1. This site uses cookies. By continuing to use this site, you are agreeing to our use of cookies. Learn More.
Descartar aviso
¡Hey, Invitado ya te vimos! Regístrate y comenta a tu autor favorito, muéstranos tus historias, participa en juegos, concursos y mucho más :)

Long-fic de Pokémon - Fanfic - Viento Aciago

Tema en 'Pokémon' iniciado por Wicka, 4 Abril 2018.

Cargando...
  1.  
    Wicka

    Wicka ¡Yow!

    Aries
    Miembro desde:
    27 Febrero 2018
    Mensajes:
    40
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - Viento Aciago
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    3632
    Antes que nada, bienvenidos, y gracias por darle un vistazo a esto.
    Como indican las etiquetas, hay algo de contenido explícito. No es realmente muy explícito ni constante ya que no es el foco de la historia, pero sí un elemento importante.
    Abrimos con segunda persona.
    5 capítulos en total. Va a ser cortito.
    Buenas noches. Buenos días.



    Luz de Ruina


    El dolor se ha ido. Finalmente, luego de desmayarte más veces de las que podías contar, cuando cada movimiento era una tortura, cuando la más tenue luz se convertía en agujas que apuñalaban tus ojos y tu cabeza parecía estallar, luego de perder la razón una y otra vez... parece que estás listo para volver al mundo.

    La Sanadora a tu lado te mira con cautela y cuando sus ojos se cruzan, retrocede asustada. No te sorprende. Basta con dar un vistazo a la habitación, a los cortes profundos en las paredes y el techo, para comprender su renuencia a acercarse. Te sientes avergonzado. Quieres decirle que tú no eres así, que el dolor te enloquecía, que lo lamentas de corazón, pero antes de encontrar las palabras una puerta se abre y la Sanadora ama cruza el umbral. Te examina a conciencia, te indica que te levantes, que muevas la cabeza, que mires una pequeña luz y cuando ha sido suficiente, sonríe, te toma del brazo y tú la sigues al exterior.

    La Sanadora ama es como todas las demás: amable, atenta, has visto cientos iguales en otros templos con la misma apariencia. El Templo de Sanación también es como los demás, incluso la Sanadora redonda, la Chansey, una vez superada la sorpresa inicial se une a ustedes y los acompaña al recibidor. Todo es tan familiar como un sueño que has visto cientos de veces.

    Excepto ella.

    Sentada junto a la ventana, reclinada hacia la pared; un ama adulta roba tu atención. Su largo cabello cae como el oro por su espalda, su piel clara, tersa y brillante, un fuerte contraste con sus ropas negras y austeras. Cuando se vuelve hacia ti puedes ver la mitad de un bello rostro, tal vez el más hermoso que hayas visto en tu vida... Pero sólo en el lado izquierdo. Bajo el cabello dorado se vislumbra una vieja cicatriz en el derecho. Su único ojo gris te mira con... ¿Curiosidad? ¿Alivio? Tu especie es conocida por entender los sentimientos de los amos, pero los de ella te son inaccesibles. Aún cuando sonríe y camina hacia ti, cuando te aprieta los hombros y te palmea las mejillas, sigues tan confundido como al principio

    —¿Está bien?

    —Sí —responde la Sanadora ama— debería mantenerse lejos de los combates por un tiempo, pero ya no corre peligro. Cuando lo trajo aquí su vida pendía de un hilo.

    —Sí —repite como un eco— entiendo.

    La Sanadora tosió incómoda.

    —Sobre el asunto de la pokeball, si la extravió podemos propor...

    —Gracias, Joy. Es un largo camino y debemos darnos prisa. —se vuelve hacia ti— Vámonos.

    La conversación basta para dejarte claro que ella es tu nueva ama. Hay muchas cosas que no comprendes aún, pero al menos tienes esa certeza.

    «Servir, proteger, obedecer» el principio que guía tu vida

    Hacen el camino a pie bajo el cielo nublado. Tu ama posee una buena resistencia para su especie y camina a la par de ti sin dar muestras de cansancio, aunque se inclina un poco sobre el pie derecho.

    Intentas mantenerte unos pasos detrás de ella, pero te detiene en seco.

    —No, conmigo.

    La acompañas a su izquierda para no ir del lado de la cicatriz. Apenas la conoces, pero no quieres que se sienta incómoda cuando la mires. Ejerce una poderosa atracción sobre ti que no puedes entender.

    —Tuviste suerte. —dice luego de un rato— solía curar a mis propios pokémon, pero tus heridas eran las peores que había visto. Joy y su Chansey desesperaban por salvar tu vida. No creíamos que lo lograras.

    Aún sientes las secuelas. El dolor ha desaparecido, pero una parte se ha quedado dentro de ti y basta con pensar en él para sentirlo de nuevo. No sabes si sentirte afortunado o no.

    —Aún estás algo débil —prosigue— Pero no te preocupes, no habrá combates mientras estés conmigo. No iremos a explorar la región ni tendrás trabajos pesados. La vida a mi lado es aburrida, lo sé. Pero es una vida.

    Nunca tuviste problemas para entender a tu amo, a sus amigos o incluso a sus oponentes. Leías sus emociones con facilidad y sabías exactamente qué hacer. Esta ama es diferente; entre más la observas más confusa se vuelve. Sus pensamientos están lejos, aún cuando te habla tienes la impresión de que lo hace consigo misma. Como si no estuvieras ahí, como sí...

    —Glade.

    Reaccionas por instinto. Vuelves la vista hacia ella y descubres que te está mirando.

    —Glade, me gusta. No suelo poner nombre a mis pokémon, así que no fue algo muy original.

    Glade. Es muy similar a la forma en que te llamaba tu amo desde que eres adulto. A ti también te gusta, en especial luego de saber que cuando hablaba consigo misma, hablaba de ti.

    "Casa" se encontraba en una colina baja, apenas elevada del suelo. "Casa" era una modesta construcción de dos pisos con paredes blancas y tejado azul. La maleza crece a su alrededor y conforme se acercan, notas que la pintura comienza a caerse y una ventana del piso superior está rota. Cuando abre la puerta y ves el interior, llegas a la conclusión de que "Casa" no se siente en absoluto como una casa.

    Se quita el abrigo y lo deja sobre el sofá. Debajo lleva una blusa negra ajustada a su cuerpo y tus ojos se detienen en la piel expuesta y el contorno de sus senos. Atento a cada uno de sus movimientos sin comprender porqué.

    Su mano apunta hacia otra puerta.

    —En la cocina, la estantería de arriba. Tráeme una botella, la que quieras.

    No se queda a esperarla. Sube por las escaleras mientras te recreas en su cuerpo, prendido del contoneo de sus caderas. Cuando desaparece en el piso superior recuerdas que te ha dado una orden.

    Estás familiarizado con el servicio. A tu amo no le gustaba tu forma afeminada, así que pasaste un tiempo en casa de sus padres ayudando con los deberes. Eran buenos contigo y les tenías afecto, pero una parte de ti se sentía humillada. Todo lo que querías era ser un guerrero y demostrar tu valor en combate, pero tu propio amo se avergonzaba de ti, quizás con razón. Al menos eso tenían en común.

    Si algo puedes apreciar de esa época es el desarrollo de tus poderes psíquicos. Gracias a ellos encontraste la botella y pudiste atraerla hacia ti sin cruzar el caos que era la cocina. También pudiste tomar una copa de cristal sin provocar una avalancha.

    «Servir, proteger, obedecer». El orgullo de tu especie.

    Su puerta está abierta. Te escucha antes de entrar y te indica que pases. Contra tus expectativas, la encuentras sentada en el borde de la cama con el cuerpo inclinado hacia la ventana, mirando la lluvia caer. Justo como la primera vez que la viste.

    —Llegamos a tiempo. Parece que habrá una tormenta.

    Voltea hacia ti, sonríe al ver la copa en tu mano. Con un gesto te indica que se la entregues junto con la botella.

    —Eres listo —dice mientras la llena hasta el borde— Escogiste un buen vino. Tu especie es inteligente, pero tú además puedes presumir de buen gusto.

    Sus palabras te animan. Su único ojo mira el interior de la copa con abstracción.

    Luego, sorpresivamente la tiende hacia ti.

    —Bebe.

    Te toma un momento reaccionar y cuando lo haces, casi tiras la copa al piso. Ella ríe.

    —Vamos, bebe conmigo.

    Tu amo anterior era demasiado joven para beber, sus padres demasiado correctos. No estás seguro de que sea una buena idea, pero ella te ha dado una orden y espera que la cumplas.

    «Servir, proteger, obedecer»

    El vino baja como dedos de fuego. Sientes cómo calienta tu pecho y sacude tu cabeza. Vacías la copa hasta la mitad. Ella toma un largo trago de la botella y ríe.

    —Es la primera vez que hago esto. Ver a un pokémon beber. Venga, termínala.

    «Servir, proteger, obedecer»

    Cuando vacías la copa tu cabeza da vueltas. Te sientes aturdido, tus movimientos son torpes... pero aún estás lo bastante despierto para notar que ella te mira de otra forma. Hay un brillo diferente en su ojo, una chispa violenta que te estremece

    —Casi pareces humano —dice— Incluso bebes como uno, por fuera... somos similares

    Otro trago que acaba con la mitad de la botella.

    —No eres viejo ¿Hace cuánto que evolucionaste? Ustedes los pokémon maduran muy rápido, no como nosotros. A los humanos nos toma mucho tiempo...

    Su presencia llena la habitación como una profunda oscuridad. Sientes el corazón latiendo con fuerza.

    —Tal vez tengamos la misma edad. Tal vez eres apenas un chico...

    Te falta el aire. La oscuridad te rodea...

    —Pero estás listo ¿Verdad? Para lo que sigue...

    El relámpago ilumina la habitación, haciendo suyo al mundo durante el intervalo de un segundo. Sus palabras se extinguen, la emoción se paraliza y tus pensamientos desaparecen. Tardas un momento en escuchar un murmullo a la distancia y un poco después comprendes que está lloviendo. Luego escuchas el trueno.

    Ella fija su visión en la ventana, retraída.

    —Hay una habitación disponible a lado de ésta. Ahora es tuya. Puedes hacer lo que quieras el resto de la noche, o sólo descansar, como prefieras.


    Te demoras un momento por si no escuchaste bien, pero ella no aparta la vista del cristal. Aturdido, aceptas que ha terminado contigo y en pasos torpes abandonas la habitación.

    «Servir, proteger, obedecer»

    Tu primer impulso es bajar a la estancia pero el martilleo en tu cabeza te disuade. Caminas hacia la otra habitación y empujas la puerta sin saber qué esperar.

    Lo primero que notas es el vidrio roto en la ventana que viste al llegar. Además hay una cama grande, un armario, un espejo y un mueble lleno de libros, todo cubierto por una gruesa capa de polvo.

    Tienes experiencia durmiendo a la intemperie, pero si vas a pasar la noche ahí tienes que hacer algo al respecto.

    Te habías acostumbrado a las tareas domésticas. Trabajabas en la mañana y por las noches, cuando los amos dormían, salías por la ventana a entrenar tus poderes psíquicos. Si te volvías más fuerte tu amo te querría de vuelta sin dudarlo. Poco a poco lograste levitar, transportar otras cosas en el aire, descubrirse el secreto detrás de la hipnosis y lloraste de felicidad cuando tu hoja mágica fue perfecta. Quiso la casualidad que a la mañana siguiente volvieras a tu pokeball y aparecieras ante tu amo, sonriente y con una piedra brillante en la mano.

    Fueron buenos tiempos, tal vez los mejores. Es duro mirar atrás y compararte a como eres ahora; sirviendo a un ama extraña a la que no comprendes y que te enloquece con su presencia. Te preguntas si has llegado al final del camino y éste será el resto de tu vida...


    No la escuchaste llegar. Te giras hacia la puerta presa de su magnetismo y te paralizas. Está ahí; las mejillas encendidas, la respiración agitada. Por un momento crees escuchar el latido de su corazón.

    Antes de que te des cuenta ya no está en el umbral, sino frente a ti. Una mano sube por tu pecho y la otra te sujeta por el hombro. Es tan alta como tú. Acerca su rostro al tuyo y su aliento cálido te envuelve. Sus labios buscan a los tuyos y se funden unos con otros.

    Todo transcurre tan rápido que no tienes tiempo de reaccionar, ni de defenderte.

    Sus manos te empujan con suavidad hacia la cama y te tumban de espaldas. Recorren tu cuerpo apenas con un roce, pero sientes que te queman. Su boca vuelve a la tuya, que la recibe sin oposición antes de que baje por tu cuello.

    «Servir, proteger, obedecer»


    Retrocede al centro de la habitación. La ropa se desliza por su cuerpo y cae al suelo. Su desnudez provoca en ti una reacción hasta entonces desconocida. Te recreas en sus pechos, en sus largas piernas y en el misterio de su bajo vientre. Ella también te mira a través de su único ojo como si estuviera aturdida, tan perdida como tú, pero dispuesta a llegar hasta el final.

    Se acerca con pasos lentos, casi tímidos. Intuyes que para ella también es una experiencia desconocida. Sube a la cama y avanza hacia ti sobre manos y rodillas. Su largo cabello acaricia tu cuerpo y sus senos se frotan sobre tu pecho. Sientes tu cuerpo arder, o quizás sea el suyo. Sus piernas rodean tu cintura y por un momento tocas el cielo. Ella sonríe sin decir una palabra. Pone un dedo sobre tus labios y se yergue, justo como tú.

    Te sujeta con una mano y su tacto te estremece. Juega con sus dedos sobre ti, alargando la espera hasta sus límites. Su mano cobra firmeza y te lleva lentamente a su interior, a un mundo de sensaciones inimaginables. Sólo el sonido de su voz al emitir un largo suspiro te mantiene atado a la realidad. Comienza a moverse. Primero hacia arriba y hacia abajo, cayendo sobre ti una y otra vez, pero pronto cambia de ritmo y empieza a oscilar, a ondular como las olas rompiendo sobre ti. Tus manos despiertan y se aferran a sus caderas pero ella las toma entre las suyas y las lleva hasta sus senos. Tus dedos los rodean, los acarician a conciencia, trazando círculos en torno a las areolas con delicadeza.

    «Servir, proteger, obedecer»

    Sigue moviéndose sobre ti, pero te sientes obligado a responder. Comienzas a embestir con la cadera y a ella se le escapa un gemido que te motiva a seguir. En su rostro ansioso adivinas la sombra de una sonrisa. Ganas la confianza para incrementar el ritmo, tus manos suben por sus senos hasta llegar a su rostro, ella lame tus dedos con una mirada lasciva.

    Dentro de ella, de su cuerpo... y su alma. Por primera vez en el día sientes que te acercas a ella, que te permite ver una parte de sí misma; tan profunda y oscura que te ahoga pero al mismo tiempo cálida y generosa. Te da la bienvenida a sus tinieblas y tú la sigues sin mirar atrás.

    El ritmo incrementa, la presión se dispara. Luz y nada más que luz, un estallido violento que te ciega y te hace perder el control. Las barreras entre ambos desaparecen y no sabes si estás dentro de ella o te has fundido en su inferior. La sacudida es tan intensa y la luz tan brillante que te reduce a polvo.

    Ella se debilita y cae sobre ti. Suspira y pasa una mano sobre tu rostro. Un rayo cae cerca e ilumina su cuerpo. Por un segundo ves algo parecido a una sonrisa en sus labios antes de que pierda el sentido. La envuelves en tus brazos y cierras los ojos deseando acompañarla al mundo de los sueños.

    Cuando despertaste en la mañana ella ya se había ido y tardó horas en volver. Pensaste usar ese tiempo para convertir la "Casa" en algo digno de su nombre o al menos habitable, pero cuando cruzó la puerta ni siquiera reparó en ti y subió a encerrarse en su habitación. No volviste a saber de ella hasta que te llamó en mitad de la noche para volver a poseerte con desesperación.

    Los siguientes días pasan demasiado rápido para que puedas asimilarlos. Busca tu compañía en la mañana o por la tarde, habla contigo por horas y te sigue mientras te ocupas de Casa. Nunca espera que le respondas pero sabe que la entiendes, y a través de sus monólogos comienzas a conocerla. Sabe mucho acerca de los pokémon, más que cualquier amo que hayas conocido, y deduces que ha pasado mucho tiempo dedicada a los combates. A veces hace comentarios sobre ti, pero nunca menciona tus heridas o la suya. Bordea el pasado con habilidad, lo suficiente para que entiendas que ha sufrido heridas tan profundas como las tuyas. Luego vuelve a refugiarse en su habitación por largos periodos de tiempo hasta que tarde o temprano vuelve para buscar tu cuerpo. Poco a poco emerge ante ti como un templo en ruinas; la más grande de las maravillas ha sido azotada por la peor de las tormentas y todo lo que queda de ella son ruinas, pero descubres que estás dispuesto a vivir en ellas, a aceptar en lo que se ha convertido y dar las gracias cada vez que el sol brilla sobre ellas

    Un día pasa después del otro, no te molestas en contarlos. Aceptas los buenos y los malos ratos. Si éste es el resto de tu vida puedes recibirlo con los brazos abiertos.

    Lo sentiste llegar. Una mañana empezó diferente a las demás, con el sol oculto por las nubes y el aire tan frío como cortante. Tus instintos, o algo más poderoso que ellos te advirtieron sobre él y cuando lo viste aparecer entre la niebla tenías horas esperándolo.

    Un amo adulto. Facciones suaves, ojos azules y brillantes como el cielo. Un abrigo azul oscuro de corte fino y un sombrero del mismo color sobre el cabello negro. Un aura del mismo azul que sus ojos le rodea. Al verte sonríe y hace un amago de reverencia.

    Tras él camina un Lucario de aspecto sereno, como una segunda sombra de aquél amo. Nunca antes habías visto un vínculo entre amo y pokémon tan fuerte como aquél. Incluso emiten la misma aura.

    —Quinoa

    La voz de tu ama te sorprende. Está ahí, de pie en el umbral con los brazos cruzados. Su voz no transmite emoción alguna. El hombre levanta su sombrero y hace una pregunta.

    —¿Puedo pasar?

    Lucario permanece en la entrada, vigilante, pero te niegas a ponerte a su nivel y entras después de tu ama. Ella asiente y te ordena que abras una botella. Cuando vuelves están sentados a la mesa. Ella recibe el vino pero él lo rechaza con educación. Vuelves a lado de tu ama y te quedas ahí.

    —Es muy temprano. Bebes más de lo habitual.

    Tu ama suspira.

    —¿A qué has venido, Quinoa?

    —Quería saber cómo estabas.

    —Ya lo ves: bebo más de lo habitual ¿Algo más?

    —Construyeron una estatua tuya en Caelestis. Hubo una ceremonia incluso.

    —Ya veo.

    —Ha crecido mucho en este tiempo, ya no se parece a un pueblo. Pronto tendremos que llamarla Ciudad Caelestis.

    —Sí...

    Ésta vez es su turno de suspirar. Tu ama permanece distante.

    —El Comité está dispuesto a buscar un nuevo campeón, pero el Alto Mando se opone, están seguros de que sigues con vida. Alecrán ha partido al Monte Corona para encontrarte. Fausto y los demás te buscan por la región.

    —No me encontrarán. No a menos que alguien les diga dónde estoy.

    El amo aparta la vista.

    —No lo sabrán por mí.

    —Entonces no queda nadie. Deja que busquen en vano, tarde o temprano se harán a la idea de que estoy muerta. El Comité elegirá a alguien mejor para el puesto.

    —¿Mejor que tú?

    —Mejor que yo —sonríe con amargura— No debe ser difícil. Cualquiera serviría.

    —¿Y qué piensas hacer tú? ¿Vivir oculta del mundo por el resto de tus días?

    —¿Por qué no? Los primeros dos años fue sencillo ¿Qué tan largo puede ser "el resto de mis días"?

    —No eres así.

    —¿Y cómo soy? ¿La gran heroína que salvó al mundo de los planes del Equipo Galaxia? ¿La campeona que dio su vida por Sinnoh? No, Quinoa. Tú y yo sabemos quién soy: una idiota. La gran idiota que creyó tener el mundo en la palma de su mano.

    —Hiciste lo que tenías que hacer.

    —¿"Lo que tenía que hacer"? —responde conteniendo su voz— Debí dejar que Helio siguiera adelante. Debí tomar al chico y huir con él. Si no hubiera sido tan arrogante...

    Clava la vista en su copa pero la furia le domina y la arroja con violencia contra la pared. Sus hombros tiemblan. Quinoa hace el amago de acercarse y tu ama lo fulmina con la mirada. La conversación ha terminado.

    —Estaré un tiempo en el pueblo. Creí que un año sería suficiente, tal vez dos y podrías seguir adelante, pero me equivoqué. Te haces daño a ti misma y eso debe parar. Aún no me he rendido contigo.

    —Pero yo sí.

    Se ajusta el sombrero y camina hacia la puerta. Lo sigues a la salida.

    Pone una mano sobre el hombro de Lucario y éste asiente. Te quedas de pie en el umbral esperando a que se marchen cuando él se da vuelta y te mira con sus intensos ojos azules. Primero es curiosidad, después estás seguro de que ve algo en ti y antes de que puedas saber qué es, da media vuelta y desaparecen en la niebla.

    El pecho te duele. Sientes que te acercas a algo peligroso, más grande que tú. Tus días de paz se han esfumado, el resto de tu vida volvió a quebrarse en menos de treinta minutos.


    Cuando encuentras fuerzas para volver, ella sigue sentada en el comedor. Los brazos cruzados sobre la mesa y la cara escondida entre ellos. Solloza en silencio.

    Te acercas con miedo. Ella no parece advertir tu presencia hasta que tus dedos tocan sus hombros. La envuelves con cuidado, temeroso de herirla, y cuando tus brazos la rodean ella rompe a llorar.

    «Servir, proteger, obedecer».
    «Servir, proteger, obedecer».
    «Servir, proteger, obedecer
    ».
     
    Última edición: 4 Abril 2018
    • Ganador Ganador x 1
  2.  
    Doc

    Doc Disgregrador Crítico

    Tauro
    Miembro desde:
    3 Septiembre 2016
    Mensajes:
    173
    Pluma de
    Escritor
    Buena mañana, estimada wikipeda

    La ortografía no tiene ningún problema destacable y la gramática está bastante bien salvo algunas comas que creo que podrías encontrar la manera de reducir su número.

    La narración en segunda persona (aunque personalmente no es mi favorita) funciona bien para meternos en los zapatos de ese Gallade y desentrañar cosas de su pasado. Poco a poco. A algunos le podría parecer pesada esta narración pero para la mayoría, incluyéndome, será la mejor que pudiste elegir.

    Tengo interés en cómo vas a desarrollar a los personajes pues Cintia tiene que estar medio jodida para acostar con un pokémon así porque así, aunque haya alcohol de por medio. Por ahora, la de Glade va por buen camino y suena interesante.

    En lo personal, el fic me ha causado curiosidad y esperare a ver como sigue la trama.

    Saludos.



     
    Última edición: 6 Abril 2018
    • Adorable Adorable x 1
  3.  
    Wicka

    Wicka ¡Yow!

    Aries
    Miembro desde:
    27 Febrero 2018
    Mensajes:
    40
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - Viento Aciago
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    2820

    Danza Caos

    —Lo siento.

    Su voz es un sollozo quedo, un lamento apenas audible que tiembla en sus labios como ella entre tus brazos. Se repite una y otra vez.

    —Lo siento... lo siento tanto...

    Sus dedos suben a tus brazos y se aferran como si temiera que desaparecieras. Acercas más tu cuerpo y apoyas tu mejilla contra la suya. Ella deja de temblar pero los sollozos continúan y tú no sabes qué hacer, excepto mantener el abrazo.

    — Dios... ¿Por qué? Lo siento...

    El sonido de su voz te envuelve, desvaneciendo las cosas a tu alrededor. Las ventanas se borran, la estancia desaparece, la luz y la sombra se pierden en el exilio. Entras a un mundo de sonido puro regido por su voz y sus lamentos. Por primera vez eres capaz de entender sus sentimientos pero todo lo que transmiten es una angustia devastadora.

    Pierdes la noción del tiempo. Mientras vuelves a tu habitación percibes su calor en tus brazos. En algún momento ella debió dormirse y tú tuviste que llevarla hasta su cama. Tratas de reconstruir los hechos pero es como si no hubieras estado ahí, como si le hubiera pasado a alguien más. Tú sigues dominado por su angustia y el eco de su voz.
    «Lo siento... lo siento tanto...»

    ¿Con quién se está disculpando? ¿Consigo misma? ¿Con aquel amo? ¿Acaso contigo? ¿Y qué es lo que siente tanto? ¿Qué crimen cometió que merezca ese nivel de autocastigo? Tal vez uno tan horrible como el tuyo...

    «Servir, proteger, obedecer»

    Ella te salvó de la muerte y de la locura. En tus últimos momentos, en tu noche más oscura, ella tomó tu mano y te trajo de vuelta. No importa si no puedes recordarlo, sabes que así fue; ella te dio una oportunidad para hacer bien las cosas, para quedar en paz contigo mismo.

    Vives por su bondad, vives para su bien. Ella es tu última batalla y no estás dispuesto a perderla.

    Debe haber algo que puedas hacer, algo que no estás viendo. Hoy lograste dar un paso a su interior y percibir su angustia, tan profunda que la sentiste como tuya. Si pudieras hacerlo de nuevo quizás llegues a una comprensión más amplia de su interior, pero para ello tiene que sufrir hasta el punto en que sus barreras caigan por completo, y eso es lo último que quieres.
    Debe haber otra forma. Algo que no has intentado.

    «Servir, proteger, obedecer»
    «Servir, proteger, obedecer»

    Te despiertas con los primeros rayos del sol luego de una sucesión constante de pesadillas. No has tenido una sola noche de paz desde tu encuentro con el Ojo Maldito. Vuelven cada vez que cierras los tuyos, te acorralan en sus tinieblas y devoran todo lo que eres. Siempre se van cuando empieza un nuevo día y por lo regular logras olvidarte de ellos, pero sabes que están esperando en la oscuridad, pendientes de tus pasos para caer sobre ti cuando el sueño te venza y arrastrarte al mundo de las pesadillas. Quieres creer que te has acostumbrado a ello, pero sabes que es imposible. Nadie puede vivir para siempre en el infierno.

    Ni tú ni ella.

    Tu ama ya estaba en el comedor cuando bajaste, hablando a un objeto pequeño que sostiene junto a su rostro. Tu amo también tenía uno de esos.

    Quinoa. Escuchaste esa palabra ayer; es el nombre de aquel amo. Deduces que habla con él y por su tono debe tratarse de algo serio. Cuando termina de usar el objeto lo arroja sin cuidado sobre la mesa y deja salir un suspiro. Entonces se da cuenta de que llevas un rato mirándola.

    Sonríe.

    —Glade, hoy vamos a entrenar.

    Desayunan juntos (una costumbre de los últimos días) y después salen al claro que rodea "Casa". Tu ama no viste de negro. En su lugar lleva un conjunto en colores claros mucho más cómodo y ligero que le ajusta bien.
    «Quizá demasiado» piensas al verla con detenimiento mientras hace estiramientos.

    —Tuve una compañera en el pasado. Estoy segura de que hubiera sido una oponente formidable para ti, pero se ha ido junto a todos los demás. Tendrás que conformarte conmigo.

    Sabes de amos que entrenan con sus pokémon, especialmente los de tipo lucha como tú. Es algo que te hacía mucha ilusión pero no habías tenido la oportunidad de intentarlo. Tu amo era demasiado joven y pequeño para ti, y aunque no lo fuera, habrías sentido reparos por usar tu verdadera fuerza contra él y un entrenamiento sin usarla carecería de sentido.

    Tu ama es diferente.

    Apenas logras bloquear su primer ataque cruzando los brazos, pero ella te sujeta con facilidad y un segundo después estás en el suelo intentando comprender lo que acaba de suceder. Ella ríe satisfecha.

    —De pie, vamos.

    Se mueve con una rapidez y agilidad asombrosas, evadiendo cada uno de tus movimientos y contraatacando al mismo tiempo. El ama que pelea contigo es diferente al ama que ves todos los días. Danza a tu alrededor como una hoja al viento, apartándose antes de que puedas tocarla. Cuando camina apoya la mayor parte de su peso en el pie izquierdo (lo que te llevó a creer que había sufrido algún tipo de lesión) pero ahora salta de un lugar a otro con un vaivén que no da muestras de debilidad.

    Eres un poco más rápido y mucho más fuerte, pero su experiencia se impone y anticipa cada uno de tus movimientos. Al principio sientes herido tu orgullo, pero poco a poco una nueva emoción crece en tu pecho.

    Contraatacas con energía haciendo uso de toda tu habilidad. Ella se ve forzada a retroceder y tú continúas a la ofensiva. Una sonrisa se asoma en sus labios, reflejo de la tuya; quieres sorprenderla, lucirte ante ella. Quieres que sepa que eres tan bueno como ella, el mejor que ha visto nunca, que eres diferente a todos los demás. Esa determinación te permite responder con gracia y precisión igualando el terreno de juego. Te sientes mejor de lo que te has sentido en mucho tiempo y como eres consciente de ello puedes disfrutar el momento sin reservas.

    Hasta que algo cambia.

    Tal vez es la forma en que el sudor ciñe la ropa a su cuerpo, o quizás el ejercicio que acelera el ritmo de tu corazón pero un nuevo pensamiento comienza a tomar forma en tu mente. Inconscientemente, o quizás no, empiezas a buscar la forma de acercarte a ella, de tener un contacto directo con su piel. Si tu ama conoce o no tus intenciones es algo que no sabes pero las suyas no son muy diferentes. Te busca como tú a ella, escapa de ti y vuelve para encontrarte.

    El entrenamiento ha terminado, pero aún es parte del juego. La batalla se ha convertido en una danza caótica que los hechiza. Intenta resistirse, pero te persigue. Quieres conservar la emoción pura en tu corazón, pero tus impulsos son más fuertes que tú. Ambos saben que están perdiendo la lucha, que es sólo cuestión de tiempo para que enloquezcan, pero si se dejan llevar por la corriente el hechizo se romperá. Deben mantener la farsa, seguir resistiendo hasta el final. Las reglas del juego han sido establecidas y hasta que no termine, nadie puede irse.

    Ella tropieza ¿Tal vez a propósito? Y te arrastra consigo en la caída. Cuando sus manos rodean tu cuello sabes que es hora de capitular.

    En su habitación es silenciosa; suspiros y jadeos incoherentes que temen convertirse en palabras pero afuera, en campo abierto, se transforma y grita sin parar. Te incita a que sigas, te indica a dónde ir y cómo hacerlo. Tú obedeces hechizado por sus palabras, esclavo de su voluntad.

    Glade, el nombre que ella te ha dado. Descubres lo mucho que disfrutas oírlo de sus labios, como si se hubiera convertido en algo más que un nombre; en una prueba del vínculo que ahora los une. Quieres probar que eres digno del lugar que ella te ha dado y respondes con todo tu ímpetu, deseoso de complacerla. Tus manos recorren su cuerpo con certeza y dulzura; conocen el camino recorrido a la respuesta indicada, a cada una de ellas, y la forma en que arquea su espalda e inclina la cabeza son prueba suficiente de que has dado con la puerta correcta.

    Su placer y el tuyo se sincronizan, crecen juntos como si fueran uno, como creces tú dentro de ella. Arremetes con fuerza y velocidad cuando sus piernas se anudan a tu alrededor. Desciendes por su cuello aspirando su aroma. Tus dedos se entrelazan con los suyos y extienden sus brazos en la hierba. El final llega como una ola, como una abrumadora marea de sensaciones que los arrebata del mundo y los sumerge hasta el fondo del mar.

    Ruedas a su lado, vencido y acabado pero satisfecho. Has dado con la respuesta, con el vínculo que los une. Hay algo que puedes hacer por ella y es la más dulce de las tareas.

    Estás tan seguro de ti mismo que te toma un momento entender el cambio en su semblante. Cuando vuelve en sí minutos después su expresión es muy diferente de la tuya: alberga repulsión, miedo y horror.

    — No puede ser... No puede ser...

    Sus manos buscan su ropa y la oprimen contra su pecho cuando la encuentran. Te incorporas de lado y ella encoge sus piernas mientras niega con la cabeza y retrocede.

    —Lo hice de nuevo... esto no tenía que pasar...

    Su cuerpo tiembla de ansiedad. Intentas acercarte pero su mirada indica que no te muevas. Sin apartar la vista de ti se pone de pie y se aleja caminando hacia atrás.

    Todo sucede tan rápido que no puedes asimilarlo. De la cima al fondo del acantilado en un instante. Tu confianza estalla en pedazos como una copa de cristal ¿Por qué huye de ti? ¿No acaban de pasar por lo mismo, no lo buscaban ambos? ¿A dónde ha escapado la luz que nace cuando sus cuerpos se unen? El cambio es demasiado drástico, imposible de prever. Te sientes perdido de nuevo entre la niebla.

    Creíste que era lo mejor. Ambos lo deseaban después de todo y ella te buscó con la misma intensidad que tú. ¿Entonces qué la hace sufrir? ¿Qué hay de malo en lo que hacen juntos?
    «Servir, proteger, obedecer» hasta entonces nunca te habías preguntado porqué seguían ese orden. Servir es más importante que proteger, proteger es más importante que obedecer. Porque el amo es tan débil como el guardián y no siempre sabe lo que es mejor para sí mismo. Lo aprendiste de la forma dura con tu anterior amo...

    Sientes una opresión en el pecho al recordar esa noche. Donde reinan las sombras, cuando tu voluntad se quebró a la luz del ojo maldito y le fallaste a tu amo. Quieres jurar que no pasará de nuevo, que esta vez puedes salvar a tu ama, pero ya no eres el mismo de antes. Ni siquiera sabes lo que es mejor para ti ¿Cómo podrías entender lo que es mejor para ella?

    Decides caminar por los alrededores. No te interesa lo que hay más allá de Casa, pero no estás listo para regresar. Sientes miedo de enfrentarte a ella y esperas que el aire fresco despeje tu cabeza, sin éxito. Los pensamientos sombríos te siguen a cada paso, ni siquiera el cansancio físico puede acallarlos por un rato.

    Ya es noche cerrada cuando llegas a Casa. Las luces están apagadas, como siempre, pero algo se siente diferente. Cuando llegas a la puerta te invade un mal presentimiento. Sabes que algo va mal aún antes de cruzar el umbral.
    Subes las escaleras paso a paso, presa de una extraña ansiedad. Todo se encuentra en silencio. Te detienes frente a la puerta de su habitación sin saber qué esperar.

    —Glade.

    Te ve antes que tú a ella. Sentada en su cama con las piernas recogidas. Hay algo en su tono que te impide relajarte.

    —Ve al baño, por favor. En la estantería hay un frasco de vidrio anaranjado. Traelo, y sube una botella también, la que quieras.

    «Servir, proteger, obedecer»

    Bajas por la botella que pide sin problemas, pero al tomar el frasco entre tus manos sientes un escalofrío. Nunca habías visto esas píldoras pero entiendes que no son algo bueno. Entonces, ¿por qué las quiere? Tú instinto te dice que son peligrosas, que las arrojes por la ventana.

    «Servir, proteger, obedecer»

    Servir es más importante que proteger. Cualquier cosa que puedas hacer por ella, la debes hacer. Incluso si puede causarle daño...

    Arrastras los pies en el camino de vuelta. No debes hacer lo que estás haciendo, te repites una y otra vez, pero aún así das un paso, luego otro, y finalmente llegas ante ella.

    Mira el frasco con una expresión ausente mientras lo hace girar en su mano.

    —Conseguí esto a espaldas de Quinoa, poco después de venir aquí. Confía demasiado en mí. Nunca creyó que pudiera hacerlo, él cree... cree que soy más fuerte de lo que soy en verdad. A veces quiero pensar que tiene razón.

    »He estado a punto de usarlo varias veces. Un puñado de píldoras, un largo trago de vino y todo termina en un largo sueño. Es aterrador cuando lo piensas así. La vida puede extinguirse tan fácilmente...

    Ya no tienes dudas de lo que pretende, pero no puedes moverte. Tus instintos primarios te impiden hacer cualquier cosa.

    —Un trago y todo termina. La culpa, el miedo y el dolor... Ya estoy muerta para el resto del mundo, ¿qué más da morir en verdad? Una parte de mí ya murió ese día, mi mejor parte. Lo que queda es una sombra: ruinas de las ruinas.

    »Tal vez fue el miedo. Cada vez que cierro los ojos él está ahí. Si los cierro para siempre seré su presa por la eternidad. Ese lugar es el infierno, estoy segura, y es el único sitio al que puedo ir.

    »Y supongo que, en el fondo, quiero vivir. Nunca volveré a ser la misma, pero quiero creer que sí. Que algún día saldré de esta cueva maldita y podré empezar de nuevo. Quiero creer que puedo levantarme aunque sepa que es imposible ¿Qué daño pueden hacer los sueños? Hasta los muertos tenemos derecho a soñar...

    »Tú cambiaste eso, Glade. Me trajiste de los sueños a los hechos. Pensaba que podía salvarte, que ayudarte era ayudarme a mí también. No eres como el resto, pasaste por cosas horribles, puedo verlo, y te persiguen tus propios demonios. Tenía la esperanza de que pudiéramos enfrentarlos juntos, incluso hablé con Quinoa para...

    Se interrumpe a sí misma. Pese a su tono calmado, entiendes que lucha por dominar sus emociones. El hecho de que empieces a sentirlas es prueba de ello. Se encoge de hombros y extiende los brazos.

    —Pero ya lo ves: ni siquiera puedo hacer eso. Estoy más perdida de lo que creía. Te convertí en mi cómplice, hice cosas indecibles contigo. No sabía en qué me había convertido.

    »No creo que lo entiendas, pero lo que hicimos está mal. Es algo imperdonable que va en contra de todo en lo que creo. Te pido disculpas, Glade, por hundirte conmigo. Por hacerte mi compañero de pecado.

    Se estira en la cama y deja el frasco a medio camino entre ambos.

    — No puedo permitirme hacerte esto, pero ahora estamos juntos. Lo que sea que pase ahora, lo haremos juntos. A donde quiera que vayamos, tenemos que hacerlo juntos, no te dejaré atrás.

    Con un gesto te indica que te acerques. Te sientas en la cama junto a ella y pones tu mano en el frasco, sobre la suya. Es un acuerdo tácito entre ambos. Entiendes que a partir de ahora te ofrece el trato de iguales.

    —Voy a dejar que lo sepas todo. Quiero que mires dentro de mí y decidas lo que quieres hacer, pero sólo después de que me conozcas.

    Acaricia tu rostro con su mano y lo acerca al tuyo. Por un momento crees que busca tus labios, pero ella inclina la cabeza y sus frentes se rozan.

    Una suave calidez te envuelve y te llena por dentro. Cierras los ojos y tu visión se inunda con un resplandor azul que viene de ella...

    Estás corriendo a campo abierto, el sol brilla en el cielo y la brisa te golpea la cara. Te sientes lleno de vida.

    «Más lejos, está más allá»

    Su vida pasa frente a tus ojos en un instante, pero lo esencial está más lejos, en lo profundo. Te dejas llevar por un impulso irresistible para adentrarte en la oscuridad, donde está lo que quiere mostrarte.




    ¡Muchas gracias por pasar Doc! Me alegra que te haya interesado.

    Estoy de acuerdo con lo de las comas ¡Son demasiadas! Trataré de arreglarlo.

    Yep. Han pasado cosas jodidas (spoiler alert: el título es una pista)

    ¡Nos leemos luego!
     
  4.  
    JoJoBaoh

    JoJoBaoh Beta-reader

    Virgo
    Miembro desde:
    30 Julio 2016
    Mensajes:
    75
    Pluma de
    Escritor
    Hola, muy buen día, pasé a leer tu trabajo y tengo algo que decir, donde espero que no te lo tomes de mala forma ¿Por qué?

    Porque no puedo tratar este escrito como "fan-fic", lo veo mucho más como una historia original fuera del mundo de Pokémon, aunque menciones con las etiquetas y esté redactado en segunda persona para sentirnos como Gallade, yo veo este trabajo como un proyecto completamente original.

    Con esto quiero decir que si lo manejases en un formato completamente original este tendría otro impacto, como mencioné al principio, no quiero que tomes esto de mala forma, al contrario, quiero incentivarte a hacer algo completamente fuera del mundo de Pokémon, la historia es buena con un buen avance, los personajes tienen carisma y un buen trasfondo, pero vuelvo a caer en lo mismo, no puedo ver esto como una historia de Pokémon, por la simple razón del segundo episodio, no siento que el personaje sea Cynthia o que se sienta como un Gallede, yo lo vi como dos humanos con poderes y destrezas avanzadas, uno que es mayordomo y otro que tiene un pasado que desea ocultar y/o borrar... Claro, solo son dos episodios y no puedo emitir un juicio como tal, además, no sé qué tanto has avanzado en este trabajo.

    Aquí abro paréntesis por lo de "mayordomo" por que así vi a Gallade, no lo veía como una relación entrenador/amo- Pokémon y en la ficción de fantasía medieval o actual, estos tiende a ser maestros en ciertas artes para proteger a su amo, que van desde espadachines mágicos o mercenario y solo estoy hablando de una sola franquicia.

    Fuera de esa perspectiva mía, reitero que la historia es buena y en cierta parte intrigante por el pasado de Cynthia, para evitar oírme redundante, si tomas el camino "original", que bueno, si no, pues también, es tu trabajo y yo solo soy un lector más y te deseo suerte. Que pases buen día.
     
    • Adorable Adorable x 1
  5.  
    Doc

    Doc Disgregrador Crítico

    Tauro
    Miembro desde:
    3 Septiembre 2016
    Mensajes:
    173
    Pluma de
    Escritor
    Buenas tardes

    Como dije en el comentario anterior, la ortografía y gramática no presentan ningún fallo significativo.

    Aunque es un poco confusa la escena del acto sexual (pues no llegaste a describir claramente cuando Cintia se quitó la ropa) para mi tiene sentido y está bien así, considerando que es un gallade que no tiene mucha conciencia sobre lo que está haciendo, solo sabe que le causa placer a él y a su entrenadora.

    El desarrollo de personajes sigue estando muy bien, parece que ahora vamos a ver mínimo un cachito del pasado de Cintia (gracias a las habilidades de Glade para leer la mind _(._.)_), a ver qué tal.

    Personalmente no comparto la visión de Jojo pues acabamos de empezar ahora y aun no me parece eh…adecuado hacer una acusación de “original disfrazado” tan solo con en el segundo capítulo. Pues no sé ustedes pero veo suficiente de pokémon como para tratarlo como fic de la franquicia, después de todo en el primer capítulo vimos como Glade cuando era un kirlia se desvivía por ser lo suficientemente fuerte para su entrenador y no creo que los mayordomos tengan entrenador ni evolucionen con piedras.

    En fin, tampoco quiero dudar del criterio de Jojo. Me cae bien y por algo es Beta-Reader. Apuesto que si nos ponemos al “tú por tú” lo más probable es que me lleve lo que viene siendo la verga.

    Bueno, creo que me alargue demasiado.

    Un saludo.
     

Comparte esta página