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Historia larga Fanfic - Perfume de Rosas

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por MochiLeena, 13 Febrero 2012.

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  1.  
    MochiLeena

    MochiLeena Fangirl 25/8

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    27 Julio 2011
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    262
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - Perfume de Rosas
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1567
    Perfume de Rosas
    Capitulo 1
    °°°°--_ - AL BORDE DEL DELÍRIO - _--°°°°

    El autobús avanzaba muy despacio. Yo, que iba junto a la ventana veía a personas desconocidas y me preguntaba… ¿Qué serían de sus vidas? ¿Tendrían algún problema? ¿O eran felices? Tal vez más que yo. Eso no podía saberlo. Para acabar de joder mi estado de ánimo, el cielo estaba siendo amenazado por nubes oscuras que para mí parecieron empezar a ser molestas.

    El autobús anunció la parada donde debía bajar, tomé mi mochila que no pesaba nada, ya que traía sólo dos libretas con los lapiceros correspondientes y bajé. De esa parada debía caminar dos cuadras al sur, después tres cuadras a este. Mi destino era bastante alejado y muy solitario, así que me decidí a emprenderlo.

    Estas calles no las visitaba desde hace más de nueve años, y se veían tan familiares, niños de compras en compañía de sus madres, jugando a las agarradillas, escondidillas y a la pelota. Claros y hermosos recuerdos llegaron a mi vista, parpadeé varias veces y al tener completamente mis ojos abiertos vi como exactamente una señora de tez clara y de cabellos rubios iba de la mano con una niña de cabellos negros y largos de aparente cinco años de edad, ambas tomadas de la mano.

    Mis ojos se abrieron de par en par, no podía creer lo que estaba viendo. Era tan… ¡Era tan real!, froté mis ojos con cierto desconcierto y cuando los abrí simplemente la señora y la niña se habían esfumado, como su hubiera sido por arte de magia.
    Los recuerdos estaban jugando con mis ojos y mente, si, ¡eso era! Definitivamente ya tenía encima el primer síntoma de la locura, ¡la imaginación! A este paso me volvería loca a temprana edad. Pues con solo diecisiete años de vida me arruinaría completamente.
    ¡Dios mío! Sin darme cuenta estaba dando un show a media banqueta, yo, allí, parada y quedándome como en shock, ahora sí, ahora sí ¡La gente que me estaba viendo pensaría que estoy loca! Mejor metí ambas manos en los bolsillos de mi falda y con la cabeza gacha empecé a caminar.

    A la siguiente cuadra divisé el taller de flores donde mi madre siempre compraba rosas blancas, así que decidí comprarles algunas…
    Entre al lugar, sus paredes tenían un color azul cielo y estaban adornadas de círculos azul rey. Había variedades de flores, incluyendo diferentes colores y precios, adornos para XV años y floreros hermosos… Pero me acordé de sus gustos.

    — ¿Qué deseas señorita?— Habló una voz algo chillona, era una niña de aparente seis años de edad. Sus cabellos eran castaños y lacios, aparte los traía amarrados en una coleta. Vestía un vestidito color negro con un cinturón fucsia que le llegaba debajo de las rodillas.

    —Busco rosas… Rosas blancas.

    — Por supuesto Violeta, ¿Para quién son? ¿Para tus padres? ¿O para tu hermana? ¿Les llevas también a tus abuelos? —Me respondió con una sonrisa.

    —Sólo dame una docena —le respondí.

    —Jejeje, ¡claro!— Contestó riéndose y dándose media vuelta.

    Tardó cinco minutos, llegaron a diez, así que decidí sentarme a esperarla, ¡total! Tenía suficiente tiempo, apenas eran las doce con cuatro minutos del día.
    Saqué mi celular de mi mochila y empecé a ver las imágenes de mis archivos multimedia. Allí aparecía yo, con ella mi madre y mi padre, entonces… ¡Reaccione al instante!

    ¿Por qué la niña me había llamado por mi nombre? ¿A caso me conocía?
    — Por supuesto Violeta—

    ¿Qué sabía de mis padres?
    — ¿Para quién son? ¿Para tus padres?—

    ¿Acaso conoció a mi hermana?
    — ¿O para tu hermana?—

    De alguna manera hablaría en ese instante con esa niña, pero una voz me sacó de mis pensamientos…

    — ¿Qué deseas niña?— Dijo esa voz, una voz anciana.
    Alcé mi mirada y no había ningún otro cliente.

    — ¿M-me habla a mí?— Pregunté con cierta duda.

    — ¡Pues claro! — Contestó la anciana — ¿Apoco hay alguien más aquí?— Dijo en tono sarcástico.

    Ella parecía tener unos 65 años de edad, con una cabellera totalmente blanca y acompañada de unos lentes, seguro no veía bien.

    —Espero mi pedido, la niña se fue y no ha regresado, aparte necesito hablar con ella urgentemente —respondí.

    — ¿Niña? Disculpe señorita, pero aquí no hay ninguna niña. ¡Ni siquiera nietos tengo!

    — ¿Qué?— Dije en un grito.

    ¡Esto era increíble!, ¿cómo era posible eso? Esta era una broma de muy mal gusto.

    —Señora, necesito hablar con su nieta.

    —Disculpa hija, pero ya te dije que yo no tengo nietos. Aquí no hay ninguna niña.

    Tal vez la imaginé, con eso que ya había tenido el primer síntoma de locura decidí no desconfiar del segundo. En verdad este día estaba siendo el más raro de todos mis diecisiete años de vida.

    —Discúlpeme señora. —Era lo mejor, pedirle una disculpa por mis tonterías. Pero es que se veía tan real, tal vez sólo deliré un poco.

    —No te preocupes niña, llámame Rita. —Dijo la señora con una sonrisa.

    —Gracias, doña Rita, entonces necesito una docena de rosas, rosas blancas.

    —Por supuesto am… ¿Cuál es tu nombre? —Me preguntó con curiosidad…

    —Vi… Violeta, Violeta Montemayor, para servirle. —E hice una pequeña pero significativa reverencia.

    —Ahorita te las traigo, querida—. Su tono de voz era dulce, muy dulce. Creo que le había caído bien.

    Se dio media vuelta y cruzó aquella puerta de madera, en busca de las rosas, que al final de cuentas eran mías.

    El timbre de la puerta se sonó, en señal de que alguien había entrado, volteé y era un joven, de aparentemente mi edad. Usaba el uniforme de varones de mi escuela. Tal vez un estudiante del instituto, era lo más obvio del mundo.

    — ¿Vienes a comprar? —Pregunté. Él me miró, su mirada era algo fría y atemorizante.

    — ¿Por qué más estaría aquí? ¿Para vender chicles? —Pensé que respondería de otra manera.

    —Discúlpame, regreso en un momento —con la misma me metí al mostrador y tome la perilla, ¿qué habría detrás de aquella puerta misteriosa? Era allí donde minutos antes la niña había salido y desaparecido, igual que doña Rita.

    Mejor decidí tocar. Di tres golpes empuñando mi mano derecha, y una voz gritó desde adentro.

    — ¿Quién es? ¿Eres tú Violeta? —Su voz se oía muy, muy lejos.

    —Am, si doña Rita, es que… Hay un cliente.

    —Dile que me llevaré las amapolas, como siempre. —Dijo el muchacho a mis espaldas.

    —Pasa hija, es que no te escucho muy bien —gritó desde adentro.

    Giré la perilla, ésta rechinó haciendo que la piel se me pusiera de gallina.
    Habían dos paredes de aproximadamente tres metros de largo que eran de color crema, en ambas habían fotografías a blanco y negro.
    Después de examinar por un minuto esos detalles decidí avanzar. Mis pasos fueron rápidos que hasta me admire de ellos. Entré a un salón, no tan grande pues en él había un comedor redondo con un juego de cuatro sillas a la izquierda, y a la derecha un juego de tres sofás y una televisión.

    —Doña Rita —grité para que me oyera donde quiera que se encontrara.

    —Violetita linda, hazme el favor de atenderlo, por favor. Si es el chico de las amapolas sólo ve el control de precios que está en la pared.

    —Por supuesto doña Rita —grité desde donde me encontraba. —Amapolas —dije en un susurro. ¿Cómo sabía ella eso? Tal vez el muchacho era cliente muy frecuente.

    Con la misma salí y atendí al chico, su mirada no cambió y se fue.
    Mis rosas todavía no estaban listas… Doña Rita se estaba demorando mucho. Para esto ya eran la una con nueve minutos de la tarde.

    Mejor fui a ver a doña Rita. Pero al pasar por las paredes después de la puerta una de las fotografías llamó mi atención, estaba a color. Eran tres mujeres con un perspectivo bebé cada una, se apreciaba una señora alta y de cabello negro doña Rita, una señora igual a doña Rita, era… ¡Mi abuela! la otra era una rubia más joven…

    —Madre…

    —Ya lo viste— Dijo una voz detrás de mí.
     
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  2.  
    Camilaignacia

    Camilaignacia Entusiasta

    Leo
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    Escritora
    Te soy honesta!.... no me gusto ni me parecio intereante..... es mas me ENCANTO JAJAJAJ
    Espero la conti

    en tema de corrección tienes buena tildación, redaccion, no vi ningun error, me encanto la forma que escribes!
     
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  3.  
    Anh Peárys

    Anh Peárys Fanático

    Cáncer
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    Escritora
    Aw~~~

    Tan poético el titulo ='3

    No vi error de ningún tipo. Y de acuerdo a la historia, ¡que belleza!. De verdad me gusto mucho. El principiio fue conmovedor, me inspiro a seguir leyendo.

    Besos~~

    Muñeca Ha Neko
     
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  4.  
    Freedom

    Freedom Entusiasta

    Capricornio
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    Escritora
    Buenas tardes Yomi ! Me gustó mucho esta historia, me la leí anoche pero no tuve tiempo de comentar.
    La narración se me hizo amena, tu forma de redactarla. El final me dejó perpleja, me gusta el misterio ! :3
    Incluso llegué a pensar que las personas del cuadro le hablaban n.n

    Emm creo que el único dedazo que vi fue éste:


    En fin, un saludo enorme , nos hablamos luegillo <3
     
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