Explícito Noches de Violencia

Tema en 'Novelas' iniciado por Fiano, 17 Enero 2026 a las 8:18 AM.

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    Fiano

    Fiano Iniciado

    Aries
    Miembro desde:
    23 Diciembre 2022
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    34
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Noches de Violencia
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    4726
    Esta historia contiene elementos de violencia física, sangre, armas de fuego, muertes, crimen organizado, sicariato y elementos para +18
    Esta historia es la típica en New Globert, crimen y violencia, tan entrelazados que es imposible de imaginar a una sin la otra. Lo que hace particular a este relato...son todas partes involucradas, en una guerra que no debía darse, por un sicario que debió morir, y que gracias a el, se producirían aquellas noches de violencia en la ciudad

    I Capitulo Otra noche en New Globert

    A las afueras de New Globert, motel "Esther", 10:00 PM

    Un auto se estaciono en el parqueadero de aquel viejo motel, un viejo Mercedes Benz 300 SL. Su conductor se detuvo justo al frente de la habitación número 8, con la brisa de la noche en su cabello rubio y en sus gafas de aviador. En sus oídos tenía sus auriculares a todo volumen mientras tarareaban un poco de la letra de la canción

    -"I always feel like somebody`s watching me" -tarareo un poco mientras salía del auto, sacando de su bolsillo su Colt M1911 y una copia de la llave de la habitación 8- "And i have no privacy"

    Antes de llegar a la puerta se detuvo un segundo para poner un silenciador a su pistola, y dejando pasar un momento para escuchar un poco más de la canción, era su favorita para este tipo de "trabajos"

    Finalmente, despues de varios segundos y con una sonrisa en los labios, tomo la llave y rápidamente la hizo pasar por el cerrojo para desbloquearlo, "un motel con esta tecnología y a la vez tan sucios" pensó el hombre mientras entro a la habitación.

    Su primero objetivo, vestido con pantalones de mezclilla azul oscuros y una camisa de cuadros estaba parado de espaldas a la puerta, grave error. Levanto su pistola hasta tenerlo en la mira, en ese momento el objetivo volteo, con una Mac-10 entre sus manos...pero era demasiado tarde

    Dos disparos se efectuaron desde la Colt, dejando el cuello del objetivo con dos grandes orificios, el hombre abrió los ojos y se derrumbó en el suelo de la sala, en ese momento el sicario escucho a otro hombre desde allí

    - ¡Cabron Hijo de puta! -Exclamo la voz, pero sin saber que el sicario rápidamente atravesó el pasillo y con un salto llego hasta la sala con la cama- ¡Maldita...

    Esas fueron sus últimas palabras, una bala calibre 45 se alojó en su cabeza, acabando con su vida. Su cuerpo termino cayendo en la cama, aun con su Smith & Wesson Modelo 500 en su mano derecha.

    El hombre ante el fin de sus amenazas simplemente sonrió, aunque le faltaba la mitad del trabajo, la parte "fea" había terminado, ahora venia lo tedioso, pero no menos importante

    Fue directo al baño de aquella habitación, abriéndola de golpe y viendo en ella a un joven quien tenía el rostro en el inodoro del mismo baño, vomitando

    -Maldición -dijo el hombre con una mueca de asco- ¿Eres Matthew Koresh?

    El joven volteo asustado y allí pudo ver que busco sus lentes en el suelo, despues de ponérselos el joven se detuvo para mirarlo fijamente

    -Si...soy Matthew...Tu... ¿No eres del cartel? -pregunto el chico, casi esperanzado- ¿Eres policía?

    El hombre dejo que el chico se levantara, tenía mala pinta, estaba pálido y parecía enfermo, aunque no le importaba tanto su salud, solo quería sacarlo de aquí

    -No soy policía...vengo enviado para llevarte con tus nuevos jefes -dijo secamente el hombre- Nos vamos

    El joven, aun confundido, salió del baño y vio la masacre que se había producido, casi vomitando otra vez

    -Oye...no quiero trabajar de esto...por favor -suplico Matthew, con las manos en el estómago- Me siento mal

    -Mira chico, tu no decides...ademas, tus nuevos jefes serán más amables que estos barbaros, créeme

    Pero en ese momento y sin poder hacer nada, el joven termino cayendo al suelo, con espuma saliendo de su boca...de inmediato el hombre intento ver que le pasaba, pero ya era tarde. Ninguno de los dos sabía, pero Matthew había sido envenenado horas antes.

    Al ver como Matthew fallecía en aquel suelo, el hombre se dio cuenta de que su trabajo estaba arruinado, no sabía nada de envenenamientos y definitivamente no podía llevarlo a un hospital. Lo único que lo calmaba es que sus jefes le dieron la voluntad de matar a Matthew si este se negaba a irse, aunque eso significara que le pagarían menos, pues habría muerto el químico que querían quitarle al Cartel.

    Rápidamente fue al baño, le quito el silenciador a su pistola, guarda el mismo junto a la pistola en su bolsillo y busco en su chaqueta de cuero lo que necesitaba, varias botellas de lejía, no tenía tiempo y a pesar de que no había mucha evidencia (excepto claro, por los tres cadáveres), quería asegurarse de no dejar rastros

    Se agacho en el suelo del baño, limpiando el desastre de Matthew...con los auriculares aun puestos con el coro final de la canción...dejándole sin oír que alguien más había entrado a la habitación

    Cuando la canción llego a su final, él pudo oír unas leves, pero aun oíbles pisadas detrás de él. De inmediato se volteo...encontrando el cañón de una Beretta y la figura de su verdugo, un joven de tez morena, ojos castaños, sombrero de ala ancha y gabardina negra. Estaba apacible, excepto por su leve sonrisa, una sonrisa falsa

    -Tienes buen gusto musical, Albert -dijo el joven...y lo único que se escuchó despues fue el sonido del cañonazo de la Beretta, sellando el destino del "limpiador" Albert Korkin-

    A las afueras de New Globert, motel "Esther", 12:50 AM

    En medio de aquella noche estrellada de verano, el detective Virgilio Rosales llegaba a al escena del crimen en su viejo Ford Mustang. Aunque sus ojeras hacían obvio su cansancio, el detective nunca rechazaba un llamado del "deber". Mientras bajaba la velocidad cuando se acercaba a la escena sus ojos grises vieron el letrero publicitario que indicaba que estaba cerca del motel "Esther".

    Al llegar al motel de la carretera 11, a las afueras de la ciudad el Ford de Virgilio aparcó cerca a la habitación número 8, pues en el frente había un Mercedes Benz. Al bajar lo recibió un oficial con su uniforme azulado y gorro, pudo ver el apellido "Weller"

    -Buenas noches detective -dijo el oficial mientras llevaba al detective a la habitación- Tenemos varios cadáveres en esa habitación

    Al escuchar esas palabras el detective simplemente se rio ligeramente

    -Pues obvio -dijo con una voz baja- No me llamarían si no fuera así

    El oficial Weller al oír eso simplemente le indico la puerta, casi con incomodidad, Virgilio era bueno para provocar eso, aun si no fuera su intención.

    Al entrar en la habitación pudo sentir el olor a lejía, algo que solo se hizo más presente mientras más se adentraba hasta donde debía estar la cama. Mientras caminaba sus ojos estaban pegados al suelo color verde, sucio, empolvado y algo pegajoso, era obvio que no era el mejor motel, también vio algunos casquillos de bala, calibre 45 ACP. Otra cosa que noto es que Weller no quiso entrar, quiso creer que la escena del crimen era demasiado para el mismo oficial...aunque en su interior sabía que la causa era más obvia.

    Cuando vio unos pies en el suelo que interrumpieron su vista del sucio suelo él supo que estaba frente al cadáver, un chico joven, con pecas y lentes que enmarcaban su rostro.

    Junto al joven estaba un hombre con barba y una Mac-10 entre las manos, todo terminaba en un rastro de sangre y cloro en la cama, donde estaba recostado el cadáver de otro hombre, mediana edad y un mostacho, también tenía un arma en su mano derecha, una modelo 500, favorita de los policías que se creen Clint Eastwood o de los criminales que sobrevaloran los calibres

    Ya Había tres elementos discordantes, el primero era las posibles causas de muerte, ambos hombres armados tenían heridas de bala calibre 45 ACP (él del suelo dos orificios en el cuello y el de la cama uno en la cabeza) pero el chico no tenía nada más allá de vómito en su boca.

    En segundo lugar, ¿Qué hacia un joven de lentes junto a dos hombres armados? y ademas estos mismos parecían no haber tenido la oportunidad de usar sus armas, ¿Quién los había matado a ellos?

    Y el tercer elemento estaba justo en esa habitación...al levantar la mirada pudo verla. Una mujer de su misma estatura -alta en todo caso-, ojos marrones almendrados, cabello oscuro despeinado que le llegaba a la espalda baja y una camisa blanca, corbata roja y un abrigo negro que contrastaba con la propia ropa gris del detective. Al verla parada en medio de la habitación solo tuvo una pregunta.

    - ¿Quién carajos es usted? -pregunto el sin mucha urgencia-

    La mujer sin prisa alguna se acercó al detective, teniendo cuidado de no pisar los cadáveres en el suelo para darle su mano a Virgilio.

    -Soy la detective Hilevich, Michaela Hilevich, de la Policía Judicial -dijo ella con sequedad mientras le tendía la mano- ¿Usted es el detective Virgilio Rosales de Homicidios?

    Virgilio le dio la mano con algo de flojera.

    -Si...lamentablemente lo soy -dijo el con una ligera sonrisa en su rostro- Y supongo que estas son nuestras víctimas

    -Pues...si, no estaríamos aquí si no fuera así -dijo ella con un dejo de obviedad en su voz- Tenemos cuatro muertos y ningún sospechoso a la vista

    El detective pareció confundido durante un segundo

    -Estoy seguro de que se contar bien... ¿Dónde está el cuarto cadáver? -pregunto Rosales mientras miraba el cadáver en la cama-

    -Baño -dijo Hilevich apuntando al otro lado de la habitación, en la puerta del mismo baño resaltaba una pierna- Allí hay otro hombre, muerto por una bala entre ceja y ceja, auriculares con música de los 80 y rodeado de...

    -Lejía... Y noto que lo uso a voluntad por aquí -dijo Virgilio mientras se ponía la mano en la boca debido al fuerte olor- Es casi como si hubiera sido un...

    -Intento de encubrir el crimen -dijo ella sin pestañear- De hecho, creo que eso fue lo que paso...El joven se llama Matthew Koresh, 19 años -dijo ella mientras fue a por su móvil en su bolsillo- Graduado de honor el año pasado...pero no pudo entrar a ninguna universidad debido a que nunca estuvo en ningún club y por ende no obtuvo los créditos necesarios... Pero era bueno en la química -dijo para después darse cuenta de otra cosa-...Detective....me puede dar su teléfono, el departamento no me lo dio

    Virgilio se rio ligeramente, más por el comentario de Hilevich, no por el joven.

    -No tengo teléfono móvil -dijo el mientras se agachaba para ver mejor al joven- Uso solo la radio policial…y a veces el teléfono fijo de mi casa -con eso miro a Hilevich- ¿Y el resto de los hombres? No me parecen amigos de la edad de Matthew

    -El que está en el suelo junto a Koresh se llama Guillermo De Palma, estuvo cuatro años en la prisión estatal de Graves por tentativa de homicidio...salió por buena conducta -dijo ella mientras miraba al detective- y el que está en la cama es Roberto "El Primo" Gilano, buscando por el intento de asesinato del alcalde de Boston... Ambos son integrantes del Cartel de los Andes

    El cartel de los Andes, con solo el nombre un leve temblor sacudió a Virgilio, una organización criminal que estaba expandiéndose por New Globert. No es que fueran especiales, pero no era común verlos a las afueras de la ciudad.

    Pero en la mente del detective algo no cuadraba con esa explicación.

    - ¿Y el cuarto hombre? -pregunto Virgilio mientras iba al baño-

    Hilevich fue junto al detective, con su teléfono en mano

    -Pues es con el dónde el caso se complica -dijo Hilevich sin alterarse- No es del cartel

    Y al llegar al baño Virgilio pudo ver su rostro contra el suelo frío, auriculares aún en sus oídos, unas gafas de aviador rotas, sus ojos verdes, una chaqueta de cuero y una pistola Colt M1911 en uno de los bolsillos de su pantalón.

    -Sicario -afirmó el detective, agachándose cerca del cadáver-

    -Exacto, el dueño del vehículo frente a esta habitación -confirmo ella mientras se agachada junto con el- Se llama Albert Korkin, asesino profesional y oriundo de Artir City... Famoso por la veintena de muertos que dejó en la ciudad

    -Genial, tenemos un joven genio muerto, dos miembros de cartel y un sicario de otra ciudad -dijo Virgilio en respuesta- solo otra noche más en esta ciudad

    Hilevich rio ante su comentario, un ruido bajo y poco natural, era obvio que ella no reía seguido

    -Si quiere puedo comentarle lo que tengo -dijo Michaela mientras guardaba su teléfono- e intentar dar algo de orden a este caos

    -Pues... Eso me parece bien -le respondió el detective mientras se reincorporaba, aunque le gustaría jugar al detective solitario, sabia cuando seguir con su labor- supongo que todo comienza con Matthew

    -Si... Veo que es observador detective -elogió Michaela, a la vez fue con Virgilio junto al cuerpo del joven- El vómito y la espuma me dicen que murió por algún veneno

    Virgilio miro mejor el resto del cuerpo de la víctima. Camiseta blanca, pantalones azul oscuro y ningún tatuaje o símbolo de juventud rebelde. No tenía marcas ni heridas en sus muñecas, tampoco en su cuello, de hecho, estaba bastante limpio exceptuando el vómito. Aunque por sus brazos débiles y la palidez de su rostro notaban qué tampoco estaba en las mejores condiciones.

    -No parece ser un chico problemático -dijo Virgilio mientras se compadecía del joven- más bien, parece un solitario que no sale mucho de su casa

    -De hecho -dijo Hilevich mientras también se levantaba- Vivía en casa de su madre... Ella reportó su desaparición cuando iba a una entrevista de trabajo

    -Allí entra el cartel -dijo mientras observaba con curiosidad a Michaela- ¿lo "reclutaron"

    -Es de suponer, usaron una empresa o una oferta ficticia en Internet para gente con las habilidades de Koresh... Y el mordió el anzuelo -dijo y Michaela vio a los hombres muertos- Lo secuestraron para que fabricara "lo necesario" para sus negocios en la región, y lo iban a trasladar a un lugar más seguro, por eso estos hombres están aquí

    Virgilio al escuchar eso, dio una leve sonrisa, algo que Michaela noto al instante.

    -Y con eso podemos asegurar que el envenenamiento de Matthew no fue cosa del cartel -añadió Virgilio- Para eso entra Korkin

    Michaela sonrió ante la deducción de Virgilio.

    -Enviado... No sé por quién, pero con la misión de intervenir en la operación -Dijo ella mientras volvía al baño- La pistola que lleva es una M1911 calibre 45 acp, encaja con los agujeros de bala y el debió traer la lejía... Pero no estoy segura de que el matara a Matthew... Y hay una cuestión final

    - ¿Quién mató a Korkin? -Virgilio Intuyo la pregunta-

    -Eso, junto a la pregunta de quién enveneno a Koresh y quien o quienes eran los jefes de Korkin -y con eso Hilevich se volteo a ver al detective- Creo que tenemos un casco muy particular

    -Si... Demasiadas preguntas y por ahora ninguna respuesta -Virgilio se puso las manos en la cabeza- Esta será una noche muy larga

    Pero antes de que cualquiera de los dos pudiera hacer o decir otra cosa. La puerta de la habitación se abrió y entraron, como si fuera su escena, un grupo del forense, dirigidos por un hombre de mediana edad con lentes de sol.

    -Vaya, vaya -dijo el que parecía ser el jefe de la unidad, con su chaqueta de cuero y camisa hawaiana- Pero si es el detective Virgilio Rosales y su nueva noviecita

    Virgilio simplemente volteo los ojos con fastidio, cosa que hizo reír a su compañera (más por la idea de que la vieran como novia de alguien, sobre todo de Virgilio, el parecía un "Columbo" viejo). Otra vez Harlan Devlin estaba en su escena, junto a su grupo de anónimos pasantes.

    -Viniste para robar el foco de la investigación? -pregunto el detective aun si sabía la respuesta-

    -Pues claro que si... Sobre todo, si puedo intentar joder tu carrera -dijo Harlan mientras el resto de su equipo acomodaban los objetivos que usarían- ¿y quién es esta mujer tan provocadora? -pregunto en burla quitándose los inútiles lentes de sol que tenía-

    Con tan solo esas últimas palabras hicieron desaparecer la sonrisa de Hilevich y cualquier paciencia que ella pudiera haberle mostrado a Devlin

    -Soy la detective de la Policía Judicial Federal Michaela Hilevich... Buenas noches -dijo ella de forma cortante-

    Ante eso Harlan simplemente dio un bufido.

    -Se nota que es tu compañera...lástima que yo tengo la autorización de esta escena -dijo para después pasar y ver los cadáveres- Ok muchachos... Hagamos esto rápido, no quiero pasar la noche en un motel de mierda

    -Y nosotros que? -pregunto Virgilio mientras Michaela miraba con frialdad a Harlan- Nosotros llegamos primeros

    -Pues... No lo sé, piérdanse, vayan a comer algo o a buscarse un motel, a mí no me interesa -dijo Harlan mientras tomaba una cámara- Pero los quiero fuera –ordeno mientras apuntaba con su mano a la salida de la habitación-

    Ante eso ambos salieron de la habitación, el oficial Weller seguía en guardia mientras Michaela suspiro fuerte al escuchar como uno de los forenses de repente estornudo.

    - ¡Idiota! Ten más cuidado Bryan -exclamo Devlin, aunque no tan enojado como debería estarlo por aquel error-

    -Uhn... Entonces vamos a comer algo -dijo ella volviendo un poco con esa sonrisa- o podemos olvidarnos de la investigación

    El oficial Weller casi tuvo un ataque de tos por esas palabras. Pero Virgilio simplemente respondió.

    -Supongo que lo más profesional seria ir a comer -dijo con resignación mientras iba a su auto y lo desbloqueaba con las llaves- Pero quiero saber por qué estabas aquí en primer lugar y como sabes tanto sobre los hombres muertos

    -Claro compañero -dijo con una sonrisa mientras abría la puerta del pasajero- Aunque la explicación sera más que aburrida para un detective de tu reputación

    Virgilio no tardó y entró al auto también, por lo menos la noche parecía mejorar, aun con la intervención de Devlin.

    -Espero que eso haya sido un halago -murmuro para sí mismo mientras se ponía en marcha, alejandose de aquel motel-

    Lo que ambos detectives no sabían es que este caso iba a ser más complicado de lo que parecía ahora... Y de que el asesino de Korkin estaba suelto por New Globert

    New Globert, zona de apartamentos central, 01:00 AM

    El joven hombre se despertó con un ligero sobresalto, aunque no abrió los ojos pues sentía que alguien más estaba en la sala, él sabía que dormir en aquel sofá sería un error y ahora estaba pagando por el mismo.

    "No importa", se dijo a si mismo mientras sentía las pesadas botas de aquella persona. Quien fuera también tendría que pagar.

    Su mano estaba aún en el bolsillo interior de su gabardina negra, perfecto para él, pues ahí tenía su Beretta M9, lista para sacarla y apuntar a matar.

    Y solo fueron unos segundos, pero en los mismos escucho a la persona detenerse cerca... Y alzar el arma, una escopeta según el sonido del mecanismo de bombeo. Ya no podía aguardar más, quien fuera el intruso no entro para preguntar por la azúcar.

    Ni siquiera se molestó en abrir los ojos, sacó el arma, le quito el seguro y apuntó a donde estaba escuchando los pasos, si fallaba no importaría, solo significaba que había sido superado y eso no sería su culpa, "canjes del oficio" como le decía su madre

    Apretó el gatillo tres veces seguidas... Y sintió un pesado objeto caer frente a él, sonrió ligeramente. El destino aún tenía planes para Celestin Augier.

    Abrió de inmediato los ojos y bajo sus pies estaba su víctima, un hombre con gabardina y sombrero de ala ancha, nada que pudiera identificarlo a simple vista, quien los contrato probablemente fuera de Artir City, nadie más que en esa ciudad tenia ese mismo código de vestimenta para los sicarios. Rápidamente su otra mano fue a la mesa de noche y prendió la lámpara, dejando que la sala se iluminara con una tenue luz blanca.

    Pero antes de que pudiera hacer otra cosa, desde la cocina apareció otro invasor, un joven con la misma vestimenta y con una Ruger 480 en su mano izquierda.

    -Krevich, ¿Que suced...

    No logro completar su frase, dos balas impactaron su pecho, viendo a Celestin con una mueca de sorpresa... Antes de derrumbarse en el suelo de la sala.

    Si antes el apartamento entero le había oído, ahora toda la calle lo haría. No tenía tiempo y lo peor es que no sabía si había sido todos o había todo un ejército de limpiadores esperando por encontrarse con Celestin.

    Se levantó con prisa y casi pierde el equilibrio, la adrenalina aún no había sido suficiente para despertarlo por completo.

    Pero antes de que pudiera irse a la puerta, de repente se escuchó unos pasos que venían desde su habitación.

    -Esto es una broma -se susurró a sí mismo, pero en vez de correr y huir, tomo la escopeta de Krevich, este era su territorio

    Escucho las pisadas del intruso más apresuradas, era la hora de la verdad, cruzó y vio al sicario frente a él, mismo traje, pero con pequeño bigote en su rostro y una pistola Beretta en cada mano, o era un profesional o un amateur... Pronto quedaría claro

    Apuntó la escopeta a su pecho, no sabía que modelo era, pero estaba seguro de que lo averiguaría

    - ¡Hijo de! -exclamo el sicario al ver a lo que se enfrentaba e intento apuntar-

    Y entonces disparo. El hombre cayó al suelo con un terrible grito de dolor, dejando caer ambas pistolas, pero aún seguía vivo.

    -Maldición... ¿Acaso eres de hierro? -pregunto Celestin con una leve sonrisa mientras caminaba, sin quitar la mira del sicario-

    El hombre seguía revolviéndose en el suelo, con las manos en el pecho, en ese momento Celestin noto que tenía un chaleco antibalas... Claro que no sirvió de mucho contra una escopeta a corta distancia.

    - ¿Puedes hablar siquiera? -pregunto y el apuntó a su rostro- Eso fue una pregunta y quiero una respuesta

    -ERES UN PEQUEÑO HIJO DE PUTA -escupió el hombre-

    Celestin le dio una patada en su entrepierna provocándole un grito de dolor, su madre había sido una trabajadora sexual y sicaria a sueldo... No una "puta"

    -Mira bastardo, yo no tengo tiempo y tú tampoco lo tendrás -dijo el mientras puso el cañón sobre su cabeza- solo quiero que respondas a una simple pregunta... ¿Quién te envió?

    El hombre es vez de insultar, de repente empezó a reírse... Una risa de dolor

    -Estas muerto estúpido morenito Frances... La Familia Tavington no te dejara en paz... Espero que uses tus últimos días escondiéndote maldito hijo de...

    Disparo contra su cabeza, ya tenía suficiente y si eso era cierto entonces tendría que salir de ese apartamento rápido.

    Fue directo a la cocina y de entre los estantes tomo una botella con gasolina, ese lugar estaba repleto de sus huellas y no quería hacerle la vida fácil a la policía

    No perdió el tiempo y rocío cada parte que pudo con la gasolina, lo mismo con los cadáveres, quería retrasar la intervención tanto de las autoridades y la Familia como fuera posible... Pero cuando estuvo a punto de salir del apartamento, de repente la puerta de su entrada se abrió.

    -Señor Loveman, ¿está usted bien? -pregunto preocupada la casera, la señora Ruperch, una mujer de tez blanca y un simple camisón rosa-

    De seguro que ella venía por las mejores intenciones, y Celestin lo sabía... Pero en ese momento era una testigo, se olía el combustible, tenía dos cadáveres en su sala (y uno sorpresa en el corredor a su habitación) y una escopeta entre sus manos, sí que estaba jodido

    Desde el punto de vista de un sicario con la reputación de Celestin solo habría una solución... Pero él tenía otros planes

    -Señora Ruperch -comenzó el con la misma sonrisa de oreja a oreja qué le dedicaba a la gente que le caía bien- es una lástima que tenga que preguntar esto... Pero ¿tendrá fuego?

    En ese momento pudo ver la palidez qué tenía el rostro de la señora... Pero en ese momento se acordó de algo.

    -Oh espere -dijo Celestin volteándose y apuntando contra el inicio del rastro de combustible- ya tengo la solución

    Y otro disparo se dio, y el fuego empezó lento y débil, pero sería devastador pronto. Celestin se acercó a la señora Ruperch, aun con esa sonrisa que siempre practicaba para la gente que le caía bien.

    -Será mejor que llame a los bomberos -aconsejo él y finalmente se fue caminando por el pasillo, con la misma tranquilidad que usaba para ir a comprar a la tienda-

    Celestin termino en la salida de emergencia, al golpear la puerta de una patada para salir más rápido de repente sintio un peso detrás de la misma...y una maldición de quien ahora estaba en el suelo

    -Mierda -dijo el joven chico con la misma vestimenta que los limpiadores de su apartamento y con una Glock 17 en la mano, al verlo supuso de inmediato que pasaba- Esper...

    Celestin pateo la cabeza del chico, una, y otra...y otra vez hasta que que dejo de respirar, dejando un desastre bajo sus pies, ahora no tenía el lujo de usar balas

    -Esto es un asco -dijo Celestin para mirar en el callejón y ver un auto, un viejo Ford- ¿Acaso no tienen mejor gusto? -pregunto Celestin, tomando del cuerpo el arma, los zapatos del muerto y las llaves, recordando el Mercedes Benz de Korkin-

    Antes de entrar, busco detrás en uno de los contenedores de basura una mochila con lo necesario en caso de lo peor, sus únicos pensamientos se fueron directo a la Familia Tavington, unos malditos mafiosos qué se habían "modernizados" pero que al final del día eran eso, mafiosos con cuentas de banco en las Bahamas que de vez en cuanto trabaja para ellos

    Ahora Celestin tenía a esa familia como enemigos, todo por interrumpir una de sus actividades de expansión en New Globert... ¿Quién diría que envenenar a un joven químico y liquidar a un sicario tendría estas consecuencias?... Definitivamente se quejaría con su empleador cuando tuviera la oportunidad

    Subió al Ford, antes de arrancar y salir de aquella zona de la ciudad, tomó su teléfono desechable y marco rápidamente.

    - ¿Señorito Fiore? -pregunto una voz femenina al otro lado- ¿Acaso no sabe que es de mañana?

    El cerró los ojos y tuvo que dar una sonrisa ligera para fingir, como odiaba tener que hacer esto

    -Hola Margaretha... Se que tu esposo estará fuera de la ciudad esta noche... Esperaba que me recibieras... En tu casa -Dijo con un tono tímido, algo que sabía que a señora Devlin le elevaría su ego- Solo por unas horas...no pude conseguir un hotel...y bueno

    -Pues... Tendría que pensarlo -dijo Margaretha, aunque Celestin sabía que ya se había decidido y solo quería tantear... Odiaba eso- No me has visitado en semanas... Y he estado muy sola

    -Por favor... Seré... Ordenado, obediente y seré un -antes de decir lo siguiente Celestin tuvo que suspirar, en parte para convencer aún más a Margaretha... Y para evitar decirle sus verdades- buen chico para usted señora

    Al otro lado escucho un leve jadeo, volteo los ojos, aunque por lo menos sabía que estaba en su telaraña

    -Muy bien jovencito... Pero no piense que dormiremos juntos, eso sería demasiado escandaloso para una mujer de mi clase -y con eso dicho Margaretha colgó la llamada-

    Celestin finalmente pudo hacer un suspiro de fastidio, por lo menos ahora tenía un lugar temporal para quedarse, y en esta ocasión esperaba poder dormir con algo más de seguridad.

    Arrancó el auto y salió con normalidad de la zona de apartamentos. Sabía que los Tavington no tardarían... Y aunque él no tenía forma de saberlo, las autoridades tampoco lo harían
     

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