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Fanfic - Las apariencias engañan

Tema en 'Abandonados' iniciado por Stitch, 26 Febrero 2012.

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  1.  
    Stitch

    Stitch Voy sonriendo por ahí

    Acuario
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    Fanfic - Las apariencias engañan
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    30
     
    Palabras:
    2068
    ¡Hola! Bueno, algunos ya me conocen por mi otro Fic (Vivir de nuevo) o simplemente porque nos hablamos y, otros puede que no me conozcan. Soy Anto, un gusto ^^
    Sigue sin convencerme el título. Tenía otro pero ya existe un Fic con dicho nombre así que lo cambié para no tener inconvenientes.
    Va a ser una de las muy pocas veces que voy a hablar tanto antes de un capítulo, pero como es el primero y recién empieza el Fic, prefiero darles una super conversación antes(?)
    Espero que sea de su agrado y puedan dejar sus comentarios para así hacerme una persona feliz...digo...para así poder aprender cada vez más si cometo algún error y para ver si les interesa o no la historia. Capaz que ya hayan leído algo como esto, pero les pediría que le den una oportunidad. Puede que les guste después de todo.

    Tiene género de AMISTAD, porque es en lo que mayormente me voy a centrar, pero eso no quita que contenga algo de otro, sobre todo romance y algo de drama. Y...la historia, creo que el nombre la describe bien. Me han tocado bastantes veces entender que las apariencias engañan y que no todo es lo que parece (ese era el antiguo nombre); las personas no siempre tienen la vida que imaginamos o no son verdaderamente como se muestran ya sea por miedo o por lo que fuera. Un poco de todo eso se va a ver reflejado acá, con los personajes de mi anime favorito ^^
    Por ser el primer obligado a leer mi Fic antes de que lo publique y por ser un amigo tan genial como él sólo sabe serlo, dedico este capítulo de apertura a mi corazón de arroz, Volker ^^


    Capítulo 1
    Chicos problema

    Era una de las primeras semanas en el Instituto Konoha, uno de los mejores de la zona; sin embargo, a diferencia de otros, permitía el acceso de la mayoría de las “clases sociales” siempre y cuando el estudiante no fuera demasiado problemático.

    Y como siempre, había excepciones.

    Se esperaría que todo estuviera tranquilo por ser principio de año, ya que los alumnos seguían abrumados por haberse terminado el tiempo de vacaciones e incluso parecía que algunos seguían en él. Pero, este no era ese caso.

    Entramos por la puerta principal y recorremos el pasillo, cruzando a uno que otro dormilón que no está llegando nada puntual; ya es el primer receso. Las galerías empiezan, de a poco, a llenarse de cansados estudiantes después de sus clases iniciales. No nos detenemos a observarlos, continuamos viaje recorriendo el patio hasta esa escena que está llamado la atención de todos.

    Ya con el segundo empujón, la pelea dio inicio; viéndose rodeados de varios de sus compañeros los cuales no se atrevían a meterse en el medio para detenerlos. No si se trataba de esos dos.
    El rubio logró derribar a su oponente y, sentándose sobre su pecho, comenzó a atinarle puñetazos en la cara, con una mirada cargada de ira. No hubiera llegado tan lejos si el chico azabache hubiera mantenido su boca cerrada; nadie tenía derecho de juzgar su modo de vida.

    Por supuesto que la pelea no había empezado por eso. Entre los susurros de sus compañeros, ahora algo asustados por la escena, logramos enterarnos de qué había pasado. Era algo así como un “ajuste de cuentas”; el joven de ojos oscuros al igual que su cabello y algunos amigos le habían dado una golpiza a cierto joven castaño y, su amigo no iba a dejarlo pasar así como así.
    Estaba por darle otro golpe cuando sintió que tiraban de su camisa, quitándolo de encima del que era su rival escolar desde que tenía memoria.

    —¡Naruto, ya suéltalo! — gritó quien tenía el cargo de preceptor durante ese período. — ¡¿Qué pasa con ustedes dos?!
    —¡Suélteme! ¡Aún no he terminado con él! — chilló desaforado el chico poseedor de ese par de ojos azules, mientras intentaba zafarse del agarre.
    —Sí, esto ya se terminó. ¡Contrólate de una vez!
    —¿Estás bien, Sasuke? — un joven de ojos perlados se acercó al azabache, ayudándolo a pararse. Este sólo asintió.
    —Los dos con la directora, ¡ahora mismo! — soltó a Naruto, quien sin dudarlo, se acercó nuevamente al otro joven.
    —Eres una basura. — fue todo lo que le dijo antes de comenzar el recorrido hacia la dirección.

    Los dos jóvenes entraron en la habitación y, se ubicaron en las sillas frente al escritorio. Del otro lado, una mujer los observaba con el ceño fruncido.
    Tsunade Senju, la directora del Instituto, era quien lidiaba con esos asuntos constantemente desde que había aceptado al Uzumaki. Estaba empezando a hartarse de todos los problemas que le causaba pero había algo en él que le impedía expulsarlo; aunque no sabía bien que era.
    Una mujer de personalidad fuerte, cabellos rubios, de ojos color miel y, el peor carácter que alguien pudiera imaginar. Pero no por eso dejaba de ser comprensiva con sus inadaptados alumnos, como a ella le gusta llamarlos.

    —Es la quinta vez que estás aquí y no han pasado ni tres semanas desde que empezaron las clases. — sentenció fijando su mirada en los ojos azules del rubio. Él sólo la ignoró. — Y con respecto a usted, joven Uchiha, no es normal tenerlo presente en mi oficina; quiero que después se pase por la enfermería para que lo revisen. — hizo una pausa antes de soltarles la pregunta. — ¿Qué sucedió esta vez?
    —Naruto se metió en un tema que no le concierne. — contestó el último aludido luego de unos minutos de puro silencio por parte de ambos.
    —¡Lo que pasó fue que eres un idiota! — se alteró su compañero.
    —Ya cálmate, mocoso.
    —¡No, no me calmo nada, vieja! — le gritó molesto, haciendo irritar a la mujer frente a él. — ¡No pienso quedarme en la misma habitación que esta basura por más tiempo! Si quiere hablar conmigo, lo hará a solas; no tengo nada que hacer aquí con él. — señaló al azabache mientras se ponía de pie y salía del lugar.
    —Estupendo. — bufó de modo infantil la directora. — ¿Y bien, Uchiha qué tienes tú para decir?
    —Nada. Mejor me voy, tengo clases y voy a llegar tarde. — Y sin más se retiró.
    —¿Qué demonios pasa con los jóvenes de hoy en día? — suspiró indignada una vez que se quedó sola.

    Entrando en el salón se podía observar al grupo claramente separado. Tanto el azabache como el rubio, eran compañeros de curso, por lo que las miradas de reproche e ira iban y venían entre ellos y sus compañeros.
    Eran dos bandos bien marcados, que también se encontraban separados internamente. Por un lado tenemos a los “jóvenes afortunados”, miembros de unas de las familias más conocidas de la ciudad. En su mayoría adinerados y caprichosos.

    Sasuke Uchiha estaba entre ellos, siempre acompañado de su par de únicos amigos. Uno de los cuales era el joven de ojos perlados que lo ayudó luego de su enfrentamiento con el Uzumaki; Neji Hyuga. Altanero, frío, seco, carente de sentimientos, egoísta. Esas eran las palabras con las que el resto del grupo definía al llamado Genio Hyuga. Cabello castaño, largo y atado en una coleta baja; sobrino de uno de los empresarios más importante del país.

    Sabaku no Gaara. El pelirrojo de ojos verdes agua marina. El chico serio que no hablaba si no era extremadamente necesario. Menor de los hermanos Sabaku no, formados por Temari y Kankuro. Frívolo, sarcástico y con gran resentimiento hacia su padre, quien los abandonó tras la muerte de su madre, culpando al más joven y dejándolos a merced del mundo. Los tres se hicieron dueños de sus propias vidas, cuidando de ellos mismos, heredando la mansión donde ahora residían, tras los sucesos ocurridos en su familia.

    Dentro de este particular grupo, tenemos a dos jóvenes chicas. Hinata Hyuga e Ino Yamanaka. Sin embargo, no tienen contacto entre ellas y muy poco con los chicos de su “clase”.
    La primera, tímida, callada y respetuosa. Hinata es la prima de Neji, aunque no existe ningún tipo de relación entre ambos debido a problemas entre sus familias, más específicamente, sus padres. Con un cabello negro azulado que le llega hasta la cintura y unos hermosos ojos color perla, intenta pasar desapercibida entre todos. No le gusta llamar la atención ni alardear sobre nada. Totalmente en contraste con ella, tenemos a la segunda, una rubia despampanante con un par de ojos celestes capaces de cautivar a quien se cruce por su camino, Ino es la clasificada “chica sexy” del grupo, por no decir otras palabras con las que suelen describirla; es algo provocativa con los jóvenes masculinos y, le fascina ser el centro de atención. No posee amigos en su curso, por lo que siempre se la ve con los de salones superiores. Tiene una cierta “devoción” por el joven azabache, quien se dedica a ignorarla la mayor parte del tiempo, pero todos saben que en alguna ocasión hubo algo entre ellos.

    —¿No crees que se ha pasado un poco esta vez? — comentó el pelirrojo, mientras observaba de soslayo a un enojado Naruto.
    —No le des importancia, ya va a tener su merecido. — el portador de los ojos negros sonrió de lado con cierta malicia.
    —Buenos días, estudiantes. — un hombre joven, de cabellos plateados, ingresó al salón, con quince minutos de tardanza. — Seré su nuevo profesor de matemática y artes musicales, debido a la ausencia de los titulares.
    —¿Usted enseña ambas materias? — se escuchó preguntar a una joven de cabello rubio. — Es una combinación algo rara. — repuso.
    —Así es, señorita...
    —Temari, Sabaku no Temari.
    —Repitente. — el susurró de cierta chica la hizo voltear.
    —Aunque sea no soy una frentona, idiota. — contraatacó.
    —De acuerdo, de acuerdo. — comenzó el profesor. — He oído que este curso tiene muchos problemas...Va a ser un año bastante largo. — suspiró mientras observaba como todos empezaban a gritarse.
    —¡¿A quién llamas frentona, inadaptada?! — la aludida le gritó ofendida.
    —¡A ti! ¡¿Ves a alguna otra por aquí?!
    —¡Pues lo que yo veo es a una idiota que no puede ni pasar de curso!
    —¡Aunque sea mi pelo es natural! ¡No necesito intentar llamar la atención!
    —Qué problemáticas que son las mujeres... — comentó un joven de cabello oscuro bostezando; había sido despertado de una de sus siestas.
    —¡¿Por qué no te callas y sigues durmiendo, vago?!
    —Eso intento pero tus gritos no me lo permiten. — espetó con pesadez.
    —¡Idiota!
    —¡Mi cabello es natural, envidiosa! — volví a atacar su compañera.
    —Porque todos queremos tenerlo de color chicle. — habló con sarcasmo por primera vez la de ojos celeste.
    —¡Tú cállate, cerda! ¡Nadie te pidió opinión!
    —¡¿Cómo me llamaste?!
    —¡Cerda! ¡C E R D A! — volvió a gritar haciendo énfasis en cada una de las letras.

    La rubia se puso de pie, no iba dejarle pasar ese insulto, no a ella. Se acercó al banco de su compañera, la cual había imitado su posición y se encontraba esperándola para iniciar otra de sus tantas peleas.
    Una vez que sólo las separa un paso, alguien se interpuso. Ambas levantaron la vista y se encontraron con su profesor, mirándolas con recelo. Bufaron y volvieron a sus lugares, sin dejar de dedicarse sus típicas miradas llenas de resentimiento.

    Había tomado una decisión, iba a arreglar todo ese desastre de grupo en el tiempo que iba a enseñarles. No era posible que se llevaran tan mal, eran todos unos chiquillos caprichosos e irresponsables. Sabía que no iba a ser cosa fácil; sólo habían pasado diez minutos y dos de ellas casi se mataban a golpes y, otros dos ya lo habían hecho.
    Se colocó frente a la clase observándolos. Sonrió de lado, generando sorpresa en sus intrépidos estudiantes. Tenía la primera idea para poner en proceso su plan.


    Las infaltables preguntas...
    Sean libres de comentar lo que quieran, no se sientan obligados a contestar las preguntas (que siempre son malas, pero bueno, es el primer capitulo y no hay mucho que preguntar). O hagan ambas cosas si así les resulta mejor.
    1-¿Les gustó? ¿Le van a dar una oportunidad?
    2-Todos enemistados desde un principio, dándole otro enfoque a la historia, ¿qué les parece? ¿O prefieren cuando todos son amigos y eso?
    3-¿Qué tendrá pensando el profesor, que creería que ya saben quien es, para comenzar su brillante (o tal vez no tan brillante) plan?
     
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  2.  
    Stitch

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    ¡Hola de nuevo! Espero que la historia esté siendo de su agrado ^^
    Les dejo el segundo capítulo. Gracias por leer y...espero sus comentarios.


    Capítulo 2
    Primer paso

    Ese mismo día, a primeras horas de la mañana, se encontraban reunidos el joven profesor y la directora del Instituto. Ella necesitaba encontrar a alguien que pudiera suplantar a no sólo uno, sino dos profesores, de materias completamente opuestas y, milagrosamente, ese hombre podía hacerlo.
    ¿Quién demonios contrae matrimonio a principios de un año escolar sabiendo que tienen grupos a cargo? Bueno, después de todo no podía culparlos, era una decisión personal pero no negaba que le estaba generando más de un dolor de cabeza.

    —Es un grupo algo...especial. — terminaba de explicar buscando la palabra apropiada para describir a su más escandaloso salón.
    —¿Especial?
    —Sí, ellos...tienen ciertas diferencias, es mi grupo más variado y no se llevan nada bien. Debo admitirlo, usted debe saber cómo son antes de aceptar esto, las clases son casi imposibles. Siempre se están gritando unos a otros, han llegado incluso a enfrentamientos físicos. A ellos no parece importarles en dónde están. Pero, a pesar de eso, jamás involucrarían a un profesor. Puede que sean revoltosos pero no son idiotas; saben que los expulsaría sin problemas.
    —Ya veo... — comentó algo pensativo. — De acuerdo, lo tomo.
    —¿Qué? — esa era la última respuesta que se esperaba por parte de ese tranquilo hombre, que lo que menos parecía era estar dispuesto a soportar a unos bulliciosos adolescentes.
    —Quiero el puesto. — aseguró.
    —¿Está seguro?
    —Con todo respeto, no debería hacerme dudar tanto. Usted es la que tiene que encontrar un profesor para dos materias distintas y yo necesito el empleo. Sabe que es lo mejor, no hay mucha disponibilidad a estas alturas del año, los puestos siempre están ocupados.
    —Tiene razón, por supuesto. — se removió un poco en su asiento. — Comienza hoy, luego del primer receso. — le entregó unos papeles antes de estrechar su mano. — Bienvenido a bordo.


    —Mi nombre es Hatake Kakashi y, como les dije hace un momento, voy a ser su profesor de Matemáticas y Música. Debido a esto vamos a vernos tres días a la semana. Ustedes ya conocen sus horarios...Y vamos a imponer algunas reglas...
    —¡¿Reglas?! ¿No son suficientes las que de por sí tiene este Instituto? — se quejó el único chico rubio del salón.
    —Tú no cumples ninguna, no sé por qué te quejas.
    —¡Cállate basura!
    —¡Deja de llamarme así! ¡Idiota! — le contestó, desde su lado del aula, el azabache.
    —Regla número uno. — mencionó el profesor, llamando la atención de todos. — No se permiten discusiones mientras estén en clase. — una carcajada estalló por parte de los alumnos al escuchar semejante barbaridad. — Regla número dos. — continuó ignorándolos. — Nada de insultos verbales o físicos entre ustedes. Y pasemos a la número tres... — todos lo observaron expectantes. — Durante todas mis clases, van a tener un lugar asignado, que van a tener que respetar.
    —¡¿Qué?! — chillaron todos.
    —¡Eso no es justo! — comenzó a quejarse Naruto. — ¡Tenemos derecho de sentarnos con quienes queramos!
    —¡Es verdad! — Ambos se miraron; era la primera vez, sin ser exagerado, que los dos estaban de acuerdo en algo. Rubio y azabache, el agua y el aceite hechos personas, pensaban igual.
    —Pues...no me importa lo que opinen. Es mi clase y durante este tiempo van a hacer lo que les ordene. En las demás pueden sentarse con quien les plazca... Y como fueron tan amables de darme su opinión de esa forma. — mencionó paseando su mirada entre ambos. — Van a ser los primeros. ¿Sus nombres?
    —Uchiha Sasuke. — escupió el primero.
    —Uzumaki Naruto.
    —Muy bien. Aquí... — se acercó al primer banco de la fila del medio, la cual estaba completamente vacía. Era algo así como la línea divisoria entre los “territorios” de ambos grupos. — Señor Uchiha. Ahora. — Este bufó y tomó sus cosas, ubicándose en el lugar. — Ahora bien... Naruto, tú aquí. — el rubio quedó estático por unos segundos mirando con asombro el lugar que le asignaron.
    —Pues va a tener que arrastrarme porque no pienso sentarme junto a una basura como él.
    —No tengo problemas en hacerlo. Pero... considero que no quieres ser expulsado, así que... siéntate en tu nuevo lugar.
    —Demonios. — susurró por lo bajo mientras tomando sus pertenencias. Se acercó al banco y lo arrastró, dejando un espacio considerable entre ambos y luego se sentó.
    —Eso por lo menos es algo... — comentó el de cabellos plateados. — Tal vez no sea tan difícil... — se dijo para sí.


    Tomó la lista que Tsunade le había dado entre sus manos y paseó la mirada por el salón. Se lo pensó mejor y dejó el papel sobre su escritorio antes de recostarse contra él.
    Ahí estaban, ese era su nuevo grupo de alumnos y, se llevaban horrible; aunque eso era poco para describirlo. Era tan...perturbador observar ese lugar; cada quien con su gente, sin siquiera mirar al resto o si lo hacían eran con meras miradas de odio o desinterés. Estaba casi seguro de que si a alguno del “otro bando” llegara a pasarle algo, no se molestarían si quiera en mirar o, tal vez sí, pero para burlarse.
    El salón constaba de tres filas amplias de bancos, ubicados de a dos; no era muy ancho pero si largo. Ellos se disponían cada cual de su lado y, como se mencionó anteriormente, la fila del medio quedaba completamente vacía.

    Volvió a mirarlos, por un lado estaban el ya cambiado de lugar Uchiha, un pelirrojo y el castaño que se sentaba a su lado. Unos bancos más atrás, se encontraba solitaria y con la mirada pérdida una joven de ojos perlados y, aún más en el fondo, una rubia que se la pasaba con el teléfono en la mano y mirando con desprecio hacia su izquierda, donde estaban el resto de sus compañeros.

    Por el otro lado, dejando los primeros dos bancos libres, se encontraba un castaño, quien anteriormente había estado acompañado por Naruto. Kiba Inuzuka, un joven problema y compinche en las travesuras con el rubio; se llevaban bien y eran casi como hermanos. Su familia poseía una veterinaria, especializada en todo tipo de perros y, eran dueños de una perrera. Ese era un simple motivo más que utilizaban para así jactarse del chico e inventarle uno que otro apodo; pero él estaba decidido, una vez que creciera se haría cargo de ese negocio. Se lo veía algo atontado, con una que otra cicatriz por la cara, resultado de la golpiza que le habían proporcionado días atrás.
    Atrás de ellos pero sin prestarles la mínima atención, estaba la otra rubia del salón, Temari Sabaku no, hermana del mencionado pelirrojo. Había repetido el año y ahora debía adaptarse a ese nuevo ambiente, lo cual le resultaba indiferente porque no estaba entre sus planes hacer amigos; no los había tenido en el curso anterior y no los pensaba tener ahora.
    Unos lugares más atrás, dos chicas cuchicheaban entre ellas. Una de un extravagante cabello rosa, el cual ella afirmaba ser natural, y un par de preciosos ojos color jade. Sakura Haruno no era para nada tímida y tenía un carácter fuerte, algo grotesco. Nunca dudaba en decir lo que pensaba y no le molestaba pasar a lo físico para defender lo que a ella le parecía que valía la pena. Sus padres no eran los más afortunados de la ciudad, pero tenía una vida cómoda, no podía quejarse. Su rivalidad con Ino había surgido luego de que terminaron el primer año, en el cual eran casi inseparables. Todo por su enamoramiento, el cual ella ahora consideraba pasajero, por Sasuke Uchiha. Él chico era un completo egocéntrico y siempre la había considerado una molestia; después de esa fuerte discusión con la que era su mejor amiga, había cambiado su actitud y ahora se encontraba saliendo con un chico de los cursos superiores.
    La chica a su lado, Matsuri, una castaña algo pequeña pero con carácter. Sabía lo que quería y lo que no. Su familia estaba en la misma posición que la de su amiga, incluso un poco mejor, pero a ella nunca se le había dado por alardear. Era sencilla y risueña. Siempre sonriendo y riendo de todo; sin embargo, en cuanto empezaban las ya diarias discusiones en el Instituto, ella no tenía problemas en involucrarse.
    Y allá en el fondo, lejos y separado de todos, se encontraba durmiendo un joven de cabello oscuro al igual que sus ojos. Nara Shikamaru consideraba que todo era problemático y no se metía en nada que no tuviera que ver con él. Su mejor amigo, Chouji Akimichi, se encontraba en un curso más arriba, por lo que se tenía que pasar las clases aburrido, sin mencionar que nada era demasiado llamativo para captar su atención. Solía pasarse los recesos tirado en el césped contemplando las nubes, acompañado de su fiel compañero quien siempre llevaba una bolsa de patatas fritas escondida en algún sitio.


    —Hinata Hyuga. — nombró el profesor de ojos negros, haciendo que la aludida levantara la vista. — Por favor, ubícate detrás de Uzumaki. — sin siquiera decir una palabra, la joven fue a su lugar trayendo consigo sus útiles. — Haruno, tú a su lado. — ésta bufó molesta por tener que sentarse cerca del Uchiha, tomó sus cosas y se encaminó.



    Eran pocos, escasos alumnos para una sola clase, así que iba a disponer de ellos en los primeros bancos. De esa forma podía controlarlos mejor.
    La directora le había comentado que en un principio se encontraban todos separados, o en pequeño grupos, en diferentes salones donde habían sido asignados al iniciar su estadía en el Instituto. Los problemas comenzaron a darse en los recesos, al principio con pequeñas riñas, bromas o malentendidos; pero todo eso había pasado a mayores posteriormente. Insultos fuertes seguidos de peleas físicas eran cada vez más constantes.
    Kakashi consideraba en un principio que tenerlos a todos juntos en un solo curso era algo completamente suicida. Sin embargo, Tsunade le había explicado que era la decisión a la que habían llegado en una junta de profesores, debido a que los estudiantes no tenían problema alguno en infiltrarse en las demás clases sólo para iniciar una pelea con alguno de sus contrincantes. Y así había pasado en más de una ocasión, por lo que decidieron que lo mejor sería tenerlos a todos en un grupo reducido. Porque a pesar de las constantes peleas entre ellos, era más fácil mantener el orden de todo el lugar, que siempre se veía envuelto en los sucesos generados por esos particulares jóvenes.


    —Inuzuka, quédate de ese lado pero pasa al primer banco, el que está contra la pared. — volvió a mirar al resto hasta fijar su mirada en cierta rubia. — Señorita Yamanaka, usted es la causante de la regla número cuatro: Nada del uso de celulares en clase. — Un murmullo de molestia acompañado de miradas asesinas hacia la nombrada se esparció entre todos. — Y por favor, ocupe en banco contiguo a su compañero. — dijo señalando junto al castaño, al tiempo que en el rostro de este se formaba una expresión horrorizada.

    —Yo no pienso acercarme a ese. — espetó de manera despectiva. — Me voy a llenar de pulgas. — los demás estallaron en carcajadas, mientras el joven castaño intentaba encogerse en su silla lo más posible.

    —No se preocupe señorita Ino. — comenzó el profesor. — Hemos hecho las pruebas necesarias anti-pulgas y, puedo asegurarle, que el joven Kiba la ha pasado perfectamente. — todos volvieron a reír, esta vez acompañados de la peculiar carcajada del Inuzuka, que no se había ofendido en lo más mínimo con el comentario. — Además, puede que él sea el que corra el riesgo al pasar toda la clase con usted, no queremos que haya otro adicto a los teléfonos celulares por aquí. — ella enfadada por las palabras de ese nuevo profesor, que quería imponerles reglas estúpidas según su opinión, se dirigió a su nuevo asiento.



    Así continuó hasta lograr ubicar a todos, unos con más quejas que otro. Al final, habían quedado de la siguiente manera: En el lado izquierdo del salón, junto a la puerta, se encontraban Neji por el momento sin compañía, y detrás de él, Matsuri y la joven Sabaku no; en el medio, como ya lo sabrán, estaban “el agua y el aceite”(Sasuke y Naruto), seguidos de Sakura y Hinata. Por otro lado, en la fila derecha, se encontraban Kiba “Chucho” Inuzuka, como le gustaba llamarlo a Ino y, la mencionada a su lado. Nara se encontraba ahora dormido en su nuevo lugar, acompañado del joven pelirrojo que lo miraba con cierto desprecio.

    —Bien, ahora sí, vamos a dar inicio a la clase. En este horario les doy Matemáticas, así que saquen su cuadernillo de actividades y hagan los siguientes ejercicios... — comenzó a anotar las páginas y números en la pizarra tras él. — Si quieren pueden hacerlos en grupo, con su compañero de banco. — Todos se voltearon a mirar a la persona que tenían al lado, para luego volver a concentrarse cada uno en sus cosas. — Bueno, no va a ser tan fácil después de todo, pero... es un primer paso. — se dijo a sí mismo mientras se sentaba frente al escritorio. — Deben terminarlos para antes del receso... — concluyó antes de sacar un libro de su portafolios y comenzar a leer.



    Todo estaba tranquilo. No había gritos ni se escuchaban cosas cayendo tras ser arrojadas. Era la primera vez en lo que iba del año, en que ya habían pasado exactamente treinta y cinco minutos y diez segundos, sin que se oyera ningún sonido proveniente de esa particular clase.
    ¿Qué había hecho Kakashi allí dentro para que se comportaran así? ¿Acaso los tenía amarrados cada uno en su silla? ¿Les habrá cubierto las bocas con algún pañuelo para que no chillaran cada dos segundos? ¿Habían agotado tan rápido su paciencia como para que hubiera cometido un crimen con alguno de sus alumnos? Quizás...ya había renunciado sin dar aviso, tras salir corriendo de esa jungla a la que llamaban salón. Pero, si esto último se hubiera dado, los jóvenes ya estarían matándose los unos a los otros. O tal vez, ya lo hubieran hecho y los sobrevivientes estarían festejando su victoria frente a sus eternos rivales.

    La cabeza de la directora era un sinfín de suposiciones en ese momento. No podía quedarse tranquila sin saber que era lo que ocurría en ese lugar. Sus pensamientos fueron interrumpidos por unos golpes en su puerta; seguramente era él, venía a anunciar su renuncia.
    Una vez que entraron en la habitación, sus dudas se disiparon. Eran dos alumnos, quienes lucían completamente agotados. Venían de una de las competencias que se celebraba entre Escuelas de la región.
    Ambos eran parte del problemático grupo que se le había asignado a Hatake. Los despidió, felicitándolos por los resultados y, los dos partieron rumbo a su clase. Quedaron estupefactos al entrar y notar el palpable silencio que había ahí dentro y, por poco no se caen por la impresión que se llevaron al ver como se encontraban ubicados todos.
     
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    Espero que les esté gustando la historia. Si se pueden tomar dos segundos y comentar, se los agradecería con todo mi pequeño corazón (?)


    Capítulo 3
    El joven rubio

    El profesor se dedicó a observar a esos jóvenes parados con la puerta tras ellos, los cuales no podían salir del asombro. Uno de los dos, era un chico de cabello negro en forma de “casco” o “tazón” y ojos igual de oscuros, era conocido por Naruto como “cejas de azotador”. Rock Lee, campeón en las competencias de Defensa Personal por tres años consecutivos, hasta que el genio Hyuga le quitó el puesto el año anterior, dejándolo en segundo lugar; de corazón honesto y lleno de energía. Fanático número uno de toda actividad física y deporte existente. Siempre buscaba superarse en cada cosa que realizaba. Él no tenía problemas con nadie en ese salón, lo cual no significaba que fueran sus amigos. Pero Neji era la excepción, aunque nada grave; pura competencia sana y deportiva, como a él le gustaba llamarle. Sin embargo, estaba destinado a involucrarse en cada pelea o acontecimiento que surgía en ese grupo. No sabía por qué, pero siempre estaba metido en el medio; por eso había terminado entre los elegidos para formar esa clase particular, pero no era algo que le molestara.
    A su lado, se encontraba una jovencita de cabello castaño oscuro y ojos achocolatados. Tenten Amma. Competitiva y alegre, aunque con un don especial para meterse en problemas. Era conocida como una de las chicas más bromistas del Instituto, tanto que llegaba a irritar. No le importaba con quien tenía que pelear, ya sea chico o chica, ella daba todo para ganar. Tenía sus choques de palabras y uno que otro golpe sobre todo con Temari, la conocida “pelo de chicle” Sakura y el joven Hyuga; más con este último quien dedicaba algo de su “valioso” tiempo a complicarle la vida. Si alguien podía sacarla de sus casillas ese era él, siempre tan altanero y egocéntrico, que dolía de sólo verlo.


    —Veo que ya regresaron de su competencia. Gusto en conocerlos, mi nombre es Hatake Kakashi y voy a ser su profesor en dos clases. — se presentó el joven. — Si no me equivoco, ustedes deben ser Rock Lee y Tenten Amma. — ellos sólo asintieron. — Vamos a hacer algunos cambios...Señorita Hyuga, por favor, ubíquese al lado de él. — señaló a su primo y ella quedó algo pálida. — Vamos, vamos, no tenemos todo el día. — dijo apresurándola, a lo que ella sólo asintió y comenzó a juntar sus pertenencias. — Entonces, Tenten, tú irás con Sakura. — las dos bufaron en señal de desconformidad. — Lee, detrás de las dos señoritas. — ordenó mirando Matsuri y Temari. — Háganle saber las reglas a sus compañeros y, sigan con su trabajo.

    —¿Qué tal el segundo puesto? — acotó el de ojos perlas cuando su compañera pasaba por su lado. Lo miró completamente molesta y estaba a punto de contestarle cuando ese tal Kakashi se interpuso.

    —Señor Hyuga, creo que esa no es manera de recordarles las reglas a sus compañeros.
    —Sólo fue una pregunta. — se excusó el aludido.

    —Pues, déjeme decirle que no sonó así. Podrá hablar con la señorita Amma de manera adecuada, una vez que termine la hora. Ahora, continúen con los ejercicios. — Todos parecían ignorarlo, así que él también jugaría algo sucio. — Se han ganado doble tarea por la actitud de su compañero y, no quiero queja alguna. — miradas de reproche cayeron instantáneamente sobre el genio Hyuga.



    La hora de clase terminó y todos salieron disparados fuera del aula. Eran libres y, estaban irritados. ¿Quién se creía que era ese profesor nuevo? Nadie podía venir e implementar todo eso, no con ellos. Se odiaban, no podían ni estar respirando el mismo aire y, él pretendía que cambiándolos de lugar y haciendo todas esas idioteces de trabajos en grupo, ellos iban a cambiar su forma de pensar. Estaba loco, sencillamente, estaba loco.


    —Esto es horrible. — comentó la chica de extravagante cabello. Se encontraba sentada bajo la sombra de un árbol, con una bebida en la mano.

    —Ni lo menciones. No puedo creer que me hayan sentado con esa idiota de Temari. — continuó su amiga ubicándose a su lado. — Va a ser muy aburrido sino estamos juntas.

    —Lo sé, pero sólo son tres veces a la semana y, puedo asegurarte de que mañana, cuando nos toque con él, nadie va a moverse de su lugar de siempre.
    —¿Por qué lo dices?
    —Por favor, Matsuri. Ninguno de ellos se soporta y, alguien no puede venir así como así a cambiar nuestros hábitos.
    —Es verdad, Sakura, pero...nadie quiere que lo expulsen. — la de ojos verdes soltó una risita.

    —No pueden expulsarnos por no querernos sentar juntos, es una idiotez.


    Un poco más alejados de ellas, sentados en un banco en la galería, se encontraban dos jóvenes, disfrutando de su receso; uno más enfadado que él otro, se irritaba con cada oración que decía. Estaba molesto, demasiado.

    —¡Ese basura de Sasuke! — comenzó a gritar cierto rubio antes de prácticamente engullir algo de la botana que se había comprado. — ¡¿Cómo se atreven a sentarlo a mí lado?!

    —¿Podrías comer y después seguir hablando? — lo reprendió Kiba. — Oye Naruto...

    —¿Qué? ¿Qué pasa? — notó como la expresión en el rostro de su compañero había cambiado.

    —No tenías por qué ir a pelearte con él... — le soltó sin demasiados ánimos.

    —Kiba, eres mi amigo. El único que tengo; nadie se va a meter contigo sin pagar las consecuencias. — tragó una buen bocado de comida. — Sino nos defendemos entre nosotros, no va hacerlo nadie, lo sabes. Este lugar es un asco, pero...por mi parte no puedo darme más lujos si quiero estudiar y graduarme.

    —Tampoco yo. Pero si seguimos así, vamos a terminar expulsados.
    —No te preocupes, eso no va a pasar...De todas formas creo que fue muy bajo, incluso para alguien como Sasuke, hacer lo que te hicieron. Sobre todo porque involucraron a esos idiotas del ciclo superior.
    —Ya olvídalo, es pasado.
    —Así es y, además, ya me las cobré. ¿Viste cómo le deje la cara al riquito de Uchiha? — comentó orgulloso de su combate.

    —Nunca has peleado mejor en toda tu vida. — halagó con una sonrisa; ambos estallaron en una sonora carcajada. — Naruto...

    —¿Qué quieres ahora?
    —¿Crees que tengo pulgas? — su rubio amigo lo miró extrañado, estaba a punto de reír cuando se dio cuenta de que el castaño a su lado no estaba bromeando.

    —No le hagas caso a Ino. — le dio una palmada en la espalda. — Recuerda que ella no tiene nada aquí dentro. — mencionó dándose golpecitos en la cabeza. — Está tan vacía que podrías gritar y escuchar tu eco. — los dos volvieron a reír.



    Las clases habían terminado y todos se disponían a salir del tedioso Instituto. Algunos charlaban de lo más relajados, otros reían e incluso se podía ver a una joven llorando rodeada por sus amigas. Sin embargo, los “chicos problema” estaban cada uno metido en su propia mente, intentando analizar lo pasado ese día.

    El joven, de ojos azules como el mismo cielo, corría acelerado por las calles de la ciudad. Estaba llegando tarde y no se lo iban a dejar pasar de nuevo. Entró como una flecha al local de comida donde trabajaba; su jefe lo miraba con el ceño fruncido, que cambió a los pocos segundos por una amable sonrisa. El rubio suspiró, él y su empleo estaban a salvo.
    Había conseguido ese trabajo hacía ya un año; al principio comenzó limpiando las mesas y atendiendo las órdenes pero luego de una rigurosa enseñanza por parte de Teuchi, el dueño del lugar, logró aprender algunos platos y ahora, además de sus normales tareas, era algo así como su ayudante de cocina. Trabaja todos los días desde la tarde, cuando salía de clases, hasta la noche, exceptuando los fines de semana.
    Naruto nunca iba a cansarse de agradecerle al viejo Teuchi por la oportunidad que le dio. No era el mejor trabajo del mundo pero no podía quejarse, de verdad le gustaba. Además casi todas las noches antes de irse, le preparaban un buen plato de su comida favorita, su preciado ramen.
    El trayecto de regreso a su casa era bastante largo; vivía en la otra punta de la ciudad, en un barrio un tanto peligroso y, si no eras de la zona y andabas a altas horas de la noche por tu cuenta, podías olvidarte de salir con todas tus cosas, o incluso de salir. Ya le habían robado muchas veces desde que vivía ahí y también había recibido una que otra golpiza. Pero no podía afrontar nada más con lo que cobrara; sin mencionar que estaba acostumbrado a ese sucucho de departamento en donde pasaba el tiempo.

    “¿Cómo pueden tus padres soportar a semejante idiota como hijo?”. Las palabras que le había dirigido el joven Uchiha seguían retumbando en su cabeza y, dolían más de lo que él imaginaba. No había podido dejar de pensar en eso desde que se arrojó en la cama para descansar. Eso era lo que había hecho que se enfadara tanto y comenzara a golpearlo cada vez con más fuerza.


    —¡Maldito Sasuke! — gritó con furia mientras arrojaba su almohadón contra la pared. — ¡¿Quién se cree que es para juzgarme?! No tiene idea...él no tiene idea de lo que es vivir así... ¿Cómo acaso podría saberlo si vive rodeado de lujos? Con su familia feliz y todas sus cosas materiales. ¡Te odio, basura! ¡¿Escuchaste?! ¡Te odio!



    Él nunca había conocido a sus padres, estaba solo desde que tenía consciencia. Había vivido en un internado cuando era niño pero odiaba ese lugar. Era peor que el Instituto.
    Un día como cualquier otro, le dijeron que iba a irse de allí, le habían conseguido un tutor. Jamás lo conoció, le había mandado un sobre con dinero y la carta de inscripción para el lugar en donde estudiaría, él se ocuparía de los gastos escolares así que Naruto no tenía por qué preocuparse por eso.
    Consiguió ese único departamento y desde entonces no conocía otra realidad que no fuera esa. Los estudios no eran lo suyo pero daba lo mejor de sí en cada examen. No obstante si había algo que no podía dejar de hacer era meterse en problemas. Esa era su especialidad.
    Lanzó un suspiro mirando el techo antes de cerrar los ojos y quedarse profundamente dormido. Mañana sería otro día, se dijo.
     
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    Stitch

    Stitch Voy sonriendo por ahí

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    Escritora
    Título:
    Fanfic - Las apariencias engañan
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    30
     
    Palabras:
    1997
    Capítulo 4
    Los no tan afortunados

    No lograba alcanzar el maldito despertador que no paraba de sonar, sin mencionar que no había podido dormir demasiado; aún le dolían algunas partes de su cuerpo por la “pequeña” pelea que había tenido el día anterior con el fastidioso de Naruto.
    Se levantó de mala gana, directo al baño. Una vez cambiado bajó a desayunar; su familia ya se encontraba allí y su madre le dedicó una mirada de reproche por haberse demorado tanto, mientras que su padre parecía ni haber notado que él había llegado.


    —¿Qué tal tu noche, hermanito? — bromeó un joven de ojos oscuros iguales a los de Sasuke.

    — Horrible. — respondió sin interés.

    —¿Puedo saber qué te ocurrió en el ojo? — inquirió su madre.— Ya hablamos de las peleas, Sasuke.

    —Nada, sólo fue un golpe.
    —¿Y cómo explicas todos los moretones en tu brazo? — se sintió muy estúpido al darse cuenta de que había olvidado ponerse algo encima. El uniforme constaba de una camisa mangas cortas de color blanco y pantalones grises con zapatos negros, que él reemplazaba por zapatillas, y la condenada corbata haciendo juego.

    —No va a volver a pasar. — se disculpó.

    —Por supuesto que no. — habló por primera vez su padre, sin quitarle de encima la mirada al periódico. — Eres un Uchiha, empieza a comportarte como tal, ¿por qué no puedes seguir el ejemplo de tu hermano? Itachi es un excelente estudiante.

    Sin objetar nada y cerrando los puños con fuerza, el menor de los azabaches se paró sin tocar bocado y salió por la puerta principal. Su padre era tan e incluso más irritante que Naruto. Era lo único que sabía decir, “Eres un Uchiha”, “Sigue el ejemplo de Itachi”. ¡¿Por qué demonios tenía que repetírselo todo el día?! Él no era Itachi y no, no iba a seguir su maldito ejemplo. Si su padre sabría la verdad sobre su adorado hijo mayor no lo tendría tanta devoción. Siempre se veía metido en líos, incluso peores que los suyos, pero nunca nadie se enteraba de nada y todos lo veían como el joven perfecto.



    Un chico de cabellos rojizos se encontraba con una expresión de pocos amigos recostado contra su vehículo, miraba impaciente a la puerta de la casa, esperándola. No entendía en qué se demoraba así, sólo debía ponerse el estúpido uniforme; no era la gran cosa, la camisa con esa pollera en tablas de color gris, la corbata, medias y zapatos, ¿qué tanto podía costarle?

    —¡Vamos a llegar tarde! — odiaba eso, lo irritaba de más tener que lidiar con sus dos hermanos. Eran los mayores, se suponía que tenían que ser ellos los responsables. — ¡Temari, apresúrate!

    —¡Ya estoy aquí, atolondrado! — su hermana se montó detrás de él en la motocicleta.

    —¿Qué tanto hacías? — le preguntó molesto.

    —Estaba arreglándome, eso hacía. — el joven puso en marcha su preciada posesión una vez que convenció a su hermana de colocarse el casco. En pocos minutos llegaron al Instituto, el cual comenzaba a llenarse de estudiantes.

    —Ya bájate, tengo que ir a buscar un lugar para estacionarla. — ella hizo caso a su orden y le dedicó una sonrisa de agradecimiento. — Odio que compartamos horarios.

    —Ya, no están malo Gaara. — comenzó a alejarse pero se volteó. — No llegues tarde hoy, te toca hacer la cena, Kankuro va a trabajar hasta tarde. — bufó, su hermano siempre tenía una excusa; pero intentaba entenderlo, después de todo había que tenido que dejar los estudios para así buscar un empleo y poder mantenerlos a los tres, hasta que ellos tuvieran edad suficiente para hacerlo solos.


    Cuando entró al salón, su amigo azabache ya estaba ahí. No se lo veía nada bien, seguramente había discutido con sus padres de nuevo, algo muy constante en las últimas semanas. Se ubicó detrás de él después de saludarlo.

    —¿Estás bien? — cuestionó sin mirarlo.

    —Sí, no es nada.
    —¿Te viste en un espejo? Estás horrible.
    —No necesito tus comentarios, Gaara, trágatelos. — lo miró enojado, no estaba para bromas, no en ese momento.

    —Tranquilo, tranquilo. No te pongas tan hostil. Naruto sí que te dio una paliza esta vez. — comentó observándolo de arriba a abajo; por su parte, el otro joven se dedicó a ignorarlo.



    Otra vez clases. Por suerte verían a su detestable nuevo profesor recién en la última hora, por lo que por el momento cada uno se encontraba en su puesto habitual.
    Los gritos y peleas no se hicieron esperar cuando ya todos habían llegado. Ya ni sabían quién lo empezaba y, ni siquiera les importaba. Una vez que comenzaban todo se volvía un caos. La profesora a cargo en esa hora, era la más sumisa y tonta de todas, así que hacer un desastre de esa clase era pan comido.
    Los profesores simplemente se habían resignado, consideraban que todos esos chicos estaban perdidos. Eran irrespetuosos, alocados, maliciosos y, demás adjetivos poco agradables. Sí, algunos tenían buenas calificaciones, perfectas en ciertos casos, pero su comportamiento era tema aparte. Eran un completo desastre.

    Ella se encontraba ahí, con la mirada completamente perdida como casi todos los días. No se molestaba en gritarles ni decirles absolutamente nada, a pesar de que muchas veces era el objeto de las burlas, sobre todo por parte de las demás chicas. Hinata era tranquila, nadie se podría imaginar qué hacía ahí adentro.
    Todo empezó en los primeros dos años, cuando ingresó al Instituto. Era tan altanera y egoísta como su primo; pero no lo hacía por querer. Fingir había sido una buena opción, así la aceptarían, o eso pensaba ella. Las cosas no salieron como lo planeado y, luego de pelearse forcejeando de los pelos con una chica mayor y terminar suspendida por una semana, todo cambió.
    Sin embargo, antes de que el cambio fuera notable, ya había sido seleccionada dentro de ese grupo de chicos problema. Su padre jamás se lo perdonó; para él, ella era la vergüenza de la familia Hyuga. Débil e insignificante. Se consideraba invisible, nadie era capaz de ver a la verdadera y frágil Hinata. Solía llegar a su casa y llorar hasta hundirse en un profundo sueño; se sentía desilusionada de sí misma.

    —¡Ya Hinata, no hables tanto! ¡Vas a dejarnos sordos a todos con tus gritos! — se mofó la chica de cabellos rubios atados en una coleta alta. Ella sólo la ignoró, fijando su mirada en el suelo e intentando contener las lágrimas. Se sentía tan inútil, tan estúpida. — ¿Qué? ¿Vas a llorar otra vez? ¡¿No te parece que es hora de crecer y dejar de lloriquear por todas partes?! ¡Era una idiota, niña!

    —¡Ino, ya cállate de una vez! ¡Hueca! — levantó la vista, alguien la estaba defendiendo. Era un hecho insólito en ese grupo. Jamás alguien había defendido a otro y, más asombrada se quedó al observar quien había sido. Eso era simplemente imposible, ella era una de las consideradas “jóvenes afortunadas”, él no podía estar haciéndole frente a Ino por ella.

    —¡¿Por qué no cierras la boca y te metes en tus cosas, pulgoso?!
    —¡¿A quién le dices pulgoso, sin cerebro?! — ella lo miró con desprecio mientras se volteaba dispuesta a volver a su lugar.

    —¿Te acobardas, Ino cerda?
    —¡Maldita pelo de chicle! ¡Cállate! — la tomó de su dichoso cabello rosa que tanto presumía, mientras que sentía el dolor de su cabellera rubia siendo arrancada por las manos de su compañera

    —¡Suéltame, idiota! — chilló Haruno intentando zafarse del agarre de la joven de ojos color cielo.

    —¡Tú suéltame, frentona!
    —¡Ya basta señoritas! ¡Si es que pueden llamarse así! — el receso había empezado pero ninguno se había percatado de ello, por lo que ni notaron cuando el preceptor ingresó al aula. — ¡Las quiero en la dirección, ahora mismo!

    —¿Ves lo qué haces, cerda? — se quejó la de ojos verdes mientras intentaba arreglar su enmarañado cabello.

    —¡Es tu culpa! — se defendió la aludida.

    —Se terminó el pleito, jovencitas. Cierren la boca y acompáñenme a ver a la directora.


    Ya era el último receso y cierta rubia se encontraba discutiendo de lo más molesta con dos jóvenes mayores que ella, una chica y un chico. La primera con buen cuerpo y un par de lentes sobre sus ojos de un extraño tono rojizo, que hacían juego con su cabello el cual siempre llevaba algo despeinado y, a su lado, un chico alto, de cabello largo y rubio, ojos celestes, bastante conocido por el Instituto por sus bromas pesadas a los, como solía llamarlos, principiantes.
    Ambos se encontraban escuchando pacientemente la historia que la otra joven les contaba. Bueno, para ser honestos, el chico no le prestaba ni la más mínima atención, poco le importaban todos esos dramas que surgían entre esas dos jóvenes insoportables, según su opinión.

    —¡La odio! Es así, no hay nada más que decir. — concluyó dando por finalizado el relato.

    —Ya cálmate, Ino. Tu frente se arruga demasiado cuando pones esa expresión. — bromeó el rubio a su lado.

    —No estoy para bromas. ¡No puedo entender que le vio tu amigo a esa arrastrada!
    —No lo sé. — respondió sencillamente frunciéndose de hombros. — No vivo dentro de su cabeza. En lo que a mí respecta, considero que es una chica bonita y, su cabello definitivamente es lo mejor.

    —¡Deidara, no la halagues! ¡¿De qué lado se supone que estás?! — estaba acabando con la poca paciencia que le quedaba.

    —De ninguno, en realidad, pero...eso no me impide opinar sobre el atractivo de las chicas del Instituto.
    —¡Pues fíjate en quien quieras menos en ella! ¡Además tu mejor amigo está saliendo con Sakura! ¡¿Cómo puedes si quiera pensar cosas así?!
    —Deberías calmarte. — dijo tras un suspiro. — No puedo creer que seas mi hermana.

    —¡No te preocupes, tampoco estoy feliz con que tú seas mi familia!
    —Ya basta los dos, parecen críos. — ambos bufaron, tras el comentario de la otra joven, desviando la mirada.


    Y todo era porque su hermano siempre lograba sacar su peor lado, aunque tampoco podía evitar reconocer que, a pesar de todas esas infantiles peleas, le tenía un gran aprecio y era una de las personas en las que más confiaba. Su madre vivía pendiente de la florería que había iniciado hace poco tiempo por mero capricho, en donde la obligaba a trabajar y, su padre, pues él nunca estaba en casa, vivía de viaje de negocios. Así que no le quedaba de otra que aferrarse al único hermano que tenía.
    Las cosas en el Instituto siempre habían sido difíciles para ella; sus estudios primarios los había realizado en otra escuela por lo que cuando llegó no conocía a nadie. A los pocos días, logró establecer una amistad con Sakura; la chica le parecía interesante y divertida y, era muy agradable pasar el tiempo juntas. Todo había ido a parar al desastre, cuando ambas se confesaron que se sentían atraídas por el mismo chico. Sasuke Uchiha, el galán de su clase; y no sólo eso, que ella hubiera tenido “algo” con el azabache, fue la gota que rebalsó el vaso para su amiga, ya que habían prometido no involucrarse con él para salvar su amistad. Y así había empezado la guerra. Tiempo después, la “pelo de chicle”, como la había bautizado, empezó a salir con el mejor amigo de su hermano y, eso sólo la irritaba aún más.
    Ella no tenía novio, al menos no uno estable. Había estado con uno que otro chico, por eso todos la juzgaban y la apodaban con esas despreciables palabras. No tenían idea de lo que era su vida pero a ella parecía que las burlas no le importaban, aunque por dentro si dolía, y se la pasaba peleando con quien se le atravesara por el camino.
    Y no, no tenía pensado volver a ese lugar junto al pulgoso. Iba a estar en su banco de siempre, quisiera o no, ese nuevo inútil profesor.

    Y así como la mayoría de ellos había predicho, cuando ese joven hombre de ojos oscuros ingresó a su clase, no pudo más que sorprenderse al ver a cada uno de sus estudiantes en sus antiguos lugares.
     
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    Capítulo 5
    Una gran idea

    —Creí que las reglas habían quedado claras. — comentó el profesor mientras paseaba la mirada por el salón.

    —Están claras, pero no tengo pensado seguirlas. — espetó la de ojos celestes.

    —Estoy de acuerdo con Ino-cerda. — se escuchó la voz de otra joven. — Usted no puede venir y cambiarnos de lugar como le plazca. Tenemos el derecho de sentarnos con quien queramos.

    —Pues disculpe que la contradiga, señorita Haruno, pero ninguno de ustedes puede tener “derecho” sobre algo, ¿o acaso no han notado como es su conducta? Ahora, cada uno regrese al puesto que le asigné ayer, sin ninguna protesta. — Había algo en él, que ninguno podía descifrar, que les impedía desobedecer aquella orden; así que sin más se pusieron de pie y cada uno se ubicó en su tedioso banco nuevo. — ¿Nos toca clase de música, verdad? ¿Podría alguien explicarme que suelen hacer?

    —Pues nada. — respondió desganado el rubio.

    —¿Nada? Eso no es posible... — le pegó una hojeada al informe que la profesora titular le había dejado. — Tenten Amma, tráeme tu cuaderno, por favor. — Todos resoplaron, si había alguien que prestaba atención en esa clase, esa era la castaña. — Bueno, joven Uzumaki, veo que el que no hace nada aquí es usted. — comentó haciendo que es el resto de sus compañeros riera. — Gracias, señorita. Puede volver a su puesto... - dijo devolviéndole el cuaderno a la joven, para luego recostarse contra el escritorio. — ¿Qué les gustaría hacer?

    —Dormir. — contestó quien poseía ese peinado que parecía un piña.

    —Lo lamento, Shikamaru, pero no está entre las opciones. Me refiero a la clase, ¿qué les gustaría? Es música, no van a decirme que ninguno escucha nada... — todos quedaron en silencio, ¿de verdad estaba pidiéndoles su opinión? — Vamos, sé perfectamente que la timidez no es algo que los representa. Díganme.

    —¿Podemos...? — comenzó la de ojos jade pero se detuvo.

    —¿Sí, Sakura? — no iba a hablar; era obvio que sentía pavor de lo que opinarían sus compañeros. — Vamos, ninguno tiene permitido burlarse de tu idea. Saben las reglas. — le dedicó una sonrisa que hizo que la joven tomara algo de confianza.

    —Estaba pensando en...claro, si a usted no le molesta...

    —¿Quieres ya decirlo, molestia? — cuestionó algo irritado el azabache, odiaba a las personas que demoraran tanto en hacer una simple pregunta. Ella lo miró de mala manera, actitud que él imitó.

    —Uchiha, ¿qué dijimos de los comentarios fuera de lugar? — el profesor regresó su atención a la chica. — Sin embargo tiene razón, ¿puedes arrastrarte de los pelos con Yamanaka pero no eres capaz de dar tu opinión sobre algo?

    —Pensaba que si podíamos escribir una canción original nosotros mismos. — habló tan rápido que no fue tan fácil de entender; estaba enfadada con Sasuke, con el profesor y con ella misma, ¿cómo podía ser que el suplente tuviera razón?

    —Es una gran idea. — concluyó el hombre frente a la clase. — ¿Qué les parece, chicos?


    Y, para sorpresa no sólo del profesor sino también de la mismísima Sakura, a la mayoría le gustó.
    La clase de música siempre les había resultado tediosa porque, sencillamente, nunca podían hacer nada por su cuenta y tenían que escuchar parlotear a su profesora sobre la historia de todos esos músicos clásicos y aburridos.
    No obstante, la posibilidad de hacer una canción, con música propia, tocando e interpretándola ellos mismos, era estupenda. Las ideas comenzaron a volar en aquella aula. Ahora los gritos no eran de quejas, ni de bromas o insultos, era mero entusiasmo y opiniones acerca de sobre qué podía tratar, quién iba a cantarla, quién tocaría cual instrumento.

    Kakashi sonrió, le había dado en el clavo. Había algo que todos compartían, por mínimo que pareciera, pero era algo y, eso era lo que importaba.
    La sonrisa del profesor se borró cuando después del frenesí del momento, llegó la competencia sobre quien haría qué. Ya habían aflorado de nuevo sus incomprensibles e irritantes personalidades, cargadas de enojo y miradas de reproche.


    —¡Te digo que yo voy a ser la cantante principal!

    —¡Ino, tú no sabes cantar! ¡Sólo vas a arruinar la canción para ser el centro de atención, como siempre! — reclamaba cierto castaño de cabello corto.

    —¡Tú tampoco puedes opinar, pulgoso! ¡Queremos un cantante, no alguien que aullé! — el comentario dio en el lugar que buscaba y el rostro del chico pasó de la ira a la tristeza en dos segundos.

    —¡¿Por qué no dejas ya de chillar, cabeza hueca?! — espetó molesto el rubio amigo de Kiba, defendiéndolo.

    —¡Naruto imbécil, no me dejes discutiendo solo! — replicó Sasuke mientras lo tomaba por la camisa.

    —¡Terminó el espectáculo, chicos! Tranquilos de una vez. — todos voltearon a observar a su profesor, que los miraba con el ceño fruncido más no había empezado una sarta de gritos como hacían los demás encargados de su enseñanza. — Vamos a solucionar el problema de quién hace qué de una manera justa.



    Volvieron a sus lugares, ya un poco más calmados. Aún no sabían por qué ese hombre estaba tan desesperado por hacer que ellos se llevaran bien y, sobre todas las cosas, no entendían como era que todavía no los había mandado a todos a la dirección por tantas peleas que tenían en su presencia. Había algo en la cabeza de ese profesor suplente que no lograban captar del todo. No les gritaba de forma desquiciada como el resto e incluso, llegaba a hacer bromas sobre uno que otro de la clase, causando una estruendosa carcajada en conjunto, algo que no había pasado nunca desde que llevaban juntos desde hacía ya dos años.

    Podían recordar con lujo de detalles el día en que llegaron en su tercer año en el Instituto y les informaron que debían presentarse recién al día siguiente, acompañados de un responsable.
    Había sido la situación más bochornosa y horrible; ese era un sentimiento que todos compartían. Que la directora les comunicara que sus hijos eran considerados los más problemáticos del lugar, a tal punto de tener que separarlos en una clase especial donde sólo estarían ellos, había sido un duro golpe. Tras una larga discusión entre los padres, profesores y la mencionada encargada del establecimiento, la cosa no había cambiado. Era la única solución que habían encontrado y, se iba a aplicar; quien no estaba de acuerdo, estaba en todo su derecho de retirar a su hijo de la institución. Pero nadie lo había hecho y, después de una asegurada charla de “padres e hijo/a”, todos se presentaron al día siguiente, con miradas cargadas de ira, en ese salón.
    Nunca habían podido pasar más de cinco minutos sin que alguien atacara a otro y, así empezaban hasta agotar al profesor a cargo de la clase, expulsándolos a la dirección. Lo gracioso era que había ocasiones en que absolutamente todo el curso debía ser escoltado con la directora, dejando a un histérico profesor solo, en el aula vacía.

    Y ahora, por primera vez en la historia de su juventud estudiantil, estaban ahí, sentados al banco contigo de sus eternos rivales escolares. Se dedicaban a ignorarse completamente o a intercambiar una que otra mirada de recelo. Sin embargo debían aceptar dos cosas; la primera era que, a pesar de sus continuas quejas, no era del todo malo, podían soportarlo durante esas clases y, después estaba la segunda. Había momentos en que la curiosidad iba más allá de su “enojo” hacia la persona a su lado y, disimuladamente, observaban lo que hacía su compañero e incluso algunos, estuvieron a punto de hablar con el otro; pero enseguida recordaban quienes eran ellos y quien era el que se encontraba compartiendo lugar junto a él. ¿Hablarse? ¿Acaso habían enloquecido?


    —¿Sí, señorita Amma? — preguntó el profesor al ver la mano de la chica moviéndose en el aire, tratando de llamar su atención. Algunos voltearon a verla.

    —Estaba pensando... ¿qué le parece si hacemos una presentación musical?
    —Bueno, eso es...genial. — comentó pensativo. — No sé qué tienen que decir tus compañeros al respecto.

    —Podríamos hacerla en el acto de fin de año. — dijo la rubia portadora de ojos verdes.

    —¡O mejor aún! — exclamó entusiasta el joven Uzumaki. — ¡Podríamos dar nuestra propia presentación! Ya saben, organizarla para una determinada fecha y...

    —¡Es una excelente idea, Naruto! — chilló interrumpiéndolo la chica sentada tras el azabache. — ¿Cómo fue que eso se te ocurrió a ti?

    —Ya, ya. Tranquilos, no vayan tan rápido. — comenzó Hatake. — Si quieren hacer eso debo hablar con la directora para que nos de la autorización.

    —Entonces pueden irse olvidando del dichoso concierto. — habló el chico de cabello negro, quien extrañamente no se encontraba durmiendo.

    —¿Por qué lo dices, Shikamaru? ¡No tienes que ser tan pesimista!
    —El chucho de Kiba tiene razón. — espetó Ino, algo sorprendida por sus palabras. — ¿Cuál es el problema?

    —Nosotros somos el problema. — le respondió con cierto aire de melancolía. — ¿O creen que Senju nos va a dejar a NOSOTROS hacer algo así? — dijo haciendo hincapié en esa peculiar palabra; no solía hablar como un “nosotros”, siempre eran “los suyos” y “los otros”.

    —Nara está en lo correcto. — repuso el genio. — Jamás nos van a dejar hacer eso...

    —¡Kakashi-sensei usted puede convencer a la vieja! — gritó suplicante el rubio.

    —¿Kakashi qué? ¿Le acabas de decir vieja a la directora? — preguntó el aludido, haciendo notar al joven lo que acababa de decir.

    —Este...este...perdón, es que... — no sabía cómo excusarse.

    —No tiene idea de lo que dice. — respondió Kiba por él, a lo que el profesor sólo sonrió.

    —No me mande a dirección, se lo suplico, la viej...digo, la directora va a matarme si voy dos veces esta semana. — imploró.

    —Tranquilo, nadie va a la dirección, excepto yo. — finalizó generando una mirada de confusión por parte de los estudiantes; hasta que la cara de cierta castaña se iluminó.

    —¡¿Va a hablar con ella?!

    —Así es, Matsuri. — una sonrisa se surcó en los labios de los jóvenes. — Sin embargo, va a ser difícil. Vamos a tener que poner más reglas y, van a tener que cumplir de una vez las ya establecidas.

    —¡Todas las reglas que usted quiera, Kakashi-sensei! — exclamó el rubio, generando una leve risa en la mayoría de sus compañeros.
     
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    scarlet gotika

    scarlet gotika Iniciado

    Tauro
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    Konichiwa Anto-chan... Tal parece que soy la primera en comentar en todo...

    Pues aqui voy... es muy buena tu historia y me recuerda lo valioso que es el valor de la amistad, laro que aun no se ve en todos los chicos, por lo menos esa idea de Naruto ira uniendolos poco a poco... oye me gustaria que sacaras a Gaara un poco mas a colación jejeje ;)

    Y tu ortografía es excelente, pues almenos yo no he notado errores ;)

    Sin nada mas que decir me despido y sigue avisándome... Sayonara
     
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    anamaria

    anamaria Entusiasta

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    Hola perdon por comentar tarde
    primero me gusto mucho tu forma de narrar la historia
    la verdad que estubo muy bueno todos los cap...!!!!
    eso si me gustaria que un romance empiese a nacer en tre algunos o que hablen
    la verdad muy bueno..!!
    espero la conti..!!!
     
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  8.  
    Rememberme

    Rememberme Iniciado

    Leo
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    -Ortografia ?
    Exelente. (desde mi punto de vista)
    -Narracion?
    Comprensible, nada complicada-
    -Trama?
    Interesante
    Bueno volviendo a tu fic, me gusta bastante, es muy lindo que naruto trate de ponerlos a todos juntos que nobleza. Espero romance pronto entre algunos de los personajes :) (Solo sugerencia el fic es tuyo puedes hacer lo que quieras con el) . Me gustaria que hubiera conti. Y tambien me gustaria leer mas obras tuyas.

    Me despido ...
     
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  9.  
    BipolarBear

    BipolarBear Iniciado

    Acuario
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    Anto-chan~!

    Terminé de leer! Pensé que me llevaría más tiempo pero la lectura se me hizo tan fluida y agradable que los capítulos se me hicieron cortos, cortísimos, cuando en realidad no lo son.
    Me agradó mucho tu estilo, la historia va sin apuros -como debe ser (según yo)-, cuidas ortografía, solo quedan los dedazos, o las palabras que luego el "bendito" Word tiene por costumbre cambiar -pero a todos nos sucede, sip, a todos-, la narración y los diálogos en cantidades debidas y etc.

    En lo personal la trama me atrajo mucho y, si soy sincera, al principio no era así: leí "Instituto" en algún párrafo y pensé "la típica historia de alumnos enamorados por x o y razón" ¡PERO NO! El título tiene razón, y mucha, lo he experimentado miles de veces y esta es una de ellas -sigo sin aprender-. Los fics escolares suelen poner rivales para los protagonistas, pero tú estás manejando las rivalidades en primer plano y pienso que de una manera más profunda, después de todo me dije: "por algo está clasificado en Amistad".

    Los pensamientos de Tsunade al no creer que Kakashi los halla mantenidos tranquilos por tanto tiempo y sus miles de ideas al respecto me hicieron reír bastante y ¿sabes? me dio tanta ternura el imaginarme a Kiba preguntándole a Naruto si lo creía "un pulgoso", todos juntos pensando en hacer su propia canción, su propia música, tratando de convencer a Kakashi para que este convenzca Tsunade... en fin, esos momentos me encantaron, hubo más ¡claro que hubo más! pero creo que esto va quedar muy largo.

    ¡Quiero saber lo que pasa después! así que solo me queda esperar el próximo capítulo n.n

    BB
     
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  10.  
    Stitch

    Stitch Voy sonriendo por ahí

    Acuario
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    Fanfic - Las apariencias engañan
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    Género:
    Amistad
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    ¡Hola de nuevo! Mi felicidad está a tope con tantos comentarios. Gracias, de verdad, por tomarse el tiempo para leer mi Fic. Me re alegra que les guste y sea de su interés. Considero este capítulo medio...descolocado pero me gustó escribirlo.
    Y no se preocupen, todos los personajes van a tener su momento en el Fic; de eso no tengan dudas ^^


    Capítulo 6
    La carrera

    —No es por acobardarme pero... ¿no crees que es mala idea? Prometimos que íbamos a seguir las reglas.

    —Sí, las reglas que impone Kakashi dentro del aula. Esto no tiene nada que ver con eso, Gaara. — explicó tranquilo el azabache.

    —Si nos castigan, no importa que regla hayamos desobedecido, Tsunade no nos va a autorizar lo de la presentación. — retrucó su amigo.

    —Nadie se va a enterar y en todo caso, no nos delataran. Sabes cómo son nuestras propias normas...No le voy a dejar pasar esto a Naruto. — concluyó.

    —Eres vengativo. — comentó el de ojos perla junto a él con una sonrisa.

    —Tampoco es la gran cosa, pero si queremos no ser descubiertos es lo máximo que podemos hacer.

    —Hemos caído bajo, hermano. — le dijo bromeando el pelirrojo. — Está broma está más que pasada, ya no tiene ni sentido.


    No era una opinión que Uchiha no compartiera; su amigo tenía razón, era patético. Sin embargo, si querían no echar a perder la presentación, no había más que pudieran hacer. Esa pequeña broma sólo le daría un simple dolor de cabeza al rubio y, Sasuke iba a tener su revancha por la golpiza de hace unos días. Pero tal vez las cosas irían un poco más allá de lo que él pensaba...


    Era hora de la clase de gimnasia, una de las que más detestaban todos, exceptuando a Lee. No era que fueran debiluchos y no quisieran hacer nada, pero los exagerados ejercicios que les asignaba su profesor eran tediosos y agotadores.
    Maito Gai era el docente más energético y extravagante que se habían cruzado en sus vidas. Siempre gritando frases de apoyo y consejos, que ya tenían cansados a sus estudiantes. Su objetivo, con palabras textuales que salían cada dos segundos de su estrepitosa boca, era mantener encendida la llama de la juventud.
    Rock Lee poseía una devoción hacia ese hombre alto, de tez bronceada, profundos ojos negros y personalidad vigorosa. Sin mencionar, que era su entrenador especial para las clases de Defensa Personal; pasión que ambos compartían.
    Sólo para empezar el calentamiento, les había asignado la tarea de correr treinta vueltas alrededor de la manzana del Instituto. Y, así se encontraba su más preciado estudiante, corriendo a paso cómodo sin detenerse; seguido de sus compañeros que sentían que en minutos caerían rendidos en el suelo.
    Bueno, no todos ellos, ya que cierto dúo se encontraba descansado bajo la sombra de un árbol el cual se encontraba del otro lado del establecimiento, quedando fuera de la vista de su profesor.


    —¡Naruto! ¡Eso no es justo! — la joven de cabellera rosada apenas tenía aliento para mantenerse de pie, pero eso no le impedía gritarle al más revoltoso de sus compañeros.

    —No grites tanto, Sakura. Además nadie te obliga a correr...Gai no llega hasta aquí, siempre se queda haciendo su sesión de ejercicios en la entrada. — comentó el amigo del rubio con flojera.

    —¡Eso es genial! — ella se tiró de lleno en el césped, agotada. — ¿Por qué nunca antes lo dijeron?

    —No nos hablamos, ¿recuerdas? — la chica cayó en la realidad y se sentó de golpe, desviando la mirada.

    —¡Sakura! ¿Qué haces? — su castaña amiga venía doblando la esquina.

    —Tomo un descanso. — comentó alegre. La otra joven no tardó ni dos segundos en ubicarse a su lado. — ¿Se siente bien, verdad?


    Ella sólo asintió, sintiendo la brisa correr por su rostro, al tiempo que la sombra del árbol la llenaba de frescura. Eso sí que era vida.
    Así fueron llegando uno a uno sus compañeros y, al encontrarse con esa escena, no podían resistirse a buscar un lugar y estrepitarse contra el piso mullido y cubierto de verde césped.
    Shikamaru ya se encontraba casi dormido para cuando el trío más frío del grupo los observaba con una mezcla de confusión y enfado. ¿Qué demonios estaban haciendo todos tan cómodos ahí? Sin mencionar que estaban juntos.


    —¡Sólo falta la comida y esto sería el paraíso! — comentó Naruto, mientras se ponía de pie para estirarse.

    —Sí, lástima que se terminó nuestro descanso. — el castaño imitó su actitud. — ¿Una carrera?

    —¡Claro! — le contestó energético. — ¿Qué dicen, chicos? — habló mirando al resto. — El último se paga las bebidas.


    Quedaron algo atónitos ante la propuesta, sus miradas llenas de sorpresa iban de unos a otros, ¿acaso les estaba hablando enserio? Eso era imposible, ellos no compartían nada y, algunos no tenían pensado empezar ahora. ¿A qué se debía ese completo cambio de actitud por parte del rubio? Él sólo los observaba algo impaciente mientras esperaba la respuesta. La verdad era que ellos no le caían del todo mal, al menos no todos.


    —¡Me apuntó! — gritó sonriendo la castaña con su tan particular peinado.

    —Son estupideces. — se escuchó susurran al de ojos perla.

    —¿Qué pasa, Neji? ¿Te da miedo perder? — preguntó con cierta superioridad su compañera.

    —Pues espero que tengas suficiente dinero para pagar. — contestó cortante.

    —¿Qué? — sus dos amigos lo miraban confusos, ¿Neji se iba a meter en eso?

    —Vamos chicos, enseñémosles lo que es una competencia. Además, tendremos refrescos gratis. — lo siguieron mirando con fastidio para luego terminar aceptando. Todos iban a hacerlo.



    Gai realizaba sus ejercicios habituales, como bien había contado el Inuzuka, una vez que les daba una actividad a ellos para hacer. Ni si quiera notó cuando poco a poco sus estudiantes comenzaron a ser menos frecuentes en el paso por la puerta principal, exceptuado a Lee, al que le ofrecía una sonrisa de aliento.
    Se encontraba ya estirando cuando escuchó una serie de pasos y frenéticos gritos desde el otro lado del edificio; no tuvo peor idea que asomarse a ver que ocurría. Sus alocados alumnos corrían en su dirección a la velocidad que le permitían sus piernas y, más de uno quedó atrás al chocar con él.
    La carrera se había tornado algo graciosa y un poco brusca. Todos intentaban encontrar una forma de voltear o detener a sus demás compañeros, sin ser ellos los que se cayeran. Jaladas de cabello o del uniforme de gimnasia, sustos que los tomaban desprevenidos, empujones e incluso insultos para desconcentrarse unos a otros, era poco comparado con lo que esa masa de chicos desaforados hacía para ganar y, sobre todo, para no quedar al último.

    Naruto, Tenten, Sasuke, Lee y Neji iban a la cabeza, una vez que dejaron atrás al pelirrojo que había tropezado con Gai. Corrían en línea recta rebasándose durante pocos segundos para después volver a la misma posición. Lee ni siquiera sabía por qué corría pero la adrenalina fluía por sus venas y no iba a dejar pasar esa oportunidad. Así que tomando una buena cantidad de aire, los pasó sin esfuerzo y se adelantó, siendo el primero en llegar a la entrada.
    Los cuatro restantes intercambiaron miradas y, comenzaron a aumentar también su velocidad. En un intento por adelantarse al mismo tiempo, los dos castaños choraron entre sí, estrepitándose contra el suelo; suceso que les dio oportunidad y esperanza a los rezagados del fondo para poder llegar a la meta.
    Por su parte, rubio y azabache llegaron juntos. Aunque no se hicieron tardar las peleas sobre quien lo había hecho primero.


    —¡Eso si es mantener viva la llama de la juventud! — gritó eufórico su profesor, una vez que los alcanzó. — ¡Estupendo, chicos! — todos se miraban entre sí, agotados pero felices, ninguno de ellos había corrido la suerte de tener que pagar las bebidas.

    —¿Dónde está Neji? — cuestionó el de ojos agua marina. En ese momento notaron que sus dos compañeros todavía se encontraban en el suelo, discutiendo.

    —¡Perdí por tu culpa, Hyuga! — le gritaba enfurecida la joven.

    —¡¿Mi culpa?! Si no te hubieras metido en mi camino, hubiera ganado con facilidad.

    —¡Claro que no! ¡Yo hubiera ganado! — contraatacó.

    —¡Tú no podrías ganarme ni aunque yo no tuviera piernas! ¡Eres inútil!

    —Ya, ya, tranquilos los dos. — su profesor se había interpuesto entre ambos. — Vamos, arriba. Tenemos que seguir con la clase. — el joven se puso de pie sin molestarse si quiera en mirar a la chica a su lado, que tambaleo un poco antes de volver al suelo. — ¿Qué ocurre, Tenten?

    —Es mi tobillo, creo que me lo torcí en la caída y, duele. — comentó con cara de sufrimiento, mientras intentaba tocarse el tobillo ya hinchado.

    —Que débil. — espetó su compañero.

    —Pues si usted es tan fuerte joven Hyuga... — comenzó el profesor. — Lleve a su compañera a la enfermería.

    —¡Por supuesto que no! — respondieron al unísono los dos.

    —No puede caminar, señorita Amma. Está decidido.

    —No pienso hacerlo. — bufó el joven.

    —Tenten. — la chica levantó la mirada al escuchar su nombre. — Vamos, sube. Yo te llevo. — el rubio se encontraba de espaldas a ella, agachado a su altura.

    —Na...Naruto, no tienes por qué. — mencionó ella.

    —No te preocupes. Sin problemas. — le dedicó una sonrisa sincera antes de que ella se ubicara en su espalda.

    —Gracias. — fue todo lo que dijo.

    —Sin embargo, esto no los salva de pagar lo acordado.

    —¡Es cierto, los dos tienen que comprar! — exclamó con cierto entusiasmo la mayor de los Sabaku no.

    —Así que, ¿hicieron una apuesta? — cuestionó el profesor. — Pues, entonces, Hyuga ve y compra lo que les debes. La señorita Amma te devolverá el dinero una vez que se termine la clase. ¡Comencemos!
     
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  11.  
    BipolarBear

    BipolarBear Iniciado

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    ¡Oh!
    No han pasado ni 24 hrs. de la última vez que comenté y ya lo estoy haciendo de nuevo, pero esto se lo merece
    Ya comente ortografía y demás ¿verdad? Hhmn... entonces no me queda más que comentar el capítulo. Naruto es un amorsh: es considerado, amable y más, todo eso combinado con lo atolondrado que es -muero x.x-, además de que parece ser la pieza clave para ayudar a la unión del grupo. Me pregunto que tendrá Sasuke planeado para él, dice que será solo un dolor de cabeza pero, ya ves, me dejaste pensando con la frase:
    Eso me deja en suspenso.
    Tenten... ¡Tenten! mi personaje femenino favorito -creo que te amo más-, bien que sabe convencer a Neji; fangirlee tanto en el momento en que Naruto le dice que la llevará a la enfermería todo por que el orgulloso de Neji no quiere.
    Momentos, muchos momentos, esto se ve que va para largo, así que diviértete mucho al escribir la historia, que nosotros -tus lectores- nos divertiremos con el resultado... o sentiremos cualquier cosa que desees transmitir, creo que tienes facilidades para eso.

    n.n Creo que me quedó cursi... BB
     
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  12.  
    Fenix Parker

    Fenix Parker Equipo Creativo Comentarista destacado

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    Alguien mas piensa que esta historia es tan genial que bien podria merecer transformarse en manga, yo si, se parece a mi salon yo en definitiva estaria del lado de naruto, esta muy bien plateada los roles que se resignaron aqui, asi que para eso haz venido a Konoha Anto-chan, espero el siguiente capitulo
     
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  13.  
    AmyCrazyxD

    AmyCrazyxD Entusiasta

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    Gracias por invitarme, me ha gustado mucho n.n no pude comentar antes porque estaba corta de tiempo pero aquí me ves xD
    Debo decir que me encantan las rivalidades así >.< tantos problemas y locuras jajaja ya quiero ver que va a pasar. Con una historia así seria bueno que te dedicaras a fondo cada personaje, aunque creo que es eso precisamente lo que quieres hacer... Y Kakashi, ese hombre se ve que sabe exactamente lo que hace.
    Espero ansiosa la conti, si no te importa, avísame actualices plis!! n.n
     
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  14.  
    Stitch

    Stitch Voy sonriendo por ahí

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    Capítulo 7
    Grupos


    Al día siguiente ya era viernes, por lo que todos estaban bastante relajados; el fin de semana estaba a un solo día de clases y eso les levantaba el ánimo. Tenían su primera hora con Kakashi, por lo que cada uno se sentó en el lugar que le correspondía.
    El profesor llegó y encontró algo poco habitual, Naruto no estaba en el salón. Supuso que se había metido en algún lío o que estaba llegando tarde, así que no le dio demasiada importancia.


    —Antes de empezar con la materia que nos toca en esta hora, quiero comunicarles algo. — comentó obteniendo así la atención de sus alumnos. — Se me ha ocurrido una idea...Todavía no decidimos quien hará que en la presentación, por lo que estuve pensando y lo mejor es saber, en primer lugar, las habilidades musicales de cada uno.

    —¿Y cómo vamos a hacer eso? — preguntó intrigada una joven.

    —A eso iba, señorita Yamanaka. Formaran grupos y en la clase que viene, deberán interpretar una canción o al menos una parte. — sus rostros se iluminaron, haciendo sonreír al hombre. — Sin embargo, requiere que se reúnan, lo vean bien y practiquen antes de venir.

    —¿Y cuándo se supone que haremos eso? La siguiente clase es el lunes. — cuestionó el pelirrojo.

    —Tienen todo el fin de semana por delante, Gaara. — le respondió sin más. — Y, los grupos los formaré yo.

    —¡¿Qué?! — ahí estaba de nuevo ese chillido grupal tan característico de ellos.

    —Así es. Es más ya los tengo armados, por lo que voy a pasar a decírselos. — todos lo miraban entre la sorpresa y el enfado. — Tenten, tú vas con Hyuga...Hinata. — la joven suspiró con cierto alivio, ya se encontraba planeando formas de suicidio si le llegaba a tocar con el castaño. — Sakura, Shikamaru, avísenle a Naruto que es su compañero.

    —¿Por qué a mí? — se quejaba la de cabellos rosa, mientras se daba suaves golpecitos en la cabeza contra el banco.

    —Uchiha Sasuke... — el aludido lo miró. — Con tu compañera, Ino. — él sólo se dispuso a bufar por lo bajo y, la rubia sonreía de la emoción, mirando con burla a su “enemiga mortal”. —Lee, Neji. — los nombrados se miraron algo irritados. — Temari, tú con nuestro querido Kiba. — ninguno de los dos parecía demostrar sentimiento alguno ante eso. — Por lo que sólo nos quedan dos, Matsuri y Gaara, ustedes son los últimos. — la joven se removió nerviosa en su asiento. — Ya saben lo que tienen que hacer y, sí, esto cuenta como nota así que no se pasen de listos. Ahora, comencemos con la clase.



    Los ejercicios ya se encontraban en la pizarra para cuando la puerta se abrió de golpe, dejando ver a un maltrecho rubio. Literalmente, se arrastró hasta llegar a su puesto junto al azabache y se desplomó en la silla. Su uniforme estaba desastroso, sucio y con varias rajaduras, se notaban algunos cortes en sus brazos y otro en su mejilla, sin mencionar su ojo morado. No traía ninguna cosa con él y, sin embargo, nada se comparaba con la mirada apagada que el chico traía esa mañana; todos estaban acostumbrados a verlo siempre con la sonrisa pícara pintada en la cara tras mandarse alguna de las suyas, pero hoy no era el día.
    Kiba lo miró sorprendido y, no dudó en pararse a su lado, preguntándole que le había pasado, aunque eso era obvio. Dedicó una mirada de acusación a Sasuke y el resto de su grupito, pero el rubio le dio una palmada en la espalda negando con la cabeza.

    Entonces sucedió en el barrio, fue el pensamiento del castaño.

    —¿Naruto? — habló su profesor. — ¿Te encuentras bien?

    —Sí, no es nada Kakashi-sensei. — comentó sin levantar la mirada.

    —Sé que no me incumbe pero... ¿qué pasó contigo chico? — Naruto lo miró algo asombrado. Nunca nadie se preocupaba por él, sin contar a Kiba, claro.

    —Ya que. — fue la respuesta de su alumno. — Ayer después del... — se interrumpió a sí mismo, ellos no sabían que él tenía una trabajo; no sabían nada acerca de él. — Demoré más de la cuenta en volver a casa. — se excusó al fin — Y cuando fui a tomar el autobús, noté que no tenía mi mochila. — cierto trío cruzó miradas disimuladamente. — Así que tuve que regresar caminando, por lo que llegué bien entrada la noche...El barrio es peligroso y...ya ve. El resto se puede deducir.

    —Kiba, por favor, acompáñalo a la enfermería. — fue la respuesta del profesor, algo absorto en sus pensamiento. Nadie comentó nada sobre el suceso y, los dos chicos se retiraron del aula.



    ~


    —¡Demonios! — el joven dio un golpe a la pared.

    —Ya, Sasuke. Ninguno sabía que eso podía pasar. No es nuestra culpa. — los excusó el joven castaño.

    —Lo sé, lo sé. — dijo frotándose la sien.

    —Además, se lo tenía bien merecido o acaso no recuerdas como te dejó.

    —No es lo mismo, Gaara. Si hubiera sido yo el que lo dejó así, no pasaría nada.

    —No podemos cambiar las cosas. ¿O vas a contar la verdad? — preguntó el pelirrojo, consideraba que su amigo estaba haciendo un problema por nada.

    —No, no soy estúpido.

    —¿La devolvemos? — propuso el otro.

    —Es lo único que podemos hacer.

    Ahora se arrepentía de haberle jugado esa broma al Uzumaki. No era que le estuviera tomando aprecio o algo por el estilo, pero lo injusto era injusto y listo. O eso intentaba creer. Sus amigos tenían razón, qué sabían ellos que el chico vivía en un barrio así; pero eso no lo tranquilizaba tampoco.

    Suspiró mientras dejaba la mochila en la puerta de la dirección; sus compañeros hacían guardia por las dudas alguien se acercaba pero nada ocurrió. Tras eso, regresaron a clase, el receso había terminado.


    ~


    —¿Sakura? — la nombrada se dio la vuelta al escuchar su nombre y vaya sorpresa que se llevó.

    —Gaara... ¿qué quieres? — era de lo más insólito que el pelirrojo le estuviera hablando y, eso la irritaba, sobre todo porque estaba ocupada con su novio.

    —¿Sabes dónde está Matsuri? — le soltó su compañero.

    —Con que era eso... — se dijo para sí misma. — Debe de estar en la biblioteca, me dijo que iba a buscar información sobre el trabajo de historia.

    —Gracias. — contestó sin más, antes de alejarse.


    Efectivamente, la castaña se encontraba allí. Sabía que su amiga se tomaba el segundo receso, que era el más largo, para pasar tiempo con su adorado novio y, ella no quería estorbar por lo que siempre se distraía con algo más. Se encontraba buscando un libro que le sirviera para ese tedioso trabajo que les habían asignado en Historia.
    Una vez que encontró lo que buscaba, se sentó en una de las mesas más alejadas para así poder estar tranquila. Intentaba leer y concentrarse pero había cierta cosa que no se lo permitía. “Matsuri y Gaara, ustedes son los últimos”. Debía aceptarlo de una buena vez, ese chico causaba que algo se removiera en su interior; ellos eran polos opuestos en todos los aspectos, sin mencionar que jamás se habían dirigido la palabra, pero eso no podía evitar sentir algo por aquel callado pelirrojo. Una parte de ella lo consideraba absurdo siendo que todos en la clase se llevaban espantoso.
    Lanzó un sonoro suspiro a la nada y, a los segundos, sintió una mano posarse sobre su cabeza, despeinándole un poco el cabello. Se giró, dispuesta a gritarle un par de cosas a la persona que osaba tratarla así. Sin embargo, quedó algo estática al ver de quien se trataba.

    —Veo que tu amiga no me mintió. — comentó con su típica sonrisa de lado, al tiempo que la joven bajaba su mirada para así esconder sus mejillas sonrojadas.

    —Gaara... — susurró.

    —Tenemos que hablar sobre lo de la canción. — concluyó este.

    —Puedes sentarte si quieres. — invitó ella recuperando la compostura.

    —¿Mañana estás ocupada? — la joven clavó su mirada en el libro que tenía delante; sabía que estaba hablando sobre ensayar, pero no podía evitar que su voz le pusiera los pelos de punta. Negó moviendo la cabeza. — ¿Te parece si nos reunimos en mi casa?

    —Este...si a ti no te molesta... — titubeó, no quería que su emoción le causara una mala pasada, así que se mordió el labio para evitar sonreír. Gesto que el pelirrojo no ignoró. Sonrió al notar lo nerviosa que lograba poner a su castaña compañera.

    —Por algo fue que lo propuse. Ésta es mi dirección... — explicó mientras escribía sobre el cuadernillo de la chica. — ¿A eso de las seis, te parece?

    —Claro. Te veo a esa hora, va a ser divertido. — lo miró mostrándole una sincera sonrisa. Él se quedó observándola por unos segundos sin siquiera notarlo.

    —Sí, entonces...nos vemos. — exclamó cortante una vez que volvió en sí.
     
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  15.  
    Yuriko Fate Granger

    Yuriko Fate Granger Lirio de Sueños

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    Soy primera!! Me llevo media hora leer todo, gracias por invitarme, tu historia esta linda, además me da curiosidad TODO, son todos unos problemáticos con sus rivalidades.

    De a poquito se van integrando, que lindos. Ese Sasuke si es odioso ¬.¬ decí que se "compadeció", sino...

    De vuelta, gracias por invitarme!! Avisame la próxima conti!

    P.D: perdon por el spam y lo corto del comentario
     
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    Mitsuko-chan

    Mitsuko-chan Entusiasta

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    Wiiiii que super divertido :D jajaja de verdad no me puedo creer que ellos sean taann problematicos jajaja aww Gaara y Matsuri la primera pareja en formarse jiji <3
    Sasuke que malo fue con Naruto :/ se porto muy mal, la venganza no llega a nada y el Uchiha es el vivo imagen de ello jajaja me gustaria que me avisaras cuando pongas el siguiente capi plis me fascino, quiero mas e.e
    Sayo y cuidate ^^
     
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  17.  
    anamaria

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    kyyyaaaaaa que ternura por una parte y por otra vaya sacura nunca la e visto tan despectiva como en esta historia..!!!
    la verdad me gusto mucho tu forma de narrar..!!!
    fue uno de los cap mas llamativos para mi vier..!!
    ooo pobre de naruto-kum..!!
    bueno espero que me avises cuando tengas la conti..!1
    besitos cuidate
     
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  18.  
    BipolarBear

    BipolarBear Iniciado

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    Y dime Sasuke ¿qué se siente probar la culpa? Amargo ¿verdad? y no se te quitará tan horrible sabor en un buen rato.

    La salud de Naruto me preocupa, digo, lo ví distante en el capítulo, como si le hubiera pasado algo más grave de lo que dejó ver... o como si la experiencia realmente huniera sido un buen susto.
    ¡Bien! es momento de que los demás traten de apoyar a en todo sentido Naruto; el solo no podrá unirlos, se les necesita también... y más ahora que Narutín se ve mal. Viendolo bien, en este capítulo no vi taaan marcada la separación del grupo, hubo más de uno que no estuvo en desacuerdo con su pareja, por lo que pude ver que el "odio" que se tienen llega a ser causado por solo unos cuantos factores (personas), bueno, desde mi punto de vista claro está.
    Gaara, imaginarme a ese niño en su actitud de casanova -pero actitud bien escrita (sin exageracione ni nada por el estilo), sin hacer OoC-es, es... eeees! No sé, pero me encanta.

    Querida, ya sabes lo que pienso de como escribes, de la historia y todo lo demás, espero y no demores mucho en continuarla, porque me gusta mucho muchísimo.
     
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  19.  
    Stitch

    Stitch Voy sonriendo por ahí

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    ¡Hola de nuevo! Espero que les esté gustando la historia. Muchísimas gracias por los comentarios ^^
    Este capítulo es algo corto, me acabo de dar cuenta cuando decidí subirlo. Pero, no hay nada que hacer, así se quedará. Espero sea de su agrado; los veo en la continuación.


    Capítulo 8
    Talento oculto


    —¡¿Una sorpresa?! — la euforia y sonrisa de Naruto habían regresado a lo largo del día. — ¡¿Qué es Kakashi-sensei?!


    —Ya cállate de una vez, dobe. — comentó el chico a su lado.


    —¡¿Cómo me llamaste?! Tú...tú... ¡Teme! — contraatacó su compañero.


    —¡Dobe!

    —¡Teme!

    —¡Dobe!

    —¡Teme!

    —¡Ya basta los dos! — gritó cansada la chica detrás de ellos.


    —¡No te metas, molestia! — reprendió el azabache.


    —Si se siguen comportando de esa manera todos se quedaran sin sorpresa. — amenazó el hombre que se encontraba frente a la clase.

    —De acuerdo. — bufaron los tres.


    —Ahora, discúlpense. — les ordenó su profesor.


    —¡¿Qué?!

    —Como oyeron. Si no escucho una disculpa, no nos iremos a ninguna parte. — intercambiaron miradas entre los tres. Nadie quería dar el primer paso. — Estoy esperando...


    —¡Está bien, está bien! — comenzó irritado el rubio. — ¡Lo lamento, no quise llamarte Teme! Bueno, en realidad si quise pero...


    —Naruto, ya estás divagando. Pero por lo menos eso fue una disculpa. ¿Chicos? — dijo mirando a sus otros dos alumnos.


    —Siento haberles gritado. — bufó la joven de ojos color jade.


    —También yo. — susurró el restante.


    —¡Bien, tomen sus cosas! — comentó alegre el de cabellos color plata.


    —¿A dónde vamos, Kakashi-sensei? — cuestionó la castaña más curiosa que alguien pudiera conocer.


    —Bueno, ya que lo preguntas Matsuri. Pedí autorización para que nos permitan ir al salón de música de los cursos superiores. — todos lo miraron con asombro.


    —Ese lugar está repleto de instrumentos... — comentó el pelirrojo con cierto aire de estar maravillado.


    —Exacto. Vamos a ver que son capaces de hacer ustedes. — les sonrió. — Sin embargo, deben tratar todo con sumo cuidado. No se les ocurra romper nada y no quiero ni la más mínima pelea mientras estemos allí, ¿de acuerdo?


    —¡Sí! — contestaron al unísono, al menos algunos de ellos.



    Ahora se podía ver a ese intrépido grupo caminando expectantes hacia el mencionado salón. Estaban emocionados, no iban a negarlo. Era la primera vez en sus vidas que les permitían hacer tantas cosas fuera de lo normal; ese tal Kakashi empezaba a caerles bien a todos, o casi todos.
    Sin embargo, a pesar de eso, había algo que simplemente no los dejaba llegar más allá. Orgullo, eso era lo que lo impedía. Nunca iban a aceptar que, después de todo, podían llegar a convivir en paz; ese no era su estilo. Ya era rutinario, las constantes peleas, los gritos, los golpes; ellos eran así y, no tenían pensado cambiar. No importaba que tan bien pudiera llegar a tratarlos su nuevo profesor. Era su forma de ser y, estaban en contra de todo contacto fuera de ese salón con el resto de sus compañeros. Todo lo hacían por la clase, por nada más. O eso querían hacerse creer a sí mismos...

    Ingresaron al aula con una mirada cargada de ánimo, que algunos intentaban disimular lo más posible. Y tal como había comentado el pelirrojo, el lugar se encontraba repleto de toda clase de instrumentos. Mientras algunos ya se encontraban prácticamente pegados al que más le gustaba, otros todavía estaban indecisos, paseando su vista sobre cada uno de ellos, buscando el que llamara más su atención.
    Entre estos últimos, se encontraba Naruto. Nunca en su vida había estado tan cerca de cosas como esas; ni siquiera terminaba de entender el uso de algunas. Se rascó la parte posterior de la nuca, al tiempo que lanzaba un largo y sonoro suspiro.


    —¿No te has decidido aún? — escuchó que preguntaba su “sensei”, quien se encontraba a su lado. Él sólo negó. — ¿Cuál te gusta más?


    —No lo sé. Nunca he tocado ningún instrumento... — comentó algo apenado.


    —Pues entonces, descubriremos para qué eres bueno, ¿qué dices? — cuestionó dedicándole una sonrisa.


    —¡Claro! — respondió entusiasmado; y así los dos comenzaron a buscar algo que fuera bien con el joven rubio.


    —¿Y desde cuando tú tocas la guitarra? — por otra parte se encontraba el azabache junto a uno de sus amigos; quien en ese momento paseaba sus dedos entre las cuerdas del instrumento, haciendo sonar una suave melodía.


    —Kankuro me compró una hace tiempo y, no sé, sólo empecé a tocar para distraerme... — explicaba el chico de ojos agua marina. — Según mis hermanos se me da muy bien y, realmente es algo que me gusta hacer. — el otro sólo asintió. — ¿Y tú qué? ¿Conseguiste que tus padres te compraran tu dichoso bajo?


    —No. — bufó molesto. — Mi padre lo considera una pérdida de tiempo. Sabes cómo piensa... A veces desearía que simplemente desapareciera... — comentó sin pensar en lo que acababa de decir.


    —No, no lo desearías. — sentenció el chico a su lado.


    —Lo...lamento. Yo no... — había metido la pata hasta el fondo; en ciertos momentos olvidaba la situación en la que se encontraba el pelirrojo.


    —Está bien, no te hagas problemas por eso. Son cosas del pasado. — dijo sin ánimos. — ¿Y qué esperas? — Sasuke le dedicó una mirada de confusión. — Aprovecha ahora y, practica. — comentó señalando el espléndido bajo negro que se encontraba del otro lado del salón. El otro no le respondió; una sonrisa se surcaba en sus labios mientras tomaba el instrumento entre sus manos.



    Cada uno se encontraba concentrado en lo suyo. Kakashi los observaba desde su lugar cerca del rubio. Parecían contentos y, sobre todo, estaban tranquilos. No gritaban y no se alteraban por cualquier cosa.
    Se escuchan distintas melodías provenientes de los diferentes instrumentos. Aunque parecía que ellos sólo podían oír lo que estaban interpretando, sin notar si quiera que hacían los demás.
    Divisó al azabache, quien se encontraba con los ojos cerrados mientras sus dedos se deslizaban por aquel bajo; el chico tenía talento, eso era obvio. Siguió recorriendo el lugar, pasando por el joven Gaara ensimismado en su propio mundo con la guitarra y, notó como cierta castaña lo observaba maravillada. Inuzuka, al igual que el genio de ojos perlados, se encontraban en la parte más alejada del salón, con un par de guitarras eléctricas. Eran totalmente opuestos, salvo por su color de cabello, incluso en la forma de tocar: el primero era puro frenesí y, el otro, tranquilidad cargada de pasión.
    La dulce Hinata hacia danzar sus dedos sobre las teclas de un magnifico piano de cola; el semblante de su rostro transmitía paz y serenidad. El profesor volteó a ver a su siguiente estudiante, sin notar la lágrima rebelde que caía por la mejilla de la joven. Ino tarareaba una pegajosa canción con los auriculares puestos. Parecía que ni siquiera se encontraba allí; su voz que siempre usaba para gritar e irritar a los demás, era mucho más bonita cuando se dedicaba a cantar, eso era todo un hecho.
    Shikamaru dormía plácidamente con la cabeza sobre el escritorio, se ve que había tenido otra noche larga. Despertó de golpe al escuchar cierto sonido proveniente de detrás de él. Sonido que hizo que todos volvieran a la realidad y le dedicaran su atención, atónitos.


    El joven Uzumaki estaba completamente frustrado, había pasado por casi todos los instrumentos y nada le satisfacía. Kakashi acababa de terminar de explicarle el funcionamiento de la batería y, sin demasiadas ganas, comenzó a tocar. Ese era el problemático ruido que había despertado al Nara.
    Al principio comenzó siendo algo sin sentido, que fue transformándose en una excelente interpretación. Eso era talento, puro talento natural.
    Una vez que finalizó, abrió los ojos, los cuales había cerrado mientras tocaba y, se dio cuenta de que todos tenían su mirada clavada en él. Lo invadió cierto nerviosismo y se revolvió el cabello.


    —De verdad siento haberlos interrumpido, chicos. — comenzó intentando sonreír. — Sé que no soy bueno en esto, sólo estaba probando... — siguió algo apenado. — No quería molestarlos.


    —Naruto... — susurró la poseedora de los ojos perlas.


    —¡Eso...eso...! — la joven de cabellos rosa no podía salir del asombro.


    —Sonó mal, lo sé. — la interrumpió desganado. — Preferiría que no se burlen... — su profesor negó.


    —¡Eso fue genial! — terminó de gritar su compañera. A lo que él respondió una cara de sorpresa.


    —¿Qué?

    —¡Naruto, eres increíble! — halagó su amigo. — Seguro que era broma... — prosiguió sonriendo. — Vamos, dinos. ¿Ya has tocado antes, cierto?


    —No, Kiba. Te aseguro que es la primera vez. ¿De verdad, estuvo bien?

    —¡¿Bien?! — exclamó la castaña de profundos ojos negros. — ¡Eso fue estupendo, Naruto! — él sólo les sonrió a modo de agradecimiento.


    —Bueno, chicos. Volvamos a nuestro salón, ha sido suficiente por hoy, ¿de acuerdo? — todos asintieron algo apenados; les hubiera gustado permanecer más tiempo allí.


    —Oye, Naruto. — volteó y se encontró con Sakura que se posicionaba a su lado. — ¿Te parece si nos reunimos después de clases para ensayar?


    —Lo siento, pero no puedo. — sentenció.


    —¿Qué? ¿Por qué? — cuestionó confundida, después de todo era viernes, ¿qué tendría que hacer?


    —Estoy ocupado. ¿Mañana no te molesta? — se excusó sin intenciones de querer dar más detalles al respecto.

    —Por supuesto que no. — contestó sonriendo. — ¿Shikamaru, tú que dices? La escuela está abierta los sábados, ¿quieren que nos juntemos aquí?


    —Por mí está bien. — comentó desganado el Nara.


    —Sí, así es mejor. — respondió también el rubio ofreciéndoles una sonrisa, que la chica devolvió con sinceridad.

     
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  20.  
    Yuriko Fate Granger

    Yuriko Fate Granger Lirio de Sueños

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    Hola!

    Al final si resulto ser corto, pero estuvo bueno, de a poco se van llevando bien, aunque esa pequeña pelea d los tres fue buena, muy tipica de ellos :D. estaba tan entretenida que me sorprendí cuando llegue al final, pero estuvo bueno, no preste atencion en la ortografia :P y la musica... que sería de nosotros sin la música!!!

    Espero la conti!!!
     
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