso llevó a que Artem quisiera preguntar.

    — ¡¿Qué fue lo que pasó?! — no se atrevía a mirar lo que tenían Allecreod y Natasha en manos — ¿Dónde están…

    — Arick está desaparecido — Natasha habló muy cortante — Y tengo que prepararme para planificar una manera de rescatarlo… Tyson… no lo logró. Necesitamos una manta para envolver su cuerpo, y también su cabeza. Será difícil, pero lo entregaremos a sus padres cuando regresemos.

    — ¿Pueden ayudarnos? — Allecreod decidió dejar la cabeza del joven Zima en el suelo — La subcomandante y yo tenemos que ir de inmediato a la sala de comandos.

    — Claro, traeremos una manta para cubrirlo, ¡vayan a dónde deban ir! — dispuesta a ayudarles, Valiana les hizo saber que se encargarían.

    De forma respetuosa y con cuidado, Natasha dejó el cuerpo de Tyson en el suelo, y junto con Allecreod se retiró del sitio para dirigirse lo más pronto posible a la sala de comandos. Sky se soltó de Kite y de Winter y fue tras ellos, ante la vista triste de todos, en especial de Valiana y Artem, quienes no tenían detalles sobre la desaparición de Arick. Kite se sentía obligado a ir con su hermana, y confió en que Winter les diría lo que quisieran saber.

    Ulrik empezó a apartarse, cuando Artem le tomó el brazo para pedirle un favor.

    — Estoy seguro de que hay sábanas extra en la bodega, no me gustaría tomar las de la enfermería — Artem le explicó su tarea — ¿Podrías traerme una?

    — Te traeré la de la cama de Tyson, no pienso perder mi tiempo buscando ni en la bodega ni en la enfermería — Ulrik contestó de mala gana — Después de todo, es una habitación vacía a partir de ahora.

    — Vete a dormir, Ulrik, yo iré por las sábanas a la bodega — Airin no soportó esa actitud — No entres en su habitación. La comandante debe entrar para guardar todos los objetos personales que él quizá se haya traído.

    — A tu gusto, Airin — Ulrik se alejó sin decir nada más.

    — Te acompañaré — Jessica decidió ir con su amiga.

    En menos de un segundo, ya casi todos se habían ido del lugar, incluida Nova, quien buscaba algo de tranquilidad. Solo Winter e Iker permanecían allí. Antes de preguntar a su hermano menor por la situación que tuvieron en la misión, Valiana eligió hablar con el joven Evanson para ver si se sentía bien.

    — ¿Te duele algo? — Valiana quería sonar comprensiva, teniendo en cuenta lo acontecido en el planeta.

    — Juro que vi a uno de esos putos animales cerca de nosotros antes de entrar en la nave — Iker recordaba la captura que sufrió en el día — Son más horripilantes si los ves con el visor nocturno.

    — Está bien, Iker, estamos a salvo en la nave — Winter quería ofrecerle consuelo — No pueden entrar. ¿Nos ayudas con sus cuerpos?

    — Sí…

    — ¿Qué pasó allí afuera? — Artem preguntó con un tono muy bajo.

    — Este planeta está lleno de monstruosidades… Allecreod las llama “abominaciones” — comenzó explicando el joven Lakor — Una criatura que nos atacó parecía inmortal. No podíamos dañarla con nada. Se dirigió a Tyson y lo decapitó como si nada.

    — ¿Y Arick? — Valiana esperaba mejores noticias para él.

    — Quisimos tirar el monstruo a un río, y dejar que la corriente lo arrastrara — Iker explicó lo que vio — No sé cómo, pero Arick cayó junto a esa bestia.

    — Casi lo teníamos, yo estaba junto a él — Winter era el que más entendía todo — Algo nos hizo tropezar. Yo salí rodando hacia adelante. Arick no, y la maldita bestia se fue con él.

    — ¿Cuál es el plan? — Artem sabía que tenían esperanzas en rescatarlo.

    — Seguir el río, y buscar un sitio en el cual poder empezar a buscar mejor — el joven Lakor rezaba por la seguridad de su compañero — Pero si no fue a parar a un lugar seguro…

    Antes de que pudiera seguir la conversación, Jessica y Airin habían regresado con mantas directo desde la bodega. Con la ayuda de todos los que estaban allí, empezaron a envolver con cuidado el cuerpo del fallecido Tyson Zima en aquella manta. El silencio reinaba en el lugar, y no se escuchaba ni siquiera el respirar de los soldados. Acababan de llegar a ese mundo, y ya habían pasado por una situación desesperada, la cual los tenía muy tensos por igual. No pudieron terminar de envolver el cuerpo de Tyson con la manta cuando empezaron a escuchar golpes sobre el metal cercano a ellos. Una alarma empezó a sonar ni bien llegó el primero de los golpes.

    — ¡Lo sabía, uno de esos monstruos nos siguió! — atemorizado, Iker se marchó del lugar — ¡No me atraparán de nuevo! ¡No lo dejen entrar!

    — ¡Iker! — Winter gritó, queriendo detenerlo.

    — ¿Qué pasa con él? — Valiana no entendía esa reacción.

    — Un monstruo con una lengua larga y muy poderosa lo atrapó — Winter contó un detalle omitido — Tuvo la suerte de que pudimos salvarlo. Pero seguro no la está pasando bien.

    Continuaban tanto los golpes como el sonar de la alarma, y los cinco que quedaron allí seguían en su tarea de envolver el cuerpo del joven Zima en una manta, de modo que lo pudieran entregar a su familia al regresar a casa. Artem se ofreció a llevarlo a una habitación vacía, de preferencia una donde pudieran regular la temperatura, para así evitar la descomposición de aquel cuerpo. Jessica vio como Airin abrazó con fuerza tanto a Winter como a Valiana.

    — Si está con vida, lo vamos a rescatar — Airin no podía dejar de pensar en su hermano, quien había fallecido al estar a solas en un bosque — Confiemos en la subcomandante Zafiro. Ella sabrá qué hacer.

    — Gracias, Airin, soy afortunado de tenerte conmigo — Winter apreció ese gesto de su pareja.

    Natasha empezó a teclear comandos en su máquina instalada en la sala donde se controlaba todo el interior de la nave. A la vista de Allecreod, quien también se estaba dirigiendo a su estación, Zafiro quería activar el ascenso de la nave, y el programa que controlaba una sonda con la que podrían llevar a cabo su plan para tratar de encontrar y rescatar a su ahijado. Una alarma empezó a sonar, tomando más fuerza en el interior de la sala de comandos. Natasha se dio cuenta de algo.

    — El sistema de seguridad detecta que todavía tengo el casco puesto — se quitó dicho casco esperando que con eso terminara de sonar.

    Las cámaras interiores ya podían captar que la figura de autoridad estaba con el rostro descubierto, pero no por eso dejaban de sonar. Sorprendidos al respecto, ambos entraron en dudas. Allecreod optó por activar un software de revisión general, y allí fue que las cámaras exteriores empezaron a mostrar la causa de la alarma. Uno de los seres con la piel anaranjada estaba aferrado al metal de la nave, dando golpes de puño repetidas veces intentando forzar su entrada. En el rostro de la comandante se manifestó una mirada de enojo, y ella eligió activar el sistema de despegue. Allecreod seguía observando las cámaras, y tan pronto como la nave ascendió unos pocos metros, la criatura saltó al suelo y se fue corriendo al interior del bosque.

    Cuando Kite y Sky entraron en la sala, la nave ya se encontraba en órbita, y la alarma finalmente se había detenido. Los que más conocían a Arick se quedarían allí, dispuestos a dar una mano en lo que pudieran necesitar sus superiores.

    — Pidan lo que haga falta, les juro que voy a ayudar — Sky hacía un gran esfuerzo por no quebrarse — Arick…

    — Estará bien, Sky, lo encontraremos pronto — Natasha le ofrecía consuelo — No puedo perder a mi hijo aquí.

    — Él es fuerte, seguro va a arreglárselas para sobrevivir el tiempo suficiente hasta que lleguemos hasta él — Kite quería convencerse más a sí mismo que a los demás.

    — Las primeras lecturas de la sonda están llegando — Allecreod veía imágenes en el monitor de la subcomandante.

    Ante la vista de los cuatro, se podía ver el río en el que habían tenido el enfrentamiento. Los cuerpos de los seres que habían matado estaban allí, y siendo devorados por carroñeros para esas horas de la noche. Eso dio la idea a los líderes de la misión que, de no haberse llevado el cuerpo de Tyson, ese destino lo habría podido sufrir él también. Con una imagen clara y nítida, pese a la oscuridad en el planeta, comenzó el procedimiento para rastrear el avance del río. Los ojos de los cuatro se centraron en esa pantalla, esperando encontrarse a Arick en una de las orillas, listos para partir en su rescate.

    El recorrido continuaba, y no había señales tanto del soldado como de la criatura que había caído junto a él. Una masa larga de agua que recorría una zona que, por el momento, seguía siendo de bosque. Sabían que, si ese río terminaba desembocando en el mar abierto, las probabilidades de encontrar a Arick se reducirían bastante, por lo que todo el mundo rezaba para poder tener un indicio de él antes de encontrarse con una realidad como esa.

    — No… — Natasha no estaba conforme con lo que veía.

    — ¿No sigue corriendo? — Sky estaba preocupada — ¿Termina allí?

    — Eso parece… — Natasha apretó los puños.

    En el monitor que estaban viendo se podía notar como el río seguía su avance hasta ingresar en lo que era el interior de una colosal montaña con nubes en la cima. Pura roca, y ni un solo rastro de agua, nieve o granizo en su parte exterior. Controlando la sonda para que les diera un mejor ángulo, podían ver cómo el río ingresaba hacia la parte de adentro de la montaña por una pequeña cueva.

    — No hay cómo entrar sin saltar al agua — Allecreod miraba hacia el costado — No tiene un camino visible.

    — Pero no podemos saltar al agua para entrar, el río corre hacia el interior — Kite veía un callejón sin salida — No habrá forma de salir.

    — Únicamente que detengamos el río — Natasha pensaba en algo así — Preferiría no tener que usar la nave, pero es lo único que se me ocurre.

    — ¿Podríamos buscar si hay alguna otra montaña con una cueva cerca? — Sky sugería para seguir avanzando — Tal vez sean una cadena. Podríamos buscar otra entrada.

    — No significa que vayan a estar conectadas — Allecreod respondió pensando desde la lógica.

    — No, pero explorar no nos hará daño — Natasha creyó que podría servirles — No hay un claro para aterrizar la nave de forma segura. Así que, incluso si queremos ingresar por el río, tendremos que detenernos en otro lugar.

    — Te ayudaremos a explorar, subcomandante — Sky estaba dispuesta a quedarse con ella.

    — No, Sky. Tú y Kite deben ir a dormir — la figura de autoridad les dejó en claro que no podían quedarse — Los necesitaré atentos y al cien por ciento el día de mañana. Recuerden que somos dos soldados menos para esto.

    — No sé si pueda dormirme — la joven Delleo no quería retirarse.

    — Entonces tómate algún té, pero te necesito bien descansada — fue la orden de su superior — Arick también te necesita así.

    — Ven, Sky, vamos a dormir — Kite la tomó de las manos.

    — Yo… está bien — Sky aceptó que era lo mejor — Pero júrenme que lo vamos a encontrar.

    — Lo haremos, confío en que así será — la subcomandante la miró a los ojos al hablarle — Descansen, soldados.

    Tras aquel pedido de quien los lideraba en la misión, los dos hermanos optaron por abandonar la sala de comandos, dejando en ella únicamente a los líderes. No todo era pesimismo, ya que por lo menos, tenían la certeza de que Arick pudo haber terminado en el interior de una de las montañas que se situaba en ese planeta. Cuando la puerta se cerró detrás de ellos, Natasha miró a su compañero de misión, y se levantó de su asiento.

    — ¿Podrías hacerme un favor? — ella sabía que contaba con él — Realiza la búsqueda, y trata de mapear los alrededores.

    — ¿Tú qué harás? — el ryfier lo quería saber.

    — Avisaré a casa lo que ha pasado — no sonó muy entusiasmada al decir esas palabras — Ace tal vez se sienta estresado, y sé que ya les mandé una actualización hace poco… Pero no quiero que descubra el día de mañana que su hijo ha desaparecido. O peor… No quiero tener que llegar a casa y decirle que lo perdí…

    El ryfier se sentía devastado al escuchar la forma tan pausada en la que hablaba la mujer. Arick era a quien más cariño le tenía de todos los soldados, siendo ella una madre para él. Haberlo perdido fue un golpe para él también, pero no podía imaginar el dolor en alguien como ella, teniendo que pensar en sus hermanos para tratar de dimensionar lo que estaba pasando en su interior. Aceptando el favor, el ryfier la reemplazó y empezó a dirigir la sonda para tratar de obtener una mejor vista del sitio que posiblemente terminarían visitando el día siguiente, cuando los soldados hubieran descansado.

    […]

    Sky y Kite se detuvieron frente a la puerta que daba entrada a la habitación de la chica. Kite le dijo que lo esperase adentro, y que él se iría al comedor para prepararle un té. Tras darse un abrazo fraterno, el joven Delleo se marchó. Sky desbloqueó la cerradura de su habitación, lista para ingresar, cuando vio como Ulrik se aproximaba a ella, habiendo salido del baño. El soldado tenía curiosidad, y fue por eso por lo que eligió acercarse.

    — Tenemos una pista — Sky sonreía pese a todo — Vamos a salvar a Arick.

    — ¿Lo encontraron? — el interés de Ulrik era genuino.

    — No, pero sabemos dónde termina el río — Sky se aferraba a esa esperanza — Podemos salvarlo.

    — Yo… no creo que se pueda, lo siento — Ulrik invadió con su pesimismo a la chica — Saber en dónde podría estar no garantiza nada.

    — Tú mismo lo has dicho, no es garantía de nada — la chica desafió a su compañero — Entonces, no puedes afirmar que no lo salvaremos.

    — Mira, aprendí que no hay que tener tanta fe cuando se trata de estas cosas — Ulrik aprovechó el momento para compartir algo con Sky — Mis padres estaban en Tralio. Sé que tenían un robot en el ejército, y que ese robot se infiltró en los sistemas de la Sociedad Galáctica. Sabían exactamente en dónde los tenían, y no pudieron salvarlos. Ahora es igual. Arick cayó al río con esa criatura monstruosa… En donde él esté, están los dos. Si queríamos rescatarlo con vida, teníamos que encontrarlo rápido. No veo que haya esperanzas para él.

    — No puedes rendirte de esa forma — Sky no aceptaba esa manera de hablar de él.

    — Es lo mejor que se puede hacer, cuando no lo encontremos, o peor, cuando encontremos los restos de su cadáver, el dolor será menor — Ulrik no mostraba un ápice de empatía al hablarle — Vete haciendo la idea de que no lo volverás a ver. Y tal vez eso sea lo mejor. Podríamos encontrarlo repleto de gusanos o…

    — ¡Vete a la mierda! — Sky le gritó para que se detuviera — ¡Vete a la mierda, Ulrik! ¡Mi Arick sigue con vida! ¡No me rendiré! ¡Tú puedes hacer lo que quieras o pensar lo que quieras, pero no me dirás a mí cómo me debo sentir! ¡No me vuelvas a decir que Arick terminará como terminaron tus padres!

    Esas últimas palabras hirieron bastante al soldado. Pese a que era consciente de que no eligió las mejores frases para abordar la situación, Ulrik buscaba ofrecer un punto de vista a su compañera. La agresión recibida causó un notorio enfado en él, quien apretó los dientes con el ceño fruncido. Conteniéndose para no golpear a la chica, el joven Mardh se apartó del lugar, al mismo tiempo que Nova empezaba a llegar al sitio.

    — ¿Está todo bien? — la chica no veía conflictos físicos, pero aun así eligió preguntar.

    — No, pero pronto lo estará — Ulrik se alejó de ella, pasándola por el costado — Sé que la misión no requiere esto, pero ojalá ese puto Lakor esté muerto — murmuró eso último, y nadie lo escuchó.

    Nova centró la vista en su compañera, quien se ponía las manos en la cara, cubriendo las lágrimas que salían de su rostro luego de que se intentara matar su esperanza de esa manera. Queriendo mostrar compañerismo, la joven Breiner se le acercó para preguntarle a Sky cómo se sentía.

    — Sky, ¿necesitas algo? — notó que su compañera se descubrió el rostro.

    — No de ti… tú me hiciste pelear con Arick, y estuve distanciada de él por varios días… ¡maldita zorra asquerosa! — Sky se metió en su habitación, para no tener que verla.

    Nova se sentía apenada por lo que pasó en ese día, pero también por lo que hizo y dijo frente a ella. Estaba al tanto de que no era lo correcto, y que, por esa misma razón, su compañera no deseaba estar cerca de ella. En momentos como ese, no buscaba consuelo en ella, y lo podía comprender. No era algo que había deseado, puesto a que solamente quería asegurarse la victoria en el torneo por el puesto de líder. A pesar del insulto, Nova supo que Sky no estaba en su mejor momento, y tras todo lo que ella dijo e hizo, no sería dura al juzgarla.

    — Se lo tengo que compensar… — Nova se marchó a su cuarto para poder dormir — Tengo que salvar a Arick… No quiero que nadie más muera, ni tampoco que la comandante Zafiro pierda a su hijo en esta misión donde yo estaba como su líder de campo.

    Sky se mantuvo sobre su cama, mirando al techo y pensando en todo el tiempo que Arick y ella habían tenido a raíz de la discusión que les generó la revelación de la propuesta que Nova había hecho con él. Luchaba por mantener la esperanza de que él estaba vivo, pero Ulrik y su compañera no lo hicieron nada fácil. Las lágrimas volvían a brotar de su mirada. Cuando Kite llegó a su habitación con un té especial endulzado para ella, tal y como Sky hizo con él en la noche donde los asesinos de sus padres biológicos fueron liberados, el chico no podía evitar preguntarse qué era lo que la afligía.

    — ¿Alguien te hizo algo? — su hermano adoptivo estaría listo para defenderla si era el caso.

    — Ulrik y Nova son unos compañeros de mierda… — Sky se expresaba respecto a ambos — No quiero volver a estar en una misión con ellos.

    — Tranquila, Sky, estás triste, asustada y enojada — Kite dejó el té en su mesita de luz — Yo también me sentí así. Y no es nada bueno… Mañana haremos hasta lo imposible para encontrar a Arick. No volverás a pasar una noche más sin él.

    — Gracias, hermano — Sky se sentó, y tomó la taza — Me alegra saber que te tengo a ti para esto.

    — Me ayudaste cuando liberaron a los asesinos de mis padres, eres la mejor hermana que podría tener — Kite sonreía al verla — Ahora tengo que pagarte esa deuda.

    — No hay deuda entre hermanos — Sky no quería que se expresara de esa forma.

    — Si alguien de la familia está sufriendo, entonces los demás estamos en deuda — Kite contestó haciéndole saber que contaría con él.

    […]

    La estación de trabajo y base principal de operaciones del ejército estaba casi desierta. Sargion Norup, un soldado recientemente ascendido a subcomandante de la división de ER era el único que se encontraba allí. Con el resto de los líderes habiéndose ido a su casa, solo le quedaba esperar a los que iban a relevarlo, y eso le dejaría ser libre para ir a descansar y prepararse para un nuevo día de trabajo.

    Mientras monitoreaba todo lo que acontecía en el lugar, una de las máquinas emitió un sonido de alerta. Al acercarse, vio que se trataba de una solicitud de llamada por parte de la subcomandante Zafiro, algo inusual, puesto a que ella acababa de reportar recientemente por el estado de la misión. Sabiendo que algo malo podría estar pasando, Sargion atendió de inmediato. El rostro descubierto de quien ostentaba el mismo puesto que él expresaba preocupación, y eso lo tenía algo tenso.

    — Sargion, ¿Ace está en la estación? — preguntó al no ver a su esposo allí a simple vista.

    — No, se ha retirado a su casa por un asunto — Norup no quería preocuparla con alguna mala noticia — ¿Qué ha sucedido? Sé que no es una buena noticia — dedujo a partir de su tono.

    — No lo es… tengo que dar el estado de nuestra misión — Natasha se tomó un poco de tiempo antes de seguir — El soldado Tyson Zima ha muerto. Y Arick… está desaparecido en acción.

    — ¡¿Cómo pasó algo así?! — la noticia impactó al subcomandante, quien recordaba a los dos subiendo al escenario cuando los condecoraron por su desempeño académico.

    — Fuimos atacados por unas criaturas muy peligrosas… tendrán más información cuando acabemos la misión — Natasha explicaba — Nuestros cascos han registrado sus imágenes. Pero eso no es lo importante ahora. Quiero que notifiques a mi esposo que estoy planeando una operación militar para encontrar y rescatar a Arick. Le enviaré más información y los detalles cuando haya terminado de investigar algo. Hazme ese favor. No quiero que se vaya a dormir sin saberlo.

    — Comprendido, subcomandante — Sargion se expresó con compasión — Le deseo el mejor de los éxitos. Salvarán a Arick. Yo se lo comunicaré todo al comandante Lakor.

    La comunicación se cortó de manera inmediata. Sargion habría deseado tener a Thomas o Gwyn para acompañarlo, pero supo que tenía que cumplir con su deber e informar al comandante sobre lo que había acontecido en la misión. Tomó su dispositivo móvil, y estaba con su contacto seleccionado listo para llamarlo. Pero no se atrevió a hablarle, y por eso optó por redactar un mensaje, tomándose el tiempo y el cuidado al expresarse correctamente para no ocasionarle un malestar emocional.

    […]

    Ace había puesto un mueble para cubrir la zona de su ventana donde el vidrio estaba roto. Solamente restaba esperar al día siguiente a que alguien pudiera llegar a su casa a hacer el reemplazo del vidrio por uno más resistente. Terminada esa tarea, el comandante de ER se sentó en la mesa de su sala. Antes de poder tomar su dispositivo móvil, este emitió un sonido de notificación. Lakor lo miró, y notó que tenía un mensaje sin leer por parte de Sargion. Creyendo que quizá Thomas y Gwyn ya no estarían presentes, pensó que quizá podría necesitar de su ayuda. Abrió aquel mensaje para centrarse en su contenido, y allí fue que se encontró con esas palabras.

    — “Lo saludo, comandante Lakor” — Ace leía en voz alta, algo que no planeaba inicialmente — “Lamento tener que darle esta noticia. Su esposa, la subcomandante Zafiro, me ha contactado. Tras las primeras horas de la misión, el soldado Tyson Zima ha perdido la vida. Y el soldado Arick Lakor, se encuentra desaparecido en acción. Ella me contactó solo para que me dirigiera a usted y le expresara estas palabras. Mientras usted lee este mensaje, ella está realizando todos los preparativos para poder ir a rescatar a su hijo. Prometió enviarme más detalles del suceso y del plan tan pronto como tenga algo certero. Quédese con la tranquilidad de que está trabajando ahora mismo. Una vez más, lamento comunicar esto. Sargion fuera”.

    Ace agachó la mirada y dejó caer su dispositivo móvil sobre la mesa, el cual rebotó solo una vez y no sufrió daño superficial. El silencio se apoderó de los pensamientos del comandante Lakor, quien, de forma inexplicable, sintió a su esposa Agustina gritar el nombre de su hijo detrás suyo.

    — ¡Arick! — Ace se asustó al pensar en lo que le pudo haber pasado a su hijo — ¡Mi niño! ¡Arick!

    Empezó a respirar agitado, sabiendo que tenía que tranquilizarse en ese momento para evitar entrar en pánico. El ruido de unas pisadas se escuchó, y su hijo Azel no demoró en aparecer en la sala de estar.

    — ¿Papá? — se había asustado al escucharlo — ¿Por qué gritaste?

    — Azel… tu hermano Arick ha desaparecido durante la misión — Ace se levantó de su silla.

    — ¿Arick está perdido en un planeta desconocido? — Azel se horrorizó al pensar en esa posibilidad — ¿Cómo fue que ocurrió?

    — No lo sé, pero tu madre está planeando algo para rescatarlo — su padre le dio un abrazo muy fuerte.

    — Lo va a lograr, ¿verdad? — Azel tenía un poco de inseguridad en su cuerpo, y abrazó a su padre sabiendo que ambos lo necesitaban.

    — Ella es una mujer capaz de lo imposible… — Ace recordó el momento donde ella lo rescató a él — Si alguien puede, es ella. Si mi bebé sigue con vida, tu madre lo va a salvar.

    — Papá… — Azel contenía las lágrimas — No quiero que mamá se pierda también. Estoy asustado.

    — Yo también lo estoy, hijo — Ace tomó aire, al tiempo que seguía abrazado a él — Desde nuestro lugar, tan solo podemos esperar lo mejor.

    — ¿Qué pasará si…? — Azel no pudo terminar la pregunta — No. No quiero imaginarme eso.

    — Mantendremos nuestras esperanzas en tu madre, ella salvará a Arick — su padre buscó tranquilizarlo — ¿Qué opinas si pasamos esta noche en el mismo cuarto? Tratemos de descansar. Se hace tarde.

    — Está bien, papá — Azel empezó a limpiarse las lágrimas que estaban cayendo de sus ojos.

    La noticia no sentó nada bien a ninguno de los dos Lakor que se habían quedado en Edagr, mientras el resto de sus familiares abordó una nave camino a un planeta desconocido. Solo se tenían mutuamente en ese momento, puesto a que no había nada que pudieran hacer, más que depositar sus esperanzas y enviar sus fuerzas a Natasha para que tuviera éxito en su misión.

    Los dos Lakor pasarían la noche juntos para tener un poco de compañía en un momento difícil como ese. Ace, al ver como su hijo se recostó en su cama, tuvo un pensamiento fugaz cruzando por su cabeza.

    — Si llega a ocurrir lo peor, te sacaré del ejército, Azel, y yo también me retiraré — el comandante pensó mientras respiraba profundo — Esta profesión ya me quitó a Agustina. Si pierdo a Natasha y a Arick en ese planeta, nuestro camino en la milicia habrá concluido.

    […]

    Allecreod había quedado a solas en la sala de comandos luego de que su superiora se retirara a dormir para estar en plenitud en sus sentidos al día siguiente. La sonda ya había cumplido su función, y tenían todo listo para afrontar la desaparición de Arick e intentar un rescate el día siguiente a las primeras horas de sol. La nave estaba programada para emitir una alarma tan pronto como el cielo, fuera del color que sea, estuviera despejado.

    En aquel momento, solo Allecreod se mantenía despierto en la nave. El ryfier estaba editando un registro en el sistema de archivos de su nave, con una cara larga de frustración, dolor y cansancio visibles en él. En su monitor apareció un mensaje que mostraba que era requerido darle un nombre al planeta en el que se encontraban para poder asignarle la clasificación de mundo peligroso.

    — Si no me estoy equivocando, la palabra en su idioma que estoy buscando es esta — Allecreod pensaba mientras sus dedos presionaban las teclas correctas — Planeta: Avskyelighet. Nivel de peligro: máximo… Si este no es el planeta de abominaciones que descubrió mi abuelo, prefiero morir aquí si ese es mi siguiente destino.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    ¡Hola, amigo! Me alegra que hayamos regresado a las leídas en simultáneo después de una semana de ausencia por motivos personales y de desconexión. Volvimos a la rutina y con un capítulo muy emocional, el cual paso a comentar en breve. :slap:

    El inicio (que me spoileé :sadexo:) es literalmente la continuación del anterior capítulo: Arick se precipitó al caudaloso río junto a la abominación que atacó al grupo y su estado es incierto. Sky llora, Natasha sufre y el resto (a excepción de un Ulrik que solo quiere joder :angrycat:) se muestra preocupado, pero viendo que está por anochecer, se considera que lo mejor es regresar a la nave y empezar la búsqueda al día siguiente. Aprovechan para recoger el cuerpo y la cabeza de Tyson y dirigirse de regreso a la nave.

    A bordo, Artem y Valiana reciben al grupo en una tesitura más que delicada, con el shock de descubrir que Tyson está muerto y Arick desaparecido. Mientras se disponen a resguardar el cadáver del soldado (para llevarlo de regreso a Edagr una vez finalice la misión), Natasha y Allecreod tratan de seguir el curso del río mediante un sensor, logrando averiguar que este lleva al interior de una montaña (tremendo río, esa imagen debe ser preciosa :nice:) pero que acceder dentro no parece sencillo. Kite y Sky, que iban junto a los líderes, son enviados a descansar por parte de Natasha, que a su vez pretende advertir de lo sucedido a Ace mediante un mensaje para casa.

    Mientras Kite va a hacerle un té a Sky para relajarla y que duerma, ella se encuentra en el pasillo con Ulrik, que aporta su perspectiva (comprensible, pero pesimista angrysnake) de la situación; y es que él opina que es mejor no generarse expectativas y que aunque hayan encontrado por donde empezar a buscar, nada garantiza que hallen a Arick. Molesta por el constante pesimismo de su compañero, Sky prácticamente lo manda a la mierda, al igual que a Nova cuando ésta aparece en un intento por consolarla, descubriendo que su compañera no olvida sus juegos mentales y comentarios durante el torneo por obtener el cargo a líder de campo. Nova lo comprende en cierto modo y decide dejarla estar, mientras Kite regresa con su hermanastra y le hace ver que está junto a ella, algo que aprecia Sky y que demuestra que los hermanos Delleo Fairin se tienen todo el cariño del mundo. :anicry:

    En Edagr, el nuevo subcomandante de ER recibe la llamada de Natasha contando lo sucedido, algo que debe notificar a Ace, haciéndolo mediante un mensaje de texto. El comandante Lakor se encuentra en su vivienda cuando recibe dicho mensaje, algo que impacta en él dado que Arick es su primer hijo (el que tuvo con Agustina) y perderlo significaría perder lo que le queda de ella. Un shock que Azel ve, contagiándose un poco de ese temor pese a que Ace afirma confiar en Natasha para encontrar a Arick. Y ojalá lo haga, porque sino, Ace jura abandonar el ejército y sacar a Azel, si pierde a la mitad de su familia en esa misión. Y no le culpo... :aniscream:

    Finalmente, vemos que Allecreod bautiza el planeta de las abominaciones con un nombre medio complejo de decir pero que suena mejor que decir "Planeta de abominaciones en el que te joden unos monstruos diabólicos, unos seres naranjas con lenguas grandes y también hay pájaros carroñeros" :yagami:. Y bueno, el ryfier se dice a sí mismo que si ese planeta no es de las abominaciones, espera morir ahí para no acabar en el de verdad. Tremendo que alguien como Allecreod esté cagado vivo, pero así son las monstruosidades llamadas abominaciones.

    En fin, buen capítulo y buena lectura. Estaré deseando ver cómo sigue todo esto, a ser posible, más pronto que tarde. Un abrazo y cuídate mucho, amigo. :/*-*\:
     
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    Reydelaperdicion

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    La Gran Catástrofe IX Explorando una Pesadilla
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    Ciencia Ficción
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    Saludos.

    De vuelta a los ritmos de publicación normales tras las vacaciones. Momento de publicar otro capítulo de esta historia. El tiempo tanto para los personajes como para la historia se está terminando, y espero sea una experiencia disfrutable.

    Quiero agradecer a mi gran amigo Manuvalk por las leídas en simultáneo y las juntadas que mantenemos por el Discord. Es un placer saber que disfruta de este universo, y espero que siga haciéndolo.

    Guías y cronologías serán actualizadas en el futuro. Sin más para decir, dejo el capítulo.














    Caminos por recorrer:

    Una alarma no dejaba de sonar en los pasillos de la nave. Iker, con un rifle en brazos, sin armadura y sin casco, estaba escondido en la armería. Respiraba de forma agitada, y estaba realizando un conteo antes de salir para ir a buscar a los demás. Cerraba los ojos cuando se estaba acercando a los números finales.

    Noventa y nueve… cien — abrió los ojos.

    El joven Evanson abrió la puerta de la armería, solo para encontrarse rodeado de un total de diez de las criaturas con la piel de color naranja frente a él. Cinco en los pasillos, cuatro colgando de la pared y uno de pie sujetándose del techo, como si fuera una habilidad que tenían esas criaturas. Solo ante el peligro, abrió fuego contra todas esas cosas. No tardó ni diez segundos en despejar el pasillo, y queriendo reunirse con algún compañero más, se echó a correr, queriendo pasar lo más pronto posible por al lado de las que no estaban apoyadas en el suelo.

    Al pasar por el costado, notó como las bestias giraban la cabeza para seguirlo con la mirada, pero sin moverse del lugar. Creyó que estaría a salvo, pero una de las lenguas de las criaturas que estaba viva le tumbó el rifle de las manos. Sus piernas fueron envueltas por una segunda lengua, y su cuello fue capturado y rodeado por otra. El soldado estaba en el suelo, moviendo los brazos a la desesperada mientras buscaba evitar ser arrastrado hacia sus enemigos. Al voltear su cuerpo, notó como la que estaba en el techo dio un salto, cayendo justo encima de él.

    […]

    — Mierda… — Iker se frotó los ojos tras haberse despertado abruptamente — No voy a poder dormir tranquilo hasta que no abandonemos este maldito mundo.

    Sabía que se habría despertado por una alarma si fuera la hora de salir, por lo que decidió que se iría al baño a lavarse la cara antes de acostarse nuevamente, sin saber cuanto tiempo faltaría para que se hiciera de día y tuvieran que volver a salir. Abrió la puerta de su cuarto con el brazo tembloroso, y salió con una precaución que nunca había tenido al irse al baño. Se sentía como un cobarde al permitir que una experiencia así pudiera haberlo marcado demasiado.

    Cuando llegó al baño, lo único que hizo fue lavarse la cara. Notó que había una luz encendida, por lo que habría alguien más allí dentro. No buscaba conversación, por lo que ni siquiera dijo una palabra. La puerta del sitio que estaba ocupado se abrió, y de allí vio salir a Ulrik, algo que lo asustó un poco. Se relajó para guardar las apariencias, y agachó la mirada tratando de hacer contacto visual con él.

    Ulrik pasó de largo de él, y se colocó en el lavabo de manos más lejano posible a su compañero.

    — ¿No puedes dormir? — la pregunta del joven Mardh fue entre retórica y sarcástica.

    — Por lo que veo, tú tampo… — Iker miró al joven mientras se lavaba las manos.

    Iker se sorprendió al ver en las manos del soldado los restos de algo que parecía ser semen. No creía que su compañero pudiera estarse dando placer de esa manera tras el día tan intenso que acababan de sufrir. Se sentía un poco incómodo, por lo que no siguió interactuando con él.

    — ¿Viste un fantasma? — Ulrik no se percató de que lo habían observado.

    — Soñé que esas horribles bestias me mataban — Iker cerró los ojos y empezó a echarse agua en la cara otra vez.

    — ¿La de piel negra o la de piel anaranjada? — Ulrik quería saber más para simular que por otra cosa.

    — La segunda, la que me capturó — el joven Evanson tomó una toalla seca para poder secarse un poco — No creo que duerma bien esta noche, o la siguiente.

    — Si es que esta vida nos concede alguna otra noche — el joven Mardh, sin intenciones de secarse con una toalla, refregó sus manos en su ropa — Espero que encontremos a Arick rápido. Vivo o muerto. Y que esta misión termine rápido.

    — Lo mismo digo…

    Así fue como se acabó la conversación entre los dos. Ulrik fue el primero en salir, mientras que Iker tuvo que guardar su toalla en una máquina que pudiera limpiarla y luego secarla. Queriendo descansar lo más posible antes de que fuera la hora de despertarse, el joven Evanson se acostó y cerró los ojos, esperando no tener demasiados problemas para conciliar el sueño, aunque también deseaba no soñar otra vez con aquellas monstruosidades que enfrentaron el día previo.

    […]

    La alarma sonó. Los soldados despertaron, y al mirar sus móviles vieron un mensaje programado por la subcomandante Zafiro. La orden era irse al comedor a desayunar todos juntos. Para ahorrar tiempo, el plan sería explicado allí mismo, de modo que pudieran salir lo más pronto posible para aprovechar todas las horas del sol que les pudiera ofrecer aquel planeta. El plan sería repasado en la sala de comandos, pero el tiempo para las preguntas tenía que ser en el desayuno.

    Cuando Sky abrió la puerta de su cuarto, Kite, Airin y Winter la estaban esperando. Su hermano y sus amigos le harían compañía en todo momento, algo que ella apreció. Los tres la envolvieron con un abrazo grupal, y Airin incluso le dio un beso en la frente para tranquilizarla. Juntos, los cuatro marcharon al comedor, dispuestos a ignorar a Nova y a Ulrik a raíz de lo que la chica les había contado sobre la noche anterior.

    — Lo encontraremos, Sky, no te preocupes — Airin la tomó del brazo — Hoy por la noche volverán a estar juntos.

    — Eso espero, no quiero tener que llorar a Arick por el resto de mi vida — Sky deseaba que eso se cumpliera — Se suponía que sobreviviríamos y haríamos misiones juntos hasta nuestro retiro. Este no puede ser el fin.

    — Y no lo será, hoy lo vamos a salvar — Winter tenía optimismo al respecto de lo que aconteció con su primo.

    — Créeme que yo también estoy deseando volver a verlo, Sky, no soporto la idea de perder a otro amigo como él — Kite compartía los deseos de su hermana — Escuchemos el plan de Natasha. Ella es su madre. Sabrá qué hacer.

    Ellos no fueron los primeros en llegar. La subcomandante Zafiro y el ryfier ya estaban en la sala, no sentados en ninguna mesa, sino que preparando un desayuno para los demás soldados. Todos comerían lo mismo, y eso era algo que anunciaron cuando entraron. Los cuatro compañeros tomaron asiento en una de las mesas vacías. Jessica fue la primera en llegar, tomando asiento junto a ellos. Nova apareció después, sentándose intencionalmente cerca de Sky, gesto que a la joven Delleo no le cayó bien. Ulrik fue el siguiente, pero por decisión propia, se sentó lo más lejos posible en la mesa. Uno de los últimos huecos fue ocupado con Iker, que tenía ojeras y una expresión de cansancio notoria, cosa que todos los demás pudieron ver.

    Cuando ya todo estaba listo, la líder de la misión y el ryfier que estaba haciéndole compañía fueron a servir el desayuno. Un café para tratar de despertar a los soldados, y dos panes con alto contenido calórico para que así contaran con una buena fuente de energía para que pudieran disparar calor de sus manos en caso de ser necesario. Al mismo tiempo, todos empezaron a comer, pero sin dejar de prestar atención a la figura de autoridad de la misión.

    — Sky, Jessica, deberán tomar nuevos rifles de la armería para compensar por los que perdieron el día de ayer — explicó la mujer a cargo de los soldados — Procuren ser más cuidadosos. Pudimos recuperar el arma de Tyson junto con su cuerpo, pero no tenemos armas ilimitadas.

    — Entendido — Jessica contestó un poco desinteresada mientras seguía comiendo su desayuno.

    — Para los que todavía no lo sepan, el río por el que cayó Arick conduce hacia el interior de una montaña, la primera de muchas en una cordillera — Allecreod relató su hallazgo — No hay una entrada lo suficientemente grande como para entrar caminando desde el río, por lo que tendremos que entrar desde otro lugar.

    — ¿No hay manera de detener la corriente por un momento para ingresar por allí? — Nova preguntó, con un poco de interés en si esa idea había sido considerada.

    — Perderíamos mucho tiempo, hay una entrada a una cueva cercana a unos ochocientos metros — Allecreod comentó lo que pudo encontrar — Probaremos suerte allí. Lógicamente, existen otras entradas, las cuales iremos a consultar si la primera no da sus frutos.

    — ¿Tenemos una zona despejada para descender? — Winter tenía algo de curiosidad.

    — No, pero no tenemos un trayecto muy largo, bajaremos cerca — Natasha respondió la pregunta del soldado.

    — ¿Buscaron el cuerpo de Arick en las cercanías de la orilla del río? — Ulrik preguntó con un ánimo muy bajo.

    — No lo encontramos, ¿por qué preguntas? — Natasha no se sentía cómoda escuchando como se expresaban así de su hijo.

    — El río corre con fuerza, y si la entrada es angosta, tal vez Arick no haya entrado a la cueva… podría haberse dado un fuerte golpe.

    — No había señales de él en los alrededores, o rastro de que pudiera haber pasado por allí — Allecreod explicó al joven — Está dentro, y nuestra forma de encontrarlo más fácilmente será ingresando por las cuevas en las montañas. Probaremos desde allí.

    — ¿Cuánto tiempo vamos a seguir la búsqueda de Arick? — Sky se preocupaba por el no tener la oportunidad de buscarlo durante todo el tiempo del mundo.

    — Me cuesta admitir esto, pero Arick no tenía comida consigo cuando cayó al río — Natasha sonaba un poco desanimada — Si no hay árboles con frutas o plantas comestibles que crezcan en el suelo en el bosque, dudo que en el interior de una montaña pueda haber algo para que se alimente. Si no come, no tendrá fuerza para usar la energía. Y es posible que la fuerza del río le haya hecho perder sus armas. De hecho, intentamos más de una vez contactar con él, dejamos todo un programa tratando de alcanzarlo, pero los mensajes no llegan… Todos se pierden en el medio.

    — Su dispositivo móvil y el sistema de su armadura tal vez estén estropeados — Jessica comentó un poco cabizbaja al respecto.

    — Tal vez haya poca recepción en el interior de esa cueva, de igual manera, dejaremos el sistema encendido — Allecreod comentó su forma de proceder — Si se da el caso de que logramos escuchar algo de él, o incluso si se detecta que está recibiendo los mensajes, trataremos de detectarlo de esa forma.

    — Artem y Valiana estarán en la sala de comandos, ya les firmé un permiso para eso — Natasha comentó la parte del plan que los involucraba a los dos — Nos darán cualquier aviso lo más pronto que se pueda. Dada la situación actual, diría que tenemos solo dos días para encontrar a Arick.

    — Terminen de desayunar y vengan a la sala de comandos, allí repasaremos el plan una vez más — el ryfier se puso de pie para retirarse siendo acompañada por la subcomandante de ER.

    Con el modus operandi decidido para el día que tenían por delante, los soldados comían tratando de mantener la calma. Sabían que las probabilidades de encontrar a Arick eran bajas, puesto a que lo buscarían en una cueva no explorada, pero tal vez eso fuera mejor que arrojarse al río y tratar de meterse por un callejón sin salida y sin vuelta atrás. Mientras se encontraban terminando el desayuno, los dos estudiantes de medicina entraron al lugar. No siendo soldados, ignoraron la alarma, pero aun así se requería de su presencia en el sitio, dado a que les era urgente estar listos para ir a la sala de comandos.

    A medida que los soldados se terminaban sus desayunos, se iban levantando para irse a la sala de comandos a repasar una vez más todo el plan para tratar de rescatar a Arick durante el día. Iker, Jessica y Nova fueron los primeros. Ulrik terminó después. Quedaban solamente Winter, Airin, Kite y Sky. Los cuatro aprovecharían esa oportunidad para saludar a la pareja que recién llegaba al sitio.

    — Tienen todo listo, ¿verdad? — Valiana quería saber si no les faltaba algo más.

    — Espero que podamos regresar a la nave con él, tal y como debió ser el día de ayer — Sky estaba ilusionada, a la vez que algo asustada.

    — Saben que estaremos a bordo, listos para dar aviso sobre lo que pueda ocurrir — Artem buscaba tranquilizar a la chica — Arick es fuerte, y de los mejores entre ustedes. Estoy seguro de que lo encontrarán para antes de que comience a oscurecerse el cielo.

    — Ya tenemos que irnos, lamentamos no poder quedarnos más — Kite les hizo saber que no tenían demasiado tiempo para seguir conversando.

    — Lo entendemos, cuídense mucho — Valiana les deseaba de corazón — Recuerden que no tiene que perderse nadie más. A Arick no le gustaría saber que alguno de ustedes desapareció mientras lo estaban buscando a él.

    Con esas palabras en mente, los cuatro soldados se marcharon a la sala de comandos a repasar por última vez el plan. Winter abrazó con ternura a Artem y a Valiana, y salió al final del grupo. No se demoraron demasiado en llegar a su destino. Tan pronto como ingresaron, ya todos los demás tenían una ubicación definida alrededor de un monitor que mostraba las imágenes que la sonda había captado para ingresar a la cueva.

    — Tenemos una escalada breve a la primera entrada — Natasha se los señaló en la pantalla — La segunda está un poco más arriba. Pocos metros, pero algo complicada para alcanzar. Habrá que ir con cuidado. Y la tercera, si bien es la más lejana, será sencilla de alcanzar desde allí.

    — ¿Todos vamos a ingresar al mismo tiempo en cada cueva? — Airin tenía una duda que no surgió en la primera exposición.

    — Entraremos todos juntos, pero tan pronto veamos que tenemos un perímetro seguro, nos iremos separando — la subcomandante les detalló esa parte — Lo iba a contar cuando estuviéramos dentro, ya que para que podamos separarnos, primero tenemos que asegurarnos de que fuera seguro. Si resulta que así es, dejaremos a dos soldados atrás para cuidar la retaguardia en caso de que algo más ingrese a la cueva.

    — No hemos notado la presencia de ninguna de las criaturas que nos atacaron en el bosque en las proximidades de las montañas — Allecreod les comentó — Tal vez sea porque no pueden ver en la oscuridad, o porque no hay animales para cazar allí.

    — O bien podría ser que esas cuevas tienen monstruos peores, y eligen mantenerse alejados — Ulrik contestó a lo dicho por el ryfier.

    Los comentarios del joven Mardh estaban poniendo nerviosos a sus compañeros, pero Sky estaba mucho más molesta con él. No le gustaba la negatividad que irradiaba al comentar ya sea por las probabilidades de Arick de haber muerto, o por los conflictos a los que se iban a tener que enfrentar durante el día.

    — Arick, a pesar de las aparentes ganas de que tienes de que no sea así, está vivo, y lo voy a encontrar — la chica le contestó en voz alta — Espero que esto te sirva para ser un soldado con una mejor actitud.

    No hubo respuesta por parte de Ulrik. De reojo, miró a Sky con un gran deseo de darle un golpe allí mismo. Contuvo sus ganas de hacerlo a sabiendas de que no sería bien visto, y de que una sanción podría ser fatal para él. A pesar de todo, eligió tomar como palabras sabias su consejo de tener una mejor actitud.

    — No soy un familiar directo de Natasha — pensó manteniendo la concentración en las palabras de Sky — Mi vida depende de mis compañeros… mejor dicho, de Iker, Jessica y Nova. Tendría que enfocarme en cuidar mi relación con ellos tres. Los demás me van a dejar atrás apenas puedan, lo sé.

    Ya sin más interrupciones ni preguntas por contestar, la subcomandante terminó de explicar el plan. Artem y Valiana habían hecho acto de presencia en la sala de comandos antes de que ella pudiera preparar la nave para el aterrizaje. Una vez que ya todos tenían grabado a fuego cómo tenían que actuar durante el día, se preparó la nave para que aterrizara en un claro cercano a la montaña. La sonda enviada a explorar seguía en el aire, captando en vivo la imagen de la zona por la cual tenían que ingresar, junto con los alrededores.

    Tan pronto como la nave tocó el suelo, Natasha, Allecreod y los ocho soldados que integraban el equipo se fueron directo al cuarto donde descenderían por la compuerta de acceso.

    — Ya voy en camino, Arick… espérame — Sky no lo apartaba de sus pensamientos.

    […]

    Tan solo veinticinco minutos corriendo bastaron para que los soldados pudieran abandonar la escasa vegetación del lugar y llegar a la base de la cordillera en donde tenían que buscar la entrada para intentar rescatar a Arick. Cuando llegaron al sitio, admiraron brevemente la belleza natural de las montañas que tenían en frente. Su altura era imponente, y unas nubes blancas y regordetas les impedían visualizar los picos, por lo que no sabían si había o no nieve en la cima.

    Desde su aterrizaje y en el camino hacia su destino no vieron ningún animal, ya sea grande o pequeño. El río estaba lejos, y no era posible escucharlo desde su posición. Como medida de precaución, Natasha había equipado en las armaduras de todos los soldados una botella de agua de tamaño mediano y otra de tamaño grande, instaladas en los compartimientos de equipaje de sus armaduras. No quería arriesgar a que alguien pudiera beber agua en mal estado, ya que no se realizaron los estudios sobre la muestra de agua tomada el día anterior a causa de las prisas que tenían.

    — Recuerden que nos dirigiremos a la primera entrada, el plan es avanzar lo más que se pueda… — la mujer a cargo les volvió a explicar a los soldados — Si nos encontramos con un muro, o si unas bestias salvajes nos cortan el paso, daremos la vuelta y lo intentaremos por la segunda cueva… Mañana ingresaremos por la tercera entrada si fuera a hacer falta.

    Para todos los soldados, el día parecía que iba a ser bastante extenso. Estaban seguros de que la subcomandante querría que avanzaran hasta que el cielo empezase a perder el color, de un tono celeste esa mañana, por lo que posiblemente avanzarían hasta que el paso se cortara o hasta que Artem y Valiana indicasen que el brillo en el exterior había disminuido.

    El grupo emprendió el camino hacia la base de la cordillera, donde tendrían que comenzar su escalada y ascenso hacia una primera entrada tan solo un poco distanciada del suelo. Pero en aquel momento, un sonido estruendoso empezó a formarse desde encima de ellos, más precisamente desde la segunda entrada. El eco le permitió abrirse camino, y entonces, una pequeña piedra envuelta en una bola de fuego, producto de la explosión que había tenido lugar, fue eyectada desde la entrada para precipitarse al suelo, apagada, a tan solo una distancia de doscientos metros de la posición en la cual se encontraba el grupo.

    — ¡¿Qué mierda fue eso?! — Iker se empezó a estremecer un poco.

    — Una explosión, claramente — Allecreod no estaba nada contento con eso — Ahora la pregunta es…

    — ¿Qué demonios la causó? — Kite no se sentía seguro al hacerse esa pregunta.

    — Tenemos que ir a investigar eso — Nova lo señaló como una urgencia.

    — No es posible, el objetivo es explorar las cuevas para tratar de encontrar a Arick — Sky le reprochó eso a la líder de campo — No hay tiempo para desviarnos en eso.

    — Pero es justamente por eso por lo que tenemos que investigar — Nova no sentía que su compañera pudiera ver la imagen completa — No es seguro meternos allí si algo está explotando en otro sitio. La sonda no captó explosiones durante su vigilancia de este sitio, por lo que podemos asumir que no son naturales. Alguien lo tuvo que haber causado. No podemos dejar que nos entierren bajo un derrumbe.

    — Comandante, usted misma dijo que solo teníamos dos días para buscar a Arick, pero Nova tiene razón — Jessica se sentía un poco apenada al decir algo así — No podemos entrar allí si corremos el riesgo de que algo explote. Deberíamos investigar.

    — No podemos perder el tiempo que era destinado para buscar a Arick — Airin habló en defensa de su amigo — En un entorno desconocido, cada segundo disponible cuenta. Y por más que tengamos hasta mañana como margen, no lo podemos dejar a su suerte… Mi hermano Vyon sobrevivió un tiempo considerable en el bosque de Tralio, y murió envenenado por insectos en un instante.

    — Natasha, sé que Arick es tu hijo, y lo que debes sentir respecto a él — Allecreod, pese a saber su relación adoptiva con el chico, se mostró compasivo al respecto — Pero no podemos ignorar esto… Es mucha casualidad que se produzca una explosión justo ahora. No creo que alguien estuviera designado a pasar el tiempo en la cueva esperando a que pasásemos por aquí, porque suena ridículo. Pero está claro que algún ser vivo lo provocó. No lo podemos dejar pasar.

    — No puedo… no sueñen que voy a dejar de buscar a Arick solo por eso — Sky se ganó la atención de todos al decir esas palabras.

    Natasha supo que la situación había dado un giro considerable, y que su esquema, le gustase o no, estaba obligado a cambiar. Una parte de ella deseaba ignorar ese acontecimiento, y destinar a todo el equipo a la búsqueda de su ahijado, a quien no podía ni quería dejar atrás. Pero la lógica le decía que tenían que averiguar que estaba sucediendo. Ella misma sabía que no servía de nada que rescatasen a Arick si luego una explosión provocada por terceros los dejaba encerrados para siempre en esas cuevas.

    Antes de que ella pudiera hablar, llegó un mensaje por parte del joven Hedrum, hablándole desde la sala de comandos, monitoreando la situación gracias a la sonda.

    — Vieron eso, ¿verdad? — Artem quería corroborarlo.

    — Así es, gracias por avisar igualmente, Artem, me gusta que tú y Valiana estén atentos a todo — la subcomandante apreció el gesto — Estoy decidiendo nuestro movimiento a seguir. Esto lo cambia todo.

    La expectativa se apoderó de los soldados. Madrugaron y desayunaron lo más pronto que pudieron en un tiempo razonable, todo para ahorrar un tiempo útil en la búsqueda de su compañero desaparecido, y a poco antes de comenzar la escalada, una explosión los sacaría de su curso. Sky y Kite intercambiaban miradas de preocupación, incluso pese a encontrarse con el vidrio polarizado de los visores estaban al tanto de la cara que pondría el otro. Ulrik sonreía por las cosas que ocurrieron. No debía alegrarse de que dejaran atrás a un familiar de Ace, puesto a que la idea de la misión era mostrar el egoísmo del ejército cuando no se trataba de sus familiares. Pero en su interior sentía que Arick estaba muerto, y no quería invertir tiempo en buscarlo. Jessica, Iker, Nova, Winter y Airin estaban algo alterados. No deseaban explorar las cuevas sabiendo que una explosión podría atraparlos o eliminarlos, puesto a que ni siquiera la habían podido anticipar desde su posición.

    En el momento en el que la subcomandante Zafiro giró su cabeza hacia la vegetación de la cual ellos habían salido, supieron que no tardaría en llegar una orden para todos.

    — Las abominaciones aparentemente no se acercan a este lugar, lo interpretaremos como una ventaja — Natasha no estaba decidida a dejar atrás a Arick — Nos dividiremos en dos equipos. Es arriesgado, pero parte de nuestra profesión implica correr riesgos. Si no fuera por eso, no habríamos venido a este planeta en primer lugar.

    — Asumo que yo iré a investigar el origen de esa explosión — el ryfier pudo leer a la mujer — Tú seguro querrás buscar a Arick.

    — Me alegra que estemos en esa sintonía — Natasha estaba conforme al tenerlo en su equipo.

    — Solo queda decidir cómo se dividirán los equipos — Nova tenía dudas al respecto — ¿Seremos cuatro para cada uno de ustedes, o un equipo tendrá integrantes extra?

    — Cuatro vendrán conmigo, y cuatro se irán con Allecreod — comentó la mujer a cargo de la expedición, anticipándose a lo que estaba por venir — No se pongan a discutir quién va con quien. Yo misma balancearé los equipos.

    Los ocho soldados supieron que ya no tenían más opción que acatar dicha orden. Si bien, había algunos como Iker y Jessica que no tenían preferencia, otros deseaban estar entre los que buscarían a Arick, al igual que había algunos que deseaban quedarse tranquilos y comprobar de primera mano el origen de la explosión.

    — Winter Lakor viene conmigo. Nova Breiner con Allecreod — comenzó a repartir a los soldados — Sky Delleo viene conmigo. Kite Delleo con Allecreod. Airin Utkin va con Allecreod. Iker Evanson conmigo… Jessica Delta con Allecreod. Ulrik Mardh conmigo. No se aceptan intercambios de lugar. He hecho mi mejor esfuerzo para balancearlos lo más rápido que pude.

    Había objeciones en la división de soldados, pero no se escuchó ninguna. Los soldados no tuvieron más opción que aceptar en silencio lo dicho por la persona que ostentaba el más alto rango en la expedición. Los líderes de ambos grupos compuestos por una cantidad pareja de soldados se miraron mutuamente.

    — Ya que nos estamos separando, explorarás la segunda cueva con tu unidad — Natasha le decía con seriedad — La tercera sí o sí queda para mañana. Así que avanzaremos todo lo que se pueda hoy. Descubre qué causó la explosión, y asegúrate de que no se vuelva a producir una.

    — Tienes mi palabra, Natasha, deseo que uno de los dos equipos encuentre a Arick con vida, e intacto — el ryfier deseó suerte para ella — En marcha, tenemos una escalada difícil.

    — Al menos iremos tanteando el terreno para la del día de mañana — Jessica veía una ventaja en eso.

    — Si es que hay expedición a las montañas el día de mañana — complementó Kite, teniendo más deseos que fe en encontrar a su compañero.

    — O si es que vivimos para ver el mañana — Ulrik soltó otro comentario lúgubre respecto de la situación.

    — ¡En marcha! — Natasha quería silencio antes de que alguna discusión pudiera formarse.

    Todos empezaron a avanzar en conjunto, puesto a que el punto de separación donde un equipo tendría que adentrarse en las cuevas estaba después de la primera escalada. Esa subida se les hizo sencilla a los soldados, quienes apenas tuvieron que trepar y dar un salto en una sola ocasión. El relieve de la montaña era bastante ameno para la misión que estaban llevando a cabo. Nadie tuvo dificultades para llegar al primer sitio, pero bastó con solo echar un ojo hacia el segundo orificio en la montaña para ver que llegar hasta la segunda entrada sería difícil. Bordes angostos para poner los pies, e incluso una pequeña zona escalonada donde deberían tener manos y pies firmes para sujetarse de los bordes para evitar caerse a una muerte segura, o a un destino peor, que podría ser quedar en un serio estado vegetativo.

    — Espero que cuando nos reunamos, seamos más que los que somos ahora — Natasha esperaba y rogaba para que uno de los grupos pudiese encontrar a Arick en el interior de las cuevas.

    Mutuamente, todos los soldados se desearon suerte. Fue así como el grupo de la subcomandante Zafiro ingresó en las cuevas. Sky y Winter se mantenían cercanos a ella. Iker y Ulrik estaban un poco alejados, pero no lo suficiente como para estar listos para la acción por si una situación desesperada llegase a surgir y que ellos debieran de atender.

    Allecreod, Nova, Kite, Jessica y Airin los vieron caminar por un pequeño pasillo angosto, que no tardaba en tener una curva hacia la derecha, posiblemente más al interior de la montaña. Fue cuando los perdieron de vista que empezaron a marchar hacia la entrada que les correspondía a ellos.

    […]

    Natasha lideraba el avance de su grupo. Tan pronto como pasaron esa curva del principio, todo lo que había frente a ellos era un camino recto que era eventualmente bloqueado por piedras caídas y pilares semi elevados, los que ocasionaban que el equipo tuviera que atravesar por los huecos que tenían uno por uno. Ya todos tenían las armas en mano, optando los cinco por los rifles, en caso de que algún ser vivo hostil apareciera y tuvieran que hacerle frente. Estuvieron alrededor de diez minutos avanzando con precaución, y cuando pudieron superar el último de los desvíos frente a ellos, se notaba un camino recto que recorría varios metros sin obstáculos visibles. La cueva era oscura, por lo que los visores nocturnos no tardaron en activarse.

    Utilizando los cascos para dicha tarea, se estaban perdiendo de contemplar el color negro inmaculado del interior de aquellas cuevas por las que transitaban. Con apenas una capa de polvo pequeña en ciertos puntos, y muy pocas grietas visibles, los muros les rodeaban por completo.

    — Natasha, soy Allecreod, finalmente terminamos la escalada — por medio de un altavoz en la armadura de la mujer, se pudo escuchar claramente la voz del ryfier — Todos estamos bien. Solo para que sepas, la comunicación con Artem y Valiana sigue siendo estable. Pero no dieron novedades todavía.

    — Me alegra saber que están a salvo, Allecreod, confío en ustedes para que encuentren la causa de la explosión y podamos estar todos más tranquilos — la mujer contestó a su compañero — Usa un criterio apropiado para lidiar con la situación, sea cual sea. Suerte.

    — Suerte para ustedes también, nosotros estamos ingresando ahora.

    El saber que ninguno de sus compañeros se había encontrado con algún percance al subir hacia la segunda entrada les dibujaba una sonrisa en sus rostros. Finalmente un poco de optimismo se podía hacer presente en las mentes de todos ellos. Viendo como el camino recto al frente se seguía extendiendo, Iker y Ulrik empezaron a distanciarse un poco más de Natasha, quien tenía a Sky a su izquierda y a Winter a su derecha.

    Iker, queriendo relajar su mente tras la mala experiencia de la noche anterior, se acercó a Ulrik para generar un tema de conversación.

    — Oye, ¿de casualidad te estabas masturbando en el baño? — preguntó con picardía — ¿Trajiste buen material en tu teléfono?

    — Déjame en paz — Ulrik no giró su cabeza para verlo.

    — No lo negaste, eso significa que sí — Iker buscaba alardear y tratar de distraerse — ¿Es una chica a la que convenciste de que te pase una foto desnuda? Me enteré de que antes existían plataformas con material sugerente, pero todo lo que había fue borrado y nunca se pudo recuperar.

    — Es la puta de tu madre — Ulrik le levantó levemente la voz, harto de ser acosado por su compañero — Si quieres, puedo subirla a algún sitio para que todo el mundo la vea.

    — ¡Puto animal de mierda, no hables así de ella! — Iker le retrucó, levantando todavía más la voz.

    — Silencio, Evanson — Natasha lo regañó al escuchar el eco de su voz extenderse por todo el sitio — No tengo idea de qué mierda están discutiendo, pero guárdenlo para más tarde. No es el lugar, ni el momento. Solo estamos nosotros, nos necesitamos mutuamente si algo llega a salir mal. Si van a abrir la boca, lo harán para pedirse disculpas mutuamente. Caso contrario, no digan nada.

    Ulrik, con miedo de que Iker quisiera revelar su secreto ya no enteramente personal a alguien más de la tripulación, optó por hacer caso a regañadientes a lo que su comandante le decía.

    — Perdón.

    El joven Mardh lo dijo de forma tan seca que a Iker no solo no le bastó para dejar su bronca de lado, sino que lo hizo enfadar todavía más. Pese a todo, tenía la orden de la comandante de que no tenía que emitir sonido si no era para hacer paces con su compañero, algo que no deseaba hacer. El silencio fue su elección, y ambos, pese a permanecer atrás, se tiraron cada uno lo más al extremo que pudieron, quedando Iker a la izquierda y Ulrik por la derecha.

    — Como se nota que jamás han tenido a alguien querido a quien quisieran recuperar — Sky pensaba con lástima sobre las vidas de sus compañeros — No saben lo que es tener la incertidumbre de no tener contigo a la persona que más amas en esta vida.

    — No es una sorpresa, Sky, teniendo en cuenta como son las cosas — Winter se puso de su lado — Si bien, no considero a Iker una mala persona, sabes lo que ha hecho en el pasado…

    — Me lo hizo a mí, no necesitaba recordarlo — la joven Delleo recordó un episodio incómodo que involucraba al chico.

    — Parece que Ulrik no es tan diferente de él, tal vez no miran en la misma dirección, pero recorren el mismo camino — el joven Lakor tenía frescas las cosas que su compañero había dicho respecto al destino de su primo.

    Sin deseos de pensar en ellos dos, los jóvenes optaron por guardar silencio y poner la máxima concentración en el camino hacia adelante. No parecía haber indicios al frente de que las cosas fueran a cambiar, y eso llevó a Ulrik a tomar una decisión. Aprovechándose de que nadie lo estaba mirando, el joven Mardh accionó el sistema de su armadura para bloquear la señal receptora presente tanto en los dispositivos móviles como en las armaduras de los demás.

    — Cualquier mensaje que Allecreod te envíe, se perderá… — Ulrik buscaba detener la misión allí mismo — Podría tolerar esto si no me hubiera tocado ir con la hija de Gwyn y con el primo de Ace. Pero es el colmo. Espero que notes rápido que las comunicaciones se han cortado. Quiero retroceder y salir de aquí.

    Supo que no se sospecharía de él, puesto a que, en el pleno interior de las montañas, sería el propio ambiente el que se llevaría la culpa de interferir en las comunicaciones. El joven Mardh sonreía mientras esperaba pacientemente por la orden de la líder de su equipo para dar la vuelta.

    — Al frente, un resplandor — Natasha alertó al grupo.

    Con los cascos teniendo el modo de visión nocturna activo, les era imposible verlo a primera mano. Debieron caminar unos cuantos pasos más para poder notar que, tal y como la mujer señaló, había algo produciendo luz en el interior de la cueva. Lejos como para distinguirlo, los soldados tomaron las armas a modo de precaución, y el paso se hizo más lento mientras seguían avanzando.

    — Nadie prenda las linternas, si este resplandor lo causa una luz artificial, no quiero que nadie nos vea hasta que nosotros veamos primero — Natasha fue muy severa con ellos.

    Nadie la iba a desobedecer. A paso lento, firme y cuidadoso, el grupo de cinco militares se tomó su tiempo hasta llegar a aquella zona. No tardaron en ver lo que causaba el resplandor. En el techo de la cueva había un enorme hueco, por el cual se filtraban tanto la luz solar desde el exterior de la montaña como así también fragmentos de nieve. En el centro, posiblemente formado gracias al hueco, se encontraba un manantial, con un arroyo pequeño desprendiéndose de él, y yendo a parar por debajo de las piedras.

    El sitio al que habían salido era una pequeña cámara, por la cual se podía acceder solo por el pasillo que acababan de cruzar desde su lado. Situado al frente, había un total de tres entradas a lo que podrían ser nuevos caminos por los que podrían buscar a Arick. Les sería imposible recorrerlos a los tres dividiéndose en grupos iguales, pero antes de pensar en eso, la subcomandante quiso que se tomaran una pausa.

    — Dos minutos, voy a tratar de contactar a Allecreod — Natasha indicó lo que se iba a tomar antes de seguir — Trataré de describirles el lugar, para que sepan que hemos pasado por aquí si llegan a entrar desde alguno de esos tres pasillos.

    Los cuatro soldados que la acompañaban veían con buenos ojos la idea de la mujer, pero incluso así, Ulrik optó por no quitar el bloqueo de señal. Era una oportunidad perfecta para desmotivar a la madre de Arick y tratar de hacerla desistir en su búsqueda.

    — Allecreod… habla Natasha… — la mujer se frustraba al no poder entablar contacto — Allecreod…

    — ¿La señal es débil? — Sky quería saber si valía la pena que ella lo intentase.

    — Ni siquiera hay señal — Natasha respondió.

    — ¿Y qué tal contactar con Artem y Valiana? — Winter no se sentía cómodo sabiendo que estaban incomunicados — Quizá ellos puedan puentear la comunicación.

    — Lo intentaré… — Natasha vio esa idea con buenos ojos — Artem, Valiana, habla la subcomandante… ¿Nos reciben? ¿Artem? ¿Valiana?

    — Mierda, ¿tan sólidas son estas paredes de piedra como para bloquear la señal? — Iker se frustró al ver que no estaban pudiendo llegar a ningún lado.

    Alejado del grupo y disfrutando la desesperación en sus compañeros al ver que no había manera de alcanzar a entablar contacto alguno con los demás miembros del equipo, el joven Mardh supo que ya solo sería cuestión de tiempo a que salieran de esa cueva.

    — Tus ingenieros son excelentes, Noak, y yo soy un genio por explotar al máximo sus recursos — Ulrik sonreía contento al ver que tenía la influencia que quería sobre la situación — No puedo decir que me siento mal, aunque no era mi objetivo de la misión. El puto comandante Lakor y la puta de su esposa merecen no ver nunca más a su hijo.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Saludos, amigo. Un placer estar de nuevo por aquí, disfrutando de un nuevo capítulo de LGC. Ahora sí que sí, parece que las cosas se ponen cada vez más interesantes; es un 'in crescendo' constante y eso me agrada muchísimo. Paso directamente a comentar lo más relevante.

    El inicio muestra a Iker despertándose de una pesadilla en la que esas criaturas anaranjadas le someten y no es para menos; es para que se le quede trauma tras lo vivido. El joven decide despejarse un poco lavándose la cara en el baño, donde se encuentra con el Ulrik pajero yendo a lavarse las manos con semen sin siquiera disimular un poco (repelente en sentido literal y figurado :blue:). Ambos conversan un poco de forma intrascendente (ya que ambos están sumidos en sus propios pensamientos) y regresan a dormir.

    Al día siguiente, las alarmas despiertan a los soldados, que deben presentarse en el comedor para desayunar mientras a su vez los líderes de la misión les revelan el plan del día para buscar a Arick. Su rastro se pierde en la cordillera/río interino y para entrar deben escalar por varias rutas, pero a priori no se ve difícil. Los comentarios negativos y constantes de Ulrik sacan de quicio a todos, en especial a Sky, que no duda en dejarle claro que no cesará en su búsqueda por encontrar a su amado. Di que sí, nena, ese repelente nunca sabrá lo que se siente ser querido. :yagami:

    El grupo, a excepción de Valiana y Artem que se quedarán en la sala de comandos en caso de que reciban un mensaje de Arick o más información de la sonda, se pone en marcha. Sin embargo, cuando están por llegar a la famosa cordillera, una especie de explosión se sucede en las montañas y se precipitan algunas piedras, lo que pone en tensión y alerta al grupo, cosa que no es para menos.

    ¿Quién diablos ha sido el causante de ello? Con esta pregunta, los soldados debaten qué hacer y aportan sus puntos de vista, terminando por decidirse la separación: Natasha irá con Sky, Winter, Ulrik e Iker a buscar a Arick mientras que Allecreod, Nova, Jessica, Airin y Kite irán a investigar esa misteriosa explosión. Y bueno, por un lado me alegra tener dos povs de diferentes situaciones, pero que se separen me da mala espina... y el causante de esa explosión dudo que sea Arick; probablemente sea el alien que hizo la petición de ayuda. :think:

    Sea como sea, esto nos lleva a centrarnos en el grupo de la subcomandante Zafiro, quien logra adentrarse en una cueva junto a sus soldados. Allecreod le informa que ellos están haciendo lo propio y una vez dentro, mientras avanzaban por el túnel natural, Iker decide crear la conversación más loca en el contexto menos favorable, preguntándole a Ulrik si se estaba masturbando la noche anterior. Obviamente recibe una respuesta molesta y contundente (épica, eso sí, hay que darle un punto a los repelentes cuando hacen algo bien :clap:) que provoca el enfado de Iker y el reproche de Natasha a sus soldados por no comportarse. Y es que es cierto, parecen dos niños en lugar de dos soldados profesionales. Al margen de eso, Ulrik se sigue ganando la enemistad de sus compañeros y creo que se está haciendo un flaco favor a sí mismo, aunque por mí mejor. :dancecat:

    Aprovechando que llegan a una especie de arroyo en el interior de dicha cueva, Natasha busca contactar con Allecreod para informarle de ello, viendo que no puede entablar conversación, ni con el ryfier ni con Artem y Valiana en la nave. Creyendo que es por estar en el interior de la montaña, la realidad es que Ulrik ha aprovechado sus herramientas especiales en su traje para cortar las comunicaciones y dar comienzo, ahora sí, a sus artimañas para manipular la misión. Ahí ha sido listo, debo decirlo, el muy hijo de p... :aniscream:

    En fin, buen capítulo, honestamente. Intuyo que el siguiente tendrá los povs de ambos grupos que se han separado y quizá alguno de Edagr, aunque la trama de allí parece haberse enfriado bastante. No sé si al final no vaya a ser para tanto o es que se alargará hasta la parte X, pero bueno, estaré expectante. Por lo demás, muy entusiasmado con lo que se pueda venir e intrigado por ver qué ha pasado con mi bebé Arick y por ver fracasar a la Repelente Army en todos sus frentes. :shani:

    Un abrazo enorme y hasta pronto. :\*u*/:
     
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  7. Threadmarks: El peor de todos los monstruos
     
    Reydelaperdicion

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    Título:
    La Gran Catástrofe IX Explorando una Pesadilla
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    14
     
    Palabras:
    7572
    Saludos. Llegado el final del domingo, es hora de publicar el próximo capítulo de esta parte IX. Como se puede ver en el título, estamos delante de un capítulo fuerte. Las cosas se van a ir torciendo poco a poco. Después de todo, hay que hacer honor al nombre de la parte IX.

    Quiero dar las gracias a mi gran amigo Manuvalk por su presencia en esta historia a través de los comentarios y por las leídas que solemos compartir en discord. De LGC todavía quedan unas cuantas, pero a la parte IX no le resta demasiado por terminar.

    Aviso que tanto cronología como guía de personajes están al día.

    Nada más, así que ahí dejo la lectura.












    El peor de todos los monstruos:

    Fueron un total de cuatro minutos en los que tanto la subcomandante de ER, al igual que los cuatro soldados que había elegido para su equipo, intentaron contactar ya sea con Allecreod o con la nave donde se encontraban esperando tanto Valiana como Artem. No había respuesta, ni siquiera confirmación de que los mensajes estaban llegando.

    — ¿Regresamos? — Ulrik eligió tocar ese tema — Si los demás llegan a necesitar ayuda, no seremos capaces de saberlo.

    — No podemos regresar, todavía no hemos terminado de explorar — Sky se molestó con esa idea del soldado.

    — Yo… temo que estoy con Ulrik en esto — Iker no quería sonar como si le guardase rencor a Arick — Si algo nos pasa, no podremos pedir ayuda a nadie.

    — Puede que las paredes sean demasiado sólidas, incluso tal vez causen una interferencia — Sky buscaba mantener el foco en su pareja — Tal vez un intento para contactar con Arick.

    — Lo estuve intentando todo el tiempo — Winter le respondió con la cabeza baja — No hay forma de alcanzarlo tampoco.

    — Son tres entradas, de ninguna manera pienso ir o enviar a alguien a solas a través de alguna de ellas — Natasha le comentó a su grupo — Pero tenemos que seguir explorando. Al menos podremos explorar dos, y si terminamos teniendo que retroceder, incluso alcanzaríamos por explorar tres.

    — ¿Quién va con quién? — Ulrik tenía esa duda — Usted armó nuestro equipo buscando un balance. ¿Cómo quedarían ahora?

    — Creo que la forma más efectiva de proceder será…

    — ¡El agua! — Iker alertó.

    Todos vieron que el joven Evanson estaba señalando hacia la dirección donde el río se metía entre las piedras de la cueva. En la claridad del pequeño río que se había formado en el interior de esa montaña, pudieron ver como tres objetos parecidos a troncos se aproximaban. No tardaron nada en descubrir que no se trataba de objetos inanimados, sino de seres vivos. Tres reptiles con una enorme similitud a un cocodrilo del planeta Tierra salieron del agua y empezaron a emitir un chirrido al abrir sus largas bocas. Piel de un tono verdoso oscuro y ojos plateados eran lo que destacaba en ellos, además de unas patas cortas y una cola que en la punta parecía tener una especie de maza, como si fuera un dinosaurio.

    — ¡Esos animales se parecen a algunos que habitaron Tierra! — Sky tomó su rifle y estaba dispuesta a apuntarles, reconociendo el parentesco entre ellos y los animales que vio en documentales cuando era niña.

    — ¡Disparen a matar, no creo que tengamos problemas con ellos! — Natasha dio una rápida orden para que pudieran eliminarlos.

    Fue así como el equipo compuesto por cinco soldados abrió fuego contra los tres animales recién llegados. El eco de las balas de calor que salieron de sus rifles resonaba en todo el lugar al mismo tiempo que los impactos provocaban chirridos de dolor en los reptiles oriundos de aquel planeta. Pese a que lograron soportar alrededor de tres a cuatro impactos de bala, los animales acabaron por perder la vida en ese encuentro que no llegó a convertirse en combate.

    Incluso un minuto después, el eco de todos los disparos que dieron seguía escuchándose en la cueva, hasta que finalmente cesó. Todos estaban respirando con alivio de haberse quitado de encima una amenaza antes de darle tiempo a ocasionar bajas en el equipo. Pero antes de que pudieran discutir sobre cuál sería el próximo movimiento por realizar, Natasha empezaba a escuchar algo más.

    — Gruñidos… — decía en voz baja — Pero vienen…desde detrás de nosotros.

    Los cuatro soldados que iban junto con ella miraron hacia el pasillo del cual ellos habían salido hacía menos de unos minutos. Era todo tal y como lo describía Natasha. Leves gruñidos se podían escuchar desde allí, lo que quería decir que se les estaba acercando algo.

    — Miré hacia atrás nuestro más de una vez y no vi nada — Iker se excusó de la responsabilidad — ¿Habremos pasado por alto algún hueco?

    — Tal vez, o simplemente, algo nos estaba siguiendo desde el bosque — Winter tenía su rifle apuntándole al pasillo.

    — Estén preparados — Natasha los quería atentos para poder actuar pronto.

    Contenían la respiración a la espera de ver qué era lo que les iba a salir, y fue allí donde apareció. Una nueva abominación estaba justo frente a ellos. Un cuerpo de color negro, los pinchos en las muñequeras, y un detalle que lo diferenciaba del que enfrentaron ayer… El que hizo acto de presencia frente a ellos parecía tener un total de cuatro protuberancias similares a cuernos en la cabeza.

    Al ver a los cinco apuntándoles con su arma, supo que era tiempo de pasar a la agresión, a lo que lanzó un gruñido que puso en alerta a los soldados.

    — ¡Corran! — Natasha dio la orden de que se intentaran escapar de aquel monstruo.

    Los soldados se dieron la vuelta y se lanzaron a una carrera por sus vidas tan pronto como la abominación que tenían frente a ellos dejó de gruñir. El monstruo, de la misma raza que el que habían encontrado el día anterior, empezó a perseguirlos buscando un bocadillo en ellos. Natasha y sus cuatro soldados dieron un salto por el río, y empezaron a adentrarse en las cuevas. Con poco tiempo para decidir, y notando como tenían al monstruo moviéndose por las paredes para evitar el río, todos tomaron caminos diferentes sin reflexionar sobre si alguno sería o no el ideal.

    Ulrik y Sky avanzaron por el pasillo de la derecha. Winter e Iker tomaron el del medio, y Natasha tomó el de la izquierda. La abominación se detuvo en seco frente a la pared donde se abrían todas las entradas, y lanzó un gruñido muy poderoso. Ninguno de los humanos miró atrás, puesto a que todos podían sentir el sonido detrás de ellos debido a la potencia del grito y el eco provocado por los pasillos angostos. Con gran potencia, el monstruo permaneció así durante treinta segundos, tratando de alertar a otros predadores de su presencia, de modo de asustarlos y así no tener que compartir su comida con nadie. Tomó la decisión de entrar por el segundo pasillo, habiéndose olvidado de quienes y cuantos tomaron ese camino. Aunque eso no les importaba a los soldados, puesto a que todos podían sentir que tenían al peligro pisándoles los talones.

    […]

    Allecreod y su equipo acababan de toparse con lo que eran los restos de una estructura metálica muy pequeña, envuelta por llamas rojas de color muy brillante, pero diminutas en cuanto a tamaño. El acero de aquel elemento estaba siendo derretido poco a poco por el fuego que lo rodeaba, empezando a teñir el suelo de la cueva de manchas negras, al mismo tiempo que el ambiente se llenaba de un humo que no llegaba a nadie del equipo gracias a los cascos que portaban.

    — No hay cómo apagarlo, pero esta superficie rocosa no parece ser inflamable — Allecreod habló con los cuatro que lo acompañaban — Sea lo que sea que haya explotado, debía tener alguna especie de combustible potente.

    — ¿No nos ahogaremos? ¿Verdad? — Airin sentía un poco de inseguridad al respecto.

    — No deberíamos, con el oxígeno que pueden almacenar nuestros trajes — Nova buscaba darle seguridad a su compañera.

    — Deberíamos informarle a la comandante Natasha sobre esto, antes de seguir avanzando — Kite sugería mantenerla informada.

    — Estoy de acuerdo, pero no hay que detenernos — Allecreod le dio esa indicación al joven Delleo — Hay que buscar señales de vida. Esto se ve muy complejo como para haber explotado de la nada. Te encargo que la contactes en una llamada mientras el resto avanzamos.

    — Como ordenes…

    Kite le respondió con admiración a quien era un gran amigo de sus padres adoptivos, pese al hecho de ser un miembro de otra especie diferente. Aquellas palabras que Allecreod les había dicho el primer día que inició la misión probaron ser más que verdaderas por parte del ryfier, ya que estaba haciendo un gran esfuerzo para probar su utilidad para con los del ejército de la humanidad.

    Allecreod estaba al frente del equipo, caminando junto con Nova de pie a su derecha. Airin y Jessica los seguían por atrás, dejando a Kite en el medio, quien se colgó el rifle a la espalda por un momento para poder tomar su dispositivo y contactar con la mujer a cargo de todo el equipo. Se sorprendía bastante al ver que no estaba pudiendo alcanzarla, y que todos los paquetes que intentaban entablar el contacto morían en su dispositivo. No perdió el tiempo y avisó a todos de la situación.

    — No estoy logrando contactarla… pero avisaré a Artem y Valiana — Kite los mantenía al tanto — ¡Lo logré! Artem, Valiana, aquí Kite. ¿Me reciben?

    — Fuerte y claro, chico — Artem habló para darle la confirmación — ¿Solicitan algo de ayuda? Aún no tenemos novedades de Arick.

    — ¿Puedes establecer un puente entre mi dispositivo y el móvil de la comandante Zafiro? — Kite lo veía como la única manera de lograr establecer contacto.

    — Enseguida, Kite, yo recuerdo bien cómo se hacía — Valiana optó por proceder según lo indicado.

    Todo el grupo escuchó la conversación dado a que Kite fue rápido y activó el altavoz de su dispositivo móvil tan pronto como el contacto pudo establecerse. Se esperaba una actualización rápida de la mujer al mando, quien estaba en el interior de la sala de comandos para acatar las órdenes de los líderes.

    — Kite, no estoy pudiendo obtener nada, no se establecen vínculos — Valiana le comentó algo preocupada.

    — ¿Puedes llamarla directamente desde tu máquina? — Kite preguntó un poco nervioso — Tienen un sistema más poderoso. Tendrías que hostear dos llamadas, pero si eso sirve, lo usaremos.

    — Lo estoy intentando, pero no es posible contactar — Valiana no anunciaba buenas noticias — Seguiré intentando, pero parece que podría haber algo interrumpiendo las comunicaciones.

    — ¿Puedes contactar a cualquier otro soldado? — Airin quería saber si de esa forma se podrían comunicar más rápido.

    — No, pero puedo obtener el estado de los cinco dispositivos, eso me podría indicar si hay alguno disponible… — todo el grupo esperaba pacientemente por una respuesta de la chica que les facilitara contactarse con el otro grupo — Todos aparecen como si estuvieran desconectados. Todos los paquetes de mensajes mueren en esta nave.

    — La puta madre, ¿qué demonios está pasando en esa cueva? — Jessica estaba poniéndose más nerviosa a cada minuto — ¿Todos ellos están inalcanzables?

    — Por ahora, pero seguiremos intentando — Valiana les informó que no cesarían en sus intentos.

    — Yo tomaré la llamada contigo en el mientras tanto, Kite — Artem se ofreció para esa tarea — Así estaremos todos al tanto de lo que se está hablando. Será más rápido dar noticias a Natasha si no nos perdemos de nada.

    — ¿Allecreod? — Nova preguntó con algo de dudas — ¿Qué hacemos ahora? ¿Seguimos avanzando? Si sus dispositivos están desconectados, está la posibilidad de que…

    — Avanzaremos porque ya estamos aquí, y no tenemos suficiente gente como para dividirnos — Allecreod no quería tirar por la borda el esfuerzo y tiempo invertido en la escalada — Media hora. Si no encontramos nada en ese tiempo, daremos la vuelta. Lógicamente, si un muro nos corta el paso, lo haremos antes.

    Con un sabor de boca poco agradable, los cuatro soldados que acompañaban al ryfier empezaban a temer por el estado de sus compañeros mientras el avance hacia el interior de la montaña continuaba. Airin y Kite eran quienes más preocupados estaban, y eso se notó cuando aminoraban un poco la marcha. Jessica logró alcanzar a Kite, y notó que Airin se había quedado un poco atrás. Al darse cuenta de eso, la chica se puso en su lugar y trató de darles un poco de ánimo.

    — Estarán bien, que hayamos perdido el contacto no significa que les haya pasado algo — Jessica buscaba que primase el optimismo en el equipo — Por eso mismo es que hemos venido aquí a buscar a Arick en primer lugar.

    — Lo sé, es solo que… pienso que algo malo le pudo pasar a todos al mismo tiempo como para que nadie responda — Airin temía por varios escenarios — ¿Y si ocurrió algún derrumbe que les bloqueó la entrada?

    — En media hora iremos a comprobarlo si es que no encontramos nada aquí, además, Artem y Valiana nos mantendrán al tanto — Jessica buscaba que se sintiera mejor — Descuida, Airin. Winter es fuerte. Seguro él peleará para regresar contigo.

    — Solo deseo que no les pase nada, ya hemos perdido a Tyson el día de ayer — Kite empezaba a volverse pesimista — No sé qué tanto podremos continuar si tenemos más bajas en el equipo… Ojalá no tengamos que sufrir más.

    Allecreod y Nova escuchaban con algo de tristeza la conversación que mantenían los tres soldados al fondo. Entendían que ellos guardaban una amistad más intensa y lazos de sangre con los que se encontraban en el otro equipo. Nova recordaba que Jessica e Iker eran compañeros de academia, por más que no fueran muy unidos. Pero Sky y Winter eran familia o parejas de Airin y de Kite, lo que debía estar siendo más un pesar para ella en aquel momento.

    — Cosas como esta me hacen preguntarme si soy afortunada al no tener una amistad tan cercana en la misión — Nova exteriorizó sus pensamientos.

    — ¿En qué sentido te considerarías afortunada? — sus palabras confundieron al ryfier.

    — A todos los que vienen en esta misión los he conocido a fondo cuando subí a la nave, ya que antes solo los vi en la ceremonia de abanderados — relató la líder de campo — Pero no he formado un lazo tan cercano con ellos. Los veo como compañeros, y poco más. Claro que no me agrada pensar en que algo malo les pueda estar pasando, pero no me siento tan afligida como ellos sí lo están.

    — ¿Y te gustaría que se mantuviera así? — Allecreod le preguntó con intenciones de conocerla más — Si no formas un lazo que te una a ellos, como dices tú, en situaciones como estas no sufrirías al nivel de ellos. Pero ¿qué pasará con el resto de las situaciones? Si esta misión tiene éxito, el equipo podría festejar, guardando respeto al fallecimiento de Tyson. No formarías parte de un momento de alegría como ese tampoco.

    — Todo depende de qué tan abundantes serían los momentos de duelo o de gozo — Nova contestó la pregunta de su líder — Si me dijeran que voy a vivir momentos como este en el día a día, sí preferiré que las cosas se mantengan así. Pero si hoy es el último día de sufrimiento y luego todo son risas… preferiría tener a alguien cercano conmigo.

    — Bueno, ya tienes a tus compañeros, y la oportunidad de volverte o no cercana está servida en la mesa — ilustró para ella Allecreod — Puedes elegir tomarla o dejarla.

    Nova apreció esa charla que tuvo con quien era su superior en ese mismo momento, ante la ausencia algo desconocida de Natasha para dar las órdenes de forma remota. La joven Breiner se sintió desanimada al ver que eligió no llevársela consigo para hacer un balance de equipos, pero Allecreod era bastante más interesante para ella de lo que podía llegar a pensar en un principio. No era un humano como ella, pero su especie lo dejó atrás, y el padre de Kite y Sky eligió incorporarlo a la sociedad de los sobrevivientes tanto de Zenith como de Black Meteor en el momento que la guerra había terminado. Allecreod quizá no hubiera nacido como humano, pero llevaba más tiempo formando parte de su civilización que ella, por el tiempo en que nació.

    Los cinco soldados continuaron avanzando por pasillos oscuros de la cueva, hasta que pudieron ver que el camino se desviaba hacia la dirección izquierda. Probaron tocar las cercanías de la pared para ver si encontraban alguna cueva o entrada secreta, pero no lo había. La escasa luz que se filtraba por el hueco por el cual habían entrado ya no llegaría hasta allí, lo que forzaría el fin del uso de las linternas para reemplazarlas por los visores nocturnos de los cascos.

    Ni bien dieron un giro a la izquierda, lograron detectar una pequeña porción de humo gris en el lugar. Señal de que algún incendio estaba teniendo lugar en las profundidades.

    — Con cuidado, no sabemos si hay algún combustible regado por el suelo de este lugar — Allecreod les indicó que procedieran con cuidado al avanzar — Me han contado que quemarte vivo es una de las peores formas de morir. Y preferiría evitarlo.

    El avance era lento, ya que solamente se movían al frente cuando se aseguraban de que no hubiera ningún líquido desconocido, el cual pudiese ser inflamable, que pudieran pisar y esparcir por sus armaduras. El humo estaba volviéndose más grueso, pero todavía no se volvía en un problema para ellos. No solo aumentaba el humo, sino también la visión de la cercanía del resplandor.

    — Miren al frente, parece ser que alguien tiene una antorcha — Jessica murmuró para que no los pudiera escuchar.

    — Armas listas para el ataque, y sepárense un poco para que no estemos pegados — Allecreod dio una alerta — Podría arrojarnos eso, y quiero que tengamos margen de maniobra, por más que estemos encerrados.

    Avanzando en una especie de fila india, los soldados se movían lentamente hacia quien sostenía una antorcha en sus manos. Por la oscuridad y el humo, los visores nocturnos no les permitían ver nada más que su contextura física, siendo alguien con tan solo dos piernas y dos brazos el que sujetaba un trozo de madera con una punta prendida fuego.

    — ¿Arick? — Kite supo que no podría ser nadie más de su tripulación — ¿O un alienígena?

    — Esperemos que sea el primero — Jessica rogaba para que lo encontraran, así al menos tendrían un problema resuelto.

    — ¿Lo llamamos para hacerle saber que estamos aquí? — Nova lo veía como buena precaución — Si nos ve o nos escucha de repente, podría reaccionar atacándonos con eso.

    — ¡Ya los vi y los oí! — una voz rasposa y aguda que provino del frente les asustó al haber elevado tanto su tono — ¡Sé que se están acercando hacia mí, y que son un equipo de cinco! ¡Acérquense con confianza, no soy como esos monstruos negros que habitan en el bosque!

    — Mierda… ya estamos comprometidos — Airin no sentía placer en eso, al margen de que sabían que no se encontrarían con Arick — Allecreod. ¿Qué hacemos?

    — No hay por qué avanzar en silencio o con cuidado, ya hemos sido vistos — el ryfier empezó a marchar a paso firme — Nos acercaremos sin intenciones de atacar, pero con la máxima intensión de responder si nos llegas a obligar.

    — Confíen en mí, yo no les haré daño — el que sujetaba la antorcha les habló para inspirarles confianza.

    Allecreod lideró a los cuatro humanos hacia la posición de aquel ser. Al momento de llegar hasta él, pudieron notar que tenía las piernas y el torso totalmente cubiertos por un metal de color rojizo, o al menos eso era lo que sus ojos les permitían ver a raíz del fuego que empezaba a iluminar la cueva. Sus brazos estaban al descubierto, y notaron que la piel de aquel individuo era de color verdoso semi amarillento. En su cabeza no había pelo, simplemente una nariz de gran tamaño y con una punta notoria, una boca mediana con dos colmillos sobresaliendo desde los labios, y dos ojos cuyo color no era del todo perceptible para ellos. Indiscutiblemente, estaban cara a cara con un ser de otra raza, algo que marcaría un nuevo rumbo para la misión.

    — Artem, Valiana, ¿siguen escuchándonos? — Allecreod quería que estuvieran al tanto de todo.

    — Por el momento sí, aunque se detectó una pequeña interferencia, Allecreod — la respuesta de Artem les dio algo para pensar — ¿Quién está con ustedes? Escuché una voz algo graciosa a lo lejos.

    — Eso es lo que vamos a averiguar — el ryfier tomó la iniciativa — Veo que te las has arreglado para sobrevivir aquí en las montañas de este mundo… ¿Te importaría decirnos tu nombre?

    — Dije que podrían confiar en mí, por lo que no veo problemas en hacerlo — aquel ser les contestó con una sonrisa en el rostro — Mi nombre es Olzac. ¿Puedo ahora conocer el tuyo?

    — Me llamo Allecreod, creí que lo habrías oído decir a uno de los que viene detrás — el ryfier cuestionó a Olzac.

    — Bueno, solo los escuché, y vi sus siluetas, pero era incapaz de ver sus bocas como para distinguir quien es quien — Olzac dio una respuesta honesta — ¿El resto de los que están contigo? ¿Cómo se llaman?

    — No tiene sentido que te lo diga, ni siquiera sé si todos nosotros estaremos vivos en la próxima media hora — el ryfier fue muy severo mientras apuntó con su lanza a la pierna de Olzac — Vinimos a este planeta buscando respuestas, y las vamos a tener. ¿Tú provocaste la explosión de recién? ¿Cómo fue que pudo explotar algo aquí? ¿Conociste a alguien llamado Dreim? ¿Te has encontrado con alguien que porte una armadura similar a la nuestra?

    — Espera, espera, son demasiadas preguntas, Allecreod — Olzac levantó las manos para desentenderse de la situación — Para hacértelo más sencillo, la explosión la provoqué yo. Quise volver a enviar un mensaje con el sistema de voz automático que logré rescatar de mi nave cuando me estrellé en este lugar. Y sí, conozco a Dreim, él es mi líder. Y está esperándome en nuestro mundo. Ni siquiera debe saber que estoy vivo.

    — ¿Cómo provocaste la explosión? — Nova no estaba siendo capaz de entender — Vimos un trozo de metal ardiendo en la entrada.

    — Se produjo un corto circuito, y quise detenerlo para salvar el equipo… desafortunadamente, no lo logré. Pero estoy agradecido de que hayan venido. No sé si habrán recibido el mensaje que les envié, pero para dar una explicación rápida, estoy atrapado en este mundo. El hecho de que ustedes estén aquí es un milagro. Estoy seguro de que estos Artem y Valiana a quienes les hablaste recién deben estar en alguna estructura segura. Eso quiere decir que ustedes muy seguramente cuenten con una nave espacial para poder sacarme de aquí.

    […]

    Winter e Iker corrían lo más rápido que sus piernas se lo permitían. No escuchaban más gruñidos, pero no era necesario para que sus corazones latieran lo más fuerte que se pudiera, puesto a que podían sentir como las pisadas de la abominación que los había encontrado retumbaban en el suelo y rebotaba en los muros.

    — ¡¿Nos siguió desde el bosque o fue atraída por la explosión?! — Iker tenía miedo de mirar atrás.

    — ¡¿De qué sirve pensar eso ahora?! — Winter le regañaba al creer que quizá buscaba distraerlo.

    — ¡Si fue atraída por la explosión, tal vez no sea el único monstruo que nos vamos a encontrar! — Iker temía por tener que verse las caras con algún otro.

    — ¡Atento, Iker, hay huecos en las paredes, podría salir algo de allí! — Winter alertó al divisarlos al frente.

    Cuando prestó más atención en el camino que se encontraba frente suyo, logró darse cuenta de que había por lo menos unos tres orificios en las paredes. Dos del lado izquierdo y uno por la derecha. Iker trató de pensar en algo positivo, y una idea le cayó a la mente.

    — ¡Si tomamos el de la izquierda, podríamos regresar con la comandante! — Iker quería que Winter le acompañase en ese trayecto — ¡No estaban muy separados los túneles!

    — ¡Y si no salen a ningún lugar, quedaremos encerrados! — Winter no estaba tan seguro de tomar esa idea.

    — ¡Allá tú, yo lo voy a intentar! — el joven Evanson ya lo tenía decidido — ¡Giraré a la izquierda en el primero de ellos! ¡Vamos juntos!

    — ¡Tendríamos que revisarlo primero! — el joven Lakor prefería correr sobre terreno observable antes que arriesgarse.

    — ¡Esa abominación no nos dará tiempo! — Iker le recriminó — ¡Pero bueno, eres libre de elegir lo que tú quieras! ¡No soy tu hermano, tu niñera o tu líder! ¡Yo voy a hacerlo!

    Iker puso el máximo esfuerzo que pudo en sus piernas para apresurar el paso tan acelerado que tenía por mucho más. Logró sacarle algo de ventaja a quien fue su compañero de entrenamiento y amigo de la infancia, y se preparó para dar el giro a la izquierda ni bien tuviera esa ocasión. Fiel a sus palabras, Evanson maniobró con ambos brazos, se agarró de un saliente en la pared y puso los pies en ese pasillo angosto que se había formado. Tan pronto como el peso entero de su cuerpo se situó sobre esa superficie, el terreno débil sobre el que se había parado cedió, y su cuerpo cayo directo por un hueco de gran tamaño, como si se tratara de un tobogán cilíndrico, pero menos liso en los bordes.

    — ¡Iker! — Winter escuchó los gritos volverse menos fuertes, y al no ver a su compañero al mirar hacia el costado, temió lo peor — ¡Mierda!

    El gruñido del monstruo que seguía en el mismo túnel que él estaba recorriendo le hizo recordar que el peligro no había pasado. Incapaz de hacer nada por su amigo y compañero, Winter eligió seguir hacia adelante, puesto a que no quería enfrentarse solo a una abominación teniendo la experiencia del día anterior presente en su mente. Ignoró rápidamente el segundo túnel hacia la izquierda, sin pararse a analizar si sería una buena opción. Prefería quedarse con la duda y seguir corriendo hacia el frente.

    El temor dentro suyo fue tan grande que no logró darse cuenta de algo en el momento en que pasó por el único agujero del lado derecho. Dos de las criaturas de piel naranja le estaban esperando, alertados por todo el escándalo que los humanos y la abominación habían provocado en el túnel. Con sus lenguas largas y poderosas, apuntaron hacia los pies de Winter, y pese a la velocidad con la que este se estaba moviendo, lograron envolver los tobillos del joven Lakor, quien se tropezó dejando caer su rifle a pocos metros suyo. Cuando giró la cabeza, vio como esas criaturas le tenían atrapado, y estaban empezando a tironear de él. Winter extendió las dos manos. No fue capaz de clavar sus dedos en el suelo, pero sí consiguió tomar firmemente su rifle. Los monstruos que habitaban en esa caverna lo arrastraron hacia su posición, sacándolo del pasillo, y tan pronto como lo metieron en aquella zona, Winter pudo ver otro agujero, esta vez en el techo. Sus captores se metieron allí mismo de un salto, y les bastó nada más con la fuerza que ejercían sus lenguas para poder arrastrarlo con ellos.

    Aquel acontecimiento no fue visto por la abominación que les estaba persiguiendo, quien pasó de largo las tres desviaciones y continuaba corriendo y gruñendo con fuerza tratando de atemorizar a los dos humanos, al igual que mantener alejada a cualquier compañía no deseada que le pudiera hacer competencia por el alimento.

    […]

    Natasha avanzó con temor, incluso después de que se dio cuenta de que no era ella a quien estaba persiguiendo la monstruosidad que los tomó por sorpresa desde atrás. La subcomandante de ER se detuvo tras unos minutos más, aminorando el paso gradualmente hasta que dejó de moverse. Se dio la vuelta tras comprobar que no se estuviera acercando nada desde el otro lado, y tenía su rifle apuntando hacia la posición de la cual venía.

    — Ya no me persigue más… pero eso significa que se fue por ellos — Natasha no podía recordar las direcciones que tomaron sus soldados.

    — Natasha, aquí Valiana, ¿me recibes? — haber escuchado la voz de la chica la asustó al tomarla con la guardia puesta en otro lado, pero se alegró al ver que las comunicaciones habían vuelto.

    — ¡Valiana, aquí estoy! — la subcomandante se mostró agitada al responder — ¡Perdimos el contacto hace minutos contigo y con Allecreod! ¡Y pocos minutos después, una de las criaturas iguales a la que mató a Tyson apareció! ¡Corrimos por caminos diferentes, ya que la caverna que tomamos es más extensa por dentro!

    — ¡Eres la primera que responde, ¿quién más está contigo?! — la joven Lakor se exaltó un poco al tener un panorama rápido de lo que acontecía por allí.

    — Lamento… — se tomó un tiempo para respirar y dejar de gritar — Lamento decirte esto, pero quedé sola. Perdí de vista a los demás. No sé donde estarán Winter ni Sky, tampoco Iker o Ulrik.

    — Mierda, ¿crees que podrás encontrarlos antes de que les pase algo? — Artem estaba oyéndolo desde la sala de comandos — Si hay un peligro tan grande en esa cueva, el tiempo es crucial.

    — No servirá de nada si no soy capaz de hacerles frente, pero mi deber exige seguir adelante — Natasha se volteó para mirar el trayecto que le faltaba por recorrer — Volveré tras mis pasos y los buscaré, pero no puedo garantizar que estén a salvo. Eran tres caminos. No sé por dónde se habrán ido. Si elijo el incorrecto…

    — Por favor, te ruego que encuentres a Winter — Valiana se lo suplicó muy desesperada, algo que Natasha pudo sentir al escuchar su voz.

    — Me tomaré un tiempo para ver si logro alcanzar a Arick desde aquí — indicó la líder del escuadrón — Luego volveré. Si tienen noticias de Allecreod, les pido que las retengan por ahora.

    Dicho y hecho, la mujer seleccionó el contacto de su hijo en su teléfono móvil, esperando que, en esa ocasión, pudiera tener alguna especie de respuesta y tener la certeza de que estaba con vida. Se arrepintió de haberle indicado a Valiana que regresaría a buscar a Winter sin considerar antes la posibilidad de que Arick respondiera, ya que no sentía deseos de abandonarlo si llegase a saber que su niño se encontraba a salvo.

    Pasó el minuto, y nada cambió. Arick no respondía, y la incertidumbre se había apoderado de Natasha. Creía que, en caso de haber una emergencia con Allecreod, se lo habrían informado. Por lo cual, las únicas certezas que tenía eran que el equipo del ryfier todavía estaba llevando adelante su misión, y que los dos estudiantes de medicina estaban en la sala de comandos.

    — Lo siento, Ace… — Natasha agachó la cabeza mientras empezó a dirigirse al sitio por el cual había corrido — Pero no estoy pudiendo encontrar a Arick por ningún lado… No tengo forma de saber qué es lo que le pasó a nuestro hijo… Pero si está en estos túneles y se encontró con esas monstruosidades, solo espero que no haya tenido que sufrir demasiado si terminó perdiendo su vida.

    En aquel momento, lejos del peligro para ella, sabía que debía ser fuerte. Natasha Zafiro eligió guardarse todas sus lágrimas en aquel momento. Cuatro de sus soldados necesitaban de su ayuda, y como líder de equipo, tenía la responsabilidad de socorrerlos.

    […]

    Iker continuaba en una caída casi libre. Buscaba agarrarse de algún lado para frenar su descenso, pero no hacía más que rebotar contra los bordes de aquel túnel que se iba cada vez más hacia abajo. En uno de esos golpes, terminó por perder su rifle. Pese a que estaba recibiendo golpes leves en la cabeza, era totalmente consciente de que llevaba al menos unos cuarenta segundos cayendo.

    Pronto abandonó aquel túnel, y terminó viendo ante sus ojos algo parecido a una cámara de forma semiesférica e irregular ante él. La caída a tanta velocidad y desde tanta altura fue tal que, al estamparse sus piernas contra el suelo, pudo sentir como piezas de metal de su armadura se quebraron, hundiéndose en el interior de su piel, llegando hasta su carne, nervios, e incluso también llegó a sentir como un trozo de acero le raspó un hueso.

    — ¡MIERDA! — Iker gritó, para luego dejar salir un alarido de dolor intenso de él — ¡No puedo mover las piernas!

    Apretó los dientes con fuerza tratando de contener su dolor, pero no llegó a durar más de seis segundos en ese proceso. Iker estaba sollozando por el dolor intenso que sentía en sus piernas y por el miedo que lo invadía al haberse quedado solo en un sitio inexplorado.

    — ¡Winter! — desesperado, llamó a su amigo — ¡Comandante! ¡Sky! ¡Ulrik! ¡Ayúdenme! ¡Saben que yo sí estoy vivo, estuve junto a ustedes hace tiempo! ¡Ayúdenme!

    El llanto se apoderó de él. Iker, contra toda indicación de seguridad, se quitó el casco para poder apoyar las manos en su rostro mientras las lágrimas le invadían por completo. El joven Evanson ya no tenía idea de qué debería hacer, puesto a que tampoco conocía las capacidades con las que había quedado.

    Al mirar a su alrededor con los ojos empapados, llegó a notar que su rifle estaba a por lo menos unos tres metros y medio de él. El chico puso más atención en su propio cuerpo, y notó que la pierna izquierda le dolía mucho si trataba de moverla, mientras que la pierna derecha no le estaba respondiendo a las órdenes de su cerebro.

    Esperando obtener algún resultado útil, tomó su dispositivo móvil del compartimiento en el que estaba guardando, y trató de contactar a la subcomandante sin saber si tendría éxito o no.

    — ¡Iker! — la voz de Natasha le respondió de inmediato — ¡Estás vivo!

    — ¡Comandante… mis piernas, están heridas! — Iker se alegró al escucharla, y no perdió tiempo al tratar de detallar la situación que atravesaba — ¡Por favor, ayúdeme!

    — ¡¿Por dónde fuiste?! — la mujer estaba decidida a auxiliarlo — ¡¿Hay alguien más contigo?!

    — No… estoy solo — Iker miró hacia la derecha en sentido diagonal — ¡No! ¡No! ¡No estoy solo, no estoy solo! ¡Comandante, ayúdeme!

    — ¡¿Iker?! ¡Iker! — la voz de Natasha expresaba bastante temor por él.

    — ¡Están aquí! ¡Los monstruos de color anaranjado están aquí! ¡Ayúdeme!

    El joven Evanson pudo ver como cuatro de los monstruos con los que había peleado en el día anterior, y que le habían hecho pasar un momento desagradable al punto de haber tenido pesadillas, se le estaban acercando con las lenguas hacia afuera. Todo lo que podía salir de su boca en ese momento eran gritos de “no”, que opacaban los de la subcomandante, quien solamente quería conocer su ubicación para ayudarlo. Dos de las lenguas de los monstruos envolvieron sus muñecas, y el soldado quedó tan traumatizado por eso que no le pasó por su mente el utilizar el calor para tratar de defenderse. Los otros dos envolvieron sus lenguas en su cuello, expuesto tras haberse quitado el casco.

    Lentamente, Iker estaba siendo asfixiado mientras dos lenguas gruesas con la potencia de un brazo le estaban ejerciendo presión sobre él.

    — ¡Iker, no estoy escuchando disparos, tienes que defenderte! — la comandante le daba la orden a través de su dispositivo móvil — ¡Si no tienes armas, usa la energía!

    Aquellas palabras lograron llegar hasta él, pero la fuerza a la que le estaban apretando el cuello le estaba bloqueando la llegada de oxígeno a su cerebro. Iker, pese a todo, quiso acumular calor en sus manos. El aire en él era cada vez más escaso, pero llegó a materializar dos fragmentos de calor que causaban algo de daño en la lengua de aquellas criaturas. Ágilmente, lo soltaron para pisarlo utilizando los pies, algo que afectó la concentración de energía de Iker, y terminó por dispersarla. Los ojos del joven Evanson se iban cerrando a medida que el aire se le terminaba, y tras tres minutos de una agonía de terror para él, terminó perdiendo la vida.

    […]

    Sky y Ulrik estaban corriendo hacia el frente, sin el valor suficiente para siquiera tratar de mirar atrás para revisar si aquella abominación los estaba persiguiendo. Los dos jóvenes querían sacar la mayor distancia posible, y eso solo lo podrían hacer en una única dirección. No tenían la menor idea de qué tan lejos podría estar aquel monstruo, y se conformaban con no estar escuchándolo en su agresividad.

    — ¡Puta madre, si nos atrapa nos va a matar! — Ulrik estaba desesperado por el escape — ¡Quiero irme de este puto túnel! ¡No vale la pena buscar a Arick aquí! ¡Ha muerto de seguro!

    — ¡¿Por qué no puedes dejar de decir esas mierdas por solo un segundo?! — Sky no podía creer que pensara en él en un momento como ese — ¡Tú no tendrías que estar en este equipo! ¡No sientes ni la menor empatía por nadie!

    — ¡Oye, se suponía que tú, Kite, Arick y Winter no se tenían que morir! — Ulrik le recriminó, como si ella supiera de los objetivos encubiertos suyos — ¡No tengo la culpa de que haya sido tan inútil para caerse al río y arruinarlo todo!

    — ¡Eres una puta porquería! — Sky lo empujó mientras iba corriendo, sin reparo de que podría haberlo condenado a muerte con eso.

    La velocidad que llevaba y lo repentino del golpe hicieron que Ulrik se tambaleara, y que tuviera que apoyar sus dos manos en la pared para no estamparse de lleno con esta, dejando caer su rifle en el proceso. Aquella agresión colmó por completo al joven Mardh, quien se sentía desbordado y lleno de rabia.

    — ¡¿Cómo te atreves a intentar matarme?! ¡No puede ser que no sea suficiente con todo lo que ya nos arrancaron!

    Ulrik se colgó el rifle a la espalda, y sin pensarlo dos veces, fue corriendo tras Sky para tratar de tomar una venganza por ese golpe. Sky giró la cabeza y pudo ver al soldado corriendo detrás de ella, siendo notoriamente más rápido al haber dejado de portar el rifle en los brazos. La joven Delleo tenía la vista puesta en él, y lo mismo pasaba en el caso de Ulrik. Estas acciones les impidieron ver que, en frente de ellos, a tan solo unos pocos metros, había un pozo amplio que deberían saltar. Ninguno de los dos apartó la vista del otro, y fue por eso por lo que, justo cuando Ulrik estaba por alcanzar a Sky, los dos soldados se cayeron de lleno por allí. Un grito de terror los invadió mientras veían sus cuerpos caer en posición horizontal, a tan solo un metro y medio de altura.

    El joven Mardh puso los brazos frente a la cabeza, lo cual le permitió amortiguar el daño que recibió en aquella zona. Un gemido de dolor abandonó su cuerpo, y mantuvo los ojos cerrados durante unos cinco segundos. Al abrirlos de nuevo, notó que el visor de su casco se había rajado en el medio, pero todavía seguía funcionando su visor nocturno. Sky no tuvo la misma idea que él, y terminó por quedar inconsciente por completo tras la caída.

    — Mira lo que has causado — Ulrik empezaba a moverse para ponerse de pie — Nos hiciste caer a un sitio del que tal vez no nos sea posible escapar.

    Sin darse cuenta de que Sky estaba fuera de combate, el joven Mardh se levantó y se acercó a la zona por la cual habían caído. Notó que no estaba demasiado alto, pero no tenían nada que pudieran escalar. Miró a su alrededor, y pudo observar que había varios cascotes y peñascos de tamaño mediano y grande, que tal vez podrían ser puestos uno encima del otro para formar una especie de escalera. Ulrik pasó de largo a Sky, y se dio cuenta de que no se movía, por lo que tendría que acercarse a ver si aún respiraba para poder determinar si estaba con vida o si se había marchado del mundo tras la caída.

    — Moveré esto y trataré de salir — Ulrik sabía que tenía que armar una pequeña pirámide con piedras si deseaba regresar por donde había ido.

    Tan pronto como hizo fuerza para arrastrar uno de los cascotes más grandes que había, el cual era indiscutiblemente el que debía utilizar como base, notó que era una tarea que no sería capaz de cumplir por su cuenta. Pese a que era fuerte, era incapaz de moverlo por más de cinco centímetros sin cansarse, algo que no sería suficiente, puesto a que tenía que avanzar unos tres metros para colocarlo de forma tal que su plan tuviera éxito.

    — Si tú estás muerta, yo también lo estoy — Ulrik se acercó a Sky.

    Dispuesto a comprobar su estado, el joven Mardh le sacó el casco, y posteriormente, la despojó de su armadura. Tocó sus piernas y sus brazos, sin ser capaz de percibir fracturas. Sin el metal rodeándola, notó que Sky estaba respirando, y al mirar su rostro, no veía sangre de ningún lugar. La furia del soldado fue tanta al ver que su compañera no se había hecho daño aparente y a pesar de todo no le podría ayudar a seguir adelante que le dio una palmada en la nuca para desquitar su frustración.

    — Tú causaste esto, arruinaste todo, puta, de la misma manera en que los líderes del ejército suelen hacer — Ulrik deseaba poder maltratarla más, pero no quería arriesgarse a herirla de gravedad — Te necesito para salir de aquí, y ahora es posible que estés agonizando…

    El breve soliloquio de Ulrik fue detenido cuando pudo escuchar pisadas acercándose hacia él. Al mirar hacia el origen del sonido, fue que vio a uno de los seres con la piel color anaranjada acercándose a él. Temía haber sido encontrado por una manada, pero su estado de alarma cesó al notar que era un solo individuo, y que se veía bastante flaco al punto que le podía ver las costillas.

    — Estas putas cosas trepan árboles, y tienen lenguas poderosas — Ulrik tomó su pistola con silenciador para hacerle frente — Si está así de delgada, significa que ni con todo eso puede escapar. Me voy a cagar muriendo en este sitio.

    Pese a la soledad y su estado, el monstruo no cesaba en sus intenciones. Ulrik no deseaba llamar más atención de la debida, dado a que desconocía si la abominación les seguía persiguiendo, aunque tenía sospechas de que no era así. De un solo tiro limpio en la cabeza que no hizo ruido, Ulrik pudo asesinar a esa criatura. Levantó un poco de polvo al caer muerta al suelo, y eso esbozó una sonrisa en el rostro del soldado. Pero no duraría demasiado tiempo, puesto a que cuando volteó a ver a Sky, notó que no se movía.

    — ¿Estás agonizando, puta? — Ulrik sentía una furia desconocida en su interior — No sé si puedes escucharme, pero si no te despiertas, nos terminaremos muriendo…

    Ulrik miró a Sky por unos treinta segundos, y no había reacción visible en la chica. Si no fuera porque estaba respirando, no tendría cómo saber que estaba viva.

    — No puedo creer que me voy a morir en una puta caverna por culpa de la puta hija de Gwyn, mientras buscaba al bastardo de Ace… — Ulrik tuvo una idea retorcida en su mente — No… Ustedes se merecen un castigo por todo lo que me arrebataron. Si nos vamos a morir, no te dejaré escapar sin un castigo adecuado.

    El joven Mardh se quitó la armadura, dejándose solo el casco puesto con las linternas activas, y con suma delicadeza, tomó el cuerpo de Sky. Arrastrándola con fuerza, pero también teniendo cuidado de no hacerla golpear, la recostó sobre la piedra más grande que había. Ulrik la dejó mirando hacia el techo, y le puso las manos en la cintura, empezando a bajarle el pantalón y la ropa interior. La joven Delleo quedó descubierta desde la cintura hacia abajo. Ulrik se mordisqueaba los labios al verla semi desnuda, y eligió no perder el tiempo. Del bolsillo con cierre de su pantalón sacó un pequeño bolso en el cual guardaba preservativos, los cuales siempre llevaba encima, sin tener idea siquiera de si los usaría. Se bajó su pantalón y su propia ropa interior para poder colocárselo, dado a que, si se daba el caso de que Sky reaccionase, no quería dejar ni un solo rastro sobre ella.

    Ulrik arrimó las piernas de Sky hacia él. La mueca de enfado que tenía en su rostro bajo el casco no tardó nada en convertirse en una sonrisa placentera por aquel momento.

    — Arick está muerto, ¿no te diste cuenta? — Ulrik hablaba en voz baja, cosa que lo estaba excitando aún más durante el acto — Si estuviera vivo, nunca me permitiría hacerte esto. Si tanto te ama, ¿por qué me está permitiendo esto? Ya lo ves bien, puta, porque tu Arick está muerto. El hijo del malparido que abandonó a mis padres por rescatarte a ti ya pasó a mejor vida… Y tú, la hija de la puta que permitió que se acercaran a mi refugio y que me quitó a la gente que me acompañaba, estás en mis manos. Eres mía. Y aunque no sea la justicia con la que yo soñaba, al menos estoy teniendo una pequeña retribución.

    Tras decir esas palabras, optó por simplemente quedarse en silencio y terminar de disfrutar de aquella forma de desahogarse, sabiendo que tenía que deshacerse del condón, y que tendría que ponerle la armadura tanto a Sky como a sí mismo para que la chica no tuviera sospechas de lo ocurrido cuando o si llegase a despertar.
     
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    Manuvalk

    Manuvalk el ahora es efímero

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    Hey, amigo, que bueno que pudimos juntarnos este finde para hacer nuestra clásica leída en simultáneo, porque tremendo capitulazo estaba aquí esperándome a ser leído. Haber esperado más tiempo podría haber sido delito, así que me alegra que solo se ha demorado un finde. Voy a comentar lo más destacado de este gran capítulo. :shani:

    El capítulo inicia y al poco ya se pone intenso, pues el grupo formado por Natasha, Sky, Ulrik, Iker y Winter es atacado por una especie de cocodrilos autóctonos de ese planeta (que parece un zoológico con tanta diversidad de fauna salvaje :ewww:) que por suerte no son casi inmortales, por lo que mueren con varios balazos. Sin embargo, quizá el ruido de eso es lo que alerta a una nueva abominación, que hace acto de presencia en el interior de la cueva y ve como la comida se separa por tres caminos diferentes: Natasha se va sola, Ulrik y Sky por un lado y Winter e Iker por otro, siendo estos últimos a los que supuestamente decide perseguir.

    Después pasamos a ver al grupo formado por Allecreod, Nova, Kite, Jessica y Airin, quienes están investigando esa inesperada explosión que hubo en el capítulo anterior. Extrañados porque no pueden contactar con sus compañeros pero sí con Artem y Valiana en la nave, deciden seguir investigando durante un rato más. Nova aprovecha para abrirse mediante sus pensamientos ante el ryfier, respecto a que ve a sus compañeros muy preocupados por los demás ya que tienen vínculos muy fuertes (familia, amigos, parejas...) y en cambio ella no tiene nada de eso, por lo que no siente una lástima excesiva y solo los ve como simples compañeros. Allecreod no duda en hacerle ver que quizá crear vínculos sea, a la larga, más importante que simplemente ir por ahí sin nadie con tal de no sufrir. Me gusta que el personaje de Nova se abra, después de haber sido tan borde y molesta al inicio de la parte, tiene la oportunidad de redimirse y ojalá la tome. :patpat:

    Acto seguido el grupo avanza por una de las cuevas, viendo que cada vez hay más humo, para terminar encontrándose con una figura que resulta ser un alienígena llamado Olzac. Este ser se muestra bastante amigable y confirma que se trata de aquel que envió la solicitud de rescate, ya que responde a un rápido interrogatorio por parte de Allecreod. Y bueno, el tipo se ve que está deseando irse del planeta (ya estaba pensando en que el grupo debía contar con una nave), así que me va a resultar gracioso ver su reacción cuando le digan que están buscando a Arick (y potencialmente a más personas). :clap:

    Lo siguiente es ver a Winter e Iker tratando de escapar de la abominación, momento en el que Iker decide jugársela metiéndose en una especie de conducto natural que no sabe a donde lleva. Winter no se la juega y sigue su camino, separándose ambos. Es una situación curiosa, esa, ya que en un contexto así pueden pasar dos cosas: 1. Decides seguir a tu compañero y sale muy bien o muy mal y mueres; 2. No le haces caso y a lo mejor a él le sale bien pero tú la cagas y mueres, o todo lo contrario. Pero bueno, difícil decisión a tomar. Luego pasamos al pov de Natasha, que logra recibir la comunicación de Valiana y le hace saber que se ha separado de sus soldados, lo que preocupa a la joven médico ya que significa que su hermano está perdido. Y de ahí vamos al pov de Iker, que resulta haberse equivocado claramente porque ese conducto/tobogán lo ha terminado precipitando a una cámara natural y al caer a gran altura casi que literalmente se parte las piernas. Ahí lo supe, amigo, que Iker iba a ser comida para otros seres... Y no me equivoqué, pese a que Natasha casi llega a él. Los naranjitos pasean sus lenguas ante él en un claro gesto de burla o de farmeo de aura por parte de esos seres, que tienen pinta de verse graciosos pero no son divertidos si te atrapan. :blue:

    Y finalmente, llega la última escena, que hace honor al título del capítulo. Ulrik y Sky empiezan a discutir mientras huyen, generando una situación en la que la chica empuja al infiltrado y termina provocando su furia, pero antes de que pueda alcanzarla, ambos caen por una especie de agujero/pozo, golpeándose fuertemente. Ulrik logra aguantar el choque pero Sky queda inconsciente pese a portar el casco y la armadura, por lo que dependen de Ulrik para salir de ahí cuando de pronto, aparece uno de los naranjitos en estado de desnutrición (¿le guardarán un pedacito de Iker, sus compañeros? :yagami:). Ulrik lo mata con silenciador en plan "ez" y decide cagarse en los muertos y en la familia de Sky, cuando su perversión alcanza el nivel leyenda al decidir que va a castigarla por tanto dolor de cabeza. El mini repelente psicópata (que sabe que a una misión de exploración en un mundo desconocido hay que llevar encima el arma, el oxígeno y unos condones por si aparece una alienígena exótica y sensual como las asari de Mass Effect :eye::eyebrow:) opta por violarla, porque eso es lo que hace pese a que se pone condón, literalmente se aprovecha de ella mientras está inconsciente con tal de cobrarse su venganza placentera y personal. Y joder, no sé si ese suceso terminará saliendo a la luz, pero es una bomba. Y Ulrik confirma oficialmente que está totalmente loco de atar. Pobre chico, corropido por la Repelente Army... :angrycat:

    En fin, amigo, muy buen capítulo en todos los sentidos. Tensión, intriga, terror... de los mejores capítulos de esta parte hasta ahora. Lo que creo es que lo peor aún está por llegar... ojalá me equivoque. Nos vemos en la siguiente, cuídate mucho. :\*u*/:
     
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