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Long-fic Fanfic - One piece Reloaded

Tema en 'One Piece' iniciado por Hans Norris, 27 Abril 2016.

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  1.  
    Hans Norris

    Hans Norris Iniciado

    Sagitario
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    6 Noviembre 2012
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    Pluma de
    Escritor
    Título:
    Fanfic - One piece Reloaded
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    951
    Atención. Este fanfic no es totalmente fiel al anime de One Piece. Habrá ciertas localizaciones, islas y rangos, junto con más cosas que no existan en el One piece real. Sin más dilación, disfruten de la lectura y gracias por leer.
    ----------------------------
    ------

    En el mundo, hay más mar que tierra. Eso es algo que todo el mundo sabe. La tierra puede ser el lugar de aldeanos, de reyes o emperadores… Pero el mar… El mar es tierra de piratas.


    Y esa es la historia que venimos a narrar hoy… la historia de un tesoro. Tras medio siglo de la nueva era de los piratas, siguen emergiendo gente para encontrar el tesoro oculto del gran Rey de los piratas… ese tesoro era nada más y nada menos… que el…



    ONE PIECE

    reloaded


    Y Nuestra historia es la de un joven… un joven que no seguiría este sueño…

    …¿O sí?



    --Capitulo 1--
    -----------------


    Nos encontramos en una pequeña isla del South blue. Stendrew Shallway. En ella, un pequeño niño de tan solo 7 años acaba de ser adoptado por una mujer mayor de casi 60 años. El chico se llama Ian. Sus apellidos quedaron perdidos junto con sus padres, aun así el muchacho adoptó finalmente el apellido de la anciana. Sheila Valderrama.


    Sheila es una mujer de pelo canoso pero aún tiene un ligero toque a el rubio que portaba. Es bajita y de buen comer. Por su parte Ian es moreno y de pelo alborotado, del que parece que nunca se ha peinado.


    La anciana mostró al niño donde iban a vivir a partir de aquel momento. Era una choza que parecía al borde de la muerte, las paredes estaban peladas e incluso había un cristal roto en el desván. El chico puso mala cara ante lo que se plantaba frente a él.


    -No te preocupes, querido. Sé que puede parecer vieja, pero al igual que yo aún le queda mucho por delante- Sonrió la anciana animando al chico a que entrara. Y así lo hizo.


    Dentro la casa era totalmente distinta, acogedora y clásica. Los cuadros de recuerdos familiares y viajes hacían ver que aquel lugar era realmente algo muy antiguo y plagado de recuerdos. Incluso en su temprana edad, Ian comprendió todo aquello en lo poco que estuvo en la entrada.


    -Ve a conocer la casa, tranquilo –Llamó la anciana la atención del muchacho-Yo prepararé algo de té.


    Así lo hizo, recorrió los dos pisos, el de arriba con dos dormitorios y un pequeño cuarto de baño, la parte baja con la cocina a un lado del pasillo y el salón al otro lado. Vio una pequeña compuerta en el techo del dormitorio de la anciana, que supuso que era la entrada al desván.


    Tras esto fue al salón donde la anciana trajo té tal y como había dicho. Según le había comentado la misma mujer, ella había estado casada con varios hombres en su vida. Todos ellos buenos hombres, según comentaba, pero ninguno le dio lo que ella siempre había deseado. Un hijo.


    Dijo también que estuvo observando en varias casas de acogida pero que ningún niño le llamo la atención, y que entonces le vio a él. Tenía un aura distinta, algo que le atraía y no dudo demasiado a la hora de adoptarle.



    Tras una leve charla sobre cosas típicas con la mujer esta sonrió y señalo a la ventana.


    -…Además, fíjate bien… Ese grupo de niños siempre anda jugando por aquí-Había un grupo de unos cuatro niños jugando a perseguirse o algo parecido-¿Por qué no vas a conocerlos? –Comentó la anciana y sonrió amistosamente.


    -No sé si debería…-Miró el chico por la ventana- No les quiero fastidiar…-Su tono era demasiado apagado para un niño de su edad.


    La anciana frunció el ceño y levantó al chico llevándole a la puerta y casi arrastrándole hacia afuera. El chico miró con algo de sorpresa a la mujer, que se limitó a sonreír y cerrar la puerta. Ian se decidió y camino hacia los chicos que jugaban, que al verle se detuvieron.


    -¿Eres el niño nuevo?-comenta un jovencito rubio-¿Te apetece jugar con nosotros?-dijo sin tapujos.


    -¿Se lo dices así sin más?-Se acerca otro chico con el pelo oscuro y rizado- No deberías tomarte a todos con tanta confianza.


    -Parece un bien chico-se acerca una jovencita con el pelo blanco como la nieve.


    -A ti todo el mundo te parece buen chico-suspira un joven pelirrojo que aparece tras ellos.


    Tanta gente le metió algo de tensión a Ian pero esta pronto se relajó, pues el rubio le sonrió y presentó a todos.


    -¡Hola! Yo soy Mathiew, pero todos me llaman Matt-asintió el joven rubio- El del pelo rizado y desconfiado es Zac, no es mal chico, pero es desconfiado de los que no conoce-confirmó.


    -¡Oye! ¡Eso no es cierto!-comenta Zac enganchándose a Matt.


    -Yo soy Nicolás y ella es Naomi-sonríe el pelirrojo y se acerca al muchacho- ¿Y tú, cómo te llamas? – Dijo para que todos se callaran y observaran al pobre recién llegado.


    -Y-yo… yo soy Ian-dijo con tono algo tímido y apagado, sin esperar que la respuesta de Matt iba a ser engancharlo por encima del cuello como si fueran amigos de toda la vida.


    -¡Encantado de conocerte, Ian!- Dijo tranquilamente el rubio a eco de todos los demás que lo acogieron con una amplia sonrisa. Y finalmente se pusieron a jugar al extraño pilla pilla.


    Por su parte la anciana lo observó todo desde su ventana y sonrió tranquila, bebiendo de su taza de té, y presenciando como su muchacho se habría a la gente del pueblo.
     
  2.  
    Hans Norris

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    3
     
    Palabras:
    1325
    *7 años después…


    -Entonces… ¿Vamos a hacerlo?.


    -Por supuesto, no hemos llegado a este punto para echarnos atrás.


    -No me siento segura del todo…


    -No te preocupes, empezaré yo y tú me sigues, ¿De acuerdo?


    -De acuerdo…


    -Bueno… pues…. ¡Banzaaaaaai!-salió corriendo Ian atacando por la espalda con un palo a Matt y golpeándole en la espalda- ¡Cazado!


    -¡Kyaaa!-salió Naomi detrás de él y toco con la mano a Zac que le había costado reaccionar- ¡Cazado! ¡Jeje!-se puso en posición de victoria.


    -Bueno, bueno… ¿Alguno sabe dónde podría esconderse Nick? – Comenta Ian estirando los brazos en su espalda.


    -Yo lo he visto dirigiéndose hacia allí-Dice señalando en dirección al norte, orientación contraria al pueblo- ¡Vamos a por él!


    Los cuatro fueron rápidamente en la dirección señalada por el rubio para tras un rato de correr descubrir que el bosque frenaba estrepitosamente.


    -¡Está allí! –Comenta Naomi corriendo hacia él y enganchándole por la espalda- ¡Te tengo!


    Pero todos los demás estaban atónitos mirando la gran estructura que se erguía en el centro del rodal que formaban los árboles. Una mansión fúnebre y visiblemente abandonada.


    -Es…. Inmensa…-susurra Nicolás que ya llevaba un rato mirándola.


    -Y seguro que tiene un montón de secretos dentro, ¡Y los vamos a descubrir todos!- Dice comenzando a caminar hacia la mansión, siendo detenido por Zac.


    -Quien sabe que puede haber ahí-lo mira serio- Enserio, no puedes entrar.


    -Si no entro con vosotros entraré solo, no quiero quedarme con la intriga-dice soltándose del moreno y empujando la puerta roñosa que cedió sin mucha dificultad pero con mucho ruido. Tras abrirse, Matt comenzó a sumergirse en su interior.


    -¡Matt, espera! – Le persigue Naomi y luego se gira al resto- ¡Vamos, no podemos dejarle ir solo!


    Con algo de pesadez todos persiguen al joven Matt y se adentran en la mansión. Al contrario que la casa de la vieja Sheila, esta por dentro estaba igual de hecha polvo por dentro. Había varios pasillos y habitaciones que recorrieron con tranquilidad. Tras haber investigado lo que parecía la totalidad, Matt se apoya sobre una pared.


    -Uff…. Que rollo, no había nada-Dice meneando la cabeza con resignación.


    -Muy bien, ya lo hemos visto todo, ahora vámonos…-Susurra Zac y se da media vuelta orientándose hacia la salida.


    -No seas estirado, Zac-Dice Matt mirando cómo se marcha- Vamos a mirar más-Y Zac al escuchar esto se da media vuelta y comienza a avanzar hacia Matt con mirada acusatoria.


    -¡Hemos tenido suerte de que no había nada pero podría habernos pasado algo malo, derrumbes, animales salvajes o que se yo todo porque tu querías jugar a los exploradores! – Dice golpeando la pared con el puño cerrado, al lado de Matt y parecía que iba a seguir con el sermón pero algo hizo crack y la mano de Zac se hundió ligeramente en la pared, luego la pared en la que estaba apoyado Matt cesó y abrió un pasadizo por el cual el rubio cayó.


    -¡Matt!-lo sigue sin pensar Zac. El resto del grupo se queda paralizado y tras un rato se oye a Zac diciendo- ¡Adelante, no hay peligro!


    Cuando el mensaje les llegó entraron a la zona secreta y vieron que tenía pinta de haber estado cerrada mucho tiempo. Era un sitio estrecho y pequeño que solo tenía una peculiaridad. Al fondo había tres urnas de cristal con unos extraños elementos en ellas.


    -¡Sabía que tenía que haber algún secreto aquí dentro!-dice levantándose de un salto para ver los objetos de las urnas- ¡Yo me pido la del centro!- Dice abriendo sin cuidado la urna y sacando el rojizo circulo de su interior.


    -¿Qué estás haciendo?-dice Zac que observa como Nick también se dirige a la urna de la derecha-¿Nick?


    -Ya que hemos llegado hasta aquí no voy a quedarme de brazos cruzados…-Cogió este una semiluna verdosa. La joven de pelo blanco se dirigió a la última.


    -¿Naomi, tú también?-dijo Zac algo atónito y viendo como sin decir nada la chica cogía el rosado y ahuevado.


    Ian quedó expectante mirando a sus compañeros discutir, pero él estaba algo distraído en otra cosa, ya que le había parecido oír ruidos en la casa


    -Deberíamos irnos, creo que he oído algo…-Le comenta a los demás el mismo pero ellos no responden. Pronto, todos se girarían en dirección a la puerta pues una voz ronca les llamo


    -¡Vaya, vaya, vaya…! ¿Habéis estado jugando por aquí eh? –Era un señor con una barba gris y un parche en un ojo, estaba gordo y portaba una ropa que no escondía dicha obesidad- Eso es perfecto… Ya que estaba buscando esas frutas que tenéis…-Dijo y luego unos hombres aparecieron por su espalda, con espadas afiladas.


    -¡E-e-es… Barbagris! –Dice Matt asustado- ¿Frutas..? Entonces esto son frutas del diablo…-dice mirándolas.


    -¡N-no te daremos las frutas, malvado pirata!-dice Naomi fingiendo valentía.


    -¿Y qué vas a hacer para evitar que la coja?-Rió Barbagris junto a sus secuaces.


    La risa les duró poco, pues la joven tras mirar la fruta en sus temblorosas manos comenzó a devorarla hasta comérsela entera. Los piratas miraron atónitos a la escena.


    -¡P-pero seras…!-dijo un secuaz atacando a Naomi que se encogió del miedo… y literalmente. Se transformó en una muchacha, igual que ella pero años atrás, como si volviera a tener 7 años- ¡L-la fruta….!- El pirata no presenció a Nick comiéndose también su fruta para intentar llamar la atención del mismo y este atacó de nuevo a la indefensa Naomi.


    -¡No!-saltó Nick al ver que su plan no funcionaba y recibió totalmente el espadazo del pirata. Todo el grupo quedo impactado viendo la espada del pirata en el estómago de su amigo-N-no… no duele –dice Nick mirando como la espada le atraviesa y golpeando al pirata que recibe el golpe en la cara y retrocede.


    El grupo se pone a la defensiva pero dura poco esto porque Barbagris saca una pistola y apunta a Ian, al que tenía enganchado.


    -Muchacho…. Dame esa fruta… o mato a tu amiguito-Dice con seriedad mirando al rubio. Este agacha la cabeza y camina hacia el pirata, tras estar frente a él, le da la fruta-Muy bien… -Coge la fruta sonriendo y luego suelta a Ian-¡Pero… me habéis dado muchos… problemas! –golpeó a Matt en la cara con la pistola y tirándole al suelo- ¡Ahora preparaos para morir mequetrefes!


    Rió Barbagris tras esto último pero un pirata le llamó la atención.


    -¡Jefe, la marina nos ha encontrado, tenemos que irnos!


    -Diantres…-Barbagris se va sin mirar atrás, llevándose la fruta y corriendo con sus secuaces de manera rápida. También se oyeron varios gritos de hombres y disparos que provenían de la parte superior. Los jóvenes miran a Matt que se levanta poco a poco y les enseña la cara.


    Estaba bien, tenía un pequeño corte que sangraba pero nada más. Unos pasos asustaron a los chicos, pero esta vez un hombre con un gorro de león se plantó frente a ellos. Pronto vieron también que llevaba un traje de la marina.


    -¿Estáis bien muchachos? – El hombre se arrodilló a mirar a Matt- Esta herida no es nada para un chico tan valiente como tú, ¿cierto? –Tras decir esto, los ojos del rubio, seguido por los ojos de los demás se llenaron de lágrimas. Después de la tensión, los sentimientos afloraron-Vale, tranquilos… Me llamo Eón… Soy comandante de la marina y podéis confiar en mi –Dijo abrazando a Matt para consolarle. Después el resto de niños también fueron y con sus grandes manos los arropó a todos.


    Aquel suceso había hecho que todo aquel grupo de chicos tuviera una idea en mente. Los anteriores sueños o pensamientos se habían vuelto cosa del pasado. Ahora todos coincidían en algo, en el mismo algo. Cuando crecieran, no serían doctores, cocineros o granjeros.


    Serian Marines
     
    Última edición: 30 Abril 2016
  3.  
    Hans Norris

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    1208
    *2 años después…



    Respiraba con precipitación el joven Ian, agotado a más no poder. A su alrededor, Naomi y Nick descansaban también agotados. Un rápido y aun corriendo Matt les pasa por al lado.


    -¿Qué os pasa? Este era el calentamiento básico. No podéis agotaros tan rápido si pretendéis seguir en la marina-Dijo también cansado y respirando con agitación.


    “Marina Junior” Se llamaba el entrenamiento que estaban actualmente realizando los jóvenes, empezaron ya hacía un año. Obviamente era estricto y duro cuanto menos, pero habían aguantado aquel año. Ahora tocaba la ceremonia de elección. Esta se realizaba una vez cada año. Elegían a muchachos de todo el mundo que, frente a hombres elegidos sabiamente por los altos cargos marine escogerían a los afortunados que podrían proseguir con su entrenamiento.


    Por su parte, los muchachos habían escogidos todos su camino… Matt se había especializado en el arte de la doble espada, sufriendo algunos cortes a cambio, pero actualmente era alguien destacable dentro del término. Zac había estado estudiando todo lo relacionado con explosivos y bombas de toda clase, siendo capaz de crear una bomba con un clip, algo de goma y una tirita. Naomi había conseguido comprender algo de su poder, era capaz de no solo envejecer y rejuvenecerse a sí misma si no que era capaz de realizar lo mismo con las personas que tocara. Nicolás había descubierto que su poder se basaba en la mucosidad, era capaz de estirarse y comprimirse además de ser inmune a los ataques físicos de los oponentes y Ian…


    -¿Aun nada?- susurra Matt a Ian- Puede que no lo parezca, pero eres físicamente fuerte, podrías usar cualquier tipo de arma. ¿No te gusta ninguna?


    -¿Entonces en que me diferenciaría de ti? –le dice el joven- Además que no quiero armas… Quiero que mis puños sean los fuertes, venceré a mis enemigos a puñetazos…


    -¿Te das cuenta de la locura que es eso?-comenta el rubio poniéndose frente a su amigo y zarandeándole- Tus puños tienen un límite… debes comprender eso si deseas seguir.


    Eso fue lo último que le comentó el de las espadas al moreno, tras esto su mirada se desvió hacia las repletas colas que se formaban frente a las mesas del diverso jurado. Zac, Nick y Naomi ya estaban haciendo cola en ellas.


    -Vamos, o nos quedaremos fuera-Comentó Matt casi arrastrando al chico con él a la cola donde estaban todos- ¿Es en esta? –Preguntó a los que esperaban.


    -Mira, justo allí…-Señaló Nick a un hombre que se sentaba en la mesa de su fila. Con su ya clásico gorro de león tapando su pelo y oscureciendo su mirada, pero dejando ver su barba rubia y bien poblada- Eón… -sonrió el pelirrojo al verle.


    -¿Tras nuestro incidente lo ascendieron a Capitán, cierto? –pregunto Naomi, para que el resto afirmaran con la cabeza sin desviar la mirada del fornido hombre.


    Todos los muchachos estaban deseosos de mostrar sus habilidades, todos menos Ian. La cola avanzó y avanzo y finalmente les tocó a ellos. Deseándose buena suerte unos a otros fueron pasando.


    El primero Zac, que demostró sus dotes con los explosivos, creando tres en un par de minutos y luego desactivándolos antes de que explotaran. El turno siguiente fue el de Nick que mostró su habilidad y sorprendió a los tres jueces. Casi tanto como se sorprendieron al ver a una anciana transformarse en una niña y luego en la joven que Eón reconoció. El siguiente que decidió ir fue Matt que mostró su habilidad con ambas espadas y por fin… las puertas se abrieron y Ian pasó.


    Al pasar al terreno allí estaban, dos hombres y una mujer, sentados en la mesa. El de la izquierda era Eón, en el centro estaba una mujer con señas de ser mayor, pero muy sabia. El tercero era un joven de pelo moreno por la parte baja, con mechas rubias y el pelo retirado hacia atrás. Cuando vieron al joven el hombre de la derecha habló.


    -¿Podrías presentarte, por favor?-Comentó con una voz tranquila y amable. El moreno reaccionó al instante.


    -I-ian! –dijo seco y luego reaccionó de nuevo para hacerlo como se debía- ¡Me llamo Ian Valderrama! ¡Provengo de la isla Stendrew Shallway y tengo 16 años, señor! –tras esto se puso firme.

    Los tres jurados sonrieron por la educación del muchacho y tras esto el hombre de antes, hizo un gesto con la mano y lo acompaño con una pregunta.


    -¿Y ahora podrías mostrarnos tus virtudes y habilidades? –asintió el rubio y se cruzó de brazos esperando la actuación del chico.


    -¡S-si! –dijo Ian para luego mirar a su alrededor donde vio un saco algo polvoriento. Tras ponerse frente a este comenzó a golpearlo. No tardó en ser visible que sí, era fuerte, pero nada destacable. El saco se tambaleaba levemente por los golpes que este realizaba. Eón meneo la cabeza negando y agacho la cabeza, la anciana cerró los ojos y suspiro, sin embargo, el joven rubio observó al joven, no su fuerza golpeando, si no su entusiasmo, su motivo, su por qué. Puede que no pegara fuerte pero la energía y la intensidad con la que lo hacía demostraba que no se rendiría aunque recibiera una paliza.


    -Puedes parar, joven…- Susurró la anciana pero eso solo hizo que el aumentara la intensidad de los puñetazos, incluso cerrando los ojos este y apretando los dientes. El Rubio sonrió con asombro y Eón lo miro como el que mira a un loco.


    -Detente ya, muchacho. Te vas a destrozar los puños –dijo Eón intentando pararlo pero fue en vano ya que el moreno pegó con más fuerza. Tras esto el Rubio se levantó de la silla y camino con calma hacia el pequeño- ¡W-wallace! ¿¡Espera, que vas a hacer!? –dijo Eón conociendo al rubio y pensando alguna locura de él, pero sorprendiéndose al ver la realidad.


    -No depende de la fuerza, si no también de la colocación. –dijo Wallace sorprendiendo a Ian que frenó en seco al comprobar que el rubio estaba aguantando el saco para él – Debes pensar en él como un rival, con una cabeza, un cuerpo y unas piernas. –Señaló la parte superior, central y baja del saco- Hay ciertos puntos más sensibles que otros, como la nariz o la tripa y toda la zona lumbar y abdominal, sobre todo la parte del hígado –Señaló ahora donde “debía” estar el hígado.


    -¿Qué se supone que haces, Wallace? –dice Eón mirándole- Este chico debería irse a…


    -¿Qué qué hago? –dijo sin dejar acabar al hombre del león- Creo que está claro, estoy enseñando a mi próximo aprendiz –Sonrió tras esto último dejando atónitos a ambos jurados


    -¿V-vas a escoger a otro aprendiz…? –El tono de Eón era totalmente distinto al anterior, pero el rubio ni siquiera le prestó atención y se acercó al pequeño Ian apoyando una mano sobre el hombro de este.


    -No te preocupes, chaval. Te convertiré en el mejor marine que jamás haya existido…-con una sonrisa de boca a boca sentenció como si de cualquier cosa se tratara, sin apartar la vista del contrario, que sorprendido no sabía cómo reaccionar.


    Lo había conseguido. Estaba en la marina
     

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