One-shot [K-Pop] [Shonen-ai] Regalo de Navidad

Tema en 'Personas Reales' iniciado por Amane, 15 Enero 2017.

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    Amane

    Amane Equipo administrativo Comentarista empedernido Crítico NEKO#ΦωΦ

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    Escritora
    Título:
    [K-Pop] [Shonen-ai] Regalo de Navidad
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1158
    Título: Regalo de Navidad
    Grupo: BTS [Kpop]
    Parejas: Vmin [V/Jimin]
    Palabras: 1066
    Summary: "—Me gustaría alguna vez ver nevar…
    —Si te portas bien y me haces caso, estarás sano para Navidad y quizás… Santa te traiga un regalo…"
    Advertencias: Este escrito contiene material de chico x chico. Si no te gusta, no leas~
    N/A: Regalo para mi amiga secreta @SweetSorrow, espero que te guste <3

    Regalo de Navidad

    —¿Tae…?

    El castaño de nombre Taehyung se encontraba en el salón, preparando un trabajo para la universidad en el portátil cuando escuchó la débil voz de Jimin. Preocupado, giró la cabeza hasta el lugar de procedencia y se encontró con el pelinegro prácticamente sin poder aguantarse sobre sus propios pies, estando más apoyado en el marco de la puerta que en los mismos.

    Se puso en pie rápidamente, dejando el ordenador de lado sin la más mínima delicadeza, y en menos de un segundo estaba ya rodeando el cuerpo del otro, procurando que no se cayese.

    —¡Jimin! ¿Qué demonios? —exclamó, alarmado—. ¿Cómo se te ocurre?

    Pero el nombrado simplemente le dirigió una de sus dulces y brillantes sonrisas, indicándole con ella que dejase de preocuparse tanto.

    —Quería beber un poco de agua~ —respondió, con simpleza, encogiéndose de hombro en el proceso.

    —¡Podías haberme llamado!

    —Pero necesitaba levantarme, ¡mis piernas no podían estar más sin moverse! —se quejó, formando un puchero inconsciente con sus labios, lo que provocó a su vez que el otro ablandara su expresión.

    —Bueno… siéntate aquí y yo te traeré agua —murmuró, guiándolo hasta el sofá y dejando que se situase en el mismo.

    Con rapidez fue hasta la cocina y llenó un vaso con agua, cerciorándose que estuviese a una temperatura adecuada que no enfermase más a su pareja.

    Demonios.

    Entendía perfectamente que Jimin, prácticamente un niño pequeño encerrado en el cuerpo de un casi adulto, no pudiese estar tanto tiempo en la cama tumbado pero estaba enfermo, maldición, debía cuidarse por su propio bien. Taehyung sabía que si no le hacía caso, no se pondría bien para Navidad y Jimin amaba la Navidad más que su propio cumpleaños.

    Salió de la habitación y, para su no tanta sorpresa, se encontró con el chico en el otro extremo del sofá, cambiando de canal.

    Taehyung suspiró.

    —Aquí tienes —le dijo al darle el vaso de agua, sentándose a su lado.

    Pero Jimin no le hizo caso, toda su atención estaba centrada en la televisión, en un canal que había decidido dejar. Sus mejillas estaban sonrojadas (aunque Tae no estaba seguro de si lo estaban por la fiebre o por la emoción) y su rostro demostraba plena alegría e ilusión, sus ojos parecían brillar.

    Taehyung, curioso por saber que había llamado tanto la atención del otro, giró su cabeza y se encontró con una simple pero encantadora imagen: una montaña tranquila en la que copos de nieve caían de forma acompasada, creando un blanquecino paisaje que invitaba a adentrarse en su interior.

    —Me gustaría alguna vez ver nevar… —murmuró Jimin, aun ensimismado en la pantalla de la televisión.

    —Si te portas bien y me haces caso, estarás sano para Navidad y quizás… Santa te traiga un regalo… —respondió Tae, casi sin pensar en lo que aquella promesa conllevaría.

    Pero no le importó.

    No le importó en absoluto lo difícil que podría ser conseguir un viaje a la montaña en esa época porque la ilusión que se extendió por todo el rostro del pelinegro hizo pensar a Tae que todo valía la pena. Porque absolutamente todo valía la pena si lo hacía para poder ver a su pequeño sonreír.

    >>¡Pero tienes que hacerme caso en todo, ¿eh?! —añadió después, con una falsa molestia por el repentino abrazo que el otro le otorgó. Abrazo que correspondió en menos de un segundo.

    * * *
    Y llegó el día de Nochebuena.

    Jimin ya se encontraba otra vez como nuevo y en ese día desbordaba energía como en ningún otro. Además, la pareja había invitado a sus amigos a su casa para cenar todos juntos. Esos amigos que consideraban como una familia y con la que debían pasar ese día tan especial.

    Taehyung se encontraba en la cocina junto a Jin, el mayor de todos los presentes, preparando lo poco que quedaba de la comida. Jimin, por su parte, se encontraba jugando con Hoseok y Jungkook, el primero un año mayor que él y el segundo dos años menor, siendo el más pequeño del grupo. Sin embargo, el trío era el más vivaz, alegre y juguetón de todos, siempre de un lado a otro jugando y riendo, alegrando el ambiente con sus ocurrencias más bien infantiles. Finalmente Yoongi y Namjoon, los dos mayores después de Jin, estaban sentados en el sofá, hablando de diversos temas.

    Cenaron en tranquilidad, bueno, todo lo tranquilos que podían cenar teniendo en cuenta que Namjoon rompería algún utensilio, Hoseok derramaría su bebida sobre la ropa de alguien y Jin estaría todo el rato contando esos chistes de los que solo se reían para no molestarlo. Pero ellos eran así, y así se querían.

    Al acabar la cena todos volvieron a su casa, no sin antes ayudar al par a recoger y dejar la casa limpia para “la visita de Santa Claus”, y Taehyung tuvo que arrastrar a Jimin hasta la cama para dormir porque se estaba empeñando en quedarse para ver al anciano que traería su regalo.

    Sí, era un poco infantil en muchos aspectos, y quizá podía llegar a ser más inocente que el propio “maknae”, pero eso a Taehyung le parecía endemoniadamente adorable.

    Así pues, consiguió que se durmiese a pesar de su incontrolable excitación. Ya solo quedaba esperar.

    * * *

    —¡Tae! ¡Tae! ¡Taetae! —la incesante voz de Jimin hizo que finalmente Taehyung abriera los ojos, adormilado, y lo mirase.

    La ilusión reflejada en su rostro solo podía significar una cosa: ya había abierto los regalos de Navidad.

    —Buenos días a ti también, Jimin —murmuró, bostezando, intentando aparentar normalidad.

    —¡Eres el mejor! —exclamó el otro, tirándose a los brazos de su pareja y provocando que ambos acabaran en el borde de la cama.

    —¿Yo? ¿Por qué?

    Jimin mostró los dos billetes de tren que llevaba en la mano, sin dejar de lado su enorme sonrisa. Y Taehyung, por mucho que quisiese ocultar su participación en aquello, acabó contagiándose de la sonrisa del pelinegro y asintió con la cabeza.

    Necesitó trabajar durante las vacaciones para poder pagar la estancia y los billetes, además de la ayuda de sus amigos, pero finalmente lo consiguió. Consiguió una semana de vacaciones en Gangwon-do, un lugar donde Jimin podría ver nieve y esquiar todo lo que quisiese.

    —Te amo —sentenció finalmente, compartiendo un beso con el castaño lleno de dulzura y amor.

    Taehyung también lo amaba, mucho más de lo que nunca hubiese imaginado.
     
    Última edición: 15 Enero 2017
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