Luz y sombra

Tema en 'Guerras Genpei' iniciado por Amelie, 10 Enero 2026 a las 8:31 PM.

  1.  
    Amelie

    Amelie Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    12 Enero 2005
    Mensajes:
    8,647
    Pluma de
    Escritora
    Conclusión-Kioto.png



    137526f6f0cda575da195c2091c73fdd.jpg
     
    • Ganador Ganador x 3
    • Fangirl Fangirl x 1
    • Reflexivo Reflexivo x 1
    • Espeluznante Espeluznante x 1
  2.  
    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

    Cáncer
    Miembro desde:
    15 Abril 2019
    Mensajes:
    4,392
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor

    Kuroki


    Después de separarnos con el Miasma, acabé ante Rengo, y lo que tal vez pudo suponerse fuese un especie de ataque directo o sorpresa, la realidad... es que solo di unos últimos pasos hacia él, con una expresión seria.

    ... De nuevo me estaba sucediendo, era yo actuando más por un impulso genuino de mi ser antes que un poco de raciocinio... Pero tal vez por mi actual estado o por meros reflejos de lo que fuí... es que ahora estaba aquí, sin importarme, como desde hacía rato, las consecuencias de esto.

    Quería sacarlo al fin, especialmente cuando creí que este momento ya no llegaría jamás... Tal vez, y solo tal vez... Si al final estaba destinado al fracaso pese a todo lo que sacrifiqué por llevar las cosas hasta este grado... Entonces, tal vez podría en verdad dejar el factor final de mi parte.

    Es lo que Shiori habría deseado... ¿No es así? Y si ella lo habría deseado, entonces tal vez valdría la pena intentarlo, por mucho que de algún modo solo de pensarlo me daba repulsión ahora mismo, seguramente por la clase de yokai al que había decidido convertirme.

    Además... Seguramente es lo que Kuroki, el humano, también habría deseado... El problema es que solo estaba yo, el yokai, no el humano... Así que... ¿Cómo diría o debería decirlo? ¿De qué modo lo hubiera hecho?

    Ya llevaba tanto tiempo siendo lo que no era y ahora siendo un verdadero monstruo... que... de alguna manera, me resultaba muy difícil siquiera visualizarlo, pero... supuse, solo era cuestión de recordar lo clave, y dejarme llevar.

    Al inicio me quedé callado unos instantes, y luego suspiré a ojos cerrados.
    —Lo siento—. Inicié, mi tono de voz, la naturaleza del mismo... El odio que seguía y seguiría hirviendo en mí aún si ganábamos no se irían jamás... Pero, a estas alturas del partido, era lo mejor que tenía...

    Abrí los ojos y volví a mirar a Rengo.
    >>De verdad lo siento, Ren... La vida, la presión... Los eventos, simplemente no pude soportarlo... Y me terminé rompiendo definitivamente, especialmente al ya no tener nada de qué aferrarme—. Continué, no habían mentiras, no habían juegos o burlas, ni siquiera me importaba que Mara escuchase, porque así como él hacía gala de que no le importaban las cosas insignificantes, entonces no debía importarle mi destino, ni mucho menos los motivos de lo que hice.

    >>Fué una cosa tras otra... Un evento tras otro, que me terminó rompiendo cada vez más y más. Todo sucedía tan rápido, todo apenas lo estaba procesando. Y cuando me di cuenta, mi intrínseca maldad y oscuridad me terminaron dominando... Apagando sin notarlo la luz del que tanto admirabas—. Añadí, ahora siendo yo el que expresaba cierta tristeza.


    —No vine a convencerte de nada, o a Mara mismo que de pronto me tenga pena. Ese tiempo ya pasó... Especialmente cuando morí. Pero sí vengo a contarte mi lado de la historia, y del porqué hice lo que hice. Puedo entender de verdad que a Mara no le importe, pero no quiero irme sin antes al fin aclararte la duda, especialmente porque... Incluso ahora, creí que serías como todos ellos... Abandonándome a la primera de cambio, cuando yo en su lugar habría luchado tanto por buscar la verdad y el porqué... Me conoces, después de todo—. Dije, ahora mirando a un lado y volví a verlo.

    —¿Qué te dijeron exactamente con lo sucedido con Taiki? ¿El padre de Kohaku? Muchas cosas, pero... ¿siquiera mencionaron cómo estaba obsesionado con una estúpida idea loca de ser la justicia divina y todo eso?—. Pregunté, sin realmente esperar respuesta, por lo que procedí a mirarme la destrozada garra.

    >>Realmente... Vengo arrastrando infinidad de sentimientos encontrados desde que te volví a ver sin sentimientos. El modo en como te herí sin querer en Kamakura cuando esa cosa se presentó y Kato habló contigo. El modo en como veía a Yuzuki y a Kohaku, cada uno lidiando con sus cosas con eficacia pese a ese error... Conociendo bastante más que yo mientras genuinamente me sentí de sobra... me despertaron muchos sentimientos, sensaciones que sin darme cuenta no supe administrar. Por eso había aceptado sin dudar la misión que me encomendaste, porque... eso, quería ser útil para cualquiera, quería siempre ser algo en la vida, tener la sensación que siempre sería una luz para algo o alguien, por turbulento y oscuro que fuese el camino. No quería ni me perdonaría volverme a sentir tan inútil y patético como me sentí... la noche que perdí a mi gente y mi hogar... mi familia—. Continué, mirando hacia el miasma, aquél poder que ahora también formaba parte de mi ser y seguía sin sentir pena o remordimiento por ello, por ser lo que ahora era... ¿porqué? ¿En qué momento todo me había corrompido hasta este grado?

    >>Pero luego ser capturado pese a dar mi mejor pelea... Ver cómo te sacrificabas por nosotros... En esos momentos, sin saberlo, estaba por romperme como lo hice recién, pero me resistí... Lo hice porque sabías que no habrías querido eso, Shiori no habría querido y... bueno, creí que también devastaría al resto de los Minamoto y no quería dejarles ese peso de buscar un porqué me había roto tanto. —luego de eso, relajé la postura y volví a mirarlo, ahora con cierta molestia, aunque no contra él.

    —Matahachi nos dejó en Shimotsuke, acepté la culpa de mis acciones... y pese al resultado, me mantuve optimista, la que podía, realmente venía flaqueando ya desde esos momentos. Cosas pasaron, llevaba una conversación psíquica con Byakko, y gracias a él y a mí, pude acercar a Kohaku a Suzaku, larga historia, el asunto es que por aquella vez me pude sentir verídicamente útil, y... bueno, Kohaku me prometió contarme lo que sucedía con él, pero no sería ese el momento, le dije que acabaríamos juntos lo que empezamos con los Minamoto, y por un momento en verdad me había creído que tenía dónde pertenecer—. Dije. Pertenencia...

    Él debía saber perfectamente de qué estaba hablando sobre eso.
    Recordaba perfectamente el cómo hablamos aquella vez que habíamos visitado Kamakura la primera vez, cómo Rengo creía que tenía con quiénes correr a llorar y desahogarme, cómo creía que en el fondo era capaz de ganarme el corazón de todos... y... sí, tal vez aquello era verdad, excepto por la primera parte.

    Nunca supe con quiénes desahogar lo que siempre me carcomía por dentro.

    ¿No se lo dije después de todo? ¿Él era la clase de amigo que me habría gustado tener en mis tiempos más oscuros y turbulentos?

    Bueno... era evidente que este era uno de esos momentos...

    —Pero el gusto no me duraría mucho, regresé a Kamakura junto con mi padre, Satou, y otros... Una cosa y otra sucedió, y yo, queriendo buscar a Kato porque resultaba que Kyogi había vuelto a la vida, me interceptó mi propio padre... y me pidió algo que admito que a día de hoy no le perdono... —en esos momentos, apreté el puño derecho, temblando, el coraje eran evidentes—. Por medio de una deuda de honor que había jurado con él hacía tiempo, me hizo querer ayudarlo a matar a Kato... Todo con una supuesta promesa de que le devolverían a su hija, pero aunque yo no quería, la maldita deuda era muy fuerte y... tuve que aceptar. Fuí lo más fuerte que pude, tanto emocional como físico, pero al final Kato nos ganó, dió el golpe de gracia a mi padre, este suplicó por un perdón hacia mí pues estaba por obligación y... me perdonó, pero para mí, pese que le dediqué cuanta palabra pude para que mi padre se fuese feliz, yo en lo más recóndito de mi ser me estaba empezando a pudrir... Quiero decir... ¿Porqué de pronto tenía que soportar todo esto cuando creí que ya estaba siendo fuerte? ¿Porqué la vida empezaba a golpearme con esa brutalidad?—. Pregunté sin esperar respuesta, y en esos momentos, terminé cerrando con fuerza los ojos mientras mostraba los filosos dientes que poseía...

    —Recuperé mi katana que en Mito me arrebataron, sí... Obtuve el reconocimiento de Kato, sí... Me enteré... que Kawa era hermana mía... ¡¿Pero porqué siempre tenía que estar pagando algo de mí para obtener otra cosa?! ¡¿Qué clase de karma era esa?!—. Exclamé ahora con bronca como con dolor, al final... Mara no era el único que fingía estoicidad... Estaba roto, incluso ahora, claro... siendo un yokai como lo era... ¿era sinónimo de estar cuerdo y entero?

    O posiblemente, la influencia del Dios solo potenciaba eso sin que pudiera yo notarlo.

    —Me mostré a pesar de todo resignado, pero aliviado y muchas otras cosas... pero no estaba bien, enterré a mi padre, y me dirigí a buscar a Kawa, sabía que estaría en Nagoya después de todo, y sin esperarlo... sin darme cuenta... la gota que colmaría el vaso estaría ahí—. Añadí, volviendo a mirarlo, volviendo a una aparente calma, aunque seria.
    >>No pude ni verla cuando algo sucedía en el sitio, pronto me enteré que Takeda estaba ahí presente junto a otros, porque alguien estaba atacando el castillo. ¿La sorpresa? Que mi antiguo maestro Fusatada estaba con los que conspiraban... Hiraga Fusatada... Ví el momento en que una máscara que portaba se caía, y sin saberlo, en esos momentos la rabia, el odio... mi... maldad, hicieron acto de presencia, pero los presentes ayudaron sin saberlo a que no explotase como debí, y tuve que matarlo—. Añadí, si Rengo se daba cuenta, en todo ese rato no había cedido mi fuerza en el puño, todo eso me seguía dando mucha rabia.

    >>Fuimos al castillo, presencié cómo el clan protector caía poco a poco, y llegábamos ante Kyogi, rescaté a unas mujeres que estaban ahí, y no pude ver el desenlace debido a que una supuesta representación de Mara estaba ahí junto con Shi, por lo que le pedí a Takeda y compañía que nos fuéramos, dejando a Kato y a otros atrás... Lo siguiente es que vimos cómo salían sanos y salvos, pero el castillo cedió... Nagoya se había perdido... Nagoya; Rengo—. Repetí, ambos sabíamos perfectamente cómo, si bien el contexto en el que ambos estábamos no era del todo positivo, sí que se sabía porqué al menos yo le había tomado un cariño extremo a ese sitio...

    Era como mi segundo hogar... y ahora, no solo también había quedado parcialmente destruido, si no que ahora ni luchando yo explícitamente por él tampoco fui capaz de defenderlo como merecía...

    Otro alto precio que tuve que pagar.

    —Antes de que pudiéramos salir del castillo, Taiki me interceptó, me dijo que fuese a Shima si quería la verdad de mi gente, no pude hacer nada, y él solo se fué. Es así como tú y yo nos encontramos y... bueno, lo que conversamos—. Añadí, volviendo a desviar la vista, tal vez me asemejaba a ese día que hablamos, tal vez no, pero si algo era verdad, es que el peso y el dolor eran los mismos de aquella vez.

    —No te dije nada no solo para no preocuparte, si no tampoco para no tener que cargarte jamás ya de ningún peso ya... Suficiente había sido con mi acto de separarte de Natsu, suficiente había sido con verte entregar tus emociones y dar tu vida por nosotros... Suficiente era con mantenerte atado a nosotros sin dejarte verídicamente ser libre y que tomases tus decisiones. No quería que cargaras psicológicamente con el peso de que te dije que iría a un lado y todo cambiaba, ni a ti ni al resto. Debías ya dar tu propia lucha, tus propias decisiones, podrás decirme estúpido y todo lo que quieras, pero si te estoy diciendo todo esto es porque quiero que dimensiones todo lo que venía cargando antes de Taiki... Ya no estaba pensando con claridad, Rengo... Me estaba rompiendo, y no solamente nadie lo notaba, ni siquiera yo era consciente, o tal vez me negaba a reconocerlo—. Dije, en todo ese tiempo hablando con la mirada desviada, con los ojos entrecerrados, ya había relajado el puño, pero era evidente que por mucho que yo dijera que "no me arrepentía de nada" en realidad sí que me arrepentía de muchas cosas.

    —Es así como volví a tomar mi camino, decidido... no, mejor dicho, desesperado por respuestas, y le hice caso a Taiki, para entonces pude reunirme con Benkei y Kawa, pero no tuve el valor de hablar con ella por lo sucedido con el castillo... Así que lo pospuse, y llegamos a Shima. Donde también estaría Taiki, y empezaría a hablar, a día de hoy, ya me doy cuenta de lo que decía en verdad y lo que no, pero realmente no viene al caso—. Continué, volviendo a verlo, suspirando de forma pesada... aquí sí era lo jodido.

    —Me contó cómo mi padre llevó una supuesta relación con una yokai kitsune de nombre Tamano no Mae, que estaba tras una puerta en un santuario en Shima, y que solo un Fusatada podía abrir, ahí, genuinamente había una mujer con rasgos de zorro, ella me confundió con Satou, y Taiki, desde esos momentos, nos ignoró por completo y estaba decidido a matar a Tamano. El hombre le recriminó el cómo sus palabras enviaron a mi padre a su muerte, pues ella es la causa de que mi padre buscase desesperado el modo de revivir a mi madre, a lo que Tamano, con una evidente sinceridad, dijo que nunca le mintió, que vivo o muerto, iba a ver a su esposa, y ahora muerto estaba con ella... Me convenció, en parte porque tenía razón, en parte porque seguía resentido contra mi padre... en parte, porque estaba harto de ser utilizado por otros, y Taiki sería la última persona que se atrevería a hacerme eso—. Sentencié, ahora volviendo hasta cierto grado a la actitud tan siniestra que venía expresando en todo ese rato.

    Y yo sin saber que realmente el causante detrás de todo ese conflicto... fue Mara mismo, yo lo relacionaba porque Kawa estaba ahí, pero en realidad la cosa iba mucho más allá, y eso lo sabía el propio Rengo.

    >>Taiki comenzó a revelar no solo sus verdaderas intenciones, si no que también mostró su verdadera moral y su verdadero rostro... Uno del que no me arrepiento en lo absoluto de haberle apagado la estúpida cara y ego—. Añadí, con ese odio visceral de antes, mirando a Rengo, no lo estaba ocultando, no quería hacerlo... Tampoco estaba mintiendo, nada de mi ser lo estaba haciendo desde el inicio del relato, así como tampoco nada de mis palabras...

    >>Comenzó a decirme no solo cómo de peligrosa era esa Tamano, si no que, Kawa, al liberarla de los sellos que tenía, comenzó a actuar de un modo tan arrogante que simplemente no lo soporté, le robó el poder a Tamano, convirtiéndolo de oscuridad a luz, invocando unos zorros de energía, asesinando a Tamano en el proceso, dejando en claro lo imbécil que fuí por confiar en él, y no solo eso, su intención fue clara... Así como él le arrebató el poder y la vida a alguien que usaba el poder oscuro... el miasma, lo haría contra cualquier otro, sin importar, todo con tal de purificar al mundo... y así salvarlo—. Revelé, volviendo a expresar furia con los dientes, sin dejar de mirar a Rengo.

    —Creo que las razones por las que decidí matarlo ya sobran... ¿No lo crees, Ren?—. Sentencié, ahora mirando hacia arriba, no era una sutil señal hacia Mara, simplemente fue un gesto involuntario.

    —"Váyanse si es que aprecian sus vidas" Je... Qué hijo de puta—. Dije, para cerrar los ojos un instante—. "Voy a eliminar toda la energía oscura, limpiaré este mundo con aquellos que saben eliminar la maldad." "No es culpa mía que seas tentado por los errores y pecados por intentar ser algo que no eres; por ello, estuviste cerca de ser corrompido. Yo hoy te he liberado de tus crímenes, manteniendo tu alma pura. Matarme aquí será volver a condenarte, un alma perdida, un alma ignorante. Puedes matarme; pero he logrado purificar a uno de los yokai más poderosos, si muero hoy me sentiré realizado..." Ah... sí... Cómo olvidar esas malditas palabras suyas después de que me determiné a detenerlo, al grado de matarlo si era preciso—. Añadí, volviendo a bajar la mirada para ver a Rengo.

    >>Incluso míralo, el cabrón sabía perfectamente que aún muerto podría hacer algo para que su hijo me odiase, y provocar todo lo que sucede conmigo ahora... Dime, Rengo. ¿Es justo lo que sucedió conmigo? El maldito bastardo tuvo la astucia de armar todo ese plan, reunión y acción para tenerme contra las cuerdas, pensó que no haría nada, pensó que daría un paso atrás y otro a un lado para dejarlo pasar... El malnacido creyó que yo sería lo suficientemente débil, estúpido y cobarde como para simplemente dejarlo pasar—. Dije con odio, de nuevo, sin saber que parte de todo ese plan había sido por Mara.

    >>Pero ya había tenido suficiente, de imbéciles como él, y de acciones tan radicales y crueles como las suyas, así como las de Gendo, porque seré su alumno y todo... pero no quita que masacró a mi gente, estaba harto ya de muertes sin sentido—. Dije con determinación y molestia, repitiendo también en las últimas palabras las que marcaron sin saber a Kawa, porque, aún a día de hoy, seguía creyendo no solo eso...

    Si no que ahora era yo el que estaba haciendo lo correcto.

    —Así que tenía una decisión en extremo crucial, Ren... Una que no se la deseo a nadie, yo lo sabía, mucho antes de que lo dijera... Estaba condenado, no debí escucharlo... pero ahora estaba ahí, yo ya era un guerrero para entonces. ¿Y qué hacen los guerreros? ¿No acaso se aferran a sus decisiones? ¿Acaso no toman determinación? ¿Aceptan sus errores y siguen adelante pese al dolor? Sé que Kenzo habría hecho algo similar, pero dime... Rengo, ¿qué habrías hecho en mi lugar? ¿Qué habrían hecho cualquiera de ellos en mi lugar?—. Pregunté serio hacia él.

    Acto seguido, alcé la garra derecha.
    —Por una parte, tenía justamente eso... La decisión de tomar el precio y castigo por haberle hecho caso a la peor persona que pude hacerlo, y confrontarlo, a muerte si era necesario. Aún si eso ponía en jaque mi amistad con Kohaku... Tenía ante mí a una persona tan decidida a masacrar toda entidad con miasma en su ser que... el modo en como me hablaba, en como actuaba, en como hacía las cosas... ¡Era obvio con un demonio! ¡¡Ese hombre no se detendría por nada ni nadie!! Ni siquiera por su hijo... ¿Sabes porqué? Porque su mirada... Me recordó tanto a la de mi padre, sí... la misma con la que estaba decidido a matar a Kato. Y si alguien como mi padre, que era némesis de Taiki, tenían una determinación equivalente... ¿Qué no habría hecho contra ti, Ren? ¿De verdad merecía la pena dejarlo ir? ¿Arriesgándome o casi garantizando que la próxima noticia que recibiría de tu parte era que este psicópata había ido por ti y te mató? ¡¿Todo gracias a mí?!—. Rugí como bestia, ahora respirando agitado, y luego traté de controlarme, alzando la otra garra.

    —O por otra parte... Lo dejaba ir... Arriesgándome a lo que te dije, y yo sin saber qué había sido de ti después de que te entregases, con quiénes estuviste, qué te hicieron o no... Básicamente... Volver a tener fe ciega. La misma fe... que le tuve a los Minamoto, y ahora míralos... La misma fe que te tuve, creyendo que al fin tenías una base sólida, y al final entregaste tus emociones, la misma fe que le tuve a Shiori, creyendo que era más fuerte para pelear... La misma fe... que me tuve a mi mismo... Y ahora mírame—. Dije aún temblando, de rabia como de dolor, procediendo a sujetarme la cabeza, gruñendo como animal.

    Esta... estúpida influencia, ya me estaba afectando.

    >>¡¿Qué se supone que tenía que hacer?! ¡¡Ya estaba harto de tenerle fe ciega a las cosas, de ser utilizado!! ¡Mierda! ¡¡Es que tampoco nadie me decía nada de su parte!! ¡Ni Shiori, ni Kawa, ni Benkei! ¡Todo estaba siendo muy rápido, muy reciente! ¡Desconocía si en verdad podrías contra Taiki, Rengo! ¡Desconocía lo que hacían todos los demás! ¡¡Desconocía incluso qué era lo verídicamente correcto!! ¡Ambas decisiones me iban a costar muy, pero que muy caro! ¡¿Qué se supone que tenía que hacer?! Dime... ¡¡DIME!! ¡¿ACASO EN VERDAD FUÍ UN BASTARDO EGOÍSTA?!—. Exclamé, jadeante, mirando de nuevo a Rengo, me estaba dando cuenta tarde de mi descontrol, este... estúpido Mara, ¡¿porqué?! ¡¿Porqué incluso ahora que más lo necesitaba... no podía dejar como en VERDAD quería mi mensaje?! ¡¿Incluso cuando era honesto?!

    ¿Porqué siempre es así conmigo..?

    —Tsk... Preferí al final... Considerar las palabras de Kohaku en Shimotsuke... Y su... estúpida misión sagrada, consideré mi amistad y lo que te debía por lo que te hice... en Kamakura ante el yurei y el cómo te separé de Natsu... Consideré... mi promesa con Shiori... Consideré mi propia moral... Consideré las consecuencias, en verdad lo hice, lo pensé... Pero también, admito estaba muy distorsionado por lo que venía cargando desde Kamakura, la captura... todo—. Añadí, aún temblando, pero tratando de medir el tono.

    La razón por lo que dije todo lo que venía arrastrando, básicamente después de la guerra en Shizuoka

    >>Y al final... Admito... Que fué más mi dolor personal, que me hizo tomar la determinación de enfrentar a Taiki, aún si eso me ponía en jaque; así como a los míos; pese que le dije a Taiki que solo se enfrentara conmigo, porque los demás estaban callados. Intenté detenerlo, Ren... Intenté hablar con él antes de que matara a Tamano, intenté muchas cosas, pero él no cedió, ni lo haría, para el no había por qué, y sí... ¿Porqué hacerlo? Estaba del lado de la justicia divina, no exagero... así lo dijo y lo dejó en claro—. Continué, mirando con odio y dolor a Rengo.

    >>Tal vez al final fué una pelea de orgullos... Pero para mí, no merecía la pena una vida como la suya, aún si se trataba del padre de Kohaku... No iba a perderte, no de nuevo, Rengo. Ese imbécil no iba a atacarte solo con su naginata ni sus artes, era... verídicamente fuerte. Dime... ¿Les dijo todo eso? ¡¿Eh?!—. Añadí, y poco después suspiré de forma temblorosa, a ojos cerrados, tratando de recomponerme.

    >>Ya había tomado mi decisión, la batalla se desató, y por mucho que me quise controlar y contener, sus palabras solo calaban por las ya severas grietas de mi psique... Hasta que llegó el momento en que mató a Shiori y a Benkei y... Simplemente... Exploté. Dije, abriendo los ojos para mirarlo una vez más.

    >>Sin Shiori, de pronto todo fué claro para mí... el nuevo Japón... ya no merecía la pena si ella no estaba ahí, y encima si moría ante alguien como Taiki... NO, debía detenerlo, arrastrarlo conmigo si era preciso. Ya había cometido demasiados errores y sacrificios, él no saldría vivo de ese santuario. Por lo que lo admito, Rengo... Kuroki murió en ese momento, la luz que conociste, el chico tan... carismático, nadie me detenía, no habían motivos para hacerlo... Simplemente... Me dejé llevar por mi odio y mi furia, je... y conseguí matarlo—. Dije, riendo brevemente en esas últimas palabras, la sonrisa, solo delataba un gozo enorme por ello.

    >>Los zorros de energía se disolvieron... Kohaku y los suyos entraron, ví a Byakko decapitado, y... al final, solo vieron cómo yo había asesinado al amado Taiki, mientras el imbécil de su hijo me exigía respuestas en un momento en el que era más que obvio que no estaba mentalmente apto para decir nada... Vomité con rabia las cosas, con una postura muy distorsionada por todo... Y el cabrón no solo me ordenó que me fuera, así como, según él, lo mejor era capturarlo, no matarlo... Sí claro; como si eso lo hubiese detenido. Si no que encima, me dejó algo muy en claro que tengo grabado a fuego hoy en día... "Sirves a un clan, Kuroki. Sirves a Takeda Minamoto, al código del bushido. Pero no creo que merezcas hacerlo. Vete de aquí." Ahhh... Sí, ¿qué mejor motivante para hacer todo lo que hago ahora? ¿No lo crees?—. Dije, riendo genuinamente entretenido por lo último, aunque también había un fragmento roto en ello.

    —Así que no merezco servir a Takeda... Así que... porque le maté a su querido papi, yo era un bastardo, un monstruo. Que curioso, su padre, en todo lo que hizo y peleamos no me había destrozado ni aniquilado tanto como sí lo hicieron esas simples palabras suyas... ¿Yo? ¿Ser un Samurái? Niño estúpido, yo era un Shinobi, no un maldito Samurái—. Añadí, con un evidente rencor.

    >>Ese tarado es igual a su padre, se cree que sabe perfectamente lo que es correcto, y lo que es justo. Solo porque al pequeño no le ha pasado nada tan extremo como lo que a mí sí, hasta donde yo sepa, jamás lo he visto en una situación medianamente similar. Pero estaba bien, ¿no? Fué mi culpa, fué mi culpa... Mi culpa por haber sido un engreído de mierda. Por haber decidido ser un monstruo, y por haber sido un desconsiderado. ¿Sabes que hice? Callé... Le dí la razón, y me largué de ahí... Qué me quedaba, ¿no? Nada, porque cuando se enterase Takeda, ya que tú y yo sabemos que tanto Kohaku como él se parecen en muchas cosas, seguramente me repudiaría del mismo modo, y si él lo hacía... Todos los demás Minamoto también, y seguramente... eso te incluiría—. Dije al fin, cerrando los ojos mientras, sin esperarlo, se me escapaba una lágrima.

    —Lo mejor sería morir... sin dudas... Sin un clan al que por un momento creí pertenecer de corazón, sin un sitio al que escapar como Nagoya, sin amigos ni aliados al que recurrir... Sin la única amiga que en verdad me habría ayudado incluso en esos momentos. Inclusive sin la hermana que acababa de conocer, ya que me culpaba de lo que le pasó a Benkei... ¿Qué me quedaba Ren? Estaba devastado, tanto como nunca en mi vida... dos veces, en mi corta vida, lo había perdido todo, y definitivamente, esta segunda ocasión fué demasiado... Oficialmente estaba muerto en vida, solo quedaba terminar de concretar dicha muerte en mí, lo haría... después de enterrar a mi querida Shiori—. Continué, ligeramente ido en la visión, se notaba porque había entreabierto los ojos y ni me había percatado de mi lágrima, pero poco después volví a mirar a Rengo.

    —Luego llegó Gendo, sí, el mismo, de alguna manera presenció mi combate contra Taiki, vió lo que expresé... y me ofreció unirme a él, bajo la excusa de ser tan fuerte o más como él, y en esos momentos lo entendí. Por una vez la vida me daba una última oportunidad. De nuevo, en ambas opciones terminaría de perderlo todo, pero... por una parte atrasaría lo inevitable, y por otra solo acabaría con todo esa misma tarde—. Dije, alzando la garra izquierda.

    >>O lo rechazaba, casi asegurando que ese hombre me asesinaría por atreverme a haber hecho eso, y así con el tiempo, bastante corto, se olvidarían de mí... O... Por otra parte, aceptaba, dejaba atrás todo lo que había conseguido, a cambio de estar con Gendo y los suyos directamente... Todo con el fin de darles el golpe de gracia definitivo... Así es, Ren. Mientras todos creían que me había unido de forma genuina, yo lo hice con el fin de redimir de una bizarra manera el daño... Mataría a Gendo con mis propias manos si era necesario, pero les quitaría a ese demente de encima, nunca hubo genuino interés... Solo estrategia militar—. Revelé, ya habiendo alzado la otra garra cuando pasé a ese segundo punto, por lo que cerré la garra derecha, siendo obvio lo que había decidido.

    >>Les hice creer a todo mundo que me había entregado de forma genuina, les hice creer que estaba corrupto, les hice creer... que había hallado al fin lo que quería... poder. Pero todo fué la treta, todo fué un plan, todo fué intencional. Si quería que saliera como quería, debía hacerlo, así si tenía que dañar aún más los que alguna vez se hicieron llamar mis amigos. Es así como llegamos a lo de Yuzuki, Ren... Yo no esperaba en lo absoluto que ella estuviese ahí, a día de hoy no lo entiendo. Pero te seré honesto, no me arrepiento de lo que le hice—. Confesé también, con una frialdad absoluta.

    >>No me importa si eso te molesta o te duele. Ella NO debía estar ahí, y se le hizo lo que se le hizo porque no aprendía a cuando cerrar la estúpida boca, no sé qué le dijo a Akishino y no me importa, pero para demostrar mi "fidelidad" al Imperio, tenía que hacerle algo por eso mismo, y es así como recurrí a cortarle la mano. En el fondo no quería, Rengo, de verdad que no quería... Pero si quería dar el golpe final al Imperio, tenía que hacerlo, sin embargo, la razón por la que no me arrepiento, fueron también por unas pocas palabras de su parte... "¡Maldito niño desgraciado! ¡Debimos matarte! ¡A ti y a Kobayashi! ¡Teníamos que matarlos! ¡Malagradecidos, codiciosos infelices! ¡¿Qué querías de nosotros?! ¡¿Qué más querías, maldito mocoso?! ¡Te van a cazar como una plaga, todos ellos! ¡¿Me escuchas?! ¡Vas a morir por lo que le hiciste a Takeda y por lo que acabas de hacerme a mí!" —volví a citar palabras ajenas, por lo que reí ligeramente a ojos cerrados.

    —Ah... vaya, vaya... ¿Entonces a eso se reduce la bondad y luz de los Minamoto? ¿A unas pocas personas? ¿Entonces cualquiera que les haga daño a Yuzuki, a Takeda, a Takano o cualquiera que sea de alto estatus merece pudrirse y morir? Tienen al imbécil de Murai con ustedes... ¿Y aún así desprecian a día de hoy a Mao? En esos momentos lo entendí... Los Minamoto... No son diferentes a los Mori o al Imperio. Estaban igual de rotos y podridos. Nadie en este mundo merecía ser perdonado al final, si una de sus "élites" pensaba así, y evidentemente Takeda no se detenía por ello—. Dije, volviendo a mirar a Rengo con una profunda seriedad—. Además... ¿Debieron matarme? ¿En serio? ¿Entonces ella y otros notaron desde un inicio que estaba podrido? ¿Que Mao lo estaba también? ¡¿Y porqué demonios no hicieron nada por corregirnos o advertirnos?! ¡¡Yo no recuerdo que jamás nos dedicaran nada!! ¡¿Ahora resulta que DEBIERON matarnos?! Si antes me sentía fatal por lo que le hice a Kohaku... Al mezclar las situaciones con las de ese día, lo entendí, Rengo. Eso fué lo que genuinamente me ofendió, porque creía que estaba peleando por gente que buscaría un porqué, que buscaría los motivos y en base a ellos lo juzgarían para al final ejecutar. ¿Pero por mis acciones de inmediato merecía morir? ¿En verdad? ¡¿Cuando yo en su lugar habría buscado los motivos?! Me conoces, Rengo. ¡Yo siempre fuí así, buscar los motivos, preguntarme el porqué de las cosas! De otra manera, si viviera furiosa como lo hace Yuzuki... Ten por seguro que yo jamás me habría tomado la molestia de haberme acercado a ti... ¡¿Qué hay de mi esfuerzo por curar a Takano cuando Murai lo envenenó?! ¡¿Qué hay de la pelea que dí por Nagoya y salvé inocentes exponiéndome a los ataques?! ¡¿Qué hay de la guerra que participé en Shizuoka por los Minamoto?! ¡¿Qué hay de TODO lo que hice por ellos?! ¡¿Nada?! ¡¿En serio, nada?! Simplemente... ¿Nada..? ¿No sirvió de nada?—. Pregunté, sin esperar respuesta, pese al nuevo episodio, no me exalté demasiado, simplemente procedí a expresar pena.

    —Y aún así... Volví a cometer el error de antes... Volví a tener fé ciega, no solo a los Minamoto, si no a Takeda por sobretodo, y todo porque antes de atacar a Yuzuki, de nuevo... unas simples palabras me hicieron entender erróneamente lo que creí sería después la capacidad de tener un digno juicio que, admitámoslo, acabaría con mi muerte igual, pero... no quería irme, sin básicamente haber hecho lo que ahora hago contigo... Contar mi versión de la historia. ¿Qué fué lo que me dijo Takeda? Simple... "Aun tienes mi lealtad. Por ello, si continúas en este camino yo me encargaré de detenerte. Porque les he prometido que yo me haría responsable de sus acciones y pasado. Les prometí que yo cargaría con ese peso." Y Ren, también lo admito... Antes de atacarla, esas palabras me hicieron dudar un instante, lo suficiente para... Simplemente, rendirme, quebrarme a llantos, y solo darme por vencido. Porque de nuevo, no entiendo cómo ni porqué... Pero ellos dos no debían estar ahí. Sin embargo... Las... malditas palabras de Kohaku, la muerte de Shiori, de Benkei, la caída de Nagoya... Lo que pensarías de mí, era... demasiado. Y solo me impulsaban a insistir con lo que ya había decidido. Si cedía, de nada habría servido... ¿Porqué, preguntas? Pues fué por eso, Rengo... Porque quería hacerles creer a todos por igual que yo ya estaba con otros, y así sería, pero todo era con el objetivo de matar a Gendo, de apuñalarlo por la espalda... Para mí, ya nada valía la pena, ni por seguir vivo ni por luchar, solo quería la venganza completa por mi gente, y la muerte de Gendo sería lo único que me mantendría con vida... lo único... Así de fácil—. Añadí, con un tono ya no tanto frío, si no directamente vacío... Dejando en claro con ello que ya no había genuina conexión, menos aún con el cómo me encontraba ahora, si nada de lo que realmente me importaba conservar estaba conmigo... entonces... ¿porqué debería molestarme en conservar fragmentos de algo? Solo serían fragmentos... fragmentos que ni autoengañándome que valían la pena me volverían a hacer feliz jamás...

    >>Por eso te dije desde el inicio que no vengo a convencerte, ni a que sientas pena por mí... Te conozco... Y sé que ni por esto te detendrás, y eso está bien, porque yo tampoco pretendo hacerlo, a menos que un milagro lo haga realidad pero... admitámoslo, en este momento, en este plano... no existen los milagros—. Añadí, ahora sonriendo con un toque amargo... Al final del día yo mismo lo sabía, el camino de ambos ya era bastante claro, y no habían motivos para detenerse.

    >>Es... curioso. Pero a veces ni a día de hoy yo mismo sé qué hago. A veces creo que al fin encontré a dónde pertenecer, pese la clase de moral que tienen los Mori, a veces siento que sigue habiendo una esperanza con ustedes, pese al odio que siento... a veces... simplemente no siento nada. Supongo que así será... moriré sin nunca haber llegado realmente a conocer mi verdadero ser, nunca aprendí al final de cuentas... Nunca me detuvieron cuando debieron, al contrario, me impulsaron todos a su manera en esto, y aún así... a veces siento la necesidad de volverme a aferrar a algo. Como si nunca pudiese dejar de ser la sanguijuela—. Dije, volviendo a esa aparente calma, había estado fingiendo demasiadas cosas por tanto tiempo que ya, incluso ahora, seguía confundido, pese que mis intenciones contra los Minamoto y Taira seguían siendo las mismas.

    >>Que triste mi caso... ¿no lo crees? Pero qué hacerle... Unos están demasiado encadilados por mí... otros... me odian demasiado como para pensar otra cosa. Supongo que es mejor así—. Añadí, volviendo a suspirar para girarme y ver de perfil a Rengo.

    —Si te preguntas cómo es posible que pese a mi muerte sigo vivo y especialmente siendo un monstruo... Bueno, es fácil. En el Meido, una imponente voz fué clara... Siendo que el Eclipse había roto las cosas, para volver como yurei solo se debía escuchar nuestro corazón, el número de latidos sería el número de personas que nos querrían de vuelta. Al final... Solo hubieron dos latidos, uno era tuyo, Rengo. Escuché lo que dijiste, y juro que quería volver a verte, quería solo... ir contigo y fin del asunto... sin embargo, no sé dónde estabas ni con quiénes, pero el escándalo y distorsión con ellos me eran simplemente insoportables, tanto como la influencia de tu amigo. Por lo que solo me quedó recurrir al segundo latido, siendo este de Gendo mismo... Así que... considerando que nadie de ustedes salvo tú me quería de vuelta, pese a mis acciones antes de Taiki, pese a los lazos, pese a todo... Algo que ni siquiera Takeda demostró porque jamás lo escuché... Bueno, para mí ya era obvio, Rengo. Nadie salvo los asesinos de mi gente me querían de vuelta... Irónico que vuelve loco a cualquiera... ¿no lo crees?—. Pregunté, sonriéndole con... resignación. Por lo que acto seguido le di la espalda.

    >>Poco después me revivieron, me transformaron en esto producto del odio y dolor que me hizo sentir esa última revelación... Y tuve como tengo y tendré en claro mi objetivo... Acabaré con todos, Ren. Con todos los Minamoto y Taira y cualquier otro aliado. Si al final pudieron olvidarse tan fácilmente y rápido de mí... Entonces que así sea, yo haría lo propio, no tendría porqué sentir remordimiento ni dolor alguno por ellos si fueron ellos los primeros que hacen eso conmigo. Yo les tenía fe por todo lo que hicieron por mí, pero si esa fe no es correspondida, y solo me ven como un monstruo. Entonces, por eso acepté ser esto, así no tendrán motivos para no decir que no me ven como ellos tanto querían de mí. Se acabaron las oportunidades... Es momento de acabar lo que empezamos—. Dije decidido, bajando ligeramente la cabeza.

    >>Tal vez me lo merezco, tal vez no... Pero eso ya no importa, mi determinación viene porque yo ni en sueños habría hecho eso, habría sido como tú y lo sabes, habría sido de los pocos que en verdad buscarían un porqué, y no lo dejaría como una sentencia sin más. De hecho, si aún tenía fé, hay una muestra de ello, y es justamente mi cita con Matahachi y los suyos, genuinamente era mi intención final con ellos para acabar con Gendo, incluso habíamos armado un plan y todo pero... Cuando los esperé, nunca llegaron—. Dije como último, riendo de forma realmente amarga.

    >>Si ni aún con esa reunión fué suficiente para demostrarles que iba en serio, entonces ellos se lo pierden. Tampoco es que hubiese nadie de los que fueron que siquiera tuvieron la mínima intención de hacerme preguntas o de entender. Todos me miraban con repulsión, incluso Kohaku estaba ahí, y todo lo que hizo fue seguirme vomitando sus cosas, allá él. Ojalá tenerlo al fin al alcance para arrancarle el estúpido corazón de la que tanto hace gala de según él tener—. Setencié con odio, para después encogerme de hombros, lo hecho ya estaba hecho, después de todo...

    —Por eso es que te digo que lo siento, Ren. Siento tener que dejarte esta carga por mi culpa... En esencia, todo comenzó porque quería protegerte. No niego que lo que hice estuvo mal, pero de nuevo, venía arrastrando una racha que de por sí me estaba volviendo loco, y mira, aún así soy el villano. Ojalá... hubiera podido hacer las cosas de otra manera. No te culpo de nada, simplemente... exploté—. Dije, guardando silencio un instante...—. Gracias, amigo mío. Por al menos confiar... una última vez en mí, y hacerme la pregunta que por tanto tiempo quería escuchar... al menos una vez. Y... De nuevo... Lo siento—. Dije como último, incluso se colaba en mi tono de voz cierta ruptura, y hasta de haberme podido ver habría visto cómo por un instante me quebraba, pero pronto me recompuse, debía ser fuerte, por este último día... victoria o derrota, no les daría el gusto a nadie más de volverme a ver sometido por nada ni nadie.

    Sabía que unas disculpas no arreglaban nada, pero él quería conocer mi lado de la historia, y ahí lo tenía... Mientras poco a poco él era sanado, ganaba identidad y lugar, ganaba mucho... yo poco a poco iba perdiendo, y mi odio básicamente radicaba en que me sentía injustamente abandonado, maltratado y, por sobre todo, humillado por la vida, por las personas que considero egoístas, además de traidoras.

    Para mí... los hipócritas traidores son los Minamoto por este abandono tan repentino y radical, y no había justificación para ello.

    Para mí... Los villanos eran ellos.

    Y todo porque solo quería salvar la vida de Rengo de alguien como Taiki.

    Y encima yo sin saber que pude haberlo visto en la reunión de Matahachi...

    Tal vez... Y solo tal vez, al final debió ir.

    Posiblemente, genuinamente nos habríamos visto luchando juntos, y no viéndonos en este momento tan horrible...

    Calma, Shiori... Ya pronto te alcanzaré, si es que estoy destinado a morir de nuevo de todas maneras...

    Eso... si es que mi alma no termina siendo destrozada por completo, pues por algo Kuyo dijo lo que dijo.

    Menuda forma de terminar el legado Fusatada...
     
    • Ganador Ganador x 2
    • Sad Sad x 2
  3.  
    Amelie

    Amelie Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    12 Enero 2005
    Mensajes:
    8,647
    Pluma de
    Escritora
    [Rengo]

    Nagoya.

    ¿Qué hubiera sucedido si él le decía de Taiki en Nagoya? Tenía una promesa que cumplir; pero podía esperar, él pudo haberlo acompañado y ayudarlo a no perderse allí, tal vez a su lado; Shiori y Benkei seguirían con vida, tal vez Kawa también.

    Rengo comenzó a llorar y le dio un golpe al pecho de Kuroki, un reclamo lleno de dolor mientras su cuerpo temblaba en espasmos incontrolados —Debiste haberme dicho todo. Todo —suavizó el puño y extendió su mano para darle dos palmaditas. Sus emociones profundamente contrariadas; aun así no quería hacerle daño; pero no se disculparía por golpearlo. Kuroki se rompía desde Nagoya y él no supo verlo.

    El odio lo consumió y Taiki pagó las consecuencias.

    "Creo que las razones por las que decidí matarlo ya sobran... ¿No lo crees, Ren?"

    Negó molesto; Taiki había utilizado a su amigo. Incluso Mara bufó brevemente. Si ese hombre no se hubiera involucrado... tal vez Kuroki lo hubiera acompañado; hubiera conocido a los Taira y lo hubiera ayudado a unificarlos con los Minamoto. ¿Ese hombre le había arrebatado a su amigo? Volvió a negar, siempre había decisiones; cómo cuando él bloqueó sus emociones. No tenía derecho a culpar a nadie de nada.

    "Dime, Rengo. ¿Es justo lo que sucedió conmigo?"

    —No lo es — dijo entre lágrimas —Pero tampoco fue justo lo fue lo que hiciste —negó —Por eso yo me he reusado tanto en matar —dijo mirando sus manos recordando la sangre de Matahachi —No sirve de nada tomar una vida con odio —miró a Kuroki.

    "Rengo, ¿qué habrías hecho en mi lugar? ¿Qué habrían hecho cualquiera de ellos en mi lugar?"

    Tal vez, si la voz de Yuzuki; o la del mismo Kuroki no hubieran llegado a él a tiempo. Pensaría igual que él, Mara lo habría llevado por ese mismo camino ¿Cierto?

    —Si— respondió Mara a la duda de Rengo, haciendo que este cerrara los ojos y comenzara a llorar. Su amigo caminaba el camino mas oscuro que tal vez él hubiera pisado sin haber escuchado lo que era el cariño, el amor.

    "No fui suficiente..." Pensó mientras entendía que su amistad no había sido tan fuerte como para que Kuroki le pidiera caminar a su lado.

    "¿Qué no habría hecho contra ti, Ren? ¿De verdad merecía la pena dejarlo ir? ¿Arriesgándome o casi garantizando que la próxima noticia que recibiría de tu parte era que este psicópata había ido por ti y te mató? ¡¿Todo gracias a mí?!"

    —Kato tiene razón; mi debilidad llevó a los míos a tener que actuar en mi nombre; defenderme de todo. Yuzuki; tú, Kohaku. Me he enojado por esa situación porque no me dejaban decidir por cuenta propia. Pero tienes razón... jamás les demostré que podía hacerlo ¿Verdad? — dijo cayendo de rodillas.

    "¡Soy un inútil! " Pensó.

    Mara bufó nuevamente.

    —Levántate— Mara instó sin ser escuchado.

    "La misma fe que te tuve, creyendo que al fin tenías una base sólida, y al final entregaste tus emociones... Y ahora mírame"

    Rengo miró a los ojos del yokai el cual explotó desbordando sentimientos crudamente humanos; las lágrimas de Rengo fluían sin separar su vista de él.

    "Dime... ¡¡DIME!! ¡¿ACASO EN VERDAD FUÍ UN BASTARDO EGOÍSTA?!"

    —Yo he sido débil en mi pasado—admitió Rengo sin dejar de llorar. Se ahogó en arcadas de llanto y Kuroki continuó.

    Las palabras de Kuroki eran certeras; y no se arrancaba la culpa de sus acciones, simplemente explicaba cómo fue dándose errores por un pensamiento bien intencionado con mucho desconocimiento. Y Rengo se culpó por ello, pues lo mismo sucedía ahora; si él hubiera tomado en serio sus deberes, sus lecciones de Itami. Ahora tendría mucho más fuerza mental y física para enfrentarse a lo que desconocían; en cambio, allí estaba él. Llorando como siempre porque no sabía cómo resolver todo, si tuviera la valentía de Yuzuki; la fuerza Kuroki; la inteligencia de Akihito. Pero no, no tenía nada de eso; pero había algo que si tenía, algo que lo había mantenido todo ese tiempo.

    "Intenté hablar con él antes de que matara a Tamano, intenté muchas cosas, pero él no cedió, ni lo haría, para el no había por qué, y sí... ¿Porqué hacerlo? Estaba del lado de la justicia divina, no exagero... así lo dijo y lo dejó en claro"

    El asesinato de Taiki lo había dañado profundamente. Lo veía en su mirada de odio la cual lo obligó a retroceder ligeramente. Ahora temía a quién antes fue Kuroki.

    "No iba a perderte, no de nuevo, Rengo. Ese imbécil no iba a atacarte solo con su naginata ni sus artes, era... verídicamente fuerte. Dime... ¿Les dijo todo eso? ¡¿Eh?!"

    —Perdón, Kuro. Perdón. Si tan sólo yo....

    " Hasta que llegó el momento en que mató a Shiori y a Benkei y... Simplemente... Exploté"

    Rengo negó al escuchar de Benkei; porque él no debía haber muerto. No debió haberlo involucrado en algo que él no entendía. Y ahora tampoco le tenía a él. Miró su mala y no soportó el dolor de saber que no estaba allí. Tal vez con él, sabría que palabras decir, qué acciones hacer. Negó nuevamente al darse cuenta que siempre caía en lo mismo, en no hacerse responsable de sus obligaciones, y el dolor de Kuroki se volcaba en él por una razón.

    "Kuroki murió en ese momento, la luz que conociste"

    Cerró los ojos recordando a su amigo. No al yokai frente a él.

    "Si no que encima, me dejó algo muy en claro que tengo grabado a fuego hoy en día... "Sirves a un clan, Kuroki. Sirves a Takeda Minamoto, al código del bushido. Pero no creo que merezcas hacerlo. Vete de aquí." Ahhh... Sí, ¿qué mejor motivante para hacer todo lo que hago ahora? ¿No lo crees?"

    ¿En dónde estaba él mientras sucedía eso en Shima? ¿Gifu? Regresando por su promesa hacia Akihito ¿No es cierto? Podría haber esperado. ¿Pero cómo iba a saber que le necesitarían en Shima?

    "Todo por cuidarme" pensó Rengo "Una y otra vez; pero... esto no..."

    —Los portadores de energía luminosa se creen los verdaderos justicieros— intervino Mara cuando escuchó la queja de Kuroki hacia Taiki y Kohaku — Hiciste bien en matar a ese demente.

    Rengo negó.

    "¿Sabes que hice? Callé... Le dí la razón, y me largué de ahí... Qué me quedaba, ¿no? Nada, porque cuando se enterase Takeda, ya que tú y yo sabemos que tanto Kohaku como él se parecen en muchas cosas, seguramente me repudiaría del mismo modo, y si él lo hacía... Todos los demás Minamoto también, y seguramente... eso te incluiría"

    Rengo volvió a levantarse y miró al yokai desde abajo por la gran altura de aquel zorro —¡Me alejaste sin siquiera escucharme! — reclamó — ¿Por que me lanzas al mismo costal que a todos? — Rengo quería que parara. Pero no iba a hacerlo. ¿Verdad?

    "Lo mejor sería morir... sin dudas... Sin un clan al que por un momento creí pertenecer de corazón, sin un sitio al que escapar como Nagoya, sin amigos ni aliados al que recurrir... Sin la única amiga que en verdad me habría ayudado incluso en esos momentos. Inclusive sin la hermana que acababa de conocer, ya que me culpaba de lo que le pasó a Benkei... ¿Qué me quedaba Ren? Estaba devastado, tanto como nunca en mi vida... dos veces, en mi corta vida, lo había perdido todo, y definitivamente, esta segunda ocasión fué demasiado... Oficialmente estaba muerto en vida, solo quedaba terminar de concretar dicha muerte en mí, lo haría... después de enterrar a mi querida Shiori"

    —Te olvidaste de mí — dijo con voz cortada, el llanto le impedía decir tanto —¿En qué momento te olvidaste de mí? ¿No mataste a Taiki por protegerme? ¿Y te olvidas de mí como un lugar seguro? ¡NO LO ENTIENDO! Rengo jamás había gritado de esa manera nunca, llevándose las manos a su ahora blanco cabello arrancando algunas hebras — PARA QUE MATAS POR MÍ SI DECIDES DESPUÉS OLVIDARTE DE MI, DEJARME FUERA DE TU VIDA SIN SIQUIERA VOLVER A BUSCARME — cerró ambos puños y golpeó con ellos el pecho del yokai con sus pulgares viendo hacia Rengo, cómo cuando llamas a una puerta con desesperación y nadie abre. Kuroki le había cerrado la puerta sin siquiera responder a su llamado. No podía dejar de llorar mientras una pequeña lágrima caía en su cabeza, la que escapó del yokai.

    "Mataría a Gendo con mis propias manos si era necesario, pero les quitaría a ese demente de encima, nunca hubo genuino interés... Solo estrategia militar"

    Rengo se separó y volvió a mirarlo; él sabía que se aproximaban palabras que le destrozarían el alma; que lo devastarían. Pero lo miró a los ojos, porque era su responsabilidad.

    "Es así como llegamos a lo de Yuzuki, Ren... Yo no esperaba en lo absoluto que ella estuviese ahí, a día de hoy no lo entiendo. Pero te seré honesto, no me arrepiento de lo que le hice"

    Allí estaba.

    Rengo limpió su rostro.

    "Ella NO debía estar ahí, y se le hizo lo que se le hizo porque no aprendía a cuando cerrar la estúpida boca....En el fondo no quería, Rengo, de verdad que no quería... Pero si quería dar el golpe final al Imperio, tenía que hacerlo, sin embargo, la razón por la que no me arrepiento, fueron también por unas pocas palabras de su parte"

    —¡TÚ TAMPOCO SABES CUANDO CERRAR LA BOCA! — le reclamó — Tomas muy a pecho palabras de odio y no aceptas el mismo odio de aquellos a los que lastimas. Ahora entiendo, si yo hubiera estado en el lugar de mi madre tu también habrías dado el tajo ¿Cierto? sus ojos seguían enrojecidos, llenos de lágrimas que limpiaba constantemente para que no cayeran.

    —Claro que lo hubiera hecho —respondió Mara.

    "No son diferentes a los Mori o al Imperio. Estaban igual de rotos y podridos. Nadie en este mundo merecía ser perdonado al final, si una de sus "élites" pensaba así, y evidentemente Takeda no se detenía por ello"

    —La política me importa poco. Pero lo que has hecho... Benkei te lo dijo. Yo estaba allí cuándo te lo dijo. Claro que hubo personas que te lo advirtieron —dio un paso hacia adelante —Te dijo "Entonces, lo que anhelas no es poder; estás en búsqueda de fuerza. El poder somete, el tener poder afecta a los demás; en cambio la fuerza es de uno mismo; no necesitas de nada mas que tu voluntad para alcanzarla. Para obtener poder debes derrocar a las personas que están sobre de ti; para obtener más fuerza, sólo necesitas derrotar al "yo" del ayer. No puedes ayudar a los que no quieren salvarse; no cargues al hombro con un peso que no te corresponde, no impongas tus deseos en los de alguien mas. Sé amable, sé honrado, sé honesto, sólo necesitas hacer eso para poder lograr lo que buscas — El mala en el brazo de Rengo resplandeció con gran fuerza, el amor de lo que pudo suponer un padre para Rengo — Y yo te dije que podíamos hacer esto JUNTOS; y me expatriaste de tu vida.

    Por primera vez, Rengo decía absolutamente todo.

    " ¡¿Qué hay de TODO lo que hice por ellos?! ¡¿Nada?! ¡¿En serio, nada?! Simplemente... ¿Nada..? ¿No sirvió de nada?"

    —¡¿Y QUÉ HAY DE MÍ?! — Gritó a tal nivel que se quedaría ronco — ¿PENSASTE EN MI AL MATAR A TAIKI PERO NO PENSASTE EN MI AL LASTIMAR A YUZUKI? ¿ESO SOY PARA TI? Una mera justificación para matar; pero nunca suficiente para perdonar —apretó sus puños y soltó arcadas de dolor; su llanto lo consumía y el miasma a su alrededor se incrementaba; se llenaba de nueva energía en relámpagos que comenzaban a crear estática entre ellos —¿QUÉ SIGNIFICO PARA TI? ¿UN ARMA?

    Los ojos de Rengo se volvieron rojos en su totalidad; pero en esta ocasión, Rengo estaba en control.

    —Muchacho, tranquilo — dijo Mara con la mayor serenidad posible —Calma.

    —¡No! ¡Ahora tu cállate, Mara! —
    contestó Rengo para mirar nuevamente a Kuroki —La fe ciega que decías tener por los Minamoto la debiste tener por mí — dijo Rengo en un arrebato de egoísmo puro; el mala perdió su brillo y se tornaba negro.

    " Y Ren, también lo admito... Antes de atacarla, esas palabras me hicieron dudar un instante, lo suficiente para... Simplemente, rendirme, quebrarme a llantos, y solo darme por vencido..... ¿Porqué, preguntas? Pues fué por eso, Rengo... Porque quería hacerles creer a todos por igual que yo ya estaba con otros, y así sería, pero todo era con el objetivo de matar a Gendo, de apuñalarlo por la espalda..."

    —¡Al que apuñalaste por la espalda fue a mí! ¿No lo ves? Dejándome fuera de réplica. Primero consideraste a Takeda o a Kohaku antes que a mí, tu supuesto amigo. ¿Rengo estaba perdiendo el control? El miasma se movía esta vez por él.

    "Por eso te dije desde el inicio que no vengo a convencerte, ni a que sientas pena por mí... Te conozco... Y sé que ni por esto te detendrás, y eso está bien, porque yo tampoco pretendo hacerlo, a menos que un milagro lo haga realidad pero... admitámoslo, en este momento, en este plano... no existen los milagros"

    Rengo soltó una risa molesta — Pero existía una amistad; existía nuestra unión. Yo te lo dije en el puerto de Kamakura; pero veo que mis palabras de cariño se pierden en las olas del odio que cargas —Los ojos de Rengo regresaron a la normalidad, tristes y húmedos —¿Recuerdas la pregunta que me hiciste en Kamakura?

    "Dime Rengo... ¿Crees que merezca la pena quedarme con ustedes?"

    —Yo te respondí: "Mereces quedarte, Kuroki; eres merecedor de nuestra confianza. Es tu duda la que te mantiene atado como bote a puerto. No debes preguntarme a mi si eres merecedor de algo, no debo ser yo quien tome las decisiones por ti; yo puedo decirte la valía que veo en ti pero no significa nada si tú no lo ves. Eres tú el único que debe de decidir. Yo ya he tomado la decisión que siempre esquivé, tal vez es el momento de que tú tomes la tuya." —afirmó — La tomaste. Tomaste tu decisión —dijo con profunda tristeza, nuevamente incapaz de controlar las lágrimas en sus ojos — Te lo dije allí mismo e ignoraste mi resolución; cómo todos los que buscaron protegerme sin respetar mis decisiones. Pensando que no puedo hacer nada por mi mismo. "Hay estabilidad, puedo asegurarte que no depende de ti mi seguridad o la de Kohaku; en cambio, tu familia, tu clan; veo que es eso lo que verdaderamente levanta tus miedos" — negó —Así que no digas que nadie hizo nada por ti; yo estuve allí siempre. De que fuera insignificante e invisible ante tus ojos, fue diferente —Llevó su mano al pecho; en un intento insensato de calmar su corazón; de darse un abrazo, de contenerse para no quebrarse más de lo que estaba, y por un instante, deseó que Akihito estuviera allí sólo para contenerlo.

    "Nunca me detuvieron cuando debieron, al contrario, me impulsaron todos a su manera en esto, y aún así... a veces siento la necesidad de volverme a aferrar a algo. Como si nunca pudiese dejar de ser la sanguijuela"

    — Te lo diré a pesar de que no llegue a tu corazón, Kuro; pero yo si tenía fe en volver a verte. En atraparte las veces que fueran necesarias ¿Lo recuerdas?


    "Tendré que hacer ejercicio para poder soportar todo tu peso ¿Me estás diciendo que entrene sólo para aprender a atraparte?"

    Los mejores momentos en Nagoya. Sin duda alguna.

    "Si te preguntas cómo es posible que pese a mi muerte sigo vivo y especialmente siendo un monstruo... Bueno, es fácil. En el Meido, una imponente voz fué clara... Siendo que el Eclipse había roto las cosas, para volver como yurei solo se debía escuchar nuestro corazón, el número de latidos sería el número de personas que nos querrían de vuelta. Al final... Solo hubieron dos latidos, uno era tuyo, Rengo. Escuché lo que dijiste, y juro que quería volver a verte, quería solo... ir contigo y fin del asunto... sin embargo, no sé dónde estabas ni con quiénes, pero el escándalo y distorsión con ellos me eran simplemente insoportables, tanto como la influencia de tu amigo. Por lo que solo me quedó recurrir al segundo latido, siendo este de Gendo mismo... Así que... considerando que nadie de ustedes salvo tú me quería de vuelta, pese a mis acciones antes de Taiki, pese a los lazos, pese a todo... Algo que ni siquiera Takeda demostró porque jamás lo escuché... Bueno, para mí ya era obvio, Rengo. Nadie salvo los asesinos de mi gente me querían de vuelta... Irónico que vuelve loco a cualquiera... ¿no lo crees?"

    —Entiendo; volver a verme no valía un poco de incomodidad con el resto; mejor decidiste ir con el asesino de los tuyos que con un amigo sincero. El cual... — detuvo sus palabras un breve instante — El cual aun llora por ti —dijo limpiando sus lágrimas — El sonido de mi corazón no fue suficiente, nunca lo fue — sus cejas se curvearon, demostrando tristeza— Kuro, si trabajas duro para hacer el bien, el dolor pasa pero el bien permanece— dijo llevando su mano al pecho —Pero tu buscas placer haciendo el mal, el placer pasa, pero el mal permanece.

    Kuroki seguía hablando como todos lo veían como un monstruo, nuevamente nulificando que él lo seguía viendo como Kuroki. Lo dejó claro, era más fuerte el ruido externo a su amistad.

    "De hecho, si aún tenía fé, hay una muestra de ello, y es justamente mi cita con Matahachi y los suyos, genuinamente era mi intención final con ellos para acabar con Gendo, incluso habíamos armado un plan y todo pero... Cuando los esperé, nunca llegaron"

    —Si me hubieras buscado a mí, hubiera sido distinto— siguió insistiendo; su voz cada vez más ronca debido a que no estaba acostumbrado a gritar, sus ojos ardían; su cuerpo pesaba. Estaba herido de gravedad, en lo más profundo de su alma.

    "Por eso es que te digo que lo siento, Ren. Siento tener que dejarte esta carga por mi culpa... En esencia, todo comenzó porque quería protegerte. No niego que lo que hice estuvo mal, pero de nuevo, venía arrastrando una racha que de por sí me estaba volviendo loco, y mira, aún así soy el villano. Ojalá... hubiera podido hacer las cosas de otra manera. No te culpo de nada, simplemente... exploté. Gracias, amigo mío. Por al menos confiar... una última vez en mí, y hacerme la pregunta que por tanto tiempo quería escuchar... al menos una vez. Y... De nuevo... Lo siento"

    Una pregunta que jamás se debió haber hecho.



    —Perdóname a mí, fui un pésimo amigo. Mis palabras nunca supieron llegar a tu corazón —colocó su palma en el pecho de Kuroki; porque le era imposible alcanzar su rostro —Yo siempre he tenido el poder sin saber usarlo; si hubiera demostrado seguridad y una fuerte convicción. Ninguno de ustedes hubiera sufrido a causa mía. Tuvieron que sostener todo de lo que yo hui por tanto tiempo y me levanté a afrontarlo muy tarde, ya todos tenían un juicio firme hacia mi carácter. Lo siento.

    Rengo se permitió unos segundos para llorar con todas sus fuerzas, sin que nadie lo sostuviera; sin que nadie le consolara; lloró con el rostro mirando al cielo a ojos cerrados; gritó con un dolor tan viseral que aquellos fuera de la cortina de miasma seguro también lo escucharon.

    Era el llanto de una resolución que dolía. Su amigo había muerto como lo conocía; y lo que quedaba de él, había puesto una barrera inquebrantable entre ellos. El dolor lo hizo temblar.

    ¿Por qué?

    ¿Por qué?

    ¿Por qué?

    La pregunta en la mente de Rengo ya no era el por qué Kuroki había hecho todo eso. Ahora lo entendía, sabía su verdad; y dicha verdad lo fragmentó en mil pedazos; y lloraba por todo lo que ahora veía perdido.

    Bajó su rostro apretó sus dientes e intentó contener el llanto que fácilmente podría seguir como un río sin cauce.

    ff69267d877747a00a98bed9f8d67c2d.jpg
    Negó e intentó incorporarse; trastabillando por el cansancio, dolido —A tu lógica... me estarías dejando a manos del enemigo. Y los tuyos intentarán matarme y tal vez lo consigan. A tus ojos muero de una u otra manera; esclavo de aquellos a los que consideras tus enemigos, o bajo el filo de los que ahora son tus aliados— dijo con voz cortada, rota — Date cuenta, Kuro. Esto jamás lo has hecho por mí. Si fuera por mí...—apretó sus labios los cuales temblaban, su tacto se sintió cálido; y cuando Rengo separó su mano, sintió el frío que dejó. Lo miró —Hubieras huido conmigo —volvió a negar y sonrió — Kuro...¿Quieres intentar matarme aquí y ahora?

    Rengo no dejaba de llorar.

    —Podemos enfrentarnos aquí, sin más interrupciones, sin que nadie más te lastime, sólo yo. Kuro...—dijo desenvainando a shi —Sólo porque me has perdido como un amigo no significa que me has ganado como enemigo. Aun quiero verte florecer, aunque ya no sea en mi jardín.

    Sus ojos reflejaban una tristeza absoluta; pero no había duda en su mirada. Sólo dolor.
     
    • Ganador Ganador x 3
    • Sad Sad x 2
  4.  
    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

    Cáncer
    Miembro desde:
    15 Abril 2019
    Mensajes:
    4,392
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Kuroki

    Claro que escuchaba y recibía cada gesto de Rengo... era... lo menos que podía hacer.

    Sus palabras, sus emociones, todo lo que expresaba. No sabía ya cuánto tiempo había pasado, pero se sentía como si los años transcurriesen ahí, esto no solo era doloroso para él, si no también para mí.
    Tal vez nadie vería la situación al completo como nosotros dos, tal vez para cualquiera sería más o menos fácil de tacharlo como unos actos crueles y malévolos de mi parte, y que la única víctima aquí eran Rengo y los demás, tal vez tenían razón, tal vez... Simplemente es que yo no supe apreciar nada y me dejé llevar cuando "ví conveniente".

    ¿Pero en qué momento genuinamente entra mi culpa? ¿Genuinamente solo me hago la víctima? Ya había perdido una vez todo... ¿es que acaso ese simple evento no cuenta en lo absoluto en nada de esto? ¿En mis posteriores decisiones?
    Sí, no seré el único que perdió su hogar y sufrió un genocidio, pero eso no implica que de pronto teníamos la obligación de ser ridículamente fuertes en determinado momento, ya que si no lo eras, entonces eras un imbécil inútil por no haber aprendido nunca a administrar los sentimientos y las decisiones más importantes.

    Algunos por personalidad... otros por diversas factores... pero otros también por edad.
    Yo... como otros, tuve que aprender a dejar atrás la inocencia, la ilusión y la felicidad infantil... por aprender a luchar, a ser estratégico... a ser... lo suficientemente frío como para matar por supervivencia, o porque la batalla exigía de todo menos una derrota; o sería la muerte.

    Ver todo eso... sentir todo eso... sufrir lo que me hicieron, ocasionar el sufrimiento...

    Es parte de los motivos que veía que directamente este mundo ya no merecía la pena...

    Lo dejé desahogarse, expresarse, incluso gritar de modos anormales, Gendo no me intimidaba, tampoco el aparente descontrol de Rengo, pero... de nuevo, por estoico que me mostrara, en el fondo todo eso pesaba, por mucho que me lo suplicase o debiera... no me iba a detener, porque solo obligándolo a sacarlo sería como tendría todo el contexto, así como las razones de mis acciones.

    Razones que nadie salvo él entendería en toda su dimensión.

    Me miré un instante las garras cuando mencionó que no fue justo lo que me pasó, pero tampoco lo que hice y cómo tomar una vida con odio no deja nada... Me pregunté severamente entonces porqué era así, si creía que a veces uno debía dejarse llevar por los sentimientos para justamente ganar más fuerza, o aprender a reprimirlos para estar más concentrado, por eso es que me había mostrado tan desbocado, descontrolado y puede que irónico. Pero en esos momentos no me importaba, había dejado aflorar mis sentimientos de la forma más honesta y genuina, porque, por mucho que sonase como alguien malo e hipócrita, la realidad es que era la consecuencia por no haber sabido nunca a administrar las emociones, mucho menos haber sabido cuándo ir a buscar ayuda o hablar con alguien.

    Ahora mismo me resultaba extraño todo eso, pero en parte algo aclarador, cosas que jamás me cuestioné porque esas palabras no venían de alguien que ya me había herido demasiado y hasta sentenciado que no merecía ser un Minamoto, venían de... la única persona del que a pesar de todo siempre pensé, aunque pareciera que no; pero también era obvio que me había equivocado profundamente en prejuzgarlo.

    Aún ahora, a la hora de la verdad, lo seguía considerando, lo suficiente como para incluso empezar a sentir genuino arrepentimiento por los actos del pasado...

    No necesitaba una sentencia fría ni certera, además de cruda en mi contra por un momento que se torció...
    Necesitaba solo un momento para reflexionar, y tal vez no palabras bonitas, pero sí las que me ayudaran a dimensionar lo cometido y verlo como debí verlo...

    Pero evidentemente sucedió lo primero.

    No esperaba que inclusive Mara estuviese de acuerdo conmigo sobre mis palabras contra Taiki y Kohaku, más que nada por ser alguien que se caracteriza que no le importa al final lo que sucede, pero tampoco lo rechacé, al menos en ese sentido estábamos de acuerdo.

    Ahora que lo notaba... la deidad estaba muy callada, creí que intervendría más.

    La parte de Yuzuki evidentemente le dolería, y a mí me dolía pero por ver cómo hasta Rengo parecía perder el control un instante, Yuzuki como tal y como persona ya no me importaba en lo absoluto. Aún así, las palabras que me dedicaba genuinamente me calaban, más que nada porque Rengo entendía con justa razón que me había olvidado de él, que yo lo veía como una justificación para matar, incluso cuestionó el qué hubiera hecho si en vez de Yuzuki habría sido él mismo... Algo que hasta Mara confirmo.

    En esos momentos lo miraba directamente, y en esos momentos... fue que decidí tomar un pequeño desvío de la conversación.
    —No—. Respondí con una seguridad tal como las otras muchas cosas que ya venía diciendo—. Una cosa fué una compañera, alguien a quién no veía precisamente como una amiga porque... las cosas que nos unían eran más porque ya estaban prestablecidas antes de que llegase, si bien la apreciaba y todo, no puedo comparar la relación que tenía con ella a la que tengo contigo, Rengo. Contigo no solo fuiste mi mejor amigo, fuiste, como te dije, la clase de amigo que me habría gustado tener, en mis tiempos más convulsos. Esa frase sigue siendo tan genuina como a día de hoy. Si hubieras estado en el lugar de Yuzuki, aunque Mara intuye que lo habría hecho... La realidad es que no, por la sencilla razón que me puedo imaginar lo que habrías expresado, lo que habrías dicho, y tus palabras, así como ahora... golpean muy duro, tanto como lo hizo Kohaku en su momento. Tal vez te habría pedido la mano, sí... Pero de eso a haber decidido dar el tajo... Me habría destrozado, y me habría rendido antes de hacerlo; eso te lo puedo asegurar—. Añadí aún con esa firmeza, suspirando sin dejar de mostrar seriedad.

    >>Sé que contradice con lo que le hice a Yuzuki, y tal como me dijo Kyuzo una vez... A veces el silencio dice más cosas. Bueno, ahora lo diré directamente. Sí pensé en ti en esos momentos, Rengo. Pero no indagué ni quise hacerlo tanto porque el dolor era demasiado, intuí que me despreciarías, con lo que le haría a Yuzuki aún más, pero es obvio que me equivoqué terriblemente en eso, por eso es que te pido disculpas, porque todo lo que hice aquí fue suponiendo que nadie me esperaría de vuelta, y ahora... verte así, solo vuelve esto infinitamente peor—. Concluí con profunda seriedad, tampoco es que pudiera hacer más, unas disculpas no arreglan nada, arrepentirse no haría cambiar nada, de nuevo, todo lo que me quedaba era afrontar las consecuencias y seguir adelante, especialmente a estas alturas de la situación.

    Aún así, lo que vino después, lo discutido en Nagoya y la pregunta que le hice, me hicieron temblar ahora pero de dolor como de impresión, aunque no era una sorpresa como tal, era más bien de algo que genuinamente olvidé por la clase de cosas que sucedieron después...

    El remate... Vino cuando dijo el otro recuerdo... El cómo Rengo me atraparía las veces que fuese necesario.

    Aquello me hizo soltar un quejido como si me hubiesen apuñalado, no, no olvidaba nada de eso, pero es que justamente recordarlo, me provocaban un dolor horrible, inconmensurable, uno que de nuevo me despertaban una rabia y desolación tal que me querían volver todavía más loco, porque justamente era recordarme todo lo que perdía por lo que consideraba eran los malos aquí.

    Y solo empeoraban el sentimiento de venganza, porque así como estoy seguro que ellos lo ven igual a su modo, para mí, ahora sabiendo que Rengo me seguía teniendo fe... Simplemente empezaba a ser demasiado, de nuevo... tal como sucedió en Shima...

    Y no quería ver de nuevo de lo que era capaz si todo se rompía hasta ese grado, especialmente ahora.

    —L-Lo... recuerdo...

    Dije como pude, incapaz de mirarlo, no solo por pena, si no porque de nuevo, el dolor emocional era extremo, sin mencionar que por rebote me hizo recordar el cómo relaté mi historia a los presentes de mi pasado...

    ¿Porqué todo debió ser así..?

    "El cual aún llora por ti"​

    Aquello me hizo tambalear sin darme cuenta, consiguiendo recuperar el equilibrio al último momento, mientras volvía a respirar agitado, seguir con mi relato cada vez era más difícil, porque... si tan solo hubiera sabido que Rengo, aún con todo esto habría insistido conmigo, entonces, también yo mismo habría tenido motivos de sobra para tomar decisiones radicalmente diferentes.

    —Ambos... sabemos que no solo iba a ser un poco de incomodidad, Ren. ¡¿Qué tanto habrían dicho e insistido?! Ya tenía demasiado odio... ¿Crees que habría valido la pena responder con aún más odio? ¿En una situación tan vulnerable?—. Respondí con pesar, si justamente el odio me transformó en esto... Tal vez no habría sido lo mejor, considerando especialmente a esas alturas que si me atacaban, yo iba a responder con más fuerza.

    Si Taiki no pudo detenerme... ¿Qué iban a esperarse ellos?

    Sus posteriores palabras sobre el placer en el mal me hicieron recordar el cuento que días atrás había pedido... Y me hicieron reconsiderar mi situación, en el sentido de lo que pretendía si ganábamos.

    Todo se iba a reducir a más mentiras... pero ahora en un margen de tiempo mayor, cuando todo solo fuese oscuridad y decadencia, cuando todo solo fuesen yokai, cuando yo mismo vería el modo de conspirar, porque empezaría a dominar con la fuerza también.

    Y una vez tuviera a mis hombres de nuevo... es como insistiría con mi golpe de gracia.

    Se lo dije a Shiori en su tumba, aunque pudiese ser obvio que nadie escuchara; ni siquiera ella...

    "Sabía que estaba sólo igualmente"

    Y si alguien se preguntaba qué haría después de matar a Gendo y seguramente los suyos... Respondería simplemente que... nada.

    Yo no estaba interesado en el poder político, ni en la dominación ni en hacer solo el mal. Ahora era así porque sentía que estaba castigando a los verdaderos traidores, pero se lo acababa de decir a Rengo, en esencia, todo era con el máximo objetivo de acabar con Gendo... la venganza absoluta de mi gente, matar al genocida de los míos.

    Después, aún si no acababa siendo un yokai, no sabría qué más hacer...

    Me habría quedado igual de vacío como cuando mataron a Shiori...

    "Si me hubieras buscado a mí, hubiera sido distinto"

    —Rengo... —murmuré apenas sosteniendo la poca estabilidad emocional que me quedaba, mirándolo al fin, arruinado.

    >>Entiéndeme... Con todo lo que sucedió tras Taiki... Creí que me odiarías también, pero eso... creí. Ahora veo que me equivoqué horriblemente... Y... Me arrepiento de haberlo hecho—. Dije al fin, volviendo a bajar la mirada mientras sollozaba, porque, al final de cuentas... Rengo jamás se equivocó de algo...

    Él era el único que aún podía llegar a mí.

    Haberme girado hacia él de nuevo y haber cerrado los ojos por el dolor, me hicieron recibir sin esperarlo su gesto de su mano en el pecho, aún si realmente quería tocar mi rostro, con ese gesto me hizo explotar también, pero no de locura, si no de tristeza...

    Quería arrodillarme, que acabase todo esto, porque en realidad pese a mi pelea y la conspiración, en silencio realmente seguía sufriendo, incluso cuando creí que no, porque esto no dejaba de ser una alteración tan extrema de mi naturaleza real que dolía, razón por la que lloré tanto cuando me di cuenta que nadie salvo dos personas me querían de vuelta.

    No callé a Rengo cuando se desfogó conmigo, tampoco cuando hablaba con culpa y dolor, esto... todo esto... de alguna manera me liberaba, pero la sensación posterior era desoladora, por que... ¿de qué servía realmente hacerlo ahora? Era tan tarde para todo... Tan tarde para hacer nada.

    Escucharlo hablar, mientras inconscientemente llevaba la diestra hacia su mano, no para hacerle daño o apartarlo, si no justamente otra sutil muestra de lo dolido y desesperado que seguía por aquello... un poco de empatía, de sinceridad...

    Yo le había dado luz a varios... todo lo que estaba pidiendo ahora; era que me devolviesen un poco de la luz que había dado...

    Por eso también me sentía tan herido...

    —Te perdono... Rengo. Sabes que siempre lo haría...—. Dije, sonriendo con tristeza, especialmente al sentir cómo separaba su mano y quedaba el frío, yo simplemente pegué la garra al pecho, como... si aquello fuese el último gesto honesto que pudiese recibir de él.

    Yo tampoco podía detener el dolor que me provocaba todo esto, dejé a Rengo desahogarse, quise incluso sujetarlo, abrazarlo... pero... tampoco sabía si era lo mejor.

    Muchos podrían decirme que gente lo intentó, y sí... lo hizo, lo notaba ya tarde.

    Pero creo que tampoco entendían que haber perdido todo lo que conocía como lo hice, me afectó hasta tal grado la confianza ajena, incluso si ya era absoluta, que en lo personal no me dejaba ver ni entender cuando ya era así.

    Por eso es que muchas veces me preguntaba... ¿Cuánta genuina culpa tenía al final del día..?

    El alarido de Rengo me caló, y yo no hice nada, solo me quedé parado, con la mirada gacha, sin poder también dejar de llorar, de sufrir estos sentimientos tan encontrados que me torturaban en silencio. Me sentía... Tan horriblemente confundido ahora.

    Y ahora... sabiendo esto... sufriendo esto... ¿De verdad merecía la pena seguir..?

    Sus últimas palabras cuando dijo que al final no lo hice por él me dolieron... tal vez más que cualquier otra cosa que dijera, pero... cuando dijo que si en verdad hubiese sido por él, habría huido a su lado, me hizo reír, había genuina gracia en la risa, pero también, una desolación terribles.

    Aquello me hizo recordar la visión de Senki... las experiencias en Nagoya...

    El sentido de pertenencia con los Minamoto...

    Tenía razón... tal vez, al final nunca hice nada por Rengo, si no por los Minamoto, y haber perdido aquello, era lo que me provocaba esta confusión.

    Entonces... si era así... ¿Porqué seguía ardiendo esto? ¿Porqué dolía haber hecho todo esto de forma directa e indirecta con Rengo?

    ¿Porqué su pregunta final dolía y me hizo sentir terror?

    ¿Acaso... me seguía negando en verme en este momento?

    Pero y entonces... ¿qué debería hacer? ¿Solo rendirme?

    ¿De qué sirvió entonces haber sobrevivido al genocidio?

    ¿Porqué no puedo por una vez mantener la firmeza en algo que quiero hacer..?

    Sus palabras finales me obligaron a mirarlo, entre sorpresa como desolación, tenía razón... y a la vez me negaba a tomarlo...

    Pero las últimas... su metáfora... ¿Por qué...?

    —¿Por qué... Ren?—. Dije al fin, soltando quejidos de dolor, cerrando los ojos con fuerza.

    >>¿Porqué tampoco fui suficiente para el resto? ¿Porqué me abandonaron tan rápido...? —continué, ahora abrazándome a mí mismo, sentía la calidad de sus palabras, y posiblemente por mi actual estado... eso dolía como si me hicieran daño.

    >>Solo... Solo quería una última oportunidad; y luego que me juzgaran, me mataran... pero no irme sin antes haber dejado este mensaje, para que jamás se repitiera con nadie más en el futuro. Ese... Ese era mi intento de redención—. Añadí, temblando por las emociones tan severas que sentía.

    >>¿Cómo puedes tenerme ese grado de fé incluso ahora..? ¿Dónde estabas...?—. Pregunté, mirándolo al fin, hasta cierto grado ya desvariando.

    >>Si tan solo... Lo hubiera sabido... Maldita sea... ¡¿De verdad tiene que ser así?! ¡¿Tiene que acabar así?! ¡¿No hay otra manera?!—. Exclamé, ahora siendo yo el que gritaba con fuerza, porque genuinamente todo eso me despertaba una impotencia y dolor tales que me hacían sentir de nuevo inútil y débil, todo porque no pude apreciar lo que tenía, creyendo que no lo merecía o no lo tenía todavía.

    Y al final... tal vez... en lo más recóndito de mí... también se veía...

    Estaba desesperado, porque algo en todo esto cambiase de pronto, y por una vez, recuperase todo lo que había perdido.

    Fuese mi culpa o no...

    Solo lo quería de vuelta.

    Con todo eso, terminé rugiendo y terminé separando mis brazos de mi torso para canalizar las fuerzas y regenerar las garras que Takano había destrozado, posicionándome al ver cómo Rengo ya tenía a Shi desenvainada, y miré directamente a mi amigo... al que pudo ser mi único salvador.
    —No quiero matarte... Ren. Ni siquiera antes de venir quería hacerlo, menos ahora escuchándote y viéndote—. Dije, a lo que también sonreí con tristeza—... Pero ellos tampoco me dejarían en paz... Supongo que tiene... que ser así. ¿Verdad?—. Pregunté, genuinamente y por primera vez desde Shima, estaba implorando por una alternativa radicalmente diferente.

    >>Rengo—. Dije, mirándolo una vez más—. La luz que me expresas ahora me deja ciego—. Añadí, sonriéndole, no de forma siniestra, si no genuina—. Es como si ahora... también estuviese a punto de pelear contra mí mismo. Contra Kuroki; el Árbol Negro. —y solté una última lágrima en dichas palabras—. Encarnas la Esperanza que tanto quería representar... Gracias. Sin rencores, amigo mío—. Finalicé, ahora sí preparándome para acabar con eso de una buena vez...
     
    • Ganador Ganador x 3
    • Impaktado Impaktado x 1
  5.  
    Amelie

    Amelie Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    12 Enero 2005
    Mensajes:
    8,647
    Pluma de
    Escritora
    [Rengo]

    Escuchó la respuesta sobre haber ejecutado la acción sobre Yuzuki; respondió en negativa a su comparación, diciendo que a él no le hubiera hecho eso. No hubiera podido hacerlo. Pero Yuzuki era una extensión de él, no era su madre de sangre pero lo fue en vida; y aun así la lastimó y con ella a él. Kuroki admitió que pensó en él, pero no se adentró en esas emociones para no perderse, considerando que en ese momento ya nadie lo aceptaría de regreso.

    —Tus disculpas no deberían de ser para Rengo — intervino Mara. Rengo lo escuchó y afirmó, él no habría lastimado a Satou; o al menos eso pensó en aquel momento. ¿Pero aquello era genuinamente cierto? Si Rengo se hubiera perdido en la voz de Mara, tal vez hubiera hecho cosas peores ¿No es cierto?

    "...verte así, solo vuelve esto infinitamente peor"

    Enfrentarse a la consecuencias del mal hecho era aterrador. Es fácil mandar a alguien a ejecutar pero el ejecutor es quién carga con ese dolor; porque a pesar de ser ordenado a hacerlo, siempre tuvo la oportunidad de no obedecer.

    Kuroki recordaba cada interacción; a pesar de ello decidió por él, y Rengo negó para sí. ¿Por qué no le demostró a los demás su calma? algo que también compartió con Takeda pues los demás decidían sin tomarlos en cuenta, avanzaban sin ellos por intentar cuidarlos. Por fin entendía que aquello no era debilidad, no. La bondad no es debilidad, Akihito se lo había reforzado en su psique.

    "¡¿Qué tanto habrían dicho e insistido?! Ya tenía demasiado odio... ¿Crees que habría valido la pena responder con aún más odio? ¿En una situación tan vulnerable?"

    Rengo levantó la mirada hacia él —El odio es más grande. Allí radica la fortaleza de un corazón que lucha por lo que cree es lo correcto.

    Kuroki se arrepentía y disculpaba por haber asumido que él lo odiaría desde el suceso de Taiki. Rengo no era ni siquiera capaz de odiar a su padre; no odió a Itami. Les tuvo miedo. Les tuvo miedo por su violencia, por su falta de empatía. No odió a los habitantes en Kamakura por llamarlo demonio. No es que Rengo fuera incapaz de odiar; Rengo sabía que el odio lo destruiría, pues todo el tiempo escuchaba la voz de Mara; al principio dulce para que lo aceptara y no tuviera miedo de él, lentamente fue demostrando el odio que sentía por los demás e intentaba transmitirlo a Rengo sin éxito; porque en Rengo había una profunda tristeza que no supo ocultar con odio, en cambio lo hizo con miedo.

    Pero al mirar a Kuroki no sentía miedo del yokai en el que se había convertido su amigo; no, sentía profunda tristeza. Porque ese era el centro de las emociones de alguien que aparentaba ser feliz. Y ahora, ambos compartían la misma tristeza. En esa pelea no había odio de Kuroki hacia Rengo; pero tampoco había alegría de Rengo a Kuroki.

    "Te perdono... Rengo. Sabes que siempre lo haría..."

    Limpió nuevamente sus lágrimas ante el vacío que sentía en aquel momento. Era inevitable, ¿Cierto? Tomó aire, no estaba reprimiendo sus emociones; las estaba dominando. Sus manos seguían frías; pero no temblaban.

    —El castigo es un ritual; el ritual es solo la apariencia de la fe y de la lealtad; ese es el principio de la necedad la cual lleva al caos. — Repitió Rengo las palabras que alguna vez Kawa le dijo en Nagoya; miró a Kuroki —Tú eres caos; pero alguna vez, yo también lo fui.

    El mala volvió a iluminarse y una conexión se abrió con su antiguo portador.

    "¿Porqué tampoco fui suficiente para el resto? ¿Porqué me abandonaron tan rápido...? "

    ¿Por qué?

    ¿Por qué?

    ¿Por qué?

    —¿Por qué te importaba ser suficiente para el resto? ¿Por qué te importa tanto su abandono? —
    Rengo reacomodó sus preguntas.

    "Solo... Solo quería una última oportunidad; y luego que me juzgaran, me mataran... pero no irme sin antes haber dejado este mensaje, para que jamás se repitiera con nadie más en el futuro. Ese... Ese era mi intento de redención"

    —¿Redimirte ante quién? ¿Takeda? ¿Yuzuki? ¿Kohaku? — Rengo negó — Esta pelea es contigo. No con ellos.

    ¿Cómo puedes tenerme ese grado de fé incluso ahora..? ¿Dónde estabas...?

    " Siempre que tratan de ayudarme todo empeora, termino lastimando a las personas. Es mi naturaleza, quiero suponer. O maldición."

    Recordó sus propias palabras que dijo ante Akihito. En ese entonces aun creía lo mismo que Kuroki, que necesitaba merecer el cariño de los demás para por fin ser amado.

    —Tal vez...—
    consideró la línea del tiempo — Estaba conociendo a alguien que me enseñó algo valioso — dijo acariciando el listón rojo de su cabello — Y antes de ello fui a buscarte. En Nagoya. Él me dijo

    "¿Confiar? Ya lo he hecho"

    Esas palabras de Akihito lo acompañaban siempre, fueron la fuerza que le confirmó que él podía tomar las riendas en sus decisiones. Fue cuando Mara le insistió en viajar a Nagoya y allí reencontrarse con Kuroki, Kato y shi.

    "Si tan solo... Lo hubiera sabido... Maldita sea... ¡¿De verdad tiene que ser así?! ¡¿Tiene que acabar así?! ¡¿No hay otra manera?!"

    Rengo notó la desesperación de Kuroki y dejó escapar el aire con calma —Kuro. Eso es algo que sólo tu puedes responderte.

    El Sabio siempre sabe cómo salar a la gente,
    y por tanto,
    nadie es abandonado;
    siempre sabe cómo salvar las cosas,
    y por tanto,
    nada es desechado.


    El rugido de Kuroki obligó a Rengo a sujetar con más fuerza a shi.

    "No quiero matarte... Ren. Ni siquiera antes de venir quería hacerlo, menos ahora escuchándote y viéndote. Pero ellos tampoco me dejarían en paz... Supongo que tiene... que ser así. ¿Verdad?"

    Rengo afirmó con calma —Si ellos siguen siendo la razón de todo, si. Es inevitable que peleemos.

    "Rengo La luz que me expresas ahora me deja ciego"

    Obligó a Rengo a sonreír.

    "Es como si ahora... también estuviese a punto de pelear contra mí mismo. Contra Kuroki; el Árbol Negro"

    —Esa es tu verdadera lucha; contigo —
    afirmó Rengo.

    "Encarnas la Esperanza que tanto quería representar... Gracias. Sin rencores, amigo mío"

    —No me agradezcas, no aun —
    respondió Rengo con seriedad, mientras su sangre desbordaba por shi. Kuroki aun no conocía este poder. Uno que sin saber, él había fortalecido debido al eclipse.



    Inclínate, y estarás completo; cúrvate y serás enderezado. Acoge la desgracia como agradable sorpresa, y estima la calamidad como a tu propio cuerpo. Así pues, sólo quien está dispuesto a entregar su cuerpo para salvar al mundo merece que se le confíe el mundo. Del dolor nace el autocontrol. Pero sólo aquel que pueda hacerlo con amor es merecedor de dirigir el mundo...
    "Perdónenme, Ko; Yuzu... Aki" pensaba Rengo mientras sentía su sangre moverse a voluntad de Mara "Sé que me pidieron que no hiciera nada apresurado" sonrió "Espero que sea cual sea el resultado, confíen en que he tomado la mejor decisión. CONFIEN EN MÍ... por favor"

    —No mueras —le advirtió Mara a Rengo.

    —No planeo hacerlo — Respondió con seguridad hacia Mara para después mirar a Kuroki.

    ¿Por qué?

    ¿Por qué?

    ¿Por qué?
    —¿Por qué? Por qué la primera vez que planteo la muerte de alguien... tiene que ser la mi mejor amigo— Dijo con dolor; Rengo dejó escapar sus lágrimas nuevamente; pero su rostro mostraba decisión.

    89e2c6905e8170f2880bb2732508b21e.jpg



    • Nivel= 5
      PV= 800/800
      Fuerza= 9
      Protección= 21 +10 (yoroi)
      Katana shi= +20 (irrompible)
      Escuela= Mara
      Escuela= Māra to rinku suru (Vínculo con Mara)
      Técnica=
      NO TIENE
      Ataque especial=NO TIENE
      Maestro=
      -NO TIENE (Esta técnica no se enseña; sólo la realiza Mara atreves de un vínculo humano)
      Técnica secreta= NO TIENE


      "Puedes morir si te distraes un poco, puedo consumirte si no peleas correctamente"

      Descripción=

      Mara presta parte de su poder al portador de Shi
      1. Al activar el vínculo directo con Mara se podrán tirar 3 dados de 99 caras en el combate
      2. El resultado de esos tres dados es el daño final al enemigo (no se suma el dado de ataque normal del usuario ni el atributo de arma shi)
      3. Si el enemigo "rompe" a shi; shi romperá su bloqueo (si el enemigo esquivó el ataque ese elemento no le es arrebatado)
      4. Si en alguno de los dados de 99 caras obtiene "1" pierde toda su fuerza y vuelve a el humano normal (con sus atributos y ataques usuales)
      5. Si en alguno de los dados de 99 caras obtiene "4" tira otro dado de 99; lo obtenido en dicho dado se sumará a el pv del portador.
      6. Si en alguno de los dados de 99 caras obtiene "44" o "99" es muerte directa al enemigo
      7. Si en alguno de los dados de 99 caras obtiene algún dígito con el número "8" en él (8,18,28...). recuperará pv conforme al dígito obtenido.
      8. El usuario que usa el poder de Mara por primera vez sube su pv a 800
      9. El usuario no tirará dado de ataque ni defensa; usará sólo su atributo de protección para defenderse del enemigo
      10. Pueden desarmar al portador; y este debe recuperar el arma como es costumbre. Pero al perder a shi en un desarme no rompe el vínculo por lo que la técnica continúa.
      11. Shi no puede destruirse.
      12. El usuario que usa el poder de Mara debe tirar un d99 para determinar su daño en ese turno (El usar el poder de Mara lastima al portador). También debe tirar sus adicionales (s,e,b,d,r) si bloquea será un bloqueo al daño hecho por Mara al portador. Si esquiva será el esquive al daño del enemigo.
      13. El daño de Mara hacia el usuario es directo; no se resta la protección del usuario.
      14. Al terminar de usar esta técnica; no podrá ser usada nuevamente hasta cumplir 4 días desde su último uso. Y cada vez va incrementando menos el pv.
     
    • Ganador Ganador x 4
    • Espeluznante Espeluznante x 1
  6.  
    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

    Cáncer
    Miembro desde:
    15 Abril 2019
    Mensajes:
    4,392
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Kuroki

    De nuevo Rengo continuó respondiendo como él lo vio conveniente y bajo su postura... Una que poco a poco me tenía que desapegar si genuinamente quería dar la lucha que debía dar...

    Ya no solo era mi vida en juego, era... Mi meta, mi venganza.

    La resolución estaba en quién iba a caer, en ver si en verdad todo lo que logré estaba destinado a perderse.
    Mentira... Ya se había perdido, lo correcto era decir... ¿De qué modo lo sería?

    Rengo...​

    El era mi Demonio personal, el que me haría resurgir por completo como uno, o perderme en el abismo, como Kaito tanto decía...

    Si conseguía matarlo, básicamente toda cadena existente sería eliminada.

    "El odio es más grande. Allí radica la fortaleza de un corazón que lucha por lo que cree es lo correcto."

    —Así que al final todo se reduce a eso... ¿Eh?—. Murmuré, quedándome reflexivo ante ello.

    "Tú eres caos; pero alguna vez, yo también lo fui."

    —Un cazador... —volví a decir, vacío, reflexivo, de nuevo ahí estaba parte de mis virtudes que me siguieron incluso ahora... Mi capacidad de tomar fragmentos de todos los que me acompañaron, por extenso o breve que sea, por contradictorio o complementario que fuese.

    Hoy en día era lo que era por mis decisiones, sí, pero también... Por los que me rodearon, así hayan sido buenas o malas personas, así las haya lastimado o no.

    "Si ellos siguen siendo la razón de todo, si. Es inevitable que peleemos."

    —¿Insinuas que si solo me detengo a hablar de pronto me van a entender con la misma facilidad con la que me dejaron..? No te entiendo, por primera vez en toda esta conversación... No te entiendo—. Pregunté desolado, genuinamente no entendía porqué decía eso, de todas las cosas, aquello era algo que genuinamente no se repararía, porque no era algo que dependiese solo de mí.

    Hoy... Todo era perder o ganar, pero por sobretodo perder, el tiempo para hablar había pasado.

    Nadie mas que el mismo Rengo pretendía detenerse a escuchar.

    —Me respondes con preguntas; ante algo que ni siquiera entiendo aún ahora, me dices que esta batalla es conmigo; no con ellos, a pesar de que volco mi venganza contra todos los demás... Me dices... Que la respuesta a todo esto solo la poseo yo. Rengo... ¿Estás seguro que quieres que responda a eso? ¿Que llegue a mi propia resolución antes de que tomes ventaja de ello?—. Pregunté, sería lo último genuino tal vez de lo poco que quedaba del Árbol... Yo mismo sabía a medias la respuesta, pero lo discutido, lo acontecido... Mi resolución.

    No quería responderlo, no quería ser yo, porque sabía que si lo hacía... Yo...

    "¿Por qué? Por qué la primera vez que planteo la muerte de alguien... tiene que ser la de mi mejor amigo"

    Aquello me dejó helado, no solo por sus palabras, si no también por lo que sea que acababa de hacer, por lo que sollocé una última vez, al menos, a conciencia... Sonreí, triste, me miré un instante.

    Supongo... Que es la hora... ¿No es verdad?

    —Sí... Temía que dijeras eso—. Dije, serio, de nuevo frío, pero también resignado...

    Era infantil pensar en una alternativa.

    >>Tienes razón Rengo. La respuesta siempre estuvo en mí, todo el tiempo yo era el que tenía el poder de decidir ser o no ser algo. Una que desde mi hogar que me negué a aceptar, porque temía estar solo... Solo con mis turbulentos sentimientos y dolor, solo con mis pensamientos, solo... Con la oscuridad—. Dije, ahora siendo yo el que canalizaba el miasma—. No busqué a los Minamoto por Venganza a mi gente, o por querer ayudar a impartir Justicia contra el Imperio... Busqué a los Minamoto... Porque inconscientemente, sabía que quedarme sólo, era acabar siendo un monstruo tarde o temprano, acabar abrazando la oscuridad en algún momento... perderme en el dolor para siempre en algún instante—. Continué, cerrando los puños...

    Estaba listo.​

    —Siempre fuí una sanguijuela... Porque si me quedaba sin el sustento... Moriría... Y renacería como el Demonio Negro. Sentencié, ahora igual de decidido, rugiendo para lanzarme al ataque al fin.

    Definitivamente, no había vuelta atrás.
    [Los corchetes son los Dados]
    (Los paréntesis es el equipamiento que se lleva)

    Kuroki:
    • Ataque: 24 + (20) + [4 + 2 + 5] = 55
    • Defensa: 12 + (16) + [---] = 28
    • Esquive: Acierto
    • Bloqueo: Falló
    • Desarme: Falló
    • Ruptura: No servirá
    • Ataque Especial: Disponible
    • Miasma: ---


    • Nivel 5
      PV= 800/800
      Fuerza= 20
      Protección= 10 + 10 yoroi +6 (sode)
      Agilidad= +2 Defensa
      Voluntad= +4 ataque
      Inmune al Fuego
      Cansancio= -2 Suerte
      Garras= 20
      Escuela= Ōmagatoki
      Ataque con miasma: Podrá quitar -20 PV directos a tu oponente. Deberás tirar und20 ; Si no superas 10 o superior el ataque no afecta a tu objetivo, este no podrá bloquear o esquivar. Si obtienes 1 el daño será directamente hacia ti y no podrás volver a usar el ataque en combate con ningún otro oponente. (Se suma a tus dados normales; 1 vez en un personaje o npc)

      Coletazo: Un d5 adicional por turno, también es un ataque que puede ser esquivado o bloqueado.

      Mordida: Un d10 adicional. Al usar este ataque se sustituye el d10 de defensa; podrás usar el ataque y los d5 (10 usos por guerra) (1/10)

      ???
     
    Gigavehl ha tirado dados de 20 caras para Ataque Total: 4 $dice
    Gigavehl ha tirado dados de 10 caras para Mordida Total: 2 $dice
    Gigavehl ha tirado dados de 5 caras para E/B/D/R Total: 10 $dice $dice $dice $dice
    Gigavehl ha tirado dados de 5 caras para Coletazo Total: 5 $dice
    Última edición: 12 Enero 2026 a las 12:27 PM
    • Ganador Ganador x 2
    • Espeluznante Espeluznante x 2
  7.  
    Amelie

    Amelie Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    12 Enero 2005
    Mensajes:
    8,647
    Pluma de
    Escritora
    saikoro-senso.png
     
    Amelie ha tirado dados de 20 caras para Rengo Total: 10 $dice
    Amelie ha tirado dados de 10 caras para Rengo Total: 5 $dice
    Amelie ha tirado dados de 5 caras para Rengo s,e,b,d,r Total: 16 $dice $dice $dice $dice $dice
    Amelie ha tirado dados de 99 caras para Rengo Total: 95 $dice $dice $dice
    Amelie ha tirado dados de 99 caras para Mara Total: 65 $dice
    Amelie ha tirado dados de 50 caras para Mara Total: 17 $dice
    • Impaktado Impaktado x 2
    • Sad Sad x 1
    • KHÉ? KHÉ? x 1
  8.  
    Amelie

    Amelie Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    12 Enero 2005
    Mensajes:
    8,647
    Pluma de
    Escritora
    [Rengo]

    "Me respondes con preguntas; ante algo que ni siquiera entiendo aún ahora, me dices que esta batalla es conmigo; no con ellos, a pesar de que volco mi venganza contra todos los demás... Me dices... Que la respuesta a todo esto solo la poseo yo. Rengo... ¿Estás seguro que quieres que responda a eso? ¿Que llegue a mi propia resolución antes de que tomes ventaja de ello?"

    —Ventaja...— Rengo también estaba confundido.

    Las palabras de odio de Kuroki fueron tan poderosas que Rengo no estaba preparado para el golpe que recibiría. Kuroki lo embistió tirándolo de un coletazo; Kuroki mordió su pecho y espalda en un movimiento de sus fauces.

    Rengo gritó de dolor.

    d3a1508b267f3847e162b8333d730493.jpg

    Mara peleó en la mente de Kuroki; pero aun no era suficiente. A pesar de su fuerza incrementada; y sintió como se rompía su conexión con Rengo.

    —En...tonces; si deseas matarme ¿No es cierto, Kuro?— dijo Rengo mientras sentía como su sangre dejaba de arder; el poder de Mara se alejaba, cómo si este lo repeliera, cómo si algo nunca hubiera encajado del todo.

    —¡PELEA MALDITA SEA! ¡PELEA! —Le recriminó Mara.

    El poder que emanaba de Rengo se perdía; a pesar de aun sostener a shi en sus manos.

    —El odio... ¿Disminuyó?— preguntó Rengo a Kuroki cuando este separó sus fauces de él; mientras Rengo se levantaba con ayuda de shi; de la misma manera cómo se había levantado Yuzuki — No puedo morir aquí... sabes... le prometí a alguien que debía verlo.

    Pero sus palabras no coincidían con su físico; Rengo sangraba. Para Kuroki, aquello sería un juego, un golpe más.

    Rengo apretó a shi entre sus manos —Sólo debo... aguantar...¿No es cierto? — levantó su vista hacia Kuroki —La amistad es la única cura para el odio, la única garantía de la paz —Repitió ciegamente las palabras de Benkei.

    "Es importante que escuchen las palabras de Buda, pues un amigo insincero y malo es más de temer que una bestia salvaje. Una bestia salvaje puede herir tu cuerpo, pero un mal amigo herirá tu mente"

    El mal en el brazo de Rengo volvió a irradiar. Rengo negó.

    —No vas a ganarme, Kuro —aseguró a pesar de su mal estado. A pesar de que su poder con Mara parecía haberse perdido.

    Desvariaba.

    —¡Huye! ¡Huye Rengo!— insistió Mara —¡Yo te lo dije! Si hubieras estado en el lugar de Yuzuki; él también hubiera bajado su katana para hacer el corte. ¡Te mintió! ¡Huye! ¡PORFAVOR!

    Rengo=
    -20 de Kuroki
    -65 de Mara

    • Nivel= 5
      PV= 15/100
      Fuerza= 9
      Protección= 21 +10 (yoroi)
      Katana shi= +20 (irrompible)
      Escuela= Mara
      Escuela= Māra to rinku suru (Vínculo con Mara)
      Técnica=
      NO TIENE
      Ataque especial=NO TIENE
      Maestro=
      -NO TIENE (Esta técnica no se enseña; sólo la realiza Mara atreves de un vínculo humano)
      Técnica secreta= NO TIENE


      "Puedes morir si te distraes un poco, puedo consumirte si no peleas correctamente"

      Descripción=

      Mara presta parte de su poder al portador de Shi
      1. Al activar el vínculo directo con Mara se podrán tirar 3 dados de 99 caras en el combate
      2. El resultado de esos tres dados es el daño final al enemigo (no se suma el dado de ataque normal del usuario ni el atributo de arma shi)
      3. Si el enemigo "rompe" a shi; shi romperá su bloqueo (si el enemigo esquivó el ataque ese elemento no le es arrebatado)
      4. Si en alguno de los dados de 99 caras obtiene "1" pierde toda su fuerza y vuelve a el humano normal (con sus atributos y ataques usuales)
      5. Si en alguno de los dados de 99 caras obtiene "4" tira otro dado de 99; lo obtenido en dicho dado se sumará a el pv del portador.
      6. Si en alguno de los dados de 99 caras obtiene "44" o "99" es muerte directa al enemigo
      7. Si en alguno de los dados de 99 caras obtiene algún dígito con el número "8" en él (8,18,28...). recuperará pv conforme al dígito obtenido.
      8. El usuario que usa el poder de Mara por primera vez sube su pv a 800
      9. El usuario no tirará dado de ataque ni defensa; usará sólo su atributo de protección para defenderse del enemigo
      10. Pueden desarmar al portador; y este debe recuperar el arma como es costumbre. Pero al perder a shi en un desarme no rompe el vínculo por lo que la técnica continúa.
      11. Shi no puede destruirse.
      12. El usuario que usa el poder de Mara debe tirar un d99 para determinar su daño en ese turno (El usar el poder de Mara lastima al portador). También debe tirar sus adicionales (s,e,b,d,r) si bloquea será un bloqueo al daño hecho por Mara al portador. Si esquiva será el esquive al daño del enemigo.
      13. El daño de Mara hacia el usuario es directo; no se resta la protección del usuario.
      14. Al terminar de usar esta técnica; no podrá ser usada nuevamente hasta cumplir 4 días desde su último uso. Y cada vez va incrementando menos el pv.
     
    Amelie ha tirado dados de 20 caras para Rengo Total: 16 $dice
    Amelie ha tirado dados de 10 caras para Rengo Total: 10 $dice
    Amelie ha tirado dados de 5 caras para Rengo s,e,b,d,r Total: 14 $dice $dice $dice $dice $dice
    Amelie ha tirado dados de 50 caras para Mara Total: 27 $dice
    • Sad Sad x 4
    • Impaktado Impaktado x 1
    • Espeluznante Espeluznante x 1
  9.  
    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

    Cáncer
    Miembro desde:
    15 Abril 2019
    Mensajes:
    4,392
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Kuroki

    Ventaja

    Ventaja para básicamente haberme dado el golpe de gracia, uno sorpresa, uno que tan solo permitiese que todo acabase; a esa ventaja en específico me refería, estaba, por única vez, tan vulnerable como nunca por lo que sucedía y por lo que sentía, si Rengo hubiese decidido decapitarme, no le habría sido complicado.

    La duda había sido verdadera, el dolor tangible, y el dilema desgarrador, estaba simplemente... vulnerable, y tal vez, así como tuvo su momento de egoísmo, también debió conservarlo para matarme.

    Pero no lo hizo...

    Mi resolución... por, tal vez, segunda ocasión en todo este caos, había sido tan dura y pesada como para haber conseguido intimidar al contrario, primero ante Kawa en Chiryu, y ahora esto. No lo esperaba, no después de haber visto la clase de resolución que alcanzó Rengo también, esperaba el combate de mi vida, el enfrentamiento que al fin pusiese en jaque todo lo que había conseguido, porque yo ahora era el Demonio; no el Árbol, porque creí que el karma existía y todo lo que había hecho... sería ahora que lo pagaría.

    Pero al final, el destino me tenía otros planes, tanto así, que simplemente esto había acabado antes de siquiera comenzar.

    Era como si la vida quisiera esto, que yo fuese el verdugo de todo esto.

    Como si mi locura; siempre hubiese estado destinado a golpearme.

    Y así... una vez más... parecía que eludía a la muerte, inclusive si la misma me había alcanzado una vez.

    "Maestro, sus palabras están tan llenos de sabiduría y sinceridad. ¿Cómo no servirle y acompañarlo en este viaje? Admiro por completo su fortaleza, la tiene en un nivel tal que... Yo no podría compararme a ella. Le seguiré, fiel, a donde vaya, cuan peligroso sea o no. No me importa. Lucharé con usted hasta el final."

    Recordé las palabras que le había dedicado al mismo Takeda el día que en Nara nos aceptó en su clan... el mismo día que repitió sus palabras cuando en katsura me dijo que aún poseía su lealtad...

    "En...tonces; si deseas matarme ¿No es cierto, Kuro?"

    El daño que demostró... no sabía cómo o porqué, pero sabía que no era ni medio normal a comparación de esa aura tan magistral que había demostrado apenas hacia un par de segundos, era... casi como si el mismo Mara se hubiese presentado también, pero ahora esto, su aullido de dolor...

    —Ren... No debía acabar así, no podías acabar así—. Dije, con cierto tono de queja, como si fuese su culpa por haber fallado a este grado, pero no era por malicia, era más bien el último alarido de ayuda que soltaba, porque, como dije... era infantil pensar en otro desenlace.


    Debía morir, aquí y ahora... Y aún así, pasó esto.

    Mi queja era porque se suponía que solo él debía detenerme, era el único que podía hacerlo sin rencor; solo dolor y aceptación...

    >>¿Porqué..? ¿Porqué cuando en verdad había confiado en que lo tenías todo para este momento?—. Añadí, apretando los puños, tamblando... no hacía falta explicarlo, su resolución, su postura... la carga simbólica. ¡Todo era perfecto!

    Y aún así...

    "Vaya vaya Kuro, veo mucha determinación en ti, la verdad apenas fue mi intuición lo que ayudó, eso y el hecho de haber lidiado con niños como tú"

    Esas palabras...

    "mmm ahora creo que me gustaría saber que te llevó a unirte, vamos, debes tener una historia interesante"

    Eran de Misato... el día que nos conocimos más de cerca en Nara, poco después del discurso de Takeda.

    ¿Porqué la recordaba ahora? ¿Tal vez de algún modo me estaba pasando como cuando casi moría en su momento? ¿Que dijo que me recordó y eso de alguna manera la motivó a seguir peleando..?

    Por un instante, genuinamente aquello me despertó gran tristeza, preguntándome de nuevo porqué debía hacer esto.

    "El odio... ¿Disminuyó?"

    Miré a Rengo, aquello me hizo reaccionar... y lamentablemente me hizo recordar la razón por la que había llegado a mi resolución, a este momento...

    —Rengo... ¿Me estás jodiendo? ¿Me estás diciendo que todo esto solo era para ponerme a prueba a ver si era capaz de ceder? ¡¿Cómo va a disminuir mi odio cuando esto es por todos los demás?! ¡¿Crees que atacándote me hace sentir mejor?! ¡¿Que de algún modo es una forma de desahogo?!—. Exclamé también ido, pero por mi parte debido a la influencia de Mara, como si no fuese suficiente con tener que lidiar con todo esto, por lo que gruñí, sujetándome la cabeza.

    >>¡¡Por una vez... para!! ¡¡No me dejas pensar con claridad en un momento como este!!—. Exclamé desesperado, parecía que le hablaba a Rengo pero en realidad era a Mara, no me creía cómo se había torcido todo, y el Dios no ayudaba en nada a pensar con claridad, la que pudiera, el cual de por sí no era mucho...

    Se... Se estaba repitiendo...

    Este agobio, ya lo había sentido antes... este impulso, esta rabia.

    De nuevo estaba siendo demasiado.

    De nuevo... solo estaba viendo una salida.

    "Tal vez yo debería decirte que debes hacer lo correcto, que pelees por lo que es justo, que ayudes a la humanidad. ¿Pero para qué, Kuro? ¿Para que dar razones al corazón? A veces..."

    —Padre... ¿Porqué te obsesionaste tanto con madre..? ¿Porqué nos dejaste tanto de lado?—. Murmuré, desesperado aún por toda la carga emocional, esto debía contradecir la resolución pero... lamentablemente... solo eran los últimos visos.

    Esta negación era por otra cosa, el cual poco a poco iba perdiendo resistencia, cada vez, me veía... más convencido.

    Rengo volvió a hablar, decía que tenía una promesa pendiente, una que estaba por destruir por mi culpa, aquello me hizo mirarlo, y fuí separando las manos de la cabeza, mirándolo como podía.

    "Sólo debo... aguantar... ¿No es cierto? La amistad es la única cura para el odio, la única garantía de la paz"

    —Aguantar... Deberías mas bien detenerte—. Dije serio, aún temblando, este giro de los acontecimientos definitivamente lo había desbalanceado todo.

    Parecía que sería la única muerte que me pesaría en verdad.

    Todo esto... Una sola amistad no arreglaría nada... Nadie aquí quería eso, nadie lo entendería, nadie daría ninguna oportunidad más...

    "Eres la clase de amigo que me habría gustado tener en mis tiempos más oscuros y deprimentes."

    —Ya me harté de esto... De este dolor, de estas emociones... Siempre es lo mismo... ¡Siempre! ¡¿Cuando dejaré de llorar como un patético mocoso que nunca puede madurar?!—. Exclamé no necesariamente como respuesta, porque las palabras de Rengo me seguían golpeando con brutalidad, aún si él no había alcanzado ni a atacarme siquiera...

    "No vas a ganarme, Kuro"

    No... No voy a ganarte en algunos rasgos, eso es innegable, pero...

    Tampoco puedo solo echarme atrás ya.

    No puedo solamente...

    —Huir contigo—. Dije de pronto, mirándolo devastado, especialmente al escuchar las palabras... no, súplica de Mara.

    Una ligera sonrisa se me escapó por ello... ahí estaba, ¿no es así?

    >>Ojalá tan solo hubiese huido contigo, no lo había notado... Ese... será el arrepentimiento no de este viaje, si no de mi vida—. Añadí, con una determinación cuanto menos letal, de nuevo... las memorias, aunque felices y llenas de bondad, no me estaban ayudando.

    Todo porque en la muerte no hay mentiras, no hay medias verdades, no hay engaños.

    Saber que nadie... nadie salvo dos personas me querían de corazón.

    No importaba cuánto buscara, no había nada que hacer ya.

    Alcé la garra derecha, con la palma abierta, apuntándole directamente, mientras una visión tras otra me invadía, como si fuese un último intento por genuinamente buscar una alternativa de algo que en primer lugar nunca existió.

    Recordé nuestro primer encuentro en aquel puesto, nuestra conversación en Kamakura, cuando hice el pacto con él. Cómo quise seguirlo de cerca inclusive si estaba con Natsu en Chiryu.
    Los momentos de Nagoya... Pero no solo con él, si no inclusive con los muy pocos momentos con Kawa, con Benkei.

    El abrazo de Takeda cuando volví con Rengo a Shizuoka, las palabras de Misato, mi reencuentro con Shiori.

    Salté repentinamente a otro recuerdo, el insulto de Hideyoshi al clan Tao, y cómo decidí al día siguiente darle una disculpa a pesar de que no lo merecía.
    Mi infiltración para seguir a Kato y ayudar con eso.

    Luego el cómo junto a Misato ayudé a Togashi; su personalidad, su estado...

    Habían... genuinamente, tantos momentos tan... únicos, felices, puros... llenas de luz y esperanza.

    Por un momento, me detuve, la mano me tembló, pero pronto regresaba la furia, el odio... el dolor.

    "Escuchen su corazón, el número de latidos es el número de personas que quieren verlos. Escuchen con claridad y escojan uno; vayan a dónde ese corazón los guíe, verán un camino, el único que los sacará de esta oscuridad."

    —Yo no los habría dejado tan fácil... aún si eso me costaba una mano—. Murmuré, a la par que la influencia de Mara solo remataba más ese sentimiento tan fuerte... tan... arraigado y poderoso en mí.

    Solo veía una salida...
    De forma inconsciente, empecé a canalizar miasma, listo para ejecutar a Rengo, pero también de forma inconsciente, como si parte de mi cuerpo se moviese solo, con la zurda me sujeté el brazo y traté de simplemente desviar el asunto, de parar de algún bizarro modo con esto, era como si genuinamente un duelo colosal y brutal conmigo mismo se librase.

    Por eso las memorias, el Árbol insistía, pero cada recuerdo que llegaba a mí, era fácilmente corrompido por el odio; por el simple detalle del Meido.

    Seguía buscando inconscientemente... recuerdo tras recuerdo, experiencia tras experiencia... persona tras persona.

    Y no hallaba nada que valiese la pena...

    —¿Porqué...?

    Murmuré una vez más, la fuerza que estaba canalizando era mayor.

    Y seguía sin hallar nada...

    >>¿Porqué no...?

    Continué, mientras poco a poco la fuerza era aún mayor...

    Si seguía así... yo...

    >>¡¿Porqué no encuentro nada?!

    ¿Porqué simplemente no hay nada que me detenga... más allá del único amigo que me quedaba...?

    ¿Porqué no vino nadie?

    —Siempre... —murmuré, dejando escapar una última lágrima—. Fué inútil... Ni siquiera me pude detener yo mismo—. Culminé, lanzando el ataque, así como me lanzaba una vez más contra Rengo.

    [Los corchetes son los Dados]
    (Los paréntesis es el equipamiento que se lleva)

    Kuroki:
    • Ataque: 24 + (20) + [4 + 4 + 2] = 54
    • Defensa: 12 + (16) + [5] = 33
    • Esquive: Falló
    • Bloqueo: Acierto
    • Desarme: Falló
    • Ruptura: No servirá
    • Ataque Especial: Utilizado
    • Miasma: Falló


    • Nivel 5
      PV= 800/800
      Fuerza= 20
      Protección= 10 + 10 yoroi +6 (sode)
      Agilidad= +2 Defensa
      Voluntad= +4 ataque
      Inmune al Fuego
      Cansancio= -2 Suerte
      Garras= 20
      Escuela= Ōmagatoki
      Ataque con miasma: Podrá quitar -20 PV directos a tu oponente. Deberás tirar und20 ; Si no superas 10 o superior el ataque no afecta a tu objetivo, este no podrá bloquear o esquivar. Si obtienes 1 el daño será directamente hacia ti y no podrás volver a usar el ataque en combate con ningún otro oponente. (Se suma a tus dados normales; 1 vez en un personaje o npc)

      Coletazo: Un d5 adicional por turno, también es un ataque que puede ser esquivado o bloqueado.

      Mordida: Un d10 adicional. Al usar este ataque se sustituye el d10 de defensa; podrás usar el ataque y los d5 (10 usos por guerra) (1/10)

      ???
     
    Gigavehl ha tirado dados de 20 caras para Miasma Total: 6 $dice
    Gigavehl ha tirado dados de 20 caras para Ataque Total: 4 $dice
    Gigavehl ha tirado dados de 10 caras para Defensa Total: 5 $dice
    Gigavehl ha tirado dados de 5 caras para E/B/D/R Total: 13 $dice $dice $dice $dice
    Gigavehl ha tirado dados de 5 caras para Coletazo Total: 4 $dice
    Gigavehl ha tirado dados de 50 caras para Ataque Especial Total: 2 $dice
    Última edición: 14 Enero 2026 a las 4:05 AM
    • Sad Sad x 2
    • Fangirl Fangirl x 1
    • Impaktado Impaktado x 1
    • En desacuerdo En desacuerdo x 1
  10.  
    Amelie

    Amelie Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    12 Enero 2005
    Mensajes:
    8,647
    Pluma de
    Escritora
    [Rengo]

    "Ren... No debía acabar así, no podías acabar así"

    Rengo lo miró; sus colmillos llenos de su sangre;

    "¿Porqué..? ¿Porqué cuando en verdad había confiado en que lo tenías todo para este momento?"

    Rengo sonrió y miró al suelo, intentó responder pero el pecho le dolió; respiró con fuerza y sintió fresco el sabor de la sangre. Ya había sentido ese frío antes. Llevó su mano al abdomen, dónde estaba la cicatriz del corte de Kato. Sólo él y Kato lo habían detenido con tanta facilidad.

    "Rengo... ¿Me estás jodiendo? ¿Me estás diciendo que todo esto solo era para ponerme a prueba a ver si era capaz de ceder? ¡¿Cómo va a disminuir mi odio cuando esto es por todos los demás?! ¡¿Crees que atacándote me hace sentir mejor?! ¡¿Que de algún modo es una forma de desahogo?!"

    Trató de regular su respiración; perdía mucha sangre y la gran mayoría había terminado en Mara.

    "Yo..." pensó sin poder conseguir la fuerza para hablar.

    "¡¡Por una vez... para!! ¡¡No me dejas pensar con claridad en un momento como este!!"

    —No voy a detenerme — le aseguró Mara

    La mente de Kuroki desvariaba, recordando, sufriendo.

    "Aguantar... Deberías mas bien detenerte"

    Rengo negó. Él no iba a caer.

    "Ya me harté de esto... De este dolor, de estas emociones... Siempre es lo mismo... ¡Siempre! ¡¿Cuando dejaré de llorar como un patético mocoso que nunca puede madurar?!"

    "¿Madurar?" se preguntó.

    "Huir contigo"

    Volvió a levantar la vista para mirarlo.

    "Ojalá tan solo hubiese huido contigo, no lo había notado... Ese... será el arrepentimiento no de este viaje, si no de mi vida"

    Rengo cerró sus ojos brevemente para contener las lágrimas. Kuroki levantó su garra y Rengo sostuvo a shi con fuerza; al menos con la poca que le quedaba; estaba listo para el ataque.

    Mara seguía torturando la mente de Kuroki mientras él peleaba con aquel Dios y consigo mismo, intentando detener su ataque; Rengo se colocó en defensa, negando "Basta... Mara... Kuroki..."

    ¿Por qué?

    ¿Por qué?

    ¿Por qué?

    "¡¿Porqué no encuentro nada?! Siempre... Fué inútil... Ni siquiera me pude detener yo mismo"

    Rengo intentó bloquear aquel ataque pero fue inútil; las garras se clavaron en su pecho obligándolo a doblarse de dolor.



    "Sólo quería escucharlo, saber que nada de lo que hiciste lo hiciste con malicia. No una hacia mi, sé que jamás buscarías eso. El mal que está en el mundo casi siempre proviene de la ignorancia, y las buenas intensiones pueden causar tanto daño como la malevolencia si carecen de comprensión. ¿No crees? Un nuevo amigo me dijo que no debía buscar sitios seguros, sólo personas. Y creo que tiene razón"
    Sus propias palabras le dieron fuerza para colocar su mano sobre el antebrazo de Kuroki —Kuro...
    Mara revolvió los recuerdos de Kuroki, llevándolo a Kamakura; después de la muerte de Satou. Obligó a Kuroki a mirar sus garras atravesando la carne de quién fue su amigo.

    "Si el arma te domina a ti; tendrás que enfrentarte a la muerte a manos de alguien que buscaba ayudarte, o enfrentarte a una vida condenado a culparte por la muerte de quien quiso salvarte. Acepta este consejo sin soberbia ni avaricia. Que tu fuerza sea sólo tuya, no prestada. Las deudas siempre se pagan, de un modo u otro"

    —Es momento de pagar el precio — Mara sometió a Kuroki. Obligándolo a detenerse.

    "Yo no los habría dejado tan fácil... aún si eso me costaba una mano"

    —Los dejaste por algo peor, Kuroki — intervino Mara al ver que Rengo perdía fuerza; el Dios del caos tomó las riendas en la mente ajena que caía lentamente; obligando a Kuroki a separarse de Rengo —Los dejaste por unas garras nuevas — obligó a Kuroki a mirar sus patas Los dejaste por una altura insuperable y nubes de miasma miró a Rengo desde arriba, mientras este colapsaba en su propio charco de sangre — Los dejaste por la oscuridad que siempre quisiste y creías poder obtener a través de Rengo. Querías llegar a mí—Mara soltó una carcajada — Takeda no se compara a Gendo en fuerza. Yuzuki no se compara a Saizo en velocidad. Kohaku no se compara a Kyogi en conocimiento de la energía espiritual. Al único que no pudiste remplazar fue a Rengo ¿Cierto? Porque para reemplazarlo tenía que ser yo —Volvió a burlarse — ¡AQUÍ ME TIENES KUROKI! Por fin tienes mi atención.

    Pero la mente de Kuroki aun no pertenecía por completo a Mara.

    Mientras tanto, en el charco de sangre; Rengo miraba el final del torbellino de misma.
    —Estaré bien —aseguró mientras intentaba levantarse y tropezó nuevamente sintiendo nuevamente aquel frío —No estoy indefenso; puedo elegir; existo... soy libre.

    —Confío en él — Escuchó la voz de Togashi a través de Mara y el mala se iluminó.

    —¡Me dijiste que habías crecido y lo sé! ¡Confío en ti!— La voz de Yuzuki se escuchó también a través de Mara, alcanzó nuevamente a shi y miró a Kuroki luchando.

    —Te dejé ir... pero aun así no implica que estarás solo... Sigue a tu corazón, se que tomarás la mejor decisión porque nunca has actuado desde la maldad, y eso convierte cualquier respuesta que tomes en correcta, porque es tuya — La voz de Akihito también lo alcanzó a través de Mara; obligándolo a ponerse nuevamente de pie.

    —Kuro...— dijo Rengo cubierto de su propia sangre — Tu peor error no fue traicionar a los Minamoto. Fue haberte destruido y traicionado a ti mismo por nada. —colocó el filo de shi frente a él, de manera defensiva.

    Recordó el dolor de Akihito por su decisión en Shiga; y las fuertes palabras de Kato en Fukui.

    "Si no eres capaz de ejercer violencia no eres pacífico, eres inofensivo... Cada individuo aquí presente ha enfrentado a sus propios demonios. Tú sólo has tenido suerte por haber nacido Harima"

    Mara entendió que Rengo sólo se defendería y frustrado le gritó¡Podrías ofrecerle hasta tu piel y aun así te dirá egoísta por conservar tus huesos. ¡ATACA! Te daré el momento, sólo resiste un poco más— reclamó Mara mientras intentaba someter la mente de Kuroki.

    "Nada diferencia una espada legendaria de un cuchillo de carnicero más que su portador. Una katana con el poder de shi pertenece a quien duda al blandirla, quien recuerda cada uno de los cortes que infligió, no quien se jacta de merecerla. Necesitamos humanos, no demonios"

    Rengo afirmó calmado al recordar las palabras de Kohaku, manteniéndose en defensa —Voy a detenerte, Kuro. Te demostraré que el color negro no es sólo ausencia de luz.

    "No pienso las cosas, Aki. Ese es mi problema"

    Rengo sonrió pues recordó las palabras que le dijo a Aki en Sekigahara —No pensé bien esto tampoco ¿Cierto? —dijo a sí mismo sintiendo como el frío comenzaba a dominarlo; pero tomó aire, miró al frente y esperó; clavando sus piernas en el suelo que se volvía un espejo por su propia sangre.

    Esa era la calma de aquel que ha vencido a sus propios demonios. Porque a veces la mayor fuerza no está en atacar, sino en sostener lo que se ama sin que el mundo lo ensucie. Si cedía a la rabia se perdería a si mismo. Porque ser bueno no es evitar el conflicto, es elegir incluso en el caos no traicionarte a ti mismo.

    "...yo se que gracias a ti pude volar por primera vez, hiciste que volviera a recordar que soy importante, me viste"

    La voz de Aki lo acompañaba; sin entender razones —Mi luz no es un defecto. La oscuridad no decide quién soy. ¿No es cierto, Aki? — se preparó al ataque de Kuroki —Te veré, siempre.

    Rengo=
    -13

    • Nivel= 5
      PV= 2/100
      Fuerza= 9
      Protección= 21 +10 (yoroi)
      Katana shi= +20 (irrompible)
      Escuela= Mara
     
    • Sad Sad x 3
    • Ganador Ganador x 2
  11.  
    Gigavehl

    Gigavehl Equipo administrativo

    Cáncer
    Miembro desde:
    15 Abril 2019
    Mensajes:
    4,392
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Kuroki

    El dolor era insoportable... No el físico, porque ni siquiera había daño como tal... Si no el mental, Mara se esforzaba en verdad en someterme, lo peor de todo, es que solo me estaba dando la clave final que necesitaba de todo esto.

    No quería hacerlo porque... Simplemente, no quería recurrir a eso pero... Las palabras y modos de Mara me estaban volviendo más que loco.

    Estaba viendo en él a Taiki, y eso era genuinamente peligroso.

    ¿Cómo podría dañar a un Dios? Era imposible si no tenía un cuerpo tangible como Amaterasu, sin embargo... Aún había algo que podía hacer, aún podía...

    Cuando menos me dí cuenta, mis garras atravesaron el cuerpo de Rengo, lo miré con una amalgama de emociones, los cuales me dotaron de un aspecto frío y serio, pero era ya tanto lo que sentía que directamente ya no sabía lo que hacía, de pronto era como si me desconectara, de repente... Era como si no hubiese nada, pero también de pronto seguía aquí.

    ¿Porqué atacaba tan débilmente a Rengo? Era como si genuinamente me negase a esto.

    —M-Mara...—. Murmuré, no porque quería que se detuviese, ya sabía que no lo haría, pero... Irónicamente, por mucho que tal vez Rengo no me creyese, él sería el principal responsable de que no pudiese haber pensado mejor lo que quería hacer en verdad.

    Sabía de alguna manera, que yo habría decidido algo mejor.

    Su mano en mi hombro solo me hicieron soltar un sollozo de dolor, sintiéndome igual de rebasado, y traté de hacer lo propio...
    —Ren... De verdad lo siento—. Dije como pude, sabía que el daño era irreparable pero...

    ¿Porqué..? ¿Porqué tuve que haberle hecho caso a Taiki?

    De pronto, mi cuerpo me dejó de responder, mientras Mara se dirigía a mi, me obligó a verme, a actuar contra mi voluntad, sus palabras solo me hicieron despertar de nueva cuenta la rabia, el dolor... El odio.

    Había nacido del odio... ¿Porqué no entendían que hacer eso en mi contra solo me devolvía al punto de inicio?
    —Ya entiendo—. Dije como pude, mirando hacia arriba—. Cómo lo haces... Te encanta oírte hablar, ¿no es verdad, Mara? Crees que me tienes sometido, contra la espada y la pared, cuando si aprendí algo, es que siempre cuando peleas, debes de ser el que siempre tenga sujeto las riendas del combate. No negaré que te esforzarte en serio por evitar esto, sin embargo—. Añadí, alzando mis garras como podía, estaba a punto de ceder, por mucho que peleara, no sería suficiente—. Me has hecho entender algo clave, ¿Cómo lo haces?

    La pregunta no era una para entender, era una que en secreto confirmaba algo... Y si el Dios era inteligente como tanto decía ser, ya sabía qué haría a continuación.

    Odio tener que someter a Rengo a esto, al único que deseaba que me detuviese, pero nadie me espera de regreso...

    Solo... Debo hacerlo.

    Solo hazlo Kuroki...

    Solo hazlo...


    Nadie te espera de regreso...

    "Kuro... Tu peor error no fue traicionar a los Minamoto. Fue haberte destruido y traicionado a ti mismo por nada"

    —Solo quería detenerlo... Salvarte de un demente... ¿Porqué tuvo que terminar así?—. Dije como pude a Rengo, cerrando los ojos con dolor.

    "Voy a detenerte, Kuro. Te demostraré que el color negro no es sólo ausencia de luz."

    Al final eso me hizo sonreír, por lo que lo miré, a la par que recuperaba como podía los movimientos de mi cuerpo.
    —Ren... Me conozco... Y aún así, sé que te extrañaré tanto, ojalá haya algo en algún momento que me haga redimir todo esto. Sé que es infantil pensarlo pero. —solté una última lágrima—... Solo quiero creer que será así... Siento tener que haberte dejado con esto, que por mi culpa sufras. Amigo, te volviste realmente fuerte, te volviste querido, y te volviste la Luz que yo tanto quise ser... Vete con... Aquello. Por ser lo que yo ya nunca pude ser—. Dije con dolor, a lo que comencé a avanzar como pude, forcejeando brutalmente con Mara, mientras me concentraba como podía para canalizar cuánto miasma fuese posible, una a una cantidad y energía directamente anormales, iba a acabar con esto, como tanto había decidido desde que me había transformado en yokai.

    —Mara... Hablas que te estaba buscando todo este tiempo, discúlpame pero... Nunca estuviste en mis prioridades, si dices esas cosas porque sabes que esto estaba perdido desde el inicio, adelante, haz lo que quieras—. Dije como pude, viendo con dolor cómo Rengo solo se ponía a la defensiva—. Me pregunto... Qué harás cuando esto acabe, ¿sabes? No me importa ya, he hablado lo que tenía que decir, y ya ví lo que no debía hacer, pero encararé las consecuencias y el precio si tanto quieres... ¿Pero sabes algo? No dejaré que ningún otro bastardo mate a mi amigo... Para mí, si alguien va a matarlo, debo ser yo—. Sentencié, regresando a ese tono malévolo.

    —Rengo... Diste una gran pelea, amigo mío, atrapa a Kuroki por mi... ¿De acuerdo?—. Dije como último, moviendo las garras de determinada forma para realizar la técnica más poderosa y oscura de mi poder...

    Ahora sabiendo cómo se podía someter a otros... Y considerando las fuerzas tan débiles de Rengo... No fué nada difícil.

    —ESTO ES EL PRECIO POR METERSE CONMIGO, MARA. PAGARÁS POR CEBARTE CONMIGO—. Rugí completamente ido al fin, obligando a Rengo a abrir sus defensas, el tiempo suficiente para rematarlo...

    "La guerra ha sido muy dura... Huímos de nuestro viejo hogar para salvarnos; nuestro caballo; Men, tuvimos que comerlo para sobrevivir. Hemos perdido todo; mis hermanos y yo hemos viajado a pie por varias lunas; alimentándonos de fauna silvestre, recorriendo ríos para llegar a grandes ciudades. Y ahora la inclemente lluvia nos ha enfermado; por favor, noble señorita. Salve a mis hermanos; aun son jóvenes..."

    Rengo...

    Ojalá... Ojalá hubiese podido confiar más en ti cuando debí hacerlo...

    Yo te metí en todo esto... Perdóname.

    Kuroki utiliza Paranoia en Rengo


    [Los corchetes son los Dados]
    (Los paréntesis es el equipamiento que se lleva)

    Kuroki:
    • Ataque: 24 + (20) + [20 + 5] = 69
    • Defensa: 12 + (16) + [3] = 31
    • Esquive: Falló
    • Bloqueo: Acierto
    • Desarme: Acierto
    • Ruptura: No servirá
    • Ataque Especial: Utilizado
    • Miasma: ---


    • Nivel 5
      PV= 800/800
      Fuerza= 20
      Protección= 10 + 10 yoroi +6 (sode)
      Agilidad= +2 Defensa
      Voluntad= +4 ataque
      Inmune al Fuego
      Cansancio= -2 Suerte
      Garras= 20
      Escuela= Ōmagatoki
      Ataque con miasma: Podrá quitar -20 PV directos a tu oponente. Deberás tirar und20 ; Si no superas 10 o superior el ataque no afecta a tu objetivo, este no podrá bloquear o esquivar. Si obtienes 1 el daño será directamente hacia ti y no podrás volver a usar el ataque en combate con ningún otro oponente. (Se suma a tus dados normales; 1 vez en un personaje o npc)

      Coletazo: Un d5 adicional por turno, también es un ataque que puede ser esquivado o bloqueado.

      Mordida: Un d10 adicional. Al usar este ataque se sustituye el d10 de defensa; podrás usar el ataque y los d5 (10 usos por guerra) (1/10)

      Paranoia: Usa el miasma para corromper a su oponente (sólo npcs); el enemigo será controlado con miasma para atacar a quienes eran sus aliados (No podrás tirar su dado de ataque ni los d5 usuales; si puedes usar d10 de defensa) tirará un d5 para saber el número de turnos que el npc está a tu uso. (1 uso por guerra)

      ???
     
    Gigavehl ha tirado dados de 5 caras para Paranoia Total: 2 $dice
    Gigavehl ha tirado dados de 20 caras para Ataque Total: 20 $dice
    Gigavehl ha tirado dados de 10 caras para Defensa Total: 3 $dice
    Gigavehl ha tirado dados de 5 caras para E/B/D/R Total: 13 $dice $dice $dice $dice
    Gigavehl ha tirado dados de 5 caras para Coletazo Total: 5 $dice
    Gigavehl ha tirado dados de 50 caras para ??? Total: 60 $dice $dice $dice
    Última edición: 14 Enero 2026 a las 5:55 PM
    • Ganador Ganador x 3
    • Sad Sad x 1
    • En desacuerdo En desacuerdo x 1

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso