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Fanfic - Pokémon: Ever Grande Conference

Tema en 'Fanfics Abandonados Pokémon' iniciado por black mokona, 25 Junio 2010.

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    black mokona

    black mokona Iniciado

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    Fanfic - Pokémon: Ever Grande Conference
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1587
    Pokémon: Ever Grande Conference

    [​IMG]





    Capítulo #1


    -¡Steelix, cola de acero de nuevo!- Gritó la joven entrenadora, su vestido blanco y su cabello café claro se movieron a la par con su cuerpo mientras daba la orden decididamente. Al momento el enorme Pokémon grisáceo y con aspecto de serpiente escuchó la orden de su entrenadora y sin pensarlo dos veces tomó vuelo con su cola y ferozmente lanzó el ataque hacia el indefenso Pokémon que se encontraba parado en el suelo.
    -¡Cyndaquil dispara tú lanzallamas al suelo!- Ordenó el muchacho vestido con un pantalón de mezclilla, un chaleco azul y una gorra roja con blanco adornada con un símbolo de color verde por el frente. La pequeña criatura obedeció a su joven entrenador y lanzó una llamarada hacia el suelo provocando su elevación frente a la enorme bestia que se dirigía hacia él. No alcanzo una altura muy elevada pues su contrincante fue más rápido y golpeó con su cola el cuerpo del cyndaquil lanzándolo directamente a la pared.
    -¡Cyndaquil!- se lamentó el joven tras ver tan trágica escena. La criatura gemía de dolor y con gran esfuerzo se puso de pie nuevamente.
    -Cyndaquil pudo evitar el golpe directo pero…- Decía una pelirroja mientras sostenía a un pequeño Pokémon entre sus brazos, se encontraba detrás del entrenador junto con un joven (mayor que ella) quien vestía una camisa naranja bajo un chaleco color verde y unos pantalones cafés que hacía juego con su vestimenta, su piel era de un color oscuro y sus ojos rasgados.
    -Creo que está lastimado- Completó el acompañante al tiempo que cargaba entre sus brazos a un ser con aspecto de ratón amarillo, el cual sólo atinaba hacer sonidos en tono de angustia.
    La batalla continuaba y la criatura con fuego en su espalda se arrastraba para llegar de nuevo al campo de batalla mientras se quejaba del dolor, sin embrago no pudo aguantar mucho y cayó pecho abajo sobre el suelo.
    -Mira la flama de Cyndaquil- Dijo la chica que acompañaba al peleador viendo que la flama del cyndaquil se apagaba poco a poco pero sin llegar a extinguirse por completo.
    -Se está apagando- Indicó angustiado el chico que estaba junto a la joven -¡Pika!- gritó el amarillo ser que se encontraba entre los brazos del muchacho.
    -Cyndaquil, resiste ahí amigo- Lo alentaba el entrenador.
    -¡Es todo, Jasmine…!- Una pequeña niña vestida con un vestido amarillo, que fungía como árbitro, no pudo terminar su sentencia pues la criatura parecía recobrar sus fuerzas.
    -Cyndaquil- Expresó el entrenador con una cara menos angustiada al ver que su Pokémon no quería rendirse. Pronto Cyndaquil se puso de pie y se dispuso a terminar el combate.
    -¡Entonces continúen!- Recapacitó la chiquilla y levantó dos banderas, una verde y una roja simbolizando que podían continuar.
    -¡Es hora de terminar de una vez por todas, Steelix mordida!- Exclamó la joven y extendió su brazo para darle la señal a su Pokémon. La enorme serpiente de metal se estiró y acompañado de un gran rugido se dirigió hacia donde se encontraba su objetivo.
    -¡No, no!-, -¡Cyndaquil!- Fue lo único que salió de las bocas de sus dos amigos.
    -¡Cyndaquil cortina de humo!- Se apresuró a decir el retador, en un instante todo estaba cubierto por una capa de gas negro que provenía del interior del cyndaquil, de entre las nubes oscuras se asomó la cabeza de Steelix que estaba dispuesto a todo provocando que el pequeño ser saliera saltando de su posición dejando a la enorme bestia con su boca enterrada en el suelo terregoso.
    -Si llega a tocarlo- Señaló la pelirroja angustiada, -Terminaría con el duelo- Concluyó el otro joven.
    -¡No tenemos otra opción que usar lanzallamas!, ¡Ve Cyndaquil!- Ordenó desesperado el joven de gorra.
    -¡Steelix, tormenta de arena!- Decidió su adversaria. El cyndaquil ya había iniciado su ataque y casi a la par el otro ser metálico también. La pequeña criatura disparaba una inmensa ráfaga de ardidas llamas mientras que el otro giraba sobre su eje acumulando junto a él una gran cantidad de arena que se ordenaba en forma tornado. El ataque del pequeño dio en el blanco pero su adversario ya no se veía por culpa su ataque.
    -¡No te rindas, continua con el lanzallamas!- El calor se hacía cada vez mayor y parecía que el cyndaquil no cesaría de provocarlo.
    -Muy bien Steelix enséñale quien es el jefe- Decía la chica para animar a su Pokémon. Al parecer le había funcionado pues la tormenta de arena comenzaba a avanzar con el Steelix en medio, el lanzallamas también era poderoso, la batalla se había convertido en una gran faena para ambos y ninguno quería ceder.
    -¡Resiste Cyndaquil pon tu corazón y dale fuerza a ese fuego!- Bastaron esas palabras para que su Pokémon avivara más su ataque, sin embrago Steelix no parecía afectado.
    -No está funcionando- Se lamentaba su amiga.
    -Espera, ¡Sí!- Se alegró el otro joven al ver que la gran tormenta de arena tomaba un color rojizo.
    -¡Eso es Cyndaquil, ahora pon en esas flamas todo lo que tienes!, ¡Más lanzallamas!- Exclamó el chico asombrado al ver que el ataque tenía tal efecto en su adversario. Esta vez ya no se veía la tormenta de arena sino algo más parecido a una tormenta de fuego, el espectáculo era asombroso, haber usado ese lanzallamas se estaba convirtiendo en una decisión muy acertada.
    -El lanzallamas calentó la tormenta de arena y la convirtió en un remolino de fuego- Explicó el amigo con una gran sonrisa en su rostro causando el asombro de los dos Pokémon que tenían entre sus brazos. El pequeño ser cesó su ataque seguido de Steelix y tras ese remolino de fuego sólo se podía ver una quieta serpiente metálica, al parecer no había funcionado del todo y eso lo pudo ver el joven a simple vista.
    -Pero eso no puede ser- Su amiga no se podía explicar porque tal ataque no había funcionado en Steelix. Sin embrago, al pasar un par de segundos la enorme bestia que parecía no haber recibido daño alguno perdió el conocimiento y cayó en el campo de batalla provocando un gran estruendo que levanto unas cuantas nubes de tierra y arena.
    -¡Steelix no puede continuar con la lucha!- Interrumpió la niña y levantando una pequeña bandera verde concluyó -¡La victoria es para Cyndaquil y Ash!- Esas palabras provocaron una reacción de felicidad inmediata en el entrenador y en su Pokémon, quien saltó a sus brazos.
    -Steelix, lo hiciste muy bien- Y con una bola de color rojo con blanco en sus manos la joven introdujo a su bestia en su interior rodeándolo de una intensa luz roja previamente.
    -Gran batalla- Lo felicitó su amiga.
    -Buen trabajo Cyndaquil- No se quedo atrás su joven amigo.
    -Sí, fue increíble- Agradeció el chico mientras acariciaba a su fiel competidor.
    -Eso fue estupendo Ash, convertir la tormenta de arena en un remolino de fuego fue una idea brillante- Lo felicitó Jasmine acompañada de su joven árbitro.
    -Gracias Jasmine-
    -Toma- La entrenadora extendió su brazo y abrió su mano, -Aquí está tu medalla mineral- en ella se encontraba un pequeño pedazo de metal con forma octagonal que brillaba con la luz. Ash la tomó con su mano enguantada y gritó de alegría.

    Ya se encontraban fuera del Gimnasio Olivo y el crepúsculo se encontraba en pleno esplendor.
    -Bueno, ¿Y ahora a dónde van a ir Ash?- Les cuestionó la líder del gimnasio.
    -¿A dónde iremos?- Le preguntó confundido a su migo quien se encontraba a su izquierda.
    -A Ciudad Cedro, al Gimnasio Cedro- Contestó después de consultar un pequeño libro que tenía en sus manos.
    -Entonces deberán pasar por ciudad Ecruteak y así ahorraran mucho tiempo- Les consejo la pequeña niña (Janina).
    -Ya hemos estado ahí, gracias por el consejo- Dijo la chica pelirroja.
    -Entonces es hora de irnos- Anunció el entrenador.
    -Cuídense mucho- dijo Jasmine, -Y regresen para que tengamos una batalla Ash- continuó Janina.
    -Sí, algún día claro- terminó el chico.
    -Y yo lucharé contra mi corazón- Dijo apasionadamente su amigo de ojos rasgados mientras tomaba con ambas manos las de Jasmine, no tardo mucho en recibir un estirón de orejas por parte de su amiga quien lo arrastró (de la oreja) mientras afirmaba que ella lucharía contra el deseo de patearlo.
    -¡Adios!- Se despidió Ash mientras ondeaba su mano de un lado a otro.
    -¡Hasta pronto!- Le respondieron ambas chicas desde la puerta del gimnasio y así los tres amigos se perdieron lentamente por entre los edificios y casas del lugar.
     
  2.  
    Mr Fey

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    Pluma de
    Escritora
    Re: Pokémon: Ever Grande Conference

    Un fic sin shipper!!! que alegria. Ok no. jajajaja pero me encanta la narración.

    Sinceramente, no pensaba que fuera Ash en el entrenador, tal vez porque leei rapido el fanfic. Todavia tampoco se de que va, pero me encantó la batalla.

    xD Pobre Broock, siempre tiene que salir con sus andadas.

    La única recomendación que tengo, es que separes más los dialogos y los parrafos. Se ven muy amontonado.
    x3 espero con ansias el proximo capitulo, pues es donde empieza la emocion.
     
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