Otro Goblin slayer: Asciende la luchadora

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por El fénix ascendiente, 6 Agosto 2019.

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    El fénix ascendiente

    El fénix ascendiente Entusiasta

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    Goblin slayer: Asciende la luchadora
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    1529

    Voces en su cabeza.



    Los dioses tiraron los dados para decidir el destino de unos aventureros, y lamentablemente para ellos, los dados, no les acompañaban, el Swordsman, acabo mutilado, la witch, imploro por su muerte, deseo que fue concedido por la daga del Goblin slayer, una pieza que los dioses, sólo observan, sólo se salvaron la Priestess, que tal vez por agradecimiento curiosidad, decidió seguir al Goblin slayer y la Fighter, quedó en un estado de trauma, que nunca se pudo recuperar, eso es lo que se pensaban, pero los deseos de los dioses, son inexplicable, y talvez por compasión, por lástima o por que, quería ver si es que sufría, volvieron a tirar los dados para colocar de nuevo a la fighter, en el tablero.

    La lluvia, caía sobre una aldea, y en un templo, una joven sacerdotisa de hábitos blancos, cabello rojizo, que le llegaba hasta los hombros, el cual tenía amarrado con una cola de caballo, ojos verdes oscuros, estaba haciendo la comida junto con otras sacerdotisas, sus expresión era de alegría, ya que le gustaba hacer ese quehacer, mientras estaba pelado las papas, entró la sacerdotisa superiora del templo, junto con una joven de piel blanca, ojos oscuros, pelo de color negro, y largo, el cual le llegaba hasta la cintura y el cual lo tenía atado atado con una cola de caballo, vestía con una túnica blanca.

    La sacerdotisa de pelo rojizo, observó a aquella chica, la joven, había llegado al templo, hace algunos meses atrás, lo que había averiguado de ella, es que fue una aventurera primeriza, que había sido atacada por los goblin. La joven sacerdotisa, miró los ojos de aquella aventurera, aún tenía aquella expresión de muerta en vida, la misma que tenía cuando había llegado al pequeño templo de la aldea.

    —Superiora, ella me puede ayudar—la joven sacerdotisa, le dijo a la superior del templo.
    —Buena idea, jovencita—La superiora, estuvo de acuerdo con la joven sacerdotisa, y mirando a la chica de los ojos muertos, le dijo que fuese ayudar a la joven de pelo rojizo.

    La joven de ojos muertos, afirmó y fue a asentarse junto con la joven sacerdotisa de pelo rojizo.

    La sacerdotisa, miró a la joven, desde que la vio entrar al templo, había querido hablar con ella, aunque en aquellos momento, la joven, no sabía cómo comenzar.

    —Buenas, ¿cómo ha estado? —Empezó hablando la sacerdotisa.

    La joven de ojos muertos, miró a la sacerdotisa, y afirmó con su cara.

    —No hablas muchos—La sacerdotisa, cerró sus ojos y suspiro, luego pensó, «Soy estúpida, vaya manera de empezar una conversación»

    La joven, observó observo el cuchillo que estaba utilizando para pelar, y se de pronto le vino la imagen de su compañera, con el puñal de un goblin, clavado en su cuerpo, este recuerdo, hizo que botase su cuchillo y se parase asustada por sus recuerdos, y con lagrima, salió de la cocina, esto hizo que las sacerdotisa, se preocupasen por aquella aventurera.

    La joven, corrió hacia su habitación, y cerró la puerta, y se sentó en un rincón de la habitación, con sus piernas recogidas, sus manos sujetando las y sus cabeza sobre sus piernas, y se puso a llorar, recordando a sus compañeros, y como lo había visto morir.

    —Te vez ridícula—se escucho una voz burlesca, y masculina.
    —Cállate—La joven Fighter, observó al dueño de la voz.

    Sentado en la cama, se encontraba un sujeto de cuerpo delgado, piel blanca, pelo verde claro y corto, ojos de color verde oscuro, vestido con una camisa azul, pantalones verdes oscuros, zapatos de cuero negro, también llevaba puesto una coraza de metal encima de su camisa, una capa de color café oscuro y también llevaba puesto unos lentes de marco redondo.

    —Jaja, tu voz están baja, y tu personalidad están patética, es difícil callarme, estúpida peleadora—el sujeto, Sonrío revelando unos caninos bien largos y agregó—Que pasó con la promesa que le hiciste a tu difunto padre, ha cierto, le prometiste, usar lo que te enseñó para ayudar a la personas, y ahora mírate, unos ridículos goblin, ha hecho que tu te quiebre, tu padre, no se sentirá tan orgulloso, viéndote como estas ahora.

    La luchadora, bajo su cabeza, mientras de su rostro empezaba a caer varias gotas, quería callar a ese tipo, pero el tenía razón, ella había prometido convertirse en aventurera, para ayudar a las personas, con su técnica de combate, pero ahora no podía ni siquiera ver un simple cuchillo de cocina.

    —Vaya, tan patética luchadora eres—la luchadora, escucho la carcajada burlona de aquel sujeto, el hombre, siguió burlándose de la luchadora y agrego con una molesta si rusa en su rostro—Te acuerda de tus compañeros, aquel espadachín, que fue desmembrado parte por parte, o aquella bruja, salida de la academia, al cual la apuñalaron.

    La luchadora, se le vino la imágenes de cómo había sufrido sus compañeros, si ella hubiese sido más inteligente, si hubiese seguido la idea de la sacerdotisa, en comprar más posesiones o prepararse mejor, y no subestimar a aquellos diablos verdes, tal vez, ellos no hubiesen muertos.

    —A y te acuerda de aquellos goblin, y la risa que daba, cuando disfrutaba haciéndolo contigo—la voz de aquel molesto sujeto, resonó en la mente de la joven luchadora.

    En esos momento, imágenes de los goblin, vino a al me té de la chica, se acordó de como su cara sonreían de forma burlona.

    —No, no lo hagan—Exclamó la luchadora, mientras trataba de no oír las palabras de aquel sujeto, tapándose sus oídos, y dio un fuerte grito.

    Mientras la sacerdotisa de pelo rojizo, terminaba de pelar papas, se escucho un fuerte grito de desesperación.

    «Últimamente ha sido normal, escuchar aquellos gritos», pensó la sacerdotisa, que se paro de su asiento, «Pero, siento que debo ir ayudar a aquella chica»

    La luchadora, estaba temblando, mientras imágenes de los sucesos de aquel día, se repetía una y otra vez, de sus ojos salían lágrimas, ella no quería llorar más, pero aún no podía, y aquel sujeto seguía burlándose de ella, de cómo había perdido a casi todo su grupo, y de cómo los goblin la había tratado, entonces se escucho que alguien tocaba la puerta y la risa se detuvo.

    —Disculpe, voy a entrar—Se oyó, una voz femenina detrás de la puerta.

    La puerta se abrió, revelando a la joven sacerdotisa, que trató de hablar con la luchadora, hacia algunas horas atrás.

    La luchadora, dejó de escuchar la risa de aquel sujeto, y hubo un reconfortante silencio.

    La joven, observó a la sacerdotisa de pelo rojizo, la cual había entrado al dormitorio de la luchadora, la joven de pelo rojizo, se puso a la altura de la joven luchadora, ella conocía aquellos ojos, ya lo había visto en la expresiones de muchas aventureras, que llegaba al templo, pero la expresión que tenía la luchadora, era la más dolorosa, que había visto.

    —Tal vez, no comprenda lo que has sufrido, antes de tu llegada a este templo, pero quiero que algún día me lo cuente, pero por ahora solo puedo consolarte—la pelirroja, abrazo a la aventurera, esto hizo que el dolor que tenía la joven luchadora, disminuyera.

    La joven sacerdotisa, estuvo con la luchadora, durante una media hora, y después salió de la habitación.

    «Aún no se como curar tu sufrimiento, pero algún día lo podré hacer», pensó la pelirroja, mientras cerraba la puerta de la habitación, «Por mientras solo lo que puedo hacer es darte un apoyo, y esperar»

    La sacerdotisa, suspiro profundo y se alejo de la habitación.

    —¿Cómo está la chica? —preguntó la superiora, que se acercó a la joven pelo rojizo.
    —Por ahora está tranquila, pero me preocupa—la sacerdotisa, le contesto a su superiora.
    —Fue un error, pensar que era el momento adecuado para que pudiese salir del cuarto—suspiro la superiora.

    Mientras tanto la luchadora, estaba acostada, mirando el techo, mientras oía las burla de aquel sujeto, que había vuelto.

    —Cállate de una vez, deja a la chica en paz—Una nueva voz, fue escuchada por el sujeto y por la luchadora, esta voz era más femenina, y luego la voz, fue dirigida a la aventurera retirada—Lo que pasó aquel día no fue culpa tuya, y puede superar tu miedo a aquella criatura.

    La aventurera, observó que sentada en el borde de la cama se encontraba una chica, que parecía de su misma edad, piel blanca, de cuerpo esbelto, pelo rojizo, que le llegaba hasta la barbilla y ojos oscuros, estaba vestida con una túnica verde, una armadura sobre su pecho, botas cafés oscuros, capa de color café oscura, y unos lentes con marcos redondo.

    —No hagas caso a este sujeto—La chica, observó con molestia al sujeto, que se estaba burlando de la aventurera—Tu puede superar todo.

    La retirada aventurera, sonrió al escuchar a aquella joven de pelo rojizo, por alguna razón la luchadora, estaba alegre al escuchar la palabra de aquella chica.

    —Tranquila, yo te protegeré de este tipo—Le dijo la chica a la aventura y agrego—Tu solo duerme.

    La luchadora, cerró sus ojos con una sonrisa en su rostro.
     
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    Goblin slayer: Asciende la luchadora
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    El peligro verde se está acercando.

    El espadachín, atacó a los goblin, los cuales había apuñalado a su compañera de equipo, la luchadora, trató de acompañarlo, pero el movimiento de la espada, hizo que la joven pelo negro, no pudiese entrar en batalla.

    A pesar de la forma desesperada en que manejaba la espada, el espadachín, lograba hacer frente a los goblin, pero al atravesar con su espada a uno de sus oponente, este alcanzó a clavarle una daga en la pierna del espadachín, esto hizo que el aventurero, se desconcentrase, para quitarse el arma de su oponente, pero en esa distracción, fue utilizada por los seres verdes, los cuales se juntaron alrededor del sujeto. El espadachín, al ver como se juntaban sus enemigos, s volvió a reincorporarse, y con más desesperación, atacó a los goblin, pero a pesar de sus esfuerzos, la espada chocó contra el techo de la roca, esto hizo que su arma, se soltarse de su mano, los seres verdes, aprovecharon para tirarse encima de él y matarle.

    La luchadora, sorprendida por lo que veía sus ojos, su compañero, estaba siendo descuartizado por los goblins, esto la enfureció y empezó a dar golpe a los goblin, parecía que estaba ganando, pero su pie, fue detenido por algo parecido a un goblin gigante, este ser tiro a la luchadora hacia una pared de la cueva.

    Los goblin, aprovecharon para destrozarle la ropa, y con ojos depravado, observaron a la luchadora.

    La luchadora, despertó con sudor en su rostro, observó sus manos, las cuales estaban tiritando por aquel sueño, desde aquel suceso, todas las noches había tenido aquel sueño, que más bien es un recuerdo de aquel día.

    » ¿Por qué, aún no puedo superarlo?», pensó la luchadora, mientras se tapaba su cara, y empezó a llorar, recordando a sus compañeros Caído, «¿Por qué, tuvo que suceder aquello?, ¿por qué, soy tan débil?»

    Estaba divagando en sus pensamiento, hasta que escucho unos golpes en la ventana, la chica, miró la ventana, y al ver quien estaba golpeando la ventana, se asustó, dio un grito, se paro de la cama y se puso en un rincón, paralizada de miedo y observó a un goblin, que golpeaba la ventana con una pequeña piedra, y con una sonrisa en su rostro observaba a la luchadora.

    Se escucho el grito de la luchadora, por todo el templo, esto alertó a las sacerdotisas.
    La sacerdotisa de pelo rojizo, corrió hacia la pieza de la luchadora, y abrió la puerta, la sacerdotisa, vio como un goblin, se estaba acercando a la luchadora, la cual estaba asustanda por aquel ser.

    La sacerdotisa, corrió hacia el goblin, y sacó de sus hábitos, una maza de hierro, y con esta arma, aplastó la cabeza de la criatura y luego se arrodilló y abrazo a la luchadora, la cual estaba temblando del miedo.

    —Ya pasó—La joven sacerdotisa, le dijo a la luchadora.

    Cuando las sacerdotisas, entraron al cuarto, se dieron cuenta del cuerpo del Goblin, muchas sacerdotisa, se asustaron al ver el cuerpo del goblin, la superior, tuvo que poner calma a la situación.

    Después del evento con el goblin, la superior del templo, mandó a tapizar la ventana de la habitación de la luchadora con madera, y luego, llamó a la joven sacerdotisa.

    La sacerdotisa de pelo rojizo, entró a la oficina, la superiora, invitó a la joven a sentarse en una silla al frente del escritorio de la superiora.

    —Por unos momento, quería llamarle la atención por tener este mazo—La superiora, puso el mazo que aún tenía rastro de sangre, en el escritorio y luego dio un suspiro—Pero dado el goblin que entró a la pieza, le felicito por su acción.
    —Gracias, superiora—Agradeció la joven sacerdotisa y preguntó—¿Entonces, qué piensa hacer con él tema de los goblin?, sabe usted, que la mayoría de las mujeres que atiende este templo, fueron victima de los goblin, y bueno tener a esos seres, rodando por el templo, me inquieta mucho.
    —Cierto, pero lo malo es que esos seres son tan débiles, que se menosprecian—suspiro la encargada del templo y agregó—Lo único que nos queda es pedir ayuda al gremio de los aventureros, y rezar para que no vengan novatos.

    La superiora, le entregó una carta a la sacerdotisa de pelo rojizo, y dos bolsa con dinero, una para el viaje y la estadía en la ciudad, y otra para pagar la recompensa en el gremio de la le dijo que ella debía llevar esa carta al gremio y guiar a los aventureros.

    —Entiendo, pero aunque no sea una buena idea, ¿me puede acompañar la chica luchadora?—le preguntó a la superior.
    —Aunque no es recomendable, acepto que vayas con ella—le contestó la superiora, y agregó—En estos momento, afuera del templo es más seguro para esa chica.
    —Gracias, entonces iré a prepararme para el viaje—le comentó la sacerdotisa a su superiora.

    Ya era de mañana, y la luchadora, que vestía con una túnica de color café oscuro, observaba un carro, mientras que la sacerdotisa de pelo rojizo, ponían algunas cajas en el carro.

    —Bien, eso es todo—La joven sacerdotisa, bajo del carro y miró a la luchadora—Entonces, vamos a la ciudad.

    La joven sacerdotisa, se volvió a subir al carro y tomó las rienda de los caballos.

    —Sube, que tenemos varias horas para recorrer—La joven sacerdotisa, le sonrió a la luchadora, y le ofreció la mano, para que ella subiese al carro.

    La luchadora, tomó la mano de la sacerdotisa, y se subió al carro, cuando amabas jóvenes, ya estaban listas para partir, la pelo rojizo, hizo partir a los caballos, y se pusieron en marcha hacia la ciudad.

    Mientras estaban yendo a la ciudad, la joven sacerdotisa, estaba cantando, mientras la luchadora, observaba en forma disimulada, como la sacerdotisa, entonaba una hermosa melodía.

    —Es una bella melodía—Le dijo la joven luchadora a la sacerdotisa.
    —Vaya, al fin me estas hablando—la sacerdotisa, miró con una sonrisa a la chica, hace tiempo quería oír la voz de la joven.

    La joven luchadora, se mantuvo en silencio, ella no sabía porque había alagado a la sacerdotisa, en voz alta, pero desde que le había ayudado con el goblin, le había tomado algo de aprecio.

    —Vaya, volviste a callar—le comento la sacerdotisa a la chica luchadora, y con una sonrisa le dijo a la luchadora—Me agrada que me hayas hablado, eso significa que estás progresando, aunque me gustaría que hablase más, ya que el viaje será un poco aburrido.

    La luchadora, se quedó callada, y se mantuvo así durante gran parte del viaje, hasta que la luchadora, tomó más confianza.

    —Gracias por salvarme —La luchadora, le dijo a la sacerdotisa.
    —Te refiere al goblin—le dijo la sacerdotisa a la luchadora y agregó—Tranquila, siempre estoy preparada para cualquier ataque de esos seres o de cualquier cosas, que atacase al templo, pero ya que estas parlanchina, me puedes contar sobre aquel día, ya sabes.
    —No lo sé, realmente no me gustaría abordar ese tema—suspiro la luchadora.

    La joven sacerdotisa, acepto que la luchadora, no le contase sobre aquel día, aún no era el momento.

    Ambas chicas, estuvieron hablando durante lo que le quedaba de viaje, aunque la conversación era más de parte de la sacerdotisa que de la luchadora.

    —En serio, no sabía que tus padres fueran aventureros—Le comento la luchadora ala joven sacerdotisa y preguntó—¿Qué tipo de aventureros eran?.
    —Nunca me dijeron que tipo de aventurero eran, tal vez porque no quería involucrarme en sus aventuras, pero nunca me preocupe por eso—Le respondió la sacerdotisa con una sonrisa en su rostro y agregó—Bueno, el mazo lo heredé de mi madre, es una reliquia familiar, ¿por qué, te hiciste luchadora?
    —Mi padre era un luchador, y entrene con el y además… —unas lágrimas salieron de su rostro al recordar su promesa—Yo le prometí que ayudaría a la persona… pero, yo le falle, soy tan patética.

    La joven luchadora, soltó una risa nerviosa, mientras varias lágrimas salieron de sus ojos.

    —No te llames a ti misma patética—la joven de pelo rojizo, le dijo a la luchadora y agregó—Se que eres fuerte, y se que lograrás cumplir tu promesa, aun eres joven para recuperarte y volverá a convertirte en una aventurera.
    —Vaya, parece que tiene alta expectativa en mi—Le comento la joven espadachín a la sacerdotisa.
    —Se que puedes ir hacia adelante, a pesar de tu mirada de muerta en vida—la sacerdotisa, animo a la luchadora.

    La luchadora, miró a la sacerdotisa, realmente aquella chica, era muy animada y positiva, por alguna razón se acordó de ella misma antes de su primera aventura.

    «Cómo me he alejado tanto de misma, que empiezo a admirar a una chica que tiene una personalidad parecida a la mía», pensó la luchadora y agregó, «Me gustaría ser como ella, pero soy tan patética, que no me puedo permitir eso»
    Ya era pasado el medio dia, y la carreta llegó a la ciudad, y paro frente del gremio de aventurero.

    —Bueno, debo cumplir con el deber—La joven sacerdotisa, bajo de la carreta y agregó—Espero, que podamos conseguir buenos aventureros.
     
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    La loca de los Gatos

    La loca de los Gatos Maldito calor...

    Aries
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    Leí los dos capítulos de este fic y me ha gustado como va a hasta ahora. Que se enfoque en un personaje del que no supimos después de que la atacaron los goblins se nota perfecto :)
     
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    El fénix ascendiente

    El fénix ascendiente Entusiasta

    Cáncer
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    Aviso ante de continuar: Hay escena que puede ser molestas para personas.

    Una promesa no cumplida.



    En un campo de entrenamiento, se veía a una joven de pelo negro, entrenando con un sujeto, ya con mucha edad y cara de experiencia, ambos eran padre e hija, y los dos tenía la misma profesión, ellos eran luchadores.

    La hija del luchador, practicaba sus movimiento, y el padre, se defendía de ellos, eso lo hacía para visualizar lo avanzada que estaba su joven hija, en lo referente a las artes marciales.

    —Hija, eres fuerte, has avanzado mucho—sonrió el padre a su hija y preguntó—¿Veo que quieres ser aventurera?
    —Exacto, quiero ser una aventurera como tu, querido padre—Sonrió la luchadora a su padre, mientras atacaba con una patada a su padre.
    El padre de la luchadora, con una sonrisa en su rostro felicito a su hija, por su decisión de convertirse en aventurera y por su avance en las artes marciales.

    —¿ y entonces, cuál es la razón de seguir mi camino? —Pregunto el padre a su hija y volvió a preguntar—¿La gloria, reconocimiento o la fortuna?
    —Quiero proteger a las personas—Le contesto la joven a su padre y agregó—Como tu, padre, que ayuda a las personas, con tus habilidades.

    El padre, le sonrió a su hija, por su pensamiento amable, pero en ese momento su gesto cambió a una mueca de dolor.

    —Padre, ¿que sucede?—Pregunto la joven luchadora a su progenitor y maestro.

    El padre, cayó de rodilla al suelo, mientras se tocaba su pecho, el dolor que sentía, era insoportable.

    —Padre—volvió exclamar la joven luchadora y agregó—Aguanta, iré por ayuda.

    Pero aunque la joven luchadora, fue por ayuda, era tarde para salvar a su progenitor, el experimentado luchador, había sucumbido a una extraña enfermedad, que le había afectado el corazón, esto provocó un fuerte infarto que le provocó su muerte.

    En el funeral la joven luchadora, volvió a repetir su promesa, de que ella se volverá una aventurera. Tiempo después ella había salido de su lugar de origen, junto con su amigo espadachín y su amiga la hechicera, después cuando llegaron al gremio de aventureros, pudieron reclutar en su grupo a una sacerdotisa novata, al igual que ellos y fueron a su primera y última misión, la cual era rescatar a unas jóvenes que fueron raptadas por los goblin.

    Sus amigos, fueron derrotados por aquellos diabólicos seres verdes, que ha pesar de ser debiluchos, habían logrado vencer a su grupo, esto fue porque su estimaron a aquellos bicharracos, que todos los aventureros encontraban débiles, y no eran un reto para los veteranos. Al ver cómo sus compañeros, eran derrotados por aquellas criaturas de ojos perversos y de caminar gracioso, la luchadora, peleó con toda su fuerza y determinación, para vengar a su compañero caído, y para salvar a sus compañeras, pero se había encontrado con un obstáculo, y fue aplastada por la realidad, había sido derrotada.
    La luchadora, fue atacada por sus perversos enemigos, los cuales aprovecharon que estaba débil, para despojarle de sus ropajes y de su dignidad, pero ella se preocupo más de sus compañeras y le grito, que escapasen.
    La sacerdotisa, se escapó llevándose a la hechicera, mientras que los goblin, la usaron como un juguete de trapo, y le clavaron sus uñas en su piel, esto le dolió a la luchadora, que grito tan fuerte, que aquel lastimoso grito, se escucho por toda la cueva.

    Los goblin, después de divertirse con la aventurera, se la llevaron hacia una parte de la cueva, en la cual conservaba y utilizaba a las mujeres, que secuestran, y hay siguieron utilizando a la novata aventurera, hasta que ella, no sintió más y las llamas de vida de sus ojos, se apagaron.

    «Solo quiero morir», pensaba la luchadora, mientras estaba tirada en el suelo, y observaba como un montón de Goblin, se estaba riendo de ella, en aquel momento el único sentimiento, que preservaba fue la humillación.

    Había pasado algunos minutos, tal vez diez o media hora, tal vez una hora, en esos momento, los detalles que correspondía a tiempo, ya no era de mucha importancia para ella, cuando aquellos perversos seres verdes, fueron masacrados por un tipo de armadura completa, acompañando a aquel sujeto, estaba la sacerdotisa, que había reclutado.

    La sacerdotisa, preocupada por la luchadora novata, se acercó a ella y la abrazo, le dijo que todo estará bien, aunque su cara no lo expresaba, sentía un tipo de alivio al ver que por menos alguien resultó ileso de aquella fallida aventura, y agradecía que el abrazo de la sacerdotisa.

    Algunas horas más tarde, la vistieron con una túnica blanca, y la subieron a un carro, con la demás mujeres, que fueron rescatadas. Ella quería ser una aventurera, pero terminó en una lista de mujeres rescatadas.

    La ex aventurera, ingresó a un templo de recuperación, en donde atendía a las aventureras con traumas.

    La sacerdotisa de pelo rojizo, estaba limpiando el lugar, cuando la puerta se abrió y ingresaron varias mujeres al lugar, para la joven sacerdotisa, eso era lo acostumbrado en aquel templo, mujeres, que fueron secuestradas por goblin, terminaba en templos de recuperación, para superar sus traumas, la joven sacerdotisa, había visto esto desde hacía ya un años, pero por alguna razón, se fijó en una joven de pelo negro, la cual tenía sus ojos muerto.

    —Pobre chicas—comento una de sus compañeras, la cual se puso al lado de la joven sacerdotisa y pregunto—¿Qué ser despreciable, ha provocado en ellas, tal trauma?
    —Según veo eres nueva en el tempño—la sacerdotisa, le contesto a su compañera y agregó con suspiro de frustración—La mayoría, son víctimas de los goblin.
    —¿goblin? —pregunto la sacerdotisa de menor rango y comento—pero ellos son seres débiles, incluso un niño puede matarlo.

    La sacerdotisa de pelo rojizo, simplemente sonrió al escuchar el comentario de su compañera, y pensó, que ella estaba subestimando a aquellas criaturas.

    —Si fuesen tan débiles, aquellas mujeres, que ves, no estaría desfilando en este templo—Le comentó la joven sacerdotisa a su compañera y agregó—Aquellas criaturas, son como las hormigas, tal vez en solitario, son fáciles de matar, pero si se unen, bueno nosotros somos los grandes insectos, que son devorados por ellos.

    La sacerdotisa de menor rango, observó algo asustada a su compañera, y se imagino siendo atacada por aquellos goblin, por alguna razón le dio miedo.

    —Los goblin, solo viven para matar, alimentarse y reproducirse con las mujeres de otras razas, incluso los hijos de estas criaturas, heredan la furia de sus padres—siguió hablando la joven sacerdotisa y agregó—Son criaturas detestables.

    La sacerdotisa de pelo rojizo, continuó con su labor de barrer el piso del templo, dejando a su compañera un poco pensativa.

    Había pasado un par de semana, y la luchadora, se despertó con un miedo en su mente, se sentó en su cama y con temor miró su cuerpo, su estómago estaba más hinchado de lo acostumbrado, deslizó su mano y lo pudo sentir, había un ser desarrollándose en su cuerpo, el miedo que tenía al despertar se intensificó más, sabía lo que estaba desarrollándose en su extraña, y aunque para muchas mujeres, tener un hijo era una gran felicidad, para la luchadora, esto representaba un gran temor, la criatura que se gesta a en su cuerpo, era un goblin.

    «Lo siento, pero n quiero tenerte» pensó la luchadora y agregó a su pensamiento, «Te odio, eres el hijo de aquellos seres»

    La luchadora, no sabía que hacer y entonces miró sus puños, era la única forma para poder deshacerse de aquel ser., así que procedió a golpear su estómago y para asegurar que aquel ser no naciera, se aseguró que los golpes fuertes y dolorosos para los dos. La luchadora, se golpeó su estómago, una y otra vez, hasta que vómito y las sábanas de la cama se mancharse de sangre.

    Unas lágrimas salieron de los ojos de la luchadora, no quería matar a su hijo, pero tampoco quería dar a luz, a un demonio perverso, como aquellos seres verdes.

    Las sacerdotisa, al entrar a la pieza de la luchadora, para realizar el cambio de sabana, se fijaron que la luchadora, estaba acostada en la cama, llorando, y pidiendo perdón,varias veces, mientras un charco de sangre manchaba la cama, las sacerdotisa, llevaron a la luchadora a un cuarto, que servía como sala de curación, y después le contaron lo que vieron a la sacerdotisa superiora, la cual hizo que quemarse la sabanas de la cama, la superiora, observó a las sacerdotisa, las cuales parecía tener una cara de enfermas, por lo que había visto.

    —Estos sucesos son normales, en este santuario—la superiora , le comentó a la sacerdotisa y agrego—Después de quemar las sábanas entierren las cenizas.

    La superiora, hizo que la sacerdotisa, se fueran de la habitación, para cumplir con las órdenes dada por ella.

    «Esto es normal en este santuario», pensó la superiora y después de suspirar, volvió a pensar, «Pero, aún tengo lástima por aquellas mujeres, que sufren esto»

    La superiora, se paro y se acercó a la ventana, y observó una zona del patio del santuario, en la cual había varias tumbas, unas pequeñas y otra un poco más grandes.
     
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    La loca de los Gatos

    La loca de los Gatos Maldito calor...

    Aries
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    ¿Y al final mató al goblin enano que crecía en su vientre? Por que se me hace que si :/
     
  6.  
    El fénix ascendiente

    El fénix ascendiente Entusiasta

    Cáncer
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    4 Marzo 2011
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    Escritor
    Título:
    Goblin slayer: Asciende la luchadora
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    22
    Sip, no quise hacerlo muy explícito, pero el cuerpo del Goblin bebe, estaba entre las sábanas, y se quemo junto con estas.
     
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