Un dolor punzante en la sien hace que te remuevas en el lugar, zozobrando de forma intermitente entre el sueño y la vigilia. Al abrir los ojos con lentitud, como si los párpados te pesasen de más, te cuesta un par de segundos acostumbrarte a la luz de la habitación, a pesar de ser realmente tenue. Te recibe un techo blanco y aséptico, y unas paredes que te resultan... más curvas de lo normal. El olor de la habitación te transmite una mezcla de humedad, metal, goma y... cierto toque a agua salada. El lugar, completamente insonorizado, impide que ningún ruido llegue a ti. Contenido oculto Al incorporarte, tu primer pensamiento es tratar de recordar dónde se supone que te metiste. Pero decenas de lagunas negras te responden con un silencio pesado y frustrante. Al mirarte los brazos, notas un reloj extraño, que no recuerdas tener ahí anteriormente. Blue solo... ¿Qué significaba eso? En esas te encuentras, reflexivo y desorientado sobre la incómoda cama donde dormías hasta hace un instante, cuando la tímida caricia del agua te lame los pies. La realización te golpea con contundencia en ese preciso instante. Tenías que salir de allí. Y rápido.
No recuerdo nada, ¿por qué no recuerdo nada? Agh, no hay nada que odie más que no recordar nada. Bueno, probablemente haya algo que odie más, pero no lo recuerdo. Este silencio total y el olor a agua salada no me dan buena espina. ¿Estoy en un submarino? Por alguna razón asocio los submarinos a finales malos. A pesar de no acordarme de nada, estoy un 12% seguro de que esto no es mi cama de siempre. Es algo claustrofóbico. Quizás debería salir de aquí. O esperar a que vengan a rescatarme, de chill. Bueno, a ver qué saco en claro de lo que observo a mi alrededor
El lugar parecía estar hecho para al menos dos personas. El hecho de que estuviera solo le proporcionaba más espacio de maniobra, y pudo moverse con facilidad por la habitación. Parecía tratarse de una sala bien equipada, con trajes de buzo colgados en una de las esquinas más cercanas, algunos compartimentos, tanques de oxígeno y sistemas electrónicos aquí y allá. Las camas eran simples, pero lo suficientemente cómodas para una siesta reparadora. Había algo en la puerta, sin embargo, que le estaba escamando desde que paseó su mirada por el lugar. No parecía una normal y corriente, pues parecía conectada a alguna clase de sistema. ¿De dónde venía el agua, en primer lugar?
Este lugar parece preparado para dos personas; entonces, ¿por qué estoy solo? Mi brazalete dice Blue Solo, así que parece que es como debo estar. Bueno, mejor para mí, un habitáculo la mitad de pequeño sería el doble de claustrofóbico y con otra persona el oxígeno se me agotaría antes. Al menos hay unos tanques de oxígeno ahí. Pero tengo que salir de aquí. No veo que esta puerta se vaya a mover con solo empujar, y menos por un enclenque como yo. Está conectada a algún sistema electrónico, será mejor que examine con profundidad todos los sistemas electrónicos que veo por aquí, alguno debe de servir para abrir la puerta. También voy a abrir esos compartimentos por si hubiera alguna pista u objeto útil. Por la misma razón miraré las camas: bajo las sábanas, los colchones y en el suelo bajo la cama, así como palpar con mi mano la parte inferior de la cama. Tengo un mal presentimiento; no recuerdo si los he usado alguna vez, pero será mejor que examine ese traje de buzo y esos tanques de oxígeno para saber colocármelos y respirar por si los necesito para salir de aquí.
Los sistemas electrónicos de la habitación consistian mayormente en diversas tabletas ubicadas en distintos puntos, marcando parámetros como la presión del agua, el nivel de oxígeno y demás cifras que no pareció comprender. Una de las tabletas, sin embargo, marcaba con letras rojas una palabra: "Play". Un compartimento cerrado parecía conectado a esa tableta, y era imposible de abrirse. Los demás compartimentos no parecian tener nada del otro mundo. Otra de las tabletas también parecía marcar algo distinto, una frase que podría revisar más tarde si se acercaba. Comenzó a palpar tras eso diversos puntos de las camas: debajo de una de ellas, donde había estado durmiendo, encontró una bola verde pegada con celo. Dentro de uno de los trajes de buzo encontró otra bola, esta roja. Los tanques parecían bien conservados al igual que los trajes, a excepción de uno de ellos, donde había un boquete lo suficientemente grande como para introducir su mano. Obtenido: Bola verde Bola roja
Dos BOLAS. Necesito 5 más para pedir un deseo. Um... ¡Deseo un kebab con arroz! Ah, debí haber pedido salir de aquí. ¿Repartirán los del kebab al lugar en el que estoy? Improbable. Además, las bolas que conceden deseos son naranjas, estas son verde y roja. No sé por qué recuerdo esto pero en cambio no sé quién soy. ¿Habrá alguna azul, como el color que muestra mi brazalete? ¿O son estas todas? Voy a examinar estas bolas detenidamente en toda su esfericidad. Después me acercaré a la tableta número dos para observar la frase que muestra. También meteré la mano en ese boquete del tanque esperando que no haya un escorpión y me pique. Por último, pulsaré el Play de la tableta conectada al compartimento cerrado. Mi sentido uchikoshiano me dice que está conectado con su apertura.
Las bolas eran simples esferas de pequeño tamaño. Quizás tenían que ver con algún mecanismo de la habitación, pero de momento parecía no haberlo localizado. Por su parte, la tableta número dos le mostró una pregunta con letras teñidas de rojo: "Si me tumbas, soy todo. Si me cortas por la cintura, me quedo en nada. ¿Qué soy?" Cuando metió la mano en el hueco del tanque de oxígeno, por suerte nada le picó, pero sí que encontró algo dentro. Otra bola, esta de color rosa, descansaba en el interior del objeto. Ahora tenía tres en su poder. Por último la tablet que rezaba el Play comenzó a estar operativa en el momento en el que pulsó la pantalla. El agua sigue brotando bajo sus pies, lenta pero inexorablemente. En la pantalla se le muestra una balanza, con pesos de igual aspecto enumerados del 1 al 8. El juego le explica, con letras rojas, que deberá averiguar cual de las pesas es la más ligera, en solo dos pesajes. ¿Podrá averiguarlo a tiempo? Obtenido: Bola verde Bola roja Bola rosa
"Si me tumbas, soy todo. Si me cortas por la cintura, me quedo en nada. ¿Qué soy?" El número ocho, que tumbado es el infinito y cortado por la mitad es un ZERO. Qué curioso, las balanzas van justo del 1 al 8. ¿Es acaso la persona que me metió aquí un obseso del 8? Jamás superará mi autismo por el número 12. Será un duelo de hiperfijaciones. Procederé a pensar este enigma de las balanzas.
La pantalla de la tableta brilló, indicando que la respuesta era correcta. El compartimento unido a esta se abrió, mostrando un destornillador en su interior. Obtenido: Bola verde Bola roja Bola rosa Destornillador
Vamos con las balanzas. Este puzzle me recuerda a un puzzle. Seguro que la más ligera será la 8 porque hiperfijación. Muy bien, asumo que es un juego interactivo donde veré el resultado de cada movimiento. Veamos, hay 8 pesas. El primer movimiento que haré será colocar las pesas 1, 2 y 3 en un lado y las pesas 4, 5 y 6 en el otro plato
Cuando Blick repartió las primeras seis pesas en ambos lados, notó que la zona de la izquierda (números 1, 2 y 3) se elevaba, siendo más pesada la zona contraria.