Recuerdo las manos sobre mi cuerpo, aquellos dientes contra mi piel. Recuero tu cara entre mis pechos, recuerdo el correr ardiente, acelerado, del corazón. De mi corazón contra el tuyo. Y ahora no hay más que un espejo en el baño. Un cuerpo lánguido en el reflejo. Un frío en verano, una luz amarilla en invierno. Tu corazón contra el mío, nada más que un recuerdo.