--Jeje, voy a comer ahí, ¿Ah? Ese chico nos sigue... Yair...--Le dije mientras le sonreía a los de atras.
—Bien… recién tuve una batalla contra Rojo y he ganado, así que no me puedo quejar —le sonreí al chico, la victoria de verdad me había puesto de buen humor—. ¿Y tú cómo has estado? ¿Hacia dónde se dirigen?
--Pero si solo es effy y es una chica no chico--Le dije sonriendo a ashley y veo a effy--Pues yo venia a ver quien estaba por aqui, y acompañar a ashley al Centro pokemon--
Acaricie con suavidad a mi pokémon hasta que vi una chica que me llamo la atención: Effy. De inmediato mandé a mi pequeño pokémon de Fuego a que llamara su atención. Este con agilidad se movió hacía ella y le tiro un poco de las piernas. Yo seguido me levante hasta que una chica me interrumpió cuando iba a hablarle a la chica del Blastoise. — Hola.— le saludé de una manera algo seca para luego dirigirme a Effy.— Effy ¿qué tal?
--¡Oye! Chico, Alpha... Eres kawaii.--Le dije mientras me agarraba de su brazo...--Tienes un Chimchar!
Me sorprendí un poco y la mire sin una expresión definible con palabras. — Lo sé, ¿pero por qué te me pegas?
Miré hacia donde habían apuntado los otros dos… era Alpha, sin lugar a duda, pero bajé la vista al ver que algo me tiraba de la pierna. Un tierno Chimchar de color extraño intentaba llamar mi atención, y yo le sonreí en señal de que ya lo había visto. ¿Sería de Alpha? Nunca se lo había visto… Togepi, que seguía cargado en mis brazos, rió ante el pequeño tipo fuego, su respuesta default a todo lo que sucedía. —Hola Alpha… —saludé al chico, intentando no pensar en la última vez en que lo había visto, en el maldito laberinto de los sueños—. Oh, ella es Ashley, una entrenadora que acaba de comenzar su viaje que no conoce el concepto del espacio personal… y aquel que se fue es Yair, no se si lo conoces… y eso es todo lo destacable de él, creo.
— Sí, lo conozco.— le comenté mientras Chimchar saltaba a mi hombro.— ¿Podrías decirle que no se me pegué?— sonreí algo nervioso.
--Se despegua.--Lo siento... Solo queria comer manzana...--Le dije algo nerviosa.--YAIR TRAEME UNA MANZANAA!--Le grité a Yair para que me trajiera una fruta...
—Podría… —sonreí de lado, viendo la incomodidad del chico en esta situación… tras unos momentos más de incomodidad, ya tuve suficiente, tomé a Ashley de los hombros y la aparté del lado de Alpha, efectivamente "despegándola" de él—. No lo tomes tan así, Ashley, que lo acabas de conocer… y además te ve cierta rubia, y te digo que no la cuentas...
Oí eso último y me reí. — Al parecer sabes bien, Effy. Gracias.— Agradecí.— ¿Eras tú la que estaba en el mundo de los sueños?— le pregunté mirando hacía su muñeca, ahí se encontraba el brazal que yo compartía junto a Hubert y tal vez otra persona.
Mi rostro se ensombreció un poco cuando Alpha sacó a flote el tema, y abracé con un poco más de fuerza a mi querido Togepi. —Sí… he estado en el laberinto de los sueños… pero supongo que no fue todo un sueño, ¿cierto?
— No al 100 por ciento.— le comenté.— Pero solo habían unas cosas raras, otras que se veían aun mas raras y otras que cambiaban de tipo elemental. Oh, y creo que una especie de jefe final, claro. Lo derroté sin mucho esfuerzo.— sonreí.
—Ya veo… —musité, recomponiéndome un poco al escuchar eso último… tan típico de él decir algo así—. Pues, sí, esas cosas raras… no eran pokémon, sin lugar a duda. ¿Un jefe final? ¿Y ganaste algo por derrotarlo al menos? Mientras hablaba, saqué de mi bolso una manzana y se la pasé a Ashley para que dejara de gritarle a Yair pidiéndole una.
— Según un "ente" si puedo llamarle así era lo que creaba los sueños de tristeza.— Explique tomando asiento en el suelo.— Tenía atributo de Hielo y Hada.