Historia larga Los Nuevos Generales Blancos

Tema en 'Novelas' iniciado por Dark RS, 7 Julio 2018.

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    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Por fin te alcancé :) Ahora podré estar a a par con las próximas actualizaciones. Voy a comentar de forma superficial los capítulos.
    El nombre de la princesa; Frambuesa, me gusta mucho. Es una verdadera tragedia lo que le ha ocurrido. Ahora:
    Eso no me da nada de buena espina.

    El capítulo 28, Mal presentimiento, me ha gustado mucho. Comenzó de forma normal pero terminó en una intriga y recuerdo que al leerlo deseé continuar para ver lo que significaba ese presentimientos, pues es muy obvio que algo grande se avecina. ¿Tiene que ver algo con Frambuesa?
    Pero sin duda mi favorito fue el 29, y me imagino que debes darte una idea, ¿verdad? Por fin se nos habló un poco sobre el mundo de Ghoul y de Magunus, de forma superficial, pero lo entiendo pues ahora que sé que hay una historia antes que esta, pues me imagino que para saber todo el rollo debo leerla.
    El síndrome del héroe, curioso, ¿eso existe en la vida real? Es bastante interesante, y debo decir que es valida para dar la "excusa" de que Magnus haga las cosas sin tener un motivo "real". No me gustan mucho las aventuras en la que el protagonista hace las cosas sin "ganar" nada o por algún "motivo"; aunque aquí diría que el motivo, actual de él, sería ayudar a esas personas importante, por ejemplo, a Cereza con la que terminó encariñándose, aunque ese "motivo" creció en lo que la historia de Magunus avanzaba.

    Yo espera un desenlace como el de la historia del Mago de Oz, que al final es para que la protagonista pueda regresar a su hogar, al fin esa es su meta... yo me imaginaba algo así. Una especie de maldición o algo similar a xxxHoloc o Tsubasa. No sé.
    Y el capítulo 30 me sorprendió porque no creí ver a la Suprema Sacerdotisa verse con Delto. El desenlace de la misma me gustó. Me pregunto, ¿cómo reaccionará al darse cuenta que su querida hija ya no esta en el castillo?

    P.D: Lo repito, me gusta Ghoul.

    Creo que eso es todo. Espero no haber olvidado algún detalle.
     
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  2. Threadmarks: Capítulo 31. Frambuesa II
     
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Los Nuevos Generales Blancos
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    34
     
    Palabras:
    2578
    Contestando a la duda de Kay; existe lo que se conoce como el síndrome del salvador. En eso se basa el síndrome del héroe.

    Capítulo 31. Frambuesa II



    Una pareja de comerciantes recorre las planicies del sur del país. Su enorme y pesado trineo, similar al Coloso, pero sin el toldo, es jalado por seis alces de un cuerno. Llevan una gran variedad de cosas con las que esperan realizar trueques en Honorium; en su mayoría buscan conseguir utensilios de cocina y herramientas a cambio de semillas de vegetales que crecen rápidamente. Provienen de Villa Hondo, donde se dedican principalmente al cultivo de vegetales y frutas, los cuales procesan en jugos y pociones para su comercialización a nivel nacional, aunque su principal cliente es el ejército, pero no por elección propia.


    La mujer está en sus cincuentas, de piel azul claro, ojos grises, cabello azul oscuro atado en una cola, viste un overol negro con una camiseta blanca por dentro, además de botas blancas de piel. El hombre tiene poco más de cuarenta años, piel celeste muy clara, ojos oscuros, cabello corto negro, usa un atuendo similar al de su esposa, pero sus botas son de cuero café oscuro.


    Ambos viajan en la parte delantera del vehículo. De un momento a otro, escuchan un quejido que proviene del interior del transporte. La Tempus se asoma, por encima de varias decenas de cajas de madera apiladas, donde se encuentra una joven chica de unos quince años, que luce bastante desorientada y con cara de enferma.

    —¿Dónde estoy? —cuestiona la joven, luciendo el cabello negro alborotado.

    —Que bueno que despertaste —exclama la mujer con alegría —. Creímos que morirías.

    —¿Morir? —repite la del interior del vehículo, le comienza un fuerte dolor de cabeza que no la deja pensar con claridad.

    —Sí, no puedo creer que alguien tan joven intentara matarse —al ver el rostro confuso de la chica, la mujer continúa hablando —. Cuando te encontramos, notamos que habías bebido una buena cantidad de jugo de pasto púrpura, que es un potente veneno.


    La desorientada chica intenta darle sentido a lo que escucha. Lo último que recuerda es estar caminando hacia el sureste, según su hermano se lo recomendó. Le parece que bebió de la botella que este le dio para recuperar energías, pero es todo.

    —Te encontramos medio muerta —añade el hombre, sin perder de vista el camino—, fue el aroma a vómito y heces lo que nos detuvo, el pasto púrpura tiene el efecto de hacer que el cuerpo se libere.

    —Te aseamos y pusimos algo de mi ropa de repuesto, te queda un poco grande, pero te sirve —cuenta la de cabello azul, mostrando auténtica preocupación.

    —No tiene sentido, me fui de casa por que iba a ser madre y ahora...

    —¿Estabas embarazada? —cuestiona la mujer, sorprendida de que alguien tan joven no se cuidara.

    —Lo estoy —afirma, tomándose la cabeza con ambas manos, puede jurar que le va a explotar.

    —Me temo que lo estabas, es imposible que el bebé sobreviviera al veneno. No entiendo cómo fuiste capaz de sobrevivir tú —explica la mujer, sintiendo lástima por la extraña —. ¿Cómo te llamas?

    —Soy Frambuesa....

    —Tienes el mismo nombre que la hija del rey —comenta el hombre, frunciendo el ceño casi en el acto.

    —¿Pasa algo con el rey? —cuestiona, al sentir el tono grosero del Tempus.

    —Ojalá se muera, a parte de eso nada —menciona el de cabello negro.


    Frambuesa hace silencio, escuchar que hay personas que encuentren a su padre desagradable le cae por sorpresa. Se acuesta a descansar un poco más, tiene mucho que pensar. «No siento real haber perdido a mi bebé, tampoco se sentía real que lo tendría, supongo que da lo mismo a estas alturas». Comienza a sollozar sin darse cuenta, «no puede ser que mi hermano intentara matarme, seguro que se confundió y me dio una botella equivocada».


    Llegan a Honorium, paran cerca de los grandes edificios; La Esperanza y La Felicidad, donde descargan las cajas. Frambuesa baja, notoriamente desanimada. La llevan al orfanato, ya que no quiso decir dónde están sus padres, lo hizo más que nada por el temor que si confiesa ser la princesa algo malo le podría suceder.


    El orfanato, que se localiza en el quinto piso de La Felicidad, es un lugar para nada amplio. Hay quince camas viejas, todas de madera, con sábanas descoloridas, también un par de armarios, donde se guarda la ropa de los huérfanos, una caja con juguetes, dos mesas largas para comer y una más en el rincón derecho, lejos de las escaleras. Coloridos dibujos realizados por los niños más pequeños decoran las paredes.


    La primer noche en ese edificio no resulta ser cómo Frambuesa lo esperaba, aunque tampoco tenía una expectativa de lo que ocurre en esta clase de lugares. La obligan a vestir igual que los demás, una blusa amarillenta, pantalón corto de tela con algunos agujeros y zapatillas de cuero desgastado. Un grupo de tres chicos, como de su edad, se le acercan para hablarle.

    —Oye, dicen por ahí que te llamas Frambuesa —cuestiona un chico muy delgado y bajo, de piel azul, cabello largo negro y ojos amarillos.

    —Así es, es un placer conocerlos —saluda ella, de la forma en que se le enseñó debe hacerlo.

    —Incluso habla como si pensara que es mejor que nosotros —se irrita otro chico, un poco más bajo que el primero, pero no tan delgado, de cabello azul oscuro, piel celeste y ojos verdes.

    —No entiendo —susurra ella asustada —. ¿Hice algo malo?

    —Llamarte Frambuesa es muy malo, y que te pongas tan cortés hace que me den náuseas —responde el primero, con una expresión de odio.

    —¿Lo dicen por el rey? —cuestiona, recordando la reacción del hombre que la salvó cuando se enteró de su nombre.

    —Ni mentes a ese malnacido —reclama un tercer chico, mayor que los demás, este parece estar cerca de cumplir los diecisiete años, ligeramente musculoso, piel azul, cabello castaño y ojos negros.

    —¡El rey no es ningún malnacido! —defiende ella con firmeza —. Es un hombre generoso, fuerte, inteligente, ¡un modelo a seguir!


    Los comentarios hechos por la joven heredera hace que los chicos se enfaden, los soldados de Delto fueron los responsables de la muerte de los padres de todos los huérfanos de esta ciudad, que alguien se atreva a defenderlo es un grave insulto a sus memorias. Y planean hacerla pagar caro por esa osadía.


    El mayor de los tres, la sostiene mientras los otros la golpean sin piedad. Frambuesa recibe fuertes golpes en su abdomen, costillas, rostro y piernas. No está segura de cuánto tiempo la estuvieron agrediendo, pero le pareció que fue una eternidad.

    —No creo que haya tenido suficiente —dice el que la tiene inmóvil —. Aprenderás a que no debes jamás hablar bien de ese malnacido.


    El chico mayor la lleva a una esquina, detrás de una mesa cubierta por un mantel blanco. Los otros traen grandes cucharones de metal, que sirven para sacar sopa. La comienzan a golpear con todas sus fuerzas, ella no puede hacer más que cubrirse el rostro, y esperar que acabe el salvaje ataque. El mayor, incluso se orina encima de ella, los otros solo la escupen varias veces.


    Las agresiones cesan para la noche, que es cuando llaman a los huérfanos a comer. Está segura que los cuidadores presenciaron todo, pero ignoraban intencionalmente sus súplicas por ayuda. Se queda tras la mesa hasta muy tarde en la noche, cuando ya todos se encuentran durmiendo. «No quiero vivir más», a como puede se levanta, avanza, tambaleándose por el dolor, hacia la ventana, la abre y ve hacia el vacío, está tan oscuro que no llega a ver el suelo. Es la mejor salida de su predicamento, aunque intente escapar, igual la obligarán a regresar, y la volverán a golpear por su solo nombre. No quiere ni imaginar lo que le harían si descubren que en realidad es la princesa.


    Busca, entre sus pocas posesiones, saca el báculo brillante que le había obsequiado su padre, hace ya tantos años, lo abraza con fuerza. Se sube a la ventana, cierra los ojos, la fresca brisa de la noche golpea su cuerpo. «No entiendo este mundo, no entiendo por qué detestan tanto a padre. Lo único que entiendo es que lo que me hacía mi hermano no era algo que me convertía en una buena hermana, al igual que lo que me hicieron estos chicos no es algo justo. Soy una asquerosa basura sucia, muy sucia, sucia, sucia...»

    —Lo siento, padre... —musita antes de lanzarse al vacío.


    Siente que la caída es rápida, que pronto todo acabará y tal vez pueda volver a ver a su madre en la otra vida. El báculo produce un estallido que frena ligeramente su descenso, pero no lo suficiente como para poder sobrevivir al impacto. A escasos dos metros del suelo, algo la ataca y la envía a caer sobre un montón de pasto seco, que usan los agricultores para alimentar a las bestias de carga. Igual le dolió, pero no sufrió daños serios.

    —¿Qué sucede? —se pregunta incrédula.


    Un felino se le acerca, maúlla, luego la olfatea para comprobar que se encuentra bien. Se trata de una lince blanca con manchas negras, mide ciento veinte centímetros de longitud, de patas cortas y regordetas que le permiten caminar en la nieve sin hundirse, y cola tan larga como su cuerpo.

    —¿Me salvaste, Bun? —cuestiona la joven, apunto de llorar. Pensó que la había perdido cuando estuvo a punto de morir, ya que no la veía desde que tomó el líquido púrpura.


    La felina maúlla feliz, se le sube al regazo y se frota contra su cuerpo. Ella la aparta de inmediato.

    —¡No me toques! —le grita —. Estoy sucia, no me toques, no ensucies tu puro pelaje al tocar mi asqueroso cuerpo.


    El felino la ignora y se vuelve a subir sobre ella, se acuesta y comienza a ronronear. En ese momento ella se da cuenta que a su pequeña Bun no le importa si ella está sucia o no, la acepta a pesar de todo lo que le sucedió. La abraza contra su cuerpo.

    —Gracias, Bun —le besa la cabeza —. Busquemos otro lugar al cual ir. Pero bájate que pesas mucho.


    La lince se baja, gruñe ante el comentario de que está pesada y luego sonríe. Ambas se pierden en la oscuridad de la noche, alejándose del edificio.


    Para el siguiente día, la heredera se muere de hambre, no ha comido nada desde la mañana del día anterior, y nunca había pasado tanto tiempo sin probar bocado. Pero tampoco puede ir a pedirle comida a cualquiera, ya que la devolverían al orfanato, y es lo último que quiere en este momento. Se oculta a las afueras de Honorium, cerca de los postes que marcan la entrada a la ciudad. Bun se aleja sin más, ella la llama, pero la felina no le hace caso. Quiere ir tras ella, pero siente todo el cuerpo adolorido.


    La joven se la pasa intentando pensar en lo que podría hacer. No cree que su hermano la intentara matar, pero la semilla de la duda está germinando en su corazón. Si encontrara soldados, les podría pedir que la lleven al castillo, aunque, ¿qué haría si los soldados no le creen y la mandan al orfanato? ¿Su báculo luminoso alcanza para probar que ella es la auténtica Frambuesa? ¿Acaso alguien más, a parte de su familia, saben que el báculo está en su posesión?


    Al cabo de una hora, Buen regresa, cargando algo en su hocico. Se aproxima a Frambuesa y escupe una serpiente muerta, de no más de un metro de largo. Maúlla alegremente, dándole a entender que se la puede comer.

    —Gracias, Bun —dice la joven, mirando sin ganas al reptil, cuyo cuello se nota fue abierto de una mordida.


    Nunca en su vida ha comido algo como esa serpiente, pero no está para pedir gustos. Muerde al reptil, y le arranca un buen trozo de carne, se lo hace tragado sin masticarlo. La sangre de la serpiente le chorrea de la boca y le mancha la blusa. Casi se asfixia con uno de los pequeños huesos de su comida, pero por suerte lo logra escupir. Una vez termina de comer, entierra los huesos bajo la nieve.

    —Tenemos que decidir qué haremos, Bun —susurra la princesa, mirando hacia el nublado cielo.


    La lince manchada se sube sobre su regazo, ronronea un poco, y luego se duerme. La mira dormir, se pregunta si la felina no entiende que ya no es una cachorra, que ya es muy grande y pesada para seguirse durmiendo sobre su regazo.



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    Nombre: Frambuesa Delto
    Apodo: Fran
    Profesión: Princesa/Segunda Heredera al Trono
    Edad: 15 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Castillo)
    Armas: Báculo Luminoso (¿?)
    Estilo de Lucha: Sanadora
    ______________
    Nombre: Bun
    Género: Femenino
    Raza: Lince Blanco Manchado
    Armas: Garras y Colmillos
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    Bestiario:
    Lince Blanco Manchado: De pelajes cortos. Solitarios. Pueden llegar a medir hasta un metro y medio de largo. Son muy fuertes para su tamaño. Esconden sus presas en cuevas que usan como refugios. Muy peligrosos si tienen hambre. En raras ocasiones ha sido posible domesticarlos. Suelen mantenerse alejados de las zonas pobladas
    Vegetación/Alimentos:
    Jugos: Hecho con frutas, verduras o alguna clase de pasto. Algunos tienen cualidades sanadoras o de recuperación de estamina.
    Poción: Hecho con frutas, verduras o alguna clase de pasto. Siempre tienen cualidades sanadoras o de recuperación de estamina.
    Lugares:
    Villa Hondo: Localizada al este del País Helado. Recibe su nombre debido al río Hondo, que se encuentra al norte de la villa. Se dedican principalmente a la producción de jugos y pociones.
    Otros:
    Decreto Comercial III: Todos los pueblos, ciudades y villas están en la obligación de comerciar con los demás.
    Decreto Comercial IV: Cada localidad tiene la libertad de decidir la forma en que comercia con las demás. Ya sea a cambio de dinero, servicios o trueques. Claro que esto no aplica al ejército.
    Decreto de Familia V: Todo Tempus de dieciséis años o menos, que no tenga padres, familia o tutor, debe permanecer en una casa de acogida u orfanato hasta cumplir los diecisiete.
    Decreto de Familia VI: Todo Tempus mayor de setenta años, o con una incapacidad seria, deben ser mantenidos y cuidados por sus familiares, ya sea directos o lejanos.
    Decreto de Trabajo I: Todo tempus mayor de quince años debe trabajar o unirse al ejército. De negarse, pueden ser obligados a trabajar o ser encerrados hasta que acepten hacerlo.
    Decreto de Trabajo II: Un Tempus mayor de setenta años ya no tiene la obligación de seguir trabajando. Esto aplica para cualquiera que posea una incapacidad seria y le sea imposible dedicarse a cualquier clase de labores.
    Decreto de Trabajo III: Es obligación de los mayores de diecisiete cooperar con las casas de acogidas y orfanatos. Al igual que con la manutención de los mayores de setenta o incapacitados que no tengan familia que los pueda cuidar.
    Decreto de Trabajo IV: Si un Tempues mayor de quince o menor de setenta, que no posea discapacidad seria, es acusado más de tres veces de no trabajar, y de haberse agotado las opciones de prisión o tortura, será ejecutado.
     
    Última edición: 26 Enero 2019
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    Aryaa Stark

    Aryaa Stark Arya a sus servicios!

    Aries
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    Hola.
    Perdona por no haber podido comentar antes, ya sabes he estado ocupada.

    Debo decir que me gusta mucho Uva, como personaje, por eso me puse triste cuando Gohul la hizo sentir mal. Y también por eso me emociono verla interactuar con Delto, no vendría man un mini spinoff de los antiguos Generales jejej. Me gusto mucho ese capítulo 30, ya quiero ver como reacciona el rey al ver que le falta su hija.

    Y por fin se que es Bun! Que alegría, la ame con mi vida.
    Pobre Frambuesa, que duro es su destino como personaje trágico, y que duro debe ser ese golpe de la vida, entender como es, salir de su ignorancia es algo que le debía pasar tarde o temprano, pero que esta siendo demasiado duro.
    Ya llegara Magnus a solucionarle la vida jajaja, espero, ella se lo merece.

    Nos vemos, Mr. Dark.
     
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    Kay Greenwish

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    Leo
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    Ya sabía yo que el brebaje púrpura que el príncipe le dio no era nada bueno y también sabía que iba a perder el bebé; obviando que él quería desaparecer toda pista de su fechoría . Que lamentable situación está viviendo Frambuesa, lo peor del asunto es que ni si quiera en el castillo podía estar tan tranquila; más que nada por las palabras hirientes que le decía su hermano. Y bueno, a pesar que esos niños del orfanato la hayan golpeado, la psicológico siempre hace más estragos. Ahora que está fuera de su "hogar" le tocará probar tragos amargos de la vida, y de conocer que el país donde vive, la mayoría odia a su padre. Lo más prudente sería que mantenga su identidad escondida.

    Haber cuando abre los ojos y se da cuenta que efectivamente, su hermano desea tenerla muerta y que la persona que es su padre. No le será fácil vivir en el exterior y mucho menos al haber sido criada tan inocentemente, tendrá que aprender a valerse por sí misma, a defenderse y sobre todo, a pensar por sí misma.

    Así que Bun es un lince, que tierno, ya la amé; soy más amadora de los felinos que de los caninos.
    Ansío conocer la reacción del rey al no ver a Frambuesa ahí, claro, si es que se da cuenta de su ausencia, con eso de que el hombre no solo es un mal rey sino que también un mal padre.

    Un saludo y nos estamos leyendo.
     
    Última edición: 29 Enero 2019
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  5. Threadmarks: Capítulo 32. Villa Glacial
     
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Capítulo 32. Villa Glacial



    Después de pensarlo por un día entero, Magnus reúne a los monjes en un solo lugar para informarles sobre la inminente amenaza que se aproxima. Todos murmuran impacientes, ya que tuvieron que dejar sus labores para escuchar a un extranjero.

    —Gente de Glacial —comienza el humano su discurso —, me temo que sé de buena fuente que dos grupos de troles de hielo se aproximan a esta aldea.

    —¿Cómo lo sabe? —cuestiona un monje anciano.

    —Tienen que confiar en mi palabra —contesta el chico, preocupado de que no le crean.

    —Yo le creo —menciona el hijo mayor de la familia donde han pasado las últimas dos noches.


    Los Tempus comienzan a murmurar, aunque nadie parece alterado en lo absoluto, a pesar que la noticia de que un grupo de troles de hielo se dirija hacia su asentamiento no es en lo absoluto buena, o algo que deberían tomarse a la ligera.

    —No parecen para nada sorprendidos —comenta Cereza, confusa ante la actitud tan calma de los habitantes de la villa.

    —No es como que nunca ocurra —menciona una mujer entre la multitud.

    —Como seguidores del Dios Conocimiento, hemos estado marcando las fechas en que los troles se acercan a nuestra villa. Podemos predecir a la perfección cuándo y qué tan cerca pasarán —informa un anciano, rascándose una mejilla.

    —Aunque —interviene un joven —, no deberían venir dos grupos en camino en esta época.

    —Es verdad —afirma otro, que parece pensativo —. Para estas vísperas únicamente un grupo pequeño debería pasar por aquí.

    —No parecen muy preocupados por eso —insiste Cereza.

    —Los troles de hielo existen desde que existen los Tempus, y la mayoría de los grupos viven en la zona sur del país, por eso casi no hay poblados al sur —informa un anciano, que apenas si logra mantenerse en pie.

    —¿Entonces no harán nada cuando los ataquen? —pregunta la hija de Manzana.

    —Lo que hacemos siempre que se presentan esta clase de situaciones, abandonamos la villa y volvemos días después, para reconstruir los daños —dice una mujer, que se encuentra hasta atrás.

    —¿No les molesta que destruyan su hogar? —pregunta Magnus, nada convencido de que lo que está escuchando sea cierto.

    —Claro que es molesto, pero así es la naturaleza —comenta un hombre, un tanto alto.


    Todos comienzan a murmurar entre sí, planeando abandonar Villa Glacial. Para Cereza es inconcebible que alguien prefiera abandonar su casa así sin más. Aunque recuerda el ataque de los troles de hielo en Hogar, muchos que había conocido durante toda su vida murieron en pocos minutos, y los enemigos eran tan fuertes que casi nadie lograba defenderse de sus devastadores ataques.

    —¡Silencio! —grita Cereza, usando todas sus fuerzas, todos la voltean a ver — ¡Lo que dicen no tiene sentido! ¡Parece que se dieron por vencidos!

    —Lo que mi amiga quiere decir —interviene el humano —, es que quizás podríamos evitar este ataque doble. Suponiendo quieran escuchar lo que tengo que decir. No tienen nada que perder, igual los troles destruirían casi todo.


    Los monjes hacen una reunión entre ellos para discutir sobre si intentar algo o simplemente escapar; eligen escuchar el plan del extranjero, y desde ahí decidir en lo que harán. Luego Magnus pasa casi una hora explicando el plan, una vez termina, los monjes optan por intentarlo. Después de todo, suena como algo que podría funcionar. Aunque, por si las dudas, piensan llevar a cabo el plan y luego escapar de inmediato.


    Una vez decidido que se llevará a cabo la propuesta del extranjero, Magnus da órdenes a cada Tempus sobre lo que tienen que hacer, luego se dispone a tomar un respiro dentro del Coloso. Planificar todos los detalles en tan poco tiempo fue algo realmente agotador, sin mencionar que tenía que parecer convincente al explicarlo todo. Dentro de unos minutos tiene que volver para coordinar y cerciorarse que todo se esté haciendo bien.

    —Lo sé, pero si algo sale mal, igual van a evacuar la villa, así que no hay muchos problemas si me equivoco —le dice a Ghoul, quien no se hace visible —. Ya sabes que no me iré, en verdad quiero que todo salga bien.


    La carpa del vehículo se mueve, se trata de Cereza, que entró a buscar algo. Cuando nota que el humano está sentado en el suelo, no está segura si debe seguir buscando o mejor irse. No quiere crear un ambiente extraño entre los dos, llevan sin hablarse desde el día de ayer.

    —Pasa, Cereza —permite el chico, al verla tan indecisa.

    —No… volveré después...

    —Si viniste es por que necesitas algo —supone él, mirándola a los ojos —. Quédate, hablemos.


    Ella, con el rostro azulado, se sienta frente a él, lleva las manos sobre las rodillas. No se atreve a mirarlo, solo observa las pieles en el suelo.

    —¿Ya no quieres viajar conmigo? —cuestiona ella con tristeza.

    —¿De qué hablas? —pregunta extrañado.

    —Ya sabes… por lo de hace dos noches…

    —¿Es por eso que no me hablas desde ayer? —ella asiente — ¿Eso quiere decir que estás enojada conmigo? ¿Si quieres te puedo llevar de vuelta a Hogar?

    —¡No! —niega ella con un grito —. En serio quiero viajar contigo, haces algo importante, yo soy la egoísta que piensa en sí misma, pero... —sube la mirada hasta el rostro de él, está tan sereno y su cara es tan atrayente que desea besarlo —. No puedo dejar de pensar en ti como algo más que un amigo, si me lo pidieras haría lo que sea.

    —Eso no tiene sentido —hace ver él con seriedad —. No me conoces lo suficiente, ni siquiera somos de la misma especie, soy un mamífero y tú una elemental.

    —Para mí lo tiene —comienza a derramar lágrimas —. De solo pensar que cuando halles la forma de volver a tu mundo te irás sin más, que volverás con ellas, lo que harás con ellas.

    —No se puede elegir de quién nos enamoramos —comenta él, sacando un pañuelo de su gabardina, se acerca a la chica y le limpia las lágrimas con este —. Conseguirás a alguien especial, alguien que te ame solo a ti.

    —Eres un mujeriego estúpido —reclama ella, tomándolo de la mano —. ¿Estás consciente que tu plan es la cosa más estúpida que jamás hayas hecho? —cuestiona preocupada, cambiando el tema.

    —Me conoces, adoro hacer cosas estúpidas y peligrosas.

    —No sé qué haría si no regresaras —susurra, sentándose a su lado —. Nuestra misión acabaría de inmediato y tendría que volver a casa sin haber hecho nada importante —«sin mencionar que no soportaría perderte».


    Ese mismo día, Frambuesa o Fran, como se hace llamar cuando le preguntan su nombre, recorre Honorium en busca de algo que le permita saber lo que debe hacer a partir de ahora. Le duele el cuerpo, principalmente por los golpes recibidos hace unos días. Encontrar alimento no es para nada fácil, tampoco hay nadie a quien pueda recurrir, y ya se cansó de comer serpientes a toda hora. Se pregunta si Bun solo sabe cazar reptiles rastreros. Extraña las comidas en el castillo, donde todos los días, a las mismas horas, las doncellas le llevaban lo que ella quisiera hasta sus aposentos. Fuera del castillo, las cosas son muy distintas, las personas odian a su padre, abusan de ella solo por su nombre y tiene que pasar hambre. Se cuestiona si es así en todas partes.


    Se sienta a descansar, al lado de un poste, cerca de la entrada al poblado, donde dos agricultores conversan sobre algo que uno de ellos presenció el día anterior.

    —¿Eran tantos? —cuestiona el primero, que tiene cabello negro, ojos azules y piel celeste.

    —Lo juro, eran decenas de troles de hielo, y me parece que iban en dirección a Villa Glacial —cuenta el otro, que posee cabello castaño hasta los hombros, ojos grises y piel celeste un poco más oscura.

    —¿En verdad? —cuestiona sorprendido, ya que es raro que los troles de hielo se dejen ver, en esta época del año, avanzando hacia el sureste, cuando lo normal es hacia el suroeste.

    —Sí, y es una lástima, porque sé que los que derrotaron al General Negro Ata iban hacia ese lugar.

    —¿Los nuevos Generales Blancos? —el otro asiente —. Seguro para cuando los troles lleguen ya se habrán ido, así que no hay mucho trauma. Y los de Villa Glacial siempre abandonan el lugar durante las visitas de los troles, así que no es muy probable que suceda una tragedia mayor.

    —Eso espero también, nos ayudaron mucho, para estas alturas los soldados ya deberían haber llegado a llevarse nuestros cultivos, pero he oído rumores que dicen que están sin armas ni armaduras y tratando de reparar la base. De ser cierto, tendremos semanas de paz.


    Ya Fran había escuchado mencionar a los nuevos Generales Blancos, son un grupo que atacó la Base Roja. Puede que sean malas personas si atacan a su padre, pero al mismo tiempo, después de escuchar las cosas que la gente dice sobre él, se pregunta si su amado progenitor es la persona que siempre ha creído que es. Ya perdió todo el respeto por su hermano, le hacía cosas malas que no eran normales entre hermanos, le mintió, quizás trató de matarla, pero no pierde la esperanza de que fuera una equivocación. Hay mucho que debe averiguar por si misma, sin que otros le digan cómo es el País Helado.

    —Perdonen —llama la joven la atención de los hombres —. ¿Esos nuevos Generales Blancos son buenos? ¿En verdad los ayudaron?

    —¿Una niña? —se pregunta uno de los agricultores.

    —Por favor —pide ella nerviosa, teme que la lleven al orfanato —. Tengo que saberlo.

    —No me podría negar a la petición de una linda mujercita —añade el de cabello negro —. Veamos, derrotaron a dos Generales Negros, que son de los más fuertes de la armada del rey Delto, deshabilitaron la Base Rosa al punto que no nos visitarán soldados en un rato, al menos no hasta que consigan nuevas armas y armaduras, si se atreven a venir desarmados los podremos repeler con nuestras herramientas.

    —A menos que el general venga en persona —comenta el primero.

    —No creo deje la base desprotegida, pero si llega a venir no tenemos de otra que darle lo que pida, pero lo dudo.

    —¿Es tan mala esa base? —cuestiona la heredera al trono, tomando con fuerza la parte inferior de su blusa, que está manchado con sangre seca, tanto roja como azul.

    —Supongo eres nueva en el pueblo y no lo sabes, pero el rey decretó que debemos dar todo lo que la armada solicite, claro que pagan, pero pagan el costo exacto, a veces menos, y eso nos ha llevado a la ruina —explica el de cabello castaño.

    —Una vez intentamos resistirnos, pero resultó mal, nos aprisionaron por varios días sin comida o agua, algunos murieron, incluida mi hija —suspira, al recordar a su pequeña —. Tenía tres años, no soportó la falta de agua, murió en mi brazos.

    —Eso es terrible —menciona horrorizada la joven, volviendo la mirada hacia el hombre, nota que los ojos se le pusieron llorosos, lo que la hace querer llorar también.

    —No acabaron ahí —añade el de cabello negro —. Nos liberaron el día que el general vino. Separaron a algunos que culparon de haber incitado la revuelta contra los soldados, y el general los mató con sus propios puños.

    —“Todo aquel que ose desafiar al rey debe morir” fue lo que dijo antes de matarlos.

    —Los que atacaron la base deben ser buenas personas —musita ella temblorosa.

    —Incluso hicieron donativos al orfanato —añade el castaño.


    Escuchar la palabra orfanato hace que la chica sienta ganas de vomitar. Comienza a derramar lágrimas de terror.

    —¿Qué sucede? —cuestiona el de cabellera negra.

    —Nada —se limpia las lágrimas —. Si esos nuevos Generales Blancos son buenos, ¿por qué no ir a advertirles?

    —Sería estúpido —declina uno de ellos —. Aún con el trineo más veloz, se llegaría apenas unas horas antes que los troles tengan el poblado a la vista. Habría que evacuar casi de inmediato para evitar el ataque de esas terribles bestias. También es posible que para cuando se llegue ahí ya se haya evacuado la villa.

    —No tanto, el grupo que va hacia el suroeste es irregular, los de Villa Glacial no lo tendrían en cuenta para las evacuaciones programadas, y si llegan de noche los atraparán desprevenidos —añade el que perdió a su hija —. No me queda nada en este lugar, si hay que arriesgarse para salvar a los que nos ayudaron, y de camino advertir a los de Villa Glacial, con gusto lo haré.

    —Quiero conocerlos —pide la chica, con determinación en su mirada.

    —Yo igual, espérame en este sitio, partiremos en cuanto recoja provisiones para el viaje.


    Casi una hora después, el agricultor de cabello negro trae un trineo con cajón largo que viene siendo tirado por un alce de dos cuernos, el único que hay en el poblado. La chica sube a la parte trasera, junto con su lince blanco manchado. Como equipaje, únicamente lleva un viejo abrigo gris de piel de lobo y su bastón luminoso. El hombre, más precavido, carga suficientes provisiones como para seis días, que es poco más de lo que estima tardarán en llegar a Villa Glacial.


    Durante las noches, Fran se ve obligada a cubrir su bastón usando el abrigo, ya que brilla tanto que corren el riesgo de atraer la atención de animales peligrosos, sin mencionar que los troles de hielo relacionan las luces con asentamientos de Tempus y sienten el instinto natural de perseguirlas.


    La chica no habla de su pasado o de lo sucedido en el orfanato. Por lo que la mayor parte del tiempo quien habla es él hombre, mas que nada acerca de su fallecida hija. Para el cuarto día, llegan a su destino, el alce está tan exhausto que cae jadeante sin poder levantarse. Le ofrecen agua y comida, pero el animal no presenta la mínima señal de querer moverse.

    —¿Podemos ayudar en algo? —cuestiona una chica de piel celeste y cabello largo azul. A su lado viene un joven que viste turbante y se cubre el rostro con un pañuelo.

    —No se levanta —informa la heredera, al borde del llanto, por ver la condición del cérvido.

    —Deja lo reviso —se ofrece la de cabello azul. Lo examina durante un rato —. Está agotado el pobrecito —le acaricia la cabeza con dulzura —, se nota que casi no lo dejaron descansar, deben dejar que descanse al menos seis horas, por cada día y medio de camino, se puede morir si lo hacen correr más allá de su límite.

    —¿Se va a morir? —cuestiona Fran preocupada.

    —No creo, solo tienen que dejarlo descansar un par de días —informa la de cabello azul.

    —Gracias a los Dioses —suspira aliviada la de cabello negro —. Soy Fran.

    —Un gusto conocerte, Fran, me llamo Cereza.


    Nombre: -
    Apodo: Magnus
    Profesión: Mercenario
    Edad: 18 años
    Género: Masculino
    Raza: Humano
    Mundo de Origen: Tierra
    Armas: Daga/Orbe Artificial Beta/Orbe Artificial Delta/Orbes Artificiales (3 Espadas)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Cereza Cortes
    Apodo: -
    Profesión: Comerciante
    Edad: 22 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Hogar)
    Armas: Orbe de Agua/Bombas de Humo Venenoso/Bombas Somnífero/Resacas (Bombas Venenosas y Somníferas)
    Estilo de Lucha: Soporte
    ______________
    Nombre: -
    Apodo: Rata
    Profesión: Ladrón
    Edad: 19 años
    Género: Masculino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Honorium)
    Armas: Cuchillas Aserradas
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Frambuesa Delto
    Apodo: Fran
    Profesión: Princesa/Segunda Heredera al Trono
    Edad: 15 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Castillo)
    Armas: Báculo Luminoso (¿?)
    Estilo de Lucha: Sanadora
    ______________
    Nombre: Bun
    Género: Femenino
    Raza: Lince Blanco Manchado
    Armas: Garras y Colmillos
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    Otros:
    Migración de Troles de Hielo: los grupos de troles de hielo normalmente se movilizan de un lugar a otro, siempre pasando por los mismos sitios, no se sabe bien la razón, pero se supone que es para conseguir alimentos. Aunque, siempre siguen avanzando, aún cuando quede alimento en el sitio donde estén. Hay pocos grupos que se quedan en un solo sitio, como en la cueva de Montaña Plana. No hay muchas razones por las que los troles cambien su ruta habitual, y es que, se encuentren con el Terror Blanco, alguna de las Bestias Ancestrales o, si el grupo es muy reducido, ante un mamut negro.
    [​IMG]
     
    Última edición: 2 Febrero 2019
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  6.  
    Aryaa Stark

    Aryaa Stark Arya a sus servicios!

    Aries
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    Hola!
    Ya decía yo que no faltaba nada para que Fran se encuentre con Magnus y su pandilla.
    Me alegro de que el señor del trineo no le haya hecho nada malo, pero no me hubiera sorprendido su lo hacia. Con la mala suerte que tiene la pobre princesa.
    Tengo curiosidad por lo que sucederá ahora. Ver cual es el plan de Magnus, como se liberan de los trolles, como se integra Fran al grupo, y que pasara cuando se enteren de que es la hija de Delto.

    Ahora solo una sugerencia: Como ya te dije, me parece que el mapa es un detallaso! Es genial y se entiende con verlo... pero aun así yo con mi compu y mis ojitos no logro leer lo que dice, tal vez podrías usar otro formato o subirlo por partes, para poder saber lo que dice. Hasta podrías hacer las aclaraciones de lo que dice en otro contenido oculto.
     
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  7.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Bueno por fin se me da comentar. Este capítulo ya lo había leído el lunes, semana atareada. Bueno, bueno, a lo que truje Chencha. Y como sé que mañana publicarás, mejor te comento algo ahora, por lo menos algo corto :)

    Por fin Frambuesa (lastima que ahora se haga llamar Fran, tan bonito nombre que tiene) se encuentra con Cereza y por ende con Magnus, ahora me gustaría saber como se desenvolverá ese encuentro pues tengo muchas preguntas; ¿les contará su verdadera identidad? ¿Les dirá lo que pasó? Y si es así, ¿cómo reaccionarían? Por como he visto que es Magnus, uff, la que se armará, por lo menos con el primogénito del rey. Claro, si es que Frambuesa llegara a contarles y esto solo puede suceder cuando entren en confianza, por lo menos para la princesa pues con lo que ha estado viviendo, no dudaría que tenga desconfianza para con los demás.
    Igualmente vemos como ella, a pesar de lo que va conociendo de lo que los pueblerinos y estar consciente que lo que le hacía su hermano no era lago normal, todavía tiene sus dudas.

    Y por último pero menos importante, me intriga cuál será el plan de Magnus contra esos trolles y si los Tempus del lugar puedan aprenderlo y así evitar que trolles continúen ahuyentandolos. Después de todo esa es su villa, es su hogar.

    Eso sería todo de mi parte. Nos leemos. Un saludo.
     
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  8. Threadmarks: Capítulo 33. Cereza y Frambuesa
     
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Título:
    Los Nuevos Generales Blancos
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    34
     
    Palabras:
    2399

    Capítulo 33. Cereza y Frambuesa



    La hija del rey Delto siente que debe agradecer a la joven mujer que ayudó al alce de dos cuernos que la trajo a Villa Glacial, pero no tiene forma de hacerlo. Ni tiempo para hacerlo tampoco, tiene que encontrar a los nuevos Generales Blancos y advertirles sobre la amenaza que se avecina.

    —Perdona, ¿sabes algo sobre los nuevos Generales Blancos? —cuestiona la heredera, de forma tímida.

    —Tienes una en frente —informa el hombre con el que Fran viajó los últimos días.

    —Supongo que lo somos —afirma Cereza, con el rostro azulado.


    Frambuesa los observa con detenimiento, los que tiene ante ella no son como se imaginó serían los que derrotaron a dos Generales Negros. Había supuesto que se trataba de sujetos muy grandes y fuertes, llenos de cicatrices y con caras de pocos amigos. Pero ante ella, están dos personas completamente normales, aunque la chica es un poco gruesa, algo bastante poco común entre los Tempus.

    —Tengo que... un grupo de... este... —se pone nerviosa y no sabe cómo hablarles.

    —Tenemos un mensaje —informa el agricultor, tomando la palabra —. Un gran grupo de troles de hielo viene hacia este lugar, tienen que evacuar a todos de inmediato.

    —Un poco tarde para eso, los troles llegaron ayer por la mañana —cuenta Cereza, sonando preocupada. Voltea la mirada hacia el horizonte.

    —Pero, no se ve que hubieran pasado por aquí —señala el hombre, que nota que todo el poblado parece estar en buenas condiciones. Sin mencionar que hay varios monjes labrando y cosechando el campo. Luego de un ataque de troles, los monjes deberían estar regresando a reconstruir sus hogares.

    —Uno de los nuestros los está alejando de la villa desde ayer —añade Rata, que no ha presentado interés en ponerles atención a los recién llegados.

    —¿Cómo lo hizo? —cuestiona el hombre incrédulo — ¿Cómo desvió a un grupo tan grande de troles?

    —Si ven hacia aquel lado —Cereza señala hacia su derecha —, hay un muro caído de madera pintado en blanco, lo bastante alto como para camuflar la villa y se confunda con la nieve. Los monjes tuvieron que sacrificar una buena cantidad de la carne de caza que tenían guardada, la pusimos en un trineo grande. También construyeron una especie de cajón, con vidrios como paredes, para poner una asombrosa vela con una llama que brillaba mucho, lucía tan hermosa por la noche.

    —¿Entonces, hay una sola persona guiando a los troles de hielo lejos de aquí, usando el aroma de la carne y la luz de la vela? —pregunta el hombre, sorprendido por lo simple e ingenioso del plan.

    —Sí —afirma la de cabello azul nerviosa —. No sabemos si volverá, esperaremos algunos días antes de darlo por muerto.

    —Parece que hicimos el viaje en vano —comenta el hombre, notoriamente aliviado —. Contaré sobre esta hazaña a todos en Honorium.

    —No lo creo necesario —le hace ver Cereza.

    —Lo es —asegura el agricultor—, se tiene que saber sobre esta clase de estrategia, es simple y si funcionó aquí, debería funcionar en otros poblados pequeños.

    —Supongo funciona en poblados con pocas casas y las provisiones suficientes —comenta Cereza, no tan segura de que alguien se ofrezca para una misión suicida como esa.

    —Bueno, ¿volvemos a Honorium, Fran? —cuestiona el hombre.

    —No —niega ella decidida —, tengo que hablar con estas personas.

    —Si cambias de opinión me avisas, buscaré alojamiento por un par de días hasta que el alce esté recuperado, entonces me iré.


    El hombre va hacia la casa más cercana, para conversar con los propietarios, sabe bien que los monjes hospedan viajeros por un precio no muy elevado. La heredera se siente nerviosa, respira profundamente para tomar valor.

    —Quiero que me cuenten algunas cosas —pide ella, sin poder verlos a la cara.

    —Vamos a un lugar tranquilo, para poder hablar más a gusto, ¿te parece? —propone Cereza.


    Van a una banca de madera, que está cerca de los campos donde se cultivan las sandías blancas, justo frente a la más grande de todas. La brisa sopla con fuerza, es una tarde helada, incluso para los Tempus.

    —Quiero saber más sobre ustedes —pide la de cabello negro, sonando seria.

    —No hay mucho que decir —comenta la mayor, sin saber qué puede decir.

    —¿Por qué luchan contra el rey? —pregunta Fran soportando, las ganas de llorar.

    —Una rara pregunta —le hace ver Cereza —. El rey está empobreciendo el país, abusando de su poder. Si no se es parte de los afortunados que viven en los pocos poblados del sureste, entonces se vive bajo amenazas constantes por parte del ejército.

    —Entonces... ¿es el rey un hombre malo?

    —Lo es, prefiere el bienestar de unos pocos a costa de la mayoría.


    Fran comienza a llorar, cierra los puños con fuerza. Rata, que no soporta escuchar a una chica llorar, finalmente, la mira al rostro, con la intención de pedirle que se calle, o que al menos tenga la decencia de no hacer tanto escándalo cuando lloriquea. Le parece reconocerla, pero no cree posible que sea quién cree que es.

    —¿Fran es por Frambuesa? —cuestiona el ladrón, esperando una respuesta negativa.


    Escucharlo decir su nombre hace que la heredera al trono se alarme, no quiere ser golpeada de nuevo.

    —Y-yo... n-no...

    —¡Princesa Frambuesa! —grita Rata alarmado — ¿Qué hace en un sitio como este?

    —N-no... no soy...

    —Soy yo —se quita el pañuelo revelando su rostro —. Soy el capitán Dulcio.

    —Esperen, ¿eres la hija del rey? ¿y tú un soldado? —interroga Cereza, aterrada por las revelaciones.

    —¡No lo soy! —niega la adolescente a gritos.

    —Tengo que llevarla al castillo de inmediato —declara Rata, analizando la opción de matar a la hija de Manzana, para no dejar testigos, y luego robar un trineo para volver hacia el castillo.

    —¡No iré! —se niega Fran —. Vine a preguntar si mi padre es mala persona, y todo apunta a que lo es… No puedo verlo, no en este momento, necesito pensar las cosas. Necesito conocer lo que piensan otros sobre él.

    —No sea terca, princesa, este lugar no es seguro para ninguno de los dos —la intenta tomar del brazo, pero la chica se aparta —. Me temo que no es opcional, princesa —saca dos dagas largas de entre su ropa —. Soy Nance Dulcio Segundo, capitán del ejercito del rey Delto, soberano del País Helado, entre mis obligaciones están asegurar la seguridad de la realeza, y si tengo que llevarla a rastras al castillo lo haré, princesa.

    —¡Ya dije que no quiero! —Bun se atraviesa entre el soldado y su querida amiga, gruñe para advertirle al hombre que se aleje.


    El capitán es repentinamente derribado y retenido boca abajo por Remiel, en su forma grande. El lobo le muerde el brazo derecho al chico, obligándolo a soltar sus armas. La mordida le deja profundas heridas en el antebrazo. Luego comienza a gruñirle a la felina, y esta a su vez le sisea de manera amenazante.

    —Justo a tiempo, Remiel —comenta Cereza, aliviada de la oportuna aparición del can.


    Aunque no fue coincidencia que el lobo llegara cuando lo hizo, Magnus le pidió seguir a Rata y detenerlo si hacía o intentaba hacer algo sospechoso. Atan al capitán y lo mantienen aprisionado en una de las casas, en un cuarto cerrado, donde no hay nada que pueda usar como arma, ni ventana que pueda usar para huir.


    Encierran a Fran en otro cuarto vacío, pero no atada, fue la decisión que tomó Cereza cuando los monjes le preguntaron qué hacer con la princesa. Aguardará a ver qué opina Magnus sobre lo que se debe hacer con ellos. En parte, lo hace porque no quiere ser la responsable de la muerte de dos Tempus.


    Mientras tanto, el humano viaja montando en Jerry, uno de los alces de dos cuernos que normalmente llevan el coloso, que arrastra un trineo lleno de carne alrededor de un gran farol que emite una muy potente luz blanca. Decenas de troles lo siguen a paso veloz.

    —Con todo respeto, amo —inicia la conversación el espectro, que vuela al lado del alce —, opinamos que este plan es de los más peligrosos que haya llevado a cabo.

    —La primera parte funcionó, ¿no?

    —Así es, los troles de hielo están lejos de la villa, pero es la segunda parte la que nos preocupa.

    —¿A cuánto estamos del segundo grupo? —cuestiona el de piel rosa, mirando hacia el frente. Se nota que el cansancio lo comienza a afectar.

    —Una hora y diez minutos antes de que que seamos visibles para ellos.

    —Bien, cuando se encuentren los grupos podremos descansar un poco. Se enfrentarán hasta que solo quede un líder y se unificarán los grupos, entonces seguiremos —comenta el humano sonriente.

    —Hay ochenta y tres troles tras nuestro rastro, y nos dirigimos a encontrar cincuenta y ocho más, no importa cómo lo veamos, amo, es improbable que funcione.

    —Muy pesimista, Ghoul, ya verás como todo sale de acuerdo al plan.


    Los dos grupos de troles finalmente se encuentran, luchan entre ellos durante varias horas, hasta que el líder del más numeroso decapita a su adversario. El nuevo grupo de ciento doce troles de hielo, formado por los supervivientes de la lucha, son dirigidos, por el nuevo líder, hacia la carne ambulante, tras la que han estado desde el día anterior.


    Pasan otros siete días, durante los cuales, las enormes criaturas persiguen el aroma de la comida y el brillo de la candela. Jerry, a pesar que no ha descansado lo suficiente en casi siete días, no parece estar cansado, aunque es gracias a los hechizos de regeneración de energía que ha estado usando en él el espectro y el miedo que tiene de ser alcanzado por los depredadores que lo persiguen. Llegan al destino final del viaje, donde la tercera parte, y final, del plan de Magnus se llevará a cabo. El sol acaba de salir, y el humano sabe que será un largo y brutal día.



    Encuentran un enorme edificio de siete pisos de altura, esculpido en roca pintada de color azul. Una monumental puerta de acero es el único acceso al interior. Dos docenas de campos llenos de diversos cultivos, arbustos y árboles frutales rodean la edificación. Monjes, de túnicas azules, realizan labores de recolección y siembra, soldados en armadura blanca recorren el perímetro.


    El humano se baja del alce, lo desata y le pide alejarse lo más que pueda, manda al espectro detrás del animal para cerciorarse que no se encuentre con un trol en su camino. Vacía la carne sobre la nieve, baja el farol y apaga la candela. Se oculta tras una duna de nieve y aguarda a ver el resultado. Al notar que los monstruos acaban con toda la comida antes de lo esperado, se asoma a donde los Tempus puedan verlo.

    —Damas y caballeros —llama el humano, la atención de los soldados y agricultores —, disculpen por interrumpir tan abruptamente en sus labores diarias, pero hay ciertos amigos míos que quieren conocerlos.


    Los troles comienzan a acercarse a la base, al ver a los soldados, comienzan a atacar violentamente, destruyendo de paso las cosechas con sus enormes pisadas. Los de armadura empiezan a usar ataques mágicos para repelerlos, como Hielo y Dormir, otros amplifican sus habilidades físicas para el combate o debilitan a los atacantes, para que sea una lucha más pareja.


    Sin embargo, un trol de hielo debilitado sigue siendo más fuerte que cinco Tempus en armadura, los ataques de hielo son tan efectivos como arrojarles rocas, y las habilidades aumentadas de un soldado dejan mucho que desear. Ese día, la lucha entre ciento doce troles de hielo y doscientos veinte Tempus da inicio, la más grande lucha entre estas razas en la historia del País Helado.



    Nombre: -
    Apodo: Magnus
    Profesión: Mercenario
    Edad: 18 años
    Género: Masculino
    Raza: Humano
    Mundo de Origen: Tierra
    Armas: Daga/Orbe Artificial Beta/Orbe Artificial Delta/Orbes Artificiales (3 Espadas)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Cereza Cortes
    Apodo: -
    Profesión: Comerciante
    Edad: 22 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Hogar)
    Armas: Orbe de Agua/Bombas de Humo Venenoso/Bombas Somnífero/Resacas (Bombas Venenosas y Somníferas)
    Estilo de Lucha: Soporte
    ______________
    Nombre: Remiel
    Edad: 1 año
    Género: Masculino
    Raza: Lobo de las Altiplanicies
    Armas: Garras y Colmillos
    Habilidad: Transformación (Crecimiento corporal x4)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Nance Dulcio Segundo
    Apodo: Rata
    Profesión: Capitán del ejército
    Edad: 19 años
    Género: Masculino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Castillo)
    Armas: Cuchillas Aserradas
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Frambuesa Delto
    Apodo: Fran
    Profesión: Princesa/Segunda Heredera al Trono
    Edad: 15 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Castillo)
    Armas: Báculo Luminoso (¿?)
    Estilo de Lucha: Sanadora
    ______________
    Nombre: Bun
    Género: Femenino
    Raza: Lince Blanco Manchado
    Armas: Garras y Colmillos
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    Lugares:
    Base Azul/Templo de Conocimiento: Edificación hecha de roca, de siete pisos de altura, pintada en azul. Rodeado de campos de hortalizas, árboles y arbustos frutales. Cada soldado en esta base es un monje que sigue las enseñanzas del Dios Conocimientos, en su mayoría magos.
     
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  9.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    ¿Te soy honesta? No recordaba el personaje de Rata pues creo que no tuvo mucha participación. Aunque debo decir que me tomó por sorpresa saber que Rata en realidad es un capitán, eso no me lo venía venir. Por lo visto se hizo "pasar" por un civil para acercarse a los nuevos generales blancos; la que en realidad es una una buena idea. Seguro que me hubiera impactado más saber su identidad si hubiera participado más. Quizá él debió de intentar ser un poco más cooperativo con ellos, pues desde el principio lo único que hizo fue ser desagradable. Casi que gritaba que guardaba un secreto. Tal vez por eso Magnus sospechó de él, porque actuaba de forma muy solitaria.

    Así que ese es el plan de Magnus, que bien que haya resultado, aunque estoy de acuerdo con el pensar de Ceraza:
    El plan solo funcionaría si alguien se arriesgara cada vez que los tolles de hielo van a arrasar con los poblados, y todos sabemos que Magnus es Magnus, sin contar que cuenta con la ayuda de un genial fantasma, saldrá sano de esa. Así que un buen plan para simples Tempus (que ya hemos visto no soy tan fuertes) será una hazaña suicida. Así que, a aprovechar a nuestro amigo.

    Ahora a esperar lo que dirá Magnus respecto a Rata y a Frambuesa. Por cierto, Rata, ¿en cerio? ¿No pudiste hablar con la princesa a solas? No se cuales eran sus verdaderas intenciones o planes, pero todo se derrumbó con eso:
    A menos que en realidad... no sé, ya veremos en el próximo capítulo cuando Magnus llegue y le tengan al tanto de lo sucedido.

    Nos estamos leyendo, compañero. Un saludo.
     
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  10. Threadmarks: Capítulo 34. Lucha por la Base Azul
     
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Los Nuevos Generales Blancos
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    Aventura
    Total de capítulos:
    34
     
    Palabras:
    3080

    Capítulo 34. Lucha por la Base Azul



    El líder de los troles de hielo mide casi cinco metros de altura, es bastante obeso, con brazos tan gruesos y largos como troncos, piernas cortas pero musculosas, usa una falda hecha de huesos largos que de vez en cuando deja los genitales a la vista, pequeños ojos rojizos, y filosos colmillos que se asoman de su amplia boca. Trae en mano una enorme espada de acero que recogió de un escuadrón de soldados que atacó su grupo hace algunos meses. Tiene el brazo izquierdo cubierto por gruesos huesos atados con una soga llena de sangre seca color azul. Como casco, usa el cráneo de un enorme reptil.


    Este gigantesco trol derriba, de un solo golpe de su puño izquierdo, la puerta de acero de la base, dejando así entrar a quince de sus subordinados. Luego de unos minutos, siete troles salen corriendo despavoridos como si huyeran de algo.


    Unos momentos después, un Tempus sale de la base; de altura promedio, delgado, cabello castaño corto, y ojos tan azules como el océano. Viste una armadura color azul oscuro con capa celeste, lleva al cuello un collar de grandes perlas azules, su casco posee seis pequeñas alas a los lados en color blanco, además, presenta diseños en relieve de aves en la superficie.

    —¡Hombres! —grita el de armadura azul — ¡No se asusten, nuestro gran Dios Conocimiento no nos abandonará!


    Los soldados gritan eufóricos y aumentan la intensidad de los ataques en contra de los invasores. Desgraciadamente, una pequeña subida de moral no es suficiente para darles la ventaja ante los encarnizados enemigos.

    —Esto no es nada fácil de ver —le comenta el humano al espectro.

    —Nos sorprende que se decidiera a una estrategia como esta, amo, y debemos confesar que pensábamos que no funcionaria —responde el espectro —. Pero está saliendo justo como lo predijo. La idea de que se eliminen solos es algo que aplaudimos, amo. Recomendaríamos lleve a cabo más estrategias como esta en el futuro.

    —Sé que fui quien lo propuso, pero me arrepiento de todo corazón. He contado ya setenta y dos Tempus muertos, sin mencionar a veintidós troles.

    —Es un campo de batalla, amo, las pérdidas son inevitables —le hace ver el espectro —. Creer que podría acabar esto sin una muerte es poco realista e ingenuo de su parte, amo.


    El trol que porta una espada de acero se abalanza sobre el de armadura azul. El hombre susurra algo, que ocasiona que el enorme ser vuele por los aires y vaya a caer a un par de kilómetros hacia el norte. El de collar azul escanea con la mirada a sus hombres, no soporta ver la situación tan precaria en la que se encuentran; la desesperación, el miedo, lo mucho que tienen que intentarlo para enfrentarse contra los troles de hielo. No le parece que vayan a ganar, por más que lo intenten. Es una vista difícil de presenciar, pero no permitirá que ninguno otro de sus hombres pierda la vida en contra de esas rabiosas criaturas salvajes.

    Ultra Re... —el Tempus de capa celeste comienza a recitar el nombre de un hechizo, pero se ve obligado a saltar hacia atrás, al ver que algo rojo se dirige hacia su persona —. ¿La Orbe Artificial Beta? —se cuestiona confuso, ante el hecho que la General Negro Horia lo esté atacando.

    —Lo es —asegura el humano sonriendo.


    El de armadura azul observa al recién llegado. Presenta una piel de extraño color y es un poco más alto que él. De entre su gabardina café claro se asoma un látigo color carmesí, que no puede ser otro que el orbe artificial de la general Horia.

    —Soy Tom Ate, Supremo Sacerdote del Templo de Conocimiento y General Negro del ejército del rey Delto, soberano del País Helado —se presenta el hombre —. Debo suponer fue usted el responsable de esta barbarie.

    —Soy Magnus, miembro de los nuevos Generales Blancos —responde el de piel rosa —. Y en efecto, estos troles son mi armada personal, se encargarán de destruir esta base, al igual que he destruido la Base Roja y la Base Rosa.

    —Eso lo explica —murmura el general, pareciendo pensativo —. Hace tiempo que intento comunicarme con la general Horia y el general Ata, pensé que había algo malo con el sistema de comunicación.

    —No, inutilicé ambas computadoras —el humano sonríe, intenta hacer que el general pierda la paciencia, un enemigo iracundo siempre es más fácil de vencer que uno centrado —. Por cierto, fueron muy fáciles de derrotar ambos.

    —En nombre del rey Delto, soberano del País Helado y de mi posición como General Negro, prometo que no permitiré que cause más males.

    —Inutiliza la computadora y destruye la fábrica de la base. De camino enciende todo lo electrónico, voy a necesitar una gran cantidad de energía elemental de rayo —pide Magnus en voz baja. El espectro parte de inmediato a cumplir con lo solicitado.


    Ate coloca ambos brazos hacia el frente, con las palmas hacia arriba, susurra algo que el humano no logra escuchar, las manos del Tempus se cubren de hielo, hasta formar espadas heladas.

    —Esto es tan nostálgico —comenta el de gabardina —. Hace meses no veía a alguien usar energía elemental de hielo para crear armas.


    El general susurra algo más, un par de alas, como de murciélago, hechas de hielo se forman en la parte trasera de la armadura, en el área de la espalda baja. Alza en vuelo a unos diez metros del suelo, para luego caer en picada sobre el responsable del ataque hacia su templo.


    Magnus se siente entusiasmado, esta pelea será justo como luchar contra uno de los amigos que lo esperan en Garja, el mundo del que proviene. Crea un escudo de electricidad, que usa para bloquear el ataque de Tom. El escudo se desintegra en cuanto el general retrocede.

    —Vamos, Tom Ate, muéstrame por qué te nombraron General Negro —reta el humano, al momento que todas las luces de la base se encienden.


    Seis pares de pequeñas alas, como de ave, hechas de electricidad, surgen de la espalda de Magnus, sus manos se cubren de elemento rayo, al igual que el látigo rojo, en cuyo final se forma una especie de punta de flecha que expulsa chispas. Se eleva hasta quedar frente al general.

    —¡No creí que alguien pudiera hacer lo mismo que yo! —exclama Ate, con sorpresa.

    —No hago lo mismo que tú —niega el humano, apuntando un puño hacia el Tempus, se forma una especie de cilindro de electricidad sobre esta —. Yo hago algo mucho mejor.


    Se produce una explosión, que sale con mucha potencia, que va siendo dirigida por el cilindro dorado, y golpea en el pecho al general, enviándolo contra el suelo. El ataque, también, produce que el humano sea impulsado hacia atrás y se precipite hacia abajo. El látigo se eleva, haciendo que el chico baje la velocidad del descenso y sea capaz de volver a estar en control. Se eleva nuevamente, pero no ve rastros del de armadura azul.


    Algo golpea al de gabardina por la espalda, este se voltea pero no ve a nadie. Nota que tiene una de las alas congeladas y es incapaz de moverla. Un nuevo ataque congela una segunda ala, esta vez, al igual que la anterior, no hay nadie a sus espaldas. Los gritos de los soldados luchando contra los troles hacen imposible distinguir la dirección desde donde provienen los ataques.

    —Ya veo, camuflaje —comenta el de piel rojiza, mirando detenidamente hacia el frente. Convierte en moléculas las alas congeladas, las esparce por todas partes, y hace crecer nuevas en su lugar.


    Magnus golpea hacia adelante, usando el orbe artificial que le quitó al general Ata. La explosión lo envía de espaldas contra la nieve, en medio camino siente que golpea contra algo, pero no divisa nada. Se voltea rápidamente, toma algo invisible y lo sostiene con fuerza. Al chocar contra el suelo, lo que está invisible recibe la mayor cantidad del daño por el impacto.

    —Fue pura suerte —comenta el general Ate, sin volverse visible.

    —Quizás — «no lo fue en absoluto, las alas que deshice se esparcieron en pequeñas motas de energía elemental de rayo, soy capaz de sentirlas alejarse de mí, solo era cuestión de que alguna de ellas chocara contra algo».


    El humano se levanta, el látigo envuelve al invisible General Negro, manteniéndolo aprisionado. Tantea en la armadura, hasta que encuentra el collar y se lo arranca de golpe, el mismo regenera la parte donde se partió, quedando entero de nuevo. Ate se vuelve visible.

    —Ya veo, este Orbe Artificial puede crear un camuflaje —comenta Magnus, entusiasmado ante el descubrimiento.

    Dor... —comienza a recitar el Tempus, pero es interrumpido cuando Magnus mete algo rojo en su boca.


    Balbuceos es lo único que se le escuchan a Tom Ate, se le paralizaron por completo la lengua y labios, incluso tiene problemas para tragar saliva. Escupe lo que le fue introducido en la boca, se trata de una especie de cápsula rojiza con blanco, que se encuentra partida.

    —Lástima, no puedes hablar ya —se burla el de gabardina, cruzando los brazos —. Esa capsulita tenía un, no letal, veneno de serpiente —el de armadura abre los ojos por completo, aterrado de que le dieran veneno de serpiente —. No seas dramático, dije que no es letal, pero si es paralizante, no podrás hablar correctamente en al menos unos doce o quince días, a menos que tomes el antídoto —«pero, como la serpiente del que salió el veneno no es de este mundo, si no de la Tierra, tendrás que esperar a que se pase el efecto de forma natural».


    Tom patea en el pecho a Magnus, haciendo que el látigo lo suelte, vuelve a elevarse en las alturas, gracias a que sus alas no se vieron dañadas con la caída. Con la boca inutilizada, se ve obligado a hacer algo distinto. Cae en picada, hacia donde están los cadáveres de un par de sus hombres, levanta las lanzas que pertenecían a estos, y luego va directamente hacia el invasor, para continuar la lucha.


    Magnus bloquea la primer arma, luego evita la segunda. Comienzan a forcejear por el control de las lanzas, pero, al ver Ate que el de piel rosa es más fuerte físicamente, se ve obligado a soltar una de las lanzas, para poder quedarse con la otra. Intenta elevarse, pero el Orbe Artificial Beta le destroza el ala derecha, haciendo que caiga al suelo de golpe. Se incorpora rápidamente, y levanta la lanza apuntándola hacia su oponente.


    Un trol intenta golpear al general en la cabeza, pero Magnus lo repele, al arrojarle su propia arma larga. Ate se voltea, y apuñala a la bestia, justo en el corazón, matándola en el acto, pero, también destrozando su lanza como consecuencia.


    Magnus está agotado, tanto por el largo viaje como por la lucha, y, aunque podría utilizar un último y catastrófico ataque de energía elemental de rayo, prefiere evitar realizar ataques que le puedan costar la vida a su oponente. Mira hacia los lados, y encuentra la forma más simple de acabar con todo de una vez por todas.

    —Te daré la oportunidad de abandonar la Base Azul —propone Magnus de forma arrogante, cruzando lo brazos, el látigo vuelve a ocultarse entre su ropa —, junto con los soldados que aún siguen con vida claro está. Te permito también juntar provisiones que les duren varios días, con ciertas condiciones claro está.


    El General Negro niega con la cabeza, no tiene la más mínima intención abandonar la base en manos de un invasor cualquiera. Los quejidos de sus hombres lo obligan a apartar la mirada de su enemigo, observa el resto del campo de batalla; por todas partes hay trozos de cuerpos de Tempus con los que rezó cada día, compartió la mesa e incluso luchó hombro a hombro en incontables batallas. Cada momento que deja pasar escucha como una voz se apaga. Asiente bajando la mirada, suponiendo que el invasor en verdad tiene el control sobre los troles de hielo que masacran a sus hombres.

    —Bien —comenta Magnus, aliviado, han habido demasiadas muertes y ya quería que todo acabara, pero no podía parecer débil —. Estas son las condiciones; primero, dejarán todas sus armas y armaduras atrás, pueden llevar pieles y algunos cuchillos para defenderse —Ate quiere negarse, pero los gritos de sus subordinados son insoportables y decide no oponer objeción alguna —. Segundo, se irán al norte, al castillo, no se desviarán a ninguna ciudad, asentamiento o poblado.


    El General Negro asiente a esa condición, de todas formas el castillo es el lugar más cercano a la Base Azul. La ciudad más cercana, que es Villa Glacial, pero está un tercio de distancia más lejos.

    —Tercero, le dirás todo lo ocurrido el día de hoy al rey, quiero que sepa que los nuevos Generales Blancos han derrotado a tres Generales Negros, y que luego de la cuarta base seguirá el castillo.


    Para el de armadura azul, esa condición no tiene mucho sentido, de todas formas tiene la obligación de reportarle todo al rey. Lo normal hubiera sido que pidiera que no le contara ciertas cosas.

    —Y, cuarto —le quita el casco al general y se lo coloca, lo siente un poco más liviano que los otros que ya tiene —, me quedo con tu casco y orbe falsa, pero quiero saber su nombre —lo mira a los ojos, a la vez que muestra el collar que le arrebató antes —. ¿Alpha? ¿Gamma? ¿Será Épsilon entonces? —el Tempus reacciona ligeramente al escuchar la última opción, lo que el humano toma como una afirmación —. Faltan Alpha y Gamma, pero solo queda una base más, ¿el rey tiene el otro? —otra ligera reacción del Tempus le da la razón —. Muy amable por informarme.


    Tom Ate, sin más opción, acepta todas las condiciones que le fueron impuestas, mira con fiereza al invasor, lo hará pagar por la muerte de sus hombres, pero no hoy.

    —Bien, pero conste que si no se van volveré a traer a los troles de hielo —levanta la mano, haciendo el ademán que está por realizar un hechizo.


    Ghoul llega al lado del que siempre llama amo, sabe exactamente lo que tiene que hacer.

    Cambio de Hábitat: Troles de Hielo, Montaña Plana —mencionan a la vez, tanto el humano como el espectro. Esto para dar la apariencia de que el hechizo lo recitó Magnus, aunque la realidad es que un hechizo que mueve a tantos seres vivos a la vez, es demasiado poderoso para el humano, pero algo fácil para el espectro.


    Todos los troles desaparecen a la vez, llevándose lo que tuvieran en mano, que no estuviera con vida, por lo que los restos de cadáveres que devoraban se fueron con ellos, pero los que sostenían a un Tempus vivo perdieron su presa, ya que los Tempus no fueron afectados por el hechizo.

    —Apúrense —exige el humano al general —. Reaparecerán en unos minutos, así que mejor dense prisa y váyanse de aquí mientras aún pueden —amenaza, esperando que los habitantes de la base se vayan sin oponer más resistencia.


    En pocos minutos, los soldados empacan todas sus pertenencias y parten en dirección al castillo, dejando atrás el equipamiento militar. Cuando se pierden de vista, el chico se deja caer el suelo, aliviado de que funcionara su idea.

    —Tuvo suerte, de nuevo, amo —le hace ver el de capucha negra, apareciendo frente a él, con una altura de dos metros.

    —Lo sé, por fortuna sabías hacer ese hechizo. ¿Esa habilidad te la enseñó la Suprema Sacerdotisa cuando estuvimos en el templo de Destino? —pregunta curioso, ya que es la primera vez que ve el hechizo en acción, aunque el espectro ya le había asegurado que funcionaría.

    —Se supone solo funciona con una clase de criatura a la vez —añade, evadiendo la pregunta. Ya que, aunque sí es un hechizo de Uva, no fue que se lo enseñó, sino que fue de los que robó la última vez que se encontraron. Desaparece.

    —Contaba con que las almas de magos que tienes en tu ser amplificaran el hechizo, de no haber sido así, hubiéramos tenido que mandar uno por uno a la Montaña Plana —comenta, aliviado de no haber tenido que llegar a ese extremo. Se hubieran perdido muchas vidas durante el tedioso proceso.

    —Eso nos recuerda, amo —menciona apareciendo nuevamente, pero con un cuarto del tamaño anterior, tiene el brazo estirado hacia el frente, señalando con la manga —. Aquel trol de hielo aún sigue aquí, y se dirige hacia nosotros.

    —¿El líder sobrevivió a esa caída? —el de capucha asiente —. Bueno, toca mandarlo con el resto.

    —¿Podemos probar algo, amo? Si nos lo permite, claro.

    —No lo mates.

    —No lo haremos, lo prometemos —desaparece.



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    Nombre: -
    Apodo: Magnus
    Profesión: Mercenario
    Edad: 18 años
    Género: Masculino
    Raza: Humano
    Mundo de Origen: Tierra
    Armas: Daga/Orbe Artificial Beta/Orbe Artificial Delta/Orbes Artificiales (3 Espadas)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Tom Ate
    Apodo: El Creyente
    Profesión: General Negro del ejército del rey Delto/Supremo Sacerdote del Templo de Conocimiento
    Edad: 30+ años
    Género: Masculino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Base Azul)
    Armas: Orbe Artificial Épsilon (Collar de Perlas)
    Estilo de Lucha: Magia
    Hechizos:
    Crea Arma Helada: Habilidad que algunos elementales pueden realizar. Cuando un tempus lo usa es mal interpretado como si fuera un hechizo.
    Creación Escudo Helado: Habilidad que algunos elementales pueden realizar. Cuando un tempus lo usa es mal interpretado como si fuera un hechizo. El escudo puede tener cualquier forma, y crearse en cualquier parte del cuerpo. Incluso pueden ser usados para planear o volar si se crean de forma flexible.
    Cambio de Hábitat, Nombre Ser Vivo, Lugar: Este hechizo es capaz de trasladar a un gran números de seres vivos de un lugar a otro. Los seres tienen que estar a la vista del que realiza el hechizo, y el lugar al cual ser enviados debe ser conocido por el que lo utiliza, o al menos saber la localización exacta del lugar.
    Otros:
    Orbe Artificial Épsilon: Parecido a un collar de perlas grandes de color azul. Tiene la capacidad de crear un escudo que refleja la luz de lo que tiene justo detrás, dejando ver lo que hay en el fondo, dando la impresión de ser invisible. El escudo solo funciona al ser visto de frente.
     
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