° ° ° Secretos del alma ° ° °

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Moliry, 8 Febrero 2013.

  1.  
    Moliry

    Moliry Fanático

    Tauro
    Miembro desde:
    14 Octubre 2009
    Mensajes:
    1,094
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    ° ° ° Secretos del alma ° ° °
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    287
    Amigos: Hace mas de un año este fanfic lo estuvimos creando una amiga y yo, pero por desgracia por asuntos personales ya no pudo seguir escribiendo los capitulos mi amiga, por eso desanimada dejé la historia. Ya he regresado, pero ahora con toda la intension de terminarla. Algunos de ustedes ya leyeron los primeros capitulos. Espero que los nuevos lectores lo puedan disfrutar tanto como yo escribirlo.​
    ESTA HISTORIA ES PARA TODO EL MUNDO,
    AUNQUE NO TODO EL MUNDO
    ES PARA ESTA HISTORIA

    (TED DEKKER)

    Sumérgete en esta historia que te robará el corazón, conocer personajes que son humanos: Con Defectos y Virtudes.

    Es una historia de…

    Amores perdidos.
    Pasiones profundas.
    Deseos prohibidos.
    Amores encontrados.
    Terribles secretos que cambiaran el rumbo de la vida de nuestros personajes.
    Mafias que harán de todo para ser TODO.
    Ser actor de lo inevitable y solo existir por los SECRETOS DEL ALMA.

    PERO RECUERDE, NO TODO EL MUNDO ES PARA ESTA HISTORIA…

    Conozcan la vida de una bella joven que de creer tener todo, se queda sin nada…
    ¿Pero qué pasaría si descubre nuestra bella joven que al perder todo el pasado es tener más en el futuro?​
    Pero nunca hay un futuro sin tener un PASADO…
    Protagonistas: Alejandra Rivera, Condesa de Navarra / Sofía Luque Y Santiago Ferrer.​

    Gracias !!!
     
    • Me gusta Me gusta x 50
  2.  
    Fabian

    Fabian Adicto

    Tauro
    Miembro desde:
    17 Marzo 2012
    Mensajes:
    1,927
    Pluma de
    Escritor
    Bueno, creo que no he leído el fic anteriormente... pero si lo piensas renovar o seguir; pues estaré al tanto de leerlo!
    Buen prologo, me intrigo saber que tienen planeado.
    Con eso de "Amores perdidos, Pasiones profundas, Deseos prohibidos, Amores encontrados" Le encienden la curiosidad a cualquiera! Buen trabajo hiciste con el inicio.

    Espero ver el escrito y tal vez hacerme seguidor e.e Saludos~
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  3.  
    Kaladin

    Kaladin Warning: extremely loud fangirl

    Leo
    Miembro desde:
    25 Diciembre 2012
    Mensajes:
    400
    Pluma de
    Escritor
    Que guuuuuay!!!! *-* molap!!! aqui tienes a una lectora!! TACHAAAAN! no he visto faltas! y esta todo muy bien narrado! (que envidia...)
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  4.  
    El Calabazo

    El Calabazo Y dime, ¿Quién soy yo?

    Géminis
    Miembro desde:
    9 Enero 2013
    Mensajes:
    1,715
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Me recuerda a las propagandas de una telenovela... yo odio las telenovelas xD

    Me recuerda a los reinicio de series/animes/comics y eso me encanta :D

    Me gusta la intro y parece bastante buena y deja bastante que desear y solo espero ver como ira quedando tu historia desde este reinicio, no me queda nada mas que comentar excepto que me saco una sonrisa el leerlo.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  5.  
    Moliry

    Moliry Fanático

    Tauro
    Miembro desde:
    14 Octubre 2009
    Mensajes:
    1,094
    Pluma de
    Escritora
    Prometo que no será una novela, tienes mi palabra, porque a mi tampoco me gustan !!! jajaja Y me emociona provocarte esa sonrisa, espero que te pueda provocar todo tiempo de buenas emociones.

    Kiss
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  6.  
    Estelaluna

    Estelaluna Iniciado

    Tauro
    Miembro desde:
    26 Julio 2011
    Mensajes:
    3
    Pluma de
    Escritora
    Me parece que no lo he leido, pero suena interesante, la lectura es la puerta a otro mundo.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  7.  
    NadeshikoLi

    NadeshikoLi Entusiasta

    Géminis
    Miembro desde:
    24 Junio 2012
    Mensajes:
    50
    Me encantaria poder leer este fic, la trama tiene de todo y es atrapante :D
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  8.  
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
    Miembro desde:
    20 Marzo 2012
    Mensajes:
    1,641
    Pluma de
    Escritor
    No me gustan los nombres de los protagonistas, XD
    A ver que ofreces.
    No la he leido.
     
    • Me gusta Me gusta x 2
  9.  
    Nao Kon

    Nao Kon Iniciado

    Leo
    Miembro desde:
    15 Julio 2010
    Mensajes:
    49
    Pluma de
    Escritora
    Gracias por la invitación... creo que concuerdo con todo aquel que haya leído tu resumen en que es atrapante, estoy ansiosa por que comiences a subir los primeros capítulos, si ya la has publicado antes, me temo que no la he leído pero ten por seguro que la seguire... espero que me avises cuando subas el prológo.

    Nos leemos

    Nao♥
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  10.  
    Moliry

    Moliry Fanático

    Tauro
    Miembro desde:
    14 Octubre 2009
    Mensajes:
    1,094
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    ° ° ° Secretos del alma ° ° °
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    5920
    Bueno, ahora sí, aquí a continuación, el prólogo de está historia, muchas gracias amigos por sus comentarios, espero verlos siempre xD:

    Prólogo

    Nadie podía pedir más. Era en su totalidad, absolutamente majestuosa. Era eso justamente lo que todos esperaban de la fiesta. Ya la línea que la sociedad había visiblemente, pero con fuerza, sujetado de un extremo radical del rotundo éxito a un, muy cercano, patético fracaso, fue sin problemas rebasado ese grueso limite. Con los marqueses de Monterreal el asombro con el paso de los años fue perdiendo fuerza. Esa actitud crítica de los invitados era sin duda culpa de los anfitriones. Porque todas, en todo su esplendor, eran sus fiestas las más soberbias por donde se le quisiera ver.

    Era otra celebración: Del treinta y cinco aniversario de los Monterreal. Una gran celebración que por desgracia de los invitados, la familia Rivera solo lo festejaba cada cinco años de matrimonio.

    La muy estimada familia Rivera Martínez, eran tan queridos en su mayoría de la sociedad Madrileña, como eran tan reconocidos por su educación digna de las familias más antiguas de la nobleza Española. Por eso, teniendo tan cercanas a amistades tan adineradas, era costumbre estar de invitado en la mansión Monterreal sin poder evitar ver a las familias más sofisticadas y prestigiosas de Europa.

    Todo era un éxito. Era tan maravillosa la fiesta, superando la cima de la imaginación crítica, que era hasta inaudito para la persona más desdichada no pasarla bien. Por lo mismo, esa fiesta era generosamente una gran dosis de ánimos y buen humor. Entonces la anfitriona, la señora Carlota Martínez de Rivera, agradeciendo esa buena energía a su alma, con una refinada sonrisa, estaba cuidando que todos se sintieran tan bien como ella. Al parecer así era, puesto que la marquesa sola y unas veces con su marido, se acercaba a sus invitados para asegurarse de que todo estuviera marchando como por tantos meses, casi un año de preparación, como Carlota y los invitados solo podían esperar: En la mas exquisita perfección.

    Para un público, que era un constante espectador en la vida de la gente importante y rica del mundo, imaginaría que la marquesa Carlota era de las mujeres más felices por el nivel de vida de sueños que tenía. Pero era solo de pensar un poco para darse cuenta de la triste y dolorosa verdad: Que la vida de los marqueses de Monterreal no era para nada un cuento de hadas.

    Bueno, a lo mejor sí. Si es que ese cuento todavía no llegaba a su fin y en esos momentos se estuviera solo escribiendo la parte de desgracias y drama de la pareja noble. Porque en ese caso, Carlota pudiera tener la esperanza de que en un tiempo a considerar y antes que se hiciera más vieja, llegara el “y vieron felices por siempre…”.

    Esa idea tan infantil y tonta era lo único que se permitía pensar la marquesa para los límites que estaba tomando su matrimonio. Porque tenía la esperanza que en algún instante de su infeliz vida, iba a tener su recompensa de una constante e insufrible relación, que por desgracia ese día cumplía treinta y cinco años de maldita duración. Carlota había sido de las personas que creía, y ahora sabía ingenuamente, que un mal no duraba tanto.

    ¡Que estúpida y joven fue cuando supuso eso en su fantasiosa mente!
    Pero ella misma estaba segura que siempre existía algo bueno, una luz, en la tormenta para poder sobrevivir entre tanta desgracia e infelicidad. Ella tenía una razón que lo llenaba tres maravillosas existencias: Sus hijos.

    Carlota sin limitarla su baja estatura, sobre sus zapatos de tacones de poca altura, se pone de puntillas para ver a esos tres seres que eran su razón de seguir con esa desdichada existencia. No se atrevía a llamarla de otra manera, porque “vida” claro que no lo era.

    — ¿Busca a alguien, Doña Carlota?—Tratando de seguir la vista de la marquesa, la joven mujer, con también su baja estatura, lucha con ayuda de su mirada verde dorado opaco. Quería saber de que se estaba perdiendo —¿Gusta que la ayude a encontrar algún invitado?

    Carlota dejó ese inútil intento de localizar a su primer y único hijo varón, para poder ver a Marina.

    —Muchas gracias, querida,¿tienes idea de donde se encuentra Ponce?
    —Se quedó hablando con Rodrigo y…
    —No sé qué haces aquí conmigo, muchacha, aparte de aburrirte – La observó como si lo hiciera por primera vez, como si no llevaran casi media hora tratando de manera fatal tener una tolerable conversación—. Deberías estar con tu novio, no con ésta vieja.

    Incomoda por esa mirada tan penetrante de esos hermosos y helados ojos violeta, Marina le sonríe con amabilidad a la mujer que llevaba siendo dos años formalmente su suegra.

    —No diga eso, no es en absoluto aburrida y mucho menos vieja –mintió Marina en lo primero, puesto que la verdad era que esos treinta minutos con la marquesa fueron suficientes para casi lamentarse por haber asistido a ese señorial evento. Que como todas las de los Rivera, iba a ser motivo de estar en la televisión y periódicos en las primeras planas en toda la sección de sociedades y financieras. Porque como siempre, fiestas de esa categoría era un gran y prácticamente único motivo para afirmar su asistencia en tal celebración, abrir o finiquitar de manera informal, fuera de oficinas, un nuevo proyecto o contrato.

    Marina no se tomaba a mal la falta de intereses de su suegra de ser agradable con ella con una grata plática al ser así la marquesa de Monterreal con todos. Tanto como sus hijos como su esposo eran testigos físicos del carácter tan frío y seco de Carlota. Y sobre lo otro dicho por su suegra, a Marina le daba risa, al no conocía a una mujer que a sus sesenta y dos años, luciera tan atractiva como la anfitriona de la fiesta. Con su estatura de un metro y sesenta centímetros, pelo muy bien pintado de negro (respetando su color de nacimiento), sus envidiados ojos violeta y un rostro delicado y fino, hacía que una joven como Marina Herrera, como todo el país, siguiera admirando tanta belleza y elegancia en una mujer que ha vivido. Entendiendo Marina que ya no era objeto de distracción de la marquesa de Monterreal, con una sonrisa un poco más franca, porque ella también lo pedía, le dijo:

    —¿Gusta que le diga a su hijo que desea hablar con él?
    —Si eres tan amable —Le agradeció con educación pero sin dejar su tono helado en las palabras.
    —Con su permiso, Doña Carlota —haciendo una leve reverencia con la cabeza se retira de inmediato.

    De nuevo, la marquesa no tuvo que moverse para tener a una de las personas que deseaba tener a su lado.

    —Madre, buenas noches –Se acercó a ella una joven, con unas cuantas cosas en su persona que hacia estropear aquella hermosura–. Lo lamento mucho –Dijo sinceramente, muy apesadumbrada–. Pero no podía dejar a la mitad el rostro que estaba tallando en mármol y apenas terminé.
    —A estas alturas con que hayas venido me conformo –La abrazó y le dio un beso en cada mejilla– Pero si de todos modos llegas tarde, ¿por qué no te arreglaste un poco más?

    No pudo evitar Raquel ver su persona. Tenía razón su madre, no estaba ni cerca de lo apenas aceptable de las tan respetadas normas de eiqueta para estar en una fiesta de esa clase. Se quitó los lentes, que no tenían nada de aumento y con eso esperó tener un poco a favor la crítica de la marquesa.

    —¿Mejor?
    —Por lo menos trajiste vestido –Comentó escudriñando seriamente a su hija mediana – Con pintura –censuró algo molesta al ver como el vestido negro largo, de seda, de Raquel estaba con diminutas manchas blancas por toda la sencilla vestimenta– ¿No estabas esculpiendo?
    —¡Ah, esas mancha! –Hizo una mueca nada linda al verlas por primera vez esas traicioneras compañeras de trabajo–. Es de mi último cuadro.
    —Pero…
    —Perdón, pero es mi único vestido que traje a Madrid.
    —Ya ni hables –Cerró Carlota los ojos, impaciente–. Parece que estoy oyendo a una pordiosera.
    —A esos extremos llega el buen arte, Su Señoría –Dice con una gran sonrisa quitándose toda pena en el momento que vio a la persona que sabía que era suficiente para cambiar de humor de su madre.

    Carlota se percató de esa sonrisa triunfal Raquel y volteó para ver eso que provocaba de repente tanta felicidad en su hermosa, pero descuidada, acompañante. Se tuvo que reprimir una alegre sonrisa, como siempre lo hacía cuando veía a su tercer hija, que era la más pequeña. Se sentía muy orgullosa de su retoño mas joven. Como soñaba con el día que lo pudiera expresar abiertamente, que no tuviera miedo de demostrar amor a su hija.

    Con sus tres hijos era algo distante, fría, pero con ella, con Alejandra, era mucho más. Tanto era así que muchas veces la joven de veintiún años llegaba a creer que no era producto de sus entrañas. Que era el testigo de una buena aventura que su padre pudo tener en su juventud. Pero esa probabilidad era imposible porque Alejandra era una mujer que lucía esos bellos ojos violetas de su madre. Y sobre todo, estaba lo que hacía a la hija más pequeña de los Rivera estar segura que Carlota era su madre, era que su padre, nunca, ni en la peor de las circunstancias, le sería infiel a su esposa. Sus hijos conocían muy bien a su progenitor y sabían que un hombre tan recto e intachable como Alfonso Rivera, aunque tuviera todos los motivos de buscar felicidad afuera de su vida conyugal, por respeto, amor a sus hijos y sus valores, no lo hacía.

    Alejandra que aun siendo la menor de los marqueses Monterreal, era la única de los hijos casada, desde hace dos años con el atractivo Conde Navarra, Felipe Fonseca.
    El conde con sus llamativos ojos azul pálido y sus cabellos pulcramente recogidos hacia atrás color castaño, era de los hombres más atractivos de España. A su esposa como todas las mujeres le fascinaba esa guapura, porte, de un hombre elegante y fino. Pero lamentablemente para Alejandra no podía ser de todo hipnotizada por aquellos encantos, al ser ella una mujer destinada a estar casada con un hombre que ella no escogió, sino su padre.

    Aun así no se amargaba por esa decisión de su padre sin consultarla, por tratarla como si fueran todavía personas de siglos pasados que los padres ofrecían a sus hijas para sacar provecho, pues todo lo que Alfonso eligiera para ella, Alejandra feliz lo aceptaba. La joven condesa adoraba y admiraba a su padre y nunca haría algo que pudiera decepcionarlo.

    Terminaron de retirarse unas viejas amistades de la pareja Fonseca, y Alejandra no pudo evitar una vez más expresar su fastidio por seguir en la celebración desde casi cinco horas.

    —Espero que por una maldita vez, tengas la caballerosidad de hacer lo que te digo —Siseó furiosa Alejandra a su marido, sin dejar pasar una bella sonrisa a los invitados que pudieran estar de entrometidos observándolos.
    —Pero cálmate, mi vida –Su cálida sonrisa se hizo presente para tranquilizar a su esposa –. Solo nos despedimos de la familia y nos vamos.
    —Yo solo quería despedirme de mi padre –Le dijo por décima vez–. ¡No entiendo porque no nos vamos ya!
    —Porque así como tú querías despedirte solo de tu padre, y por estar a tu lado, yo también fui obligado hacerlo, ahora me toca despedirme de tus hermanos y Doña Carlota.
    —No veo el caso de hacerlo, ¿por educación? –Cuestiona con ironía–. Yo creo que ya lo demostramos al venir aquí –No podía ocultar de lo harta que se sentía por tener que ser civilizada en esos tan pesados meses de su existencia, pero sobre todo fingir cordialidad con su madre.
    —Espero, mi pequeña, que tanta amargura que traes sea solo por culpa del embarazo.

    De por si no estaba Alejandra de humor como para oír esa estupidez… Lo era y mucho.
    Todas las personas cercanas estaban enteradas que la muy joven condesa Navarra, no estaba nada contenta con su segundo embarazo, tanto maldecía su mala suerte de salir de nuevo embarazada, que como en el primero, no se cuidaba nada. Seguía su vida como si nada pequeño e indefenso, estuviera desarrollándose en su interior.

    Esa actitud de no ver ni sentir la bendición de lo maravilloso de ser madre y verlo algo peor que una desagradable desgracia, éste Felipe en cierto punto lo “quería” entender, pues apenas con dos años de matrimonios, en solo semanas iba a nacer su otro hijo. Le dolía tanto en su orgullo como en su corazón, que Alejandra no fuera tan inmensamente feliz por ser de nuevo padres. Felipe lo era y mucho, él buscaba que así fuera en toda oportunidad y le agradaba saber que su pequeño complot que tenía en contra de su mujer lo estaba logrando muy bien. Felipe Fonseca a sus treinta y seis años, aunque tenía una apariencia de hombre embarnecido, pero con todos los aires y síntomas de juventud, como para desear hijos tan seguidos y con urgencia, no quería perder el tiempo y no dejar descendencia para su gran fortuna que se estaba por producir a grandes cantidades.

    Alejandra quería mucho a Felipe, era difícil no sentir algo profundo y especial por ese hombre tan inteligente y cariñoso. Cuando su padre le dijo sin preámbulos que se tenía que casar con el Conde Navarra, no le desagradó la idea. Ya que por ser una joven que vivía estudiando y pretendiendo llegar a la perfección con los años en su carrera de Abogacía, su primer año de carrera fue la más grandiosa de sus grandes expectativas y sueños que ella tenía en la vida para su mundo profesional y ambición. Era la alumna destacada que ella quería ser, porque sabía que su padre estaría orgulloso de ella.

    ¡Y así fue!

    Sus grandes esfuerzos dieron los mejores frutos. Alfonso alagaba y premiaba con costosos detalles los triunfos de su hija. Pero para tan gran comienzo en su carrera, se le atravesó a Alejandra un inconveniente, que ella teniendo una mente practica que heredó de su padre, no fue un caos para su vida. Pero para ser sincera lo vio como lo que era, una pequeña cuestión de tener que darle un agradable y muy positivo enfoque: Se tenía que casar con un hombre que apenas conocía. Eso no le importó a la más pequeña de los Rivera. Eso no iba a impedir que siguiera teniendo grandes progresos profesionales, porque la joven iba a seguir aunque estuviera casada, orgulleciendo a su padre. Pero la joven no contaba con un inmenso problema y era: Salir embarazada “tan pronto”.

    Alejandra con tantas ocupaciones en la empresa que trabajaba, en sus múltiples clases extra curriculares, tenía en mente algo por lo menos cerca de la palabra “niños”.

    ¿Cómo los iba hacer al ser tan joven y sobre todo: siendo una mujer de grandes proyectos, emprendedora como un don?

    Sin embargo Alejandra no sabía que en casa tenía un gran enemigo, que no se iba a amedrentar por los grandes anhelos de ella. Felipe Fonseca desde que la conoció era lo único que podía exigir de su mujer. Era una exigencia por parte del Conde, pero nunca lo hizo saber a su mujer. Por obvias razones, conocía muy bien la mentalidad de su esposa concerniente a tener una familia.

    ¡No la tenía!

    Eso era lo más frustrante para Felipe. Alejandra no tenía ni por accidente un pensamiento maternal con la raza humana. La Condesa Navarra ya consideraba la unión matrimonial con Fonseca como: La realización de un contrato legal, que según ella, ya entraba especificando claramente la palabra “familia” al firmar y decir: Si, acepto. Por lo tanto, si ya eran una agradable familia, ¿porque Alejandra iba a querer perder el tiempo en ver la siguiente forma de construir una feliz y amada familia, en la que sin duda tenía que aparecer criaturillas lloriqueando, que solo su fin era exigir el tiempo de sus padres? Padres que en lugar de usar un tiempo tan valioso en esas cosillas, podrían hacer crecer la economía familiar. Y muchas veces también crecer y asegurar el bienestar de demás familias. Eso si le justaba a la Condesa: ayudar. Hacer con sus tantas ideas que muchas personas salgan beneficiadas y así mejorar su vida y la de sus hijos. Y de esa manera, poco a poco, estar formando una estable sociedad, que en el país, como en el mundo a gritos pedían oportunidades.

    Por eso le fastidiaba muchísimo a Alejandra esa segunda situación, porque ella teniendo todos los cuidados posibles de no salir embarazada y más cuidados extremos para que no volviera haber otro accidente, sin saber que había fallado ahí en su vientre tenía la prueba que los métodos anticonceptivos eran una pérdida de dinero y de sueños.

    ¿Cómo podían todos ser tan ineficientes?

    Fulminando a su marido con la mirada, lo dejó y siguió su camino, aunque tuvo para llegar a la entrada del jardín que encontrarse con alguien desagradable para ella: Su madre.

    Pero ignorándola como solo ella era experta, sonríe fríamente a Carlota y ve a su hermana, eso le arrancó una cariñosa sonrisa sincera.

    —¡Raquel, que felicidad me da verte! –La abraza.

    Tuvo un poco que ponerse de puntillas su hermana mayor para estrecharla con la misma alegría de verse por fin. Eso era lo de siempre cuando las hermanas Rivera se veían, ya que Raquel acostumbraba usar zapato sin tacón, “cómodos”, como ella les llamaba al poco femenino calzado que siempre presumía en su trabajo y escandalosamente también en reuniones sociales. Pero con suerte, Raquel para no causarle un infarto a su madre, tenía la misericordia de siempre de llevar vestidos largos, que protegían a todo tipo de ojos ver semejante ofensa a la moda. Alejandra que era toda moda, no se cansaba de criticar esos zapatos de “abuelita” que su hermana se atrevía a usar. Esa forma tan distinta de vestir de las jóvenes hacia que fuera visible la ventajosa estatura que la condesa tenía sobre su hermana. Ambas jóvenes tenían una muy generosa estatura (Similar. La joven casada era levemente más alta de las dos) al metro setenta y uno. Pero Raquel al negarse de cambiar su vestuario, provocaba que la menor de los Rivera, con zapatillas de fino tacón muy alto, era gracioso la diferencia de estaturas había entre ellas—. Pensé que ya no ibas a venir.
    —Eso mismo pensé de ti –Acepta muy contenta el gesto cariñoso de su hermana y le besa ambas mejillas antes de soltarla y verla–. Estas igual. Te vez muy guapa –Ve con admiración el bello vestido plateado de seda corto, dejando maravillarse de sus esbeltas y bellas piernas, con un escote en “V” haciendo un ligero escote permitiendo lucir un collar de oro blanco con incrustaciones exquisita de diamantes de todos tamaños, logrando dar más brillo a esos enigmáticos ojos violeta–. Imaginé verte un poco diferente después de cuatro meses –Se quitó sus lentes de grueso armazón negro. Raquel siempre los usaba para verse lo que era: una intelectual de pies a cabeza, que amaba el arte. Y se veía como pretendía: Una mujer guapa que vive, respira, con lo artístico.
    —Mi alimento es el de siempre –Explicó sin querer tomar importancia al tema de su embarazó. Como era su costumbre.
    — ¿No tienes antojos?
    —Estoy tan ocupada como para atender tonterías de ese tipo.
    —Sé que no te gusta que te contradigan –Dijo su hermana sin realmente importarle contradecirla. Solo tenían dos años de diferencia, pero eso bastaba para que Raquel en lo referente a su papel como hermana mayor si lo tomaba en serio, algunas veces. Cuando se daba la oportunidad, puesto que con el genio que su hermana menor se cargaba en la sangre, si le causaba jaqueca solo pensar tener una conversación de diferentes puntos de vista con Alejandra. Porque sin comprender aun la razón, su hermana siempre le ganaba. Empezaba a creer Raquel que no había otra razón de que era imposible hacer cambiar de opinión a Alejandra, aunque sea palpable estar en su error. Entonces ella siendo tan pacifica, daba terminada la discusión en un: “Tienes toda la razón”–. Pero estar en la espera de un bebé, no es una tontería, tienes que cuidarte, estarte checando con el medico. Y estoy segura que no has ido.
    —Como siempre, mi querida Raquel, tienes razón –Felipe con una cálida sonrisa intervino en la plática y saluda a su cuñada de la misma manera que su esposa lo había hecho: abrazarla y besar sus pálidas mejillas–. Dice que no tiene tiempo y son discusiones de días cada vez que trato de tocar el tema de llevarla al ginecólogo.
    —No tiene caso ir –Su mirada que le ofrecía a su marido era de advertencia, no le gustaba que hablaran de eso y menos con su familia–. Estoy bien.
    —¿Y el bebé? – Levantando una ceja, Carlota por primera vez habló al interpretar muy bien ese intercambio de miradas de los condes–. Me da gusto saber que te sientes bien, hija. Pero mi nieto no nos puede decir cómo se siente…
    —Si tanto les preocupa cómo nos sentimos… disculparan que ya nos vayamos —Interrumpe tratando, sin lograrlo, de ser educada con su madre–. Pero estar parada tantas horas con estos tacones –Se inclinó un poco para ver sus zapatos de tacón de aguja, sin ninguna dificultad al tener un pequeño vientre–. Es muy cansado y empiezo sentirme un poco mal.
    —Entonces en ese caso ya retírense –Oyeron que de atrás de Alejandra una voz familiar, agradable, les hablaba. Ponce con una estatura de un metro ochenta y tres, era fácil de ubicar al tener una altura bastante privilegiada entre tanto hombre de físico media–. Yo mañana iré a verte –Se dirigía el hombre de treinta y uno años a su único cuñado–. Me gustaría hablar contigo de unas cosas.
    —¿Algo importante? –Expresó Alejandra, aunque sabía la respuesta.

    Su hermano rara vez pisaba su casa, por eso preocupada ve a Ponce y luego a su esposo, temiendo que le ocultaran algo.

    —No –Felipe es quien la tranquiliza–. Solo son negocios.
    —No me habías dicho…
    —Ya luego hablaremos de eso –La calló con una mirada significativa su marido.
    —Si no te importa, Ale —aprovechó el silencio del grupo la joven artista—, pero estando estos días disponible, me gustaría ir a tu casa, para platicar y ver a Ricardo. ¿Cómo está? –Sonrió con demasiada dulzura al mencionar a su hermoso sobrino.
    —Creciendo, muy sano y muy guapo –No pudo ocultar el gran orgullo que sentía Felipe por su primogénito.

    A la Condesa Fonseca le importó solo saber que su talentosa hermana iba a tomarse tiempo en sus múltiples ocupaciones para visitarla. Eso como le alegraba.

    —Por favor, no dejes de ir. Te espero mañana –Se acercó a Raquel para despedirse de beso, luego a su hermano, a su cuñada Marina que estaba extrañamente callada, que apenas en ese momento notó su presencia y hasta ultimo a Carlota–. Nos vemos, Su señoría. Como siempre, muy maravillosa fiesta. Y felicidades por otro año de matrimonio –La marquesa sintió un doble sentido en las últimas palabras de su hija. Iba a preguntarla de que se trataba esa forma de hablarle, pero de repente palideció el rostro de Alejandra, por su bajo quejido la distrajo.

    Felipe que tenía en su brazo la mano de su esposa, clavándole cada dedo con tensión se pegó más a ella y la sujetó instintivamente por la cintura y le susurró en el oído:

    —¿Te sientes mal, amor?

    Todo pasó vertiginosamente.

    El dolor era antiguamente conocido, pero no lo recordaba tan intenso.

    Cuando se le rompió la fuente en su primer embarazo el dolor era tolerable, no como ahora que era de repente y apenas podía estar de pie.

    Ponce al conocer a su hermana, viendo sus ojos vidriosos y su mandíbula tensa, la tomó en sus brazos. Comprendía lo que pasaba.

    —Avisa a su hospital que vamos para allá –Ordenó el Conde de los Vélez, primogénito de los Rivera, Ponce, a su cuñado–. Para que nos estén esperando con todo listo.
    — ¡Bájame, Ponce! –Exigió Alejandra con dificultad–. Los invitados se enteraran. Detesto los espectáculos.
    — ¡Al demonio con tus prejuicios! –Siendo el más alterado de la familia, Felipe calló a su insensata esposa– ¿No te das cuenta que el parto se a adelantado? —Llamó en ese momento, sacando su móvil del fino saco, al hospital.
    — ¡Claro que no! –Gritó exaltada la Condesa joven–. Ponce, bájame.

    Su hermano en una incómoda situación entre ser de nuevo tío o estar en medio de una típica discusión de los Condes, decide obedecer a su hermana. La baja con cuidado pero en su rostro su preocupación era palpable.

    —¡Qué te pasa! –Alejandra alterada entre el enojo y el dolor, sin pensarlo toma el celular de su marido y cuelga la llamada.
    — Juro que si no sale bien las cosas te odiaré –espetón con rabia Felipe.

    Nadie pensaba con cordura, a unos les ganaba el enojo y a otros por su parte, el miedo, pero al final Felipe selló sus palabras.

    Y la Condesa Navarra se desmayó, cayendo precipitadamente sobre el pasto verde de la lujosa mansión.


    * * * *


    No había nada que celebrar.

    Las flores, los regalos y felicitaciones que había recibido con el nacimiento de Ricardo… ya no existían.

    ¿Qué se celebraría?

    La creatura fue declarada muerta a las dos cuarenta de la madrugada.

    Los doctores insistían en darle de comer a su paciente, pero ellos, como Carlota y sus hermanos, no lo lograron.

    La joven no hablaba. Estaba ida.

    Pero… ¡No había llorado por la muerte de su hija!

    Si hasta las propias enfermeras que habían atendido el parto habían llorado, por la hermosura de ese pequeño ser que no tuvo la oportunidad de vivir.

    Felipe parecía haber cumplido con su juramento de “De odiarla si las cosas no salían bien” pues apenas tuvo a su hija en sus brazos y se le declaró muerta, no lo vio más Alejandra.

    Su esposo no la visitó los tres días que estuvo en el hospital.

    — ¿Ya llegó el chofer? –Preguntó la condesa apenas oyó abrirse la puerta.
    —Sí, te está esperando en la entrada –Le confirmó su hermana–. ¡No te levantes! –Se alarmó Raquel al ver como su hermana de estar delicadamente sentada ya estaba temblorosamente de pie–. Ahora vendrá la enfermera con la silla de ruedas. No te esfuerces.

    Ignorando a Raquel, Alejandra se puso los zapatos bajos que estaban debajo de su cama y caminó hacia la puerta. Raquel sorprendida por la neutralidad de su hermana se hace aún lado para que pasara. No quería insistir, porque eso sería una discusión y la Condesa de Navarra no estaba para contrariedades.

    Su físico era débil, pálido, fantasmal. Y Raquel sentía un gran dolor al ver a su pequeña de esa manera.

    — Aquí no pasó nada –Dijo Alejandra mientras se tragaba su gran dolor— ¡Aquí… no… pasó… nada!

    Esas palabras de desdicha, tristeza y odio que oyó de su hermana, hizo que Raquel se ruborizaba.

    —No es malo demostrar dolor –Se le salió desesperada— ¡Llora!
    — ¿Llorar?... ¿Para que…?
    — Es una estupidez castigarse así –Siguió a la joven que se dirigía con torpeza al elevador.
    — ¡Condesa Fonseca! –Se escandalizó su enfermera que llevaba la silla de ruedas– ¡Siéntese!
    —Gracias por todo –Se dirigió a la enfermera sin verla. Se abrió la puerta del elevador— ¿Vienes, Raquel?
    — No puedo creer el ser que eres –soltó con hastío y suplicio.

    Y desapareció la joven Rivera mientras se cerraba el elevador.

    ¡Por fin!

    Por fin podía hacer lo que su alma le pedía: Lamentarse.

    Lloró unos segundos que el rápido elevador le permitió.

    Al llegar al lobby del hospital, salió a la calle secándose las pocas lágrimas que pudo su débil cuerpo sacar.

    —Condesa, la ayudo –Su chofer apenas verla la tomó del brazo para ayudarla–. De todo corazón, quiero decirle que lamento profundamente lo...
    — ¿Y mi marido? –Quiso no seguir escucharlo.
    —Está en el carro –Metió con cuidado a la señora en su asiento trasero.

    Levantó la mirada esta Alejandra y vio al final de la hilera de carros, el de su esposo.

    Felipe apenas sintió que su esposa lo veía se subió y prendió el motor.

    —En verdad me odia –Siseó con tormento.
    — ¿Decía, Señora? —sonrió el chofer.
    —Nada.
    —¡Como está lloviendo! –Quiso hacer platica Manuel– Habrá mucho tráfico –Acomodó su cinturón y arrancó el costoso carro.

    La lluvia se estaba convirtiendo en tormenta rápidamente y Alejandra sabía que por lo menos la naturaleza si la comprendía.

    Llevaba como quince minutos de camino. Estaban tomando la desviación para llegar a la mansión.

    — ¿Pero qué pasa?... ¡Por Dios! –Gritó el señor Manuel–. Mi señora, agárrese, creo que nos están siguiendo.
    — ¿Qué? –Iba a voltear Alejandra para ver qué era lo que estaba pasando, pero no pudo por culpa de un fuerte golpe que hizo que saliera volando de lado derecho del carro.

    Un segundo golpe siguió y el tercero fue el definitivo.


    **********


    Las noticias en todo Europa, en menos de tres horas, estaban anunciando el trágico accidente automovilístico que Los Condes de Navarra y el pequeño primogénito Ricardo, propietario del titulo barones de Tejada, habían sufrido, dando muerte a una de las más respetadas familias de España: Felipe, Alejandra y Ricardo Fonseca.

    ¡Descansen en paz!
     
    • Me gusta Me gusta x 27
  11.  
    Dropdeadazul

    Dropdeadazul Iniciado

    Géminis
    Miembro desde:
    16 Febrero 2013
    Mensajes:
    4
    Pluma de
    Escritora
    *^* me facino, ahhh y cierto gracias por la invitación
    realmente tiene una trama muy interesante
    Aun que lo nombres son un poco raros parecen telenovela xD, pero igual me gusto mucho ^^
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  12.  
    Pandi Nyu

    Pandi Nyu Asesina de Zombies

    Sagitario
    Miembro desde:
    16 Julio 2012
    Mensajes:
    32
    Gracias por invitarme a leer tu historia :D y ante no la habia leido :D
    Desde que empece a leer tu historia ya no pude parar es como si yo fuera parte de esa historia es algo bastante extraño pero es una historia muy buena y la ame
    tu narración es excelente y tu ortografía también :3
    y espero que lo actualices pronto y me avises por favor *.*
    Besos sayooooooooooo
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  13.  
    DaniPattinson

    DaniPattinson Iniciado

    Géminis
    Miembro desde:
    18 Enero 2013
    Mensajes:
    10
    Pluma de
    Escritora
    Me gusta mucho como narras y escribis... Te felicito, sos una gran escritora y la historia es re linda :)
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  14.  
    Alyss Alice No Akuma

    Alyss Alice No Akuma Ritornata

    Escorpión
    Miembro desde:
    29 Noviembre 2009
    Mensajes:
    337
    Pluma de
    Wow.
    grazie per suya invitazione~
    bueno, ya que luego me castigan por escribir en otros idiomas, veamos...
    desde como no sé cuantos meses no me paso por aquí espero no haber perdido la memoria de como comentar(?)
    :mentira:

    *Okay, primero que nada, muchas gracias de nuevo por la invitación.
    *Que linda narración y a decir verdad no siempre se puede llorar por alguien que se va, es comprensible, me gustó como lo interpretaste.
    *Ortografía, la noto bien.
    *Desarrollo; muy bueno, increíble toda la narrativa que lanzaste.
    ~
    Like~ me gustaría tener tiempo para leerme lo que será la interesante continuación -ojala la universidad me de tiempo-
    en fin, no veo que necesites ayuda, mucha suerte y que la inspiración sea vuestra aliada.
    Bye.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  15.  
    Tears

    Tears Iniciado

    Capricornio
    Miembro desde:
    21 Febrero 2013
    Mensajes:
    3
    Pluma de
    Escritora
    gracias por tu invitación a pasarme a leer esta historia que esta realmente interesante, me quede con ganas de seguir leyendo esta historia que a mi parecer esta muy interesante y la forma en que narras me gusto muy buena historia :D​
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  16.  
    Moliry

    Moliry Fanático

    Tauro
    Miembro desde:
    14 Octubre 2009
    Mensajes:
    1,094
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    ° ° ° Secretos del alma ° ° °
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    7727
    Amigos: Con el alma les agradezco sus comentarios y espero siempre lograr atraparlos en esta historia, que deseo sea de todos nosotros. Espero seguirme ganando sus comentarios, sus criticas que me ayuden cada capitulo a mejorar y su cariño. Le mando un gran abrazo desde el otro lado de la red, jajaja. Buen fin de semana !!! XD

    Capitulo 1​
    SIN VIDA

    Madrid, España.

    Su vida era muy bella, estar ahí sentada divisando desde lejos a Felipe en una colina del jardín de la mansión sentado con Ricardo sobre uno de sus delgados muslos. El bebé parecía estar feliz escuchando atentamente las palabras de su padre, no dejaba de sonreír mientras su pequeña mano izquierda entraba y salía de su boca con energía. A cada frase tranquilizadora del Conde a su hijo, éste le contestaba con un risueño y fuerte balbuceo, haciendo caer delgados hilos de baba trasparente de su tierna boquita. Ambos hombres estaban vestidos completamente de blanco. Ricardo era la imagen elegante de su padre teniendo puesto ese pantaloncito de lana blanca y su camisa de idéntico color.

    Felipe trataba divertido e inútilmente de que su hijo se parara sobre el pasto, pero eso era imposible a la corta edad del niño. Ricardo tenía la maravillosa edad de cinco meses y aunque era muy pequeño se le veía en sus bellos ojos castaños una idolatría al hombre que dio de su parte para ocasionar que él existiera.

    Era tan armoniosa esa imagen para Alejandra, que se creía en el paraíso. Mucha paz le invadió todo el cuerpo.

    Desgraciadamente tanta dicha no fue posible para la condesa por más tiempo, porque esa tranquilidad fue perturbada cruelmente por un fuerte dolor que invadió todo su cuerpo. Y entonces recordó que esa imagen que tanto se deleitó de lejos ver nunca fue.

    ¡No existió porque no tuvo tiempo para ello!

    Si había pasado esa escena de Felipe con su hijo en la colina, pero no como la Condesa de Navarra lo estaba recordando. Había sido una sesión de fotos en la cual Alejandra no quiso estar porque se encontraba muy ocupada en su trabajo.

    Fue cuando comprendió Alejandra que esa paz interior solo era un sueño y nada más, pero ese sueño causaba mucho dolor corporal.

    ¿Qué era lo que estaba pasando?

    El sonido del exterior de su mente se hicieron más agudos y claros haciendo de inmediato abrir completamente los ojos, provocando ese acto tan brusco salirle lágrimas sin poder evitarlo.

    Por lo tanto comprendió el por qué esas imágenes inexistentes en su cabeza. Todo lo que su mente le fue creando fue parte de su subconsciente, que hacia obediencia a las palabras que estaba escuchando agradables desde la televisión. Estaban hablando de su familia.

    ¡No! No solo de su esposo y el niño, también de ella, lo supo de inmediato al ver en el televisor que ponían una foto de ella.

    Logra ver, con dificultad entre tantas lágrimas que salían por voluntad propia, que la conductora del noticiero de la noche se ponía de pie.

    Nos ponemos de pie y con todo respeto y solemnidad, demos un minuto de silencio. Pidiendo en nuestros corazones que ésta joven familia extraordinaria estén en paz y felices al estar juntos, que estoy segura que es en un mejor lugar.
    La hermosa mujer del otro lado de la pantalla parecía realmente lamentar tener que pronunciar dicho pésame.

    ¡Pero que es ésta estupidez! se puso en el acto a observar rápidamente el lugar en donde se encontraba para ver si así lograba comprender algo de lo mas alucinante vivido.

    No reconocía para nada de la habitación austera en donde estaba acostada en la individual cama. La luz estaba apagada, lo único que daba un poco de iluminación era el aparato electrónico que demostraba imágenes, palabras sin un lógico sentido. Todo lo que estaba en ese lugar era sencillo. Casi no había muebles, solo dos burós de madera en cada lado de la cama y una mesita un poco más grande en donde estaba puesta la televisión de modelo viejo.

    Sin tener ni idea en donde estaba ahora ve su persona, estaba vestida con una bata de seda largo y fino de color rosa pálido, su cabello recogido con un listón del mismo color y en su mano derecha había una jeringa con una manguerita trasparente que terminaba su camino a un suero que estaba a punto de terminar. Era imposible que ese deprimente lugar fuera un hospital o algo que se le pareciera, pensó Alejandra.

    Unos sonidos crujieron cada vez más cerca hacia la puerta gastada de la habitación. De repente el ruido cesó y se giró la manija.

    ¿Manuel?se aventuró a imaginar. Con la poca luz que había no se podía ver con claridad.
    ¡¿Señora?! aventó sorprendido la puerta para entrar y dejando una charola de comida que sostenía en las manos en el buró, para posteriormente prender la luz.
    ¡Ah!se quejó quedamente la Condesa por el impacto del brillo en sus ojos.
    Lo siento, lo siento se disculpó en el acto pero no apagó el motivo de la queja de su señora, se va rápido a su lado—. Por fin despertó.
    ¿Por fin?se sintió Alejandra como muñeca de trapo manejada bruscamente. ¿Qué hace?retira las toscas manos de su empleado que ya las tenía sobre sus parpados—. ¡No me toque!
    Perdone, Condesa No le hizo nada de caso a la nueva protesta de la joven, él siguió observando sus ojos—. Quiero revisar que esté bien. ¡No tiene idea lo preocupado que me tenía!
    Si me vuelve a tocar exclamó con arroganciavaya usted buscando otro empleo En ese momento de nuevo el noticiero de la televisión la vuelve a mencionar y voltea a ver.

    Ya no había minuto de silencio, solo tres fotos individuales de ella y su familia. En cada foto en la parte inferior aparecía el año de nacimiento y el año actual…

    ¡Como si estuvieran muertos!

    Una ilustración de Felipe Fonseca era la primera, seguida de Alejandra y el bebé.

    ¡Dios mío! Chilló la Condesa—. ¿Por qué esa mujer les está dando las condolencias a mis padres? ¿Manuel, dónde está mi esposo y el niño?
    Condesa, dígame por favor, ¿Cómo se siente?
    ¿Qué pasa?Su respiración de estar débil empezó agitarse con violencia—. ¿Dónde están? ¡No pueden estar muertos! Dicen que estoy muerta y estoy aquí, por favor conteste, Manuel Estaba histérica. El señor de estatura baja y fornido, la ignora y abre el cajón, sacando una inyecciónSeñor, ¿Qué no me escucha?El hombre no dijo nada, su atención estaba exclusivamente en lo que tenía en las manos y estaba preparando—. Es una orden, ¡conteste!
    Tiene que descansar, mi señora.

    Y sin hacer ningún aviso ese hombre, que antes había sido su chofer, tomó con fuerza la mano de la Condesa de Navarra y en la muñeca le empieza a meter en sus venas la sustancia liquida.

    ¡No!Forcejeó la joven que entre las manos de él era frágil y menuda¡No lo haga!

    Era tan fuerte Manuel que aunque la Condesa se quisiera alejar de él con violencia, jalándose y golpeándolo en el rostro, no pudo tener control total de su extremidad. Haciendo así que el hombre tuviera por completo la sumisión de la señora, aun no siendo por voluntad propia.

    El sedante empezó a finalizar con su efecto después de casi medio día. Apenas captó Manuel movimientos del cuerpo de la joven sale con velocidad de la habitación, cerrando con cuidado la puerta para no hacer ruido.

    Alejandra muy lentamente levanta con pesadez sus parpados. Se sentía muy desorientada y débil. El dolor que había antes tenido que soportar ya no estaba, haciendo de inmediato recordar que era lo que había pasado.

    Se observó al instante ambas muñecas, ya no tenía la manguera que conducía al suero.

    Esos pesados pasos sobre la rechinante madera vieja le hizo tener presente uno de sus empleados, Manuel. Sin pensárselo más se intenta poner de pie aventando las sabanas al piso. Con tembloso cuerpo pero firme decisión logra por fin levantarse.

    ¿Condesa, que está haciendo? —apremiante en señor fornido cuestiona al apenas ingresar en la habitación—. No se mueva.
    Juro que si me vuelve a tocar lo mato Y agarró desesperada el tubo delgado en donde antes estaba colgado un suero.
    ¿Qué? dejando una nueva bandeja llena de comida en el piso exclamó.
    ¿Dónde está mi familia? —exigió saber con rabia, pero sin poder ocultar el pánico en su mirada violeta de no tener ni idea que sucedía, aunque por supuesto que sentía que no ocurría nada bueno.
    Si me permite…
    Dígame en donde están Un fuerte dolor en el pecho la estaba evitando respirar con normalidad¿Usted tiene que ver con esas estupideces que salió en las noticias?
    ¿Cuáles? Era obvio que quería Manuel desviar esas preguntas.
    ¡No me trate de idiota! vociferó llena de furia.
    Nunca haría eso Y dio espontáneamente un par de pasos hacia la cama, haciendo ese mueble lo único que los separaba.
    Le advierto, no se acerque apretó con más fuerza el tubo.

    Desesperada Alejandra tuvo que reconocer que si Manuel desea de nuevo controlarla con alguna otra droga, ésta no podría evitarlo al ser ese hombre mas fuerte, mas hábil y un simple tubo como defensa era ridículo ante tan despiadada eminente amenaza.

    Pero rendirse… ¡Nunca!

    Está bien sacó pesadamente aire de su tosca boca—.Solo necesito que se acueste de nuevo, es solo de verla para saber que no se encuentra aún bien.
    No me volverá a sedar advierte con fuerza aunque esa fuerza solo fuera de palabras.
    Le juro que no se agachó el señor para tomar la charola de comida y la pone en el buróAunque por su bien debería descansar.
    ¡Hable! ordenó sin sentarse ella en la cama.
    Esta comida es para usted.
    ¿Dónde están? Alejandra ni observó de que hablaba.
    ¿Recuerda el accidente?

    Esas palabras la hicieron dejar de observar a ese hombre de compleción baja, cuerpo fuerte, se veía de músculos duros. No tenía el señor casi cabello a sus cercanos cincuenta años y sus ojos pequeños y vivos de color verdes no dejaban de observarla.

    El accidente quiso ayudar un poco Manuel a la Condesa.

    Y lo logró haciendo que en la mente cansada de la joven llegaran esas imágenes y decir por fin después de unos minutos de entender todo lo que le venía a su recuerdo:

    El carro negro vio a los ojos a su empleado—. Es lo único que recuerdo, no tengo ni idea como llegué aquí. ¿Dónde está Felipe?
    Lamento, mi señora, darle yo la noticia. Aunque sabía que era el único que se lo podía decir, no sabía cómo hacerlo frunció sus pequeños ojos verdes con pesadez—. Pero ese día, el del accidente explicómurió el Conde Fonseca.
    ¡Dios bendito! gritó su alma¡Dios! El dolor sin piedad se clavó en su corazón y en los pulmones evitando no poder respirar ni para sobrevivir¿Ese día? puso su mente atención a unas palabras de Manuel ¿Cuándo fue eso? ¿Cuándo duré drogada?Poco desesperada intenta y logra recibir un poco de aire.
    ¡Yo nunca la droga…!
    ¡Conteste! Miedo, sufrimiento, era quien le daba poder para seguir patéticamente de pie.
    Casi una semana.
    ¡Virgen santa! ¡No, no es cierto! Y sin poder inventar ya fuerza y valor de ninguna parte se le doblaron sus rodillas, haciéndola caer¡Esto no es verdad!
    Mi señora da la vuelta Manuel a la cama y se agacha para estar al lado de ella—, quiero que escuche todo para que crea lo que le digo y más rápido pueda llegar el consuelo La ayuda a levantarse y la sienta en la orilla de la cama como a una niña después de alterarse por culpa de una terrible noche de pesadillas—. No entré a su casa realmente como un empleado doméstico.
    Eras el administrador, ¿no?Nunca Alejandra convivió mucho con los empleados. Si la casa funcionaba como Felipe y ella esperaban era por el muy eficiente personal.
    Como un ama de llaves La corrigió con suavidad—. Mi función era que el resto de los empleados trabajaran como ustedes esperaban.
    No lo sabía dijo en un lastimero hilo de voz.
    Eso no importa se arrodilla para levantar del piso las ligeras sábanas blancas. Las acomoda servicialmente en su lugar—. Lo que le quiero decir que no soy nada de eso, soy guardaespaldas.
    ¿Cómo? No le creyó en absoluto.
    Su guardaespaldas para ser más claro.
    ¿Qué? Pero si usted…
    Tuve que hacerme pasar como administrador de la mansión porque siempre esa actividad es desapercibida y también es porque así se lo recomendé a su señor esposo.
    ¿Él estaba enterado? ¡Que mentira era aquello!
    Escúcheme pidió serio—, se dará cuenta que no soy el peligro, ese peligro que usted le teme está afuera y yo solo estoy procurando que no pase por el mismo destino que el Conde.
    ¡Ay, no, Dios! Entonces es verdad que está muerto Esa afirmación era para sí misma.
    Lamentablemente, sí aseguró.
    ¿¡Y lo dice así tan indiferente, tan frío!?
    Estoy feliz porque al parecer el conde y yo salimos victoriosos entre tanta adversidad.
    ¡Le suplico que deje ese misterio!
    Pero no me creerá si le digo la verdad.
    Por supuesto que no ¿Cómo crees tanta estupidez?—. Si en su verdad me ratifica que mi marido está muerto al igual que Ricardo…

    Era lo que esperaba Manuel, pues el Conde se lo había advertido. Él mejor que nadie conocía a su joven esposa.

    Esto es para usted No supo Alejandra de donde había sacado ese hombre un sobre blanco.

    La señora Fonseca toma lo que Manuel le tenía enfrente y rompe el sobre del extremo y saca una hoja. Era una carta de Felipe, de eso estaba segura Alejandra, puesto que la letra antiestética de su esposo para ella era inconfundible. Nunca le había agradado y con humor se reía a menudo de ella.

    Mí amada Alejandra:

    Si lees esta carta es porque logré mi cometido. Doy mi vida con gozo si eso es que estén bien los seres que amo.
    Perdón porque mi pasión a defender lo que creía pudo más que la pasión que siento por mi familia. Porque se lo debía al mundo. Pero mi alma y corazón quedó en deuda contigo y por eso manejé así las cosas, pero para ti fue lo mejor: La vida de ustedes por la mía.
    Mi hermosa Alejandra, por tu seguridad solo te puedo decir que por el éxito que tuve en mis investigaciones, hace que sea la peor amenaza de un grupo que se enriquecen cada vez más por el dolor y desesperación del ser humano. Ellos querían que saliera de su camino y no por mi pasión dejaré que ustedes que tanto amo también paguen.
    Como disculpa te puedo decir desde mi alma que si hubiera sabido que así saldrían las cosas nunca te hubiera metido en éste mundo de crueldad y dolor.
    No puedo hacer nada para el pasado, pero si por el futuro: Tu futuro.
    Ricardo está en buenas manos. Aunque no merezco tu confianza te ruego que me creas que nuestro hijo está bien, pero por bien de ambos no se pueden volver a ver. Es el precio por sus vidas.
    Ésta carta es un testigo de que esos malditos no ganaron por completo, por favor sin pesarlo destrúyelo.
    La persona que te dio la carta será como un ángel para ti. Te cuidará y velará por ti ahora que yo no puedo. Te suplico que hagas lo que él te diga, que siempre verá por tu bien.
    Perdóname.

    Te amo y te amaré todo el resto de mi existencia.
    El hombre que tú fuiste su razón por seguir luchando.

    Sellando a la carta la firma de su esposo descansaba por último.

    Por el amor que le tuve a Felipe haré caso a sus palabras y confiare en usted respiró profundamente para estar por lo menos un poco ecuánime. Dígame que fue lo que hizo que mi mundo, mi vida, cambiaran de esta manera.
    Claro que sí, todo lo que sepa se lo diré sin pensarlo se pone en su disposición.
    Pero primero lo más importante. ¿Tiene un encendedor?

    Manuel desapareció tan rápido como apareció y le entregó lo pedido.

    Ambos callados observaron como las últimas palabras de Felipe a su esposa desaparecían para siempre. Porque donde hubo fuego cenizas quedan… ¿y que salen de las cenizas? Nada.

    El Conde hace un año tuvo la sospecha que si sus investigaciones tenían éxito, las compañías farmacéuticas iban a quererlo muerto si él insistía en sacar su fórmula al mercado.
    ¿Tan importante es esa investigación?
    Nunca supe de qué se trataba confesó. Pero el Conde me dijo alguna vez que esta medicina acabaría con algunos males que la humanidad ha sufrido desde sus inicios.
    ¿Cáncer? ¿Enfermedades mortales?
    Por lo que entendí, sí.
    ¡Pero eso es bueno!
    No, mi señora, porque existe otros investigadores, grandes laboratorios en el mundo que no les conviene que exista tales curas.
    ¡Eso es imposible! Desde la existencia del ser humano se ha vivido con el anhelo de retrasar la llegada de la muerte.No comprendo cómo es posible…
    Lo que sucede que si hay cura directa para una enfermedad ya muchos medicamentos el enfermo dejara de comprar y eso son pérdidas multimillonarias para los laboratorios.
    ¿Felipe ofrecía un medicamento capaz de terminar una enfermedad mortal de raíz, y otros laboratorios no les convenía porque sus emporios se vendrían abajo? De verdad que trataba de entender.
    Así es también como entendí estuvo de acuerdo con ella.
    Pero porque no buscó la ayuda de mi padre. Él sin duda lo habría ayudado.

    Manuel se quedó callado. No tenía casó meterle más dolor a la condesa. Mejor quiso desviar de nuevo sus palabras.

    No tiene sentido que ahora veamos otras opciones si ya el Conde está muerto se aclaró la garganta—. Solo le puedo asegurar que si Mi señor actuó como lo hizo fue por algo y trató que fuera lo mejor para ustedes. Por eso me contrató, pero que nadie supiera de mi existencia más allá que un empleado de la mansión.
    ¿Y qué debo hacer ahora, Manuel? sus palabras salían sin sentido pero Manuel la comprendía. ¿Buscar aquellos hijos que perra y matarlos?
    Nunca tuvimos idea de quienes se tratan No era del todo real—. Además, si usted sale a la luz, si sabe que en verdad no está muerta, se haría una cacería contra su hijo y lo más probable que con el resto de su familia. Le repito, éstas personas son muy peligrosas y son de acabar con su amenaza por completo.
    ¿Pero porque tanta monstruosidad?desconsolada exclamó con furia y tormento¡Si su principal y única amenaza ya está muerto, maldita sea!
    Condesa, debe entender —trató que con sus palabras consolar un poco al hablar con cariño—, que cuando les declaras la guerra a grupos como este tipo todo para ellos se vuelve personal. Esos desgraciados saben muy bien cómo acabar con su enemigo.
    ¿¡Entonces debo dejar que esos perros ganen!?espetó la señora viuda de Fonseca.
    Pero no ganaron, mi señora, pues el mayor tesoro del Conde siguen bien y estarán protegidos.
    Ricardo y yo dijo entre cavilaciones.
    ¿Quién más?su voz fue paternal.
    ¿Pero cómo es posible que nos crean a todos muertos?Sus pensamientos seguían en una muy profunda obscuridad.
    No le puedo decir de donde salieron nuestras sospechas, por favor ni me preguntepidió antes que nada. Pero su salida del hospital creerían ellos que sería lo más vulnerable y toda la familia estaría junta.
    Pero Felipe no fue por míEl mismo encogimiento de alma sintió esta vez como cuando pasó en esa mañana lluviosa, que hasta la naturaleza la comprendieron y cobijaron con ternura. Aun le dolía esa indiferencia.
    Es verdad y todo fue parte de nuestro plan. Ellos creyeron que si fue por usted, que estaba en el carro esperándola dentro y también el pequeño. Lo hicimos creer desde que salimos de la mansión por si nos estaban observando, que como es obvio si nos tenían en la mira. El Conde en su carro se quedó con Ricardo. Y yo estaría con usted, en un carro ya trasformado para hacer que el más ligero choque se perdiera el control.
    ¿Pusieron otros cuerpos dentro del carro?Mil ideas se le vinieron en la mente.
    Sí, cuerpos que no tenían familia, que nunca nadie los reclamo en la morgue y ellos son ustedes.
    La saqué rápido por la parte de la cajuela y le prendí fuego.

    ¿Como en las noticias fue justificado todo esto?
    Que al perder el control con la lluvia y los frenos no funcionando como debieran se salió de la carretera y el mal puesto tanque de gasolina fue lo que acabó con la vida de los Condes, su hijo y el chofer.
    Pero con una toma de ADN…
    Su madre, la marquesa, no quiso que se le perturbara más a sus cuerpos y para que descansaran en paz se les hizo a las pocas horas su misa en cuerpos presentes.
    ¿Y con todo esto pretende usted que tenga una vida? ¿Qué va hacer de Ricardo, de a mi ahora?
    No se preocupe, el Conde los dejó muy bien protegidos.
    ¿Dónde está el niño?
    Es información que por su seguridad no se la daré.
    Entonces lo sabe Eso por lo menos era un avance.
    Él está bien.
    ¿En dónde?insistió a la vez.
    No puedo…
    ManuelDios sabía que en cualquier momento su postura de mujer sumisa y resignada iba a terminar, por eso trata de comprender la posición de Manuel. Pero no por tratar de ponerse en el lugar del hombre la aceptaba: si tuviera una idea de lo que es para mí todo esto…
    Yo también soy parte de esto y me duele.

    Ya no pudo seguir fingiendo la calma, cuando su corazón, su vida estaba destrozada:

    ¡No sea, imbécil! Apretó las manos con fuerza. No se atreva a compararse… ¡Usted no perdió a su familia, su vida! Estaba histérica.
    Mi señora es por su bien…Manual también tenía un pasado, un secreto del alma.
    ¡Bien de qué! ¡Por Dios, estoy muerta, que peligro ha de ser saber dónde está el pequeño! ¿Qué no se da cuenta? Estoy muerta para el mundo, estoy muerta para el niño… ¡Estoy muerta para mí misma! ¡No me queda nada, tenga piedad!

    No pudo callar más cuando el sufrimiento de la Condesa era palpable, tanto que hasta él mimo lo podía vivir y en su tiempo también vivió en carne propia todo ese dolor. Ese dolor que era el motivo de que él estuviera ahí. Quería justicia.

    El niño Ricardo está en Argentina.
    ¡No me vuelva a tratar como estúpida!
    Le juro por la memoria del Conde que está en aquel país.
    ¿Pero con quién?
    Con su nana.
    Ella también sabe esto dedujo.
    Es una mujer que sabrá bien cuidarlo.
    También es ella un guardaespaldas…
    No le diré más.
    ¿Nunca lo volveré a ver?
    Así ambos estarán seguros.
    ¡Pero estamos muertos! contradijo desesperada.
    Señora, vea el lado bueno, el niño no sufre con nada de esto. No extrañará su presencia.

    Fue un golpe muy agudo esas palabras en el corazón de Alejandra.

    De algo sirvió que nunca me importara.
    No quise decir eso.
    Pero todos lo sabemos. Y la vergüenza, la cara que me queda por haber sido así con el niño… no me queda más que saber que es feliz. Sin duda lo es, pues no está a mi lado.
    Sólo le queda preocuparse por usted.
    ¿También me iré Argentina, así lo creyó mejor Felipe?
    No, vivirá en México.
    ¿Es una broma esa estupidez?
    ¿Por qué lo seria?esa actitud tan inesperada le sorprendió al guardaespaldas.
    ¿Yo en ese submundo?dijo con desprecio¡Por favor!

    Manuel saca de por debajo de la cama un portafolio de piel todo gastado.

    Aquí están ya sus papeles, que la presenta como ciudadana mexicana.

    Toma ese pasaporte verde que tenía un águila en la portada. Sabía muy bien Alejandra que esa emblema era el que estaba en la bandera de ese país.

    Estaba todo ahí plasmado. Su foto pero aparecía con los ojos de un cobre casi dorado. Fecha de nacimiento aparecía con tres años menos que lo real. Un supuesto 12 de Agosto era su fecha de nacimiento y además los nombres eran totalmente distintos: Sofía Luque Rodríguez.

    Quiero tener por lo menos del pasado algo que no sea solo los dolorosos recuerdos. Quiero ser Alejandra siempre.
    Por favor, señora, no haga esto más complicado de lo que es.
    Usted por favor, Manuel. No me quite lo único que me queda de lo que alguna vez fue mi vida.
    —Imposible tener el pasado con nosotros… Sofía.
     
    • Me gusta Me gusta x 16
  17.  
    Dropdeadazul

    Dropdeadazul Iniciado

    Géminis
    Miembro desde:
    16 Febrero 2013
    Mensajes:
    4
    Pluma de
    Escritora
    sigueloooo!!!
    *^* me encanta c:
    gracias por avisarme
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  18.  
    Delilah

    Delilah Entusiasta

    Virgo
    Miembro desde:
    11 Diciembre 2012
    Mensajes:
    70
    Pluma de
    Escritora
    Wow... No sé que decirte.
    Desde que leí, digamos, la "sinopsis", me pareció fantástico tu fic. No sé qué tipos de problemas habrá tenido tu amiga pero sin duda alguna, talento les sobra.
    Tuviste algunos errores de ortografía y te comiste algunas palabras pero, nada grave.
    Me parece intrigante la actitud de Alejandra y el plan de Felipe. Me hubiera encantado ser yo Alejandra para que Felipe hubiera pensado en mí de tal forma.
    Me encantan las historias así: En donde hay Condes y todo tipo de "majestuosidades". El conflicto es bueno; me encantó.
    Linda, espero con ansias la continuación.
    ¡Besos!
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  19.  
    Kagome Tendo

    Kagome Tendo Iniciado

    Géminis
    Miembro desde:
    15 Octubre 2011
    Mensajes:
    14
    Pluma de
    Escritora
    Wow me encanta tu forma de escribir:3. Tienes talento, escribes tan bien que hasta me da envidia *--* (de la buena claro) Tiene una buena trama, es bastante interesante. Lo unico que no me gusta son eso extranos nombres parece una telenovela. Del resto todo esta perfecto. Bueno eso es todo lo que tengo que decir.
    Gracias por la invitacion.
    ¡Sayonara
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  20.  
    DaniPattinson

    DaniPattinson Iniciado

    Géminis
    Miembro desde:
    18 Enero 2013
    Mensajes:
    10
    Pluma de
    Escritora
    Como siempre (bah desde el prologo) Me encanta y me encanta tu forma de escribis, cada una de las sensaciones, a veces siento que yo las siento! Me encanto, no tengo palabras :)
     
    • Me gusta Me gusta x 1

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso