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  2. ¡Importante!


    Recuerda que categorizar bien tu historia es muy importante. Para esto, debes utilizar alguno de los prefijos disponibles junto al título de tu historia antes de ser publicada.

    Estos prefijos indican la extensión aproximada del relato y así obtendrá lectores más específicos.

    La indicación sobre cómo utilizarla es la siguiente:

    • Nanorrelato para historias de 20 palabras o menos.
    • Microrrelato para historias de entre 21 a 100 palabras.
    • Drabble para historias de entre 101 a 500 palabras.
    • One-shot para historias de un solo capítulo, mayores a 500 palabras
    • Two-shot para historias de dos capítulos.
    • Long-fic para historias de más de dos capítulos

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One-shot Fanfic - [Terminado] Sin Tiempo

Tema en 'Vocaloid' iniciado por Yoko Higurashi, 12 Noviembre 2017 a las 10:28 PM.

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  1.  
    Yoko Higurashi

    Yoko Higurashi Un mundo pérdido

    Piscis
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    Título:
    Fanfic - [Terminado] Sin Tiempo
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1128
    Sin Tiempo
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    Esto sucedió hace ya tanto tiempo, que no recuerdo los detalles. Pero escuchen bien hijos míos, que ésta historia es cierta, tan cierta como tú o como yo, y sucedió en una lejana tierra a la cual jamás volveré, y tal vez ustedes jamás encuentren, llamada “Nunca Jamás”.


    Tal vez ahora no lo entiendan, o tal vez ya están pisando la realidad, pero a veces la vida no es nada fácil y ésta llena de problemas. Cuando yo tenía su edad, vivía situaciones muy difíciles; mi madre, su bisabuela, nunca estaba en casa, y cuando estaba llegaba siempre tambaleándose, no podría contarles esto, son muy pequeños para entenderlo, pero hay trabajos que las mujeres realizan que no son muy correctos.


    Recuerdo verla caer rendida sobre la cama, roncando, y yo me quedaba viendo hacia la ventana, esperando que algo cambiara. Así, sin querer, viendo la brisa del viento, un hada llego a mis manos.


    Y no, por favor, no digan que no existen, porque cada vez que dicen eso una de ellas cae al suelo sin aliento. Ciertamente existen, son reales, tan reales como tú, como yo, como ésta historia, desde su principio hasta su final. Y puedo decir que las vi, baile con ellas, y vivía con ellas, pero eso sería adelantarme a la historia que les quiero compartir.


    El hada se llamaba Rin, y venía cada noche a cantarme una canción, llena de alegría me acompañaba en mis noches frías y tristes, y me hacía vivir alegrías que jamás habría de experimentar. Ella se iba al amanecer, y me contaba de ese lugar que les voy a contar. Me contaba de cosas que nunca hubiera soñado, ni en mis más locos sueños, y anhelaba ir con ella a ese mundo sin regreso.


    Un día me tomó de la mano, pero antes de irnos me advirtió: “Tal vez nunca regreses, ¿Seguro que eso quieres?”, y en ese momento no tenía nada que perder. Oh, si les contara, lo maravilloso que fue volar, hacía la estrella de la mañana, la segunda a la derecha. ¡Oh! Ver esos mares llenos de hermosas sirenas, o aquellas nativas llenas de lindura y soberbia, ¡Oh, si les contara! Era un sueño eterno, ese nunca jamás, y ahí estaba yo, en una nueva vida, un nuevo inicio.


    Habría mucho que iba a dejar, a mi madre tambaleándose en sus trabajos, y a mi padre en la oficina sin acertar a lo que estaba sucediendo, las discusiones entre ellos y sentir el tiempo caer sobre mí. Me cuestionaba en quién me iba a convertir, o quién iba a ser, era algo que me aterraba y me impedía dormir. Lo desee con todo mi corazón, jamás envejecer, jamás ser el anciano que soy ahora que les estoy contando esta historia.


    Aquella noche, la pequeña Rin me explicaría que podría conceder mi deseo, darme todo lo que jamás habría de soñar, diversión, juegos y aventuras sin fin, y podría vivir feliz por siempre.


    ¿Y la escuela? —recuerdo me pregunté.


    Ni lo pienses —ella contestó con una sonrisa— eso ni si quiera existe.


    ¿Y el futuro? —pregunté.


    ¿Acaso quieres uno? —respondió— yo te ofrezco ese sueño, ese sueño donde jamás, nunca jamás, envejecerás.


    No lo dude ni un segundo, sólo pensé en escapar sin mirar atrás, sin regresar, no pensé en mis padres, ni en mis inexistentes amigos, ni en la escuela, ni en los problemas, ninguna de esas cosas eran ideas felices. Suena egoísta, quizá mis niños, pero a diferencia de ustedes, yo no tenía una razón para quedarme aquí y envejecer, en ese momento no, en ese momento no tenía otro sueño que no fuera ser un niño siempre, un niño sin preocupaciones, y fue ese deseo feliz el que me hizo volar.


    La realidad se fue alejando, poco a poco en ese lugar, ese mundo me llenó de nuevos sueños, de nuevas alegrías. Cantar con las sirenas en lo lejano del mar, explorar aquellos campos indios, y todo eso me agradaba. Yo era el anfitrión de aquel lugar, de aquel sueño encantado lleno de hermosas sirenas.


    Así pasó el tiempo, dejé mis ropas de niño y usaba ropas similares a las de un hada, oh si les contara lo que era volar, lo que era pelear, lo que era vivir todo eso, era vivir de nuevo. Pero no todo siempre fue alegría, un día conocí a aquellos piratas que llegaron a aquel paraíso, ¡Oh si les contara, oh si supieran!


    — ¡Ten cuidado Peter Len, pronto te acabaré! —gritaba mientras hacía una risa típica de un pirata.


    Recuerdo nuestra primera pelea, su espada contra mi daga. Recuerdo mi corazón latir mientras volaba y arremetía contra él, contra aquel adulto de este mundo de ensueño. Él estaba en un mundo que no era para él, él era la figura de todo aquello de lo que había huido, y por eso me sentí tan bien cuando lo vencí, tan vivo.


    Había acabado con el mal del paraíso, todo se había vuelto sumamente tranquilo, pura paz y tranquilidad, y aunque todo seguía igual de maravilloso, de alguna forma me habría de aburrir de todo lo que me rodeaba. Entonces en silencio, entré al castillo de aquel pirata que había fallecido por mi daga, y encontré entre sus cosas dinero, diarios y planes de destrucción, todo sonaba interesante, excitante y decidí dejar de ser un héroe y volverme el villano de mi mundo.


    Todo cayó, todo lo destruí. Las tierras de los indios, secando el mar de las sirenas. Tanto había escapado de un destino, de ser un hombre, pero en ese momento lo entendí, que era más divertido tener todas esas decisiones que ser un héroe infantil. Y cuando me encontré con aquel niño que tenía ropas de hada, y volaba con sus bellos recuerdos, entonces lo supe, que era un ciclo sin fin que jamás de acabaría, y que las pequeñas hadas del bosque, de eso se encargarían.


    Me gustaría que lo entendieran, oh hijitos míos. Pero me he quedado sin tiempo, aquí donde estamos, aunque no lo crean es el nunca jamás que me sedujo a mi muerte segura. Escribo esto, sin esperanza a que nadie lo lea, no tengo ya tiempo, me he resignado a jamás tener una familia, y no sé si me arrepiento de ellos; pues aquí estamos, fingiendo una carta para ustedes, mis futuros nietos, si algún día los tengo y advertirles del destino cruel de este hermoso sueño. Él vendrá pronto, y deberemos enfrentarnos, me pregunto si alguno de ellos, contará la misma historia.
     

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