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  2. ¡Importante!


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    • Nanorrelato para historias de 20 palabras o menos.
    • Microrrelato para historias de entre 21 a 100 palabras.
    • Drabble para historias de entre 101 a 500 palabras.
    • One-shot para historias de un solo capítulo, mayores a 500 palabras
    • Two-shot para historias de dos capítulos.
    • Long-fic para historias de más de dos capítulos

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Fanfic - Ouran High school host club

Tema en 'Ouran High School Host Club' iniciado por Aerith, 26 Marzo 2013.

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    Unimar

    Unimar Un alma sana reside en un cuerpo sano y mente sana

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    Oh, que bien. Me gustó mucho tu historia, me agradó bastante. La manera en que escribes es: sencilla y fácil de leer. A la mitad de la histria, me reí bastante. Muy bueno. :D
     
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    Aerith

    Aerith Seed

    Aries
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    Fanfic - Ouran High school host club
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
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    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    49
     
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    915
    Ohh! ¡como extrañaba escribir! ¡los extrañé a todos! T-T Lo siento! ¡tiempo sin escribir! pero mis estudios, mi familia, la limpieza y mis deberes me tienen así. ¡Goumen! ¡no volverá a pasar! hace un año creé éste fic que vino desde mi corazón. Y debo decir que mi más grande inspiración fue mi hermanita pequeña Mariana Grisbel (Grisbelita así le digo yo n_n) te amo hermanita. Y siempre te amaré, desde pequeña esperé tu llegada. Cuando llegaste mi hermana me dijo que otro bebé era mi hermano, ja! era ten inocente que le creí! ¡pero no más! estoy orgullosa de ti, pasarás a primaria, yo a secundaria.Ya no nos veremos tanto, pero siempre te recordaré en mi corazón.
    Capítulo dedicado a Monica Greenway, avellanedita, RexFrostBlaze, Dan-kun, Miaka-chan, Nyanmad, BladeDraco, Nyu Shirou Tenten, andrea avellaneda,
    @king Dar, Haylie, Yixing,
    @Fenix Wayne, RozenRose, Eris, Jey Vi, Shikatnaruh, francesca, Kárupin Macky Eli, Usui Takumi. Y muchos más grandes amigos que tengo aquí.
    Chicos, ustedes son mis más grandes amigos, y los quiero con toda, mi alma; corazón, y entrañas xD
    Desde que llegué aquí hice mucho más de lo que pensé que lograría. Y conocí la amistad de muchas maneras.
    También me gustaría agradecer a mis dos mejores amigas en todo el mundo, más bien 3 Angela Mena, Florensis Bernal, y Genessis Veróez.
    ¡La amistad!

    *4 años atrás. Febrero de 2002*
    *Narra Koto- chan*
    —Mmm, ¿que es la amistad?— Musitó la pequeña Sanadá mirando el cielo.
    —No lo sé, Kotoki, ¿Tú sabes que es?— Murmuró Makuto curiosa.
    —La verdad no Makuto. Pregúntale a tu mamá ella debe saber.
    —¿Cómo crees? mi mamá nunca ha tenido un amigo, ni siquiera mi papá.
    —Entonces... nos quedaremos con las dudas.— Dijo triste Sanadá.
    —No Sana- chan. Lo averiguaremos. Sea como sea.
    Mis dos amigas, Sanadá y Makuto. Siempre con dudas, preguntándome cosas que yo ni siquiera sé. Soy la menor de nuestro grupo. Sae tiene 13, su hermano gemelo Kichiro también, Makuto tiene 13, y Sanadá 13. Rayos! todos tienen 13, mientras yo soy una enanita de 12! ¡siempre me molestan con eso!
    Entro a mi casa. Mi tía siempre está sentada en la computadora trabajando. Lo que me harta. Ya que nunca me da su atención. Pero la entiendo perfectamente; trabaja como productora de cine, mis padres eran directores cineastas. Y eran muy famosos, pero cuando fallecieron sus nombres desaparecieron de el estrellato.

    Todas la noches recuerdo nuestro tiempo juntos...

    Mamá siempre me llevaba una taza de chocolate caliente cuando hacia frío.

    Papá me leía cuentos, y cuando me dormía podía sentir sus labios rozando mi frente.

    Recuerdo el día en que mamá me dijo que iba a tener un hermanito. Salté de alegría, lo que más deseaba era eso. Tener compañía, supuse que sería divertido cambiar pañales, dar biberón, bañar al bebé y jugar con él. Sin embargo; mis ilusiones murieron. El 23 de diciembre de 1995 cuando el avión se estrelló. Nadie, nadie en éste mundo pudo detener el sangrado de la herida que tenía en ese momento. Y nadie nunca lo hará.

    A veces estoy recostada en la cama. Mirando el techo, y pensando que será de mi cuando cumpla 16. Me encantaría tener esa edad. Ja! así todo el mundo dejaría de llamarme enanita.
    Pero entiendo porque me llaman así. Mido 1, 45 y peso 40 kilos, por más pequeña y delgada que sea... ¡no deberían de decirme así! ¬¬ que odiosos que son todos conmigo, no soy TAN enana.

    Mmm, pero enfocándonos en el tema, sobre la amistad... (ya me lo he saltado bastante)
    La amistad no se describe. No se explica.

    La amistad se descubre cuando la sientes. Es amar, comprender, ayudar y disfrutar.

    Eso es lo que yo siento sobre la amistad.
    Porque la amistad me enseñó.

    A no mirar al pasado. Por más infelices que seamos; debemos olvidar todo lo malo y seguir adelante. Caminar hacia el futuro.

    Una de las cosas que más amo es la amistad.

    —Así que... eso es la amistad.— Dijo al comprender Sanadá.
    —Pues, para mí es eso.— Dije sonriendo.
    —Para mí, la amistad... es compartir tus sentimientos con personas a las que les tienes afecto.— Concluyó Makuto.
    —Para mí. Es simplemente... amar.— Dijo abrazándonos.

    Pues, eso mismo es... amar
     
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  3.  
    Aerith

    Aerith Seed

    Aries
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
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    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    49
     
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    2006
    ¡WOOOW! no lo creo. Hemos llegado a las 1,000 vistas. Ok tal vez exagero. Pero estoy muy feliz. Ustedes cumplieron mi sueño ^W^ gracias por leer. Todos son muy importantes para mí. Gracias.

    ¡Tamaki al rescate...!
    **Narra Hikaru**
    —¿Kotoki?— Dijo Kyouya sorprendido.—¿Quién es Sae?— Preguntó Kyouya con confusión.
    Era verdad. Kyouya no sabía quien era él, puesto a que en esos momentos él no se encontraba.


    —Es... un amigo que encontré. Un amigo de la infancia. ¡Lo hemos dejado! ¡lo dejamos solo! ¡le tiene miedo a las cocineras!— Gritó paranoica.
    —Calma Koto- chan.— Expresó Tamaki. —Nosotros rescataremos a Sae ¿verdad chicos?... ¿chicos?
    Todos dejaron la sala, escaparon por la ventana. A excepción de Seiya, Haruhi, mi gemelo y yo.


    —Hikaru, Kaoru, ustedes me van a ayudar... ¿verdad?— Tamaki se acercó; en esos momentos nuestro señor podía ser un verdadero demonio, y más si se trataba de alguien importante.
    —Ya que.— Hablamos mi gemelo y yo.
    —Así se habla!— Manifestó nuestro señor dándonos palmaditas en el pecho.
    —Está en Lobelia. Lamento ésto chicos. Le preguntaré a la enfermera cuando me darán de alto.— Dijo Kotoki bajando la mirada.
    —No te preocupes Kotoki! ¡lo lograremos! hija, puedes quedarte. Puesto a que tú no estabas cuando "eso" pasó.— Expuso nuestro señor mirándonos con cara de mala facha. ¡No todo era nuestra culpa! ¡fue él quien le levantó el vestido a la enfermera!
    Bueno, tal vez... eso fue nuestra culpa... tal vez.


    —Hikaru...— Me llamó Kotoki. —Suerte.— Me besó la mejilla.
    Un sonrojo traspasó mi rostro. ¿Porqué habrá sido eso?
    —Ejém, vamos.— Mencionó mi hermano.


    Y así! emprendimos un viaje de 7 cuadras. Hacia Lobelia. Nos topamos con la ancianita que ayudó a Mori. Estaba triste. Así que Tamaki/nuestro señor le coqueteó un poco...
    —¿Qué sucede mi hermosa dama?— Tomó su rostro (llenito de arrugas xD) y le dio un suave beso en la mejilla.
    La ancianita se desmayó.
    —¡Oh no! ¿qué hagooo?— Gritó asustado.
    —Nadie sabe mi señor. Fue culpa de usted.— Hablamos al unisono mi gemelo y yo.
    —¡Ustedes son! ¡no hay tiempo! ¡¿qué hago?!
    Mi gemelo y yo nos miramos por un instante, y se nos ocurrió algo brillante.
    —¡Respiración boca a boca!— Le dimos la idea, debía aceptarla.
    —¿¡QUÉ?!
    —Usted nos preguntó. Nosotros le respondimos.— Le dijimos y nos cruzamos de brazos.
    —D- de acuerdo...

    La sostuvo; tapó su nariz con sus dedos y se preparó.
    —¿Qué crees que haces?— Le preguntó la ancianita espantada.
    —¡N- no- no es lo que usted cree!— Dijo nuestro señor soltándola.
    —Tamaki y la abuelita..., se subieron a un árbol y luego se besaron.— Cantábamos mi gemelo y yo.
    —¡Ustedes idiotas! ¡me las...!— La anciana le hizo ojitos.— Señora, yo no la besé usted despertó a tiempo...


    Algo que nos hizo reír... fue cuando la ancianita lo tomó de la cintura.
    —¡AAAHH!— Gritó y salió corriendo Tamaki.
    —¡Espérenos nuestro señor!
    Corrimos todas las cuadras, la ancianita perseguía a nuestro señor. Y nosotros también.
    *En Lobelia*
    —¡NO LA BESÉ!
    —Ven amorcito!! sé que me amas!— Hablaba corriendo.
    —¡¡Señor!! ¿nos invitará a la boda?— Preguntábamos mientras corríamos.
    Pero algo nos detuvo... algo malo... algo tonto... ¡el Zuka club!
    —¡AAAAHHH!— Nuestro señor gritó y se dio la vuelta, pero al hacer ésto se volvió a topar con la anciana así que...... se desmayó.
    —¡Ustedes! ¿que hacen aquí?— Dijo el Zuka club al completo.
    —Oh. Ésto es malo.— Arrastramos a nuestro señor hacia nuestro lado.
    —Váyanse.— Ordenó la líder del club Amakusa Benio.
    —Obliganos.— La retamos.
    —Eh... creo que me voy a mi asilo. Éste es mi número.— Dijo la ancianita desconocida.—Díganle que me llame.
    —De acuerdo.— Comentó Kaoru algo extrañado.


    La anciana se fue, sin dejar rastro.
    ¡Gracias a Dios!


    Una de las del Zuka club se nos acercó; sin embargo Benio la detuvo. Nos miró. Y luego respondió.—¿Buscan a su amigo?
    —Sí, a Sae. ¿Dónde está? ¿ustedes lo tienen?— Dije con tono de voz amenazante.
    —Está allá en la cocina.— Comentó la vicepresidenta del club Maihara Chizuru, señalando una puerta que estaba detrás de ellas.
    —De acuerdo.— Mencionó Kaoru con un tono de voz serio.


    Nuevamente arrastramos a nuestro señor, que todavía estaba inconsciente; con nosotros 12 metros más allá de donde estaban ellas. La academia Lobelia era grande. No tan grande como Ouran. Pero de todos modos lo era.

    Entramos a la cocina, todo estaba oscuro. Y de pronto pudimos sentir... el fuerte viento que chocó con nuestros cuerpos cuando la puerta se cerró. ¡Nos habían engañado!

    —¡Abran la puerta!— Gritó mi hermano eufórico, mientras le daba fuertes golpes y patadas a la puerta. Jamás lo había visto así.

    Finalmente desistió. Se dejó caer al suelo con frustración y posó sus manos sobre su cabeza.

    —Quiero encontrar a Sae. Para que Kotoki no se preocupe.— Musitó con mucha claridad y calma.
    Me sorprendí por sus palabras.
    —Yo también quiero encontrarlo, no sólo por Kotoki, también por su miedo. Por más gracioso que suene; también es bastante grave.— Le dije y me senté a su lado.
    —Vaya Hikaru, has tomado seriedad.— Comentó mi hermano al notar mi expresión llena de adultez.
    —Pues, es verdad. Desde que conocí a Koto- chan, mi vida cambió. Ella puede ser insoportable, tonta, gritona, mandona, torpe, olvidadiza, paranoica, amargada y todo.— Enumeré.— Pero también puede ser muy linda, tierna, comprensiva, inteligente, valiente y emprendedora.
    —¿Más contras que pros eh?— Me preguntó divertido.
    —Sí...— Le respondí.
    —¿Te gusta?— Preguntó nuevamente Kaoru.
    —¿Qué?
    —Que... si te gusta Kotoki.— Expresó y bajó el rostro.


    Me quedé en silencio por un momento... puede ser, que en verdad... ¿esté enamorado?
    —Yo-...


    Antes de que respondiera la puerta se abrió; era la conserje de Lobelia.

    —¿Qué hacen aquí?— Preguntó la conserje.
    —¡Somos libres!— Gritamos Kaoru y yo abrazándonos.
    —Eh, ¿dónde estoy?— Dijo Tono sobándose la cabeza.


    De pronto..! vimos una silueta. ¡Era Sae! quien sabe la razón por la cuál; llevaba puesto un vestido.
    —¡SAE!— Corrimos los tres a abrazarlo.—¡Ay! ¡déjenme! ¡tengo resaca!— Recitó en voz alta.


    Y así finalmente salvamos a Sae.
    **En el hospital**
    Kotoki, Haruhi y Seiya jugaban a las cartas. Nosotros llegamos y nos sentamos en el suelo. Estábamos agotados, sólo nosotros. Tono no había hecho nada.
    —¡Gracias Hikaru, Tamaki y Kaoru!— Agradeció Kotoki.
    —¡Lo lograron!— Dijo Haruhi emocionada.— Tú debes ser Sae.
    —Sí, hola, Hikaru y Kaoru me hablaron de ustedes dos, Haruhi y Seiya.— Declaró Seiya.
    —¿Eso es bueno?— Le preguntó Seiya asustado.
    —Supongo... es un placer conocerlos.— Dijo y les dio la mano.
    —Oh que alegría!— Expresó nuestro señor lleno de felicidad.


    Y! la puerta de pronto se abrió. Era la enfermera! a la que le habíamos levantado el vestido, a quien llamamos carnerito por accidente. A quien hicimos caer. ¡Era ella!
    —¿Qué rayos hacen ustedes aquí?— La enfermera estaba molesta...
    —¡Es culpa de él!— Acusamos a Tono y le señalamos.
    —¿¿Queee??— Dio un grito de espanto.
    —Vamos enfermera! ¿que hicieron ellos?— Dijo Kotoki a la enfermera.
    —Si quieres saber... te contaré...
    ***Flash back***
    *Narra la enfermera*

    Era un día tranquilo. Yo bebía un café, mientras realizaba un chequeo a los datos de un paciente que recién acababa de ingresar al hospital.

    —¡HIKARU! ¡KAORU!— Escuché gritos, me asusté y se me derramó el café.
    —Maldición! los datos! ¡se ensuciaron!— Exclamé fuertemente debido a ésta acción todas las enfermeras me vieron con mala cara.
    —Natsuki! ¡¿cuántas veces tendré que decirte que no grites en el trabajo?!— Me regañó mi jefa.
    —Sí, lo siento jefa.


    Fui a mi oficina. Tendría que reimprimir los datos de la paciente, Kouyama Kotobuki.
    Escaneé los datos, borré las machas de café (por paint xD) y reimprimí los datos.


    —Ya está listo.— Dije para mí con alivio.
    —¡HIKARU, KAORU!— Volví a escuchar los gritos.


    Luego vi a esos tres correteando por toda la sala.

    —Por favor, les pido que se comporten, hay pacientes muy graves que necesitan paz y tranquilidad, así que colaboren y...

    Esos tres pasaron tan rápido que me levantaron el vestido con la fuerza del viento.

    —¡Hijos de la...!
    Y así pasó una hora. Molestaban e ignoraban mis normas.


    —¡KAORU! ¡HIKARU!— Gritó el rubio.
    —¡Cállense idiotas!— Grité furiosa.


    Mi jefa me miró molesta.
    —Natsuki! ¡no te lo volveré a repetir! aquí no nos aguantamos tus groserías, ¡si no respetas mis normas te vas! y si te quieres ir. ¡La puerta está por allá!
    —Sí jefa...


    Bajé la mirada. Luego pensé en aquella frase... "si no puedes contra ellos, úneteles"
    Ejé...


    Mi plan era simple:
    Cuando siguieran corriendo por allí se tropezarían con mi jefa.


    Pero para que corrieran tenían que discutir.

    Para mí era así el rubio era el lobo, y los pelinaranjas eran los cochinitos.

    Observé al rubio, se vestía bien, era guapo, muy sensual y...
    Vaya, tengo 20 años y me fijo en chicos menores que yo.

    *Interrupción*
    —Un momento, ¿tiene 20?— Preguntó el único rubio que se encontraba allí, que según los datos se llamaba Tamaki.
    —Sí niño, ahora cállate y déjame continuar.
    *Fin de la interrupción*
    Fui hacia la habitación donde estaba la paciente profundamente dormida. Vi al rubio quien estaba sentado en un sillón a un lado de la cama donde estaba la paciente. Él estaba dormido. Me quedé mirándolo, y vi que los pelinaranjas estaban del otro lado de la habitación. Entré a la habitación rápidamente, y tomé un libro que estaba en la mesita al lado de la cama. Lo pensé muy bien.
    Así que le lancé el libro al rubio; el cual le dio un fuerte golpe en la cabeza. Y me fui de la habitación.
    Oí un gritó. Me preparé y llamé a mi jefa.


    —Señora! ¡tiene que venir a ver ésto! los acompañantes de un paciente están causando un alboroto.
    —¿En serio? pues allí voy.


    La guié hasta la habitación, y todo salió como yo esperaba, ellos peleando, la jefa molesta y yo victoriosa.
    Pero fue difícil detenerlos.
    **Fin Flash back**
    —Y eso fue lo que pasó.— Dije yo.
    —¡Así que fuiste tú!— Dijo Tamaki sorprendido.
    —Pobrecilla...— Comentó el muchacho castaño triste.
    —No... ¿ustedes hicieron todo eso?— Mencionó la paciente a ésos tres.
    —Dios...— Musité.



    ¿Qué pasará luego?
    ¿En qué momento la llamaron carnerito a la enfermera?

    ¿Porqué Shaka todavía no aparece?
    ¿Qué les hizo la jefa a Tamaki y los gemelos?

    ¿Estarán en problemas?
    ¿A dónde habrán ido los demás Hosts?
    ¿Haruhi se habrá quedado dormida?
    ¿Me cambié el nick?


    Lo descubrirán in... The next chapter of Ouran High school Host club.
    Hasta la próxima! d:
     
    Última edición: 2 Septiembre 2013
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    Aerith

    Aerith Seed

    Aries
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    Comedia Romántica
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    49
     
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    2414
    Hola, queridos amigos! hoy les traigo éste pequeño capítulo. Tenía tiempo sin escribir de noche; pero es como dicen: Las más grandes ideas llegan en la noche. Bueno, nadie dijo eso xD ok, simplemente escribo porque... ya casi salgo de vacaciones. Pero se me perdió la libreta donde tenía todos los eventos, que a los que tengo que asistir. ¬¬ Y ahora... ¿porqué demonios les cuento ésto? en fin... ¡no sé que haré! terminar con éste fic me llevará... mm, a ver. Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Mínimo seis meses más. O.O así que, quizás posponga el fic de las vacaciones para el próximo año en las vacaciones. ¡Ya quiero que llegue navidad! ¿ustedes no?

    Una vida por delante
    **Narra Kotoki**
    Habían pasado en total... 6 horas. Así es, esos tontos no dejaban de discutir. Desde las 4 pm hasta las 10 pm. Y en verdad, lo que más deseo ahora; es descansar.
    —Cállense por favor.— Supliqué con calma. Pues un fuerte dolor vino desde mi pecho hasta mi garganta.
    —Lo siento, es verdad. Tienes que descansar.— La enfermera sacó a todos de la habitación, y habló con ellos en una tonalidad suave. Pero pude escucharlos a través de la puerta.—Su amiga necesita descansar. Por lo que les pido que se retiren, le darán de alta mañana al medio día. Pueden venir a buscarla, o algún familiar o representante. No se preocupen por ello.
    —Muchas gracias.— Agradeció Tamaki.
    —Vendremos mañana.— Aseguró Haruhi.
    Y así finalmente dejaron el hospital en completa calma. Lo cual me sorprendió. Realmente pensé que Tamaki y los gemelos se pon-
    —¡HIKARU, KAORU!— Gritó Tamaki.
    —¡CÁLLENSE DE POR DIOS!— Los regañó la enfermera.
    Retiro lo dicho.
    Recosté mi cabeza. Yo finalmente podría descansar. Quiero a mis amigos, a pesar de que puedan ser: tontos, tercos, gritones. Los quiero. Pues son los únicos a los que le tengo aprecio en ésta vida.
    Dormí unas horas. Pero mis sueños terminaron. Por que realmente soñé algo terrible; a eso no se le podía llamar sueño. Sería más bien, pesadilla.
    Pasé mi mano por mi frente. Estaba sudando frío.
    Pude sentirlo. Había un frío ártico que cruzaba la ventana. Algo malo iba a suceder.
    Me levanté de la cama. Salí de la habitación. No habían doctores o enfermeras afuera, por lo que supuse que estarían atendiendo a alguien. En ese hospital no había mucho personal médico.
    Seguí caminado hasta llegar a un cruce. Donde habían unas cuantas escaleras. Subí, abrí la puerta y sentí como el viento me golpeaba mientras caminaba.
    Pero al mirar a mi alrededor, pude notar una presencia. Una pequeña niña estaba a punto de dejarse caer.
    No estaba segura. Pero por como actuaba supe que era lo que pensaba.
    —¿Qué estás haciendo?— Pregunté en tono bajo a la pequeña.
    —No te importa.—Dijo y dio un paso adelante.
    —Escucha, no sé que esté pasando por tu mente es éste mismo instante. Pero no lo hagas. Hay mucho por que luchar, porque vivir, la vida es sólo una. No la dejes pasar.
    —Deja de entrometerte.
    —No lo hagas... ¿no hay nada especial para ti en éste mundo?— Pregunté esperanzada.
    Cuando se dio la vuelta pude verla de frente. La niña era bajita, tenía el cabello largo y negro como el mío. Ojos azules como los míos. Era como verme al espejo. No podía creerlo.
    —No en realidad.
    —Vamos, mírate. Eres muy bonita, te queda todo un futuro por delante, y muchas cosas que explorar.
    —¿Te parece ésto bonito?
    Con ambas manos... se quitó el cabello. Ésto era en realidad una peluca. No tenía cabello. Cuando levantó las manos pude notar que en la derecha tenía una cicatriz bastante larga.
    —No soy bonita. Soy horrenda. Tengo cáncer, no me queda nada por lo que vivir, ni siquiera mi madre me ama, mi padre murió. Mi hermano también, ya no me queda nada por lo que vivir. Cada vez que respiro me duele, cuando camino también. No hay nada que pueda hacer. Lo mejor para mí es irme de éste mundo, sólo soy un alma si valor.— Completó echando la peluca al vacío.
    —No es así. ¿No piensas que sería hermoso vivir lo que te queda de vida de una manera agradable? explorar, divertirte, luchar, y darte cuenta de que eres una persona realmente increíble.
    —¿Cómo estás tan segura de que soy así?
    —Todos tenemos algo especial. Algo que nos hace únicos.
    —Eso... me lo decía mi hermano.
    La pequeña niña lloró al escuchar lo que le dije. Por un momento eran simples lágrimas, luego comenzó a dar gemidos de dolor y a toser sangre. Sólo pude ir a su lado y abrazarla.
    Me correspondió, unos minutos después llegaron dos enfermeras y la mamá de la susodicha.
    —¡Lavanda! ¡aquí estás! te estuve buscando...!— Se sentó a su lado y la abrazó con fuerza. También lloró a su lado. Yo no pude llorar, no me salían lágrimas, por lo que me sorprendí. En situaciones como estas, soy verdaderamente una nenaza.
    La sacaron de allí de inmediato. Luego la mamá de aquella pequeña llamada Lavanda, me agradeció y siguió su camino a su habitación.
    Me encaminé directamente a mi habitación, me recosté en mi cama. Y quedé dormida.
    Es increíble.... que hayan personas que estén muertas por dentro, incluso más que los que ya no viven en éste mundo.
    *Sábado 9 de diciembre de 2006*
    *Despierto*
    Tengo fiebre. Estoy algo pálida y aún con dolor, pero ésto pasará... ¿no?
    —Buenos días señorita—saluda la enfermera.—Le traje el desayuno, espero y le guste.
    —Gracias. ¿Qué hora es?— Pregunto.
    —Las 7 am.
    —Gracias.
    Comencé a desayunar. Era un desayuno bastante decente. Tostadas con mermelada, cereal de frutos rojos, zumo de melón, y un panqué. ¿Quién podría pedir más?
    —Gracias por lo de anoche.— Comentó la enfermera.—Sino hubiese sido gracias a usted, esa pequeña se habría quitado la vida.
    —No hay de que. Dígame, ¿usted sabe algo acerca de esa niña?
    —Sí, ella ingresó al hospital hace unos días, tiene 12 años. Sufre de cáncer en la garganta. Y, su madre en realidad tampoco está en buenas condiciones, hace poco logró salir del alcoholismo.
    —Entiendo. Espero que esa niña esté bien.
    —Todos esperamos eso. El mayor sueño de ella es cantar. Pero sus ilusiones están muertas, pues debido a su cáncer... no puede lograr una mínima nota. Lo siento ya hablé de más.
    —Gracias, no tenía idea.
    La enfermera se retiró, olvidé preguntarle su nombre...
    Terminé el desayuno, la enfermera entró nuevamente y retiró la bandeja y los platos.
    —Espere señorita, ¿podría usted decirme su nombre?— Pregunté con cortesía.
    —Tanaka Natsuki. Enfermera comunitaria.
    —Oh, es un lindo nombre.— Comenté con una sonrisa.
    —Y el tuyo igual, Kotobuki, ¿porqué no lo usas completo?— Me preguntó con curiosidad.
    —Gracias, pero en realidad. Odio ese nombre, pienso que no tengo larga vida. (Kotobuki significa larga vida o juventud)
    —¿Porqué odiarlo? realmente eres una chica que lo representa muy bien, pero es tu decisión, así que...
    La enfermera salió, sólo sonreí.
    *11:58 pm*
    —Ya, han llegado tus amigos. Te retirarás de aquí. Ten ésto, cuando te de un ataque de asma, o te asfixies, usa éste inhalador de asma.
    Me dio un inhalador.
    —Si se te vuelve aquí y te daremos otro. O mejor aún, te daré el recetario para que lo llenes en la farmacia y así es más fácil.
    Le agradecí con un abrazo. Me dio el recetario y finalmente me fui con los host. Esperen... no eran los hosts al completo, sólo eran Tamaki y Haruhi.
    Al parecer sólo vinieron ellos, porque Hikaru y Kaoru se habían quedado la noche en vela jugando vídeo-juegos.
    Dios...
    *En la Mansión Hitachiin*
    —Ya llegué!— Tamaki y Haruhi me habían traído en la limusina de el sempai Tamaki. Es raro cuando le digo así...
    La señora Hitachiin fue hacia mí. Me saludó cordialmente, pero luego me abrazó.
    —Adiós Koto- chan. ¡Querido! ¡vamos! ¡llegaremos tarde a nuestras vacaciones por dos meses!— Gritó poniéndose un sombrero playero.
    —En seguida querida.
    Y al bajar las escaleras, lo vi... era el padre de Hikaru y Kaoru, un hombre alto, y tan parecido a ellos.
    —U- u- usted.......
    —Así es. Mucho gusto, Kotoki ¿no?
    —S- sí, ¿porqué nunca lo vi aquí?
    —Pues, estuve de viaje por unos meses, debido al trabajo. ¿Hikaru y Kaoru no te dijeron?
    —No.
    —¡Ah! pues, así son ellos.— Comentó el señor Hitachiin.
    —Sí, así son. Un momento... ¿vacaciones por dos meses?
    —Así es Kotoki- chan, nos merecemos unas vacaciones ¿no te parece?
    —Eh, sí pero...
    En el momento, los Hitachiins bajaron rápidamente los escalones y corrieron hacia mí y me abrazaron dulce (pero fuertemente) PD: El señor Hitachiin no me dijo su nombre.
    —Nos vemos!— Se despidió tomada de la mano con su esposo. Se subieron a la limusina y desaparecieron.
    —No! ¡no me deje sola con ellos!
    —Kotoki! ¡vayamos a comer helado!— Propuso Kaoru.
    —No! ¡comamos pastel!— Ordenó Hikaru.
    Ay Dios.
    —¡Pastel!— Le refunfuñó Hikaru a Kaoru.
    —¡Helado!— Kaoru le hizo exactamente lo mismo a Hikaru.
    —¡PASTEL!
    —¡HELADO!
    —¡PASTEL!
    —¡HELADO!
    —¡GRRR!
    —¡GRRR!
    —Etto... ¿porqué no comemos pastel y helado?— Comenté esperando solucionar éste "pleito".
    —¡Vale!— Me tomaron de las manos y me arrastraron fuera de la mansión a OTRA de sus limusinas de camino a comer ¡pastel... y helado!
     
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    Unimar

    Unimar Un alma sana reside en un cuerpo sano y mente sana

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    Jojojojo, ya estaba esperando esto. Me había impacientado ya. Disculpa la tardanza, pero es que me tuve que ausentar unos cuantos días. Vaya que el leer las redacciones de las demás personas, (En especial las tuyas se ha vuelto un poco adictivo), como siempre perfecto. Me divierte mucho leer, y seguir este fic. Muy bien. :)
     
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    Aerith

    Aerith Seed

    Aries
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    Gracias por leer Unimar!
    Tú más que nadie me inspira a seguir escribiendo, y a seguir, me alegro de hacer reír a las personas. Para que por lo menos se pasen un buen rato xD
    Saludos!
     
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    Aerith

    Aerith Seed

    Aries
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    Hola :3 ¿cómo están? finalmente el capítulo 32 (los cuento para después no confundirme) LOL! durante ésta historia he cometido un montón de errores, y eso se debe a las distracciones (mentira a mi torpeza) xD Bueno igual ^^

    Buena suerte! los quiero, y gracias por leer!

    El gran reencuentro
    **Narra Kotoki** (Bah! ya es costumbre que narre ella T.T)

    (En la heladería)

    —Llegamos.— Dije con alivio, al fin salimos de la limusina, Hikaru y Kaoru son pequeños, pero peligrosos. Bueno, tienen mi edad, en físico pero no mental.
    —Heladooo!
    —Pastel!
    —Helado!
    —Pastel
    —Pastel
    —Helado
    Al parecer se contradecían ¬¬
    —Entremos de una vez...
    Al entrar vimos que había mucha gente, y entre tantos distinguimos una mesa, aprovechamos el momento y nos sentamos en ésta.
    —Hikaru, iremos a ordenar, tú quédate aquí.— Ordenó su gemelo menor; Kaoru.
    —Que va.— Se recostó en la silla.
    Kaoru y yo caminamos y nos dirigimos hacia aquella enorme fila. Había mucha gente, se notaba.
    —Las heladerías de los plebeyos son pequeñas.— Habló Kaoru con cierta "sinceridad". Pero para esos ricos, todo lo de los "Plebeyos" no era lo suficientemente grande, todo era pequeño y pobre
    —Pero si ésta es una de las más grandes de Tokio.
    Así es... se trataba de una nueva heladería que se había inaugurado hace ya una semana, y en tan pocos días ya era muy famosa.
    —No es suficiente.— Se cruzó de brazos.
    —Bah, ricos bastardos.— Musité molesta.
    —¿Qué dijiste?— Preguntó Kaoru sorprendido.
    —Ricos bastardos. ¿Cuál es el problema?
    —Ya he escuchado eso de alguien. Pero... ¿quién lo dijo?
    —Haruhi, ¿no?— Saqué mi conclusión y la compartí.
    —Sí, ¿cómo sabes?— Estaba realmente confuso.
    —Haruhi piensa igual que yo. Por lo que supuse que fue ella.— expuse.— Es la única normal entre todos ustedes.
    Él sólo sonrió y se dio la vuelta. ¿Estaba ignorándome?
    —¿Sabes? tú me recuerdas mucho a ella.
    ¿Qué quería decir con eso? Haruhi y yo no nos parecemos.
    En un instante, por la puerta vimos cruzar... ¡a los miembros del club! así es, el terror se desataría allí en segundos, en pocos segu-...
    —¡¿HIKARU?! ¿qué haces tú aquí?— Preguntó Tamaki.
    —Vinimos a comer pastel.— Explicó Hikaru.
    —¡Y helado!— Expuso Kaoru quien estaba a mi lado todavía.
    —Koto- chan!— Tamamki me saltó encima de la emoción, por lo cual, ambos caímos al suelo.
    —Tamaki, compórtate, estamos en un lugar público.— Le regañó Kyouya, ¿de dónde salió? ¿no se había escabullido junto a Mori y Honey?
    —Lo siento—se disculpó Tama-chan— Dime Kotoki, ¿qué te trae por acá?— Me preguntó con curiosidad.
    —Traje a los gemelos a comer helado. Estaban insoportables.
    —Oye!— Ambos se sorprendieron por lo que dije.
    —Es la verdad.—confesé.—¿Y a ustedes qué les trae por aquí?
    —Pues, Honey y Mori querían venir a comer helado, Haru- chan dijo que sería divertido, y Kyouya dijo que no iba venir ni en 100 años, pero nos lo llevamos, porque queremos conocer lugares plebellescos, para adaptarnos a estilo de vida de Haruhi. ¿Verdad Haruhi?
    —Claro...— Dijo Haruhi sin muchos ánimos.
    —Koto-chan! ¿cómo te sientes?— Me preguntó Honey con cierta preocupación.
    —Bien Honey- sempai, gracias.— Dibujé una sonrisa en mi rostro para darle señal de que en realidad todo estaba muy bien.
    —¡Servicio!— Llamó Tamaki chasqueando los dedos.
    Tamaki les dio la orden de que trajeran más sillas y más mesas para que ellos pudiesen sentarse con nosotros, y claro los camareros al oír su apellido temblaron.
    —Más mesas y sillas para el señor Suou! ¡rápido!
    Y en menos de 10 segundos ya habían 3 mesas más, junto con otras 5 sillas. ¡Que detalle!
    —Es increíble el poder que tienen los ricos.— Confesé ante Kaoru.
    —Así es. La familia de Tamaki tiene un gran poder.— Declaró Kyouya, que estaba justo detrás de nosotros.
    —¡Rayos! Kyouya- sempai, ¿llevas mucho tiempo ahí?— Kaoru se asustó bastante, igualmente yo estaba casi al borde del terror de lo que ese hombre era capaz de hacer. Entre ésto: Pasar desapercibido.
    —Sólo 2 minutos, Kotoki, puedes ir a sentarte, haremos turnos, cada quien vendrá a la fila cada 8 minutos (la fila era así de larga)
    —Gracias Kyouya.
    Me dirigí hacia los Hosts, no con vergüenza, sino con miedo. Miedo de que se pusieran a pelear frente todos, no todos, sino Tamaki y los gemelos.
    —Hola— me saludó Hikaru.—¿Cómo estás?
    —¿Porqué me preguntas eso? si hace diez minutos hablamos.
    —Tú ganas, estoy aburrido.
    —Kotoki— me llama Haruhi— ¿Qué helado comerás?
    —Un banana split. ¿Y tú?
    —No me decido. Quedo entre el Brownie de chocolate y helado de vainilla, o helado de nata con nueces y crema.
    —Yo eligiría el Brownie.
    —Buena idea. Gracias— Me agradeció y se acomodó nuevamente en la silla.
    —¡Kotoki!— Me llamó Hikaru.
    —¿Qué?
    —Estoy aburrido.
    —¿Y que quieres que haga?
    —Cuéntame un chiste.
    —No soy muy buena contando chistes. Pero lo intentaré... — Me acomodé y empecé...— Ésta era una vez... un patito, y el patito quería ser un gran cisne, entonces el patito fue a una audición, audicionó y consiguió el papel. Al entrar le dicen: -Felicidades señor pato, usted consiguió el papel. -¿Qué papel? preguntó el patito. -El papel higiénico. Le dijeron.
    Hubo un gran silencio, y después un grillo me abucheó.
    —¡Te dije que no era buena!— Admití avergonzada.
    —Pero no me dijiste que eras tan mala.— Me dijo en un tono odioso.
    —¡Uy sí! ¡perdón por no aliviar tu aburrimiento!
    —De acuerdo te perdono, por esta vez.
    —Idiota...
    Después de un rato.
    —Hikaru, te toca.— Dijo Kaoru.
    —De acuerdo.— Dicho esto, se levantó y fue al lado de Kyouya a hacer la fila.
    Kaoru se sentó donde estaba él.
    —¿Me extrañaron?— Preguntó Kaoru sonriendo.
    —¡La verdad sí! Hikaru es un pillo!— Dije al borde del llanto y lo abracé.
    —Lo sé, lamento eso.— Me acarició la cabeza.
    —Kotoki...
    De inmediato me separé de Kaoru y fui a ver que quería Tamaki.
    —¿Qué sucede?
    —Estamos aburridos.
    —Dios.
    Por la puerta vi entrar a mis dos amigas, así es. Eran Sairenji y Sunako. Tenía tanto tiempo sin verlas que les dije lo primero que se me vino a la mente.
    —¡Chicas! ¡por aquí! ¡siéntense!— Exclamé señalando dos sillas que estaban vacías.
    —Pero... esas son las de Kyouya y Hikaru.— Habló Haruhi.
    —¡No importa! Tamaki puede traer más ¿verdad Tamaki?— Lo miré profundamente, con mi mirada le decía, has lo que te digo, sino te esclavizaré por el resto de tu vida. Bueno o algo parecido.
    —Sí! ¡deja que se sienten! ¡que traigan dos sillas más!— Expuso y de inmediato habían otras dos sillas.
    —¡Koto- chan!— Me saludó y me abrazó Sunako.
    —¡Suna- chan, Sai- chan! que gusto que estén aquí, ya conocen a mis amigos.— Los presenté una vez más ante ellas.
    —Sí hola.—saludó Sairenji— Que bueno es volver a verte Kotoki.
    Me alegró que ellas estuviesen allí, eran las únicas personas ricas que no eran vanidosas, ni arrogantes que conocía. Mis amigos, no lo eran, bueno... no tanto. Pero me dí cuenta de que estaba dejando a mis amigos de lado.
    Así que propuse algo... que tal vez les iba a gustar.
    —Haruhi, es tu turno.— Dijo Kyouya.
    —En seguida voy.
    Haruhi se levantó y fue a hacer la fila.
    —Chicos... ¿qué les parece un juego?— Dije esperando la afirmación.
    —Sí! sería divertido!— Opinó Honey.
    —Depende de que clase de juego sea.— Expresó Kyouya.
    —Jugaría cualquier cosa contar de matar el aburrimiento.— Comentó Kaoru.
    —¿Que juego?— Preguntó la tierna Suna- chan con una sonrisa marcada en su rostro.
    —¡La botellita!— Mi proposición.
    —¿Qué es eso?— Preguntaron todos.
    Dios... era cierto. Durante mis cuatro años en América descubrí ese juego llamado "La botellita" y lo vi por televisión en un programa juvenil, lo vi cuando tenía 5 años pero se quedó en mi mente por siempre.
    —El juego de la botellita, lo explicaré, y quiero que presten especial atención.
    —Sí señora!— Dijeron todos (menos Kyouya)
    — El juego se centra en girar la botella, como saben, la botella tiene dos puntos.
    —¿Puntos?— Preguntó Honey confundido.
    —Sí, puntos, la parte trasera que es de donde se sostiene, y el pico por donde se bebe.
    Saqué una botella del basurero de la heladería y les hice una demostración.
    —Ewww! ¿tenemos que besar a la botella?— Dijo Tamaki asqueado.
    —¡No tonto! van a besar a su compañero. La botella girará y eligirá a dos personas para que se besen. ¿Entendido?
    —Entendido!— Afirmaron todos (menos Kyouya)
    Y así dimos comienzo a lo que sería lo más bonito del mundo.
    —Tamaki y..................................................... ¡¿KYOUYA?!
    Todos reímos a carcajadas, menos los susodichos.
    —Y.... (aún riendo) ¿qué esperan?— Dijo Kaoru ansioso.
    —No espera... Kotoki, ¡¿hablas en serio?!— Tamaki me tomó de los hombros y comenzó a sacudirme hasta marearme lo suficiente como para ver a Barney el dinosaurio en frente de mí.
    —¡¡¡¡KOTOKI!!!! ¡HOLA!
    —¿Barney?
    —¡SOY YO TU TÍO!
    —¿Qué? oh, Tamaki, ¿aún no has besado a Kyouya?
    —¡NO LO VOY A BESAR! Kyouya, ¿NO DIRÁS NADA?
    —¿Qué voy a decir? no pienso besarte, primero muerto.
    —¡Beso! ¡Beso! ¡Beso!— Gritamos todos ansiosos.
    —¡NO BESARÉ A MI MEJOR AMIGO!— Aclaró Tamaki.
    Detrás de él se encontraba Hikaru, a quien casi le da un ataque de risa al oír ésto.
    —Etto... Tono es tu turno. Dijo aguantando la risa.
    —¡GRACIAS HIKARU!— Lo abrazó y fue a hacer la fila junto con Haruhi.
    —¿Que bicho le picó?— Hikaru se rascó la cabeza con confusión.
    —El bicho del amor...— Comentó Kaoru a carcajadas.
    —Hola Sunako, hola Sairenji.— Las saludó Hikaru.
    —Hola.— Les correspondieron a él con una linda sonrisa.
    —¿Que hacen?— Preguntó él sentándose donde estaba Tamaki.
    —Jugamos a la botellita.— Dije yo.
    —¿Puedo jugar? sea lo que sea.
    —Claro.
    Y así continuamos jugando, claro que yo no planeaba que nadie se besara con nadie. Pero después recibí mi castigo por ese juego tan loco que decidí jugar.
    —Veamos... Kaoru y............ y- y- ¿YO?— La botella había hablado.
    —No, no es posible.— Dijo Kaoru
    —¿Qué tienen que hacer?— Preguntó Hikaru.
    —Besarse.— Le aclaró Sairenji.
    —¿QUÉ? ¡DE NINGUNA MANERA!
    Hikaru enloqueció, Mori (estaba allí XD) lo tomó de los brazos para que pudiéramos seguir jugando.
    —¡Vamos Kotoki!— Me animó Sunako.
    —Sí! ¡es sólo un besito!— Comentó Honey.
    ¿Un besito? ahora realmente sé lo que siente Tamaki, yo jamás he besado a nadie. Así es. Con 16 años de mi larga vida nunca me he atrevido. Muchas veces, los chicos habían tratado de besarme, pero yo siempre me alejaba o corría.
    Para mi buena suerte llegó Haruhi a salvarme.
    —Tu turno Kotoki.— Dijo ella.
    —Gracias Haruhi.— La abracé.
    Me retiré y me dirigí a hacer la fila. Parecía una fila sin fin.
    —¿Ocurrió algo?— Preguntó
    —¡Haruhi! ¡lo arruinaste!— Exclamaron todos (menos Kyouya)
    —Perdón, sea lo que sea.
    —Gracias Haruhi.— Agradeció Hikaru y se zafó de los brazos de Mori.
    Podía oírlos a lo lejos, seguían jugando. Pero me alegré de que jugaban tiernamente, sin besos en los labios. Sólo besos en las mejillas.
    Por la puerta, no pude creer quien entró, después de tanto tiempo sin verla. Era Nozomi, y venía acompañada de un chico. Él era igual a ella; cabello rubio, ojos cafés, su piel estaba algo morena, y era muy alto, casi del mismo tamaño de Mori- sempai.
    —Miren, es Nozomi.—dijo Haruhi.— Ven siéntate aquí.
    —Ah hola. Gracias.—se sentó— Él es mi hermano mayor se llama Ren.
    —Mucho gusto.— Se presentó y les dio la mano a cada uno.
    Aquellos recién llegados se sentaron en los asientos que no estaban ocupados. De inmediato Kyouya pidió dos sillas más. Pude observar como se divertían y seguían jugando.
    —Ahh, Kotoki, nunca saldremos de aquí.— Suspiró Tamaki agotado.
    —Claro que sí, falta poco. Sólo quedan cuatro personas por delante.
    Y así era, sólo cuatro personas más y podríamos acabar con aquello que parecía infinito.
    Y unos minutos después, Tamaki y Sairenji cambiaron de lugar.
    —Hola Sairenji, ¿qué tal el juego?— Le pregunté.
    —Muy bien, pero nos damos pequeños besos en la mejilla; eso es mucho mejor, ¿no te parece?
    —Sí, considerándolo bien... es una mejor idea. No debemos arruinar nuestra amistad haciendo esas cosas. Tú me entiendes.— Expliqué.
    —Sí, tienes razón. Dime, si hubieras tenido tiempo extra... ¿habrías besado a Kaoru?
    —Mm, ¿porqué la pregunta?
    —Por pura curiosidad.
    —Bueno-
    Justo a tiempo nos llamó el que atendía la caja. Pobre desdichado, estaba atendiendo a 1000 clientes el solo.
    —¿Cuántos somos?— Me preguntó Sairenji ordenando.
    —12, y... comamos todos mousse de chocolate con helado de vainilla. ¿Qué te parece?— Propuse con emoción.
    —Por mí está bien, pero ve a preguntarles a los chicos que les parece.
    De inmediato fui a preguntarles a todos, no sin antes presentarme ante Nozomi y su hermano Ren. Luego me dirigí hacia la caja y le dije las respuestas afirmativas a Sairenji, todos querían mousse.
    Finalmente con dos bandejas repletas de copas con mousse y helado nos fuimos a la mesa. Donde finalmente pudimos relajarnos y disfrutar del sabor de dichoso postre.
    —¿Te gusta Mitskuni?— Le preguntó Mori- sempai a Honey.
    —¡Me encanta!— Afirmó el pequeño saboreando el helado.—Gracias Koto, y Sai- chan.
    —De nada Honey.— Dijimos ambas.
    El helado se debía comer lento, por lo que tardamos una hora mínimo en disfrutar éste sabroso postre. Todos nos despedimos. Y cada quien se dirigió a su respectivo hogar.
    Los gemelos y yo llegamos a casa. Pero algo terrible pudimos observar, en la mesita de noche, en el salón.
    Una nota, de la señora Hitachiin...
    Jaja! pequeños pillos. ¿No creerían que yo los dejaría solos? pues no! mañana la niñera llegará a las 9 am, ¡más les vale que se comporten! y traten bien a la niñera. Kotoki la acompañará. Nosotros regresaremos como ya les dije, en dos meses. Se portan bien! ¡o no habrá más mesada por 2 días!
    Los quiere... mamá.
    —Esto es malo....— Comentó Hikaru.
    —Una niñera nos va a cuidar.— Completó Kaoru.
    —¡Yo odio las niñeras!— Confesé yo.
    —¿De verdad? nosotros también!— Dijeron ambos.
    —No, debe de ser al revés. Las niñeras deben odiarlos a ustedes.
    —Tienes razón.— Dijeron tristes al unisono.
    —¡No se depriman! superaremos esto. Y espero y se comporten.
    —Sí señora...
    Hola! lo siento! este capi no estaba terminado aún ¬¬ pero no lo iba a dejar así... ¡muy pronto el capítulo 33! donde llegará... ¡La niñera!
     
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    Aerith

    Aerith Seed

    Aries
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    49
     
    Palabras:
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    Aquí está, como dije xD mm, *o* es *sorpresa*


    La "niñera"

    **Narra Kotoki (comienzo a hartarme de ella .-. ok no xD)**
    —Sí señora...— Los gemelos suspiraron y se dirigieron a sus habitaciones.
    —Esperen... sus padres se van por dos meses. Es sábado 9 de diciembre, acaso sus padres, ¿los dejarán solos en navidad?— Pregunté un tanto seca.
    —Sí, necesitan vacaciones, papá trabaja mucho, él trabaja desarrollando páginas de software, y mamá es diseñadora de modas.— Explicó Kaoru, su voz parecía fría.
    —Más bien necesitan vacaciones de nosotros.— Completó Hikaru dando la vuelta y subiendo los escalones, Kaoru le siguió el paso. Yo me quedé meditando un tanto sorprendida por el asunto.


    Toda la noche pensé en ese asunto.
    Mis padres murieron un día antes de navidad; yo me enteré, pues lo vi en las noticias. Pero Hikaru y Kaoru, tienen a sus padres, pero ellos, los abandonan... ¿porqué? ¿cómo alguien en su sano juicio abandona a sus hijos antes de noche buena?, no importa que necesiten vacaciones, son sus hijos. Si ellos no están, ¿quién los cuidará? esa pregunta... resuena en mi mente.
    —Si ellos no están, ¿quién los cuidará?


    Finalmente después de unos minutos hallé la respuesta.
    —Debo... ¡yo debo cuidarlos!


    Golpeé la palma de mi mano con mi puño. Eso es lo que debo hacer, debo cuidar de ellos, hacerlos sentir bien, ser como su madre. No sé que me sucede, pero les agarré un profundo cariño a aquellos gemelos.
    Pasé la noche en vela, pensando en aquello. Por la mañana vi que no habían mayordomos, ni criadas, supongo que la señorita Yuzuha les dio el día libre así que.... otro detalle, es que estaba nevando, odio la nieve, no sé porque; y no es que la aborrezca ni nada por el estilo, es un odio profundo desde el centro de mi corazón.


    Fui a la cocina, preparé algo de té, y me puse manos a la obra para encargarme de los gemelos. En unos instantes pude escuchar a alguien bajar los escalones, era Hikaru, y traía una pijama bastante mona.

    —Hola Kotoki.— Me saludó

    Fui a su lado y fuertemente lo abracé.

    —Buen día Hikaru—saludé sonriente.—¿Qué te gustaría desayunar?

    El gemelo me miró con una cara espantosa, tal era su reacción que parecía haber visto un fantasma o algo así.

    —¿Te sientes bien? ¿tienes fiebre? ¿un parásito?— Me tocó la frente e incluso fue en búsqueda de un termómetro para ver si algo me sucedía.
    —Basta! ¡estoy bien! sólo quiero ser buena persona. Así que déjate de juegos.— Le miré con odiosidad.
    —¡Esa es la arpía que yo conozco!
    —¿Qué dijiste?— Me acerqué lentamente a él.
    —Ey niños, ¿peleando otra vez?— Kaoru había salido de la nada.


    Me espanté y le salté en brazos a Hikaru.

    —¡Bájate! ¡estás pesada!— Gruñó con fastidio.
    —¡Lo siento!— Me bajé de inmediato.
    —Cielos... con tanta nieve se le hará difícil venir.— Comentó Kaoru acercándose a una ventana para observar.
    —¿A quién?— Preguntó Hikaru.
    —A la niñera.— Parecía que Kaoru tenía esperanzas de que no viniera.
    —Es posible—cuestioné.—Iré a preparar el desayuno.
    —¡Omelette!— Dijo Hikaru.
    —¡Panqueques!— Ordenó Kaoru.


    Ya comenzaron...

    —¡Omelette!
    —¡Panqueques!
    —¡Omelette!
    —¡Panqueques!
    —¡Ya basta! no se comporten como niños, que no ganan nada.— Exclamé furiosa.
    —¡Él empezó!— Se culparon al unisono.
    —No me importa quien haya empezado, lo que importa aquí es...
    —Que prepares omelette.
    —¡Los panqueques son mejores!
    —¡Los panqueques engordan!
    —¡No más que el omelette!


    Mientras esos dos seguían discutiendo, yo fui a preparar el desayuno, sería algo sencillo, pero con clase. Huevos, arroz, tostadas, algunas sobras de la comida del día anterior y... fruta, les hace muy bien comer sano. No todo eso que comen en una sola comida ¬¬

    —¡¿Y EL OMELETTE?!— Hikaru se deprimió.
    —¡Al diablo el omelette! Kotoki, ¿no preparaste panqueques?
    —¡No!, ¡no! por favor, silencio! ¡hagan silencio y coman!
    —¡Itadakimasu!


    (Al terminar de comer)

    —Ustedes lavan los platos.
    —¿Porqué?
    —Yo preparé el desayuno.
    —Tú te ofreciste.— Dijo Hikaru.
    —Sí, pero... ¡oh diablos!


    Me llevé los platos, los enjaboné, enjuagué y sequé. No sé que más quieren estos chicos de mí.

    —Ya. Ahora si me permiten, me voy a mi habitación.
    —¿Qué vas a hacer?— Preguntó Kaoru con un tono de voz amenazante.
    —Cosas.
    —¿Qué clase de "cosas"?


    Comencé a hartarme de ellos, ¿se burlan de mí? ¿quiénes se creen? trato de ser lo más amable posible, y ellos ¡LO ARRUINAN TODO!

    —Sólo cosas, así que por favor...— Traté de irme y subir las escaleras, pero Hikaru me tomó de la cintura y me tumbó al suelo.
    —¡No tan rápido! antes, ¡juguemos un juego!— Propuso Hikaru.
    —¿Qué juego?— Pregunté asustada.


    Ambos me tenían en el suelo, no podía moverme ni hacer ningún movimiento. Éstos no me lo permitían.

    —¡El juego de...! ¿Quién es Hikaru- kun?— Exclamaron emocionados.
    —Ehh...
    —Tendrás que adivinar...
    —Quien de nosotros es...
    —Sí sí, Hikaru.
    —¡Exacto!


    Y así comenzó el juego, los gemelos se colocaron unas boinas verdes, cubriendo sus cabellos. Cosa que me hizo una gran desventaja. Pues algunas veces me fijaba en sus cabellos, Hikaru lo parte a la derecha, y Kaoru a la izquierda.

    —¿Cómo voy a saberlo?

    Los gemelos velozmente intercambiaron lugares rápidamente y varias veces, así lograron confundirme.

    —Bien, ¿quién es Hikaru- kun?— Dijeron ambos.
    —El de la derecha es Kaoru, y el de la izquierda es Hikaru.— Dije muy segura.
    —¡Bu! ¡te equivocas!— Replicaron.
    —No me equivoco, ustedes dos, son demasiado diferentes.


    Me miraron sorprendidos.

    —Kaoru es más... tierno, mono, pacífico, y comprensivo. Hikaru en cambio es testarudo, gruñón, grosero, gritón, peeeero puede ser tierno.
    —¿De verdad piensas eso?— Me preguntó Hikaru.
    —Sí.— Le dije con toda mi sinceridad.
    —¿Cómo nos diferenciaste?
    —Muy sencillo, Hikaru, tienes una cicatriz en la mano, Kaoru no.


    Ambos se caen al suelo de una manera muy... drástica.

    *Suena el timbre*
    —¡Llegó la niñera!— Grité asustada.
    —¡Kaoru escóndete!— Le ordenó Hikaru a su gemelo.


    Al abrir la puerta me encontré con una chica, parecía de mi edad, cabello corto, castaño y mezclado con rojo, bajita en estatura, ojos grises, y me recordaba a Haruhi.

    —Hola, me llamo Yoshinori Shaka, seré su niñera durante la estadía de la señorita Hitachiin en Hawaii.

    Vaya, me avergonzaba que una chica así tuviese que cuidarnos, un momento ¿se fue a HAWAII? ¿Y no me llevó?

    —Pasa adelante.— Dije con amabilidad.— ¡Hikaru, Kaoru, salgan de donde sea que estén...!

    Los gemelos salieron, me miraron, luego a la chica, y después se dirigieron hacia ella, y la tumbaron al suelo.
    —¿QUÉ ESTÁN HACIENDO?— Me alarmé y los quité de encima de la pobre chica.
    —¡Es una intrusa!— Expuso Hikaru.
    —¡Es la niñera!— Declaré.
    —La... ¿niñera?


    La observaron de pies a cabeza.

    —Es muy joven.— Comentó Kaoru.
    —Pensábamos que vendría, otra anciana...— También comentó Hikaru.
    —Entiendo la confusión pero; por favor discúlpense con la señorita Shaka.— Les ¿recomendé?
    —Lo sentimos señorita. No fue nuestra intención.
    —No hay problema -limpiándose el polvo- sólo fue un malentendido.
    —Sí. Y.. dígame señorita, ¿cómo ha llegado tan temprano?— Pregunté al ver el reloj del salón, eran las 10 am apenas.
    —He llegado en bicicleta, y soy muy puntual.— Contestó.


    La chica parecía muy seria, elegante y sofisticada, y claro; lo era.

    Subí a mi habitación, me cambié de ropa, no podía seguir en pijama, sólo me coloqué una ropa cómoda. Unos shorts, unas sandalias cómodas y una camiseta bastarían.
    En ese corto tiempo, los pelinaranjas también se habían cambiado. Kaoru traía una camiseta con mangas largas y unos jeans verdes, Hikaru algo parecido, pero su camiseta no tenía mangas.
    Me senté al lado de ellos. Podría jurar que esos minutos fueron los más incómodos de mi existencia.


    —Y... ¿dónde estudias?— Pregunté para tratar de limpiar un poco el ambiente.
    —Pues, estudiaba en la academia Naganuma, pero el próximo curso, en abril, comenzaré a estudiar en Ouran.
    —¿En serioo? ¡que casualidad! mis amigos y yo estudiamos allí.— Dije con emoción.
    —¡Genial! tendré un par de amigos allí. Oye, ¿ellos son tus familiares o algo así?— Me interrogó la chica.
    —No, sólo son mis amigos, viviré con ellos hasta... hasta...


    ¿Hasta cuándo viviré con ellos?

    —Hasta que sepa cuando.— Concluyó Kaoru riendo.
    —Sí, eso...— Le seguí la corriente con una sonrisa de vergüenza.
    —Vaya... me pareces muy agradable. Ésta es mi targeta.— Expuso, y me dio su.. ¿targeta? tenía su dirección, y su número telefónico.
    —¿Gracias?
    —No es nada, mi chófer llegó. Me tengo que ir. ¡Adiós!

    Se vino en bici... pero su chófer, ¿la vino a buscar?
    Se despidió, se subió a la limusina, y desapareció.


    —Que raro.— Mencionó Hikaru.
    —Sí...
    —Kotoki, tenemos hambre.— Dijeron.
    —¿Tan rápido?
    —Es que... nos diste muy poca comida.— ¿Declararon?


    Me pegué la cabeza contra el muro con frustración.
     
    Última edición: 1 Septiembre 2013
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    Aerith

    Aerith Seed

    Aries
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    Fanfic - Ouran High school host club
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    Comedia Romántica
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    Ta- chan!!!! dos capis el mismo día, no crean que no es por nada .-. tengo que hacer lo más que pueda, debido a que tengo un mal vicio de andar siempre con la compu, noche y día, es como mi droga u.u ok no ._. ¡quiero dejarlo! T^T


    El accidente que lo cambió todo
    **Narra Kotoki ¬¬**

    Eran casi las doce, esa era la hora en la que debía llegar la "niñera" no entiendo porque se fue así por así, ¿se habrá asustado de nosotros? sí, tuvo que ser eso. Lo que le hicieron Hikaru y Kaoru bastó y sobró para que se diera cuenta de que están locos.

    —Kaoru, acabo de recibir un mensaje de Kyouya- sempai.— Avisó Hikaru.
    —¿A sí? ¿qué dice?— Le preguntó su hermano.
    —Dice que mañana la temática será de... cocina y estufas. Que llevemos una estufa.
    —¿Estufa? ¡no tenemos ninguna estufa!— Dijo Kaoru molesto.
    —Podemos ir a comprarla.— Dije yo.— Yo les ayudaré.
    —¿En serio? ¿harías eso por nosotros?— Cuestionó Kaoru.
    —Haría cualquier cosa por ustedes.

    Me di cuenta de lo que había dicho... suelo decir cosas sin pensar Santo cielo...

    —¡De acuerdo!— Afirmaron ambos con emoción.

    Salimos de la mansión, tendríamos que caminar, ya que la mamá de los gemelos también les había dado vacaciones a los empleados.

    —Vamos a la tienda.— Propuso Hikaru.

    Nos dirigimos a la tienda más cercana, debido a que los gemelos tenían... flojera.


    —¡Llegamos!— Exclamó Hikaru exhausto.
    —Buenos días—saludé al señor de la tienda.— Estamos buscando una estufa, pequeña, no muy grande, de buena calidad.
    —Bueno preciosa, lo mejor que tengo es una pequeña estufa eléctrica, de 5 kilos, y 80x80.

    Bueno, primero lo primero, no estoy acostumbrada a los piropos, la estufa estaba algo grande, y pesada, pero igual aceptamos la oferta.
    —De acuerdo, ¿cuanto es?— Preguntó Kaoru sacando su billetera.
    —500 yenes.
    —¿Disculpe? ¡¿ha dicho 500?!— Hikaru y Kaoru estaban anonados.
    —¡Compren y ya!— Ordené molesta.

    Salimos de la tienda con la estufa, algo pesada pero con fuerza la cargamos entre los tres, y caminamos hacia la mansión; que estaba a unos 40 metros de la tienda.
    Al llegar a la mansión, dejamos la estufa en la cocina de la mansión. Al siguiente día tendríamos que ir al instituto.

    (Al siguiente día)
    Lunes 11 de diciembre de 2006
    8:13 am
    Es temprano, y a mi parecer un día muy bonito.
    Bajé a desayunar, pero por supuesto que no había nada, por lo que preparé algo de cereal, para mí y para los gemelos.
    Les llamé y bajaron en seguida.
    —¿Cómo llevarán la estufa?— Interrogué al ver lo complicado que sería.
    —Tú nos ayudarás.— Comentó Hikaru.
    —¿Qué? yo nunca dij-...
    —Pero tienes y quieres..... ¿no?— Me miró con una sonrisa maléfica.
    —Como sea... ustedes adelántense y yo la llevaré.— Les di la orden.
    —¿Estás segura?—preguntó Kaoru.—Se ve muy pesada.
    —Sí, puedo sola, gracias; vayan.
    Y así finalmente fueron a vestirse. Cuando terminaron salieron de la mansión.
    Yo me preparé para ir a vestirme. El uniforme de Ouran para las chicas, era bastante incómodo a mi gusto. Un vestido color amarillo bastante claro, zapatos negros escolares y una cinta al rededor del cuello además el vestido era mangas largas y casi hasta los pies.
    Me peiné como siempre, mis cabellos ondulados sueltos, pero esta vez decidí ponerme un fino listón azul en el cabello; acomodando mi fleco hacia atrás.
    Cargué la estufa y salí de la mansión.
    —Cielos, está bastante pesada.
    Llamé un taxi y me subí, le dije mi destino y sólo me cobró 110 yenes.
    —¡Muchas gracias!
    Salí del auto y tomé la estufa que estaba en el capó de la parte trasera del taxi.
    Entré al salón, todos me miraron extrañados por aquella estufa, ¿o era yo?
    —Señorita Kouyama, ¿porqué trae esa estufa?— Me interrogó el profesor.
    —Es para una actividad en nuestro club— Interrumpió Kaoru.— Ella sólo nos ayudó a traerla.
    —De acuerdo. Sólo espero que no haya problemas con la electricidad.
    —Y no habrá.— Comentó Hikaru.
    (Luego de clases en el Host club 3:06 pm)
    Llevé la estufa, la conecté, y me senté en uno de los sofás de allí, no me importaba lo que dijera esa tal Koizumi Yuki, no era verdad eso que decía, sobre Tamaki y yo.
    —Hola Kotoki— me saludó Sunako.— Hoy Sairenji no vino, se ha quedado dormida.— Contó riendo.
    —Je, eso es raro, a Sairenji nunca le había pasado algo así.
    —Sí, pero las cosas pasan. En fin, ¿cómo has estado?
    —Bien, muy bien; aunque los días serán difíciles.
    —¿Es cierto eso de que vives con los gemelos?— Me interrogó Sunako.
    —Sí, pero es debido a que "tienen que cuidarme" según mi tía. Pero es al contrario, yo los cuido a ellos.
    —Vaya eso debe ser duro.— Comentó Sunako.
    —Lo es.— Dije con sinceridad.—Pero de todas formas son buenos chicos.
    Pude ver que los gemelos estaban jugando el juego que jugaron conmigo el día anterior, pero con las clientas cosa que no me sorprende. ¿Podrán hacerlo sin ver la cicatriz en la mano de Hikaru?
    —Koto- chan! ¿te gustaría comer galletas conmigo?— Me preguntó tiernamente Honey
    —Claro Honey.
    Nos sentamos en una mesita, tomamos té y conversamos.
    —Honey- sempai, ¿dónde están los otros Hosts?
    —Se están vistiendo, llegarán en unos minutos.—Explicó comiendo su galleta.
    —¿Porqué necesitaban una estufa?— Interrogué al pequeño.
    —¿Estufa? nadie pidió estufas.
    ¿Eh? que raro...
    Y en unos minutos salieron los Hosts vistiendo lindas batas y delantales, junto con gorros de chef; por alguna rzón Hikaru y Kaoru no estaban vestidos, ni tampoco Honey, por lo cual me sentí confundida.
    —¡Takashi!— Honey se subió a los hombros de Mori.
    —¿Ustedes son familiares? ¿o algo así?— Pregunté con curiosidad.
    —Sí, Takashi era mi amo, pero debido a un matrimonio entre nuestros familiares ahora somos primos.— Contestó el pequeño rubio.
    —¡Vaaaya!— Dije sonriendo.
    —Takashi... algo huele a...
    —Algo se está quemando.— Confirmó Mori.
    Así es... el Host club se prendió en llamas, Kyouya sacó fuera del salón a las chicas, el incendio fue grave.
    —¡MI PRECIOSO CLUB!— Tamaki lloraba, no en broma, lloraba en serio, realmente estaba afectado.
    —¿Qué ocurrió?— Haruhi le preguntó a Kyouya, nadie sabía que había pasado.
    —Aún no lo sabemos.
    Unos minutos después, llegaron los bomberos, apagaron el fuego, y finalmente supieron que era lo que lo había ocasionado.
    —Ya sabemos que fue lo que lo ocasionó. Una estufa barata y fea de mala calidad.— Expuso Kyouya.
    —¡No es barata ni fea!— ¿Porqué? ¿porqué abrí la boca?
    —Ah... así que es tuya.— Kyouya me descubrió.
    —N- no... ¡tú fuiste el q- que mando el mensaje que decía que teníamos que traer la estufa!
    —Yo nunca mandé ningún mensaje, perdí mi teléfono hace dos días.— Explicó acomodando sus anteojos.
    —¿N- nunca?
    Tamaki se levantó, yo traté de correr, pero Mori me atrapó y me cargó. Me llevaron hacia el segundo salón de música, que estaba vacío puesto a que ese día nadie lo usaba.
    Era tenebroso, todo estaba oscuro, no podía ver ni oír nada.
    De pronto todo comenzó...
    —¡Orden! ¡orden en la corte!— Tamaki llevaba un mazo y le daba golpes contra la mesa.— El fiscal hablará...
    —¿Honey? ¿Honey es el fiscal?— Todo era tan confuso, yo estaba parada en una especie de altar, y Tamaki igual pero en uno más grande.
    —¡Silencio!—Ordenó el "juez" Tamaki.
    — ¿Jura decir la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad?— Interrogó el pequeño "Fiscal"
    —Lo juro.— Juré con mi mano en el pecho.
    Dígame Koto- chan... ¡¿porqué trajo esa estufa?!— Preguntó con un tono de voz amenazador.
    —Por un mensaje que recibimos del teléfono de Kyouya, ¿verdad Kyouya?
    —Mm, su señoría, el jurado llama a Kyouya- chan al estrado.—Expuso Honey.
    Kyouya se presentó adelante.
    —¿Jura decir la verdad, sólo la verdad y siempre la verdad?— Honey haciendo el juramento.
    —Lo juro.— Juró Kyouya.
    —Dígame Kyouya, es verdad que usted... ¿envió ese mensaje?— Honey se acercó drásticamente con una cara para morirse. (¡Que Kawaii!)
    —No, mi teléfono se extravió. Por lo que no pude haber enviado ese mensaje
    —Ahí lo tiene su señoría, una coartada perfecta.
    Momento... ¿eso es una coartada?
    —Así que... ¡está mintiendo!— Honey me señaló.
    —¡No es cierto! Hikaru, Kaoru, ¿ustedes me creen verdad?
    —¡Silencio, traidora!— Me gritaron ambos.
    —¿Qué? pero si ustedes...
    —¡Orden orden en la corte!
    —¿Dónde está mi abogado?— Pregunté.
    —Tú tranquila Kotoki.—Haruhi me guiñó el ojo.
    —Su señoría, tenemos el veredicto.— Dijo Kaoru.
    —¡Su señoría! todavía no es posible tener el veredicto, no sin antes tener alguna evidencia.
    —Aquí está.—Honey trajo la estufa.
    —De acuerdo es culpable.— Admitió Haruhi.
    —¡HARUHI!
    —¿Qué? es verdad tú quemaste el club.— Explicó cruzándose de brazos.
    —¿Qué dice el jurado?— Tamaki más serio que nunca.
    —Su señoría, el jurado ha encontrado a la acusada culpable de todos los cargos, y será sentenciada a ser un Host y conseguir 500 clientas.— Kaoru dando el veredicto.
    —¿¿QUÉ??
    —¡Culpable!— Exclamó Tamaki.
    —No...— Suspiré casi llorando.
    —Su señoría, hemos descubierto una pintura que se ha quemado en el incendio, costaba 12 millones de yenes.— Hikaru y Kyouya trajeron la pintura italiana que se había quemado, sólo quedaba el marco de ésta.
    —Vaya... eso es peor... que lo que me pasó a mí...— Comentó Haruhi.
    —¡KOTOKI!— Tamaki estaba furioso.—Serás... un miembro del club, no un anfitrión, tampoco una representante, sino... el perrito!
    —Que recuerdos.— Volvió a comentar Haruhi.
    —Sólo estas cosas me pasan a mí, y al pato Donald.
    —¡Desde hoy... serás un perrito!— Gritaron señalándome (menos Haruhi)
    Y así todo comenzó... todo aquello que sería... un infierno.
     
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    Aerith

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    Aries
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    XD Hola, hoy escribo, porque los quiero a todos, me retiraré en el mes de agosto, pues... me voy a un campamento, pero volveré en una semana :"D y pasará rapidito. Vaaya, hoy a sido mi graduación, que gran día, disfrute bastante. Y espero que todos estén bien :3
    Saludines para todos.


    La pelea de los indiferentes


    **Narra Kotoki (es que no se me ocurre nadie más! u_u)**

    —Desde hoy... ¡serás un perrito!— Gritaron todos.
    —Un... ¿perrito?
    ¿Perrito?
    —Haruhi, no entiendo nada.— Le confesé tomándola de la mano y agitándola de un lado a otro.
    —Así fue como yo comencé. Serás el asistente de los Hosts, luego les agradarás y te convertirás en un Host (nota: Host significa Anfitrión en inglés)
    —¿Qué? eso no puede ser... ¡yo soy mujer!—Grité agitada y me tiré al suelo.
    —Aquí en el Host club... TODO es posible.—Haruhi puso su mano en mi hombro, como si dijera: Buena suerte. Pero lo que necesito, no es suerte, sino un exorcista, y más... con los gemelos y el rey del club.


    Mientras yo me lamentaba y me tambaleaba los Hosts discutían un asunto.

    —Ahora que el tercer salón de música está quemado... ¿dónde haremos las temáticas?—Preguntó Haruhi.
    —Hablaré con mi padre, a ver si podemos utilizar el primer salón de música, ya que nadie lo está usando ahora, y cuando reparen los daños del tercer salón de música volveremos a la normalidad. — Dijo Tamaki.
    —Me parece bien.— Comentó Kyouya.
    —¿Y si tu padre no está de acuerdo?— Interrogó Honey.
    —Mi padre siempre está de acuerdo—contestó Tamaki— ¿Porqué habría de no estarlo?— Dijo riendo como todo rico lo hace.

    Ricos bastardos....
    Ricos bastardos....
    Ricos... ¡bastardos!

    —¡Ricos bastardos! ¡no pueden hacerme esto! ¡tengo una vida por si no lo saben!, y no la disfruto mucho que digamos, pero lo único; lo único que me haría falta sería... ¡esto!— Grité, estaba molesta, no, estaba furiosa, quería liberar mi odio acumulado contra ellos y hacerlos entender.

    —Oye... cálmate.— Me dijo Haruhi.

    En ese momento no podía respirar nada bien, segundos después se me cortó el oxígeno, los Hosts se asustaron, pero por suerte traía mi inhalador en mi bolsillo derecho. Después de todo, el uniforme era útil.

    —Es-... ¿estás bien?— Preguntó Kaoru tomando mi mano.
    —S- sí... gracias.
    —Kotoki, tienes que pagar tu deuda, sea como sea, tienes que hacerlo.— Ordenó Kyouya.
    —Y si no lo hago... ¿qué?— Dije retadora esperando una respuesta.
    —Kotoki...
    —¿Qué acabas de hacer?— Dijeron todos asustados.

    De pronto, todos se escondieron detrás de uno de los sofás.

    —¿Me estás retando?— Interrogó Kyouya acercándose a mí.
    —N- no exactamente...
    —Oye... estás sudando, tú acaso, ¿me tienes miedo?— Acercó su rostro hacia mí y dibujó una sonrisita maléfica en sus labios.
    —Q- ¿qué dices? ¡yo no te tengo miedo!— Incluso soné engreída.
    —A... ¿no?— Fue corriendo hacia mí como si fuera a hacer algo.
    —O- ¡OYE!— Me asusté, me asusté mucho... tanto que me agaché y tapé mi rostro esperando que nada malo pasase.
    —¿No qué no?— Esa sonrisa indiferente, retadora, elegante, feroz, mala... esa sonrisa lo decía todo... estaba disfrutándolo, disfrutaba verme así ¡Dios!

    Se dio la vuelta, se disponía a irse, ohhh pero no se saldría con la suya, ¡no señor!
    —¡Oye tú! gran... GRAN... ¡Bobo!— Lo llamé, fue lo único que se me ocurrió decir.
    Se dio la vuelta, y seguía sonriendo, ¿qué tengo que hacerle para que deje esa sonrisa?
    —¿No crees que eso es un tanto infantil?, de verdad... ¿piensas que llamaras mi atención así?—Siguió caminando, y estaba ignorándome.
    —¡Ootori!— Grité furiosa.

    Se dio la vuelta (todavía con su sonrisa)

    —¿Me llamas?— Se río.
    —¿Acaso hay otro hombre frío, indiferente, seco, rancio, y soso en esta sala?— Fuego con fuego.
    —Me lo dice la señorita sarcasmo... ¿quién te crees niñita?

    Las cosas se tornaron un tanto... peligrosas.

    —Tama- chan, ¡esto empieza a ponerse feo!— Dijo Honey (detrás del sofá) junto con los otros Hosts.
    —Honey- sempai, no podemos interrumpir en un acto como este, cualquiera puede salir herido.— Explicó Tamaki, quien no soltaba uno de los cojines del sofá.

    —¡Esta será una batalla épica!— Hikaru lo grababa todo con una cámara.
    —Cuando lo grabes todo, ¡súbelo a you tube!— Ordenó Kaoru.
    —¡Eso haré!— Comentó Hikaru.
    —Dios.. ¿no les da vergüenza?— Preguntó Haruhi, pero ya todos sabíamos la respuesta.
    —No.—Ambos siguieron grabando, ¿qué harían estos niños si se acabara el mundo?

    De vuelta a la batalla épica

    —Te diré quien me creo, una adolescente que vive con dos gemelos que se supone que "me cuidarían" que no tiene padres, que se siente sola, y que tiene que convivir con personas raras.

    —¿Nosotros?— Preguntaron los Hosts detrás del sofá.
    —Lo digo sin ofender chicos.— Les aclaré.
    —Sí, y a todo eso.... ¿qué tiene eso que ver?

    Este chico es... bastante rudo.

    —¿No sientes nada? ¿no piensas en nada? ¿no tienes personalidad Ootori?
    —Puede que yo no posea nada de eso, pero al menos no soy una niña pobre que vive con locos.
    —¡OYE!— Los gemelos se defendieron.
    —Sin ofender. En fin, sí, no siento nada, no pienso en nada, no tengo personalidad. ¿Eso querías saber?— Kyouya estaba realmente extraño jamás me había hablado así.
    —Vaya, deberías de hacerte una vida.— Dios, ¿porqué abrí la boca?
    —Mira quien habla, la niña que habita en la mansión de unos gemelos, porque no puede cuidarse sola, más bien, si te encuentras en buen estado; ¿porqué no te vas de la mansión de los gemelos? ¿qué haces en Ouran si no tienes dinero? es cierto, tienes una beca, eso es raro, porque no eres nada inteligente a mi parecer.
    —Para tu información, estoy en la mansión gracias a mi tía, no es un capricho mío, simplemente me obligaron, no es mi culpa, y además no puedo irme hasta que mi tía me diga. Yo agradecería al menos ser como tú, tú no tienes idea de que se siente perder a tus padres un día antes de navidad, no tienes idea de lo que significa perder a un hermanito que ni siquiera nació, y no tienes idea de lo que es vivir cada día de tu vida sin poder decir: Llegué a casa, y por lo menos escuchar una respuesta, y sí, puede que no sea inteligente, pero soy algo ¿no?

    No esperé respuesta sólo salí del salón y me dirigí hacia el jardín, quería descansar un poco, liberar mi mente, meditar, y olvidarme de todo.
    Entré al laberinto de rosas, me gustaba ese lugar, caminé hasta marearme y me senté.
    Es cierto, siempre quise decir eso. Sería lindo escuchar una respuesta, me agradaría.

    —¿Hola?— Una voz cercana me llamaba.
    —¿Nozomi? hola.
    —Kotoki, ¿qué haces aquí?
    —No, más bien, tú ¿que haces aquí?
    —Siempre vengo aquí a pensar, ¿y tú?— Se sentó a mi lado.
    —Me gusta este lugar. Es muy hermoso este laberinto.— Suspiré.
    —Sí, es hermoso. Vaya... es verdad lo de... ya sabes...
    —No, no sé, ¿de qué hablas?— Le pregunté curiosa.
    —Es verdad que, ¿quemaste el Host club?

    Sentí como si me hubiesen dado un flechazo en la cabeza, ¿andaban rumoreando esas cosas? que horror.
    —¡F- Fue un accidente! ¿quién te dijo eso?— ¿Quién había dicho eso?
    —Koizumi Yuki.

    Otro flechazo en mi cabeza.

    —¡Arrghh! ¿de nuevo ella?— Golpeé el césped con mi puño fuertemente.
    —¿Eres un pirata?—Preguntó ella riendo.
    —¡Ya deja de jugar Nozomi!— Exclamé molesta.
    —De acuerdo... sí fue ella. Se los dijo a todas las chicas de su salón, y las chicas de su salón se lo dijeron a las chicas de nuestro salón, y las chicas de nuestro salón-
    —Ya entendí. No dejaré que se salga con la suya.
    —Bien...—saca de su bolso un chocolate.—¿Quieres un poco?
    —¡Sí dame!
    —No.
    —Uwaaa ¡eres mala!— Me crucé de brazos.
    —Oye Kotoki, háblame de ti -comiendo aún- dime... ¿y tus padres?
    —Dejaron de existir, ¿y los tuyos?
    —No lo sé, soy adoptada, junto con mi hermano.

    Nozomi era una de esas personas que no mostraba lástima, lo cual me agradaba, porque odio que sientan lástima por mí.

    —¿Y a qué edad los adoptaron?— Pregunté con curiosidad.
    —Mi hermano tenía cinco, y yo cuatro cuando eso pasó.
    —¿Qué pasó?
    —¿Quieres saber?— Nozomi estaba tranquila, como si sintiera una verdadera confianza hacia mí.

    —Sí, pero... sólo si tú quieres decirme.

    —Murieron... asesinados. Vivíamos en una casa muy hermosa, grande y espaciosa, sólo nosotros cuatro, y teníamos un hermoso jardín, una noche estábamos durmiendo tranquilamente, y entonces oí un ruido, abrí la puerta y mi hermano entró de inmediato; yo no tenía idea de qué sucedía era sólo una niña, mi hermano y yo nos escondimos en el armario, sin hacer ningún ruido, tuvimos suerte, pero todo fue gracias a mi hermano, por eso lo amo tanto, él sabía lo que sucedía, por eso me protegió y al siguiente día llegó la policía se llevaron los cuerpos y fuimos directo al orfanato.

    Era increíble, ella recordaba todo eso, y esa fue una experiencia bastante traumatizante.

    —Vaya, eso es duro.— Me recosté en el arbusto.
    —Lo es.— Se recostó a mi lado.

    Hablamos un par de minutos, y sonó en megáfono, era el director, y al parecer necesitaba decir algo importante.

    —Se solicita a Kouyama Kotoki en la oficina del director, Kotoki si me oyes, ven de inmediato a mi oficina.

    —Ay no...— Dije asustada.
    —¡Ve! será peor si no vas.

    Salté de inmediato, y me fui corriendo a la dirección.

    (En la dirección)

    —Kotoki, supe lo de la tercera sala de música.— Declaró el director.
    —Oh, usted también, ¿qué me va a hacer?— Dije "asustada"
    —Bueno, ¿qué tal esto?

    Detrás de él estaban los Hosts, traían algo para mí, Hikaru y Kaoru comenzaron a maquillarme, me pusieron (inclusive) un peluca de hombre.

    —¡Pruébate esto!— Los gemelos me dieron un uniforme de hombre de los chicos de Ouran.
    —¿Qué? ¿para qué?
    —¡Sólo hazlo!

    Me probé el traje, era bastante cómodo, y en definitivo mejor que aquél vestido que usan las chicas de este instituto.
    En verdad, en ese momento yo... parecía un chico.

    —Que bueno que eres pecho plano.— Dijo Hikaru.
    —¡Oye!—Refunfuñé.

    —¡Que bien te ves Koto- chan!— Me alagó Honey.
    —Gracias Honey- sempai.
    —Sí, esto me trae recuerdos.—Dijo Haruhi.
    —Y bien Kotoki, ¿te agrada el uniforme?— Me preguntó el director.
    —Sí gracias.
    —¿Te gustaría quedártelo?— Me vuelve a preguntar éste.
    —¿Puedo?— Dije feliz.
    —¡Ooh! ¡que linda!— Comentó Tamaki.
    ¬¬ —De verdad.. ¿puedo?
    —¡Pero claro! pero con una condición.— Dijo el director.
    —¡De acuerdo! ¡dígame haré lo que sea!— Exclamé alegre.
    —Si pasas una semana de prueba en el club de Tamaki y apruebas, te convertirás en Host, pero si no lo haces, te quedarás... ¡como un perrito!

    No, ¿para qué querría yo ser un Host? ¿¡o un perrito!?

    —No me queda otra opción.— Admití.

    Todos saltaron de la alegría, yo fui a disculparme con Kyouya por lo que le había dicho.

    —Qué tal si para celebrar... ¡comemos Ootoro!— Propuso Tamaki.
    —¡Sí!— Saltaron todos de la alegría.

    (En el restaurante)

    —Esto es... ¡akame!— Pregunté al ver el pedacito de pescado en mis palillos.
    —¡Se le dice Ootoro!— Gritó Tamaki molesto.
     
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    Aerith

    Aerith Seed

    Aries
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    553
    Puntos en trofeos:
    331
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - Ouran High school host club
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    49
     
    Palabras:
    4221

    Capítulo Masterson.


    **Narra Kotoki**
    (Lunes al salir del restaurante)
    —¿A dónde vamos?—Preguntó Hikaru
    —A casa.—Le respondió Kaoru
    —¿Tomamos el autobús?— Sugerí en forma de pregunta.
    —No, ya llamamos al chófer.— Dijo Kaoru.
    —Oh ya veo, pero... esto me aburre. ¿Jugamos algo?
    —¡Sí!— Gritaron ambos con emoción.
    —A ver... este es un juego de memoria que yo Jugaba con mi prima, cada vez que digan 1, se tocan la nariz, cada vez que digan 2, se tocan el hombro con el brazo izquierdo, y cada vez que digan 3, se tocan los hombros con ambos brazos. ¿Entendieron?
    —¡Síiiii!
    —De acuerdo.— Dije y me volteé por un segundo.
    —No entendí ni un pavo.— Le susurró Hikaru a Kaoru.
    —Yo tampoco.
    —Emm, chicos, los estoy oyendo.


    Había estado tratando de enseñarles bien, pero en cualquier momento se enredaban, y los entiendo, pues yo igual me volvía así cuando era pequeña. Pero se me hacía muy lindo verlos perder... ¿Porqué será?

    —Oh, ya llegó el chófer.— Dijo Hikaru.

    Subimos a la limusina, en diciembre el chófer seguía trabajando, así cayeran rayos y truenos él estaba ahí, eso es muy respetable.

    Al llegar a la mansión cada quien se fue a su habitación a descansar, puesto a que ya eran las 8 pm.

    (Al siguiente día, martes 12 de diciembre de 2006 7:16 am)

    Desperté sintiéndome como siempre me sentía, normal. Fui directo al baño, y cepillé mis dientes.
    Bajé a la cocina y preparé el desayuno, eran waffles. Mis favoritos para el desayuno.


    —¡Kaoru, Hikaru! ¡el desayuno está listo!— Los llamé arreglando adecuadamente los platos sobre la mesa de mármol pulida.

    Los gemelos bajaron al instante, esperen... hace un segundo... soné como su... ¿¡MADRE?!

    —¡Itadakimasu!

    Agradecimos el rico desayuno que había preparado y finalmente nos dimos el placer de saborearlo.
    —Están buenos.— Comentó Hikaru.
    —Gracias, de niña les añadía mucha miel de maple, ahora si los como así me empalago.
    —¿Y quién no?— Comentó Kaoru riendo.
    —Ella— Dijo Hikaru señalándome.


    ¿Debería tomarme eso a mal?

    Pocos minutos luego ya habíamos terminado de desayunar.

    —Sí, bueno, de niña me gustaban mucho los dulces. Oigan, creo que ya deberíamos ir a vestirnos.— Dije yo.
    —Séeh, deberíamos...— Hikaru y su sentido del humor.
    —Pero claro que deberíamos.— Dijo Kaoru
    —Definitivamente deberíamos. Vamos, ¡hoy será un día bonito!— Insistí hasta que finalmente accediron.


    Luego de terminar la insoportable sesión del vestido ajustado, bajé y me encontré con los gemelos, afuera estaba el fiel chófer que siempre estaba allí para nosotros. Y, ¿quién no lo sería? Con tan buen pago...

    (Al llegar al Instituto Ouran)

    Las clases de la mañana estaban por comenzar, y finalmente había llegado muy temprano. ¡Por fin! ¡realmente puedo sentir que mi vida empieza a florecer!

    —¡Sobrinita mía!— Tamaki fuera del salón.

    Y ahí va...

    —Ta- Tamaki-sempai, ¿qué hace usted aquí?
    —¡Oh querida! No te dirijas hacia mí como “usted” me haces sentir viejo.— Dijo haciendo otra de sus poses dramáticas.


    —De acuerdo, pero dime, ¿qué te trajo hasta acá?
    —Vine a ver a Haruhi.— Dijo poniendo cara de perrito.
    —Haruhi fue un momento al baño, pero si la esperas, quizás-...


    No terminé de decir lo que estaba diciendo y él ya se había ido.
    Bueno, al menos me libré de él. Pero, me siento mal por Haruhi...


    Y así, permanecí toda la clase en silencio, completamente aburrida, pero sin dejar de mirar a la pizarra.
    Realmente me aburren las clases de historia.


    Sí, el profesor hablaba obre la constitución y blablablablablablabla...
    Luego de 15 insoportables minutos de lectura sobre las leyes, hicimos un resumen Haruhi lo entregó de primera, luego Kaoru, después Hikaru y yo.


    La pimera hora de la mañana fue aburrida, después vino la segunda materia de la mañana...

    Matemáticas

    Nada sencillo en nuestro nivel de grado.

    Ecuaciones de segundo grado, problemas con ecuaciones de segundo grado. Luego pasamos a algo más sencillo, medidas del tiempo, altura y masa.

    Luego otra interminable hora de ejercicios de matemáticas, finalmente pudimos relajar nuestra mente, y hablamos un poco de como sería la despedida del fin de año. Salíamos de clases el miércoles 20 de diciembre, se realizaría una pequeña junta, nos reuniríamos todos los estudiantes del 1 A y estaríamos juntos en la cena de noche buena, la cena sería en la casa de el profesor.

    —Pueden invitar a quien deseen.—Dijo el profesor.

    Las clases de la mañana terminaron, (lento) pero terminaron, y yo estaba más que ansiosa por bajar a almorzar.

    —Lo mismo de siempre por favor.—Le pedí a la cocinera.

    El menú D puede que digan lo que digan, pero es mi favorito.

    —¿No vienes?— Me preguntó Kaoru.
    —No gracias, hoy deseo comer al aire libre, nos vemos luego.— Me despedí de los gemelos.


    Salí de la cafetería y me dirigí directo a los jardines, puede que el Ouran sea un instituto para niños ricos, pero ellos... ellos no me tratan mal, son muy buenas personas, además, el instituto después de todo, es un bello lugar para estudiar.

    Mientras pensaba en ese tipo de cosas limpié el plato, fui directo a la cafetería y devolví la bandeja, seguí caminando, pero me vinieron ganas de entrar a ese laberinto, me parecía un lugar muy tranquilo.
    Llegué hasta el punto de perderme dentro del susodicho, aceleré el paso, entonces tropecé, y y sentí un fuerte dolor en mi rodilla, estaba a punto de gritar cuando me di cuenta de que me había enterrado un cristal en mi rodilla izquierda, pero fue un descubrimiento el que calmó mi dolor. Era el césped, no era nada parecido al otro; tenía un color más oscuro, y se sentía algo áspero.


    Lo toqué, era una tapa, la abrí y descubrí algo, que parecía ser una habitación secreta (a mi parecer)
    observé cuidadosamente sus al rededores, por medio de mi locura decidí entrar, habían unas escaleras que fácilmente me lo permitieron.


    Era un tanto oscuro, pero al recostarme en la pared accidentalmente activé un botón que hizo que se encendiera un bombillo.

    —Este lugar... es lindo.— Susurré para mí misma.

    Desafortunadamente el timbre sonó. Me dirigí a las clases de la tarde, quien las daba era el profesor Kinako también, pero habían avisado que habría un nuevo profesor que nos daría clases por la tarde.

    Todos nos sentamos en nuestros respectivos lugares esperando al nuevo profesor.

    —Ey Haruhi, ¿cómo crees que sea el profesor nuevo?— Preguntó Hikaru a ésta.
    —No tengo ni la menor idea.— Dijo Haruhi algo aburrida.
    El profesor entró y se presentó.
    —Buenas tardes alumnos, soy Kaito Sayuzaki, y desde hoy seré su profesor durante las clases de la tarde.


    El nuevo profesor era un hombre joven, no aparentaba tener más de 46, y a pesar de todo, muy guapo.

    —Desde hoy comenzaremos a usar el salón de química, las clases que les daré son, física, química, anatomía, geología y geografía. Síganme, iremos al salón de química.

    Le seguimos hasta el respectivo lugar.

    —Pónganse aquellas batas blancas, y las gafas, si hay algún accidente, para eso está la ducha des contaminadora.

    —Des contaminadora...-Susurraba Hikaru riéndose.

    Antes que nada, el profesor preguntó el nombre de cada uno de nosotros.
    Y sólo basta con decir... que hubo muchos accidentes el día de hoy.


    Termino de clases 3:15 pm

    El Host Club está abierto. (Por ahora en la sala de música 2)

    —¡Koto-chan!— Exclamó Honey con su conejo en brazos.
    —Honey-sempai— sonreí—¿Cuál es la temática de hoy?
    —Es ropa casual.— Me respondió.
    —¡Eh! ¡Kotoki!—Me llamó Tamaki.


    Me acerqué hacia donde estaba él, curiosamente detrás de una cortina, pero decidí mejor no preguntar.
    —¿Qué sucede?
    —Tu prueba se pospone hasta el jueves (la prueba para demostrar si de verdad puede ser un host)
    —¿Porqué?— Pregunté confundida.
    —Las cosas se han tornado difíciles, muchas cosas y temáticas que planear. Para el viernes el tercer salón de música estará completamente reconstruido, por eso es mejor, que hagamos la prueba el viernes.


    Mejor para mí.

    —¡Excelente!— Exclamé contenta.
    —Creí que estabas molesta.
    —No.
    —Bueno...—Susurró Tamaki extrañado.


    —Kotoki, ¡ven a jugar con nosotros!— Me llamaron los gemelos.

    Me acerqué hacia donde estaban los gemelos con las clientas.

    —Hikaru, Kaoru, hola.— Les saludé.
    —Siéntate.— Me dijo Kaoru.


    Y tal y como me dijo, lo hice, los sillones eran bastante cómodos.

    —Hikaru- Kun, Kaoru- Kun, ustedes son muy lindos, y unidos, dígannos; ¿qué harán durante ésta linda navidad?— Preguntó una de las muchachas.

    —Lo que hacen todas las familias, compartir con amigos y familiares, este año no hay mucho que hacer, puesto a que nuestros padres no están en casa. Hay una persona, pero... el ambiente es muy seco.
    —Hikaru, ¿te sientes solo?— Le preguntó su hermano.


    Ya están haciendo una de sus tan famosas escenas de “amor fraternal”

    —No, Kaoru, mientras te tenga a mi lado, jamás estaré solo.— Decía tomando su rostro suavemente.
    —Hikaru...— Susurraba abrazándolo.
    —¡Kyaaaa!— Gritaban las 3 clientas.


    Y de pronto la situación se tornó un tanto... “incómoda”

    El Host Club cierra.

    (Más tarde, en la madrugada de ese día 3: 11 am)

    Mi estómago daba vueltas, por lo que no aguanté, bajé los escalones, y directamente, me dirigí hacia la cocina.

    **Narra Kaoru**
    (A la madrugada del mismo día 3: 15 am)

    —Hikaru, despierta.— Susurré a mi hermano.
    —¿Qué sucede Kaoru?— Preguntó sin siquiera abrir los ojos.
    —Oí algo.Un ruido extraño que vino desde la cocina.— Expliqué con tensión en mi voz.
    —¿Y?— Se acostó en la cama, nuevamente refugiándose de mí en las mantas de ese suave algodón.
    —¡¡Hikaru!! ¡levántate de la cama ahora!— Tomé una almohada y comencé a golpearlo con ella.
    —¡Basta Kaoru!
    —¡No, no hasta que no te levantes!


    Mientras teníamos una guerra de almohadas, algo extraño pasó, oímos un ruido extraño que parecía provenir de la cocina.

    —Hikaru, trae algo para defendernos.

    Alguien saldría herido... y no seríamos nosotros.

    —Toma.—Dijo y me entregó una raqueta de tenis.
    —¡¿Cómo rayos nos defenderemos con esto?!
    —Lo siento, no había pelotas de tenis.
    —Hikaru, ya déjate de payasadas, sígueme.


    Salimos de nuestra habitación, no sin antes tomar la linterna que estaba en uno de los cajones del guarda ropa, donde además de ropa guardábamos este tipo de cosas, bajamos los escalones, yo tenía la raqueta y mi hermano la linterna, nos dirigimos hacia la cocina, nos pusimos en posición y abrimos la puerta de cristal que formaba parte de ésta. Al entrar vimos que el refrigerador estaba abierto, me preparé, me acerqué y le di un buen raquetazo en la cabeza.

    —¡¡Auch!!
    —¿Kotoki?— Mi hermano y yo estábamos confundidos.
    —¿Sí? ¿quién creían que era? ¿Santa Claus?— Dijo sarcásticamente sobándose la cabeza.
    —Lo siento, pensábamos que eras un ladrón o algo así.— Explicó mi hermano riendo.
    —Sí, lo sentimos. ¿Estás bien?— Le pregunté acercándome y sobando su cabeza.
    —Sí, gracias, pero yo también lo siento, tenía hambre por eso bajé a buscar un refrigerio.— Explicó jugando con sus dedos.
    —Ya, no es nada. Ahora cada quien a dormir.— Ordené yo.


    (miércoles 13 de diciembre de 2006 12 pm)

    Ya era la hora del almuerzo, yo estaba sentado en la mesa, esperando a todos, lo que se me hacía raro era que Hikaru no estuviese. No lo veía desde salimos del salón y él desapareció de mi vista. Me preocupé un poco, pero no podía darme mala vida por eso.

    —Hola—me saludó Kotoki—¿Puedo sentarme?— Preguntó dulcemente.
    Yo asentí, ella se sentó y comenzó a mirarme.


    —¿Qué sucede?— Me preguntó preocupada.
    —Es sólo que... Hikaru no llega.
    —Ah, es eso, lo vi hablando con unos chicos, dijeron que iban a almorzar juntos.


    Sentí algo raro en mi pecho, me quedé sin aire, Hikaru, ¿iba a almorzar sin mí?

    —Ah, entonces bien.— Dije tratando de disimular.
    —Te molesta, ¿cierto?
    —¿De qué hablas?— Le pregunté con curiosidad respecto a su comentario.
    —Te molesta, que Hikaru esté con otras personas, y que no te diga nada sobre ello, lo sé Kaoru, puedo verlo en tus ojos.


    ¿Cómo podía saberlo? ¿realmente es cierto eso de que... “puede verlo en mis ojos”?

    —Sí, es eso, pero da igual, él puede estar con quien quiera y no hay ningún problema.
    —¿Piensas eso?— Empezó a sonreírme poniendo su mano en mi hombro.
    —Sí.
    —Mm, vale.— Se dio la vuelta y se preparó para empezar a comer. Como vio que yo no tenía almuerzo me ofreció del suyo, yo me negué, y fui a comprar el mío.


    —Un menú B, por favor.— Pedí a las cocineras.

    Al darme el nuevo menú (espagueti y albóndigas, sopa de miso, pan de ajo con un toque de mantequilla, y té frío de durazno) luego fui a la mesa a sentarme.

    —Los ricos comen bien.— Comentó Kotoki al ver mi bandeja repleta.
    —Sí, la verdad.— Reconocí y me senté a su lado.


    Minutos después ya habíamos terminado de comer, los miembros del club faltantes llegaron tarde, Kotoki y yo nos despedimos y fuimos directo al campus de la academia.

    —Oye, ¿quieres ver algo?— Me preguntó ella aun con su imborrable sonrisa en el rostro.
    —Claro.— Dije devolviendo la sonrisa.
    —Ven.— Me tomó de la muñeca, y me llevó corriendo hacia el laberinto de rosas del Ouran.
    —¿Qué estás planeando?
    —¡Sólo espera!


    Entramos al laberinto, ella me guió, hasta llegar a una esquina en la que nos detuvimos.

    —¿Y ahora qué?— Pregunté yo.
    —Mira esto. Quitó el césped, tal y como suena, lo quitó, era un fondo falso.
    —Ven.— Dijo con su más linda sonrisa.
    Entré primero, habían unas escaleras, las bajamos, ella dejó la tapa abierta para que pudiéramos salir luego.
    —¿Qué es este lugar?— Pregunté asombrado.
    —Es al parecer... una entrada secreta. ¿No es genial?
    —Sí, pero está muy oscuro...
    —No por mucho mi querido amigo.


    Y así con su dedo tocó un botón que hizo que se encendiera un bombillo blanco a un lado de la entrada.

    —Vaya...—Comenté
    —Sí...—Completó.
    —¿Cómo descubriste este lugar?— Pasé mi mano tocando las paredes de un concreto bastante sólido.
    —Pues... ayer estaba paseando por aquí, y me caí, además de que me raspé un poco la rodilla, pude notar que el césped era falso, lo toqué bastantes veces, y decidí quitarlo, y así fue.— Explicó.
    —Vaya, eso es... interesante. Pero, tu estás bien, ¿no? ¿cómo está tu rodilla?
    —Está bien, no te preocupes.
    —Déjame ver.
    —¿NO! Es decir... ¿Para qué?
    —Sólo quiero verlo. ¿Porqué te pones tan histérica?— Le pregunté con confianza.
    —Por que, yo...— Sin terminar lo que iba a decir, levantó un poco el velo del uniforme, mostrando su herida, que parecía ser grave. Su rodilla se había hinchado, ya no la tenía del color natural de su piel, sino de color morado, incluso tenía clavado algo dentro de ella.
    —Kotoki... esto no está nada bien, te enterraste un vidrio, la herida se infectará.
    —Sí... y ahora que lo pienso, ¿quién arroja desperdicios en el laberinto?— Preguntó poniendo su dedo índice en su labio.es ta? Y
    —Eso no importa, lo que importa es que debes ir a la enfermería, y además de todo eso, ¿porqué no me dijiste nada? Se te ocurre llevarme a ver una entrada secreta en el laberinto del jardín, pero ¿no puedes decirme cosas más importantes como esta? Y de que va eso... ¿porqué no fuiste a la enfermería por ti misma?
    —¡Es que! ¡Kaoruuu! ¡Odio los hospitales y las enfermerías!— Se quejó con un tono malcriado.
    —¡Eso no tiene nada que ver! Ahora mismo vamos a ir a la enfermería. Y sino quieres ir sola, ¡voy contigo!
    —Kaoru...
    —¡Vamos!


    La tomé de la mano y salimos de “La entrada secreta” de ahí hacia nuestro camino, estábamos buscando la enfermería.
    Finalmente, después de tanta caminata la encontramos, el Ouran era un instituto tan grande, que incluso yo a veces me perdía.
    —Hitachiin-sama, bienvenido, ¿hay algo en lo que pueda servirle?— Preguntó cortés mente una de las enfermeras.
    —Sí, ella es Kouyama Kotoki, y tiene una herida en la rodilla, ¿cree que pueda ayudarla?
    —Claro. Ven linda, no tengas miedo.-Le habló la enfermera, con el objetivo de poder calmarla.
    —D- de acuerdo.— Se acercó.
    —Hitachiin-sama, puede aguardar sentando, en unos minutos la traeré de vuelta.
    —Muchas gracias.


    Me senté, y tal y como dijo la enfermera, sólo tardó unos minutos, Kotoki se veía feliz, tenía un apósito pegado en la rodilla, y le habían dado una paletita.
    —¿Mejor?—Pregunté.
    —Sí ¡mucho mejor!— Exclamó lamiendo su paleta.
    —¿Qué te hicieron?— Le interrogué mientras salíamos de la enfermería.
    —Me desenterraron el cristal con una pinza, luego; el doctor suavemente tomó un algodón y un poco de alcohol, y limpió la herida, tomó algo de crema y me la aplicó sobre la herida, y después, me puso ésta bandita, oh y me regaló ésta paleta de frutas.
    —Eso no suena muy complicado.
    —Pues lo fue. Mira mi lengua, ¿de qué color está?— Me preguntó con una cara divertida mientras me enseñaba su lengua.
    —Jaja, es de color normal. Creo que tu paleta no tiene ningún químico que haga que tu lengua cambie de color.
    —¡Kaoru, no seas aguafiestas! Todos queremos creer que por alguna razón nuestra lengua cambia de color cuando comemos ésta clase de dulces.
    —Bueno, lo entiendo.— Dije sonriendo.
    —Kaoru, ¿hace cuánto estudias aquí en Ouran?— Me preguntó sin siquiera quitarle el ojo de encima a la paleta.
    —Desde primaria, cuando Hikaru y yo aun éramos muy pequeños.
    —Vaya, y ahora que hablamos de esto, hay algo de lo que tengo muchas dudas... ustedes, ¿porqué se unieron al Host Club?— Me interrogó mirándome con curiosidad.
    —Pues, todo fue por un juego, mi señor era nuevo en Ouran en ese entonces, nos hizo una propuesta para unirnos al club, al principio no nos importaba nada de eso, sólo queríamos divertirnos, por lo que nosotros le dimos nuestra propuesta, si él ganaba el juego de “¿Quién es Hikaru-kun?” nosotros seríamos parte de su club, sin decir nada más, aceptó, pero las primeras veces se equivocó. Luego después de tanto intentar logró descifrar quien de los dos era Hikaru, pero... a pesar de todo...
    —¿A pesar de todo?
    —Lo hizo al azar. Aun así formamos parte de su club, sino fuera gracias a Tono, nosotros jamás habríamos salido de ese mundo de soledad.
    —Mundo de... ¿soledad?


    En ese momento sonó la campana, las clases de la tarde ya estaban por comenzar.
    —¡Kaoru, Kotoki!-Venía corriendo Hikaru hacia nosotros— Lamento haberlos dejado solos. Los miembros del club de tenis me estaban haciendo una muy buena oferta.
    —¿Y la aceptaste?—Pregunté yo.
    —Nah, sus actividades son a las mismas horas que las del Host Club, y por eso no es posible.
    —Qué mal.— Comentó Kotoki.
    —No en realidad, a mi parecer el Host Club es un buen club.— Dije mi opinión.
    —Sí, y cambiando de tema, Kotoki, ¿cuándo comienza tu entrenamiento como perrito del club?-— Le preguntó mi gemelo a Kotoki.
    —Primero, ya no seré perrito, seré un mini- anfitrión, y segundo, es mañana.
    —Vaya, prepárate para una tarde dura, no te desesperes mucho, y lleva mucha agua.— La aconsejé con una actitud simpática.
    —¿De... acuerdo?
    —¡Así se habla!-Exclamamos mi gemelo y yo al unisono.


    Y así, mientras hablábamos, nos dirigimos hacia el salón de clases.

    Las clases de la tarde comenzaron, nos enseñarían anatomía. Pero las horas pasaron volando.



    **Narra Hikaru**


    Cuando terminamos con anatomía, nos dirigimos directo hacia el club, entre las 3:13 y 3:15.
    La temática de hoy sería de bomberos, y vendría acompañada con una obra. Tono sería el líder, Kaoru y yo seríamos los encargados de la manguera, Honey Mori los conductores del camión, y Haruhi y Kyouya los socorristas.
    Había un problema, no teníamos un narrador. Sairenji y Sunako se habían ofrecido como personajes principales, ya teníamos casi todo listo, los escenarios, los personajes, el camión (de cartón claro) los libretos, pero no teníamos a alguien que dirigiera la obra.


    —¿Qué vamos a hacer? Sino encontramos a alguien que se aprenda las líneas del narrador en 15 minutos estamos muertos.— Dijo Tono angustiado.
    —Tama-chan, mira, por allá viene Koto- chan.
    —Ahora no Honey- sempai.—Aclaró Tono dando vueltas nervioso.
    —Pero Tama- chan.— Continuaba Honey- sempai tratando de convencerlo.
    —Tamaki- sempai, mira allí va Kotoki.—comentó Haruhi—Ella podría ayudarnos.—Dijo Haruhi.
    —¡Grandiosa idea Hija de mi corazón!— Exclamó Tamaki abrazándola.
    —Buua.— Soltó Honey-sempai triste.


    Kotoki accedió a dirigir la obra sin ninguna objeción, quizá pensaba que eso era parte de la prueba.
    Kaoru y yo nos sorprendimos por la velocidad en la que se aprendió los diálogos.


    Y así el Host club se abrió en la 2 sala de música.

    —Kotoki, tienes que ponerte esto.—Le ordenamos mi gemelo y yo mostrándole un vestido sin mangas, de color rojo.
    —¿Porqué?— Preguntó asustada.
    —Es tu vestuario.— Le respondimos.
    —¡No me gusta!
    —Sino te lo pones, ¡te lo pondremos nosotros!
    —Está bien, lo haré... mandones...-Susurró.
    —Te oímos.


    (Se sube el telón)

    —Señoritas, les aclaro. Esta es una historia real, espero y disfruten la obra.

    Comenzó diciendo eso.

    —Hace años, en una estación de bomberos, ubicada en Tokio, vivían los más grandes, valientes y fuertes bomberos de Japón, quienes batallaban por la vida, luchaban por los demás; y rescataban personas que estaban al borde de la muerte.El día había comenzado normal sin alertas ni incendios, hasta que...

    Tono hacía su aparición.

    —Oh no, el camión se ha descompuesto, ¿qué haremos para repararlo?— Decía Tono "preocupado"

    En ese momento aparecía Kyouya.

    —Lo llevaremos al taller, cuanto antes mejor.— Dijo Kyouya.

    Mi hermano y yo hacíamos nuestra aparición.

    —Eso es casi imposible.— Hablé yo.
    —Todos los talleres de la ciudad están cerrados.— Completó mi hermano.
    —Eso es malo.— Comentó Tono.


    Haruhi hace su aparición junto a Honey y Mori.

    —¡¡Hay una alerta!! ¡¡una cafetería aquí en la ciudad, rápido!!— exclamó Haruhi.—Estos bomberos de la estación sur nos llevarán donde está ocurriendo el incendio, ¡suban!— Dijo refiriéndose a Honey y Mori.

    —Al entrar, los fuertes bomberos en el camión, se dirigieron a todo motor, a donde ocurrían los hechos.

    El cambio de escenario fue rápido, debido a que Sunako ayudó a cambiar el ambiente, además de ser la protagonista de la obra.

    —Ayuda, ¡¡llamen a los bomberos!!— Gritaba Sairenji.

    Nos bajamos del carrito de cartón, y con la manguera de plástico “apagamos” el fuego.

    —¡Muchas gracias! Pero mi hermana se ha quedado atrapada en el baño, y está en peligro.

    ¿En el baño? ¿quién escribió ésta “obra”?

    Mori- sempai se llevó toda la fama, pues Sunako estaba en el suelo, la cargó en sus brazos y la acostó en la camilla.

    —Gracias, me ha salvado la vida.
    —¡Kyyyya! ¡que mooe!— Las clientas estaban emocionadas, entristecidas y conmovidas.
    —Y así, en un nuevo día de peligro, lo bomberos lograron salvar a las víctimas del incendio en la cafetería. FINALMENTE ESTE ES EL FIN.— Narró Kotoki.
    Las clientas aplaudieron como nunca.


    Nos tomamos de las manos he hicimos una pequeña reverencia.

    La obra terminó.

    —Excelente trabajo chicos, sobre todo tu Mori- sempai.— Felicitó Tono.
    —¿Tienen agua? Eso me dejó sin aire.— Confesó Kotoki.
    —En la hielera.-Le dijo Tono.
    —Gracias.
    —Muy bien chicos, sigamos con las actividades de día de hoy.— Ordenó Tono.


    (Conversaciones)

    —Hikaru- kun, Kaoru- kun, estuvieron bien.— Nos felicitó Sairenji.
    —Gracias Sairenji, pero sólo tuvimos una línea.— Dijo mi hermano.
    —Sí, al igual que yo.— Dijo Sunako.


    Todos reímos, y hablamos un rato.

    —A mi parecer, Koto- chan narró bien.-Dijo Sunako dando su opinión.
    —Sí lo hizo bien.-Comenté yo.
    —Mori-sempai se llevó toda la atención.-Completó mi hermano riendo.


    Todos reímos bastante esa tarde.
    Mientras tomábamos el té.
    Luego sería hora de irnos a casa.




    Este es el fin de este capi llamado “Masterson” ¿porqué se llama así? Debido a mi locura, claro y además de que es un tipo de competencia, para ustedes... ¿Quién narró mejor? A mi parecer, el mejor siempre ha sido Kaoru, pero denme su opinión. XD Saludos.
     
    Última edición: 12 Agosto 2013
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    Aerith

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    12 días de retraso é_è como lo siento!!! de veras... pero aquí se los traigo, yo jamás los abandonaría mis queridos lectores n_n


    Las pruebas para ser perrito... es...decir... Host XD

    **Narra Tamaki (qué sorpresota ¿no? xD)**

    Jueves (yeah) 14 de diciembre de 2006, 8:20 am

    Ha llegado el día...

    El día de hacer posible algo. Que una chica se una al club, desde mi perspectiva, es peligroso, pero si ella quiere hacerlo, está bien.

    El sol sale muy temprano, sin embargo tengo el tiempo suficiente para descansar, y verlo a más tardar. Abro mis ojos con delicadeza, y uno de mis mayordomos está allí.

    —Buenos días señor Suou, le he traído el desayuno en la cama, también un diario para que lo lea, ¿necesita algo más?
    —No, muchas gracias.

    Al decir esto, el leal mayordomo dejó mi alcoba y yo disfruté el típico desayuno por la mañana.

    —Qué buen día hace hoy.— Suspiré, y al terminar de desayunar me levanté de la cama y me estiré, es bueno estirarse en la mañana, te ayuda a crecer, o al menos eso me han dicho.

    Fui directo a por mi uniforme, y luego de habérmelo puesto bajé y me despedí de todos, salí por aquella puerta; la que siempre veo, y me dirigí hacia una de mis limusinas.

    El recorrido no fue tan largo, sólo unos 10 minutos para ser exacto. Al llegar al instituto a los primeros que vi fue a Hikaru y a Kaoru, charlando con mi hija.

    —¡Haruhi!—Grité y me abalancé sobre ella.
    —!!Sempai!! ¡estamos en público!— Ella siempre tan tierna, no me importaban los demás, sólo ella.
    —Pero Haruhi...—Reproché haciendo pucheros.
    —Ahh, Kaoru, ¿será cierto?—Susurró Hikaru al otro demonio.
    —Tal parece Hikaru...—Admitió el otro demonio.—Mi señor... es usted, un pervertido.—Dijeron ambos con voz detestable.
    —¿¿QUÉ??
    —Le gusta aprovecharse de Haruhi, tanto que se le tira encima.—Con esa sonrisa maléfica...
    —¡Eso no es cierto! ¡Haruhi! ¡di algo!
    —Esto... ¿es igual que lo que pasó en la playa? (capi 8)
    —Haruhi, ¡esa vez sólo te estaba ayudando!—Le dije frustrado.
    —Y aquella vez... ¿eso que fue?—Hikaru y sus palabras...
    —Sí mi señor, eso fue muy mal educado.—Kaoru, ¡y su maldita gentileza!
    —Ah, Tamaki- sempai, ¿es eso cierto? el periódico escolar lo dice.— Dijo Haruhi.
    —¿De qué hablan?— Yo estaba confuso.

    Los demonios gemelos me mostraron una foto mía besando a............. esperen ¿QUÉ?

    —¡¿Quién es el responsable de esto?!—Grité horrorizado al ver esa foto, y más al artículo de abajo.
    —Mi señor, ¿esa es su novia?—Preguntaron esos gemelos malvados riendo con maldad.
    —Para su información, es chico; ¡y no!—Dije furioso.

    No puedo creerlo, de verdad ¿¡¡¡quién ha sido capaz de esta atrocidad!!!?

    —Tamaki- sempai, no sabía que aún jugabas con tu osito...
    —Ha- Haruhi, eso no es nada.—Disimuladamente comencé a arrugar la foto a mis espaldas.
    —¿No es nada?—Hikaru se puso a leer el artículo.—Suou Tamaki, estudiante afortunado de 17 años, un tonto que besa a su osito de peluche... piénsenlo bien, ¿qué les haría a sus hijos?

    Se murieron de risa con la última frase.

    —¡No se rían! no son ustedes lo que están el la portada del periódico.

    Yo realmente estaba enojado.

    —Sempai, ¿quién escribió ese artículo?— Me preguntó Haruhi viéndome extrañada.
    —Pues...—Miré en la parte superior donde estaba el nombre de la autora.—K- Koizumi Yuki.
    Los gemelos dejaron de reír.
    —¿Ella de nuevo? ya me está hartando.—Comentó Hikaru.
    —¿De nuevo?—Dijo Kaoru extrañado.
    —Sí, ¿recuerdas lo que le dijo a Kyouya? le amenazó, deberíamos hacer algo, tono... se está metiendo con usted.
    —Sí... ¿porqué será?
    —Sempai, ¿le tendrá algún rencor?
    —No lo creo hija, no he hecho nada, y menos a esa chica ni a ninguna otra.
    —Qué raro.—Comentó Kaoru.

    El timbre sonó y cada quien se dirigió a sus clases...
    Me pregunto... ¿cómo estará Kotoki? ayer la llamé por la noche, el Host club ya debe estar arreglado, y ella se encargaría de investigar sobre la temática, esa sería la primera prueba, claro que no se lo revelé, quería ver como reaccionaba...

    *Se abre la puerta en el salón*

    —¡¡¡¡TAMAKI!!!!

    **Continuará** Lo siento nwn pronto seguiré este capi .-. jamás había dejado las cosas a medias.
     
    Última edición: 23 Agosto 2013
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    Aerith

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    Vale vale, acá estoy ^^ no sé porqué rayos corté éste capi en dos, n_n cómo un pastel xD eeen fiiiin...

    Las pruebas para ser perrito... es... decir... Host XD (parte 2)

    **Narra Kotoki**

    *El mismo día*
    Antes de ir al salón de clases, yo estaba en busca de Tamaki, a quien no veía desde el día anterior, tenía que verlo para darle algo de mucha importancia, no dormí anoche a causa de ello.

    Decidí buscarlo en su salón de clases, el 2 A, entré frustrada.

    —¡¡¡TAMAKI!!!—Grité al entrar, tenía la adrenalina al máximo.
    —Ko-... ¿Kotoki?—Al parecer le había asustado.
    —Tamaki, ten.—Le entregué la información que me pidió.—¿Es para tu tarea no?
    —Oh gracias.—Dijo sonriendo.—No, no es para mi tarea, es por algo del Host club.
    —Ah, ya veo.—Comenté sonriendo.
    —¿Eh, el Host club? ¿qué harán hoy?—Una de las chicas se levantó de su asiento.
    —Tamaki -sempai, ¿ya está solucionado lo del club?
    —¿De qué será la temática hoy?

    Un montón de preguntas al aire, y todas eran para Tamaki, el pobre estaba rodeado de chicas, y parecía que ni siquiera le dejaban respirar.

    —Tamaki- sempai, me tengo que ir, sino llegaré tarde. Adiós.
    —Kotoki... ¡espera!—Me tomó del brazo y me abrazó.—Gracias...

    Por un momento quedé paralizada y sin poder moverme, y al otro, me di cuenta en la peligrosa situación en la que estábamos. ¡Todos tenían su mirada fija en nosotros! yo me había puesto más roja que un tomate.

    —Ta- tamaki...—No lo podía creer, era la primera vez que me sonrojaba de esa forma, ni siquiera me puse así con Seiya.
    —Oh, es verdad... tienes que irte.—Me soltó.—Anda, o llegarás tarde.—Me insistió sonriendo con tranquilidad.

    ¡¡Tamaki- sempai, no tienes idea de lo que acabas de hacer!!

    Y así como yo pensaba, estaban sucediendo las cosas. Las chicas me miraban fríamente, con cara de víboras, sentía que iban a morderme en cualquier momento.

    Salí rápidamente de ese lugar, el aire se empezaba a poner caliente y los susurros maliciosos hacía mí, resonaban.

    Caminé rápidamente hasta llegar a mi salón. Mis mejillas ardían, y ya estaba más que roja.

    —Hey Kotoki, te estábamos esperando.—Me dijo Kaoru cuando entré.
    —P- perdón.
    —¿Estás bien?—Hikaru puso su mano en mi hombro por lo cual reaccioné dando un pequeño grito, y casi me caigo.
    —K- Kotoki, ¿estás ruborizada?—Kaoru apretó una de mis mejillas sorprendido.
    —Y- yo...... e- es por Tamaki- sempai.—Murmuré nerviosa.
    —¿Eh? tiene que ser una broma. ¿Esto no es más que un mal chiste, verdad?—Hikaru parecía enojado y asustado a la vez.

    Kaoru y yo intercambiamos miradas, y miramos a Hikaru quien parecía estar muy molesto.

    —Kotoki, ¿te gusta Tono?—Kaoru tampoco parecía feliz.
    —Dime que no es cierto.—Hikaru empeoraba a cada segundo.


    No sabía qué decir.

    ¿Me gusta Tamaki-sempai?
    ¿Porqué me sonrojé de esa forma?
    ¿Porqué Hikaru actúa de esa manera?

    No entiendo nada de lo que sucede.

    El profesor entró en el minuto exacto para sacarme de mis pensamientos. Las horas pasaron normalmente, y los gemelos no volvieron a hablarme, ni siquiera en la hora de el almuerzo.

    *El Host Club está casi abierto*

    —Veamos, la temática de hoy es...

    Yo estaba sentada en uno de los sofás observando todo, Kyouya se las arregló para traer los trajes, yo busqué los personajes, y Haruhi se encargó de la ambientación.

    —La ciudad Romana, usaremos togas, coronas, le daremos uvas a Tamaki en la boca.—Dijo Kyouya.
    —No le daremos uvas en la boca a Tono.—Comentó Kaoru.
    —Sí, es más, ¿porqué él siempre es el personaje principal?—Completó su gemelo.
    —Verán Hikaru y Kaoru, como creador y rey del club, tengo todo el derecho a ser el personaje principal de las temáticas del club, al igual que mi princesa, ¿verdad Haruhi?

    Del otro lado estaba Haruhi ocupada.

    —Sí sempai, también me gustan los gatos.—Exclamó con su tono de voz de siempre pero más alto.

    Parece que no lo había escuchado bien.

    —Y... ¿entonces?—Tamaki estaba más que listo.
    —Veamos; Tamaki, tú serás Víctor Manuel segundo, el rey de Roma. Yo seré Flavio Ricimero, Mori-sempai, será Carlomagno, Honey-sempai será Olibrio. Hikaru, tú serás Giuseppe Mazzini, y tú Kaoru, serás Gabriele D'Annunzio.

    —Bien... pero, ¿quiénes son ésos?—Los gemelos estaban más confundidos que nunca.

    —Son poetas, políticos, gobernadores y emperadores de la hermosa Italia, pero claro, ustedes no lo saben.—Dijo Tamaki, luciendo aún más presumido que de costumbre.
    —¿Y quién seré yo?—Preguntó Haruhi.

    —A ver, Haruhi, tú serás... Gianluca Ginoble.
    —¿Qué? ¡¿PORQUÉ ELLA?!—Gritaron los gemelos y Tamaki.
    —¿Gianluca Ginoble? ¡genial!—Exclamó Haruhi alegre.

    Nota= Gianluca Ginoble es un cantante de la famosa banda italiana llamada "Il Volo" (¡Kyaaaaah los amo!)

    Y mientras los Hosts se quejaban y chantajeaban a Kyouya para intercambiar papeles, el Host club estaba a punto de abrir.

    —Ya, vayan a cambiarse de ropa, todos.—Ordenó Kyouya.

    Éstos chicos son muy valientes, usar TOGAS en un salón lleno de CHICAS que son algo SALVAJES cuando ven a chicos así. Hay que tener muchas agallas.

    *El Host Club está abierto*

    —Bienvenidas...

    Mi tarea era simple, tenía que servir el té y los bocadillos y llevárselos a las clientas, el único problema era que había una clienta, que no me caía nada bien. Koizumi Yuki.

    —Tenga señorita.—Le entregué el té y los bocadillos, y estaba dispuesta a irme.
    —Vaya vaya, pero si es la que quemó el Club.—Comentó en un tono muy alto.
    —Por favor, baja la voz. Sí, fue culpa mía, pero no lo hice al propósito.
    —¿Porqué no lo admites de una vez?—Dijo con una voz que me parecía cada vez más tediosa.
    —¿De qué hablas?
    —Lo hiciste con mala intención.
    —¡No es cierto!—Grité.

    La muy falsa comenzó a llorar, Tamaki se dirigió de inmediato.

    —Kotoki, por favor, sé amable ¿quieres? ahora, ve a atender a otras clientas.
    —Eso haré.

    Esa chica es el propio demonio. ¡La odio!, ¡la detesto! ¡la... repugno!

    Me pone los pelos de punta.

    *Mientras tanto*

    —Haruhi-kun, te queda muy bien el rol de Gianluca Ginoble.—Le decía una de las clientas.
    —Sí, la verdad no sabía que me tocaría éste personaje, es divertido.—Dijo sonriendo.
    —¡Kyah! ¡Haruhi-kun!

    Los gemelos y Tamaki celaban a Haru-Ginoble por su afinidad con las chicas.

    Mientras yo seguía sirviendo té.

    —¡Hey tú... la criada! ¡ven acá un segundo...!—Me llamaba esa detestable chica.
    —Voy.

    (Recuerda ésto lo haces por el uniforme de chico... lo haces por el uniforme de chico)

    —¿Necesitas algo? —Le pregunté sin mirarle a la cara.
    —Sí, dame un poco más de té.—Me ordenó moviendo la taza de un lado a otro.
    —Oye, deja de mover la taza, sino no podré servirte.
    —¡Haz lo que te digo, imbécil!—Me gritó en frente de todos.

    Ésta chica me busca...

    Y más vale que no me encuentre.

    —Dame eso.—Susurré y le arrebaté la taza. Le serví té, se lo di, y me dispuse a caminar lo más lejos posible de ella.

    —¿Qué es esto, tratas de envenenarme? T- Tamaki-sempai.—Lo llamaba fingiendo una tos que parecía muy realista.
    —¿Sucede algo?—Le preguntó Tamaki sin dejar de sonreír.
    —Sí... *cof cof* esa sucia empleada no le agregó azúcar a mi té.—Habló, y a la vez se hizo lo víctima.
    —Kotoki, si vas a hacer algo, hazlo bien. El flojo trabaja doble.

    Ahg, odio esa frase.

    Le serví dos terrones de azúcar.


    —Listo, disculpe la molestia.

    Me fui caminando, al final quería ir lo más lejos posible, pero al rato...

    —Puaj, ésta cosa es horrible.—Dijo y lo escupió.
    Me acerqué lentamente hacia ella.
    —¿Cuál es tu problema conmigo? ¿estás celosa porque Tamaki-sama me quiere y a ti te odia?

    Sólo quería restregarle algunas cosas en la cara.

    —Ah, es por eso ¿verdad niñata mimada? pues déjame decirte que en la vida no se consigue todo lo que quieres, y que no puedes andar por allí tratando a personas cómo yo, como si fuesen basura.

    Me di la vuelta para irme, pero sentí un ardor en mi cara.

    Ella me había echado el té caliente encima, caí en el suelo y solté un grito de dolor.

    Casi se me salen las lágrimas, mientras todos se acercaban y me miraban preocupados.
     
    Última edición: 8 Septiembre 2013
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    Unimar

    Unimar Un alma sana reside en un cuerpo sano y mente sana

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    Bueno, después de tanto tiempo paso a comentar tu fic. No lo había hecho por culpa del trabajo, lo siento mucho.

    He estado siguiendo tu fic desde el comienzo, y cada capítulo que leo me divierte y me hace olvidarme un poquito de mis problemas, ya que siempre arrancas una sonrisa de mi boca. :D

    Me agradó mucho que te dieras el tiempo para poder definir a los personajes, ya que gracias a ello podemos darnos una idea más fácilmente de como son. :D

    Lo del diario me mató, muy buena idea. Me parece original y novedosa :D

    Los extras también estuvieron geniales. Muchas gracias por dejarme leer tu fic. estoy muy complacida con tu trabajo :D
     
  15.  
    Aerith

    Aerith Seed

    Aries
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    Hola *-* Hya... ¡no puedo estar más emocionada! casi llegamos a el capi 40 de éste fic, mi primer fic. *Llorando* saludos a todos C: los amuuu

    Pd: Es cortito éste cap, peroooo, se los hice con toda mi alma *-*




    Dolores...

    **Narra Hikaru**

    (El mismo día)

    Allí estaba ella, cegada por el dolor, derramando algunas lágrimas...

    No soporté verla así. Quería matar a quien le hubiese hecho eso.

    La tomé en mis brazos y corrí fuera del Host club. En dirección a la enfermería.


    —Hikaru...—Ella abrió sus ojos azules, la miré mientras corría.


    Pude ver como los cerraba, su cara se estaba poniendo llena de manchas rojas.


    Llegamos a la enfermería.

    Se estaba hinchando, parecía una alergia.

    —¿Es alergica a algo?— Me interrogó una de las enfermeras mientras la atendía.

    —No... no lo sé.— Me enfurecí al no poder contestar específicamente.

    La miré, su cara estaba muy inflamada y roja. Tenía dificultad para respirar.

    Las enfermeras me sacaron de la situación mientras hacían su trabajo.

    Los Hosts llegaron a la enfermería muy preocupados.

    —¡¿Cómo está ella?!— Me preguntó Kaoru alarmado.

    —La inflamación... es cada vez más grave, y tiene dificultad para respirar.

    —¡Tengo que verla!

    —¡Espera! Kaoru... ten paciencia, y fe, estará bien.— Esas palabras salieron de mi boca...

    —Hikaru está en lo cierto... Kotoki es muy fuerte.— Dijo Tono quien parecía estar muy calmado.

    —Haru-chan, ¿todo saldrá bien?— Preguntó Honey- sempai quien parecía algo preocupado.

    —Sí Honey-sempai, sólo tenemos que esperar, y ya mejorará.

    —Bien...— Kaoru se cruzó de brazos y se sentó.

    Todos le seguimos, y nos sentamos a esperar.

    Minutos después...

    La enfermera salió, nos levantamos de inmediato.

    —¿Qué sucedió? ¿ella está bien?— Preguntó Kyouya.

    —Sí, ella mejorará. Detectamos una alergia, ¿qué fue exactamente lo que le derramaron?— Preguntó la enfermera.

    —Pues... una de las clientas le derramó té blanco, debió ser eso.— Comentó Haruhi.

    —Entonces es eso... la inyectamos un remedio, pero parece que esas heridas no sanarán, al menos, no todas. La inflamación le afectó la vía respiratoria, lo cual le impedía respirar, por suerte, la alergia está desapareciendo.

    —Eso es bueno.— Dijo Kaoru con un aire de serenidad.

    —¿Está durmiendo?— Pregunté yo.

    —Sí... eso o, se desmayó.

    Prefiero pensar lo primero.

    —¿Alguien se quedará a esperar por ella?— Cuestionó Kyouya

    —Yo lo haré.— Dijimos mi gemelo y yo simultáneamente .

    —¿Los dos?— Dudó Haruhi.

    —Vivimos con ella, cuando despierte, se irá con nosotros.— Explicó mi gemelo.

    —Confío en lo que dice Kaoru. Ya tenemos que ir a casa.— Dijo Kyouya.

    —Cuando despierte, avísennos ¿sí?— Dijo Haruhi sonriendo.

    —Lo tendremos en cuenta.— Comenté.


    Nuestros amigos /y Tono se fueron, esperamos sólo un par de minutos más.


    Yo...

    Me levantaba a observarla, no podía verla así.

    Ella, no podía estar así. Estaba mal...

    Tenía heridas en la cara.

    Le estaban saliendo algunas ronchas.


    Sólo la miré detalladamente, era tan linda... respiraba tan suavemente y tenía incluso una sonrisa en el rostro.

    —Hikaru....— Abrió los ojos, sus pupilas azules estaban dilatadas.

    —Kotoki...— Tomé su mano, estaba fría.

    —¡Despertó!— Kaoru se puso eufórico y se acercó hacia ella.

    —Kaoru...—Posó su otra mano en sus mejillas.

    —Ah, ya ha despertado, ¿cómo te sientes querida?

    No quería hablar, hizo un gesto en señal de que le dolía mucho la garganta.

    Salimos de la enfermería y fuimos a la salida.

    Empezó a nevar, hacía mucho frío.

    No quería que le diera un resfriado.

    Me quité la chaqueta del uniforme y se la puse.

    —Hikaru...

    La limusina llegó en minutos.

    Ella recostó su cabeza en mi hombro. Sentía el calor de su rostro, mi corazón se aceleraba cada segundo, escuchaba como respiraba lentamente, y susurraba mi nombre...


    ¿Qué me sucede...?


    ...
     
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    Aerith

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    Hola -w- Hoy me gastaré mis últimos minutos de vida en hacer éste capítulo... :C Ya son 40 *emocionada*

    40 más y acabo éste fic *O* (adsfagfagsf ahora es que falta)

    Bueno, yo jamás dejo las cosas a medias, estoy tan feliz de que lo lean C: *sentimental*

    Síganme en Facebook, me llamo -nolosé- okno ._. no creo que sea bueno hacer eso. Jamás, jamás abandonaré éste fic lo prometo ^^

    ¡La multitud ha decidido! (aunque dijeran lo contrario iba a escoger la que yo quería, okno)

    Lol... la cajita musical que ganó, es...

    *Redoble de tambores*

    Simple and Clean. (Simple y limpio)



    Ésta canción describe (tal y como lo dice) una amistad simple y limpia. Cada momento que vives junto a tus seres queridos

    es mágico, no importa la distancia, lo que importa es el amor que hay dentro de ella.


    'Simple y limpio es el camino que tú me harás sentir ésta noche'

    Ow :3

    No son mensajes subliminales ¬¬ (para aclarar)

    Comenzaré con algo ligero...

    *comiendo papitas*

    La cajita musical

    **Narra Kotoki**

    Viernes 15 de diciembre de 2006
    Desperté algo atontada, e incluso algo mareada, en cualquier caso, todo estaba bien.

    Musité algunas palabras para ver que tal seguía mi voz...

    No podía hablar muy bien, estaba afónica.

    Fui al baño y me miré al espejo.

    —M- mi cara...


    Mi cara estaba muy roja, eso era todo, pero... no se veía nada bien. Me toqué un poco la mejilla y me dolía.

    —Pudo ser peor...—Susurré para mí.

    Me quedé mirando mi rostro por 2 minutos. Hasta que alguien entró.

    —Ah, ya estás despierta. ¿Cómo te sientes?—Preguntó Kaoru al entrar.

    —Kaoru, h- hola...—Dije con la que quedaba de mi voz.

    —Tu voz suena rara...

    —S- sí...

    Ante mi expresión, Kaoru se dio cuenta de que no me encontraba muy bien-

    —Será mejor que te quedes en casa hoy.

    —P- ¿porqué?—Mi tono de voz, se hacía cada vez más bajo.

    —No te ves muy bien hoy... ven conmigo.—Me tomó de la mano y bajamos las escaleras.

    Me llevó a la cocina, raramente el desayuno estaba hecho, él, Hikaru y yo nos sentamos a desayunar.

    —¿Cómo estás hoy?—Me preguntó Hikaru sin mirarme a la cara.

    —...



    No pude responder ante su pregunta, me dolía mucho la garganta.

    —¿Estás bien?—Preguntó Kaoru con gesto de preocupación.

    No respondí. Sólo asentí con mi cabeza, e hice una expresión de dolor tomando mi cuello.

    —Ah, entiendo.

    Se levantaron de la mesa.

    —Pues, hoy tenemos que ir al instituto. Es un día muy importante, debemos entregar algo. Si pasa algo, llámanos.—Sugirió Kaoru.

    Me quedé en la mesa, unos minutos después de que habían subido a cambiarse se marcharon.

    Estoy sola...

    No hay nadie en casa.

    Esto me trae recuerdos...

    ***Flash Back***
    Tenía 5 cuando paso.

    El noticiero de televisión nacional informa, que el avión del vuelo 118 se ha estrellado debido a una tormenta, el avión cayó

    en el mar, nadie sobrevivió.

    Mi tía apagó el televisor.

    —Tía, ¿porqué lloras?

    —K- Kotoki...—Me tomó en sus brazos y me abrazó.

    Sus lágrimas fluían como un río... caían lentamente en mi piel, ardían como el fuego por esa tristeza que ella sentía. Más yo, no comprendía, ¿qué era lo que sucedía?

    Mamá y papá, ellos habían viajado a París por cuestiones de trabajo. Dijeron que volverían...

    A pesar de todo, no lo han hecho, ya es navidad, y ellos... no están... ¿porqué?

    —Tía Kaki... ¿dónde están mami y papi?

    Mientras más los mencionaba, mi tía lloraba. No tenía la fuerza para mirarme a los ojos. Yo quería saber qué sucedía.

    —Tía Kaki... ¿mami y papi volverán? porque... Kotoki quiere ver a su hermanito nacer... y darle un nombre, algo como... ¡Rito! ¿qué te parece tía?

    —Kotoki... mami y papi... por desgracia... ellos, ellos..... no volverán.

    Mi corazón se detuvo por un momento, mi pequeña consciencia me pesaba...

    ¿Mamá y papá, no volverán? ¿porqué? ¿Kotoki había hecho algo mal?

    —T- tía....

    —Kotoki... mamá y papá, ya no están. Lo siento mucho.

    Me abrazó como sino hubiese mañana. Sentía que no me quedaba nada. Me sentía vacía, los dos seres humanos que más amaba en el mundo, se iban solamente, así.

    No; no pude decirles cuanto los amaba, cuanto los necesitaba. Cada momento simple, era uno de los que atesoraba en mi corazón, dentro, muy dentro de mi pecho. Ahora, se iban, ¿a dónde? ¿dónde están? ¿los encontraré?

    ***Fin flash back***
    Nunca los encontré.

    Busqué mis cosas. Y salí a la calle buscando algo.

    Comencé a caer en la melancolía, deprimiéndome cada vez que veía algo...

    El parque, donde mi padre siempre me llevaba.

    Solíamos quedarnos hasta muy tarde, jugando en los charcos de agua de las lluvias de los días fríos.

    El salón de belleza

    Siempre me quedaba observando a mi mamá cuando se arreglaba, quería ser como ella.


    El lago...

    Siempre hacíamos picnics allí... comíamos muchos sandwiches y reíamos sin parar.

    Cada recuerdo es algo, es una emoción y un sueño...

    Llegué a ese lugar. Al cementerio.

    Cuando mis padres murieron, enterraron sus cuerpos en Japón, debido a que queríamos tenerlos allí.

    Dejé algunas flores en la tumba de mi madre, me recosté en la tumba de mi padre a llorar, y a sollozar cuanto lo amaba, y quería que estuviese conmigo.

    Hacía mucho frío.

    Así que me fui de vuelta a casa.

    Estaba todo en silencio, preparé un té para relajarme. Todavía me dolía la cara cuando me la tocaba...

    Tocaron el timbre, me asusté un poco, fui a abrir, y me llevé un sorpresa...

    —S- Sae...

    —Hola Kotoki... vine a traert-... un momento, ¿qué te sucedió en el rostro?—Preguntó al ver mi cara.

    —N- no puedo hablar, me d- duele...

    —Entiendo... vine a dejarte éstas cosas, lamento mucho no habértelas dado antes.

    Me entregó un peluche, una cajita con música y un collar.

    —S- Sae...

    Estaba muy feliz, todas esas cosas, eran mías, de cuando era muy pequeña. Quería escuchar la canción de la caja otra vez, esa cajita que me había entregado mi padre, el collar de mi madre, y el peluche en forma de tortuga de mi abuela.

    —Tengo que irme.

    Antes de que se fuera, le di un abrazo, y le susurré al oído mi agradecimiento.

    Cuando se fue, me senté y observé los preciados objetos...

    El collar de luna y estrella de mi madre.


    Aquél peluchito que era tan adorable...


    La caja musical, que mi padre había llamado; "Amor eterno"



    Tenía un pequeño cilindro que hacía que la música sonara... no parecía, pero... lo era....

    Durante horas, escuché la melodía que me traía melancolía y alegría a la vez.

    Hasta que los gemelos llegaron del instituto.

    —¿Eh? ¿qué es eso?—Dijeron ambos.

    Se quedaron observando, sorprendidos, mientras pequeñas lágrimas resaltaban mis preciosos recuerdos. Fui a darles un fuerte abrazo a ambos.

    A veces... es mejor saber la verdad más amarga, qué caer en la mentira más dulce.

    Cajita Musical 'Amor eterno'




    La canción se llama; Simple and Clean.
     
    Última edición: 15 Septiembre 2013
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    Aerith

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    C: Estoy triste y feliz a la vez D: sip... su escritora/ autora es bipolar ._. pero... -w- al menos escribo e.é bien veamos...

    ¿Alguien está bien? (¿porqué demonios pregunto esto?) rayos...

    Een... fin. Tenía tiempo sin actualizar, 10 días... ¡La secundaria aquí ya va a comenzar! *preparándose para cuando le hagan bulliying*

    Bah, es de coña e.e lo siento *_* jajajja basta... me debo estar volviendo loca xD bueno ya .-.

    La llegada de un nuevo ¿amigo... o... enemigo?

    **Narra Kotoki**
    (Lunes 18 de diciembre)

    Así estaban las cosas, mi garganta estaba algo mejor, Hikaru y Kaoru jugaban a la vieja y yo estaba haciendo dibujos (que parecían garabatos) en mi libreta.

    Cuando de pronto... ¡el profesor entró al salón! todos nos acomodamos adecuadamente y hicimos silencio.

    —No hace falta que finjan...ya los vi.—Replicó.

    Nos asustamos mucho, mis manos temblaban, tenía que respirar hondo para estar cómoda, y me costaba ver.

    Recibiríamos un castigo.

    —Yo no... yo no...—Yo estaba cruzando los dedos y susurrando con esperanza, tenía fe... la tenía.

    —Kotoki... pasa al frente.

    ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

    ¡NO, NO, NO, NO, Y NO! ¿¡PORQUÉ A MÍ?!

    —S- sí señor...

    Mi corazón se agitaba conforme cada paso me acercaba; las miradas de mis compañeros penetraban mi atmósfera de tranquilidad, transformándola en un espacio de completo terror... y hastío.

    Una simple raíz cuadrada... Sólo eso... no te pongas nerviosa...

    Resolví el ejercicio matemático que me habían asignado de forma correcta, me alivié y me fui a sentar, hasta que luego...

    —Hikaru, pasa al frente.

    Pobre de él.

    —Responde ésta pregunta: ¿qué es el efecto invernadero?

    Mierda... ese tema debieron de haberlo dado el viernes...

    —Ehm... el efecto invernadero... fenómeno de determinados gases, que son componentes de la atmósfera terrestre, retiene la energía que la superficie planetaria emite por haber sido calentada por la radiación solar.

    No entendí nada de lo que dijo pero... ¡MOMENTITO...! ¡¿HIKARU ESTUDIÓ?!

    —Excelente señor Hitachiin, puede ir a sentarse.

    ...

    ¿QUÉ CLASE DE BRUJERÍA ES ÉSTA?

    —Sunako, pasa al frente.

    —Sí señor...

    Sunako obedeció tal cual, el profesor tenía unas hojas en la mano, y comenzó a hablar.

    —Vas a deletrear diez palabras.

    Eso no se ve difícil.

    —Comencemos; la primera es... Onomatopeya.

    —O-H- N-O M-E A-T-R-O-P-E-L-L-A-N, oh no, me atropellan.

    Todos reímos a carcajadas, ni sabemos porqué.

    El profesor se tapó la cara con la palma de su mano en gesto de vergüenza.

    —La siguiente palabra es... claustrofóbico.

    —C-L-A-U-S E-N-T-R-Ó F-O-F-O B-I-Z-C-O Claus entró fofo bizco.

    Claramente se estaba burlando de él, pero esto era lo más divertido que había visto desde que vi a Hikaru con taparrabo.

    —¡A mí no me vengas...!

    Se la llevó halando su muñeca. Estábamos más felices que unos niños en una juguetería.

    (A la hora del almuerzo)

    —Hey Hikaru, ¿qué fue eso, lo que hiciste en el salón?—Me apoyé en la mesa mirándolo fija y interesadamente.

    —Ah, lo tenía que aprender para una obra, así que ya me lo sabía.—Comentó mientras bostezaba.

    Era como si alguien me golpeara y yo caía al suelo con torpeza. ¿Cómo pude creerlo?

    —¿No pensaste que él?...—Comentó Kaoru.

    —Yo, en realidad...—Dije yo.

    —¿Pensaste que estudié, de verdad?—Hikaru soltó una pequeña risa.

    —¡De verdad pensé que sí! ¡cualquiera lo haría con ese vocabulario y ese tono de madurez que uso!

    Hice un puchero en gesto de fastidio, Kaoru sonrió y me frotó la cabeza en forma de agrado.

    Los Hosts llegaron, se habían sentado junto a nosotros.

    —Honey- sempai, pásame la salsa por favor.—Ordenó Tamaki.

    —No, lo siento Tama- chan... no sé bailar salsa.—Honey parecía distraído.

    —Ehm, yo me refería a que-

    —Tono, ¡aquí está la salsa!—Exclamaron los gemelos haciendo poses militares.

    Debí advertirle, debí.

    —Gracias, Hikaru y Kao-.—Sin siquiera terminar de hablar, su lengua ya sufría tremendo picor.—¡WAHHHHHHH!

    Tamaki se subió a la mesa en gesto de desesperación, y comenzó a buscar agua de un lado para otro, lo que él no sabía, era que eso no le ayudaría.

    —¡Pica! ¡Pica! ¡PICA- ACHÚ!—Estornudó al estilo Pokemón.

    —Salud Pikachu.—Le dijeron Hikaru y Kaoru.

    —Gracias. ¿CON QUE FUERON USTEDES NO?

    Y así... comenzó otro de sus pleitos.

    —Hey, Kotoki, ¿irás al Host club hoy verdad?—Me preguntó Haruhi.

    —Creo que sí, no lo sé...

    —Debes ir.—Murmuró Kyouya saliendo de la nada.

    —¡D- DEJA DE HACER ESO! ¡¡¿Eres un fantasma?!!

    —Tamaki ha decidido, que por tu madurez, puedes quedarte en el club, y claro, nosotros pagaremos el cuadro de 12 millones de yenes.

    —¡Yo no tuve tanta suerte!—Haruhi estaba muy enojada, se dio la vuelta mostrándonos la espalda.

    —Pero lo de ella fue un incendio. Y lo tuyo un jarrón.

    —¡Eso es peor!

    Pues así... íbamos bien, y ya después de unos minutos se estaban pelando, con ésta gente no se puede.

    (Las clases de la tarde)

    El profesor Kinako entró, y Sairenji estaba detrás de él, ella no parecía muy animada.

    —Atención alumnos, les quiero presentar a el estudiante de intercambio, él es Lucas Doblas.

    Y de repente, así por así, un chico muy guapo, de cabello castaño claro, de piel muy blanca y ojos cafés entró.

    —Bonjour, espero que nos llevemos bien. Y poder adaptarme a todo durante mi estadía para divertirnos juntos.


    Sentí su mirada fija... sus ojos eran profundos, me miraba con un cierto toque de arrogancia, y era realmente tentador........

    ________________________________________________________________________________________________________

    Lo dejaré aquí hasta ahora... tengo sueñitu -w- nos vemos.

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    Última edición: 5 Noviembre 2013
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    Hola ¡chicos! soy Kouyama de nuevo C: ¡Estoy muuuy feliz! por otro lado ._. la secundaria me está matando XD ya no tengo tiempo de nada, y ni hablar de los estudiante, se comportan -no muy bien- conmigo :C pero bueno... me acostumbraré...


    La llegada de un nuevo ¿amigo... o... enemigo?

    **Narra Kotoki**


    Las cosas estaban bien, pero no como siempre. Sentía como las miradas de los gemelos fulminaban al chico nuevo, que me fulminaba a mí.



    —Siéntate allá Lucas.—El profesor señaló la silla vacía que estaba detrás de mí.

    Oh no...

    Éste chico comenzó a juguetear con mi cabellos.... luego tomó una tijera y...

    —¡¿Qué crees que haces?!—Grité enojada.

    —¿Qué te sucede? yo sólo estaba jugando con mis tijeras.

    —Señorita Kotoki, a la dirección por gritar en clase, y agredir un alumno.

    —Ahg—Refunfuñé.

    Ahora que me doy cuenta... el profesor manda a todos a la dirección, y por cualquier cosa.



    Más allá de mis pensamientos; estaba Sunako saltando como si estuviese en un patio de juegos.

    —¿Qué te pasa?

    (imaginen que puso ésta cara ._.)

    —Estoy muy feliz... ¡muy feliz!—Exclamó dando saltitos.

    —Ehm... qué bien—Seguí caminando.

    —¿No me preguntarás porqué?—Preguntó ella con cara de .-. pues, no sé que expresión fue esa.

    —No me interesa mucho... la verdad.—Dije con una voz fría, pero una carita linda.

    —Pues te diré... el profesor necesitaba una excusa para venir a ver a la secretaria, pues no podía salir del aula de clases sin una excusa, y pues, yo fingí "portarme mal" y él fingió estar "muy molesto".

    —Entiendo las comillas en las palabras. Pero el profesor castiga gente sin razón, ¿no crees?

    —Seh, es un viejo verde. Pero qué bah... está enamorado.—Comentó con un toque de picardía.

    —¿Está enamorado, de quién?—Mi expresión cambió totalmente, ¡¿y cómo no estarlo?! ¡era un notición!

    —De la secretaria.

    —¡Lo sabía!—Chasqueé mis dedos

    —Más obvio no podía ser... Y otra cosa, ¿qué haces por aquí en los pasillos?—Preguntó ella confusa.

    —El profesor me mandó a la dirección por haberle ''gritado'' a un alumno.

    —¿Y porqué le gritaste?

    —¡Quería cortarme un mechón de cabello!—Grité furiosa.

    —Cálmate, pareces mi madre... hombre... das miedo.

    (O.O)

    Me fui después de que pasaron 2 minutos, ya había hablado demasiado.

    Entré a la dirección, la secretaria me dejó entrar (milagro)


    —¿Pequeña? ¿qué te trae por acá otra vez? venga, siéntate.—El director me dio lugar en una silla.

    —Gracias... bueno verá.

    Le conté lo sucedido y él soltó una pequeña risa, luego comprendió y me dejó salir sin ningún inconveniente.

    Volví a mi clase, ya faltaba poco para poder irme, y éste día... podría ser...

    —¡Me disfrazaré de hombre! ¡genial!—Exclamé, pues estaba muy emocionada.

    Me di la vuelta y todos me miraban raro ._. incluso hablaban a mis espaldas...

    —¡Eh! tú; el bicho raro, ven acá.—El estudiante de intercambio me llamaba.

    —Olvídalo, no recibo órdenes de nadie, y menos de un niñito mimado.—Le miré fijamente, estaba sonriendo, ¿porqué habría de hacer eso? sólo continúe mi camino.

    Sentí que alguien me tomaba del brazo, así es... me habían halado. De pronto, me encontraba en un lugar oscuro, y estaba con...

    —¿Te crees muy ruda?—Me acorraló, puso ambos brazos por encima de mi cabeza.

    Éste niño de intercambio... me está hartando.

    —¡Déjame en paz niño rico!— Volteé la mirada.

    —Vaya... me agrada tu actitud; Kotoki.

    S-.. ¡Sabía mi nombre!

    —Eres un encanto...


    Tomó mi barbilla, y se acercó lentamente a mí.

    _______________________________________________________________________________________

    Lamento dejarlo aquí :C alguien llegará y me verá T-T peeero, lo terminaré pronto, ¡lo prometo!

    Nos vemos..! beshos C:







     
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    Aerith

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    Guys! al fin aquí xD lamento la demora. Las clases me tienen atareada ._. okno xD ;-; mátenme .-.

    La llegada de un nuevo ¿amigo... o... enemigo?
    Así estábamos...

    Él casi encima de mi, como todo pervertido. Yo, con pocas palabras y a punto de darle una patada en... mejor lo dejo así.

    —¡ALÉJATE PERVERTIDO! —Exclamé asustada ante él. Lo empujé y cayó al suelo.

    —Oh vaya... no sabía que eras tan feroz —Dijo mientras, ¡se reía!

    Llevó mi paciencia al límite.

    —¡Idiota! —Le grité y salí de allí.


    No duré más de 7 segundos caminando, hasta que...

    —¡Lo hiciste bien! —Exclamó con el pulgar arriba.

    S- será ¡idiota!

    Éste chico me estaba haciendo perder la poca paciencia que tenía. Está claro... él es mi enemigo.

    Me infundí tanto en mis pensamientos, que me tropecé con un chico.

    —Lo siento... ah, Kotoki, ¡hola! —Para mi sorpresa, era Sae.

    —¿Sae?, ¿qué haces aquí?, ¿porqué estás aquí? ¿y qué es esa cosa? —Señalé su gorrito en forma de pato.

    —Calma mujer, una pregunta a la vez. Pues, estudiaré aquí desde ahora, vaya, no sabía que estudiabas acá; ¡qué buena suerte, estaremos juntos, PARA SIEMPRE! —Me (estrujó) abrazó tan fuerte que no podía respirar.

    Las palabras "Para siempre" resonaban en mi cabeza... y me asusté cada vez más.

    —¡Voy llegando tarde! —Me zafé del estrujabrazo y me fui corriendo al club sin despedirme (qué mala educación la mía)

    ¡Enhorabuena..........................................................! llegué muy tarde.

    —Llegas 17 minutos tarde —Me replicó Kyouya haciendo (dibujitos) cálculos en su libreta.

    —Lo sien...

    —Ayuda a Tamaki a ponerse la peluca.

    —To...

    No podía quejarme. ¡NO DEBÍA QUEJARME! tenía que hacer eso, o algo peor...

    —Tamaki-sempai, ¡no se mueva tanto! —El rubio se movía más que un toro en un taurino.

    —¡Me haces cosquillas! —Se reía a carcajadas mientras le tocaba la nuca.

    —¡Pero si sólo le estoy tocando la cabeza! ¿Y para qué demonios debe usar una peluca?

    Refrán del Host Club: "Sin peluca, no hay estilo"

    (Facepalm de mi parte)

    Host club, temática: Toreros.

    —Bienvenidas...

    Era la primera vez que yo estaba como un chico, un verdadero chico, con peluca, y me llamarían; Kotobuki-kun. ¡Será emocionante!

    —Princesas, les presentamos a un nuevo miembro del club, él es Kotobuki, tiene 16 años, mide 1,53 no es muy hablador y ama a los perros —Anunció Tamaki.

    Esperen un momento... ¡¿CÓMO RAYOS SABE ESO?! ¿Y PORQUÉ LO DIJO?

    —Será hermoso estar con ustedes señoritas —Besé a cada chica en la mano, como representación de un saludo amigable.


    Para mi suerte, me habían pedido 8 chicas el día de hoy. ¡No está nada mal!

    Y allí estaba, yo sentada, con 3 chicas, conversando.

    —Oh Kotobuki-kun... ¿tus padres de verdad...?

    —Sí; señorita, pero no se preocupe. Sé que ellos me están cuidando, que son mis ángeles guardianes y jamás me abandonarán.

    —Oh... —Derramaron algunas lágrimas, se sentaron a mi lado y me dieron un pequeño abrazo.

    —Son verdaderamente muy lindas —Comenté sonriendo.

    Se sonrojaron un poco.

    —Nee, ¿es verdad qué hablas inglés? —Una de las clientas estaba muy interesada.

    —Sí, ¿quieres que hable un poco?

    —¡Sería maravilloso! —Exclamaron las tres.

    —I am happy, because i can be here, with you. My lovely ladies.

    —¡Kyaaaah! ¡moe!

    Me fue muy bien con éstas tres lindas chicas. Y a pesar de estar disfrazada de hombre torero... pues, no sé, el traje me quedaba genial.

    Mi peluca era negra, la de Tamaki era del mismo color de su cabello, la de los gemelos era castaña y la de Haruhi amarilla.

    Honey, Mori y Kyouya no usaban por razones desconocidas (no querían perder su dignidad al usar esas cosas)

    —Chicos, vengan acá —Nos llamaba Tamaki.

    —¿Qué necesita mi señor? —Dijo Hikaru tipo militar.

    —Hikaru, Kaoru, ustedes, se disfrazarán de toro.

    Los gemelos no reaccionaron, no esperen, sí lo hicieron.

    (-.-')

    —Kotoki... tú serás, el público —Me dijo Tamaki.

    —Bien. Un momento... ¿¡cómo!?

    —Vamos, sólo necesitas unos pompones —Me los dio.

    —Dios mío —Susurré.

    Así comenzó el acto. Los gemelos el toro, yo 'El público'

    Y Honey, Haruhi, Kyouya y Mori. Los que limpiaban el 'estadio' o esa cosa donde se hacen las corridas de toros.

    —¡Vamos Tamaki! ¡tú puedes! —"El público"

    Se me olvidó mencionar...

    Tamaki era el torero.

    —¡OLÉ! —Esquivó al toro.

    —Muuuu —Hizo el... ¿qué rayos...?

    —Se supone que son un toro —Le susurró Tamaki a los gemelos.

    —Cuack —Peor aún.

    —¡Vamos Tamaki! ¡eres el mejor! ¡tu esfuerzo y dedicación, son parte de mi amor!

    No puedo creer que he dicho eso...

    Y entonces, Tamaki se tropezó ¡y cayó! aunque eso no me importa.


    C-O-N-T-I-N-U-A-R-Á
     
    Última edición: 12 Octubre 2013
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    Especial de Hallowen.

    *Narra Kotoki*
    *Suspiro*

    Era una fría mañana solitaria, todo estaba seco. El área se sentía trágica y llena de melancolía...



    Biblioteca B... biblioteca B... ¿Dónde está? —caminaba mientras susurraba a medida iba llegando pasillo tras pasillo.

    Debía estudiar... (-.-) para un examen... el examen de Historia.

    —Biblioteca B, ¡te encontré! —salté de alegría

    Entré. No había nadie.

    —Qué raro... —susurré.

    Después de encontrar el libro, me senté y leí detenidamente, analicé y resumí para poder anotar la información necesaria.

    A lo lejos... gritos se escuchaban, cada vez, yo más asustada estaba.

    Hay... alguien... ¿allí? —me temblaban las manos, me asomé un poco en la puerta para ver de dónde venían aquellos horrorosos gritos, parecía que alguien sufría.
    Por la tibia noche, tus frías manos, tomando suavemente mi cabeza y desterrando mi dolor, para así, dar fin a mi vida, y calmar mi corazón.


    Subí los escalones, no podía respirar... mi respiración estaba agitada.

    Pasos... oí pasos detrás de mi...

    Corrí, velozmente hacia un lugar para estar a salvo, ya nada estaba bien.

    Mis manos sudaban, mi cuerpo no daba para más. Caí en el suelo con un dolor en el pecho.

    Mi corazón se detuvo un momento. Luego, mientras mis ojos se cerraban lentamente... pude sentir como alguien me arrastraba.

    Despierto...

    ¿Dónde rayos...?

    Encendí la luz de aquél cuarto donde me encontraba, y había...

    Un tipo vestido de oso ._.

    Salí corriendo de allí.

    —¡P-... ¿pero qué rayos?

    —¡¡¡PEDOBEAR!!! —un chico con una lanza se acercó al oso, y una multitud gigante iba detrás de él.


    ¿QUÉ RAYOS?
    ¿QUÉ SUCEDE AQUÍ?

    Cada vez que corría, más y más, me encontraba con más cosas descabelladas.

    —Baby, baby, baby ohhh.

    ¡¡¡No es posible!!!

    Cada vez más... horrores.

    Incluso encontré a un amigo.

    —¿I-... INUYASHA?, ¿QUÉ DEMONIOS?

    —¡No hay tiempo! ¿dónde está Kagome?

    —Eh.. yo...

    Desapareció entre todas las fangirls que habían ._.

    Decidí esconderme en el Host Club, pero no había nadie.

    Así que fui a la primera sala de música.

    Pero todos...

    Lo tengo todo papi... lo tengo todo papi...
    Cerré la puerta de inmediato.

    —Su... ¡SUNAKO! —corrí y le salté encima

    —KOTOKI —me estrujó.

    —N... no pu- edo... resp- irar.......

    Me soltó y me miró con una cara (è_é)

    —¡ADIÓOOOS! —me fui corriendo

    En un abrir y cerrar de ojos, tropecé con Hikaru.

    —¡Hikaru! —estaba tan feliz de verlo, no me contuve y lo abracé.

    El pelinaranja se sonrojó.

    —¿Qué te pasa? —mis brazos seguían al rededor de su espalda.

    —Eh,... nada... (¬////¬) ven conmigo.

    Me tomó del brazo, y me llevó al Host club.

    —¿Qué pasa? —de pronto, se escuchó...

    ¡Feliz cumpleaños! —cayó confeti y mucha espuma de colores...

    —¿Qué rayos? chicos, mi cumpleaños es en 4 meses (._.)

    —Oh... (n.nU)

    —Qué importa... ¡a festejar!

    Jajaja... éstos chicos son una cosas seria.... ¿en serio? ¿mi cumpleaños? bueno, me parece algo realmente muy hermoso; el que hayan hecho eso por mí.

    Tenía años, sin tener una fiesta.

    PD: Nadie sabe, ni puede explicar, la serie de eventos paranormales que ocurrieron aquí...

    (En algún lugar, muy lejos de yo no sé donde)

    —¡PEDOBEAR! —le lanza la lanza.


    Creo que ya hemos terminado —dice el osito.
    —¿Y la cumpleañera?

    —No está aquí (WTF)

    —¿Dónde estamos?

    Cartel: Bienvenidos a Disneylandia.

    —¡¡¡¡WOHOO!!!!
     
    Última edición: 30 Octubre 2013
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    Aries
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    26 Marzo 2013
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    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - Ouran High school host club
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Comedia Romántica
    Total de capítulos:
    49
     
    Palabras:
    1292
    Hiiiiii ._. lo sé, lo sé xD el episodio anterior fue... un desmadre total? LOL okno ;-; al menos apareció Inuyasha *O*

    La llegada de un viejo amigo

    *Narra Kotoki*
    Tamaki había caído en el suelo, ¿qué debía hacer?... no, ¿¡qué debía hacer él!? si se quedaba así por más de 7 segundos, la obra sería un fracaso.

    Apoyarlo... sí, ¡apoyarlo!

    —¡Tamaki- sempai! ¡levántese, usted puede! Tamaki, Tamaki, Tamaki —grité en sintonía su nombre, todo el mundo, me siguió el juego. Estaba contenta, no sólo yo, Tamaki estaba feliz, así que se levantó y siguió con la obra.

    —¿Qué esperas? —provocó al toro o lo que sea que sea esa cosa.

    La obra ocurrió normalmente, qué bueno, no me hubiese gustado que las cosas salieran mal.

    Muy buen trabajo en la obra, Kotobuki- kun —las clientas me felicitaban.

    —¡Gracias! —yo les agradecía sonriendo.

    —Kotobuki, ya vámonos a casa —me decía Kaoru.

    —De acuerdo.

    Salimos del instituto, no me cambié, ¿porqué hacerlo? nadie sospecharía nada.

    —Hey, miren, es Sae, ¡hola Sae! —lo saludé... ¡demonios!

    —¿Eh? ¿quién eres tú? —estaba más confundido que una cabra en un supermercado.

    —Eh... jajajaja, ehm, verás, eh. ¿QUÉ ES ESO QUE ESTÁ POR ALLÁ?

    —¿DÓNDE?

    Salí corriendo y los gemelos me siguieron.

    Mientras jadeaba, los gemelos de burlaban de mi actuación cuando estuve con Sae.

    —N- ¡no es posible...! ¡jajajajaja! "¿Qué es eso que está por allá?" y dice que nosotros somos idiotas —era primera vez que veía a Kaoru reír tanto.

    —Pero ella es más idiota —dijo Hikaru riendo.

    —¡C- CÁLLENSE IDIOTAS! —me enojé y les di la espalda.

    —Ya se armó la fiera —Hikaru susurró algo.

    —¿QUÉ DIJISTE?

    —Nada ^^

    Yo caminaba adelante, ellos atrás, no me atrevía a darles la cara, por más decepcionada que estaba, mi orgullo, no me dejaba.

    —Oye Kotoki... —no estoy segura de cuál de los dos dijo eso.

    —¿Eh? —me di la vuelta—. ¿QUÉ ESTÁN HACIENDO?

    Me estaban cargando, y mi cabeza estaba por el suelo.

    —¡KYAAAAH! ¡¡BÁJENME!!

    —No.

    —¡POR FAVOR!


    No.
    Y así, pasamos una hora. Luego me llevaron a un lugar muy extraño.

    —¡Hemos llegado! —sonrieron, y me dejaron caer en el suelo. Auch...

    —¡AY! ¡Chicos, espérenme! —los seguí hacia adentro, era...

    —¡Vamos a jugar bolos! —se tambaleaban encima de cada uno (qué rayos xDD?)

    —Ehm, de acuerdo. (QUÉ DEMONIOS =S)

    Y así comenzó la cosa.

    —Unos zapatos, de número 6, por favor —pedí unos para mí—. Kaoru, ¿qué número eres?

    —Eh... soy 11.

    —Excelente, pedí los de Kaoru y aproveché para pedir los d-...


    ¿NO ME PREGUNTARÁS MI NÚMERO? —gruñó Hikaru.

    —¿Realmente hace falta?
    ._.U

    —Oh, cierto. ^^U

    Después de un rato comenzamos a jugar bolos, yo llevaba la delantera, y si eso seguía así, yo sería la reina de la mansión.

    Hikaru y Kaoru desparecieron de pronto, así que seguí jugando por ellos.

    —Kaoru, ¿qué haremos? yo no quiero ser su sirviente.

    —Lo entiendo Hikaru, yo tampoco quiero eso ( D: )

    —Tendríamos que... peinar-...le el cabello...

    —Pin...- tarle las uñas...


    O peor que eso Kaoru...

    —TENDRÍAMOS QUE... AYUDARLA A ESCOGER ROPA ¡AHHHHHHHHHH! —los vi a ambos gritando en un rincón.

    ¿Qué rayos pasa aquí? —pregunté asustada, creo que tendré que llamar a la perrera.

    —Nada.

    —Eso espero... (con el teléfono en la mano)

    Y como se esperaba, yo gané.

    —Bien muchachos... —volteé y estaban en el suelo, tumbados—. Eh, ¡anímense! ¿qué tal si vamos a comer helado?

    —¡SÍIIII!

    Pero antes de que me arrastraran como lo hacen siempre, alguien me tomó desprevenida, y me arrebató la peluca.

    —¡Lo sabía! ¡eres tú, Kotoki!

    —¡Kyaaaaah! ¿P- porqué hiciste eso? —le dije a... Sae.

    —¡Imbécil! —Hikaru lo agarró por el cuello de la camisa.

    —¡Déjame en paz! —le replicó al pelinaranja.

    —¿Porqué hiciste eso? ¡idiota! —estaba apunto de golpearlo. Por suerte, su gemelo los separó y se llevó a Hikaru a un lado.

    Sae se veía enojado, no creo que por lo de Hikaru, sino también por mi mentira. Me tomó de la muñeca y me llevó afuera.

    Explícate —me obligó impaciente.

    —Y- yo... bueno, sólo, tenía que pagar de alguna forma.

    —¿Pagar qué? ¿¡te estás vendiendo!? —no era mi intención darle esa impresión a Sae.

    —¡No! es que... quemé algo en el Club, y tengo que pagarlo, pero para saldar mi deuda, debo disfrazarme de chico, por favor, no se lo digas a nadie; te lo suplico. —jamás había rogado, me sentí tan patética, pero... era algo importante.

    —Está bien, eso no era lo importante, te tengo una noticia.

    —Oye, ¿cómo me encontraste? —le pregunté.

    —Te seguí, no te iba a dejar escapar tan fácilmente, estabas muy rara.

    —Está bien... lamento haberte mentido. ¿Me disculpas?


    —¡Awww...! (puso ésta cara QwQ) —me abrazó como sino hubiese mañana—. Te quiero tonta.

    —¡Ay! me matas... ya suéltame.

    —Lo siento —me soltó—. Ahora sí, la noticia es...........

    En ese momento llegaron Hikaru y Kaoru.

    —Kotoki, vámonos, no quiero tener malas vibras con éste ambiente tan repugnante. Oh espera, eres tú —señaló a Sae.

    —Serás... —estaban por pelear (como gatos callejeros) de nuevo, y Kaoru tuvo que evitar eso, nuevamente.

    —¡Kotoki se va conmigo! —Hikaru me haló de un brazo.


    ¡No!, ¡se va conmigo! —Sae me haló del otro.
    Y, antes de que me rompieran las extremidades, Kaoru VOLVIÓ a separarlos, y me tomó a mí (arrastrándome por el suelo, estaba casi muerta)

    —¡Basta! Dios... ¡¡parecen niños!! ¡dejen de jugar y compórtense como verdaderos hombres! —replicó Kaoru enfadado.

    —De acuerdo, por nuestro honor, y porque realmente somos hombres dignos, arreglaremos esto de una forma justa y sencilla —dijo Sae.

    —¡Bien! —Hikaru estaba de acuerdo.

    —Piedra papel o tijeras, ¡un dos tres ya! haaa, ¡te gané, estúpido! —Hikaru le echó en cara a Sae.

    Dios mío -.-U

    —No aguanto más —Kaoru se echó en el suelo como un cachorro.

    —Hagamos algo, iremos a la heladería, comeremos algo de helado y ustedes... ¡ARREGLARÁN SUS DIFERENCIAS! —ordené yo.

    —¿Y que nos harás si no lo hacemos? —Sae se cruzó de brazos.

    —TE JURO QUE NO VOLVERÁS A VER LA LUZ DEL DÍA.

    Sae se inclinó ante mí.

    Buen chico...

    Fuimos a la heladería. Los gemelos estaban emocionados, ¡habían más de 200 sabores, qué delicia!

    —¡Mira! ¡hay un helado de frijoles! —dijo Hikaru saltando.

    —¡Y uno de pepinillos! —Kaoru estaba eufórico

    —Ewww... (e.e)

    Sae y yo nos sentamos a hablar.

    —Bien Kotoki, te quería decir.

    —Oh espera... me están llamando —contesté el teléfono—. Hola.

    *Hola, ¿quisiera comprar una caja de galletas?*

    —No gracias —colgué—. Prosigue Sae.

    —Pues verás...

    —¡¡Kotoki!! mira hay un helado de pistacho —dice Hikaru.

    —Ah, ¡genial! —yo no sabía que existía ese sabor.

    —Sae- kun, ¿de qué está hecho el helado de pistacho? —le pregunta Kaoru a Sae mientras él y su gemelo se sientan.

    —De pistacho.

    —¡WOOOOOW! —exclaman ambos.

    —En fin Kotoki, lo que quería decirt-...

    —¡Aquí están sus helados! —dice la camarera (así es e.é camarera en una heladería)

    —¡Gracias! —dijimos los tres.

    —¡DIOS SANTO! —Sae estaba frustrado.

    —Ya, ya... calma... ahora, ¿qué era lo que ibas a decirme?

    —No hace falta decir nada...

    ¿Eh?... —dudamos los gemelos y yo.

    —Ya ha llegado —a Sae le temblaban las manos mientras veía su teléfono, derramó unas cuantas lágrimas.

    Alguien entró a la tienda, abriendo la puerta de golpe.

    —¡Sae! —un chico idéntico a Sae, pero con el cabello negro y puntiagudo entró.

    —¡Kichiro! — se levantó y le dio un gran abrazo al chico.

    ...

    El joven desconocido me miró unos segundos, luego dejó de abrazar a Sae y se me acercó.

    —Kotoki... —sabía mi nombre.

    Me abrazó fuertemente y me dijo:

    —Te extrañé tanto...
     
    Última edición: 16 Noviembre 2013
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