Gran Garladia Ragnarok, el último bastión

Tema en 'Final Fantasy: Crimson Sky' iniciado por Suzaku-kun, 15 Noviembre 2022.

  1.  
    Suzaku-kun

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    Ragnarok
    El último bastión

    Ragnarok.jpg

    Ubicación: todo Garladia (entrada por C3)

    Ubicada bajo Garladia y extendiéndose por casi todo el territorio continental, el continente de Edén oculta esta ciudad como su mayor secreto. El último refugio de los exiliados y marginados demonios, creídos extintos por todos los ciudadanos de Ilumbra, salvo por aquellos que siguen sintiendo en sus carnes la "marca de la bestia" que es haber nacido con la sangre "equivocada".

    Los demonios han ido construyendo esta ciudad desde cero, trasladando los rescoldos de su ciudad original al subsuelo y ampliándola más y más, conforme más claro quedaba que no había lugar para los que eran como ellos en la superficie. Al final, los demonios se olvidaron, quedando relegados a falsas leyendas de extinción... pero en Garladia, en esta masiva ciudad, hay sitio para ellos.

    Ragnarok es la ciudad más grande de toda Ilumbra, y con una diferencia abrumadora. La ciudad dispone de una tecnología mucho más avanzada que en el resto de Ilumbra, y utlizan fundamentalmente minerales del área volcánica, partes de monstruo y magia para generar energía. Así, por ejemplo, tienen luz artificial creada con magia Electro, o dispositivos capaces de crear fuego en base a extracciones de la magia Piro y monstruos elementales con estas propiedades.

    La ciudad se subdivide en secciones: la exterior, donde residen los pobres que no pueden agenciarse un domicilio digno. Aquí acceden todos los visitantes y es el punto de entrada al resto de la ciudad, pero, quienes no pueden entrar, terminan acumulándose en la periferia. La zona intermedia, donde el grueso de los ciudadanos habitan, en calles concurridas que han ido haciéndose más y más densas conforme los demonios se iban reproduciendo entre sí. Y por último, en el núcleo neurálgico, alrededor del castillo de la Soberana, residen los más ricos y acomodados, así como la sede de la guardia de Ragnarok y de todas las casas nobles que siguen la doctrina de la Soberana.

    Pero aunque haya estratos, todos, en general, viven en un mismo paradigma y bajo un mismo flujo de ideas: el del miedo y odio hacia los ángeles, los "exterminadores", y el culto al Archidemonio, un ente ficticio creado por la Iglesia de los Sagrados y que ahora los demonios usan en sus propios cultos religiosos, como el concepto ideal de aquel demonio capaz de derrotar por siempre a los Cinco Sagrados y a sus ángeles.

    Posada: 80 guiles

    Tienda de objetos:

    - Poción (+20 PS, ratio x0,1): 60 guiles
    - Ultrapoción (+50 PS, ratio x0,4, cura a todos los aliados): 90 guiles
    - Éter (+10 PM, ratio x0,1): 90 guiles
    - Ultraéter (+20 PM, ratio x0,25): 180 guiles
    - Cola de fénix (revive a un aliado caído, con PS iguales a ratio x0,33): 150 guiles

    Mercado:

    Carnicería:
    - Carne de garula (la carne de una garula. Curiosamente, estos monstruos tienen una carne especialmente jugosa y tierna, que se deshace en la boca nada más pincharla, lo cual la hace muy popular. ¡Una delicia, sin duda!): 80 guiles
    - Carne de mu (los pequeños mus sin duda son adorables, pero no dejan de ser monstruos. Por eso, hay que eliminarlos y cazarlos, y, ya que se hace, ¡su carne, con un sabor muy similar a la carne de cordero, puede aprovecharse!): 80 guiles
    - Carne de ave (carne de un monstruo volador. La mayoría de los monstruos con forma de pájaro pueden cocinarse, pues su carne sabe a pollo, ¡y no es lo que se dice siempre, es que literalmente sabe a pollo!): 80 guiles

    Frutas y verduras:
    - Fresa demoníaca (al contrario de lo que pueda parecer, estas fresas no se llaman así por ser típicas de los huertos artificiales de Ragnarok, ¡sino porque crecen con una forma muy curiosa, como si tuviese cuernitos!): 80 guiles
    - Tomate silvestre(parte de la cabeza de un tomate hostil. Aunque suene algo sádico, en realidad las cabezas de estos monstruos son exactamente iguales a los tomates normales, ¡pero el doble de grande! Normal que se usen para recetas, sale mucho más económico): 70 guiles
    - Patata recia (grandes patatas de piel dura como una piedra e interior igualmente sólido. Pese a lo hoscas que pueden resultar, curiosamente, al ser cocinadas, salen crujientes y sabrosísimas): 60 guiles.

    Varios:
    - Leche de garula (las garulas, al ser tan despistadas, lentas y hsta dóciles, son, a veces, hasta ordeñadas. ¡Y su leche está sorprendentemente deliciosa! Mucho más dulce que la de vaca, ideal para postres): 70 guiles
    - Huevo de monstruo (un gran huevo con una llema grande, de un intenso color anaranjado y deliciosa. Curioso, porque los monstruos no se reproducen, pero aun así, algunos ponen huevos... bueno, de una u otra forma, están deliciosos): 80 guiles
    - Alubias oscuras (deliciosas alubias con un color oscuro profundo, que crecen en huertos artificiales en Ragnarok. La falta de luz natural parece hacer que tomen un color muy oscuro, pero también incrementa su potente sabor): 90 guiles

    Peletería:
    - Piel escamada (un pedazo de piel de pescado llena de escamas. Muchos monstruos están recubiertos de esas escamas que, si bien no son muy resistentes en sí mismas, dan cierta flexibilidad, lo cual puede ser útil para crear ciertas piezas de armadura. ¡Incluso pueden servir para hacer pócimas!): 90 guiles
    - Piel espinosa (fragmento de piel cubierta de espinas. Suele verse en monstruos marinos, pero también los hay terrestres; a veces las puntas son venenosas, pero siempre son muy puntiagudas): 90 guiles
    - Cuero rígido (cuero muy duro y resistente que se extrae de ciertos monsturos con pieles rígidas. Es ideal para crear ropas y complementos, y se considera un producto de gran calidad, por lo que es bastante codiciado por sastres y ricos por igual): 70 guiles
    - Lana gruesa (lana de gran densidad, que forma parte de las garulas y otros monstruos con grandes capas de pelo. Es muy densa y mullida, ideal para tejer ropa): 60 guiles
    Sauna: 130 guiles (cura + 1/4 medidor de trance)

    Tienda de objetos:

    - Aire antártico (20 daño mágico, frío, utiliza espíritu para el cálculo de daño): 130 guiles
    - Bola eléctrica (20 daño mágico, rayo, utiliza espíritu para el cálculo de daño): 130 guiles
    - Trozo de bom (20 daño mágico, fuego, utiliza espíritu para el cálculo de daño): 130 guiles
    - Cristal oscuro (20 daño mágico, oscuridad, utiliza espíritu para el cálculo de daño): 140 guiles
    - Cristal claro (20 daño mágico, luz, utiliza espíritu para el cálculo de daño): 140 guiles
    - Granada (30 daño físico, neutral, utiliza espíritu para el cálculo de daño, golpea a todos): 120 guiles

    Tienda de armas:

    - Vara tormenta (1 Daño físico, absorción PM 2%. Elemento: rayo y viento, bonus +20%) (Req.: 10% dominio) (280 guiles)
    - Vara explosiva (1 Daño físico, absorción PM 2%. Elemento: fuego y rayo, bonus +20%) (Req.: 10% dominio) (280 guiles)
    - Vara marea (1 Daño físico, absorción PM 2%. Elemento: viento y agua, bonus +20%) (Req.: 10% dominio) (280 guiles)
    - Vara vapor (1 Daño físico, absorción PM 2%. Elemento: frío y fuego +20%) (Req.: 10% dominio) (280 guiles)
    - Vara iceberg (1 Daño físico, absorción PM 2%. Elemento: agua y frío, bonus +20%) (Req.: 10% dominio) (280 guiles)
    - Cuchillo hiriente [Daga] (10 Daño físico, tiene 1/10 posibilidades de causar Molestia con cada golpe) (Req.: 10% dominio) (280 guiles)
    - Cuchillo lacerante [Daga] (10 Daño físico, tiene 1/10 posibilidades de causar Dolor con cada golpe) (Req.: 10% dominio) (280 guiles)
    - Bigote de dragón [Látigo] (15 potencia, tiene 1/3 de bajar el espíritu y terapeucidad del rival bastante) (Req.: 15% dominio) (280 guiles)
    - Azote de la reina [Látigo] (30 Potencia) (Req.: 20% dominio) (220 guiles)
    - Lanza de Caín (20 Daño físico, si se derrota a un enemigo con esta arma, el usuario gana algo de espíritu para el resto del combate) (Req.: 15% dominio) (310 guiles)
    - Lanza de Abel (20 Daño físico, si se derrota a un enemigo con esta arma, el usuario gana algo de terapeucidad para el resto del combate) (Req.: 15% dominio) (310 guiles)
    - Martillo de guerra (15 Daño físico, si se tiene equipado, grito vikingo subirá también la fuerza propia, junto con la defensa) (Req.: 15% dominio) (400 guiles)
    - Martillo de asalto (15 Daño físico, si se tiene equipado, grito vikingo subirá adicionalmente la defensa mágica, junto con la defensa) (Req.: 15% dominio) (400 guiles)
    - Tetraelemental [Baraja] (1/10 de Piro+, 1/10 de Hielo+, 1/10 de Electro+, 1/10 de Agua+, 1/10 de Tetraelemental, 2/10 de Cura+, 1/10 de Bravura, 1/10 de Fe, 1/10 de Ruina) (Req.: 20% dominio) (450 guiles)
    Hotel: 200 guiles (cura + 1/4 medidor de trance + souvenir)

    Tienda de objetos:
    - Poción X (+70 PS, ratio x0,5): 140 guiles
    - Éter X (+30 PM, ratio x0,33): 240 guiles
    - Pluma de fénix (revive a un aliado caído con 1/4 de sus PS máximos + ratio 0,33): 190 guiles
    - Panacea (cura cualquier estado alterado): 130 guiles
    - Elixir medio (sana a la mitad de su máximo los PS y PM de un aliado): 190 guiles

    Tienda de armaduras:
    - Máscara de tributo [Cabeza] (+5 poder mágico, +5 espíritu, otorga resistencia a oscuridad, pero hace algo más susceptible a muerte súbita) (200 guiles)
    - Máscara ceremonial [Cabeza] (+9 espíritu) (260 guiles)
    - Casco de Ragnarok (+4 defensa, +3 Terapeucidad, +3 espíritu) (280 guiles)
    - Vestes negras (+12 defensa mágica, hace resistente a oscuridad, pero débil a luz) (300 guiles)
    - Armadura de Ragnarok (+4 defensa, +3 fuerza, +3 poder mágico) (280 guiles)
    - Traje de tributo (+5 poder mágico, +5 defensa mágica, otorga resistencia a oscuridad, pero hace algo más susceptible a muerte súbita) (200 guiles)
    - Pantalones demoníacos (+8 Poder mágico, +15 PM, +8 defensa mágica; -15 Terapeucidad, -10 Defensa) (320 guiles)
    - Falda ceremonial [Piernas] (+9 terapeucidad) (260 guiles)
    - Pantalones de Ragnarok (+4 defensa, +6 PS, +6 PM) (280 guiles)
    - Grebas de Ragnarok [Pies] (+6 defensa, +4 defensa mágica) (280 guiles)
    - Zapatos archidemonio (hace resistente a fuego, frío, rayo y oscuridad) (360 guiles)

    Se requiere progresar en la historia para desbloquear encargos
    Se requiere progresar en la historia para desbloquear encargos
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    Ofrendas:
    Los ciudadanos de la zona exterior de Ragnarok son aquellos demonios más pobres, y también aquellos más conservadores y arraigados a la historia pasada. Por eso, son firmes creyentes en la figura del Archidemonio, a quien consideran el salvador de los de su especie.

    Podéis donar objetos a la Iglesia del Archidemonio si gustáis; dichos objetos pueden ser pócimas, platos o armas, aka, objetos que por lo general se obtienen a través de la síntesis. Pociones, éteres y demás no cuentan como pócimas.

    Al entregar una ofrenda, se valorará según su rareza y se incrementará el valor de popularidad de la Iglesia. Cada 100 puntos, obtendréis recompensas. ¿Quién sabe cuál será la recompensa por alcanzar el máximo?

    Popularidad actual: 0 / 1000
    Minería:
    ¿Interesados en colaborar con las labores de minería de los demonios trabajadores de la zona intermedia, la zona de clase más... intermedia? Si queréis ayudar, por 300 guiles podréis conseguir un pico y un martillo de alquiler. ¡El área volcánica del Ifrit está llena de minerales valiosos! Con este pequeño pago contribuyes al sustento del barrio y hey, los minerales pueden ser para ti.
    Lotería:
    ¡Lotería! La zona interior es la más rica, y se nota. Los productos aquí son caros, de alta calidad, ¡y hasta tienen un hotel! Los demonios de esta ciudad viven de la forma más urbanita que encontraréis en toda Ilumbra, con tecnología incluso superior a la del resto, así que es normal que surjan negocios como este en un lugar así.

    Por 50 guiles podéis comprar un boleto de lotería. Al comprarlo, lanzaréis 5 dados de 8 caras; los premios serán básicamente como el póker, habiendo premios por obtener una pareja de dos números iguales, de tres, tres y dos, escalera, etc.
    Los premios, así, son básicamente bonos descuento que podéis usar en Ragnarok, ¡e incluso en otras ciudades si tenéis suerte!

    Estos son los premios:
    - Pareja (ej.: 2-2): Premio de consolación: ganas otro boleto, ¡puedes tirar otra vez! (no puedes tirar gratis más de dos veces seguidas, es decir, aunque obtengas pareja o pareja personal tras tu tercera tirada, el siguiente boleto tendrás que pagarlo igualmente).
    - Pareja personal* (ej.: para Rigel, 4-4): ¡Doble tirada!: ¡ganas dos boletos de lotería! ¡Puedes tirar dos veces más, totalmente gratis! (no puedes tirar gratis más de dos veces seguidas, es decir, aunque obtengas pareja o pareja personal tras tu tercera tirada, el siguiente boleto tendrás que pagarlo igualmente).
    - Doble pareja (ej.: 2-2-1-1): Bono de descuento general: recibes un bono de 500 guiles a gastar en Ragnarok como quieras.
    - Trío (ej.: 2-2-2): Bono de descuento general: recibes un bono de 500 guiles a gastar en Ragnarok como quieras.
    - Trío personal* (ej.: para Brigid, 6-6-6): Megaono de descuento general : recibes un bono de 1500 guiles agastar en Ragnarok como quieras.
    - Póker (ej.: 2-2-2-2): Vales de minería/pesca: recibes un vale por 3 alquileres del servicio de minería o pesca de cualquier ciudad gratis.
    - Póker personal* (ej.: para Roxy, 8-8-8-8): Megavales de minería/pesca: recibes un vale por 6 alquileres del servicio de minería o pesca de cualquier ciudad gratis.
    - Full (ej.: 2-2-2-1-1): Vales de síntesis: recibes un vale por 5 servicios de síntesis gratis en cualquier lugar de cualquier ciudad.
    - Completo (ej.: 2-2-2-2-2): Bono universal: recibes un bono de 1000 guiles a gastar en cualquier comercio de cualquier ciudad como quieras.
    - Completo personal* (ej.: para Kein, 1-1-1-1-1): Megabono universal: recibes un bono de 3000 guiles para gastar en cualquier comercio de cualquier ciudad como quieras.
    - Escalera (ej.: 1-2-3-4-5): Reintegro extra: recibes, no en bono sino en metálico, 1000 guiles.
    - Escalera inversa (ej.: 8-7-6-5-4): Reintegro extra: recibes, no en bono sino en metálico, 1000 guiles.

    * Todos los roleros tenéis un número asociado, que se define básicamente por el número de vuestra sección del capítulo 1. Vuestro número es el siguiente:
    - Kein = 1
    - Void = 2
    - Fauna = 3
    - Rigel = 4
    - Erin = 5
    - Brigid = 6
    - Jazz = 7
    - Roxy = 8

    - Enuo, morfomante vagabundo
    >> Comandar: 20%
    >> Solicitar: 40%
    >> Ayudar: 90%
    >> Intimidar: 30%
    >> Espiar: 50%
    >> Preguntar: 60%
    >> Engatusar: 60%

    - Remus, hombre arruinado
    >> Comandar: 90%
    >> Solicitar: 90%
    >> Ayudar: 90%
    >> Intimidar: 90%
    >> Espiar: 90%
    >> Preguntar: 90%
    >> Engatusar: 90%

    - Cassie, chica antisistema
    >> Comandar: 0%
    >> Solicitar: 0%
    >> Ayudar: 50%
    >> Intimidar: 70%
    >> Espiar: 50%
    >> Preguntar: 0%
    >> Engatusar: 70%
    - Jacques, vendedor ambulante
    >> Comandar: 90%
    >> Solicitar: 20%
    >> Ayudar: 20%
    >> Intimidar: 20%
    >> Espiar: 50%
    >> Preguntar: 50%
    >> Engatusar: 50%

    - Charles, demonio humilde
    >> Comandar: 60%
    >> Solicitar: 80%
    >> Ayudar: 30%
    >> Intimidar: 50%
    >> Espiar: 70%
    >> Preguntar: 20%
    >> Engatusar: 70%

    - Corrin, cazador enamorado
    >> Comandar: 20%
    >> Solicitar: 20%
    >> Ayudar: 30%
    >> Intimidar: 30%
    >> Espiar: 40%
    >> Preguntar: 40%
    >> Engatusar: 0%

    - Kaede, música sin inspiración
    >> Comandar: 60%
    >> Solicitar: 30%
    >> Ayudar: 80%
    >> Intimidar: 60%
    >> Espiar: 80%
    >> Preguntar: 10%
    >> Engatusar: 10%
    - Rosemary, soberanista empedernida
    >> Comandar: 0%
    >> Solicitar: 30%
    >> Ayudar: 0%
    >> Intimidar: 0%
    >> Espiar: 80%
    >> Preguntar: 0%
    >> Engatusar: 60%

    - Spencer, demonio noble
    >> Comandar: 30%
    >> Solicitar: 10%
    >> Ayudar: 40%
    >> Intimidar: 30%
    >> Espiar: 30%
    >> Preguntar: 30%
    >> Engatusar: 0%

    - Robin, fan de Shawka
    >> Comandar: 90%
    >> Solicitar: 50%
    >> Ayudar: 40%
    >> Intimidar: 20%
    >> Espiar: 60%
    >> Preguntar: 60%
    >> Engatusar: 30%

    Servicio de síntesis de cocina:
    En los puntos de síntesis, se os ofrecerá un ingrediente base y podréis añadir más de entre objetos robados a enemigos u obtenidos en misiones o comprados para crear distintos artefactos. Ciertos objetos sirven para crear cierto tipo de utensilios, así que no todos servirán en todos los puntos de síntesis.
    Este punto de síntesis permite crear comidas, objetos consumibles que darán mejoras de stats o beneficios diversos para un número limitado de batallas. Podéis añadir hasta tres ingredientes más al base.
    El proceso costará 20 guiles + 10 guiles por ingrediente.

    Ingrediente base: Pasta tradicional
    Servicio de síntesis de pociones:
    En los puntos de síntesis, se os ofrecerá un ingrediente base y podréis añadir más de entre objetos robados a enemigos u obtenidos en misiones para crear distintos artefactos. Ciertos objetos sirven para crear cierto tipo de utensilios, así que no todos servirán en todos los puntos de síntesis.
    Este punto de síntesis, abonando 60 guiles por creación, permite crear pociones usando distintos ingredientes. Se puede usar como máximo 3 ingredientes extra, además del ingrediente base (no se cobra por ingrediente).

    Ingrediente base: Sustancia peligrosa
    Servicio de síntesis de artesanías:
    En los puntos de síntesis, se os ofrecerá un ingrediente base y podréis añadir más de entre objetos robados a enemigos u obtenidos en misiones o comprados para crear distintos artefactos. Ciertos objetos sirven para crear cierto tipo de utensilios, así que no todos servirán en todos los puntos de síntesis.
    Este punto de síntesis permite crear armas y armaduras. Dependiendo del punto de síntesis de artesanía y el material base que use, cada artesano será especialista en crear armas o armaduras, una de las dos; pero todos podrán crear ambos tipos de equipamiento dependiendo de lo que le deis.
    La artesanía, sin embargo, tiene algo especial: algunas armas y armaduras se pueden mejorar de este modo. Esto quiere decir que puedes usar una de tus armas/armaduras como ingrediente. Incluso puedes combinar dos de ellas usándolas como dos ingredientes, ¡o incluso tres! Siempre recuerda, eso sí, que existe el ingrediente base, y que si no tiene mucha coherencia la mezcla, estarás básicamente desperdiciando tus armas o armaduras, porque las transformarás en algo peor. ¡Piénsalo bien antes de mejorar cosas!
    Para este servicio en concreto, debes pagar 40 guiles por creación, +10 guiles por ingrediente extra, o +20 guiles si ese ingredientes es otra armadura/arma ya creada.
    Nota: este servicio es idóneo para crear ropas que no lleven metal y algunas armas, particularmente látigos.

    Ingrediente base: Hilo lujoso
     
    Última edición: 15 Noviembre 2022
    • Ganador Ganador x 2
    • Fangirl Fangirl x 1
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    Suzaku-kun

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    El grupo descendió más, y más, y más. En un punto del descenso, vieron cómo la luz regresaba, pero... no era una luz normal, no. No era el sol, aunque resplandecía con fuerza. Se dieron cuenta pronto de que estaban bajo tierra, y observaron un enorme, gigantesco lugar. Era como si casi toda Garladia tuviese un segundo nivel. Uno subterráneo.

    —¡W-Wow! ¡Mira, Void! —exclamó Myura, impresionada, señalando abajo—. ¿¡Has visto todo eso!? ¿Eso es Ragnarok?

    Ragnarok. Desde arriba, los edificios se veían diminutos, pero no era sino la más grande ciudad que podían encontrar en toda Ilumbra. Una ciudad olvidada y clandestina, que no se suponía que debiese existir, pero ahí estaba. Junto a Jazz y Roxy, Void y Myura contemplaron cómo se aproximaban poco a poco al suelo. Y es que todo cuanto les rodeaba era impresionante: en el centro del lugar, con una especie de forma de cúpula inmensa, una especie de esfera brillaba con fuerza.

    —P-Parece un mini-sol, Void —dijo Myura, tragando saliva—. Y desde aquí puedo notar lo intenso que es... como si estuviese totalmente hecho con magia.

    Mirando hacia abajo, la cosa no era muy distinta: los edificios eran de una suerte de metal, piedra, o material intermedio, y parecían hechos con un diseño y aspecto que jamás habían visto. Había puentes impresionantes que rodeaban pequeños ríos artificiales de agua, y la gente empezó a verse como pequeñas hormigas conforme se acercaban a la superficie de la ciudad. Myura tragó saliva, y dijo:

    —Todo es... muy distinto. Como más... avanzado que el mundo ahí arriba. Aquí usan la magia para crear todo, ¿no? Mezclan la magia con la tecnología. Los demonios son seres mágicos, después de todo. Mucho más que... los humanos.

    Sus ojos brillaban con ilusión conforme descendían... y, cuando llegaron abajo, a las puertas de lo que parecía ser un barrio relativamente marginal, un par de guardias enfundados en armaduras negras les detuvieron.

    —Alto. Por orden de la Soberana, tenemos que proceder a la verificación. Nadie entra ni sale con vida de Ragnarok sin quedar verificado.

    —¿C-Cómo?

    Pero Myura no pudo protestar. Pronto, uno de los hombres tomó una especie de aparato con forma de pistola y lo apuntó a su ojo. Ella tragó saliva, tensa... pero el aparato emitió un pitido. Hizo lo propio con Void, y luego con Jazz. Y fue con este tercero con el que se detuvo.

    —Huh. Un resultado... cincuenta-cincuenta. Los de tu calaña no tendrían que ser bienvenidos aquí, pero... tsk. Falta la chica...

    Al pasar la "pistola" por los ojos de Roxy, esta empezó a pitar de forma acelerada. Y el guardia, sorprendido, miró a su compañero.

    —¿Crees que ella es...?

    —T-Tiene que serlo...

    Ambos se apartaron, y empezaron a cuchichear por unos instante. Myura, nerviosa, miró a Roxy con una ceja alzada, luego a los guardias. Luego, de nuevo a Roxy. Y finalmente, cuando los guardias regresaron, quedó expectante. Ella parecía tener más curiosidad que nadie por saber qué sucedía con ella...

    —Bienvenidos a Ragnarok —terminó diciendo él—. Acompáñenos, por favor. Si desean visitar la zona exterior, adelante, pero irán detrás nuestra, ¿de acuerdo?

    —Hmmm... —Myura andó entonces, tras ellos, algo confusa—. Pero, ¿qué pasa exactamente con nosotros? ¿N-Nos van a matar...?

    —... les llevaremos ante la Soberana —sentenció, y Myura tragó saliva—. Ella tomará las decisiones oportunas. En todo caso, no hay problema... no se preocupen.

    —Pfft, un mestizo cincuenta-cincuenta y una mestiza morfomante —musitó el otro guardia, molesto—. ¿Es necesario de verdad que entren...?

    —Ignoren a mi compañero, por favor.

    Estaban allí, ¿huh? Lo habían logrado, después de todo. Y parecía que... entrarían por la puerta grande. La "Soberana" en persona les recibiría, ¿eh? Pero...


    >> ¿Quién es la Soberana?
    >> ¿Por qué nos llevan allí?
    >> ¿A qué se refieren con "mestizo"?
    >> ¿Qué eran esos aparatos?
    >> ¿Podemos pararnos en...? (podéis pedir a los Guardias deteneros en cualquier comercio de la zona exterior)
    >> Sigamos (iréis a la zona intermedia guiados por los guardias)


    Amane Lelouchdelaperdición Gigi Blanche
     
    • Ganador Ganador x 2
    • Fangirl Fangirl x 2
  3.  
    Lelouchdelaperdición

    Lelouchdelaperdición Rey del colmillo

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    Void

    Seguimos caminando un buen rato hasta al fin llegar al árbol de Edén, un impresionante coloso que se alzaba hasta el cielo y cuya copa era imposible divisar desde tierra. Claire nos advirtió una vez más sobre que no nos dejásemos engañar por lo que escuchásemos allí, pero entre más la escuchaba decir eso, menos convencido estaba de la historia que nos había contado Claire. Lo que podíamos llegar a escuchar la iba a dejar muy mal parada, ¿no? Era la primera a la que habíamos conocido, así que mi cerebro se inclinaba a confiar más en ella que en lo que nos dijesen aquí, pero por otro lado, ¿no era justo por eso por lo que debía escuchar con mayor atención esta nueva información? No podía dejarme engatusar en la profeta.

    Sobre todo ahora que parecía que Claire no podía leer nuestros pensamientos, fue el momento perfecto para que mi cabeza dejase salir todas las sospechas que tenía sobre ella.

    Fuese como fuese, la profeta nos abrió un camino secreto hacía el interior del árbol, y nos internamos en la oscuridad. Oscuridad que, en algún momento, comenzó a desaparecer, y en su lugar, aún más abajo, contemplamos una enorme ciudad. Tan grande como ninguna otra que hubiese visto antes, sin mencionar que verla desde arriba era increíblemente abrumador. Bueno, todo en Ragnarok era increíblemente abrumador.

    Materiales que no conocía, construcciones extrañas, gente por todos lados moviéndose como hormigas, una mezcla de magia aplicada como nunca había visto antes. ¿Cómo es que Ragnarok podía ser...así?

    Hasta ahora siempre me lo había imaginado como una especie de cueva subterránea, quizá túneles de estas mismas cavernas, con a penas lo necesario para que subsistiesen un par de cientas de personas. Pero esto... ¿qué era exactamente todo esto?, ¿cómo era posible que existiese?

    Mi asombro no paró hasta que llegamos a la entrada, con un aspecto más mundano de lo que esperaba, y nos detuvieron unos guardias. Tragué saliva, pero asumí que si Claire nos había enviado aquí era porque sabía que nos dejaría entrar, ¿o no?

    Le apuntaron con una extraña cosa a Myura en el ojo, y antes de poder protestar este emitió un pitido y pasaron de ella. El siguiente fui yo, y no lució como si hubiese algún problema. Tenía sentido, después de todo, siendo un demonio. El siguiente fue Jazz, al que mencionaron como un 50-50, y no parecían muy contentos con dejarlo pasar. Uh, ¿Qué significaba eso? ¿No era un morfomante "común" como Myura?

    La verdadera sorpresa fue cuando pasaron a revisar por último a Roxy, y el resultado alarmó a los dos guardias. Procedieron a hacernos avanzar inmediatamente, y Myura se alarmó también, lo que causó que yo también me pusiese nervioso. Era un fallo mío, pero jamás me había planteado que Roxy también fuese un demonio o estuviese emparentada con ellos. Tenía sentido, ya que si no por qué estaría con nosotros viajando a Garladia y tal, pero no sé, jamás se me ocurrió hasta ahora. Solo era la chica rara y misteriosa que nos seguía por algún motivo en mi cabeza.

    Aunque mientras avanzábamos, lo que verdaderamente seguía rondando por mi cabeza era el tema anterior.

    —Oye Jazz —me dirigí al asesino, aunque cualquiera podía escucharme—, ¿Qué significa eso de mestizo 50-50, por qué lo tratan como si fuese a Myura?

    >> ¿A qué se refieren con "mestizo"?
     
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    Suzaku-kun

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    Los guardias se miraron entre sí mientras caminaban por la zona, escoltando al grupo en silencio. Pasar por las calles con la escolta de la guardia de la Soberana, sin duda, llamaba la atención de la gente: todos los ojos se volteaban a mirarlos, cuchicheaban, susurraban. Uno de los guardias tuvo que decirles:

    —No es frecuente ver caras nuevas aquí, así que es lógico que se sorprendan. Quienes entran en Ragnarok... no suelen salir, y si salen, es para volver pronto. Especialmente si son... mestizos.

    —Los mestizos no deberían siquiera entrar.

    Myura tragó saliva, sintiéndose amenazada, de alguna manera. Al fin y al cabo, les llamaron mestizos a ella y a Jazz. El primer guardia, que parecía algo más cooperador, suspiró.

    —... las reglas de la Soberana son claras, sin embargo: un mestizo solo puede entrar o salir si es acompañado de un demonio. El anonimato que nos ha dado a los demonios esta ciudad no puede perderse a sí como así. Pero los mestizos no tienen nada que perder, después de todo, así que... por eso solo salen bien vigilados.

    Poco después, tras doblar un par de esquinas, Void lanzó la pregunta a Jazz. Y el segundo de los guardias alzó una ceja y se giró a mirarle.

    —¿Qué clase de demonio eres, niño? ¿Acaso eres uno de esos que se han criado fuera y sus padres no le han contado nada? Bah, criado como un mestizo. Pft.

    —... no seas tan arisco, anda —le reprochó el otro—. Te recuerdo que estos visitantes vienen no solo con un niño demonio, sino con la enviada de la Soberana. Tratémosles bien.

    >> Los mestizos son lo que vosotros llamaréis... humanos.

    Myura tragó saliva, y alzó una ceja.

    —¿H-Humanos? ¿Cómo que humanos? ¿Qué tiene que ver un humano con ser "mestizo"? Yo pensaba que tenía que ver con los morfomantes...

    —Nah. ¿Tú eres acaso de esas a las que les cuentan que los morfomantes son hijos de demonios y humanos? —se burló el otro, y Myura agachó la mirada—. Esa trola se la cuentan mucho a los niños morfomantes cuando tienen miedo a decirles la verdad.

    El otro guardia siguió, entonces.

    —Bueno, los mestizos, o humanos, sois... personas con sangre que proviene de una mezcla de demonios y ángeles. En algún punto de vuestra ascendencia, un ángel y un demonio tuvieron un descendiente común.

    Myura contuvo el aliento, impactada. Un humano... ¿era un descendiente de demonio y ángel? ¿Un mestizo de ambos?

    Claire dijo que eran errores...

    Pft, bendito el día que les dio por aparearse y descubrir que las demonios podían parir hijos de los ángeles —protestó el guardia arisco—. ¡Todos nuestros problemas se habrían solventado si no hubiese sido porque la puta semillita germinó de casualidad una vez!

    —Una vez que un demonio y un ángel tienen descendencia, se crea un mestizo, un humano. Y ese humano puede tener descendencia con otro humano, con un demonio, o incluso con un ángel, dando lugar a una dilución de la sangre, poco a poco, hasta que, bueno... la herencia puede ser mínima.

    >> La chica es mestiza, porque tendrá ascendientes demonios y ángeles, pero a saber en qué punto fue. Desde luego, es más demonio que ángel en su sangre... por eso pudo pasar. Son las reglas.

    —Y el de la coleta es un 50-50. Un "humano perfecto" —protestó el otro, arrugando el ceño, sin mirar siquiera a Jazz—. Es decir: hijo directo de un ángel y un demonio. Un humano recién creadito. Ya podrían sus padres haberse metido por el culo las ganas de f...

    —¡E-Esa boca, que hay un niño delante!

    Myura quedó muda desde ese momento. Por su cabeza, las palabras de los guardias y las palabras de Claire rebotaban sin parar. Errores. Hijos de demonios y ángeles. Enemigos mortales, teniendo descendencia.

    La Iglesia decía que los humanos eran el mal del mundo, pues eran demonios reencarnados. Los ángeles decían que eran "errores". Y los demonios, al parecer, también los detestaban, pues eran "mestizos", y, de alguna manera, los culpables de toda su situación.

    La mezcla de sangre nada tenía que ver con la morfomancia. La mezcla de sangre... era algo innato en cualquier humano. Sangre demoníaca y angelical, a la vez, unidas. Eso era un humano.

    Y parecía que los humanos, vistos desde el ángulo que se les viesen, eran el verdadero problema para todos.

    >> ¿Quién es la Soberana?
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    Última edición: 21 Noviembre 2022
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    Amane

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    Escuché el relato del moguri con total atención, guardándome en la memoria la información que pudiese ser relevante, y le dejé unos guiles antes de despedirnos para seguir con nuestro paseo por el campamento. Personalmente, no parecía que tuviese gran cosa que hacer por ahí, así que no me quedó más que esperar al resto cerca de la salida del lugar; tenía la curiosa necesidad de llegar a Ragnarok de una vez y dar mi misión por completada.

    Por suerte, no mucho después volvimos a estar todos reunidos y, ya sí que sí, dirigimos nuestros pasos hacia el destino final que teníamos; hubo un par de enemigos interponiéndose en nuestro camino, pero nada que fuese demasiado problemático. Y así, finalmente, Claire nos abrió paso a la ciudad una vez llegamos frente al árbol de Edén. Fue una sensación terriblemente extraña llegar ahí, tenía que admitir, porque sentí una especie de familiaridad difícil de explicar, y también supe con una certeza absurda que aquel era el final de mi camino, con todo lo que ello implicaba.

    Y no estaba segura de todo lo que implicaba, pero las palabras de Kalef rebotaron en mi cabeza y sentí que no era algo que quisiese que me pasara.

    Pero no valía de nada adelantarse a los hechos, ¿verdad? Lo importante era que Ragnarok finalmente se extendía ante nosotros, una ciudad completamente desarrollada y jodidamente enorme se abría ante nuestros ojos. ¿De verdad que habían conseguido esconder su existencia de casi todo el mundo aun cuando prácticamente cubría toda la extensión subterránea de Garladia? De verdad que a veces la gente no veía solo porque no quería ver.

    Antes de que pudiésemos entrar en la ciudad propiamente dicha, sin embargo, un par de guardias nos interceptaron para comprobar nuestra procedencia con unos aparatos de lo más extraños. Obviamente, fui yo la que acabó siendo el centro de atención después de todo, y fue gracias a mí que también accedimos sin mayor problema al interior de la ciudad, aunque eso también implicó que estaríamos obligados a presentarnos frente a la Soberana sin más opción.

    Los demás se pusieron a hablar no sé qué de ser mestizo o lo que fuese, algo que a mí claramente no me importaba demasiado, así que aproveché el momento para acercarme al guardia más amargado y pegarme a su cuerpo con la sensualidad que me caracterizaba.

    —Hey, ¿qué son esos aparaticos~? —cuestioné, en voz baja, señalando las pistolitas de antes con la cabeza y una sonrisa sedosa en los labios.

    >>¿Qué eran esos aparatos?
     
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    Todo aquello sobre los humanos siendo "mestizos", siendo no reencarnaciones de demonios, sino hijos de ángeles y demonios, era algo que ninguno de los presentes sabía. Ni siquiera Jazz era consciente de aquello: sí, en su estancia en la ciudad oyó hablar muchísimo acerca de los mestizos, que eran bastante discriminados en la ciudad, pero él nunca interactuó estuvo lo suficientemente informado del tema, ni seguramente tampoco le interesó. De hecho, cuando él estuvo en la ciudad, esas "pistolas" no existían, así que nadie le tachó de mestizo a él... mucho menos de "mestizo 50-50".

    Por eso, cuando Roxy hizo la pregunta, la información fue útil para todos los presentes.

    —Ah... son un invento reciente de los laboratorios de la Soberana. Los llaman "esenciadores". Básicamente, permiten detectar cómo reacciona una persona ante el flujo de esencia del ambiente.

    Nuevamente ese término, ¿huh? Esencia. Myura asintió, recapitulando en su cabeza: los demonios toman esencia del ambiente y expulsan antiesencia. Los ángeles toman antiesencia y expulsan esencia. Un ciclo perfecto...

    —Si lo apuntamos al ojo de una persona, podemos saber rápidamente si esa persona está acumulando esencia y en qué medida. De esa forma, podemos saber si son demonios, mestizos, o... en el indeseable caso de que así fuese, ángeles.

    —... pequeños hijos de puta —escupió el otro guardia, apretando los dientes.

    —El aparato detecta muy bien la absorción de esencia, de 50 a 100. Por debajo de 50, el efecto es más tenue, así que es más complicado medirlo con exactitud; pero importa poco. Si es menos de 50, se debe eliminar. Sin más.

    Myura tragó saliva. Pero, rápidamente, intervino:

    —Hay una cosa que no entiendo. ¿Cómo puede ser que podáis medir también ese, uhm, "flujo" en humanos con menos de 50? Digo, si son más bien ángeles, ¿no deberían absorber antiesencia y expulsar esencia, en vez de lo contrario?

    —Esta niña no se entera de nada —protestó el guardia rancio.

    —... no es así, exactamente —dijo el otro, tosiendo primero para que su compañero captase la indirecta y no siguiese protestando—. Los humanos no son ángeles ni demonios. La esencia no funciona en ellos igual. Pero... digamos que todos los humanos se parecen a los demonios más que a los ángeles en su relación con ese flujo. Aunque sea que sea de un 1 por ciento.

    —N-No lo entiendo... ¿cómo es posible? —protestó Myura, frunciendo el ceño—. ¿Por qué motivo somos tan parecidos a demonios entonces, incluso aunque nos mezclemos con varios ángeles? Agh, mi cabeza va a reventar...

    —Niña, qué preguntona eres —dijo el guardia reacio, deteniéndose y mirándola con cierta hostilidad—. ¡Las ángeles no pueden parir! ¿¡Es que no tienes ni idea de nada!?

    —¿H-Huh...?

    Tuvo que ser, de nuevo, el guardia amable el que intercedió.

    —La teoría más extendida es que... los humanos heredan de las madres la relación con la esencia y antiesencia, incluso aunque sea distinta. La herencia paterna solo sirve para diluir la intensidad de la relación con el flujo, pero la dirección de esa relación, qué se absorbe y qué no, lo dicta la herencia materna. Y a día de hoy, las mujeres ángeles son incapaces de procrear. Solo lo han logrado los hombres. Por tanto, los humanos siempre nacéis de un ancestro común ángel que es masculino, y por ende... siempre sois más afines a los demonios en ese sentido.

    —Aunque luego tengáis que cagarla...

    —¡Ya vale, deja de ser tan arisco!

    Myura seguía consternada, intentando ordenar todas las ideas en su cabeza. Le faltaba información de base, y era consciente de ello. Y tanta información de golpe, sin los conocimientos previos necesarios, la hacía marearse. Por eso terminó emitiendo un gritito, para luego preguntar, frustrada:

    —¡¡No entiendo nada!! ¿Y por qué no puede una mujer ángel tener hijos? Y, ¿qué es lo que "cambia" en esa relación con el flujo o como se llame? N-No sé nada de mi propia naturaleza...

    —... es... normal. Con suerte, aquí encontraréis respuestas. Si tenéis alguna pregunta más...

    —... os la podéis meter por donde os quepa —musitó el otro guardia.


    >> ¿Quién es la Soberana?
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    Al final no fue Jazz quien contestó mi pregunta, sino uno de los dos guardias, el que hasta entonces se había comportado amable con nosotros, a diferencia del imbécil del otro.

    Lo cierto es que la respuesta, sin embargo, me tomó demasiado por sorpresa. Los mestizos de los que hablaban ellos... ¿Eran los humanos?

    Descubrir de golpe que los humanos habían venido de la relación entre ángeles y demonios me tomó por sorpresa, pero pasado ese sentimiento inicial, tenía sentido. Eso respondía las preguntas que le había hecho a Claire, al menos en parte. Sí, los ángeles y los demonios habían tenido ambos que ver en la aparición de los humanos, pero no como nos lo hacían creer. Y si los humanos habían surgido como hijos de ambas especies, tenían sentido que compartiesen cultura. Los demonios no se habían extinguido sin más, sino que...

    ...¿Qué demonios había pasado? Una vez que me puse a pensar en ello, la nueva información que teníamos sólo me generaba más preguntas que no podía responder. ¿Cómo habían terminado siendo los humanos la especie dominante, cuando inicialmente nacían de la unión de un ángel y un demonio? ¿No deberían ser la población más chiquita?

    ¿Y cómo habían terminado los ángeles desaparecidos y los demonios exiliados? ¿Estaban también los ángeles escondidos en algún sitio?

    Demasiadas preguntas, y el origen de Jazz era una más de ellas. ¿Hijo directo de un ángel y un demonio? Sólo con saber que tenía relación directa con un ángel me puso los pelos de punta, pero no podía asustarme por eso. Aunque eso confirmaba que los ángeles aún seguían existiendo, ¿no? Y que de ellos había sido de quienes me habló mi madre.

    Luego vino la historia del medidor de absorción de esencia o lo que fuese. Sin duda era un dispositivo súper extraño, y la relación que tenían los humanos con la esencia lo era aún más. ¿Y sólo los demonios podían dar a luz...?

    Una terrible idea se me vino a la cabeza, al tiempo que aparecían pequeños flashes de aquel recuerdo borroso que tuve en la gruta de los cristales. Bebés, muchos bebés.

    El pensamiento me dejó mal cuerpo, y estuve a punto de vomitar, perdiendo toda la fuerza en mis piernas. Alejé ese pensamiento violentamente, y pregunté lo primero que se me vino a la mente para cambiar de tema.

    —¿Y-Y quién es esa soberana de la que hablan? —pregunté, llevándome las manos a la altura de la boca, como si quisiese contener el vómito.

    >> ¿Quién es la Soberana?
     
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    Suzaku-kun

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    Ante la pregunta de Void, el guarida amable ni siquiera se giró. Respondió mientras caminaba, como si estuviese embelesado por la respuesta que iba a dar. O eso, o no quería que le viesen la cara para que no interpretasen la reacción que esta mostraba mientras lo explicaba.

    —La Soberana es nuestra líder, claro. La líder de Ragnarok, y la elegida para gobernar el mundo, en el futuro.

    —¿Gobernar el mundo...? —musitó Myura.

    —Ajá —siguió el guardia—. La Soberana es una elegida, alguien tocada por la gracia del destino para liderar a los demonios y hacerlos resurgir. Es una demonio pura que trasciende los poderes de cualquier otro demonio con creces, y posee habilidades únicas, tanto de liderazgo como mágicas. Por eso nos gobierna a todos.

    —¡La Soberana acabará conquistando el mundo de nuevo! ¡Abatiremos a los ángeles y lograremos nuestra libertad!

    El otro guardia, pese a haber criticado un par de decisiones de la Soberana poco antes, había intervenido con fervencia. Parecía que lo que realmente le movía era un intensísimo odio a los ángeles, y si la Soberana les prometía su caída, entonces la apoyaría. Desde el momento en el que diese su brazo a torcer un poco más allá de los demonios, la criticaba. Estaba claramente movido por una ideología de raza muy marcada. E inevitablemente, la cuestión sobre si aquello era extendido a la mayoría de personas de Ragnarok surgía. ¿Era acaso la Soberana la que hacía que esa filosofía se extendiese y calase en el imaginario de la gente de Ragnarok? ¿El discurso de unos ángeles malos y del futuro "resurgir" del poder de los demonios?

    El más arisco de los guardias, por una vez, fue el que decidió intervenir.

    —La Soberana es la que nos proporciona toda la tecnología mágica que tenemos, para poder subsistir aquí, donde no nos llega la esencia tan fácilmente. También es la que nos protege de la toxicidad de vosotros, los mestizos —"toxicidad". Las palabras de Tilkin, probablemente, golpearon con fuerza en la mente de Roxy justo entonces. ¿No le contó él que los moguris creían que los humanos eran "tóxicos" para ellos?—. Lidera toda la ciudad y a la raza entera de los demonios... y su plan para derrocar a los ángeles de una vez por todas está en marcha, sí, señor. Se acabó el sometimiento. Se acabaron los... tributos.

    —¿T-T-Tributos...? —Myura pronunció aquella palabra como si fuese un dardo helado.

    Y es que, en efecto, pareció dejar el ambiente bien tenso. Por un momento, ninguno de los guardias dijo nada, guardando un silencio sepulcral. Sin embargo, posiblemente al notar la tensión creciente, el guardia más amable decidió que era hora de interceder.

    —El plan de la Soberana se ha ido fraguando poco a poco. Y, hará algún tiempo, envió a una chica extraña a conseguir lo que necesitaba para ejecutarlo de una vez por todas. No sabemos nada al respecto, pero... sí que sabemos algo. En cuanto la enviada regresase, debíamos llevarla ipso facto ante ella. Y sabríamos que es ella porque los esenciadores se volverían locos al señalarla. Así pues...

    Myura se giró, mirando a Roxy.

    —T-Tú eres esa "enviada", ¿eh...?


    ***


    Un tiempo después, el grupo cruzó al otro lado de uno de los puentes, accediendo al fin a la zona intermedia. Sin embargo, aún quedaban múltiples calles en la inmensidad de Ragnarok que debían cruzar para llegar hasta allí. El grupo se movió por las calles de la zona intermedia, con un silencio algo incómodo. No tardaron en observar que, en aquella zona, unos aparatos que no habían visto hasta ahora abundaban por todas partes: aparatos que parecían palos de hierro huecos por la parte de arriba, negruzcos y que emitían un ligerísimo pitido que solo Myura, con su fino oído, parecía escuchar.

    Y siguieron avanzando en silencio... hasta que los guardias se detuvieron.

    —Un momento. Dejad que pasen.

    Ambos guardias, así como todas las demás personas que circulaban por la calle, dejaron paso y quedaron a los márgenes de la calle para permitir que una comitiva avanzase. Todo el mundo guardaba el más puro silencio, y observaban aquella escena con gestos inevitablemente entristecidos.

    Eran decenas y decenas de personas, quizá cientos, que caminaban en un desfile silencioso. Todas ellas llevaban sus cuerpos y rostros totalmente tapados por capuchas, capas y ropajes que ocultaban la expresión de cualquiera de ellos. Y allí había todo tipo de personas: desde personas altas, que parecían adultos, hasta bebés vestidos con esas mismas ropas y en los brazos de los adultos, pasando, claro, por niños de edad temprana y adolescentes.

    Y todos ellos caminaban acordonados por una hilera de guardias que les rodeaban, desde los lados, atrás, delante. Los llevaban, no solo porque los escoltaban, sino porque todos ellos parecían tener cadenas atando sus manos... cadenas que los guardias sujetaban. Estaban siendo llevados, más que caminando.

    —¿Qué es esto? —preguntó Myura, pero solo recibió un gesto por parte del guardia amable, que le chistó para que guardase silencio.

    Nadie habló mientras caminaban por allí. Nadie. Ni la gente, ni los guardias, ni los encapuchados.

    Hasta que uno de ellos, de pronto, lo hizo. Se retorció, tirando de las cadenas, y con voz desesperada, dijo:

    —¡¡No me sacrifiquen!! ¡Por favor! ¡¡No quiero ser sacrificado!! ¡No...!

    Pero entonces, un guardia lanzó un rayo potente hacia él, dejándolo noqueado rápidamente... y lo sacó de la hilera para pasar a cargarlo sobre sus hombros, inconsciente como estaba. La gente observó la escena callada, silenciosa. Aunque algunos de los presentes parecían no poder mirar, o contener lágrimas.

    Con el paso del tiempo, terminaron pasando todos. Y los guardias dijeron:

    —... bien. Hora de seguir, la Soberana espera las noticias de la enviada.

    Pero Myura no podía dejar de mirar atrás, consternada. Y, en voz baja, musitó algo que había observado y que no podía quitarse de la cabeza:

    —M-Muchos eran morfomantes... la mayoría eran... morfomantes.


    >> ¿Qué era ese desfile y quién era esa gente?
    >> ¿Por qué los humanos son "tóxicos"?
    >> ¿Cómo es posible que ninguna mujer ángel dé a luz?
    >> ¿Qué son esos aparatos que hay por las calles?
    >> ¿Podemos pararnos en...? (podéis pedir a los Guardias deteneros en cualquier comercio de la zona intermedia)
    >> Sigamos (iréis a la zona central guiados por los guardias)
     
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    Amane

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    El guardia no reaccionó de ninguna manera aparente a mis insinuaciones, lo que por supuesto me provocó un puchero de pura decepción antes de separarme de su cuerpo como si nada. Ni modo, si uno era aburrido de nacimiento, no había mucho que hacer al respecto~

    Al menos sí que nos explicaron de qué trataban aquellas pistolitas, aunque más o menos a mitad de la explicación volví a desconectar casi por completo, distrayéndome con los edificios que hubiese a nuestro alrededor a medida que nos introducíamos más y más en la ciudad. Habían vuelto a centrarse en todo ese rollo de los ángeles, los demonios y los humanos siendo descendencia de ambos, algo que seguía siéndome bastante indiferente.

    Lo único que podía sacar en claro era que, según aquel aparato, yo no podía ser humana, ni ninguno de los extremos, así que ya no había nada a lo que darle vueltas, ¿verdad?

    Sea como fuere, mientras nos introducíamos en la zona más intermediara de la ciudad, nos topamos con una especie de procesión que tuvimos que dejar pasar en absoluto silencio. No hacía falta ser demasiado avispado para darse cuenta de lo que se trataba, aunque la escena que montó uno de los que estaban siendo llevados fue bastante reveladora de por sí.

    —¿Qué es eso de que los humanos son "tóxicos"? No es la primera vez que lo escucho... —murmuré, casi más al aire que otra cosa, deslizando la vista al resto de comercios mientras retomábamos la marcha.

    >>¿Por qué los humanos son "tóxicos"?
     
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    Suzaku-kun

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    Los dos guardias se miraron por un instante, en cuanto Roxy hizo la pregunta. Y, mientras el más "majo" suspiraba con cierto hastío, el otro se giró y dijo, con tono burlesco:

    —¿Y para qué quieres saber tú eso, eh? Si ni siquiera eres una mestiza...

    Myura decidió intervenir, arrugando el ceño.

    —Eh, contrólate un poco, ¡sea mestiza, demonio, o lo que sea, es la enviada de la Soberana, así que un respeto!

    —... tiene razón —intervino el guardia amable—. Serénate, anda.

    >> Ejem. Sobre lo de ser "tóxicos", bueno... algo así, sí. ¿No os dije que vuestra relación con el flujo de esencia y antiesencia es distinta? Pues... ahí está el problema. Verás, todos los seres de este mundo existen gracias a la presencia de la energía cíclica invisible que son la esencia y la antiesencia, ¿correcto? Ángeles y demonios estábamos diseñados para ser complementarios y requerir los unos de los otros. Si solo hubiese demonios, absorberíamos toda la esencia del ambiente y, luego, expulsaríamos más y más antiesencia. Esa antiesencia se acumularía sin más, haciéndose más y más numerosa, hasta que no quede nada de esencia y toda haya sido procesada en antiesencia. Y, sin más esencia... los demonios moriríamos al poco tiempo. Así es la vida. Sin un ángel que procese la antiesencia para volver a expulsar esencia y que así el ciclo continúe, estaríamos muertos todos. Y los ángeles también morirían sin nuestra presencia. Los necesitamos, y nos necesitan. Es así, guste o no. Es... como pretender respirar sin árboles. Imposible. Los árboles procesan el aire que exhalamos para purificarlo y, así, volver a expulsar aire que respirar, ¿no es verdad?

    —Tsk —bufó el otro, molesto ante la idea de que la convivencia con los ángeles en el mundo tuviese que ser una realidad—. Deberíamos matarlos a todos, sin más...

    —... la cuestión es que los humanos no fuisteis creados de cero. No existíais en este mundo desde el principio de los tiempos, y no sois creados por ninguna divinidad, como sí lo somos nosotros y los ángeles —¿divinidad...?—. Los humanos han surgido por acciones voluntarias de ángeles y demonios. Son errores, producidos por actos que no debieron ser posibles en un primer lugar.

    —Otra vez lo de los errores —musitó, algo incómoda, Myura.

    El guardia prosiguió:

    —Entonces... es natural que vuestra presencia cree un cierto... desequilibrio en las fuerzas entre esencia y antiesencia, en el ciclo. Porque no funcionáis como los demonios. Sí, absorbéis la esencia, pero no expulsáis antiesencia. Vuestros cuerpos... la procesan de forma distinta. Y emiten algo distinto. Algo que hemos llamado... vacío.

    Myura se detuvo en la marcha, y puso una mano en el hombro de Void, apretándole por instinto. En voz baja, lo miró con, ojiplática, y dijo:

    —¿H-Has oído eso, enano? V-V... Vacío...

    —Sí, vacío —comentó el guardia arisco, viendo de reojo a Myura y escuchando toda la conversación—. Eso mismo estás expulsando tú ahora, conforme hablamos, niña. Y por culpa de eso, nosotros estamos como estamos. ¿Estás contenta?

    —... y-yo... —Myura agachó la cabeza—. Pero, ¿por qué? ¿Por qué ese vacío es "malo"? ¿Qué es lo que provoca en el mundo, en los demonios, en los ángeles?

    —... —el guardia amable suspiró, agachando la cabeza—. Creo que es mejor que eso... os lo explique la Soberana en persona.


    >> ¿Qué era ese desfile y quién era esa gente?
    >> ¿Por qué los humanos son "tóxicos"?
    >> ¿Cómo es posible que ninguna mujer ángel dé a luz?
    >> ¿Qué son esos aparatos que hay por las calles?
    >> ¿Podemos pararnos en...? (podéis pedir a los Guardias deteneros en cualquier comercio de la zona intermedia)
    >> Sigamos (iréis a la zona central guiados por los guardias)
     
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    Gigi Blanche

    Gigi Blanche Equipo administrativo Game Master

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    Incluso doblándome el cuello habría sido incapaz de divisar la copa de Edén. Era un árbol gigantesco e imponente; justo como lo recordaba. Aquella vez también había alzado la mirada y pensado lo mismo. Pasado y presente se revolvieron entre sí y tomé aire, en silencio. En verdad había vuelto, ¿eh?

    Se sentía extraño.

    No le hice mucho caso a las palabras de Claire, algo ofuscado en quitarme las sensaciones de encima. Llegué a prestarle atención hacia el final, cuando empezamos a descender, y forcé la sonrisa socarrona en mi rostro para hacerle una señal de despedida con la mano, llevando dos dedos a mi frente y alejándolos luego. Al abrigo de la oscuridad, me quité la máscara y me mantuve serio, taciturno.

    Ya conocía la inmensidad de Ragnarok, y aún así iba a quitarme el aliento todas las veces. Verla así, de forma tan panorámica, era... intimidante. Inquietante, a su vez, pero gestando en su núcleo un resabio de... no era esperanza, tampoco desprecio. Mis opiniones solían ser bastante blandas e indiferentes, pero si debía ser honesto, en cierta forma mi corazón prefería a los demonios antes que a los ángeles.

    Y si iba a existir una ciudad del tamaño de un jodido continente plagada de seres presuntamente extintos, prefería que fuera Ragnarok.

    ¿Por qué? Vete a saber. Familiaridad, suponía.

    Lealtades.

    Myura lucía bastante emocionada por todo el circo que Ragnarok presentaba, cosa que me quitó parte de la sensación lúgubre que llevaba clavada al pecho. Unos guardias nos atajaron apenas llegamos y usaron unos aparatos extraños que... ¿Mestizo? ¿50-50? No tenía puñetera idea qué significaba eso. La mierda se volvió loca frente al ojo de Roxy, cosa que absorbió mi atención y seguí observándolo todo en silencio. Pensé en preguntar en cuanto iniciamos el recorrido por la zona marginal, pero la voz del enano me llamó con la misma duda que yo tenía. Esbocé una sonrisa pequeña, a punto de responder, y los guardias decidieron encargarse. Al final los guías turísticos iban a ser ellos, ¿eh?

    Presté mucha atención a todo el intercambio de preguntas y respuestas, repasando los alrededores con la vista. Los recuerdos eran punzantes. El avistamiento del paisaje urbano se fue por la borda, sin embargo, cuando hablaron de mí. Volví el cuello hacia ellos y fruncí profundamente el ceño, contrariado. Parte de ello ya lo había sospechado antes, pero...

    ¿Hijo de un ángel?

    ¿Qué puto coño?
    Me quedé enfrascado en mis rollos, con un montón de personas, voces y recuerdos entrelazados reproduciéndose a velocidad. Mi infancia, mi familia, el monólogo de Claire a lomos de Efrey, el exilio forzado. ¿Era posible que mi padre fuera un ángel? Y si... ¿y si no era su hijo? Siempre había asumido que la morfomancia era producto de la cruza entre especies. Si eso eran todos los humanos, entonces ¿qué definía la morfomancia? ¿Un mayor porcentaje de esencia que la media? Se suponía que yo era 50-50, sin embargo, y la última vez que había chequeado aún me salían alas.

    Y un error.

    Habíamos ya cruzado el puente hacia la zona intermedia cuando una extraña comitiva llamó mi atención y la de todos, arrancándome del ensimismamiento. Hombres y mujeres de todas las edades, cubiertos y encadenados, marchando como si los guiaran hacia la jodida horca. No era yo ningún loco de la empatía, pero noté lo que Myura y mi corazón, así como el suyo, omitió un latido. ¿Qué rayos estaba pasando aquí? Reanudamos la marcha y deslicé la mirada a la espalda de Roxy, en profunda seriedad. La niña le estaba llevando los dichosos Ojos a la dichosa soberana. Los Ojos que, según Claire, le permitiría a los demonios acceder al poder de los árboles. ¿Serían capaces de sustituir a los profetas actuales? ¿Podía hacerse eso? El cuestionario, entre tanto, avanzó.

    La toxicidad de los humanos.

    La esencia, antiesencia y el... vacío.

    La voz de Claire rebotó en mi mente y parpadeé, desviando la mirada al enano y la gatita. Lo recordaba y ahora... estaba bastante seguro. Cuando Claire hizo mención a los tres héroes/traidores y su deseo por adquirir el poder de los árboles, había dicho que su energía podría haberlos matado. Pero antes pretendió usar otra palabra. Vacío, no energía. Eso convertía a los tres traidores en... demonios o ángeles, no humanos. ¿Por qué los árboles poseían vacío, de todos modos?

    —¿Y ese desfile tan pintoresco? —le solté a los guardias, señalando hacia atrás y sin muchos modales—. ¿Por qué andan sacrificando morfomantes? ¿Por el bien de la ciencia?

    >>¿Qué era ese desfile y quién era esa gente?
     
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    Suzaku-kun

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    Los guardias no respondieron al inicio. Guardaron un tétrico y oscuro silencio, y se miraron entre sí, con cierto abatimiento. Al final, el guardia más agradable respondió, ante la mirada atenta del otro. Por una vez, este no parecía estar asqueado ante la idea de andar junto a ellos; la pregunta había absorbido toda su atención, y su incomodidad por estar con "mestizos" se transformó en incomodidad por pensar en aquel "desfile".

    —Son los tributos —explicó el guardia, agachando la mirada—. Cada cierto tiempo, los mandamos al exterior y son... eliminados. Es la forma que tenemos de mantener la ciudad a salvo. Si no lo hiciésemos, correríamos un gran peligro.

    —Y-Y la mayoría eran morfomantes... ¿p-por qué es eso?

    Myura hizo aquella pregunta, sí, pero en realidad ya se imaginaba la respuesta. Lo había experimentado en sus propias carnes. Ella misma lo experimentó, y no solo ella, también lo vio en el viejo, en Nayen. Sabía perfectamente por qué eran morfomantes, aunque desearía equivocarse.

    —Los morfomantes... son simplemente personas con sangre demoníaca que, como tales, están empezando a mostrar signos de transformación. A absolutamente todos nos puede pasar alguna vez; hay quienes nacen así, y quienes lo van desarrollando poco a poco con el tiempo, pero todos podemos acabar... transformados en monstruos. Así somos los demonios, y así nos afecta este mundo. Cuando surgen rasgos de morfomancia, a la persona aún le queda bastante para perder el control y terminar transformado en una monstruo definitivamente, pero es algo que terminará pasando tarde o temprano; por eso, periódicamente hacemos la purga de tributos. Se escogen a los demonios y mestizos de la ciudad que están más cerca de perder la razón y transformarse, y... se eliminan en el exterior antes de que eso pase. El desfile no es sino la marcha hacia el exterior. Van desde el palacio hacia el ascensor de Edén, justo por donde habéis entrado. A la gente aquí, en Ragnarok, no... no le gusta hablar del tema. Es incómodo para todo el mundo.

    Hubo, de nuevo, silencio. Y, al final, el otro guardia suspiró y dijo:

    —A los niños que nacen con morfomancia o la empiezan a desarrollar pronto se les cuentan, de hecho, historias falsas para tranquilizarles. Muchos no saben la verdad hasta que son adultos, o incluso antes, cuando ya es... demasiado tarde. Por eso, niña, si a ti tus padres te contaron que ser morfomante es ser hijo de un humano y un demonio... eso es mentira, una de las que se les cuenta a los niños. Eso solo te hace humano, aunque varíe la proporción en tu sangre. La morfomancia no tiene nada que ver con eso. Depende de cada uno, y de cómo le afecte a él personalmente... la puta toxicidad de los humanos. El puto vacío.

    Myura tragó saliva.

    —¿H-Huh? ¿El... vacío? —recordó la cueva en la que ella y Void entraron, donde Nayen se refugió. Y recordó cómo a Void, aquella cueva, parecía afectarle especialmente. Sin embargo, Nayen perdió la razón estando en esa cueva. Y al pensar en ello, antes si quiera de confirmar la respuesta de los guardias, Myura se llevó las manos a la cabeza, dándose cuenta de que, quizá, Nayen se había inmolado a sí mismo al proponer encerrarse en esa cueva.

    Quizá solo quería acelerar el proceso para sufrir menos. Y ella creyó que era por su bien. Quizá en esa cueva, el vacío estaba concentrado...

    —Sí, sí, el vacío —escupió el otro—. El vacío causa la morfomancia. Es uno de los efectos que ha provocado vuestra puta existencia, ¿huh? Todo demonio que absorba vacío, puede acabar convertido en un monstruo si la dosis es demasiada, o si simplemente su cuerpo es más débil a este. Si los padres tienen mucho vacío de por sí en el cuerpo, quizá los hijos nacen directamente con la morfomancia de serie. No se sabe; depende de cada persona, es algo que varía. Pero es algo que tarde o temprano, les pasa a casi todos, sobre todo si está en contacto directo con un humano.

    Instintivamente, Myura se desplazó lateralmente, alejándose de Void. Y lo miró con los ojos brillantes. En su mirada, lo decía todo: pensó que, todo ese tiempo, podía haber estado... afectando a Void. Podía haber estado exponiéndolo a peligro, solo por estar con él. Solo por ser una humana.

    —Normalmente afecta solo a demonios —explicó el guardia más amable—. Y a aquellos humanos que tienen una alta proporción de demonio en su sangre puede afectarles con frecuencia, también. Al fin y al cabo, los humanos se comportan más como demonios que como ángeles, y absorben esencia igual que nosotros. Es natural que absorber vacío les siente de forma parecida, sobre todo cuando su sangre es más afín a la nuestra. Sin embargo, cuando son más del cincuenta por ciento ángeles, en los raros casos en que eso sucede... no llegó a pasar nunca.

    El guardia hablaba de humanos que eran más ángeles en proporción, pero tampoco mencionó a los ángeles. Entonces, ¿a ellos no les afectaba de esa forma el vacío? ¿Ellos eran inmunes? ¿Ellos... no podían ser morfomantes ni acababan transformados en monstruos...?

    Y Jazz... si supuestamente era un 50-50, un "humano perfecto", ¿era acaso mala suerte que tuviese morfomancia? ¿Le cogió justo la más remota de las posibilidades de experimentar ese fenómeno e iniciar su camino hacia la transformación eterna en bestia? ¿Si hubiese sido 49-51, se habría librado...?

    Qué puta gracia.


    >> ¿Qué era ese desfile y quién era esa gente?
    >> ¿Por qué los humanos son "tóxicos"?

    >> ¿Cómo es posible que ninguna mujer ángel dé a luz?
    >> ¿Qué son esos aparatos que hay por las calles?
    >> ¿Podemos pararnos en...? (podéis pedir a los Guardias deteneros en cualquier comercio de la zona intermedia)
    >> Sigamos (iréis a la zona central guiados por los guardias)
     
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  13.  
    Gigi Blanche

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    La explicación de los guardias, aunque esclarecedora, fue bastante inquietante. Así que la morfomancia no era un rasgo exclusivo de los humanos, ni inherente a hijos de humanos y demonios, sino sencillamente... la corrosión del vacío sobre la sangre. Sangre demoníaca, claro, pero la distinción no hacía mayor diferencia si todos los humanos la poseían en mayor o menor medida. Y todos cargábamos con la posibilidad de desarrollar morfomancia debido a la herencia materna de la relación con la esencia y la antiesencia. Cada vez tenía más sentido esto de ser un "error".

    El mundo mismo nos estaba rechazando.

    Noté la forma en que Myura volteó automáticamente hacia el enano, la preocupación en su rostro, y volví la vista al frente, arrugando el ceño. Bonito, ¿eh? Enterarse que somos... propagadores de vacío andantes. Que nuestra mera existencia contamina a los demás y puede llegar a condenarlos. A los morfomantes nos pateaban de nuestras casas y ciudades, pero en definitiva todos los humanos éramos el problema.

    Todo lo relacionado a los ángeles seguía siendo un misterio y tenía sentido que así fuera, suponía, en la mismísima capital de los demonios. También comprendí la aprehensión del guardia malhumorado sobre dejar ingresar a los mestizos. La gran y maravillosa putada venía de la mano con las condiciones en las cuales se desarrolla la morfomancia. Si el peso lo acarreaba la sangre demoníaca prioritaria y yo era un mestizo perfecto, entonces ¿qué coño? Hasta el término empezaba a sentarme mal.

    Perfecto las pelotas.

    —Y a todo esto —solté con cierto ímpetu, como si buscara cambiar el tema adrede; quizás así fuera—, ¿qué onda eso de que las mujeres ángeles no pueden concebir? ¿Es porque son inmortales y todo el rollo?

    >> ¿Cómo es posible que ninguna mujer ángel dé a luz?
     
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    Amane

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    Le sonreí con toda la ironía que me fue posible al guardia amargado, pero antes de poder responderle algo que estuviese a la altura de su actitud, Myura intervino muy fervientemente para instarlos a responder. A ver, no iba a negar que el guardia tenía razón en que no me interesaba especialmente todo el rollo de los ángeles, los demonios y los mestizos de entre medias, pero tampoco era plan de desaprovechar información que nos estaban dando tan diligentemente, ¿verdad?

    Si yo lo hacía por Jazz y compañía, que parecían tan metidos en el tema~

    Mi atención, pues, siguió distrayéndose con el paisaje a nuestro alrededor, y no pude evitar fijarme en otro montón de aparatos que había repartidos por las calles, sacándome una ligera sonrisa divertida en lo que volvía a centrarme en el amargadito de turno.

    —En serio, ¿qué os pasa con tener aparatos por todos lados? ¿Y no han inventado ningún aparato que te quite el mal humor que llevas encima, guapo~?

    >>¿Qué son esos aparatos que hay por las calles?
     
    Última edición: 22 Noviembre 2022
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    Suzaku-kun

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    El guardia arisco puso los ojos en blanco ante la pregunta de Jazz. Para él era algo tan trivial, tan básico, que se sentía como un padre que tenía que explicarle a su hijo cosas tan sencillas como por qué hay que comer verduras o qué quiere decir "envejecer". Y desde luego, no tenía paciencia para eso.

    Pero el otro guardia sabía que tenían que decírselo. Casi parecía hacerlo por obligación, ciertamente, pero no estaba cerrado a responderles nada, y eso se agradecía. Quizá tenía instrucciones de contarles todo, quién sabe. Cuando conociesen a la Soberana... puede ser que llegasen a saberlo.

    —Bueno... eso forma parte de su propia naturaleza, sí. Así funcionan los ángeles, así fueron creados: incapaces de reproducirse.

    —¿Por qué te crees que empezaron nuestras disputas, eh? —saltó de pronto el otro—. Los ángeles son mil veces más poderosos que los demonios. Un ángel nos puede barrer con un solo dedo a diez de nosotros, incluso más, según las fuerzas de cada uno. El potencial mágico de esos cabrones está muy por encima del nuestro. ¿Por qué, entonces, íbamos a tener un conflicto tan duradero? Los ángeles no tenían necesidad de atacarnos así como así. ¿Para qué? Nos necesitan para sobrevivir, y nos pueden someter cuanto quieran. Tienen la fuerza.

    >> Si empezaron las disputas es precisamente por su infertilidad. Eso desequilibró la balanza a nuestro favor, por una vez, y no pudieron permitirlo. Los muy...

    Myura inclinó la cabeza a un lado, confusa. No hizo falta ni que formulase la pregunta, sin embargo, y el guardia agradable respondió.

    —Todo forma parte de una especie de "plan" de nuestro creador. O al menos parece ser así; el mundo estaba tan perfectamente estudiado que casi parece que alguien esté haciendo un experimento con nosotros... —miró al cielo, o, más bien, al "techo" que les cubría, místico—. Cuando vinimos al mundo, demonios y ángeles éramos fuerzas muy dispares en poder. Los ángeles eran mucho más numerosos que nosotros, y los demonios, además, éramos infinitamente más débiles. No tardó en crearse una sociedad liderada por ángeles donde los demonios solo servíamos como esclavos, como siervos. Pero todo era parte de un plan, como digo. Los ángeles tenían dos características principales que los definían, además de su fuerza y relación con el flujo de esencia: y esas eran la longevidad eterna, y la infertilidad. Los ángeles no envejecen, no crecen, no cambian, y no mueren. No de forma natural, al menos. Se les puede matar, pero incluso muertos, algo de ellos queda, siempre. Son eternos, aunque sean mortales.

    —Eternos... no mueren jamás, ¿por muchos años que pasen? —Myura pensó al instante en Claire. Ella les contó algo parecido, sí. Sabían de primera mano que Claire había estado ahí hacía muchos, muchos años.

    Pero la segunda parte no se la dijo a nadie.

    —Y por otro lado, son infértiles. Para compensar esa longevidad eterna, los ángeles no tienen la capacidad de reproducirse. Por tanto, aunque eran muy numerosos, por millones de individuos, los ángeles no podían multiplicarse. Era imposible. Todos tenían órganos reproductores, pero no funcionaban. Podían hacer "intentos", pero se quedaban en nada. Fueron bendecidos con la cuasi inmortalidad, pero a cambio de una vida eterna sin descendencia propia, sin extender la especie. La especie surgió, y tal y como surgió, quedó estática. Los primeros ángeles son los mismos que hay hoy en día. Todos llevan viviendo miles, miles de años. Salvo aquellos que por una u otra razón murieron a manos de alguien, claro.

    —Entonces, Claire... —Myura tardó en procesarlo. Claire no solo era un ángel que vivió por miles de años... vivió desde el principio de los tiempos.

    A los demonios nos hizo opuestos —siguió el guardia—. Nosotros éramos más débiles y menos numerosos, sí. Y, además, éramos mortales. Vivimos unos setenta, ochenta años, quizá algunos hasta llegamos a noventa o más, en algunos casos... y luego, morimos, de manera natural. No teníamos esa longevidad, no. Ni tampoco los números, ni la fuerza. Pero teníamos algo que ellos no: la capacidad de reproducirnos, de multiplicarnos. Por eso, en el inicio de los tiempos, los ángeles nos sometieron, sí. Eran nuestros líderes, y ellos controlaban Ilumbra. No podían acabar con nosotros porque morirían ellos, también; y nosotros no podíamos acabar con ellos, porque no éramos rivales para su especie. Pero cuando empezamos a reproducirnos, nuestros números crecieron, exponencialmente. Y quizá diez, o quizá cien demonios no puedan contra un puñado de ángeles, pero... miles de demonios sí pueden.

    —Y así empezó la guerra famosa, la de las invocaciones y todo ese rollo, con el puto Omega de los ángeles —bufó el otro guardia—. Porque cuando nos vieron crecer en número, los ángeles se vieron obligados a atacarnos. Era eso, o correr el riesgo de que una revolución acabase con el poder establecido, con el poder de los ángeles. Y, ¿sabes qué? Perdieron la batalla del Shinryu. Que se jodan.

    El guardia suspiró.

    —Tras esa batalla... la tensión entre demonios y ángeles se mantuvo más alta que nunca, y los ángeles se vieron obligados a replegarse. Pero no sabían que ya había en marcha otro problema. Porque en el fragor de la guerra, entre los dos bandos enemistados, hubo algún ángel que encontró el amor con una demonio, pese a sus diferencias. Y, de alguna manera, la unión funcionó. Otras veces había pasado, demonios y ángeles cohabitaron, pero... nunca dio fruto a nada, ni hombre ángel con mujer demonio, ni a la inversa. Salvo aquella vez. Se cree que fue por alguna mutación que afectó a ese y a otros ángeles en particular, una que hacía que los hombres pudiesen, solo con mujeres demonio, tener descendencia, cuando eso no es posible para su especie. Pero fuese por lo que fuese, ahí nació el primer humano. Fue una revolución, algo inaudito, y algo muy mal visto socialmente en aquel entonces, en medio de la peor contienda. Algunos lo vieron como símbolo de paz, de que era posible una conexión entre los bandos. Otros, claro, como un ultraje, una ofensa a su bando.

    >> El problema fue que, al fijarse en eso, muchos ángeles anhelaron tener su propia descendencia, e intentaron repetir lo que funcionó una vez. Los bandos, al final, se acercaron, a veces de forma consentida, otras... otras no tanto. Y aunque usualmente no había efecto, a veces la chispa se prendía, a veces, solo a veces, funcionaba, y nacía un nuevo ser. Nuevos humanos.

    —Y ya os sabéis el rollo, ¿no? —sentenció el otro, refunfuñando—. Los humanos empezaron a copular también, como conejos, entre ellos, con ángeles, con demonios, qué tanto daba. Y más "crías" nacían. Ahora, los humanos se extendían como la ceniza de bom, igual que los demonios. Un tercer bando. Todo el mundo sabía que aquello se saldría del control pronto, y que nada pararía el crecimiento y proliferación de mestizos, pero... nadie imaginaba lo que su presencia implicaba. Porque nadie conocía el efecto del vacío. Los dos bandos lo conocieron... a las malas.

    —¿L-Los dos bandos...?

    Pero después de eso, tras mirarse los guardias, hubo silencio.






    Y el silencio se rompió cuando Roxy hizo aquella pregunta. El guardia arisco bufó de nuevo, y dijo:

    —Hmpf. Eso es lo que nos mantiene vivos, bonita. Esos aparatitos tan bonitos que ves ahí se encargan de emitir esencia del mundo exterior para que podamos vivir aquí abajo, pese a que no haya ángeles cerca. Y, además, drenan parte del vacío que generáis los mestizos. Aunque no puede con todo, tristemente. Pero como en la historia que nos ha contado aquí mi compañero, una vez que metes un solo mestizo en un lugar, el condenado se reproduce como la espuma. Y ya no hay quien lo pare. Ni Ragnarok es puto inmune a vuestra puta mierda de vacío.

    —¡Contrólate, haz el favor!

    —¡Ugh, es que no soporto a los putos mestizos!

    Así que esos aparatos... permitían que la vida en Ragnarok fuese posible. Pero surgía una duda, una que, quizá, el grupo se había planteado hacía tiempo, aunque puede que no lo hubiesen pensado muy a fondo: si fuera, en Ilumbra, la mayoría de la población era humana, y había demonios camuflados entre la gente y ocultos en Ragnarok... ¿cómo podían subsistir todos ahí fuera? Porque, ¿dónde estaban los ángeles? Necesitaban ángeles para que la antiesencia se procesase y poder vivir. Y los aparatos revelaban algo: necesitaban esa esencia, y la necesitaban cerca. De poco servía que hubiese ángeles escondidos en alguna parte, aislados del resto; aunque eso fuese así, cosa que ni siquiera sabían, sin ángeles cerca de la gente, ni humanos ni demonios vivían.

    Pero claramente, había suficiente esencia para que los demonios viviesen incluso en Ragnarok, así que... ¿de dónde salía? ¿Había también ángeles mezclados entre los humanos? ¿Incluso en Garladia...?

    —Bueno, estamos ante el puente a la zona central —intervino el guardia, deteniéndose frente al mismo—. Una vez que crucemos, no podréis volver atrás. Si queréis hacer algo en la zona intermedia, este es el momento.

    >> Seguir adelante
    >> Ir a alguna tienda o hablar con alguien (podéis hacer las compras que queráis en zona intermedia, interactuar con ciudadanos o lo que os plazca dentro de la zona intermedia)
     
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    Gigi Blanche

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    En serio que parecía una novela barata toda esta historia, lástima que las probabilidades de un final feliz fueran tan bajas. La explicación de los ángeles medio se encuadró dentro de lo que estimaba, aunque me quedó dando vueltas en la cabeza todo el rollo del "plan". Ya antes habían dicho que ángeles y demonios fueron creados por... divinidades. ¿Qué éramos, acaso? ¿Un montón de peones sobre un tablero?

    Imagina además lo bonito que habría sido para las mujeres demonio cuando los ángeles descubrieron que era posible dejar descendencia; no hacía falta que lo mencionaran, caía de maduro. Obviamente acabé pensando en mi madre. Las dudas se seguían apilando y apilando.

    Necesitaba cumplir mi misión.

    Por otro lado, aquellos aparatitos tan pintorescos escupían esencia. ¿De dónde la conseguían? Ni puñetera idea. Ya me iba quedando claro que estos idiotas no iban a soltar mucha información referida a los ángeles, así que tocaba aguantar. Me llené los pulmones de aire, el grupo se detuvo frente al último puente y alcé la vista hacia las inmensas edificaciones de la zona central. Nunca había llegado hasta aquí durante mi estadía en Ragnarok. Solté un silbido.

    —Qué miedo~ —canturreé ante la pseudo amenaza del guardia y me encogí de hombros—. Hombre, tantos bombos y platillos le han hecho a esta dizque Soberana que ya quiero conocerla y todo, más vale apresurarnos~

    Me adelanté, pues, y en aquel movimiento le lancé un vistazo de reojo a Roxy. No tenía idea qué iba a pasar pero no nos quedaban muchas opciones. A decir verdad, llevaba harto tiempo sin contar con opciones. No estaba seguro en qué momento me había convertido en una marioneta de todos estos... conflictos estúpidos entre razas, pero ciertamente no era divertido.


    >>Seguir adelante.
     
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    Suzaku-kun

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    Tras dar la aprobación, los guardias asintieron y siguieron caminando. En la zona central, todo era muchísimo más lujoso. La estética oscura, simplista y uniforme de todo Ragnarok se mantenía, denotando que los materiales usados eran los mismos para prácticamente toda la ciudad; sin embargo, aun así se veía una mayor altura en los edificios, un mayor detalle, un mayor cuidado. Y también muchos más de esos aparatos de esencia, claro. Como si fuese mucho más importante mantener a salvo a la gente del centro.

    Ni Ragnarok se libraba de tener pobres y ricos, ¿eh?

    Los guardias caminaron, guiando al grupo, aunque en realidad el camino no fue muy largo: solo unos cuantos pasos les separaban del lugar al que se dirigían, el más puro centro de Ragnarok.

    —He aquí el castillo de la Soberana —dijo el guardia amable, poniéndose firme a un lado de la inmensa puerta. El otro guardia hizo lo propio a su respectivo lado—. Dentro os recibirán y acompañarán hasta el trono de su Excelencia.

    —La enviada será quien asista ante ella, claro —sentenció el otro—. El resto irá con ella como sus acompañantes, pero solo la Soberana decidirá qué pasa con vosotros.

    —¿H-Huh? ¡Eh, nunca acordamos eso! —protestó

    —No tienes otra opción, niña —siguió él—. ¿Por qué te crees acaso que habéis llegado hasta aquí? La que nos interesa es ella —señaló a Roxy—. El resto sois acompañantes y estáis aquí en calidad de tales. La Soberana ya decidirá qué hacer... portaros bien, y seguramente os trate bien. O no. No sé, ella verá, es la que manda.

    Myura tragó saliva.

    —... bueno, suerte, sea lo que sea —comentó en voz baja el otro, tirando con fuerza de la puerta, junto con su compañero. Esta se fue abriendo, poco a poco, mostrando un pasillo largo, con paredes oscuras y suelo cubierto por una larga alfombra rojiza—. Espero que hayáis aprendido un poco más sobre la verdad de este mundo, al menos. Y ojalá la Soberana despeje el resto de vuestras dudas. De uno u otro modo, este mundo... necesita un cambio.

    Con esas palabras en su cabeza, Myura caminó junto al resto, separándose de los guardias y adentrándose en la profundidad de aquel lugar. No tardaron mucho en encontrarse bajo la luz de aparatos que iluminaban la sala tenuamente, claramente hechos de forma parecida al "sol" artificial que tenían en Ragnarok: a base de magia, pero con el uso de algún tipo de tecnología de por medio, también.

    Otros guardias los acompañaron, guiándolos hasta el final de los aparentemente infinitos pasillos. Y, tras subir múltiples escaleras, abrieron otra puerta.

    Ante ellos había un trono enorme, oscuro, picudo, majestuoso, pero a la vez, de alguna forma, oscuro. No solo porque era negro, sino porque parecía... decorado con motivos extraños. Como si fuesen pequeñas calaveras apiladas.


    Una persona se sentaba en lo alto. Alguien con el cuerpo tapado por una capucha, con mantos negros y decoraciones doradas. La capucha, sin embargo... estaba ligeramente elevada por algo que había bajo ella. Y, cuando se la quitó y mostró su rostro, esbozó una sonrisa extraña, siniestra. Los ojos eran rojos, de un profundo color sangre, y sus uñas, negras y largas, parecían ser garras de una bestia en el extremo de sus dedos, más que manos humanoides.

    —Gracias, guardias... pueden retirarse.


    Soberana Umbra.jpeg

    Ella era... ¿la Soberana?

    —Ah... más visitas hoy, ¿eh? Oh, pero no puedo creer lo que ven mis ojos. ¿Roxanne Flamair, en carne y hueso? Regresaste a mí... cuán congratulada me hallo. Y vienes acompañada, por lo que veo. A ver qué tenemos aquí.

    Sus ojos bailaron, uno por uno, por los rostros de todos los presentes. Sin perder nunca la ligera sonrisa. Su tono de voz, su mirada, su presencia... era regio, imponente, con esa suavidad y amabilidad que, en el fondo, ocultaban una gran contundencia.

    Myura, sin embargo, no se fijaba en los ojos. Su mirada... no podía apartarse de otra cosa de la Soberana. De aquello que decoraba su cabeza: sus cuernos. Jamás había visto cuernos en nadie... ni siquiera morfomantes.

    —Una chica con ojos rojizos. ¿Morfomante, deduzco? Te queda poco... y percibo un gran poder en tu interior. Casi antinatural. ¿Qué te han hecho, mi niña? ¿Acaso alguien ha hurgado en tu esencia?

    Myura tragó saliva de nuevo, por instinto. No pudo responder. Se sentía entre aturdida, intimidada y asustada.

    —Luego tenemos a un hombre común y corriente. Ojos verdes, mirada confiada —analizó a Jazz de arriba abajo—. Uh. Interesante volubilidad en tu esencia, sí. ¿Humano perfecto, quizá? Posiblemente. Qué interesante. No se ven muchos de esos últimamente... hace años que los demonios y ángeles no cohabitamos. Casi ninguno, al menos.

    Pasó, después, a Void. Y sus cejas se alzaron.

    —Ah... niño, ¿quién... eres tú? La esencia que desprendes, tu heterocromia... todo en ti grita "morfomante", pero... cuando te escruto no percibo un ápice de monstruosidad creciendo en ti. Entonces, ¿por qué tu ojo está "encendido" con la marca de la bestia? Y esa máscara, cariño...

    Enarcó una ceja. De pronto, su interés pareció crecer más y más por él. Por un instante, echó la mano hacia él, como si quisiese alcanzarlo, pero a aquella distancia, por supuesto, era imposible. Por un momento, sus ojos brillaron.

    Sin embargo, su extraño gesto se detuvo, y echó hacia atrás la mano.

    —... hm. No importa, no importa. No quiero distraerme con estas cosas. No aún —se echó hacia atrás, suspiró, y dijo—. Bueno... ¿por qué estáis aquí todos, mhm? Entiendo que Roxanne haya venido, si ha completado su misión, como se le encomendó. Pero el resto... ¿sois sus guardianes, acaso?

    —Somos... algo así como sus amigos, supongo. Compañeros, al menos —respondió, entre dientes, Myura.

    Tan pronto como lo hizo, la Soberana se echó a reír. Una risa pequeña que creció, poco a poco, en una carcajada. Aquella extraña reacción dejó a Myura helada, quieta en el sitio. Y la Soberana, secando las lágrimas de sus ojos, tomó aire y dijo:

    —¡Ah, qué gran broma! "Amigos", "compañeros", dice... ha sido un magnífico chiste, cariño. Uno estupendo. Pero no. Mi Roxanne no puede tener tales cosas; no puede percibir sentimientos, propios o ajenos. No está diseñada para eso.

    —¿Diseñada...? —Myura miró a Roxy, agachando una ceja.

    —En fin —sentenció la Soberana, acomodándose de nuevo, poniendo una pierna sobre la otra—. Decidme, pues. Soy todo oídos: ¿qué queréis, cuál es vuestro propósito aquí?


    Para Void:
    >> Necesito saber todo lo que sepas sobre el Vacío.
    >> Necesito saber todo lo que sepas sobre los ángeles.
    >> Necesito saber todo lo que sepas sobre mí.

    Para Jazz:
    >> ¿Quién ha sido esa "otra visita"?
    >> ¿Sabes dónde están los eleanos?

    Para Roxy (la decisión tomada puede afectar a la trama; lo tuyo no es una pregunta, es una elección antes que eso):
    >> Entregar el ojo en silencio
    >> Preguntar por el motivo de tu misión
    >> Preguntar qué sucederá después de entregarle el orbe
    >> Preguntar qué eres
     
    Última edición: 24 Noviembre 2022
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    Gigi Blanche

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    Las diferencias entre zonas saltaban a la vista, en especial con el recorrido relámpago que, muy amablemente, estos dos guardias nos habían concedido. Me daba igual, la verdad, había cosas de las que nadie se salvaba. Hasta en la comunidad más pequeña y unida habría vidas más importantes que otras.

    Y es que no era mentira.

    Myura protestó cuando los guardias nos recordaron que nuestro destino dependía de la dizque Soberana, cosa bastante... predecible, la verdad. Y si yo lo había estimado, no había forma de que a Claire se le hubiese pasado por alto. No tenía pinta de que su super objetivo de ángel malvado hubiera sido condenarnos aquí a una muerte segura. Le puse una mano en la cabeza a Myura, entre las orejas, y le revolví un poco el cabello.

    —Shh, no te preocupes, gatita. Ya sabes por qué estamos aquí, ¿lo recuerdas? —dije lo suficientemente alto para que los guardias me escucharan, y una sonrisa torció mis labios al mirarlos de soslayo—. No va a pasarnos nada~

    El tío amable no se lo merecía, pero el otro había conseguido tocarme los huevos con bastantes ganas. Así no tuviera sentido, me satisfacía más despedirme de ellos dejándoles una pequeña puya de regalo.

    Una vez dentro del castillo, recorrimos una infinidad de pasillos hasta derivar en el salón del trono. Éste era enorme, oscuro e imponente, pretendía destilar poder hasta colmar el ambiente y honestamente me enfermaba. El mundo funcionaba de formas muy similares, fueras adonde fueras. Cada quien se empecinaba en su propia verdad, se llevaba al resto por delante y lo justificaba bajo el estandarte de causas nobles. La Soberana se quitó la capucha y la observé en silencio, serio. Había vidas más importantes que otras y todos los monarcas tenían esa mirada.

    Era asqueroso.

    La gran Soberana nos repasó uno a uno, como cerdos alineados en el matadero. Apenas llegó a mí, le dediqué la sonrisita más soberbia que tenía y, como siempre, fingí no tomarme la situación en serio.

    —Me halaga, Su Majestad~

    El enano sí que captó su interés y, luego, las sospechas sobre la naturaleza de Roxy siguieron aumentando. La observé de reojo unos pocos segundos y luego regresé a la mujer frente a nosotros, tan regia e imponente en su gigantesco trono de picas. Debía fascinarle, ¿no?

    —Ah, es una pena que nos hayamos atrasado con el paseo por la ciudad, ¿verdad? —solté bastante al aire cuando nos cedió la palabra, mi voz rebotó entre las paredes y hacia el techo—. De haber llegado un poco antes, quizás habríamos sido capaces de conocer a la excelentísima Soberana en su máximo esplendor. ¿Quién, acaso, se atrevió a arrebatarnos el derecho~?

    >> ¿Quién ha sido esa "otra visita"?
     
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    Suzaku-kun

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    La Soberana inclinó la cabeza hacia un lado mientras miraba a Jazz. Puso la palma de su mano, con aquellas monstruosas y largas uñas, bajo su mentón, y sonrió con cierta "malicia", o algo similar en el semblante. Sus ojos rojos como la sangre parecían escrutar al asesino al milímetro. Casi parecía que horadasen en él. En ese sentido, se parecían a los de Claire... aunque su color fuese radicalmente opuesto.

    Azul como el cielo, rojo como la sangre. Ángel, demonio.

    Si habían entendido bien lo que les contaron los guardias, ese color rojo en sus ojos, ¿no era, acaso, símbolo de que estaba cerca de perder la razón y convertirse en un monstruo? ¿Eran sus cuernos extraños y sus garras señales de morfomancia, quizá? Sin duda, no parecía dispuesta a convertirse en "tributo" pronto, en cualquiera de los casos.

    —Pero qué ojos verdes tan vivaces tienes —dijo de pronto, sin venir al caso aquel comentario—. Verdes y radiantes. Como un brillo perenne, imperturbable. Me son familiares, esos ojos.

    Tosió ligeramente, aclarándose la voz, y jugó con su pelo mientras miraba a Jazz.

    —Sí, me temo que habéis sido los segundos en llegar. Y es raro que conceda audiencias extraoficialmente, pero ambas ocasiones lo merecían. No todos los días regresa mi fiel enviada, por supuesto —mirando a Roxy, sonrió, complacida—. Ni tampoco viene a visitarme todos los días un viejo ángel conocido.

    Myura abrió mucho los ojos.

    —¿U-Un ángel? ¿El que vino antes a verle era un... ángel?

    Ella asintió.

    —Así es, querida —siguió diciendo, sin perder la sonrisa ladina—. Es una ocasión muy especial que uno de ellos entre en Ragnarok, pero el visitante es un viejo conocido, como digo. Alguien con quien mantuve una relación de "amistad", si se le quiere llamar así. No todos los ángeles están de nuestro lado, después de todo.

    Nuevamente, Myura se sorprendió.

    —¿¡Un ángel está de su lado!? ¿Del lado de los demonios? ¿Es un... traidor?

    —¿Algo así? —la Soberna rio, divertiéndose ante la continua estupefacción de la morfomante—. Los designios del Creador son misteriosos, supongo. El destino ha querido que exista cordialidad entre nosotros, y que persigamos fines parecidos, aunque por motivos y con intenciones distintas. Y ahora requiere mi ayuda.

    >> ¿A qué viene el repentino interés, encanto? —se miró las uñas, desinteresada, aunque realmente le hablaba a Jazz—. ¿Acaso quieres una audiencia con mi estimado compañero? Se encuentra aquí, aún. Si quieres visitarle, tuyo es. Puedo concertar una reunión entre vosotros. ¿Te interesa, quizá?

    Por la manera en la que lo decía, casi parecía que se relamiese con cada palabra. Su tono de voz revelaba cierta sorna, como si leyese a través de los pensamientos de Jazz, o, como poco, como si intuyese todo lo que pasaba por ellos. Y parecía encantada en darle carta blanca, sin duda.

    ¿Sería aquello una oportunidad de oro, o acaso una especie de trampa?

    Para Void:
    >> Necesito saber todo lo que sepas sobre el Vacío.
    >> Necesito saber todo lo que sepas sobre los ángeles.
    >> Necesito saber todo lo que sepas sobre mí.

    Para Jazz:
    >> Solicitar ir al encuentro con el ángel visitante.

    Para Roxy (la decisión tomada puede afectar a la trama; lo tuyo no es una pregunta, es una elección antes que eso):
    >> Entregar el ojo en silencio
    >> Preguntar por el motivo de tu misión
    >> Preguntar qué sucederá después de entregarle el orbe
    >> Preguntar qué eres

     
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    Gigi Blanche

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    La mujer frente a mí se dedicó a analizarme al detalle tras soltarle la pregunta, así que me quedé allí, de pie, simplemente sosteniendole la mirada. Había muchos rasgos en ella que podían asociarse a la morfomancia, la verdad, aunque no tenía forma (ni interés) en arribar a conclusiones apresuradas. El enano también cargaba la dichosa marca de la bestia, después de todo, y sólo era un demonio.

    Cuando por fin respondió, una sensación extraña se instaló en mi cuerpo. Una mezcla de expectativa, quizá, con algo de ira y también miedo. Era contundente, me cosquilleó sobre la piel y aguardé, con la vocecilla de la incertidumbre desvaneciéndose cada vez más. Casi podía oír el retumbar de los cascos de los caballos, los cientos de estandartes ondeando al viento. La mirada que recordaba, de un jade frío e intenso, perforándome el cuerpo.

    Un viejo ángel conocido.

    Humano perfecto.

    La oferta llegó sin que la solicitara, se asemejó al golpe de un fierro helado en el pecho y contrastó con la actitud de la Soberana, tan sedosa y desinteresada.

    —¿Yo, un simple mestizo, solicitando audiencia con un ángel aliado de los demonios en el castillo de Su Excelencia? —repliqué en un murmullo, saboreando cada palabra con extrema sorna.

    No tenía forma de asegurar nada, ni garantía de que saldría de aquí en una pieza. No conocía las intenciones de la Soberana ni los niveles de su paciencia. Pero si había algo que había aprendido de pequeño era el poder de las zonas neutrales.

    A nadie le apetecía cargar con los muertos de otras personas, ¿verdad?

    —Si fuera tan amable, me encantaría... conocer a su amigo~

    Ah, de veras.

    >> Solicitar ir al encuentro con el ángel visitante.

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