Historia larga Los Nuevos Generales Blancos

Tema en 'Novelas' iniciado por Dark RS, 7 Julio 2018.

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  1. Threadmarks: Capítulo 21. Descanso en el Bosque
     
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
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    20 Marzo 2012
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    Escritor
    Título:
    Los Nuevos Generales Blancos
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    30
     
    Palabras:
    2056

    Capítulo 21. Descanso en el Bosque




    El bosque de los Azulillos Cantarines, es el tercer bosque de mayor tamaño de todo el territorio del País Helado. En su mayoría, los árboles que lo componen son de tronco café con hojas azules o amarillas, llamados árboles cafés. En menor cantidad los hay de tronco gris, sin hojas, a estos se les conoce con el nombre de árboles grises. Hay mucho pasto verdoso, lo que ha facilitado que haya una gran variedad de fauna habitando el bosque. Algunos árboles frutales, como el árbol de manzana gris y el de nance, que son los únicos dos árboles frutales que existen en este país, se encuentran de forma aleatoria por todo el bosque. La variedad de arbustos frutales y otras plantas comestibles, que se localizan por todo el sitio, lo hacen un lugar perfecto para que los viajeros consigan provisiones.


    Esconden el Coloso entre un grupo de frondosos árboles cafés. Los alces son separados de la carreta, y dejados pastando al lado de un pequeño lago de agua pura y cristalina, en donde una, nada pequeña, variedad de peces nadan tranquilamente. Un aroma dulce inunda las narices de todos.

    —Huele delicioso —comenta Cereza, hipnotizada por el dulce olor.

    —Este aroma, es... —el chico siente que se trata de un aroma familiar —. ¿Uvas?

    —Sí, definitivamente son uvas maduras —asegura la de piel celeste, buscando las plantas en los alrededores —. Allá hay algunas, y están repletas de fruto —señala hacia la derecha.


    Los plantas a las que hace referencia la Tempus, son especies de enredaderas, sin hojas, que crecen pegadas a los árboles cafés. Los frutos consisten en racimos de pequeñas frutas redondas, suaves y jugosas color azul o púrpura, las cuales no se congelan a pesar de lo frío que es el clima.


    Magnus arranca un racimo y se come una de las uvas. Una sensación dulce invade su paladar de inmediato, lleva mucho tiempo sin probar algo tan delicioso. El sabor no es tan parecido al de las uvas a las que está acostumbrado, ya que estas son mucho más dulces y jugosas. Sin embargo, las semillas si son similares a las de la tierra; las escupe en la nieve.


    Cereza arranca algunos racimos, sonríe como si tuviera algo divertido en mente. Remiel trae, en el hocico, en su forma grande, una caja de madera, en la que ya no quedan provisiones. La de cabello azul coloca las uvas en esta.

    —Lo mejor de las uvas; es que puedo hacer licor con ellas —comenta ella sonriendo.

    —Se necesita mucho tiempo para eso —le hacer ver el de cabello negro, observando algunas abejas que se posan en las frutas de un árbol de manzana gris, que se encuentra cerca.

    —Me subestimas —comenta ella sonando orgullosa —. Mi padre me enseñó una forma de convertirlas en licor en pocos días, solo que no quedará tan fuerte como al dejarlo fermentar de forma natural.

    —Si eso te mantiene entretenida —comenta el humano un poco nervioso, realmente no quiere que la chica se ande embriagando.


    Remiel embiste un árbol de nances, para hacer que las pequeñas frutas doradas caigan. Este tiene un tronco gris claro, sin hojas. Una lluvia dorada se produce, cada vez que el can golpea el tronco. Hay decenas de nances regados por todo el suelo.

    —Son muchas, tardaremos mucho tiempo en levantarlas todas —se queja la chica, dejándose caer al suelo como si se hubiera dado por vencida.

    —Puedo probar algo —comenta él, sonando misterioso —. Invocación: Familia de Zorros Grises.


    Seis zorros de pelaje gris aparecen frente al humano, estos reconocen a los que los invocaron y mueven las colas felices por el reencuentro.

    —Oigan, pequeños —les habla el chico —. ¿Qué les parece si nos ayudan a levantar estos frutos? Si lo hacen, les daremos algunos para que se los lleven a casa.


    Los animales asienten entusiasmados, comienzan a levantar las pequeñas esferas doradas y a lanzarlas en una segunda caja de provisiones, solo que esta es de cobre y está algo maltratada y vieja. Todos juntos, excepto por Cereza, que no se quiso levantar, recogen los nances caídos. Como la chica está en el suelo, el lobo y los zorros le pasan por encima de vez en cuando.

    —Esto es aburrido —dice ella poco después que un zorro le pasa sobre la espalda.

    —Si ayudaras no te aburrirías tanto —le hace ver el humano, mientras carga un puñado de uvas.

    —Eso sería mas aburrido aún —cierra los ojos a la vez que un zorro se posa sobre su mejilla.


    Para cerca del anochecer, terminan de recolectar la cantidad de frutas que consideran suficientes, llenando tres cajas. Colectan algunas verduras silvestres. Magnus envuelve, en un trozo de tela color beige, varias manzanas grises, uvas y nances, como pago para los zorros grises, por su ayuda. Amarra la tela, no muy fuerte, a la cola de uno de los zorros, al mandarlos de vuelta, la tela y su contenido se van junto con ellos.


    La cena de ese día consiste en un plato de sopa de nances con tomate picante, el agua muestra un color amarillento, pero tiene un buen sabor, a pesar de como luce. Remiel devora un trozo de carne de cabra con algunos nances al lado, él no quiso ni probar la sopa.

    —Tenemos bastantes provisiones como para llegar a Honorium —comenta la Tempus —. Pero aún nos falta algo de carne.

    —Temía llegáramos a eso —añade el chico bajando la mirada.

    —¿Por qué?

    —Soy algo hipócrita en cuanto a ese tema —confiesa él avergonzado —. Adoro comer carne, pero no me gusta tener que matar animales.

    —Yo sé cazar, pero animales pequeños, creo que Remiel puede ayudarme en eso —propone ella observando al lobo.


    Remiel asiente y voltea a mirar a los alces de dos cuernos que jalan a el Coloso, estos se ocultan detrás del vehículo. El can sonríe de forma maliciosa.

    —No nos comeremos a Tomas ni tampoco a Jerry —reprende el chico, el lobo gruñe.

    —Tendremos que conformarnos con conejos y otras cosas pequeñas —comenta la de piel celeste moviendo, pensativa, la cabeza de un lado.

    —Puedo pescar, el lago está repleto de peces, sé como limpiarlos y quitarles las espinas y escamas para que sean comestibles.

    —Suena bien —acepta sonriendo —. Aunque me sorprende que no mates animales, ni para sobrevivir.

    —Me parece cruel hacerlo, además, hay mucha fruta —hace silencio por unos segundos —. Sería como comerme a Remiel o a ti.

    —Pero yo no soy un animal —reprende ella.

    —A ver, Cereza, la patita —pide él en burla, sorpresivamente, la chica le extiende la mano.

    —¡Que no soy un animal! —regaña ella apartando la mano. «¿No será que es su forma de decirme que quiere me ponga en cuatro para....?»


    El rostro de la chica se oscurece, se abraza y aprieta las piernas mientras se pierde en las apasionadas imágenes que crea su imaginación. Para Magnus y Remiel esto no pasa desapercibido, el can gruñe ante este extraño comportamiento.

    —Deja de imaginar cosas raras —reclama él, jalándole las mejillas.

    —No eres divertido —infla las mejillas enojada —. Iré a hacer el licor de uva. ¡Ni se te ocurra que te daré ni una gota, es solo mío!

    —No te preocupes —«igual no tomo bebidas alcohólicas.»


    Para el día siguiente, luego del entrenamiento, el chico sale a pescar al lago, usa el Orbe Artificial Beta para hacerlo, el cual resulta muy eficiente a la hora de capturar a los peces. Cereza, por su parte, convierte el Orbe de Agua en un arco y una flecha, la cual se destruye unos segundos después de impactar contra algo y una nueva se crea al instante. La puntería de la Tempus deja mucho que desear, aunque, por su postura, se nota que sabe un poco sobre arquería.


    Para el medio día, reúnen lo que lograron conseguir. El humano pescó cerca de cuarenta y dos peces de tamaños variados, pero en su mayoría pequeños. Cada uno, de esos peces de menor tamaño, apenas si son suficientes como para una sola persona. La chica cazó cinco conejos, dos jabalíes blancos grandes y tres pequeños, tres patos, cinco serpientes de buen tamaño y dos extraños seres esféricos de piel escamosa, con dos patas como de lagarto pero alargadas, su boca, llena de colmillos, es casi tan grande como su cuerpo, posee seis ojos que rodean su cuerpo, por encima de la boca.

    —No tengo idea de qué es esto —comenta el chico, señalando a los reptiles redondos.

    —Son roptos —explica Cereza, un poco extrañada de que él no los conozca, ya que son seres bien conocidos en todo el país.

    —Oh, leí sobre estas cosas, pero creí que eran lagartos gordos, no bolas con patas —comenta el de piel rosa, mirando detenidamente a los seres —. Se supone son venenoso, ¿cierto?

    —Ajá, mucho, pero también se pueden usar sus jugos gástricos para crear bombas de humo venenoso, enfermará al que lo inhale, pero no lo matará —añade Cereza, entusiasmada por llevar a cabo la idea que maquinó.

    —Ya veo, podríamos usar esas bombas para encargarnos de grandes grupos de soldados, sin que tengamos la necesidad de luchar.

    —Eso pensé en cuanto los vi —calla por un momento—. Sin... ya sabes... Opal... —no está segura de que sea buena idea mencionar el nombre de su fallecida compañera de viaje —. Creí sería algo útil, para, ya sabes, ayudarnos en las peleas.

    —Es excelente, gracias por proponerlo —agradece é,l con un tono triste en su voz. «Opal hubiera amado estos dos días en el bosque, se hubiera divertido mucho», suspira.


    El resto del día se lo pasan quitándole las escamas y espinas a los peces, así como las pieles y huesos a los animales cazados y, finalmente, preparando las bombas de humo. Estas últimas terminan con una forma semiesférica, de distintos tamaños, pero ninguna mayor al tamaño del puño del humano.


    Pasan la noche en el bosque, por la mañana empacan todas las provisiones y salen en camino a su siguiente destino; la ciudad Honorium.



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    Nombre: -
    Apodo: Magnus
    Profesión: Mercenario
    Edad: 18 años
    Género: Masculino
    Raza: Humano
    Mundo de Origen: Tierra
    Armas: Daga/Orbe Artificial Beta/Orbes Artificiales (Espadas)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Cereza Cortes
    Apodo: -
    Profesión: Comerciante
    Edad: 22 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Hogar)
    Armas: Orbe de Agua/Bombas de Humo Venenoso
    Estilo de Lucha: Inexistente
    ______________
    Nombre: Remiel
    Edad: 1 año
    Género: Masculino
    Raza: Lobo de las Altiplanicies
    Armas: Garras y Colmillos
    Habilidad: Transformación (Crecimiento corporal x4)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Tomas & Jerry
    Género: Masculino & Femenino
    Raza: Alces de Dos Cuernos
    Armas: Cornamentas
    Estilo de Lucha: Embestida
    Bestiario:
    Abeja de Hielo: Insectos que fabrican miel especial. Las hay de cuatro clases trabajadoras en las colmenas.
    Conejo: Roedores de orejas largas, patas fuertes que sirven para saltar y cola afelpada. Suelen vivir en madrigueras.
    Jabalí Blanco: Cerdo de largos colmillos inferiores que sobresalen por sobre su hocico. No suelen ser muy grandes, y sus pelajes siempre son blancos o gris claro.
    Serpientes: Reptiles alargados, sin patas, que suelen cazar pequeños animales al asfixiarlos con sus delgados cuerpos.
    Ropto: Reptiles esférico, con dos patas largas y rectas. Tienen la boca tan grande como sus cuerpos y seis ojos que le rodean el cuerpo. Sus jugos gástricos son venenosos.
    Vegetación/Alimentos:
    Árbol Gris: De tronco gris, sin hojas.
    Árbol de Manzana Gris: Árbol del que crecen las manzanas grises.
    Árbol de Nance: Árbol donde crecen los nances. De tronco gris claro, sin hojas.
    Nance: Pequeña baya color dorada.
    Pasto Verdoso: Segunda hierba más común del País Helado, de buen valor nutritivo.
    Uvas: Frutas que crecen en racimos. Son el fruto más común del que se fabrica vino. No se congelan, sin importar la temperatura. Crecen de enredaderas sin hojas.
    Lugares:
    Bosque de los Azulillos Cantarines: Tercer bosque de mayor tamaño del País Helado. De los que mayor variedad de frutas y verduras que hay.
    Otros:
    Bombas de Humo: Arma utilizada por cazadores de animales. Las hay de tres clases: somnífero, venenoso y somnífero-venenoso. No se suelen hacer muy grandes, pero si algo pesadas, para poder arrojarlos a una mayor distancia y con mayor precisión.
     
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  2. Threadmarks: Capítulo 22. Honorium
     
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
    Miembro desde:
    20 Marzo 2012
    Mensajes:
    1,218
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Los Nuevos Generales Blancos
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    30
     
    Palabras:
    2210

    Capítulo 22. Honorium




    Para cuando llegan a su destino, tienen suficientes provisiones como para ir a la Base Rosa y regresar.


    Honorium es considerada una ciudad de tamaño promedio, o lo es en este país. Cuenta con tan solo veinticinco casas, todas hechas de madera gris, e idénticas en forma; de un solo piso, con tejados en forma de cono, una simple puerta al frente, con cuatro ventanas, una a cada lado de la puerta principal y el resto a los lados de la casa, una segunda puerta se encuentra en la parte trasera. Detrás de cada hogar, hay un huerto de verduras y frutas. La única diferencia que, algunas casas, presentan es que están pintadas de amarillo, café oscuro o blanco.


    Dos grandes edificaciones se erigen justo en medio del poblado; estas fueron esculpidas a partir de una montaña de hielo eterno, ambas cuentan con cinco pisos de altura. Por la cantidad de ventanas, hay por lo menos cinco habitaciones por cada piso. Sobre la puerta, que también es de hielo eterno, yacen letreros que presentan el nombre de los edificios. El primero se llama “La Esperanza”, mientras que el otro, el izquierdo, tiene como nombre “La Felicidad”. Miden cincuenta metros de largo y ancho.

    Todas las construcciones tienen su base sobre tierra congelada, dándoles buena estabilidad. Los caminos, o más se asemejan a carreteras, están conformados por piedras negras pequeñas, lo que los hace resaltar mucho al contrastar con la nieve. Un único carruaje las recorre en el momento que el grupo arriba. Las casas están delimitadas por cercas de madera. Un cementerio yace al lado derecho del poblado, con lápidas de piedra y otras pocas de hielo.


    Los atuendos de los Tempus, de este lugar, son simples y similares entre sí, como si usaran algunas especia de uniforme; camisas blancas, amarillas o azules, pantalones blancos o amarillos y botas para nieve. Algunas mujeres usan vestidos hechos de piel de lobo o zorro. Animales corren libres entre las casas y caminos, en su mayoría linces de pelaje negro tan pequeños como gatos. También se dejan ver algunos conejos y un topo que duerme a la sombra de una cerca.


    Dejan el Coloso a las afueras, ya que los caminos son muy estrechos para este. Remiel se queda a vigilar que nadie intente robarse algo, sin mencionar que los alces son muy agresivos si alguien que no sea el dueño del carruaje se atreve a acercarse.


    Entran en el edificio llamado La Esperanza. El interior es simple; suelos de madera barnizada, paredes de hielo pintadas en verde claro y escaleras de madera que dan hacia el segundo piso. En medio, separando la puerta de las escaleras, hay un largo mostrador de metal oxidado, detrás del cual se encuentran tres Tempus, revisando pergaminos y papeles. Uno de ellos se acerca a los recién llegados.

    —Bienvenidos sean a La Esperanza, ¿en qué les puedo ayudar? —pregunta un hombre en sus cincuentas, de cabello negro, ojos cafés, bajo, con múltiples cicatrices en las manos y brazos.

    —Hola —saluda el humano —. Gracias, quisiéramos saber sobre este poblado, como dónde hay una tienda de abarrotes, una posada y esa clase de cosas.

    —Verán —comienza explicar el hombre —, estos dos edificios fungen como centros de canje, no aceptamos dinero, al menos no de viajeros, pedimos cosas que podamos usar, ya que los soldados suelen venir y se llevan gran parte de nuestros cultivos, pero, como dejan dinero y los demás poblados están tan alejados de este lugar, preferimos que nos den semillas, pieles o herramientas a cambio de nuestros productos.

    —Quizás tengamos cosas que podamos dar —añade Cereza pensativa —. Tenemos unas cuantas pieles de conejo y serpiente, algunos colmillos de jabalíes y serpiente, plumas de pato y semillas de varias frutas.

    —Eso suena estupendo —asegura el hombre, sondando contento ante la noticia —. Les explicaré, este edificio tiene los bazares en el segundo y tercer piso, en el cuarto y quinto tenemos cuartos para los viajeros —hace una pausa tomando aire —. En el otro, La Felicidad, el segundo y tercer piso son para los ciudadanos que venden alimentos, el cuarto es el hospital y el quinto es el orfanato.

    —Eso significa que traemos las pieles y huesos a este y las semillas al otro —comenta el chico esperando que así sea.

    —Es correcto, cuando muestren la mercancía los dejamos pasar, tanto aquí como en La Felicidad, caso contrario no se puede subir a los pisos superiores —informa el hombre con seriedad.

    —¿No cree que están siendo demasiado estrictos? —reclama Cereza ante esa condición.

    —Es comprensible —interviene Magnus —. Como él ya explicó, este es el poblado más cercano a la base, seguramente los visitan muy seguido los soldados y cada vez se llevan todos los alimentos, aunque es cierto que dejan algo de dinero, los demás asentamientos están tan lejos que tardan días en llegar, y nadie asegura que tengan suficiente comida para vender.

    —Toda la razón —asiente el hombre tras el mostrador.


    Salen del edificio. Deciden que intercambiar productos en este momento significaría llenar el carro de forma innecesaria. Buscan a alguien que parezca saber sobre la situación actual de la Base Rosa, aunque es difícil decir, con solo ver a una persona, si tiene la información deseada. Luego de unos minutos de caminar, encuentran a un anciano sentado en una mecedora; usa un abrigo grueso de piel de mamut blanco, tiene vestigios de cabello blanco sobre su calva cabeza, ojos cansados, y piel celeste claro muy arrugada. Un conejo blanco yace dormido a sus pies.

    —Buenas —saluda Magnus para llamar su atención.

    —¿Qué? —cuestiona el anciano, que no escucha bien.

    —Esto es inútil —dice la Tempus frustrada.

    —¿Qué si quiero un mástil? —cuestiona el hombre — ¿De qué me sirve un mástil?

    —¿Quiénes son ustedes? —cuestiona una mujer, que sale de la casa al ver a los desconocidos.


    La mujer se nota que está a mediados de sus cuarentas, cabello negro recogido en una cola, piel celeste oscuro, ojos grises. Trae un garrote en la mano y observa a los extraños con desconfianza.

    —Perdone las molestias, queríamos saber si hay quién nos pueda resolver algunas dudas sobre esa terrible base al noreste —explica el joven de piel rosa, esperando que la mujer no se ponga mas nerviosa de lo que está.

    —¡No hay nadie que los ayude, váyanse! —exige la mujer.

    —Perdone las molestias —se disculpa el humano a la vez que comienzan a alejarse.

    —¿Eres la pequeña Cereza? —cuestiona el anciano, intentando inclinarse para ver mejor a la acompañante del de piel de color extraño.

    —Esperen —pide la mujer, voltea a ver al anciano —. ¿A qué te refieres, pa?

    —Esa jovencita es la viva imagen de Cereza Colmena, la esposa de Manzana Cortes —menciona el viejo, intentando ponerse en pie, pero le duelen tanto las piernas y la cintura que no lo logra.

    —¿Conoció a mi madre? —cuestiona la Tempus de cabello azul, siente una gran nostalgia al escuchar el nombre de su madre.

    —Claro que la conocí —el hombre de la mecedora tose —. Ella era de este poblado antes de conocer al Liberador.


    La mujer los invita a acercarse, les trae sillas para que puedan hablar con su padre. Normalmente no confiaría en extraños, pero hace mucho que su progenitor no se interesa por hablar con alguien.

    —¿Cómo era ella? —cuestiona la joven.

    —¿No la recuerdas? —cuestiona la mujer.

    —No —niega Cereza—, murió cuando tenía cuatro años… a manos de los soldados de Delto.

    —¡Esos malnacidos! —exclama el hombre golpeando la mecedora. El conejo despierta y huye despavorido.

    —¿Puede decirme cómo era ella? —insiste la de cabello azul.

    —Ella era osada, una chica inquieta en todo el sentido de la palabra —se mece un poco —. Comandaba el grupo de patrullaje de Honorium, era la mejor usando lanzas.

    —¿Madre era una guerrera? —cuestiona Cereza sorprendida.

    —Igual que lo era tu padre —el anciano suspira suponiendo que el Liberador también murió —. Una vez, ella derrotó a cinco soldados con un solo ataque.

    —Suena a que era muy fuerte —«¿por qué padre nunca me contó nada de esto? madre era una asombrosa luchadora».

    —Luchó en la batalla final contra el anterior rey estando embarazada de tí —le cuenta sonriendo.

    —¿En serio?

    —Claro que es en serio, yo mismo estuve presente en esa cruenta lucha. Ella siempre fue rellenita, pero se le notaba mucho que estaba embarazada, también se le notaba más lenta que de costumbre. Tu madre era una una mujer tan ágil y rápida como un conejo, y tan fuerte como un oso blanco —el hombre se relame los labios al sentirlos secos, su hija le pasa un vaso de agua.

    —Yo... —la joven quiere decir que está luchando por liberar al país del control de Delto, al igual que lo hicieron sus padres, pero sería mentir, lo único que ha hecho hasta ahora es conducir el Coloso y dejar que Magnus realice todo el trabajo.

    —Cereza intenta derrocar a Delto —interviene Magnus, viendo una oportunidad de conseguir información sobre la base —. Ya hemos atacado la Base Roja, dejamos en ridículo a uno de los Generales Negros, y ahora queremos atacar la Base Rosa, y dejarla inutilizada, pero nos falta información que nos ayude a lograrlo.

    —En cuanto a cómo es la base, pues no sé —menciona el anciano —. Pero, en lo referente al General Negro, en eso sí los puedo ayudar.

    —Díganos todo lo que sabe, por favor —pide el joven con seriedad.


    El anciano les cuenta sobre la forma de lucha que utiliza el general que comanda la Base Rosa. Aunque, para cualquiera parece ser muy poca información, para Magnus es más que suficiente como para generar un plan que quizás funcione.


    Prefieren pasar la noche en el Coloso, ya que debían dar comida a cambio de quedarse en la posada. El chico se dedica a realizar anotaciones en un largo pergamino. La Tempus saca el licor de uva que hizo días antes, calcula que ya tiene que estar listo, y este momento necesita un trago.

    —Esto en verdad se siente rico en la garganta —comenta ella luego, de dar un largo trago.

    —No bebas mucho o tendrás resaca por la mañana —recomienda él, sin prestarle mucha atención.

    —Mi madre era asombrosa, muy asombrosa… —se traga la mitad del contenido de la botella en unos instantes, sin detenerse a respirar. Remiel observa como la chica consume el líquido, como si su vida dependiera de terminar el contenido de la botella de vidrio, en la cual caben dos litros.


    El de piel rojiza sube la mirada, nota que la Tempus está llorando. Deja de lado el pergamino y se sienta a su lado. El lobo se acuesta sobre las piernas de la chica.

    —Tu madre era una persona asombrosa —repite él pensativo —. Pero tú también lo eres.

    —No e-es... no es... verda... —toma otro gran trago —. Madre era una… una guerrera, padre un guerrero y yo no sirvo para nada.... —las lágrimas comienzan a fluir más rápidamente —. Guerero es una palabra graciosa-sa.

    —He llegado hasta aquí gracias a ti —le susurra abrazándola contra su cuerpo —. Todos tus consejos, la información que me has dado sobre los distintos lugares, animales y plantas.

    —Q-quiero pe-pe-pe-peliar —susurra ella con tristeza —. Opal peleaba con… con magia, era asombrosa. Magia, otra palabra graciosa, maagiaaaaaa.

    —Te entrenaré, si eso quieres —afirma acariciándole la cabeza —. Pero te advierto que no será sencillo, te entrenaré a diario.

    —Sí, quiero... —la sensación de la mano del chico en su cabeza es tan relajante que cae dormida a los pocos minutos.



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    Nombre: -
    Apodo: Magnus
    Profesión: Mercenario
    Edad: 18 años
    Género: Masculino
    Raza: Humano
    Mundo de Origen: Tierra
    Armas: Daga/Orbe Artificial Beta/Orbes Artificiales (Espadas)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Cereza Cortes
    Apodo: -
    Profesión: Comerciante
    Edad: 22 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Hogar)
    Armas: Orbe de Agua/Bombas de Humo Venenoso
    Estilo de Lucha: Inexistente
    ______________
    Nombre: Remiel
    Edad: 1 año
    Género: Masculino
    Raza: Lobo de las Altiplanicies
    Armas: Garras y Colmillos
    Habilidad: Transformación (Crecimiento corporal x4)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Tomas & Jerry
    Género: Masculino & Femenino
    Raza: Alces de Dos Cuernos
    Armas: Cornamentas
    Estilo de Lucha: Embestida
    Bestiario:
    Lince Miniatura Negro: Pequeños felinos que son inmunes a la Muerte Blanca. Comen ratones de nieve, por lo que suelen ser domesticados como mascotas.
    Topo de Hielo: Pequeños roedores que gustan de cavar en hielo o tierra congelada.
    Lugares:
    Honorium: Poblado localizado al oeste del País Helado. Cuenta con dos grandes edificios, en los que se encuentran los lugares primordiales de la ciudad: hospital, orfanato, tiendas de canje. El nombre de los edificios es La Felicidad y la Esperanza.
    Vegetación/Alimentos:
    Licor de Uva: Licor que se hace al dejar fermentar la frutas llamadas uva, durante varios meses. La familia Cortes ha fabricado una variedad fuerte de este líquido que necesita pocos días en estar listo para su consumo.
    Otros:
    Hielo Eterno: Hielo que se piensa no se derrite. Pero la realidad es que necesitan temperaturas extremadamente altas para derretirse, aunque, por suerte, el País Helado jamás ha tenido temperaturas que hagan que siquiera comience a gotear este material.
     
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  3. Threadmarks: Capítulo 23. La Habilidad de Cereza
     
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
    Miembro desde:
    20 Marzo 2012
    Mensajes:
    1,218
    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Los Nuevos Generales Blancos
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    30
     
    Palabras:
    2022

    Capítulo 23. La Habilidad de Cereza




    Para el amanecer, Magnus despierta como suele hacerlo, pero, en esta ocasión, también levanta a la chica para entrenar juntos. Ella está aún somnolienta y sin nada de ganas de entrenar.

    —No quiero hacer esto, y menos tan temprano —se queja la Tempus, bostezando largamente.

    —Anoche me lo pediste, así que te entrenaré —informa él sonriendo.

    —No me hagas caso cuando estoy borracha, digo tonterías —reclama ella, queriendo volver a dormir.

    —¿No quieres ser una guerrera como tu madre? —cuestiona el chico, sabiendo que con eso la interesará en el entrenamiento.

    —Bueno, bueno —acepta ella suspirando —. ¿Con qué comenzamos?

    —Algo básico, convierte el Orbe de Agua en una espada corta sin filo.

    —¿Por qué sin filo? —pregunta ella tomando el orbe.

    —Por seguridad —responde él cruzando los brazos.


    La chica convierte el orbe en una espada con hoja de medio metro de longitud, sin filo, como se lo pidió el chico. La toma con fuerza y la agita hacia abajo, pero se le escapa de las manos, dirigiéndose como un proyectil, directamente hacia Magnus. El chico la atrapa, de la empuñadura, usando su mano derecha.

    —Por cosas como estas es que te pedí que no tuviera filo —hace ver él suspirando —. Probemos otra cosa, tu madre usaba lanzas, vamos con eso.


    La Tempus recupera el Orbe de Agua, lo convierte en una lanza de metro y medio de largo con una punta parecida a las de las flechas. Intenta lanzar un ataque hacia adelante, pero el arma se le zafa de las manos y sale volando, nuevamente, hacia Magnus. Este la atrapa justo antes de impactarlo, la gira un par de veces y luego la clava en la nieve.

    —Comienzo a sospechar que lo haces a propósito —reclama él frunciendo el ceño.

    —Te juro que fue un accidente —saca la lengua como burla.

    —Lo mejor será intentar con arco y flechas —propone levantando la lanza —. Demostraste grandes habilidades de cacería aquella vez que cazaste todos esos animales.

    —Bueno... —se le nota nerviosa —. ¿Recuerdas los conejos?

    —Ajá.

    —Pues, digamos que encontré un gran grupo de veinte conejos y disparé muchas flechas con los ojos cerrados. Pero que conste que le di a dos.

    —¿Cuántas flechas lanzaste? —interroga él apoyándose en la lanza.

    —No sé, cinco, tal vez diez, o mas bien perdí la cuenta en veinte —murmura avergonzada.

    —Pero mejoraste rápido luego de eso, esas dos serpientes eran blancos difíciles.

    —La verdad —niega jugueteando con las manos —, es que le apuntaba a un gran búho plateado y la flecha le terminó dando a una serpiente que subía al árbol y al caer golpeó otra serpiente que estaba entre unos arbustos.

    —Dejando eso de lado —«esas serpientes tuvieron una pésima suerte» —. Matar a esos dos grandes jabalíes y a los pequeños no fue algo fácil, se notaba que era muy fuertes.

    —A decir verdad…

    —¿En serio?, déjame adivinar, le apuntabas a un árbol y les dio un infarto al ver la flecha —se burla él.

    —No, claro que no, los cazó Remiel y yo tomé el crédito, le pedí que no dijera nada.

    —¿Es eso cierto? —el lobo niega varias veces, pero al ver que ya no tiene sentido continuar con la mentira, asiente con una expresión que parece dar a entender que lo atraparon en una mentira — ¿Los raptos?

    —Son roptos, no raptos —corrige ella.

    —Como sea. Imagino que a esos si los cazaste.

    —Este… verás, me atacaron y Remiel se lanzó a defenderme y yo solo recogí los cadáveres —confiesa sonriendo nerviosa. El lobo asiente.

    —Bueno, entonces, no espadas, no lanzas, no arco —suspira decepcionado —. Lo bueno es que quedan muchas otras armas.


    Intentan con un mazo, pero la chica se termina golpeando una pierna. Luego pasan a un bumerán, pero al lanzarlo golpea a uno de los alces, el cual huye al sentirse amenazado y se ven obligados a perseguirlo por casi una hora.


    Un escudo parecía algo que ni ella podría usar mal, pero, de alguna forma, se golpeó la cabeza al bloquear un ataque del can. Continúan con un mazo de cadena, pero se le suelta y casi golpea en la cabeza al humano. Como opción final, lo convierte en un látigo, pero en el primer intento de usarlo se amarra por completo y cae al suelo, comienza a moverse como si fuera una oruga.

    —Creo que lo retomaremos mañana —le dice él, ayudándola a zafarse.

    —No lo vale —suspira ella —. Desde el principio sabía que no tengo talento para luchar.

    —Solo hay que conseguirte el arma perfecta y verás como lo haces de maravilla —la anima sonriente.


    Durante el camino, el humano se pasa pensando y analizando en cuál puede ser el arma ideal para ser usada por la de piel celeste. Debe ser algo fácil de usar, que no requiera puntería, fuerza o habilidad. Un algo que cualquiera pueda utilizar, levantar y manejar.

    —Ayúdame un poco aquí, Ghoul —pide el chico, recostado mirando el techo del vehículo.

    —No creemos que deba perder el tiempo ayudando a alguien cuya única habilidad es manejar un carruaje. Mejor utilice su tiempo pensando en cómo derrotará al General Negro —recomienda el espectro sin materializarse.

    —Sé que quiere luchar, también soy consciente de que no es habilidosa y que no puedo arriesgarla mucho en su primera batalla real —suspira cerrando lo ojos —. Incluso Alice luchó eventualmente.

    —La humana posee un collar elemental —le recuerda Ghoul.

    —Sí, lo sé, yo se lo dí, pero ese no es el tema aquí.


    El chico analiza todo lo que sabe sobre Cereza. Su padre es un talentoso espadachín y experto en artes marciales especializado en puntos de presión. Su madre, según informó el anciano en Honorium, fue una lancera a pie. Sangre de dos grandes guerreros corre por sus venas, solo hay que encontrar la forma en que ella pueda luchar sintiéndose a salvo.

    —Oye, Ghoul, ¿qué tan fuerte crees sea la influencia del Consejero Oscuro? —cuestiona abriendo los ojos al haber tenido una idea.

    —Tomando en cuenta la información que hemos recopilado hasta ahora, debe ser muy fuerte, la prueba de eso es que en este mundo podemos comprender el lenguaje como si fuera el nuestro y nos pueden entender, a pesar de que es imposible que los Tempus y los humanos hablen el mismo idioma —explica el espectro.

    —Igual probaré algo.


    El humano abre el cajón derecho, que también sirve como asiento, saca el Orbe de Fuego. Este orbe elemental, a pesar de estar rodeado de fuego, no quema, a menos que así lo quiera su portador, pero, si es sumamente caliente, lo que es más que notorio al estar cerca de este. Lo convierte en una pistola, se asoma desde la parte trasera de la carreta, aprieta el gatillo apuntando hacia el suelo, pero nada ocurre.


    Como segundo intento, lo convierte en una escopeta corta, pero al intentar disparar sucede lo mismo. Cambia de estrategia y lo vuelve una ballesta en llamas que dispara esferas de fuego, al ver que esta forma es funcional sonríe complacido.


    Para la hora de almuerzo, el chico le explica a la de piel celeste sobre el uso de una ballesta para luchar, pero es algo que ella siente que no funcionará.

    —¿Recuerdas que te hablé sobre mi puntería? —le rememora la chica suspirando.

    —Eso es lo hermoso de mi idea —añade él sonriente —. No lanzarás flechas, lanzarás las bombas de veneno.

    —Igual no tengo buena puntería... —insiste ella nerviosa.

    —No hace falta, ya que las tirarás contra un grupo de enemigos y la bomba explotará al impactar contra algo, el humo venenoso se encargará del resto —explica el chico con una sonrisa de confianza.

    —No sé... —duda ella.

    —Intenta copiar esto —le muestra el Orbe de Fuego en la forma de ballesta que arroja esferas de fuego, lo brillante de las llamas le molesta en los ojos a la chica —. Yo prepararé unos blancos para que practiques.

    —Ya que —acepta ella suspirando.


    Para al cabo de media hora, la chica logró copiar, casi, a la perfección la ballesta usando el Orbe de Agua. El chico construyó cinco figuras de nieve idénticas a Remiel, en tamaño real de su forma pequeña; dos dan la impresión de estar gruñendo, uno acostado durmiendo, uno sentado y el otro estirándose.

    —Primero, es asombroso lo mucho que se parecen a Remiel —alaba la chica impresionada.

    —Gracias, para distraerme suelo tallar figuras de mis amigos, ha pasado tanto tiempo que creí que había perdido el toque —presume el humano.

    —Segundo, eres muy vago para ponerte a hacer esta clase de cosas —reclama frunciendo el ceño.

    —Solo dispara una bola de nieve hacia estos lobos, con que logres que caiga cerca la mayoría de las veces basta.


    La chica construye una bola de nieve, la coloca en la ballesta, presiona el gatillo, pero solo logra que se parta la bola sobre el arma.

    —Cambia la forma del dispositivo de lanzamiento —recomienda él —. Que sea mas ancho, no como una cuerda.

    —¿Algo así? —cuestiona al cambiar la forma de la ballesta a algo mas parecido a una resortera que funciona con un gatillo.

    —No era lo que tenía en mente, pero debería funcionar.


    Con el primer tiro que realiza Cereza, golpea una de las figuras de nieve, la que está acostada, haciendo que el manto blanco se destroce y muestre que era en realidad Remiel, que se encontraba cubierto de nieve.

    —No hay más lobos debajo de las otras, ¿cierto? —cuestiona la chica, mirando al de cabello negro.

    —Claro que no, eso fue que se quedó dormido y como broma lo cubrí de nieve —explica sonriente, le pareció muy cómico.

    —No eres más que un niño grande —se queja la de piel celeste.

    —Lo malo de las bombas es que van a hacer que se enfermen los soldados, pero no necesariamente los dejarán fuera de combate de forma inmediata —comenta el chico pensativo.

    —¿Servirá algo que los ponga a dormir en unos quince segundos? —cuestiona la chica recordando algo que le enseñó su padre cuando era pequeña.

    —Sería perfecto —asiente él.

    —Existe una hierba a la que se le conoce como el Pasto de las Maravillas —explica ella intentando recordar dónde es que crece —. Técnicamente se llama pasto rosa, el que lo coma cae profundamente dormido en cuestión de minutos, pero, si se inhala, surte efecto entre diez a quince segundos.

    —¿Dónde se consigue?

    —Es lo que intento recordar, trae el mapa a ver si viéndolo me acuerdo.


    Magnus va y trae el mapa que dibujó, lo extiende sobre el tronco de un árbol caído. La chica lo comienza a revisar, la mayoría de los lugares donde sabe que crece el pasto rosa se encuentran muy lejos. Solo hay uno, que no está muy segura de mencionar, que se encuentra muy cerca de donde se encuentran.

    —Creo que aquí lo encontraremos —señala una montaña al sur de la Base Rosa —. En el Monte Piedad Oscura —el solo pronunciar el nombre del lugar hace que la chica se estremezca.

    —¿Es un lugar peligroso? —cuestiona al ver el cambio de actitud de la Tempus.

    —Hay muchas bestias peligrosas y plantas carnívoras en ese lugar —explica ella nerviosa —. Sin mencionar que hay un pequeño grupo de troles de hielo.

    —Iremos, solo recogeremos suficiente pasto rosa y luego seguiremos —voltea a ver el mapa —. Según esto, viajando en el Coloso, llegaremos en unas horas y, de ahí, como medio día para llegar a la base.



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    Nombre: -
    Apodo: Magnus
    Profesión: Mercenario
    Edad: 18 años
    Género: Masculino
    Raza: Humano
    Mundo de Origen: Tierra
    Armas: Daga/Orbe Artificial Beta/Orbes Artificiales (Espadas)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Cereza Cortes
    Apodo: -
    Profesión: Comerciante
    Edad: 22 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Hogar)
    Armas: Orbe de Agua/Bombas de Humo Venenoso
    Estilo de Lucha: Inexistente
    ______________
    Nombre: Remiel
    Edad: 1 año
    Género: Masculino
    Raza: Lobo de las Altiplanicies
    Armas: Garras y Colmillos
    Habilidad: Transformación (Crecimiento corporal x4)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Tomas & Jerry
    Género: Masculino & Femenino
    Raza: Alces de Dos Cuernos
    Armas: Cornamentas
    Estilo de Lucha: Embestida
     
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  4. Threadmarks: Capítulo 24. Base Rosa
     
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
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    Escritor
    Título:
    Los Nuevos Generales Blancos
    Clasificación:
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    Aventura
    Total de capítulos:
    30
     
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    Capítulo 24. Base Rosa



    El Monte Piedad Oscura no es de las montañas más grandes que hay en el País Helado, pero tampoco es la más pequeña. Pocos árboles crecen sobre este, tan dispersos que no se considera que haya un bosque ahí, en su mayoría de madera café y, en menor cantidad, de madera blanca. Pasto de color blanco y verde convierten a la elevación en un lugar perfecto para albergar vida silvestre.


    Dejan el coloso oculto tras una duna de nieve, solo en caso que soldados pasen por el área. En las faldas de la montaña no hay ni rastro de las hierbas que buscan, lo cual era de esperarse ya que suelen crecer más cerca de la cumbre. Los tres suben por un camino que sin duda fue hecho por el paso de animales salvajes. Mantienen la vista en los alrededores, ser sorprendidos por troles de hielo sería algo desafortunado. Pequeñas palomas los observan, desde los pocos árboles cercanos.


    Una serpiente blanca pasa cerca de donde se encuentra Cereza, lleva un bulto en su cuerpo, lo que evidencia que acaba de comer. Una gran cantidad de roptos deambulan los alrededores. Cazan algunos para hacer más bombas de veneno. Encuentran una pequeña cantidad de pasto rosa, que asemeja al césped, pero en color rosa opaco.

    —¿Cuántas calculas necesitamos? —cuestiona Magnus, observando las pequeñas hojas rosadas.

    —Esto que está aquí alcanza como para dos bombas, así que haz tú el cálculo —comenta ella sin ganas de usar la cabeza para definir cuántas más necesitan.

    —Supongo necesitaremos más —murmura resignado, arrancando la planta.

    —No te quites los guantes —recomienda ella —. Incluso el contacto por la piel pueden afectarte.


    Luego de unos minutos, encuentran a un trol de hielo de poco más de dos metros de altura que devora un alce de un cuerno. Le faltan dos de los cinco dedos de su mano derecha, usa un puñado de hojas como taparrabos. Deciden alejarse para evitar conflictos innecesarios, está tan entretenido comiendo que sería imprudencia molestarlo.


    Poco después de ver al monstruoso ser, encuentran un buen puñado de pasto rosa. Arrancan lo suficiente como para cincuenta bombas, esperando que sea suficiente.

    —Con esto basta —asegura la joven, cansada de tanto subir la montaña.

    —Vamos antes de que algo nos encuentre —propone el humano, sintiéndose afortunado de no haber tenido que enfrentar nada peligroso.

    —Oye, ve eso —señala hacia donde encontraron las hierbas.


    Remiel duerme profundamente, los había seguido en secreto, accidentalmente entró en contacto con el pasto rosa y cayó en un trance del que no despertará en las próximas horas. Magnus lo levanta y lo lleva cargando, piensa reprenderlo después.


    Antes de continuar hacia la base, Cereza prepara nuevas bombas mezclando el jugo gástrico de los roptos con el pasto rosa molido. Una mezcla en la que ella pensó, con esa combinación, los soldados caerán dormidos a los pocos segundos y de camino se enfermarán, incapacitándolos durante algunos días en el mejor de los casos. También preparó bombas somníferas y venenosas, solo en caso de que la versión combinada no fuera efectiva.


    Pasan la noche cerca de la montaña y salen en cuanto sale el sol. Dejan el vehículo a tres kilómetros de la base, esto con el fin que no los detecten.


    La Base Rosa es una edificación de acero rosado. De cinco metros de altura, cien metros de largo y ciento veinte de longitud. Sin ventanas visibles, hay una única puerta de metal de color rosa, un poco más oscuro que el resto del edificio. Como en la Base Roja, hay varios domos de cristal negro que protegen las cámaras que vigilan el lugar. Un panel de teclado se encuentra al lado de la puerta, por lo que hace falta el código para poder ingresar.

    —Muy bien, explica el plan, por que hasta ahora lo has mantenido en secreto —pide Cereza nerviosa al ver la enorme cantidad de soldados que patrullan el edificio.

    —El plan es simple, no entraremos, ellos saldrán —comenta sonriente —. Invocación: Familia de Zorros Grises.



    Los zorros aparecen a la izquierda del humano, estos se sienten confundidos de haber aparecido de pronto en un sitio extraño. Al ver que conocen a los que los llamaron se alegran.

    —Hola, pequeños, necesito un favor —pide el de cabello negro. Los vulpinos lo miran confundidos.


    Pocos después, los pequeños animales llevan, cada uno, una bomba con gas somnífero, suben a como pueden las paredes de la base utilizando los tornillos de metal que mantienen unidas las láminas de acero de las paredes. Como Magnus lo esperaba, los soldados no les prestan atención a los animales por lo común que es verlos en los alrededores. Los zorros grises dejan caer las bombas en los ductos de ventilación que están en el techo.


    Decenas de Tempus en armadura salen tosiendo de la base, muchos caen al suelo mientras que otros se tambalean desorientados.


    Cereza dispara las bombas que tienen la combinación, las cuales llamó con el nombre de Resaca, que están en esferas verdes. Las de sueño están contenidas en esferas azules. Las bombas caen, no tan, cerca de los soldados, explotando en nubes de humo verdusco. Una explosión dispersa la gran mayoría del gas. Una vez disipado, se aprecia que casi todos los soldados cayeron, por excepción de dos; el primero usa armadura dorada con capa blanca, de cabello azul claro que se confunde con su piel, ojos cafés, trae en mano una espada.


    El segundo soldado, que está cruzado de brazos, lleva puesta una armadura rosada, con un casco lleno de largas púas y una capa tan roja como el fuego. Es un Tempus tan alto y musculoso que cualquiera lo confundiría con un trol de hielo. De piel celeste, cabello castaño hasta media espalda, sobre la capa. Muestra un par de feroces ojos rojos fruncidos.

    —¿Quién se ha atrevido a atacar la Base Rosa, bajo la protección del General Negro Pat Ata, el Invencible? —cuestiona el comandante, observando en todas direcciones, buscando a los responsables del ataque.


    Desde la distancia, Magnus observa a los dos que permanecen en pie, ya había previsto que el general soportaría el gas sin problemas, pero el comandante es algo inesperado.

    —¿Quieres enfrentar al de dorado? —cuestiona el chico a la Tempus.

    —¿Quieres que te patee el trasero? —responde con el ceño fruncido.

    —Lo supuse —suspira —. ¿Remiel?


    El can asiente, se transforma y se prepara para lanzarse al ataque. Solo aguarda la señal.

    —Gracias, Remiel, ten mucho cuidado —se voltea hacia Cereza —. Tú no te muevas de aquí.

    —No pensaba hacerlo —responde ella, sin sentir la más mínima vergüenza.


    El humano se acerca a los de armadura, seguido de cerca por el lobo. La sonrisa confiada que presenta logra irritar al general. Nadie nunca ha puesto esa mueca ante su presencia.

    —Soy Magnus —se presenta cuando está a unos diez metros del líder de la base —. Trabajo para los nuevos Generales Blancos, y se me encomendó derrotar al General Negro Ata —se queda observando el casco que trae puesto el enorme hombre, el diseño simple de púas deja mucho que desear, pero al menos no es otro cráneo como el de Horia.

    —¡¿Cómo te atreves a faltarle el respeto a el Invencible?! —reclama a todo pulmón el comandante.

    —Tú no eres nada, así que no te metas o también me encargaré de ti —amenaza el humano intentando parecer serio, esperando que esto intimide al de armadura dorada —. Este lobo será tu contrincante.


    De inmediato Remiel gruñe tan fuerte como puede. El General Negro comienza a reírse, todos los presentes lo voltean a ver.

    —Me encanta ese espíritu que presentas —comenta cuando deja de reír —. Espero tengas con qué respaldarlo.

    —Comprobémoslo —pide el de cabello negro levantando los puños.

    —Oh —se impresiona Pat —, veo que quieres luchar cuerpo a cuerpo. Hace años que nadie se había atrevido a enfrentarme en un combate cerrado.


    El de armadura rosada da el primer golpe usando su puño, Magnus lo evita gracias a que lo que al general le sobra de fuerza le falta en velocidad. El humano da un solo golpe hacia el cuello del enorme Tempus, pero su piel es tan dura como la armadura.

    —Ya veo, con que tienes placas de metal en esos guantes —comenta Ata al sentir algo duro en el puño del chico —. En ese caso usaré mi arma —acerca, levemente, el puño hacia el que atacó su base, de su puño se produce una fuerte explosión que envía a Magnus a volar unos tres metros en el aire.


    Una vez cae a la nieve, el humano se pone en pie casi de inmediato, agradece a sus propios reflejos por haber atravesado los brazos para no recibir el ataque directamente en el rostro. Observa las manos del general, en la base de los dedos de los guantes de armadura trae unos nudillos apenas visibles de color rosa oscuro.

    —Ya veo —comenta el de cabello negro, intentando mantener una sonrisa para la que ya no tiene fuerzas —. Con que ese es tu orbe artificial.

    —Ja, correcto —afirma el General Negro —. Estos nudillos son el Orbe Artificial Delta.

    —Con que explosiones producidas de la nada, eso aumenta mucho el poder de cada golpe a un nivel exponencial —alaga analizando cuál debe ser su siguiente movimiento.


    Al mismo tiempo, el comandante lanza ataques contra el lobo, usando su espada, que es en realidad un orbe artificial genérico. Remiel, a pesar de que quiere contraatacar, no encuentra la oportunidad de hacerlo.


    El lobo se dedica a evitar los movimientos del de armadura dorada durante varios minutos, sin embargo, a pesar de su mayor esfuerzo, recibe varios cortes, en su mayoría superficiales. Que la espada crezca y se encoja, según la voluntad de su portador, ha resultado ser mucho mas problemático de lo esperado. En un mal paso, el can, se resbala y tropieza quedando a la merced del comandante. El Tempus aprovecha este descuido para tomar con ambas manos su arma, levantarla y luego bajarla de golpe apuntando a la cabeza de la bestia. La espada es arrebatada de las manos del comandante de forma repentina, salvando así la vida de Remiel.


    De la espalda de Magnus, por debajo de su ropa, se asoma el Orbe Artificial Beta, que detiene la espada del comandante. El látigo le arrebata el arma al humano, este la toma, le disminuye el tamaño y se lo guarda en una bolsa interna de la gabardina.


    El látigo toma al de armadura dorada de las piernas y lo levanta ante la mirada incrédula del general, que reconoció de inmediato el arma que pertenecía a la General Negro Horia. Arroja al comandante a los pies de Magnus, este lo toma del rostro.

    —No permitiré que lastimes a mis amigos —lanza una descarga, usando la energía elemental que produce la electricidad de la base, que deja inconsciente al comandante en el acto —. Vuelve con Cereza —ordena el chico al can.


    El lobo pasa a su tamaño pequeño y corre perdiéndose de vista en pocos segundos. El Orbe Artificial Beta vuelve a ocultarse entre la ropa del humano.



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    Nombre: -
    Apodo: Magnus
    Profesión: Mercenario
    Edad: 18 años
    Género: Masculino
    Raza: Humano
    Mundo de Origen: Tierra
    Armas: Daga/Orbe Artificial Beta/Orbes Artificiales (Espadas)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Cereza Cortes
    Apodo: -
    Profesión: Comerciante
    Edad: 22 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Hogar)
    Armas: Orbe de Agua/Bombas de Humo Venenoso/Bombas Somnífero/Resacas (Bombas Venenosas y Somníferas)
    Estilo de Lucha: Soporte
    ______________
    Nombre: Remiel
    Edad: 1 año
    Género: Masculino
    Raza: Lobo de las Altiplanicies
    Armas: Garras y Colmillos
    Habilidad: Transformación (Crecimiento corporal x4)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Tomas & Jerry
    Género: Masculino & Femenino
    Raza: Alces de Dos Cuernos
    Armas: Cornamentas
    Estilo de Lucha: Embestida
    ______________
    Nombre: Pat Ata
    Apodo: El Invencible
    Profesión: General Negro del ejército del rey Delto
    Edad: 25 años
    Género: Masculino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Base Rosa)
    Armas: Orbe Artificial Delta (Nudillos Rosas)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Apio Agro
    Apodo: -
    Profesión: Comandante del ejército del rey Delto
    Edad: 28 años
    Género: Masculino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Base Roaa)
    Armas: Orbe Artificial (Espada)
    Estilo de Lucha: Espadachín

    Lugares:
    Base Rosa: Localizada al oeste del País Helado. Base del ejército de un solo piso. De acero color rosa, son ventanas.
    Monte Piedad Oscura: Localizada al sur de la Base Rosa. A sus alrededores vive un pequeño grupo de troles de hielo.
    Vegetación/Alimentos:
    Pasto Rosa: Especie de césped que puede hacer dormir a quien entra en contacto con ellas.
    Otros:
    Orbe Artificial Delta: Dos nudillos de metal rosa. Son capaces de producir explosiones espontáneas dirigidas hacia el frente. Solo alguien fuerte las puede manejar, debido a que la explosión empuja al portador hacia atrás, y se requiere soportar la fuerza de impulso.
    Bombas Somníferas: Bombas que al hacer contacto con una superficie estallan dejando salir un gas somnífero muy potente. Son de color azul.
    Resaca: Bombas que al hacer contacto con una superficie estallan dejando salir una combinación de gas venenoso y somnífero. Son de color verde.
     
    Última edición: 29 Diciembre 2018
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  5.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Escritor
    El primer capítulo me a parecido algo gracioso y también, un poco apresurado, eso de contar que se llevan a Magnus a su pueblo y luego al próximo párrafo contar que despertó me pareció muy repentino, aunque claro . No puedo decir más, es solo en primer capítulo y como lo mencionaste es solo un introductorio. Tampoco diría que dicho capítulo me atrajo para continuar leyendo, pero es solo el primer capítulo así que, continuaré con el próximo.

    Capítulo dos, me gustan los nombres. Son algo simples pero por lo mismo fáciles de recordar, de esa forma no tengo que copiar y pegar cada vez que tenga que nombrarlos como a veces pasa en otras historias. Igualmente me pareció que este capítulo va algo rápido. Parece que Magnus no tiene, por el momento, ningún problema con esos monstruos de hielo.

    Bien, continuaré la lectura en otro tiempo.
     
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  6.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    He leído los capítulos 3, 4 y 5

    Antes que nada, debo decir que el capítulo tres ha sido el que más más he disfrutado. Me gustó el drama que se mostró; que Magnus se enterara que Manzana era parte de los Generales Blancos, que por cierto, me gustaría saber más acerca de ellos, quienes fueron y que se han hecho, me supongo que como los orbes, el grupo en cuestión eran conformados por seis personas. Mas lo que me gustó todavía más fue sobre saber que el actual gobernante, que Delton era parte de los antiguos Generales Blancos.

    Si bien la aparición de Cereza y descubrir, o mejor dicho, terminar por colaborar que su padre fue el Liberador me gustó, no terminó de gustarme del todo, sentí la escena demasiado forzada, curioso que haya aparecido en ese preciso momento, que casualidad, algo que tenía que pasar sí o sí para que se pudiera llegar a ese final, sí, lo entiendo, aun así creo que existían otra clase de caminos menos “obligadas” y más sutiles; el que Manzana le contara eso a Magnus y al final éste decirle que su hija tenía que saber su historia, o el haber dado un indició, poniendo un ejemplo. Solo es eso, una opinión mía.

    De esa forma comienza la aventura, obviando que Cereza acompañaría a nuestro principal en ella. Otra cosa que me admiro es la imaginación que tienes al crear, literalmente, un nuevo mundo, a mí me gustaría tener esa imaginación; me gustó ese detalle de que esa clase de lobos, los altaplanicie, puede cambiar su tamaño Y esa leyenda del Terror blanco, esa clase de detalles hacen de la historia más amena.

    Me pareció raro y fuera de sí el que Higo comenzara a contarle toda su historia así como así a él, teniendo en cuenta que era un prisionera. Algunos detalles que a no puedo pasar por alto, manías mías, de detallar cualquier cosita.

    Sobra a historia, hay algunos puntos que me gustan, como ejemplo, fácil lectura, buena ortografía, lo mencionado anteriormente sobre la imaginación, y otros puntos más... pero otros tantos (que considero importantes en una historia –sobre todo en una larga–) que me hacen mucho ruido y evitan que termine por adentrarme y disfrutar de lleno de la historia.

    En fin, hablaré de esos detalles más adelante, si es que todavía se nota, de todos modos a penas he leído los primeros cinco capítulos, tal vez la historia me termine callando, todavía está arrancando. Así que, por el momento, por aquí me tendrás; leyendo y comentando cuando encuentre el tiempo de hacerlo.
     
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  7. Threadmarks: Capítulo 25. Pat Ata, El Invencible
     
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Aventura
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    Capítulo 25. Pat Ata, El Invencible



    El General Negro Ata frunce el ceño, la derrota de su subordinado, usando el arma de uno de sus compañeros generales, es una grave ofensa hacia su orgullo, pero a la vez, lo hace sentirse intrigado sobre el chico de extraña piel rosa y sobre cómo consiguió el Orbe Artificial Beta. La general Horia no es alguien fácil de vencer, al menos no a distancia.


    Magnus cubre sus puños con elemento rayo, lo que produce que cada golpe que acierta libera suficiente corriente eléctrica como para dejar sin sentido a un Tempus promedio, sin embargo, Pat Ata no es un Tempus normal en lo absoluto. La cantidad de energía elemental que se necesita para aturdirlo, según estimaciones del humano, basadas en el poco daño que le hacen los golpes que le ha dado, es la misma necesaria como para matar a un mamut blanco.

    —Tienes una piel muy gruesa —comenta el humano, convencido que esa es la causa de la enorme resistencia a los golpes que ha mostrado el General Negro.

    —Así es —afirma el general, dándole la razón a las sospechas del de piel rosa —. Pero más importante, veo que derrotaste a Horia, no muchos pueden jactarse de sobrevivir a un encuentro con ella.

    —Fue muy fácil vencerla —sonríe para hacerlo molestar —. Espero no seas tan patético como ella.

    —Veremos si sabes morder, porque hasta ahora eres solo ladridos.


    El general golpea el suelo, produciendo que se agriete la tierra congelada bajo la nieve, luego da un segundo puñetazo usando el poder de su orbe artificial. Columnas de aire caliente salen de entre la abertura en el suelo, golpeando al humano, este se ve obligado a cubrirse el rostro para protegerse del ardiente ataque.

    —Eso fue agradable —se burla el chico, sudando un poco por lo caliente del aire con el que fue atacado, «gracias, Opal, por que ese aire estaba mucho más caliente de lo que normalmente podría soportar, sin duda tu alma me sigue ayudando.»

    —Me sorprendes, parece que no eres un Tempus normal, ¿eres al menos un Tempus? —cuestiona Pat, curioso por la piel del responsable del ataque a su base.

    —Tal vez lo sea, tal vez no —contesta con ambigüedad, para no revelar mucha información sobre su propia persona.

    —La verdad es que eso no importará cuando te mate —golpea hacia el frente, usando ambos puños, ocasionando explosiones que provocan una potente onda expansiva que envía al humano a volar.


    Magnus es elevado unos tres metros en el aire, cae a la nieve, logrando rodar para amortiguar un poco el daño que le ocasiona el impacto. Se levanta, sintiendo adolorido el cuerpo, aunque no es el mayor daño que un solo ataque le haya ocasionado, ni el dolor más intenso que haya soportado. Años de entrenamiento en pelear cuerpo a cuerpo, y practicar deportes, han aumentado mucho su resistencia al dolor y su estamina.

    —Estoy bien —le murmura al espectro —. Sí, estoy seguro que no tengo nada roto, quizás el orgullo.


    El humano, levanta la mano y apunta con el pulgar al general. Cereza, desde lejos, ve eso, lo cual es la señal para intervenir. Según el plan de Magnus, si él llega a realizar esa señal, es debido a que piensa que no logrará ganarle al general en condiciones normales, por lo que ella deberá debilitarlo con las bombas Resaca. «Yo puedo», piensa ella suspirando profundamente, «solo tengo que lanzarlas cerca de ese monstruoso hombre, soy más que capaz de hacerlo. Creo».


    La de cabello azul se arrodilla en una pierna y apunta, usando el Orbe de Agua en su forma de resortera, hacia Ata, carga una única bomba color verde, le tiembla el pulso, sabe que si la lanza cerca de Magnus, lo hará debilitarse y le asegurará la victoria al General Negro. Se pone aún más nerviosa, siente que va a vomitar.


    Remiel pone su patita sobre la pierna de la chica, ladra haciéndole saber que confía en ella. Los zorros, que regresaron de la base, comienzan a girar alrededor de ella para que se le pase el nerviosismo.

    —Saben que no les entiendo, ¿cierto? —cuestiona a los animales —. Pero gracias —sonríe enternecida por los esfuerzos de las bestias para animarla.


    El viento sopla hacia la izquierda, Magnus está a ese lado, por lo que debe apuntar mucho más a la derecha de donde está el de armadura rosa. Dispara, cruzando los dedos para que su tiro no falle. La bomba cae a unos dos metros de donde se encuentra el general, a penas afectándolo.


    El de armadura rosa mira hacia el lugar de donde provino el proyectil venenoso, logra divisar a una persona agachada sosteniendo algo parecido a una ballesta. Se prepara para destruir el suelo de un puñetazo y luego repetir el ataque de aire herviente para acabar con el tirador. Antes de lograr golpear el suelo, su mano es detenida por el látigo que sale de entre la ropa de Magnus. Una segunda Resaca cae justo frente al general, este respira una gran cantidad del químico, al estallar en una cortina de humo verdoso. Pero es disipada, unos segundos después, por una explosión del orbe del general.

    —¿Eres tan débil que debes acudir a trampas para derrotarme? —cuestiona el enorme hombre.

    —Por supuesto —se burla el humano, aunque en realidad está preocupado por la enorme fuerza y resistencia que ha demostrado el General Negro. «Estoy seguro que ya respiró al menos el triple de la dosis normal, no entiendo de dónde saca tanta resistencia al somnífero y al veneno».


    El general jala el látigo, levantando a su oponente y acercándolo hacia él. Lo recibe con un golpe explosivo que obliga al Orbe Artificial Beta a soltar al de armadura. Magnus choca contra la dura pared de acero de la base, abollándola ligeramente, cae al suelo, donde escupe un poco de sangre color carmesí.

    —¿Un mamífero parlante? —cuestiona Ata, al ver el inusual color de la sangre del invasor.

    —¿Algún problema con eso? —pregunta el de piel rosa, poniéndose en pie, se limpia la sangre que mancha su boca.

    —No tiene sentido —comenta el enorme hombre incrédulo —. No hay mamíferos parlantes en este país, o en el País en Llamas.

    —Ya veo —«eso quiere decir que las personas, o como se hagan llamar en los otros países, no son todos elementales. No necesariamente el resto de razas descendió de los simios, pero igual abre la posibilidad a encontrar no elementales en uno de los otros países» —. No debería pensar cosas sin importancia en medio de una lucha —se dice en voz baja.

    —Haré que alguien estudie tu cadáver cuando te mate —amenaza el general chocando los puños creando una onda expansiva.


    El ataque hace que el de cabello negro retroceda un par de metros. Este impacto sónico, a pesar de que no lo envió a volar como el anterior, hizo mucho más daño. Magnus levanta su mano derecha y hace el signo de paz.

    —¿Te das por vencido? —cuestiona el general cruzando los brazos.

    —No... —al respirar le duelen los pulmones.


    Ata levanta ambas manos para luego bajarlas con violencia, golpea violentamente el suelo. Se forma una nueva fisura, de varias decenas de metros de longitud, que daña seriamente la Base Rosa, pero eso no parece importarle en lo absoluto al enorme hombre. El humano logra evitar caer gracias a sus reflejos, observa la fisura, calcula que tiene por lo menos cinco metros de profundidad.


    Una esfera verde, de unos veinte centímetros de circunferencia, cae cerca del líder de la base, pero no explota al chocar contra la nieve.

    —Se les acaba la suerte —asegura, sonriendo confiado, al ver esa esfera.

    —Y tú te distrajiste —informa el humano justo frente a él.


    Magnus, que trae orbes artificiales, estilo espada, en cada mano, cada uno de un metro de largo, ataca al Tempus. Este bloquea los cortes usando los brazales de la armadura. Para cuando quita los brazos de su rostro, nota el látigo rojo sosteniendo la esfera que no estalló. Ata agarra la esfera y la destruye en su enorme puño, abre la mano dejando salir un pequeña cantidad de humo que no llega a respirar.

    —Distraerme para levantar bomba es una… ¡Por los Dioses! —exclama al ver a su contrincante.


    Las manos de Magnus tienen una cubierta de elemento rayo que asemeja garras, de su espalda salen un par de tentáculos de electricidad que sostienen las orbes artificiales. El látigo se cubre de energía elemental dorada que simula la forma de una serpiente color oro, incluso sisea como una real.


    El reptil elemental rodea el cuerpo del General Negro Ata, este intenta liberarse, pero el arma es mucho más fuerte que antes. Los tentáculos incrustan las espadas en el peto de la rosada armadura, rozando la piel del hombre con afiladas puntas. La electricidad calentó las afiladas hojas a tal punto que fueron capaces de atravesar la dura armadura.

    —Fue una lucha intensa —asegura el humano con una expresión seria —. Pero no puedo darme el lujo de recibir mas daño. Estoy a mi límite, y tú no pareces afectado en la más mínimo.


    Magnus avanza hacia el general, quien intenta moverse, pero entre la serpiente de rayo y las espadas está completamente inmovilizado. El humano lo golpea las espadas, liberando una explosión dorada. Ata cae a la nieve con los ojos en blanco. El látigo lo suelta, pierde su cubierta de rayo en cuanto lo hace.


    El de cabello negro quita las orbes artificiales y las arroja a un lado. Arranca la armadura superior dejando al descubierto la camiseta blanca que el enorme hombre usa debajo, la rasga para tener acceso al pecho. El corazón del líder de la Base Rosa dejó de latir en cuanto recibió el brutal ataque eléctrico. Magnus lo supuso, ya que no había forma alguna de utilizar una menor potencia para detenerlo. Hace desaparecer las garras en sus manos, dejando solo una cubierta elemental en las palmas.

    —Vamos, no te mueras, Ata —le da una descarga esperando hacer que su corazón vuelva a latir.

    —No tiene sentido, amo —reclama el espectro, al ver el acto de intento resucitación del humano.

    —¡No me reprendas y cúralo un poco! —pide preocupado al ver que el general no reacciona.

    —Incomprensible en verdad —se dice Ghoul antes de usar un hechizo de sanación sobre el Tempus.



    Al sentir que el corazón de Pat Ata comienza a latir nuevamente, el humano desvanece toda su energía de rayo y cae acostado para descansar un poco.

    —¿Por qué preocuparse por la vida del enemigo, amo? —cuestiona con seriedad el espectro, observando al humano, con sus brillantes ojos amarillos.

    —Ya sabes que no me gusta matar —explica exhausto.

    —Con todo respeto, amo, pero esto es una guerra, es una tontería cuidar la vida del enemigo mientras se arriesga la propia.

    —Quizás, pero ya sabes que evito matar a toda costa —se pone en pie —. Ya que esta lucha acabó, es hora de reclamar mis trofeos de guerra.


    Magnus le quita el casco y el Orbe Artificial Delta al general. Se coloca los nudillos, estos cambian de forma para adaptarse al tamaño de los dedos del chico, que son mucho más pequeños que los de su dueño anterior. Los mira con detenimiento, no encuentra un mecanismo para activar las explosiones, por lo que supone se activan con la mente, al igual que lo hace el látigo rojo. Golpea hacia el frente produciendo una explosión, el poder del retroceso hace que el chico se vaya de espaldas.

    —Gracias a los Dioses la nieve es suave —agradece mirando el cielo.

    —¡Eres un idiota! —reclama Cereza llegando a su lado — ¡¿Acaso intentas matarte solo?!

    —Fue solo un mal cálculo —se excusa él sonriendo.

    —¿Qué haré contigo? —suspira ella negando con la cabeza — ¿Te duele algo?

    —Nos preocuparemos por eso después, ayúdame a quitarles las armas y armaduras a los soldados, las echaremos a la fisura grande y las destruiremos con explosiones —propone el humano, analizando qué más debería hacer —. Hay que encargarse de que la base sea inoperable por mucho tiempo, sin mencionar la parte de abajo —menciona mirando al espectro, este asiente al ver que eso era una orden para su persona.


    Destruyen todas las armaduras y armamento de los soldados. Devuelven a los zorros grises a su hogar, no sin antes agradecerles con un festín de frutas. Cereza le aplica los primeros auxilios a Magnus, por suerte no recibió quemaduras serias durante su encuentro, aunque si presenta numerosos cortes y moretones por todo el cuerpo, nada que algunos días de reposo no curen.


    La base sufre una, misteriosa y repentina, explosión que la deja en ruinas, por excepción de las habitaciones y la cocina. Magnus no quería dejar a los soldados para morir de hambre sin refugio. Regresan a Honorium, para conseguir algunas provisiones y proseguir con su viaje.


    ❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄❄
    Nombre: -
    Apodo: Magnus
    Profesión: Mercenario
    Edad: 18 años
    Género: Masculino
    Raza: Humano
    Mundo de Origen: Tierra
    Armas: Daga/Orbe Artificial Beta/Orbes Artificiales (3 Espadas)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Cereza Cortes
    Apodo: -
    Profesión: Comerciante
    Edad: 22 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Hogar)
    Armas: Orbe de Agua/Bombas de Humo Venenoso/Bombas Somnífero/Resacas (Bombas Venenosas y Somníferas)
    Estilo de Lucha: Soporte
    ______________
    Nombre: Remiel
    Edad: 1 año
    Género: Masculino
    Raza: Lobo de las Altiplanicies
    Armas: Garras y Colmillos
    Habilidad: Transformación (Crecimiento corporal x4)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Pat Ata
    Apodo: El Invencible
    Profesión: General Negro del ejército del rey Delto
    Edad: 25 años
    Género: Masculino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Base Rosa)
    Armas: Orbe Artificial Delta (Nudillos Rosas)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
     
    Última edición: 29 Diciembre 2018
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  8.  
    Aryaa Stark

    Aryaa Stark Arya a sus servicios!

    Aries
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    Saludos *Se quita el sombrero y hace una pequeña veña*
    Es un gusto volver a leerte, tan genial como siempre, me tomo algunos días pero por fin me iguale en esta historia tan atraparte.
    Como siempre fácil de leer y de imaginarse, adentrándote como si tu mismo lo estuvieras avanzando por esas heladas llanuras, no has perdido el toque, Dark.
    Bueno te diré algunas cosillas ahora:
    Me gusta mucho como va la historia, y me gusta como la imagino es raro, por que a Magnus lo veo como al Magnus Chase de Rick Riordan solo que con el cabello negro en vez de rubio, a Cereza me la imagino como Brigithe de Overwatch XD y eso si no entiendo bien por que, pero me gusta, y a Opal me la imaginaba como una de las malas de voltrol la que es rosada :v. Y pos yo soy Remiel, y aquí viene mi dificultad para leer por que cada que veo Remiel, es como que leo Reimel, no se por que jejeje.
    Ahora si cosas sobre la historia, me da mucha risa como todos se llaman como frutas... y algunos como vegetales, es muy gracioso.
    También como todo tiene ese toque tan medieval que me encanta.
    Me sorprendió muchísimo lo que sucedió con Opal, aunque si es cierto que me veía venir el hecho de que podría cambiar su destino, nunca me imagine la razón de su muerte, pero me gusto mucho como lo manejaste.
    También fue genial ver que Pat Ata le diera tanta pelea a Magnus!
    Y en lo técnico impecable como siempre, a excepción de un par de dedasos e de suponer.
    Emocionada por más capítulos para ver como despega esta maravillosa historia.
    Y sin mucho más que decir me despido.
    *Se va*
     
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  9.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    No hay mucho que contar respecto a estos, ya que a mi parecer fueron bastante calmados. Magnus terminó luchando contra Higo, una pelea bastante sencilla y la que Magnus no batalló nada para. La comedia, a mi parecer, sí funciona aunque a veces la veo muy forzada, como que describes esos sucesos específicamente para decir esos chistes. Ya más adelante, leemos como llegan al templo de Destino, en donde se nos cuenta un poco el destino de nuestro imparable y perfecto protagonista y posterior, el entrenamiento de Ghost.

    De los capítulos leídos el ocho es el que más me ha gustado, especialmente la aparición de Opal, quien por el momento es el personaje que más me gusta, seguro que me dolerá su muerte. Respecto a Cereza, bueno, tengo problemas con ese personaje.

    Yo suelo trabajar con muchos personajes; y es una manía que tengo (aunque siempre he preferido historias que tengan varios personajes que solo se centren en uno o dos porque así tienes más opciones para que te guste uno u otro) y como yo trabajo con varios personajes, sé lo difícil que es escribir y desarrollarlos de forma correcta, y hacer que dichos personajes no terminen por ser simplemente un miembro más en el grupo cuesta, menciono esto porque no puedo evitar sentir que Cereza es uno de ellos, no me gustó que haya ignorado que la sacerdotisa haya mencionado a un personaje de más, a Ghoul, estando cerca, y para colmo rematar con un “Cereza no lo notó” por parte de Magnus, confirmando su ignorancia. (Son esa clase de cosas que no terminan por convencerme ese personaje), allí se hubiera formado un pequeño drama que harían más interesante la historia, quizá recordando que ella misma ya había escuchado a Magnus hablando “solo”, recuerdo que hasta le preguntó con quien hablaba (es solo una opinión). Aunque por lo que he estado viendo, sé que tu intención no es hacer eso e irte directamnete al meollo del asunto. Ir directo al grano sin irte por las ramas. Y está bien, y se entiende, nunca he leído nada tuyo o creo que sí, hace mucho, de una chica llamada Morgan o algo así ¿? aunque no recuerdo si era tuya y disculpa si me confundí :D y tal vez en tu forma de escribir.

    Claro, por el momento, seguro que llegará a ser alguien más importante, es solo que como ella apareció desde el primer capítulo pues Opal le ha quitado mucho protagonismo y eso que ella recién acompaña al grupo.

    Y debo ser honesta, soy débil a al hora de conocer las historias de seres híbridos, quizá por ello Opal terminó por gustarme más. Sobre todo ante las historias de ellos, que suelen ser despreciados por una u otra parte de esos seres y por ello lleguen a tener complejidades de quienes son; en esa clase de clichés que nunca dejarán de aburrirme.

    Otra cosa que hace que haga que tu historia continué llamándome la atención son los nombres, aquellos nombres y apellidos compuestos por algo, creando ya sea una palabra o una frase, como por ejemplo; Uva Místikka. Yo también suelo hacer lo mismo.

    Bueno, la historia va bien aunque puede mejorar mucho más.
     
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  10. Threadmarks: Capítulo 26. Rata y Confesión
     
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Capítulo 26. Rata y Confesión




    De regreso en Honorium, hacen algunos trueques por alimentos, para ayudarse en el largo camino que los aguarda. Magnus donó algunas de las pieles que no usan y todos los huesos al orfanato, estos últimos con el fin que los cambien por alimentos en los pisos inferiores de los edificios que se dedican a los intercambios de productos. Dentro del Coloso, y con el mapa enfrente, discuten sobre el próximo destino.

    —La Base Azul está a varios días de camino hacia el sureste —comenta Cereza, notando lo lejos que están de ese lugar.

    —Vamos primero al bosque del Cedro Azul, recolectamos provisiones en ese lugar, luego buscamos algún puente para pasar este río —propone él, estudiando con mayor detenimiento un camino alterno.

    —¿Es broma? Esa desviación casi triplica la distancia —le hace ver la de piel celeste.

    —Pero, pasando este río, podremos llegar a esta ciudad.

    —¿Villa Glacial? —cuestiona ella sin entender la razón.

    —Sí, es el poblado más cercano a esa base, deben saber algo que nos ayude, o en el mejor de los casos, compramos más provisiones —explica sonriente el humano.

    —Desde ese poblado hay casi la misma distancia a la base que si saliéramos desde este lugar, no le veo el sentido en lo absoluto.

    —Ve lo que costó ganarle al general Ata —comenta mirando el casco de púas, que cuelga al lado del casco rojo —. Nada asegura que fuera el más fuerte de los Generales Negros, sin información podríamos morir, imagino que no quieres morir —posa su mirada sobre ella.

    —Pues, no estoy muy apresurada por morirme la verdad —asiente suspirando —. También tienes que reponerte de tus heridas y Remiel todavía renquea, así que no es tan mala idea relajarnos un poco.

    —¿Como cuánto tardarán los soldados en recuperarse del veneno?

    —Para cuando lleguemos al bosque deberían estar bien, fue buena idea destruir todas sus armas y armaduras, eso los dejará fuera de servicio por mucho tiempo.

    —Eso pensé —«sin mencionar que Ghoul destruyó la fábrica bajo la base» —. Debimos hacer lo mismo en la Base Roja.

    —Es muy tarde para lamentarse ya —le hace ver la chica—, hagamos lo mismo en la Base Azul.



    Estando por salir de Honorium, un joven, como de la edad de Magnus, se acerca a ellos, salen de la carreta, para poder conversar con él. De cabello castaño corto, ojos tan negros como el carbón, piel de tonalidad celeste oscuro, casi azul, es ligeramente menos alto y musculoso que el humano. Trae puesta ropa café de cuero grueso, usa un turbante negro sobre la cabeza, un pañuelo blanco en el cuello y guantes negros de hule. Muestra el rostro sucio y una mirada decidida.

    —Quiero ir con ustedes —pide el joven, usando un tono de voz bajo.

    —¿Por qué? —cuestiona Cereza, sin entender la razón del joven para dar tal petición.

    —Me enteré que están luchando contra la armada del rey Delto, quiero ayudarlos —explica, sonando convincente.

    —Normalmente las personas se presentan antes de pedir algo —reprende el humano, mirando con desconfianza al extraño.

    —Llámenme Rata, es mi apodo y así me gusta que me llamen —se presenta el Tempus.

    —Bueno, Rata, ¿qué puedes ofrecer a nuestra causa? —cuestiona el de piel rosa, analizando las reacciones del extraño.

    —Soy un excelente ladrón, de eso he vivido desde que tengo diez años, soy bueno usando cuchillos y tengo bastante fuerza como para usar armas pesadas —informa sin perder la expresión seria.

    —Suena interesante —musita el humano —. Si pasas dos pruebas podrás unirte a nosotros.

    —¿Pruebas? —cuestiona Rata.

    —Sí, la primera, es una pelea contra mi persona, dependiendo de cómo te vaya aprobarás, la segunda es que tienes que recibir la aprobación del resto del equipo —explica Magnus.

    —Lo haré, comencemos las pruebas de inmediato —pide el Tempus, sonando ansioso.

    —¿Estás seguro? —susurra Cereza a su compañero de viaje —. Aún no te recuperas de tu lucha contra el General Negro, he notado que te duele el pecho, quizás tengas una costilla rota o algo así.

    —No te preocupes, solo quiero medir su fuerza. No lucharé en serio.



    Cereza, Remiel y Rata se adelantan a las afueras del poblado. El espectro se hace visible para el humano.

    —Amo, ¿notó esa energía elemental de tierra que expide ese Tempus? —cuestiona el de capucha, mirando fijamente al humano, con enormes ojos dorados.

    —Lo hice, es leve, pero en definitiva lo tiene —asegura él sonriendo.

    —Es un país muy pequeño —comenta Ghoul desapareciendo —, era de esperarse que tarde o temprano nos encontráramos con familiares de los otros Generales Blancos.

    —Estos golpes de suerte son sospechosos.

    —Lo mismo consideramos, amo, ¿quiere probarlo en batalla para comprobar su estilo de lucha?

    —Sí, eso decidirá si tenemos suerte o si alguien piensa que somos tontos —comenta el chico frunciendo el ceño —. Aunque no creo que sera cosa del rey. Es una trampa muy imprudente como para venir de alguien que consideran un estratega.



    La lucha entre Magnus y Rata comienza, intercambian ataques usando sus armas cortas; el humano con dos orbes artificiales en tamaño pequeño, mientras que el Tempus empuña un par de cuchillos aserrados. El sonido de los metales chocando hace eco en todo el pueblo, varios curiosos se acercan a presenciar la lucha. Los pasos de ambos contrincantes son firmes en la nieve, gracias a las especiales botas de nieve que usan. Con un movimiento veloz, el humano derriba al de piel celeste oscuro, dejándolo boca abajo, y coloca una espada corta justo en la nuca de este, declarando la victoria.

    —Eres bueno —halaga Magnus, apartando el arma de la piel del supuesto ladrón.

    —No lo suficiente —responde el supuesto ladrón, poniéndose en pie.

    —Aprobaste tu primer prueba —asegura el humano, guardando las armas de vuelta en su gabardina y ayudando al Tempus a ponerse en pie.

    —Entonces, solo falta que me apruebe la chica —asegura el de pañuelo blanco observando a Cereza.

    —¿Yo?, bueno... este... —la chica no tiene idea de qué contestarle —. Supongo que... —mira a Magnus, este asiente —. Supongo que sí.

    —Con eso soy parte del grupo, ¿no?

    —Casi, te falta la aprobación del otro miembro del grupo —le hace ver el humano señalando al lobo.

    —¿Necesito aprobación de este lobo de las altiplanicies?

    —Correcto, él es el tercer miembro de nuestro equipo —explica el de piel rosa. Remiel ladra sacando pecho orgulloso.

    —Creo que quiere que le cepilles el pelaje y te aprueba —dice Magnus sonriendo burlón, a lo que el can asiente alegre.

    —Si no tengo más opción, lo haré.



    Transcurrida una hora, que el Tempus pasó cepillando al lobo, es oficialmente aprobado como miembro del grupo y le permiten subir a el Coloso.



    Con una boca mas que alimentar, se hace de mucha mayor importancia el tener comida suficiente. Por lo que la parada en el bosque se convierte en prioridad.



    Luego de tres días de viaje, llegan al bosque del Cedro Azul. No hay muchos árboles frutales y aún menos arbustos. Recolectan lo que encuentran y cazan algunos jabalíes blancos.



    Al siguiente día, salen del bosque poco después del amanecer. Rata les insiste en tomar un puente que se encuentra a pocas horas del bosque. Magnus decide enviar al espectro a investigar el puente en cuestión y resulta estar ocupado por unos cincuenta soldados. Se desvían, sin darle una razón al nuevo integrante, hacia el sur, para buscar una ruta alterna.



    Dos días de viaje después de cruzar un gran puente de roca, llegan a Villa Glacial, donde planean pasar la noche. Esta villa es un lugar autosuficiente, con campos de verduras y árboles frutales hasta donde alcanza la vista, además de varios corrales en los que crían cabras, conejos, jabalíes blancos y patos. Un total de quince casas y dos grandes edificios, que se usan como bodegas, componen la villa. Los edificios son muy similares a graneros pintados en azul. Las casas, de diversos tamaños, están hechos de hielo o roca, los colores de estas varían individualmente, incluso algunos están pintados en combinaciones de dos o tres colores distintos. Los habitantes visten con túnicas azules, lo que los evidencia como monjes, pero por el color no saben a cuál Dios se supone adoran.



    Un Tempus, arando la tierra les da la bienvenida. Es un hombre en sus treintas, de piel azul, cabello negro corto y ojos verdes.

    —Buenas tardes, estimados viajeros —saluda el monje.

    —Buenas —devuelve el saludo Magnus, bajando del vehículo —. Necesitamos encontrar un lugar donde podamos dormir y comer.

    —Los viajeros son bienvenidos a nuestra villa, pregunten en cualquier casa, cada familia pide un precio razonable por alojamiento y alimento —informa el hombre.

    —Le agradezco su ayuda —se despide Magnus.



    La primer casa que visitan, en la que vive una familia que consiste en ambos padres, un hijo de dieciocho años y una hija de cinco, les da alojamiento en un cuarto vacío de la casa. Para la noche, solo Magnus y Rata permanecen en el cuarto.

    —¿Dónde están los demás? —cuestiona el ladrón, al no ver a la chica o al lobo.

    —Remiel quiso quedarse cuidando el Coloso y Cereza, pues digamos que está teniendo un momento agradable con el hijo mayor de la casa en su cuarto —informa Magnus.

    —¿No te molesta? —cuestiona el Tempus, al enterarse que la chica está con otro y que al de piel rosada parece darle igual.

    —En lo absoluto, mientras ese chico no haga nada de lo que ella no esté de acuerdo, no intervendré.

    —No lo comprendo, pensé que era tu novia —menciona confundido el de turbante.

    —Oh, no, Cereza es una amiga, no mi novia, hace tiempo que está deseosa, así que es bueno que haya encontrado a alguien con quien quitarse las ganas —comenta Magnus intentando no escuchar los gemidos de la chica, pero tiene tan buen oído que no le es posible.

    —Eso suena extraño, es más fácil que le quites las ganas tú —hace ver Rata.

    —Yo tengo novia, bueno, novias y no pienso engañarlas.

    —Para alguien que admite la poligamia actúas muy fiel —le hace ver el Tempus —. Usa las manos entonces, solo mastúrbala de vez en cuando.



    Pasa casi una hora de silencio incómodo entre ellos, en que solo se escuchan los leves gemidos de Cereza, que se fuerzan a ignorar.

    —Aunque lo entiendo —dice el de piel celeste oscuro para romper la tensión —, Cereza está algo gorda, eso causa repulsión y explica que no la quieras ni tocar, yo no lo haría aunque me...



    Magnus lo toma del cuello, lo levanta y lo presiona contra la pared. El rostro de enojo en el humano está tan marcado que atemoriza. El Tempus se intenta zafar, pero el de piel rosa tiene una fuerza mucho mayor a la mostrada durante los entrenamientos.

    —Puede que Cereza no tenga un cuerpo escultural, pero es hermosa, y no dejaré que te burles de ella por su sobrepeso —amenaza sosteniendo al Tempus con fuerza —, porque créeme, de no tener novias ya lo hubiera hecho con ella —«es muy posible que hubiera hecho algunos tríos con Opal también».

    —¿En serio me vez de esa forma? —pregunta Cereza desde la puerta, viene vistiendo solo la ropa interior, con el resto de su vestimenta en las manos. Trae el cabello suelto.

    —No he dicho nada —niega el humano, soltando a Rata, provocando que caiga sentado, tosiendo y agradeciendo de poder volver a respirar.

    —Gracias a los Dioses apareciste —menciona el de piel celeste sobándose el cuello.

    —Tú cállate, que también escuché lo que dijiste —regaña la chica al del suelo —. Magnus, siempre...

    —No lo digas, Cereza, por favor —pide él bajando la mirada.

    —Tengo que decirlo, decirte que me siento atraída hacia ti, aún sabiendo que tienes varias novias, no lo puedo evitar, en verdad me gustas —confiesa al borde del llanto, con el rostro azulado.

    —No, no es así —niega él —. No hay nada en mí que pueda gustarte, soy un desalmado mercenario que solo busca fortuna y volver a casa.

    —Si en verdad buscaras fortuna no habrías dado la mitad de nuestro dinero para la reconstrucción de Stel Lum —le recuerda ella acercándosele.

    —Eso fue un momento de locura, es todo —se excusa retrocediendo.

    —Eres generoso, donaste algunas de nuestras cosas al orfanato de Honorium, salvaste a Remiel, yo lo hubiera convertido en piel, huesos y carne, también a los zorros grises.

    —Eso solo prueba que eres cruel —le reclama el humano.

    —Tal vez lo soy, pero aquí eso es normal —explica limpiándose una lágrima de la mejilla —. Eres valeroso, estás arriesgando la vida por este país, que ni siquiera es el tuyo, nadie más lo haría —más lágrimas brotan de sus orbes cafés —. Parece que todos dicen que se tiene que hacer algo con la situación actual, pero nadie hace nada, pero tú, tú haces una diferencia, ya has vencido dos Generales Negros, atacado dos bases que se creían impenetrables.

    —Tú también lo haces, Opal lo hizo, Remiel ayuda, no soy solo yo.

    —También eres muy dulce —le dice acariciándole la mejilla derecha.

    —Soy imprudente, los he puesto en peligro incontables veces —toma la mano de Cereza y la aparta de su rostro.

    —Eso pensaba antes, pero siempre tuviste un plan, todas esas veces tuviste un plan —respira profundamente —. En la Base Roja nos enviaste con un plan principal, y varias ideas de qué hacer si algo salía mal, pero el plan principal resultó, es verdad que Remiel salió herido, y fue feo, pero salimos librados de esa —se limpia las lágrimas con la ropa que trae en las manos —. Fue asombrosa la forma en que planeaste la lucha contra Ata, la forma en que luchaste, pudiste morir…

    —Escúchame bien, Cereza —pide el humano sosteniéndola de los hombros —. Nada sucederá entre nosotros, no puede suceder nada.

    —Lo sé —se fuerza a sonreír —. Ignora todo lo que dije, solo lo dije para ver qué cara ponías. Solo bromeaba contigo, tontito —lágrimas salen de sus ojos, sin que ella pueda evitarlo.


    Nombre: -
    Apodo: Magnus
    Profesión: Mercenario
    Edad: 18 años
    Género: Masculino
    Raza: Humano
    Mundo de Origen: Tierra
    Armas: Daga/Orbe Artificial Beta/Orbes Artificiales (3 Espadas)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Cereza Cortes
    Apodo: -
    Profesión: Comerciante
    Edad: 22 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Hogar)
    Armas: Orbe de Agua/Bombas de Humo Venenoso/Bombas Somnífero/Resacas (Bombas Venenosas y Somníferas)
    Estilo de Lucha: Soporte
    ______________
    Nombre: Remiel
    Edad: 1 año
    Género: Masculino
    Raza: Lobo de las Altiplanicies
    Armas: Garras y Colmillos
    Habilidad: Transformación (Crecimiento corporal x4)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: -
    Apodo: Rata
    Profesión: Ladrón
    Edad: 19 años
    Género: Masculino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Honorium)
    Armas: Cuchillas Aserradas
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo

    Lugares:
    Bosque del Cedro Azul: Toma este nombre de un gran cedro color azul que se encuentra justo en medio del bosque. No hay mucha vida animal en la zona, por la falta de árboles frutales.
    Villa Glacial: villa agrícola llena de campos y arboledas frutales. Con tan solo quince casas u dos edificios de depósitos. Está habitada por monjes de túnica azul. Practican la caridad hacia los viajeros, aunque cobran algo de cobre como pago por el hospedaje, también aceptan trabajo como pago.
    Otros:
    Cuchillo Serrado: Cuchillo de cacería con dientes filosos del lado opuesto al filo.
     
    Última edición: 16 Enero 2019 a las 6:57 PM
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  11.  
    Aryaa Stark

    Aryaa Stark Arya a sus servicios!

    Aries
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    Hola Darky!
    Leí rápidamente tu nuevo capitulo pues siempre me queda la intriga.
    Me sorprendió un poco la aparición de Rata, pero ya decía yo que hacen falta más integrantes para poder derrotar a Delto.
    Ahora me quedare con la intriga de las verdaderas intenciones de Rata, y todo lo que pasara después.
    Y wow no me esperaba que Cereza dejara ir a Magnus así de rápido, pero me da gracia pensar que el precio a pagar para pasar la noche en esa vivienda fue que Cereza se fuera con el hijo mayor XD
    Y ahora una sugerencia:
    Recuerdo que en los primeros capítulos posteaste un mapa y eso me pareció un detalle genial, para que los lectores nos podamos ubicar con mayor facilidad en tu genial mundo, la cosa es que al menos yo y en mi compu no soy capaz de leer bien el mapa :/ No se si podrías mejorar la calidad o transcribir lo que dice para que lo pueda leer.
    Pero créeme que esos detalles son lo que hacen que la historia sea aun más genial, sigue así.
    Ya me despido, solo no te olvides de avisarme cada que subas un nuevo capitulo por que estaré gustosa de leerlo y comentarlo.
    PD: Amo a Reimel (Remiel) Sigo sin poder leerlo bien a la primera :(
     
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  12.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Capítulos 11, 12, 13, 14 y 15 leídos

    No tenía mucho que comentar en estos capítulos ya que la historia va bien. Aun así, dejo mis impresiones y además, para añadir algo. Antes que nada quiero añadir que eso me gustó mucho ese detalle:
    Me imagino el sinfín de estrategias que Magnus puede lograr con la ayuda de ese amiguito.

    E igual me parece bien que Opal deseé esforzarse, seguro que hará algo espectacular antes de cumplir su destino, y espero que Cereza encuentre su forma de luchar. También me gustó el comienzo del capítulo 14, cuando arriban a la ciudad de Dos Ríos, la gran ciudad del comercio. Disfruto leyendo esas descripciones que detallan la cultura de cada lugar nuevo al que llegan porque hace que la historia sea disfrutable.

    Ahora, de lo que deseaba comentar. Mientras continúo avanzando con la historia, no he podido evitar sentirme un poco ajena a ella, o mejor dicho, a nuestro protagonista; Magnus. Desde los primeros capítulos sentí que él estaba incompleto, como que había llegado a ese lugar siendo muy OP, aunque creo que eso se debe a que Magnus ya sufrió por el camino del héroe, cambios de desarrollo o madures o evolución en su propia historia. Pues lo único que sabes de él es que tiene dos novias y es de su país, no más. Si bien, desde el primer capítulo se nos mencionó eso, yo pensaba que más a futuro se nos iba a dar un recuerdo (probablemente más adelante se nos dé), después de todo ya estamos en el capítulo 15. O, también esta la posibilidad de que hay otra historia antes que ésta; en donde se nos plantea la vida de Magnus y la razón por la que llegó a ese lugar. Y tal vez por esa razón ese personaje se me hace muy incompleto porque quiero saber por qué esta haciendo lo que hace, cuales son sus motivos, qué gana haciéndolo, etc.

    Esa es la impresión que me a dado y bueno, deseé postearla.


    P.D: Espero haberme hecho entender. A veces tengo muchas cosas que comentar y decir pero al final las letras (ironía) me limitan un poco, al no saberme expresar correctamente.
     
    Última edición: 4 Enero 2019
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  13. Threadmarks: Capítulo 27. Frambuesa
     
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Título:
    Los Nuevos Generales Blancos
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    30
     
    Palabras:
    2258
    Primero que nada, agradezco a los que están leyendo esta historia. Les agradezco el tiempo que se toman en leerla y sobre todo en comentar. Respondiendo a Kay G. en efecto existe una historia posterior a esta, y esta es la continuación directa del final de la otra. Trataré de dar un poco más de información sobre Magnus en futuros capítulos. De nuevo gracias a ambas.


    Capítulo 27. Frambuesa



    El mismo día en que los nuevos Generales Blancos llegaron a Villa Glacial, durante la tarde, en el castillo. El rey avanza por un amplio pasillo cuyo suelo está alfombrado en rojo. Va siendo escoltado por los comandantes Kiwi y Naranja. Se encuentran con el hijo mayor de Delto. El primogénito hace una reverencia ante su padre.

    —Buenas tardes, padre —saluda el joven —. ¿A dónde se dirige a estas horas? Si se me permite saberlo claro.

    —Saldré a visitar a una vieja amiga —informa el de armadura de platino —. Estaré fuera unos pocos días. Hasta que regrese dejo el castillo en tus capaces manos.

    —No merezco el honor de tomar su lugar durante su ausencia, padre, pero me esforzaré para que se sienta orgulloso —le responde su hijo, fingiendo humildad.

    —Siempre me haces sentir orgulloso, mi hijo —menciona, colocando su mano sobre el hombro de su heredero.


    Frambuesa, la hija menor del rey, pasa por el mismo sitio, hace una reverencia hacia los presentes. Sonríe al ver a su padre, pero, al notar la expresión de su hermano, baja la mirada sintiéndose avergonzada, esa sola mueca le recuerda todas las veces en que su hermano le ha dicho que es una inútil, que es una vergüenza para su padre, que todos murmuran a las espaldas del rey cuando ella se le aproxima.


    La joven escucha murmullos, está segura que son personas criticando a su padre por su culpa, que hablan mal de él. La verdad es que, aunque si hay personas hablando bajo, no son más que doncellas y soldados conversando asuntos que no tienen relación con el rey o con ella.

    —Perdone la intromisión, padre —se disculpa ella, continuando su camino hacia su cuarto.

    —Me pregunto que he hecho mal con ella —suspira el soberano, sonando triste.

    —Nada, padre, así es ella, una desconsiderada chiquilla egoísta —responde su primogénito, intentando no sonreír.

    —No lo creo, me detesta y se le nota —murmura observando como su hija gira en el pasillo y se pierde de vista —. Me iré ya, cuida a tu hermana por mí.

    —Por supuesto que lo haré, padre —baja la cabeza sonriendo —. ¿No prefiere esperar a mañana por la mañana para salir? Me parece que salir a estas horas es un poco incómodo.

    —Siempre es mejor realizar las cosas lo más pronto posible —le recuerda el rey.


    Unos minutos después, Frambuesa se encuentra en su habitación abrazando su almohada, está tan convencida de que avergonzó a su padre que siente que va a llorar. La puerta se abre, voltea a ver quién fue el que abrió. Se trata de su hermano, quien entra y cierra la puerta tras él.

    —Tienes que ser más cuidadosa —reprende él, para atormentarla aún más de lo que ella se atormenta así misma.

    —Lo siento —se disculpa ella nerviosa —. De haber sabido que se encontraría en el pasillo no habría salido de mi cuarto.

    —Me informan las doncellas que has estado enferma desde hace un tiempo.

    —Perdona por preocuparte —baja la mirada —. Desde hace unos días que he estado levantándome a vomitar, he tenido mareos y la comida me da asco, creo que me enfermé del estómago.

    —Eso parece... —comenta pensativo el mayor, teniendo una idea de qué es lo que le ocurre a su hermana, pero se encargará de eso más tarde, tiene algo más excitante en mente —. Hace tiempo que no hacemos eso, creo que ya va siendo hora de que seas una buena hermanita.

    —No me gusta eso... —comenta, sintiéndose asqueada.

    —¿Vas a ser una mala hermana?, ya eres una mala hija —dice para hacerla sentir mal.

    —Perdona, eres él único que me comprende, no quiero que pienses que soy malagradecida...

    —Cuando acabemos te llevo a ver al doctor del castillo, para que nos diga qué tienes, ¿qué te parece, mi dulce hermanita? —propone cambiando a una expresión desagradable.

    —Está bien... —acepta ella, creyendo que no tiene otra opción.


    Frambuesa se acuesta en la cama, se cubre el rostro con la almohada para no ver lo que está por ocurrir. El comandante le levanta la falda y le quita la ropa interior, se quita la armadura baja y pantalones. La chica comienza a fantasear que se encuentra en otro lugar, algo que suele hacer cuando su hermano le hace eso. El mayor la penetra sin lubricarla, haciendo que ella grite de dolor. Muerde la almohada para evitar gritar.


    La joven imagina que vive en una pequeña casa junto a su padre y su madre, que esta no ha muerto, que la quieren mucho, que juegan con ella todos los días. Que le enseñan las labores del campo y la ayudan a estudiar. Su amada mascota, Bun, siempre se encuentra a su lado, cuidándola, protegiéndola. Es feliz en ese lugar, muy feliz, es el único momento en el que logra imaginar el rostro sonriente de su madre. Esta fantasía le ayuda a ignorar las brutales embestidas de su hermano, las caricias no deseadas, los besos húmedos y desagradables que le da.


    Él acaba luego de un par de minutos, por fortuna, para ella, su hermano no suele durar mucho cuando hace eso. Cuando se quita la almohada del rostro, ya el de armadura está vestido. Se sienta soportando la necesidad de llorar. Se dice así misma que lo que ocurrió es algo normal que hacen los hermanos que se quieren, si es buena hermana tiene que soportarlo, así es como se lo ha enseñado su querido hermano.

    —Tomaré un baño antes de ir con el doctor —murmura ella, limpiándose la cosa pegajosa que el miembro de su hermano tiró en su lugar especial, si no toma un baño de asiento no podrá sacarse todo lo que queda dentro de su cuerpo.

    —Apúrate —exige él —. No tengo todo el día.

    —Sí, gracias...


    La joven princesa recorre el pasillo para ir hasta el cuarto de baño, donde se desviste y toma un baño en la amplia bañera de porcelana. Ni el agua la hace sentir limpia, no importa cuanto se restriega o cuanto jabón usa, la suciedad no abandona su cuerpo. No tiene idea de por qué se siente así, si eso es algo natural entre hermanos. Si hacerlo la convierte en una buena hermana, no entiende por qué se siente como si hubiera hecho algo malo.


    Una media hora después, Delto hijo y su hermana van al cuarto médico, donde un doctor obeso se encuentra moliendo frutas para hacer medicinas. Es un hombre mayor, de unos cincuenta años, con cabello azul claro a los lados pero calvo en la parte superior, ojos grises y piel azul oscuro. Usa una camiseta blanca con pantalón café, un chaleco rojo con el símbolo del rey, que es lo que lo identifica como un doctor, además de un delantal plástico negro que usa para no mancharse la ropa con el jugo de las frutas que muele. Al ver al príncipe y a la princesa, se levanta de la pequeña silla en la que se encuentra sentado y baja la cabeza de forma respetuosa.

    —¿En qué puedo servir a sus majestades? —cuestiona el hombre nervioso, no es para nada común ver a alguien de la realeza en su despacho.

    —La princesa se siente mal —informa el hermano mayor, cruzando los brazos.

    —Por los Dioses, de inmediato la atenderé —informa el hombre, preocupado por la salud de la joven princesa. El rey siempre le ha insistido en priorizar la atención de la princesa.


    Luego de revisarla y preguntarle sobre los síntomas que ha tenido, el doctor cree saber lo que le ocurre, pero prefiere hacer una prueba antes de dar el diagnóstico, después de todo, sería algo escandaloso de decir sin estar seguro. Le saca una muestra de sangre, usando una jeringa de cristal. Prepara algunos químicos para la prueba.

    —Verán —comienza su explicación el doctor —, si la sangre de la princesa, al ser vertida en esta probeta —señala un tubo de ensayo grande, hecho de cristal, en el que puso los químicos hace solo un momento — cambia de color, significará que está embarazada.

    —¿Qué es estar embarazada? —cuestiona la joven.

    —Es cuando se va a ser madre —explica el hombre obeso, sorprendido por la ignorancia de la princesa.

    —¿Voy a ser madre? —cuestiona incrédula, sin tener idea de cómo ocurrió.

    —No es seguro aún —vierte la muestra en el tubo, de inmediato el líquido azulado que había dentro burbujea y se torna color amarillo —. Ya es seguro, está embarazada.

    —¿Cómo...? —intenta preguntar cómo es que eso ocurrió, pero las palabras no le salen.

    —No le diga a nadie sobre esto —pide el comandante, usando una grave voz autoritaria.

    —Entenderá que se lo debo informar al rey —le hace ver nervioso el médico.

    —Por supuesto que lo hará, pero ni una palabra a nadie más, ¿entendido?

    —Sí, mi príncipe Delto —se inclina el hombre.

    —Vamos, Fran, hablaremos en tus aposentos —pide el joven, a lo que su hermanastra asiente.


    Una vez salen, el comandante se acerca a un soldado y le susurra algo al oído. Minutos después, el soldado entra en el cuarto médico y asesina al doctor.


    En la habitación de Frambuesa, la chica está aterrada, no tiene idea de cómo fue que ocurrió esto, después de todo, nadie le ha explicado la forma en que los bebés son concebidos.

    —Tranquila —pide el príncipe pensativo —. Lo primero será sacarte del castillo antes de que alguien se entere.

    —¿Qué? ¿Por qué? —cuestiona confundida.

    —¿Acaso quieres avergonzar aún más a padre? —interroga él, con tal seriedad que a ella le dan ganas de llorar —. Eso pensé, te irás esta misma noche, te daré lo necesario.

    —¿A dónde iré? —pregunta sin saber qué hacer o a dónde ir.

    —Solo ve al sureste, seguro te reciben con los brazos abiertos en las ciudades prósperas.


    La chica se viste con su ropa para salir, que consiste en un abrigo largo, tan blanco como la nieve, encima del vestido, botas para nieve blancas y guantes gruesos del mismo color. Carga una pequeña mochila de seda al hombro, en la que lleva un poco de ropa y algo de alimentos, suficientes como para unos tres días, los cuales no bastan para llegar a su destino, pero es algo que ella no sabe. También se guarda el báculo luminoso, el cual disminuye de tamaño hasta quedar casi del largo de una cuchara.

    —Hermano... —menciona ella llorando —. Tengo mucho miedo.

    —No te preocupes, Fran, estarás bien, confía en tu hermano mayor —la abraza fingiendo que está haciendo todo esto por su bien.

    —Gracias por siempre... —inhala con fuerza para evitar que se le salgan los mocos — cuidarme.

    —Toma esta bebida —le pasa una botella de cristal, que contiene una sustancia púrpura —. Es una medicina para darte fuerzas, tómala cuando esté por amanecer, no pares de viajar en toda la noche, descansa un rato por la mañana y luego sigue tu camino.

    —Me voy... —susurra no muy convencida de la razón de hacerlo, aunque en el fondo le parece que es algo precipitado, su deseo por evitar avergonzar a su querido padre es mayor a su sentido común.


    La chica abandona el castillo en compañía de su querida mascota, en dirección al sureste. Su hermano la observa alejarse, una sonrisa burlona se dibuja en su rostro.



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    Nombre: Mora Delto
    Apodo: El Brillante
    Profesión: Rey del País Helado/General Blanco
    Edad: 45 años
    Género: Masculino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Castillo)
    Armas: Espadas Gemelas (¿?)
    Estilo de Lucha: -
    ______________
    Nombre: Mora Delto II
    Apodo: -
    Profesión: Comandante del Ejército del País Helado/Príncipe/Primer Heredero al Trono
    Edad: 18 años
    Género: Masculino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Castillo)
    Armas: Orbes Artificiales (Espadas)
    Estilo de Lucha: Espadachín
    ______________
    Nombre: Kiwi Galunn
    Apodo: -
    Profesión: Comandante del Ejército del País Helado
    Edad: 20+ años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (¿?)
    Armas: Anillo (¿?)
    Estilo de Lucha: -
    ______________
    Nombre: Naranja Galunn
    Apodo: -
    Profesión: Comandante del Ejército del País Helado
    Edad: 20+ años
    Género: Masculino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (¿?)
    Armas: Guanteletes (¿?)
    Estilo de Lucha: -
    ______________
    Nombre: Frambuesa Delto
    Apodo: Fran
    Profesión: Princesa/Segunda Heredera al Trono
    Edad: 15 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Castillo)
    Armas: Báculo (¿?)
    Estilo de Lucha: Sanadora
    ______________
    Nombre: Bun
    Género: -
    Raza: -
    Armas: -
    Estilo de Lucha: -
    Vegetación/Alimentos:
    Líquido Púrpura: Supuesta medicina que supuestamente recupera energía y da vitalidad al que la toma.
    Otros:
    Prueba de Embarazo del País Helado: Consiste en una serie de químicos que al entrar en contacto con la sangre de una mujer, que tenga más de una semana de embarazo, se torna color amarillo. Caso contrario permanece color azul.
    Primer Heredero: En ausencia del rey, el primer o primera heredero(a) al trono queda a cargo del castillo. Tiene la potestad de dar órdenes referentes a la seguridad del castillo, así como la libertad de elegir qué alimentos se servirán. No puede iniciar una batalla u ordenar un ataque sin el consentimiento de al menos otro de los cuatro comandantes que están bajo las órdenes del rey.
     
    Última edición: 12 Enero 2019
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  14.  
    Aryaa Stark

    Aryaa Stark Arya a sus servicios!

    Aries
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    Pues de este cap no tengo demasiado que comentar.

    Más que nada me he quedado muy impactada. Aunque admito haber pensado en lo que hacia junior con su hermana cuando esta explica que le sucede. Me quede shokeada, más al pensar que todo era plan de Junior para desasearse totalmente de su hermana.
    Como puede El Brillante no darse cuenta de lo que sucede con sus hijos?
    Fran se encontrara con Magnus y sus amigos?
    Qué hará el rey al no volver a ver a su hija?
    Qué animal es Bun?
    Esas y más preguntas están en mi mente ahora. Interesante muy interesante.

    Estoy ansiosa por ver el siguiente cap de esta genial historia.
    Hasta la próxima, Darky.
     
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  15.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Eso explica muchas cosas.

    Capítulo 16, 17, 18 y 19 (y la mitad del 20) leídos.
    No, ¿por qué lo evadió? Es una cosa que yo me pregunto, aunque la anciana lo haya dicho con ironía.

    Pues si que Opal es ardiente xD
    Respecto a ella, debo decir que me sorprendió que haya cambiado su "destino", si bien terminó muriendo no fue precisamente por lo que se suponía iba a morir. Y es bueno que lo haya hecho sin sentir dolor como su profecía lo indicaba. Y aunque no me gustó mucho su muerte, lo que si digo, y espero no ser odiada por lo que diré, su muerte me pareció una excusa para poder hacer que Magnus, su debilidad más grande e frío, ya no tenga y el hecho de que pueda invocar una que otra cosa; que hablando de ello será interesante ver como utiliza eso a su favor, y el hecho de que ahora puede usar el orbe de fuego; cuyo poder solo podía se usado por Piña, por lo que entendí.
    Personalmente soy más de ver como un grupo tiene dichas habilidades que los otros no, de esa forma complementándose, que el qué una sola persona (el 99% de los casos el protagonista) tenga o pueda usar muchos poderos -algo así como Ichigo de Bleach-. Pero eso ya es algo muy personal.

    A pesar de lo mencionado, es interesante que el alma de Opal esté dentro de él y que ahoara pueda estar más tranquilo en el clima del País Helado, fue buena ayuda; haciendo su muerte un sacrificio y no fue tan "patética" como lo mencionó Ghoul. Que hablando de ese personaje, debo decir que cada una de sus apariciones me han gustado y creo que es, por el momento, el personaje que más me gusta. Ansió que haya más interacción de él y Magnus. Me hace reír por sus duros y directos comentarios. Igualmente me gustaría saber más acerca de éste. Más información a parte de la que se nos mencionó en el capítulo siete.

    Creo que eso sería lo más relevante a comentar y de lo que recuerdo.
     
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  16. Threadmarks: Capítulo 28. Mal Presentimiento
     
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

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    Aventura
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    Capítulo 28. Mal Presentimiento



    Para el amanecer, Magnus se encuentra entrenando, desde hace ya un par de horas, usando dos orbes artificiales, lanza cortes y golpes, como si luchara contra múltiples enemigos invisibles. Se deja caer al suelo, exhausto. Le duele el cuerpo, no se ha recuperado por completo desde la lucha contra el General Negro de la Base Rosa. No quiere admitirlo, pero comienza a considerar la posibilidad de tener una fractura leve en las costillas.


    El hijo mayor de la familia, de la casa donde pasaron la noche, se aproxima al humano, le trae el desayuno; un gran plato de sopa de patatas y rábanos blancos con carne de conejo.

    —Gracias —agradece el de piel rosa, tomando el plato con los alimentos y una cuchara de metal.

    —Con gusto —le responde el Tempus —. Tú eres Magnus, ¿cierto?

    —Lo soy —afirma probando la sopa, la cual está más helada de lo que está acostumbrado a comer últimamente. Extraña comer algo caliente como jamás pensó lo haría.

    —Lo supuse, esa chica está enamorada de ti —asegura el Tempus, un tanto sonrojado.

    —No lo creo —niega probando otro bocado, este casi lo vomita. El sabor de la carne congelada no es muy apetitoso para el desayuno.

    —Sí, lo está, anoche gritó tu nombre algunas veces, no me importa, en serio, lo importante es que fue divertido, pero deberías…

    —¿Qué clase de monjes son ustedes? —cuestiona el humano, para cambiar el tema.

    —¿Qué quieres decir? —cuestiona el de túnicas azules, algo confuso por el tono que usó el extranjero.

    —No conocía ese color de ropas que usan. ¿Qué Dios veneran?

    —Oh, eso. Supongo sabes que el rey Delto destruyó la mayoría de los templos, y solo dejó los de los Dioses Supremos; Justicia y Sabiduría, además de dos Dioses mayores; Destino y Vida —comenta el Tempus, para comenzar con la explicación.

    —Lo sé, alguien me había explicado eso antes —afirma el de piel rosa dejando la comida a un lado.

    —Resulta que el rey Delto dejó otro templo en pie, el Templo de Conocimiento, un Dios menor.

    —Eso es extraño, según una leyenda del mundo del que provengo, se supone que los Dioses menores Conocimiento, Naturaleza y Conflicto fueron sellados por el Destructor, por meterse con su mundo favorito —comenta el humano, recordando una historia que escuchó de su novia Elfina.

    —Esa historia también es conocida en este país —le hace saber el joven —. Pero no es relevante, ya que los seguidores de Conocimiento también lo somos del superior directo de nuestro Dios, que viene a ser el Dios Sabiduría.

    —Tiene sentido, supongo —«¿Es acaso transitividad divina?».

    —A pesar que se supone nuestro Dios desapareció, por respeto a su memoria, seguimos usando las túnicas tradicionales, las mismas que han sido usadas en ese templo desde hace cientos de años —dice mirándose la ropa, orgulloso de su herencia —. Creo que me salí del tema, aquí el asunto está en que el Templo de Conocimiento aún existe al noreste de aquí, pero con otro nombre, se le conoce como…

    —La Base Azul —termina la frase el humano. «Ya se me hacía raro que cerca de esa base hubieran monjes vistiendo el mismo color.»

    —Correcto, y el General Negro es el Supremo Sacerdote del templo; Tom Ate, también llamado el Creyente —informa el Tempus.

    —¿Los soldados son monjes?

    —Sí, pero en armadura, todos, incluido el Supremo Sacerdote.

    —¿Atacan este poblado?

    —No —niega el monje sonriente —. Jamás lo harían, no tienen razones para hacerlo, el Templo de Conocimiento tiene su propio campo de cosechas y un corral. Son auto suficientes.

    —¿Qué sabes sobre el General Negro Ate?

    —Nada en realidad. Pregunta al dueño de aquella casa verde con amarillo —señala hacia una casa, ligeramente más grande que en la que vive, de color verde con dos gruesas líneas amarillas que la rodean —. Son familiares del Supremo Sacerdote, así que deberían saber bastante.


    Terminada la charla, el monje regresa a su casa, mientras que el humano tira la sopa para luego irse a comer un par de manzanas grises al Coloso, donde Remiel aún no despierta. Unos minutos después, Magnus va hacia el hogar señalado por el joven de túnicas.


    Cereza despierta como a media mañana, tiene los ojos un poco azulados, como consecuencia de haber llorado la noche anterior. Los dueños de la casa le prestan la ducha, por lo que aprovecha para tomar un largo baño, durante el cual piensa sobre lo sucedido unas horas antes. El cuarto de baño es muy pequeño, un sistema de tuberías de metal trae agua de uno de los pozos del poblado, las paredes y el suelo son de piedra, la puerta es de madera pintada en azul, que se cierra con un pestillo, y un espejo de metal pulido colgado en la pared. No cree poder ver al rostro a Magnus por un rato, y menos a Rata, a quien ganas de golpearlo no le faltan. Fue una noche intensa, si no hubiera escuchado la conversación entre sus compañeros de viaje, hubiera dormido plácidamente y no tendría la cabeza hecha un torbellino de pensamientos y confusión.


    Al terminar su baño, se seca y, por ser un día caluroso, al menos para los Tempus, se viste con ropa ligera; blusa blanca de tirantes que deja al descubierto su abdomen, pantalón corto de piel de lobo, y las botas, pero sin medias. Se mira al pequeño espejo y baja la mirada decaída. «No tengo el cuerpo para usar esta ropa...», piensa recordando que el ladrón dijo que ella está gorda. Se termina poniendo una blusa con mangas que le llega a los muslos y un pantalón largo y holgado color blanco opaco.


    Va a la sala, donde el hijo mayor de la casa se encuentra desayunando, este la invita a sentarse a la vieja mesa de madera, le sirve un plato hondo de sopa. Ella acepta y toma asiento.

    —¿Cómo dormiste? —cuestiona el joven sonriendo.

    —Bien —responde ella con el rostro azulado —. Gracias... por... ya sabes...

    —No agradezcas, lo disfruté.

    —Yo también —comenta dedicándole una sonrisa —. ¿Sabes dónde está mi compañero de viaje? El de piel rosa, el más alto.

    —Fue a conversar con unos vecinos —informa, suponiendo que fue hacia ese lugar.

    —Supongo que está recabando información, ese chico nunca se queda quieto —reclama ella, suspirando ruidosamente. Comienza a comer, aunque se nota que no tiene mucho apetito.

    —Anoche no pude evitar escuchar lo que hablaron —confiesa él, mirándola a los ojos.

    —Es nuestro asunto, no te preocupes por nada —dice ella intranquila.

    —Le importas, ¿lo sabes, no? —le hace ver el de túnicas azules.

    —¿De qué hablas? —pregunta ella avergonzada.

    —De ese chico Magnus, eres importante para él —informa basado en las palabras que escuchó decir al de piel rosada durante la noche.

    —Lo sé —«importante como amiga o quizás ni eso» —. Igual ese sujeto es solo un mujeriego irresponsable e idiota que solo piensa en sí mismo —frunce el ceño.


    Luego de conversar con los familiares del general de la Base Azul, Magnus sale a dar una vuelta por los campos. Obtuvo mucha información valiosa, ser amable con las personas tiene sus ventajas. La brisa apenas si lo refresca, tener el alma de Opal calentando su cuerpo ha sido una de las mejores, y a la vez de las peores, cosas que le hayan sucedido. Extraña a la híbrida cada día, sin mencionar que si siguiera con vida sería la carta del triunfo en contra del General Negro Ate. De pronto, el ambiente se percibe distinto, como si algo en el aire presagiara una desgracia que se avecina.

    —¿Lo siente, amo? —cuestiona el espectro, sin hacerse visible.

    —Lo hago, tengo un mal presentimiento, ¿puedes echar un vistazo a los alrededores? —pide el chico esperando que no sea nada. Aunque no cree tener esa suerte.

    —En seguida, amo.


    Magnus permanece en pie, observando los cultivos. Hay muy pocos tipos de vegetales y frutas que se pueden sembrar en estos gélidos parajes. Pero algunos de ellos pueden llegar a ser muy grandes. Como una sandía blanca que resalta por sus casi cuatro metros de altura, la cual es rodeada por otras sandías que miden de uno a tres metros.


    Continúa avanzando. Arbustos de moras, los cuales son cosechados por algunos monjes, cubren por completo una gran porción de terreno al norte de la villa. Extrañamente, los campos de zanahorias rosas y patatas son cuidados por conejos, los cuales no parecen interesados en comerse a sus custodiados. Incluso espantan las aves que intentan picotear los vegetales.


    Algunos topos preparan una porción del campo, al este. Un par de monjes tiran semillas pequeñas y blancas sobre el suelo labrado por los tálpidos. Unos cinco alces de un cuerno tiran carretas llenas de frutas y vegetales, y los llevan hacia las bodegas, sin que nadie los guíe. Los sigue, para ver qué sucederá cuando lleguen a su destino. Una vez los alces llegan al frente de las bodegas, algunos Tempus descargan los alimentos y los meten en las edificaciones.


    Continúa recorriendo la villa, Ghoul se está tardando más de lo que acostumbra. Decide no preocuparse, si hay alguien que puede cuidarse solo ese es Ghoul, o al menos espera que así sea. Sus pensamientos son interrumpidos cuando encuentra un potrero lleno de cabras, todas bien gordas y activas. Algunos pobladores las ordeñan, metiendo la leche en barriles de madera, perfectamente sellados. .


    Finalmente el espectro aparece ante el humano. Magnus sonríe al verlo, en el fondo estaba preocupado por la tardanza, pero nunca lo admitiría.

    —Lamentamos habernos tardado tanto tiempo, amo —se disculpa el de capucha.

    —No te preocupes, ¿qué averiguaste?

    —Tenemos terribles noticias, amo —informa, usando tres voces agudas al mismo tiempo.

    —Debí saberlo —suspira —. No nos pueden dejar un día para descansar —. ¿Soldados?

    —No, amo. Dos grupos distintos de troles de hielo vienen hacia este sitio —comenta desapareciendo.

    —Peor que mala suerte. Dame todos los detalles.


    Remiel llega saltando las plantas del campo, para no dañar la cosecha, encuentra al humano hablando solo, se queda sentado esperando a que termine. Se distrae viendo un insecto, similar a una abeja de color azul con rayas blancas, que se posa sobre su nariz, le comienza a gruñir, y la trata de morder, pero el insecto se eleva rápidamente, haciendo que el can pierda su presa.


    Pocos minutos después, Rata también se le acerca. Pero a él le da lo mismo dañar la cosecha, ya que termina aplastando varias plantas de patatas y un par de rábanos blancos en su camino.

    —¿Qué haces? —cuestiona el ladrón, algo somnoliento. A pesar de ser casi medio día.

    —Pienso —responde el humano, sin dar mayor detalle al respecto.

    —¿Sobre? —pregunta el ladrón, realmente curioso.

    —Algo importante que debo discutir con los de este poblado —contesta, dirigiéndose hacia el centro de Villa Glacial.


    El Tempus y el lobo intercambian miradas de confusión. No tienen la más mínima idea de lo que acaba de ocurrir.


    Nombre: -
    Apodo: Magnus
    Profesión: Mercenario
    Edad: 18 años
    Género: Masculino
    Raza: Humano
    Mundo de Origen: Tierra
    Armas: Daga/Orbe Artificial Beta/Orbes Artificiales (3 Espadas)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Cereza Cortes
    Apodo: -
    Profesión: Comerciante
    Edad: 22 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Hogar)
    Armas: Orbe de Agua/Bombas de Humo Venenoso/Bombas Somnífero/Resacas (Bombas Venenosas y Somníferas)
    Estilo de Lucha: Soporte
    ______________
    Nombre: Remiel
    Edad: 1 año
    Género: Masculino
    Raza: Lobo de las Altiplanicies
    Armas: Garras y Colmillos
    Habilidad: Transformación (Crecimiento corporal x4)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: -
    Apodo: Rata
    Profesión: Ladrón
    Edad: 19 años
    Género: Masculino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Honorium)
    Armas: Cuchillas Aserradas
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    Bestiario:
    Abeja de Hielo (Obrera): Abejas que se dedican a recolectar polen de las flores y frutos, para crear miel a partir de estas. Son color azul c
    Vegetales/Alimentos:
    Patatas: Tubérculos que crecen bajo la nieve. Una planta color verde pálido se asoma en la superficie. Una flor color azul o celeste crece cuando las patatas están listas para ser cosechadas.
    Sandía: Grandes frutos color blanco que crecen sobre el nivel del suelo. Se conectan a la tierra desde una enredadera, muy delgada, color verde claro. Pueden llegar a medir hasta cinco metros.
    Moras: Frutos pequeños de sabor amargo, de color verde o negro. El arbusto es de tronco negro con hojas azules. Las verdes son comestibles, las negras, que ya están pasadas, son venenosas.
    Otros:
    Túnicas Azules: Vestimenta de los monjes que adoran al Dios Conocimiento.
    Tálpidos: Familia del reino animal al que pertenecen los topos.
    Especial:
    Dios Conocimiento: Deidad menor, que se dice da conocimientos a sus seguidores. Sirve al Dios Supremo Sabiduría.
    Dios Naturaleza: Deidad menor que se encarga de mantener la naturaleza en su esplendor. Sirve el Dios Mayor Vida.
    Dios Conflicto: Deidad menor que fortalece los conflictos. Sirve al Dios Mayor Muerte.
     
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  17.  
    Aryaa Stark

    Aryaa Stark Arya a sus servicios!

    Aries
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    Escritora
    Hola.
    Acabo de leer el cap, y me quede bastante preocupada por lo que pasara a continuación con tanto troll de hielo. Algo me dice que llegaran los soldados de la Base azul a socorrer el poblado.
    También me quede algo triste por Cereza, antes de haber escuchado el feo comentario de Rata a ella no parecía importarle su peso :/
    Como siempre, una redacción y ortografía geniales. Mr. Darky. Aunque siempre dejes en duda al finalizar cada capitulo, eso vuelve tu historia mucho más interesante y atrapante.
    Sin mucho más que decir, me despido.
     
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  18.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

    Leo
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    Capítulos 20 al 26 leídos

    Me ha encantado mucho el capítulo veinte; tal vez porque fue un poco diferente al resto y también porque por fin se nos introduce "formalmente" al actual rey Delto del país Helado. A su primogénito; a Mora Delto II, príncipe que se cree superior simplemente por ser hijo de quien es, pero seguro no será nadie. Y por supuesto, como olvidar a la hija favorita del rey, que supongo fue retoño de la mujer que verdaderamente amó. Sobre ella, aquí hay algo interesante pues me huele a que por su poder, sanador, se unirá al grupo de Magnus, debo decir, después de todo todas las mujeres jóvenes que lo conocen caen ante él y lo seguirán, así que me supongo que de alguna u otra forma, la que se me ocurre a mí, es la de que escapará, sobre todo por como es tratada, que ella desea aventurarse, ser alguien y ayudar al rey en cuanto pueda y por supuesto, es torturada por su hermano mayor. Por lo que escapará y conocerá a Magnus, se unirá a él, aunque eso está por verse.

    Por el momento desconozco el aprecio que ella le tiene a su padre. No sé que clase de sentimientos tiene hacia él, por lo que se sabe él si la quiere mucho (y si en un futuro se une a Magnus, la que se armará por ese hecho), sin embargo, no creo que lo expresé pues Mora la trata con desprecio, así que me supongo que no debe saber que la quiere mucho (a menos que le tenga mucha envidia).

    Ante la aparición de estos dos personajes se puede jugar mucho con la historia. Estaré al pendiente y veré como lo irás desarrollando.

    Por otro lado, me alegra saber que por fin Cereza a empezado a desarrollar un habilidad.

    pero no voy a mentir. Pensé que cuando llegáramos a este capítulo, el estilo de lucha de Cereza sería mejor, no simplemente lanzar cosas, tampoco quiero decir que quería verla con un estilo súper épico, pero si algo diferente, probablemente algo similar a su padre, después de todo estamos hablando que ella es hija de un anterior General Blanco, tal ve por eso esperaba un poco más. Si me decepcionó un poquito.

    Si bien, eso no quita que ahora hará algo por el grupo, (aparte de hacer vino y ser ama de casaxD) aunque siento que a ella no termina de agradarle eso. Espero que le vaya bien. Aparentemente sí, aunque se puso un poco nerviosa pero Remiel le da su apoyo. Me gustó mucho el trabajo en equipo que hicieron. E igualarte, me agradó ver que le fue un poco difícil para Magnus enfrentarse a Pat Ata, fue un buen rival, espero que los próximos generales sean mucho más. Soy un poquito bélica... me gustan las peleas.

    ¿Y qué se puede decir del nuevo integrante? Bueno,a demás de la pequeña demostración o examen, no sabemos su estilo de lucha. Y además de que es un hablador compulsivo, no sabemos más nada de él.

    He iba a comentar más pero se me fueron las ideas y no las apunté. Y sé que algo se me pasó... pero bueno. Intenté abarcar todo lo que he leído hasta ahora.


    P.D: Una cosa con el capítulo 26, yo estoy usando el skin oscuro y al parecer el color de las letras de ese capítulo están color negra, no en blancas (que se ponen por defecto se hacen así para los que utilizan el skin oscuro) y por eso no pude leer bien pues me forzaba la vista. Lo menciono para que lo sepas.
     
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  19. Threadmarks: Capítulo 29. El Espectro y la Suprema Sacerdotisa
     
    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
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    Capítulo 29. El Espectro y la Suprema Sacerdotisa



    La Suprema Sacerdotisa del templo de Destino, despierta sabiendo que este día no será como los demás. Poder adivinar lo que ocurrirá en el futuro no es tan bueno para la salud mental como se pensaría. La sombra de la tragedia se cernirá sobre el templo, y por más que pensó en qué hacer, igualmente se perderá al menos una vida para antes de que caiga la noche. Intentar cambiar lo que ocurre en el presente, aunque trae futuros ligeramente distintos, igualmente se repiten los eventos importantes, los que están destinados a ocurrir, ocurrirán. Y esto es cierto para todo aquel bajo el poder del Dios Destino.


    No logra comer ni un bocado en el desayuno, y para el almuerzo ni siquiera tiene pensado acercarse al comedor. Tiene que reunir a todos y pedirles que huyan del templo, temporalmente al menos, para que salven sus vidas. Ya sabe que la mayoría se irá a tiempo, pero no puede obligarlos a irse, por más que se los pida.


    Un visitante no deseado llegará al templo, y, aunque aún no llega, no puede esperar a que se vaya. Por alguna razón, si al llegar este invitado estuvieran los monjes en el templo, una bestia salvaje entraría y masacraría al menos a quince Tempus inocentes, pero, al no estar ninguno dentro, el animal no se movería de su sitio. La Suprema Sacerdotisa no es experta en el comportamiento de la vida salvaje, pero supone que sucedería porque al animal se lo habría ordenado su dueño antes de llegar o quizás solo sea una bestia sádica que ama matar.


    La anciana se encuentra meditando, a solas, en el cuarto central, el cual es en el que se le reza al Dios Destino, justo frente a la estatua que lo representa. Está a menos de una hora de reunir a todos para hablarles, pero antes de esa reunión, que no ansía oficiar, necesita algunas respuestas, respuestas a dudas que ha tenido desde el día que descubrió que existía alguien, que no fuera un Magnarus, a quien no podía adivinar su futuro, y que, incluso, cambia el futuro de los demás con sus acciones. Se prepara para utilizar un hechizo, en un ser extremadamente poderoso, uno que espera le perdone por llamarlo sin previo aviso.

    Invocación: Espectro Ghoul —recita la anciana.


    La cantidad de energía que utiliza es mucho mayor a la que pensó que necesitaría, literalmente queda sin aliento por unos momentos. El espectro aparece frente a la anciana. La observa detenidamente, no le toma mucho entender lo que sucedió.

    —Tempus Uva —dice el de capucha, usando tres tonos de voz, simultáneas, las cuales suenan bastante enojadas —, esperamos tenga una razón válida para llamarnos. Si al amo le sucede algo durante nuestra ausencia, la haremos pagar con su vida.

    —El niño de otro mundo está bien —lo tranquiliza —. Según el destino de la hija de Manzana, nada sucederá en Villa Glacial, al menos no el día de hoy.

    —Eso esperamos —disminuye de tamaño, hasta quedar de un metro de altura, y sus tres voces suenan más tranquilas —. ¿Qué podemos hacer por usted, Tempus Uva?

    —Solo necesito saciar mi curiosidad —explica, sabe lo egoísta que es al haberlo llamado solo para hacer preguntas sobre las que tiene curiosidad —. Cuéntame sobre el mundo del que provienen.

    —Una petición muy vana, nos sentimos decepcionados de su falta de seriedad —cierra los ojos, dejando el interior de la capucha en total oscuridad —. El mundo del que procedemos, tiene un nombre que es imposible de pronunciar, aunque todo el que nace ahí lo conoce. Hay tres continentes, conocidos por sus respectivos papeles, histórica y socialmente hablando; el Continente de la Magia o Naturaleza, el Continente de la Tecnología, y, el que habitábamos antes de ser enviados a este lugar, el Continente de los Salvajes, de nombre Garja.

    —Ya veo, continentes separados por sus roles de evolución social.

    —En Garja existen diversas razas dominantes; dragones, vampiros, elfos, alquimistas, duendes, troles, ogros, enanos, hadas, silfos y sílfides, lamias y lacertas, sirenas, tritones, licántropos y tortugas-león. Solo existe la discriminación hacia los dragones, lo cual es producto del odio nacido gracias a una gran guerra que ocurrió mil quinientos años atrás —cuenta el espectro, intentando no entrar en detalle.

    —¿Y los humanos? —pregunta la Suprema Sacerdotisa.

    —Es una raza visitante, ellos habitan en otro mundo, pero llegan constantemente por medio de portales que conectan los dos mundos. Son tan débiles que se les permite el acceso, en caso de que cometan alguna ofensa son fáciles de apresar y ejecutar.

    —¿Débiles? ¿Los humanos son débiles? —pregunta la mujer mayor, analizando lo fuerte que ha demostrado ser Magnus.

    —El amo es una excepción —comenta, adivinando lo que la Tempus estaba pensando —. El amo ha mejorado su cuerpo y mente mediante arduos entrenamientos. Lo colocaríamos al nivel de un ogro en fuerza, de un elfo en velocidad y un alquimista en resistencia elemental. Claro que en cada raza hay quienes presentan ser superiores y los que entrenan para mejorar, la clasificación se basa en el promedio de cada raza.

    —¿Qué piensas de los Tempus como raza?

    —Los pondriamos en lo más profundo de la clasificación, un poco por encima de los humanos. Hay Tempus que demuestran estar por sobre el promedio. Por ejemplo; el Tempus Pat, su fuerza y resistencia, tanto física como elemental, lo situaría al nivel de un ogro en forma. Su persona, Tempus Uva, tiene una habilidad mágica que la pondría al nivel de un alquimista.

    —Entonces, ¿los Tempus somos débiles?

    —No representan un reto para casi ninguna raza del mundo del que procedemos. Incluso el amo los derrota fácilmente, y tiene que cuidar la fuerza que utiliza para no matarlos. No dudamos que existan otros Tempus que demuestren ser superiores al promedio, y los grupos grandes son problemáticos, pero, en general, como raza no son sobresalientes en ningún aspecto.

    —Ya veo —se queda mirando el vacío, se siente herida por escuchar la baja estima que le tiene el espectro a la raza Tempus —. Es difícil imaginar seres tan fuertes. ¿Puedes hablarme un poco más sobre Magnus? Por ejemplo, ¿qué gana al ayudarnos?

    —Siendo honestos, no gana en lo absoluto nada. El amo sufre de algo que se conoce como el síndrome del héroe, o es a la conclusión que llegamos. Por alguna razón, que no entendemos, siente la obligación de ayudar a quién necesite ayuda, sin importar en qué necesite ayuda dicho ser. No decimos que ayude ciegamente, pero se ofrecerá a ayudar, luego averiguará sobre lo que ocurre en realidad, y se pondrá del lado de la parte que esté en problemas, así deba romper un contrato con el cliente original. Se siente altamente culpable cuando alguien sale herido ante sus ojos, o por su culpa. No mata, bajo ninguna circunstancia, aunque es capaz de desatar una acción que acabe en la muerte de un enemigo, no lo hemos visto personalmente, pero encontramos información que indica que lo ha hecho en ocasiones anteriores. Le importa muy poco su propia seguridad, y ama pelear contra oponentes fuertes, por eso entrena, investiga y planea al punto de considerarse obsesivo.

    —Tiene sentido —menciona la anciana, apoyándose con fuerza en su bastón, todo lo que ha dicho el espectro lo pudo notar por la forma en que se comportó el humano las veces que visitó el templo.

    —Esos comportamientos lo hacen deseable para las del sexo opuesto, por alguna razón que tampoco comprendemos. No es asertivo en lo referente a las relaciones. Con decir que prefirió tener dos novias antes de tener que herir a alguna de ellas. Aunque, honestamente, esperamos que se aparte de la que es de raza élfica, esa elfina solo lo ha traicionado a él y a sus amigos, y el amo la sigue perdonando.


    La anciana permanece en silencio por unos momentos, no está segura si vale la pena seguir haciendo preguntas. Aunque hay algo que podría preguntar, solo por pura curiosidad, pero la respuesta debe ser similar a lo que había supuesto el día que conoció a Ghoul.

    —¿Eres un ser de sombras? ¿O un demonio como los que se encuentran en el País Abismo?

    —Desconocemos cualquier clase de información sobre sombras, demonios o el País Abismo —informa el espectro, que tampoco suena ansioso por conocer algo sobre esos temas —. Somos un espectro. Nos gusta explicarlo como una metáfora que hizo una vez el amo; somos una especie de inteligencia suprema. En palabras simples, un espectro se crea al unirse varias almas en un mismo lugar, al punto de combinarse en un solo ser. Somos una amalgama de nuestros recuerdos, conocimientos y vivencias, de cuando vivíamos. Actuamos como uno y pensamos como uno, al servicio del amo, al menos hasta que logremos pasar al otro mundo o él nos informe que no le somos de más utilidad.


    El espectro abre los ojos, los presenta completamente azules por un momento, luego cambian a ser amarillos.

    —Gracias por decirme todo esto —agradece al haber despejado algunas de sus dudas —. Siento que entraste en mi mente —comenta, sintiendo una sensación extraña en su cabeza.

    —Lo hicimos —confiesa el espectro —. Sello: Invocación: Ghoul. Sello: Invocación: Espectro. Sello: Invocación: Espectro Ghoul. Sello: Invocación: Magnus. Sello: Invocación: Humano. Sello: Invocación: Humano Magnus.

    —¿Sabes usar sellos? —cuestiona la mujer, incrédula de que el espectro deshabilitara los hechizos de invocación para llamarlo, tanto a él como a Magnus.

    —Robamos esa información de su cabeza, Tempus Uva. No permitiremos que nos vuelva a invocar a su antojo, ni a nuestro amo —hace silencio por un momento —. Excepción de Sello: Invocación: Ghoul, Magnus. Excepción de Sello: Invocación: Magnus, Ghoul. Solo el amo puede invocarnos, y solo nosotros podemos invocar al amo.

    —¿Te hiciste de otros hechizos? —pregunta la anciana, temiendo que robara la habilidad de Adivinación.

    —Sí, pero ignoramos la Adivinación, suponemos que es lo que la tiene nerviosa. Estando bajo la influencia del Dios Oscuro, usar hechizos que utilizan el poder del Dios Destino es una pérdida de energía, que resultaría en la no obtención de resultados. Le haremos una observación, basada en un recuerdo que vimos en su mente; el destino que previeron para la híbrida Opal, si volvía al País en Llamas, está incompleto.

    —¿Qué quieres decir? —cuestiona la anciana, con el corazón acelerado.

    —Según vimos, tanto su persona como la híbrida Opal previeron que si ella vuelve con su padre, su vida será solitaria, nadie nunca se le acercaría y pasaría sentada en un trono en completa soledad y silencio. Sin embargo, los Magnarius, al ser adoradores del Dios Oscuro, jamás serán tomados en cuenta en una adivinación, suponemos eso lo sabe bien. Por lo que la predicción se basa únicamente en la persona de la híbrida Opal, sin la interacción de los que el Dios Destino no puede controlar.

    —¿Eso quiere decir que...? —lágrimas caen del ojo visible de la anciana, y por alguna razón, de su frente, que está cubierta por un mechón de su cabello.

    —Es como lo piensa. Al igual que no puede prever lo que haga un Magnarus, no puede prever si esos seres en verdad interactuarían con la híbrida Opal o no. Solo puede saber que están ahí, pero no qué harán, dirán o hacia dónde se dirigirán.


    La Suprema Sacerdotisa sonríe de forma triste, un momento de curiosidad le salió muy caro. Aunque sabe que no hay a nadie más que culpar que a ella misma, como no había podido predecir nada de lo que el espectro diría o haría, no tomó ninguna precaución. Hacía tantos años que nada la tomaba por sorpresa que se confió en que nada malo sucedería. Una enorme tristeza y culpa la invaden de una forma tan fuerte que siente que se va a desmayar.

    —Nos iremos ahora, el amo nos envió a recorrer los alrededores de Villa Glacial, y nos hemos tardado más de lo usual, no queremos preocuparlo —informa el espectro.

    —Te diré una cosa más, una advertencia —la anciana lo mira, directo a la oscuridad en medio de la negra capucha, ignorando los amarillos orbes —; Pat Ata no era el General Negro más fuerte, hay uno mucho más hábil, y casi igual de fuerte que él. Y Delto es capaz de derrotar a los cuatro Generales Negros en pocos minutos.

    —Agradecemos la advertencia —el espectro desaparece, sin tomar en serio las palabras de la anciana.


    Uva utiliza la Adivinación, solo para cerciorarse que en verdad no le fue robado dicho hechizo. Logra prever, nuevamente, lo que está por suceder en unas horas. En su interior esperaba que la sola presencia del espectro alterara el destino, pero hace falta más que solo estar presente para cambiar el futuro.


    Se sienta en un gran cojín color amarillo, se cubre el rostro con ambas manos y comienza a llorar amargamente. No solo fue responsable de que su querida aprendiz muriera por no intentar cambiar su propio destino, sino que pudo privarla de una feliz y larga vida al lado de su padre biológico.


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    Nombre: Uva Místikka
    Apodo: La Adivina
    Profesión: Suprema Sacerdotisa del Templo de Destino
    Edad: +80 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado
    Armas: Orbe de Viento
    Estilo de Lucha: Magia/Adivinación
    .
    Hechizos:
    Sello, (Nombre de Hechizo): Poderoso hechizo, de rango supremo, que imposibilita el uso de otro hechizo, a nivel global. Un sello deja inutilizado dicho hechizo, y solo con una excepción o usando más poder que el que puso el sello se puede quebrantar el mismo.
    Excepción de Sello, (Nombre de hechizo sellado), (Nombre de quien si puede usar el hechizo sellado): Una excepción es un hechizo de rango supremo que añade una excepción a un sello ya puesto. Solo alguien más fuerte o el mismo que puso el sello, es capaz de lanzar este hechizo.
    Monumento: Escultura que asemeja la forma que, según las enseñanzas, tienen los Dioses. Humanoide que carece de género, sin facciones faciales definidas.
     
    Última edición: 19 Enero 2019 a las 8:15 AM
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  20. Threadmarks: Capítulo 30. El Rey y la Suprema Sacerdotisa
     
    Dark RS

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    Título:
    Los Nuevos Generales Blancos
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    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    30
     
    Palabras:
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    Capítulo 30. El Rey y la Suprema Sacerdotisa



    En el Templo de Destino, la Suprema Sacerdotisa Uva Místikka aguarda frente a la entrada del edificio, acompañada de dos monjes. El primero de ellos es bajo, obeso, de piel azul oscuro, ojos negros y calvo, el otro es alto, piel celeste, ojos grises y cabello corto blanco. La anciana se sostiene con su bastón verde, mientras observa el horizonte, como si algo estuviera por ocurrir.

    —Aún tienen tiempo de escapar —les hace ver Uva a los monjes.

    —No la dejaría jamás, Suprema Sacerdotisa —declara el hombre obeso, con determinación, pero a la vez es evidente el temor en sus palabras —. Entre mis destinos posibles, morir a su lado es el más honorable de todos, me quedaré a su lado hasta el final.

    —Lo mismo digo —añade el otro, no sonando tan convincente.

    —Gracias por su apoyo —su agradecimiento va solo dirigido al monje que habló primero, sabe algo sobre el otro hombre que no quiere mencionar —. El todopoderoso Dios Destino me ha mostrado el resultado de este desagradable encuentro, me temo que no todos viviremos para el final del día.

    —Tomando en cuenta que anochecerá en un par de horas no es muy alentador —comenta el Tempus de piel celeste, notando que el sol está en camino a descansar sobre el horizonte.

    —Mientras su fe esté en los Dioses, no tienen razón para temer —dice la del bastón, para subir un poco los ánimos —. Renaceremos en una nueva vida, si los Dioses nos bendicen.

    —Sí, Suprema Sacerdotisa —asiente un poco más tranquilo el hombre obeso.

    —Ahí viene —comenta repentinamente el otro monje mirando una nube de nieve que se alza a lo lejos.


    Luego de unos minutos, un enorme mamut de pelaje negro llega al Templo de Destino. Mide cerca de cinco metros de altura por siete de longitud, sus colmillos, que están recubiertos con acero, miden casi la mitad del tamaño total de la bestia. Trae una silla de montar color blanco sobre el lomo, en la que viene sentado un hombre de armadura color platino.

    —Cuanto tiempo, Uva —saluda el rey Delto, justo antes de saltar al suelo para caer en pie.

    —Me temo no puedo decir que me da gusto verte, Mora —responde la anciana, frunciendo el ceño.

    —No puedes negar que el País Helado está en su mayor apogeo —comenta orgulloso el soberano.

    —Solo una parte del país lo está —reclama la mujer con fiereza —. Luchamos por salvar todo el país, no solo una pequeña fracción de este.

    —Lo que pasa es que no eres capaz de pensar a futuro, Uva, entiendo la ironía de decirle eso a alguien que ve el futuro, pero es la verdad.

    —Ilumíname, Mora —pide la del bastón respirando profundamente. Una nueva visión del futuro cercano se le viene a la mente.

    —Claro que solo una parte del país es próspero —admite el de armadura—, también es verdad que el resto debe proveer al ejército, pero algún día, todo el país será un paraíso, con el ejército mas poderoso de todo el mundo, incluso tendremos un mayor poderío militar que el País en Llamas, y así nadie podrá atreverse a atacarnos.

    —El País en Llamas no nos atacará —niega ella —, están muy ocupados luchando entre ellos por el poder absoluto.

    —¿Por cuánto tiempo? —cuestiona Delto con seriedad —. ¿Por cuánto tiempo lucharán entre ellos?

    —Eso ni yo lo puedo saber —se lamenta Uva —. El País en Llamas adora como su Dios al Dios Oscuro, eso hace que sea imposible ver su destino.

    —Exacto, según datos que hemos recopilado, solo hay dos gobernantes que se niegan a una alianza, los otros tres hablan sobre unificarse y eliminar a los demás, eso puede ocurrir en cualquier momento, por eso necesitamos fortificar nuestras defensas con urgencia.

    —Hay otras maneras, el pueblo se levantó una vez para derrocar al anterior rey, lo hará de nuevo, ya sea contra la armada del País en Llamas o contra tu persona —asegura la Suprema Sacerdotisa.

    —Los Tempus son conformistas —asegura el de armadura —. Claro, se levantaron una vez, después de que vencimos a los más fuertes, después de que solo quedaba el rey anterior y una parte del ejército, literalmente son como cabras que esperan que el pastor las salve o el lobo las devore.

    —No todos son así —le hace ver la anciana.

    —¿Hablas de esos nuevos Generales Blancos? —cuestiona, interesado en la reacción de la mujer, pero, al ver que no reacciona continúa —. Ya han llegado a mis oídos rumores de esos nuevos Generales Blancos, no tienes por qué hacerte la que no sabes.

    —Tienes miedo, ¿no es así? —se burla la anciana —. Temes el poder de esta nueva generación de libertadores.

    —No les temo —asegura el rey —. Antes de pasar por aquí fui a la Base Roja, vi los videos de vigilancia, los supuestos nuevos Generales Blancos no son más que la hija de Manzana, un extraño chico de piel rosa, un cachorro de lobo de las altiplanicies y una chica de piel roja —nota que Uva reacciona ligeramente —. Ya veo, la conoces, concédeme el lujo de adivinar, ¿es una híbrida de Tempus y Magnarus? ¿La hija de la hermana de Piña?

    —Puedes suponer todo lo que quieras, Mora —regaña la anciana con seriedad.


    Una nueva nube de nieve se levanta a lo lejos, pero esta es mucho más pequeña. Todos permanecen expectantes. Se aprecia que se trata de tres soldados en armadura; dos brillan doradas, mientras que la tercera se nota que es roja. Quien viene de armadura roja monta un lobo negro, los dorados cabalgan en alces de dos cuernos. Cuando llegan al templo se bajan de los animales y se arrodillan ante el rey. Se trata de los comandantes Kiwi y Naranja y de la General Negro Horia.

    —Veo que cumpliste lo de personalizar los transportes —comenta Uva al observar a las bestias.


    El lobo, que mide cuatro metros de altura, comienza a olfatear ruidosamente, pero al no detectar que haya nadie dentro de la edificación, disminuye su tamaño hasta llegar al metro de alto. Tiene un collar de cuero, que se estira o encoge cuando la bestia cambia de tamaño, lleno de púas de acero. Su pelaje es tan negro como la noche y sus ojos azules como el cielo despejado.


    Los alces son de distintos tamaños. El más grande, que mide dos metros de alto, con pelaje café oscuro, riendas de cuero blanco, una pechera de acero en el que viene el símbolo del rey con la palabra “Coco” encima, trae las pezuñas pintadas en anaranjado con los cuernos afilados. El otro, que llega al metro y medio de alto, presenta un pelaje gris, casi blanco, ojos grandes, con riendas idénticas a las del primero, en su cuello viste un moño rosa con puntos blancos, tiene las pezuñas amarillas y los cuernos sin filo.

    —Me alegra que recordaste que solía decir eso —comenta Delto sonriente —. Darle la oportunidad a los soldados de decorar sus transportes y de vestir a sus bestias ha resultado ser provechoso para elevar la moral y obligarlos a que los cuiden más. Si no me equivoco estos tres se llaman Loco —señala al lobo negro —, Coco —refiriéndose al alce de dos cuernos de mayor tamaño — y finalmente Botita.

    —Es correcto, mi rey —asegura la general. Los comandante asienten.

    —Bueno, fue divertido, pero ahora a lo serio —Delto cambia su expresión a una neutra —. ¿Dónde está la hija de la hermana de Piña?

    —No tengo idea de qué hablas —niega la anciana.


    Una especie de rayo rojo atraviesa la cabeza del monje obeso, matándolo en el acto. Uva solo cierra los ojos para no ver como la sangre azul oscuro del hombre mancha la pura capa de nieve. Aunque ya en su visión lo había visto, pero no quiere revivirlo ahora que ocurre en verdad.

    —Creo que se me escapó —se burla Horia, con un látigo rojo en mano.

    —¡No me mates! —suplica el monje de cabello blanco, se arrodilla —. Le diré lo que me pida, mi rey.

    —¿Dónde está la sobrina de Piña? —cuestiona el soberano.

    —Está en las tumbas de los Supremos Sacerdotes, era la aprendiz de la Suprema —informa el hombre, esperando salvar la vida.

    —Ya veo, ¿quién la mató? —cuestiona Delto decepcionado.

    —Ni idea, un día solo devolvieron su cuerpo, le juro no sé nada más, lo juro —dice el Tempus, casi entre lágrimas.

    —Te creo —sentencia con firmeza el rey. No duda de la veracidad de las palabras del monje, alguien tan asustado sería incapaz de mentir, en especial si quiere salvar la vida. Sin mencionar que el rostro de Uva refleja decepción hacia el suplicante hombre.


    La Orbe Artificial Beta de Horia parte por la mitad al monje suplicante. Luego regresa hacia su dueña serpenteando como si fuera un reptil rastrero. «Ya me hacía falta matar a alguien», piensa la general, «esta sensación es tan excitante».

    —Es una pena —añade Delto suspirando —. Hubiéramos conseguido una tregua si la entregábamos a su padre, ya ni modo.

    —No pareces muy dolido, Mora —señala la mujer, con furia por las acciones de la mujer general.

    —Era una posibilidad —comenta el rey resignado —. No me extrañaría si ya todos esos supuestos nuevos Generales Blancos estuvieran muertos.

    —No cuentes con eso —dice Uva desafiante —. Aún hay destinos en ellos —«al menos puedo ver el Destino de la hija de Manzana y del lobo».

    —No te mato por respeto a nuestra amistad y tu puesto en este templo, pero no te confíes —advierte el de armadura de platino, subiendo a su mastodonte.

    —Lo mejor será que vuelvas pronto a tu castillo, Mora, hay una sorpresa esperándote —comenta la anciana con seriedad.

    —¿Amenazas al rey Delto? —cuestiona el comandante varón, llevando la mano a su espada.

    —Tranquilos —ordena el soberano —. ¿Me dirás sobre lo que te refieres?

    —No arruinaré la sorpresa, solo diré que tiene que ver con tus hijos.


    La expresión del rey cambia a una de preocupación, que alguno de sus hijos esté en problemas es lo único que lo hace preocuparse en verdad.

    —Me adelantaré —informa Delto a sus subordinados —. General Negro Horia, vuelva a la Base Roja, Kiwi y Naranja regresen al castillo lo más rápido que puedan.

    —Sí —asienten los comandantes a la vez.

    —Como ordene, mi rey —acepta la de armadura roja, montándose en su lobo, el cual aumentó su tamaño momentos antes. Tiene el hocico lleno de sangre azul, ya que, mientras los demás hablaban, devoró los dos cadáveres.


    El paquidermo es el primero en partir, su velocidad es tal que levanta una colosal nube de nieve, tan alta como el templo, se pierde de vista en pocos segundos. Los mellizos salen después, por más rápido que vayan les será imposible alcanzar a su rey, los mamuts negros son de los animales más veloces de todo el País Helado, a pesar de su enorme tamaño. No les extrañaría si el rey llegara en menos de día y medio al castillo. Por último, el can negro comienza a correr y dar saltos largos, para regresar a la base.



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    Nombre: Mora Delto
    Apodo: El Brillante
    Profesión: Rey del País Helado/General Blanco
    Edad: 45 años
    Género: Masculino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (Castillo)
    Armas: Espadas Gemelas (¿?)
    Estilo de Lucha: -
    ______________
    Nombre: Uva Místikka
    Apodo: La Adivina
    Profesión: Suprema Sacerdotisa del Templo de Destino/General Blanco
    Edad: +80 años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado
    Armas: Orbe de Viento
    Estilo de Lucha: Magia/Adivinación
    ______________
    Nombre: Kiwi Galunn
    Apodo: -
    Profesión: Comandante del Ejército del País Helado
    Edad: 20+ años
    Género: Femenino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (¿?)
    Armas: Anillo (¿?)
    Estilo de Lucha: -
    ______________
    Nombre: Naranja Galunn
    Apodo: -
    Profesión: Comandante del Ejército del País Helado
    Edad: 20+ años
    Género: Masculino
    Raza: Tempus
    País de Origen: País Helado (¿?)
    Armas: Guanteletes (¿?)
    Estilo de Lucha: -
    ______________
    Nombre: -
    Género: Masculino
    Raza: Mamut Negro
    Armas: Colmillos y Patas
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Loco
    Género: Masculino
    Raza: Lobo de las Altiplanicies
    Armas: Garras y Colmillos
    Habilidad: Transformación (Crecimiento corporal x4)
    Estilo de Lucha: Cuerpo a Cuerpo
    ______________
    Nombre: Coco & Botita
    Género: Masculino & Femenino
    Raza: Alces de Dos Cuernos
    Armas: Cornamentas
    Estilo de Lucha: Embestida
    Bestiario:
    Mamut Negro: Especie de mamut que es mucho más grande y fuerte que la variedad blanca. Poseen una velocidad anormal que no coincide con lo pesados que son sus cuerpos, se presume que son capaces de viajar de un extremo a otro del país en menos de una semana. No tienen depredadores naturales, y todos los demás animales se mantienen alejados, incluyendo a los troles de hielo, de su camino. Quedan poco menos de cincuenta ejemplares en todo el País Helado, ya que solo se reproducen una vez cada veinte años, y tardan casi diez en llegar a la adultez.
     
    Última edición: 19 Enero 2019 a las 8:38 AM
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