Historia larga Una misión; Un futuro mejor [Parte 1]

Tema en 'Novelas' iniciado por Kay Greenwish, 28 Julio 2013.

Cargando...
  1.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,893
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Una misión; Un futuro mejor [Parte 1]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    23
     
    Palabras:
    2892
    Hola, de nuevo por aquí dejando otro long-fic. Es que no puedo dejar de pensar en alguna historia, mi cabeza es una fuente de inspiración últimamente. En un principio decidí solo escribirla y ya… pero me ganaron las ganas de publicarla.

    Tanto criticas como opiniones son bienvenidas. Ayúdenme a mejorar :D

    Géneros: Ciencia ficción, acción, peleas, aventura, fantasía y una pizca de comedia (parodia).
    Una historia dividida en tres partes que ocurren en diferentes años.

    La primera parte llamada “El Principio de la Misión” se centra en Brad Irik, un joven campesino, quien tendrá la inusual visita de un extraño hombre que le informa que es poseedor de Energía; fuente de un misterioso poder. Brad está destinado a cumplir una singular misión. El deberá aventurarse a la caza de criaturas nombradas White, ¿con qué objetivo? Según en palabras de Edwin, para salvar a la raza humana de una gran catástrofe.



    Introducción

    2018:

    En las tranquilas tierras del país Etage ocurrió un suceso sobrenatural que escandalizó no solo a los científicos y militares, a toda la gente de la faz de la tierra. La noticia no se hizo esperar y llegó hasta los confines del planeta azul.

    Aquel día, el cielo se tiñó de un insólito color verdoso mientras un destello deslumbrante invadió esa zona del cielo. Todos los habitantes de los alrededores se vieron en la obligación de cubrirse los ojos ante la luz. Segundos después un remolinó se formó y sopló viento a gran velocidad, tan rápido como eso ocurrió, hubo una aterradora calma, y entonces, de la nada un meteorito apareció y colisionó contra el suelo, afortunadamente en una llanura desolada, se estrelló con tal fuerza creó un cráter enorme.

    No hubo ocurrido una hora del choque cuando los expertos ya habían formado un campamento alrededor del cráter para examinar más a cerca dicha roca espacial. Treinta minutos después, la base militar se dirigió al lugar y construyeron una barrera al rededor del meteorito, forzándose a que cualquier persona que quisiera pasar, además de tener un permiso especial, debía entrar con un traje especial por si la roca pudiera ser peligrosa para la salud.

    Como fue la noticia mundial más sobresaliente, el gobierno de Etage cerró todo contacto con toda empresa de periodismo o noticieros. Comenzó una investigación secreta.

    —¿Cuál es la situación? —El general de alto mando de la militar; el general Smith, preguntó al director de los científicos más capacitados del país.

    —A simple vista parece un meteorito —respondió el director—. Pero... —Antes de continuar, meditó un poco en lo que iba a decir.

    El general no esperaría a que el director continuara, así que preguntó algo que en verdad lo tenía muy preocupado.

    —¿Es una amenaza para la raza humana?

    —No lo sabemos con exactitud. Antes que nada, debemos tomar en cuenta una cosa, primero hay que determinar si la roca es un cometa o un meteorito.

    —No comprendo porque se debe saber eso —dijo Smith.

    —Según lo que hemos llegado a recolectar con las investigaciones, éste nunca llego a ser un meteoro —observó con seriedad al Mayor—, porque no llegó del espacio, sino del mismo cielo.

    —¿A qué se refiere exactamente?

    —Observe esto —lo invitó a ver la pantalla de la computadora más cercana. Le mostró un vídeo, de la mala calidad y muy lejos—. No se alcanza a ver con exactitud, pero nunca se convirtió en un meteorito, en pocas palabras, la roca nunca dejó un destello de luz porque no llegó del espacio, y esa teoría la colabora que ninguno de los radares lo detectó. Nadie predijo que se acercaría un cometa ala tierra. Debemos tomar mucha precaución.

    —¿Esta tratando de decir que esa cosas llegó de la nada? —preguntó, incrédulo.

    —Entiendo que es difícil de creer y también de explicar. Aparentemente, la roca no emite radiación ni gases tóxicos, sin embrago, continuamos teniendo mucho cuidado. Pero cuénteme, ¿ustedes han sacado algo provechoso?

    —Lamentablemente no. Ninguna herramienta a podido perforarla.

    —Eso es raro. Según nuestras investigaciones, la roca está compuesta por minerales y materiales de la tierra.

    Smith asintió e informó:

    —Pudimos atravesar una primera capa, pero el martillo a usar colapsó al meterlo más a fondo, como si se tratara de un metal más duro que el diamante.

    —Enviaré a mis mejores hombres para que examines esa segunda capa. Por ahora, debemos estar alerta de cualquier cambio y mantenernos informados.

    El general asintió dándole toda la razón al hombre. Se desconocía el verdadero origen de aquel pedazo de roca, por ello, aquella masa rocosa era una amenaza para todos hasta que se probara todo lo contrario.


    2045:


    Una gran guerra estalló en los cinco continentes habitados de la tierra. Una guerra no precisamente de humanos contra humanos. Los Poewo, unas extrañas criaturas denominadas extraterrestres, llegaron al planta azul para atacar a sus habitantes y así demostrar tener dominio ante la insignificante raza humana. Llegaron deseosos de aniquilar a todo ser vivo, y tener bajo su control sus tierras. De esa manera, los gobiernos humanos se unieron para poder derrotar a esos entes. Sin embargo, los terrícolas no eran los únicos que luchaban contra estos, otra raza alienígena se unió al favor de la humanidad; la raza de ellos era Lkijo, que estaban dispuestos a evitar que los Poewo tomaran mando total del hermoso planeta azul.

    Los Lkijo, seres antropomorfos, llegaron a suelos terrestres en el año 2029, que a diferencia de los otros, estos aterrizaron en son de paz, deseando convivir con los habitantes de aquel bello planeta. Tuvieron que transcurrir tres años para que el gobierno terrestre, tras discutir aquel asunto por meses, decidieron confiar en ellos y se aliaron. De esta manera, se formó una alianza entre ambos razas; empezando a convivir juntos, siendo algo normal el ser amigos de tanto humanos como de Lkijos. Coexistiendo juntos.

    Los Poewo, llegaron para desolar el planeta. Éstos no tienen una forma especifica ya que su anatomía es incierta, pero según a los ojos de cualquier humano o cualquier otra raza, varia su fisiología individualmente, tanto en el color, como en el tamaño. Por ejemplo, si una persona se los imagina oscuros y borrosos, esa persona las ve de esa forma. Por el contrario, otros se los puede imaginar como un típico extraterrestre con cabeza grande y ojos enormes pues de esa forma los percibirá. Pero eso sí, los Poewo eran seres escurridizos, muy inteligentes y veloces, y lo más destacable de ellos es su sed de aniquilar todo a su alrededor. Son de un estirpe sádica. Viajan de planeta en planeta para poder saciar su vehemencia de matar y crear caos.

    Ante la vista de calles, edificios y demás construcciones desmanteladas y dañadas por el desorden que dejaba la guerra, un grupo de valientes soldados se mantenía escondidos en un viejo y desolado edificio; habían entrado tras perseguir a un Lkijo, desafortunadamente éste se les perdió de vista una vez ingresaron a la instalación.

    —Dim, es mejor retirarnos —opinó en voz baja un joven de cabellera castaña, este se mantenía un par de metros alejado del nombrado. Al ver que Dim no hizo caso a su llamado, volvió a decirle—: Oye, ¿me escuchaste? Larguémonos de aquí. Creo que es mejor que nos reunamos donde está reunido el grupo. Se nos escapó ese maldito...

    —Shhh —Dim hizo que su compañero guardara silencio, después movió su mano hacia adelante, apuntó cierto lugar—, me voy a mover a esa esquina, para después pasar a esa habitación —susurró.

    —¿Estás loco? —la voz del castaño se escuchó con ganas de gritar, pero no lo hizo para evitar que el Poewo, al que habían perseguido hasta ahí, los encontrara—. Eso es peligroso, es casi un suicidio, mejor larguémonos de este sitio.

    Guardo silenció al ver como Dim, sin hacer caso a sus palabras, se encaminó con sigilo al lugar que había indicado. El castaño se alzó de puntillas para ver como su compañero se iba acercando a la esquina y, tras murmurar un: “Demonios contigo, Dim” se acuclilló y dando un par de pasos hacía adelante, miró a otro de sus compañeros, lo llamó:

    —Agus, dile algo a Dim. Se acaba de ir a esa habitación.

    Agus, quien era de la raza de los Lkijo, miró a su compañero de batalla y contestó:

    —¿Qué le puedo decir? Ya lo conoces, no hace caso a nadie que no sea a Gray —Como estaba de rodillas, se levantó completamente y terminó—: Es mejor que nosotros nos retiremos.

    —¿Piensas dejarlo solo?

    —¿Y qué quieres que haga? El poewo se nos escapó, o mejor dicho, nos vigila desde las sombras —Dirigió la vista al abandonado edificio—. Lo más inteligente es reunirnos con el grupo y esperar ordenes de Gray.

    Ambos escucharon que se acercaba otro de sus compañeros.

    —Oigan chicos —dijo el recién llegado—. Gray me llamó y dijo que es hora de regresar. Muy pronto anochecerá.

    —Eso es peligroso, Char —Se dijo en voz alta Agus. Los Poewo se vuelven más feroces por la noche. Después se dirigió a Al—. Vamos a decirle a Dim sobre la orden.

    El castaño asintió y con cuidado se dirigió a la habitación. Al asomarse la observó sola y maldijo entre dientes al ver al fondo otra puerta, imaginándose que el atrabancado de Dim fue a inspeccionar la instalación solo.

    —¿Sucede algo? —preguntó Agus al notarlo parado a un lado de la entrada a la habitación.

    —Que Dim se alejo. No esta en la habitación.

    El Lkijo tan solo suspiro cansinamente, era verdad que al principio dijo que ellos se retiraran, pero en verdad no pensaba en dejar solo a Dim. Estaba esperando a que Gray diera ordenes de retirada. Con las ordenes de su líder, era la manera en que hacían que Dim dejara de buscar alienígenas, pues admiraba al general Gray.

    —Vamos por él —comunicó Agus dando una señal a su compañeros.

    —Pero muy pronto anochecerá, será peligroso —Se escuchó preocupado Char, deseoso de partir y estar al lado del grupo. El joven miró atentamente al Lkijo, quien era el que comandaba ese pequeño grupo.

    —Char, tu ve a comunicarte con Gray y dile lo ocurrido —dijo sintiendo un mal presentimiento—. Mientras tanto, Al y yo iremos a detenerlo. Espero que no suceda nada.

    Ante sus palabras, el informante dio media vuelta y se dirigió a donde estaba el general, mientras tanto, los otros dos se apartaron para caminar a la habitación y comenzar a indagar por la zona. Por otro lado, Dim se mantenía detrás de un gran pedazo de piedra de lo que fue alguna vez el techo. Sus cinco sentidos estaban al cien porque se percató que en esa misma habitación estaba el Poewo. Con sumo cuidado apuntó el arma fuera del escondite listo para disparar y enseguida salió del escondite listo para disparar el arma, pero no lo hizo al no ver nada, tan solo a escasos metros un espejo. Segundos después, abrió los ojos como platos al mirar que en el espejo se reflejo al Poewo, manteniéndose detrás del joven.

    Dim se volvió rápidamente para descargar su arma en el alienígena, desafortunadamente la garra del enemigo le arrebató el arma al momento que de su garganta emitió un ruidoso grito que aturdió al joven, ese chillido llegó hasta los oídos de Agus y Al, quienes aumentando su velocidad, llegaron a donde su compañero, pero había sido demasiado tarde, el Poewo, que a los ojos de Dim era una mancha enorme de humo con garras, lo sujetó de uno de sus brazos y lo levanto metros al aire y pataleando trató de zafarse de su agarre, pero sin obtener resultados favorables miró a su compañeros perplejos y sin darle siquiera tiempo de gritar un ayuda, el Poewo lo arrojó con gran fuerza en el piso provocando que todos sus huesos crujieran.

    —¡Dim! —gritó con profundo dolor su mejor amigo, Al. Y con rabia en los ojos, se fue a presuroso contra el monstruo descargando toda su arma en éste. Y ante su vista, el monstruo era un pulpo gigante que con sus tentáculos eran serpientes.

    —Al, no lo hagas —Trató de detenerlo Agus, pero se fue de sus manos y su joven compañero ya estaba en las manos del Poewo, cuando con unos de sus tentáculos lo tomó del cuello y lo asfixió sin compasión alguna, robándole poco a poco el sustento de vida.

    Al ver como el cuerpo sin vida de Al cayó al suelo, Agus dibujando una mueca de dolor, disgustado e irritado al a ver visto la muerte de sus más apreciados compañeros, se lanzó contra el alienígena, pero a pesar de su gran deseó de derrotarlo y tan solo haber esquivado un par de sus ataques, el adversario lo atrapó y con fuerza lo arrojó contra una ventana...


    2035:

    —El futuro de los seres humanos como el de nosotros se encuentra en peligro debido a esa raza superior en fuerza y salvajismo —El director de la Organización de Investigaciones Científicas, que era de raza Klijo, informó a los diez presentes políticos que conformaban la junta directiva del país de Etage—.. Por esa misma razón debemos cambiar el pasado para que pueda existir un futuro mejor.

    —¿Se puede evitar que esa raza aparezca en la tierra? —preguntó uno de los diez superiores.

    —Eso es imposible —informó el director.

    —¿Y entonces? —Deseó saber otro superior. ¿Tiene algo en mente?

    —La verdad sí, como ya había mencionado anteriormente, el cometa Victoria caerá exactamente dentro de 2 días con 12 horas y 37 minutos al planeta tierra. El plan consiste en que la roca viaje al pasado y llevarla antes de que Victoria toque la atmósfera de la tierra para así poder tenerla completa y el de reunir a los White.

    —Oh, escuché algo sobre los White —habló alguien—. También escuche que estos desaparecieron ocho años después de la Segunda Guerra Mundial —Meditó un poco y continuó:— Yo tengo entendido que aunque se puedan reunir no vivirán hasta nuestro año.

    —Es verdad —Estuvo de acuerdo el informador—. Por esa misma razón enviaremos a Victoria al año 2018, exactamente tres semanas antes de que los White vuelvan a despertar.

    —Oh, ahora lo comprendo. Aun así, respecto a mandar al cometa al pasado será muy arriesgado para los humanos del pasado, ni siquiera los conocían a ustedes los Lkijo.

    —Por eso vamos a mandar a alguien al pasado; alguien que ayude a restablecer nuestros planes —continuó el director de la OIC.

    —La persona o personas que viajen al pasado tienen la desventaja de que se quedara allá, pues no puede regresar al presente o más bien, al futuro. ¿O me equivoco?

    —Esta en lo cierto, señor. Pero eso ya esta decidido, hay dos voluntarios que decidieron hacer esa misión. Ellos desean que el pasado cambie para que el futuro también lo haga.

    Los diez superiores se alegraron de escuchar esas alentadoras palabras y aplaudieron a los valientes voluntarios, quienes no sabían quienes eran, pero estaban alegres por ellos. De esa manera, esperaron a que el cometa Victoria se acercara al planeta tierra y así, con una maquina especial tecnológica creada por los mismísimos Lkijo y de esa manera tele-transportaron a Victoria al año 2018. De esa manera, todo comenzó.

    Con la máquina que observaba el futuro y que podía viajar al pasado, un el Lkijo director de la OIC observó como Victoria cayó a la tierra y como los militares cerraron el perímetro alrededor del meteorito que cayo del cielo, no del espacio.

    —Los humanos se pueden condenar al tratar de destruir a Victoria —Se escuchó la voz de su mano derecha, el director lo miró y dijo:

    —Por eso enviamos a dos voluntarios. Lo bueno de todo es que a pesar de que el presente-futuro cambie, nosotros no sentiremos ese cambio —“con nosotros” se refería a la raza Lkijo, quienes no sufren cambio alguno si el pasado-presente-futuro es alterado. Por eso, podían estar conscientes de todo modificación y estar conscientes de todo el camino nuevo abrirse ante sus ojos.

    Todo debía marchar según los planes, puesto que solo tenían una oportunidad y no debían desaprovecharla. Y por eso, los dos enviados se trataban de sujetos capaces de hacer la misión a pie de la letra.


    2018: Una semana después de que victoria cayera:

    Frente al general Smith y el jefe supremo de la OIC, un hombre de estatura más baja que ambos presentes y de un aspecto de oficinista, delgado y a simple vista enclenque, saludó amablemente a las dos personas sin mostrar mueca alguna en su pálido rostro.

    —Mi nombre es Tomás Warrant y seré la persona a cargó de toda la operación del comenta Victoria.

    —¿Usted? —El oficial bufó al mirarlo de pies a cabeza e incrédulo de esas palabras, no evito dibujar una mueca de disgusto. No le parecía que de la nada, alguien apareciera y dijera aquello. ¿Quién se creía que era?

    El recién llegado leyó la expresión del oficial y sacando de dentro de su saco de vestir extrajo una identificación que enseño al director y al general. Ambas personas se asombraron al analizar la identificación y al percatarse de que la fotografía era de él y su nombre, aquella persona frente a ellos era alguien de un cargo mucho más alto que de ellos.

    —Son órdenes directas del presidente —terminó de decir Tomás guardando su identidad.
     
    Última edición: 22 Septiembre 2018
    • Me gusta Me gusta x 3
  2.  
    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

    Libra
    Miembro desde:
    4 Mayo 2010
    Mensajes:
    1,249
    Pluma de
    Escritora
    ¿Tú quieres matar a los lectores, cierto?Un poco complicada mis polainas, es bastante enredosa...aunque no negaré que me atrapó, como todas tus ideas, Dirty.

    A ver, si entendí lo suficiente. En el año 2018 cayó un meteorito que no provino exactamente del espacio porque no fue detectado, sino que apareció prácticamente casi sobre la atmósfera terrestre y, por lo que pude ver, este es el meteorito Victoria que en realidad tendría que caer en el año 2035; pero como los de este año no desean que la guerra de consquista por parte de los Poewo -tú y tus nombres raros ¬¬- se lleve a cabo diez años después, enviarán el metiorito al 2018 por medio de un viaje al pasado para que unos supuestos White ayuden a evitar la guerra antes de que ¿despierten? ¿No se supone que desaparecieron después de la segunda guerra? Desde la fecha más futura que pusiste hasta la del fin de la segunda es un siglo de historia...

    Eh, ah, no pues necesito leer más para que se me aclaren más dudas, como esa de quiénes son los que viajarán al pasado para reunir a los White; por qué desaparecieron éstos en el pasado real; cuál es el plan exactamente para evitar la guerra del 2045; etc. Lo que sí es que me gusta las habilidades que les has puesto a los Lkijo -¡tú y tus nombres difíciles!- de que no sienten el cambio espacio-tiempo; como si fueran capaces de adaptarse a todas las perspectivas viajando a traves de nuestra dimensión y la cuarto o quinta. También me gustó el detalle de los Poewo de que según tus ojos -quizás relacionado a los miedos o la gran imaginación- es como lucen. Chido.

    Flatas: las de siempre XD Uno que otro acento faltante; el enredar ideas y hacer mucho más complicada la lectura, jajaja, ejem.

    No me quedó del todo claro si Agus vio al Poewo como una criatura con mil ojos o si es él el de los mil ojos porque, ¿qué anatomía tienen los Lkijo? ¿Son antopomorfos? Me confundí en esa parte pues ni supe que él se lanzó al Poewo o si éste se lanzó a él al verlo o... ña, me confundí. Cuida eso. Etto... creo que ya, es todo lo que mi limitada mente tiene que decir con respecto a este prólogo... ah, sí, es prólogo, no prologó. Ahora sí, me despido y que te la pases súper bien.

    Hasta otra.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  3. Threadmarks: Capítulo 1: Toda historia debe tener un héroe
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,893
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Una misión; Un futuro mejor [Parte 1]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    23
     
    Palabras:
    3539
    Borealis Spiral ¡Que bien que se entendió! Bueno, a excepción de lo citado: La criatura con los mil ojos es el Poewo. Los Lkijo son una raza antropomorfos, ¿por qué? porque me dio flojera pensarlos de otra manera XD Las dudas que tienes se aclararan más (mucho más) adelante. Gracias por tu comentario y por el MG.

    Ok, aquí dejando el primer capítulo de la primera parte.


    Parte 1

    Misión: Recolección

    1950


    Capítulo 1
    Toda historia debe tener un héroe

    L'pot, un pueblo de Etage, Europa

    El caminar de aquel joven de veinte años era pesado debido a la carretilla que jalaba. Iba colina arriba para llegar a su destino, al pueblo vecino. Habían pasado cinco años después de la devastadora segunda Guerra Mundial. La economía de Etage —al igual que muchos países— decayó debido a la posguerra. Aquel joven se había levantado muy de mañana para poder vender su producto al pueblo. Era lo único que podía hacer para poder mantenerse.

    Al llegar a la cima de la colina y suspiró con satisfacción al sentir como un aire fresco lo refrescaba. Se detuvo un momento para apreciar el hermoso panorama, a lo lejos se podía ver el pueblo a que iba. Se asió las caderas con un viejo cinturón y continuó con el camino.

    Desde tiempos inmemorables, la familia Irik a trabajado de segadores y cultivadores. Brad Irik, de tez bronceada debido al solo, ojos verde y cabello castaño, ha trabajado en el negocio familiar. Sin embargo, nunca le gustó trabajar en aquel lugar. Desde que tiene memoria su más grande sueño a sido el ir a la capital, el viajar y conocer el mundo más allá de su tierra. Igual, a veces tenía la fantasía de que un buen día, su vida diera un giro y fuera diferente a la de ahora.

    —Buenos días, Brad. —Saludó una señora de edad avanzada cuando llegó a un pequeño negocio.

    —Muy buenas, señora Isabella. Aquí le traigo su pedido —Brad bajó de carretilla una caja de madera llena de tomates y otras verduras.

    —Aquí tienes y muchas gracias —dijo la mujer—. Por cierto, ¿nunca has pensado en dejar el cultivo e irte a la capital a estudiar? No quiero sonar grosera, sé que el terreno es de tus padres y es un lugar especial, pero eres un joven muy inteligente, deberías aprovechar para ir a estudiar.

    Brad simplemente sonrió. Sí, lo había pensado ya varias veces.

    —Es un poco complicado, señora —respondió masajeándose la parte trasera de su cabeza y con una gran sonrisa en su rostro—. No es tan fácil estudiar. Usted dice que soy inteligente porque me aprecia, pero no lo soy tanto. Nunca he sido muy bueno, por eso mis padres nunca me enseñarlos. A duras penas se escribir y leer.

    —Que modesto eres. Yo solo lo decía porque… —La mujer bajó la mirada. Sabía la situación del castaño—. Cada vez que pienso en lo solo que te sientes vivir allá, trabajando día tras día.

    Sus padres murieron en el tiempo de la guerra. Su padre sirvió en el ejercito y perdió la vida en batalla. Y durante ese tiempo en que no recibían nada del su padre, su madre cayó en cama;contrajo una enfermedad mortal y a pesar de vender la mayoría de cosas para comprar medicamento y aun buen medico —hasta se vieron en la obligación de vender la mula—, a pesar de los esfuerzos ella murió. Por esa razón se obligó a hacerse cargo del campo, mas le daba la impresión que no solo sus padres murieron, la tierra lo había hecho también. Los cultivos

    —Pero si me fuera, ¿quién le surtiría sus verduras? —dijo.

    Ella rio.

    —Ya lo hará alguien más. ¿Tú crees que me quedaría con los brazos cruzados? Aquí tienes por la verdura.

    —Gracias. Que pase buen día.

    A continuación, salió, jaló la carretilla y continuó visitando a aquellos a lo que todavía esperaban su surtido, los que ya no eran tantos. Para medio día ya había terminado, así que se dispuso a volver a su hogar, el que quedaba retirado de aquel pueblo, que era el más cercano. Brad se detuvo y miró a sus lados como buscando a alguien. Pensó que alguien lo estaba siguiendo, que alguien lo estaba observando.

    —¡Hey Brad, ¿qué tal?!

    —Hola, señor Domi, está todo bien —Se giró para saludar a quien lo llamó—. ¿Cómo está su rodilla?

    —Pues está más allá que acá, pero mejor si está.

    —Es bueno escuchar eso. Bueno, nos vemos después, cuide bien esa rodilla que solo tenemos dos.

    Se despidió del hombre y volvió a ver a su alrededor. Todo estaba tranquilo, quizá solo fue su imaginación o se trataba del señor Domi. Se encogió de hombros y volvió su camino. Llegó a su casa, se fue al pozo y sacando agua de ahí comenzó a regar el cultivo que tenía. Así se la pasó hasta que transcurrió una hora. Desde la lejanía pudo escuchar algo, se asomó por la ventana, escuchó el trote de un caballo acercarse. A lo lejos observó la figura de un jinete. Lo siguió con la vista, curioso. No solían pasar muchas personas por esos lares, mucho menos porque se desviaba del sendero principal.

    Aquel jinete disminuyó la velocidad al llegar a la residencia Irik.

    —Oh, oh, tranquila muchacha —dijo el hombre mientras estiraba las riendas y luego acariciaba a la yegua para calmarla. Miró a sus lados y se percató que el lugar se observaba muy abandonado. Dudó por unos segundos que alguien pudiera vivir ahí.

    Aquel hombre, de treinta y cinco años de edad, vestía elegantes prendas; digno de alguien que fuera de la alcurnia, era lato, delgado, de cabello de un tono rojizo y dueño de ojos color esmeralda. bajó de un salto del caballo.

    —¿Hay alguien por ahí? —llamó en voz alta y luego dijo en voz baja, como si le estuviera hablando al animal—. Espero que este sea el lugar correcto—. La yegua relinchó—. Yo también, Preciosa, espero que él esté cerca.

    —¿Puedo ayudarlo en algo? —preguntó Brad acercándose a él y a la yegua.

    —Muy buenas tardes, joven —El hombre se alegró de ver que alguien vivía—. Disculpe si he venido en un mal momento. Verá, estoy buscando a alguien y me han dicho que podía encontrarlo por esta zona, sin embrago, he de ser sincero, nunca he sido ta bueno en la orientación por lo que tengo casi cuatro días vagando.

    —¿Cuatro días? —Se sorprendió—. Eso es demasiado.

    El hombre rio a carcajada.

    —Eso lo sé. Ni yo sé como me pudo suceder eso.

    —¿Y a quién esta buscando? Quizá yo lo conozca y pueda orientarlo.

    —Ah, lo agradecería mucho, en verdad. Estoy buscando a una persona con el apellido Irik. Su nombre es Brad. ¿De casualidad lo conoces?

    —Sí, claro que sí lo conozco —Brad se sorprendió al escuchar su nombre, se tomó el pecho asombrado—. Yo soy Brad Irik.

    El hombre sonrió por la grata respuesta, se acercó al joven y sin previo aviso lo tomó de las manos y le dio un fuerte apretón, sacudiendo de arriba abajo a tal velocidad que todo aquello, a Brad, le pareció por demás extraño y no pudo decir palabra alguna.

    —Ah, es un verdadero placer, señor Irik, no tiene idea de cuanto lo he estado buscando y me entusiasma mucho el conocerlo en persona.

    —¿De verdad? —Brad se echó para atrás, quitándose de la manera menos brusca del apretón del hombre. El jinete se dio cuenta de la incomodidad de él y dio un paso hacia atrás.

    —Pido disculpas por mi impertinencia, me dejé llevar al encontrarlo. Déjeme presentarme debidamente; mi nombre es Edwin Rules. Soy simple siervo de la familia Stan y he servido a ellos desde ya hace varios años.

    —Perdón por la pregunta pero, ¿eso qué tiene que ver conmigo? —No se le hacía familiar el apellido de esa familia A decir verdad, nunca tuvo la oportunidad de convivir o ver una familia de altura. Supuso que los Stan eran de la alta porque el hombre, siendo un simple sirviente, vestía de buena manera.

    —¡Ah! Tienes toda la razón. Verá, hay algo que debes saber: La descendencia Naldi, que ahora llegó a ser la descendencia Irik —Edwin apuntó el pecho del joven—,tiene un enorme poder dentro de ellos.

    —¿Un poder? —inquirió—. ¿Qué clase de poder? ¿A qué poder se refiere?

    —Nosotros lo catalogamos como Ilekisch, pero ustedes lo llaman Energía.

    —¿Lekich?

    —Ilekisch. ¿Crees que miento, o algo así? —cuestionó Edwin, dibujando media sonrisa en sus labios, al descifrar el rostro de Brad.

    Brad no dijo nada. Se miró las manos, pensativo. A su vez, el mayor continuó:

    —Comprendo que tenga dudas, tampoco esperaba que reaccionara tan positivamente. Pero es cierto lo que digo —afirmó con voz seria—. Y por esa misma razón estoy yo aquí, porque como eres portador de esa Energía, estás consignado a hacer una importante misión.

    —¿Qué estoy que? ¿A una qué? —Levantó asombrado la vista.

    —Estás destinado a hacer una importante misión. Una misión que puede salvar a toda la raza humana.

    —Recapitulemos un poco —dijo y luego miró a los ojos a Edwin—. ¿Estás tratando de decir que un sirviente que ha trabajado con una familia a la que no conozco, viene a mí, me dice que tengo una especie de poder y que además termina diciendo que debo hacer una misión que salvar a la humanidad, me pregunta si le creó o no?

    —Si lo pones en ese modo, no suena muy bien, ¿verdad? —dijo Edwin, bien sabía que aquello sonaba por demás absurdo. Y por esa razón aceptaba que el joven se negara, hasta estaba preparado para convencerlo. No obstante, tomó por sorpresa la reacción de él al decir:

    —¡Eso es genial!

    —¿Eh?

    —Si suena muy inverosímil, no lo niego, pero… —No sabía como expresarlo. Hasta cierto grado creía en las palabras pronunciadas por ese extraño y misterioso personaje. Obviamente no todo, pero por lo menos si le creía en la parte de que el tenía un poder.

    A su mente vinieron recuerdos de su niñez. Él estaba ayudando a su padre con el cultivo y mientras lo acompañaba, le contaba historias increíbles que sus antepasados lograban hacer. Cosas sobre-humanas. Además, cuando niño, especialmente cuando su adrenalina salia disparada sentía como una extraña fuerza fluía en su interior como su fueran ráfagas de electricidad que viajaban por sus venas. Siempre se sintió diferente a los demás niños. Cada vez que su padre lo llevaba a repartir los cultivos con sus clientes y jugaba con los niños del pueblo, él era el más fuerte y el más atlético.

    —Y dime, ¿qué hago para poder sacar ese don? —Se mostró emocionado para poder conocer lo que podía o no hacer—. ¿Necesito alguna pose especial? O ¿tengo que gritar algo para que de mis manos salga esa Energía?

    —No, no, no tienes que hacer nada de eso. Lo uno que necesitas es concentración. Debes tener siempre en mente que ésta es muy importante para poder acumular el Ilekisch, concentrarla en un punto especifico de tu cuerpo y así poder liberarla como lo desees. Y cuando tengas un mejor control con ella, podrás utilizarla como un arma, además, también como escudo.

    El mayor le explicó un poco el funcionamiento de su Energía. Posteriormente, se podía ver a un joven crédulo en una posición de pelea, aquella posición se la había enseñado su padre. El padre de Brad siempre fue una persona muy fuerte y que sabía defensa propia. Nunca le enseñó defensa propia tan cual, pero si hubo pocas ocasiones en que le mostró alguna que otra cosa para que se defendiera de los fanfarrones y ladrones, por lo que Brad podía mantener una pelea uno a uno.

    Brad estaba a unos cuantos metros alejado de un tronco grueso de árbol, de aquellos que solía talar para hacer leña. Edwin le dijo que lo primero que debía hacer para pasar al siguiente nivel era tumbar, quemar o simplemente hacer tambalear aquel tronco con el poder de la Energía.

    Edwin se mantenía a una distancia prudente, sería de espectador. Observó cuidadosamente el leño poco después desviaba la vista hacia el joven y luego al objetivo. Los segundos se transformaron en minutos y Brad continuaba en el mismo lugar.

    —Deja que la Energía fluya por tu cuerpo —le aconsejó—. Hazlo naturalmente como si el respirar. No la fuerces.

    Brad hizo lo aconsejado, cerró los ojos e inhaló y exhaló. Abrió los ojos de golpe muy asombrado al sentir una descarga dentro de él. Supo en seguida que aquello era Energía. ¿Qué era exactamente? No lo sabía pero era una sensación, a la vez que aterradora, muy amena. Sonrió.

    —¿Sentiste el poder? —preguntó el mayor. Brad volviendo a cerrar los ojos asintió—. Bien, ahora que contengas la concentración, inhala aire lentamente.

    Brad hizo así y al hacerlo, la Energía incrementó como si el aire que entraba a su cuerpo fuera la leña que avivaba el fuego. Comprendió un poco el funcionamiento de ella. En eso, volvió a abrir los ojos de golpe al sentir un leve dolor en el estómago. Se tomó éste pero inmediatamente su garganta emitió una queja, se llevó las manos hacia su pierna izquierda al sentir un calambre.

    —Adivino, ¿concentraste toda la Energía en el estómago? —preguntó Edwin cruzando los brazos al ver la reacción de Brad, este último asintió con una mueca en el rostro—. Es que todavía no sabes crear Energía, así que tu cuerpo utilizó a que ya tienes almacenado, por esa razón, el músculo de tu brazo se tensó porque centraste la Energía en un solo lugar.

    —Me lo hubieras advertido antes.

    —Sí, lo siento —dijo apenado—. Pero esa es una reacción muy normal para los primerizos.

    —Mencionaste que todavía no sé crear Energía, ¿a qué te refieres con eso?

    —Que una vez tengas un mejor control, tú podrás crear toda la Energía que desees. Por ahora intenta controlar la que por defecto tu cuerpo tiene.

    —¿Y cómo hago eso? Los calambres son muy dolorosos.

    —Eso es fácil. Aunque te diré lo que no debes hacer. Nunca dejes una parte de tu cuerpo sin Energía porque si lo hicieses, tu cuerpo lo resentirá y a la larga, tus músculos se secaran y no podrás moverlos más.

    Brad abrió los ojos reflejando horror ante las palabras.

    —La tensión muscular es una advertencia para evitar dañar tu cuerpo para siempre —continuó—. Si deseas descansar un… —Edwin se sorprende al ver como Brad volvió a su posición y a concentrarse. Volvería a intentarlo.

    —Ahora que sé eso, lo intentare de nuevo, con más cuidado —dijo.

    Edwin sonrió. No cabía duda, Brad Irik era un personaje interesante y era perfecto para ser protagonista de esa misión. Transcurrieron un par de minutos y Edwin observó el reloj digital que adornaba su muñeca y asintió, dirigió la vista hacia el joven y asintió, ya había superado el tiempo de concentración de la primera vez, eso solo significaba que pudo mantener la Energía a su cuerpo por igual.

    Brad exhaló todo el aire que acumuló y se sintió como su cuerpo le pesaba. Se había cansado mucho, el sudor que generó su frente le indicaba el esfuerzo que estaba haciendo, aunque parecía que

    —Es más difícil de lo que pensé —soltó con voz entre cortada. Buscó al mayor. Se extrañó al no verlo.

    Lo encontró acicalando a la yegua.

    —¿Ya has terminado? —preguntó el hombre.

    Brad parpadeó varias veces y preguntó curioso.

    —¿Cuanto fue que estuve en ese estado?

    Edwin miró su reloj y contestó:

    —Más o menos una hora. —Brad se sorprendió—. A pesar de ser un primerizo, has mejorado mucho. Te felicito.

    Ya era la hora de comer, las tripas moviéndose de un lado a otro en el estómago de Brad se lo indicaron.

    —Iré a preparar algo para comer, me ha entrado un apetito que me comería un caballo.

    La yegua relinchó no muy contenta de ese comentario.

    —Era broma. Am, ¿te gusta algo en especial?

    —Oh, no, gracias. Me temo que declinaré a tu oferta. No tengo hambre.

    —¿Seguro?

    —Estoy bien así, gracias. Quizá solo beberé agua.

    —Como gustes. —No quiso insistir.

    Una vez hizo de comer y comió, se dispuso a descansar un poco mientras meditaba un poco en que hacer para golpear aquel pedazo de leña. Edwin lo vio muy pensativo y al ver lo tarde que era, le propuso algo:

    —¿Qué te parece si eso lo dejamos para mañana? El descanso siempre es muy importante para el crecimiento, eso es una forma de entrenamiento.

    —No lo dudo, pero —Se puso de pie—, me gustaría derribar el tronco este día, como era previsto. Si no lo hiciese, no podría conciliar en sueño. Así que sería peor no hacerlo.

    —¿No estás cansado? —inquirió curioso.

    —No voy a mentir, lo estoy, pero me propuse que hoy tumbaría ese tronco sí o sí.

    Los dos volvieron al campo y Brad volvió a su posición. A esas alturas ya podía sentir la Energía en su cuerpo al igual que a controlarla un poco. Ésta estaba en sus extremidades la distribuyó por todas sus extremidades, y para evitar otro calambre, la distribuyó poco a poco a su brazo. Al tener una mayor Energía en ellos, le comenzaron a temblar e intentó controlarlos.

    —¿Qué tengo que hacer para sacar le Energía de mi cuerpo? —preguntó a Edwin.

    —Apunta el brazo hacia el tronco sin perder la concentración.

    Paso a paso obedeció las ordenes del mayor mientras hacía una de sus extrañas posiciones e ignorando aquello, Edwin gritó:

    —¡Ahora imagina que disparas!

    Ante la orden, Brad gritó una vocal y lanzó un puñetazo al aire y como si se tratara de una ráfaga de aire —que en realidad fue Energía— recorrió los metros de distancia que separaban la leña de él. Aquella fuerza que creó su cuerpo rozó la madera, rompiendo una de las esquinas y moviéndolo con brusquedad hasta que cayó al suelo. Igualmente, esa ráfaga alcanzó a mover las hojas de los árboles.

    Brad gritó con jubilo, había dudado por un instante lo que había hecho.

    —¡Lo hice! ¡En verdad lo hice! —Se miró las manos y brazos con asombro.

    —Así es, tiene mis felicitaciones, joven. Para ser tu primera vez, me has impresionado —Edwin pensó por un momento que, dado la rapidez, Irik tenía un don con la Energía—. Deberás entrenar arduamente para poder estar listo y efectuar tu misión —Le recordó.

    —Estoy más que ansioso de comenzar nuestro entrenamiento —Lo miró con seriedad para que viera lo dispuesto que estaba.

    El mayor miró fijamente al entusiasta joven, agradeció que no hubiera sido tan difícil de convencer y, aunque tal vez solo estaba ansioso por sacar a relucir su poder, ya era valido para que el joven aceptara su destino, pues recordemos que Brad todavía no sabía de que iba aquella misión tan especial. No obstante, existía un mayor problema y se lo hizo saber al decirle:

    —No sabe la alegría que me provoca ver su pasión, pero, la persona que te entrenará no seré yo.

    Brad dejó de sonreír y prestó más que la debida atención a él y aunque no dijo palabra alguna, su expresión preguntó: “Ah, no? Entonces, ¿quién será?” Inmediatamente, Edwin respondió:

    —De su entrenamiento se encargará el gran maestro Amre.

    —¿A-Amre? ¿Es un maestro? —La sonrisa de Brad se agrando—. ¿Seré entrenado por un maestro experto en Energía? ¡Eso es como una fantasía!

    —Así es. Amre es una persona extremadamente fuerte y la única que puede enseñarte a manejar de la mejor manera tu poder. No obstante, debo decir añadir que por el momento Amre, no acepta alumnos —Edwin bajó la mirada, desconcertado. Antes que nada, necesitaba la absoluta aprobación de Amre para poder primero llevarlo ante su presencia, no podía solo llevarlo ahí y ya. Sabía que se negaría rotundamente y que ni siquiera le daría la oportunidad de verlo o conocerlo. Primero tenia que ir a verlo y contarle el chico especial que era Brad Irik. Además sabía que era una persona muy ocupada.

    —¿Entonces? —inquirió el joven—. Por el momento me enseñarás tú, ¿no?

    —Créeme, a mí encantado de poder enseñarte, pero yo soy la persona menos indicada para eso —dijo mientras negaba—. Yo solo te dije lo básico, nunca te enseñé realmente —A pesar de eso, ya había pensado en algo—. Pero no hay que desanimarse, por el momento quien te enseñará será mi amor, el señor Stan. Al igual que a ti, yo le mostré lo básico, pero él, por su propia mano, aprendió a manejar la Energía muy bien, seguro que él te puede ayudar a desarrollar mejor tu poder —Y era mejor así, de esa forma, cuando fuera con Amre, Brad ya tendría un poco más de conocimiento y quizá de esa forma Amre lo aceptara—. Mi amo se encuentra en un pequeño pueblo al suroeste llamado Gram.

    —Me supongo que viajaremos hacia allá —mencionó Brad mirando el atardecer. Ya era muy tarde como para que viajaran. Volvió a mirar al mayor y este le hizo saber lo obvio.

    —Mañana nos dispondremos a viajar hacia Gram.




    Fin de capítulo 1
     
    Última edición: 25 Noviembre 2018
    • Me gusta Me gusta x 2
  4.  
    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

    Libra
    Miembro desde:
    4 Mayo 2010
    Mensajes:
    1,249
    Pluma de
    Escritora
    Ala, ¿qué puedo decir? Un clase de superpoder, ¿de verdad? XD Jajaja, esta historia se me afigura que tendrá de todo. Hm, el hecho de que Brad cuente con esta clase de habilidad, con esta Energía que llaman, me hace pensar que tuvo algún tipo de orígen. ¿Sólo su familia la tiene? ¿Acaso ellos también son extratarrestes? Oh, ¿será que más bien son experimentos alienígenas? o.o Sería genial, ¿no? XD Ok, deliro. Pero me gustaría saber más de este poder; ahora sé cómo funciona más o menos y cómo debe controlarse, mucha concentración. la misión, ¿será la que se planeó casi cien años después? ¿La búsqueda de los White? Este Edwin, ¿será de los que vienen del futuro? Dudas, dudas. Además, que Brad nesecite su poder o don -y bien entrenado aparte- quiere decir que la misión será más complicada y difícil de lo que imagino. ¿Qué avenutras le esperan? Cierto, ¿quién era el que vigilaba su casa para atacarla?... ¿Otro futurista? :confused: ¿O son los reales enviados? Ja, que la trama girara así no sería sorpresa si hablamos de ti XD. Quiero saber, saber. Ahora...

    Correciones flojas: Cuida los verbos en pasado: obligó, miró, saludó, estás (este no es en pasado, pero igual te faltó XD), enseñó, gritó, entrenará (este tampoco es en pasado, pero te faltó lol), enseñé, terminó, relinchó, ayudará (no pasado... ¬¬ comienzo a molestar, ¿eh?), sacó, guardó, palmeó. Creo que son todos los que vi. Ps, qué molesta soy, ¿no? No es como si fuera la gran cosa.

    No es "está" del verbo ser, Dirty, es "esta" de pronombre demostrativo. Igual, un simple "atacarla" bastaría. Síp, abusas con los estos y estas XD No todos los que pones son estríctamnete necesarios.

    Creo que este diálogo va pegado porque no haces una separación entre el narrador y el dicho del hombre con algún punto y aparte. Quedaría:

    "—Muy buenas tardes —saludo cordialmente a Brad, quien ante tal saludo no evitó ponerse nervioso. Lo primero que pensó fue que se había perdido y que necesitaba orientación, pero lo que escuchó a continuación, lo sorprendió a gran manera— Estoy buscando a una persona con el apellido de Irik. Su nombre es Brad."


    Ese contento no lleva tilde XD. Es un adjetivo el uso que le das aquí, no el de verbo.


    XDD Jajaja, no creo que realmete te refieras a aprender; lo más seguro es que se trate de "emprender", es decir, comenzar con el viaje. Igual, el "con" sobraría. Puntito estético. Fuera de eso, todo bien, le entendí a la perfección, en el sentido de la escritura; mis dudas continúan y ya te las hice saber. Espero ansiosa la próxima actualización a ver si alguna de las dudas que tengo desde el prólogo y las más que se añadieron aquí se contesta, o en su defecto, a ver si me metes más incógnitas -.-'

    Hasta otra, Dirty.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  5.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
    Miembro desde:
    10 Diciembre 2010
    Mensajes:
    2,150
    Pluma de
    Escritora
    He leído el prólogo y aunque por el momento me he quedado :confused:, un poco, pues comprendí por qué ha caído el "meteorito" en el año 2018, lo mandaron al pasado con una rarísima máquina que quisiera tener una XD.

    Pienso que voy a ir entendiendo un poco más la trama, a medida que vayas trayéndonos las continuaciones, por el momento, solo, como ya mencioné, leí el prólogo y después, leo el primer cap. Te dejo mi impresión sobre la ortografía de esta lectura. Perdona si apunto de más :p

    Para comenzar: palabras que llevan tilde y a las que tú no les pusiste:

    Informó, preguntó, arriesgarán, evitó, informaré, dejó, escuché, llegó, escandalizó, opinó, mencionó, apuntó, avisó, indicó.

    La palabra hizo se escribe con z, tú la has puesto con s.

    Es criaturas, no creaturas.

    La palabra correcta es así, no haci, que fue como tú la colocaste.

    Y creo que eso es todo. Por lo general, me ha gustado la idea de la trama. La ciencia ficción es una de mis favoritas. También, aunque sean malos, los Poewo me llamaron mucho la atención, no sé cómo imaginármelos, aunque entendí que la apariencia depende de la persona que los ve.

    ¡Gran imaginación la tuya! ¡Me encanta!

    Bueno, luego te comento el cap que sigue, aunque edite este mismo mensaje si no hay otro.
    Un abrazo XD

    Editando...

    Okey, ya me leí el primer capítulo. Como la vez anterior, noté esa falta de tilde en algunas palabras, también noté que repites mucho este, esta, después de nombrar al personaje o alguna cosa, ejemplo:

    ...tomó una mochila y en esta comenzó a llenarla de ropa.

    Aquí, también está de más "la" de "llenar-la". Tal vez puedas poner:

    ...tomó una mochila y en ella comenzó a poner ropa.

    O simplemente:

    ...tomó una mochila que comenzó a llenar con ropa.

    Detallitos así que estoy segura poco a poco vas a ir corrigiendo XD

    En cuanto a la historia, me ha parecido muy interesante, sobre todo el que Brad tenga ese don. Además, ya le has dado ese toque que se necesita para atrapar al lector, porque por lo que a mí respecta, me he quedado intrigada. Esa misión que tendrá en sus manos Brad parece súper.

    Estaré pendiente del siguiente cap.
    Un abrazo xD
     
  6. Threadmarks: Capítulo 2.- Primera fase: El viaje hacia Gram
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,893
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Una misión; Un futuro mejor [Parte 1]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    23
     
    Palabras:
    3847
    @Borealis Spiral y @Marina gracias por comentarme y por las correcciones. Así se aprende.


    Capítulo 2
    Primera fase: El viaje hacia Gram

    Edwin Rules despierta poco a poco. Un ruido externo lo despertó. Se levanta de cama y tras un bostezo mira la hora de su reloj. Se frota los ojos con pereza al descubrir lo temprano que era; el reloj marcaba las nueve de la mañana. Se asomó por la ventana al escuchar otro ruido y alcanza a ver al joven Irik cargar con varias cajas. Si que era una persona madrugadora.

    Salió para ayudarlo.

    —Buenos día —saldó el joven al verlo.

    —Muy buenas, joven. Veo que no pierdes el tiempo. Eso es una cualidad muy buena.

    —Me levanté un poco más temprano de lo acostumbrado para despedirme de los del pueblo continuo —informó mientras miraba hacia dicha dirección—. Le dije que me iría por un tiempo. Y luego llegué y me puse a ordenar un poco —Se encaminó hacia el cultivo, Edwin lo siguió—. La verdad, me da un poco de pena dejar que mueran —dijo al ver los cultivos.

    —¿No te da un poco de tristeza dejar este lugar? —preguntó.

    —Sí y no. En este lugar crecí y me crié, pero siempre soñé que algo así me sucediera; viajar.

    Edwin se remangó las mangas.

    —¿Quieres que te ayude en algo?

    De esa forma ambos se dispusieron a dejar la casa ordenada para poder viajar. Desayunaron. Brad se adentró a su habitación, tomó una bolsa de cuero y comenzó a llenarla de un par de mudas de ropa. Al terminar, salió para encontrarse con Edwin, quien acariciaba a la yegua. Brad se acercó y también la acarició.

    —¿Podrá con los dos? —preguntó.

    —Sí puede con ambos, pero nosotros nos iremos caminando.

    —¿Caminando? —Brad retrocedió asombrado—. ¿Por qué si podemos montarlo?

    —Toma la caminata como una especie de entrenamiento.

    “Pero… ¿pero eso en qué me ayudará?” pensó inconforme.

    —Trabajas en un cultivo por lo que estas acostumbrado a cargar cosas pesadas —Lo miró de reojo—. Tienes el cuerpo digno de un trabajador, pero tus piernas no están acostumbradas a caminar largas distancias. Necesitaras fortalecerlas.

    —Todas las semanas voy al pueblo cercano.

    Edwin parpadeó un par de veces y luego dijo:

    —¿Ah sí? Bien por ti. Pero no es diario.

    —Creo entender a lo que te refieres —dijo al fin el joven. Observó a la yegua—. ¿Y qué vas a hacer con él? ¿Lo dejarás aquí? O ¿tú irás montado y yo caminando?

    Edwin sonrió divertido. Era buena idea pero esa no era su intención. Acompañaría a Brad en su camino.

    —Preciosa es una yegua muy inteligente, ¿verdad que sí pequeña? —El animal relinchó—. Conoce el camino a Gram, su dueño está ahí —De una de las bolsas de su pantalón sacó una nota que estaba doblada, la guardó en una de las bolsas que colgaban de la yegua. Acto seguido, palmeó el lomo de ella y siendo una señal, Preciosa corrió dirección al suroeste para encontrarse con su dueño. El mayor dirigió la vista al joven—. Mandé una nota a mi amo diciéndole que lo encontré y que espera que lo ayude en su entrenamiento.

    Entonces se encaminaron hacia Gram. Estaba previsto que llegarían a la mañana del siguiente día si se daban prisa. Mientras iban caminando, ambos charlaron un poco para que el día se pasara más rápido. Edwin aprovechó para informarle una de las cosas que nunca debía atacar con Energía a una persona.

    —¿Por qué? ¿Qué pasaría? —inquirió curioso.

    —Sus órganos internos explotarían. Harían ¡pum! y moriría al instante porque se llenarían de energía.

    Brad estaba consciente que su poder era muy peligroso mas nunca imaginó que pudiera llegar a esa magnitud. Sin embargo, lo que Rules decía era lógico. Debía tener mucho cuidado.

    —La Energía solo puede repeler Energía, así que, solo alguien que posea ese poder puede rechazar ese mismo poder. Eso sí, si su cuerpo, por ejemplo, como tu eres primerizo y no tiene un buen control, si mi amo o el maestro Amre lo desearan podrían heriste aunque tu tengas el mismo poder. No sabría decirte que tan herido quedarías pues afortunadamente no conozco ningún caso.

    —Entonces —Recapacitó el joven—, ¿conoces a alguien que si haya matado con Energía a una persona normal?

    Edwin cerró los ojos al decir:

    —Desafortunadamente sí. Por eso debes ser muy prudente con ésta.

    —Por cierto, quería preguntarte algo, ¿quién eres exactamente?

    —¿Y por qué esa pregunta?

    —Como explicarlo, me das esa sensación de que no eres alguien… ¿normal?

    Edwin lo miró de reojo y los entrecerró. Brad era demasiado perspicaz, solo llevaba un día con él y ya sospechaba algo.

    —Digamos que soy alguien que ha venido de muy, muy lejos. No creo que sea el momento para que sepas eso, más adelante te lo diré todo. Lo prometo, una vez que nos reunamos con mi amo, te contaré todo a detalle.

    Brad se dio cuenta que el mayor no quería hablar de eso, así que intentó cambiar de tema.

    —¿Cómo es el maestro Amre? —inquirió el joven.

    —Ya lo conocerás cuando lo veas. Pero actualmente es la persona más fuerte que conozco, por eso es la única persona que puede entrenarte bien, además es muy inteligente. Mi amo también desea conocerlo —Aquello tomó por sorpresa a Brad—. Aunque, a pesar de todo, Amre no ha aceptado a nadie como pupilo.

    —Espero que me acepte a mi.

    —Yo también —sinceró el mayor—. Eso espero. Serías su primer alumno.

    —Wow, el maestro debe ser alguien muy difícil de complacer —comenzó a sentir nervios de no llegar a ser a la altura de lo que él esperaba.

    No sabía nada del Señor Stan, pero si a él no lo había aceptado como pupilo era porque, o Amre era un cascarrabias que no aceptaba a nadie, o porque nadie llenaba sus expectativas para ser su pupilo. Se imaginó al maestro como un hombre mayor con larga barba y con cara de pocos amigos y quizá su rostro adornado de una que otra cicatriz que demostraba las sinfines de peleas que tuvo a lo largo de su vida. Ante la imagen mental, sintió un escalofrío recorrerlo.

    La tarde transcurrió y dentro de un par de horas iba a anochecer. Como habían caminado todo el día, Irik ya comenzaba a resentir aquella caminata. Solo habían descansado cuando comió un poco, pero ni siquiera descansó una hora pues cuando se hubo terminado el bocado, Edwin se había levantado y comenzó a caminar. Las piernas de Brad ya empezaban a temblarle.

    —¿No vamos a descansar?

    —Claro —dijo Edwin que estaba cinco pasos mas adelante que Brad. Este último ya estaba reduciendo la velocidad—, una vez que anochezca completamente. Cada metro cuenta y es importante que lleguemos a la ciudad lo más rápido posible.

    —Si es tan importante como dices, nos hubiéramos ido en caballo —habló en voz baja el joven con toda la intención de ser escuchado por el mayor.

    —Si que eres un joven muy jocoso, Brad —Fue lo único que pudo decir el mayor.

    Cuando el cielo oscureció y era imposible continuar caminando por la falta de luz, se dispusieron a descansar. Como la noche se puso fría, buscaron madera para encender una fogata. Los dos se sentaron en el suelo para recibir gustosamente el calor que generaba el fuego. Edwin notó a Brad un poco pensativo y le preguntó si le sucedía algo.

    —No estoy seguro si se deba al cansancio o sean exageraciones mías, pero estás últimas horas he sentido que alguien nos ha estado siguiendo.

    Ya había sentido esa misma sensación el día anterior.

    —¿Alguien nos está siguiendo?

    Edwin miró a los lados. A la vista todo era sombras y había una aparente tranquilidad. Lo único que sentía era el helado frío que cubría a noche. Aunque estaba consiente que no debía ignorar las palabras de Brad, y mucho menos porque sabía que él podía percibirlos, ¡claro! Si se trataban de los que tenía en mente. Volvió su vista al fuego y preguntó.

    —Si has tenido esa sensación, debemos tener mucho cuidado. Tal vez alguien con muy malas intenciones nos está siguiendo. O tal vez seas simples ladrones, suelen asechar a su presa y esperan a que se queden dormidos para robarles —En verdad esperaba que fueran eso último—. ¿Qué tal ahora? ¿Sigues sintiendo esa presencia? No debemos ignorar eso.

    —No, no siento nada ahora —Tomó una barita del suelo, la rompió por la mitad—. ¿Cuál es exactamente la misión que debo hacer?

    —Recolectar. Debes recolectar a los White.

    —Recolectar ¿qué? Nunca había escuchado hablar de eso. ¿Es una especie de comida? ¿Son artefactos mágicos o algo similar?

    —No son nada de eso. ¿Eso en que ayudaría a la humanidad?

    —No lo sé, dímelo tú. ¿Qué son esas cosas? ¿Reunirlas ayudará a salvar a la humanidad? ¿Si se reúnen todas se podrá pedir un deseo?

    —Brad… enserio, ¿de dónde sacas esas ideas?

    —No comprendo a lo que te refrieres. ¿Qué son exactamente? —preguntó con total seriedad mientras observa como una de las ramitas se chamuscaba con el fuego.

    —Te lo diría con más detalle, sin embargo, soy la persona menos indicada para ello. Es mejor que el maestro Amre te lo explique. Lo haría mejor que yo, de eso te aseguro.

    —Mmmm —No estaba del todo de acuerdo, aunque al final dijo—: Está bien —Ahora más que nunca estaba ansioso de ver al maestro y que le diera detalles de su misión y de todo en general.

    Poco después se produjo un silencio. Brad bostezó, estaba cansado y deseaba dormir ya. Miró el duro suelo. Nunca había dormido fuera de su cama, así que esperaba poder pegar los ojos. Estaba a punto de acostarse cuando de la nada volvió a sentir aquel sentimiento de que alguien estaba a su alrededor, aquella presencia estaba muy cerca y luego un fuerte viento sopló, levantando tierra y polvo, provocando que los dos aventureros se protegieran los ojos. Y tal fue la fuerza del aire que apagó el fuego de la fogata y ante eso, una sombra salió de entre las penumbras de los árboles y con una velocidad sobre-humana se acercó a Edwin por detrás.

    —¡Cuidado, Ed…! —advirtió.

    Edwin se puso de pie al momento que se quitó su abrigo y utilizándolo como un escudo tapándole la vista al atacante. Brad, impresionado, ante la reacción del mayor. El atacante soltó un cuchillo cuando Edwin le proporcionó un golpe y este rodó en el suelo exclamando ruidos extraños. Entonces, rápidamente Rules da la vuelta hacia donde estaba Brad y golpea a otro sujeto que iba a atacarlo. Brad se gira anonadado.

    —No te quedes dormido, Brad —gritó Edwin con la pierna levantada—. Ellos han venido a atacarnos.

    —¿Ellos? —inquirió volviendo la vista al sujeto que lo iba a tacar y no evitó abrir la boca al percatarse del físico de ellos. Tenían el aspecto de una persona pero su piel era color grisácea y parecía que su piel estaba cayéndose en pedazos, sus ojos inyectados de sangre emitían intimidación. Brad sintió repulsión ante ellos.

    —¿Qué cosa son ellos? ¿Son humanos? —preguntó al ver como el primero se retorcía en el suelo como si fuera una lombriz. Y el segundo intentaba ponerse de pie pero batallaba en hacer tan fácil cosa.

    Edwin se acercó a toda velocidad y pateó a uno de ellos que iba a atacar a Brad.

    —No lo son —respondió—. Pero por ahora, es mejor que no te distraigas, Brad.

    Ante la advertencia, el joven observó a su alrededor y se dio cuenta que tenían a tres enemigos. Comenzó a ponerse nervioso ante el hecho de que debía pelear contra ellos. Entonces los tres sujetos, con sus movimientos torpes, se fueron contra ellos y Edwin se defendió. Brad quedó impresionado ante la fluidez en que el mayor se movía, demostrando lo bueno que era en la lucha. Nunca se imaginó que se pudiera mover de esa forma.

    Dejando a un lado su embobamiento, trató de centrarse en ayudarlo y pelear él. Dio una patada a uno de ellos en pleno rostro, aquel solo se tambaleó pero no pareció hacerle ningún efecto. Volvió a golpearlo teniendo el mismo resultado. No parecía que los golpes tuvieran algún efecto como si estos fueran inmunes a ellos. Ante cada golpe no paraban de moverse como gelatinas o pudin sin sentir nada pues ni siquiera expresaban muecas de dolor ni nada similar.

    Con la respiración entre cortada, Brad levantó la vista para sorprenderse de lo que sus ojos vieron. Retrocedió.

    —Edwin —dijo en tono preocupado.

    —¿Qué sucede? —preguntó el mayor al momento que le proporcionaba un rodillazo a un atacante.

    —Me parece que estamos rodeados —terminó Brad.

    —Ya lo he notado —mencionó, serio, al ver con claridad como diez de esos mutantes se acercaban en circulo, cerrándoles el paso. Edwin quedó pegado a la espalda de Brad. Tragó saliva con dificultad. Miró de reojo a Brad, su real preocupación era él Sabía que la verdadera meta de aquellos seres era Irik.

    —Brad… —lo llamó y al tener su atención, continuó—, creo que debes saber algo muy importante.

    El joven no comprendió en su totalidad y solo pudo pronunciar un “¿Eh?”

    —Ellos están detrás de ti. Te quieren muerto —sentenció.

    —¿Qué? —No pudo con su sorpresa, aquellas palabras lo tomaron muy desapercibido—. ¿Y por qué de mí? Yo ni los conozco, ni me he metido con ninguna de estas persona… dime, ¿qué debo hacer? ¿Qué hacemos para salir de esta? —preguntó, buscando cualquier respuesta aunque continuaba confundido.

    —Eso lo sé, Brad —Intentó calmarlo sin dejar de prestar atención a sus enemigos—. Lo he estado meditando y solo se me ha ocurrido una cosa por hacer.

    —Lo qué sea, suéltalo ya, Edwin —dijo asustado—, dímelo, ¿cuál es el plan?

    —Corre.

    —¿Eh?

    —¡Corre por tu vida, Brad! —alzó la voz como si fuera un grito de guerra y se fue contra ellos para distraerlos—. Adentrate al bosque, huye y sigue hacia Gram —decía mientras continuaba luchando—. Debes encontrarte con mi señor. Tú debes salvarte. Tú eres la pieza importante en esta historia.

    —¡Estás loco! No te abandonaré —dijo Brad, demostrando su determinación y golpeado a unos cuentos de ellos—. Es verdad, te conozco apenas un día, pero me has caído muy bien, ¿cómo crees que te abandonaré?

    Los enemigos torpemente apresuraron su paso e hirieron a Brad en el brazo, aunque no fue una herida grave.

    —No te preocupes por mí, yo soy irrelevante. Mi comisión original era encontrare, ahora que… —Esquivó un ataque—… que te he encontrado, Brad, debo protegerte porque el futuro de la humanidad está en ti y en tu Energía, no debes morir a penas comenzando tu aventura. Además… —Miró a Brad y luego sonrió—… ¿crees que soy tan débil para perder contra estas gelatinas andantes?

    Brad asintió al comprender la valentía de Edwin Rules y su determinación. Era un hombre fuerte y confiaba en que él podría con ellos. Y con una lágrima en su ojo, se hizo paso entre los enemigos y corrió, corrió alejándose cada vez más y más de su apreciado compañero. Juró en su joven corazón que por nada en el mundo defraudaría a la persona que cobardemente dejó atrás. Llegaría sano y salvo a la ciudad Gram y se encontraría con el señor Stan y de esa forma se convertiría en un gran maestro de la Energía siempre teniendo en mente y corazón, a ese gran hombre que le salvó la vida.

    Y todo aquello lo pensó mientras continuaba corriendo, sin detener su paso, entre el follaje en medio de las sombras que generaban las copas de los árboles, solo siendo guiado por la luz de la luna. En una de esas, se detuvo drásticamente, miró a su alrededor asustado, se dio cuenta que no sabía dónde se encontraba. Se había perdido.

    —¡Diantres! —exclamó con irritación, dejándose caer de rodillas con gran fuerza. Alzó la vista hacia arriba para que el mismo firmamento le escuchara decir—: Te he defraudado, Edwin.

    Se levantó con rapidez al escuchar un ruido. Prestó atención. Su corazón se aceleró al volver a escuchar otro ruido, esta vez adivinó de que se trataba, era el desliz de algo entre las ramas y hojas que adornaban el suelo. Desvió la vista hacia cierto lugar, aquella cosa saldría por algún lado de los puntos cardinales y entonces…

    —No. —susurró al momento en que ubicaba su vista a las copas de los árboles.

    Brad se lanzó al suelo en modo de defensa cuando aquella criatura saltó desde arriba. Si no fuera porque lo sintió en el último momento, el enemigo lo hubiera atrapado. Se puso de pie entre quejidos de dolor y con grandes ojos observó como el individuo, aunque cayó desde muy alto, se levantaba como si nada. Se fue contra él. Brad no pudo correr, sus torpes piernas no le ayudaron y fue alcanzado por el enemigo, derribándolo al suelo. Lo primero que noto, estando debajo de aquel sujeto fue que, de su cuerpo emanaban un putrefacto olor, que revolvió su estómago. Lo segundo fue que a pesar del físico, aquel tenía una mucha fuerza, Brad intentó quitárselo de encima mas no pudo.

    Intentó quitárselo usando Energía, esperando que fusionara. Para su sorpresa no pudo generarla. Se puso todavía más nervioso. Debía tranquilizarse pero no podía cuando de la garganta del enemigo provenía ruidos, quitando la peste.

    “No puedo...” pensó. Sus brazos comenzaban a debilitarse. “Edwin… yo….” ¡No! Era demasiado pronto para darse por vencido. Las enseñanzas que su padre le dio cuando niño debía de salvarlas precisamente en esos instantes. Con fuerzas de flaqueza Brad lo levantó, alejándolo un poco de su cuerpo, colocó sus pies debajo del estómago del grotesco ser y lo empujó, arrojándolo a un lado, viendo esa como una oportunidad, se levantó y continuó corriendo.

    Corrió hasta atravesar un grupo de arbustos y al llegar al otro lado se detuvo de repente al notar que ya no había más camino, había llegado a un precipicio. Exhaló aire, por poco caía. Se asomó para darse cuenta de lo profundo que era. Dio media vuelta con la intención de buscar otro camino, pero antes de volver, de los arbustos que lo guiaron hasta ahí salió aquel endemoniado monstruo. Brad retrocedió, fugazmente volvió su vista hacia atrás. Ahora estaba acorralado. Eso le pasaba por ser un cobarde.

    Frunció el ceño tras recordar las palabras de su padre: “Un Irik siempre debe dar la cara, nunca huye sin antes luchar.” La sangre Irik estaba en su cuerpo, esta vez no huiría con el rabo entre las patas, se enfrentaría al enemigo. Solo de esa forma podría salir de esa. Concentró un poco de Energía en sus puños, tragó saliva al no poder hacerlo.

    Esquivó el primer ataque mientras intentaba concentrar su poder en los puños.

    —Ah, ¿por qué no puedo? —musitó desconcertado. El día anterior pudo usarla, ¿por qué no podía ahora?

    El atacante se fue contra él, Brad gritó al tiempo en que le daba un golpe en pleno rostro. Este se movió hacía atrás ante el fuerte impacto del golpe, por su parte, Brad movió la mano de arriba a abajo con frenesí mientras dibujaba muecas de dolor; ese golpe le había dolido más a él que al enemigo. Poco después, miró al atacante y abrió la boca con sorpresa al ver su mandíbula completamente destrozada, le colgaba la mitad de ella mientras gruñía; parecían chillidos de lamento.

    Brad no evitó sonreír.

    —¿A-aún quiere más? —se preguntó extrañado al notar de el hombre enderezaba su cabeza para verlo. Esas cosas si que no sentían ninguna clase de dolor. Dudó por un momento si eran siquiera seres de este mundo.

    La pequeña esperanza que emergieron al ver que hirió al enemigo se desvanecieron cuando vio en primera fila como esa criatura se tomaba la mandíbula fracturada y la acomodaba sin más en su sitio y ésta sanó milagrosamente.

    —¿Es-estás bromeando, verdad? —Estaba completamente anonadado. No cabía duda, a quien tenía a su frente no era una persona normal y pensar en eso solo hizo que su piel se erizara.

    Para poder salir de esa vivo, no tenía más opción que huir. Ahora comprendió las palabras de Edwin; sabía que no podría derrotarlos por eso se iba a quedar atrás para retenerlos, sin embargo, había otro que lo estaba siguiendo. Debía refugiarse en Gram, quizá el señor Stan podría derrotarlos.Para ello tackleó al enemigo y lo tiró al suelo, vio aquello como la oportunidad de correr pero el enemigo alcanzó a tomarlo del pie y también lo arrojó al suelo para arrojarlo hacia el precipicio, afortunadamente el impulso un fue tanto y se detuvo por escasos centímetros.

    El joven se pudo de pie y miró a los ojos al atacante.

    —Te-te-te ma-ta-taré —habló con voz robotizada y con un profundo tono ronco. Al escucharlo decir esas palabras a Brad le dio escalofríos. Aquellas criaturas eran un ser sobrenatural, quizá vampiros, hombres lobos, monstruos de Frankenstein, demonios salidos del inframundo o de esa índole.

    Debía huir de ahí rápido.

    Intentó volver a hacer el mismo movimiento, pero no fusionó por segunda vez. Algo notó Brad, el enemigo empezaba a moverse un poco más rápido de lo que antes se movía, eso solo hizo que se preocupara más. A donde el se movía, el enemigo lo seguía como si se tratara de un espejo, Brad se vio en la obligación de retroceder cuando él dio un paso adelante, volvió a hacerlo. Entonces recordó el acantilado. Se dio cuenta del plan.

    —Hay que ser personas razonables —comenzó a decir mientras retrocedía lentamente—. Debemos llegar a acuerdo mutuo. A mí nunca me ha gustado la violencia, por ende, no me llevo muy bien con las peleas. ¿Qué te parece si lo dejamos por esta noche y veos nuestras diferencias por la mañana? —Sonrió, después suspiró desganado—. ¿No? Lo sospechaba.

    Cuando a Brad le faltaba menos de un metro para llegar a la orilla, el enemigo le lanzó algunos golpes que aun Brad puso esquivar y regresarle alguno que otro No quería morir. No de esa forma y comenzando su aventura y cobardemente. Le lanzó un golpe en pleno estómago y cuando tocó al monstruo, Brad sintió como de su brazo salía Energía. El perseguidor retrocedió y por fin, el joven, pudo verlo dibujar muecas de dolor en su rostro.

    De la boca del enemigo brotó sangre e Irik quedo perplejo al ver un agujero donde debía estar el estomago de él y, de éste como salía humo. El aire se impregnó de un olor a carne quemada. Aquella persona se tambaleó, no podía mantenerse en pie. Brad se miró la mano, estaba ilesa y no le dolía como aquel puñetazo que le dio en la mandíbula. La Energía quemó su piel como si se tratara de ácido.

    Al notar la cara desfigurada de su contrincante, Brad cerró sus manos en puño y se pudo en guardia. Ya había encontrado el punto débil de ellos. Esta vez no huiría porque ya sabía como derrotarlos.


    Fin del capítulo 2
     
    Última edición: 7 Octubre 2018
    • Me gusta Me gusta x 2
  7.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
    Miembro desde:
    10 Diciembre 2010
    Mensajes:
    2,150
    Pluma de
    Escritora
    Bien, noté las mismas faltitas de ortografía, pero fue en una cantidad menor a la anterior, lo que es bueno y también pude darme cuenta que se te fue el dedo en un par de palabras, por ejemplo: pusiste cuanta, supongo que es cuenta; escribiste alusión, tal vez era ilusión XD

    En general, la redacción mejoró, te felicito.

    Ahora, pasando a la historia, se me hizo corto el capítulo de lo interesante que estuvo. Esa pelea con esas criaturas extrañas fue genial y Brad sí que se vio en apuros, sin embargo, en el último instante, cuando creí que ese ser lo atacaría arrojándolo al barranco, resulta que el poder de Brad vino en su ayuda. Tal vez deba verse sometido a gran presión para que su poder se manifieste... aunque más bien por lo visto, necesita de mucha práctica, pues eso piensa él.

    ¿Quiénes son esas criaturas? ¿De dónde han venido? ¿Por qué buscan a Brad? ¿Qué quieren de él? Y, haciendo eco a la pregunta del joven: ¿quines son los White? ¿O qué cosa son los White?

    Estaré atenta al que sigue.
    Abrazos.
     
  8.  
    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

    Libra
    Miembro desde:
    4 Mayo 2010
    Mensajes:
    1,249
    Pluma de
    Escritora
    Jajaja, ¿zombies? ¿Demonios? ¿Licántropos? ¿Vampiros? XD ¿De verdad? Jajaja, esta historia tiene de todo lo que implique fantasía/ciencia ficción, jajaja. No puedo creerlo, Dirty, estás mezclando muchas cosas que ni en sueños imaginé, pero vaya, ¿de qué me sorprendo si se trata de ti? :p Hm, concuenrdo con Marina; el capítulo pareció realmente pequeño al hallarme sumergida de lleno en la pelea. Sabes que me me encanta la violencia... que diga acción XD. Ps, estoy preocupada por Edwin. Se nota que él, muy por el contrario de Brad, tiene experiencia en las luchas, pero no dejo de inquietarme. Ha quedado solo, rodeado de ¿cuántos eran? ¿Diez? ¿Podrá con todos? ¿Lo morderán y lo infectarán? A todo esto, ¿por qué es que son así? ¿Qué clase de infección o malefisio o lo que sea les ha caído encima? ¿Otro expermiento? ¿De los mismos humanos o de los extraterrestres XD? ¿Y se contagía quienquiera que sea mordido? ¿Eso incluye a los que tienen la Enregía? Porque sí es así, ¿te imaginas la bestia que saldría de una combinación infección-zombie con súper poderes? :O Para declarar el fin del mundo. Ok, quizás estoy imaginando demasiadas cosas fuera del tema. Eso sí, ¿para qué exactamente buscan a Brad? ¿De lleno para matarlo y evitar que recolete a los White, o hay un propósito más oculto? Y claro, la del millón, ¿qué son o quiénes son los White? Hm, mis dudas permanecen y no es agradable ¬¬

    Espero ansiosa la próxima actualización. Por cierto, me gustó el toque que le diste a Brad de estar semi-consciente de que está en una historia y que él es esl supusto héroe y digo supuesto porque hasta que no me demustre lo contrario, hm, hm. En fin, deseo saber cómo se librara de su atacante; si realmente consigue invocar su Energía de nuevo o si no y otro termina por salvarlo XD Sin más me despido. Te me cuidas.

    Hasta otra.
     
  9. Threadmarks: Capítulo 3.- Bienvenido a Gram
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,893
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Una misión; Un futuro mejor [Parte 1]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    23
     
    Palabras:
    3642
    Vengo a dejar la proxima actualización. Gracias por sus comentarios @Marina y @Borealis Spiral


    Capítulo 3
    Bienvenido a Gram

    Aquella confianza que se había formado en Brad Irik, para su desgracia, le duró muy poco al ver que ante el segundo golpe, no volvió herir al individuo. No pudo siquiera asestarle otro golpe igual. Por el contrario, si pudo notar que una vez recuperado se movía con una mejor agilidad a tal punto en que lo arrinconó y lo abrazó empujándolo con la intención de arrastrarlo y arrojarlo hacia abajo. Brad, nervioso, intentó zafarse del fuerte agarre de su enemigo moviéndose con frenesí pero no dio resultado. Comenzó a sentir la falta de oxigeno. No respiraba. Sin duda moriría con la caída. Estaba en su merced.

    El individuo lo impulsó estando a escasos centímetros de la orilla, no obstante, cuando Brad sintió el vacío, tomó de la sucia y descompuesta camisa que su enemigo llevaba puesta para empujarlo, sucediendo que él utilizara a su enemigo para impulsarse y así no caer, se aferró a un conjunto de raíces de árboles que se asomaban por el borde. Brad suspiró, había visto pasar toda su corta vida ante sus ojos. Además, alcanzó a apoyar la punta de su pie derecho en un hueco de la pared rocosa. Esa maniobra le permitió tener más agarre a las raíces que sentía resbalaba de sus manos.

    “Por poco” pensó para luego darse cuenta que tenía un peso muerto en una de sus piernas al sentirla muy pesada. El joven bajó la mirada para darse cuenta que el enemigo se había agarrado de lo que puso para no caer, para su desgracia, había sido de su pierna izquierda. Intentó subir, pero era en vano, el enemigo halaba para que Irik se soltara y así cayeran los dos.

    “Que persistencia” se dijo intentando mover la pierna en un vano intento de que el individuo se soltara. Al ver que eso no funcionaba y que sus fuerzas estaban a punto de traicionarlo y que además sentía a que su pierna estaba a punto de desprenderse de su cuerpo, volvió a moverla esa vez con más fuerza.

    —No-no me sol-ta-re —pronunció—. Ca-e-rás jun-to con-mi-go.

    —Eso ni en broma… —Brad ya no podía aguantar por más tiempo. El sudor en sus manos iba incrementando y eso solo hizo que poco a poco resbalara de la raíz—. ¡Su-el ta-te, es-pec-tro del mal!

    Entonces escuchó un crujido. Las raíces se estaban desprendiendo de la tierra. Se el ocurrió una idea, era arriesgada y si no funcionaba podría morir ahí mismo.

    “Un hombre sin arriesgarse, no es nada.” Aquellas de su padre se le vinieron a la mente. Brad frunció el ceño decidido a arriesgarse y demostrar que era un hombre. Liberó su pierna derecha y con ella golpeó en pleno rostro a su enemigo, ahora ya no tenía un apoyo y solo sus brazos lo mantenían en su lugar. Pateó y pateó hasta que éste se soltó y con un grito de incredulidad cayó al vacío. Pero cuando pensó que todo aquello había terminado, escuchó un crujir aun más fuerte, la raíz de la que se había estado agarrando se quebró.

    —Hay no.

    Creyó que aquella iba a ser su última expresión. Pero ante su desesperación y ganas de vivir, como mero reflejo se aferró a la pared rocosa y por extraño que parezca y se como se escuche, efectivamente, nuestro protagonista pudo sostenerse de la superficie rocosa. Las palmas de sus manos se pegaron, por decirlo de esa manera, a la pared como si se tratara de un gecko o del mismo hombre araña.

    La Energía que emanaban sus manos trabajaron como su fuera alguna clase de imán. Lo malo de eso era que en los pocos segundos concibió un terrible dolor tanto en sus dedos como brazos como si sus músculos se fueran desgarrando por el esfuerzo que ejercía hacer tal maniobra.

    Intentó esforzarse y subir pero el tan solo hacer un pequeño movimiento le dolió las muñecas. Cerró sus ojos ante el dolor. Comenzó a resignarse ante lo que fuera a suceder. Rezó que la caída no fuera tan dolorosa y que muriera al acto. Ya dispuesto a tomar ese destino, se iba a soltar, sin embargo, en el último segundo una mano lo sujetó de la muñeca. Brad, con la vista asombrada y agradecida, observó a su ayudador; miró con ojos cristalinos a Edwin, su salvador.

    El mayor lo subió. Brad se recostó y comenzó a respirar con desenfreno. Las estrellas que pudo ver en el firmamento nunca le habían parecido tan preciosas. Estaba vivo.

    —Brad, sé que estás cansado pero tenemos que irnos, ahora —ordenó el hombre mirando a su alrededor—. Solo los deshabilité para poder ganar tiempo y escapar. Tenemos que correr ahora, antes de que se recuperen.

    El joven se levantó como pudo, Edwin lo ayudó y luego corrieron y continuaron corriendo y se alejaron de aquella zona de peligro. E ignorando lo que le pasó con el individuo que enfrentó Brad, al caer por el acantilado golpeó el suelo con gran estruendo y encontrándose en una posición muy incomoda, con la mayoría de huesos rotos y algunos tantos que sobresalían de la carne, ignorando toda lógica humana, en el transcurso de un par de minutos, se levantó mientras se acomodaba cada hueso en su respectivo lugar.

    Al terminar, alzó la vista para ver la gran altura en la que cayó; era estremecedora para cualquiera, aún así, para aquel Poewo no fue nada. No obstante, lo que en verdad le dolía era el estómago, se tocó con agujero. Ese golpe lleno de Energía le hizo mucho daño, tendría que descansar para poder recuperarse completamente. Nunca pensó que aquel joven pudiera hacerle daño, creyó que podría con él, lo había subestimado. Su prioridad era matar a todos los que poseían Energía, mas ante lo vivido, se dio cuenta que el mejor plan era encontrar y atrapar a los White, sus verdaderos enemigos.

    Decidido, se adentró a las sombras del bosque para dejarle su reporte a él: debían cambiar su cometido.

    Por el contrario, Rules e Irik continuaban corriendo y continuaron corriendo hasta que Brad ya no pudo consigo mismo y se detuvo para tomar aliento. Se sentó en el frío y duro suelo. Estaba bañado en sudor. Se secó lo que pudo con su camisa.

    —Mi ropa —miró hacia atrás—. Allá se quedó todo.

    —Eso es lo de menos, cuando lleguemos a Gram compraremos más. ¿Estás bien? —preguntó al final.

    Brad intentó ponerse de pie pero no pudo. Negó con la cabeza mientras se masajeaba las muñecas y luego las piernas, todavía le dolían. Ahora que meditaba, la hazaña que había logrado de pegarse a la pared le pareció increíble y sobrenatural. De nuevo la Energía lo había salvado. Ahora más que nunca deseaba poder controlar esa fuente de poder mejor.

    —Edwin, dime, ¿qué o quienes eran esos tipos? —preguntó alzando la cabeza para ver al mayor—. Ahora no me cabe duda que no son humanos y no solo su aspecto repugnante, lo comprobé cuando… —guardó silencio por unos segundos y luego continuó con alteración—: ¡Ese monstruo se acomodó la quijada rota como si nada y ninguno de mis golpes parecía funcionar con él…!

    —Eran Zombis —respondió con seriedad.

    El joven lo miró sin comprender a lo que se refería. ¿Qué era un Zombi?

    —Eran muertos vivientes.

    —¿Qué? Haber, ¿son muertos o son vivos? —preguntó todavía más confuso.

    Edwin suspiró. Era el momento de contarle un poco de ellos.

    —Se tratan de un raza extraterrestre llamada Poewos. Es una larga historia, Brad —Edwin tomó asiento a un lado de él—. Tienen similitudes semejantes a los humanos, dejando de lado su peste, su piel gris y esos terroríficos ojos rojos.

    —Son Zombis —repitió la palabra entre tosidos y enseguida habló con seriedad—. Esos no son sus cuerpos reales. Los Poewo no tienen una figura estable, mas tienen la facultad de apoderarse de cuerpos que alguna vez tuvieron vida o conciencia; un ser vivo. En pocas palabras, no pueden controlar cuerpos inanimados. Aunque no pueden poseer un cuerpo que este vivo o dentro de ellos todavía tenga fuerza vital, por ello, solo pueden entrar cuando el ser vivo muere.

    —Ahora entiendo porque los llamaste muertos-vivientes, o Zombis —meditó, ahora comprendía por que ese color de piel y ese olor repulsivo. Al saber la verdad le entró un fuerte escalofrío. Todo ese tiempo estuvo peleando con un cadáver—. Por cierto, ¿qué sucederá ahora? ¿Está bien que nos quedemos aquí? Puede que en cualquier momento vengan.

    —Probablemente, pero hay que descansar —propuso Edwin al ver el rostro cansado del joven—. Lo que noté es que ellos todavía no controlan bien el cuerpo, por lo que son lentos y torpes, ya nos habían estado persiguiendo desde que salimos de tu casa. Nos dieron alcance cuando nos detuvimos a descansar —Edwin miró dirección donde pelearon con ellos—. Es posible que tengamos un par de horas para que descanses. Ya haré de guardia.

    —Está bien. Despiértame en un par de horas para hacer de guardia yo.

    —No te preocupes, tú descansa hasta que amanezca.

    —¿No piensas descansar? —inquirió, sorprendido.

    —Yo estaré bien —dijo—. No te preocupes por mí.

    Brad hizo lo indicado aunque no se sentía conforme. Se acomodó en el suelo e intentó dormir.

    —Edwin —lo llamó al no poder conciliar el sueño—, la misión de la que me hablaste se lía con esos seres, ¿verdad? Entonces va más allá de capturar algo.

    —Efectivamente. Los Poewo vinieron desde el futuro para poder que captures a los White, que son las únicas cosas que pueden detenerlos.

    —Hay una cosa que me preocupa mucho —Había algo que le preocupaba más que saber que tendría que enfrentarse con ellos y capturar Whites—. Comentaste que todavía no dominaban bien el cuerpo y el Zombi al que ataqué, también se movía con torpeza, pero con los minutos comenzaba a mejor su velocidad y habilidad, hasta habló. Creo que en poco tiempo parecerán humanos comunes y corrientes; podrás ocultarse entre los demás civiles.

    —Sí, me temo que eso ocurrirá —comentó como un susurró que el viento se llevó. Eso lo tenía muy preocupado.

    —Ya quiero aprender a dominar mi Energía. El golpe que le dí en el estómago lleno de Energía fue lo único que no sanó.

    Brad estaba emocionado y a la vez asustado. Pelear con ellos cuerpo a cuerpo sería una lucha ardua y no se imaginaba lo peligrosos que serían cuando ellos pudieran controlar al cien por ciento los cuerpos que tenían y pensando en aquello se quedó dormido. En aquellas horas de descanso no tuvieron ningún problema con los Poewo.

    La brisa matutina fue lo que despertó a Brad. Estornudó un par de veces y luego se puso de pie, vio a Edwin sentado, despierto, había vigilado toda la noche. Se dieron los buenos días y sin perder más tiempo, emprendieron su viaje.

    —Tenemos que llegar lo antes a Gram —comentó Edwin comenzando a caminar—. Me arrepiento de no habernos ido en caballo—. ¿Dormiste bien?

    —No como lo esperaría. Me duelen los hombros y la espalda. Pero repuse la energía suficiente para continuar.

    —Que bueno es escucharte decir aquello. Me alegra saber que a pesar de lo ocurrido anoche, tengas ese espíritu de no rendirse. Es la actitud que todo héroe debe tener.

    —Tengo otra duda, ¿por qué yo? ¿Por qué viniste a mí a pedir ayuda en vez de ayuda al maestro Amre? Pienso que él sería mejor en combatir a esos zombis y en capturar a los White.

    Edwin se rascó la cabeza un tanto incomodo ante la pregunta del castaño. Meditó un poco en cómo responder a su duda.

    —Amre es una persona muy ocupada y está trabajando, a su manera. Amre tiene sus razones para actuar de esa forma y no soy la personas más indicada para revelarte información confidencial.

    Brad comprendió que solo Amre podría contarle esas cosas, es más, tal vez Edwin desconocía lo que Amre hacía y pensaba. Las horas transcurrieron al igual que los kilómetros de viaje y por fin ambos viajeros arribaron a la ciudad Gram. Los viajeros llegaron a la plaza, que era le lugar más frecuente para quedarse a ver allí.

    —Espera en este sitio, Brad —pidió el mayor—, iré por mi señor.

    Brad simplemente asintió al momento que observaba la espalda de Edwin perderse en la lejanía y poco después empezó a ver a su alrededor. Era una ciudad muy bonita, y aunque no era una de las principales si tenía fama de ser una ciudad de trueques. Sin embargo, se contaba lo peligrosa que se había vuelto. Antes era tranquila y se podía salir a caminar por altas horas de la noche, pero la delincuencia aumentó después de la guerra. Ante el transcurrir de los minutos los nervios de él se revolvían en su estómago. No podía dejar de pensar en como sería el señor Stan. A juzgar por el servidor quien portaba semejantes prendas y porte, qué sería de su señor. ¿Qué sucedería si Stan era una persona de la alta sociedad? Se echó una mirada para ver los trapos que usaba de ropa. ¿Cómo deberías hablar con él; por “usted” o lo tutearía? ¿Qué edad tenía? Se le olvidó preguntarle su edad. ¿Y sí era mayor? ¿Por cuantos le ganaría? Comenzó a preocuparse.

    El grito despavorido de una mujer lo despertó de sus pensamientos. Al girarse se dio cuenta que un maleante hurtó la bolsa de una mujer. Brad siendo testigo de semejante falta, se vio en la obligación de detenerlo y sin pensárselo dos veces corrió detrás del ladrón. Primero trató de llamar su atención para pedirle de la manera más amable que le devolviera a la señora lo que robó, mas fue en vano porque qué ladrón dejaría lo que se llevó.

    Cuando aquel hombre aumentó la velocidad fue que Brad se dio cuenta que iba a ser en vano intentar hablar con él, así que apresuró el paso, lo que haría ahora sería darle alcance y tumbarlo, sin embargo, todavía no se recuperaba de lo de anoche así que el ladrón se le adelantó y lo perdió de vista cuando éste giró en una esquina. Brad, sin rendirse aún, dio vuelta en la misma esquina y al hacerlo se llevó con la sorpresa de ver como el ladrón caía al piso. Un pueblerino lo había detenido.

    Aquella persona era un joven de unos veintidós años de edad. De un metro y ochenta de altura. Cabello cenizo y dueño de una mirada penetrante color cielo. Este joven se inclinó y agarró al ladrón del cuello de su camisa y lo obligó a ponerse de pie. Al ladrón se le vio asustado.

    —Cómo te atreves a hacer esto en mi terreno, vil rufián —Zarandeó al sujeto esperando una respuesta.

    —Oye, espera —dijo Irik al no estar de acuerdo con el trato que recibía el hurtador. Era cierto que cometió una fechoría pero creía que no debía ser tratado de esa forma.

    Las personas más curiosas de alrededor se detuvieron para ver lo que sucedía y empezaron a murmurar algo.

    —¿No sabes qué es este tipo? —preguntó seriedad a Brad y enseguida volvió a dirigir su mirada a la persona que tenía en sus manos—. Y tú rufián verás como…

    —No creo que debas tratarlo de esa forma. Solo entrégalo a los oficiales, ellos sabrán que hacer. Sé que es un ladrón, pero no creo que debas tomar tu propia justicia.

    Todas la miradas observaron al castaño mientras que el rubio volvía su vista hacia el castaño, lo miró con irritación. ¿Quién era ese forastero y cómo se atrevía a decirle lo que debía hacer o no? Para demostrarle que no le haría caso, levantó el puño para golpear al hombre.

    —¡Tú no eres nadie para hacerle eso! —gritó Brad sin prensarlo y para cuando se dio cuenta de lo que había dicho, se tapó la boca pero había dicho más que suficiente, se había ganado una mirada llena de ira del parte del rubio.

    Por el contrario, el ladrón asintió demostrando que estaba de acuerdo con el castaño y era mejor estar entre las rejas que ser golpeado por él…

    —¡Oye, tú! —alzó la voz el rubio mientras lo zarandeaba—, no tienes derecho a opinar, y tú —miró a Brad—, ¿qué fue lo que dijiste? ¿Qué quieres pelear?

    Brad retrocedió un paso mientras admitía avergonzado:

    —Yo nunca dije eso y no me gustan las peleas.

    —Si no te gustan, ¿por qué irrumpes en una?

    —Por eso, porque no me gustan —obvió la respuesta, enojando todavía más al joven.

    —Muchacho, ¿es qué tú no sabes quién soy yo? —preguntó en tono orgulloso. Brad negó, acababa de llegar a ese lugar, no conocía a nadie. Por el contrario, el rubio continuó con tono jubiloso—: Yo soy el famoso Atur el Castigador; castigo a todo aquel que lo merezca. Se nota que eres de otra ciudad, pues Bienvenido seas a Gram, a mi territorio.

    Con aquello, Irik se dio cuenta que quién mandaba en ese lugar era el joven. Debió suponerlo cuando observó el rostro lleno de pavor del ladrón al toparse con él. Tal vez sus planes era no toparse con el Castigador. Y una vez dicho eso, Atur soltó al timador, cerró su puño para darle un golpe a Brad, pero Brad alcanzó a esquivarlo y quien recibió un golpe en pleno abdomen fue el Castigador cuando Brad se defendió proporcionándole un puñetazo en pleno estómago. Actuó por instinto al sentirse amenazado. Su intención nunca fue la de golpearlo y mucho menos al decirle que no le gustaba las peleas.

    Sin embargo, su expresión de sorpresa incrementó todavía más al percibir que aquel golpe lo había dado con un poco de Energía. Sus ojos llenos de miedo e incredulidad se agrandaron al ver como el rubios caía al suelo, inconsciente. Y aquel pánico aumentó más al escuchar el murmullo de los espectadores decir que no podían creer que alguien hubiera tocado al Castigador. Brad estaba preocupado por otra cosa.


    ***​


    En una de las calles principales de Gram, Edwin caminaba siendo acompañado de un hombre de unos treinta años de edad. Ambos se dirigían a paso calmado hacia donde crecía que permanecía Brad.

    —Me alegra saber que por fin diste con el hijo de Roth Irik —comentó el señor—. ¿Me recuerdas su nombre?

    —Él se llama Brad. Estoy ansioso de que lo conozca, sé que le agradará. Es un joven muy entusiasta. Te caerá muy bien.

    —Pues ya quiero verlo. Y por favor, Edwin, deja de llamarme por “usted”.

    —Ah, pido disculpas, es una costumbre que he adquirido. Sobre Brad, debo decir que, aunque haya aprendido a dominar su Energía en solo un par de días, le falta mucha practica. No obstante, veo demasiado potencial en él y aprenderá muy rápido. Es un chico muy inteligente.

    —Pues las ansias me están matando —Sonrió—, ya quiero conocerlo de una buena vez.


    ***​


    ¡No! No. No. No. No” Brad gritó a sus adentros con total preocupación mientras negaba con la cabeza una y otra vez. No dejaba de ver el cuerpo de quien fue su contrincante. “Yo y mi mala suerte con los extraños. No puedo creer que ésto esté pasando. ¿Qué he hecho?” Volvió a mirar el cuerpo y le entraron ganas de llorar al recordar la advertencia de Edwin.

    Con el corazón en la mano se inclinó un poco hacía el cuerpo ignorando el tumulto de murmullos que las personas al rededor hablaban. Deseó decirles que se cayeran y que se fueran a otro lado pero no pudo decir nada porque su garganta se cerró.

    —Amigo… —susurró como pudo—, ¿t-te encuentras bien?

    A su mente vino la escena de aquel poewo que golpeó. ¿Le ocurriría lo mismo a él? Intentó tocarlo para moverlo mas no hubo reacción. ¿Lo mató? Se irguió con una expresión de gran inquietud en su rostro. ¿Desintegro sus órganos vitales?

    ¡Dios! Por favor, escucha esta oración de este humilde siervo. Por favor, ayúdame con esto.” Cerró los ojos con fuerza, “Que simplemente se haya roto un hueso, quizá dos, pero que todavía esté con vida.”

    —¡Eso fue increíble! —exclamó un niño de entre los espectadores, acercándose al joven de cabellera castaña—. Derribaste al Castigador con facilidad, forastero.

    Brad sonrió nervioso.

    “¿De verdad piensas eso?” se preguntó.

    Aquel pequeño no tenía idea de lo asustado que estaba en ese momento y todo porque no podía controlar bien su poder. Se giró para ver a los demás, ¿no llamarían a un medico? Claro, tal vez pensaban que solo se desmalló, pero no sabían que probablemente aquel joven pasó de ser un castigador a un cadáver.

    —Con tan solo un golpe y ¡pum! Azotó en el suelo —Continuaba el muchacho mientras fingió hacer un golpe—. Desde que llegó, nadie lo había golpeado y se decía era el más fuerte.

    Le aterró la idea de ir a la cárcel. Lamentó su situación, pero debía acudir a las autoridades para decirles lo que hizo. Se volvió a los espectadores e iba a decirles que lo llevaran con los oficiales cuando bajó su vista al escuchar un quejido que provino del rubio quien se ponía de pie. Al ver aquello, no evitó sonreír de felicidad.

    “¡Sí! Sí. Sí. Sí. Sí” se alegró, “Él está vivo. Estoy tan feliz que me dieron ganas de abrazarlo...” Su expresión de alegría se tornó a una sería al notar que los ojos del rubio emanaban rabia. Estaba muy furioso. Brad retrocedió al sentir que al rededor del auto-proclamado Castigador un aura pesada, sofocándolo. El ambiente era más intenso y eso no significaba nada bueno.

    “¿Por qué se levantó?” pensó al verlo completamente parado; estando cara a cara.


    Fin del capítulo 3
     
    Última edición: 7 Octubre 2018
    • Me gusta Me gusta x 2
  10.  
    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

    Libra
    Miembro desde:
    4 Mayo 2010
    Mensajes:
    1,249
    Pluma de
    Escritora
    ¡Por fin tiempo! :)

    Ajá, un capítulo lleno de acción y emoción. Ps, ahora me queda claro lo de las parodias y de verdad, esta historia es medio así, parodia XD. Pobre de Brad, qué susto cuando se iba a caer al precipicio, pero se agarra, aunque con una invitado no deseado en su pierna XDD. Ush, menos mal que se zafó; haciendo semejante estipidez, eh ¬¬ Mira que dejar el apoyo para patearlo. Bueno, situaciones desesperadas medidas desesperadas, ¿no? Lo bueno es que Ed lo ayudó en el momento preciso antes de que se fuera al vacío junto a su adversario. Por cierto, muchas de mis dudas ya han quedado claras. Ahora sé quiénes los atacaron; lo Poewo venidos del futuro o.o (aunque con una manera de presentárseles poco convencional ¿o no? ¡Zombies! XD). Ejem, también sé que quieren a Brad para impedir que reúna a los Whites, que son los que pueden detenerlos de sus planes de conquista futura y también sé que todas las familias tienen esa Energía, pero que sólo poquísimas la desarrollan en un gran nivel; me suena al gen mutante :D Eso sí, la de qué o quiénes son los Whites sigue presente, ¿eh?

    Jajajaja, la parte final me mató. Ay, no sé qué me dio el tipo este, Arturo o Arthur o como se llame que le diste ambos nombres (igual, es el mismo). No sé si me dio gusto que Brad le asestara semejante porrazo, o me dio vergüenza ajena, o lástima, o de a tiro pura risa XD Lo que sí es que me gustó la preocupación de Brad cuando ruega con el corazón en mano que no lo matara, que sólo estuviera inconsciente; luego cuando grita mentalmente lo feliz que está de que siga vivo, jajajaja. Hasta quiere abrazarlo, pero no XD. Y claro, ya no estuvo tan contento cuando vio que el tipo este quería matarlo o por lo menos, como dices, no dejarlo respirar normalmente, jajaja. Inolvidable. Un capítulo bastante divertido, la verdad; me gustó. Hasta ahora mi preferido y eso que se me hacía largo XD.

    Paso a las fallas.
    Los acentos de siempre: abrazó, empujó, soltaré, suél-tate XD, golpeó, observó, miró, pestañeó, noté, concentré, llevó, miró, bajó, proporcionó, evitó, sobó (qué raro verbo XD; es más estético masajeó, pero bueno...), esperó, subestimó.

    También debes trabajar en el uso de los signos de puntuación. Algunas comas te faltan y puede que hasta varios puntos y comas. A veces separas ideas con puntos y seguidos cuando no deberías separarlas.

    El que usas aquí no es el contrario adverbial; aquí usas como el verbo contrariar, es decir, que contradice o disgusta. Quita el acento y listo.

    Orden de ideas, Dirty D: Los signos de puntuación tiene mucho que ver. Creo que la primera frase va junto con la anterior para que se entienda, por lo que no debiste separarla con un punto; eso, y todavía arreglándola un poquito. Algo como "Creyó que eran sus últimas palabras cuando sintió el vacío al no estar apoyándose en nada". Ahora, antes del "trató" pones un punto y queda mejor.

    Apuntó: verbo en pasado. A punto: dispuesto.

    Pronombre posesivo, no personal.

    Lo mismo que arriba; posesivo, no personal, más acento en enfrentó ^u^

    Jajaja, donde debes ponerlos no los pones y donde no, sí XD

    Lo primero ya sabes :p Lo segundo, no creo que los pensamientos sufran; hacen sufrir a Brad, por lo que serían más bien tormentosos.

    Aquí se exige una razón, por lo que es por qué, separado y acentuado.

    Ya, me despido o de aquí no saldré nunca. Nos estamos leyendo. Cuídate.

    Hasta otra.
     
    Última edición: 19 Agosto 2013
  11.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
    Miembro desde:
    10 Diciembre 2010
    Mensajes:
    2,150
    Pluma de
    Escritora
    Amm, bueno, pues ya Borealis te ha señalado algunas de las faltas, por lo que yo me iré directamente a comentarte lo que me pareció la historia XD

    Para comenzar, pensé que Brad pelearía con su energía y que podría derrotar al zombie, pero nada. El sujeto se volvió más rápido que antes y ambos cayeron al vacío y si no es por esa raíz, se mata en la caída. Luego me queda claro quiénes son esos hombres. Los Poewo que vienen del futuro. Afortunadamente Edwin llegó a su rescate. Qué bueno que ninguno vio como ese Poewo se levantaba casi como si nada, acomodándose los huesos rotos aggg, que dolor XD.

    Hahaha, esa interrupción en la pelea fue graciosa. También me causó gracia cómo después de acertarle el golpe de energía al castigador, suplica en silencio no haberlo matado, por fortuna no lo hizo, pero ahora tendrá que enfrentar toda la ira del hombre y las preguntas ahora son: ¿podrá hacerlo cambiar de idea sin llegar a los golpes? Y si llegan a los golpes, ¿podrá derrotarlo? Ojalá lleguen Edwin y el señor joven para que lo salven, hahaha.

    Bueno, espero para ver qué pasa.
    Hasta la otra. Abrazos ;)
     
  12. Threadmarks: Capítulo 4.- Segunda Fase: Entrenar con Stan
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,893
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Una misión; Un futuro mejor [Parte 1]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    23
     
    Palabras:
    2575
    Capítulo 4
    Segunda Fase: Entrenar con Stan

    ¿Quién era aquel forastero? Fue lo primero que se preguntó Atur al estar frente a frente con quien se atrevió a golpearlo. Estaba muy furioso. La sangre le hervía como una hoya caliente de agua. Era cierto que su intención al atacarlo primero no fue pelear, simplemente quería que se asustara y de paso dejarle un ojo morado para que no se interpusiera entre él y aquel mugriento ladrón; odiaba a las personas entrometidas. Sin embargo, lo tomó por sorpresa el hecho de que el castaño esquivara su puño que hizo que se distrajera y recibiera un puñetazo en el estómago.

    No evitó sonreír al recordar las palabras de él. ¿Qué no le gustaba la pelea? !Ja! Sus reflejos delataban lo contrario. Mas lo que lo que lo confundió fue que el golpe que que recibió fue con Energía.No podía dejar a alguien que usara ese poder y sin control estuviera andando en las calles; era peligroso.

    Atur no se hizo esperar y se lanzó contra Brad a puñetazos. Brad esquivó el primero pero el segundo no pues fue demasiado rápido, afortunadamente se protegió con su antebrazo como si se tratara de un escudo. Soltó un quejido de dolor y enseguida se cercioró si no se lo había roto el hueso, afortunadamente no. Volvió su vista al contrincante, no le daba descanso y continuaba dándole puñetazos. Se movía muy bien. Brad retrocedía sin quitarle la vista al rubio quien

    —Escucha, amigo, lamento haberte golpeado… —Esquivó un derechazo, el que por un pelo le rozó la cara. ¿En verdad quería matarlo? Sin embargo, aunque solo rasgó el aire, Brad sintió una especie de electricidad por lo que asustado retrocedió en el instante que se tomaba la parte afectada. Le ardía esa zona.

    Miró al rubio y fue que comprendió que utilizaba Energía.

    Mientras tanto, Edwin y Stan habían llegado a la plaza donde el primero había dejado a Brad, lo buscó con la mirada y se extrañó al no verlo.

    —¿Qué sucede, Ed? —preguntó el varón al notar su ceño fruncido.

    —Qué raro… —dijo caminado un poco para volver observar a su alrededor—, ¿dónde estará? —Suspiró al darse cuenta que no estaba—. Le dije que me esperara aquí.

    —Pues no debiste dejarlo solo —opinó—, debiste haberlo llevado contigo —Stan cruzó los brazos también buscando al joven aunque no tenía ni idea de como era su apariencia.

    Edwin entrecerró los ojos mirando hacía cierta dirección. Ante la actitud de su amigo, Stan miró a donde miraba y no tardaron en darse cuenta de la situación cuando dos hombre trotando muy cerca comentaron que un joven valiente se estaba enfrentando con Atur el Castigador. Los dos hombres se miraron con sorpresa combinada con preocupación y sin decir ninguna palabra corrieron hacia la confrontación.

    —Ed, eso no es nada bueno —comentó Stan.

    —Ya lo sé —contestó apurado.

    Ante la peor de las escenas imaginadas para Rules se apresuró para ver que aquellos jóvenes estaban enfrascados en una pelea. Ni siquiera habían llegado cuando se dio cuenta que, quien poco a poco estaba perdiendo el control era el auto-nombrado Castigador cuando notó que se su puño salí una especie de energía, con toda la intención de terminar aquella absurda confrontación. Y para cuando el rubio cerró su puño y se fue contra Brad para golpearlo con fuerza para sorpresa de todos se detuvo a escasos centímetros de la palma abierta de Edwin. Rules había quedado en medio de los dos.

    —¡Basta ya! Ustedes dos, detengan esto —alzó la voz el mayor.

    Stan, a su vez, parpadeó varias veces y miró estupefacto a su lado, lugar donde segundos antes estaba su compañero, luego volvió la vista hacia donde estaban los tres.

    —Qué rápido —soltó.

    —Vamos Ed, quítate de en medio —ordenó Atur con seriedad.

    El sentimiento de asombro no cupo en Brad al escuchar al rubio nombrar a Edwin.

    —¿Lo conoces? —preguntó Brad, confundido, deseoso de saber lo que estaba pasando.

    Edwin, quien le estaba dando la espalda, se giró para verlo a los ojos y contestarle:

    —Así es —Se volvió al rubio—. Señor, ésta persona es Brad Irik. Brad, él es mi señor.

    —¿Eh? —Los dos jóvenes miraron con incredulidad a Rules.

    Brad Irik era la persona que supuestamente Atur Stan iba a enseñarle lo básico de la Energía.

    El señor Stan era supuestamente la persona que había estado nombrado Edwin durante el viaje y le enseñaría lo básico a Brad. La incredulidad de los dos era grande, no cabía en sí. El castaño se imaginaba al “señor” de Edwin como alguien diferente. No sabía como reaccionar o que decir, tampoco estaba seguro si lo que sintió era decepción o simplemente incredulidad.

    Media hora después.

    —Vamos, Brad, mi señor, salúdense y preséntense correctamente —continuaba insistiendo Edwin.

    Los cuatro se encontraban el la morada de Stanley Hugo, la persona que había acompañado a Rules a buscar a Brad y también el dueño de la yegua Preciosa. La insistencia de que los dos se llevaran bien incrementaba con el pasar de los minutos. Una vez que se hubo aclarado todo y haber detenido la confrontación, los cuatro se dirigieron al hogar Hugo muy serios. Se podía notar la incomodidad en el ambiente. Atur estaba sentado en la cabecera de la mesa mientras que Brad lo estaba en el otro extremo.

    —Sean amigos. Sean compañeros —continuaba diciendo Rules, esperanzado que por lo menos se hablaran. Nunca imaginó que los dos se conocerían en esas circunstancias tan ortodoxas. Edwin Exhaló aire con pesadez—. ¿Señor? ¿Brad?

    —Ni creas que le voy a enseñar algo a ese tipo entrometido —dijo Atur, desinteresado mientras miraba nada sutil al susodicho—. Y no me llames “señor”, por favor.

    —¿A sí? Pues a mi no me gustaría que me enseñara alguien tan brusco, seguro que ni bueno es para enseñar.

    Atur levantó la ceja un poco molesto ante el comentario del castaño para decir:

    —¿Crees que voy a olvidar tan fácil el puñetazo que me diste en el estómago. Eso dolió, agradece que también poseo Energía y no haya muerto con la descarga que me diste, aquí el asesino pudiste ser tú…

    “Por esa misma razón deberías ayudarlo” pensó Edwin.

    —Pues mira quien habla —dijo Brad levantando un poco la voz—, tú también usaste Energía contra mí, aun siento malestar en mi cachete y como si no supiera

    —Solo la estaba utilizando para parte…

    —¿Y qué me dices del último golpe que me iba a dar? ¿Eh? Ese iba completamente dirigido con Energía hacía mí, ¿intentabas matarme?...

    Stanley simplemente observaba divertido las actitudes de niños de los dos después se dio cuanta que Edwin lo miraba con suplica como pidiéndole que le ayudara con esa situación. Stan se encogió de hombros y luego dijo:

    —Bueno, ten en cuenta que la manera en que se conocieron no fue la mejor. Dales tiempo, amigo mío.

    El problema es que no había tiempo. Se acercó a Stanley y desde su posición observaba detenidamente el cuadro que Brad y Atur presentaban, continuaban discutiendo. No era le momento para hacer esas cosas, debía actuar de alguna forma.

    —Oigan —los llamó para tener su atención y una vez la obtuvo, continuó—. No es el momento para perder el tiempo. —No perdía la esperanza de juntarlos, por lo menos, no como amigos pero si como compañeros de Energía—. ¿A caso no quieren ser entrenados por el mismísimo maestro Amre?

    Primero utilizaría la meta que ambos tenían, ser entrenados por Amre. Ante aquel nombre, Atur miró a Edwin y recordó la razón por la que en un principio estuvo de acuerdo en enseñarle lo básico a Irik (una vez lo encontrara). Desde que comprendió el don de la Energía, su gran deseó es conocer al maestro de maestros, de ser instruido por él, por lo menos eso es lo que motivaba a Atur el Castigador. Deseaba ser más fuerte, superarse a sí mismo.

    —Bien, ¿estás contento? —Dio su brazo a torcer—. Le enseñare a ese enclenque algo —Cruzó los brazos—, pero con una condición.

    —¿Y cuál podría ser, mi señor? —sonrió acercándose al rubio, ya había avanzado un poco con él.

    —Deja de llamarme “señor”. Dime simplemente Atur y ya. Hasta acepto que me llames por mi nombre de pila; Arturo. Odio cuando me llamas señor, no soy señor de nada, se escucha que pertenezco a una familia adinerada o algo así cuando simplemente somos nómadas.

    —Está bien, Atur, así te llamaré.

    Atur no evitó sorprenderse ante la facilidad que tuvo de llamarlo por su apodo porque desde que tienen uso de razón lo ha llamado por el título de señor. Daba igual. Ahora Edwin se giró hacia Brad y le sonrió.

    —Brad, ¿estás dispuesto a olvidar las diferencias y aceptar

    —Quiero volverme más fuerte —dijo—. Y también debo reconocer que cuando me enfrentaba a Atur, me di cuenta que tengo un límite. Podía ver los golpes que me lanzaba, pero y una cosa que admiré de él, a pesar de todo, fue que en esos golpes no utilizo Energía para dañarme, se contuvo, hasta ese último golpe, y… —Se escuchó muy admirado—, fue increíble que cuando recibió mi primer golpe lleno de Energía, sus órganos no estallaron. Es como si se hubiera protegido con su propia Energía.

    Edwin miró de reojo a Atur para ver su reacción, él simplemente bufó como si no le importara aunque Rules sabía que se había sentido alagado.

    —No es como si lo “hubiera” hecho. ¡Lo hice! —recalcó Atur con orgullo. Se levantó y se acercó a Brad, quien también se puso de pie—. Te daré algunos tips, pero recuerda que solo es para poder ver a Amre, no porque esté dispuesto a ayudarte, ¿lo entiendes?

    Brad asintió.

    —Mi nombre es Arturo Stan, pero todos me llaman Atur.

    —Yo soy Brad Irik, es un placer. Daré todo de mi para poder ser digno pupilo de Amre.

    Atur dibujó media sonrisa y luego le hizo saber.

    —Quizá el segundo mejor, por que yo seré el mejor pupilo.

    —Es una buena noticia —exclamó Stanley al verlos—. Creo que yo me retiraré, no deseo ser un estorbo. —Antes de cruzar la puerta, se giró para dirigirse por última vez hacia Brad—. Te deseo lo mejor del mundo y que la Energía este en ti. —Posteriormente se retiró.

    Por extraño que se escuchara, lo que Stanlye dijo y en el tono tan serio que lo dijo, perturbó un poco al joven. ¿Qué tan duro podría ser aprender lo básico? Poco después Atur lo llevó hacia la parte trasera de la casa donde se encontraba el patio, Edwin los siguió.

    A pesar de ser un lugar algo pequeño, se podía apreciar un sinfín de cosas que evidenciaron que era el lugar de entrenamiento de Atur. Alguna de esas cosas eran muy obvias para que funcionaban, como por ejemplo, un saco de arena que colgaba de la rama del único árbol que adornaba el patio. Más otras desconocía su funcionamiento por lo que sus ansias incrementaron, deseoso por saber en que le ayudarían. La que llamó más su atención fue un circulo dibujado en medio del lugar, aproximadamente era de un diámetro de tres metros y al rededor de éste había cinco maniquíes hechos a mano.

    Brad se acercó para echarle un vistazo más de cerca.

    —Oye, ¿qué haces? Ven para acá —dijo Atur parado en la esquina derecha del patio.

    —¿Para que sirve eso? ¿Es para aprender a dar patadas con más acierto? —preguntó entretanto se acercaba a Stan, no obstante, éste no le respondió nada, al contrario, solo le dijo:

    —Tu primer entrenamiento será este —apuntó una caja llena de arena.

    Brad se limitó a verla y arqueando la ceja, esperó a que continuara.

    —Bien, ¿y luego? —inquirió el castaño al final—. ¿Qué hay con esas cosas de allá? —Apuntó a los utensilios de entrenamiento.

    —Todavía no estás capacitado para utilizar nada de allá —le informó secamente.

    —¿Y qué se supone que debo hacer con eso? —preguntó viendo con un poco de recelo aquella casa de arena.

    —Has que la tierra se te pegué en tus manos como si estás se trataran de guantes. Ese es el primer ejercicio y una vez que lo puedas hacer pasamos al segundo. La Energía posee un funcionamiento de imán hacia el mineral; así que prácticamente puedes adherirte a las superficies rocosas o a la misma tierra.

    —Como si se tratara de una lagartija —razonó el joven al momento que recordaba la noche en que se pudo salvarse debido a eso.

    —Sí, algo así. Mira —Atur enterró las manos a la tierra y al sacarlas las tenía llenas de Brad se maravillo de eso.

    —Dime una cosa, ¿qué clase de poder tenemos? Me refiero, ¿por qué actúa de esa forma? ¿Cuál es su lógica? ¿No me explicaras primero la teoría? Lo que acabas de hacer se ve tan irreal y poco probable.

    Atur lo miró sin saber que decir. Nunca se había planteado aquello y la verdad es que no le interesaba del todo.

    —Eso no es lo importante —dijo como respuesta—. ¿Quieres conocer los tips? No hables solo actúa. Así que te dejo, llámame cuando termines —Dio media vuelta y comenzó a caminar para ingresar a la casa.

    —¿Me dejaras así como así? ¿No me dirás más nada? ¿Qué clase de maestro eres?

    —¡No soy ningún maestro, recuerda! —informó sin detener su paso hasta que se perdió una vez cruzó la puerta.

    Brad miró a Edwin quien se limitó a ser un simple espectador, éste descifró la mirada desconcertada del joven.

    —Te aseguro que el maestro Amre responderá a todas tus dudas. Atur tampoco sabe mucho de la Energía, todo lo que sabe lo aprendió por su cuenta.

    A pesar de que Atur se veía que era una persona fría y no era una persona fácil de tratar, Brad reconocía que el hombre era tenaz, lo supo al volver a ver aquellas cosas usadas y malgastadas que estaban en el patio, no cabía duda que entrenaba muy seguido. Volvió la vista a la caja de tierra y aunque la prueba que tenía que hacer parecía ser simple, por algo debía aprender a hacerlo, así que remangándose las manga comenzó con su labor. Metió las manos mientras se concentraba para acumular la Energía necesaria y cuando pensaba que lo tenía, desenterrabas la tierra para darse cuenta que ninguna partícula se le pegó, solo la suciedad, así lo hizo varas veces sin rendirse.

    Con los minutos sus manos se enfriaron, las metió bajo su prenda de vestir para calentarlas un poco. Era más difícil de lo que pensó. Un repentino temblor invadió sus dedos. Se dio cuenta de algo, el general de Energía enfriaba su circulación en vez de darle calor como se imaginó que sería. Volvería a intentarlo, pero ahora ya no enterró las manos, así que solo tocó la superficie al darse cuenta que estaba cometiendo un error, antes que nada tenía que pegar la tierra en las palmas de la mano antes de querer envolver toda ésta.

    "Si haces una cosa y no te sale bien aunque lo hayas intentes una y otra vez y cruza por tu mente que nunca podrás hacerlo; reflexiona lo que haces, quizás lo malo es que empezaste mal. Primero se comienza con lo primordial." Recordó esas palabras de su padre.

    Era cierto, no debía precipitarse, ante todo debía hacer los pasos en orden. Podía hacerlo.


    Fin del capítulo 4
     
    Última edición: 7 Octubre 2018
    • Me gusta Me gusta x 2
  13.  
    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

    Libra
    Miembro desde:
    4 Mayo 2010
    Mensajes:
    1,249
    Pluma de
    Escritora
    Un capítulo muy corto te digo. Apenas supe que terminé de leerlo cuando llegué al fin (?) Eso XD. Jajaja, ay, la verdad esperaba una pelea bastante fuerte. Oh sí; no pensé que Ed y el otro tipo llegaran a irrumpir en el enfrentamiento. Esperaba que el Castigador le diera una buena tunda a Brad... No espera, en realidad me lo imagié al contrario XD Siendo Arthur el hecho pailla, jajaja. Eso sí, para nada esperé que él fuera el supuesto Atur Stan que le tendría que enseñar lo báscio de controlar su energía. Jajaja, y después, par de niños berrinchudos e infantiles al no querer hablar entre ellos y al pobre Ed teniendo que soportarlos y casi rogarles que se saluden como deberían. Ay no, muy gracioso. Hm, espero ansiosa saber qué más nos tendrás preparado que veo que Brad ya ha iniciado su entrenamiento; de una muy interesante manera también cono ese maestro suyo que razón tiene al decir que no es maestro XD Me pregunto si podrá domirar lo escencial de la Energía y si a Atru se le ve un porquito de humanidad y lo ayuda un poco más :P Ahora sí, paso a mi sección favorita: Errores XD

    Acentos de siempre (inevitable que los haga notar, amo los acentos :P): recién, merecían, habrá, preocupó, centímetros, levantó, acompañó, miró, atrás, pronunció, confirmó, bajó, informó, gustó, mostró, encaminó, echó, caminó, qué,

    Este "mas" lo utilicas como conjunción; con la función del pero, así que no se acentúa (ni aunque Word te lo marque mal) Por cierto, buena frase, me gustó XD

    Dedazo, es una s y se escribe escena. Primero la s y luego la c.

    Creo que es tal (a que soy un fastidio completo XD)

    Esa s sobra. Am, ¿por qué me da la sencación de que no releíste esto ¬¬? Demasiados dedazos XD

    ¿Qué? o.o Estas expresiones no te las conocía XD ¿Qué tanta parodia tiene esto, eh? XD Ay, ay me parto de risa, jajajajaja

    Creo que lo correcto es sean.

    Ay, Dios mío, nunca voy a acostumbrarme a este tipo de afirmaciones por parte del mismo personaje XD

    ¿Novela fanática? ¿En serio? ¿No me digas? Ps, qué va. Si no lo menciona ni cuenta de me doy de esa tremenda verdad, jajaja.

    Y eso sería tado, claro, con la sugerencia de siempre de que releas lo que escribes un millón de veces (bueno, no, la mitad n.n) para hallar esos errorcitos y, que trabajes con el orden de ideas Dirty; no redundes tanto las acciones en una misma oración. Recuerda que los signos de puntuación tienen mucho que ver. Y bueno, por ahora me despido y nos estamos leyendo. Continúa esforzándote.

    Hasta otra.
     
  14. Threadmarks: Capítulo 5.- Rostro a rostro con el maestro número uno en Energía: ¡Aquí está Amre!
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,893
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Una misión; Un futuro mejor [Parte 1]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    23
     
    Palabras:
    3398
    Capítulo 5
    Rostro a rostro con el maestro número uno en Energía: ¡Aquí está Amre!

    Transcurrieron diez minutos después de que Atur dejara a Irik, salió para ver como estaba, lo vio en ese lugar, haciéndolo lo mismo. Volvió a entrar a la casa, tomó asiento y se relajó un poco, y al volver a imaginarse la escena de Irik sonriendo en son de burla.

    Tardara por lo menos dos días en lograr pegar completamente la tierra en sus manos” pensó el rubio mientras dibujaba una orgullosa sonrisa en sus labios, “Cuando me di cuenta que podía hacer eso, tardé un día y medio en dominar esa técnica. Casi un día completo para poder contener el poder necesario y la mañana del otro para mantener esa tierra en mis manos.”

    Intentó leer un poco, no quería darle mucha importancia al nuevo así que lo olvidaría. Sin embargo...

    “Bueno, bueno… no quiero sonar presumido pero si yo lo logré en un día y medio quizá él tarde los dos.” Volvió a pensar mientras sus labios dibujaban media sonrisa de orgullo, “Hasta es posible que tarde más."

    —O tal vez lo obtenga ahora.

    Atur se sobresaltó al escuchar a Edwin muy cerca de él, se levantó de la silla al momento que se giraba para ver al mayor.

    —Edwin, no me asustes. No vuelvas a hacer eso, ¿quieres?

    —Me disculpo —Rio divertido—. Para la próxima intentaré no ser tan inoportuno.

    —En fin… —dijo el rubio llevándose la mano a la cara —, ¿a qué te referías con que lo obtenga ahora? Puede que tú tengas altas expectativas en él, pero yo, dudo que logre completar ese ejercicio tan rápido.

    —Mmm, yo no diría eso.

    Atur levantó la ceja

    —Explícate —atinó a decir notar la expresión del mayor y no fue necesario que contestara nada cuando desvió los ojos hacia la puerta que llevaba al patio trasero y con ojos llenos de incredulidad observaba a Brad—. ¡Eso es imposible! —exclamó sin dejar de mirar a Brad acercarse.

    —Lo he conseguido —dijo Brad alzando las manos completamente llenas de tierra, de quizá tres centímetros de grosor—. Me costó un poco descifrar el truco pero no fue tan difícil como mantener la tierra pegada en mis manos.

    —Te ha costado media hora en hacerlo —dijo Atur, asombrado—. Lo has dominado en media hora —enfatizó más a sí mismo que por otro motivo.

    —Sí —Brad miró al rubio—, ¿tardé mucho?

    Aquella pregunta molestó a Atur casi dándole un tic nervioso al sentirse burlado.

    —Ven acá —dijo tomando a Brad del brazo para volver a llevarlo a la caja y una vez ahí, continuó—. Ya que has dominado esa fase, a ver cuanto tardas en hacer esto —Stan metió las manos a la caja de tierra y sacándolas, endureció toda como si tuviera guantes de piedra.

    —¿Cómo hiciste eso?

    —¿Esto? Muy fácil. Solidifiqué la tierra con la Energía —dijo sonriendo con soberbia al ver el rostro impresionado del novato y en demostración golpeó el muro con fuerza, dejando una marca, luego hizo que la piedra se volviera tierra. Miró a Brad para enseñarle sus nudillos; éstos no tenían ninguna clase de herida—. Puedes utilizar esto como un arma, practica por si tu vida corre peligro y no llevas un arma encima —concluyó.

    —Creo que eso me tomará más tiempo, se ve más complicado —opinó pensativo.

    —A mi me tomó solo una hora —dijo, aunque en realidad mintió porque le tomó mucho más y solo esperaba que Brad no terminara aprendiendo en menos de una hora, eso sería el colmo de los colmos.

    —¿Cómo se llama esa técnica? —inquirió el castaño y el rubio entrecerró los ojos, pensativo, nunca había pensado en ponerse un nombre. ¿Para qué ponerles un nombre? ¡Era ridículo! No era como si necesitara estar gritando a los cuatro vientos el nombre.

    —¿Guantes de piedra? Y yo qué sé. ¡Pero eso es lo de menos! Lo importante es dominar a la perfección la Energía. Tú necesitas más práctica. Debes domar la Energía para que ella no te domine a ti. Escucha, esto no es un juego, ¿lo entiendes? Si quieres ser pupilo del grandioso Amre deberás estar listo para ser mínimo alguien decente. ¿Sabes cuánto tardé en llegar a donde estoy? Mucho, ¡años! a decir verdad. Así que no venga aquí a jugar, tómate esto con mucha seriedad, ¿lo has comprendido, novato?

    —Estoy completamente de acuerdo contigo —Asintió Brad—. Edwin —Se dirigió al mayor—, hablando de eso, mientras entrenaba pensé en lo que ocurrió anoche. Está mas que claro que la Energía es la debilidad de los Poewo y para poder capturar a los White, que supongo también son extraterrestres, ¿se necesita de Energía? ¿Es por eso que has reunido a quienes la poseen?

    Brad guardó silencio, extrañado de ver que mientras exponía su punto, Edwin movía las manos al momento que su rostro dibujaba un sinfín de muecas. Fue tarde cuando Brad comprendió que Edwin intentaba decirle que no dijera nada e inmediatamente se volvió para ver a Atur Stan quien con cara inexpresiva se giró para ver al mayor.

    —Ed, ¿me puedes explicar toda la basura que Brad acaba de decir? —preguntó con voz muy apacible.

    Por el contrario, Edwin cerró los ojos y sacó aire como si le pesara respirar.

    —Atur, verás —No sabía como explicárselo o que palabras utilizar para que esta escena no se transformara en una peor—, ¿cómo te lo dijo…?

    —Habla —ordenó con voz aguda.

    —Brad y tú están destinados a cumplir una importante misión; que consiste en buscar y reunir a los White. Y me temo que para poder hacerlo, deberán enfrentarse a Poewos, que son extraterrestres del futuro que viajaron aquí para matarlos y así eviten que puedan reunir todos los White, que es su única gran debilidad; hacer eso ayudará que el futuro sea pacifico para las futuras generaciones. Por esa razón es que me urge que vean a Amre.

    Atur se llevó la mano a los ojos y los masajeó una y otra vez, inhaló y exhaló en un intento de tranquilizarse mientras intentaba ignorar el dolor de estómago que iba en incremento.

    —A ver… en primer lugar, tú me dijiste que para poder ver al grandioso Amre necesitaba a fuerzas un compañero, que él solo aceptaba pupilos en pareja —contó mientras arrastraba las palabras demostrando que realmente estaba molesto por el engaño, por la falta de confianza—. ¡Nunca mencionaste nada de una misión! Mucho menos de pelear contra criaturas y cosas blancas y… ¡me siento engañado! Fui timado por la persona en la que más confío… además ¿cómo te atreviste a llamarse “señor” durante tantos años? ¡Ja! ¡Señor mis polainas!

    —Atur, tranquilízate —dijo Edwin, apenado—. Sí, lo admito, no te dije toda la verdad…

    —¡Ja! Nada de verdad, ¡todo fue una mentira!

    —Lo de que Amre no quiere a un solo pupilo es verdad y cuando te llamaba “señor” era porque en verdad me nacía.Obré mal y en verdad lo siento. Iba a contarte todo en su respectivo momento, no era mi intención que te dieras cuanta de esa de esta forma. Además, no conté nada porque sabía que reaccionarías negativamente y temí que te rehusaras a hacer esa misión —Atur continuaba viéndolo con seriedad hasta había cruzado los brazos—. Mira el lado positivo —Ante eso, Atur arqueó la ceja interesado de ese “lado positivo”—, podrás demostrar el fruto de tus entrenamientos contra los Poewo. Podrás usas tu poder un cien por ciento.

    Atur lo meditó. Le gustaba la idea, aunque…

    —Aún así, ¿crees que con eso estaré bien y qué olvidaré que fui engañado por la servidumbre?

    Lo comprendía, Edwin no esperaba que Arturo lo asimilara tan rápido.

    —Me largo de aquí, saldré a comer algo —dijo Stan dado media vuelta para alejarse.

    —Edwin —habló Brad—, lo siento, no sabía que era un secreto y que él no lo sabía.

    —Ah, no te preocupes, él suele ser así, se encapricha por algo pero luego se le pasa. Después de todo, algún día se enteraría.
    Poco después de eso, siguieron los pasos de Stan y ellos fueron a comer también. Al finalizar, Brad volvió a salir para poder solidificar la tierra y hacerla piedra. Lo intentó por varias veces y continuó de esa manera hasta que el atardecer invadió los cielos. Ya era tarde y debía descansar, estaba cansado más mentalmente que físico. Aquella noche, el castaño preguntó a Stan algunos consejos para dominar aquella técnica y también le preguntó si alguna vez la había utilizado la Energía en otro humano, sin embargo, el rubio se mostró insulso y se limitaba a contestar de la forma más seca posible. Al final, Brad suspiró y dejó de insistirle. Cenaron en silencio y poco después se fueron a dormir.

    La mañana transcurrió y Brad como buen madrugador se levantó e inmediatamente fue a entrenar. Atur, quien se despertó más a la fuerza que por deseo, se levantó dos horas después, echó un vistazo hacia el patio para ver como Brad continuaba entrenando, chasqueó la lengua disconforme a la vez que daba media vuelta y con las manos dentro de las bolsas del pantalón se disponía a salir. No perdería el tiempo en ese lugar.

    —¿Ya te vas? —preguntó Edwin.

    Atur se detuvo pero no miró al mayor.

    —¿No entrenaras? —cuestionó, de nuevo—. Es raro en ti —miró la hora para darse cuenta que pasaban cinco minutos de las ocho—. Es la hora en que estás entrenando, ¿no es verdad?

    —Qué va —contestó con una sonrisa en el rostro pero todavía de espaldas—, estoy en tan buenas condiciones que me puedo dar el lujo de no entrenar por un día. Iré a dar la vuelta a la ciudad...

    —¿Continúas enojado por lo de ayer?

    Atur tardó en contestar un burlesco:

    —Por supuesto que no, ¿qué edad crees que tengo?

    —Arturo, respóndeme algo, por favor.

    Tal oración hizo que Atur se diera la vuelta para verlo a la cara y dejo que Edwin continuara. El hecho de que Rules lo llamara por su nombre real significaba que lo que iba a decir era algo muy serio.

    —¿Por qué quieres volverte más fuerte? ¿Cuál es tu convicción? ¿Por qué deseas ser pupilo de Amre?

    —¿Cómo que para que? Es muy obvio, para ser mucho mejor de lo que soy —dijo algo soberbio.

    Edwin cerró los ojos decepcionado por la respuesta dada.

    —¿Entiendes ahora por qué no te conté nada?

    —¿Eh?

    —Al contrario de ti, Brad tiene un corazón más noble, a tal punto de decir que es un joven con una ideología muy positiva, dispuesto a hacerse más fuerte para ayudar a otros. Se lo conté a él porque sabía que se lo tomaría de buena manera y que aceptaría su destino. Está dispuesto a sacrificarse por los demás, está en su naturaleza.

    “¿A qué viene toda esta charla?” se preguntó Atur frunciendo el ceño, molestándole un poco lo que decía aquella persona.

    Sin embargo, mientras lo veía a él, me di cuenta de algo —Lo miró con seriedad—, los dos, en cierta forma, son perecidos, pero a la vez muy diferentes.

    ¿Por qué tener que compararlo con alguien que a penas y conocía?

    —Sin embargo, no te culpo a ti, por ello, pido disculpas —dijo de repente Edwin mientras se inclinaba un poco hacia adelante, tal acción tomó por sorpresa a rubio—, por no haber sido un buen tutor. El único culpable de tu actual actitud soy yo…

    —Edwin…

    No supo que decir. Se quedó completamente cayado pero quería decirle algo. Le molestó un poco verlo de esa forma porque él no era sí. A pesar de todo, el hombre a su frente, Edwin Rules, era lo más cercano que tenía de una figura paterna por lo que lo respetaba y verlo de esa forma no le agradaba del todo. Aunque dentro de él florecieron sentimientos encontrados.

    —¡Lo he conseguido!

    Atur se sobresaltó al escuchar la voz de Brad, Edwin se giró para decirle con una sonrisa:

    —Mis más gratas felicitaciones, joven Irik.

    “¿De nuevo?” pensó sorprendido al percatarse de la facilidad en la que dominó aquella técnica que a él le había tomado más tiempo, “¿Eso es…?” Observó con detenimiento como Brad mostraba la tierra solida en sus manos, “¿Eso es lo que llaman talento?” Pero ocultando su asombro, Atur se volvió a Irik con seriedad.

    —Así que por fin aprendiste, te tomó más lo que que esperaba.

    —¿Ahora cuál será lo próximo? —preguntó ansioso sin importarle las palabras de Atur pues aunque tardó, al final lo hizo y eso era lo que importaba. Ahora su meta sería el próximo entrenamiento—. ¿Me enseñaras para que sirven las cosas que están en el patio?

    —Sobre eso… todavía te falta mucho para si quiera acercarte a hacer eso.

    En eso, Stanley entró a la casa golpeando la puerta de la misma, provocando que las tres miradas se posaran en la figura cansada de aquel hombre, demostrando que había corrido mucho pues su respiración era entre cortada y acercándose a paso veloz a los tres, levantó la mano para mostrar un pedazo de papel.

    —Ha llegado un telegrama.

    Stanley le entregó dicho mensaje a Rules quien al leer las palabras se volvió a los jóvenes para decirles con una amplia sonrisa en el rostro.

    —Empaquen sus cosas porque nos dirigimos a ver a Amre.

    Edwin, llegué. Tráelos acá. att: A. Reza”
    Eso es lo que rezaba el mensaje.

    Los jóvenes se miraron y no evitaron compartir el mismo gozo que Rules pues dichas palabras eran lo que los dos habían estado esperando. Sin decir más nada, empacaron sus pertenencias y ese medio día salieron de la ciudad Gram para dirigirse a las afueras de la capital del país: la maravillosa ciudad Garza.

    Emprendieron un largo viaje, aunque esa vez tomaron un vehículo para que los llevará hacia la capital porque ésta quedaba muy lejos de Gram. Los ojos de Atur brillaban de emoción pues después de todo, había esperado muchos años de poder conocerlo. ¿Cómo sería? ¿Qué clase de cosas nuevas le enseñaría? Estaba tan excitado que pasó a segundo plano aquellos sentimientos de enojo y hasta perdonó a Edwin por haberle ocultado semejante información. Ya no le importaba aquello. Por otro lado, Brad también compartía los mismos sentimientos que su compañero de viaje, no obstante, la diferencia era ligeramente diferente porque el castaño ansiaba saber las respuestas de algunas preguntas que tenía: ¿Qué eran los White? Era una de ellas.

    Cuando anocheció, por seguridad y evitar que asaltantes los atacaran por la noche, el conductor hizo una parada en un pueblo y ahí pasaron la noche. Atur se detuvo antes de entrar a la posada para dirigir la vista hacia su derecha donde se elevaba un terreno rocoso mientras entrecerraba los ojos al no sentirse algo extraño.

    —¿También lo sientes? —preguntó Brad mirando hacia la misma dirección, era la misma sensación que tuvo cuando Edwin y él se dirigían hacia Gram.

    —¿Qué es eso? ¿Tú lo sabes? —interrogó el rubio dirigiendo la vista hacia Brad, al diferencia de éste último, era la primera vez que se sentía de esa forma—. ¿Ya habían sentido eso antes?

    —Así es —Asintió—, ésta es la tercera vez. Es extraño, pero es como si fuera un mal presagio.

    Atur rio con burla antes de responder:

    —¿Tú crees en esas cosas? Seguro se trata de cansancio.

    —No, no lo es —dijo con seriedad—. Sentí eso antes de que a Edwin y a mí nos atacaran los Poewo, así que supongo que ellos están cerca.

    —¿Qué? —Dudó de su palabra—. Oh, hablas de esos que mencionó Ed, ¿no? Pues sea lo que sea estoy preparado para atacarlos y romperles todos los huesos.

    —Te escuchas muy confiado. Me gustaría tener esa confianza, y no dudo que seas lo suficientemente fuerte para derrotarlos, pero debo decirte que esos zombis son muy astutos —Más de que podía imaginar y Brad se dio cuenta que quizá, en la condición en ellos estaban, quizá no eran lo suficientemente fuerte pero si eran muy inteligentes.

    —¿Zombis? ¿De qué..? —suspiró, al él qué le interesaba—. Da igual quienes sean, si se plantan ante mí, les daré una probada de los puños del Castigador.

    Sin más entró a la hostelería para descansar, el viaje había sido muy largo y agotador. Por el contrario, Brad sintió un poco de escalofríos, realmente deseaba evitar volver a enfrentarse a ellos, quería evitar hacerlo hasta que se sintiera un poco más confiable a la hora de utilizar su Energía. Miró su puño. Tenía que volverse más fuerte.

    —¿Sucede algo, joven Irik? —preguntó Edwin al verlo afuera.

    Brad se giró para verlo, no quiso preocuparlo así que solo le dijo que estaba tomando aire porque el viaje lo mareó un poco y antes entrar al local, volvió su vista hacía ese lugar, por el momento, aquella presencia se sentía muy lejana, a penas palpable, así que supuso que estaban lejos. Sin embargo, no por ello le tomó poca importancia y estuvo atento a todo.

    Afortunadamente, aquella noche la pasaron tranquilo así que una vez amaneció, los viajeros volvieron a montar el vehículo y emprendieron su viaje. Llegaron a la capital un día y medio después y posteriormente Edwin los guió hacia la entraña del bosque dónde la casa de Amre estaba, tuvieron que pasar por un terroso camino para llegar hacia su destino.

    —Me impresiona que alguien pueda vivir hasta acá —dijo Brad mirando hacia abajo, varios metros hacia atrás que habían dejado las últimas casas de Garza.

    —¿Y de qué te sorprende? —informó Atur secándose el sudor de la frente, la humedad que generaba la hierva los hacía sudar—. Es lugar perfecto para alguien como Amre, lejos de los débiles, entrenando en un sitio pacifico sin la molestia de tanto ruido, el lugar ideal de cada buen maestro.

    —Pues si lo pintas de esa forma, nosotros seremos una molestia...

    —¿Qué? —se dirigió a Brad—. Hablarás por ti.

    —Muchachos —Edwin los llamó quien se mantenía en la cabeza y por una larga distancia. A diferencia de tal vez quince años de diferencia de edad, parecía que mantenía la mis Energía y que nunca se cansaba—. Dejen de discutir y apurémonos en llegar antes de que anochezca.

    Y así lo hicieron, apuraron su pasó hasta que por fin llegaron a la cima de la montaña. Un vez ahí ambos se sorprendieron al ver el panorama. Observaron una enrome y lujosa mansión, adornada con un hermoso jardín, lleno de sin fines de flores y rosas de diferente color, cada una ordenadas de manera estratégica, todo aquello rodeado de una reja color negro que separaba el terreno de la mansión con todo ¿Así que aquel lugar era el hogar de Amre? Imaginaron que éste viviría de manera humilde, tal vez en una pequeña choza o cabaña, no en un opulento lugar.

    Los tres se acercaron a la reja y abriendo la puerta cruzaron por un camino hecho de piedras que dirigida hasta la entrada principal de la mansión. Edwin tocó la puerta tallada en la más fina madera y mientras esperaban, los nervios carcomían a los jóvenes y un sinfín de preguntas invadieron sus cabezas. Quien abrió la puerta fue una mujer de poco más de cuarenta y tantos años de edad, su cabello era cenizo, sus ojos color café miraron a cada uno de los recién llegados.

    —Hola, muy buenas tardes —saludó Edwin inclinándose un poco en son de respeto.

    —Buenas tardes —respondió al saludo de Rules con una sonrisa y luego añadió—. Me imagino que ustedes serán Arturo Stan y Brad Irik, ¿cierto? —dijo mirando a cada uno respectivamente.

    Los dos asintieron y fue Brad quien preguntó lleno de curiosidad:

    —¿Usted es esposa del maestro Amre?

    La mujer sonrió un poco divertida al responder:

    —Por supuesto que no. Yo soy Amre —finalizó.




    Eso es todo por hoy, me esforcé mucho por seguirla, no he tenido mucha inspiración últimamente (que mal). Como sea, en el siguiente capítulo se mostraran los Withe. Hasta la próxima.

    Antes de irme: ¿Ustedes se imaginaban que Amre era mujer? Atur es muy altanero ¿verdad? ¿Sera así por alguna razón? ¿No les parece que Edwin es un tanto extraño? ¿Qué les parece la historia? ¿Les gusta? ¿Por qué? Si no ¿por qué no? ¿Desean más acción? (Spoiler. Lol) Les prometo que en próximos capítulos habrá mucha acción y peleas.
     
    Última edición: 7 Octubre 2018
    • Me gusta Me gusta x 2
  15.  
    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

    Libra
    Miembro desde:
    4 Mayo 2010
    Mensajes:
    1,249
    Pluma de
    Escritora
    Responderé las pregunstas:

    ¿Ustedes se imaginaban que Amre era mujer?
    Obviamente que no. Me sorprendí tanto como nuestros protagonistas. Es decir, ¿qué? Mujer. Jajaja otra sorpresa que Atur se lleva, jajaja. No pues si con no saber nada y no tener la absoluta confianza de tus subordinados puedes ser un gran señor, yo quiero ser uno XDD Pero de verdad, no esperaba a ¿una anciana? Lol eso me mató XD
    Atur es muy altanero ¿verdad?
    Seh ¬¬ Está cayéndome pesadito, eh... Ok no, ¿por qué? Porque está sufriendo bastante jojojojo. Su orgullo está sideo pisoteado por el buen manejo de energía que tiene el "campesino" y su dignidad como amo está en mucha duda ante los engaños que Edwin le hace, jojojojo.
    ¿Sera así por alguna razón?
    No debiste pregutar eso, Dirty, jejeje. Ahora ya no es cuestión de que lo crea o no, es cuartión de que es evidente que sí hay una razón, ¿por qué? Porque así eres tú; no haces las cosas tan a la ligera y... Espera... Estamos hablando de esta historia ºoº Ups, no pues entonces ya lo dudo XD Igual, yo sigo pensando que a lo mejor sí hay motivo detrás de su actuar, ñam.
    ¿No les parece que Edwin es un tanto extraño?
    Otro sí. ¿En qué medida es extraño o por qué diría que es extraño? No sé ._. pero sí XP Creo que es tremandamente misterioso o no sé, algo así.
    ¿Qué les parece la historia?
    Es raaaara. Como te he dicho, muy fuera de la seriedad que empleas usualmente; parodia a lo más jajaja. Ok, tiene su intriga y su interés. Eso de los White sigue consumiéndome las entrañas. ¿Qué son? Wiii! Ya se sabrá, ya saldrán, ya se conocerán en el próximo capítulo. No puedo esperar *u*
    ¿Les gusta?

    ¿Por qué?
    La idea me llama bastante. Es una mezcla interesante de muchos géneros pues. La cuestión es saber cómo se desarrolla todo, que al final, la trama ya se sabe: cumplir esa misión para el fururo mejor. Ay, que me suena :rolleyes:
    Si no ¿por qué no?
    Lo que no termina por gustarme es... ya sabes. Las ideas siguen revolviéndosete un poquito XD Ah, también tengo algo contra ti que me confunde mucho cuando hay muchos personajes y están hablando. Casi nunca pones quién dice qué y eso me confunde. Leo los diálogos y me quedo, ok, ¿quién dice esto? ¿Quién gritó? Etc. Bueno, ese fue el problema en la parte final de este capítulo. Ten cuidado con eso, por favor.
    ¿Desean más acción?
    Esta pregunta sí ofende. Pero claro que prosupuesto que quiero acción, mucha, mucha. ¿Cómo piensas sacarla de tu cabeza y plazmarla en palabras? No sé ni me importa, tú nomás dame acción :p

    ¿Soy cruel? Nah, sabes que no.
    Am... creo que es todo lo que tengo que decir en cuanto al capítulo de hoy. Espero el siguiente; a ver cuánto tardas que dices que andas media corta de inspiración -te comprendo, estoy igual D:-, así que no me pongo tan exigente. Te me cuidas mucho.

    Hasta otra.
     
  16.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
    Miembro desde:
    10 Diciembre 2010
    Mensajes:
    2,150
    Pluma de
    Escritora
    Okey, comento del cap. 4.

    Primero, jajajajaja, estuvo muy divertido. Resulta que el tal Atur (confieso que me costó entender al inicio del capítulo, por la narración... o no sé por qué, quizás estoy más distraída que nunca XD, pero con los diálogos, entendí de qué iba el asunto), ese castigador, será el master de Brad. Guao, esa demostración en el patio de la casa, cada cosa que había ahí y para qué servía, fue genial. Me gustó ese ambiente que creaste para el entrenamiento.

    Muajajaja, un consejo para Brad. Que se moje las manos y talán, la tierra se le pegará en un siantamén, pasará al siguiente nivel, jijiji.

    Jajaja, esa sí que es buena. Me ha hecho reír bastante :D Mira, hasta me puse verde XDDD

    Cap. 5

    ¿Es que acaso Edwin lee pensamientos? No recuerdo eso, pero lo que pude notar, es que leyó los pensamientos de Atur y por cierto, me parece que el castigador es muy arrogante, envidioso y rebelde... :eek: aunque pobrecito, Ed le ocultó muchas cosas, así que tiene razón en ponerse de esa manera, ah, estoy segura que Atur será un gran personaje, de hecho, la sociedad entre Brad y Atur será genial. Ambos muy diferentes, será bueno ver como se toleran XD

    ¿Amre mujer? Todo el tiempo estuve mirándo al maestro Amre como un hombre, no como una mujer y continuando con las preguntas de al final:

    ¿Altanero Atur? Eso y más, ya dije :rolleyes:

    ¿Si es así por alguna razón?... Mmm, tal vez es pura inseguridad la de él. Baja estima XDD o puede ser otra cosa, alguna mala vivencia que haya tenido :confused: ¡No lo sé!

    ¿Que Edwin es un tanto extraño?... Quizás. Mira que sentirse ofendido porque lo llamaron anciano. Edwin es un personaje enigmático. No sé todavía mucho de él.

    ¿Qué me parece la historia? Es una buena historia. Tiene aventura, comedia (porque mira que me ha sacado muchas sonrisas) y mucha ficción, es entretenido leerla XD

    ¿Les gusta? Síp, por las razones ya dichas.

    ¿Por qué? Por que ya dije, además de que los capítulos no son muy largos. Es una historia que tiene casi de todo. Le falta romance. ¿Habrá romance?

    Si no ¿por qué no? Lo único que no me gusta de la historia es que tus ideas, en ocasiones, no las expresas con claridad. Son muy buenas ideas, así que ponte la meta de analizarlas con cuidado cuando estés escribiendo y cuando las hayas plasmado en el word, lee y lee para ver si las expresaste bien. Ten también cuidado con esos tildes. Suelen faltarte en muchas palabras.

    ¿Que si deseo más acción? Pues sí. Entre más acción, mejor XD

    ¿Que si es todo por hoy? *Esa pregunta no es de la autora, si no de la lectora* Pues sí. Es todo.

    Nos vemos en el próximo cap.
    Abrazos XD
     
  17. Threadmarks: Capítulo 6.- Tercera Fase: Ser pupilo del maestro Amre
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,893
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Una misión; Un futuro mejor [Parte 1]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    23
     
    Palabras:
    3245
    Disculpas por tardar en subir la actualización. Bueno sin más que alargar, les dejo el:

    Capítulo 6
    Tercera Fase: Ser pupilo del maestro Amre


    —¿Usted…? —Las palabras de Atur se entremezclaron, estaba anonadado de tal sorpresa—. ¿Usted es el maestro Amre? —preguntó como quien queriendo cerciorarse de haber escuchado bien.

    —Así es —contestó ella, mirándolo fijamente.

    —Usted es una mujer —dijo lo evidente levantó la voz.

    —¿Algún problema con eso? —cuestionó la mujer entrecerrando los ojos ante el impropio tono que utilizó el joven.

    —Claro que lo hay —contestó Atur—, me imaginaba al maestro diferente; que sería un anciano sabio, no una anciana.

    —¡Oye! —Se interpuso Edwin—, más respeto a tus mayores, Atur y mucho más para el maestro Amre.

    Por el contrario, la mujer se mantuvo serena a pesar de haberse sentido ofendida. Después de todo, ¿quién se creía ese muchacho para cuestionarla? Es más, al mirarlo, se percato del tipo de chico que era y no evitó sentirse decepcionada. Cerró los ojos e inhaló aire para responderle con tranquilidad.

    —No te preocupes, Edwin, manejaré la situación. Pero hablando de eso, Edwin, ¿no le dijiste que yo era mujer?

    Ante las palabras, aunque calmadas estaban cargadas de seriedad, Edwin le limitó a agachar la cabeza avergonzado para negar con la misma. Él, cuando hablaba sobre el maestro Amre, nunca se refirió a ella como él, en realidad. Si bien era cierto que tampoco rectificó a Atur cuando creyó que era varón, tampoco le mintió. Igualmente, Rules temió que si sabía que era una mujer quien lo entrenaría se rehusaría a verla. Por otra parte, Atur estaba más que enfadado de, no saber que Amre era una mujer mayor, sino el saber que Edwin le había estado ocultando cosas y por ello le hizo saber molesto:

    —¿Qué me crees, un tarado o alguien que nació ayer, o qué? Me has estado ocultando muchas cosas. Y ya que estamos en esas, ¿alguna otra cosa que deba saber, lacayo?

    —No. Nada más —contentó desviando la vista de los presentes, pero sobre todo para ocultar la mirada enojada del rubio quien parecía deseaba asesinarlo con ella.

    A su vez, la mujer suspiró cansinamente por todo el ajetreo que se formó, e intentando olvidar lo anterior (y los insultos) se volvió a los jóvenes para verlos detenidamente por unos segundos y posteriormente comentó:

    —Para que no existan confusiones futuras, me presentaré correctamente. Como se dieron cuenta, yo soy el maestro Amre. Soy conocida como Amre solo por Edwin y aparentemente por ustedes. Sin embargo, mi nombre es Amber Reza y pueden llamarme como desees; Amre, Amber, Reza, maestro(a).

    —Es un gusto, señora, digo, maestra —dijo Brad—. Y como ya lo sabe, mi nombre es Brad Irik, hijo de Joyce Irik el cultivador.

    Amber observó cuidadosamente las facciones del joven a su frente y luego miró al rubio quien con los brazos cruzados la miraba fijamente. Ella esperó a que él se presentara apropiadamente mas no obtuvo nada por parte de él. Arturo Stan era desafiante y orgulloso, no solo su actitud lo demostraba, se podía palpar en su aura.

    —Brad —continuó, no esperaría a que el muchacho hiciera algo que no iba a ser—, pude notar que tu Energía corre con gran armonía en tu interior; te será fácil dominarla, por ende, te será sencillo aprender sin dificultad. Arturo… tu Energía es muy fuerte y generas más que la de Brad, sin embrago está mal controlada…

    —¿Qué? —se sintió ofendido ante lo último—. ¿Cómo sabes eso?

    —Más respeto para tus mayores —susurró Edwin.

    —Escucha, Arturo…

    —¿Y quién dijo que podías llamarle Arturo como si nada?

    —¿Cómo qué…? —No podía creer—. Así es como te llamas. Ese es tu nombre...

    —Llámame Atur—exigió—.No me gusta Arturo.

    Era problemático, sería difícil hacerlo razonar por las buenas.

    —Escucha, Atur —dijo con total calma, no perdería los estribos por un rebelde como Arturo—, sé como fluyen y trabaja su Energía porque puedo ver con claridad como ésta fluye por su cuerpo. Con un poco más de práctica y control, usted también podrás hacer eso y no solo eso, también les servirá como un radas y distinguir a alguien que posea Energía como otra Energía diferente. Muy bien, por ahora vamos a entrenar y les enseñaré

    —Yo ya sé lo básico…

    —Atur —se interpuso Brad, un poco cansado de estarlo quejándose—, aquí la maestra es ella y sabe lo que necesitamos, ¿no la escuchaste? Sabe como es nuestra Energía, quizá su entrenamiento básico nos ayude para otras cosas. Creo que deberías escucharla antes de...

    —Pues sabes qué, no deberías creer y mucho menos meterte en pláticas ajenas —lo interrumpió Atur secamente—. Tú si que eres bueno para entrometerte donde no te importa, ¿verdad? ¿Por qué no te metes en tus propios asuntos? ¿Eh? —Comenzó a empujarlo, provocándolo.

    Brad frunció el ceño un tanto molesto, comenzaba a irritarle el comportamiento de su compañero, estaba más insoportable que otros días.

    —¡Arturo!

    —Que no…

    —Escucha bien lo que te voy a decir —dijo con voz dura—, tu crees que no necesitas entrenamiento pero créeme que si lo necesitas. ¿Cómo vas a prender algo sin un guía, sin un maestro que te enseñe? Tu compañero tiene razón, deberías ser un poco más humilde y aceptar los buenos consejos de los demás.

    El rubio estaba dispuesto a protestar cuando Amber le hizo saber en ultimátum.

    —¿Quieres sí o no entrenar? ¿Lo tomas o lo dejas?

    Atur la miró con una mirada desafiante y ella se la devolvía, ella continuó;

    —Solo hay dos opciones, ¿cuál tomas? No pienso perder el tiempo entrenando a un niño malcriado como tú, que no respeta a su prójimo.

    Al no obtener una respuesta de su parte, Amber dio media vuelta y al decirle a Brad que la siguiera, caminó adentro de la mansión, dejando atrás a un Stan exaltado y maldiciendo a los vientos.

    —Amre…—Edwin intentó detenerla, pero fue en vano y fue detrás de ella para susurrarle una vez que estuvo a su lado—. Amre, ¿crees que sea lo más correcto?

    Ella no dijo nada, continuó con su camino. El interior de la mansión era mucho más elegante que el propio exterior, el que de por sí lo era. El lugar era enorme y era un poco inimaginable que una señora viviera en ese lugar sola. Brad seguía por detrás a Rules y Reza sin dejar de apreciar su alrededor impresionado.

    —¿Qué tal, cómo los vio? —preguntó Edwin en voz baja.

    —Muy mal —su respuesta tomó por sorpresa a a Edwin. Ella continuó—. Peor de lo que imaginé. No se diga de Arturo.

    —Sí, lo sé. Me temo que tiene problemas de superioridad.

    Amber lo miró de reojo para preguntarle en voz baja.

    —¿Cómo fue que lo educaste? —deseó saber.

    —Todo iba bien. Era un niño muy simpático, pero luego llegó a una etapa en la que fue difícil seguirle el ritmo. Los humanos son criaturas muy complejas.

    —Bueno, eso es algo muy natural. Aunque, desafortunadamente, él es quien tiene peor controlada su Energía. Por el contrario, Brad me preocupa por otra situación.

    —¿A qué te refieres? —inquirió Edwin extrañado ante en tono serio con la que dijo aquella oración.

    —El carácter de ese joven es muy blando y me temo que por eso termine perdiendo la vida —Edwin se sorprendió de eso—. Los dos son completamente diferentes e imperfectos; uno es noble y el otro feroz, uno tranquilo mientras que él otro atrabancado. Ambos deben aprender de cada uno si desean sobrevivir en la batalla que les deparará el destino.

    No era necesario que ella dijera nada más, el varón comprendía a lo que se refería Amber y era impresionante lo sagaz que era al percatarse de eso con solo mirarlos una vez. Después de todo, era la primera vez que los veía a ambos. Caminaron hacia el fondo de la mansión y al llegar a una puerta especial se detuvieron.

    —Brad —llamó al muchacho para que se acercara y cuando lo hizo, Amber continuó—. Dentro de esta habitación se encuentran un White. Te lo enseñaré, después de todo necesitarás conocerlos porque los atraparas.

    —¿Quiere que vaya por Atur? —preguntó el castaño con intención de girarse e ir por el rubio.

    —No. No lo hagas —Amber lo detuvo.

    —Pero él…

    —Él no quiere aprender ni tomar las reglas impuesta por mí, me niego a entrenar a alguien así.

    —Creí que usted entrenaba por pareja.

    —Así era, pero al ver la actitud de él, cambié de opinión. No se le puede obligar a alguien a hacer algo que no quiere, así que, no le enseñaré nada.

    Brad no evitó entristecerse un poco pues recordaba lo ansioso que el rubio estaba durante el viaje. Amber era muy estricta así que comprendió al asentir y posteriormente prestó atención al picaporte de la puerta, estaba listo de conocer a los susodichos White; aquellas criaturas al que estaba destinado a cazar. Cuando la puerta fue abierta se dejó apreciar una habitación completamente grande, quizá tan grande como la sala que lo recibió apenas entrando, no obstante lo que le impresionó fue que ésta estaba completamente vacía y el eco de las pisadas era muy palpable y mientras llegaban el joven podía observar que el lugar estaba lleno de pedestales de un poco más de un metro de altura, tal vez, imaginando que antes aquel cuarto era un museo o algún sitio de exponía algo. Caminaron hasta que llegaron al centro de la habitación en donde una de esos pedestales una jaula que ocupaba un White. Brad se sorprendió al ver a un pequeño animal que parecía dormido.

    —¿Eso es… un White?

    A decir verdad, a pesar de estar admirado por aquella rara criatura, no evitó sentirse algo decepcionado ante el aspecto de dichas vestías. La apariencia de éstos animales era muy ¿adorable? Eran una bolita peluda color blancas. Eran más pequeñas que un balón de fútbol. Solo era eso, no había algo más increíble que lo que veía.

    Al notar la expresión de sentimientos encontrados, Edwin le recordó:

    —Aunque no lo parezcan, ellos pueden ayudarnos a detener a los Poewo.

    —La verdad no puedo imaginar cómo estos puedan hacerle frente a los Poewo —mencionó Irik buscando la mirada de Amber—. ¿Evolucionan a algo más poderoso? ¿Tienen una mordida letal que solo daña a los Poewo?

    —No. No es eso.

    —Oh, entonces muerden a los humanos y los convierten en mutantes más poderosos y ágiles que los Poewo?

    —Brad, en serio, ¿de dónde sacas esas locas ideas? —cuestionó Edwin impresionado por la imaginación de él.

    —Tienes una gran imaginación —dijo Amber—. Y en realidad, a mí también me gustaría saber que es lo que pueden hacer contra esos extraterrestres —admitió.

    —¿Tampoco usted sabe?

    Ella negó. Ahora los dos miraron al varón, esperando la respuesta quien respondió:

    —Me encantaría explicarles los detalles, no obstante, me temo que es complicado de explicar. Pero les aseguro que, los Poewo les tienen miedo, aunque no precisamente en está forma.

    —Entonces, sí tienen otra forma —susurró Brad, debía ser así

    —Y para que puedan crecer, necesitan alimentarse de una fuente que solo se encuentran en su planeta original.

    —¿Eh? Si esa fuente de poder solo se encuentra en su planeta, quiere decir que, nunca podrán a estar a su plenitud.

    —No necesariamente. Verás, la tierra posee de ese fuente de poder, mas no la suficiente para poder alimentarlos. Los White necesitan mucha más. —Edwin movió sus manos simulando crear una esfera y luego continuó—. Esa cantidad llegará a la tierra en el año 2035, pero debido a que los White no sobrevivieron para ese año, planeamos es que cayera en el año 2018 —dejó de explicar una vez notó que los presentes se quedaron mirándolo llenos de confusión. Era lo normal. Era una exposición bastante elaborada para que comprendiera lo dicho—. Lo sé —continuó—, resulta difícil entenderlo y también explicarlo. No obstante, solo le recalco que, reunir los White nos ayudará a combatir en un futuro a los Poewo.

    Brad comprendió que a pesar de las dudas que tenía y, a las que realmente deseaba tener una explicación, le resultaría complejo entenderlas debido a su entendimiento actual (entiéndase a los conocimientos científicos como tecnológicos de esa época -poco evolucionados-, era imposible para alguien de ese tiempo poder entender a cien por ciento lo que Edwin hablaba). Amber pensó lo mismo. Dejando de lado todo lo anterior, Brad admirando aquella criatura, añadió:

    —No se ven tan difíciles de capturar. Me supongo que con el poder de mi Energía los detecte, tal y como lo hago cuando siento a los Zombis, ¿no es verdad? —Buscó la respuesta en los ojos de la mujer, quien no tardó en responder.

    —Una buena manera de ver las cosas, muchacho, eres bastante sagaz. Así que ya has podido sentir el aura de esos monstruos.

    —Nos topamos con algunos de ellos en el viaje que hicimos de L'pot hacia Gram, y puedo notar que usted también se a enfrentado a ellos —contó.

    —No, en realidad nunca me he topado con ninguno de ellos.

    Brad se sorprendió de tal afirmación.

    —Solo los conozco porque Edwin me advirtió de ellos —continuó ella—, mas nunca he visto una cara a cara. Y sobre detectar a los White con el poder de la Energía, la respuesta es no. Es al contrario, la Energía a mayores rangos provoca que los White te detecten a ti, entran en un modo de alerta y huyen de ti. Y para colmo, se necesita de un alto nivel de ese poder para hacerlos dormir. Irónico, ¿verdad? Con decirte que yo tarde dos años en capturar éste.

    —¡¿Dos años?!

    —Y estaba apunto de capturar otro, pero en el último minuto, se escapó.

    —Eso no es nada alentador —suspiró Brad de escuchar aquello—. Según, tengo que capturar seis más, si calculamos, tardaría doce años en capturarlos a todo. ¡Eso es demasiado tiempo!

    —Yo no creo que te tome tanto tiempo, tal vez solo la mitad.

    Brad sonrió nada animado a la mujer.

    —Sigue siendo nada alentador.

    —No me vengas a decir que ahora te has arrepentido de tu misión.

    —No, no es eso… es solo que, seis o doce años es mucho tiempo. Si solo fuera ese el caso, el de capturarlos, no sería el problema…

    —Tienes miedo de enfrentarte a los Poewo, ¿cierto? —terminó ella por él. No era necesario que dijera nada, sabía la persona que era aquel joven y su temor más grande.

    —No creo poder enfrentarme a ellos —reconoció Brad.

    —Por eso mismo yo mismo te voy a entrenar, para que puedas hacerlo.

    —No me veo con el suficiente potencial para poder soportar tantos años enfrentándome con aquellos seres inhumanos.

    —Brad —llamó la atención del joven—, créeme tienes el suficiente potencial para hacerlo, hasta creo que tienes más todavía.

    Brad agradeció internamente el aliento que le daba, pero sabía que solo lo animaba para que no desistiera. No lo haría, nunca pensó en rendirse, mas si estaba presente de su propia debilidad. No le tenía miedo al dolor; él ya ha sentido el peor de los dolores; tanto físico como emocional. A lo que temía era al no estar a la altura de las expectativas de ellos.

    “¡Vamos, ponte de pie, Brad! ¿Crees que hemos terminado y que es la hora de descansar?! ¡Levántate!”

    Recordó aquellas duras palabras de su padre y se entristeció.

    —Y aunque es cierto que te puede tomar años en darles caza, y más sin la ayuda de alguien, no creas que en todos estos años me he limitado solo a fortalecer mi Energía —dijo el maestro—, he elaborado un plan para capturarlos en poco tiempo. Sin embargo, antes que todo, lo más importante es comenzar con el entrenamiento por lo que eso es lo primordial. Ahora es tarde, y sé que tuvieron un camino largo para llegar hasta acá, así que por ahora debemos descansar. El entrenamiento comenzará mañana a primera hora.

    El joven castaño asintió y luego los tres salieron de la habitación para unos cuantos pasos encontrarse con la sorpresa de ver a Atur en la mansión, y aunque pareció estar perdido, no mencionó nada más que acercarse a la dueña.

    —Que sorpresa verte aquí adentro —dijo Amber con total seriedad—. Espero que tu intromisión tenga un motivo válido. ¿A qué se debe tu presencia, joven Arturo?

    Atur frunció el ceño mas mantuvo la compostura la decirle:

    —Mire, no solo he venido desde muy lejos para verla, he esperado casi toda mi vida por ser entrenado por el maestro Amre, no pienso solo irme de aquí...

    —¿Tu arrepentimiento es sincero? ¿No te molesta que quien te entrene sea una mujer? —preguntó arqueando la ceja, expectativa de la respuesta que el rubio le daría.

    —Me tomo por sorpresa saber que el maestro Amre, a quien admiraba ciegamente fuera una mujer —Miró con seriedad a Edwin, quien solo sonrió—, eso es todo. Da igual quien sea, si me puede enseñar a ser mejor y más fuerte, qué importa que sea. Y sí, acepto tomar su entrenamiento básico, pero con una condición —dirigió su vista a Brad—. No quiero entrenar a su lado.

    —¿Por qué no, Arturo? ¿Por qué no quieres entrenar con él?

    —Porque él… —Ni el mismo lo sabía. O mejor dicho sí, llegó a tenerle envidia. A él, a un simple forastero que llegó de la nada se le había contado cosas que a él no. A al persona que pudo superar el tiempo que tardó él en hacer algo. ¿Por qué tenía que existir personas que tan tal facilidad y sin esfuerzo alguno superaba a los demás que si se esforzaban? La vida era injusta—. Porque él solo me entorpecerá...

    Atur guardó silencio al ver que ella se acercaba lentamente hacia él, quien extrañado arqueó la ceja al tenerla muy cerca de él, tan solo siendo separados por escasos centímetros y luego ella sonrió y, fue en ese momento en que comprendió sus intenciones, pero había sido demasiado tarde. Sintió el aura amenazante de ella y, como mero instinto de supervivencia, Atur dio un paso hacía atrás cuando ella levantó su mano pero él no alcanzó a retroceder más cuando sintió una extraña sensación recorrer su cuerpo y para cuando se dio cuenta de lo que sucedió ya estaba arrodillado en el suelo, ahora era él quien la miraba desde abajo.

    El maestro Amre lo había doblegado completamente.

    Amber, desde la altura, lo miró con severidad al decirle:

    —Cuando seas capaz de derrotarme, seguiremos tus reglas. ¿Comprendido?

    Atur se quedó plantado, arrodillado, completamente anonadado intentando descifrar lo que había ocurrido. Por alguna extraña razón su pecho se estrujó y se había puesto nervioso mientras sentía un escalofrío al recordar aquella mirada. Esa mirada que lo dejó, literalmente, sin aliento. ¿Qué había sido aquello? Sintió una opresión que nunca había sentido. ¿A caso había utilizado la Energía para hacerle algo? Se llevó la mano hacia el hombro, le dolía, no era un dolor fuerte e insoportable más bien se trataba de uno molesto. Luego levantó su vista para ver como le ordenaba a Edwin que les enseñara sus habitaciones.

    Una cosa si sabía, la mujer se imponía y no hubo duda que, Amber Reza era un verdadero maestro en el control de Energía. Debía reconocer que sabía lo que hacía y que aprendería a manejar su Energía a la perfección si la escuchaba. Y por primera vez desde hace años, estaría dispuesto a dar torce su brazo. Valdría la pena hacerlo.


    Fin del capítulo.
     
    Última edición: 7 Octubre 2018
    • Me gusta Me gusta x 2
  18.  
    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

    Libra
    Miembro desde:
    4 Mayo 2010
    Mensajes:
    1,249
    Pluma de
    Escritora
    Tú!!! Tú!!! Mujeeerrrrrr! Que te mato, ¿lees bien?, te mato ò.ó ¿Me hiciste esperar 6 capítulos (más prólogo) para conocer qué eran los White, ¡para esto!? Esto es... ¿por qué me las imagino simples bolitas peludas? ¬¬ Ay, no puede ser; más razón no te doy. Me decepcioné :mad: Comprendo que su función es indispensable, ya que ellos dentendrán a los Poewo, mas me gustaría una imagen más detallada de su capacidad. Digo, para que sean tan difíciles de atrapar es porque, oye, algo más que ser una bolita ruidos, rebelde y con pelos deben cumplir. Pero en fin, espero que me sorprendas, aunque eso es un don en ti.

    ¿Qué más puedo decir de este capítulo? No fue demasiado largo. Eso sí, la conversación entre Edwin y Amber con respecto a los nuevos pupilos me mató XD Que si del poder, que si de la personalidad, que si del carácter, que si de la energía, lol, divertido. Nada, espero ansiosa el próximo capítulo que espero esté lleno de problemas para Atur y Brad que ya empieza el verdadero entrenamiento y algo me dice que será nada sencillo. Me despido sin más y te me cuidas.

    Hasta otra.
     
  19.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
    Miembro desde:
    10 Diciembre 2010
    Mensajes:
    2,150
    Pluma de
    Escritora
    Oh, cielos, pero qué cosa son los White. No sé qué esperaba, jajaja, algunos entes trípodes, o alguna especie de pigmeos, o gigantes o qué se yo, pero no otra versión de los gums... okey, no. Los Gums son más grandes y tienen muchos ojos y son calvos *w*... pero son redonditos, jajajaja. Lo que sí me sorprendió es toda esa mega actividad que tienen y para que a la master le haya tomado dos años capturarlo, quiere decir que son sumamente difíciles de atrapar. Concuerdo con Brad, le tomará toda su vida. Y ¿quieres saber algo? Ya me enamoré de estas criaturitas. Quiero saber qué más hacen y qué papel desempeñan en la historia XD.

    Aunque no sé, tiene la ventaja de su energía, espero que esta le ayude mucho al momento de capturarlos XD además de que lo protege de ese odio que los White les tienen a los humanos, que por cierto, me gustaría saber por qué razón los odian. ¿Existe una razón o no?

    También me divirtió mucho esa plática al principio entre la master y Edwin, jajaja.

    Espero leer el próximo capítulo. Este me pareció genial, tanto por la historia, como por corto :p

    Abrazos
     
  20. Threadmarks: Capítulo 7.- Entrenamiento; fortalecer algo más que Energía
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
    Miembro desde:
    19 Diciembre 2010
    Mensajes:
    1,893
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Una misión; Un futuro mejor [Parte 1]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    23
     
    Palabras:
    3201
    Capítulo 7
    Entrenamiento; fortalecer algo más que Energía


    La señora Irik era una mujer muy amable, por el contrario, el señor no lo era tanto. Él era un hombre muy duro y por lo que era muy severo con Brad. Desde que tiene memoria, a Brad siempre lo trató con voz y mano dura. Desde niño lo obligó a levantarse temprano y le enseñó, por decirlo de esa forma, a que aprendiera defensa personal para que aprendiera a luchar, y eso no era el problema, en realidad siempre era bueno era defenderse, sin embargo, lo estricto que resultaba ser su padre le dio problemas.

    —Levántate —le ordenó con seriedad mientras el joven Brad, desde el suelo, miraba a su progenitor, firme y con los brazos cruzados.

    Desde su posición, se limpió el hilo de baba que recorría desde su labio hasta la barbilla. La patada que le había proporcionado su padre le había sacado todo el aire y apenas sentía que éstos se llenaba de aire. Ya no quería estar ahí. Ya no quería, pero tenía miedo de decírselo a aquel hombre.

    —Brad —El cuerpo del joven se tensó al escucharlo, era inevitable no hacerlo cada vez que lo oía pronunciar su nombre—, responde —continuó—, ¿qué harías si algún malhechor viniera cuando yo no esté aquí y fuera más fuerte que tú; dejarías que robara o que dañará a tu madre? ¡¿Dejarías que violaran a tu propia madre frente tus ojos?!

    Brad levantó la vista empapado de miedo ante lo dicho.

    —No, claro que no —respondió.

    —Pues entonces levántate y demuéstralo.

    Después de cada entrenamiento al llegar a casa, su madre y veía golpeado y con moretones a Brad, pensando que era porque se iba de andariego a lugares peligrosos, lo regañaba para terminar diciéndole que tuviera mucho cuidado. Él solo sonreía para responderle, “Lo intentaré”. De esa forma lo recordaba. Y a pesar de que intentó darle gusto, nunca supo si sus esfuerzos de darle gusto dieran resultados.

    Brad abrió los ojos, su reloj interno lo había levantado. Afuera a penas los rayos del sol iluminaba. Salió de la cama y se preparó para el día que le esperaba, mentalizándose para el entrenamiento que le esperaban. ¿Qué clase de entrenamiento le esperaría a Atur y a él? Una vez Amre se levantó, desayunaron algo y antes de siquiera digerir la comida, ella les dijo que se prepararan pues saldrían a cierto lugar. No dijo a dónde los llevaría a pesar de la insistencia de sus pupilos.

    Brad desvió la vista para ver como Atur se tocaba el hombro y movía el brazo; llevaba haciendo eso

    —¿Estás bien? —preguntó—. ¿Te duele el brazo o algo así?

    —¿Y estar bien te beneficiaría en…?

    Brad entrecerró los ojos. Estaba intentando ser amable con él, pero no cabía duda, Atur no ayudaba en nada. Una hora transcurrió hasta que por fin llegaron a su destino. No había nada. Se mirara por donde se mirara no había nada más que tierra y uno que otro árbol que estaban separados uno de otro por varios metros. Lo único destacable era le enorme pared rocosa que había a su frente.

    —Niños, admiren lo que será su primer entrenamiento —dijo Amber acercándose a la pared rocosa y palmearla con una sonrisa jubilosa.

    —¿Eh? —Atur torció la boca—. Déjate de bromas, ¿qué se supone que tenemos que hacer? ¿Escalarla?

    Ella no contestó nada, se limitó a ampliar la sonrisa.

    —¿En serio? —preguntó incrédulo.

    —Su meta será llegar a la cima, sin ninguna clase de instrumento para escalar… ah, y antes de que se me olvide, no comerán nada hasta que puedan llegar arriba, ¿comprendieron?

    Atur bufó mientras Brad admiraba la altura, no sabía cuanta pero probablemente sobrepasaba los treinta metros de altura. Era muy alta. Sería un gran reto. Poco después, Edwin y Amber se fueron de ahí, dejándolos solos.

    —¿Alguna idea de cómo podemos subir? —preguntó Brad.

    —No sé tú, pero yo voy a escalarla y ya —dijo sonriendo cínicamente—. Por eso decía que yo no necesitaba entrenamiento básico. Ella ignora completamente que yo sé usar Energía. Ya verá cuando en unos cuantos minutos este arriba, se dará cuenta lo equivocada que estaba y no tendrá más opción

    —Te escuchas confiado.

    —Puede que para un novato escalar esta pared sea dificultoso, pero para mí no.

    Atur se acercó a la pared pero antes de precipitarse a escalarla, calentó un poco estirando sus piernas y masajeaba sus muñecas, palmas y dedos. Brad recordó lo que le había enseñado días pasados y asintió comprendiendo lo que iba a hacer, quedó admirado, Atur era una persona difícil de tratar, pero debía admitir que en lo que sabía lo que hacía. Por el contrario, como había dicho su compañero, a él le sería más difícil intentar escalarla pues nunca había utilizado su Energía por mucho tiempo. Comenzó a calentar también al momento que pensaba en cómo podía hacerle para llegar a la cima en una pieza. Un par de minutos después, Atur empezó a subir poco a poco.

    —¡Oye! —gritó Atur y en son de burla preguntó—. ¿No piensas subir? Ya escuchaste a la mujer, no comerás nada hasta que la subas.

    —¡Aún no estoy listo!

    Prefería esperar un poco, a diferencia de Stan, él sabía que se cansaría al llegar a la mitad.

    Mientras tanto, en la cima Amber y Edwin se mantenían sentados cómodamente en sillas plegables, debajo de una enorme sombrilla para taparse de los abrazadores rayos del Sol, esperando a que los jóvenes alcanzaran a terminar su tarea.

    —¿Qué pasa, Edwin? —preguntó ella llena de curiosidad al notar que Edwin rio por lo bajo.

    —Mi joven señor ya comenzó a subir, ¡y mire! Que lo está haciendo con todo su empeño y para nada mal. Más que nada para demostrarle a usted de lo que es capaz.

    Edwin la miró de reojo para ver como ella sonreía divertida al imaginarse a Atur diciendo eso.

    —¿Y qué me dices de Irik? ¿En qué está pensando ese joven? —preguntó.

    —En la manera correcta para escalar. Sabiendo sus limitaciones , ah, un observador innato, sin duda, está analizando la mejor manera de subir sin usar mucho de la Energía mientras observa al joven amo. Ese muchacho aprende rápido.

    —Perfecto. —Amber se puso de pie—. Me encantaría ver la cara que Arturo pondrá cuando se de cuenta de la verdadera finalidad de este entrenamiento. No podemos dejar que termine tan rápido, tiene que batallar un poquito más —Se llevó el índice a la cien para concluir con un—: Que use un poquito la cabeza.

    Edwin se levantó una vez comprendió las palabras de la mujer y se encaminó hacía donde había varios botes llenos de tierra, piedras y grava, tomó uno de ellos y acercándose al borde se colocó precisamente donde se localizaba Stan. Mientras tanto, Atur quien ya había subido poco más de cinco metros de altura, dibujó una mueca al sentir ese odioso malestar en el hombro derecho, desde que subió estuvo pendiente de la poca Energía que fluía en ese brazo provocando que se esforzara un poco más de lo habitual. Cada vez que lo movía éste temblaba, levantó la vista, molesto, si no fuera por ese malestar ya hubiera escalado el doble.

    “Que me habrá hecho esa bruja” pensó y fue entonces que volviendo a echar un vistazo, se dio cuenta que un montón de tierra, grava y piedras caían debajo, aquello lo tomó por sorpresa y ara cubrirse el rostro con el brazo mas hacer eso provocó que perdiera la concentración al igual que el equilibrio y desplomara en el suelo.

    Soltó un grito al caer al piso. Se pudo de pie mientras escupía las pequeñas piedras que tragó.

    —Esa mujer… —dijo entre dientes.

    —¿Te encuentras bien? —preguntó Brad a su auxilio. Obviamente, no recibió contestación por parte de él. Miró hacia arriba—. Que extraño, la pared está curvada por lo que aunque se asomaran sería imposible ver la localización exacta, ¿cómo supieron tu posición? —se preguntó el castaño.

    “Edwin” pensó Atur frunciendo el ceño. No le sería tan fácil escalar.

    —Ya veo de que va esto, nunca dijeron de que harían trampa —susurró el rubio volviendo a intentar escalar el muro. Lo volvería a intentar—. Ese Edwin, ¡no! Esa mujer es una…

    —Más respeto a tus mayores —musitó Edwin, dio la vuelta para ver a Amber.

    —¿Y? ¿Cuál fue su reacción?

    —Por lo menos se dio cuenta que no le será tan sencillo llegar hasta aquí. Quizá no le tome tanto descubrirlo —dijo volviendo a tomar uno de los botes, caminó dos metros a su izquierda y volver a vaciarlo hacia Stan—. Pero ya nos andará con él cuando lleguen. Volvió a caer, por lo menos se dio cuenta que tras pasar los cinco metros le caerá grava del cielo.

    La mujer rio realmente divertida al imaginarse el rostro de Atur lleno de exasperación al ver que de nuevo Edwin vaciaba otro balde.

    —Me preguntó cuando desistirá en subir —se cuestionó volviendo a tomar otro bote para hacer lo mismo que con los anteriores.

    ¿Pensaba que iba a ser simple? ¡Qué ingenuo era! Ahora era entrenado por el mismísimo Amre.

    —¡Maldita sea! —soltó Atur—. ¡Deja de ser un entrometido, Edwin! —comenzaba a sentirse cansado y lo demostraba su respiración entrecortada.

    ¿Cuantas veces ya había caído? ¿Cinco? Quizá esa era ya la sexta. Se le había cruzado a la mente el intentar subir hasta que Rules se quedara sin botes que arrojarle, lo malo era que no sabía cuantos había ni mucho menos si resistiría a diez más. Se viró para ver como Brad estaba plantado en el mismo lugar tan solo observando lo alto de la pared, se molestó ante su postura. Si el también intentara escalar la posibilidad de terminar con esa grava sería más rápida.

    —Atur —Brad llamó su atención deteniéndolo antes de que volviera a intentar escalar.

    —¿Ahora qué quieres?

    —Hay algo que me tiene preocupado, algo sobre Edwin.

    —¿Y qué es eso? ¡Suéltalo de una vez, qué no vez te estoy intentando hacer algo!

    —Tú lo conoces de años, ¿verdad? Yo a penas lo conozco días pasados, pero note algo, ¿él lee las mentes? Osea, ¿puede saber lo que uno está pensando?

    —Sé a lo que te refieres, no soy idiota y sí, él puede hacerlo.

    —Ahora entiendo porqué sabe tu posición me supongo que para él es como si estuviéramos hablando normalmente. Sabes, creo que la mejor manera de subir es dejar la mente en blanco…

    —Y tú qué crees que he estado haciendo, ¿perder el tiempo? —lo interrumpió Stan, dando media vuelta para volver a subir, pero de nuevo fue detenido por Brad.

    —Espera, lo comprendo, pero dejar de pensar es algo muy difícil así que se me ocurrió que la única manera de dejar de pensar es hablar, así que necesitamos hablarnos porque de esa forma dejamos de pensar. Sería complicado, pero puede funcionar.

    Atur se sorprendió al escucharlo, a él nunca se le hubiera ocurrido hacer eso. Por lo visto no había estado perdiendo el tiempo, debía reconocer que el chico a su lado era más inteligente de lo que pensó. No obstante, nunca lo admitiría.

    —¿Y crees que haciendo eso llegaremos a la cima? Pensar así es muy infantil —Atur miró hacia arriba—. No creo que ella no los deje tan fácil.

    —Mmm, tienes razón —admitió Brad, pensativo—. La maestra Amber podría localizarnos cuando estemos utilizando nuestra Energía.

    Atur abrió los ojos sorprendido más que nada porque se le había olvidado ese pequeño pero importante detalle e Irik lo tuvo previsto siempre.

    —Así que nuestros verdaderos enemigos son ese combinación.

    —Veo que te acuerdas de ese detalle —Fingió haberlo tenido presente siempre—. No eres tan tonto como creía —Levantó la vista para pensar en la manera más práctica de subir y luego comentó—. Nos estaríamos jugando el pellejo, si llegáramos a alcanzar la mitad de la altura y supieran nuestra posición, caer nos mataría. O por lo menos a ti, yo podría cubrirme con las piedras y así al caer recibiría menos daño, y ¿tú?

    —Estuve observando y me di cuenta que hay muchos agujeros por toda la pared. Lo que podemos hacer es escalar con normalidad, sin usar la Energía y, solo utilizarla cuando sea necesaria.

    —Ya veo —razonó Stan—, sería una forma de ahorrarla y así nos agotaremos innecesariamente.

    Los dos se miraron y sin decir nada, comenzaron a escalar la pared. El plan parecía sencillo y simple, pero la realidad era otra, debido a no poder utilizar su poder para escalar más rápido, tardarían mucho más, pero eso era lo de menos. Y que decir de turnarse lo necesario para hablar de algo y así evitar que el otro pensara de más. Sin embargo, valió la pena, ya había rebasado los cinco metros de altura. Brad, as u vez, hablaba sobre la forma en que conoció a Edwin y lo que le propuso, por el contrario, Atur solo se quejaba mientras comentaba una que otra ocasión que hacía Rules que realmente lo molestaba.

    Mientras eso ocurría, en la parte de arriba Edwin tomando asiento bajo la sombra del paraguas, sonrió al percatarse que no había mucho movimiento.

    —Al parecer encontraron la forma de subir los dos —mencionó el varón.

    —No siento la Energía de Brad —comentó ella—. Sin embargo, la de Arturo es leve; aún se le hace difícil ocultarla completamente.

    —Al igual que sus pensamientos —añadió Edwin al notar que aunque fue efímero, el joven había pensado algo.

    —Le falta más auto-control.

    Más que con Irik, le preocupaba mucho más el comportamiento de Atur, necesitaba enseñarle humildad. Ella se recargó en el respaldo y sin evitarlo dejó salir un suspiro, Edwin la miró de reojo y preguntó ante su semblante decaído.

    —¿Le sucede algo?

    Como ya se confirmó, a pesar de que él pudiera leer la mente, solo lo hacía en ocasiones pues supo a respetar a las personas e intentaba no meterse en sus pensamientos pues hasta él sabía que cuando alguien deseaba guardar cosas, debía considerar su decisión. Ella tardó en contestar, quizá dudando un poco si hablar o no, al final decidió preguntarle:

    —¿Has ido a verlo?

    —¿A Eduardo? —Él ya se imaginaba (sin necesidad de leerle la mente) que en ese momento Eduardo estaba en sus pensamientos—. Fui a verlo el mes pasado y está perfectamente bien. Ah lo viera, es un joven que a crecido mucho. Ya es todo un jovencito —La miró para terminar con un—: Siempre me pregunta por usted, su madre.

    La tarde estaba transcurriendo. La brisa mañanera había cambiado y el sol estaba en lo más alto del cielo. Era un día perfecto para estar en otras cosas, disfrutando de algo que había perdido hacia dieciochos años atrás.

    —Me lo imagino —susurró al viento mirando hacia el horizonte—, el mes que viene cumplirá los dieciocho años. Dieciocho años —repitió. Ya habían pasado dieciocho años desde aquella tragedia. El tiempo si que pasaba volando—. Y cuando pregunta por mí, ¿qué le dices?

    —Que está muy ocupada —Tras un silencio incomodo, continuó—: Quiere muchos a sus padres adoptivos, los aprecia y está muy agradecido de ellos, pero recuerda a su madre y quiere verla.

    —Ya veo —No evita dibujar una sonrisa en su rostro—, me alegra escuchar eso —Poco después su rostro se torna sombrío al reconocer algo que por noches no la dejan dormir; le atormentaba aquellos dos grandes sacrificios que hizo—: Son una terrible, ¡no! Soy una pésima madre.

    Edwin admiraba aquella humana en especial, porque era una mujer muy fuerte y firme a su palabra a pesar de que sus sentimientos humanos la embargaran; la hicieran sentir miserable. A pesar de ello, ahí estaba, dispuesta a enseñarles a Brad y a Atur.

    —No diga eso —dijo en son de animarla—. Ha trabajado duro durante todos estos años, no a perdido el tiempo, si es que lo cree así. No solo a aprendido el control de la Energía, también a investigado sobre los White, así que… lo siento —soltó porque si había alguien que cambió su vida fue su llegada.

    Cuando se presentó ante ella, Amber nunca se imaginó que su vida cambiaría completamente, pero ella lo sabía. Estaba consciente que para evitar que más personas sufrieran lo que ella pasó, debía reunir a los White y para ello necesitaba entrenar a Irik y a Stan, porque entendió (porque al principio se negó) que solo con su ayuda, podía hacerlo.

    —No entiendo porque te disculpas —dijo poniéndose de pie y acercándose hacia las botes de grava—, yo debería disculparme por pedirte ser niñera.

    Rules rio al comentario:

    —No se preocupe, a decir verdad, a mi señor y Eduardo ya los considero parte de mi propia familia.

    —¿Así? ¿Algún favorito? —preguntó divertida.

    —Ah pues al que me a sacado canas…

    —Al que sacaremos canas, dirás —dijo ella al acercarse a la orilla y tirar toda las piedrecillas, claro, sin tirarlas directamente a ellos pues sabiendo que estaban ya a mucha altura, último que deseaba era dañarlos; pero si los haría batallar un poco antes de subir—. Hay que enseñarle a Arturo auto-control y a Brad coraje.

    Los minutos se transformaron en horas hasta que por la tarde fue que ambos alumnos por fin llegaron. Edwin los ayudó a subir lo último. Una vez sintieron estar en suelo solido, se recostaron sin pestañear, respirando sin control alguno como si fuera la primera vez que lo hacían tras aguantar la respiración por mucho tiempo, con toda la cabeza blanca por la tierra, tosiendo tierra tanto por la boca como por la nariz. Sus brazos como piernas temblaban fuera de control. Estaban exhaustos.

    —Es-to va a doler —dijo entre risas Brad, vio como sus manos temblaban como gelatina.

    —¿Alguna queja, Atur? —cuestionó la mujer, acercándose a él.

    “Sí” pensó, pero no tenía las energías para discutir así que se limitó a cerrar los ojos para no verla.

    —Mis felicitaciones por superar la primera prueba, ¿están listos para la siguiente fase?

    “No” pensó Brad, no tenía las suficientes energías para continuar.

    Amber los miró detenidamente. Quedó satisfecha ante el resultado.

    —Mañana continuaremos con la siguiente prueba, por hoy es suficiente. Así que coman, dense un buen baño y descansen —les dijo.

    —Por cierto —no se hizo esperar Atur cuando se tranquilizó un poco—, nunca dijeron que iban a arrojar cosas, ¿qué hubiera pasado si alguien hubiera muerto? ¿Eh? ¿A eso llaman prueba? Pues que mediocridad.

    —Eso también era parte de la prueba —Les hizo saber Amber—, si morían solo significaba que no servían para ésto. Pero miren, están vivos, felicidades.

    Se retiró. Por supuesto que tuvo cuidado de que no se lastimaran, fue cuidadosa y ya sabiendo que en el ámbito de Energía los dos sí podían escalar sin contratiempo, confió en ellos. Sin embargo, el verdadero objetivo de la prueba era que Brad y Atur trabajaran en equipo. Pues para poder capturar a los White, se necesitaba sí o sí un compañero. Ella tardó dos años en conseguir a un White por la falta de un ayudante.

    En realidad, el objetivo de ella era, además de enseñarles a dominar mejor la Energía, enseñarles a trabajar en equipo. Fortalecer su relación de equipo.


    Fin del capítulo
     
    Última edición: 7 Octubre 2018
    • Me gusta Me gusta x 2
Cargando...

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso