Historia larga O.N.E: Melodías de la Vida

Tema en 'Novelas' iniciado por Kay Greenwish, 13 Octubre 2016.

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    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

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    I'm here! Vaya, vaya, vaya. Voy a debutar en mis comentarios en esta historia xD Pero tú sabes el por qué y también sabes lo que opino de toda la historia en general hasta el penúltimo capítulo, por lo que me remitiré a comentar simplemente este último, ¿okey?

    Me ha encantado, ¿qué te puedo decir? No me esperaba para nada el desarrollo que hubo en el club con esas chicas y cómo aunque Marco quiso defenderlas, al final Chivo fue el que terminó dándoles una paliza a los aprovechados. En serio, saber que practicaba boxeo y que lo hizo precisamente para defender a sus amigos fue tan genial y por un extraño motivo me recordó a Sean xD Pero bueno. Amo al Chivo, lo sabes; por el momento es sin duda el personaje que más me gusta aunque debo añadir que también Gabriel me gusta por cómo es de tranquilo y por esto:
    Es que es tan yo xDDD El aguafiestas del grupo, pero vamos, yo adoro a esos aguafiestas, jejeje.

    En cuanto a Alex, ah, Alex... Es desesperante, sí, lo es y mucho, demasiado, a mí me está desesperando bastante y eso que empatizo un montón con esta clase de personajes. No obstante, eso no quita el hecho de que sienta a flor de piel su sufrimiento cada que Martín lo molesta. A veces creo que cada escena que pasa será insuperable y me equivoco; esta escena me pareció, wow, de todo: me dio cólera, indignación, desesperación, dolor y mucho. Me gusta la cantidad de sensaciones que me trasmites siempre que Alex y Martín entran a escena, en serio. Y estoy de acuerdo con Reydelaperdición, sería genial que Chivo le diera clases de boxeo a Alex para que aprenda a defenderse de Martín. Pero veremos si el mucho en serio se pone las pila y empieza a cambiar o de lo contrario siento que las cosas para él no avanzarán.

    Y nada más. Espero el siguiente capítulo con ansias. Te cuidas.

    Hasta otra.
     
    Última edición: 20 Septiembre 2017
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    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Antes que nada, disculpen que esto no sea un nuevo capítulo, pero no tardaré en subir la próxima lección: Deseaba agradecer debidamente.

    En verdad, muchas gracias por la lectura incondicional que muestran a esta historia. Me hace muy feliz y, también, he de añadir que, me gustaría poder traerles capítulos semanales como solía hacerlo. No pierdo la esperanza de que eso vuelva a pasar.


    Reydelaperdicion
    Antes que nada, muchas gracias por tomarte las molestias y leer y comentar. Pero me alegra que después de todo la historia siga siendo de tu agrado y que, pesa a los bajones y altos que tiene la historia, cada capítulo te guste ya sea por “X” o “Y” cosa. Y sobre la actitud de Marco, estoy de acuerdo contigo, acercarse y a esos tipos fue muy arriesgado. No obstante, Marco tiene mucha, pero que mucha suerte. Respecto a Alejandro, estoy consciente de lo decepcionante que puede llegar a ser; su personalidad es así por lo que tardará un poquito más en hacer un cambio, pero que llegará, llegará. Eso sí, quizá nunca llegue a la altura de Marco; pues por lo que noto, Marco se ha llevado el centro de atención de todos mis lectores y, no lo culpo, es un chico genial que tiene sobre él a un ángel (cofplucofmacof) guardián.

    Respecto a la ortografía (que no intento dar una excusa) es porque hago los capítulos al deprisa y, una vez los termino los publico, sin dedicarme a leerlos como antes. Ya de por sí tardo una barbaridad para actualizar no me imagino cuan tarde subiré si el capítulo lo leo varias veces. Pero haré mi mayor esfuerzo por traerles excelentes capítulos. Me tomaré un descanso el mes de Octubre, pues me iré de vacaciones a México con toda la intención de desestresarme, así que no pienso conectarme a ninguna red social, pero si saco un tiempito, planeo continuar con mis historias y, quizá (según mis planes) para el mes de Noviembre estar un poco aventajado y traerles actualizaciones.


    Bahamut
    Sí, debo reconocer que comprendo, en cierta forma, tu cansancio hacia la actitud de Alex. Pues, si yo estuviera en tu lugar (siendo lector), seguro sentiría y diría lo mismo puesto esa clase de personajes no suelen gustarme nada de nada y terminan sacándome de quicio. También, me gustaría sincerarme al contarte que, deseo que la actitud de Calveiro no te desanime en continuar la historia, puesto que, hasta que llegue ese “problema” o “escena” que tengo pensada en un futuro; hará zarandear a Alejandro, pero hasta entonces seguirá comportándose de esa forma tan cansina. Pero para esa escena necesito que la historia esté un poco más desarrollada y avanzada. Igualmente, debo recordar que Alejandro es un personaje muy negativo hacia sí mismo, así que por eso se deja pisotear de esa forma. No quiere ser una carga para los adultos (para nadie), añadiendo su ya experiencia negativa hacia ellos le impide confiar un 100% en ellos. Y esa clase de personas suele ser muy difícil de cambiar.

    Debo ser honesto, por extraño que sea, algunos puntos de tus comentarios me han dolido (no te lo tomes a mal, en cierta forma es bueno pues me hace meditar en lo que hago, pero si tiende a desanimarme; aunque es más bien por mi complicada situación actual que tengo que todo en la que estoy siendo muy negativo). Reitero, es bueno conocer el punto de vista de mis lectores y, me alegra que seas tan directo, aprendo con esos comentarios, de verdad.

    Sobre lo de las palabras pegadas, como ya le expliqué anteriormente, de copiar el texto a FFL; la mayoria de las oraciones se pegan, por lo que estoy despegándolas una por una; y eso es cansino. No sé como arreglar eso y, no sé si sea el programa que utilizo o la configuración en la que ésta. Pero intentaré arreglar eso para que no sea una molestia en el futuro.


    Zurel
    Me alegra verte por aquí, Darth Re... digo, Zurel. Siempre leerte me da muchos ánimos. No sabes el gusto que me da que analices las acciones de mis personajes pues es cierto; Sebastián y Juan José, a pesar de todo, no son como Martín y no están tan ciegos como éste último. Chivo es muy impulsivo, pero lo que hace, no lo hace con malas intenciones. Y lo de Alma, efectivamente, se siente amenazada por María. De nuevo, muchas gracias por tus animadoras palabras.

    Jess Blair
    ¡Bienvenida Jess! A esta interminable historia. Espero poder verte por aquí y que sigas disfrutándola. Creo que si hiciera un top de popularidad, Marco estaría en el puesto numero uno. Ha ganado el corazón de mis lectores, lo que me sorprende pues nunca pensé que ese personaje tendría esa popularidad cuando lo pensé en un principio. Desde un principio mi intención era que The Archangel Boys terminara separándose, pues así es como la trama lo requería, así que tarde o temprano iba a ocurrir, yo sabía que eso iba a causar un impacto en el lector; ese era mi intención desde un principio. Me alegra saber que funcionó. Espero no desilucionarte con lo que viene :)

    Gracias por tu comentario, lo aprecio. Tomaré en cuenta los consejos dados.


    Borealis Spiral
    Y tú sabes cuan feliz me hace leerte, ¿verdad? Muchas gracias por el apoyo por esta historia y, aún que tardes en comentar y leer, siempre que me comentas me hace feliz y me anima a continuar y darle un buen final a esta historia. Jajaja, sí, Sean: tienes razón, eso tuvo mucho de Sean, aunque Chivo es más impulsivo. Me alegra saber que Chivo te siga gustando.

    Oye, ya me conoces y saber lo que tiendo a hacer en mis historias, y que procuro que cada capítulo o escena sea por algo (además de crecimiento de personajes) así que, el que aquí se haya dado la oportunidad de relucirse el Chivo con eso, ¿puede significar algo, no? Jajaja, pero ya veremos que ocurrirá en el futuro. Y no diré más de lo que al final me arrepienta.



    Gracias a todos aquellos que han llegado hata aquí, se los agradezco un montón.
     
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  3. Threadmarks: Lección #19.- Rumores
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Título:
    O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    32
     
    Palabras:
    4765
    Debo decir que, me he adelantado a los hechos, para que la historia avance un poquito más, por lo que este capítulo y los tres que le siguen; serán la fusión de lo que iban a ser los seis próximos capítulos. Espero que lo disfruten.


    Lección #19.- Rumores

    La casa estuviera en completo silencio sino fuera por una mujer preocupada que caminaba de aquí allá en el pequeño espacio que conformaba la cocina, semejante a un león enjaulado. Tenía el teléfono en mano, mirando consecutivamente la hora que marcaba el horno de microondas solo para sentirse más angustiada. Se llevó el celular a su pecho y cerró los ojos esperanzada, deseosa de escuchar la voz de su hijo disculpándose de haber llegado tarde o tan solo decirles donde se encontraba.

    Las manecillas marcaron las siete. Al ver que Alejandro todavía no regresaba se inquietó tanto que sus ojos se cristalizaron al pensar lo peor. Negó con la cabeza para desparecer esas imágenes y pensamientos negativos. Respiró hondo en un vano intento de calmarse.

    «Pero ya verá ese muchacho cuando llegue» Había pensado, enojada, cuando habían dado las cuatro y Alex todavía no regresaba de la escuela. Sin embargo, a esas alturas, lo único que deseaba era en verlo. No lo regañaría. Tan solo quería verlo cruzar la puerta; la que se escuchó abrirse, ella se apresuró, ilusionada.

    —Ale…

    La señora Calveiro se desilusionó al ver entrar a su marido y no a su hijo. Su vista se volvió a nublar.

    —¿Te ha llamado? —preguntó el hombre.

    Ella negó.

    —¿Pero que tiene en la cabeza ese muchacho? —El señor se mostró realmente molesto, estaba triste, pero un poco más molesto por la inapropiada actitud de su hijo menor—. Cómo no piensa en nuestra preocupación. Sabe que debe llamar y decir dónde está. Por eso tiene celular.

    La señora Calveiro se llevó la mano a la frente, no estaba para escuchar los regaños de su marido.

    —Eso no importa, solo quiero saber si se encuentra bien. ¿No estaba en el parque?

    —No. ¿Has llamado a la escuela?

    —Acabé de hacerlo. Me han dicho que lo vieron salir. También que se comunicarían con los padres de sus compañeros por si está en la casa de uno de ellos. Me llamarán de vuelta para saber sobre la situación—Suspiró.

    Estaba pálida por la preocupación. Ni siquiera había comido.

    Nunca creyó que viviría una experiencia como esa. Miguel nunca le dio problemas así, él solía llegar tarde y por eso era regañado constantemente. Pero conocía a Alejandro y él nunca se había tardado tanto, por eso estaba más preocupada, porque se trataba de él.

    —Y es que lo peor es que no sé con quien se junta. Oh, cariño, no conozco a Alejandro, ¿dónde más puede estar? Es raro que salga. Como siempre está en su habitación...

    —¿Has llamado a Miguel? Quizá él separa algo. Tal vez le contó algo que a nosotros no.

    —No quiero preocuparlo.

    La mujer miró el teléfono he hizo otro intento de llamar a Alejandro, pero como todas las veces anteriores, la llamada no entraba, dirigiéndose inmediatamente al buzón de voz. Al final marcó a su hijo mayor para ponerlo al tanto de la situación, también le pidió que contara si sabía algo de Alejandro que ellos no. Desafortunadamente no sabía más que ellos. Miguel nombró los posibles lugares en los que pudiera estar, no obstante, el señor Calveiro ya había ido. Miguel terminó por recomendar que entraran a su habitación y que buscaran algo que tal vez les diera una pista. Así hicieron. Para cuando marcaron las nueve de la noche, ya habían llamado a la policía para reportar que su hijo había desparecido.

    Como no habían pasado veinticuatro horas de haber visto por última vez, no se hizo publico su desaparición a petición de los padres. Pero los hombres de la ley no se quedaron con los brazos cruzados y también empezaron a patrullar.

    La noche había pasado y con ella un nuevo día.

    Para ese punto, para la mayoría de estudiantes el asunto les era ajeno. Alma Meza se había levantado tarareando una pegajosa canción mientras cantaba letras al azar de la misma. No recordaba donde la escuchó ni mucho menos de donde se sabía la letra. Se peinó el cabello. Se puso un poquito de maquillaje y se contempló en el espejo una vez terminó de arreglarse. Era muy bonita, para su corta edad, tenía un cuerpo ya bien formado, de una señorita. Además, se arreglaba de manera madura para aparentar un poco más de edad. Pasó sus manos desde arriba hacia abajo como planchando el uniforme y entonces dejó de sonreír cuando la imagen de alguien vino a su mente: María.

    Frunció el ceño. María no era más bonita que ella. ¿Qué le veía Marco entonces? María era plana y poco resaltaba sus caderas y menos con el tipo de ropa holgada que se le veía usaba. Su rostro era redondo. Nariz chata. Sus labios eran finos y reducidos. Ni siquiera se molestaba en usar maquillaje, y las veces que la ha visto siempre llevaba el mismo peinada, no pareciera cambiarlo mucho.

    Por el contrario, ella no era plana y aunque no tenía caderas anchas si era un hecho que resaltaba más que María. Su rostro era en forma de diamante. Su nariz estaba perfectamente al acorde de su rostro. Los labios de ella era amplios. Se maquillaba ligeramente y siempre procuraba presumir su largo cabello en varios estilos de peinados. Era muy popular entre los chicos, pero a ella no le importaban ellos, ella se vestía y se arreglaba para Marco. Cuando se enteró por la madre de él que regresaría, intentó verse lo más llamativa para él, lo más madura posible para que se fijara en ella.

    —¡Alma, se te hace tarde! —escuchó gritar a su madre.

    Alma despertó de su embobamiento y rápidamente tomó su mochila y salió del cuarto.

    —¡Ya voy mamá!

    Al salir tomó asiento en una de las sillas de la mesa del comedor y esperó su desayuno, vio a su padre quien estaba sentado a su lado, en la cabecera de la mesa, el hombre resolvía un par de ejercicios de un pequeño libro de calculo mercantil mientras daba un par de mordiscos a su desayuno y daba sorbos al café. A la señora le molestaba que hiciera eso porque terminaba comiéndose la comida fría, mas lo dejaba ser porque el hombre lo había hecho ya una rutina.

    —Mamá.

    —¿Qué pasa Alma? No me digas que no vas a comer. No quiero que vayas a la escuela sin comer, así que come.

    —Eso no. Yo-yo solo quería saber si me podrías enseñas a cocinar.

    —¿Quieres a prender a cocinar? —preguntó la señora asombrada.

    Alma se avergonzó un poco pues era bien sabido que ella y la cocina no eran compatibles. Nunca le gustó cocinar y sus padres sabían bien eso, por ello, Alma sintió la mirada de su padre y no solo eso, la miraba realmente asombrado.

    —¿Y a ti qué te a picado, hija? ¿Por qué de repente quieres cocinar?

    —Un chico —soltó la señora desde su lugar—. ¿Qué más puede ser? No creo que exista otra fuerza que pueda hacerla querer cocinar.

    —¿Eso es verdad, hija? —interrogó el señor, con una sonrisa traviesa.

    Alma se sonrojó y se movió inquieta en su asiento antes de contestar un leve:

    —Tal vez.

    —Me gustaría que te concentraras primero en tus estudios antes de hacerte novio, —dijo la señora dejando el plato de huevos estrellados frente Alma—, pero sé que no me harás caso, así que solo te pido que tus notas no bajen.

    —Mamá, estas exagerando. Tampoco es que ya tenga novio o mañana lo tenga. Y no quiero hablar de eso con ustedes.

    El señor rió divertido ante la actitud de su pequeña.

    —¿Y por qué no, qué tiene de malo? Aunque no lo creas, yo también fui joven. Yo quiero conocerlo, si es un buen muchacho no tendré que sacar la escopeta del armario.

    —Papi, por favor, tu no tienes escopeta.

    —Creo que ya es hora de tener una.

    —Pero es buena idea —dijo la señora—, haber si así te da un poquito de vergüenza y comienzas a arreglar tu habitación. O ¿quieres que él conozca tu lado flojo y desordenado, hija?

    —¡Mamá, por favor!

    —Con gusto te enseñaré a cocinar. Es más, si investigas la comida favorita de él puede que eso sea lo primero que te enseñe.

    —¡Mamá!

    Casi todas las mañanas eran iguale.

    Como era la costumbre, su padre la llevó a la escuela y despidiéndose de él con un beso en la mejilla, se encaminó al salón y, como nunca faltaba, para la mala suerte de ella, se encontró con Gustavo, recargado a un lado del aula, con el pie en la pared sin importarle dejar su huella pintada en ésta. Alma sintió la penetrante mirada de su compañero de clase para luego escucharlo silbar y decirle al entrar junto a ella al salón.

    —Hoy te vez exuberante, Alma, como nunca te había visto.

    —¿Por qué utilizas palabras cuyo significado no sabes? —cuestionó irónicamente.

    —Porque por algún lado tengo que ganar tu corazón. —Sonrió—. ¿Quieres ser mi novia?

    —No.

    Anda, dí que sí. Okey, ta bien pues, si no quieres ser mi novia, entonces se mi amiga con derecho…

    Gustavo fue interrumpido al sentir la palma de ella sobre su pecho.

    —Por esa clase de comentarios nunca llegaras si quiera a forzar abrir mi corazón. Eres un inmaduro.

    —Oye, era broma… —terminó diciendo él acercándose a ella mientras se acariciaba la parte trasera de la cabeza, avergonzado—. Olvida eso último que dije, ¿de acuerdo? No era verdad. Ah, por cierto, te has enterado de lo que ocurrió en en el segundo C.

    —¿Cuál segundo C?

    —A la clase, me refiero. ¿No? ¿Nada de nada? Yo tampoco sé con exactitud pero desde que llegue se ha escuchado un rumor. Que uno de sus estudiantes desapareció, que ayer nunca se apareció a su casa.

    Alma se sorprendió al escuchar eso. Miró a Gustavo desde la altura, pues ya había tomado asiento y el joven seguía de pie.

    —No, no he escuchado nada. ¿Pero qué ocurrió? —Se sintió preocupada. Después de todo ese tema no solía ser frecuente en aquella ciudad. Era cierto que los niños se iban con amigos y llegaban tarde sin avisar a sus padres, pero a fin de cuentas llegaban a sus hogares. El hecho de que aquel joven no llegara a su casa y que estuvo toda la noche afuera era un tema muy serio.

    Gustavo se inclinó un poco hacia ella para susurrarle:

    —Se cuanta que fue raptado.

    —No digas eso, Gustavo. Eso es de mal gusto.

    —Lo sé y no te lo digo por maldad, eso es lo que se está escuchando, que sea mentira o verdad es otra cosa.

    —¿Y sabes de quien se trata?

    —Ni idea. Los profesores están como locos, te aseguro que no tardarán en llegar para preguntarnos si lo conocíamos o si sabemos algo de él o esas cosas —Gustavo vio a Alma con rostro preocupado, así que en forma de animarla le hizo saber—. Yo creo que no es nada de eso, te aseguro que tuvo alguna clase de discusión con sus padres y por eso se escapó de casa. Es lo más obvio. A esta edad, a todos se nos cruza por la cabeza escaparnos por insignificantes riñas. Lo digo por experiencia, ¡hasta yo llegué a pensar en irme de casa! Aunque son muy pocos los que lo llevan a la práctica.

    Las clase dieron comienzo y, tal como Gustavo lo había mencionado, el director fue específicamente para hablar del incidente, además de decir un breve discurso sobre esa clase de incidentes. Aunque no se mencionó el nombre del muchacho, si dejó claro que están haciendo todo lo posible para descubrir lo que había pasado. Había un par de teorías, pero la más escabrosa era que había sido raptado.

    Las clases transcurrieron hasta que estas finalizaron; Alma rápidamente levantó sus cosas y se fue al salón de Alejandro con toda la intención de hablar con él y preguntarle sobre el chico que desapareció, sin cruzarsele por la mente que ese chico era precisamente él. Así que una vez llegó al aula, buscó con la mirada a Alejandro, pero no lo vio.

    —¿A quién buscas? —preguntó una alumna que iba saliendo.

    —Busco a Alejandro, pero no lo veo, ¿sabes si se ha ido?

    El rostro de Alma se tornó a uno serio al observar el cambio en el rostro de la joven y antes de que pudiera dar una explicación, Meza ya sabía de que iba a hablar.

    —¿Te enteraste del chico que no regresó a su casa? —continuó ella en voz baja—. Ese chico es Alejandro —después recordó haber visto a Alma habalr con él—. Eres la chica de tercero que ha estado viendo a Alex últimamente, ¿verdad? ¿Tú no sabes dónde se encuentra ahora?

    Alma se limitó a negar.

    —Sí, supongo —dijo la chica—, por eso viniste a buscarlo.

    Sin decir ni despedirse ni agradecer nada, Alma se giró para, con paso apresurado, acercarse a la salida mientras sacaba su móvil y marcaba al celular de Alejandro para solo obtener el mismo resultado que todos aquellos que intentaron llamarlo, su teléfono no respondía. En esos momentos no supo que hacer o como reaccionar. Se sintió angustiada y acorralada. Se sintió asustada porque le había pasado a alguien que conocía.


    ***​

    Los Eslabones estaban tocando en el local cuando Marco interrumpió el ensayo al notar el desliz que Chivo había dado. Ya había notado las tres notas malas que Edwin había cometido durante el ensayo de la primera canción que había compuesto, aun así, continuó porque no lo consideró algo sumamente grave. No obstante, no perdonó el resbalón del Chivo porque había cambiado una oración de la letra que le dio a estudiar. Era la primera ve que los cuatro ensayaban juntos con un original.

    Gabriel, por su parte, suspiró al momento que dejaba a un lado las baquetas, pensando que Marco los detuvo por las notas fuera de lugar que Edwin tocó segundos antes. Gabriel se había dado cuenta de ello, mas se llevó una sorpresa al ver como Romelí se dirigió al vocalista.

    —Chivo, has cantado mal la letra. No es “debajo de montañas...” es “oculto bajo montañas...”

    —¿De verdad? Pero a mi parecer rima mejor; “Siempre estuvo conmigo, oculto debajo de (o bajo) montañas. Decepciones son lo que temen (que) seamos.” ¿No te parece? Es más sencillo y fácil para la audiencia aprenderse la letra. De la otra forma, tanta redundancia carga de más y… ¿no se te hace un poco forzada la letra con la música? —miró a Gabriel para tener su apoyo—. Tendría que cantar a prisa esa parte para que encaje bien con la música. ¿No te lo parece?

    —Pues para eso son los ensayos, —repuso Marco—, para que tengas mejor fluidez a la hora de cantar.

    —Creo entender a Enrique —dijo Gabriel—. Personalmenteno no noté un cambio radical. Si no fuera porque mencionaste que la letra fue cambiada, no me hubiera dado cuenta de eso porque me pareció fluido. Creí que paraste por el error de Edwin.

    —¿Qué? ¿Cometí un error? ¿¡Y por qué no me lo dijeron antes?! —se sorprendió el nombrado, pues en su ignorancia y al ver que no fue interrumpido pensó que estaba tocando bien. Ya se había emocionado al pensar que por fin estaba a la altura de ellos. Cual ingenuo había sido.

    —Pensé que los habías notado y habían sido pequeños deslices de aprendiz —continuó Gabriel, disculpándose con el muchacho ante ese hecho.

    —¡Fue más de uno! ¿Cuántos errores cometí? Ni idea tenía.

    —Ya, Marco, Rec cometió más errores, y es cuando yo cambio un par de palabras que detienes todo. ¿Qué es ésto, dime?

    Marco se llevó la mano a la frente, suspiró.

    —Lo de Edwin puede esperar un poco, ya refinará con el tiempo, pero si tú continuas cantando la letra equivocada, terminaras aprendiéndote esa mala versión. Cantala tal cual te la di a estudiar.

    —Ya, lo comprendo —dijo Chivo acercándose a la puerta para salir—. Tus canciones son sagradas y no se le debe cambiar ni una letrita. Me ha quedado más claro que el agua. Pero que quede claro que cantar no es fácil. La voz se gasta y tengo que esforzarme porque te recuerdo que todavía estoy adolorido.

    Los demás salieron detrás de Chivo, pues el último había salido para refrescarse un poco, buscando una botella de agua del refrigerador. Los demás también buscaron algo de beber para después tomar asiento en las sillas. Descansaron un poco.

    —Pero en serio, ¿qué pasó esa noche? —insistió Edwin a que le contaran.

    Cuando vio a Chivo preguntó por qué tenía la cara tan llena de moretones; Marco, Gabriel y Chivo solo se limitaron a mirarse y luego Marco dijo que practicarían la canción que les había dado con anterioridad. Edwin se sintió apartado como si lo sucedido aquella noche era un secreto entre ellos.

    —No sean crueles y díganmelo —insistió, casi rogando—. La curiosidad me está matando.

    Al final se compadecieron y terminaron contándole lo que sucedió. Edwin escuchó prestando tanta atención como si un adulto le estuviera contando una fascinante historia llena de aventura y fantasía a un niño pequeño y, su reacción no era del todo distinta.

    —No puedo creerlo —suspiró Edwin por demás anonadado una vez terminó de escuchar lo que sus compañeros le contaron de la noche pasada.

    Moría de ganas poder estar con ellos, si no fuera por todavía tener diecisiete años, Solo un año más para ser mayor de edad y poder estar con ellos.

    —Por cierto, ¿ya las has llamado? —inquirió Marco.

    —No todavía.

    —¡Ah! Y a qué estás esperando. Llámalas —dijo Edwin sorprendido pues si él estuviera en su situación esa misma noche las llenaba de llamadas—. ¿A ninguna de las dos?

    —¿Y por qué no? —interrogó Marco—. Es la oportunidad perfecta para echarte novia. Por esa actitud es que no puedes conseguir novia y morirás virgen.

    —¡Aquién le dices virgen! Es qué no la tengo fácil. ¿A quien le marco? Haber, ¿quién es Emilia o quién es Juana?

    —Eso no es un problema. Llamalas a las dos, pide salir con la primera, luego con la otra y después determina quien te gustó más o en su defecto quien te aguanto —dijo Marco entre risas—. O al final serán ellas quienes terminen decepcionadas.

    —Dices eso por qué tienes envidia de que fue a mí a quien dieron su número, ¿verdad? —dijo Chivo con una sonrisa picaresca en su rostro—. Porque cuando querías hacerte el héroe, salvándolas, llegué yo. Porque admítelo, quien sobresalió esa noche fui yo.

    Marco bufó para contestar:

    —Puedo conseguir todos los números de las chicas que quiera. Por el contrario… —miró a Chivo para reír al recordar las veces que anoche lo vio fracasar al pedir los teléfonos de las chicas a las que se le acercaba—. Pero bueno, llama a cualquiera, tampoco debes hacerlas esperar tanto. Terminaran olvidándose de ti.

    —Aunque no lo creas, me gustó más una de ella que la otra —terminó diciendo al meditar.

    —¿En esa situación y pudiste detallarlas? —soltó Gabriel. Él, por su parte, estaba tan preocupado por el resultado que no las recordaba, es más, ni siquiera las había detallado.

    —Por supuesto, soy hombre, en todo momento aprecio la belleza femenina. —Comenzó a recordar—. Una de ellas tenía el cabello chino y largo, vestía una blusa azul y jeans que resaltaba sus caderas, vestía sensual. La otra tenía el cabello claro, corto y ojos azules, blusa blanca y pescadores; tenía un look muy atrevido y sexy.

    Gabriel y Edwin se sorprendieron al escuchar las descripciones. Por unos instantes creyeron que bromeaba.

    —Pues si que las detallaste —terminó diciendo Gabriel.

    —Eso es increíble —dijo Edwin un poco admirado para luego concluir con un:—. Aunque no sé si debo sentirme admirado o tenerte miedo. ¿No serás un acosador, verdad?

    —Para eso tienes memoria pero no para aprenderte la canción que te di a estudiar, ¿verdad? —repuso Marco—. Aunque ahora que lo dices, la de cabello rizado es Juana y Emilia es de los ojos claros. Si fuera tú, llamaba a Emilia, creo que era extrajera. O creo que ambas lo eran. Ya no lo recuerdo bien.

    Se la pasaban bien. Todos reían y disfrutaban estando en grupo. Poco a poco iban ensanchándose más, conociendo un poquito de cada uno y, aunque a veces diferenciaban en algunos puntos de vista, no era algo tan grave. Y, una vez terminaron de charlar, cada uno estaba dispuesto a continuar con la práctica.

    —¡Marco! ¡Marco!

    El nombrado se giró al escuchar la alterada voz de Alma.

    —¿Qué pasa? —No evitó llevarse un susto al ver como Meza ingresaba al local como nunca la había visto.

    —Marco, dime que sabes dónde esta Alejandro. Dime que Alejandro está en tu casa o aquí. —Ella buscó con la mirada la figura de Alex. Los ojos de ella reflejaron una diminuta esperanza; ilusión de que todo ese tiempo Alejandro estaba con Marco. No obstante, aquella pequeña esperanza se esfumó completamente cuando escuchó a Marco:

    —No —respondió a su vez que los demás se acercaban para saber lo que ocurría. Y por mero impulso sacó su celular del bolsillo—. No lo he visto desde antier.

    —¿Desde antier? —meditó Gabriel y luego recordó algo que le había dicho Marco ayer—. ¿No se supone que ayer te habías quedado con él en tu casa?

    —Sí, le dije que fuera cuando terminara sus clases, lo esperé por dos horas y al ver que no llegaba me fui. Y al no recibir llamada de él…—se dirigió a la joven—. ¿Por qué Alma? ¿Por qué me estás preguntando eso?

    —¿Qué le ocurrió a Alex? —Chivo fue directo al grano, preocupado al sentir como desde su interior crecía un mal presentimiento.

    Alma decayó, a punto de llorar. Su voz tembló al contarles lo que había escuchado en la escuela. No quería preocuparse.

    —Márcale, yo ya lo intenté pero no contesta mi llamada, quizá a ti si te conteste.

    —Esta bien, Alma, es verdad que no sabes que ocurrió —intentó calmarla al ver a la joven en ese estado—, pero tampoco pensemos en lo peor.

    —No contesta —dijo Chivo mientras alejaba su teléfono del oído. No esperó nada para marcarle. Volvió a intentar para negar—. Nada.

    Marco lo intentó y obtuvo el mismo resultado. Miró a cada uno de sus compañeros con rostros preocupados.

    —¿Pero en que piensa ese niño? —balbuceó Chivo mientras se revolvía sus cabellos con los dedos—. Seguro escapó.

    —Marco —habló Gabriel—, ¿no sabes si de casualidad ayer pasó a tu casa, quizás por la noche?

    —No, no lo hizo —contestó, aunque la verdad lo desconocía porque una vez lo esperó ayer y se hubo ido, no ha vuelto a casa, ni siquiera había ido a dormir ahí.

    Se masajeó los ojos al pensar que quizá ayer Alex si pasó y al no encontralo volvió a su casa solo y…

    Pero no era el momento de pensar cosas negativas.

    —Hay que dispersarnos —opinó Chivo.

    —¿Para qué? —indagó Gabriel.

    —¡Para buscarlo, está claro!

    —¿Pero a dónde?, ¿a qué lugares? ¿Saben por lo menos algún lugar que frecuente? ¿No creen que sus padres ya fueron a esos lugares?

    —No es el momento de ser negativo.

    —Eso no es ser negativo, Enrique, es ser realista. Yo también estoy preocupado, y me gustaría ayudar pero dime qué podemos hacer. Seguro que a estas alturas la policía ya esta haciendo algo, y sus familiares también. Solo podemos esperar y rogar que este bien.

    Chivo chistó disconforme.

    —Pues quédense ustedes aquí. —A pasos agigantados se acercó a la entrada, estaba dispuesto a contribuir en la búsqueda de Calveiro, aunque no llegaran a nada, por lo menos se sentiría que estaba haciendo algo. No podía solo quedarse quieto y esperar.

    —Preguntemos a los alrededor si lo han visto.

    Chivo se detuvo al ver a Marco darle alcance para decirle eso. El vocalista dibujó media sonrisa al ver que Marco también pensaba lo mismo que él. Marco se dirigió a él para decirle:

    —Seguro que debieron verlo caminar desde la escuela.

    Gabriel exhaló aire y se acercó a ellos. Por supuesto, también deseaba ayudarles.

    —Yo los llevo. Después iré manejando a los lugares más alejados para preguntar si lo han visto.

    Uniéndoseles Edwin, todos los del grupo se apresuraron a preguntar a los vecinos cerca de la escuela si lo habían visto y por que trayectos lo vieron caminar.

    Era cierto, no lo conocía bien. No sabía casi nada de él en realidad. No sabía lo que a su mente cruzaba. Ni lo que pensaba. Ni siquiera estaba del todo seguro si se sentía cómodo estando con ellos. Su rostro casi nunca cambiaba, era reservado y con una mirada muy opaca. A veces mostraba sonrisas que, sabía a la perfección, eran una mentira; una mascara que ocultaba sus verdaderos sentimientos.

    Marco lo sabía; lo sabía desde ese día en que se lo topó en la calle. Lo saludó al recordarlo como el compañero de Alma y se acercó al joven de mirada desubicada y lo saludó como mero gesto de gentileza. En su plan era saludarlo, desearle un buen día y luego irse. En ningún momento tenía la intención de invitarlo a acompañarlo. No obstante, cuando desvió su vista hacía la mochila que cargaba su espalda, la vio polvorienta y maltratada, evidenciando que el muchacho era centro de burla y de bullying en su escuela. Lo intuyó, por eso se imaginó que esa huida tuvo que estar relacionada con un problema escolar. Metía las manos al fuego a que eso era la razón.

    «¿Estabas paseando?» había preguntado con timidez.

    «Así es, estaba recordando algunos sitios y el tiempo voló. Me dirigía a ensayar… » contestó a su pregunta, pero terminó preguntándole, «¿quieres venir?»

    Sintió lástima por él.

    «Dime, ¿por qué haces eso?» Recordó la pregunta que Alma le hizo en la cochera cuando le prestó su guitarra a Alex.

    «No estoy seguro… quizás estaba interesado en la música.» Le respondió en parte. Tan solo pensó que aquel muchacho podía llegar a ser un poco más feliz con un pequeño sueño. Con una meta que alcanzar porque sentía lástima por él. Después terminó con: «Veamos si le interesa aprender o no a tocar guitarra. Solo él y el tiempo lo dirán.»

    Así era, solo el tiempo lo diría. Después de todo nunca pensó en Alejandro como un integrante de su grupo. Por lo que sí no era bueno, no importaba mientras se entretuviera, pero si en verdad mejoraba un poco, quizá, pero solo quizá lo dejaría como guitarra rítmico, pero, a decir verdad no era que le tuviera tanta fe.

    Su actitud era muy negativa y Marco sabía que eso era la barrera más grande que le impedía avanzar a Alejandro, y Marco no deseaba a nadie así en su grupo. Solo quería a los que de verdad se esforzaban por cumplir sus sueños. Gabriel era excelente, y sabía lo que deseaba. El Chivo era algo inmaduro pero sabía que su entusiasmo y carisma podía atraer a las personas, y Edwin, deseaba aprender y ser el mejor, no solo porque lo decía, su actitud lo demostraba.

    No obstante, en ese momento, realmente estaba preocupado por él. Porque en verdad se había encariñado y, ahora que lo veía frecuente en su grupo, lo consideraba como el hermano menor del grupo. Anhelaba encontrarlo. Fuera como fuera, ya era indispensable para el grupo. Por lo que corrió a un lugar y continuó corriendo, preguntando. El tiempo había avanzado. Los colores del atardecer se coloreaban sobre el cielo azul. Un par de horas más y otra noche se sumaría a la desaparición del muchacho.

    Y como si fuera el mismo destino. Al correr por una pendiente, se giró al ver la silueta de alguien sentado en un pedazo de cemento: se trataba de Alejandro.

    Y su corazón se tranquilizó y por fin pudo suspirar tranquilo. Cerró sus ojos y a paso calmado se acercó al muchacho cuya vista se agrando al verlo ahí. Sorprendido. Asustado. Perdido. Sus ojos se cristalizaron.

    —Marco... hice algo muy estúpido, ¿verdad? —preguntó con voz completamente quebrada.

    Marco se acercó a él y escondió el rostro de Alejandro entre su pecho para que terminara de desahogarse.

    —Sí, lo hiciste —respondió.




    Fin del capítulo.
    Si has llegado hasta aquí, agradezco el tiempo que has dedicado a mi historia.
     
    Última edición: 2 Diciembre 2017
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
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    Hola. Tuve la suerte de que hayas publicado justo cuando estaba con tiempo disponible para leer.

    Sí que me intriga mucho lo que hizo Alejandro. El haber desaparecido así nada más sin decirle a nadie, y el tener preocupados a todos los que lo querían. Tengo ganas de ver que explicación tiene para haber hecho algo así, cual es el lugar en donde se encontraba, y por qué eligió ese lugar.

    Sobre Alma, debo decir que no pude evitar reírme. Se veía que ella estaba algo atraída por Marco, y que sentía celos de María, pero nunca pensé que llegaría a un grado tan alto como para arreglarse tanto pensando en Marco.

    El grupo, en ese primer ensayo ha demostrado que aun les está faltando espíritu de equipo, y que no entienden que el líder es Marco. Aunque como líder, el también tendría que, en primer lugar corregir a Edwin, y en segundo lugar intentar comprender al Chivo. Entiendo que él haya escrito la canción, pero no debe perder de vista que para él es más fácil la práctica porque fue él quien la escribió, mientras que los demás no lo tienen tan fácil. Aunque es solo el primer ensayo, y de seguro irán mejorando en el futuro.

    No te voy a presionar con esto, puesto que confirmaste que lo harías en algún momento, pero el próximo capítulo sería ideal para ver como van Frank y Grayish Bullet. Ya vimos el primer ensayo de Los Eslabones, y el ver un ensayo del grupo de Frank nos daría una idea de como va el progreso de su grupo y poder hacer la comparación entre el suyo y el de Marco. No voy a obligarte a hacerlo, y realmente no creo que se vea, dado a que el próximo capítulo debería centrarse en Alejandro y su desaparición, pero después de lo que se vio ahora, el siguiente sería el momento ideal para eso.

    En este capítulo noté que aun hay varias palabras unidas. Estoy seguro de que eso depende de lo que usas para escribir. Si utilizas el Word del paquete Office, no debería suceder (a mí al menos nunca me ocurrió). Pero si usas el Word de One Drive es algo que pasa (y muy seguido). No sé que editor usarás, pero el problema es de ese mismo.

    Eso es algo muy común que a más de uno le habrá pasado. No te hagas mucho problema por eso. En tanto los capítulos sigan teniendo la calidad que han tenido hasta ahora, no habrá problemas.

    Te marcaré unos errores de tipeo que encontré, para que sean más fáciles de corregir.

    No tengo nada más que decir de momento. Así que me despido hasta la próxima vez.
     
    Última edición: 24 Septiembre 2017
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  5.  
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

    Acuario
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    Jamás imaginé algo así de Alex. Que preocupación más grande por la que ha hecho pasar a sus familiares y amigos.

    La razón por la que Marco invitó a Alex la primera vez, fue por lástima. Éso lo supe desde un principio. U.U

    Sí es cierto que, quizás, Alex podría formar parte de su banda, pero éso solo pasará cuando Alex supere esa barrera de timidez y miedo que lo rodea.

    Creo que Marco y los demás, serán un gran apoyo para Alex a partir de éste momento. Ya que han demostrado que realmente les importa. Todo es posible para él al contar con el apoyo de todos sus nuevos amigos, pero dependerá si decide contar con su ayuda.

    Y Alma, bueno, digamos que tenía mis sospechas de que le gustaba Marco, pero han sido confirmadas aquí. No le deseo mal, pero veremos qué opina Marco respeto a una relación con ella. Así que mejor no opino nada más referente al tema.

    Ha sido un capítulo muy bueno, se te da bien el suspenso. ^^ Y no te preocupes, que a todos se nos complica actualizar nuestras historias.

    Nos vemos en la próxima oportunidad.

    Saludos.
     
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  6.  
    Bahamut

    Bahamut Entusiasta

    Virgo
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    Buenas.

    Hacia un tiempo que no actualizabas, pero eso se entiende. Es natural que exista un momento en que el ritmo con el que continuas la historia decante un poco. En lineas generales me gusto el giro que tuvo ahora la historia, mi modo de ver lo hace más interesante. Que Alma manifieste su gusto por Marco de esa manera en el capítulo fue gracioso. Después sabremos porque Alejandro se aisló.

    Ahora te diré algunas cosas que quisiera aclarar. Lo primero es que hasta cierto punto la historia de Alejandro me tocó, ya que a mi también me gusta tocar guitarra es por esto que la manera en que me involucro a nivel emocional con el personaje es bastante más intenso que con el resto. Entonces cuando comento tal vez soy demasiado crudo a la hora de lanzar mis impresiones y quiero que sepas que no es mi intención que te desanimes. También quiero dejar en claro que no deseo dejar de leer la historia solo por lo que pasa con Alejandro. Bien tendré en consideración a la hora de hacer ciertos comentarios, puede ser que la elección de palabras para mostrar mi punto de vista no fueron las mejores.

    Mucho ánimo y suerte.
     
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  7.  
    Lariebel

    Lariebel Usuario popular Comentarista destacado

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    Llego a comentar súper tarde, pero es que recién tuve tiempo para leer el nuevo capítulo. Me encantó el final. No puedo más que decir que esa parte me dejó sorprendida. Mientras Marco buscaba a Alejandro, me introduje como un pez al mar en sus pensamientos y sus recuerdos. El efecto que hiciste me pareció muy logrado. Espero que la situación de Alex cambie luego de esto, ya que, supongo, le prestarían más atención. u.u
    Me gusta mucho el desarrollo de Alex y espero que siga creciendo. ♡
    Bueno, eso es todo. :3 ¡Saludos!
     
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  8.  
    Mori

    Mori Yeg(u)ato

    Tauro
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    Gritaría como fangirl si no se viera raro. ¡Me gusto! Por que asta yo me llegue a preocupar por Alejandro, y, y, bueno, el desenlace me pareció de lo más tierno, y como ya eh dicho, me encantan muchos de los personajes de esta historia. Y bueno, eso respecto a la desaparición de Alejandro, que por suerte no la hiciste durar mucho, menos sufrimiento para nosotros.

    Me pareció simpática la reacción de los padres de Alma con la cosa del enamorado, y me saco muchas risas (Aunque lo admito, yo emparejo a Alejandro con Alma, pero no me molesta ni me desagrada que este enamorada de Marco) ¡Y como se preocuparon todos! Aparte de que me respondiste de inmediato preguntas que me estaba formulando, como la relación de los de la banda, que es buena y eso me agrada.
    Y también, por lo menos Marco, entiende un poquito más a Alejandro y puede que ahora empiece a relacionarse mejor con ellos (me refiero más a fondo, y no como conocidos que se juntan para que los ven tocar)

    Y eso, aparte de que el (¿Martin se llamaba el molestoso?) reciba de alguna forma su merecido... Rayos, yo no soy tan vengativa, por lo que el único merecido que siento que merece es que se de cuenta que lo que hace esta mal y deje de atormentar a otras personas.

    Eso, que me gusto y muchos animos para que sigas escribiendo ¡Nos vemos!
     
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  9.  
    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

    Libra
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    ¿Seis capítulos iban a ser este? ¿En serio? ¿Y de dónde ibas a sacar tanto para escribir? O_O No, pues sí que ibas a tomarte tu tiempo. ¿Quizás ibas a relatar la razón de por qué Alex se fue, a dónde fue y qué hizo en ese tiempo en el que desapareció? O quizás no, pero en este momento creo que es lo que más me interesa por conocer, ¿sabes? Pues esas palabras a Marco indican que es consciente de que hizo algo estúpido y sin embargo, no se ve que estuviera motivado a remediarlo. Entiendo que lo que le hizo Martín en el capítulo anterior fue horrible y que denotó en él algo, un pensamiento ¿cuál exactamente? Deseo saberlo.

    Buah, en fin, que he amado este capítulo, en serio que sí. De pronto sólo pensé que Alex iba a llegar tarde a su casa al leer toda esa escena de su madre preocupada y tal, pero no pensé que desaparecería así como así. En serio que no; me angustié y también pensé de pronto que algo muy malo le había pasado. No me sorprende que todos se pusieran tan inquietos cuando Alma les dio la noticia; o sea, no serían los mejores amigos del chico, pero lo conocías.

    En cuanto al razonamiento de Marco de por qué lo integró al grupo y le dio un pequeño sueño de aprender a tocar guitarra: por lástima. Bien, lo entiendo, en serio que sí; a mí me también me da lástima Alejandro. Pero confesaré que me dolió un poco saber que Marco supo de inmediato que era víctima de bullying y de todos modos no tocó el tema con él o no se prestó a decirle sus sospechas a sus padres o algo. ¿Pero sabes? Tampoco puedo estar del todo molesta con él porque si fuera yo, tampoco me metería en asuntos que no me corresponden. En realidad es complicado, pero eso lo hace más realista y al menos ya hallaron al muchacho.

    En cuanto al altercado en el ensayo, jejeje, me dio gracia, pues igual que Reydelaperdición creo que aún les falta un poco de ese espíritu de equipo; llevar un grupo no es sencillo y creo que Marco ya debería saberlo teniendo en cuenta que antes estuvo en uno. Veremos si terminan puliéndose todos, o casi todos, pues de Gabriel no parece haber quejas, ¿eh? Ah, lo de Alma y su conversación con sus padres sobre el asunto del posible enamorado me hizo risa xD Ya sospechaba también que Alma gustaba mucho de Marco, pero ahora me queda más que claro, pero sinceramente, con la diferencia de edad entre ellos, no me los imagino juntos, ¿sabes? Creo que también soy partidaria del Alex/Alma como Mori. Veremos cómo se desenvuelve. Me despido esperando que estés bien y te cuidas, carnala.

    Hasta otra.
     
    Última edición: 4 Noviembre 2017
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  10. Threadmarks: Lección #20.- El día perdido
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Título:
    O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    32
     
    Palabras:
    5058
    Muchas gracias por seguir sintonizando esta humilde historia que tiene un pedacito de mi corazoncito. Me encantaría responder a cada uno su comentario, sería mi forma de agradecer por el apoyo y la paciencia de esperar por nuevo capítulo, pero me es imposible. Últimamente, saliendo de un estado depresivo, me siento con energía para continuar escribiendo.

    Solo quiero hacerle llegar a Reydelaperdicion que, sé muy bien que esperas leer sobre Frank y su grupo (tú y yo somos fans de Grayish Bullet, aunque he de mencionar que la historia se centra en Alejandro por ser el protagonista y de Marco por ser persoanje principal) Yo también ansió escribir de ellos, es más, me adelnate y escribí un poco. Pero como vez, todavía no es es el momento adecuado de nombrarlos pues ya tengo cronológicamente la historia, y se cuando van a salir. Y para que estés con expectativa, te lo diré, saldrán en el capítulo 22. Así que, solo un capítulo más para leer un poco de ellos.

    Oh, y antes de leer; ¿ni una idea de dónde pudo estar nuestro querido y problemático Alex?


    Lección #20.- El día perdido



    Alejandro se levantó y secó sus lágrimas mientras dejaba aquellos cuadernos donde ahora en verdad permanecían; en la basura. Con pesadez salió de la escuela. Miró por última vez la instalación escolar y frunció el ceño. Como odiaba la secundaría. Deseaba que ésta terminara de una buena vez. Nunca pensó que sus días de secundaría serían los peores años de su vida; eso es lo que creía. Pensaba que una vez entrara a la preparatoria su vida iba a cambiar.

    Caminó hacia rumbo desconocido. No tenía en mente un rumbo o destino especifico. Tan solo deseaba caminar y caminar. Perderse entre las calles y el gentío. Tampoco tenía ganas de ir a su casa. Solo quería paz mental, perderse entre sus pensamientos.

    Seguir huyendo.

    Un par de minutos se detuvo con la respiración entrecortada porque estaba subiendo una colina. Lo de que tenía una condición lamentable era muy cierto. Decidió detenerse un rato a respirar aire mientras miraba a su alrededor. Se percató que había llegado a un lugar al que nunca había ido. Se sentó en una baqueta cuando en un instante un perro comenzó a ladrar y la dueña de la casa salió con rostro de pocos amigos. Alejando se giró y le sonrió, sin embargo, aquella sonrisa pareció enfadar más a la mujer porque sin tentarse el corazón lo corrió se «su» banqueta porque molestaba a su perro.

    Alejandro se fue de ese lugar y caminó hasta que llegó a una cancha de fútbol donde vio a un grupo de jóvenes de su edad jugando. Se les veía tan despreocupados mientras reían y charlaban. Por unos instantes se le antojó estar con ellos. Pero no. Aquello era una idea muy perfecta para alguien como él; un cobarde.

    Sabía que podía hacerle frente a Martín. Sabía que desde un principio pudo evitar su situación, pero aún así, aún así seguía dejándose torturar porque no se armaba de valor. Quizás tenían razón, era un tonto por dejarse mangonear.

    Sacó el celular para comenzar a jugar un RPG y mientras cargaba se sentó en una de las bancas, y pasó el tiempo jugando.

    —Ahh —suspiró de frustración al perder por cuarta vez—. ¿Por qué siempre pierdo con este jefe? —susurró.

    Estaba dos niveles más arriba que el jefe final de esa sección y estaba atascado en el mismo lugar. Suspiró al guardar la jugada, ya se había cansado. Volvió a suspirar mientras levantaba la vista hacia el cielo. Se dio cuenta que el grupo de amigos se había ido y ahora estaba solo. Se levantó mientras se estiraba. Volvió la atención al celular y buscó los contactos. Los pasó rápido hasta que de detuvo en el de Marco, deseó llamarle, se suponía que hoy debía ir a llevarle la guitarra, pero no quería.

    Sus ojos se posaron al contacto de Richi. Sin pensárselo dos veces, marcó. Y mientras se llevaba el celular a la oreja, meditó que era la primera vez que le marcaba. Por una extraña razón deseaba hablar con él, como si escuchándolo aquellos días de escuela volverían.

    —Que sorpresa, Alex —escuchó la entusiasta voz de su amigo. Y Alejandro no evitó alegrarse al escucharlo. La misma voz—. ¿Eres tú verda?

    —Hola, Richi —saludó, simulando el mismo tono de alegría que su amigo—. Cuanto tiempo, ¿verdad? Sí, soy yo, el mismo. Oye, ¿estás ocupado?

    —¿Por qué?

    —Bueno, pensé en —Por un instante dudó en continuar y deseó colgar—, en ir a verte. Pero si estas ocupado puedo ir en otra ocasión más oportuna para ti.

    —¡Eso suena genial, Alex! Claro que puedes venir… ah, ahora estoy en práctica pero más o menos en una hora salgo.

    —¿Vives dónde mismo?

    —No, me mudé, ¿no te lo dije? Ah olvidadizo que soy, perdón, soy un caso —Rio muy divertido—. ¿Sabes dónde está el museo?

    —El del panteón.

    —No, el nuevo. Está bien… a espera... estoy hablando con alguien, dame un minuto, voy enseguida.

    Parecía muy ocupado. Había hablado en un momento inoportuno. Se escuchaban voces del otro lado.

    —Richi, puedo hablarte más tarde si...

    —Te digo ahora, Alex. ¿Sabes dónde está el puente nuevo?

    —¿El de la Altavista?

    —Sí, ese. Allí cerca hicieron un museo nuevo, ¿no lo sabías? Bueno, da igual. Nos vemos allí en una hora, ¿sí? Mi casa está cerca. Nos vemos entonces Alex.

    La llamada finalizó. Alejandro guardó el celular y se encaminó hacía el lugar de encuentro. Estaba hasta el otro lado de la ciudad por lo que agradeció que la ciudad no fuera tan grande y que, aunque cansado y a paso lento, llegó a tiempo. Subió al puente y lo esperó ahí, acuclillado mientras jugaba para pasar el tiempo.

    A pocos minutos y con la batería en lo mínimo, Alejandro comenzó a ver detenidamente los carros pasar de un lado a otro hasta que a lo lejos vio la figura de Ricardo trotar hacia él, subiendo el puente, y cuanto más lo tenía cerca, los nervios aumentaban.

    —¿Richi? —lo miró de pies a cabeza al tenerlo en frente. Te ves diferente. —E iba a preguntar lo obvio, sin embargo guardó el comentario por evidentes razones.

    Ricardo había subido de peso. Sus cachetes estaban colorados y su respiración estaba entre cortada, indicando que había llegado corriendo al hacersele un poco tarde. Fue inevitable para Calveiro sorprenderse de ver a un Ricardo tan diferente a como lo recordaba.

    —Pero mira quién habla —sonrió Ricardo, sabiendo el significado de las palabras de su viejo amigo—. Si tú si que te ves diferente. Por lo menos no parezco una momia. Un par de kilos menos y desaparecerás de por vida, amigo. No sabes lo feliz que estoy que hayas venido.

    La esencia de Ricardo no había cambiando nada. Seguía siendo el niño energético que conoció en primaria. Le dio un poco de envidia porque él si que había cambiado mucho desde esa época. Ambos emprendieron su camino a la casa de Ricardo; este último no solo siendo de guía, también platicaba mucho, viendo que nada en él había cambiado pues seguía desviandose en cada tema. Por momentos, Alex se preguntaba si el físico de Ricardo y aquella costumbre de divagar no hizo que fuera objeto de burlas. Pero lo dudó, el joven a su lado emanaba una felicidad que contagiaba hasta al más serio.

    Como Alex le preguntó que estaba ensayando cuando le habló, Ricardo le contó que tomaba clases extras por las tardes; dos días a la semana asistía a clases de violín, otro par de días asistíaa otra a clases de teatro, y solo tres horas a la semana iba a un pequeño curso donde le enseñaban lo más básico de cinematográfica pues le recordó que le había mencionado que deseaba ser director de películas. Ricardo si que tenía una vida ocupada, cuando le decía que estaba ocupadísimo en el chat del videojuego era verdad y él se quejaba de que estaba ocupado con las tareas que le dejaban el clases. Su vida no era comparable con la de Ricardo.

    —¿Yo? —se preguntó Alex ante la pregunta que le hizo su amigo.

    —Sí, nunca me has dicho que es lo que quieres ser.

    —Mmm, es que no estoy muy seguro, la verdad.

    —Debe haber algo por ahí. ¿No? ¿Nada?

    Los dos se detuvieron en la entrada de la casa de Ricardo.

    —Quiero ser compositor —dijo con un poco avergonzado.

    —¿Compositor?

    —De música. Tocar Rock. Ser un músico. Eso es lo que quiero.

    —Es una buena meta —finalizó el joven abriendo la puerta de la casa, invitando a su amigo a pasar.

    Alejandro saludó a la señora, quien se alegró de verlo ahí. Ella se alistaba para irse a trabajar y solo esperaba a que su hijo regresara de las prácticas. La mujer los dejó solos sin antes decirles que la comida estaba hecha y que solo la calentaran en el microondas. Además de advertirle, como todos los días, a su hijo que no le abriera a nadie, que no olvidara cerrar la puerta con llave y con seguro una vez recogieran a Alejandro, que siempre tuviera su celular a la mano, que llamara para cualquier emergencia, y por supuesto, que no se desvelara.

    Ricardo no tenía padre. Era madre soltera y a pesar de criarlo sola, hacia un excelente trabajo porque Ricardo se veía tan educado y obediente como para que la madre pudiera trabajar en el turno de la noche sin preocuparse.

    —¿Ya comistes? —preguntó Ricardo. Alex negó.

    Los dos se sirvieron y mientras se calentaban sus porciones, Ricardo le mencionó cuanto extrañaba el espagueti de la señora Margarita, la madre de Alejandro. Poco después se sentaron en la mesa a comer.

    —¿Qué tal te va en la escuela? —indagó Ricardo.

    —Muy bien, no me quejo. Algunas clases son aburridas, como siempre —contestó Alex, sin verlo a los ojos.

    —Ah, sí, no me recuerdes que de todas las clases, siempre me duermo en la clase de historia. ¡Es la clase más aburrida de todas!

    —Bueno, creo que es valido, después de todo tienes una vida muy ocupada.

    —¿Qué quieres hacer? —preguntó entusiasmado Ricardo una vez terminaron de comer.

    —Lo qué sea estará bien.

    —¿Seguro? ¿No quieres hacer algo especifico? Qué te parece jugar, tengo un par de juegos nuevos. Se puede jugar con un compañero —dijo mientras caminaba a la sala, en donde tenía una consola de videojuego y una estantería enorme y llena de varios juegos, el muchacho continuaba—. He invitado a Manuel y a Rogelio, a mis amigos de la secundaria, pero a ellos no les gustan los videojuegos, ¿puedes creelo? Existe gente así.

    Alejandro tomó su celular para darse cuenta que este no encendía, la batería se había agotado por completo.

    —Por cierto, ¿tienes un cargador? Mi teléfono no tiene batería.

    —Claro, ven.

    Ricardo lo guió hasta su alcoba.

    Alejandro admiró el montón de cosas que el muchacho tenía. Varias repisas colgaban de las paredes, de las que tenían montones de figuras de colección de personajes icónicos de los videojuegos; desde nuevos hasta clásicos. Alex los miró con la boca abierta, tenía una colección que todo gamer desearía tener. También le echó un ojo a la computadora Alienware que reposaba en el escritorio. Hasta alcanzó a ver que tenía varios cómics entre las repisas que tenía el escritorio. Inconscientemente se acercó a una de ellas y tomó un cómic de Batman, lo ojeó con manos temblorosas porque nunca creyó tener un cómic en sus manos.

    —¿Lees cómics? —preguntó el muchacho acercándose a Calveiro.

    —¿Eh? —Alex dejó el cómic en su lugar—. No en realidad. Pero…

    —Si quieres llevarte alguno, puedes hacerlo.

    —No, no, estoy bien. Quizás otro día.

    —¿En serio? Está bien —Le enseñó el cargador—. Aquí está.

    Alex lo miró y no se sorprendió para nada. El puerto no era compatible con el celular que él poseía. Ricardo se dio cuenta y sonriendo avergonzado, dijo que quizá su madre tenía otro. Dejando el teléfono de Calveiro cargando, los dos se dirigieron a la sala y comenzaron a jugar. Alejandro, a pesar de ser la primera vez que jugaba esa tipo de juegos competitivos, terminaba ganando. No cabía duda, Alex era bueno en ellos, siempre lo había sido.

    —Qué genial, Alex. Eres genial. ¿De verdad nunca había jugado a esto?

    El joven negó mientras sus ojos se iluminaban al escuchar ese comentario. No se arrepentía de haber ido a su casa. Y, por una vez en su vida, se sintió tan genial estando con Ricardo porque este último lo alababa. A Alejandro le fascinó escucharlo expresarse así de él.

    —Entonces ¿sabes tocar la guitarra? —Se emocionó al escucharlo decir eso—. Eres increíble, Alex. ¿Qué te parece si un día de estos tocamos juntos? Tú la guitarra y yo el violín. Ambos instrumentos sonarían genial juntos, ¿no lo crees?

    —Sí, lo sería, ¿verdad? —Sonrió nervioso—. Por cierto, ¿te conté que tengo amigos músicos? Ellos son increíbles. Su grupo se llama Los Eslabones. El líder de ellos estaba en el grupo de The Archagel Boys que era un grupo muy popular y reconocido en Aguas. Por ahora, Los Eslabones, que son un grupo nuevo, no son muy conocidos pero lo serán en un futuro y quizá algún día me uniré a ellos, eso me dijeron, que cuando tocara bien la guitarra sería su guitarrista rítmico y tal vez hasta sea su guitarrista líder.

    »Me gustaría que conocieras a Marco, es el tipo más buena onda del mundo. Él es el actual bajo, pero sabe tocar la guitarra tan bien como lo hace en el bajo. Y él es amigo de otro guitarrista famoso, de Frank, que también está formando un grupo. El actual guitarrista de Los Eslabones no están bueno, es un novato, aunque en un poco mejor que yo, pero no están bueno. Así que todavía tengo oportunidad de ganarle.» Había dicho. Se había emocionado de más, llamando al atención de Ricardo y dejando de lado el juego de carreras que jugaban.

    —Que suerte tienes de conocer a gente famosa,amigo. Me gustaría estar en tus zapatos y, no es broma.

    Alex volvió la vista a la pantalla mientras su rostro dibujaba una sonrisa al sentirse alabado.

    —A mi me gustaría estar en los tuyos —dijo, demostrando una falsa actitud de modestia.

    —No, no, en serio creo que eres increíble. Siempre me has parecido alguien genial. ¿Recuerdas las absurdas leyendas que se contaban sobre los baños viejos de abajo de la primaria? Se decía que allí había muerto una alumna, que el techo se le había caído en cima y que su fantasma rondaba por ahí. Aquel día que bajamos para cerciorarnos de si esa leyenda era real o no, ni yo, ni Fabián quería entrar, ¿te acuerdas?. Estábamos enfrente de la puerta. El lugar se veía solitario y hasta escuchamos los respiros de ella y sus pasos. Nos dio tanto miedo queno quisimos entrar a comprobar. El único que entró fuistes tú.

    Comenzaron a platicar sobre esos días. Sobre las hazañas de un Alejandro más joven. Era tan egoísta que había ido con Ricardo solo para escucharlo decir lo genial que había sido, agradeciendo que el muchacho solo conoció aquella faceta y no conocía la patética faceta de secundaria. Eso era lo que necesitaba escuchar. Escuchar a alguien que solo recordaba la sombra que alguna vez fue. Porque sí, Ricardo lo estaba sobrevalorando; alimentando las mentiras del joven de mirada verde.

    De esa manera, entre un cúmulo de realidades, fantasías y mentiras, el día transcurrió hasta que estuvo apunto de anochecer. Fue cuando Alejandro sintiéndose como la cenicienta donde la magia terminaba a media noche, observó la hora para cerciorarse de lo tarde que era. Frunció el ceño. El día había pasado muy rápido. No deseaba que aquella magia terminara.

    No quería irse.

    —Oh, si que el tiempo vuela cuando te diviertes, ¿a qué hora te vienen a recojer? —preguntó Ricardo con un tono algo triste.

    A diferencia de sus dos amigos frikis con los que se juntaba, se divertía mucho más con Alex porque compartían el mismo gusto por los videojuegos.

    A su vez, para Alejandro la pregunta la saboreó tentadora, más aún la respuesta.

    —No —contestó para finalizar con un—: Me quedaré a dormir.

    —¿Y estás seguro? ¿Tus padres lo sabes?

    Era cierto, no había llamado a sus padres. Pero sabía que si lo hacía, le obligarían a regresar a casa. Se vio en la tentación de encender su teléfono, el que todavía estaba enchufado y apagado y mandarles un mensaje a sus padres para decirles dónde estaba, qué hacía y qué se encontraba bien. No obstante sabía que en el momento en que lo hiciera, aquel día iba a terminar. Lo regañarían. Lo irían a buscar y ahí todo terminaría, volvería a su vida normal. Así que no meditó bien en las verdaderas consecuencias porque no deseaba hacerlo y contestó un seguro:

    —Yo se los dije antes de venir, que después de clases me pasaría la noche contigo.

    Pasaron el resto del día jugando, platicando y comiendo botanas. Pasándola muy bien. Entre risas y chistes ocurrentes de Ricardo. Era lo que tanto Alex anhelaba, un día como ese. Así pasó la noche, desvelándose como desvelando a su amigo. Al final, antes de la madrugada, el joven de cabellera oscura se levantó de la cama improvisada, para irse antes de que su amigo se despertara. Se detuvo al escuchar a Richi moverse en la cama.

    —Alex —escuchó susurrarle.

    Alejandro se quedó inmóvil y sin decir nada, esperando que lo nombrara entre sueños.

    —Tus padres no te dejaron quedarte, ¿verdad?

    Aquella palabras fueron como un cubetazo de agua fría y cada musculo de él se tensó. Su corazón comenzó a latir con rápidez, nervioso y sudó frío.

    —¿Te peleaste con ellos? —interrogó Ricardo mientras se levantaba de la cama y bostezaba de cansancio.

    —E-es una larga historia —respondió, acorralado.

    Ricardo ya lo sabía y de pronto le preocupó cuanto sabía de las mentiras que le dijo.

    —¿ Y-y cómo lo supiste? —quiso saber.

    —Bueno…—volvió a bostezar—. Si te hubieran dejado venir a dormir hubieras traído una muda de ropa. Y es un poco raro que te hayan dado permiso entre la semana.

    Sonrió avergonzado cuando Ricardo encendió la lámpara.

    —Me has pillado —dijo Alejandro—. Ayer se enfadó mi papá conmigo por algo y, me enojé y salí corriendo de casa sin pensarlo y fue cuando te llamé.

    —En el problemón que te meterás cuando llegues a casa. Si que eres un temerario, Alex, yo ni en mil años me escaparía de casa ni aunque me enojará con mamá.

    No tenía ni idea de las consecuencias que resultarían por aquello que hizo. Y al escuchar esas palabras, meditó un poco más sobre el problema en que se había metido. Ya escuchaba la voz de su padre gritándole y castigándole todo.

    —Ya… es mejor que nunca lo hagas —dijo en voz baja, sintiendo no ser el más indicado para darle ese consejo—. Ya debo irme y, perdón por despertarte tan temprano.

    Ricardo se levantó y lo guió hasta la salida como buen anfitrión que era.

    —Me la pasé genial contigo, pero, Alex —obtuvo la atención de Calveiro antes de que saliera—. No vuelvas a escaparte. Piensa en que tus padres te dicen esas cosas por tu bien, ¿va? Te puedes enojar con ellos pero te siguen queriendo.

    —Bueno, puede que no nos veamos por un largo tiempo, ni por llamada ni por el videojuego —dijo aquello a saber que le castigarían la computadora y quizá le quitarían hasta el celular.

    Alejandro se despidió, caminó un par de pasos y su mirada se nubló. Ricardo era tan buena persona que le dolió haberle mentido de esa forma. Caminó. Caminó por las calles que poco a poco iban teniendo vida. Caminó de nuevo hacia ningún lugar. Caminó por la fresca mañana, mirando el cielo aclararse. Sacó su celular y lo encendió solo para cerciorarse de los sinfines de mensajes y llamadas perdidas que tenía. Llamadas de sus padres, pero no solo esas, comenzó a sentirse mal al saber que tenía llamadas y mensajes de números no registrados, de Alma y hasta de Marco.

    Un nudo se formó en su garganta al leer uno de los tantos mensajes de su madre:

    «Hijo, solo necesito saber que estás bien. Escríbeme.»

    «Estoy preocupada, hijo, ¿dónde estás? Respóndeme, ¿estás bien?»

    No pudo leer más porque si lo hacía lloraría. Imaginó el rostro lleno de preocupación de su madre mientras escribía aquellas oraciones. Deseó contestarle, y lo iba a hacer, ya tenía el mensaje escrito, pero, desistió al final. No pudo enviarlo porque tuvo miedo.

    Sintió un enorme y gran peso sobre su espalda mientras un sentimiento de pesadumbres crecía en su interior. Seguía recibiendo las llamadas y mensajes de sus padres y de Marco. Y seguía dudando en contestarlas, sabiendo que tarde o temprano tendría que responderles porque debía volver a casa.

    En el transcurso de la tarde llegó hasta las orillas de la ciudad. Estaba cansado, hambriento y sediento. Se sentó en un pedazo de cemento para descanzar un poco. Volvió a su teléfono para esta vez, escribir que estaba bien, por lo menos para que lo supieran.

    Sin embargo, su atención se desvió al ver la figura de alguien pasar a lado, deteniéndose a escasos metros de él. Sus ojos se engrandaron al ver que se trataba de Marco quien a paso lento se acercaba. Por unos instantes, Alejandro deseó correr, apartarse de la vista de él.

    ¿Lo había estado buscando?

    —Marco… —se quebró ahí porque cayó en cuanta de lo que en verdad había hecho, como si ver a Romelí en ese lugar fuera una bofetada a la realidad, de lo que estuvo ignorando; había preocupado a todos—... hice algo muy estúpido, ¿verdad?

    Comenzó a derramar lágrimas mientras Marco lo acercaba a su pecho y le decía:

    —Sí, lo hiciste.

    —Lo siento —dijo el joven apartándose al sentirse muy ruborizado y sorbía por la nariz.

    —No creo que debas disculparte conmigo —dijo Marco mientras sacaba su celular y buscaba algo en él—. ¿Estás mejor? —Desvió la vista hacia el joven al momento que se llevaba el teléfono a la oreja.

    Alex asintió mientras se limpiaba el agua seca de las mejillas.

    —Lo encontré —Se apresuró a decir Marco cuando contestaron desde el otro lado—. Parece que está bien. No parece que le haya pasado nada grave —Miraba al menor de vez en cuando mientras hablaba. Alejandro se mantuvo en silencio—. Dónde estamos… mmm, no tengo ni idea. Estamos cerca de la salida hacia La Soledad. —Rio de algo—. Ni idea. Salimos a la terracería*, te esperamos ahí. Vamos —se dirigió a Alejandro, quien lo siguió—. Gabriel vendrá a buscarnos.

    Llegaron hasta el camino y esperaron a que Gabriel llegara.

    —¿Y? ¿Qué pasó? —interrogó el mayor—. ¿Por qué escapaste de esa forma, Alex?

    —Porque fui un tonto y no pensé, por eso —Aquellas palabras fueron arrastradas por el aire terroso del ambiente.

    —Nos tenías a todo preocupados. A Alma, al Chivo, a Gabriel a Edwin, a mi. A tus padres. Siempre existen maneras de afrontar las cosas —dijo en voz baja, ganándose la atención del joven, quien volvió a desviar la vista al escuchar una camioneta acercarse.

    La furgoneta de Soto se estacionó a su frente. Allí estaba todo el equipo. Fue el Chivo quien se bajó a toda prisa del vehículo y como si fuera pariente de aquel joven, se le acercó, lo agarró de los hombros y mientras lo miraba con alegria le dijo:

    —Pero es que estas loco, o qué, muchacho. ¿Por qué desapareciste de esa forma? ¿Eh? ¿No te pasó nada, verdad? ¿Está todo bien, verdad?

    —Estoy bien.

    Todos sonrieron al escucharlo porque era lo que esperaban escuchar, que estaba bien. Lo veían bien, nada fuera de lo normal. Quizá se le veía un poco pálido y cansado.

    —Anda, me sorprendí escuchar que no llegaste a casa, Alex—dijo Edwin estirándose desde la parte de atrás y en son de broma, en una forma de ver su tranquilidad de verlo bien—. No me imaginaba que fueras ese tipo de chicos, de los que huían. Marco, deberías escribir la canción de un chico que se escapó de casa y se quedó a dormir en casa de su damisela.

    Enrique lo miró sin gracia.

    —Eso es de muy mal gusto, Rec.

    —Sería una buena canción —concluyó volviendo a sentarse.

    —Alex —habló Gabriel dibujando media sonrisa, no del todo contesto pues sabía que lo que hizo no era para festejarlo, pero un poco feliz de haber dado con él—. No vuelvas a hacer eso. Tenias a Alma, a Marco y a Enrique demasiados preocupados. Imaginate como estarán tus padres. ¿Pasaste toda la noche afuera, en la calle? —interrogó mientras Chivo, Marco y Alejandro se subían al vehículo.

    —No —contestó—. Estuve en casa de un viejo amigo.

    —Así que un amigo, ¿eh? —exclamó Chivo—. ¿Y se puede saber la razón de tu escape? —lo miró con seriedad—. Porque lo que hiciste no estuvo bien. Nada bien, Alejandro.

    —Po-por un problema que tuve con papá. Me quitó mis videojuegos y, pues, me enojé y lo primero en que pensé fue en irme de casa, y al final me quedé en casa de ese amigo.

    —¿Solo por eso? —cuestionó Edwin en un suspiro. No dudaba que existiera esa clase de chicos, pero, nunca creyó que Alejandro fuera de ese tipo súper fanático como para eso—. Debe gustarte mucho eso para haber tomado esa decisión.

    —Escucha, que para la próxima que ocurra algo sí, no vuelvas a hacer eso —advirtió Chivo, como un hermano sobreprotector—. Mejor llamanos. Estamos para ayudarte. No estás solo, recuérdalo.

    —Pero en serio, Alex —dijo Gabriel—, no vuelvas a hacerlo. Todos pensamos lo peor.

    La furgoneta se dirigió al hogar de los Calveriro. Alejandro no evitó sentirse un tanto incomodo cuando un silencio sepulcral invadió el ambiente. Nadie dijo nada. Todos se mantenían en sus pensamientos. Asomándose por la ventana, Alex comenzó a reconocer las calles al mismo tiempo que se sentía inquieto, sin poder tener la vista fija en un lugar; sus ojos pasaban de su celular, para luego volver al panorama de afuer, y después a los muchachos.

    Sus manos se movieron con impaciencia; encendiendo y apagando la pantalla del celular. Como estaba apunto de llegar a casa, se armó de valor y escribió un corto mensaje:

    «Voy camino a casa»

    Se lo envió a su madre.

    Un par de minutos después, la furgoneta se paró del otro lado de la casa de Alejandro.

    —Gracias —susurró. Abrió la puerta. Se sentía tan cansado y con mucha hambre.

    —Nos vemos, Alex —escuchó decirle Marco.

    Sin mirarlo, bajó del automóvil y al tiempo en que cerraba la puerta, escuchó la puerta de su casa abrirse para ver a su madre salir apresurada. Las lágrimas de ella no se hicieron esperar al ver a su hijo. No le dio ni siquiera la oportunidad de cruzar la calle cuando se lanzó a abrazarlo, sollozando feliz de verlo con vida, de verlo sano y salvo.

    Lo apretó con fuerza como si el día ausente hubiera sido un año completo. No lo soltó y aunque Alejandro en un momento sintió que ella lo apretaba de más, no dijo nada, dejó que lo apretujara. Se sintió como un terrible hijo al escucharla susurrar lo preocupada que estaba, pero lo feliz de verlo. Lo tomó del rostro y lo miró con aquellos ojos cristalinos y le preguntó si de verdad está bien, si estaba herido, si le dolía algo, si tenía hambre, y un sinfín de preguntas mientras se limpia los ojos y cachetes.

    Se irguió, y respiró lentamente en son de calmarse un poco.

    Alejandro divisó la figura de su padre en el umbral de la puerta, pero no se volteó a verlo ni cuando pasó a su lado una vez su madre y él ingresaron a la casa. Se sentó en una de las sillas del comedor, con la cabeza agachada, sin tener el animo de verlos a los ojos.

    Esperó los regaño, mas lo único que escuchaba era el freír de la comida que su madre preparaba. Esperaba los gritos; aquellas riñas que se merecía. Estaba muy incomodo por tanto silencio. Se sobresaltó cuando su madre le llevó el plato de comida. Con la vista la siguió hasta que se sentó a un lado de su marido. Ella esbozó una sonrisa. Él echó un vistazo fugaz como la mano de ella estaba sobre la mano de su padre.

    A su padre lo vio inusualmente callado y aquello solo le incomodaba más, sin embargo, comprendió que su madre era quien retenía a su padre de regañarlo en esos momentos. Esperaba a que todos estuvieran más tranquilo.

    —¿No te gustó? —preguntó la mujer al ver que Alex solo observaba el plato pensativo, ni siquiera había tomado los cubiertos y solo le había dado un par de sorbos al agua que le había servido—. ¿Quieres que te prepare otra cosa?

    —No —respondió al ver que ella estaba dispuesta a levantarse para prepararle otra cosa—. Está bien esto —Tomó la cuchara y con ella un poco del guisado.

    Había bajado de la furgoneta con mucha hambre, pero por extraño que pareciera, ya ésta se había esfumado. Seguro se debido al nudo en la garganta que se le había formado y que le impedía querer comer. No obstante, hizo el esfuerzo. Se llevó la comida a la boca y la masticó poco a poco, e hizo un gran esfuerzo para tragar aquello que le pasó por la garganta como si fuera una chispa de fuego, y por un momento pensó que lo devolvería, pero fue una gota perdida la que cayó sobre el plato y muchas más que empaparon el guisado.

    —Lo siento —dijo entre sollozos.

    Margarita se acercó a él para abrazarlo, consolarlo y acompañarlo en sus lágrimas mientras su padre lloraba en silencio ante la escena.

    —Lo siento mucho, en verdad. Lo siento, lo siento mamá —decía entre bocanadas de aire.

    Estaba arrepentido de corazón. Su madre era tan buena y él era un hijo ingrato. Lloró amargamente como nunca lo había hecho porque sabía que había hecho algo imperdonable.




    *Terracería (Méx): Camino de tierra.
     
    Última edición: 2 Diciembre 2017
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    Kay Greenwish

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    O.N.E: Melodías de la Vida
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    Bueno, he aquí el siguiente capítulo; el origen de:


    Lección #21.- ONE (Uno)

    Al día siguiente, Alejandro fue a la escuela. Había ido un poco tarde, por lo que ingresó al aula cuando la clase había empezado. Respiró hondo antes de tocar la puerta y cruzarla con nerviosismo. No evitó sentir el ambiente extraño cuando dio el primer paso; sintió todas las miradas dirigiéndose a él. No estaba acostumbrado a tener toda la atención.

    El ambiente era como si caminara bajo el agua; sofocante y pesado.

    Pasó de largo las miradas nada discretas. Mas había algo que en verdad le provocaba dolor de estómago. Desvió la vista hacia el lugar de Martín y suspiró de alivio al ver la butaca vacía. El rubio no había ido a clases. Esperaba no tener que verlo por un largo tiempo.

    No transcurrió ni media hora cuando pudo palpar la mirada de alguien. Se giró hacia la derecha para ver como su compañera de a lado, disimulando no haberlo estado observandolo, desvió la vista al frente. Alejandro se extrañó ante el comportamiento. Sus compañeros estaban actuando de manera rara. Intentó no pensar en eso y prestó atención a lo que se impartía. Apuntando todo en una libreta semi-usada.

    Como no tenía libros, estuvo sacando fotocopias de las páginas que iban a estudiar, por lo menos hasta que sus padres le volvieran a comprar nuevos libros y cuadernos pues les había dicho que había perdido su mochila.

    La hora del receso llegó.

    Mientras sacaba su almuerzo, el joven divisó no muy lejos a un grupo de chicas hablando como normalmente hacían, sin embargo, el tema en cuestión no lo era y, aunque el joven no las escuchaba con claridad, si notó que solían verlo de vez en cuando. Una de ellas, Angela, se acercó.

    —¿Alex?

    —¿Eh?

    Ella lo miró por unos segundos, fijamente, como si el rostro de él estuviera escondiendo algo y deseara descifrar su expresión. El joven parpadeó varias veces, sintiéndose incomodo ante la larga mirada, esperó a que ella continuara y cuando dio una respuesta, no era la que esperaba.

    —Nada —dijo.

    «Se ve bien.» Alcanzó a escucharla decir al acercarse de nuevo al grupo de amigas, «¿Será verdad?».

    Todo aquello; aquellas miradas y murmullos que se clavaban a su espalda como si fueran dardos, comenzó a olerle mal. Ya no le gustaba. Se levantó para salir pues necesitaba un poco de aire. En la puerta se topó con otro de sus compañeros, quien se hizo a un lado para darle el pase, pero antes de que saliera, lo llamó.

    De nuevo aquel silencio cargante.

    —Atún, oye… ¿es cierto? —preguntó como quien pensándolo dos veces.

    Alejandro frunció las cejas.

    —¿El qué?

    —Sobre eso, ya sabes… lo que se escucha. El rumor.

    —¿Qué rumor? —Su garganta se secó.

    Habría un sinfín de rumores y Alejandro lo dio por hecho. Las palabras y habladurías volarían más rápido que la misma pólvora. No obstante, nunca imaginó que las personas tuvieran tanta imaginación. En ese instante, se dio cuenta del rumor que se decía sobre él. Sobre el origen de su desaparición. El resultado de ella.

    —Que te secuestraron y pues, pasaste la noche con tu secuestrador. Debiste pasarlo muy mal.

    Lo que atinó a hacer fue dibujar una indescifrable mueca en su rostro. No supo como reaccionar. Su corazón se volcó dentro de él.

    —No… no es verdad, ¿có-cómo...?

    —Ah, bueno. Es bueno escuchar eso —dijo, obviando que no creía en las palabras. Después de todo, era un tema del que Alejandro no iba a hablar.

    ¿Quién pudo haber comenzado ese absurdo rumor?

    «Martín...» pensó, «Como lo odio. Lo odio.» apretó la mandíbula con tal fuerza que ésta comenzó a dolerle.

    Martín rayaba en lo absurdo. ¿Hasta que punto estaba dispuesto a destrozarle y humillarlo? ¿Cuando iba a estar conforme de desmoralizarlo tanto?

    No ganaba nada con enojarse. Al contrario, sería él quien se perjudicaría. Pero el que pensaran que había pasado la noche con alguien, era… era completamente descabellado. ¿De verdad pensaban eso?

    Ya en clases, a pesar de dejar aquel asunto como agua pasada, sintió todavía más incomodidad ante las miradas de sus compañeros al saber lo que ellos imaginaban que le sucedió. Hubiera no querido saberlo.

    —Atún, ¿y fue doloroso? —se había acercado uno de ellos cuando el profesor salió de clase y esperaban al siguiente.

    —Oye, Atún, ¿y te gustó? —preguntó descaradamente uno de ellos con vil mofa.

    Alejandro solo los ignoró. No obstante, aquel comentario le fue como un proyectil directo a su pecho. Sintió las ganas de derrumbarse.

    Pero todo lo que dijese sería en vano. Ellos no dejarían de creer lo que deseaban creer.

    —¿No tienes sida, verdad? —Rio uno como si aquello fuera el chiste del siglo—. No te vayas a acercar a nosotros, no vaya a ser.

    Los chicos podían ser tan crueles. Y había pensado que su día iría bien porque Martín no estaba. Pero, se dio cuenta que no solo Martín era cruel y malo, los demás también lo eran cuando se les daba la oportunidad; no estaba a salvo de la crueldad.

    Y aunque algunos compañeros fueron a su ayuda al intentar defenderlo, diciendo cosas como que eso no era gracioso, que esos comentarios eran de mal gusto, o que respetaran sus sentimientos.

    Pero eso no era verdad. Eso nunca pasó. Alejandro ya no pudo más escucharlos. Salió del salón para llamar a su madre y decirle que fuera a recogerlo. Ya no aguantaba las burlas de ellos. Esas miradas de lástima. Sonrisas falsas. Esa amabilidad hipócrita que le provocaban salpullido.

    Llegó a casa en silencio, respondiendo a las preguntas de su madre secamente. Sin deseos de explayar la razón de su llamado. Se recostó en la cama. Los próximos días serían muy largos y difíciles de controlar. Definitivamente, ya no deseaba ir a la escuela.



    ***​


    Había actuado de la manera más inmadura. Comprendió que su infantil actitud acarreó consigo más problemas de los que llegó a pensar. Estaba consciente que iba a ver consecuencias. Sabía que recibiría regaños de sus padres, y así fue, esa noche que terminó de contarles donde estuvo; su padre le quitó el internet y si necesitaba hacer un trabajo escolar, debía ir a un cibercafé o a la biblioteca. Le castigó el celular; el que se podía llevar simplemente cuando salía, pero una vez llegara a casa, debía dejarlo sobre la mesa.

    También le dijo que tenía que llegar inmediatamente de la escuela a la casa, no debía llegar tarde, y por supuesto, él o su madre tenían que llevarlo a los lugares a los que quería o tenía que ir. No podía reprocharles y decirles que eran injustos porque él mismo se castigaría de esa forma.

    Volvería a tener sus privilegios hasta nuevo aviso.

    Sabía que los profesores hablaría con él. Hasta pensó que sería obligado a asistir con algún profesional. Se hizo a la idea de que Marco y compañía se iban a sentir decepcionados de su actitud. Hasta estaba preparado para las mofas de sus compañeros.

    Sin embrago, ante su sorpresa, nosolo recibió eso. Obtuvo algo peor; rumores que lo degradaban e incontables problemas a sus padres. Visitas deshonrosas de los profesores y de la policía para hablar con ellos sobre ese tema; sobre el rumor que se había dispersado por cada rincón de la escuela. Y que había llegado a los hogares de padres preocupados.

    Sus padres le aconsejaron irse a su habitación mientras ellos hablaban con las autoridades. Pudo escuchar la plática que los adultos tenían.

    Sus padres eran interrogados, se les preguntaba si estaban seguros de que la noche en que desapareció no le había pasado nada inusual a su hijo. Ellos lo negaron, tal como las anteriores veces. Alex les había contado lo sucedido y, confiaron en su palabra.

    Minutos después, a él lo llamó y, mientras tomaba asiento en el sillón de la sala, observó de reojo como sus padres se levantaban para irse de allí. Ahora fue a él a quien interrogaron. Le hicieron saber que no debía tener miedo en expresar la verdad, y que si ocurrió algo inadecuado aquel día, lo dijera sin miedo.

    Él les contó la verdad; lo que sucedió.

    “¿Y por qué tomaste esa decisión; de pasar la noche en casa de tu amigo y no regresar a casa?” le preguntaron.

    Se encogió de hombros, “No lo sé. Solo pensé en quedarme.”

    “¿Tus padres te tratan bien? ¿Estás a gustó aquí, en casa?”

    “Está todo bien. Estoy bien con mis papás.”

    “¿Tienes problemas en las escuela?”

    “Lo normal.”

    “¿A qué te refieres con ´normal´?”

    “A eso, a que es normal.”

    La sección terminó.

    Alejandro pegó su rostro a la pared y no pudo tragar saliva por el fuerte nudo que se formó en su garganta. Existían muchas cosas de las que hizo o dijo y luego se arrepentía de haberlas hecho. Deseando volver al pasado y no haberlas hecho.

    Esa ocasión, aunque era una de esas, la diferencia era que en verdad deseaba con con toda su alma volver atrás y no haberse quedado toda esa noche en casa de Ricardo.

    Como dolían los rumores. Cómo era posible que las palabras pudieran derrumbaran de tal manera la moral de alguien.

    Los rumores podían manchar la imagen de alguien.

    Aquel día y a las malas, Alejandro se dio cuenta que si no cuidaba su actitud podía aparentar algo que no era ante la distorsionada vista de las personas.


    ***​


    —Alejandro no contesta el teléfono —dijo Alma mirando el suyo.

    —Ya han pasado dos días —mencionó Edwin.

    —¿Te preocupa algo, Alma? —interrogó Gabriel al notar el semblante cabizbajo de ella.

    —¿Alma?

    La joven reaccionó al llamado de Marco, quien la miraba inquisitivo.

    —¿Algo te pasa, verdad? —interrogó.

    No estaba segura si debía contarles lo que se había estado escuchando alrededor de Alejandro en la escuela. Pero ante las miradas curiosas de ellos, no se lo guardó y terminó contándole todo lo que escuchó.

    Los rostros de los integrantes cambiaban de expresión ante las palabras de la joven. Sintieron compasión por el joven que pensaran de esa forma de él. Era increíble que a pesar de ser muchachos de secundaria; de quizá unos trece-catorce años, pudieran haberse inventado una historia tan espantosa.

    —No me la creo. No creo que estén diciendo esas cosas, uno a su edad solo se preocupaba por las calificaciones, cómo se inventan tales cosas, ¿de dónde sacan esas cosas? —expresó Chivo indignado.

    —Los niños de hoy son aterradores —dijo Edwin—. Con las cosas que ven por internet, no me sorprende tanto la verdad.

    —No quiero sonar cruel, pero, sabes lo que significa eso, ¿cierto, Marco? —dijo Gabriel dirigiendo la vista al nombrado.

    —¿A qué te refieres? —inquirió Chivo, frunciendo el ceño al mirar al baterista.

    Marco bajó la vista al saber el significado de las palabras de su colega.

    Oi, ¿qué significa? ¿A qué se refieren?

    —A decirle a Alex que deje de venir por un tiempo —dijo Marco.

    —¡Pero ¿por qué?! Es absurdo —expresó su inconformidad—. Seguro está en una etapa en que necesita de nuestra ayuda. De nuestro apoyo. ¿Cómo le vamos a decir que deje de venir? ¿Darle la espalda? ¡Eso sería cruel! ¿No es cierto, Rec? ¿Gabriel? ¿Marco?

    —Mira, Chivo, entiendo como te sientes —dijo el bajista—. Será duro decirle a Alex que no venga más, pero es lo mejor. Si por casualidad relacionaran ese rumor con nosotros o con alguno de nosotros, a pesar de que sea mentira, ¿sabes las negativas que el grupo podría tener en el futuro? Sí, es algo cruel, pero no hay opción, además, solo será por un tiempo, hasta que el asunto sea agua pasada...

    —¡Es indignante! No puedo creer que le hagamos eso, es muy cruel, ¿cómo se sentirá cuando se lo digamos? ¡Quedará destrozado! Abandonarlo cuando más nos...

    —¡Pero es que debió pensar mejor en las consecuencias antes de huir de esa forma!

    Los dos se miraron, ninguno cediendo a la mirada del otro.

    —¿Hablas en serio?

    —Sí —contestó con firmeza.

    —Que decepción —finalizó Enrique dando la vuelta para salir del local, echando maldiciones por el aire.

    —¿Estará bien? —preguntó Edwin, un tanto preocupado por su compañero.

    —Sí, ya se le pasará. Debe comprender que desde ahora, lo más importante será mantener a Los Eslabones con una buena imagen. No queremos que ocurra lo mismo que le sucedió a los Pt Stone.

    —La única diferencia es que, el guitarrista si que violó a una menor —recordó Gabriel.

    Marco tomó la guitarra, lo último que deseaba era que ocurriera lo que les paso a los Pt Stone, si bien el líder cometió un delito, el decenso del grupo comenzó cuando se escucharon esos rumores. Marco miró al guitarrista y al baterista y les dijo:

    —Bueno, hay que ensayar.

    Gabriel y Edwin se miraron, aquellas miradas lo dijeron todo.

    —Volverá cuando su cabeza se enfrié —les dijo y luego susurró—. Nadie dijo que ser famoso iba a ser fácil.


    ***​

    Alejandro observó la guitarra que le prestó Marco, y recordó que debía devolvérsela. Salió del cuarto con la guitarra en mano.

    —Mamá.

    —Dime, hijo.

    —¿Puedes llevarme a un lado?

    —Por supuesto —echó un vistazo rápido a la guitarra—. ¿A dónde quieres ir?

    —A entregarle la guitarra a mi amigo.

    Una vez en el auto y siendo guiada por la dirección de Alejandro, la señora observó a su hijo pensativo, mirando por la ventana.

    —Nunca te escuché tocarla.

    Alex prestó atención a su madre.

    —Llegué a hacerlo, un poco.

    —¿Así? Mmm, no recuerdo haberte escuchado.

    —Salía a tocar un poco, iba al parque; el que está en las Americas.

    —¿Te gusta?

    Él asintió.

    —¿Y por qué la vas a devolver?

    —Su dueño me la pidió de vuelta. Desde hace ya tiempo. Quizá esté molesto porque no se la he de vuelto o piense que me la quedaré.

    —No digas eso, hijo. Si de verdad le urge como piensas, seguro iría por ella a casa, ¿no? Sabe donde vives, me supongo.

    —Pues sí —sonrió un poco—, tienes razón.

    —Quizá se trate de otra cosa. Por cierto, ese amigo es quien te llevó ese día. No le agradecí por haberte llevado hasta casa.

    —Su nombre es Marco —dijo—. Es un gran tipo. Tiene un grupo de Rock que se llama…

    Y con aquel comienzo terminó contándole las anécdotas de Marco y el grupo. Alegrándose de lo que contaba. Le gustaba estar con ellos. Siempre le animaban y disfrutaba estar a su lado. Y aunque no hacía mucho por ellos, estaba feliz de por lo menos sentirse unido a un grupo.

    —Te espero —dijo la mujer al llegar al destino y estacionarse frente la casa.

    Alejandro solo asintió. Bajó del carro y se dirigió a la puerta.

    —Hola, Alejandro, bienvenido —Quien lo atendió fue la madre de Marco, quien le sonrió con una cálida sonrisa—. Tenía tiempo sin verte.

    La mujer tan radiante y juvenil como siempre. A cualquiera se le pegaba su entusiasmo.

    —Buenas tardes. ¿Se encontrará Marco?

    El sonido de la guitarra se escuchó desde la alcoba del susodicho. La señora Álvarez sonrió al momento de añadir:

    —Allí tienes tu respuesta, cariño. Y suerte tienes, que acaba de llegar. Pero que raro, lo primero que hizo fue llegar a tocar la guitarra cuando suele ir a la cocina a ver que hay de comer. Pasa, Alejandro. Oh, ¿la del auto es tu mamá?

    —Sí.

    —¿Te va a esperar? ¿Y por qué no le dices que pase? —La mujer salió de la casa, sin antes invitar al joven—. Pasa, sin miedo, estas en tu casa, ya sabes donde está su habitación.

    Alejandro se encaminó a paso lento al lugar y tocó la puerta un poco dubitativo por tener que molestarlo en su inspiración.

    Se escuchó un «¿¡Eh!?» Pero la guitarra seguía emitiendo música. Volvió a tocar, esa vez un poco más fuerte. La música cesó y las pisadas se acercaron a la puerta. Marco se vio sorprendido al ver a Alex ahí.

    —¿Te-te interrumpí?

    —¿Alex? Estaba componiendo. ¿Qué haces aquí?

    —Vengo a devolverte la guitarra.

    —Pasa. Dejala por ahí.

    Alejandro alcanzó a ver, sobre la cama, algunas de las canciones que estaba componiendo; «Voz Silenciosa», «Buscando mi Nombre», «Sin Salida» fueron algunos títulos que alcanzó a leer antes de que Marco las levantara y las dejara sobre el buró.

    —¿Y?

    —¿Y? ¿Qué? —El joven no comprendió, poniéndose nervioso de que supiera sobre el rumor.

    —¿Con qué te castigaron?

    —Ah… me quitaron todo. Teléfono, internet, no puedo llegar tarde a casa y mis padres tienen que acompañarme a donde vaya.

    —Mi madre solía quitarme la televisión y encerrarme en mi habitación cuando hacia algo malo. Pero sabes qué, no me importaba porque aprovechaba eso para tocar la guitarra y el bajo. Con decirte que por eso soy bueno tocando ambos instrumentos, ya verás como era.

    —¿Y no te quitaba la guitarra?

    —Es que yo era muy vago y estaba todo el día afuera. Así que lo único que ella quería era que me quedara en casa. ¿A ti no te quitaron la guitarra o sí?

    —No. Aunque ahora…

    —Que bueno que la trajiste. Ya era hora de ponerme a ganar un poco de dinero. Estoy en ceros.

    —¿La vas a vender? —preguntó sorprendido.

    —Oh, no. Voy a tocarla en la calle para conseguir un poco de dinero. Que ya es hora, que mi padre no deja de preguntarme todos los días que me ve si ya he conseguido un trabajo. Si voy a ganar dinero va a ser haciendo lo que me gusta; tocar la guitarra.

    Alejandro desvió la vista a la guitarra eléctrica, aquella guitarra con la que estaba componiendo y la guitarra que utilizaba en los ensayos.

    —¿Y no puedes tocar con esa?

    —¿Y arriesgarme a que me la roben? No gracias. Es mejor una de estas. Pasan más desapercibidas. Alex —continuó serio tras unos segundos de silencio—. Escuché sobre ese rumor.

    Alex bajó la mirada rápidamente mientras su corazón latía rápidamente.

    —No pasó nada —contestó.

    —Lo sé y aunque muchos lo saben también, otros tantos creen que fue cierto. A raíz de eso… quiero pedirte un favor. Primero, quiero que sepas que para el grupo, eres un miembro valioso…

    Esas palabras eran un mal presagio. Le olía que la conversación terminaría mal.

    —…, pero por el momento, para que no exista un malentendido que pueda perjudicar la figura de Los Eslabones, no vayas a los ensayos por un tiempo, Alex. Es para evitar que comiencen a escucharse falsos rumores y que al final pueda perjudicar el futuro del grupo.

    Alejandro no pudo creer lo que escuchaba. Negó con la cabeza, incrédulo, no quería escuchar eso. Mas era lógico. Se sintió destrozado. Incrementando solo su arrepentimiento. No quería dejar de ir a verlos… ¿acaso era un estorbo?

    Marco vio la amarga expresión del muchacho.

    —Pero sabes —continuó—, eso no quiere decir que no queremos que vuelvas. Es más, hasta que todo ese asunto quede en el olvido, como una especie de garantía… puedes tener esto...

    Marco se acercó al armario para sacar aquel estuche que guardaba aquella guitarra eléctrica roja; la que tenía las dos calcomanías del búho y la letra L.

    —Es mi tesoro, Alex. Mi primera guitarra.

    Alejandro quedó mudo al ver que sacaba la guitarra del estuche y la extendía hacia él.

    —Te la prestaré. Así que no dudes que no nos vamos a volver a ver.

    —¿En serio? ¿La puedo tener? —interrogó aún incrédulo el joven. Apreciándola como si de verdad fuera una reliquia.

    Que le prestara aquella guitarra que significaba mucho para él, le alegró, no solo sus ojos, su rostro lo reflejó. Se dio cuenta que tenía una buena familia y amigos que confiaban en él. Sus padres, a presar de todos los rumores, confiaron en él al contarles que había pasado la noche en casa de Ricardo. Además de colaborarlo con Richi. Marco confiaba al dejarleen su cuidado su tesoro.

    A pesar de todo, seguían confiando en él. Confiaban en él.

    Prometió que nunca volvería a perder la confianza que ellos le tenían. Actuaría con prudencia. No cometería el mismo error. Y que para cuando Marco le pidiera que toque una canción, se la tocaría, fuera como fuera; le demostraría que no desperdició el tiempo.

    Aprovecharía los días que estuviera castigado para mejorar en la guitarra. Haría como hacía Marco.

    Mientras admiraba la guitarra, detalló algo que llamó su atención; había unas letras talladas debajo del puente. Unas letras escritas superficialmente y que se leían: ONE.

    —¿Qué significa para ti, one? —indagó el joven, acariciando el nombre en la guitarra.

    Marco meditó en la palabra, nostálgico, como ya sabía la respuesta, no tardó en responderle con media sonrisa en el rostro:

    —Unidad.

    Los ojos del joven se abrieron de par en par para lo miraron con admiración. Era increíble que pudiera transmitirle aquel significado. Volvió sus ojos a la guitarra. Tuvo un poco de envidia porque Marco podía ver más allá de lo que realmente significar esa palabra.

    —¿Y para ti?, ¿qué podría significar? —preguntó Marco.

    Para Alejandro no representaba más que lo que realmente significaba; uno. Soledad. Individualidad. Pero comprendió que todo eso era cuestión de perspectiva y, que era muy obvio que para Marco ´uno´ significaba eso porque él veía más allá del significado literal. Porque Marco era romántico. Le apasionaba la música, la composición, el grupo, la unidad y por eso había decidido crear un grupo y no lanzarse como solista; que bien podía triunfar.

    Marco disfrutaba tocar en grupo.

    Cerró los ojos con gran desilusión; desilusionado de sí mismo. Si deseaba ser mejor y cambiar, primero tenía que cambiar su modo de pensar. Tenía que ser un poco más positivo y para comenzar, tenía que dejar de ver ese one como soledad.

    Marco observó a Alex admirar la guitarra y el reflejo en los ojos del joven le recordaron a él cuando su padre se la regaló; la admiró por todo el día… hasta llegó a dormir con ella. Porque era su tesoro. Había sido la primera guitarra que tuvo en sus manos. Realmente esperaba que Alejandro le diera un buen provecho y que además siguiera esforzándose.

    —Espero ver mejoras en ti. ¿De acuerdo?

    Alex asintió para decir un «no te voy a decepcionar, Marco».

    —Marco, la verdad es que yo siempre he deseado ser un miembro de tu grupo —Soltó. Deseaba soltar aquel sueño y, vio ese momento para hacerlo. Se sinceró—. Siempre he deseado estar en tu grupo. Desde que te escuché por primera vez, desde que tuve en mis manos aquella guitarra, deseé tocar a tu lado. Tocar con Los Eslabones.

    Marco lo sabía. Pero...

    —Pero ahora —continuó Alex—, ahora no es lo que quiero.

    Marco se sorprendió.

    —Lo que deseo es… es en formar mi propio grupo y ser digno rival de Los Eslabones. Y lo llamaré Unidad. Lo llamaré Uno.

    «Lo llamaré One.»

    Marco no evitó sorprenderse ante las palabras dichas. Nunca se imaginó que Alex diría algo así. Estaba apuntando a algo más alto, ya no solo anhelaba ser un miembro de un grupo. Quería crear su propio grupo, ser el líder y competir contra el suyo. Contra los demás.

    —Tendrás que trabajar mucho para alcanzarnos —dijo Marco con media sonrisa en el rostro—. Ese es el espíritu, Alex. Así que, «intentalo muchas veces antes de rendirte y no abandones lo que te ilusiona.»



    ***​



    «Hijo, si eres bueno en algo, lucha por eso y no abandones lo que te ilusiona.» Su franca sonrisa siempre lo hacía sonreír.

    En los peores momentos, sabía que palabras utilizar para animarlo.

    «Inténtalo muchas veces antes de rendirte.»




    ***​


    —¿Terminaron? —dijo la madre de Marco cuando vio a los dos a la sala. No evitó sonreír al ver el estuche que Alex cargaba. Lo reconoció.

    —Mamá —Se dirigió Alejandro a su progenitora—, en verdadera quiero aprender a tocar la guitarra.

    La señora se alegró de ver a su hijo mucho más animado y sonrió al decirle:

    —Hablaré con tu padre del tema. —Después se dirigió a Marco—. Gracias por ser tan bueno con mi hijo. No sé como agradecerte.

    —A pesar de todo, salió a su padre —dijo la madre de Marco, ganándose una mirada de reproche por parte de su hijo.

    —¿A qué te refieres con «a pesar de todo».

    —De tus defectos, hijo.

    Los Calveiros pasado una tarde muy agradable con madre e hijo.



    Fin del Capítulo.
    Espero haya sido de su agrado. Un saludo, nos vemos en la próxima lección.
     
    Última edición: 1 Diciembre 2017
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
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    Hola. Estuve un largo tiempo sin conectarme al foro. Apenas hoy me pude conectarme, y lo primero que hice fue ponerme al corriente con la historia.

    Estos dos capítulos han sido muy buenos y entretenidos. Finalmente descubrimos que fue lo que pasó con Alex, y por qué decidió marchar. Me siento mal por lo que le ha sucedido a raíz de eso, pero si hubiera llamado a sus padres nada de eso habría pasado. Y me siento aun peor por la forma en la que sus amigos de afuera de la escuela le están dando la espalda, pero solo será algo temporal.

    Lo que más me agradó de estos capítulos es que finalmente estamos viendo como Alex está empezando a madurar. Ya no es el chico débil que no se decide a lo que quiere hacer, sino que ha tomado una decisión muy importante, probablemente la decisión más importante de la historia. Espero que el personaje siga evolucionando, y que no ocurra una regresión a su fase anterior. Después de sus charlas con Ricardo y con Marco, finalmente se está dando cuenta de que no todo en su vida es malo. Y espero que resuelva el resto de sus problemas.

    De Martin, únicamente espero que reciba lo que merece, de una u otra forma. Alex ya demostró una pisca de valor contra él, es hora de que le devuelva lo que se merece.

    Tengo que admitir que el Chivo me sorprendió en estos últimos tres capítulos. La manera en la que se preocupaba por Alex, como si fuera una especie de hermano mayor me tomó por sorpresa, pero fue dentro de todo agradable. Está empezando a caerme mejor.
    La historia aun tiene varias palabras pegadas, lo cual se hace un poco incómodo a veces. Deberías editar el texto desde la página del foro y ver que tipo de errores te marca y corregirlos.

    Ahora hago una apreciación personal sobre la historia en general: desde el capítulo número 2 en adelante la historia me ha mantenido enganchado muy bien. El desarrollo de los personajes está muy bien logrado, y la narración está muy bien manejada. La historia puede pasar de la comedia a la seriedad de un momento a otro sin que se sienta como una transición incómoda o forzada. La idea de la trama es simple, pero muy bien llevada a cabo. De las historias que estoy leyendo en el foro, esta es mi favorita. Ya no recuerdo como terminé leyendo esto, pero me alegra haberlo hecho.

    Como siempre, voy a estar esperando por el siguiente capítulo, sobretodo porque finalmente se verá a Frank y su grupo. Saludos.
     
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  13.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Reydelaperdicion
    Muchas gracias por tus palabras. En verdad, me sentí muy agradecida por decirme que la historia te está gustando mucho, y que te agrada el camino que va tomando. Siendo sincera, también me pregunté cómo habías llegado a Melodías de la Vida, pues sé muy bien que escribes y lees géneros muy diferentes. Quizá por eso me sorprendí mucho cuando leí tu primer comentario.

    También me alegra que se note que Alejandro está madurando. Temía que no se notara. Aunque debo decir, y no es spoiler, todavía le falta un acontecimiento para que terminé de madurar bien.

    Eso es cierto, ya se puede hasta intuir como terminará la historia, y más o menos el camino que llevará, ya que en sí, la trama es simple y manejada un sinfín de veces, pero creo que lo que es llamativo es la manera en que es contada y el camino que debe recorrer el protagonista para llegar a su meta. Eso es lo interesante; el viaje.

    Y no te preocupes que, el personaje de Alex no tendrá un retroceso; es más, más avance la historia, más Alex te sorprenderá, y echarás la vuelta atrás y te preguntaras, ¿Ese Alejandro es el Alex tímido y cobarde?

    P.D. Creo que de ahora en adelante tomaré tu consejo de editar el texto en la página de FFL.
     
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  14.  
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

    Acuario
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    Hola.

    Al fin logré ponerme al día con O.N.E.

    Imaginé que Alex pasaría el tiempo con algún conocido y no me equivoqué, creo que Alex debió ser más sincero con su amigo Ricardo, hablarle de sus problemas y quizás así podría haber recibido algún buen consejo de parte de él, pero bueno, Alex es Alex y conocemos muy bien cómo es.

    Me parece que Alex hizo una gran tontería, no pensó bien las cosas y ahora debe lidiar con las consecuencias de sus actos. La petición de Marco la comprendo hasta cierto punto, quiere que la banda no se vea afectada por los malos rumores que rondan alrededor de la desaparición de Alex. Pero por otro, me parece algo cruel por su parte. Deberían apoyarlo como buenos amigos que son y no hacer todo lo contario.

    Creo que la actitud que ha adoptado Marco en base la situación es solo por beneficio propio de la banda. Y entiendo sus razones, pero por otro estoy completamente en desacuerdo. Aunque la investigación llegara a ellos, no causarían problemas mayores que una simple entrevista. Después de todo, el que nada debe, nada teme.

    Por otro lado me gustó bastante la propuesta de Marco al darle su mayor tesoro; la guitarra eléctrica a Alex, convirtiéndola en una garantía. Lo que demuestra la importancia que es Alex para todos los de la banda.

    Veo que al darle Marco su mayor tesoro a nuestro amigo Alex, este parece estar decidido a cambiar para bien, y espero que sin importar los problemas que pueda llegar a afrontar logre salir adelante. Quizás sea posible que un futuro no muy lejano, veamos a un Alex diferente que opaque completamente al Alex actual. Me impresiona que tomara la decisión de llegar a formar una banda, pero antes yo espero que forme parte de Los Eslabones. Sería interesante ver a un miembro de una banda que después al tiempo forme su propia banda y compita contra sus viejos amigos.

    Eso es todo. Como siempre ha sido un gran placer leerte y lamento mucho la tardanza, últimamente no me han llegado ciertas alertas y esta parece ser una de ellas.

    Te deseo una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo. Bye.
     
    Última edición: 19 Diciembre 2017
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  15.  
    Mori

    Mori Yeg(u)ato

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    Wooow, se que no te comente el capitulo anterior, pero es que soy lenta para seguir series, por eso me demoro un poco en leer los capítulos a diferencia de antes, aunque eso no quita que me gusten.
    Bueno, sospecho porque habrás hecho los capítulos de esa manera, de esa manera pudiste avanzar para después, con más tiempo, explicar lo sucedido en el siguiente capitulo ¿No?

    Han estado muy interesantes este dúo de capítulos y creo comprender mejor a Alex, y si que hizo algo loco y preocupante, pero por lo menos no arriesgado, o eso creo, ya que el sabía a donde se dirigía y con quienes estaba al momento de ir a la casa de su amigo, porque pudo haberse metido errónea mente con personas equivocadas ¿No? Y tampoco es que lo critique por no haber llamado a sus padres, tal vez de alguna forma el problema que se formo lo ayudo de manera positiva, aunque claramente con sus notables consecuencias negativas, pero si nos ponemos a pensar, ahora sus padres estarán más preocupados por el, y Alex les tiene más confianza, por lo que puede que les llegue a contar de los problemas que tiene en el colegio, o así lo siento yo.
    Y también decidió cambiar su forma de pensar, cosa que debe ser demasiado difícil, aunque esta en un buen momento para hacerlo, ya que cuando sea más grande le será aun más complicado,y en verdad se admira... Aparte... ¡Wow! ¡Se le suma a la competencia de Marco! (Aunque por ahora tal vez no sea mucha) Pero la verdad no me lo esperaba, y me agrada el rumbo de esta historia, supongo que pronto deberíamos ver el avance de Frank respecto a su banda, aunque se que lo pondrás en su debido tiempo. Y también, por suerte Marco le presto la guitarra, porque si lo hubiese echado a si sin más del grupo tan solo por la imagen de este (Que apenas se esta dando a conocer y Alex tampoco es un miembro que toque de manera oficial como para afectar taaanto la imagen) me hubiera enojado muchísimo, aparte, creo que no debería compararse con otras bandas, menos si esta son conocidas o lo fueron (aunque no se si la que nombraste exista, no conozco muchas) Pero como ya dije, le presto la guitarra y le dio una motivación para seguir con su propio sueño, por lo cual me deja satisfecha, aparte de que nadie dijo que no se pueda juntar por separado con los miembros de la banda.

    Yyyyy, en verdad me sorprendieron los compañeros de clase de Alex 0 -0 me pareció extraño, en verdad extraño.
    Si puede que esta generación diga muchas tonterías,pero estos se pasaron, y lo mas seguro es que la mayoría no saben la gravedad del asunto que se inventaron.

    Trato de ponerme en los lugares de sus compañeros, si un compañero de clases al cual no le hablamos mucho y que no sabemos casi anda de su vida personal desaparezca de repente me impactaría, más si es un alumno tranquilo de los cuales pinta ser Alex, pero aun así creo que muchos se creyeron el rumor que creo haber comprendido de que se trataba, y es que yo no me lo hubiera creído, tal vez se me hubieran pasado otras cosas por la cabeza, como que lo hayan asaltado quedándose sin dinero para volver o tal vez se quedo bagando por las calles de la ciudad (aunque por dos días es mucho ahora que lo pienso) Pero jamas se me pasaría por la cabeza eso, aparte de que es un chico, y aunque pueden correr el mismo riesgo, yo no me lo creería a la primera. Aunque tampoco lo veo tan descabellado, le pudo haber llegado a pasar en una de esas o algo igual de peligroso, aunque si no mal recuerdo donde vive Alex tampoco es una ciudad tan grande o peligrosa como para ese tipo de cosas y el no fue descuidado, siento yo. Y tampoco es solo culpa de internet, este si te puede enseñar varias cosas indebidas, pero creo que todo lo que tenga que ver con asaltos y delincuencias es culpa de la tele por no educar nada y repletar los canales de noticias con delincuencia y temas parecidos, aunque tampoco puedo opinar tanto, ya que ahora no veo tele.Y me queda una duda ¿Donde estará Martín? No se si ese chico tenga arreglo, lo más probable es que si, pero tal vez lo mejor para Alex es cambiarse de colegio.

    Eso, perdón si me excedí un poquito, ahora me iré a leer más comentarios para ver que agregan de interesante. Espero con ganas el próximo capitulo, que la serie se torna interesante (y agregar que me agrada tu forma de narrar) Eso, cuídate y hasta la próxima lección :3.
     
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  16. Threadmarks: Lección #22.- Nadie es perfecto
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Título:
    O.N.E: Melodías de la Vida
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    32
     
    Palabras:
    4510

    Lección #22.- Nadie es perfecto


    Un carro negro se estacionó cerca de su destino. El dueño bajó de este y cerrando la puerta tras de sí, se encaminó a la dirección que el GPS le había indicado. A esa hora, en esa zona de la ciudad el ambiente se levantaba, las tiendas volvían a abrir sus puestas, el tráfico invadían las calles mientras las personas entraban y salían de toda clase de puestos. Diego caminó por la acera mientras observaba cuidadosamente los números de los edificios, buscando el número que indicaba la dirección que había apuntado. Se detuvo frente a un enorme edificio, se fijó que el número que portaba el edificio fuera el correcto; efectivamente, lo era.

    Ingresó a la edificación sin evitar sentirse un poco fuera de lugar al saber que estaba en un sitio lujoso y extravagante. El ex-vocalista de The Archangel Boys se puso nervioso cuando una chica, detrás del mostrador, le dio la bienvenida al saludarlo formalmente. Posteriormente, ella le preguntó en que podía ayudarlo.

    —Estoy buscando a Francisco Batista —respondió.

    La mujer revisó la computadora antes de preguntar:

    —¿De parte de quién?

    —Diego de la Cruz.

    —Ahora me comunico con él. Un minuto.

    Diego miró a su alrededor mientras levantaba las cejas impresionado por el lugar en donde ahora Grayish Bullet ensayaba. Poco después, la amable recepcionista lo llamó para indicarle que podía pasar, guiándolo hasta unas escaleras. Ante las indicaciones de la mujer, Diego bajó mientras veía con más sorpresa el pasillo lleno de puertas. Era como si estuviera en un hotel.

    Plaza Aranzazu era un prestigioso edificio que rentaba habitaciones para que las bandas con un renombre pudieran ensayar cómodamente; se encontraban en la parte inferior. En el primer piso había un restaurante. El segundo piso era un Billar Pub.

    No fue necesario que Diego llegara hasta la habitación cuando vio afuera a Frank, esperándolo, quien al verlo, levantó su mano en modo de saludo. Diego apresuró el paso para saludarlo con un fuerte apretón de manos; como colegas que tenían años sin verse.

    —¿Cuanto tiempo, no? ¿Qué tal va todo?—saludó Frank.

    —Cuando llegué al lugar dudé que tu grupo ensayara aquí.Yo estoy bien, y puedo intuir que a ti te está yendo de perlas.

    —Eso no pega mucho con mi estilo, ¿verdad?

    Diego lo miró para soltar un:

    —Que va, si que pega y mucho.

    —Fue insistencia de Luciano. Quería ensayar en un lugar tranquilo.

    —No me imagino lo que les cuenta rentar aquí.

    —Un ojo de la cara, o quizás los dos sino fuera porque el dueño es conocido del señor Edel, padre de Luciano y nos hizo el favor.Se pagó el año completo. Entra, los demás están esperando.

    Diego caminó por detrás de Frank, y no pudo evitar sentir admiración por aquella persona. Todo ese tiempo había admirado a la persona equivocada.

    Antes de entrar a la sala de ensayo, el lugar tenía una pequeña sala que estaba adornada por una mesa rectangular, un refrigerador, un par de alacenas y un sofá largo en forma de U. Acondicionado con luces que se podían manejar al gusto; en esa ocasión estaban en una claridad leve, casi oscuro. Había una pantalla pegada en la pared, frente al sofá.

    Luciano, el vocalista, estaba sentado en el sofá, a un lado de Octavio, el baterista. El primero le enseñaba algo en el celular, riendo por lo que veían. Emanuel, por su parte, con el bajo en mano escuchaba música con los audífonos. Los tres saludaron al recién llegado con un movimiento con la cabeza.

    —Siéntate —invitó Frank—. Estábamos ensayando, pero ahora pidieron comida.

    —Comida china para variar. ¿Quieres que pida algo para ti? —dijo Octavio mientras se ponía de pie y se estiraba. Se acercó a Diego para saludarlo con la mano—. ¿Te gusta, no?

    —Sí, pero yo estoy bien.

    —Soy Octavio, el baterista del grupo. Así que tú eres el ex-vocalista de The Archangel Boys, además de ser compositor. Me gusta tu trabajo, aunque no soy muy fan de la clase de la letra que cantaban, la música era muy buena.

    Diego se limitó a sonreír. Toda la música de The Archangel Boys había sido compuesta por Marco, él solo se limitó a ayudar a escribirles las canciones. Octavio era un joven de dieciocho años de edad; la manera en la que vestía era muy llamativa, portaba un collar con una enorme cruz de madera y una playera que rezaba: “Si perdonas a los demás, Jesús te perdonará”, mientras que por detrás un dibujo de la cruz dibujada muy llamativa.

    —Oye, Luci, no seas grosero y ven a saludar.

    —Que no me llames Luci, ¿cuantas veces te lo tengo que decir? Molestas como cuando llamas a Emanuel, Ema.

    Furtado se quitó un audífono al escuchar su nombre, miró a Luciano y con un movimiento con la cabeza le indicó de qué hablaba. Luciano hizo un además con la mano indicándole que no era nada y Furtado volvió a colocarse el audífono.

    —Y a Ema que le molesta que lo llamen de dioquis* —Octavio rio a su comentario y mientras abría el pequeño refrigerador, volvió la vista a Diego—. ¿Algo de beber, entonces? Tenemos cola, y… más cola. ¿Es qué aquí solo se bebe cola? Ah, aquí hay una botella de agua.

    —Esa botella es mía —dijo Luciano, levantándose del asiento.

    —Tú después te puedes comparas más, el invitado es la prioridad, hay que ser cortés.

    —Estoy bien con un refresco —dijo Diego.

    Luciano le arrebató la botella de agua y bebió de ella, mientras escuchaba a Octavio reír como si aquella acción hubiera sido el mejor chiste del mundo.

    —Iré a comprar más agua—comentó Luciano—. Ahorita vengo.

    —Tú lo que quieres es ir a ver a la mesera del primer piso, ¿no? —comentó Octavio con picardía—. Como si no supiera lo Don Juan que resultaste ser.

    —Pues llevas la razón. ¿Quieres ir a ver como se corteja a una señorita?

    —Te recuerdo que tengo una preciosa novia —aclaró el baterista.

    —¿Hablando de novias? ¿Ya conociste a la novia de Emanuel? Ella es un pedazo de mujer. Es tan hermosa.Envidia me da el hombre.

    —“Yo hice un pacto con mis ojos; no mirar con lujuria a ninguna mujer.”

    —¿Y tú de que hablas? A veces no te entiendo nada... —decía Luciano al momento que se dirigía a la salida y Octavio iba detrás de él, sin dejar de platicar entre ellos.

    Por el contrario, Furtado dejó el bajo apoyado en la pared mientras se ponía de pie.

    —Iré a fumar —comentó mientras tomaba el encendedor de sobre la mesa y se buscaba la cajetilla de cigarros en los bolsillos.

    Afuera había una sala exclusiva para los fumadores.

    —¿Tienes cigarros? —preguntó a Frank al no encontrar los suyos.

    Frank sacó una cajetilla de su bolsillo y se la arrojó. Emanuel se llevó un cigarro a la boca y al devolverle los cigarros a Frank se dispuso a salir.

    —Parece que se llevan bien —mencionó Diego.

    —Creo que sí —comentó Frank mirando su celular—. Somos muy diferentes. Quienes terminaron congeniando bien fue Luciano y Octavio.

    —¿De dónde sacaron a Octavio? —Se atrevió a preguntar.

    —Fuimos a entrevistar a un recomendado de Furtado, al final rechazó la oferta, pero fue él quien terminó recomendarnos a Octavio. Lo había escuchado en un grupo que tocaba en una iglesia. Toca bien, aunque a su batería le falta más ritmo, pero le veo potencial. Será excelente en un año o quizá en menos. Por cierto, te agradezco que hayas venido, Diego —continuó Frank mirándolo al rostro—. Cuando te llamé y te propuse que fueras nuestro compositor pensé que no aceptarías.

    —De qué hablas. Como no ayudar a un colega. A serte sincero fui yo el sorprendido al recibir tal petición. Pensé que no tocarían más que covers.

    —Lo estuvimos hablando y concordamos que lo mejor sería darnos a conocer con covers y, después de dos o tres presentaciones, intercalar con una original. Esa idea se la propuse a Marco pero nunca estuvo de acuerdo.

    —Hablando de eso, ¿no piensas que fue lo mejor? —preguntó Diego, sorprendiendo a Frank pues no se esperaba para nada tal pregunta.

    —¿Sobre la separación? No estoy seguro, me hubiera gustado seguir con todos. ¿No estabas de acuerdo en separarnos?

    —Ah…—Diego no supo que decir, pero al final concluyó—: Sí y no. Yo también me siento igual, me hubiera gustado que el grupo siguiera tocando junto. Pero ya no era lo mismo. Ya no me sentía como al principio, cuando comenzamos. Al final estuve de acuerdo en salirme porque Julian se iba a ir. Me pareció un poco cruel lo que hizo Marco.

    —¿A qué te refieres? —Frank no evitó arquear la ceja.

    —Ya sabes, lo que hizo con el grupo. Tarde o temprano el grupo se iba a separar porque era lo que Marco deseaba, ¿no es verdad? —Miró fugazmente a Frank para ver su reacción. Francisco permaneció en silencio porque Diego sabia aquel secreto que pensaba solo él lo sabía.

    —Me dolió más de lo que parece —continuó Diego—: Marco es, es un excelente músico, pero, es un mal líder. No me había dado cuenta de lo que estaba sucediendo hasta que fue demasiado tarde, Frank. Al principio Julian y yo te vimos a ti como el estricto. Te habías convertido en el malo porque deseabas que el grupo permaneciera unido. Fuiste tú quien investigó sobre el casatalentos, fuiste tú quien tenía esperanza de que The Archangel Boy llegara a la fama. Fuiste tú quien conseguía que tocáramos en mini-consiertos. Eras tú quien intentaba razonar con Marco.

    »Además, lo escuché por casualidad, —continuó Diego—, cuando Marco te comentó que Gabriel debería estar donde Julian. Y no dudo que pensara eso de mi al escuchar cantar a Luciano. Y lo comprendo, Luciano canta muy bien.»

    Además, Diego nunca olvidaría el comentario en son de broma que hizo cuando escucharon por primera vez a Luciano cantar: "De haberlo conocido antes, lo hubiéramos convertido en nuestro vocalista" habían sido sus palabras. Y aunque Diego no dijo nada al respecto, si se había sentido un poco mal. Mal por no poder llegar a ciertas notas con las que Luciano con facilidad llegaba.

    Por el contrario, Frank siempre lo supo, más que nadie, sabía las ganas que Marco tenía que Gabriel fuera el baterista de The Archangel Boys, siempre se lo decía. Pero cuando se dio cuenta que Gabriel no lo sería, Marco comenzó a errar al enfocarse mucho en como tocaba Julian; le enseñaba como debía tocar porque deseaba que tocara igual que Gabriel. Antes, Marco se enfocaba mucho en Julian, sin embargo, al darse cuenta que el baterista nunca sería como Gabriel, dejó de prestarle atención.

    Y aunque nunca lo expresó. Frank se dio cuenta por algunas expresiones de Marco, que The Archangel Boys para él, había muerto. Al final, Marco no se esforzó para que el grupo siguiera unido… al final fue Romelí quien deshizo el espíritu de los miembros.

    —Diego… —Frank lo nombró para que dejara de hablar porque continuaba. Porque a pesar de saber como era Marco, seguía siendo su amigo y comenzó a molestarle que Diego hablara cosas malas de él.

    —Ah, lo siento mucho, Frank, no me hagas caso, comencé a decir cosas sin sentido —Sonrió avergonzado—. Bueno, mejor vamos a trabajar —dejó de hablar al ver como Frank se llevaba un cigarro a la boca y se levantaba del sillón.

    —Dame un minuto —dijo. Le habían dado muchas ganas de fumar. Y mientras el día transcurría, la plática que tuvo con Diego continuaba en sus pensamientos, recordando el sentimiento de decepción que sintió cuando Marco le informó que iba a ser el bajista de su nuevo grupo.

    Temió que volviera a cometer el mismo error, sin embargo, confiaba que su amigo había madurado y basándose en su mala experiencia con The Archangel Boys, y liderara de mejor manera a Los Eslabones.


    ***​


    Marco estaba en el salón de ensayo. Era el único. Tocaba mientras escribía en una libreta. No dijo nada cuando sintió que una persona se situó detrás de él, aunque ya sabía quien era.

    —¿Qué te trae por aquí, Alma? —terminó preguntando al no obtener saludo de su parte.

    —¿Estás solo? Que raro, ¿dónde están los demás?

    —Gabriel me llamó temprano para decirme que haría horas extras. Ayer Edwin me dijo que se la pasaría estudiando y el Chivo… él si que no se por qué no vino.

    Marco se giró para verla a la cara y como la joven se había inclinado un poco, por unos segundos, sus rostros estuvieron muy cerca. La joven se turbó al darse cuenta de lo cerca que estuvieron, por lo que se puso nerviosa e inconscientemente, retrocedió un par de pasos.

    —¿Ya tan tarde es? —se preguntó Marco al ver la mochila de Alma, indicándole que había salido de la escuela. El tiempo se le iba volando componiendo—. Así que en verdad no piensan venir estos, ¿eh? —susurró, decepcionado de sus compañeros.

    —Ah, Marco… —Alma lo llamó, por una extraña razón, muy nerviosa y la mirada de él, observándola, no le ayudaba en nada a relajarse.

    Llevó lentamente su mano a la mochila, dentro de ella tenía un regalo para él. Había visto por Internet algunas púas y terminó comprándole tres con un diseño que quizá le gustarían a él.

    —Aprovechando que estás aquí, Alma —continuó el bajista al notar que la joven se quedó muda mientras buscaba algo en su mochila—, quiero hablarte de algo muy importante.

    Alma levantó la vista para mirarlo y por algún extraño motivo, sintió que su corazón se estrujaba.

    —¿De qué? —hizo un gran esfuerzo para no titubear al formular la pregunta.

    —Ante el incidente de Alejandro, me hizo pensar que por los próximos meses evites venir sola. No me gustaría que comenzaran extraños rumores sobre lo que una niña de secundaría está haciendo con universitarios…

    Acaso, ¿ella también pagaría por las consecuencias de los actos de Alejandro?

    —No creo que deberías de compararte con otros grupos —dijo ella. Marco le había estado dando muchas vueltas a ese asunto.

    —Lo sé, pero como te explico. Lo que les sucedió a Pt. Stone fue practicante algo reciente, así que la gente todavía tiene ese asunto fresco, solo deseo evitar malos entendidos. Después de todo son solo unos niños.

    «¿Niños?» Esa palabra… no, ella no era una niña. La última persona que deseaba que le dijera niña era a Marco. Estaba equivocado. Ya era lo suficientemente madura. Su cuerpo lo era. Sus pensamientos también lo eran. Podía tomar grandes decisiones. Hace mucho tiempo había dejado de ser una niña. Ya era toda una señorita.

    —Pero eso sucedió en Aguas, no aquí. Aquí todavía es una ciudad tranquila —comenzó a elevar la voz, estaba alterada—. Estoy segura que muchas personas creen que esos rumores son solo eso, rumores...

    —Alma... —Marco elevó la voz. No le gustaba hacerlo, nunca le gustó gritar, pero si era necesario para que la joven dejara de excusarse, lo haría. La tomó de los hombros y concluyó con un—: Hazlo por nosotros, por favor.

    ¿Cómo podía negarse a una petición que le hacía? Lo haría, aunque eso no significaba que dejaría de ir, quizá iría acompañada de Diana, pero nunca dejaría de ir, de eso segura.

    —¿Marco?—La voz de María resonó por el local. Sonrió al verlo—. ¿Por qué sabía que estarías aquí? Hola, Alma. Espero no molestar —saludó a la joven quien no contestó nada porque no se esperaba la visita de ella.

    —Para nada, sabes que eres bienvenida—El rostro Marco esbozó una sonrisa. De nuevo aquella sonrisa inconsciente que solo ella podía sacarle—. ¿Qué te trae por acá? Toma asiento.

    Alma entrecerró los ojos. De nuevo aquel sentimiento agónico que sentía cada vez que María se presentaba. Su rostro se tornó serio mientras observaba como Marco parecía ser muy amable con ella.

    —Vine a traerte esto —La morena mostró una bolsa—. Son tamales que hice está mañana. De dulce y rajas, tus favoritos —Se dirigió a la joven—. ¿Gustas un par, Alma?

    —No gracias —no quiso sonar muy despectiva, pero quizá sonó un poco—. Es que tengo prisa, tengo que ir con mi prima.

    —¿No me ibas a decir algo? —preguntó Marco a Alma.

    —Después te digo.

    —¿De verdad no te vas a quedar? —Indagó María, extrañándose de su repentina partida.

    Alma se despidió y salio de allí. No cabía duda, la presencia de María le molestaba. Sentía un extraño rechazo hacía ella. No soportaba estar en la misma habitación.

    Una vez solos, Marco vio a María sentarse en donde él se había sentado, y como la guitarra estaba sobre la silla, María se la colocó sobre su regazo y comenzó a mensajear con su teléfono. Sonrió al leer algo divertido. Aquella sonrisa le pareció tan linda. Verla ahí, con la guitarra mientras se recogía un rebelde mechón de su cabello. Ese día, a pesar de tener su característica coleta, tenía un look muy casual y despreocupada que la hacía verse muy bien.

    —¿Le escribes a tu enamorado? —preguntó él, acercando una silla para sentarse a un lado de ella.

    —Sí con enamorado te refieres a Enrique, sí.

    —Mmm, así que no es ningún enamorado.

    —No —dijo guardando el celular y devolviéndole el instrumento, pero él la rechazó.

    —¿No te gustaría aprender a tocarla?

    —No todos tenemos el talento para tocarla.

    —Eso no es cuestión de talento, María, es cuestión de esforzarse para hacerlo.

    —Enrique me contó lo que pasó con Alejandro —soltó ella.

    Marco miró a la serena María.

    —¿Crees que mi decisión fue errónea? —preguntó sin mirarla.

    —No intento decir eso.

    —Chivo siempre se queja de todo —soltó sin más, recordando cuando vivió con ellos esos siete días. Solía quejarse de todas las cosas. Desde que los programas en la televisión eran basura, que la comida estaba muy picosa o caliente, siempre teniendo la oportunidad para quejarse de sus dolencias, que las mujeres no sabían lo que era un buen partido, no sabía como María podía aguantarlo, pero era muy propio de él. Chivo era así. Ser así era parte de su personalidad.

    —Yo nunca dije que se haya quejado…

    —Pero lo hizo, ¿no es verdad? —Marco levantó la mirada para verla con seriedad.

    —Tú ganas, lo hizo —No evitó sonreír a su comentario—. Es solo que a él no le gustó que solo le prohibieras juntarse con ustedes. Piensa que Alejandro pasó por un problema y que lo mejor sería aconsejarlo. Se preocupa mucho por él…

    Y María sabía la razón.

    —No debería chiquearlo** tanto. Además, son sus padres quienes tienen que aconsejarlo.

    —Pero los amigos también lo pueden hacer. A veces eso es lo que necesitan, escuchar el consejo de alguien que no sea de sus entorno familiar. Más los jóvenes, quienes pasan por una etapa de no sentirse seguros de hablar con los padres.

    — Yo… yo no sé tratar con niños —dijo mirando la guitarra, soltó un suspiro—. Realmente no supe como lidiar con la situación. Se honesta, ¿he tomado una mala decisión?

    —No lo creo. Si crees que es lo mejor.

    Una diferencia enorme entre Marco y Enrique era que a éste último le gustaban los niños, lidiar con ellos y sabía tratarlos. Su actitud alegre, optimista y hasta cierto punto juguetona, atraía a los niños. Por esa razón, en la tienda tenia a la mano algunos juegos de mesa, en donde las tardes que la clientela era escasa, se ponía a jugar con los niños de la zona.

    Él, por el contrario, consideraba a los niños ruidoso y molestos. Y no soportaba tener que lidiar con ellos. Nunca le gustaron y por esa razón no quiere tener hijos. Quizá soportaba a Alejandro porque era tranquilo. Le gustaba su timidez. Su perfil bajo. Su discreción.

    Por esa razón le gustaba tanto la compañía de Frank, porque ambos siendo diferentes, eran iguales. A los dos le gustaba la compañía silenciosa. Acompañándose en silencio. Comunicándose con las melodías que cada quien tocaba, siendo esa forma su comunicación. Sin embargo, sus discusiones fueron en incremento cuando formaron su primer grupo. Ambos tenían una diferente visión con respecto a liderar el grupo. Era imposible tener a dos lideres en el mismo grupo. Chocaban entre sí, por esa razón desistió en la propuesta de formar de un grupo a su lado. Y deseaba que su amistad continuara, era mejor que los dos trabajaran por separado.

    Marco había observado que el grupo se había roto y no podía ser reparado. Frank, a diferencia, deseaba permanecer en el mismo y no dejarlo ir. A veces es bueno dejar algo atrás y volver a empezar, sin tener miedo. Era su pensamiento. Es bueno arriesgarse, quizá, lo que vendrá sea mejor. Y eso esperaba de Los Eslabones, que fuera mejor que The Archangel Boys. Sin duda superaría a Grayish Bullet, se lo demostraría a Frank. Le mostraría que la separación de The Archangel Boys fue la mejor decisión.

    —Por cierto, Marco, antes de que se me olvide.

    La voz de María lo despertó de sus pensamientos. Dejó de tocar la guitarra, pues sus dedos por si solos habían comenzado a tocar las cuerdas. Marco observó a la mujer sacar un pequeño envoltorio del bolso.

    —Feliz cumpleaños —concluyó ella dándole un regalo envuelto. María no evitó soltar una risa al ver el rostro confundido de Marco—. No me digas que has olvidado tu propio cumpleaños. ¿Se te olvido que día es hoy?

    Marco se echó para atrás, avergonzado de ni siquiera recordar que día cumplía edad. Con las cosas que han sucedido se le había olvidado.

    —Ahora todo tiene sentido —dijo divertido—. Está mañana mi madre me preguntó si tenía planes para este día. Se me hizo extraño que me lo preguntara.

    —Quizá planeaba salir contigo.

    —Ah, quizá.

    Marco no tardó en abrir el regalo, deseoso de saber lo que contenía su interior con una expresión parecida a la de un niño.

    —Espero te guste —dijo ella sin dejar de mirar su expresión.

    Cualquier regalo que viniera de ella sería de su gusto. Sin embargo, quedó maravillado de lo que sus ojos vieron dentro, un protector de celular, pero no uno cualquiera, en el reverso tenía el logotipo de Los Eslabones y a un lado, con letras más discretas, estaba escrito su nombre.

    —Lo mandé a personalidad.

    —Me encanta María, gracias. Es el mejor regalo que me han hecho.

    Y aquel agradable ambiente fue interrumpido cuando escuchó las voces de alguien cantar las mañanitas. Las dos miradas observaron como Edwin, Chivo y Gabriel entraban al lugar cargando con un pastel y hasta algunos globos que rezaban: Happy Birthday y en letras escritas a mano y con plumón, "to Marco".

    —Ah, está aquí María —dijo Edwin asombrado al verla dibujando una sonrisa—. Nadie me dijo que María estaría aquí, de haber sabido…

    —¿De haber sabido qué? —interrogó Chivo, curioso.

    —Pos no sé, pero algo seguro…

    —¿Globos? ¿En serio?

    —Fueron idea de Enrique —contestó Gabriel a Marco.

    —Oye, hasta me tome la molestia de especificar para quien son. Lo pensé para que no te sintieras tan viejo y recordaras que todavía hay un niño en tu interior. Eh, pero dime, ¿qué se siente cumplir diecinueve años? ¿No sientes como la vejez viaja por tu interior?

    —Ni digan nada, Enrique, que para el próximo mes tú cumples los veinte —dijo María riendo.

    —Deja divertirme un poco —respondió a su hermana mientras desviaba la vista a una bolsa que llamó su atención y a la que se acercó para darse cuenta de lo que guardaba—. ¿Son tamales? ¡Enhorabuena que me muero de hambre! ¿De qué son?

    —Rajas y dulce —dijo María.

    Chivo dibujó una mueca de disgusto.

    —¿De dulce? Te aguanto las de rajas, ¿pero de dulce?

    —¿Y a quién crees que se las traje? Al cumpleañero.

    El entorno se llenó de risas y de amenas pláticas. Habían puesto un poco de música para avivar el ambiente. Comieron un poco de pastel. Marco salió un momento para responder a la llamada que estaba recibiendo. Se trataba de Frank.

    —Feliz cumpleaños —Fue su saludo—. Te llamé a esta hora porque no sabía si estarías dormido.

    —¡Ja, ja! Que gracioso, Frank —Siempre disfrutaba escucharlo. Saber algo de él, saber cómo le iba.

    —Perdón por esta vez no darte nada de cumpleaños.

    —Sabes que es fácil mandar dinero.

    —¿Por qué mejor no te pones a trabajar?

    —¿Pero sabes cuál sería el regalo perfecto de cumpleaños?

    —¿Cuál?

    —Que Los Eslabones y Grayish Bullet nos reunamos. ¿Cómo la ves?

    —Ni en un día como este puedes dejar de pensar en eso, ¿verdad? Me parece buena idea, hablaré con ellos. Y hablando de eso, Marco, ¿cómo te va?

    —Ahí más o menos, mejorando poco a poco.

    —Es bueno escucharlo. Por cierto,estuve hablando con los muchachos y decidimos que este verano participaremos en el Festival Hidrocálido.

    Aquella noticia tomó por sorpresa a Marco. Dicho festival es el segundo festival más popular del país, en la cual se presentan grupos de rock y de música alternativa de renombre y lugar perfecto para que nuevos grupos se hagan a conocer. Muchas personas al rededor del mundo va a ese lugar. Si un grupo nuevo triunfó y alguno de los tantos representantes que van vio potencial en un grupo nuevo, se firma un contrato. No obstante, si ellos no te representan en ese lugar, aunque a la gente le haya gustado tu música, será muy difícil que alguien lo haga. Se ha dicho que varios grupos muy buenos tocaron en ese festival, sin embargo, no corrieron con la suerte de ser representados y aunque son grupos independientes, su fama no ha salido del país, y a veces, ni de su propia ciudad.

    —Es una apuesta muy grande, Frank.

    —Lo sabemos, pero tenemos la confianza de que saldremos de ese lugar firmando para una casa discográfica.

    Se escuchaba muy seguro. Involuntariamente Romelí se mordió el labio inferior. El grupo de Frank ya había tomado una gran decisión para su futuro. Ya pensaban en participar en el festival cuando ni siquiera han tocado en un mini-concierto. El año pasado, todavía la fama de The Archangel Boys no era tan grande por lo que ni siquiera se tomaron la molestia de participar. Por lo que supo, los Pt. Stone tenían pensado participar ese año, pero desistieron cuando se comenzaron a escuchar los rumores de que su guitarrista se acostaba con menores de edad.

    —Eso es una buena noticia —dijo Marco—. Será el lugar perfecto para que nuestros grupos terminen tocando en el mismo escenario. Los Eslabones también participará en ese festival.

    Lo dijo. Se lo dijo a Frank, a quien ahora era su rival, por lo que ya no podía retractarse. Era hora de poner mano dura a sus miembros si deseaban triunfar en aquel festival.




    *De dioquis (Mex): Algo o acción que no tiene ningún sentido, sin ninguna retribución o algo funcional, perdida de tiempo o dinero. Que se hizo algo inútilmente, sin tener ningún resultado positivo

    **Chiquear (Mex): Mimar, consentir a alguien.


    Fin del Capítulo
     
    Última edición: 10 Marzo 2018
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    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Hola.

    Es bueno saber algo de Frank, ya que desde hace tiempo no sabíamos mucho sobre él y los demás miembros de su banda. Me gusta el ambiente que existe entre ellos, quizás no complementen muy bien en sus actitudes, pero lo importante es que sepan trabajar en armonía al momento de empezar a tocar música.

    Por otra parte, Alma sigue con su “enemistad” contra María, y eso es compresible porque a leguas se nota que le gusta Marco. Si no fuera así no actuaría como lo hace cada vez que María hace aparición.

    Ahora Marco y los demás deberán esforzarse si quieren ganarle a Frank en el festival. Creo que será un buen momento para que ambos se enfrenten como los rivales que son. Espero que en la próxima oportunidad conozcamos cómo le va a nuestro querido amigo Alex, o si continuas con el lado de Frank y compañía como ha pasado en este capítulo. Aprovecho para dejarte algunos errores que encontré. No son nada graves, así que no te preocupes.

    No se si será un error o que, pero creo que aquí te faltó la a:

    No fue necesario que Diego llegar(a) hasta la habitación cuando vio afuera a Frank, esperándolo, quien al verlo, levantó su mano en modo de saludo.

    Aquí te faltó la r en lugar de la s:

    Eras tú quien intentaba razona(s) con Marco.

    Aquí el mismo caso:

    —¿De qué? —hizo un gran esfuerzo para no titubear al formula(s) la pregunta.

    Aquí la r va en lugar de la n :

    Más los jóvenes, quienes pasan por una etapa de no sentirse seguros de habla(n) con los padres.

    Y por último, la s que tampoco va:

    Está mañana mi madre me preguntó si tenía planea(s) para este día.

    Fuera de eso estuvo perfecto. Este capítulo me hizo recordar la frase de "seremos rivales, pero nunca enemigos" de una imagen que no recuerdo bien donde está. xD. Saludos y hasta la próxima.
     
    Última edición: 23 Enero 2018
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
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    Hola. Me alegra que por fin se haya visto algo del grupo de Frank, aunque yo esperaba que se centrara más en su progreso musical, pero no me quejo. Dado a que, cuando el grupo de Frank, y el grupo de Marco se presenten en el festival, se podrá ver bien la diferencia entre uno y otro.

    Me parece algo hipócrita lo de Diego, ya que, aparentemente, le molestaban algunas cosas que Marco decía sobre él, pero nunca se lo dijo en persona. No sé si hipócrita sea la palabra, pero eso era algo que debería haber hablado con Marco, y no con Frank. Veremos si en algún momento se lo dice cuando estén cara a cara.

    Por otro lado, Alma ya está haciendo muy obvio el hecho de que Marco le gusta, y de que María es un obstáculo para ella. Me pregunto hasta donde será capaz de llegar por él, y sé que me voy a reír cuando lo vea.

    Mientras, Marco está intentando evitar que los Eslabones obtengan una mala reputación. Me parece apropiado, pero no creo que esté haciendo bien en apartar a sus amigos. Igualmente puedo comprender su miedo de que eso pueda perjudicar al grupo.

    Errores, más allá de los que te marcó Zurel no he encontrado. Y ya no he visto palabras pegadas como en capítulos anteriores.

    Eso será todo por ahora. Cuando publiques el siguiente, lo leeré.
     
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    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

    Libra
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    Tenía pendiente comentar esta historia :D

    ¿Qué decirte, Sorel? Me ha encantado el rumbo que ha dado la historia, la verdad. ¿Te acuerdas cuando me preguntaste si me daba una idea de dónde podía haber estado Alex? Pues no te mentí cuando te digo que no tenía ni remota idea, en serio. Es que la neta ni me acordaba de que Richi existía y ahora me siento mal por eso :( Creo que en ese momento de depresión, Richi fue un gran consuelo para Alex, a pesar de que ni él mismo lo supo. Lo que es más, nos adentramos un poco más en la mente de Alejandro y vimos un pensamiento muy oscuro de su parte: ese de que sólo había ido con Ricardo para escucharlo hablar de lo genial que era, o de qué tan cool se veía a los ojos de Richi. Dios, eso fue maravilloso, me encantó, me dolió por ambos, pues de nuevo, Richi era ignorante de todo lo que pasaba por la mente de Alex y de su momentánea distorsión de conceptos, pero hombre, eso no quita lo genial que estuvo; lo amé.

    Y después, enterarse de todos esos rumores que corrían por la escuela, ¡ocuh! Otro golpe para Alejandro, uno que, por desgracia, él mismo causó por no hablar antes de que los malentendidos se formaran. Pero lo cierto es que las consecuencias de nuestras acciones son algo que no podemos evitar y también es cierto que son dolorosas; Alex lo aprendió de la peor manera. Sin embargo, todo esto parece que le está sirviendo para madurar. Creo firmemente que poco a poco está aprendiendo de sus errores y eso como que le está dando un poco más de valor para hacer las cosas y seguir adelante; muestra de ello es lo que le dijo a Marco de que él mismo formaría su propia banda. ¡Pero para nada que me veía eso venir! O quizás sí, pero después, mucho, mucho después, quizás luego de que él estuviera en Los Eslabones por un buen rato y fuera mucho más decidido y determinado. Pero de nuevo, se lo dijo justo ahora. ¡Wow!

    El significado de One :') Oh Dios, casi lloro. Okey no xD A no ser... Okey no xD Pero sí me gustó saber la representación que le dio Marco a ese nombre: unidad. Y allí vemos un poco más de la personalidad de Marco y claro, de la de Alejandro, las que, de nuevo, contrastan bastante. La perspectiva de Marco es más positiva en ese sentido, al creer que One significa esa unidad, eso de ser uno solo, de un mismo pensar; mientras que la perspectiva de Alejandro es más pesimista, más solitara, más de echarse todo el mundo encima. Y la verdad, tengo que admitir que yo tengo esa misma perspectiva negativa xD Al oír One siempre pienso en eso: uno, soledad.

    Y para finalizar, este último capítulo donde vimos un poco más de Grayish Bullet. Me gustó leerlos, saber que se llevan bien, dentro de lo que cabe, o que al menos saben ser buenos profesionales entre ellos. Y bueno, esa conversación que hubo entre Diego y Frank, hm, ¿qué decir? Hasta ahora, por lo que se ha visto de Marco no podría decirse tan así que es un mal líder; digo, al menos tiene el entusiasmo y unió a los Eslabones, ¿no? Lo que sí, es que no me parece del todo estricto a la hora de la verdad. No sé, a veces siento que se pasa de buena gente y deja a todos muy a sus anchas (? El mejor ejemplo que tengo es ese que te dije del asunto con Edwin. Es que a mí me pareció que Marco no debió aceptarlo en la banda nada más porque tuviera ganas de entrar. El chico no sabe usar al guitarra propiamente y Marco iba a ser el guitarrista principal, el oficial, el quería serlo y aun así botó su posición como si nada. Eso no le da buenos punto su determinación; debió aferrarse a su deseo con garras y dientes, pero bueno, ya veremos.

    Me uno a la idea de que será divertido ver hasta que punto llega Alma en su gusto por Marco xD Es que vamos, se viene un rechazo inminente desde la distancia, es que es obvio. Pero será genial ver cuánto más hace la chica hasta antes de eso y claro, si es que la enemistad que siente por María no escala a algo más, sobre todo porque es también obvio que a Marco le gusta María, ¿o no? Al menos a mí me da esa impresión y si yo la tengo, seguro que Alma también la tiene xD Y nada más de mi parte. Ahí luego leo lo que tengo pendiente y comento. Ahorita mismo tengo flojera. Y pues eso, me despido no sin antes recordarte que amo al Chivo :<3:... ah, a ti también, supongo, okey no xD

    Te cuidas, come frutas y verduras y pásatela chido.

    Hasta otra.
     
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  20.  
    Mori

    Mori Yeg(u)ato

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    Ahhh, me tome mi buen tiempo antes de leer el capitulo, y los primeros momentos y ya me estoy riendo:
    Parece que alguien quería tener un integrante femenino, a falta de eso cambia nombres (?).... Okey no, pero me hizo gracia XD.

    Los que esperaban que mostraran al grupo de Frank deben estar muy felices, es en verdad interesante, sobre todo la parte de Diego. Siento que me va a costar un poco aprender cual es cual, por lo menos ya reconozco a unos cuantos.

    Y Marco, nos salió muy paranoico (?) Solo falta que no se puedan juntar a ensayar, no vayan a creer las personas que están haciendo planes para secuestrar espectadores (?) Bueno, bueno, y también ¡Es su cumpleaños! Pobre Alma, se entiende de más que el regalo era por su día especial, es horrible sentir celos, es muy molesto, pero no es que me moleste que Marco le guste María (Típico, enamorarse de la hermana del amigo....) Aparte, así Alma se puede fijar en otras personas que si la podrían llegar a apreciar más que una amiga... Cofcofalejandrocofcof. Me pregunto como terminaran estos líos amorosos (?)

    Wooow, entonces se van a enfrentar en el festival, eso es muy interesante ¿Qué pasara? ¿Cómo pasara? ¿Qué consecuencias traerá? ¿Alex estará ahí? Antes Frank no me terminaba de convencer del todo, ahora si me agrada, también es interesante como cambian la descripción de Marco dependiendo los puntos de vista, eso también lo vuelve un personaje más interesante.

    Bueno, supongo que si te podría decir más cosas del capitulo, pero ando escasa de argumente (?) Espero la próxima lección, ¿Alex le llegara a dar algún regalo de cumpleaños a Marco? Nadie lo sabe (?) Aunque de seguro que no tiene ni idea de que es cumpleaños de Marco.
     
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