Long-fic Una verdad Inconveniente [Sessho&Kago]

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por Kikuz-sama, 4 Septiembre 2011.

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    Kikuz-sama

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    Título:
    Una verdad Inconveniente [Sessho&Kago]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    26
     
    Palabras:
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    Hola queridas, disculpen mi demora pero los examenes, trabajos extra y otros asuntos me han tenido un tanto ocupada, pero aquí ya les traigo la conti. Espero sea de su agrado y les aviso, aún faltan algunos capis para las escenas romanticas entre Sessho y Kagome, así que no se desesperen ni desanimen.
    Ahora sin más, les dejo el capi.

    CAPITULO 8
    “HUMANA”
    Abrió los ojos de golpe, no sabía cuánto tiempo había pasado así que se puso en pie dispuesta a salir de la pulcra habitación en la que se encontraba pero lamentablemente al intentar girar la manija se dio cuenta de que estaba cerrada. ¿Acaso Sesshumaru se proponía en volverla una cautiva? Esto de verdad se lo pagaría y agradable no le sería. Frustrada suspiró y tomó un vaso de los que estaban en una cómoda cercana y lo pegó a la puerta, intentando oír algo de lo que afuera se decía y con alivio comprobó que nadie despierto aún se hallaba. Debía ser demasiado temprano, incluso para Sesshomaru.

    Tomó una horquilla y por unos quince minutos la cerradura forzó hasta que un clic se escuchó y la puerta cedió. Satisfecha sonrió y fue hasta la biblioteca, esperaría ahí por el ambarino. Él no sabía con quien se había metido, este pequeño caprichito de mantenerla quieta y fuera de esto le costaría caro. Se sentó en su silla y miró el despacho; era bello, demasiado elegante tal vez pero agradable de ver. En el escritorio tenía unos prismáticos, algunos contratos, ninguna fotografía y una colección de bolígrafos ordenados de alguna forma que ella era incapaz de imaginarse. Detrás de la chica se encontraba un gran ventanal que tenía una vista preciosa del jardín privado de los Tashio, algo parecido a un paraíso perdido.

    Cerca de este había una cómoda sobre la que descansaba una botella que contenía un pequeño barco que hundido se encontraba en un liquido enigmático de color ambarino. Presa de la curiosidad fue hasta esta y la tomó entre sus blancas manos, la observó tal vez más de lo necesario, intentando adivinar qué clase de bebida sería pero sin una referencia de su sabor eso parecía imposible. Sonrió y agarró una copa, pues un trago no le haría daño. Quitó el corcho con sumo cuidado pero como nada sale como se planea este salió volando y rompió una pequeña figurilla de cristal.

    La miró y se encogió de hombros, después arreglaría eso, ahora sólo le interesaba saber que sabor tenía aquella extraña bebida. Llenó la copa hasta la mitad y bebió un pequeño sorbo; sabía un tanto amarga pero después de un par de segundos extremadamente dulce, apuró la copa y cuando se dio cuenta esta ya no contenía nada, vacía se hallaba. Suspiró y se sirvió otra vez, bebió el contenido con aprensión y así copa tras copa hasta que la botella quedó vacía.

    Se sentó en el piso y miró el barco dentro de la botella, tal parecía que este se movía; lo observó más de cerca y le pareció ver lo mismo, la nave navegaba dentro del cristal. Rió tontamente e intentó sacarlo sin romper la garrafa, metió el dedo por la boquilla y este quedó atorado. Fulminó con la mirada a la botella e intentó sacarlo pero entre más batallaba, más se atoraba. Bufó frustrada e intentó romperla pero la botella no se destrozaba, permanecía intacta. Suspiró y volvió a observar el barco, ahora más de cerca notó que dentro se hallaban pequeñas personas, miró con más atención e incrédula vio como del camarote del capitán, el gran Guerrero, Inu no Tashio salió.

    De no ser porque la botella permanecía atorada por su dedo la habría dejado caer, estaba anonadada, la azabache sabía que él murió el día anterior y eso le dolía, pero verlo ahí la destruía. ¿Era real?, ¿o sólo una alucinación causada por el alcohol? Pequeños diamantes resbalaron por sus mejillas, marcando su piel, el corazón le dolía, se sentía perdida.

    –Lo siento –exclamó con la voz rota –sho debí… sho tu…hip tuve que… hip. .estar ahí, salvarte… hip…como todas las veces, hip… que tú estuviste, hip… ahí…. –Cerró los ojos y dejo que el dolor la tomara nuevamente entre sus garras –Sin ti, ya no tengo a nadie, hip… estoy sola.

    Al abrir los ojos, al principio no pudo distinguir nada, ya que su visión se encontraba empañada por las lágrimas que atrapadas en sus pestañas estaban pero después, cuando poco a poco su enfoque se aclaró vio a la razón por la cual había ido al estudio. Él la miraba con frialdad casi con indiferencia, sólo que sus ojos ambarinos mostraban enfado.

    –Me das pena, eres patética.

    Kagome lo miró ofendida y se puso en pie; con un gran trabajo, perdiendo en varias ocasiones el equilibrio, pero logrando al fin quedar frente a frente con el arrogante Daiyoukai. Respiró hondo y él frunció el ceño, seguramente ella debía apestar a alcohol, pero eso no le importó, nada de lo que hiciera le daba el derecho a reprocharle nada.

    –Soy humana, idiota –exclamó estando sonrojada, en parte por el furor, en parte por el alcohol –Y me duele perder al único ser que me quedaba en la faz de la Tierra, al único hombre que me protegió como si fuera de su familia, sustituyendo al padre que nunca tuve. Yo no soy un cubo de hielo, tengo sentimientos…

    Sesshomaru no cambió su expresión, siguió viéndola como si no mereciese estar en su presencia. La azabache no agachó en ningún momento la cabeza pero le fue imposible mantener el equilibrio cuando el petulante albino, con un único dedo la obligó a tomar asiento. Kagome lo fulminó con la mirada pero él ni se inmutó. Se quedo frente a ella en silencio.

    –No estoy para ridículos sentimentalismos y menos por un ser que tuvo la estúpida idea de emparejarme contigo.

    La forma en la que la miró el ambarino la ofendió, la observaba como si fuera basura; enfadada lo abofeteó pero lo hizo con la mano en la cual tenía atorada la botella, y esta al impactarse con la cara de Sesshomaru se hizo añicos. Él no se hizo daño alguno pero ella se hirió, incrustándose varios cristales en la palma; se mordió el labio evitando de esa manera gritar, el dolor era punzante. El albino la fulminó con la mirada antes quitar todos los pequeños trozos de vidrio y luego rasgo un trozo de blusa de la chica; para ocuparlo después como una improvisada venda.

    –¿Qué pensabas hacer con esa botella?

    –Sacar el barco –respondió sintiéndose estúpida.

    Él no dijo nada, ni siquiera la miró. Cerró los ojos evitando que las lágrimas hicieran nuevamente acto de presencia, lloraría sí, pero no en presencia del Lord, no estaba dispuesta a pasar por tal humillación.

    –Eres patética –repitió –y una deshonra para las anteriores guardianas de la Shikon no Tama, te nombraron su protectora para cuidar de ella, no para contaminarla.

    Dicho eso salió y ella observó la joya que sobre su blanco cuello colgaba; se entristeció al mirarla comprendiendo que todo aquel que cruzaba su vida la de la perla a la tragedia encontraba. Primero Midoriko, la creadora de la perla, después las otras guardianas con sus muertes trágicas y por último Kikyo que murió desconfiando del amor de su vida e Inuyasha, el hanyou hijo de Inu no Tashio, muriendo desilusionado por la traición de su amaba.

    Claro aunque al final el bien siempre ganaba, ¿pero cuánta sangre y cuantas debían ser sacrificadas para ello? La Shikon no Tama estaba llena de dolor, impregnada de odio, en una batalla constante en su interior. La chica suspiró y tomó a la joya entre sus manos; cerró los ojos y la purificó. Ella era humana y tenía miedo; miedo de todo y nada, del bien y del mal, de que esta pesada carga que sobre sus hombros se hallaba, del recién compromiso adquirido con el petulante Lord, de la profecía que cumplir debía.

    Lloró amargamente, como tenía años de no haberlo hecho, recordando que era humana, que no debía fingir, que tenía derecho a sufrir, a reír y a amar.
     
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    yanin

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    Vaya estuvo muy bueno el capitulo, pobre de Kagome para aliviar su dolor tuvo que tomar y la se emborracho:p lo que se me hizo gracioso fue que su dedo se quedo atorado en la botella donde estaba un barco y no podia sacarlo.
    Sesshoamru no la comprende acaso no sentira algo por ella, es un chico bastante obstinado pero bueno el es asi, esperare el siguiente capitulo :p
     
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    anamaria

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    Kyaaaaaaaaaaaa me gusto mucho
    pobre ahome y sesshy tan frio como siempre
    muy buen cap esper con ansias el sig.
    esper que sigas subiendo las conti
    avisame cuando la tengas
     
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    Claro de luna

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    pobre kag, le afectó mucho la muerte de Inu-no, pero ya quiero boda jaja, ya me emocionè,
     
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    Berta

    Berta Guest

    Leí tu historia y me pareció maravillosa.
    Espero la continúes pronto, quiero ver como evoluciona la relación de los protagonistas. :)
     
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    Kohome

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    Hola, primero perdón por la demora (siempre pasa)

    Segundo, me parece que lo hiciste muy bien, me causó un poco de risa oír a Kagome borracha XD y luego a sexymaru Sesshomaru mirándola con esa indiferencia que me derrite jeje...en fin, me mataste.

    Perdona el comentario corto, ando con las contis acomuladas (siempre pasa)

    Sayito!
     
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    ivana

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    bueno pues a llorar!. lastimosamente somos humanos asi que hay que afrontarlo y seguir adelante, pero sesshito no ayuda en nada a la causa dejenme decirles! es un cabeza hueca, pero no ha que se pueda hacer. fue estupido en verdad el hecho de que queria sacar el barco de la botella jajajaj xD

    bueno espero el proximo capitulo saludos
     
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    assis

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    continua tu historia es realmete interesante espero que cuando abanse la historia sesshomaru sea mas amable con kagome
     
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    Kikuz-sama

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    Una verdad Inconveniente [Sessho&Kago]
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    Un mes después les traigo la conti, disculpen la demora pero he estado más atareada de lo que esperaba estarlo, en fin, espero sea de su agrado :D
    Y una disculpa si aún las cosas entre Sessho y Kagome no avanzan, la historia aún no llega a eso pero paciencia pronto vendra lo interesante :D
    Ahora sin más...

    CAPITULO 9
    “PREPARATIVOS”

    Después de ese pequeño incidente las cosas fueron de mal en peor, la tregua había terminado y ahora que vivía en la casa del Lord las cosas habían empeorado. Los empleados se alejaban cuando los dos seres se encontraban pues siempre que juntos se hallaban, miles de cosas salían volando, cosas que por supuesto Jaken debía ocuparse de que no se rompieran pues como él lo decían “eran reliquias de familia”.

    Suspiró, ahora iba en camino a una cita con una organizadora de fiestas para que ella se hiciese cargo de la celebración de su matrimonio con el odioso Daiyoukai. Si no fuera porque era absolutamente necesario hacer eso, no estaría ahí, no estaría condenándose a una vida sin amor, a una vida que ella no eligió y que no quería. Suspiró, se lo debía a Ino no Tashio y sólo por él uniría su vida a la de su detestable primogénito.

    Llegó al salón de fiestas en el que debería encontrarse con la mujer, el lugar era precioso y también demasiado lujoso, pero que más podía esperar de un ser tan famoso, rico y poderoso como Sesshomaru. Entró y miró a su alrededor, sorprendiéndose a cada momento en el que sus ojos se posaban en diferentes objetos. La habitación parecía un viejo salón de baile de la realeza, cortinas de terciopelo, mosaico blanco con destellos dorados, esculturas de mármol, pinturas en el techo y afuera un jardín tan hermoso como el edén en la casa de los Tashio.

    En algo tenían razón todas la revistas que sacaban la nota de su próxima boda con el Lord, se casaría a lo grande. Cerró los ojos, era una lástima que lo hiciera sin amor, o peor aún, sin siquiera simpatizar con su futuro espeso; la chica sabía que podía sobrevivir a eso pero…

    –Buenos días.

    La azabache abrió los ojos de golpe y se encontró con unas orbes verdes; unos ojos que tenía años de no haber visto. Ayame era amiga suya, la conoció cuando era niña y ella la salvó de una de sus tantas imprudencias; ella era una youkai lobo, del mismo clan del que Koga era. Se habían alejado después de que el lobo la eligiera a ella y desafiara aquel lazo que a ambos los unía. Ellos habían estado comprometidos antes de que Kagome apareciera.

    –Ayame, tanto tiempo…

    Se hizo un silencio incomodo, la chica no estaba segura si la pelirroja la habría perdonado o si secretamente aún le guardaba algún tipo de rencor. Aún recordaba la tarde en la que la bomba explotó, el día en el que Koga con ella rompió. La azabache sabía que se sintió traicionada pues ellas eran amigas, pero… bueno para eso no tenía explicación. Había actuado mal pero en aquel momento estaba necesitada de cariño y el lobo se lo proporcionó, se convirtió en su incondicional.

    –Tranquila Kagome, no hay rencor –le aseguró Ayame con una agradable sonrisa.

    Kagome sonrió aliviada, en todos estos años había extrañado a su otra amiga; le alegraba recuperarla en este tiempo en el que estaba atrapada. Suspiró y fue a abrazarla, la youkai la recibió en sus brazos como en antaño lo hacía y se sintió, por un momento nuevamente en casa. Al separarse Ayame comenzó a reír y la azabache la miró curiosa.

    –¿Qué es tan gracioso?

    –Han pasado cinco años, no creí extrañarte tanto.

    Kagome sonrió pero sin una pizca de alegría, Ayame no tenía idea de cuánto echo de menos su compañía, las risas, sus consejos y sobre todo las largas platicas. Ahora la alegraba tenerla de vuelta y más ahora que las cosas se habían complicado. Suspiró de nueva cuenta, era irónico que su vieja amiga fuera a ser la encargada de celebrar su condena, porque eso era, una sentencia.

    –¿Qué te trae por aquí?

    –Voy a casarme.

    Le anunció y notó como su sonrisa decayó; en ese momento lo supo, ella jamás había olvidado al que alguna vez fue el amor de su vida. Le dedicó una sonrisa muerta, no estaba feliz y dudaba volver a serlo alguna vez. Pensó en como abrían sido las cosas si el novio fuera Koga y no Sesshomaru, su vida habría estado llena de sonrisas pero tampoco habría sido feliz pues quería a Koga pero no con la misma intensidad con la que él a ella.

    –¿Con Koga?

    –No, con Sesshomaru.

    La incredulidad no se hizo esperar, parecía aliviada pero al mismo tiempo sorprendida, como todo el mundo lo había estado aquel terrible día. Acarició la perla que colgaba de su cuello, ella era la responsable de tener que unir su vida con alguien a quien no quería. Bufó frustrada, estaba cansada de que todos la miraran con esa mezcla de piedad y tristeza por ella. Suficiente tenía con su propia autocompasión como para tener que soportar la de otros.

    –¿Cómo sucedió?

    –Larga historia –suspiró y miró nuevamente el salón. No quería permanecer ahí y pensar que en menos de un mes estaría bailando al compás de la música, después de la irremediablemente haber unido su vida a la de Sesshomaru –¿Te apetece ir a tomar un café?

    –Pero, ¿no venias a ver los arreglos de tu boda?

    –Realízala como tú creas conveniente, entre menos sepa yo mejor.

    Salieron del salón juntas y toda la hora siguiente Kagome se la paso quejándose de lo idiota, arrogante, frió y estoico que era el Daiyoukai y del como creía que todos debían bailar al son del compás que él marcase. Golpeó la mesa, frunció el ceño y llamó la atención tanto de humanos como de youkais. Ayame le hizo la misma pregunta que todos le hacían.

    –¿Por qué te casas?

    –Se lo debo a Inu no Tashio, es su última voluntad.

    –Kagome, respetó la devoción que le tienes al guerrero, pero ¿es eso lo que verdaderamente quieres?

    –No, pero no puedo…

    –Kagome… –dijo ella tomándola de las manos y mirándola fijamente a los ojos –la decisión es únicamente tuya.

    Dicho esto se levantó, dejo el dinero en la mesa y se alejó. Kagome la miró irse y pensó en sus palabras; pero sobre todo en su pregunta, ¿Cuál era la verdadera razón para casarse con el Daiyoukai?, ¿Realmente era sólo por la lealtad que a Inu no Tashio le profesaba o secretamente deseaba algo más?

    Suspiró y acalló a la voz que comenzaba a darle un sermón y se acercaba a revelarle una inconveniente verdad; porque sintiese lo que sintiese él jamás correspondería a sus sentimientos pues bien lo dijo el albino, los humanos eran basura. Para él sólo era una fastidiosa humana. Dejo caer su cabeza en sus manos y respiró hondo, las cosas comenzaban a complicarse.

    –Mi amo desea verte –exclamó una voz extremadamente familiar y al mismo tiempo fastidiosa.

    Ella levantó la cabeza y observó al pequeño demonio verde. Lo fulminó con la mirada antes de responderle.

    –¿Acaso no puede venir él aquí?

    –¿Y rebajarse a tú nivel?

    –Sesshomaru es un idiota –explotó, se puso en pie y se marchó.

    Si el albino quería verla que la buscara, estaba harta de tener que obedecerlo, ella no estaba acostumbrada a ser una esclava.

    –¡Niña insolente!

    –Vete al diablo –musitó al subir a una motocicleta y alejarse del lugar.

    Estaba siendo infantil y lo sabía pero ahora mismo no tenía cabeza para nada; su corazón comenzaba a albergar sentimientos diferentes por el Lord y eso no podía y no debía ser.
     
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  10.  
    ivana

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    jombreee..... kagome la rebelde! ya se revelo ya!, ahora sesshito se va a molestar y le va a buscar y le va a formar el lio del siglo, por no haber ido a donde estaba cuando la mando a llamar, dios santo mayor desastre. muy bien ayame yo que tu hago todo de negro en vez de blando por que kagome con esas ganas en verdad sera una sentencia, pero mirandolo bien ve cambiando los tonos a grises colores mas claritos, por que ya se esta dando cuenta de que le esta gustando mi escultura perfecta de hombre *.*

    bueno espero el proximo capitulo, saludos
     
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  11.  
    yanin

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    Wow interesante el capitulo que dejaste al fin Kagome contraerá matrimonio con Sesshomaru por la promesa que le hizo al señor Taisho, pero ella siente que será infeliz a su lado, pero al parecer el odio que tiene ella hacia el siente algo mas por él, esto se pone más bueno esperare el siguiente capítulo.
    Salu2;)
     
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  12.  
    Kohome

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    Gracias por avisarme, ésta era una de las contis que estaba esperando, pero tengo una pregunta: ¿por qué la neceidad de rimar? Digo, no es una poesía ¿o si?

    Bueno, dejando eso a un lado me parece que Kagome comienza a pasarse en cierto sentido, ¡que nesededad! Yo en su lugar cierro el pico y voy (ejem, además que soy super tímida y eso de andar protestando a todo no va conmigo). Aunque en cierto modo la entiendo, porque bueno, que te traten de basura no es lindo y... '¡AAAAWWW! Comienza a gustarle Sesshomaru a Kagome ^^ lindo jeje.

    En fin, avísame cuado este la conti ¿si? Y esta vez hazla rápido ;)
     
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  13.  
    anamaria

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    holaaa kiikaaa-chaaan..!
    gracias por avisarme de la conti..!!!estubooo buenisima tu forma de narrar estubo extraordinaria..!!!
    ojala que puedas subir pronto la conti y avisarme..!!
    y sessh ojala que empieze a sentir cariño por ahome..!!!
    buno besooos cuidate..!!
     
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  14.  
    Kikuz-sama

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    Hola, disculpen la demora pero el fin de cursos me tuvo más ocupada de lo que yo esperaba, en fin espero no se hayan olvidado de esta historia y que este capi sea de su agrado.
    Ahora sin más...

    CAPITULO 10
    “INESPERADO”
    Recorrió la autopista por lo que parecieron horas, no prestaba atención a donde la llevaba la motocicleta, sólo escuchaba a aquella necesidad que andaba por todo su cuerpo, la de salir corriendo, de huir muy lejos. Suspiró, estaba demasiado cansada, ya anochecía y la chica no tenía un lugar seguro para dormir. Impulsiva como era no traía ni una moneda partida por la mitad encima, lo cual limitaba sus opciones, dormía en la calle o pedía limosna.

    Miró el cielo con el ceño fruncido, intentando fulminarlo con la mirada como si este le hubiese hecho algo. La motocicleta se había detenido hace un par de minutos debido a la falta de gasolina para seguir con su camino, se detuvo a mitad de carretera y ahora se hallaba sentada en una roca. Cerró los ojos e intentó imaginarse como serian las cosas si su vida no estuviese marcada por la desdicha, primero la muerte de su padre, luego el incendio que le arrebato a toda su familia, a su madre y a su hermano. Souta nunca fue encontrado y a pesar de que todos creyesen que murió en el accidente, Kagome siguió buscándolo a pesar de no haberlo encontrado en todo ese tiempo, aún no había perdido la esperanza de encontrarlo.

    Dejó caer la cabeza sobre sus rodillas y respiró hondo; sabía bien que no podía seguir huyendo pero todavía no quería regresar, aún no estaba lista para ver a Sesshomaru. No quería escucharlo, no creía soportar la indiferencia que él le dedicaba y saber que viviría con ello el resto de su vida. Como le gustaría que las cosas que fueran diferentes, tal vez más agradables…

    –Humana.

    Levantó la cabeza y observó al albino, él la miraba pero esta vez con un brillo en los ojos, provocado seguramente por el furor. Eso erróneamente la hizo sonreír y se puso en pie para enfrentar al hombre, quien ahora la miraba como si se hallase en presencia de una loca.

    –¿Para qué me buscabas?

    –La boda será en menos un mes, es hora de que portes el anillo de compromiso.

    Dicho esto sacó de su vestimenta una pequeña caja de terciopelo y de esta sustrajo un pequeño anillo, decorado con un diamante. Realmente hermoso y ostentoso; ella lo miró y sintió como el peso del mundo era depositado en sus hombros, ya no había marcha atrás, este era el símbolo de su próxima unión, de la inevitable boda que ligaría su vida a la de él. No tendría la oportunidad de un divorcio, cuando diera el sí, su unión seria irrevocable.

    El albino tomó su mano en la suya, que estaba fría, más de lo que realmente debió estar y puso el anillo en su dedo anular, este encajo a la perfección. Kagome suspiró y observó el destello que el diamante tenía a la escasa luz de la noche, los ojos se le llenaron de lágrimas pues esto rompía todas sus ilusiones, jamás habría ni un momento romántico, con un beso en su palma no pedirían su mano y mucho menos su vida estaría llena de alegría. Esta era una unión llevada a cabo por negocios, sólo para eso…

    Suspiró tristemente, cerró los ojos un momento y elevó el rostro, como si estuviese mirando el cielo. Las cosas no serían nunca iguales, la vida ya no tendría el mismo sentido y eso lo sabía bien. Abrió los ojos y observó el semblante indiferente del albino, ¿Cómo podría compartir el resto de su vida con él?

    –Andando.

    Comenzó a caminar rumbo a su auto, ella lo siguió sin mucho ánimo y sin despegar en ningún momento la vista del suelo. Entró en el lujoso deportivo y después de que el automóvil se puso en marcha, miró inexpresiva los arboles que pasaban, pensando en todo y en nada. ¿Cómo había llegado al punto de estar a menos de un mes de contraer nupcias con un ser al que no ama?, ¿Cómo es que ser la guardiana de la Shikon no Tama la llevó a tales extremos?

    Ella sabía perfectamente bien que su vida daría un giro radical en cuanto tomara bajo su protección a la esfera de los cuatro espíritus pero nunca se imagino algo así, tomó la esfera que sobre su pecho se hallaba, brillante y pura como debería estar. Sonrió, por lo menos su trabajo no era totalmente fallido. Llegaron a la mansión antes de lo que ella esperaba, les abrieron las puertas y Sesshomaru dejó su lujoso deportivo frente a la entrada de la mansión, se bajo sin decirle nada y subió por las escalerillas, al parecer seguía sin estar de buen humor.

    La chica suspiró y cabizbaja fue tras él; no pudiendo eludir el pensamiento de que comenzaba a verse como su perro. Eso hirió su orgullo, ella era la guardiana no su esclava. Furiosa fue tras el albino, sabiendo que iría directamente a su biblioteca privada, iba siendo hora de aclarar un par de cosas. Llegó y sin llamar a la puerta entró, pero con lo que se encontró no lo habría imaginado jamás.

    En el despacho del Lord había una mujer enganchada al cuello de Sesshomaru y estaba besándolo; su primer impulso fue pellizcarse para asegurarse de que estaba soñando pero luego se sintió ofendida. Dio un paso al frente, dispuesta a reclamarle a esa youkai… se detuvo en seco, ¿Qué era lo que pretendía hacer?

    Sesshomaru se separó de la mujer, la acción no había durado ni tres segundos pero eso basto para dejarla abrumaba, ¿Por qué repentinamente se sentía dolida y traicionada? Ellos aún no eran nada y el albino aún estaba en su derecho de estar con quien quisiera, incluso aunque se casaran, si él no la marcaba tenía derecho a tomar a cuanta mujer se le antojara. Esa idea dolió y mucho, pero no lo aceptaría tan fácil, ni tampoco frente al ambarino.

    –Disculpen.

    Se dio la vuelta e iba a retirarse, pero casi al instante fue detenida por una mano fría y fuerte; giró y en su campo de visión entró Sesshomaru quien parecía estar más enfadado de lo que era normal en él y decir eso ya era demasiado. Quiso protestar pero por primeras vez la mirada que le dedicó le dijo que esta vez no era necesario decir nada, se quedo pero rehusó ir a su lado, se limitó a quedarse de pie y mirarlo interrogativamente.

    –Largo de aquí, Kagura.

    Kagome observó a la youkai, era claro que estaba molesta pero contrario a lo que esperaba, no dijo ni hizo nada, se dio la vuelta y salió del despacho. No sin antes dedicarle la mirada más tétrica que hubiese visto jamás y en ese momento pensó, si las miradas matasen… Dejó sus ideas de lado, lo último que necesitaba era ponerse paranoica, suficiente tenía con estar a la defensiva siempre, sin la guardia baja.

    –¿Qué quieres? –Exclamó el Lord, haciendo que la azabache volviera de golpe al mundo.

    Ella lo miró, de repente indecisa de lo que tenía que hablar con él, su intensión al ir a verlo era hablar sobre las cosas que debían cambiar pero ahora no sabía qué hacer. Su mente traicionera regresaba una y otra vez a la escena que acabada de contemplar, ¿soportaría ella verlo con otras mujeres y seguir como si nada? Vacilo y notó que Sesshomaru estaba esperando con cierta impaciencia a que ella hablara.

    –No tengo todo el día, ¿vas a quedarte hay parada o te dignaras a hablar?

    Tenía que decirle lo que no le parecía así que, tomando aire un par de veces se decidió a hablar.

    –¿Sera una costumbre que traigas a tus concubinas a tu casa? –Lo dijo de golpe, sin pensarlo y tarde se dio cuenta de su error, sólo lo notó en el momento en el que el Lord estaba frente a ella.

    –Esta es mi casa y hago lo que me venga en gana en ella.

    Sus palabras le dolieron mucho más de lo que se imaginaba, ¿Qué era lo que le pasaba?, ¿Acaso estaba volviéndose loca? Sesshomaru sólo la trataba mal, ¿Qué ganaba sufriendo por un ser así? Pero más importante aún, ¿Cuál era la verdadera causa de su molestia? Dejó de golpe de pensar en eso ya que esto estaba dañándola más de lo que la ayudaba.

    –También es mi casa.

    Él la miró con cara de pocos amigos, dedicándole una expresión que haría temblar al hombre más valiente pero a ella no, estaba demasiado enfadada para prestarle atención a su sentido común, el cual le decía que lo que estaba haciendo era coquetear descaradamente con la muerte pues Sesshomaru en un abrir y cerrar de ojos podría matarla pero en ese momento a Kagome eso la tenia sin cuidado.

    –No lo es –Musitó, la azabache quiso irse en ese momento pues no era bueno que se quedara ya que no quería ir a la cárcel si por accidente mataba a Sesshomaru pero contrario a lo que se esperaba, él no la dejo ir.

    Kagome lo miró claramente sorprendida, ¿Qué se proponía?, ¿Es que estaba considerando matarla por osar retarlo? No tenía miedo y tampoco suplicaría si es lo que el albino esperaba. Si es que estaba destinada a morir en ese momento lo haría con dignidad. Levantó el mentón y le devolvió la mirada, esperando a que él realizara el primer movimiento.

    –No tengo ninguna concubina, serás mi esposa y voy a respetarte; aunque seas una humana. No voy a engañarte ni hoy, ni mañana ni mientras vivas, ahora lárgate tengo cosas más importantes con las cuales tratar.

    Sesshomaru se dio la vuelta y volvió a su escritorio con paso elegante, sin prestarle en ningún momento atención a la azabache, a pesar de que ella no se movió de su sitio hasta que pasaron un par de minutos, estaba en shock. ¿Escuchó bien?, ¿Sesshomaru acababa de asegurarle que no la engañaría, a pesar de tener el derecho de tener a cuanta mujer o youkai quisiera?

    Salió del despacho del Lord, encontrándose en un mar de confusión, por un lado no podía negar que aquellas palabras la tranquilizaron profundamente pero… ¿Por qué repentinamente le dolía la idea de que Sesshomaru no la quisiera? Movió la cabeza de un lado a otro, no era el mejor momento para ponerse a pensar en sus sentimientos, era mejor mantenerlos a raya, asegurándose se seguir sintiendo sólo antipatía por el albino.

    ¿Pues quien podía sentir otra cosa por un ser que es arrogante, frío, estoico, un idiota la mayor parte del tiempo y un ser que se cree el todo poderoso?


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    Kikuz-sama

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    Una verdad Inconveniente [Sessho&Kago]
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    26
     
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    Hola, disculpen la demora pero el fin de cursos me tuvo más ocupada de lo que yo esperaba, en fin espero no se hayan olvidado de esta historia y que este capi sea de su agrado.
    Ahora sin más...

    CAPITULO 10
    “INESPERADO”
    Recorrió la autopista por lo que parecieron horas, no prestaba atención a donde la llevaba la motocicleta, sólo escuchaba a aquella necesidad que andaba por todo su cuerpo, la de salir corriendo, de huir muy lejos. Suspiró, estaba demasiado cansada, ya anochecía y la chica no tenía un lugar seguro para dormir. Impulsiva como era no traía ni una moneda partida por la mitad encima, lo cual limitaba sus opciones, dormía en la calle o pedía limosna.

    Miró el cielo con el ceño fruncido, intentando fulminarlo con la mirada como si este le hubiese hecho algo. La motocicleta se había detenido hace un par de minutos debido a la falta de gasolina para seguir con su camino, se detuvo a mitad de carretera y ahora se hallaba sentada en una roca. Cerró los ojos e intentó imaginarse como serian las cosas si su vida no estuviese marcada por la desdicha, primero la muerte de su padre, luego el incendio que le arrebato a toda su familia, a su madre y a su hermano. Souta nunca fue encontrado y a pesar de que todos creyesen que murió en el accidente, Kagome siguió buscándolo a pesar de no haberlo encontrado en todo ese tiempo, aún no había perdido la esperanza de encontrarlo.

    Dejó caer la cabeza sobre sus rodillas y respiró hondo; sabía bien que no podía seguir huyendo pero todavía no quería regresar, aún no estaba lista para ver a Sesshomaru. No quería escucharlo, no creía soportar la indiferencia que él le dedicaba y saber que viviría con ello el resto de su vida. Como le gustaría que las cosas que fueran diferentes, tal vez más agradables…

    –Humana.

    Levantó la cabeza y observó al albino, él la miraba pero esta vez con un brillo en los ojos, provocado seguramente por el furor. Eso erróneamente la hizo sonreír y se puso en pie para enfrentar al hombre, quien ahora la miraba como si se hallase en presencia de una loca.

    –¿Para qué me buscabas?

    –La boda será en menos un mes, es hora de que portes el anillo de compromiso.

    Dicho esto sacó de su vestimenta una pequeña caja de terciopelo y de esta sustrajo un pequeño anillo, decorado con un diamante. Realmente hermoso y ostentoso; ella lo miró y sintió como el peso del mundo era depositado en sus hombros, ya no había marcha atrás, este era el símbolo de su próxima unión, de la inevitable boda que ligaría su vida a la de él. No tendría la oportunidad de un divorcio, cuando diera el sí, su unión seria irrevocable.

    El albino tomó su mano en la suya, que estaba fría, más de lo que realmente debió estar y puso el anillo en su dedo anular, este encajo a la perfección. Kagome suspiró y observó el destello que el diamante tenía a la escasa luz de la noche, los ojos se le llenaron de lágrimas pues esto rompía todas sus ilusiones, jamás habría ni un momento romántico, con un beso en su palma no pedirían su mano y mucho menos su vida estaría llena de alegría. Esta era una unión llevada a cabo por negocios, sólo para eso…

    Suspiró tristemente, cerró los ojos un momento y elevó el rostro, como si estuviese mirando el cielo. Las cosas no serían nunca iguales, la vida ya no tendría el mismo sentido y eso lo sabía bien. Abrió los ojos y observó el semblante indiferente del albino, ¿Cómo podría compartir el resto de su vida con él?

    –Andando.

    Comenzó a caminar rumbo a su auto, ella lo siguió sin mucho ánimo y sin despegar en ningún momento la vista del suelo. Entró en el lujoso deportivo y después de que el automóvil se puso en marcha, miró inexpresiva los arboles que pasaban, pensando en todo y en nada. ¿Cómo había llegado al punto de estar a menos de un mes de contraer nupcias con un ser al que no ama?, ¿Cómo es que ser la guardiana de la Shikon no Tama la llevó a tales extremos?

    Ella sabía perfectamente bien que su vida daría un giro radical en cuanto tomara bajo su protección a la esfera de los cuatro espíritus pero nunca se imagino algo así, tomó la esfera que sobre su pecho se hallaba, brillante y pura como debería estar. Sonrió, por lo menos su trabajo no era totalmente fallido. Llegaron a la mansión antes de lo que ella esperaba, les abrieron las puertas y Sesshomaru dejó su lujoso deportivo frente a la entrada de la mansión, se bajo sin decirle nada y subió por las escalerillas, al parecer seguía sin estar de buen humor.

    La chica suspiró y cabizbaja fue tras él; no pudiendo eludir el pensamiento de que comenzaba a verse como su perro. Eso hirió su orgullo, ella era la guardiana no su esclava. Furiosa fue tras el albino, sabiendo que iría directamente a su biblioteca privada, iba siendo hora de aclarar un par de cosas. Llegó y sin llamar a la puerta entró, pero con lo que se encontró no lo habría imaginado jamás.

    En el despacho del Lord había una mujer enganchada al cuello de Sesshomaru y estaba besándolo; su primer impulso fue pellizcarse para asegurarse de que estaba soñando pero luego se sintió ofendida. Dio un paso al frente, dispuesta a reclamarle a esa youkai… se detuvo en seco, ¿Qué era lo que pretendía hacer?

    Sesshomaru se separó de la mujer, la acción no había durado ni tres segundos pero eso basto para dejarla abrumaba, ¿Por qué repentinamente se sentía dolida y traicionada? Ellos aún no eran nada y el albino aún estaba en su derecho de estar con quien quisiera, incluso aunque se casaran, si él no la marcaba tenía derecho a tomar a cuanta mujer se le antojara. Esa idea dolió y mucho, pero no lo aceptaría tan fácil, ni tampoco frente al ambarino.

    –Disculpen.

    Se dio la vuelta e iba a retirarse, pero casi al instante fue detenida por una mano fría y fuerte; giró y en su campo de visión entró Sesshomaru quien parecía estar más enfadado de lo que era normal en él y decir eso ya era demasiado. Quiso protestar pero por primeras vez la mirada que le dedicó le dijo que esta vez no era necesario decir nada, se quedo pero rehusó ir a su lado, se limitó a quedarse de pie y mirarlo interrogativamente.

    –Largo de aquí, Kagura.

    Kagome observó a la youkai, era claro que estaba molesta pero contrario a lo que esperaba, no dijo ni hizo nada, se dio la vuelta y salió del despacho. No sin antes dedicarle la mirada más tétrica que hubiese visto jamás y en ese momento pensó, si las miradas matasen… Dejó sus ideas de lado, lo último que necesitaba era ponerse paranoica, suficiente tenía con estar a la defensiva siempre, sin la guardia baja.

    –¿Qué quieres? –Exclamó el Lord, haciendo que la azabache volviera de golpe al mundo.

    Ella lo miró, de repente indecisa de lo que tenía que hablar con él, su intensión al ir a verlo era hablar sobre las cosas que debían cambiar pero ahora no sabía qué hacer. Su mente traicionera regresaba una y otra vez a la escena que acabada de contemplar, ¿soportaría ella verlo con otras mujeres y seguir como si nada? Vacilo y notó que Sesshomaru estaba esperando con cierta impaciencia a que ella hablara.

    –No tengo todo el día, ¿vas a quedarte hay parada o te dignaras a hablar?

    Tenía que decirle lo que no le parecía así que, tomando aire un par de veces se decidió a hablar.

    –¿Sera una costumbre que traigas a tus concubinas a tu casa? –Lo dijo de golpe, sin pensarlo y tarde se dio cuenta de su error, sólo lo notó en el momento en el que el Lord estaba frente a ella.

    –Esta es mi casa y hago lo que me venga en gana en ella.

    Sus palabras le dolieron mucho más de lo que se imaginaba, ¿Qué era lo que le pasaba?, ¿Acaso estaba volviéndose loca? Sesshomaru sólo la trataba mal, ¿Qué ganaba sufriendo por un ser así? Pero más importante aún, ¿Cuál era la verdadera causa de su molestia? Dejó de golpe de pensar en eso ya que esto estaba dañándola más de lo que la ayudaba.

    –También es mi casa.

    Él la miró con cara de pocos amigos, dedicándole una expresión que haría temblar al hombre más valiente pero a ella no, estaba demasiado enfadada para prestarle atención a su sentido común, el cual le decía que lo que estaba haciendo era coquetear descaradamente con la muerte pues Sesshomaru en un abrir y cerrar de ojos podría matarla pero en ese momento a Kagome eso la tenia sin cuidado.

    –No lo es –Musitó, la azabache quiso irse en ese momento pues no era bueno que se quedara ya que no quería ir a la cárcel si por accidente mataba a Sesshomaru pero contrario a lo que se esperaba, él no la dejo ir.

    Kagome lo miró claramente sorprendida, ¿Qué se proponía?, ¿Es que estaba considerando matarla por osar retarlo? No tenía miedo y tampoco suplicaría si es lo que el albino esperaba. Si es que estaba destinada a morir en ese momento lo haría con dignidad. Levantó el mentón y le devolvió la mirada, esperando a que él realizara el primer movimiento.

    –No tengo ninguna concubina, serás mi esposa y voy a respetarte; aunque seas una humana. No voy a engañarte ni hoy, ni mañana ni mientras vivas, ahora lárgate tengo cosas más importantes con las cuales tratar.

    Sesshomaru se dio la vuelta y volvió a su escritorio con paso elegante, sin prestarle en ningún momento atención a la azabache, a pesar de que ella no se movió de su sitio hasta que pasaron un par de minutos, estaba en shock. ¿Escuchó bien?, ¿Sesshomaru acababa de asegurarle que no la engañaría, a pesar de tener el derecho de tener a cuanta mujer o youkai quisiera?

    Salió del despacho del Lord, encontrándose en un mar de confusión, por un lado no podía negar que aquellas palabras la tranquilizaron profundamente pero… ¿Por qué repentinamente le dolía la idea de que Sesshomaru no la quisiera? Movió la cabeza de un lado a otro, no era el mejor momento para ponerse a pensar en sus sentimientos, era mejor mantenerlos a raya, asegurándose se seguir sintiendo sólo antipatía por el albino.

    ¿Pues quien podía sentir otra cosa por un ser que es arrogante, frío, estoico, un idiota la mayor parte del tiempo y un ser que se cree el todo poderoso?


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    Monyc

    Monyc Entusiasta

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    SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!! soy la primera en postear :D
    La verdad si que te pasaste, me dejaste mucho tiempo sin saber nada, la verdad ya ni me acordaba de tu fic ;) jeje, pero valio la pena la espera. Asi que Kag como que ya va sintiendo algo por Sesshomaru, aunque la verdad ya lo sentia, odio, pero sentia algo o no?

    Me encanto mas la parte en donde me hermoso Sesshi corre a la lagartona de Kagura, me intriga saber que es lo que ira a hacer en contra de la parejita, porque no creo que se quede asi como asi. Espero que ahora si no tardes demasiado para subir la conti.
     
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  17.  
    Kohome

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    Hola, (si otra vez yo).

    Sincera-sincera-sinceramente, no me gustó, ¡me ecantó! Joh Dios, tienes ese toque de exactidad en la narración que me atrapa de una manera... ^-^.

    Casi me da algo cuando escuché eso de que debía comenzar a usar el anillo de compromiso :Q___. Además que la manera en que la dijiste fue tan wow.
    Ya se, no me estoy haciendo entender ¿cierto? Pero lo importante es que me gusta muchisisisisisisisísimo como va.
    Eso de Kagura me aturdió, ya comenzaba a asustarme, pero en fin, lo bueno esque Sesshomaru es un hombre que se respeta, y mantiene su orguño y rango, así que dejaré mi paranoia.

    Avísame cuando esté la conti.

    Sayito!
     
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  18.  
    Sami Kiryuu

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    Me gusto mucho el capitulo, aunque estoy algo perdida en la historia :P. Sesshomaru le sera fiel a una humana?, muy bueno.. Espero que la sigas, hasta el próximo cap, Bye.!
     
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  19.  
    Kikuz-sama

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    Aquí les trigo la conti, espero sea de su agrado :D

    CAPITULO 11
    “ANILLOS”

    La mansión de los Tashio se veía rodeada por reporteros que deslumbraban con los múltiples flashazos de sus cámaras fotográficas, con las que inútilmente intentaban capturar la primera imagen de la novia más afortunada del mundo, de la guapa guardiana de la Shikon no Tama.

    Kagome estaba enfadada, se sentía como bicho raro en exhibición, todo el mundo estaba pendiente de cada movimiento o gesto que realizaba, la gente común y corriente, la que no la conocía, creían que ella se casaba feliz y enamorada, lo cual era una mentira, al igual que todo lo que estaba a su alrededor, estaba a punto de convertirse en un ave enjaulada, viviría en una jaula de oro pero sería infeliz. Suspiró con tristeza y se alejó de la ventana, llevaba ahí más de diez minutos, observando cómo los reporteros de las revistas de sociales intentaban inútilmente entrar a la mansión para conseguir en exclusiva una foto suya.

    Sesshomaru le exigió específicamente que sonriera todo el tiempo, su unión era por negocios pero el resto del mundo no tenia porque saberlo. Eso le traería mala publicidad al consorcio de los Tashio lo cual no le convenía y mucho menos ayudaba a la tregua entre humanos y demonios, cosa que se seguía manteniendo a pesar de que Inu no Tashio muerto se hallaba.

    Cerró los ojos cuando se encontró frente al espejo, en ningún momento, mientras el maquillista y el estilista la arreglaban, vio su reflejo. No estaba lista para estar cara a cara con la mentira, esa del espejo no era ella, era lo que querían que fuera, una mujer feliz y enamorada, una falacia. Sus labios temblaron y sus ojos se llenaron de lágrimas, siempre se imaginó que el día en el que contrajera nupcias lo haría radiante, sonriente y no sintiéndose profundamente desdichada. Este era el inicio de lo que su vida al lado del Lord sería, no había más sonrisas ni sueños románticos.

    Además le faltaba alguien importante en ese día, aquel ser que creyó, sería su tabla de salvación. Su segundo padre, el gran guerrero no estaba, ¿Cómo se suponía que podría ser feliz si un ser como él, su sol personal, con ella no se hallaba? Más desdichada definitivamente no podía ser. Abrió los ojos sabiendo que era inevitable aplazar más este momento, tarde o temprano debería enfrentarse a la mujer que se encontraba en el espejo. Los ojos achocolatados de Kagome se posaron en la extraña de la luna y descubrió que era más hermosa de lo que se imaginaba, su mirada era enigmática y sus ojos se veían más grandes de lo usual, seguramente a causa del delineador negro; sus labios generalmente pálidos, se veían con un tono rosado y sus mejillas más coloreadas de lo usual, dándole la apariencia de ser una muñeca de porcelana.

    El vestido, obra de un diseñador reconocido, resaltaba a la perfección su figura, delicada y suave como la melodía de un violín, majestuosa como una diosa y fuerte como una guerrera. Una mujer sin duda bella, pero era una hermosura irreal, a pesar de la sonrisa que surcaba sus labios, esa alegría que pretendía fingir no alcanzaba sus ojos. Un suspiró escapó de sus labios al saber que se acercaba la hora de comenzar con la fachada, ¿Estaría a tiempo aún de arrepentirse?, ¿Aún podía huir de su destino?

    No, no, qué tontería, por más que lo desease esta era la última voluntad de Inu no Tashio y estaba obligada a cumplirla. La puerta se abrió y ella volvió de golpe a la realidad, miró a las recién llegadas y con una sonrisa comprobó que sola en esa prueba no se hallaba, Sango y Ayame estaban en la habitación y la observaban de arriba abajo, juzgando el aspecto de la azabache y la sonrisa que los labios de ambas mujeres surcó le dijo que estaban satisfechas de cómo se veía. Pero cuando sus miradas se cruzaron, aquel respiro de su dolor desapareció, la mirada de cada una de sus amigas era de compasión.

    –Aún puedes arrepentirte –Murmuró Sango, tomándola de las manos –No tienes porque condenarte a una vida infeliz si ese no es tu deseo.

    –Debo hacerlo.

    –¿Por qué?

    Ella la miró, ¿Cómo es que no lo comprendía?, Inu no Tashio fue un padre para ella, no sólo su protector sino también su mejor amigo, su confidente, su sol y esto se lo debía. Era necesario, como gratitud por todo lo que el gran guerrero por ella había hecho, nunca le pidió nada a cambio por su cariño y si esta vez le pidió que contrajera nupcias con su primogénito, lo haría por qué Inu no Tashio siempre sabía por qué razón hacia las cosas, y esto, como todas sus demás acciones tiene un por qué y un para qué.

    –Se lo debó.

    –A Sesshomaru no le debes nada –Exclamó Sango claramente molesta por la terquedad de la chica.

    –No es sólo por él, Inu no Tashio…

    –Él lo entenderá, te quería como una hija y estoy segura de que sólo desea lo mejor para ti.

    –Sango debo hacerlo.

    La azabache giró y quedó de frente a la ventana, ¿Por qué no comprendía? Suspiró, lo último que quería era discutir con su mejor amiga, en este el día que seguramente era el peor de su existencia. Cerró los ojos un momento, tomando fuerzas para interpretar su papel, uno del que no podría desprenderse por lo que le quedaba de vida.

    –Es hora –le dijo Ayame.

    Kagome miró a la youkai y supo que ella si la entendía, no la juzgaba, sólo estaba ahí para ella, apoyándola y cuidándola como cuando era niña. Ella la abrazó y la morena correspondió, en los brazos de la mujer demonio se sintió un poco más tranquila, de alguna forma sabía que todo iba a estar bien, de una u otra forma las cosas se solucionarían.

    –Serás feliz.

    –¿Cómo lo sabes?

    –Sólo lo sé –Exclamó con una sonrisa y extrañamente Kagome le creyó.

    Las tres salieron de la habitación, bajaron por las escaleras y fueron al porche, donde Jaken ya las esperaba con la limusina que Sesshomaru había ordenado que las llevara al lugar donde se celebraría la ceremonia. Cuando el automóvil salió de los terrenos de los Tashio, el bullicio no tardo en hacerse presente, los periodistas y fotógrafos se pegaron como moscas a las puertas y ventanas, tratando de obtener una fotografía, lo que les dificultó el paso. Más tarde de lo esperado, salieron lo cual quería decir que iban retrasados.

    –Mi amo bonito va a enfadarse.

    La devoción que el pequeño youkai le profesaba al Lord era excesiva y Kagome no comprendía cómo era posible que admirara de esa manera a un ser arrogante. Eso jamás lo entendería. El auto recorrió con rapidez las calles abarrotadas de autos y en menos de lo que ella esperaba ya se encontraba frente a la iglesia en la que su matrimonio se celebraría. En ese momento, en el que en su campo de visión entraron los arreglos florales, los invitados ataviados con esmoquin, las mujeres arregladas y metidas en vestidos elegantes, se dio cuenta de que aún no estaba preparada para enfrentar todo eso, ¿Cómo podría fingir ante tantas personas lo que no sentía? Pero no podía retrasarlo más tiempo, por más que quisiera este no se detendría.

    Bajo del automóvil y le tendió la mano su mejor amigo, el hombre que la entregaría al ser más frío de este mundo. Miroku la ayudó a bajar del auto, le dedicó una cálida sonrisa y le ofreció su brazo para que entraran a la iglesia. Todos los invitados se apresuraron a tomar sus asientos y esperar ansiosos porque la novia hiciera su entrada triunfal.

    –Eres la novia más hermosa que he visto.

    –Gracias.

    –No tengas miedo –Murmuró él –Estoy seguro de que nunca te dejara caer.

    –Seguramente será él quien me lancé al precipicio.

    Miroku rió y ambos guardaron silencio, la marcha nupcial comenzó y su corazón desbocado corrió, al frente del altar estaba Sesshomaru mirando inexpresivo, como de costumbre, en su dirección. Repentinamente se puso más nerviosa de lo que alguna vez estuvo en su vida y las piernas comenzaron a fallarle, sabía que en cualquier momento caería o saldría corriendo.

    –No me dejes caer –Le pidió en un susurró a su amigo.

    –Siempre estaré aquí para ti.

    Sus palabras la tranquilizaron, sabía que eso era cierto. Volvió a concentrase y evitó en todo momento esas orbes doradas que la sacarían de control, dirigió su vista hacia el padrino y al instante se arrepintió, la persona que nunca se imaginó era el padrino de Sesshomaru.

    Koga se encontraba al lado del albino, mirando embelesado a la azabache, también con cierto dolor, ¿Estaría pensando en que probablemente ese podría ser su día?, ¿Qué el bien pudo ser el novio?, Su corazón dolió, dolió por lo cruel que el ambarino era, ¿Cómo se atrevía a someterlos a tal suplicio?, ¿Acaso no veía que esto no sólo lastimaba a Koga sino también a ella, por qué Kagome aún lo quería? La sonrisa que sus labios surcaba debía verse tan hueca que estaba segura no conseguiría engañar a nadie, pero debía fingir, la fachada seguir.

    –Te entregó un gran tesoro, cuida bien de él.

    Sesshomaru sólo tomó su mano, no se molestó en mirar al abogado del consorcio de los Tashio y tampoco le dedicó una mirada a Kagome ni hizo alusión a lo bien que lucia. Eso era algo que debía estar asentado, ella debía verse perfecta pues se estaba casando con el hombre más poderoso del mundo. La gente no esperaba menos que una muñeca de porcelana y por todas las miradas de los presentes, por los comentarios de los reporteros, con éxito cumplió sus expectativas. Oficialmente era la novia más bella, sólo había un pequeño detalle, también era la mujer más infeliz.

    El sacerdote comenzó a hablar pero ella no le prestó atención, cada una de sus palabras sonaba vana y hueca, ¿Cómo podía hablar de un amor desinteresado cuando ellos se casaban por negociosos? Esta unión sólo era por petición de Inu no Tashio y por supuesto para reforzar la tregua entre humanos y youkai, no era más que una muy buena falacia que todo el mundo se estaba tragando. Todos podían jurar que ella era feliz pero nadie estaba cerca de saber la verdad, únicamente los seres que más cerca de ella se encontraban.

    –Señorita Kagome Higurashi, ¿acepta usted a Sesshomaru Tashio para amarlo y respetarlo, para estar con él en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separé?

    La azabache no dijo nada, no miró al sacerdote que acabada de hacerle la pregunta, ni miró a su espalda a todas las personas que posaban sus ojos en ella pero sobretodo evitó mirar al youkai que se encontraba al lado de su prometido, esperando, casi rogando porque dijese que no. Kagome observó el ramo de flores que descansaba en su mano, eran hermosas, un adorno perfecto para su vestimenta pero lamentablemente estaban muertas. Al cortarlas las habían matado, les arrancaron la vida, podrían parecer hermosas ahora pero luego de unos días se secarían. Así se sentía ella, al decir que si dejaría de vivir, al aceptar no había marcha atrás, no existía la posibilidad de un divorcio, en realidad su unión si sería hasta que la muerte los separara.

    Kagome moriría, él no lo haría, su unión duraría hasta que ella muriera; de por vida estaría atada a Sesshomaru Tashio. Hasta que la muerte los separé, era demasiado drástico, ahí no había medias tintas, era todo o nada y estaba temerosa. Su vida no sería un cuento de hadas, sería una constante pesadilla… Pero ella tenía, ella debía…

    –¿Acepta?

    Sus ojos la traicionaron y se clavaron en las orbes azules del hombre que por mucho tiempo la hizo feliz, esos ojos que anhelaban que lo dejara todo, que dijera que no y huyera con él. Esa mirada que le dedicaba le decía que deseaba que lo amara tanto como Koga lo hacía, su mente la traicionó y se atrapó imaginando como su vida sería su en lugar de casarse en ese momento con Sesshomaru, fuese Koga el novio. La visión resultaba menos aterradora, sabía que él la quería y que daría todo por ella, ¿Con el tiempo lo habría querido como él la quería? Pero ya era tarde preguntarse aquello.

    Suspiró, se estaba condenada a una vida sin amor.

    –¿Señorita Higurashi?

    –Aceptó.

    –Sesshomaru Tashio, ¿acepta usted a Kagome Higurashi para amarla para amarla y respetarla, para estar con él en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separé?

    –Aceptó –Dijo él, sin dudar, sin considerarlo por un segundo, estando totalmente seguro.

    –Si alguien conoce una razón por la cual esta boda no deba ser realizada, que hablé ahora o callé para siempre.

    Todas aquellas palabras sonaban tan drásticas, hasta que la muerte los separe, hablé ahora o callé para siempre… Tal vez cuando se está enamorado, estas palabras no tengan tanto peso pero cuando el ser con el que estas a punto de atar tu vida, no te ama y hasta puedes especular que te odia, eso suena a una sentencia de muerte. Nadie habló, Koga calló y Kagome no se atrevió a mirarlo por miedo a que eso fuese lo único que faltase para que él se opusiera a tan extraña boda.

    –No habiendo ningún impedimento, los declaró marido y mujer. Puede besar a la novia.

    La azabache lo miró resignada, con una sonrisa falsa a su recién estrenado esposo y esperó, rogando porque ese momento pasara rápido. Sesshomaru no adquirió ninguna expresión, seguía indiferente cuando se inclinó, tomo con su mano el mentón y la otra la colocó en su cintura; a él la acercó y la besó. En ese instante su corazón se detuvo, sus piernas le flaquerón y el ensordecedor ruido de los aplausos la dejo abrumada y recordó una vieja superstición.

    Un leñador tira en tres hachazos al roble y la tercera es la vencida, repentinamente tuvo miedo, no deseaba caer y menos a los pies del Lord, un ser que no cuidaría algo tan frágil como su corazón. Pero como alivio le quedaba saber que Sesshomaru nunca más la volvería a besar. El albino se separó y la miró; y por primera vez, desde que lo conoció, juro ver un brillo diferente en sus ojos. ¿Acaso él estaba experimento aquella confusión de la cual la azabache era prisionera?

    El albino la tomó de la mano y giraron hacia los presentes que esperaban a que salieran. Y así lo hicieron, ella fingiendo sonrisas, Sesshomaru probablemente fingiendo no haber sentido nada, pero eso era algo de lo que la azabache no estaba segura.

     
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    Ami Hoshi

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    ¡OH! mi diosss si pudiera dejar un mensaje por cada capitulo que leí, lo habría hecho, pero para eso dejé "me gusta"...Ya los leí todos, y espero que actualices rápido. Me encanta como escribes a Sesshoumaru. Tan frío, tácito, tan él. Su muralla no se quebranta aunque este atado a una persona que no desea. Pero claro esta que siendo un humano, para el tiempo es diferente, no es tan fugaz como la de los humanos.

    Mientras que Kagome si se ha echado la soga al cuello, porque Sesshoumaru no morirá primero, ella morirá y él quedará libre de tan molesta carga. ¿Qué pasara con el Hanyou que queria tomar su mano? ¿Cuánto tardará en hacerse con amenazas? ¿Les dará tiempo de concebir amor antes de que comience lo bueno?

    ¿Llegarán a respetarse y amarse? ¿Tendrán cachorros? Dios tengo demasiadas interrogantes. Espero que pronto actualices, de verdad estoy al pendiente.
     
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