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Fanfic - Melodías Imposibles De Borrar...

Tema en '–Abandonados' iniciado por DaRk_DrEAm, 17 Noviembre 2005.

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    DaRk_DrEAm

    DaRk_DrEAm Guest

    Título:
    Fanfic - Melodías Imposibles De Borrar...
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    152
     
    Palabras:
    13109
    Melodías Imposibles De Borrar...

    ¡¡¡¡¡Hola chicos!!!!!!! bueno aquí les dejo mi segundo fic que espero les guste más o igual que el primero. A decir verdad con el primer fic tuve una respuesta muy satisfactoria por eso me animé a realizar un segundo fic que ojalá y no los desilucione porque yo lo estoy disfrutando mucho. En esta historia habrá comedia, drama y muchas sentimientos confusos y encontrados así que mejor disfruten la historia y ¡¡¡Que empiecen las críticas....!!!

    MELODÍAS IMPOSIBLES DE BORRAR

    Capítulo I: Recuerdos mortales...

    Siempre he pensado que hay tres tipos de personas. Las primeras son aquellas personas que piensan que la vida no vale nada…, a otras les da lo mismo vivir o morir porque piensan que sólo para eso nacieron…, pero para otras… la vida es un completo misterio, lleno de enigmas, de confusiones, con un sin número de encrucijadas; amar u odiar es tan complejo e infinito como el mismo universo. En algún momento de mi existencia pensé que la vida sólo era un camino que tarde o temprano tendría que terminar de cualquier modo, no me preocupaba en absoluto por preguntarme el por qué había nacido en este mundo, mucho menos me cuestionaba con qué propósito había llegado a él.

    Mi nombre es Kagome Higurashi y tengo 15 años. Nací en una ciudad situada en la parte oriental de la isla Honshu llamada Sendai en Japón. Yo vivía felizmente con mi familia, tenía a mis padres que para mí, eran un ejemplo a seguir, porque nunca discutían, siempre estaban alegres ¡Y lo mejor de todo! que seguían amándose como si fueran unos adolescentes. Ellos siempre me dedicaban todo su tiempo, se preocupan por mi salud y bienestar interior e intelectual, jamás los cambiaría por nada en el mundo por que son los mejores.

    Mi padre era un violinista muy famoso, reconocido por todo Japón, su apellino o mejor dicho nuestro apellido era distinguido por todo lo ancho y largo del país, claro está, que sólo era para aquellas personas que eran conocedoras de sus obras Y mi madre, bueno ella es una mujer muy bella, siempre gentil, alegre y devota a su familia, ella estudió Arte en Europa y fue en ese lugar por ironías de la vida dónde conoció a mi padre (a pesar de ser originarios del mismo país). Pero no crean que lo conoció precisamente en un fabuloso y majestuoso concierto, ¡¡Claro que no!! mi padre se dedicaba a tocar su violín en plazas concurridas a cambio de algunos monedas para poder sobrevivir, de esa manera era como podía solventar sus estudios en una prestigiada Universidad de Italia (cuna de los violinistas por así decirlo…). Desafortunadamente mi padre nunca tuvo el apoyo de mis abuelos, jamás consintieron su afición a la música, por lo tanto, mi padre no tenía ni su apoyo económico y mucho menos el moral. Ellos tenían la ideología de que la música no dejaba nada y que no tenía caso esforzarse tantos años y echar a perder tu vida en algo tan insignificante, porque tarde o temprano te morirías de hambre; de tal forma que mi padre tuvo que salirse de su casa y conseguir su sueño de una manera u otra.

    También tengo una hermana llamada Kikyou a la que adoro más que a nadie en este mundo. Ella es más alta que yo, de pelo largo y liso color azabache, de piel blanca y tersa, ojos calculadores y penetrantes, su mirada era imponente; yo en cambio también cuento con pelo largo y negro pero la diferencia es que es ondulado igual que el de mi padre, mis ojos sólo reflejan tristeza y desolación, de igual manera que mi piel es blanca pero mi cuerpo es débil, frágil a cualquier contacto…

    Mi hermana y yo siempre hemos sido muy unidas y a pesar de que ella es dos años más grande que yo, nunca me ha discriminado por mi edad y jamás ha hecho diferencias entre nosotras, mucho menos me ha impuesto su autoridad como hermana mayor. Somos muy parecidas físicamente, cuando salimos a algún lado a pasear o de compras la gente que nos mira piensa que somos hermanas gemelas, pero eso sólo era en lo físico, porque nuestras tendencias y habilidades eran muy distintas…

    Desde que tengo uso de razón mi hermana siempre ha sido muy hiperactiva, nunca puede estarse quieta en un solo lugar, siempre tiene que estar haciendo algo y si es deporte… ¡¡Mucho mejor para ella!!, ya que es su pasión en la vida. Yo soy totalmente distinta en ese aspecto, soy pésima en los deportes, mis únicas habilidades son la música, la pintura y la cocina, de ahí en fuera no sirvo para nada, ni siquiera puedo andar en bicicleta; mi hermana se ha esmerado enormemente en enseñarme algo de deporte… pero simplemente… ¡No se me da!, la verdad no entiendo de donde saca Kikyou tanta paciencia…, otro en su lugar ya me hubiera mandado al demonio por ser tan torpe…; pero ella siempre tiene una sonrisa para mi cada vez que fallo en mis intentos por realizar alguna actividad física.

    En fin, mi vida era de lo más normal, como cualquier otra en el mundo, hasta que llegó aquel día…

    Eran vacaciones de verano y mis padres nos consintieron a mi hermana y a mí, con un fabuloso crucero por el Mediterráneo, yo tenía 7 años y Kikyou 9, estábamos fascinadas con aquel regalo por parte de nuestros amados padres, ¡Sería el mejor viaje de mi vida!, pero si hubiera sabido lo que pasaría después, no habría permitido que fuéramos a aquel devastador crucero que cambió mi vida totalmente…

    Llegamos en avión a la ciudad de Nápoles, Italia; era ahí, donde comenzaría nuestra travesía por todo el mediterráneo.

    Al llegar, Kikyou y yo no pudimos evitar asombrarnos al ver aquel descomunal barco, era precioso, enorme. Por él subían y bajaban personas de todas partes del mundo, algunos con prisas, otros molestos, pero la mayoría se encontraban alegres y extasiados como nosotras.

    Comenzamos a subir la rampa que nos conduciría al viaje de ensueño, mi madre llevaba consigo su más preciado tesoro, en otras palabras su cámara fotográfica, no podía perderse aquella oportunidad de disfrutar de sendos paisajes, aunque sigo sin entender que le puede encontrar de maravilloso el fotografiar a tanta gente. Por alguna extraña razón mi padre no llevaba consigo su preciado violín, ¿La razón? nunca la conocí.

    Después de eso, Kikyou y yo pisamos cubierta, estaba impecable, la madera era deslumbrante, de un pulido y corte perfecto, aún después de tantos años puedo recordar, el olor a pino, a caoba y a roble que despedía aquel barco por todos sus rincones. Nos instalamos en nuestro camarote, era enorme, la cama era sumamente suave y delicada, fina por todos lados, el baño era de lo más lujoso, limpio e impecable con un aroma campestre imposible de olvidar. Minutos después el barco zarpó, cuando lo desencallaron sentí en ese instante que no debía estar en ese lugar, que tenía que regresar, que quizás jamás regresaría completa a ese lugar, pero mi hermana me hizo olvidar aquellos pensamientos con un sonoro almohadazo…

    -¡¡Despierta!! parece que estuvieras en un velorio…

    -¡¡No me pegues, ya sabes que no me gusta que juguemos así…!!

    Le reclamé con molestia porque por su culpa me había golpeado contra la ventanilla y eso me había dolido mucho…

    -Siempre tan delicada… ¡Vamos, tenemos que conocer cada rincón de este barco…!

    Kikyou se encontraba muy emocionada, me tomó de la mano y salimos del camarote para explorar de proa a popa el barco.

    Las horas pasaron y parecía que esto no tenía fin, siempre que creíamos que ya habíamos visto todo, encontrábamos una nueva habitación en donde discernir nuestra insaciable curiosidad. Después de eso las noches, los días y las ciudades fueron cambiando, primero arribamos en Grecia, después Turquía, más tarde Israel sin olvidar la entrañable ciudad de El Cairo, luego vino Libia y por último quedaba Túnez para después regresar de nuevo a Nápoles. En ese trayecto fue cuando la desgracia que cambió mi vida llegó…

    Kikyou se encontraba en cubierta junto con mis padres mirando la tranquilidad del mar, disfrutando de su suave viento y sin olvidar el bellísimo cielo estrellado; yo me encontraba descansando en mi camarote, estaba muy cansada del último viaje a Túnez, aquella visita me había fatigado mucho y cuando toqué cama caí rendida, mi sueño era tranquilo profundo similar a las aguas marinas que atravesábamos. De repente algo estremeció totalmente al barco producto de una gran explosión que provenía de las profundidades del mar, uno de los motores del yate se había sobrecargado, los técnicos no pudieron hacer nada para solucionarlo y el motor explotó junto con ellos. Yo me desperté sobresaltada por el ruido, lo último que recordaba era que mi hermana se había dormido conmigo pero… ¡Ya no estaba ella!, ni tampoco mis papás… ¡Estaba sola! ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué tanto ruido?

    -¡¡Mamá!! ¡¡Papá!!, ¿Dónde están?...

    Grité como loca, pero nadie me escuchaba, asustada, me levanté de mi cama, olvidé ponerme las sandalias porque lo único en que pensaba era salir de ahí. Ya me encontraba en la puerta a punto de abrirla pero algunos sonidos que provenían del otro lado de la misma me asustaron aún más, podía escuchar a personas gritando y corriendo por todo el pasillo, no quería abrir la puerta aquellos gritos y lamentos me perturbaban pero no podía continuar en mi camarote así que me armé de valor, abrí la puerta y en ese momento fue cuando me di cuenta de mi terrible realidad…

    Las personas corrían desesperadas, chocaban unas con otras como si algo las estuviera persiguiendo sus enormes y estruendosas pisadas taladraban mis oídos aterrorizándome más, mi pequeño corazón latía sin cesar con desesperación, por mis rostro resbalaban la primeras gotas de sudor, el calor era insoportable. Comencé a caminar entre la muchedumbre, a algunos ni siquiera les importó que fuera tan solo una niña, me golpeaban, me empujaban y continuamente me tiraban. Muchos de los pasajeros llevaban consigo su chaleco salvavidas, yo no entendía porqué; según me había dicho mi papá eso sólo se usaba en casos de emergencia, como por ejemplo que el barco se hundiera…

    -Señor ¿Que pasa?

    Le pregunté a un hombre que se encontraba cerca de mí, pero no me entendió ya que no hablábamos el mismo idioma.

    Lo mejor que se me ocurrió fue ir a mi camarote y ponerme el chaleco. Traté de conservar la calma aunque la verdad estaba muy asustada y por mi cara resbalaba un mar de lágrimas. Entre, corrí rumbo al closet, lo abrí y ahí encontré el chaleco de todos, tome uno, me lo puse y después agarré los otros tres sobrantes, en eso el barco comenzó a moverse de un lado a otro, como si una gran tormenta lo meciera con suma violencia, no podía mantener el equilibrio, vi como la puerta se cerró, con dificultad pude llegar a ella tambaleándome pero no podía abrirla, estaba atascada. Comencé a gritar y a llorar como loca, ahora me encontraba totalmente histérica y a un paso de la locura; aún así me mantenía aferrada a los chalecos de ellos dependía que alguien se salvara, pero nuevamente el barco se meció con violencia provocando que me cayera una vez más para después rodar en el piso hasta que mi cuerpo fue detenido por el buró que se encontraba aún lado de la cama trayéndome como consecuencia un fuerte golpe en la cabeza, no pude evitar soltar los chalecos y sobarme mi frente porque el golpe que me había dado había sido muy violento. Los chalecos seguían balanceándose al compás del barco ahora se encontraban debajo de la cama, estaba a punto de ir por ellos cuando escuche la voz de mi padre…

    -¡¡Kagome ¿Estas ahí?!! ¡¡Abre la puerta!!

    Gritaba desesperado del otro lado de la puerta Al oír su voz me olvidé de los chalecos y como pude llegué a la puerta y traté de abrirla, pero era inútil…

    -¡No puedo abrirla! ¡¡Ayúdame, no me dejes papá…!!

    Le grité como loca. Los gritos de mi padre, los de las personas, el meneo del barco y el calor me perturbaban cada vez más, no sabía que hacer…

    -¡¡Quítate de la puerta, la voy a tirar!!

    Me hice aún lado, mi padre comenzó a golpear la puerta con violencia, me hice a un lado, me encogí de rodillas y me tapé lo oídos, aquellos golpes me asustaban aún más, mi desesperación y miedo aumentaban con cada golpe hasta que por fin con una patada, mi padre pudo derrumbarla. Entró desesperado buscándome con la mirada hasta que me encontró encogida en el piso muy asustada y llorando, me cargó y salió corriendo despavorido a través del pasillo que ya estaba casi vacío, había humo por todas partes, algo se quemaba, parecía que el cuarto de máquinas se estaba incendiando porque de ahí era dónde provenía aquel humo negro. Aparte de nosotros sólo había otras tres personas corriendo para salvarse…

    -¿Dónde están Kikyou y mamá?

    Le pregunté muy preocupada.

    -Están en cubierta no te preocupes…

    Me contestó muy apurado y casi sin aliento

    -¡¡Los chalecos!! ¡¡Ellas no tienen, tú tampoco tienes uno…!!

    Le dije muy preocupada, pero mi padre no me hizo caso, el continuó corriendo, de nuevo otra explosión ocurrió y el barco volvió a estremecerse, nos caímos, mi padre trató de incorporarse al instante pero la fuerza comenzaba a abandonar su cuerpo…

    -¿Estás bien?

    Me preguntó y al instante comenzó a toser, el humo ya había invadido totalmente nuestros pulmones y con dificultad podíamos respirar algo de aire puro. Yo comencé a llorar…

    -No llores por favor, tú tienes que ser fuerte…

    Me dijo con dulzura, aún después de tantos años no he podido olvidar aquellos ojos cristalinos apunto de estallar en llanto y desesperación. Me acarició mi frente y en ese momento me di cuenta de que yo estaba sangrando y lloré todavía más…

    -Es sólo un rasguño… ¿Ves? No pasa nada…

    Me dijo mi padre tratando de mantenerme tranquila y no caer en la locura, se levantó con dificultad, dio vuelta hacia otro pasillo y entonces pude ver las escaleras que conducían a la cubierta, ¡En cualquier momento saldríamos de ese horrible lugar! Me dije muy emocionada. Subimos las escaleras tan rápido como mi padre podía, llegamos a cubierta y ante mis ojos se mostraron las escenas más escalofriantes que jamás haya visto...; niños y mujeres llorando, señoras histéricas, hombres peleándose unos con otros tratando de conseguir un lugar en algún bote para poder salvarse…

    -¿Dónde está mi mamá?

    Le pregunté llorando a mi padre, él no me contestó seguía buscando desesperado a mi madre y hermana, comenzó a recorrer toda la cubierta, yo también las buscaba con ansia, miraba hacia todos lados, pero eran tantas personas que no podía ubicar a mi familia…

    -¡¡Kagome!! ¡¡Papá!!

    Una niña había gritado… ¡¡Eran Kikyou y mamá!! que no estaban muy lejos de nosotros. Al escuchar aquellas voces mi padre corrió para reunirse con ellas, pero para poder pasar entre la multitud mi padre se vio obligado a pasar cerca de la orilla del barco, ahí me percaté de que en realidad de que el navío se estaba hundiendo… quedaban tan sólo unos metros para que el agua lo cubriera completamente. Aquella agua profunda y oscura me dio la terrible sensación de que era un terrible monstruo que me tragaría completamente, su espeluznante inmensidad elevaron más mis temores y me era difícil creer que un líquido tan simple me provocara tanto miedo. Segundos más tarde nos reunimos con mi mamá y mi hermana, mi padre me bajó y lo primero que se me ocurrió fue abrazar a Kikyou con todas mis fuerzas…

    -¡¡Estás sangrando!! ¡¿Qué te paso?!

    Me preguntó mi hermana muy alterada al mismo tiempo que me limpiaba la sangre con uno de sus pañuelos.

    -Me pegué, me duelo mucho…

    Le dije sollozando.

    -Tranquila… todo saldrá bien… estoy contigo.

    Dijo mi hermana con una sonrisa en su rostro que por unos segundos me hizo sentir alivio y protección. En eso un sujeto alto y con uniforme oscuro se acercó a mi padre y comenzó a hablar con él en un idioma que yo no entendía. Indiscutiblemente mis padres entendieron a la perfección porque de inmediato sus semblantes cambiaron. Aquel hombre se alejó y comenzó a dar indicaciones en vos alta a los demás pasajeros. Mi padre se acercó a nosotros…

    -Kikyou, Kagome, escuchen con atención, mamá las llevará a un bote para que puedan estar seguras, ella se quedará con ustedes yo las alcanzaré después…

    Estaba muy serio, en su mirada pude ver el miedo que trataba de ocultar para no espantarnos más de lo que ya estábamos…

    -¿No vendrás con nosotros?

    Le preguntó mi hermana que también estaba a punto de llorar en cualquier momento.

    -Estaré bien, obedezcan a su madre yo estaré en otro bote

    Tanto mi hermana como yo abrazamos fuertemente al hombre que más amábamos en el mundo, sentía que esa era la última vez que sentiría su calor y su amor, que jamás volvería a abrazarlo y que nunca escucharía su dulce voz…

    -¡¡No nos dejes!! ¡Te necesito!

    Kikyou no pudo contener más sus lágrimas y estalló en llanto.

    -Hijas mías… que más quisiera yo que estar siempre a su lado pero prométanme una cosa…

    -¿Cuál? –le pregunté.

    -Que serán las mujeres más fuertes del mundo y que siempre se cuidarán una a la otra y que harán lo imposible por ser felices y que nada ni nadie se atreva a pisotearlas…

    -¿Por qué nos dices eso? Tú estarás con nosotras…

    Mi padre no supo que contestarme, permaneció mucho tiempo callado, bajó su cabeza y claramente pude ver como se limpiaba el rostro…

    -Papá… ¿Qué pasa?

    Preguntó intrigada mi hermana por la extraña actitud de él.

    -Nada hija sólo prométanme lo que les acabo de decir…

    En eso nos extendió el dedo meñique para reforzar más nuestro compromiso.

    -¡Lo prometemos!

    Contestamos al unísono mi hermana y yo mientras cruzábamos nuestros pequeños dedos con el suyo.

    -Bien ahora váyanse, no pierdan tiempo…

    -¡¡No nos iremos sin ti!!

    Le grité mientras me aferraba a su cuerpo y Kikyou hizo lo mismo. Él trataba de alejarnos y nos rogaba que nos fuéramos cuanto antes me pero nosotras nos rehusábamos a separarnos de su lado...

    -Llévatelas, yo estaré bien…

    Le ordenó mi padre a mi mamá alejándonos de su lado, ya no podía fingir más fortaleza y serenidad al ver nuestras caritas bañadas en lágrimas y suplicándole que no nos abandonara. Mi madre también comenzó a llorar y lo abrazó fuertemente, se besaron y pude ver como una enorme cantidad de lágrimas resbalaban por el rostro del hombre que más nos había amado…

    -Váyanse, no pierdan tiempo

    Mi mamá nos tomó de la mano a Kikyou y a mi, pero nosotras no nos movimos y comenzamos a gritarle desesperadas a mi padre que no se fuera, mi madre nos jalaba hacia ella, pero seguíamos renuentes a seguirla, no podíamos abandonarlo, pero las fuerzas de mi madre fueron mayores y terminamos siguiéndola a pesar de nuestra voluntad…

    No tardamos mucho en llegar a un bote dónde sólo mujeres y niños podían subir. Mi madre subió primero y un hombre de seguridad cargó a mi hermana y se la entregó, después me cargó a mí y me entregó a mi mamá, después de eso nos sentamos y el bote comenzó a bajar lentamente. Kikyou y yo seguíamos abrazadas y llorábamos desconsoladas. Al poco tiempo, el bote ya se encontraba en plena superficie del mar y comenzó a alejarse del barco. Lentamente veíamos como el bote se aleja del barco casi hundido, Kikyou y yo nos preguntábamos si mi padre se encontraba ya a salvo, pero en eso una gran y última explosión hizo estallar el barco, haciéndolo volar en mil pedazos, yo quedé impresionada con aquella escena, con esa gran bola de fuego que irrumpía la tranquilidad del mar y el aire. Perdí totalmente el conocimiento después de eso. Muchas personas perecieron en aquel viaje y ente ellas mi padre…

    Desperté en una cama, al principio no tenía idea de dónde me encontraba y qué había pasado, el cuerpo me dolía, mi boca estaba seca y tenía agujas incrustadas por todo mi cuerpo, había aparatos a mí alrededor y tenía una máscara de oxígeno en el rostro, comprendí que me encontraba ya en un hospital. Traté de hablar pero ningún sonido salía de mi boca, una enfermera se me acercó y me sonrió, me acarició el rostro y me susurró algo que yo no entendí, después salió de la habitación y segundos más tarde entró un médico y comenzó a examinarme…

    No sabía porqué me encontraba en un hospital pero los recuerdos no se hicieron esperar…, la explosión, mi padre… ¿Dónde estaba? ¿Y mi hermana y mi mamá?.

    Comencé a forcejear y a tratar de levantarme para salir corriendo cuanto antes de ese horrible lugar, estaba tan alterada que el médico se vio en la necesidad de tener que sedarme, repentinamente el sueño y la tranquilidad me invadieron poco a poco, el cuerpo no me respondía y nuevamente volví a dormir…

    Después de mucho tiempo comencé a despertarme, abrí lentamente mis ojos esperando encontrar una cara familiar, siempre con el miedo latente de no encontrar a mi familia esperándome. Comencé a recorrer con mi vista la habitación, era diferente, ya no era la misma, no tenía agujas incrustadas en mi cuerpo, tampoco había aparatos extraños a mi alrededor mucho menos llevaba aquella máscara de oxígeno…

    -¡Hija…, por fin despiertas…!

    Dijo una voz que de inmediato reconocí y me llenó de alegría, era mi madre…

    -¡¡Mamá!!

    Le dije emocionada, pero la voz apenas y podía salir de mi garganta y las palabras no se me entendían mucho.

    -¿Papá?

    Le pregunté con la esperanza de que estuviera sano y salvo, pero el semblante de mi madre cambio completamente y la tristeza en su rostro no se hizo esperar. No fue necesario que me contara, comprendí al instante que papá ya no estaba con nosotros y que había perecido en aquel trágico accidente, comencé a llorar, una parte de mi también había muerto junto con él, el mar me había arrebatado al ser que más amaba y admiraba, no sé cuanto tiempo lloré, pero dejé de hacerlo hasta que mis lágrimas se acabaron…

    Después del día en el que mi amado padre perdió la vida, estuve dos meses en coma, los médicos no estaban seguros de cuánto tiempo permanecería en ese estado, pero cual fue su alegría cuando por fin di señales de vida y desperté… aunque bastante alterada, y a partir de que desperté por segunda ocasión permanecí otro mes en recuperación.

    Mi hermana Kikyou me visitaba diario, siempre me sonreía y hacía hasta lo imposible por entretenerme para que no me deprimiera. Hasta hoy en día sigo admirando su entereza porque nunca la vi llorar por papá y siempre que hablábamos de él, ella optaba por cambiar de tema o hacerme ver que la vida debía de continuar con o sin él…

    Lamentablemente no todo era miel sobre hojuelas y a raíz de aquel accidente desarrollé dos enfermedades que trasformaron totalmente mi vida…, una indiscutiblemente era la fobia al agua o mejor dicho “aquafobia”, la otra, quizás la más importante era la narcolepsia, que no es otra cosa que la pérdida simultánea, de los pensamientos, el conocimiento y la realidad, debía de ser tratada cuidadosamente con anfetaminas ya que a la larga podían provocarme adicción a ellas. De tal forma que después de eso mi vida se tornó aburrida y sin sentido, la falta de mi padre y mis enfermedades me hacían sentir que yo no tenía ningún propósito en la vida, pero esas ideas eran menguadas inmediatamente por mi hermana Kikyou que siempre buscaba la manera de hacerme feliz, ahora éramos más unidas que antes, ella siempre estaba al pendiente de mi, no me dejaba sola ni un solo minuto, me defendía siempre de los niños que se burlaban de mi en la escuela por mis enfermedades, pero Kikyou siempre terminaba golpeándolos y continuamente era llevada a la dirección escolar por mi culpa. Yo me sentía muy culpable por todos los problemas que le estaba acarreando a mi hermana, la mayor parte de su tiempo libre se la pasaba conmigo, cuando no era el juego, era sentarse a mirar las estrellas o las formas de las nubes, salir a dar un paseo o lo que más me entretenía era cuando intentaba tocar el violín, cosa que la verdad nunca se le dio porque era como yo cuando trataba de practicar alguna actividad física me hermanita era un fracaso en la música como yo en el deporte y las artes marciales. Aún así nunca estuve sola, la tenía a ella a mi mamá y el tesoro más valioso que mi padre me podría haber dejado, su violín…

    Pasaron ocho después de aquella tragedia, ahora ya tenía 15 años y comenzaría el primer año de preparatoria, mi hermana ya iba en tercero puesto que tenía 17 años. La verdad yo no cambié mucho físicamente, mi cuerpo era delgado, débil y frágil al contacto, el semblante de mi cara era pálido y siempre denotaba tristeza y cansancio, mi cabello era negro, largo y ondulado, en pocas palabras yo era todo lo contrario a mi hermana porque simplemente ella es hermosa, siempre fuerte y valiente, con su cuerpo bien torneado y estético, su piel blanca y suave, si olvidar su hermosa cabellera negra, pero aún con todas esas virtudes que cualquier mujer desearía su rostro siempre reflejaba seriedad, con una mirada siempre fría y calculadora hacia los demás. Mi hermana siempre fue muy codiciada y perseguida por los hombres pero ella simplemente los mandaba al diablo porque no cumplían con sus expectativas, siempre decía que le aburrían y que eran unos buenos para nada sin cerebro, nunca salía con amigas o mejor dicho ella no tenía amigas por su forma de ser (muy extraña para muchos), ya que nunca salía a fiestas ni tenía novios, siempre se la pasaba entrenando en la escuela ya fuera con la gimnasia o las artes marciales. Creo que la forma de ser de Kikyou y el que siempre estuviera sola era por mi culpa, a pesar de que con los demás era toda una “Tirana” conmigo siempre fue distinta, puedo asegurar que yo era la única persona capaz de hacerla reír y entretenerla por mucho tiempo, nunca nos separábamos y siempre estábamos juntas.

    Había comenzado el primer trimestre del año escolar, al parecer todo era paz y tranquilidad en nuestra natal Sendai, pero una tarde mi madre llegó con la enorme noticia de que le habían ofrecido el puesto de directora en el museo de arte de Tokio y que tenía que trasladarse lo más pronto posible. Ella no quería puesto que para nosotras sería un cambio demasiado radical, ya habíamos entrado a la escuela y eso era lo que más le preocupaba. Tanto Kikyou como yo la convencimos de que aceptara aquel puesto, ya que era un gran paso en su carrera profesional independientemente de que a mi me emocionaba mucho el cambio de ciudad aunque a mi hermana le daba igual.

    No tengo ni la más remota idea de cómo mi mamá organizó nuestra mudanza a la perfección, al día siguiente nos llegó con la noticia de que ya teníamos un lugar en una preparatoria de prestigio de aquella ciudad y que el inicio de clases comenzaría el lunes. A los tres días ya estábamos pisando Tokio, sin saber que con ese paso, tanto la vida de Kikyou como la mía cambiarían completamente….

    Nuestra nueva casa se ubicaba en un zona residencial, era demasiado grande a mi parecer, mi alcoba era el doble de grande que mi antigua habitación, y no solo eso, ahora contaba con una terraza para que yo tocara mi violín al aire libre o pintara según se me apeteciera. También contaba con un gimnasio para que mi hermana pudiera hacer sus prácticas de gimnasia y artes marciales, ella estaba feliz con nuestra nueva casa y ansiaba cuanto antes estrenar aquellos aparatos que tanto la hacían feliz…

    -¿Estás contenta?

    Me preguntó mi hermana al anochecer cuando me encontraba desempacando mi ropa y objetos personales.

    -Algo nerviosa… quizás porque todo es nuevo para mí, la ciudad, la gente, la casa…

    -Ay Kagome siempre con tus miedos…

    Me dijo mi hermana mientras frotaba su puño en mi cabeza.

    -Me lastimas…--le reclamé.

    -¿Y eso qué?

    Me contestó Kikyou mientras me daba un tremendo almohadazo, acto al que obviamente respondí en cuestión de segundos y nuevamente sin pensarlo o planearlo mi hermana y yo ya habíamos comenzado una nueva batalla sin final, pero algo pasó que nos detuvo, unos extraños sonidos interrumpieron nuestra lucha…

    -¿Lo escuchas?

    Me preguntó mi hermana atenta y sin hacer el menor de los ruidos…

    -Si… es un piano…

    Contesté sin perder la atención a aquella melodía.

    -Que extraño ¿Quién será?

    -No lo sé, a lo mejor es mamá…

    -No seas tonta el piano de mamá llegará hasta la próxima semana…

    Me dijo mi hermana que había tomado total interés en aquel piano, algo muy extraño en ella porque nunca se interesaba en ese tipo de cosas.

    Yo cerré mis ojos y permití que mis oídos me guiaran hacia el paradero de aquella hermosa melodía, comencé a caminar lentamente y abrí la puerta corrediza de mi terraza, ahora el sonido era más claro y puro, podía escucharlo por todos lados, todo mi espacio estaba siendo invadido por él, yo lo único que hice fue quedarme quieta y escuchar muy atentamente aquel piano…

    -Es una hermosa melodía ¿No crees?

    Me dijo mi hermana sacándome totalmente de aquel mundo y entonces abrí mis ojos. El cielo estaba claro y la luna llena nos invadía con su resplandor, las estrellas eran nítidas y deslumbrantes en el firmamento, el viento era fresco y suave, todo era hermoso…

    -Cuanta tristeza…

    Comenté después de admirar lo que mis ojos observaban en aquel momento.

    -¡¿Qué?! Kagome la noche es hermosa ¿Cómo puedes decir eso?

    Me replicó mi hermana con cara de total desconcierto hacia mi comentario.

    -¿Qué no lo oyes? Ese piano está triste… llora…

    -¿Un piano que llora?

    -Si, se lamenta una y otra vez, sus lágrimas son aquellas notas y su pena la melodía, coincido contigo en que es una melodía hermosa pero con demasiada melancolía…

    -Kagome dices cosas raras, una melodía es una melodía y punto.

    Después de eso mi hermana se fue y yo me quedé sola contemplando la luna e impregnando mi ser con aquella melodía…

    Llegó el tan esperado día, sin darme cuenta el tiempo pasó rapidísimo y ya era Lunes, nueva ciudad, nuevo vecindario y nueva escuela. Le rogué e imploré a mi madre y hermana que no mencionaran ni una sola palabra a nadie de mis enfermedades, ni siquiera al propio director, mi madre estaba en absoluto desacuerdo, pero yo insistí y le expliqué que estaba harta de que las personas me vieran con lástima o se rieran de mi, por una vez en la vida quería ser una estudiante común y corriente como cualquier chica de mi edad…

    Ya había amanecido, me levanté, me di un baño y después me vestí con mi nuevo uniforme. Sinceramente no me agradaba mucho…, la falda era de color café oscuro y me llegaba arriba de las rodillas, la blusa era de manga corta de color blanco, sólo tenía una franja también de color café en el filo de las mangas, mi suéter era de color beige y en los puños y en el cuello sólo llevaba otra franja de café eso significaba para la escuela que era una estudiante de primero y para rematar y adornar más mi horrible atuendo también llevaba una corbata café, pero no tenía más remedio que aceptar aquel uniforme porque lo llevaría durante tres años me gustara o no…

    Bajé a desayunar bastante nerviosa y preocupada. Kikyou ya casi terminaba sus alimentos, ella no se notaba nerviosa, ese tipo de cambios para ella no eran nada, el estar en una escuela u otra le daba igual. También su uniforme era casi igual al mío, la única diferencia era que en lugar de llevar una fraga en el cuello y puños en el suéter tenía tres.

    Comencé a desayunar, aunque la verdad casi ni probé bocado, no tenía hambre y mucho menos ganas, después de veinte minutos ya me estaba despidiendo de mi madre, me dirigí al recibidor, tomé mi mochila y me coloqué mis zapatos negros…

    -Kagome se te olvida esto…

    Me dijo mi mamá que me extendía un pequeño bulto de tela de color verde, era mi desayuno…

    -Déjala que se muera de hambre, haber si así aprende que tiene que alimentarse…

    Dijo mi hermana con burla, mi mamá y yo sólo sonreímos.

    -Prometo que ya no se me olvidará…

    -Eso espero, o tendré que seguir el consejo de tu hermana…

    Comentó mi madre con dulzura, aunque sabía perfectamente que más que un comentario era una amenaza que podría convertirse algún día en realidad.

    A los pocos segundos Kikyou y yo ya estábamos en el umbral de la puerta listas para irnos. Como era su costumbre mi hermana tomó su bicicleta, ella no sabía andar a pie, era algo fastidioso para su gran condición física…

    -Te llevo hermanita…

    Me dijo con burla ya que sabía muy bien que no me gustaba montarme en una bicicleta mucho menos en una en la que Kikyou fuera la conductora

    -Que graciosa, mejor vamos a pie, no quiero llegar tan rápido a la escuela…

    -Esta bien…

    Contestó mi hermana con resignación mientras acomodaba en su lugar la bicicleta, para después caminar a mi lado.

    -¿Estás nerviosa?

    Me preguntó ella de lo más tranquila.

    -Mucho, es una escuela nueva y no se que tipo de gente existe en ese lugar.

    La verdad es que entre más caminaba más me aterrorizaba la idea de pisar aquel colegio.

    -No te preocupes, estás conmigo y si alguien te hace daño se atiene a las consecuencias.

    Después de la muerte de mi padre Kikyou se había vuelto un poco más ruda de lo normal, no le importaba si su contrincante era hombre o mujer, tampoco si eran mucho más altos que ella, la verdad me asombraba las fuerzas que tenía para enfrentarse a cualquiera con tal de defenderme.

    Seguimos caminando, doblamos una esquina.. ¡Y allí estaba!, nuestra nueva escuela y entre más nos acercábamos el corazón se me encogía más y mas, su gran tamaño me intimidaba. Kikyou y yo entramos como si nada, pero yo no pude evitar bajar la cabeza y hacer notar más mi nerviosismo, muchos estudiantes se nos quedaban mirando a mi hermana y a mi, sabía perfectamente de que de ahora en adelante seríamos la comidilla del colegio por mucho tiempo…

    -Tranquilízate, si no lo haces, te desmayarás y todos se darán cuenta…

    Me advirtió mi hermana seriamente, ahora estaba más preocupada que antes, ya que con cualquier emoción fuerte mi cuerpo desfallecía y con ello mi realidad. Respiré hondo y por unos segundos cerré mis ojos y traté de tranquilizarme. Después entramos a la escuela, había demasiados estudiantes, unos cansados, otros contentos, en fin, lo habitual en cualquier escuela según la perspectiva de mi hermana.

    -Tenemos que buscar nuestro salón, no me gusta que todos nos miren como bichos raros…

    Le dije a Kikyou desesperada puesto que tantas miradas me aturdían.

    -Acostúmbrate, así será de hoy en adelante, hasta que alguien nuevo llegue…

    Nos cambiamos de sandalias dejamos algunas cosas en nuestros estantes correspondientes y nos dirigimos en la búsqueda de nuestro salón, yo iba de lo más tranquila, a decir verdad estaba distraída reconociendo la escuela, pero al dar la vuelta en una esquina, tropecé con un chico y caí de espaldas, mi mochila no estaba bien cerrada y todas mis cosas se salieron de control, alcé mi vista y me quedé petrificada ante aquel muchacho. Era alto, de pelo corto y negro su mirada era seria y el rostro mal encarado, su uniforme era muy diferente al mío era totalmente negro sólo consistía en un pantalón y saco negro cruzado con el cuello alto en el cual sólo se notaban dos líneas doradas alrededor de él y un dos romano a lado, pero lo que más me cautivó fueron sus ojos, eran de color miel, podría decirse casi dorados…

    -¡Oye idiota, mira por dónde vas!

    Le gritó mi hermana muy molesta por su actitud mientras me ayudaba a enderezarme. Aquel muchacho no le contestó, la miró detenidamente con sus bellos ojos y después se dio la vuelta ignorando los reclamos de Kikyou…

    -¡Me ignoró! ¿Qué se cree? Ahora si me va a conocer…

    Kikyou estaba muy molesta de que alguien se atreviera a ignorarla.

    -Ya déjalo, no tiene caso, mejor ayúdame a recoger mis cosas o llegaremos tarde a clases.

    Afortunadamente tenía la ventaja de que Kikyou siempre escuchaba mis súplicas, se agachó y comenzó a levantar mis lápices, plumas y cuadernos. Los metí en la mochila y comenzamos a subir las escaleras…

    -Mi salón está en el tercer piso y el tuyo en el primero ¿Quieres que te acompañe?

    Me preguntó mi hermana ya más tranquila y con su habitual semblante.

    -No hace falta, además ni que fuera tan difícil encontrar un simple salón…

    Le contesté un poco más segura y porque también quería valerme por mi misma aunque sólo fuera por unos minutos. Nos despedimos, ella siguió subiendo las escaleras hasta el tercer piso y yo comencé a andar por el pasillo del primer piso en busca de mi salón. Las clases aún no comenzaban y las personas que estaban fuera de sus salones se me quedaban viendo con curiosidad, incluso algunos salían de sus aulas para poder observarme mejor. Mientras caminaba, rogaba porque aquel chico no fuera en el mismo salón que yo, la verdad me había intimidado bastante, y cada que recordaba su rostro me ponía más nerviosa. Por fin encontré el tal anhelado salón y al entrar todo mundo me miró al instante, sus miradas eran atraídas como si yo fuera una especie de imán, me quedé parada en el umbral de la puerta, no sabía que hacer… todos guardaron silencio y me veían detenidamente, una chica se levantó se su asiento y se dirigió hacia mi…

    -¿Eres la nueva verdad? Ven este será tu asiento…

    La chica me tomó de la mano, conduciéndome hacia la única banca que estaba vacía, ella me sonreía amistosamente, aquella banca se encontraba aun lado de la ventana, para mi era perfecto porque tenía una de las mejores vistas, desde ahí podía ver casi toda la escuela…

    -Mi nombre es Natzume Sango ¿Y el tuyo?

    -Hi…. Higurashi… Kagome…

    Le contesté muy nerviosa y con timidez.

    -¡No me digas que eres pariente de aquel gran concertista!

    Gritó la chica en voz alta como si quisiera que todo el colegio se enterara, estaba realmente emocionada…

    -Si, él es mi padre…

    Le contesté aún más nerviosa. De inmediato casi todo el salón se abalanzó sobre mi, todos me preguntaban mi nombre y en que escuela iba, cómo era mi ciudad natal, si tenía más hermanos, en fin fue tanto el acoso que lo único que me salvo fue la campana que anunciaba el inicio de la primera clase. Todos se dirigieron a sus respectivos asientos y esperaron muy quietos la entrada del profesor. Miré a mis compañeros y para mi alivio aquel chico de ojos dorados no estaba entre ellos, respiré hondo y con gran alivio. El profesor entró, nos levantamos, caminó a su estrado y dejó sus cosas en la mesa…

    -¡Buenos Días a todos…!

    Saludó el maestro cordialmente mientras se acomodaba las gafas.

    -Buenos días…

    Contestamos al unísono y volvimos a sentarnos.

    -Jóvenes tengo 3 anuncios que darles…

    Y ahí va, era inevitable, sabía perfectamente que uno de esos anuncios era yo, así que tarde o temprano tenía que presentarme ante todos formalmente…

    -Lo primero es que Torneo de Artes Marciales será suspendido por este año…

    De inmediato infinidad de reclamos y desacuerdos por parte de muchos de mis compañeros no se hicieron esperar…

    -Tranquilos muchachos, si tienen alguna queja preséntela al comité estudiantil o al director…, lo segundo es que la fecha de el primer examen de evaluación se suspenderá hasta la próxima semana…

    Obviamente después de las múltiples quejas en seguida llegaron los vivas y hurras…

    -Silencio jóvenes… como les decía el examen se pospondrá debido a la llegada de nuestra nueva estudiante, señorita… ¿Podría hacernos el favor de presentarse ante la clase?

    Como lo supuse, ya no había marcha atrás, ahora tendría que presentarme ante todos. Me levanté de mi asiento y caminé hacia el estrado, miré al maestro que me saludo con una grata sonrisa y luego giré mi cuerpo para ver frente a frente a mis compañeros…

    -Buenos días, me llamo…

    No pude terminar la frase ya que una persona tocaba la puerta del salón…

    -Adelante…

    Contestó el profesor.

    No podía creerlo, ahí estaba, aquel joven que tanto me había cautivado se encontraba a tan solo unos pasos de mí, nuestras miradas chocaron, pero al parecer él tenía cosas más importantes que observarme…

    -Disculpe la interrupción, pero el profesor Mijara me pidió que le entregara esto…

    Aquel chico entró y le extendió al profesor un sobre amarillo que de inmediato abrió, al parecer cuando comenzó a leerlo ya no era tan urgente…

    -Kurosaki espera un momento, señorita podría continuar…

    ¿Kurosaki? Ese era su apellido, nuevamente me miró y me puse muy nerviosa, más de lo que ya estaba, mis manos comenzaron a sudar…

    -¿Pasa algo?

    Preguntó el profesor extrañado al ver que no pronunciaba palabra alguna, también él me veía fijamente con su mirada penetrante. Tenía que tranquilizarme o me desmayaría enfrente de todos en cualquier momento y sería el hazmerreír de todos por mucho tiempo…

    -Mi nombre es… Higurashi Kagome, nací en ciudad Sendai y hasta hace unos días me instalé en Tokio, la verdad es la primera vez que estoy en esta ciudad pero espero llevarme bien con todos ustedes…

    -Cuando quieras te puedo llevar a pasear para que conozcas mejor la ciudad…

    Gritó un muchacho que se encontraba al final de la primera fila del lado izquierdo, muchos se rieron y yo le correspondí con una sonrisa para simular mi pena.

    -Sukunami silencio, es sólo una presentación, no una cita…, bien si eso es todo… puede tomar asiento Higurashi…

    ¡Que alivio!, la verdad no podía aguantar estar tan cerca de Kurosaki, de inmediato caminé hacia mi lugar y me senté….

    Kurosaki… Kurosaki, ahora sabía su apellido pero no el nombre. No podía dejar de mirarlo atentamente, pero eso era porque ahora se encontraba muy ocupado atendiendo sus asuntos con el profesor, de otro modo no me atrevería a observarlo por tanto tiempo…

    -¿Te gusta verdad?

    Dijo la voz de una mujer, al escuchar eso no pude evitar sobresaltarme, cuando voltee mi cabeza me encontré con el rostro sonriente y pícaro de la chica que me recibió a mi llegada, se sentaba a mi lado…

    -¿De que hablas?

    -No finjas, a leguas se nota que Kurosaki te interesa, de otra forma no estarías viéndolo con esos ojos tan perdidos…

    -Eso no es cierto, lo que pasa es que cuando llegué accidentalmente chocamos y me tiró, pero no se disculpó y esperaba que por lo menos tuviera la amabilidad de hacerlo…

    -¿En serio?

    Dijo ella no muy convencida con mi explicación…

    -Si, incluso mi hermana estuvo a punto de golpearlo por su descortesía…

    -¿En verdad? No puedo creer que tu hermana tenga el valor de enfrentarlo…

    -¿Por qué lo dices?

    Sango bajó un poco más el tono de su voz aprovechando que los demás y el propio profesor se encontraban distraídos…

    -Ese muchacho también es nuevo, pero desde el primer día llamó la atención porque lo suspendieron inmediatamente tres días…

    -No puede ser… ¿Y por qué?

    -¿Ves al muchacho que el profesor cayó hace unos momentos?

    Inmediatamente dirigí mi mirada hacia aquel chico que muy amable había publicado ante todo el salón que quería una cita conmigo…

    -¿Qué tiene que ver él?

    -Que él y Kurosaki tuvieron problemas a la hora del descanso, se pelaron y terminaron en la dirección…

    -Entonces Kurosaki es muy agresivo…

    -Así parece…

    Nuevamente miré al chico del fondo, su mirada ahora era distinta, centelleaba profundo odio y rencor hacia Kurosaki, daba la impresión de que en cualquier momento se pararía de su lugar para enfrentarlo otra vez.

    -Que pena…

    Dije con tristeza, miré un momento más al chico que cautivo mis pensamientos, mi mente se negaba a creer que aquel joven fuera rebelde y agresivo, no podía negar que a simple vista su aspecto era un tanto áspero, pero mirándolo parecía que aquel joven se encontraba muy sólo y quizás sus escándalos eran una forma de llamar la atención…

    -Será mejor que le adviertas a tu hermana que no se meta con él.

    -Lo haré, aunque estoy segura de que ella saldrá ganando.

    -¿En verdad?

    -Si aún no ha nacido aquel que pueda ganarle.

    Mi compañera Sango ya no siguió preguntándome más sobre el asunto al ver con la seguridad y confianza con la que hablaba sobre mi hermana.

    El profesor terminó sus asuntos, le dio las gracias a Kurosaki y éste salió del salón sin decir nada e ignorando la ferviente mirada de desprecio por parte de su contrincante del fondo.

    Las clases continuaron aunque a decir verdad casi no puse atención a los maestros, mi mente estaba más interesaba en él. A pesar de que era todo lo contrario de mi hombre ideal, había algo en él que no me dejaba tranquila, no sabía cual era esa razón y sinceramente ansiaba tener una respuesta a este gran enigma.

    -Hola…

    Dijo repentinamente la voz de un hombre. No pude evitar sobresaltarme ya que perdí totalmente la noción del tiempo y sin darme cuenta el receso ya había comenzado. Miré a la persona que me había sacado de mis pensamientos deseando que fuera aquel joven, pero al mirar no pude evitar desilusionarme, no era él, la persona que estaba enfrente de mi y sonriéndome amigablemente era el chico que horas antes me había pedido una cita…

    -Ho… hoola

    Contesté algo nerviosa porque no podía articular palabra alguna…

    -¿Te pasa algo?

    Preguntó algo preocupado al ver que mi actitud no era nada normal.

    -No pasa nada, sólo estaba pensando en algunas cosas y me perdí de la realidad, discúlpame…

    -No te preocupes, a ti se te puede perdonar todo y dime ¿Quieres almorzar conmigo?

    -Oye pero ni siquiera se tu nombre ¿Cómo me pides eso?

    Le contesté sonriente pero algo nerviosa de que un chico se interesara tanto en mi…

    -Tienes razón que mal educado soy… mi nombre es Sukunami Kouga pero con toda confianza me puedes decir Kouga no me gustan los formalismos.

    -Esta bien Kouga, almorzaremos juntos… espero que no te moleste si también nos acompaña mi hermana…

    -¡Claro que no! Será todo un honor estar a su lado…

    Guardé mis cosas dentro de mi mochila, tomé mi almuerzo y me levanté, pero al momento de dar el primer paso no medí bien la distancia y tropecé con una de las extremidades de mi mesa. Afortunadamente Kouga seguía ahí y me detuvo de los brazos aunque no pude evitar gritar de dolor cuando me tocó el brazo derecho y de inmediato me solté…

    -¿Qué pasa? ¿Te lastimé?

    Me preguntó muy angustiado, no entendí porque el repentino dolor en mi brazo así que me quité el suéter y cual fue mi sorpresa al encontrarme con un enorme golpe en el ante brazo. Kouga al ver esto se espantó aún más…

    -¿Qué te pasó? ¿Quién te pegó?

    -Nadie me pegó tuve un accidente cuando llegué a la escuela… auch

    Volví a quejarme al momento de volver a colocarme mi suéter.

    -Vamos es mejor que te lleve a la enfermería…

    -No es nada, ya se me pasará, mejor vamonos de aquí…

    Le supliqué al darme cuenta de que todos los de mi salón comenzaban a reunirse a nuestro alrededor llenos de curiosidad por saber que había pasado. Kouga y yo salimos y comenzamos a andar por el pasillo de los más tranquilos, bueno al menos yo, porque él estaba muy angustiado, hasta me daba la impresión de que tenía enfrente a Kikyou…

    -¿Estás segura de que estás bien?

    -Si no te preocupes, pero hazme un favor…

    -¿Cuál?

    -No le comentes a mi hermana de esto, porque si se entera será el fin del mundo, por favor no se lo digas, es nuestro secreto…

    Kouga dudó algunos segundos pero al final accedió a mi petición.

    -No quiero subir por mi hermana, mejor la espero abajo, ojala que no se haya ido a ningún otro lado

    -Si quieres voy por ella…

    -¡¡Pero ni siquiera la conoces!!

    -No será difícil, aquí todos nos conocemos desde el Kinder Garden así que no hay problema en buscar una cara nueva, ¿No sabes en qué salón va?

    -No, pero ella va en tercero…

    -Esta bien…

    Kouga comenzó a ascender por las escaleras y yo me quedé muy quieta recargada en la pared esperando a que bajaran. En otras circunstancias hubiera subido sin ningún problema por mi hermana pero tenía miedo de encontrarme con aquel muchacho y con la habitual cobardía que me caracterizaba preferí quedarme estática al pie de la escalera. Los salones estaban casi vacíos, de hecho sólo había como dos o tres estudiantes en el pasillo, por las ventanas se alcanzaba escuchar el bullicio de los demás alumnos, yo solo tenía que limitarme a esperar…

    Pero una vez más mis pensamientos fueron acaparados por aquellas imágenes, traté de olvidarme de todo aquello y sin darme cuenta comencé a descender por la escaleras. Ni siquiera había llegado a la mitad cuando volví a chocar con alguien, pero esta vez no me caí y mantuve el equilibrio, cuando alcé mi vista pensé que moriría. No podía creer que una vez más y dos veces el mismo día chocara con él…

    -Oye niña, ya deja de fastidiarme que no estoy de humor para estar soportando tu torpeza.

    Me reclamó molesto y con cara de malhumorado.

    -Mejor cállate, es más ni que valieras tanto la pena como para que yo me tomara la molestia de andar tropezándome contigo a propósito…

    -Entonces quítate de mi camino que mi tiempo es mucho más valioso que tu horrible presencia, ah y hazme un favor cuando se te ocurra toparte conmigo otra vez no vuelvas a ponerte ese horrible perfume, tu desagradable olor se impregna en mi ropa y no lo soporto…

    Aquellas palabras rompieron totalmente mi corazón, Kurozaki me miraba con absoluto desprecio, aquellos ojos hermosos dirigían hacia mí una mirada de absoluto asco y las lágrimas comenzaron a resbalarse por mi rostro, bajé mi cabeza no quería que me viera llorar nunca me habían dicho cosas tan horribles y mucho menos alguien me gustara…

    -¡¡¿Qué le has hecho mi hermana estúpido?!!

    Al escuchar aquella voz levanté inmediatamente mi vista. ¡No podía ser! ¡Era Kikyou!, estaba furiosa, de inmediato sequé mis lágrimas y corrí a su lado para detenerla pues sabía muy bien lo que se avecinaba…

    -No pasa nada, él no me ha hecho nada créeme…

    Traté de tranquilizarla, porque me daba mucho miedo verla así.

    -¿Y entonces por qué lloras?

    -Bueno es por… por…

    No supe que contestar en cuestión de mentiras era malísima y Kikyou sabía a la perfección que eso de engañar no era mi especialidad…

    -¿Qué le hiciste? ¡Contesta!

    Gritó mi hermana fuera de si contra Kurosaki con la única intención de despedazarlo en cualquier momento, así que yo la retuve e impedí que siguiera avanzando…

    -Ya Déjalo, no paso nada, no tiene caso, no puedes pelear aquí por favor tranquilízate…

    Le supliqué a mi hermana pero era inútil porque ella jamás escuchaba cuando se encontraba molesta…

    -Tu hermana es una tonta que se ha pasado todo el día molestándome con sus torpezas, no quiero pelear contigo, no estoy de humor así que déjame pasar…

    Le dijo Kurosaki a mi hermana, pero yo sabía con precisión que aquellas palabras avivaron más la furia que Kikyou llevaba consigo y sin previo aviso atacó a Kurosaki con todas sus fuerzas.

    -¡¡No Kikyou!!

    Grité angustiada y horrorizada al ver lo que mi hermana estaba a punto de hacer. Afortunadamente aquel golpe fue esquivado con facilidad por parte de él, es mas sólo se tomó la molestia de mover un poco la cabeza para no ser golpeado sin cambiar su semblante serio y antipático…

    -Eres lenta…

    Comentó Kurosaki de lo más tranquilo y lo peor ¡Con los ojos cerrados! daba la impresión de que ni siquiera valía la pena mirar a Kikyou.

    -¡Inuyasha eres un maldito! ¿Por qué la hiciste llorar?

    ¿Inuyasha? ¿Ese era el nombre de Kurosaki? Inuyasha..., no pude equivocarme, había escuchado a la perfección aquel nombre que Kouga había pronunciado. Tanto mi hermana como Kouga se encontraban furiosos contra él. Inuyasha… ese era le nombre que tato había deseado saber…, pero, sinceramente las circunstancias en las que nos habíamos conocido definitivamente eran las peores y aún me preguntaba por qué mi hermana le tenía tanto odio…

    -Kikyou déjalo por favor, no tiene caso no vale la pena, vamonos de aquí o todos tendremos problemas, te lo suplico…

    Le rogué una vez más a mi hermana, no quería que ella y Kouga tuvieran problemas con las autoridades de la escuela por mi culpa. Pero nunca me espere que en ese preciso momento mi cuerpo comenzara a debilitarse, mis piernas ya no podían sostenerme, el aire comenzaba a faltarme, el pecho me dolía ¡No! ¡No podía ser! No quería desvanecerme y menos enfrente de él…

    -¡¡Kagome!! ¿Qué te pasa?

    Gritó mi hermana horrorizada pues ella conocía de sobra los síntomas de mis enfermedades…

    -Mis… mis… medici… nas…

    Le dije con dificultad, mi voz apenas y se entendía.

    -¿En dónde están?

    Pregunto Kouga desesperado…

    -En… mi mochila…

    Sin perder más el tiempo Kouga corrió hacia al salón a gran velocidad por mis medicamentos, pero yo ya comenzaba a ver borroso y los sonidos apenas eran audibles para mi, a lo lejos podía escuchar la voz angustiada de mi hermana…

    -¡¡Kagome!! ¡¡Mírame!! ¡¡No te duermas, no cierres los ojos!! ¡¡Mírame!!

    Apenas y podía distinguir a mi hermana, el cuerpo no me respondía el pecho me dolía cada vez más pero en ese momento sentí que alguien me cargaba en sus brazos, no sabía quien era pero podía sentir la calidez de su cuerpo…

    -¡¿Qué te pasa! ¡Déjala!

    Le reclamo mi hermana.

    -No seas tonta, en lugar de que te pongas a gritar como loca deberías de llevar a tu hermana a la enfermería…

    Esa voz… ¡Era él! ¡Inuyasha me tenía en sus brazos!, ¡Era Inuyasha el que discutía con mi hermana y le reclamaba por no llevarme a la enfermería…!

    -¿Qué clase de hermana eres? ya deberías de haber ido a pedir ayuda…

    -No… no quiero ir a la enfermería… por favor… no me lleves… no quiero que se enteren, por favor…

    Le suplique muy agitada y con la voz a penas audible

    -¿Estás loca?

    -No, no es eso, pero si me llevas todos sabrán mi secreto te lo suplico…

    -El tiene razón Kagome no puedes seguir haciendo esto tengo que llevarte al hospital…

    -¡¡No!! No quiero, no quiero más estudios, no quiero más medicinas, estoy harta de los doctores, no lo hagas Kikyou…

    Le imploré a mi hermana con lágrimas en los ojos, comencé a llorar como una niña en los brazos de Inuyasha y sin darme cuenta me aferré con fuerza a su ropa, no quería estar otra vez internada en un hospital y ser el conejillo de indias de los médicos…

    -¡Aquí están tus medicinas!

    Para mi suerte Kouga llegó oportunamente con mis medicamentos. Inuyasha me bajó con cuidado y me recargó sentada en la pared, Kikyou me extendió en su mano los medicamentos y yo me los tomé de inmediato. Minutos más tarde mis sentidos comenzaban a recobrarse y mi cuerpo volvía a recuperar su fuerza…

    -¿Ya estas mejor o prefieres que llame a mamá?

    -No, no tiene caso que la preocupes, ya estoy mejor

    -¿Qué fue lo que te paso?

    Preguntó Kouga intrigado con mi repentino malestar

    -No fue nada… es solo que se me baja la presión cuando me altero…

    Me sentí muy mal por haberle mentido así a Kouga pero no quería que más personas supieran mi gran secreto y sinceramente no sé por qué cuando estuve en los brazos de Inuyasha no me importó hablar sobre ese asunto delante de él, era como si una repentina confianza hacia Inuyasha naciera de la nada.

    -¡¡Ya vez lo que provocas pedazo de idiota!! ¡Tú tienes la culpa de lo que le paso!

    Le gritó furioso Kouga a Inuyasha, pero Inuyasha no se dejó intimidar con su tono de voz, al contrario, su mirada era fría, desafiante, sin temor alguno…

    -Kouga por favor déjalo, no ha pasado nada mejor ayúdame a regresar al salón…

    Le pedí amablemente eso a Kouga con la finalidad de que él e Inuyasha no se volvieran a enfrentar y los volvieran a suspender por otra riña.

    -¿Crees que te voy a dejar hacer eso? No hermanita tu y yo nos vamos inmediatamente para la casa, no puedes seguir así, tú sabes las consecuencias así que ya deberías tomar con mayor seriedad estos ataques…

    Me reclamó Kikyou muy molesta de que fuera una niña tan irresponsable. En verdad se lo agradecía porque se que su molestia en realidad significaba preocupación y miedo, así era su forma de demostrarlo…

    -Si tu hermana se siente mejor déjala que haga lo que quiera, al fin y al cabo es su vida y ella sabe lo que hace, tú también deberías entender que ya no es una niña…

    Dijo repentinamente Inuyasha con esa frialdad y poco tacto que lo caracterizaba…

    -Mejor lárgate de aquí esto no es asunto tuyo, si no te interpusieras en su camino ella no estaría así, mejor vete y deja de molestarnos que tu horrible presencia no nos ayuda en nada…

    Gritó Kikyou sumamente ofendida por aquellas palabras que para ella fueron una blasfemia, blasfemia que merecía un castigo…

    Inuyasha no dijo nada más y de inmediato se dio la vuelta y bajó las escaleras de lo más tranquilo, ni siquiera le reclamó a mi hermana lo malagradecida que había sido con él. Yo solo pude resignarme a que posiblemente gracias a mi hermana jamás lo volvería a tener cerca de mí…

    ¿Que tal? bueno espero no haberlos aburrido con tantas letras pero no puedo evitarlo, creo que escribo demaciado y luego se aburren pero ya ni modos. No se pierdan el segundo capítulo estoy a punto de terminarlo así que no se desesperen por fa...
     
  2.  
    sanako

    sanako Usuario común

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    Escritora
    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    oye eres un escritora de marabilla e quedado sin palabras q pésar q kagome este enferma pero bno eso no importa y q milagro q kagome hacepte ayuda de kouga eso si q me sorprende te digo algo yeene 100% mi apoyo para este fic esata de lujo solo espero la continuacion estya increible

    att: angela o darkangel
     
  3.  
    yura kawasaky

    yura kawasaky Guest

    Título:
    Fanfic - Melodías Imposibles De Borrar...
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    152
     
    Palabras:
    45
    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    Hayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy....que bueno la continuaste ......escribes muy bien .......continuacion pronto........

    Yura Kawasaky
     
  4.  
    Hibary

    Hibary Entuciasta

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    11 Agosto 2005
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    135
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    Pluma de
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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    Hola Brenda ToT estoy demasiado feliz de que al fin continuaras tu fic, qué puedo decirte? TE QUEDO ESPECTACULAR!!!! me encantó!! eres la mejor escritora q conozco hasta ahora, y me facina que escribas bastante y olvida eso; es imposible aburrirse con tus capítulos así tengan 1000 palabras... a mi me mantienes pegada a la pantalla hasta q termino de leerlo. :saltarin:

    Bueno quiero que sepas que cuentas con todo mi apoyo tanto para este fic, como para todos los q desees escribir... muchos besitos... cuidate :beso:
     
  5.  
    sango-san

    sango-san Guest

    Título:
    Fanfic - Melodías Imposibles De Borrar...
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    continualooooooooooooooooo
    (esta genial, espero "impaciente" la continuacion......jajajajajajajajajajajaja)
    continualo rapido, si?????????
     
  6.  
    Nocturna_GVC

    Nocturna_GVC Entuciasta

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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    KONICHIWA!!!:saludar:

    ¿cómo estas?, ¿bien?, bueno acabo de comenzar a leer tu ff, dejame decirte que :altavoz: me parece excelente, que digo excelente es superarchiultrafantastico!!!!!!bueno y eso que todavia no he terminado de leerlo completamente, pero desde los primeros parrafos me mantuve ahi sin dejar de leer, hasta que me di cuenta que era muy largo, pero no te preocupes sigue asi me encanta la manera como escribes, sigue asi y pon la conti pronto (aunque podrías demorate si quieres un poquito porque todavia no termino de leer todo*verguenza* ) o bueno cuando te sea posible.

    Finalmente quiero decirte que cuentas con todo mi apoyo para este ff, te apoyare con mis post aunque sean interdiarios, pero te apoyare, asi que ¡continualo!, ¿sip?:D

    :angel4: Cuidate, CHAU!!!

    Se despide Nocturna_GVC

    :angel2: :computadora: :teleport: :computadora: :angel2: ​
     
  7.  
    _Heavy_Inu_

    _Heavy_Inu_ Guest

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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    COMO ME VAS A ABURRIR!!?
    SI ESTUVO SUPER BUENA LA CONTI
    VALIO LA PENA LA ESPERA, ME DEJASTE BOQUIABIERTA
    SIEMPRE TE HE CONSIDERADO COMO UNA DE LAS MEJORES ESCRITORAS DE CEMZOO, Y ES LA VERDAD!!!, TU DIEMPRE LE DAS UN BUEN GUSTO A LA LECTURA, TE FELICITO, ESTE FIC ESTA BUENISIMO, ESPERO QUE LO CONTINUES PRONTO, AQUI SIEMPRE ME TENDRAS!! NUNCA LO OLVIDES!!, SIEMPRE CONTARAS CON MI APOYO Y MI AMISTAD!! NOS VEREMOS PRONTO, CONTINUALA LO MAS PRONTO POSIBLE, VOY A SER MAS PACIENTE ._. NO TE VOY A ESTAR EXIGIENDO TANTO, TIENES DE SEGURO MUCHAS COSAS QUE HACER, ASÍ QUE PON LA CONTI CUANDO PUEDAS!!

    cuidate muxo
    nos vemos
    bye
     
  8.  
    Elizabeth_IK

    Elizabeth_IK Guest

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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    esta excelente!!!! continualo cuando puedas me encanto!
     
  9.  
    Mitsu

    Mitsu Iniciado

    Virgo
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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    WaU! K exelente Fic! escribes muy bien y ojala todos los capitulos sean asi de largos xD
     
  10.  
    Nocturna_GVC

    Nocturna_GVC Entuciasta

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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    KONICHIWA!!!:D

    ¿cómo estás?, espero que estes muy bien, bueno perdoname, :llorar2: sorry aún no he podido terminar de leer todo tu ff, sorry, y no te preocupes no es porque es muy largo ni nada de eso, es por mí, es por mi culpa, soy yo, esx que no dispongo de mucho tiempo, lo lamento pero no te angustias sigue asi y pon una conti pronto que tu ff esta superarchiultrafanatstico!!!!!, siguele!!!!!tal mañana te enviare un mensajito para darte mi comentario ahora si de tu ff completo, bueno, chau, me despido, te me cuidas mucho, bueno este, ya me despido;) ...

    :D CUIDATE MUCHISIMO, CHAU!!!

    :angel4: Se despide Nocturna_GVC

    :angel2: :computadora: *peru* :computadora: :angel2: ​
     
  11.  
    DaRk_DrEAm

    DaRk_DrEAm Guest

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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    ¡¡HOLA AMIGOS!!!!:D :bounce2: QUE BUENO QUE LES HAYA GUSTADO ESTA NUEVA VERSIÓN DEL CAPÍTULO 1 (¡¡TOI FELIZ...!! :bounce: ), ME CAUSA EMOCIÓN SUS COMENTARIOS, MUCHAS GRACIASToT Y TAMBIÉN ME DA GUSTO QUE YA TENGO NUEVOS AMIGOS Y QUE MIS FICS YA ESTÁN SIENDO MÁS RECONIDOS:aplausos: MUCHAS GRACIAS SIN USTEDES YO CREO QUE ME MORIRÍA....:grim:
    POR ESO LE ESTOY HECHANDO MUCHAS GANAS EN EL CAPÍTULO QUE SIGUE :computadora: :si2: Y HABRÁ MUCHAS SORPRESAS :2payaso: Y SÉ QUE LA CONTINUACIÓN LES VA AGUSTAR, PERO HAY UN PROBLEMITA... :tomate: ¡¡AÚN NO LA TERMINO!! ES QUE NO HE TENIDO TIEMPO :2ouch: , ESTOY EN EXÁMENES Y CÓMO YA SE VA A ACABAR MI SEMESTRE PUES YA SE IMAGINRÁN CÓMO ESTÁN LAS COSAS...:no: :kamehame: :luz_ovni: (TRABAJOS, EXPOSICIONES, PERFORMANSE, ETC, ETC) SORRY Y ESPERO QUE NO SE IMPACIENTEN Y SE OLVIDEN DE MI FIC PORQUE ENTONCES SÍ ME PUEDO CORTAR LAS VENAS... :raro2: :demonio: :2ojos:


     
  12.  
    Hibary

    Hibary Entuciasta

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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    Hola Brenda, aquí estoy posteandote de nuevo, para que sepas q todavía continúo esperando tu continuación... ¬¬ vaya si que nos tienes a dieta, nos das una conti cada 20 días... *miedo* aunque olvida lo que te dije *verguenza* no tengo inteciones de presionarte, ya sé que te gusta tomerte tu tiempo para hacer las cosas bien..:rolleyes:. además sé q no te gusta estar atrás asi que pongo este fic donde pertenece, a la primera página :D... bueno amiga nos estamos leyendo. bye!
     
  13.  
    Nocturna_GVC

    Nocturna_GVC Entuciasta

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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    KONICHIWA!!!:D

    cómo esta?, bueno espero que muy bien, pero, PERDONAME MUCHO, LO SIENTO, AÚN NO HE PODIDO TERMINAR DE LEER TU FF, sorry tal ves ahora en la noche te este mandando un post mejor, sorry es que ahora toynhaciendo un trabajo en le compuy con unas amigas...bueno...chau, ya me despido...y disculpanme mucho, por favor...:(
     
  14.  
    _Heavy_Inu_

    _Heavy_Inu_ Guest

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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    O.O

    WOW!!!
    BUENO PARA EMPEZAR HOLA *-*
    SI QUE TIENES COSAS QUE HACER, ES LO MALO DE LA ESCUELA, SIEMPRE HAY TAREA, O TRABAJOS, O EXÁMENES.... ESO ME RETECHOCA!!!! PORQUE COMO CREO YO, A LA MAYORÍA NO NOS DEJAN ENTRAR A LA COMPU, HASTA QUE ACABAMOS LA TAREA O YA ESTUDIAMOS PARA EL EXAMEN O YA HICIMOS EL TRABAJO QUE ES PARA MAÑANA ToT (ahora que lo recuerdo...*miedo* ) EHHH JAJAJA *complice* YO TENGO UN RESUMEN PARA EL JUEVES:espiritus:, Y NISIQUIERA HE COMENZADO A LEER EL LIBRO *miedo* JEJEJEJE *miedo*

    NOS VEREMOS BRENDA
    ESPERO QUE PUEDAS CONTINUAR TU FIC PRONTO
    AQUI ME TENDRAS
    CUIDATE MUXO
    BYE
     
  15.  
    will

    will Guest

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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    hola

    quiero decirte kue tu
    fic esta de maravillas
    espero que muy pronto pongas
    una continuacion
    y entre mas larga mejor

    bye
     
  16.  
    DaRk_DrEAm

    DaRk_DrEAm Guest

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    Fanfic - Melodías Imposibles De Borrar...
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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    ¡¡¡Bueno chicos y chicas!!! ¡¡He retornado!!!, lo he metitado una y otra vez a lo largo de este día y en vista de que mi querida Hibary casi me descalabra:hacha: por reclamarme :altavoz: que pongo las contis cada que me acuerdo*complice* y que muchos de ustedes a veces no pueden leer los capítulos completos porque están muuuuuuuyyyyyyy largos*verguenza* :alma: y tienen prisa.... he decido poner la conti del capítulo 2. Aún no lo acabo es sólo como la mitad o menos de lo que en realidad será, pero algo es algo, a decir verdad no me gusta fragmentar los capítulos ToT :llorar: :llorar2: pero también comprendo que muchos de ustedes también estudian y tienen que hacer sus tareas...¬¬ :rolleyes: (jajaja pero siempre nos la pasamos aquí y ahí estamos desvelándonos luego) por tal motivo les dejo la segunda parte que sé que les va a gustar....


    CAPÍTULO II: Una búsqueda invisible…



    ¿Qué es la vida? Han sido incontables las veces que me he cuestionado esto y nunca obtengo una respuesta. Desde que tengo uso de razón mi existencia ha sido un fastidio, aburrida, sin sentido, sin propósito alguno… vivir por vivir… eso es lo que pienso, sólo tengo que esperar el momento en que eso que todos llaman "vida" desaparezca totalmente con mi muerte…

    Mi nombre… a decir verdad no es importante para nadie ni siquiera para mí, porque no significa nada. Aún así mis padres deshicieron nombrarme Inuyasha…, sí, ese es mi nombre Inuyasha Kurosaki, tengo 16 años y soy el menor de dos hijos. A decir verdad me aburre hablar sobre mi familia porque no tienen nada en particular; es increíble para muchos que a pesar de que tengo unos padres que me aprecian y se preocupan por mí y que no carecemos de ninguna necesidad económica yo sea una persona tan solitaria e infeliz. Hasta el momento no ha llegado a mi vida algo que pueda llenar el vacío que yo siento en mi interior; por años he tratado de encontrar esa parte de mi ser que tanta falta me hace pero ya no, me he dado por vencido, ya no me importa lo que pueda pasar a mi alrededor. Mis padres me dicen que no entienden por qué me he vuelto tan inhumano, en una persona que no siente compasión, piedad, tristeza, dolor o amor…, ni siquiera yo mismo puedo responderme a esa pregunta ¿En qué momento mi esencia me abandonó? No lo sé, ahora sólo me limito a vivir como cualquier persona de mi edad, ir a la escuela, estudiar, practicar deporte…, etc.

    Yo nací en el sur de Japón en Okinawa, pero desde que tenía cinco años he vivido en Italia. En ese país fue donde mi padre decidió vivir después de que yo naciera. Como ya lo había mencionado antes mi familia no es de aquellas que sobresalgan de las demás por ser la mejor. El oficio de mi padre consiste en la compra y venta de instrumentos musicales de todo tipo, desde los clásicos hasta los más contemporáneos. Mi madre por el contrario sólo se dedica al hogar y a cuidar de mi y de mi padre, también hubo una temporada en que procuró a mi hermano mayor, aunque a decir verdad él no es su hijo, ya que el fue fruto del primer matrimonio de mi padre…

    Mi hermano mayor se llama Sesshomaru y es un tipo osco, pedante, engreído y presumido, siempre ha sido así, le gusta ser siempre el mejor en todo y nunca tolera perder, para muchas chicas es el hombre perfecto porque según ellas “tiene una gran personalidad” ¡Qué ingenuas! ¡No se que le pueden ver…! sólo es un sujeto alto de pelo largo y negro que le llega a la cintura, y para colmo nos parecemos en tres cosas… una es el color de piel morena clara, la segunda es el carácter agresivo y la tercera y más evidente el color de ojos… ¡Miel! casi tirándole a amarillo, aún sigo preguntándome ¿Por qué mi familia cuenta con esa característica? No lo sé pero si pudiera borrar esa evidencia en mi cuerpo que me asemeja físicamente a mi querido hermano la cambiaría hasta por mi propia vida…

    Después de que mi padre enviudara conoció a mi madre y se casaron…, por lo tanto es lógico pensar que dadas las circunstancias yo no me lleve bien con mi medio hermano o mejor dicho no nos soportamos en absoluto. El odio es mutuo entre hermanos. Cuando yo nací Sesshomaru ya tenía 12 años y siempre me ha guardado rencor por que según él yo soy el consentido de papá, así que después de 7 años de mi nacimiento decidió irse de la casa porque no soportaba la presencia de mi madre y mucho menos la mía. Es comprensible que él rechazara a mi mamá por creer que estaba suplantando un lugar que no le correspondía, aún así mi madre nunca lo trató mal y siempre le tuvo mucha paciencia y mucho cariño cada vez que Sesshomaru se mostraba grosero con ella, por eso es que yo también comencé a odiarlo, por la forma en cómo la trataba y desde ahí nuestros problemas comenzaron…

    Siempre peleábamos y discutíamos de todo, nuestros golpes iban totalmente a los extremos porque en varias ocasiones pudimos habernos matado. A él no le importaba si yo tenía sólo 7 años y el 19…, me consideraba como un simple insecto que ansiaba pisotear cuanto antes, este siempre fue el principal problema de mis padres porque ya no sabían cómo controlarnos debido a que los dos teníamos el mismo carácter explosivo y agresivo, nunca pudimos permanecer quietos en el mismo lugar y yo lo odiaba cada día más, cada vez que veía su horrible rostro todos los días y escuchaba su repulsiva voz, independientemente de los golpes y disputas. Afortunadamente Sesshomaru tuvo la sensatez de largarse de la casa y no volver jamás, y con esto quiero decir que se distanció totalmente de la familia porque nunca volví a saber de él, ni siquiera mi propio padre…

    Con todo esto es muy comprensible que mi vida sea un total fracaso…, siempre he tenido problemas de conducta por mi carácter tan explosivo, y ese fue otro “problemita” para mis amados progenitores porque constantemente me tenían que cambiar de escuela (para ser sinceros creo que las recorrí todas), pero como mi nombre ya era reconocido en todo lo ancho y largo del país…, en muchas de ellas, ya no me aceptaban por todos los escándalos que provocaba…, por eso es que mi madre sugirió que regresara a mi país natal y culminara por lo menos la preparatoria en alguna escuela de ahí. Esta idea no le pareció tan mala a mi padre, aceptó y de inmediato me dirigí a este país…

    Sinceramente estar en un país u otro no me importaba en lo absoluto, me daba igual así que tampoco me opuse a la idea. Mis padres arreglaron todo lo necesario, escuela, viaje, gastos y la casa donde viviría, yo hubiera preferido un departamento pero ellos se opusieron y me pidieron que me instalara en su antiguo hogar…

    Mi viaje fue muy pesado, fueron muchísimas horas de Italia a Japón y cuando por fin pude instalarme en la nueva casa llegué totalmente rendido y lo único en que pensé fue en recostarme en la primera cama que vi.

    Al día siguiente de mi llegada no me di cuenta del tiempo y cuando me fije en la hora ya eran las tres de la tarde. Con pereza y desgane me levanté y me dirigí al balcón de la recamara en la que inconscientemente ya me había instalado. Abrí la puerta corrediza y al instante un freso aire invadió la habitación meciendo las delgadas cortinas de color blanco a un ritmo fino y elegante, al mismo tiempo que sus delicadas ondulaciones atraparon totalmente mi atención. No se cuanto tiempo permanecí así, pero no me importó, por lo menos había recibido una bienvenida afectuosa por parte de este país al cual casi no conocía…

    Los días trascurrieron y sólo me dedique a instalarme completamente en aquella mansión, y dijo mansión porque en realidad era muy grande, demasiado a mi parecer, tenía sirvientes que amablemente me atendían a todo lo que yo quisiera pero de los cuales nunca encontraba ningún tipo de compañía ya que nuestro trato sólo era de amo y sirviente, nada mas.

    A las tres semanas de mi llegada a Japón ya me encontraba en camino a mi nueva escuela… en una mañana veraniega sin nada en especial. Mi andar era como siempre, cotidiano, aburrido, fastidioso sin esperanza alguna en encontrar en aquel lugar ese vació que tanto anhelaba llenar.

    Las calles comenzaron a parecerme más cortas a medida que yo avanzaba, miraba a uno y otro lado de la acera y podía observar a varios estudiantes con el mismo uniforme que yo, se veían contentos… no se por qué.

    A los pocos minutos ya estaba dentro del Instituto, mi trayecto era recto, sin distracciones, siempre mirando al frente e ignorando las miradas y los cuchicheos de los demás alumnos. Me dirigí a mi nuevo salón desganado y totalmente despreocupado, comencé a ascender por las escaleras hasta llegar al segundo piso y encontrar mi aula, y así fue como el tiempo pasó más rápido de lo normal y yo ya me encontraba en el umbral de la puerta. Obviamente no puede ignorar las miradas fervientes y curiosas de los sujetos con los cuales compartiría el salón de clases, y digo sujetos porque eso es lo que son para mi y nada más. Personas que no tenían nada en especial y eran aburridas igual que en las muchas escuelas en las que había estado…, yo no encontraba ninguna diferencia entre este salón y los anteriores. Así que con total pereza entré y avancé hacia una butaca que se encontraba solitaria al final del salón aún lado de la ventana, ni siquiera me preocupé en que ese lugar ya estuviera ocupado, simplemente me gustó y me senté…

    -Disculpa… ese lugar es mío....

    Me dijo tímidamente un tipo de cabello corto y semblante estúpido.

    -Búscate otro… este es mío…

    Le contesté con indiferencia. Aquel muchacho se intimidó con mi actitud, recogió sus cosas y se alejó de mí sentándose al otro extremo del salón y hasta adelante como si yo lo estuviera persiguiendo.

    -Idiota…

    La verdad me desesperaban las personas tímidas y tontas que se dejaban amedrentar por cualquiera. No se hicieron esperar los murmullos de las chicas que se encontraban a mí alrededor mirándome con semblante reprobatorio…

    Para mi esto era de lo más normal pues siempre era lo mismo en cada escuela nueva que pisaba así que un salón más un salón menos daba igual. Subí mis pies a la mesa los crucé y comencé a balancearme en la silla con mis manos en la nuca con total despreocupación, preferí cerrar mis ojos para evitar de alguna manera a los curiosos. La campana sonó y de inmediato mis compañeros se apresuraron a sentarse y recibir al maestro…, yo en cambio, seguí en la misma postura y ni siquiera me levanté cuando el profesor llegó…

    -¡Buenos días a todos!

    -Buenos días profesor…

    -Pueden sentarse… jóvenes.

    El sujeto ese (el profesor) era de estatura baja y complexión rechoncha, llevaba en su cabeza un horrible bisoñé negro el cual desde luego ni siquiera tuvo la molestia de acomodarlo porque estaba totalmente fuera de lugar. Su traje era negro, mal planchado y lustrado con una camisa blanca desabotona del cuello que era más que evidente que no le quedaba y sólo era sostenida por una corbata mal hecha y horrenda de color vino, ¡Qué tipo tan deprimente…!

    -Primero que nada quiero darles la bienvenida a este su nuevo ciclo escolar…

    Y ahí va…, típico sermón de inicio de clases en donde los maestros me prometen mucho y tratan de elevar mi autoestima, ¡Que asco…! mejor opté por mirar a través de la ventana que no tenía nada en especial pero era mucho más importante que estar escuchando la aburrida oratoria de mi profesor.

    -Joven… joven…

    -Te hablan a ti…

    Me dijo un chico que se sentaba aún lado de mí. Yo lo miré con desprecio por atreverse a tocarme y de inmediato alejé su mano de mi brazo con repudio.

    -Joven… ¿Puso atención a todo lo que dije?

    Preguntó el maestro con semblante molesto.

    -No, no me interesa…

    Le contesté como si nada y con todo el cinismo del mundo.

    -Usted es el nuevo estudiante… ¿Podría presentarse ante la clase?

    -No quiero, me importa muy poco si mis compañeros saben quien soy…

    -¡¡Pero que falta de respeto!! ¿Cuál es nombre?

    -¿Va a castigarme?

    Pregunté con una leve sonrisa en mi rostro mientras me seguía meciendo en mi silla una y otra vez…

    -¡¡Hágame el favor de sentarse correctamente!!

    -No puedo estoy muy cómodo…

    -¡¡Insolente!! ¡¡Salga del salón ahora mismo!!

    Me gritó con ojos desorbitados aquel enclenque sujeto.

    -Será todo un placer.

    Contesté con alegría mientras bajaba mis pies de la mesa y para provocar más su furia al momento en que me levanté comencé a estirarme placenteramente…

    -¡¡Deje de hacerse el payaso y salga ahora mismo!!!

    -¡Está bien…! ¡Que genio…! por eso su peluca esta mal acomodada porque nunca tiene la cabeza quieta…

    De inmediato las risas de mis compañeros de clase no se hicieron esperar y tal como esperaba el profesor comenzó a acomodarse su mal elaborado peluquín, eso fue lo más gracioso que había vivido desde mi estancia en aquel salón, cerré la puerta del salón y caminé sin ninguna premura por el pasillo…

    No me presente en las siguientes clases de ese día y me dediqué a perder el tiempo en la azotea de la escuela, afortunadamente no había nadie y eso me agradaba demasiado. Amaba mi soledad más que a mi propia vida, por lógica yo nunca tenía amigos, nunca los tuve y tampoco espero tenerlos porque lo único que dan son problemas.

    Estuve mucho tiempo meditando sobre lo asqueroso de mi existencia sentado plácidamente en el suelo y disfrutando de una mañana tranquila cuando la campana que anunciaba el descanso sonó y a los cinco minutos mi lugar ideal, mi refugio comenzó a concurrirse y a contaminarse de gente extraña que sonreía estúpidamente. Al no soportar una situación así, me levanté y salí de inmediato de aquel lugar. Bajé con tranquilidad las escaleras y comencé a buscar un lugar apropiado para poder estar solo, pero estaba tan distraído en mis propios pensamientos que ni siquiera me fijé que mis pies me conducían al peor lugar de cualquier escuela… la cafetería…

    Un lugar totalmente abominable a mi parecer, porque estaba atestado de personas que reían, gritaban y se saludaban unos a otros. El olor de la comida y el bullicio me fastidiaron en cuestión de segundos así que de inmediato traté de huir de aquel terrible lugar; bruscamente me di la vuelta y sin proponérmelo golpee accidentalmente con mi cuerpo a uno chico y éste cayó de espaldas…

    -¿Qué te pasa? ¡Fíjate por dónde vas!

    Me reclamó molesto mientras seguía tirado en el piso mirándome amenazadoramente.

    -Yo no tengo la culpa de que seas tan débil para caer tan fácilmente con cualquier golpe…

    -¿Me estás llamando débil?

    -Si no lo fueras no te habrías caído…

    Le dije con tono burlón.

    -Vamos a ver quien de los dos es el más débil…

    Y al decir esto último de un solo impulso se levantó del piso y comenzó a agredirme con sus piernas. Yo de inmediato me defendí y también solté varios puñetazos…

    Mi primera pelea había comenzado, tenia que reconocer que ese sujeto no era tan malo en la pelea pero yo sabía perfectamente que era muy superior a él. Con nuestros cuerpos y golpes destruíamos todo lo que a nuestro paso se encontraba, yo escuchaba mucho bullicio pero no podía detenerme a mirar que tanto gritaban las demás personas, aun que ya me imaginaba que era…

    Nosotros seguíamos peleando pero quien llevaba las de perder era ese tipo pues para mi era más fácil esquivar sus patadas a que el lo hiciera con mis golpes; en una de sus tantas patadas logré tomarlo de una pierna por el tobillo, me aferré con fuerza y él me miró asustado, pues pensaba que le destruiría su extremidad. Por segundos permanecí quieto y mirándolo fijamente, pero fue tan grande mi desilusión de que me tuviera miedo que sólo me limité a tomar con más fuerza su tobillo, giré mis manos hacia la derecha y provoqué que su cuerpo se elevará por los aires y diera varias vueltas en sí mismo hasta que se impactó contra el suelo cayendo estrepitosamente boca abajo. El chico no pudo moverse más, se había pegado fuertemente en la nariz y ahora sangraba por ella…

    -¡¡ ¿Qué pasa aquí?!! ¡¡ ¿Por qué tanto alboroto?!!

    Al instante reconocí aquella voz, la persona que había gritado era el profesor con el que me enfrenté en mi primer clase…

    -¿Otra vez tú? ¿Ahora que has hecho?

    De inmediato bajó su vista y se encontró con la figura de aquel sujeto que seguía tendido en el piso sin poder levantarse del dolor y con una abundante hemorragia…

    -¡¡ ¿Alguien que lleve a la enfermería a este muchacho?!!

    Gritó ese tipo muy exaltado y preocupado. Dos personas obedecieron de inmediato aquella orden y levantaron a mi contrincante con cuidado. Sinceramente creo que se me pasó la mano con aquel muchacho y sólo me desquité con él.

    -¡¡Acompáñame a la dirección!!

    Me gritó el maestro fuera de si. Los dos salimos de la cafetería, el profesor iba delante de mi advirtiéndome que con él había encontrado al horma de mi zapato, ya que alumnos como yo eran expulsados inmediatamente del Instituto para que siguiera conservando su prestigio y no fuera corrompido por personas como yo. Después de aquel sermón vino otro en el cual se la pasaba renegando de lo inmaduros y estúpidos que somos los jóvenes de hoy en día y que en sus tiempos todavía se le daba importancia al respeto y la moral. Su conversación era de lo más aburrida, no me decía nada nuevo, esas palabras ya me las habían mencionado muchísimas personas antes que él. Siguió y siguió hablando hasta que llegamos a la puerta que me conducía a la dirección, fue en ese momento cuando por fin se calló. El maestro tocó y a los pocos segundos se escucho la voz fuerte de un hombre que nos permitía el paso. Primero entró el tipo bajito y luego yo…

    -Disculpe la molestia director… pero tenemos un problema con un alumno…

    El director se encontraba sentado en su silla y me miró con seriedad, se levantó de su asiento y caminó hacia mí. Cuando se encontraba a tan solo medio metro, su mirada era severa y me examinaba con detenimiento…

    -¿Qué fue lo que hizo?

    Preguntó él con tono severo.

    -Nada…, es este profesor que le gusta molestarme.

    Contesté con tranquilidad

    -¡¡Eres un ingrato!! ¿Cómo te atreves a sabotearme de esa manera?

    -Sólo dije la verdad…

    -Querido alumno creo que el profesor no se merece que le contestes de esa manera.

    Me dijo el director de lo más pacífico y sin alterarse.

    -Pero es que yo no hice nada malo sólo me defendí de los golpes de ese idiota…

    -¡¡Más respeto que estas frente a la máxima autoridad!!

    Gritó con furia el enano…

    -Kuroda… tranquilízate ¿Por qué no te relajas? Estas muy tenso…

    Contestó con tono relajado el director.

    -¡¡Este joven no tiene absoluto conocimiento de lo que es el respeto!! y no conforme con eso acaba de pelearse con un joven de primero… entiende… ¡¡De primero!! Eso es tomar ventaja siendo que él ya está en segundo…

    -Con que es eso…, no te preocupes yo hablaré con él…

    -¡¡Pero tiene que ser castigado!! Ha roto demasiadas reglas escolares y ante todo debe estar el prestigio…

    -…y la reputación del Instituto…, si Kuroda lo sé, por algo soy el director de esta escuela y yo me encargaré de este alumno, ahora si me permites quiero hablar a solas con él…

    El director le extendió la mano a Kuroda señalándole la puerta. Kuroda estaba a punto de explotar de furia, sus ojos centelleaban odio hacia mi y al director y para avivar más el fuego le sonreí plácidamente, esta acción lo ofendió todavía más y salió de inmediato de la dirección azotando fuertemente la puerta.

    La máxima autoridad del colegio (el director) no tuvo reacción alguna frente a la grosería que el sujeto bajito había tenido hacia su puerta, sólo respiró hondo y me volvió a mirar con cautela y seriedad, pero no pudo evitar permanecer más segundos así y de inmediato comenzamos a reírnos…

    -¡¡Vaya Inuyasha no pensé que me visitarías tan pronto!!

    -Es que tenía que buscar un buen pretexto para poder verte…

    Resulta que el director de mi nuevo colegio era uno de los mejores amigos de mis padres o mejor dicho casi hermano de mi papá porque se conocían desde la infancia y para ser sincero quizás él era el único amigo que tenía porque sabía escucharme y sobre trataba de comprenderme…

    Él era una persona alta y corpulenta toda su vida se ha dedicado a las artes marciales de todo tipo, es su pasión, de hecho fue él mi entrenador cuando pasó una larga temporada en Italia, me enseñó todo lo que yo sé, de ahí nuestra amistad. Nunca me he podido explicar el por qué siempre tiene una sonrisa para todo, nunca lo he visto triste o preocupado, siempre toma lo positivo de la vida y aunque las cosas vayan de mal en peor siempre encuentra algo bueno en ellas. Así es como vivía mi maestro, su nombre es Mijara Kyo…, y a pesar de que anteriormente he hablado muy bien de él y de lo dulce que puede ser… también tiene su lado negativo, porque como profesor es muy disciplinado y estricto, su lema siempre ha sido “Supérate a ti mismo por cada suspiro que des” en pocas palabras que siempre tengo que ser mejor cada segundo que pasa y a decir verdad inconscientemente este tipo de filosofía se quedó grabada en mi mente desde el primer día que la escuché y ahora me es imposible desprenderme de ella. Kyo y yo nos miramos por algunos segundos y después se dio media vuelta para observar a los estudiantes que se encontraban parloteando en el patio a través de la ventana…

    -Y bien Inuyasha… ¿Ahora que fue lo que te hicieron?

    -Lo siento, pero no estaba de humor y perdí el control…

    -Me lo imaginé, ese siempre ha sido tu problema, a pesar de lo años en los que has sido mi discípulo aún no has aprendido a controlar tus impulsos y tu fuerza…

    -Es que no se que me pasa… siempre me desquito con los demás de mis problemas personales…

    -¿Aún sigues con esa mentalidad? Cuando acepté recibirte en esta escuela aún a pesar de tus antecedentes escolares tuve por unos momentos la falsa idea de que madurarías un poco más, pero veo que no Inuyasha, sigues con esa actitud petulante que te caracteriza…

    -Maestro yo…

    No sabía como disculparme, sentía vergüenza de estar frente a él. Kyo dejó de ver lo ocurrido por la ventana y comenzó a caminar hacia mí sin premura, sin dejar de mirarme con sus ojos penetrantes…, hasta que se detuvo delante de mí. Yo no pude resistir más la forma en que me observaba y preferí evadirlo mirando hacia otro lado

    -Contadas han sido las ocasiones en la que me llamas maestro… y eso me da gusto porque por lo menos existe una persona en el mundo a la cual respetas sinceramente…

    -No lo sé, creo que has sido la única persona que en verdad me ha sabido escuchar y jamás me ha recriminado nada y me acepta tal y como soy, por eso es que te tengo respeto… porque, porque…

    -No digas más Inuyasha yo sé el trabajo que te cuesta abrir tu corazón, así que tampoco te fuerces a ti mismo…

    Me dijo mientras posaba sus manos sobre mis hombros y me miraba paternalmente.

    -Ni tus padres ni yo hemos encontrado una respuesta lógica a tu forma de ser o el por qué de tus impulsos, pero te puedo asegurar que aunque tú mismo me afirmes que ya has abandonado tu búsqueda y ahora sólo te limitas a vivir, no te creo…

    -¿Qué caso tienen seguir buscando algo que jamás llegará?

    -Inuyasha cuantas veces te he dicho que la vida es una constante lucha y batalla contra uno mismo…

    -Lo sé, pero hay algo… no se que es…

    -No te preocupes te daré un descanso de tres días para que medites sobre ti mismo…

    -¿Vas a suspenderme?

    -Como director no puedo pasar por alto este suceso y tengo que hacer valer mi autoridad, aunque tú y yo sabemos que sólo es en apariencia y que no recibirás ningún castigo, yo hablaré con tus profesores sobre tus inasistencias y tus deberes escolares ¿Estás de acuerdo?

    -Esta bien aunque eso le causará gran satisfacción a ese viejo…

    -¿Te refieres a Kuroda? Si ese pequeño está un tanto alterado y amargado pero no puedo hacer nada más, si no aparento un castigo tendré muchos problemas y ya no podré protegerte más, tú sabes lo mucho que te aprecio y si alguien llega a malinterpretar nuestra amistad entonces todo se vendrá abajo…

    -No te preocupes trataré de mejorar mis actitudes…

    -Por lo menos tengo la satisfacción de que ahora lo estás intentando y eso me da gusto, me has alegrado el día…

    -No digas tonterías…

    -No es ninguna tontería… y por cierto ¿Qué pasó con el muchacho que golpeaste?

    -Pues…

    -Se te pasó la mano ¿Verdad?

    -Algo…, pero ya se lo llevaron a la enfermería…

    -¿A la Enfermería? ¿Hasta allá llegó…?

    -Bueno, es que…

    -Ay Inuyasha…, esta bien lo hecho, hecho está… al rato bajaré para ver como sigue…, espero no tener problemas con los padres de este joven…

    -Lo siento…

    -Ya no te preocupes yo arreglaré este asunto, además se irán con la finta de que estás castigado…

    -Como digas…

    Los dos nos reímos como si fuéramos grandes hermanos, y así era, yo veía en mi maestro al hermano que nunca tuve y aún padre que se preocupaba más que el verdadero. Salí de la dirección y caminé sin rumbo fijo e ignorando las miradas de los demás, mis pies no me conducían a ningún lado, me adentré totalmente en mi mundo y perdí la noción de la realidad cuando menos me di cuenta ya me encontraba en camino a casa, miré hacia atrás, ya estaba muy lejos de la escuela ¿En que momento me ausente del mundo? no lo sé…, pero la plática con mi maestro me había servido de mucho y sus palabras retumbaron una y otra vez en mi cabeza por los siguientes tres días…

    En ese lapso de tiempo me dediqué a practicar mis artes marciales y a buscar un empleo, quizás eso me serviría para distraerme y no seguir pensando más en lo rutinario de mi vida. Afortunadamente encontré un empleo que por lo menos cumplía con mis expectativas, quizás la paga no era gran cosa, ya que el dueño del negocio pensaba seriamente en cerrar, pero como ya era viejo y había dedicado toda su vida a la prosperidad del mismo, tuvo que recurrir a la ayudad de una mano joven. Obviamente no me importó si me pagaban o no lo que me importaba era mantenerme ocupado y de inmediato acepté el empleo; aún recuerdo la cara de felicidad del anciano por haber encontrado un ayudante que lo auxiliara en su tan preciado negocio. Después de mi primer tarde de trabajo volví a la soledad de mi casa, entré a mi habitación. Estaba fría, sola, oscura…, lo único que parecía tener vida eran las cortinas que ondeaban de un lado a otro al ritmo del suave viento, me dirigí hacia el balcón y salí, traté de mirar el firmamento pero desafortunadamente ninguna estrella centelleaba porque la oscuridad de las nubes opacaba su brillo…

    ¿Que tal quedó? bueno espero que este cachito les haya gustado y disculpenme pero no sé cuando pondré la conti como dice Hibary prefiero tomarme mi tiempo y hacer las cosas bien porque no quiero defraudarme a mí misma ni a ustedes. Cuídense mucho y hasta la próxima...:explosion2: :hippie: :mago2:



    angela16_15, yura kawasaky, sango san, Nocturna_GVC, Elizabeth_IK. Mari-Otaku y will por apoyarme en mi fic, muchas gracias por tomarse la molestia de leer tantas líneas, y mis queridas Hibary y Heavyariel ya saben que cuentan conmigo para todo (no crean que me olvido de ustedes).:saludar: :angel5: ADIOS!!!:luz_ovni:
     
  17.  
    _Heavy_Inu_

    _Heavy_Inu_ Guest

    Título:
    Fanfic - Melodías Imposibles De Borrar...
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    152
     
    Palabras:
    110
    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    YUPI!!!!
    UNA CONTI!!!
    MUY BUENA POR CIERTO!!, ME ENCANTO!!!, SIEMPRE ESCRIBES CON UN TOQUE DE MISTERIO Y A LA VEZ DESCRIBES MUY BIEN TODAS LAS ESCENAS HACIENDO QUE NOS IMAGINEMOS MUCHO MEJOR EL FIC, POR EJEMPLO EL COMIENZO DE LA CONTI, DESCRIBISTE A LA PERFECCION COMO HA SIDO LA VIDA DE INU, MUY BUENA LA CONTI, ADEMÁS QUE LA TRAMA ESTUVO ESPECTACULAR, Y LOS DIÁLOGOS BUENOS COMO SIEMPRE EN TUS FICS, LE DOY DE CALIFICACION UN 100%, ESPERO QUE LA CONTINUES PRONTO, AQUI ME TENDRAS PENDIENTE DE UNA NUEVA CONTI :D

    cuidate muxo
    nos vemos
    bye
     
  18.  
    will

    will Guest

    Título:
    Fanfic - Melodías Imposibles De Borrar...
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    152
     
    Palabras:
    77
    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    hola

    acaba de pos pero no importa
    me da mucho gusto
    que ya lo ayas continuado
    y que no trades mucho
    por que la espera y la duda
    no son unos de mis dones
    continualo pronto y echale muchas ganas
    que te esta que dando muy interesante

    bye
     
  19.  
    Hibary

    Hibary Entuciasta

    Sagitario
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    11 Agosto 2005
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    Pluma de
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    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    Vaya amiga te quedó muy hermoso :llorar1: al menos escribir tantos mensajes sirvió de algo, y ese Inuyasha es demasiado temperamental, en vez de buscarse un trabajo debería optar por buscarse una novia xD, creo q eso le quitaría más rápido lo amargado... bueno a mi que me dejen a Sesshomaru :saltarin:

    Ok, sin más te digo que sigo apoyandote, continúalo pronto!!! ;)
     
  20.  
    DaRk_DrEAm

    DaRk_DrEAm Guest

    Título:
    Fanfic - Melodías Imposibles De Borrar...
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    152
     
    Palabras:
    21
    Re: Melodías Imposibles De Borrar...

    Creo que no les gustó la continuación...!!!! :( :chipote: :muerte1: :molestar: :llorar:
     
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