Viola sufrió un profundo escalofrío al escucharte. —E-El vacío de su interior... s-suena terrible... Posteriormente, te dirigiste a Flittle, intentando pedirle que echase un vistazo aprovechando su capacidad para flotar y su pequeño tamaño. El pokémon pareció entenderte al momento, y, predispuesto, miró a Dina como esperando una confirmación de su parte. La Audino asintió, aún "auscultando" la pared, y Flittle se dispuso a desplazarse entonces hacia lo alto de la muralla. Se perdió de vuestra vista por unos segundos, y esos segundos se hicieron extrañamente tensos. Segundos de silencio, incluso de frío. Hacía frío. O quizá esos fantasmas enfriaban el ambiente. Sin embargo, al poco tiempo notaste algo raro. Era como si un hilo invisible se conectase de repente a ti, uno que casi podías sentir; y en tu cabeza, al cerrar los ojos, aparecieron imágenes. Y lo viste: el interior de la aldea. Debía ser lo que Flittle estaba viendo; estaba usando sus poderes psíquicos para transmitírtelo. La aldea estaba muy mal. Se veían casas destrozadas, especialmente en el punto al que miraba Flittle, próximo al centro de la aldea. Lo que parecía ser un edificio más grande, quizá el ayuntamiento, hospital, o lo que fuese, se había llevado la peor parte, sin duda; la explosión aconteció justo ahí, muy cerca de vuestra posición, de hecho. El olor a quemado era intenso, y Flittle podía ver aún algunas llamas palpitantes, y cuerpos sin vida, o al menos aparentemente inertes, tirados por todas partes. Contabas unos once desde allí. No alcanzabais a distinguirlos por sus ropas, eso sí. Pero lo que Flittle pareció detectar con más ahínco, su atención centrada en eso, era a uno de esos Ferroespectro, que pululaba con una luz verde encendida por el borde de la muralla, justo al otro lado de donde estabais. Parecía estar haciendo una especie de "ronda" por el borde de la muralla, buscando a algo o alguien con mucho tesón. Y no era un Ferroespectro normal: era el plateado, el más grande. El que claramente hacía de líder, el que habló. Eso sí, ahora examinaba en silencio, en un silencio sospechoso. Flittle lo observaba mientras él estaba de espaldas, sin que pudiese ver al pequeño pokémon; y su sigilo daba a entender que el Ferroespectro jefe quizá no buscaba, necesariamente, nada. Quizá no estaba "buscando". Quizá estaba aproximándose sigilosamente hacia ese algo o alguien, intentando emboscarle. O eso era lo que Flittle parecía pensar, claro. El pokémon pronto vino de nuevo, haciendo un rápido arco sobre la muralla, y llegando apresurado hasta ti. Dio una vuelta alrededor de tu cabeza, como indicándote que su trabajo estaba hecho. Dina lo miró, preocupada. —¿Y-Y bien? ¿Ha visto algo el pequeñín? Flittle te miró, como esperando que fueses su voz, su traductora. *** Tancy escuchó tu pregunta, y tragó saliva. Asintió también, sobre todo por la primera parte de tu frase. En sus ojos, tras las gafas, se escondía una innegable preocupación, pero no solo eso: también extrañeza. —Sí, Ferroespectros —susurró antes de llegar al cruce donde os detuvisteis, tras el edificio—. Los escuchas por la noche porque es cuando se mueven. Son de la División de Limpieza, los más altos rangos, y, bueno... hacen eso: limpian aquello que detecten que debe eliminarse. Pero no... nunca... nunca habían aparecido de día, ni así. Nunca habían atacado. A decir verdad, sonaban más como verdugos que como "limpiadores". Tras llegar a la esquina, le dijiste silenciosamente a Encina que diese la señal, y él volvió a asomarse, esperando su oportunidad. Se pegaba a la pared con toda la espalda, brazos extendidos, de una forma, de nuevo, muy profesional. Que él liderase la avanzadilla, sin duda, daba cierta seguridad, o al menos a Tancy se la daba: la mujer no le quitaba el ojo de encima cada vez que el soldado se movía, imitando sus gestos en medida de lo posible, como si hubiese asumido solo por su actitud que imitarle y seguirle era su mejor oportunidad de supervivencia. —... ahora, contra la pared todo el rato, vamos —dijo de forma rápida y sigilosa Encina, mientras se movía con pasos laterales, doblando la esquina aún dándole la espalda al edificio. Entredientes, dijo—. ... no hagáis ni un ruido, como si no estuviese. Moveos rápido. Estabais pasando literalmente frente a aquel Ferroespectro, que justo en el momento en el que pasabais estaba con la espalda hacia vosotros, pero... estaba muy cerca. A seis, siete metros, quizá. Si se diese la vuelta en ese momento... No lo hizo, por suerte. En cuanto la casa se terminó, Encina correteó de cuclillas hasta refugiarse bajo la sombra de otro edificio. Os hizo un gesto, y todos os movisteis tras él, resguardándoos allí. El eco espectral del Ferroespectro siguió, y pudisteis ver la luz verdosa girando, señal de que se estaba dando media vuelta. Estaba cerca... muy cerca. Pero no os vio. —... mi taberna. Esta es mi taberna —susurró Tancy, manos contra la madera del sitio. Nikolah lo reconocía, sí: el lugar donde se tomó aquel caldo el día anterior, donde la conoció. Por fortuna, no había resultado muy dañado, al menos no que pudieseis ver; la explosión afectó más al lado este de la aldea, aparentemente. Pero eso no quitaba que algún tablón estuviese roto en el suelo, el menú de la entrada escrito en una modesta pizarra lanzado por los aires y las dos o tres sillas de madera de la puerta fragmentadas y arrojadas de lado. Encina miró a un lado, desplazándose unos segundos. Vio entonces la ventana, con solo un par de barrotes de por medio, sin cristal, y chasqueó la lengua. —Por aquí va a ser difícil entrar... no cabemos. Si no podemos pasar por dentro del local, tendremos que rodearlo. ¿Tienes una puerta trasera? Tancy negó con la cabeza. —¿Para qué, en esta aldeucha? La de delante era suficiente. —Sí, bueno, la de delante queda descartada con esa cosa ahí... —Miró en ambas direcciones. A vuestra izquierda, el Ferroespectro que acechaba. A vuestra derecha, la muralla norte de la aldea, muy próxima a la taberna de Tancy. Pasar cerca de ella, en el hueco entre los edificios y esta, podría ser seguro, probablemente; estaríais más resguardados. Atravesar la taberna era imposible por culpa de los barrotes... e ir por la derecha era una opción, pero no sin confrontar a ese monstruo. *** Desde fuera de la aldea no viste nada especial, más allá de aquellos robots destrozados. Así que te adentraste tras las murallas y fuiste en la dirección en la que se habían dejado aquellos robots estropeados. Buscaste mientras tanto algún indicio, algo que te permitiese saber si Nikolah, Tancy, alguno de los guardias, un robot, alguien o algo te daba una pista de en qué dirección dirigirte o no dirigirte, pero... no encontraste nada. Así que solo te quedó una opción, después de todo. Charcadet te tiró del pantalón, señalando en una dirección concreta. Pese al caos de la aldea, el humo que se veía por todas partes y el desorden, recordabas más o menos en qué dirección apuntaba, no tenía mucha pérdida: la Taberna, donde la propia Tancy tenía su local. De allí venías, ¿no? ¿Seguiría allí Constance? ¿Estaría... a salvo? Charcadet parecía querer comprobarlo, desde luego. Ibas a caminar entre dos edificios que, tras cruzar, te llevarían directo a la Taberna, pero en ese momento... el ruido. Ese cántico espectral. Y viste asomarse por el mismo hueco entre casas a uno de esos Dusknoir su luz verdosa reflejándose en las paredes. Lo evadiste por poco, pues un segundo más tarde, y habrías sido iluminado por esa luz tétrica, desde luego. Charcadet y Quaxly, a tus pies, parecían frustrados. El camino hacia la Taberna iba a ser más complejo de lo que parecía. Si querías ir allí, solo tenías una opción: aproximarte dando un rodeo, pues ahora que el espectro husmeaba demasiado cerca, solo bordeando la muralla por el norte, cubriéndote con casas y escombros, parecía ser seguro. Podías intentar una ruta más frontal, sí, pero se veía sumamente arriesgado. Y Charcadet estaba ansioso por saber si su entrenadora estaba bien.
El ataque de Ceruledge dejó al último robot en las últimas, y el Mankey de uno de los pelirrojos fue el que se encargó de rematarlo, luego de ser lanzado como una pelota por su entrenador. Tácticas menos ortodoxas había visto yo, así que no tenía problema, mientras dieran resultado. Luego de que el pequeño hubiera sido despachado, el pelirrojo que parecía estar al mando decidió que el mejor curso de acción sería acercarse hacia el centro de la aldea. Tal vez no era la mejor idea del mundo, pero aún tenía que averiguar sobre la situación de Aleck y el resto de los heridos, y tal vez Tancy tuviera que rescatar alguna pertenencia de su taberna. Nos movimos con sigilo, y prontamente pudimos escuchar un susurro de ultratumba proveniente de más adelante. Ferroespectros. Recordaba que la mujer los había mencionado, cuando me dio un resumen de todos los peligros que podíamos encontrarnos por los alrededores. Si los habían mandado por allí... El ataque a la aldea no había sido ningún error, ni tampoco ningún aviso. Los motivos estaban bastante claros. Los colorados se pusieron de acuerdo con señales, y el líder se dispuso a avanzar. Por la forma en la que se movía, era obvio que era alguien experimentado. No me era difícil adivinar que o era un soldado o un Ranger activo, o lo había sido en años anteriores. Tenía bastante experiencia tratando con ellos durante mi vida anterior, e incluso cuando comencé a deambular por las fronteras, solían ser las personas con las que más interactuaba. Daba cierta tranquilidad saber que teníamos a alguien así entre nosotros, ayudándonos. No pude evitar una tensión involuntaria, y un ligero temblor en las manos. Apreté la mandíbula y obligué a mi mente a concentrarse en el ahora, no en deambular por los pasillos del pasado. No era el momento. Siguiendo las indicaciones del soldado, logramos pasar desapercibidos ante el robot, a pesar de estábamos solo a metros de sus espaldas. Nos escabullimos del espectro, y nos ocultamos detrás de un edificio, que terminó siendo la taberna de Constance. La estructura parecía haber salido bastante intacta, ya que la explosión había afectado principalmente el otro lado de la aldea, pero se había cobrado el letrero y las sillas de afuera. El pelirrojo líder tanteó con la idea de guarecernos dentro, pero al no tener una puerta trasera, y con la ventana con gruesas barras de hierro, la único opción parecía la puerta delantera, lo cual era sinónimo de suicidio con la amenaza que teníamos cerca. Podíamos intentar distraer al espectro, pero tantas cosas podían salir mal con ese plan que preferí descartarlo de inmediato. No parecía quedar más opción que escabullirnos entre la muralla y el edificio. Sin embargo, eso no me ayudaba para nada en mi plan de poder dar con el paradero de Aleck. Pero no podíamos quedarnos tan expuestos como estábamos ahora. — Lo mejor sería que nos resguardemos por ahora. Podríamos ir hacia la muralla, detrás de la taberna. Quien sabe, hasta podríamos esperar allí hasta que el espectro se vaya y luego entrar al edificio, si precisan hacerlo.
Mente: 27/30 ¿División de Limpieza? Sonaba mal por sí solo y sus palabras acabaron por confirmarlo, más que limpieza uno debería llamarlo ejecución. Sentí la mandíbula tensa, en una mezcla de furia e impotencia. —Pues claro. Después de volarlo todo querrán asegurarse de que el trabajo no quede a medias —mascullé en voz baja. El comentario no fue para nadie en particular, fue sencillamente un pensamiento exteriorizado, ácido y resentido, lo dejé ir al aire y pronto Encina nos puso en marcha. De nuevo, procuré imitar su avance y no me resultó tan complicado como uno habría estimado para el que se había echado tantos años encerrado. Tuvimos que pasar justo frente al dichoso Ferroespectro y tuve que pasar saliva, rezando porque ninguno de nosotros cometiera un error que significara que girara en nuestra dirección. Logramos pasar, pero incluso después seguía demasiado cerca, lo suficiente para ver aquella luz verdosa y sentí una gota de sudor nervioso deslizarse por alguna parte de mi cabeza hacia la nuca. Habría bastado una pizca de mala suerte para que todo hubiese sido en vano, pero la criatura siguió su patrulla sin reparar en nosotros y pude llevar aire a los pulmones nuevamente, solo para que se me escapara de nuevo al oír a la mujer decir que aquella era su taberna. Podría haberle pedido a Pawniard que intentara hacer espacio para nosotros, ya que de por sí todo estaba destrozado, pero temí que el ruido atrajera al espectro aquel que seguía acechando y por eso ni siquiera abrí la boca para sugerirlo. Mapeé el espacio con la vista y las opciones las contemplé en la mente, a mí me parecía que sólo había una posible y por eso al oír que el rubio secundaba esa opinión, suspiré con cierto alivio. —Opino igual. Realmente es la única opción que tenemos ahora, ya que la otra es un suicidio con esa cosa dando vueltas todavía con su condenado escáner.
Givan Velren Esto estaba definitivamente jodido... Ya no solo por el escenario que era de fuego y humo la aldea, si no que el hecho de no percibir nada de interés era frustrante y angustiante... ¿Y ahora qué se supone que debía hacer? Habían opciones aún, pero... explorarlos todos, sabiendo que me estaban cazando no era para nada agradable. En esos momentos sentí un tirón en mi pantalón, por lo que al bajar la mirada hacia Charcadet, ví que me señalaba hacia donde debía estar la taberna... desde aquí no podía saber su estado, pero... tal vez... si Nikolah y ella habían regresado antes... No veía otra opción, y no pretendía mantener más tiempo del preciso angustiado al pequeño, por lo que le afirmé y comenzamos a desplazarnos los tres hacia allí, procurando no tomar un camino demasiado abierto pues... Y justo, ese maldito cántico se presentó, así como la luz, pude reaccionar por poco y apartarme a un rincón para que no me iluminase, yo también expresé frustración como angustia... ¿y ahora cómo llegaríamos? Miré a los pequeños un instante y luego alrededor... pues había una posibilidad si pasaba directamente, pero teniendo a esa cosa ahí... Sonaba a ser una horrible idea. Luego estaba el sortear por el Norte, casi que justo de donde venía... No me hacía gracia la idea, pero en teoría si era capaz de mantenerme alerta y cuidadoso, aún si habían imprevistos debería ser capaz de sortear el peligro. El plan era tardado, pero era peor si en vez de rescatar terminaba muriendo yo también junto a los pequeños. Así, volví a llamar la atención de ambos en silencio y les señalé a donde ir y cómo continuaríamos el camino hacia la Taberna, bordeando detrás de los edificios y escombros, no me la iba a jugar y poner a prueba mi Agilidad ante esa cosa... si bien pude hacer gala de la adrenalina ante esas especies de Volcarona metalizadas, la realidad es que sentía que había sido suerte que no acabase peor, por lo que no quise tentar más al mismo y decidí ahora tomar la Pistola-taser y mantenerla en la diestra por si se daba el extremo caso de tener que usarla... No creía poder hacerle mayor efecto a esos Pokémon, pero si por lo menos pudiese aturdirlas aunque fuese un segundo, igual y eso podría hacer la diferencia, por lo que miré a los pequeños y poco después avancé.
Flittle entendió mi petición al segundo, solo esperando para recibir confirmación por parte del Audino antes de elevarse por encima de la muralla. Pasaron pocos segundos hasta que sentí la necesidad de cerrar los ojos, pero fueron unos segundos que se sintieron eternos; cuando finalmente cedí al impulso, no tardé en percatarme por qué lo sentí. Flittle, como la mayoría de pokémon tipo psíquico, estaba comunicándose conmigo de manera telepática. Fruncí el ceño al recibir las imágenes que el pequeño estaba presenciado, notando como se me formaba un nudo en la garganta ante las mismas. Chance había destrozado aquella aldea por completo, había matado a gente inocente de un momento para otro, ¿y todo para qué? ¿Para encontrar al tal Givan? ¿Tan poco importaban las vidas de las personas que había matado por ello? Qué tontería... claro que a Chance no le importaba lo más mínimo. Cogí algo de aire cuando las imágenes dejaron de reproducirse en mi cabeza, abriendo los ojos poco a poco mientras Flittle volvía a mi lado. Intenté sonreírle, a modo de agradecimiento por lo que había hecho, y tragué saliva antes de centrar mi atención en el resto. —Aparte de la destrucción que podéis imaginar, Flittle ha visto al ferroespectro que ha hablado antes... Penance, creo. Está pasando a lo largo de la muralla, buscando algo o... ¿intentando emboscar a alguien? Desde luego parece que está intentando ser sigiloso al respecto. ¿Deberíamos... hacer algo? Ya sea esperando o emboscando, es un peligro que tenga a alguien de objetivo. ¿Quizás podemos derivar su atención hacia otro lado o algo? —propuse, frunciendo el ceño con preocupación.
¡Que había funcionado! No me lo creía ni yo, genuinamente estaba preparado para lo peor. Tenía la fuerza suficiente para lanzar la roca lejos, pero la increíble precisión había sido pura suerte, pero hey, no me iba a quejar. Tras escuchar la roca impactar y ver a la maquina marcharse en otra dirección nos apresuramos a pasar la entrada y seguir rumbo al norte. Aquellas chicas eran enfermeras, no podía ni siquiera imaginar todo lo que habían visto en las ultimas 48 horas, pero sobre todo el comentario de la más nerviosa logró removerme sin dudas. Yo sí estaba aquí para pelear, pero ¿realmente podía hacerlo? Había pasado tanto tiempo. Tuve que hacer aquellos pensamientos a un lado, pues la cosa no hacía más que ponerse más cardíaca. Había una especie de muralla conformada por aquella bestias mecánicas parecidas a Volcaronas así como uno de esos "Ferroespectros", o al menos así parecían llamarlos. Se agachó escaneando algo en el suelo y cuando dio con algo simplemente lo desintegró. Por Arceus, ¿qué mierda eran estas cosas? Tras que se marchara nos acercamos a donde se había detenido con anterioridad, lo que fuese que había recogido ya era historia. Ya habría tiempo de cuestionarse eso, aun teníamos que pensar en como evadir a aquellas polillas de metal, pero antes de eso, el Audino que acompañaba a la nerviosa pareció percibir algo al otro lado del muro. Antes de poder hacer cualquier cosa la chica más serena le pidió a su Flittle que echase un vistazo. Esta criatura aceptó y por un instante lo perdimos de vista y mientras esperábamos lo único que podíamos escuchar era el silencio sepulcral del lugar, apenas interrumpido por el sonido de la madera quemarse y los escombros caer de los edificios al otro lado de la muralla. A través de los poderes de la pequeña ave su entrenadora parecía ver lo mismo que ella. Cosas de Pokémon psíquico, supongo. Ella no necesito decir mucho, su mirada lo decía todo: El caos, la destrucción, lo cuerpos...Lo que si dijo fue lo que interpretaban como las intenciones de estos artilugios fantasmales. Estaban buscando a algo o alguien y sobre todo, querían que no lo viesen llegar. Apreté el puño con resignación y desviando la mirada. Esta gente no tenía culpa de nada, y aun así los estaban haciendo pagar el precio haber tratado de ayudarnos y desafiar a Chance, o quien sabe, quizás ni siquiera era eso, y aquella maquinas estaban en este lugar por otro motivo y todos no eramos más que daño colateral sin importancia. —Si esta buscando a alguien ahí adentro no podemos dejarlo a su suerte —agregué a la sugerencia de la chica desviando la mirada hacía el muro y luego posándola sobre el guardia que tratábamos de sacar de aquel infierno—, pero no podemos seguir arrastrando a este pobre o hombre a más tragedias... Todos nos quedamos en silencio un momento tratando de resolver la situación. Estábamos relativamente de cerca de la barrera de esos pseudo Volcarona y algo me decía que entre los tres podríamos derribar a al menos uno y crear un hueco para escapar, pero mientras más vueltas le daba, más pensaba en todas las personas que había muerto ahí adentro tratando de ayudarnos. Todo su dolor y sacrificios en vano. —Hay que averiguar que es lo que buscan —solté decidido, mirando hacía las tumbas que hacía poco rato había ayudado a cavar—. Sea lo que sea o quien sea, no podemos dejar que lo encuentren. >>Espera...¡¿Dijiste que esa cosa puede hablar?! —sacudí mi cabeza, tratando de retomar mi enfoque—. Cómo sea, ahora de recurrir a nuestro viejo truco de la piedra, ¿eh? Rebusqué nuevamente en el suelo alguna piedra pequeña que hiciese el suficiente ruido para distraer al Dusknoir de hojalata o al menos a alertar con el sonido a alguien si se encontraba cerca. Lanzandola esta vez en dirección a la entrada.
Zireael Reual Nathan Onyrian Así las cosas, decidisteis rodear la casa y comenzasteis a andar cerca de la muralla, detrás de los edificios, donde estaríais más resguardados. Sería, en teoría, una mejor idea: todos parecíais opinar lo mismo. Claro que haber entrado a través de la taberna os habría permitido cruzar por dentro de la misma e incluso aprovisionaros de lo que pudiese serviros, pero sin poder colarse por la ventana, la cosa no era tan sencilla. De modo que, siempre detrás de Encina, empezasteis a moveros los cuatro por allí. El camino era bastante estrecho: muchos edificios estaban prácticamente pegados a la muralla, así que el hueco que quedaba era muy limitado, pero eso lo hacía mejor: más discreción para colarse por allí, después de todo. —Si seguimos avanzando —siguió diciendo Constance, en voz baja—, deberíamos llegar a la parte de atrás de la casa de curas. Está casi al otro extremo, pero esta aldea no es muy grande. Allí es... donde están casi todos los heridos que vinieron aquí de vuestros aviones. La frase fue dicha más hacia Niko que otra cosa, claro, pero Cayden y Encina también se dieron por aludidos: ellos, después de todo, vinieron también en uno de los aviones. O, bueno, Cayden no exactamente, pero... De pronto, Encina se detuvo en seco. Y tras él, Tancy y vosotros dos también. Porque notasteis un escalofrío inmenso recorriéndoos, como si alguien pasase un hielo por vuestra nuca, de repente, erizando cada pelo del cuerpo y creando un inexplicable nudo en la garganta. —¿Qué cojones f-fue eso? —titubeó Encina. Tancy estaba pálida. Ella... entendía qué era eso. Y miró hacia atrás, aún pálida; para su sorpresa, vio algo que la iluminó. Pero la alegría fue momentánea. —¡¡Charcadet!! El pequeño pokémon venía corriendo hacia vosotros: detrás de él, no obstante, un chico alto junto a un Quaxly se acercaba, algo más lejos, al fondo, y... algo pasó. De repente. De forma lenta, pero tenebrosa al mismo tiempo. *** Gigavehl Caminaste entonces bien preparado, Charcadet y Quaxly a tu vera, y decidiste pasar junto a la taberna de Constance, girando hasta la parte de atrás de ella, entre edificios y muralla. Empezaste a andar por allí, y Charcadet no hacía otra cosa que, ansioso, mirar a la Taberna y por sus alrededores, como si confiase en que debía encontrar a Tancy allí. Pero no lo hizo. La encontró poco después, sin embargo. Tú también los viste: a Nikolah, caminando junto a ella a lo lejos, a unos doscientos metros de ti, quizá; parecieron tener la misma idea que tú, e iban agazapados por allí. No solo ellos: estaban junto a dos personas pelirrojas, dos chicos, y... ... reconociste bien a uno de ellos, casi en seguida. Quizá no todo el mundo había visto su cara, y solo oyó su nombre. Pero tú venías de Hoenn, el mismo sitio que él, y viste todas las declaraciones que vio, cuando salió en los medios, todo. Ese era Cayden. El mismo Cayden Dunn. ¿Qué hacía el ideólogo del Proyecto Paradoja allí, en Valthyria? Charcadet, emocionado, correteó hacia ellos conforme se dio cuenta de que su querida entrenadora estaba allí, y les alcanzó tras una rápida carrera. Lo curioso para ti, sin embargo, fue que los cuatro se giraron antes de que él llegase, anticipadamente. Los cuatro casi a la vez, mirando hacia atrás, de repente. Entendiste por qué poco después. Porque, súbitamente, justo delante de ti, algo apareció. Fue rápido, pero se tomó el suficiente tiempo como para que fuese más tétrico, de algún modo. Y es que, como si se recompusiese de la nada, partícula a partícula, uno de esos espectros apareció justo frente a ti, a escasos metros. Fue creándose de la base a la cabeza, lentamente, hasta estar completo. No era un espectro cualquiera, no. Era el plateado. —... BOO. TE PILLÉ —exclamó, con sus manos extendidas hacia ambos lados, casi como si quisiese agarrarte, conforme apareció, con ese tono robótico, pero a la vez, afeminado, casi juguetón. Puedes, si quieres, intentar darle un shock con la táser en lo que aparece; tienes el suficiente tiempo para hacerlo, dado que ha aparecido poco a poco, no te requeriré checks, solo di si lo haces o prefieres no hacerlo cuando postees. *** Zireael Reual Nathan Onyrian —P-Penance... —titubeó Tancy cuando lo vio aparecer, con Charcadet entre sus brazos, al que tomó y alzó rápidamente—. Y ese es... el chico, ¿no? El de antes, el que vino también a la taberna. Cielos... —¿Q-Quién es Penance? —preguntó Encina, aún con la piel de gallina por aquel extraño escalofrío, que ahora asumía que se debió, de alguna forma, a la presencia de aquel ente fantasmagórico. —La líder. De la... División de Limpieza. >> Si se deja ver, no significa nada bueno. Ese chico, si va a por él... me temo lo peor. *** Contenido oculto So, adjunto imagen de cómo estáis posicionados más o menos actualmente, haciendo zoom en la aldea y viendo cómo los Iron Moth están también más cerca. Rojo son ellos, verde es Penance (con una flecha marco el trayecto que ha hecho al "desplazarse" desde donde lo vio Flittle hasta donde está ahora, aproximadamente. Marco con una línea rosa el trayecto que hizo Flittle y desde donde miró originalmente, y luego con una linea gris la piedra lanzada. Desde la posición en la que estáis, aún fuera de la muralla, he asumido que habéis avanzado un poco y que la tirada "hacia la entrada", dado que pretendía distraer al Dusknoir, era por encima de la muralla dada vuestra posición, pero algo más pegada a la entrada. Es lo que tiene sentido según las posiciones, porque de lo contrario, la piedra tirada hacia la puerta oeste en sí tampoco habría aportado mucho a lo que pretendías (?) Ahora bien, esta es mi interpretación para que tu tirada tenga sentido con la distribución espacial y tu objetivo: el cómo haya resultado ya, pues, es cosa de los dados. Efe, vaya (?). Rider Amane Alentado por las palabras de aviso de Emily, Aleck se agachó a por una piedra. Mientras eso pasaba, Emily notó cómo Viola se le aferraba de repente al brazo, agarrándolo con dos manos, como una niña pequeña pegándose a su madre. Y susurró: —¿E-En serio es buena idea? ¿Y si viene luego hacia nosotros, y...? La piedra fue arrojada, sin embargo. Por un momento, Aleck intentó deducir más o menos la posición que debería tener el supuesto Ferroespectro que había visto Flittle, únicamente en base a la información que le dio Emily, y lanzó la piedra por encima de la muralla, cerca de su posición, pero todo lo pegado a la entrada oeste que pudo. Quizá era buena idea: si distraía a esa cosa lo suficiente, si el tiro era bueno y preciso, quizá haría que se acercase a la entrada, donde el terreno era más abierto, y donde podríais tenerlo más a mano en caso de querer emboscarlo o mantenerlo controlado visualmente, ya que dicha entrada era, después de todo, vuestro objetivo. Con todo, no dejaba de ser una tirada a ciegas. Estaba suponiendo dónde se encontraría el robot, y estaba asumiendo que se estaba desplazando cerca de esa dirección. Por no hablar de asumir que lo oiría y que le distraería. Sin más prueba que una fe ciega en la tirada, la piedra voló sobre la muralla. La fuerza fue suficiente, sin duda, para que la cruzase de sobra y describiese un curvado arco, y luego... se perdió dentro. Hubo silencio por unos segundos. Para vosotros era imposible ver ni oír nada. Dina, sin embargo, estaba preocupada, temblorosa. Ella, con su mejor oído, sí escuchaba algo, desde hacía ya algunos segundos, de hecho. Pero poco después, todos lo escuchasteis. Porque la voz robótica sonó bastante alto. —¿QUIÉN MÁS HAY AHÍ? VENID A MI FIESTA, SI ES LO QUE QUERÉIS. SALID DE VUESTRAS MADRIGUERAS, PEQUEÑOS RATTATA... Viola se cubrió la boca, temblorosa. —¡N-Nos habla a nosotros! —susurró—. ¡Es ese robot! ¡N-Nos va a desintegrar...! *** Gigavehl Penance. No lo sabías, pero así se llamaba. Había aparecido delante de ti, y ahora extendía sus brazos a ambos lados, amenazante. Pero, de repente... Bonk. Un ruido se oyó detrás de ti. Penance, por un instante, movió su cabeza ligeramente sobre tu hombro, viendo en ese momento algo que Quaxly pareció notar, pues se había girado también: una piedra de tamaño medio había caído un poco más atrás de ti, rebotando en la fachada de la taberna, y luego cayendo al suelo y fragmentándose en él. —VAYA... QUÉ TENEMOS AQUÍ. El robot, tras la reacción inicial de sorpresa, alzó la cabeza, y dijo algo en tono juguetón, provocador, en alto, poniendo las manos a ambos lados de su cabeza. El sonido de su voz, sin embargo, parecía provenir de su estómago, de la boca que había en este, pero, con todo, hizo el gesto como si sirviese de algo, en una actitud que casi parecía infantil. —¿QUIÉN MÁS HAY AHÍ? VENID A MI FIESTA, SI ES LO QUE QUERÉIS. SALID DE VUESTRAS MADRIGUERAS, PEQUEÑOS RATTATA...
Givan Velren Y así fué, avanzamos hacia el camino que les había señalado a los Pokémon, siempre procurando no dejarnos ver demasiado, y tratando de no hacer ruido, lamentablemente, sin saber con qué "sentidos" se guiaban aquellas cosas... era problemático. De cualquier modo, pronto llegamos a la parte trasera de la Taberna, ahí también traté de dar un vistazo, a ver si había algo, pero tampoco pude distraerme mucho, Charcadet tampoco parecía percibir nada... maldición, esto era cada vez peor. Aún así, al llegar a cierto punto, allá a lo lejos pude ver al fin a Nikolah, pero alguien más estaba ahí, alguien quién no pude evitar reconocer... era... Era Cayden. Me puse pálido un instante... ¿qué hacía él aquí? Esto estaba mal, terriblemente mal. No pude pensar mucho sobre ello debido a la situación, ya que debía estar pendiente de los alrededores pero... ¿Porqué estaba aquí Cayden? No podía hallarse ahora mismo, no después de toda la exposición que realizó, esto no podía estar pasando... acaso... ¿Genuinamente decidió venir a último momento? Aquello me hizo reaccionar lento por Charcadet, quería decirle que parase pero no pude frenarlo, aún así, pensándolo un poco mejor en teoría aquellas cosas no tenían porqué atacar a un Pokémon pero... la realidad es que no había garantía. Debido a su accionar, terminé saliendo del escondite, estaba por llamarles la atención a Nikolah y los demás, aliviado de ver a Tancy bien, cuando noté un gesto extraño de todos ellos... Parecían, voltear detrás mío, y cuando quise reaccionar fué demasiado tarde, de pronto, aunque tomándose su rato, algo comenzó a materializarse delante mío, primero la cabeza... luego las manos y así sucesivamente mientras aquella cosa... hablaba, y parecía hablar con bastante soltura. Me fué inevitable, grité por un instante del susto y por reflejo le disparé la única carga del taser concretamente hacia la cabeza... todo fué demasiado rápido, ya que algo muy raro sucedió, una roca cayó de pronto detrás mío, aunque no me molesté en voltear, en esos momentos no pude pensar nada... solo había una cosa que me punzaba el pecho y miré hacia Quaxly. —¡¡Corre, corre!! ¡No te molestes en mí!—. Exclamé al Pokémon y sin realmente pensarlo mucho, decidí correr hacia el centro de la aldea, no fué consciente, fué en parte lo que mejor se me ocurrió en el instante para que tampoco viese el robot a los que estaban tras ella.
Mientras Penance se iba "materializando" rápidamente delante de ti, lograste atinarle con el táser como pudiste, descargándolo por completo. El robot, sin embargo, no pareció demasiado afectado; ciertamente, le descolocó un poco la descarga, lo suficiente para que pudieses salir a correr con cierta ventaja. Pero en cuanto se sacudió el cuerpo robótico, como quitándose la electricidad sobrante, se giró hacia ti, y... ... en el camino, tropezaste ligeramente con algo, y conseguiste mantener el equilibrio y no caer, aunque te desestabilizó lo suficiente para ralentizarte. Detrás de ti, Quaxly correteaba preocupado, sin terminar de entender nada. Y zas. Te agarraron por un brazo, alzándote en el aire. La mano izquierda de Penance se había desplazado por sí sola, y te alcanzó sin problemas. Ella (¿o él? No estaba del todo claro cómo referirse a ese robot, su voz era... extraña. Femenina a ratos, impersonal a otros, de ultratumba en muchas ocasiones) se movió luego hacia ti con suma calma, mientras Quaxly pataleaba en el suelo, como intentando hacerse ver más grande ante una posible pelea. Penance no parecía pretender pelear, no obstante. No aún. Antes bien, se giró hacia los demás, mirándolos con curiosidad. —GIVAN, GIVAN, GIVAN... ¡QUÉ REGALOS ME HAS TRAÍDO! NO SOLO TE ENCUENTRO A TI, SINO A VARIOS DISIDENTES MÁS. MIRA SUS ROPAS, ¡SON MÁS NÁUFRAGOS! Su gran ojo, el único en su "rostro", parpadeó entonces. La mirada se enfocó en la muralla. —DIJE QUE SALIESEIS DE AHÍ —exclamó en alto, y lanzó entonces su otra mano, que se deslindó de su cuerpo, también. La mano se detuvo frente a la muralla, y su luz verde empezó a surgir. Lentamente... la piedra que componía la muralla en el punto en el que apuntaba la luz fue desvaneciéndose, como si se fuesen encogiendo cada vez más, piedra a piedra, hasta que se derrumbó por un segmento vertical. Viola, que quedó expuesta, pegada a esa parte de la muralla, emitió un gritito antes de agacharse y cubrirse la cabeza. —¡N-Nos han visto! ¡Estamos perdidos! —exclamó, asustada. La mano regresó entonces de forma extremadamente rápida a Penance, y luego la movió, saludando desde lejos. —¡YA ESTAMOS TODOS! MUY BIEN, MUY BIEN. ENTONCES- Tancy fue la que, de repente, dio un paso hacia delante, apretando los puños, para sorpresa de todos, incluido su propio Charcadet. Seria, decidida y valiente, alzó la barbilla y dijo: —Penance, ¿qué haces aquí? —¿¡Q-Qué haces!? —susurró Encina, asombrado, quizá incluso incrédulo, ante el arrojo de la mujer. No la detuvo, sin embargo. Tancy dio un par de pasos más. —Esta aldea, como el resto de las de la Provincia, tenía un trato. El Imperio no la tocaría a cambio de daros nuestras cosechas y de no perturbar el orden imperial. Que yo sepa, no hicimos nada de eso: solo... atendimos a personas heridas, como haríamos ante cualquier persona. No les proporcionamos más ayuda que la necesaria, que la digna, que la humana. ¿Y tú y tu División atacáis esto sin previo aviso, sin pedir antes explicaciones? Penance inclinó la cabeza a un lado. Casi parecía que no terminaba de entender qué se suponía que quería decir Constance. Como si no lo procesase, no llegase a entender su razonamiento: como si no "compilase" toda esa información correctamente. O, puesto en términos más humanos, como si fuese un niño con ganas de divertirse que escucha un sermón que no comprende del todo de parte de un adulto. —¿Sabe esto el Emperador Chance? ¿Lo aprueba, Penance? Encina se llevó una mano al rostro, pasándolo luego por su pelo. Claramente, estaba pensando en lo terriblemente mal que podía salir eso, en lo alocada que era la idea de Tancy, en lo estúpido que le parecía, desde su lógica militar, aquel movimiento. Tan centrado estaba en ella, que no se fijó en la persona que había detrás, tras el hueco en la muralla que acababan de hacer. En la chica que había allí. Pero Emily, en cuanto vio a través de la apertura, sí lo reconoció, y sí lo vio. No era "Encina". Era "Ethan", ella sabía bien su nombre. —¿EL EMPERADOR? CLARO. CLARO, CLARO. La otra mano de Penance, rápida, se lanzó hacia Constance y la agarró de la cintura, alzándola también. Ella... casi no se inmutó aún, permaneciendo firme. La desplazó, flotando, hasta tenerla justo en frente, y la miró con curiosidad, de cerca. Charcadet, en el suelo, estaba inmóvil, pálido, paralizado. —NINGUNA DIVISIÓN ACTÚA FUERA DE LOS MEJORES INTERESES DEL EMPERADOR Y DEL IMPERIO. TODAS NUESTRAS FUNCIONES ESTÁN PROGRAMADAS PARA SERVIRLE. COMO CIUDADANA DE VALTHYRIA, DEBERÍAS SABER ESO. —... como ciudadana de Valthyria —siguió Constance, con la voz algo entrecortada por la presión del agarre—, creo que merecíamos que... te hubieses llevado a quien considerases oportuno, pero sin... destruirlo todo. Eso es lo que no sé si Chance aprobaría. Un silencio por parte de Penance denotó, una vez más, que parecía no entender algo de sus palabras, intenciones o situación. Movió luego a Tancy para quitarla de su campo de visión, y se enfocó en los otros. Mirándolos uno a uno: a Ethan, a Cayden, a Niko, a Emily, a Aleck, a Viola, a todos. Y, cuando habló la siguiente vez, tras parpadear su ojo, lo hizo con un tono mucho más automatizado. —OBJETIVO PRIORITARIO: HALLAR ENTRE LOS INVASORES A SUJETOS DE RELEVANCIA. HALLADOS... —De nuevo, se fue parando uno a uno en todos ellos. Sus ojos parecían... analizarlos, como si estuviese usando alguna suerte de reconocimiento facial, o algo por el estilo. Miró, también a Tancy y a Givan. Cuando terminó, siguió "hablando"—. UN SUJETO DE RELEVANCIA BAJA. CUATRO SUJETOS DE RELEVANCIA MEDIA. UN SUJETO DE RELEVANCIA ALTA. DOS SUJETOS SIN RELEVANCIA. INSTRUCCIONES: LIMPIAR TODO LO QUE NO SEA UN SUJETO DE RELEVANCIA. SIN RESTRICCIONES. Esas últimas palabras parecieron sorprender a Tancy. Su vida pacífica en la aldea parecía haber sido destrozada en mil pedazos, no ya por la destrucción que ya acontecía, sino por esas simples y sencillas palabras. Ella, que conocía bien el funcionamiento del Imperio, supo que desde el momento en el que Penance afirmó que hizo aquello "sin restricciones", el orden que tenía establecido se desmoronó por completo. Chance, parecía ser, había dado órdenes. Órdenes claras, que jamás, nunca antes, había dado: romper todo trato con tal de atrapar a esos "sujetos de relevancia". Y para Tancy, pese a todo, pese a conocer a Chance y de lo que era capaz, pese a conocer el régimen en que vivía... aquello era algo que nunca habría esperado. Algo que nunca había sucedido antes. Algo era muy importante para los robots: y eran ellos. Algunos de los presentes. Ya no importaba si eran invasores, si no lo eran, si los aldeanos los ayudaron o no, no importaba nada de eso. La clave era que estaban allí, y, por alguna razón, les querían. La "limpieza" de la aldea solo era un "daño colateral", unas... migajas para "entretener" a la División. Penance volvió a colocar a Tancy delante de sí, e inclinó la cabeza ligeramente hacia un lado antes de decir, de nuevo con su patrón de lenguaje habitual: —... UNO DE LOS SUJETOS FUE DETECTADO POR UNA FERROPOLILLA. Y LE SEGUIMOS. AHORA... LA LIMPIEZA HA COMENZADO, ALDEANA. CUMPLIMOS INSTRUCCIONES. —... —Ella ya no dijo nada. Su única posibilidad de argumentar algo, fue... pisoteada sin esfuerzo alguno, aparentemente. —Y AHORA: ¿COMENZAMOS DE UNA VEZ? Contenido oculto It's a lot, ik JAJAJA lo dejo aquí para que vayáis posteando y esas cosas, quiero tratar de hacerle cierre ya a esto y sois muchos, así que hago lo que puedo por mover la trama y a los personajes de la manera más natural posible, entiendo que pueda ser un poco handholdy o apresurado, sorry. Prometo que luego será distinto unu Also, aunque parezca que no ha sido gran cosa el táser de Givan ha tenido su efecto, no solo porque ayudó al éxito de su tirada (pese a que siguió siendo demasiado bajo, requería un 20 que pasó a ser un 15 por el táser, pero sacó 12, F (?)), sino porque fue un ataque más que ha podido hacerle daño, en su caso, y que revela que... Penance es neutro al tipo eléctrico. Eso implica que ninguno de sus tipos es: - Tierra Cualquier otro tipo individualmente considerado es posible, si bien se eliminan múltiples combinaciones de tipos que en conjunto resisten o son débiles a eléctrico.
—...Carajo.— espeté resignado mientras me colocaba en frente de los demás al escuchar aquella espectral voz y notar como algo extraño le ocurría a la pared. La chica estaba horrorizada y con justa razón. Una luz verde comenzó a filtrarse en los recovecos del concreto. ¿Se estaba agrietando? No, estaba desapareciendo, como si se estuviera "encogiendo" a un nivel microscópico. El pequeño Cetoddle se apresuró a esconder en uno de los bordes de la muralla que aun no se había derrumbado. —Bueno, no siempre se pueden hacer milagroso —me dirigí a la chica de cabello oscuro y rizado para luego clavar mi mirada en aquellas personas que parecía estar sujetando la maquina—. Hay...muchísimas más gente de la que creí. Aquello se refería tanto a los cuerpos desperdigados por toda la aldea así como a las personas que parecían estar expectantes, inmóviles antes la situación, muchas parecían caras familiares, ¿o no? No los recordaba del vuelo o la base, era cómo sí los hubiese visto hace mucho tiempo, pero, ¿cómo era posible? No lo era. No era posible, no podían ser ellos; pero ese tipo sujeto por el Dusknoir metálico se parecía tanto a él. Por Arceus, ¡¿es que nadie intentó si quiera salir de este sitio?! Que pensándolo bien, a mí me había ocurrido justo lo mismo, arrastrando por el camino a las pobres enfermeras y al malherido guardia de la entrada. Si tan solo hubiese lanzado la estúpida piedra un poco más lejos. Otra mujer dio un paso al frente saliendo de su escondite bastante segura y enojada, producto de la impotencia al ver la destrucción del lugar, probablemente. El intercambio fue poco productivo, cómo cabría esperar. Aun si hubiese una persona controlando aquella chatarra, no se podía negociar con alguien que seguía ordenes tan a rajatabla como para hacer volar un tercio de una aldea inocente. No culpaba a esa mujer, después de todo, ¿qué más podíamos hacer? ¿Que más se podía hacer? No teníamos tiempo y estábamos en desventaja. —¡Oh, wow! ¿Tan pronto toca hacer limpieza de primavera?—exclamé los más fuerte que pude a manera de buscar llamar la atención de la maquina— ¿Sabes? entiendo el desdén por nosotros, pero, ¿qué culpa tenía la pobre pared? ¿qué culpa tiene el brazo de ese pobre hombre, para que lo andes agitando así? Comencé a avanzar lentamente entro los escombros del muro con mi mano levantadas, haciéndoles una pequeña señal a las enfermeras para que se colocasen junto al Cetoddle al borde del muro. —Hola, me presento: ¡Soy Tiburcio Gabilondo! Pero eso probablemente ya lo sabías y tal vez me recudes por mis apariciones en series de éxito "La tostadora me quiere matar" y "Yo, robot. Tú, yegua" —continué con mis pasos lentos pero constantes sin en ningún momento parar de hablar con la hojalata— Estaba haciendo una misión de caridad por haber estado evadiendo impuesto y, ¡whops!, henos aquí ¿eh? Pero hey, gran trabajo debo admitir, nos tienes atrapados como Krabbys en una cubeta. Deberían darte un ascenso, porque el trabajo de limpieza te queda corto. ¿Se les puede dar un ascenso a los robots? ¿Es racista asumir que no? >>No necesitas tirar así del brazo de pobre hombre, vamos, que se lo vas a arrancar y ya sabes como somos los humanos, si pierden sangre se mueren y esas cosas orgánicas; aunque yo siempre me he identificado como un robot —acabé por detenerme justo en el limite de donde terminaba el hueco de la muralla y me encogí de hombros—, ¿Podemos arreglar que al menos nuestro arresto y posterior eliminación sea un poco más cómoda? Ya sabes, de hojalata a hojalata. Le guiñe el ojo hacía aquel verdugo mecánico con cierto aire coqueto. Sabía perfectamente que no nos iba a dejar ir y probablemente no le podríamos ganar en una pelea, pero podía usar mi increíble carisma para distraer o frustrar con mi palabrería a ese lado medianamente autoconsiente que había visto que tenía la maquina, o cuando menos confundir al lado más autómata y vacío. Por probar había que probar cualquier cosa ¿no? Todo esto mientras el sudor recorría mi frente y rezaba que a alguna de las personas presentes se le ocurriese algo y rápido. Ganar tiempo era lo único que podía hacer. Contenido oculto It's a long shot I know, se me están acabado las ideas (?
Demasiadas cosas habían transcurrido en tan poco tiempo que me había quedado paralizado durante unos momentos. Habíamos logrado evadir a aquel robot, refugiándonos en las sombras y los edificios, pero el alivio no duró mucho, ya que, salido del mismo suelo, como una aparición del infierno, otro robot más se presentó. Su forma era vagamente similar a la de un Dusknoir, pero era mucho más amenazadora, y todo su cuerpo brillaba con un extraño color, como plata bruñida. Charcadet, acompañado del muchacho de la mañana, con su Quaxley, aparecieron también en ese momento, y parecía que el espectro tenía su atención exclusivamente sobre el chico. Tancy mencionó un nombre: Penance. Al parecer, era la líder de la División de Limpieza, y por su tono de voz y lo que nos había comentado antes, eso no eran buenas noticias, en especial para aquel sujeto. Sin embargo, como no podían faltar más sorpresas, una piedra voló del otro lado de la muralla y golpeó contra una pared, llamando así también la atención del robot. El muchacho aprovechó ese momento para lanzarle una descarga con un taser que traía en la mano, y echó a correr, lo cual podría haber sido un buen plan si no fuera porque el espectro pareció apenas inmutarse por la descarga eléctrica, y el chico tampoco tenía demasiada coordinación al correr. Se tropezó, y antes de que cualquiera pudiera reaccionar, fue capturado y alzado en el aire, por la mano de Penance, que parecía haberse despegado de su cuerpo. Vaya, la maldita hasta tenía rango. Su atención se desvió luego hacia la muralla, y su otra mano se separó de su cuerpo. Llegó hasta la pared, y en cuanto la tocó, una luz verdosa se desprendió de ella, y la piedra... se desvaneció. Esto ya no tenía mucho sentido. ¿Podía... desmaterializar cosas? La sección de muralla no había explotado, ni desintegrado. Simplemente había desaparecido. Al parecer, "Limpieza" era un nombre bastante literal. Del otro lado, una chica apareció lanzando un chillido y cubriéndose la cabeza. Y luego, para complicar aún más la situación, Tancy decidió dar un paso adelante y comenzar a hablar con Penance. Ni me dio tiempo a agarrarle el brazo para poder frenarla. La mujer vio como este robot había literalmente hecho desaparecer piedra de la existencia, y al parecer el mejor plan de acción era intentar encontrar un bucle legal en sus comandos. Iba a ser sincero, todo esto de robots y demás era demasiada tecnología para mí, y probablemente este era la estrategia primaria para enfrentarse a ellos. Había escuchado historias y demás sobre casos similares, e incluso había visto películas en las cuales el protagonista desmantelaba a las malvadas máquinas haciendo juegos de palabras. Pero estando tan cerca de la realidad, luego de ver lo horrible que podía ser, una gran parte de mí dudaba de la eficacia de tal táctica. Prontamente se demostró que esa parte mía tenía razón, muy al pesar de la otra mitad que albergaba esperanzas en que al menos dejaran a la aldea en paz. Al parecer, la directiva dada a los robots era disparar primero y preguntar después, y si alguien se metió en el medio, bueno, ¿que era cavar una tumba más para un régimen que ya había matado a cientos? Y para ponerle la zreza al pastel, Aleck decidió aparecer en ese momento, detrás de la muralla, y comenzó a soltar una verborragia de palabras que la verdad desentonaban bastante con la situación presente. Con una actitud completamente despreocupada, se presentó como un actor llamado... ¿Tiburcio? De todos los nombres que podía haber elegido... ¿Tiburcio? Como fuera, había que admirar el temple y el nervio de mi compañero. Había decidido exponerse sin más, y soltar tremenda palabrería para... no sé, suponía que había algún plan allí. ¿Intentar distraer al robot? ¿O estaba haciendo lo mismo que había intentado hacer Tancy, marear al robot con más vueltas y tirabuzones? La verdad que al menos me estaba haciendo efecto a mí. La cabeza me empezaba a doler con todo esto, además del hecho de que tanto Tancy como aquel otro chico se encontraban a merced de Penance, y yo no estaba haciendo nada al respecto. Mis manos comenzaron a temblar, tanto por los nervios como por la inactividad. Era obvio que aquel robot no nos iba a dejar en paz, mucho menos dejar la aldea en paz, y luchar contra ella bien podía ser sinónimo de suicidio. Pero ya estaba harto de ocultarme y dejar que otras personas sufrieran por mí. No solo teníamos un avión entero de heridos sobre nuestras espaldas, si no que también ahora cargábamos con la responsabilidad de haber traído esta destrucción a la aldea. Tenía que actuar. Tenía que hacer algo. ¿Pero qué? Aleck y yo teníamos pokémon fuertes, pero dudaba que fueran suficientes para cargarse a aquel robot. Más si era la líder de la División de Limpieza. Quizás podríamos ganar tiempo para que los otros escaparan, pero eso no garantizaba que Tancy ni el otro muchacho salieran inmunes de todo esto. Atacarla de cualquier manera mientras tenía dos rehenes era estúpido, pero quizás... Ya había visto que las manos se separaban de su cuerpo, y que tenían bastante alcance. En cierta manera, era como si flotaran solas, pero algo tenía que unirlas al resto del cuerpo. Todo lo que impulsaba a estos robots era un misterio, pero eran máquinas, después de todo. Alguna manera tenía que haber para desbaratarlas, aparte de daño directo. Maldita sea, odiaba ser tan ignorante en estas cosas. Todo este pensar me estaba dando latidos en el cerebro. Bueno, de la manera en la cual lo veíamos, solo teníamos una chance. Si Aleck lograba distraer lo suficiente a aquel robot, quizás podría atacarla por sorpresa, y liberar a Tancy y a aquel muchacho. Probablemente iba a ser la última acción que hiciera en mi vida, pero si salvaba a alguien, iba a valer la pena. Además, había alguien esperándome del otro lado. En estos momentos me arrepentía de no haber practicado algún sistema de señas o signos con Aleck. Me vendría muy bien ahora para intentar comunicarme con él y compartirle mis ideas. Bueno, nada que se pudiera hacer. Puse una mano sobre mi pokéball, esperando el momento en el cual este estuviera distraído. Si era lo suficientemente rápido, quizás podría liberar a Ceruledge y distraer a Penance con un ataque, mientras yo me abalanzaba hacia la mano que tenía agarrada a Tancy. Si lograba sorprenderla, quizás pudiera liberar a la mujer de su agarre antes de que se recuperara. Debía ser el plan más idiota que había pensado en toda mi vida. Pero cuando uno estaba entre la espada y la pared, había veces que arrojarse hacia la espada era la decisión correcta. Muchas oportunidades terminaban apareciendo luego de sorprender al otro con tu estupidez. Contenido oculto Yo pienso que el plan es cagarnos a putazos, así que que vengan los putazos (?
Mente: 27/30 Todos seguimos al ranger, no era el camino más sencillo del mundo, pero nos permitía seguir ocultos y eso, de momento, era lo más importante. La mujer habló, diciendo dónde tenían a la mayoría de nuestros heridos, y sentí que se me atenazaba el pecho. Yo no había venido en los aviones, puestos en ello, seguía sin tener idea de cómo había llegado, pero era el rostro del equipo conformado para enviarlos aquí. Eran mis armas las que habían fallado, eran mis hombros los que debían cargar con el peso de esas vidas. Encina se detuvo de repente, iba a preguntarle si algo pasaba cuando sentí el frío terrible en la nuca, se me anudó la garganta y cuando la mujer miró hacia atrás, lo hice yo también. Al mismo tiempo busqué a Pawniard con la mano y ajusté mis piernas para obligar al enano a pasar y quedarse detrás de mí. El miedo me ahogaba el cuerpo y por ello ver al pequeño pokémon correteando hacia ella me quedé descolocado. Detrás de él venía un tipo alto, acompañado de un Quaxly… y entonces pasó. Delante de él apareció, metálico, plateado. Surgió de la nada y se armó en secuencia de una forma tétrica y amenazadora. Cuando habló, me di cuenta de inmediato que tenía… tenía personalidad, y una muy extraña. Penance, lo llamó ella. Líder de la División de Limpieza. Tenía que ser el ferroespectro cabecilla. El robot, pokémon o como hubiese que llamarlo, fue atraído por el sonido de una piedra al caer y su reacción fue infantil y extraña. ¿Había más personas? La roca… Alguien tenía que avisarle a los que habían intentado esto que Encina era el encargado de esas distracciones, ¿no? Estábamos en problemas, unos muy graves. Esa criatura no nos dejaría irnos. El muchacho al otro lado disparó lo que parecía ser un taser y le gritó al pokémon que lo acompañaba antes de correr él también. No podía decirse que el taser hubiese tenido un gran efecto, pero la suerte de sorpresa le había dado tiempo para correr, al menos un poco, pero Penance lo sujetó y… Givan. No, no. No podía ser, ¿verdad? Habían demasiadas personas involucradas en esto, era un proyecto de gran escala, era tanta gente involucrada que pensar que ellos estaría en las filas siquiera se me había querido pasar por la cabeza. Era una ignorancia voluntaria, una suerte de demencia elegida que habitaba con tal de no enloquecer, pero al final existía una certeza que no podía negar: todos habíamos sido afectados por Chance y cada uno tomaba sus decisiones al respecto. A pesar de ello, no quería aceptar ahora que las personas con quienes había recorrido las tierras a las que ya podía volver estaban aquí también, en bandeja de plata para Chance. El alma se me desplomó a los pies, sentí que la cabeza me dio vueltas y cuando el Dusknoir robótico se refirió a nosotros como regalos, quedó más que claro que ya estábamos en la lista desde que los aviones se desplomaron. Disidentes, nos llamó, náufragos. Ya estaban buscándonos, era obvio, ¿pero la aldea…? Era por nosotros. La certeza se asentó en mi mente con violencia y aturdido como estaba entre la voz de Penance, la imagen del Quaxly pataleando en el suelo y todo este escenario, no logré hacer más que intentar seguir manteniendo a Pawniard resguardado detrás de mi cuerpo. Teníamos que hacer que soltara a Givan, por lo menos, pero este robot estaba limpiando. Limpiaría todo y nos llevaría consigo, ¿cierto? Pero estas personas no eran culpables. Ellos no eran culpables. Mis pensamientos derrapaban, lo sentía, y de nuevo la voz del robot me sacó de la suerte de shock. La muralla desapareció y otro grupo de personas quedó a la vista, los que habían lanzado la roca seguramente y después la mujer que estaba con nosotros fue quien se adelantó. —¿Qué haces? —pregunté en un hilo de voz, alarmado, sin darme cuenta había repetido la pregunta del ranger. Sin embargo, él no la detuvo y yo sentía el cuerpo congelado. Ella siguió hablando, se refirió al trato que la aldea tenía con el Imperio y defendió que sólo habían atendido a los heridos, que eso era humanitario y se me quisieron humedecer los ojos. Pensé en Gérie y Galar, pensé en el arma, en la sangre y el fuego, en las quemaduras de mi propio cuerpo y las cicatrices. Habíamos sido castigados por intentar seguir siendo humanos. El robot no parecía entender una mierda, pero escuchaba o fingía hacerlo… O quizás no comprendía en sí qué era lo que estaba mal, como un mocoso que no sabe por qué lo están regañando. La mención a Chance me crispó los nervios incluso más y Encina hizo un gesto exasperado. Creía que todos sabíamos lo mal que podía terminar todo esto y, de hecho, la otra mano de la criatura tomó también a la mujer. Un grito se me quedó ahogado en la garganta. Funciones programadas. ¿Podíamos…? Primero tendríamos que poder derribarlo. Este tétrico robot, incapaz de ser caracterizado en un género más que ese: robot, nos miró a todos. Uno por uno y entonces yo también reparé en ellos. El castaño de ojos ámbar, la mujer de ojos violeta, otra vez el rubio alto y mis recuerdos, revueltos por el nombre de Givan, hicieron eco de formas azarosas y traté de sacar algo en limpio, pero mi memoria desde hace años a veces se apelmazaba. Penance volvió a mirarnos y nos clasificó según relevancia. Sin relevancia. Baja. Media. Alta. Limpiar todo lo que no sea un sujeto de relevancia. Seguía sin soltar a sus rehenes, empeñado en su limpieza, y el… castaño imbécil habló, el comentario fue tan estúpido que una imagen me alcanzó la memoria, distante, y sentí que la sangre me abandonaba la cabeza. No sólo no cerró la boca, empezó a avanzar y continuó con el circo que se habría sacado de las pelotas, seguramente. Ojalá pudiera decir que había más gente en el mundo capaz de hablar tantas estupideces en un lapso de tiempo tan corto, pero estaba casi seguro de que era imposible. La aproximación, sin embargo… ¿Qué tan adaptables eran los códigos del Imperio en estas criaturas? Hasta cierto punto Penance tenía la mentalidad de un niño pequeño y también de un soldado que cumplía órdenes, pero lo más resaltable era su aparente libertad de lenguaje. Quizás podríamos aprovechar la parte más o menos pensante de esta cosa, incluso si dentro de la hojalata no habitaba más que el remedo de una mente. ¿Qué ganábamos, si ya había dicho que se debería limpiar, sin restricción, todo lo que no fuese un sujeto de relevancia? Dudé, pero le di un leve empujón a Pawniard, como instándolo a permanecer cerca de Encina. El hecho de que la mujer pareciera haberse rendido ante la sentencia de Penance dejaba claro que con esas directrices programadas en el robot, no había oportunidad de cambiarlo, ni siquiera aunque tuviera algo similar al raciocinio de un niño. Uno cruel. El rubio que se había unido a nosotros llevó una mano a la pokéball que contenía a su pokémon, que sin duda podría ser una mejor distracción que los enanos que venían con Encina y conmigo. No quería ponerlos en riesgo, no si podía evitarlo. Por ello, si las potenciales distracciones demostraban ser útiles, había una cosa que podía, tan siquiera intentar. Busqué al ranger con la vista un momento y le hablé en voz baja. —Lo que voy a hacer va a parecer una estupidez, pero necesito que confíes en mí y que, como ranger que eres, te asegures de proteger al resto. Sé que podrás trazar un plan al vuelo. No fue que le diera mucho tiempo de respuesta, salí del lugar por el que habíamos intentado avanzar sin ser detectados y aunque no busqué ocultarme, pues no tenía sentido ya, quise pensar que Penance estaba entretenido con Givan, la mujer, Aleck y lo que sea que planeara el otro. Fue un desliz, me di cuenta de que le había colocado un nombre al rostro sin estar seguro de ello, y el corazón se me revolvió dentro del pecho. Había dejado todo atrás y ahora, ahora de pronto los fantasmas me alcanzaban y los recuerdos me mordían los talones. Busqué cortar distancia, la suficiente para poder observar mejor el armazón de Penance y quizás de las manos independientes de su cuerpo. ¿Qué esperaba encontrar? Lo que fuese, una pista de algún punto débil entre su metal, en donde un golpe consiguiera que al menos soltara a sus rehenes o lo aturdiera más que el taser. Contenido oculto *libertad absoluta sticker* it's a lot cuz it was a lot :D that's on you
Penance se giró a mirarte cuando dijiste aquello. Por un momento, pareció funcionar, porque captaste su atención, y te hizo acercarte a él al mover la mano que te sujetaba hasta tenerte cerca de su cuerpo, analizándote de muy cerca. —... POCO TIEMPO, GIVAN VELREN. POCO TIEMPO. FUISTE DETECTADO POR UNA FERROPOLILLA. LA BASE DE DATOS DE LA DIVISIÓN DE CONTROL TE RECONOCIÓ COMO PERSONA DE PRIORIDAD MEDIA. SE TE SIGUIÓ LA PISTA DESDE ESE MOMENTO. >> LA SORPRESA FUE ENCONTRAR A TANTOS OTROS AQUÍ. ES MI DÍA DE SUERTE. Luego trataste de tirar de su lado infantil, tratando de utilizar esa "personalidad" suya en su contra. Pareció que se reía, o algo parecido, por un momento, pues emitió leves gruñidos de entusiasmo. Casi parecía que daba resultado, cuando... —SUENA DIVERTIDO. ESTARÍA BIEN. NO OBSTANTE, SE ME OCURRE ALGO MÁS DIVERTIDO: PELEAR. ¿QUÉ HAY MÁS DIVERTIDO QUE UN BUEN... COMBATE A MUERTE? Te alzó de nuevo, alejándote un poco. —LAS INSTRUCCIONES SON APRESAR A LOS PRIORITARIOS. NO TE SOLTARÉ. PERO TRANQUILO: DIVERTIRNOS... NOS DIVERTIREMOS. Y, tras eso, Aleck dio un paso al frente. *** Tras tu intento por salir de la situación a base de palabras, te ganaste algo, eso sí: la atención de Penance, que se fijó en ti mientras hablabas. Te miró con esa misma cara con la que miró a Constance, como sin entender del todo qué decías, qué pretendías o qué relación tenía todo lo que decías con la situación. Y, al final, esbozando lo que pareció una suerte de "sonrisa", dijo: —... NO. Y brilló su ojo, emitiendo un láser verdoso que impactó justo a tus pies, generando una muy breve explosión que te hizo caer de espaldas repentinamente. -1 vida. *** Mientras los otros se enzarzaban en tácticas de distracción, o lo que quiera que fue lo que la mujer y el chico pretendieron hacer con sus palabras, tú quedaste cerca de Encina, y viste todo en primera persona: la mano de Penance se desprendió del resto, y agarró a Givan, para que luego la otra deshiciese parte de la muralla como si nada, revelando a más personas que merodeaban la zona, aparentemente. Cuando todo se complicó más aún, decidiste tomar cartas en el asunto. —¿Cómo? —preguntó Encina, aún aturdido—. No, ¡espera! Cayden, ten cuidado. —Hizo un primer amago de intentar detenerte, pero pronto comprendió que era absurdo intentarlo, y asintió ante tu propuesta, quedando en el sitio mientras te movías con discreción. En ese momento, de reojo viste a Encina moverse, pero le perdiste de vista. Estabas más centrado en acercarte a Penance todo lo posible para tratar de sacar algo en claro. Lograste acercarte a la mano que sujetó a la mujer, a Constance, después de que la agarrase, y observaste lo que pudiste. Entendías de tecnología lo suficiente como para deducir unas cuantas cosas: por ejemplo, entendiste rápidamente que las manos de Penance no eran parte de su cuerpo como tal, más bien parecían dos elementos separados que levitaban usando la misma tecnología que él, y que tenían parte de sus funciones, pero eran independientes, más allá de estar desconectadas. Probablemente, si se golpeasen o destrozasen las manos, Penance seguiría intacto: no afectaría a su autonomía propia el daño a esas manos. Y con todo, las controlaba probablemente a través de infrarrojos u otro tipo de conexión inalámbrica. Era bastante probable, por tanto, que cortar la conexión entre ambos, sea por distancia o sea a través de otro tipo de aislamiento, fuese perfectamente posible. Luego te centraste en Penance. Como aquellos "Sableye", el metal de su cuerpo parecía uno que no te era familiar. Más que simple acero, pero sin duda lo bastante ligero como para permitirle flotar y tener tal autonomía. Destacable era, también, el "líquido" que parecía surgir de su interior: todas las partes iluminadas en verde en su cuerpo eran, en realidad, pequeños depósitos de algo parecido a cristal que albergaban una energía luminiscente. Sabías lo suficiente de esas energías, precisamente tú, como para entender que seguramente era energía terastal, o algo muy parecido. Terastal... esos robots albergaban energía terastal... Fuese como fuere, otras dos cosas destacables de Penance, algo que compartía con los otros Ferroespectro, era en primer lugar que tenía dos ojos: uno en el pecho, otro en la cabeza. Era difícil deducir si ambos le permitían ver o cumplían funciones distintas... Y lo segundo, su boca, que estaba, como en todo Dusknoir, en el estómago. Lo que podías ver tras ella era pura oscuridad, tan intensa que era difícil saber siquiera si había algo tras ese agujero, o si simplemente era un vacío inmenso. ¿Era posible tener un agujero negro de bolsillo ahí? ¿Tanta tecnología había albergado Chance como para lograr eso? Lo cierto era que, en cualquier caso, ese parecía ser el posible punto más vulnerable: el estómago. También, viendo lo que era capaz de hacer, sería el más arriesgado de atacar, pero sin duda el metal que rodeaba el resto del cuerpo parecía inexpugnable: si había una ocasión de golpearle por dentro, aprovecharla era lo más sensato. Todo tu "análisis" se vio interrumpido, sin embargo, cuando un pokémon se lanzó directo hacia Penance, de repente. *** Amane Ethan se había movido cuando Cayden se alejó de él, y se acercó al hueco en la muralla, viéndoos a ti y a Viola allí. Tú, impactada y en shock ante la presencia intimidante de lo que era, en esencia, un robot gigantesco de un fantasma asesino. Y Viola inmovilizada y paralizada por el miedo. El chico pelirrojo se dirigió primero a Viola, agachándose junto a ella. —¿Estás bien? Ven, vamos, es peligroso que estéis ahí. —¿E-Eh? —dijo entre dientes Viola, asustada, alzando la vista para cruzarse con la de Ethan, que le tendía la mano. Asintió débilmente. Luego, Ethan te miró a ti. Habrías esperado una reacción, un abrazo, un gesto de alivio al verte sana y salva. Unas palabras de alegría y emoción por reencontrarse contigo. Pero no. Te sonrió de forma tranquilizadora, sí, pero no viste emoción en sus ojos. Estaba, de hecho, más bien alerta, demasiado centrado en todo lo que pasaba a su alrededor. —¿Tú también estás bien? Venid, vamos. Estaréis más a salvo conmigo. >> Podéis llamarme Encina. ¿Encina? ¿Su apellido? Confusa, viste a Viola seguir a Ethan tras darle la mano para incorporarse, y, junto a él, os dirigisteis donde un Mankey y un Charcadet se resguardaban, cerca de los escombros de un edificio, en lo que Aleck parecía estar "distrayendo" al robot. Ethan siguió sin dirigirse a ti, o decirte nada. ¿Qué le pasaba? *** La situación lucía desesperada. Bastante desesperada. A tu juicio, estaba claro que no había mucha escapatoria de allí, no sin pelear. Y Penance fue muy claro al decir que había gente allí que no tenía nada de "prioridad", y que... eliminaría a esas personas. Por eso, trataste de aprovechar la momentánea distracción que pareció generar Aleck para idear una estrategia que liberase a Tancy y a Givan. Comenzaste por liberar a Ceruledge, con la idea de que atacase a Penance para distraerle, y así poder ir hacia una de las manos del robot en persona. El pokémon, entendiendo rápidamente la tarea, se lanzó hacia Penance como un relámpago nada más salir, pero... ... la ball rebotó cuando la lanzaste, antes de abrirse, y Ceruledge terminó saliendo de la misma muy expuesto, justo en el campo de visión de Penance. Por mucho que se lanzase sobre él, el factor sorpresa se perdió por completo. Penance evadió con un movimiento lateral el golpe, y luego lanzó otro rayo justo a tus pies, cuando tú te dirigías a salvar a Tancy. —¡Nikolah, cuidado! —exclamó ella, pero el aviso llegó tarde. El impacto cayó en tus pies, sí, pero el robot lo lanzó justo en tu trayecto mientras corrías. La agitación de la pequeña explosión te hizo perder el equilibrio en una de las zancadas, y caíste y rodaste por el suelo un par de metros. - 2 Vida. Penance, luego, suspiró. O, al menos, emitió el sonido equivalente a un suspiro. —FUE ADMIRABLE, LO RECONOZCO. PERO INSUFICIENTE. Se dirigió entonces hacia ti, que seguías en el suelo, antes de poder incorporarte. Y te miró. —AHORA, VAS A- Pero se detuvo de pronto. Su ojo superior parpadeó por un instante, y su cabeza se agitó, como si algo sucediese en él, en su sistema, o en lo que fuese. Interrumpió su frase repentinamente, y permaneció callado unos segundos. No fue hasta que no enfocó la atención en Aleck cuando retomó la frase. —AHORA, VAIS A SUFRIR. El ojo superior empezó a brillar otra vez, esta vez a intervalos, como si emitiese alguna señal. Antes de que pudierais daros cuenta, los otros dos Ferroespectros que pululaban la zona aparecieron, y tomaron el lugar de las manos de Penance, agarrando cada uno a una de las "presas": uno a Givan, el otro a Tancy. Las manos de Penance regresaron a él, y las abrió y cerró, observándolas. Se giró para ver a Ceruledge, alzando la espada ante él. Contenido oculto —BIEN, BIEN. UN POKÉMON EN APARIENCIA PODEROSO. ME GUSTA. ¡ES LO QUE VENÍA BUSCANDO! De su boca, empezó a surgir una esfera oscura, que lanzó rápidamente contra el pokémon, en una poderosa esfera, que el pokémon evadió de un salto, colocándose al otro lado. Visteis todos entonces cómo los pokémon se colocaban en guardia junto a él, tensos, sabiendo que el combate se venía. Mankey, Charcadet, Cetoddle, Flittle, Pawniard y Quaxly avanzaron por sí mismos, armando una fila delante de los humanos, mientras Dina quedaba algo atrás, preocupada por proteger al grupo de humanos. Penance los miró a todos con curiosidad. —QUÉ ADORABLE. VENID... LOS POKÉMON, DESPUÉS DE TODO, NO ESTABÁIS EN LAS INSTRUCCIONES: PUEDO HACER CON VOSOTROS CUANTO ME PLAZCA. Y lanzó una poderosa onda espectral contra todo el grupo. Penance: Viento aciago >> -17 PS Mankey (KO). >> -15 PS Charcadet. >> -13 PS Ceruledge. >> -12 PS Armarouge. >> -20 PS Flittle (KO). >> -22 Quaxly (KO). >> -11 PS Pawniard. >> -13 PS Cetoddle. >> -0 PS Dina (inmune). PENANCE, VERDUGO DEL IMPERIO: ???/??? Lvl. 10 Rasgo: >> Los ataques de Destrucción y Asesino recibidos por este pokémon le harán siempre -2 del daño que harían normalmente, una vez calculado el daño. >> Puede relanzar en su propio turno uno de sus dados de defensa para recalcular el daño. Solo lo puede hacer una vez en combate. >> Es capaz de usar objetos y otra serie de herramientas, igual que si tuviese un entrenador. Estadísticas: >> Vida: 47/50 >> Ataque: 25 >> Defensa: 40 >> Velocidad: 15 Movimientos: >> Viento Aciago [Control] (5 Potencia, Fantasma, golpea a todos los enemigos) (4/5) Turnos: - Penance - Ceruledge - Armarouge - Flittle - Mankey - Charcadet - Quaxly - Pawniard - Cetoddle - Dina Contenido oculto Varias notas: - Armarouge técnicamente no ha salido de la ball; sin embargo, si Aleck decide que no lo saca (que podría hacerlo si quiere) para tanquear el ataque, él será el que pueda sufrir el daño directamente. Por lo pronto, yo cuento que sí está fuera de la ball cuando sale el ataque, pero a su discreción. - Aunque Givan esté inmovilizado, puede rolear que Quaxly ataca para sus movimientos, sea por su cuenta o sea dándole órdenes, lo que quiera. - Charcadet participa, tal y como lo hacen Mankey y Dina; los tres sin embargo son controlados directamente por mí, pero para agilizar la pelea, aunque ataquen antes, pondré sus ataques al final del todo todos juntos (es decir, le tocaría postear a Tom, luego a Rider (que ponga los golpes tanto de Armarouge en su caso como de Cetoddle), luego a Gabi -aunque se murió de momento Flittle, así que no atacaría :( (?), luego Giga, y luego Pau. Tras eso, ya yo pongo los tres ataques aliados (dos por ahora, porque Mankey está caput también) + el nuevo de Penance, y así. Ello no excluye que cualquiera pueda postear cuando quiera, una cosa es el ataque de su pokémon y otra lo que haga el entrenador. - Los Ferroespectro no participan de la pelea, pero están ahí. Perfectamente válido que queráis atacarles a ellos, en su caso, aunque lo que suceda a raíz de ahí ya se verá uvu (? Contenido oculto Oops, me olvidé de contabilizar el daño a Quaxly, también cayó, F unu
Givan Velren Mi carrera y el tiro, increíblemente, parecieron hacer el efecto que justo esperaba y había rezado que funcionase... No visualizaba daño siquiera; solo el aturdimiento suficiente como para dejarme una brecha para poder escapar como lo estaba visualizando. Quaxly corrió también, aparentemente sin entender muy bien lo que sucedía, pero... un escombro, una piedra, un algo me hizo tropezar y solo eso bastó para hacerme trastabillar, y aunque pude retomar la carrera, lo siguiente que sentí fué que me tomaron del brazo con firmeza y eso me hizo soltar un quejido de sorpresa y ligeramente de dolor, me alzaron y solo pude gruñir de la pura frustración... no me podía creer esto. Alcé la mirada hacia aquella cosa... mientras se acercaba con calma y pude ver de reojo cómo Quaxly se preparaba para luchar, lo cual me hizo reír con genuina pena y dolor... No me lo podía creer, la maldita historia del pasado se estaba repitiendo a su modo, y eso en verdad me estaba haciendo sentir todavía peor. De cualquier modo ya no pude hacer más, y solo pude expresar más estrés al ver cómo encima mi accionar fué inútil no solo para mi posible fuga, si no para que los demás de todos modos fuesen vistos, carajo... De nada había servido mi farol y ahora estaba todavía peor. El robot, o la robot, si es que se le podía poner género, extendió otro de sus manos y... hizo algo con la pared que lo pudo derrumbar, ahí, resultaba que habían más individuos, no pude entretenerme mucho para observar a lo lejos, pues estaba tratando de pensar qué hacer... mierda, la sola idea de que los demás tuviesen que comprometerse por mi culpa era horrible, tenía que hacer algo, odiaba verme en apuros. En esos instantes, Tancy decidió hablar, algo que me dejó sorprendido, la miré como pude, escuchándola con atención... ella... expresaba una seguridad poco habitual, y no porque evidentemente no la conociera, si no por anteponerse a este grado a la adversidad, Penance; que ahora sabía que el robot tenía nombre, decidió alzar a la mujer de la cintura e intercambiar palabras con ella... Al final solo pude cerrar los ojos, odiaba admitirlo... pero quería llorar, ya que esta brutal frustración la había sentido hace años... y definitivamente no quería pasarlo de nuevo pero... supuse que tampoco es que se pudiese hacer mucho. Miré a Penance cuando parecía observar a todos los presentes con atención, yo mismo le clavé la mirada, más atento y temeroso por lo que pudiese hacer que otra cosa, soltando uno que otro breve quejido de tensión y dolor por el agarre tan incómodo, y escuchar sus palabras, más frías y autónomas solo daban una sensación mil veces peor... ¿Sujetos de relevancia? Debían referirse inclusive a nosotros... Ya me podía hacer la idea de quién era el sujeto de relevancia alta, pero honestamente eso no importaba ahora, teníamos a este robot ante nosotros y si no podíamos huir entonces de nada servía la información ahora, pero... ¿qué se supone que podía hacer en mi caso? Tancy no supo qué más decir, y yo solo acabé cerrando los ojos de nuevo ante la mención de los Ferropolilla... ¡¡Mierda!! ¡Ya sabía yo que era el culpable de toda esta masacre! Si tan solo... hubiese podido ser más cuidadoso... carajo, no me podía creer esto. Pero antes de que esa tragedia interna me calase más, acabé volteando como pude hacia otro sujeto, hablando de tal modo y viendo su físico que me hizo reconocerlo de a poco, su modo de hablar, aunque absurdo, no evitó que me arrancase una breve risa que genuinamente me transportó por unos instantes a Gérie... cielos santo... parecía que la gente a veces no cambiaba. No sabía qué pretendía además de exponerse de ese modo... pero si mi intuición de que nosotros éramos parte de esa relevancia... igual y eso daba una mínima ventaja de que no moriríamos al menos de forma inmediata, claro... de eso a ser capturados pues... digamos que no podía quedar mucho tampoco. En esos momentos miré una vez más a Quaxly, luego miré a Charcadet, lo vi paralizado, y entendí que el pobre no podía sufrir algo fuerte sin verse aturdido; sufriendo un bloqueo tal que le impedía hacer nada... Irónico, me recordaba hasta cierto grado a mí de hace años, aunque ya me habría gustado haber hecho lo mismo en su momento. Luego miré a Penance... no tenía a mi equipo original conmigo desde hacía tanto tiempo, dudaba que un combate directo fuese algo mínimamente útil, por lo que, supuse, que igual y solo mis palabras sería lo único que sirviese... —Te llamas Penance... ¿eh? Curioso nombre... ¿Chance lo eligió personalmente para ti? Oye, no quiero hacerte perder el tiempo, solo... quiero conocerte un poco más, me disculpo en verdad por el disparo de hace poco es que... soy muy asustadizo y sabes intimidar a la gente. ¿Viene como parte de las órdenes que hagas eso? La verdad es que me llama mucho la atención—. Dije hacia la Dusknoir, aunque cierta presión se colaba tanto por la tensión como por el dolor, aún así, le sonreí al robot, como si genuinamente de pronto hubiese decidido olvidar el asunto y ponerme a conversar con ella. >>¿Hace cuánto que me buscas? La realidad es que yo ni me había enterado que estaba en pleno juego de escondidas, de haberlo sabido me habría esforzado más... ¿sabes? Es un poco de mal gusto que no le digas a tus jugadores cuando... vaya, están jugando. ¿No crees que mereceríamos otra ronda? Venga, seguro que nos divertimos de verdad—. Propuse, intentando en verdad seguirle la línea de la supuesta infante que tenía enfrente. No tenía idea si genuinamente podían tener los robots edad como tal, si podían crecer y todo eso, esto... era ya más un intento desesperado, pero omitiendo el más que seguro suicidio que sería el confrontarla en un duelo... No se me ocurría otra opción. Yo ya me había fugado una vez hace años... No quería imaginarme lo que me harían si me volvían a tener a su merced de nuevo pero... tal vez era momento de reconocer que nunca estuve destinado a lograr nada... pese... a la visión de aquél día. Contenido oculto Asumo que requeriré de algún dado, si es el caso me avisas, inclusive un de acuerdo me basta, así lo tiro y te doy el mismo rate, que no tengo drama