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Fantasía Fanfic - El secreto de Leikel

Tema en 'Originales' iniciado por Estrella Solitaria, 24 Marzo 2016.

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  1. Índice: Capítulo 7: El Avance de los Margons
     
    Estrella Solitaria

    Estrella Solitaria Lirio del ocaso Esbirro

    Acuario
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    306
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - El secreto de Leikel
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    5298
    Hola, gracias a todos por sus comentarios muy constructivos, estoy en proceso junto a Yáahl para arreglar mis problemas de conjunciones, tiempos, y demás cosas, tomando en cuenta lo que ustedes también me han remarcado :3, por lo que estaré revisando y corrigiendo los demás capítulos que vendrán. Muchas gracias por ayudarme. Bueno sin más que añadir les dejo el siguiente capítulo.

    Capítulo 7: El Avance de los Margons.

    Las bestias llamadas Margons son la amenaza destructiva más mortífera que han visto mis ojos: de profundos ojos rojos, poseen un gran tamaño, un olor nauseabundo, además son brutales y crueles. Nunca pensé ni por asomo que estas criaturas existieran, que dominaran nuestro idioma, y se les hiciera tan fácil someternos. Al recordarles no puedo evitar que mis piernas tiemblen entre mis cobijas, pensar que estuve tan cerca de la muerte me estremece.

    Logré dormir unas pocas horas sin conseguir un sueño profundo, estábamos en una situación crítica y ni siquiera podíamos dar aviso a alguna autoridad porque no teníamos medios de comunicación, lo único que había eran pueblos cercanos, que suponía ya debían haber sido tomados por esas criaturas. Teníamos las manos atadas, y no sabíamos si era buena alternativa marcharnos y encontrar a nuestras familias o no, ya que podía ser un viaje muy peligroso en el que nos jugáramos la vida.


    Por momentos la expresión del rostro de mis amigos era de mucha preocupación, sentía que aunque no me comentaran todo lo que rondaba en sus mentes, al igual que yo extrañaban a sus familias, sus cumpleaños, sus días en la academia, hasta las clases cotidianas que a ratos nos aburrían, ahora eran recuerdos preciados de lo que sentíamos habíamos perdido, tanto su vida como la mía había cambiado súbitamente no obstante, a veces sin darme cuenta suelo alejarme de los demás, me encierro en mi misma conteniendo mis sentimientos y no dejando que nadie más los vea. Moví las cobijas hacia un lado, poniéndome los zapatos para salir de la tienda de acampar, pero cuando me levantaba Aria que tenía su cama al lado de la mía se despertó y sujetó mi brazo.

    ─Edelian, ya me enteré que rechazaste a Zet, Caroline me comentó que él estaba muy agresivo, ¿te hizo algo? ─preguntó preocupada.

    ─No, descuida, ni siquiera me dirige la palabra ─respondí soltando un suspiro profundo.

    ─Si se pone agresivo contigo no tengo ningún problema en detenerle, ahora que sé usar mejor mi arco ya tengo más confianza en que puedo hacer algo ─aseveró con determinación y amabilidad.

    ─Muchas gracias Aria.

    ─Te he visto muy pensativa y angustiada, si necesitas desahogarte puedes hacerlo conmigo. Sé que esta situación nos ha golpeado a todos de diferentes maneras, a mí por ejemplo me ha sacado más valentía y coraje, ya me cansé de tener miedo de criaturas malolientes y extranjeras, pero sé que está siendo difícil aceptar todo esto.

    ─Sí, creo que sí lo necesito Aria, pensé que iba a morir y que había perdido todo: a ustedes a mí misma. Ser refugiada de una raza de seres extraños en tu propia tierra me crea una contradicción en la mente, creo que estoy abrumada con todo lo que ha pasado. Por una parte temo por mi familia, no sé si estarán bien, si me necesitarán, y por otra parte no sé qué es lo que traman esas bestias enemigas.

    ─Sí, yo también temo y extraño a mi familia, pero piensa que tenemos la protección del comandante por ahora, estamos a salvo, si nos faltan implementos de cocina o algo podemos crear algo que nos sirva, podemos aprender a pelear, ser más autosuficientes de a poco, hasta que sea seguro irnos, o en el peor de los casos, refugiarnos en la ayuda del chico de ojos azules.

    ─Sí, tienes razón Aria, a veces se debe pensar menos y actuar más de forma positiva ─sonreí a mi amiga que me había aliviado de tanta pesadumbre.

    ─Bueno no pienses que yo no me siento aún en shock, hay momentos en los que me siento perdida y desesperada, pero al mismo tiempo pienso que ahora dependo de mí. Siento que tenemos más alternativas si aprendemos a valernos por nosotros mismos.

    ─Sí, tú lo has dicho.

    ─Busquemos algo de comer que mi estómago no sabe de conflictos ─dijo Aria hambrienta.

    Nos levantamos y caminamos silenciosamente hacia la salida, Rocío y Caroline aún dormían, estaban muy cansadas, ni nuestros murmullos las despertaron. Una vez que salimos, fue como despertar en un sueño, al mirar tanto a nuestra izquierda como a nuestra derecha vimos numerosas tiendas del mismo color, que se habían establecido alrededor, de las que salieron guardianes haciendo sus quehaceres.

    Además un detalle que me llamó la atención fue que los hombres guardianes eran más altos que las chicas guardianas y a su vez aquellos guardianes sobrepasaban la estatura promedio de un continental.

    En general ellos vestían un una camisa larga de color blanco en cuello en v y pantalones negros sujetados con un cinto de color rojo ceñido a la cintura y zapatos negros, sin embargo las chicas usaban una blusa amarilla manga larga y pantalones negros ceñidos a la cintura por un cinto color blanco, y zapatillas amarillas, aunque habían excepciones como la vestimenta de los comandantes que era considerablemente más oscura, y también les veía portar una larga capa negra en su espalda, tal vez como símbolo de su jerarquía pensé sin conocer los detalles.

    Aria vio comida sobre una mesa de madera, y pensó que deberíamos robarla, yo la detuve en ese instante, no quería meternos en problemas, pero también me moría de hambre. Era peligroso, ya que no comprendíamos del todo cómo ellos pensaban y todos los códigos de conducta distintos a nosotros que tenían, no obstante al vernos casi babeando por comida Vetrusca, la chica alta, delgada de cabello lila y piel de marfil se acercó a nosotras y nos ofreció amablemente unos frutos azules redondos que no conocíamos. Aria al recibirlos los comió rápidamente sin pensar, aunque yo dudé un poco más, pero al ver la expresión de felicidad de Aria decidí dar una mascada, y no se equivocaba, sabían bastante bien, en una mezcla de dulzor y picor perfecta.

    Vetrusca también era una excepción, ella era más amable con nosotros que los demás, tal vez había pasado por una situación similar en el pasado, o tal vez nos veíamos lo bastante vulnerables para despertar su instinto materno. No parecía que tuviera malas intenciones o esperara algo a cambio de nuestra parte. Sus ropas también eran algo singular, ella vestía una especie de túnica de cuello redondo, de color celeste claro y pantalones blancos junto a unas zapatillas celestes.

    ─El comandante Destello Azul me pidió que les comunicara que estarán a cargo del guardián Tirus, él los entrenará. No se preocupen es buen chico, pero sí es bastante estricto con las prácticas…Es el chico que esta allá, el de cabello rojizo y ojos negros ─señaló hacia donde terminaban las hileras de tiendas de acampar.

    Luego de agradecer por la comida regresamos a buscar nuestras armas y despertar a los demás, sin embargo cuando llamé a la tienda de Bruno y Zet que estaba al lado de la nuestra no me respondieron. Abrí ligeramente el borde de la entrada y vi a Bruno llorando solo. Le hice señas a Aria para que fuera con las chicas a entrenar y entré en la tienda de Bruno. Al verme él rápidamente se secó las lágrimas con la manga de su camisa y quiso disimular que nada pasó Ya no vi al muchacho algo presumido que buscaba destacarse, sino a una persona que al igual que yo se guardaba lo que sentía y trataba de resolverlo por sí mismo.

    ─Bruno no te preocupes no tienes que disimular conmigo, tranquilo.

    ─No soy un niño, los hombres no lloran ─sollozó frotando sus manos en sus ojos.

    ─Está bien llorar… ¿qué sucede? ─pregunté suavemente.

    ─Me siento perdido, solo, estoy confundido, no sé qué hacer. No quiero que mi madre sufra por darme por muerto o que en su desesperación mi familia venga a buscarme y puedan matarlos los margons.

    ─No creo que los militares lo permitan. Ya deben saber que está pasando incluso mejor que nosotros, tal vez este lugar es zona de sacrificio por la gran catástrofe de la que sabemos somos pocos los sobrevivientes.

    ─He tratado de mantener la calma y actuar como siempre, pero esta situación me sobrepasa, nunca había tenido tanto miedo en mi vida. Odio a esas bestias horrendas. No quiero que me quiten a mi familia también, quiero volverme fuerte, a pesar de ser más pequeño que el resto no por eso soy débil ─abandonó el sollozo.

    ─Claro que no eres débil, todos estamos pasando por momentos difíciles, pero seremos más fuertes que antes. Si quieres hacer algo vayamos a entrenar…de hecho nos están esperando.

    Bruno se limpió la cara y tomó un nuevo aliento para sobreponerse a esta abrumadora situación. Me levanté y le extendí mi mano para que se apoyara y pudiera levantarse con más fuerzas. Corrimos rápidamente al final del campamento, pasando entre guardianes, esquivando obstáculos, hasta al fin llegar donde mis amigas trotaban alrededor, uniéndonos a su trote detrás de ellas, mientras el guardián Tirus nos indicaba dar más vueltas por el retraso, siendo un aproximado de treinta minutos lo que nos tardamos en acabar todas las vueltas.

    Yo odiaba trotar, pero si quería mejorar mi resistencia física debía hacerlo. Aria, Caroline y Bruno lo tenían más fácil, a ellos les gustaban mucho los deportes y solían ejercitarse por gusto aunque sus propósitos fueran distintos, ya que en general Caroline buscaba ser la chica más linda y popular, Aria demostrar que podía hacer lo mismo que los chicos y Bruno quería ser el mejor jugando fútbol.

    Después de eso nos enseñó que los puntos críticos de los margons son sus piernas, la espina dorsal y el cuello. Como nosotros somos más pequeños que ellos nos aconsejó atacar en conjunto las piernas, o en su defecto intentar cortar sus garras si está bajo nuestras posibilidades para poder dominarlo. Señaló como punto importante que es fácil que un margons sobreviva si intentamos atacar su pecho, buscando su corazón, porque sus músculos son lo suficientemente fuertes para resistirlo y que lo más efectivo es cortar su cuello por completo, aunque eso es lo más difícil para nosotros.

    ─Piensen en mí como si fuera un margons y ataquen ─nos pidió amarrando una imitación de garras margons a sus muñecas, colocándose un casco en la cabeza del que se desprendía una cabeza falsa hacia arriba, a lo que añadió protecciones en su cuello, espalda y piernas, para evitar accidentes.

    Tomamos nuestras armas y fuimos por sus piernas, sin embargo apenas llegábamos cerca él embestía con esas enormes garras y giraba rápido sobre su eje para voltearse y embestir a los demás. Era muy rápido, su simulación me parecía muy real.

    ─¡Vamos muchachos, se necesitará más que eso si quieren matar uno de verdad! ─vociferó embistiéndonos una vez más.

    Bruno en un intento por alcanzar sus piernas, corrió con todas sus fuerzas con la espada en sus manos y se deslizó por el suelo evadiendo sus garras, logrando romper parte de la protección de una de sus piernas y mientras se distraía con eso Aria disparó flechas a la otra pierna en conjunto con Rocío. Mientras que yo decidí saltar a su espalda mientras derribaba a Bruno y rocé su espalda con mi alabarda en su espina dorsal, sin lograr perforar su protección, ya que al sentir esto se sacudió con fuerza y me lanzó al suelo, yendo Zet directamente a su cuello con su hacha al treparse a su espalda, Caroline atacó la pierna que Bruno también atacó y lograron cortar la protección, pero Zet no logró cortar la cabeza falsa.

    ─Muy bien chicos, buen intento, estuvieron cerca ─detuvo el primer combate.

    ─Esto es demasiado cansado, no sé si me matará primero el margons o el cansancio ─mencionó Caroline sentándose un momento en el suelo.

    ─El siguiente combate lo haremos mejor ─dijo Bruno muy animado y concentrado pidiendo otro combate, anteponiendo su pierna derecha y tomando posición con la espada entre sus manos.

    ─Estás bromeando ─susurró Caroline levantándose nuevamente de mala gana.

    El falso margons estaba listo para volver a embestirnos, pero esta vez nuestro enemigo se escondía detrás de unos arbustos, argumentando que los margons sabían aprovechar muy bien su ambiente para sorprender.

    Zet atacó primero de forma directa, el margons falso lo evitó y lo embistió por la espalda empujándolo a un árbol. Aria disparó una flecha a la distancia hacia su espalda dándole en una parte de la protección pero no lo suficientemente profundo para marcar la diferencia. Bruno y Caroline realizaron un ataque en conjunto sacando chispas el chocar sus espadas con las garras del enemigo, sin embargo con su fuerza él los empujaba fácilmente. Rocío y Aria disparaban al mismo tiempo varias flechas a sus piernas, mientras que yo volvía a trepar en su espalda, ensartando mi alabarda en su columna, empujándome con ella hasta alcanzar su cabeza falsa, resistiendo las sacudidas del enemigo saqué unas dagas que había colocado en mi cinto logrando cortar su cabeza y derribarlo.

    ─¡Genial!, ¡lo logramos! ─celebró Bruno dando saltos de alegría.

    ─¡Muy buen trabajo muchachos!, pero si les daré algunos consejos, tal como hizo Edelian es bueno tener dos tipos de armas contigo, te da más posibilidades, también no ataquen de frente la fuerza de su embestida de sus brazos es lo suficiente para derribarte, dejar inutilizables sus espadas y enterrarle sus garras en un segundo. Es mejor evadir sus garras o cortarlas ─terminó diciéndonos quitándose los implementos de práctica.

    ─¡Fue más real de lo que imaginé!, ¡fue súper! ─emocionada mencionó Rocío.

    ─Creo que no fue mala idea que los entrenaras, Tirus ─comentó el comandante de vestimentas oscuras aproximándose ─. Logré ver la última parte del combate.

    ─Estos chicos tienen bastante potencial, comandante, hicieron un gran esfuerzo ─esbozó una leve sonrisa.

    ─Muchas gracias por el entrenamiento ─dijo Aria sumándonos en agradecimientos.

    El comandante se quedó conversando junto a los chicos y nosotras por nuestra parte nos fuimos a dar un baño al río que estaba cerca de allí, donde también estaba dándose un baño Vetrusca. Al ver nuestra ropa tan maltrecha y sucia ella nos invitó a entrar en su tienda para cambiarnos de ropa por un nuevo conjunto, una blusa celeste con mangas largas, y unos pantalones blancos unidos por un cinto del mismo color, en conjunto con unos zapatos sencillos de suela lisa celestes, como la ropa que lucía ella, explicándonos que la túnica era característica de los sanadores y que fue un regalo de los aliados celeyantes que suelen usarlos para identificarse mejor. Las muchachas y yo estábamos muy felices de tener ropa nueva, una gran gentileza de nuestra nueva amiga.

    Después de aquello nos topamos con Bruno y juntos fuimos a la tienda de curación siguiendo a Vetrusca que deseaba enseñarnos sobre la correcta utilización de piedras verdes, usando de ejemplo a un guardián herido, una habilidad útil en caso de emergencia.

    Tomó una piedra verde en sus manos señalándonos que se necesitaba tenerla lo bastante cerca de la herida principal para que la energía de la piedra se propagara desde allí al resto del cuerpo afectado, aconsejándonos que siempre lleváramos una de aquellas en batalla. Además mencionó unas plantas medicinales especiales que ella había traído consigo para plantarlas en esta tierra y poder multiplicarlas, al igual que mencionó sus usos, una plática muy interesante para mí, pero no lo suficiente para mis amigas. Cuando el herido estuvo recuperado y se marchó mis amigas asaltaron con preguntas a la chica.

    ─Vetrusca, dinos, el comandante de los bellos ojos azules ¿tiene novia, prometida o esposa? ─preguntó sin filtro Caroline, intentando sacar información de ella.

    ─Caroline, deja de preguntar estupideces ─susurró Aria en tono de regaño hacia ella.

    ─En realidad no lo sé, el comandante es muy reservado en cuanto a su vida, pero ahora que recuerdo él no está casado sino llevaría una marca en su mano izquierda ─mencionó con detalle Vetrusca.

    ─¡¿Qué, una marca?! ─pregunté sorprendida.

    ─Verán, cuando los guardianes nos casamos, tanto el novio como la novia ponen una marca pequeña y redonda en sus manos izquierdas, un sello especial de cada familia. Eso es algo que se toma bastante enserio.

    ─¿Cuántos años tiene el comandante? ─se unió a las preguntas Rocío.

    ─Tiene 28 años guardianes ─respondió calmadamente Vetrusca.

    ─¡¿Qué?! ─respondimos nosotras.

    ─Verán, los guardianes y celeyantes tenemos más años de vida que ustedes, por lo que acumulamos más experiencia y aprendizaje manteniendo un aspecto joven ─explicó la chica de ojos verdes.

    ─Sí que es una sorpresa, parece como si él tuviera 20 o 22 años…maduro pero bastante joven ─susurró Caroline.

    ─No me digas que ya estás pensando en ponerle tus garras a ese chico ─mencionó Bruno en tono de burla y sarcasmo.

    ─Claro que no, él es guapo y un galán, pero es demasiado serio y estricto para mí. La vida es muy corta para desperdiciarla, ahora busco a mi alma gemela ─seriamente nos comentó, sorprendiéndonos.

    ─No te burles de nosotros Caroline ─respondió Aria sin creerle.

    ─Disculpa tantas preguntas, solo tenemos curiosidad ─mencioné a Vetrusca un poco incómoda.

    <<Con razón es una persona tan seria y estricta, tiene una gran responsabilidad sobre sus hombros >> pensé mientras mis amigos seguían conversando con Caroline. Al parecer ella hablaba en serio, estaba abandonando sus gustos superficiales, aunque aún no estaba tan convencida de ello.

    Por la tarde mis amigas decidieron descansar en sus tiendas, estaba bastante tranquilo en el campamento, pero yo no podía dormir. Me senté en un tronco distrayéndome, cuando el comandante guardián de ojos azules se hacía presente y por alguna razón Bruno le seguía y estaba contento, muy animado y sonriente. Aquel comandante continuó caminando sin detenerse a paso firme, sin embargo Bruno se dirigió a mí, sujetó mi brazo sin decirme nada, haciéndome una seña de no hacer ruido, justo cuando iba a preguntarle qué era lo que estaba pasando y guiñándome un ojo me convenció de que no era algo malo. Todo esto era bastante sospechoso.

    Continuamos caminando detrás de él en silencio alejándonos del campamento más y más entre las colinas, sin saber con claridad a dónde nos dirigíamos, esto era muy extraño y me estaba preocupando más y más hasta que él se detuvo y volteó hacia nosotros.

    ─Necesito su ayuda, debo tomar una decisión importante, por lo que necesito que dibujen un mapa de este territorio y que observen a los margons con esto ─mencionó entregándonos una especie de prismáticos para que pudiéramos ver a la distancia ─. Cualquier detalle es importante.

    ─Sea lo que sea que esté yendo mal él está preocupado desde la mañana y me lo confirmaron sus expresiones hace rato que vio nuestra práctica. Cuando ustedes se fueron al río le mencioné que conocíamos bien esta área y que podíamos ser de ayuda ─susurró Bruno hacia mí cambiando a una expresión seria, mientras el comandante se ponía de pie.

    ─Tienes razón Bruno, se ve que está muy preocupado, aunque tenemos que tener cuidado de ser descubiertos o nos mataran ─dije en voz baja, mientras el comandante de ojos azules se alejaba de nosotros.

    Diseñamos un mapa a mano con una pluma en un pliego de papel que él nos dio, confeccionándolo entre los dos en el suelo de forma rápida, escribiendo más o menos los caminos que existían, los accidentes geográficos más importantes y las ciudades con más población y desarrollo.

    Luego nos recostamos en la cima de la colina, escondidos entre unos árboles y arbustos del lugar. Desde allí observábamos parte del campamento margons que ya estaba montado. Por mi parte podía ver a algunos margons peleando entre sí, entrenando a su manera supuse, y otros metiendo a los rehenes en prisiones con barrotes de ramas gruesas, mientras aún no podía comprender las razones que tenía este chico para traernos aquí en lugar de compañeros guardianes en los que él confiara.

    Por su parte Bruno lucía más serio que de costumbre, estaba muy interesado en descubrir qué tramaban los margons, y qué era lo que buscaban en realidad, nunca le había visto tan concentrado en un tema específico.

    Al ver de nuevo por los prismáticos vi una zona del campamento en donde los margons eran curados por chicas de este continente, a las que tenían sometidas como esclavas al parecer, mientras que hacia la izquierda vi que muchos margons tomaban sus armas y otros afilaban sus garras formando filas en la parte norte de su campamento.

    ─¡Mira, Edelian, hay mucho movimiento, se aprestan para viajar al norte!, están trasladando su campamento ─sorprendido levantó la voz Bruno.

    ─No puedo creer que tan rápido estén preparando un nuevo ataque.

    El comandante guardián regresó con nosotros con una expresión diferente, ya no era preocupación sino que en cambio esbozó una sonrisa. Bruno se apresuró a comentarle lo que habíamos visto, porque nosotros en cambio estábamos muy angustiados por lo que acabábamos de ver y no entendíamos para nada su expresión.

    Aquel chico nos escuchó con detalle, y a continuación nos explicó que según el comportamiento de los margons, estos trasladarían su campamento cerca de la ciudad más grande o con más importancia que encontraran, lo que daba a entrever que tenían a alguien que conocía muy bien el terreno, o a un dirigente que sabía muy bien lo que hacía, arrasar y tomar las ciudades grandes, desabastecer a la población, instaurar el miedo e imponerse como raza superior, tomando todo por la fuerza.

    Mirando el mapa nos dimos cuenta que siguiendo ese camino, se encontraba la ciudad de Zilum en medio del valle del suroeste, una de las ciudad más pobladas. Si los margons lograban tomar esa ciudad, su poderío y control se dispararía aún más. La gente que vive hacia el norte y que no ha vivido esto entrará en un pánico sin igual. Debíamos evitarlo a toda costa.

    ─Como usted lo ha dicho eso traman estas criaturas ─respondió preocupado Bruno.

    ─Vamos a atacarlos ahora, en el campamento son menos margons ─propuse en una medida desesperada.

    ─Necesitamos al ejército, no los subestimes nunca muchacha…Ustedes pueden ayudarme más de lo que piensan, y no sólo por conocer el terreno en el que estamos, sino por no ser guardianes.

    Bruno y yo nos miramos sorprendidos con sus palabras, pero no comprendía el mensaje del todo, por qué no podía confiar en los guardianes si él pertenecía a ellos, era una respuesta entre líneas bastante extraña.

    ─Querías acción Bruno, creo que tendremos bastante ─sonrió él, mirándonos.

    Su personalidad era muy extraña para mí, era una situación muy adversa, por una parte él lucía más relajado en su rostro, pero al ver su mano derecha esta estaba cerrada en un puño apretado conteniéndose, algo muy contradictorio.

    Al volver al campamento yo aún no estaba convencida de ayudarle, él ocultaba sus verdaderos motivos de nosotros, pero por otra parte nos necesitaba y nosotros a él. Estaba realmente intrigada pensando en qué nos involucraría este chico, y si era conveniente obedecerlo a ciegas. Bruno en cambio estaba dispuesto a hacer cualquier cosa que él decidiera, más aún si eso salvaba la vida de esas personas.

    Una vez que nos separamos, yo di media vuelta y decidí seguir al comandante, desapareciendo de la vista de Bruno. Le seguí hasta una gran tienda que se había montado cerca del centro del campamento, allí lo esperaban los otros dos comandantes guardianes, pero mi intento de espiar fue cancelado debido a los guardias que se encontraban en la entrada, por lo que decidí esperar a que terminara su reunión unos metros más allá escondida de los guardias.

    ─¡No saben de lo que están hablando!, ¡los continentales no son rivales para los margons, si los abandonamos y hacemos tregua perderemos todo! ─escuché que reclamó el chico de ojos azules muy enfadado, sorprendiéndome.

    ─¡Debes aceptar las ordenes Reik, nosotros sólo somos soldados! ─gritó la voz ruda y profunda del comandante Aston en tono molesto.

    ─¡No sólo debo darles los resultados esperados, también puedo pensar por mi mismo!, ¡Soy el estratega de este campamento!, ¡pensar es mi deber!

    Discutían fuertemente y de repente explotó en ira aquel chico y salió rápidamente de la tienda dejando hablando a los otros dos sin escuchar lo que le decían. Él me vio al salir, dado que me había levantado de mi escondite al escuchar la rudeza de sus palabras y de su tono, era eso lo que tanto le agobiaba antes, lo que tanto se reservaba.

    Él tomó mi brazo con fuerza sin previo aviso y me llevó a su tienda con pasos rápidos y pesados, intenté resistirme pero era peor porque más fuerza aplicaba a mi muñeca y dolía. No escuchaba mis reclamos, me soltó hasta que entramos en su tienda, y me preparé para un fuerte regaño por las reglas que hubiera roto.

    ─Ten esto ─dijo serio y aún enojado, dándome una hoja de papel. ─Lo traduje a tu idioma.

    A diferencia de lo que pensé, él no me regañó. Tomé aquel papel y lo leí, literalmente decía que debían formar una tregua con los margons, para enfocarse en su misión y ofrecer prontos resultados, poner todos sus esfuerzos en hallar la mayor cantidad de pistas sobre los Luciriens, abandonar a los continentales y no involucrarse en enfrentamientos.

    ─¡¿Qué!, ¿por qué?, ¿por qué una tregua?, Luciriens, ¿nuestros héroes?...qué es todo esto ─mil preguntas aparecían en mi mente, sin comprender la conexión que existía.

    ─Sólo te lo diré una vez…Nuestros superiores no tienen la intención de protegerlos de los margons, involucrarnos con esas bestias retrasa los planes iniciales. Yo había escondido estas órdenes que me enviaron, y en si sólo los comandantes saben de esto ahora, a quienes intenté convencerlos de que mi idea es mejor, pero por ahora no lo he conseguido. Fuera de eso quiero llevar a cabo un plan para retrasar a los margons y ya tengo todo preparado para ello, sólo necesito tu ayuda y la de tus amigos ─explicó rápidamente.

    ─Si los atacas, ellos nunca querrán formar una tregua ni alianza con ustedes, de esa forma no podrían culparte no llevar a cabo esa parte de tu misión ─razoné intentando mantener la calma.

    ─Estás en lo correcto. Si debo obedecer esas órdenes erradas por obligación será a mi manera ─seriamente mencionó.

    Sin quererlo nos vimos envueltos en esta lucha cruzada de la que somos víctimas. Era difícil mantenerse neutro y tratar de defender nuestros intereses como habitantes de Leikel, menos aún perteneciendo a este bando, más por casualidad que por conveniencia.

    Deseaba que esto nunca hubiera pasado, pero lo único que podía hacer era confiar en aquel comandante por ahora y ayudarlo rogando que sea la decisión correcta.

    Más tarde les conté a mis amigos de esta noticia, de inmediato sus expresiones cambiaron a una seriedad absoluta. Aria no quería colaborar en un comienzo al igual que Caroline, si él nos traicionaba podría disponer de nuestras vidas a su antojo, sólo teníamos su palabra. Entendía sus razones, pero pensaba que era mejor estar de aliados que en su contra.

    Sin embargo no pudimos terminar de discutir la participación que podríamos tener, porque el infierno nuevamente se hacía presente. Una bandada de grandes pájaros negros se escuchaban venir, motivando a cada guardián a tomar sus armas y defenderse y nosotros hicimos lo mismo teniendo cuidado de los que caían muertos sobre nosotros.

    Tomé un arco que estaba tirado en el suelo del campamento y tomé prestadas unas flechas, que aunque no dominaba esa arma eran tantas aves que escupían un líquido viscoso y pegajoso que no importaba donde apuntara.

    ─¡Vecertes! ─gritaron unos guardianes a nuestra izquierda.

    En conjunto nos apresuramos a salir del campamento rápidamente evadiendo esas bombas viscosas y peligrosas.

    Rocío vio al comandante Destello Azul dirigirse al norte con un ejército siguiéndole lo más rápido que podíamos, cerca de un paso en el que dos grandes montañas se erguían a cada lado de este. El enfrentamiento con los margons era inminente, o al menos eso pensaba.

    ─¡Muchachos! ─gritó el comandante haciéndonos señas. ─Tienen una importante misión: deben colocar estos explosivos en las montañas y detonarlos antes del paso de los margons, eso bloqueará el camino. Quieren salvar su tierra, ¿no?, ¡pues háganlo!

    Nosotros nos miramos sorprendidos, y con miedo, pero no había tiempo para pensar, tomamos los explosivos con sus detonadores acompañados de la noche que se hacía presente, escondiéndonos como podíamos. Los margons pasarían entre las montañas, el único camino para avanzar a la ciudad de Zilum, si no les deteníamos de alguna forma mucha gente podría perecer.

    Al llegar noté que previamente hubo deslizamientos de tierra, tal vez por los temblores causados por los resplandores, por lo qué coloqué los explosivos que llevaba en la mano justo en esa zona y de la misma forma lo hicieron mis amigos, y nos alejamos. Esperamos un momento, escondidos, vigilantes, hasta sentir el olor nauseabundo de los margons, siendo ese el momento propicio, activamos los dispositivos a la distancia con un detonador, muchas rocas cayeron sobre ellos y cubrieron el paso junto con una nube de polvo mientras los guardianes los atacaban por la espalda en una emboscada.

    ─El plan fue un éxito ─dijo incrédula Rocío que pensó nos descubrirían.

    ─Aún no hemos sobrevivido, allá vienen los pájaros de nuevo ─mencionó Aria al ver como un montón de flechas se hacía presente hacia ellos.

    ─No podemos quedarnos aquí ─señaló Zet, que últimamente había estado muy callado ─.Es hora de matar.

    A lo lejos escuchamos un sonido de un cuerno, una señal margons supuse llamando refuerzos, pero los guardianes con rápidos ataques les cortaban el cuello o alguna de sus piernas para desestabilizarles.

    Nosotros también nos unimos a la batalla, un margons de gran estatura corrió a embestirnos con sus garras, evitamos sus golpes evadiendo sus garras. Bruno y Zet se concentraron en sus piernas, apresurándose a intentar cortar una de sus piernas como antes habíamos practicado. Aria disparó flechas a su cuello al igual que Rocío, a quien le había dado el arco que llevaba, mientras que yo salté a la rugosa espalda de la bestia y me trepé, intentando que sus sacudidas no me derribaran, clavando mi alabarda directamente en su espina dorsal, sosteniéndome de la alabarda a la misma vez que ejercía presión con el peso de mi cuerpo, para segundos después desprenderme de su dura piel. Acto seguido Caroline lanzó una de sus dagas a la cabeza del margons la que se quedó atravesada y fija, cayendo hacia atrás logrando derrotarlo en conjunto.

    Un minuto después escuché correr a otro de ellos detrás de mí, tan rápido que apenas tuve tiempo para girar mi cabeza sobre mi hombro izquierdo, sentí el frío de la muerte, pero en el segundo que esa bestia alzaba su brazo para derribarme, perdió su cabeza y su cuerpo cayó a un lado de mí. Una daga de azul brillante la había cortado.

    ─Ahora ya no estamos en deuda, Edelian ─mencionó el chico de ojos azules y vestiduras negras sin que pudiera articular palabra.

    ─¡Qué genial llegada! ─dijo Bruno muy emocionado.

    ─¡Hemos ganado! ─emocionada comentó Rocío

    ─Aún no ha acabado ─alzó su hacha Zet en contra de un margons que había derribado otro guardián desconocido.

    Continuamos peleando con la ayuda del comandante y de otros guardianes, juntos como grupo derrotamos a varios margons grandes y fuertes cortando sus extremidades.

    Luego de esto, nos alejamos de este lugar, debíamos tratar a los heridos y ver en qué condiciones había quedado nuestro campamento. Para mi sorpresa estaba mejor de lo que pensé, eso sí, tuvimos que hacer un gran trabajo de limpieza, pero podíamos continuar allí por ahora.






    Saludos :3
     
    Última edición: 26 Agosto 2017
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  2.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Usuario popular Esbirro

    Piscis
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    Hola. Me conecté justo en el momento en el que publicaste, y decidí pasarme a leer, a pesar de que ya es algo tarde.

    Este capítulo fue el que más me ha gustado hasta ahora. Se notó una mejora en cuanto a narración, sobretodo en las batallas, las cuales pude imaginar en mi mente al leer. Las descripciones son mucho más detalladas ahora. Otra cosa a mencionar es que los diálogos y la narración ahora están mucho más equilibrados que antes.

    Veo que los chicos han cambiado un poco por el suceso tan repentino que han tenido con la llegada de los margons, y que las autoridades del colegio hicieron lo correcto al darles un entrenamiento como ese. Me gustó el cambio de Bruno, ya que en capítulos anteriores parecía que no se tomaba nada en serio, pero ahora puedo ver que sí. Esta guerra realmente lo ha hecho cambiar un poco su conducta, y muestra mucho entusiasmo e interés por ayudar. Creo que el podría terminar siendo un gran guerrero en el futuro. Zet aparentemente ha dejado de sufrir, pero ahora se muestra más frío y serio. Espero que eso no lo lleve por mal camino. El comandante Destello Azul también está empezando a caerme bien. Es un buen estratega, sabe aprovechar las capacidades de los chicos, y no traiciona sus ideales aunque tenga que desobedecer órdenes. Aunque tengo el presentimiento de que él podría llegar a morir en un futuro.

    Debo admitir que Aria me simpatiza más con cada capítulo que pasa. Una chica guerrera, aventurera, curiosa, y lista para la batalla. Además de que en ese diálogo le dijo a Caroline lo que yo tenía ganas de decirle personalmente XD. Por el momento, continúa en la cima como mi personaje favorito.

    Algo que sí deberías mejorar es el uso de los puntos y las comas en algunas partes del escrito.
    Esos párrafos quedarían mejor de la siguiente manera:

    ─Sí, yo también temo y extraño a mi familia. Pero piensa que tenemos la protección del comandante. Por ahora estamos a salvo. Si nos faltan implementos de cocina o algo, podemos crear algo que nos sirva. Podemos aprender a pelear, ser más autosuficientes de a poco, hasta que sea seguro irnos, o en el peor de los casos, refugiarnos en la ayuda del chico de ojos azules.

    En general, ellos vestían un una camisa larga de color blanco en cuello en v, y pantalones negros sujetados con un cinto de color rojo ceñido a la cintura y zapatos negros. Sin embargo, las chicas usaban una blusa amarilla manga larga, y pantalones negros ceñidos a la cintura por un cinto color blanco, y zapatillas amarillas. Aunque habían excepciones, como la vestimenta de los comandantes que era considerablemente más oscura, y también les veía portar una larga capa negra en su espalda, tal vez como símbolo de su jerarquía pensé sin conocer los detalles.

    ─¡Muy buen trabajo muchachos! Pero sí les daré algunos consejos. Tal como hizo Edelian, es bueno tener dos tipos de armas contigo. Te da más posibilidades. Tampoco ataquen siempre de frente. La fuerza de su embestida de sus brazos es lo suficiente para derribarte, dejar inutilizables sus espadas, y enterrarle sus garras en un segundo. Es mejor evadir sus garras o cortarlas –terminó diciéndonos quitándose los implementos de práctica.

    No creo haber encontrado errores ortográficos para mencionar. Realmente se pudo ver una mejora con este capítulo, y me alegra que hayas retomado la historia. Me despido por el momento. Saludos.
     
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    Lariebel
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    ¡Hola! Bueno, recién termino de leer todos los capítulos. Me ha entretenido bastante la historia y los giros que ha tomado. Los puntos que veo que tendrías que mejorar sería el desarrollo de tus personajes. Son una gran cantidad de personajes, a los cuales los tenés que tratar con cuidado y, lo más importante, que no queden como si fueran simples muñecos que no lleguen al lector, sino que sean más humanos y que se note a grandes rasgos la evolución de los mismos. Sé que tenés la capacidad para hacerlo, para profundizar un poco más en eso; podrías contarnos un poco más de la historia acerca de ellos, remarcar mejor los sentimientos que tienen, etc. Me da la sensación de que estos últimos cambios, sobre que vemos a Bruno llorando y que Caroline no sea tan superficial, son buenas ideas pero tendrías que profundizarlas más, no simplemente hacer pequeñas escenas que se solucionan en 5 minutos y ya, sino que darles más vueltas. Por ejemplo: Que Bruno tenga ciertas inseguridades, pero que luego se note con mucha fuerza los momentos en los que se fortalece al lado de sus amigos, o que Caroline no sólo deje de coquetear tanto, sino que se empiece a preocupar más por los demás y no centrarse sólo en ella misma, y así. No sé si se terminó de entender. Espero que esto te ayude en el desarrollo de esta historia, que tiene mucho potencial. <3
    Otro detalle que quería decir era que, como dijo otro usuario antes que yo, no te olvides de los objetos que nos presentás al inicio de la historia y que después ya ni se mencionan. ¿Qué pasó con la joya que tenía Edelian? ¿Y con el libro de Aria? Eran cosas súper importantes, pero que quedaron re olvidadas. Si planteás en el inicio de tu historia x cosa, tratá de que eso no se quede atrás, sino que siga su ritmo.
    Respecto a la ortografía:
    Acá se repite la palabra "ojos". Recomiendo usar sinónimos o buscar otra manera de expresar lo que quieres. o:
    Noto que, muchas veces, no ponés un punto final en donde corresponde, sino que le colocás una coma y simplemente la lectura sigue y sigue sin parar, sin respirar. Tratá de nivelar eso.
    Eso es todo. <3 Recordá que las correcciones son simples sugerencias y es a tu elección tomarlas o no. Y por favor, ¡sigue con la historia! Quiero saber cómo acaba esto. :'3 ¡Besos!
     
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    Crofts

    Crofts Un Da Vinci Esbirro

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    Holaaa, me leí el último capítulo que sacaste, e-e aunque tarde un tiempo en empezar a leerlo. Pero bueno lo importante es que lo leí y aquí va mi opinión.

    No diré los errores que tuviste porque ya los dijeron en los otros comentarios.

    Por ahora no noto nada malo en los personajes, creo que se han desarrollado bastante bien. Sin duda alguna el ataque de los margons afecto bastante a los chicos, creo que al que más le afectó fue a Bruno, su comportamiento cambio desde el ataque, ya no hace tantas bromas como antes y ahora se toma más en serio todo. Pero creo que sería mejor explicar porque cambio tanto, podrías hacer una conversación entre los personajes donde hablen de como les afecto todo el asunto de la guerra, y ahí ellos podrían expresarse y dar una buena explicación de sus sentimientos y pensamientos al lector.

    Aun me sigo preguntando porque los pusieron a entrenar armas reales cuando aun seguían el colegio, sigo creyendo que el director sabía lo que iba a suceder, sospecho que puede ser del otro continente y tenía información sobre lo que iba a pasar.

    Otra cosa que me sigo preguntando es sobre el portal del principio, cuando apareció un caballero en un portal que se creo en el pasillo si no me equivoco. Es bueno que recuerdes las cosas que pones, no digo que tengas que darle una respuesta a lo del portal ahora mismo, tal vez te lo estés guardando para más tarde, pero es bueno recordar las cosas que uno pone para no dejar hueco argumentales. Esto último no es una critica si no mas bien un consejo.

    Voy a esperar el próximo capítulo para leerlo, la historia me esta gustando bastante.

    Nos vemos luego ;)
     
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  5. Índice: Capítulo 8: Conmoción
     
    Estrella Solitaria

    Estrella Solitaria Lirio del ocaso Esbirro

    Acuario
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    Fanfic - El secreto de Leikel
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    Hola, gracias por tomarse el tiempo de leer :3, gracias por sus correcciones y decirme que tal les parece el avance de la historia :3


    Capítulo 8: Conmoción.

    Anoche soñé con nuestros días en la academia, antes que el caos se apoderara de nuestras vidas, sobre todo las aventuras que había pasado junto a mis amigos. Aria siempre me ayudó a lidiar con mis preocupaciones cuando estudiábamos en ese aburrido lugar, a pesar que su vida tampoco fue tan fácil, ya que su padre había muerto cuando ella era pequeña, y por muchos años sólo había contado con el apoyo de su madre, sin embargo un día llegó una nota a la academia en la que le expresaba que estaba pensando en rehacer su vida, y aunque Aria comprendía que estaba en todo su derecho, por fuera se alegraba, pero en su interior no sabía qué sentir. Aria tenía un carácter fuerte, explosivo, y a veces un mal genio notable, por lo que siempre intentaba probar que ella también podía realizar las mismas labores que los chicos, sobre todo en deportes. Pese a eso era una persona cercana, confiable y aunque estuvimos en una situación difícil los primeros días, luego de la invasión se ha vuelto más ingeniosa activa y más fuerte, poco a poco ha asumido que estos eventos tal vez perduren más de lo que creímos y por lo que veo ha decidido abrirse camino con sus propias manos.

    Rocío sí que ha cambiado. Cuando la conocí, ella estaba llevando un polluelo que se había caído del nido en sus manos, pero no lo lograba alcanzar la rama del árbol. Ella solía ser muy nerviosa y miedosa, sobre todo en ese tipo de situaciones. Me acerqué a Rocío y vendé una pata del animal que se veía herido y Caroline que es más alta que nosotras dos logró colocar al polluelo de vuelta en su nido. El miedo había pasado y no dejó de darnos las gracias toda la tarde con una linda sonrisa y brillo en sus ojos. Siempre se preocupó por el bienestar de los animales hasta de los bichos que tanto odiaba Caroline. Creo que eso ahora no ha cambiado, sin embargo ya no depende tanto de nosotras, a pesar que sus piernas a veces tiemblan logra mantener la determinación en las prácticas y también olvidarse del miedo, su carácter se ha fortalecido. Sus ganas de vivir han aflorado y se ha vuelto incluso más valiente de lo que solía ser, depende menos de mí, ya no suele buscarme cuando tiene miedo, no tanto como antes, me gustaría volverme tan fuerte como ellas, a veces me sentía como una observadora que se mantiene fuera de la realidad, que no ha logrado tomar parte ni contribuir al grupo de forma positiva.

    Admiro la fuerza y alegría de Bruno, a pesar que cuando le conocí lo detesté. Era como el bufón de la clase. Sin embargo luego de la invasión se ha transformado en una persona más cercana, pese a que aún siento que está lidiando con todos los cambios que hemos atravesado está buscando a su manera ser mejor guerrero, es como si fuera mi hermano pequeño que está creciendo y convirtiéndose en un hombre determinado.

    Entre esta mezcla de recuerdos y sueños, vi aquella visión cuando aparecieron los resplandores: ese hombre de armadura de bronce que nunca había visto antes, que con tal sufrimiento me miró con agonía, suplicando ayuda y estirando su mano intentando alcanzarme, igual que ese día, sin embargo vi mucho más allá. Vi una sala con ocho columnas alrededor, en medio una gran fuente blanca con agua cayendo y saliendo de ella y cerca del centro del salón vi al hombre de cabello rubio y ojos color miel, compartiendo con más personas, hombres y mujeres que no portaban armadura alguna. Irradiaba paz y armonía, no obstante de un momento a otro unos hombres armados irrumpieron con armaduras grises y negras. Aquel hombre desenvainó su espada y luchó contra un gran número de ellos pidiéndoles que no masacraran a la gente que estaba allí, sin obtener respuesta. Del grupo de hombres avanzó unos pasos un hombre de armadura negra y máscara protectora en su rostro del mismo color, sólo vi sus ojos que destacaban, eran azules como el mar profundo, quien ordenó matarlos a todos. Aquel hombre de armadura dorada resistió con todas sus fuerzas, sin embargo no fue suficiente. Sentí como si entre su conmoción me hubiera alcanzado y sujetara fuertemente mi cuello levantándome del suelo. Me faltaba el aire, forcejeaba para que me soltara, mi pecho se tensaba cada vez más, hasta que desperté sudando muy asustada, tocando las mantas de mi cama noté que había regresado a la realidad.

    ─Fue un sueño ─susurré para mí. Mi cuerpo temblaba y mi pecho dolía, me sentía cansada, pero gracias a ese sueño había recordado a aquel hombre. ─¿Quiénes eran ellos?

    Ya había trascurrido dos días desde nuestra batalla con los Margons. Luego de la batalla mis amigos tenían más confianza, la esperanza había crecido, estaban más motivados y con la moral más alta. Me contagiaron de esa felicidad, ya no había palabras de derrotismo ni tristeza, sentíamos que habíamos al fin tomado el control de este escenario tan cambiante.

    Por su parte el comandante Reik había podido convencer a los demás comandantes de no informar sobre la tregua que les habían ordenado pactar con esas bestias, mensaje que esperaban sus superiores, pero no sabía por cuánto tiempo podría retrasarlo.

    Después del sobresalto de la mañana me levanté sin decirle a nadie lo que había recordado, deseaba conversar con el comandante Destello Azul, tal vez él podría saber quién era aquel hombre que vi, pero él siempre estaba ocupado. Pregunté a los guardias que cuidan su tienda, los que me explicaron que él no se encontraba. Quería esperarlo pero tenía que ir a mi práctica con mis amigos, el guardián Tirus nos esperaba.

    De vuelta, cerca de mi tienda, me encontré con Aria, Rocío quienes lucían muy contentas y bromeaban entre ellas, un aura de alivio parecía rodearlas. Era una mañana soleada y fresca, pero no veía por ninguna parte al resto de mis amigos, me imaginaba que estarían perdiendo el tiempo por allí o flojeando.

    ─Aria, ¿no has visto a Bruno?, no lo veo por ninguna parte.

    ─No te preocupes, debe estar siguiendo al comandante de ojos azules, desde nuestra batalla con los margons se ha hecho su fan ─Sonrió casi en tono de burla mientras me contaba.

    ─¡¿Qué?!, ¡¿Su fan?! ─dije sorprendida.

    ─Sí, Edelian, estos días lo he visto entrenar solo, copiando los movimientos del comandante…Además vi a Caro con Vetrusca en la mañana, pero de Zet ni idea ─respondió a mi izquierda Rocío.

    ─Tal vez no vengan a la práctica o se unan más tarde ─comentó Aria sin preocupación.

    Continuamos caminando juntas, Aria con su arco en la mano al igual que Rocío, quien también llevaba unas shuriken en su otra mano, al parecer quería tomar en serio el consejo que nos habían dado, sobre saber utilizar más de un arma, lo que yo también consideré, ya que portaba mi alabarda y dos dagas en mi cinto ceñido a la cintura.

    La ropa que nos dio Vetrusca nos permitía ser versátiles, podíamos practicar sin problemas, era bastante cómoda y por ser de una tela delgada era perfecta para los días calurosos.

    Al llegar, el chico alto de cabello rojizo siempre bien acomodado hacia atrás y ojos negros ya estaba esperándonos para entrenar, pero esta vez él había preparado espadas de madera explicándonos que quería ver nuestras habilidades en combate por separado y nos dio a entender que no sería fácil.

    Saqué las dagas de mi cinto y las dejé a un costado del área de tierra del entrenamiento, al igual que mi alabarda. Mis amigas también abandonaron sus armas y tomaron las espadas de madera, cuando apareció otra persona que no reconocí en ese minuto. Era una muchacha pelirroja, de cabello corto sobre los hombros, que se repartía el cabello desde la izquierda, teniendo más cantidad hacia el lado derecho de su cabeza, piel blanca y ojos violeta.

    ─¡Coraline!, ¡¿qué te hiciste?! ─respondió sorprendida Aria, quien la había reconocido, ante mi sorpresa y la de Rocío.

    ─Vetrusca me ayudó a cortar mi cabello y cambie mi peinado, me aburrí de llevar una cola de caballo y me había crecido bastante el cabello, ahora me costará menos entrenar y podré pelear mejor ─dijo sonriendo.

    Su nuevo estilo me tomó por sorpresa, tanto que me costó reconocerla, y en realidad su nuevo peinado le sentaba mucho mejor. Aria y Rocío refunfuñaron, también querían un cambio de imagen, pero ahora debíamos concentrarnos en nuestra práctica.

    Tirus me retó a un combate primero, adelantando mi pierna izquierda a la derecha y bajando el tronco de mi cuerpo, intenté tomar una posición de ataque, aunque no tenía mucha idea de cómo hacerlo bien. Tirus también tomó una posición un poco distinta a la mía, pero entendí que iba a atacar primero. Esperé su ataque directamente, pero era demasiado rápido, en un segundo reaccioné al ver su espada casi en mi estómago, rechazando su golpe con todas mis fuerzas, sin embargo me desplazó lo suficiente para perder mi posición, después de ver una nube de polvo ya estaba en el suelo y mi espada lejos de mí. Estaba muy sorprendida, aún no perdía el duelo, debía encontrar mi espada de madera de nuevo, no obstante él ya había colocado su espada en mi cuello, lo que indicaba que había perdido.

    Mis amigas me ayudaron a levantarme, me dolían los brazos por contener su ataque, más aún sabía que no era toda su fuerza, y que se había contenido bastante. No pude reaccionar ni evadirlo, me quedé esperando, siendo que tenía que haberlo atacado o por lo menos haberlo tocado. Me sentía bastante mal, mi orgullo estaba dolido, ni siquiera pude hacer algo, mi reacción era mucho más lenta que la suya.

    <<Me hizo morder el polvo >>Pensaba enojada y apretando los dientes. <<¿Existirá una forma de derrotarle? Es demasiado rápido >>

    Después fue el turno de Aria, quien intentó atacar primero pero el guardián Tirus, correspondió su ataque, golpeando primero sus costillas fuertemente con la espada, y luego el brazo con el que Aria sostenía la espada desde su lado izquierdo, haciéndole toser bastante. Tampoco pudo tocarle, en dos pasos él la había lastimado lo suficiente como para continuar el combate.

    Aria también estaba enojada, y se tendió a descansar en el borde del área de entrenamiento, sin poder hablar aún.

    Como ninguna de nosotras dos pudo aquel guardián que se arreglaba su peinado, les pidió a Caroline y a Roció intentarlo juntas.

    A pesar que Caroline tenía algo de miedo, Rocío tomó con fuerza su espada con las dos manos y Caroline la imitó. El guardián Tirus atacó primero velozmente hacia ambas. Caroline corrió a la izquierda y Rocío a la derecha, evitando el primer ataque, luego él se enfocó en atacar a Rocío sin detenerse, y Caroline le siguió por atrás intentando golpearle en la espalda, pero él notó su presencia y el sonido de sus pasos, evadió la espada de Caroline, la que sin querer cayó sobre Rocío, perdiendo ambas sus espadas él nuevamente era el vencedor.

    ─Son todas unas idiotas ─Se burló Bruno, riéndose. Al parecer el chico pequeño de cabello castaño en punta desordenado, y de grandes ojos negros había estado presenciando la práctica sin intervenir.

    ─¡Ya verás cuando ese guardián te haga pedazos! ─gritó molesta Aria.

    ─Ya verán que yo sí podré ─Esbozó una sonrisa grande de confianza, entrando en el área de entrenamiento y tomando una de las espadas que estaba en el suelo.

    Bruno lucía bastante seguro de sí mismo, tomó posición de ataque adelantando su pierna derecha y bajando su centro de gravedad, haciéndole ver aún más pequeño de lo que ya era. El guardián Tirus también hizo lo mismo que Bruno sujetando firmemente la espada con su mano derecha. Ambos atacaron al mismo momento, pero cuando mi amigo lo vio cerca de él retrocedió un paso y saltó alto extendiendo su pierna derecha hacia la cintura de Tirus, dándole fuertemente en su lado izquierdo, tomándolo por sorpresa, se separaron en medio de una nube de polvo, lo que ambos usaron a su favor chocando las espadas de madera, pero no de frente como yo pensaba, al disiparse la nube de polvo con el viento, Tirus había atacado desde arriba hacia la cabeza de mi amigo, quien detuvo su ataque sosteniendo con ambas manos la espada de madera de forma lateral. La expresión de su rostro cambió, estaba aplicando tanta fuerza que le costaba mantenerla. Pese a todo pronóstico fue capaz de contener su explosivo ataque, saltando una vez más hacia arriba desplazando su brazo derecho directamente al cuello del guardián, como intentando degollarle, sin embargo en un segundo él vio el ataque y evadió por lo mínimo el impacto.

    ─Veo que has estado copiando el estilo del comandante Destello Azul muchacho ─dijo Tirus sorprendido, bajando su arma─. Has ganado esta vez, lograste sorprenderme y resistir mi ataque.

    Le aplaudimos todas, había sido un espectáculo digno de ver, no podía creer que Bruno había mejorado tanto con sólo unos días de práctica individual y viendo al comandante.

    ─¿Cómo no iba a ganar si ha seguido al comandante a todas partes? Lo sigue más que una chica ─mencionó riéndose Caroline.

    ─Él no sabe que he estado siguiéndolo, he mantenido distancia para no molestarlo ─murmuró Bruno, haciéndole señas que mantuviera el secreto.

    ─Estoy seguro que él ya lo sabe ─rió colocando su mano cerca de sus labios el guardián que nos entrenaba y entrecerrando sus ojos.

    Todos los temas que tocamos nos llevan siempre al chico de ojos azules, pienso que él es un misterio en sí mismo, nunca habla de más. Siempre que habla es porque necesita algo o tiene un magnífico plan, no sé si algún día se relaje, su aspecto siempre es severo, estricto, serio o concentrado, mirando de forma aguda, creo que es imposible ocultarle algo. Pese a eso tiene un aspecto algo rebelde, su cabello nunca está acomodado, ni lleva un peinado fijo, más bien su cabello siempre está desordenado, aunque lleve todo el uniforme guardián intacto.

    De un momento a otro mientras pensaba profundamente, mirando a mis amigos, sin escuchar la conversación que tenían con Tirus, sentí una mano en mi hombro izquierdo que me despertó de mis vacilaciones. Al mirar hacia arriba vi que era aquel comandante en el que pensaba, lo que me sorprendió.

    ─Imitando sus movimientos mi comandante, este chico estuvo a punto de derrotarme ─mencionó Tirus relajadamente, mientras Bruno imitaba los movimientos que aprendió del comandante, quien esbozó una gran sonrisa y una pequeña risa.

    En ese momento nuevamente deje de escuchar con atención lo que decían, no podía creer que él pudiera sonreír así tan despreocupadamente y de una forma tan brillante, que hizo saltar mi corazón y que me sonrojara levemente. Me sentía atrapada en una dimensión distinta en el mismo lugar, no podía moverme ni dejar de sentir, hasta que él mismo se colocó delante de mí y me sacudió desde mis hombros preguntándome si estaba bien.

    ─Edelian, ¿me estás escuchando? ─exclamó extrañado mirándome directamente.

    Moví mi cabeza en afirmación, pero no tenía idea de lo que estaban hablando, hasta que sacudí mi cabeza y volví a la realidad.

    ─Verán, nosotros contamos con tres grandes escuadrones:, Escuadrón Lirio del Ocaso, el Escuadrón Garras de Sombra y el Escuadrón Estrella del Sur, los que son manejados a su vez por comandantes; Comandante de la Aurora: Aston, quien envía los informes a nuestro superior, el Comandante de la Justicia: Reliyel, quien resuelve los problemas, traiciones, juicios locales además de dirigir los ejércitos en batalla, y yo, que me encargo de la estrategia, y la coordinación del escuadrón Estrella del Sur, sin embargo tenemos a los Generales de las divisiones del ejército, quienes se encuentran en nuestro continente por ahora, y los informes que se generen son enviados por nosotros a ellos y de todos ellos al General del Ejército Espadas Sagradas: Blade, quien es la persona que toma la decisión de cómo dirigir nuestras fuerzas a gran escala, y quien se comunica con nuestros superiores: los cuatro soberanos gobernadores guardianes que son las más altas autoridades, siendo quienes aprueban el proceder de las campañas en batalla.

    ─¡Sorprendente!... qué genial, aunque sí muy complejo ─mencionó Rocío.

    ─Ese general Blade debe ser espectacular, qué increíble ─añadió Bruno sorprendido.

    Sí tenían una estructura compleja, pero más que pensar en lo que estaba diciendo recordaba las palabras que me había hecho entender: “Sólo te lo diré una vez, mis superiores no tienen intención de protegerlos…”. Me sentía enojada, triste, pero no podía hacer nada por ahora. Nunca se sabe cuándo él me mentirá o me querrá decir la verdad. Me mordía el labio intentando no revelar mis pensamientos.

    Él nos preguntó por Zet, pero no teníamos idea de dónde estaba, Rocío comenzaba a preocuparse por él, al igual que el resto de mis amigos, no obstante el comandante pensó que había llegado el momento en el que había decidido marcharse, aunque yo no sabía que pensar al respecto.

    Ellos se marcharon detrás del comandante, pero yo me quedé atrás y sujeté del brazo a Tirus, tal vez en él podría encontrar información valiosa. Aquel guardián se sorprendió, pero mi seriedad le hizo entender que yo no bromeaba.

    ─Guardián Tirus, espere, tengo unas preguntas que hacerle… ¿sabe quiénes son nuestros héroes? ─mencioné con voz clara.

    ─¿Héroes?...

    ─Si, más bien nuestros ancestros, digo ancestros de los continentales.

    ─Si te refieres a los habitantes anteriores a ustedes de este continente, ellos pertenecían a una raza llamada Luciriens, eran personas pacíficas, que vivían mayormente en la parte norte de esta tierra, pero no tengo idea de qué les sucedió o si aún existen.

    ─Entiendo…y de casualidad ¿no habrá en su tierra algún hombre de ojos color miel que tenga una gran armadura dorada? ─pregunté dubitativamente.

    ─Haces unas preguntas muy extrañas, sin embargo que yo recuerde nunca conocí a alguien así, Edelian.

    ─Disculpe y muchas gracias por responder.

    Estaba un poco sorprendida, al menos ahora sabía quiénes eran nuestros héroes, gente de la raza Lucirens, sin embargo nunca había escuchado sobre eso, pensaba que siempre habíamos sido habitantes de Leikel, es decir continentales, al igual que nuestros ancestros, pero con cada nueva información entendía menos que antes. Sentía que mi cerebro iba a explotar, si él estaba seguro de no conocer a alguien con esas características tal vez podía descartar que ese hombre fuera un guardián.

    Me dirigí a la tienda donde dormíamos, buscando a mis amigos, allí les encontré conversando. Al llegar miré a Bruno que estaba de pie junto a la entrada y le pedí entrar seriamente, contándoles lo que había averiguado.

    ─De todos los libros que he leído sobre historia antigua de nuestro continente nunca me topé con ese tipo de raza, ni siquiera con las que ahora vemos, pero sí vi unas cuantas incoherencias ─comentó Aria.

    ─¿Entonces nosotros qué somos? ─preguntó Caroline.

    ─Tal vez un resultado de la ciencia o un experimento fallido ─mencionó Bruno con su estupidez habitual, haciéndonos reír.

    ─Nos llaman continentales, así que eso somos ─respondió Caroline.

    ─El libro que encontramos esa vez no lo especificaba ─dijo Rocío con tranquilidad, haciéndonos recordar.

    ─¡Rayos!, no puedo creer que perdiéramos ese libro ─Alcé la voz poniendo mis manos en mi cara.

    ─Lo había olvidado ─mencionó sorprendida Caroline.

    ─No te preocupes, antes que sucediera todo esto lo envié a casa con un mensajero, espero que haya llegado a salvo ─respondió Aria, quitándome la angustia del pecho.

    ─Maldición, creo que tenemos demasiadas cosas por resolver, por un lado el misterio de los Luciriens, encontrar ese libro, saber qué traman los margons, y encontrar al idiota de Zet ─dijo Bruno en un tono cansado tendiéndose en una cama mirando el techo.

    Una nueva arista se hacía visible, en el conflicto en el que estábamos involucrados. A pesar que Bruno siempre nos lograba sacar una sonrisa, también noté la preocupación en su rostro al igual que en mis amigas. Me sentía perdida, ya no sabía quién era, ni cuáles eran mis raíces. Si los guardianes no hubieran llegado creo que siempre hubiéramos vivido en esa mentira, por lo que decidí ir a la tienda del comandante una vez más al comenzar la tarde y comentar algunas cosas con él, mientras mis amigos comenzaban a buscar a Zet.

    ─Disculpe, comandante, debo comunicarle algo importante y hacerle algunas preguntas ─mencioné discretamente al entrar en su tienda.

    ─¿Qué ha sucedido?...¿necesitas algo? ─dijo en tono tranquilo pero atento, sin dejar de revisar unos documentos que estaban en su escritorio.

    ─Em… ¿la armadura de bronce… a qué raza pertenece?

    ─A una raza que ya no existe ─Me miró y luego continuó en sus quehaceres.

    ─Lo que sucede es que nosotros encontramos algo en la academia que estudiábamos…un libro extraño con símbolos.

    ─¿Con páginas como estas? ─mencionó sacando unas hojas desgastadas de su cajón, con símbolos iguales a los que había visto, sorprendiéndome.

    ─¿Cómo puede ser que esas páginas estén aquí?, ¿de casualidad encontró el libro que le menciono? ─Me acerqué mirando esos símbolos notando algo que me sorprendió.

    ─No entiendo tus dudas, sólo existe un libro con estas páginas y me pertenece ─aseveró con tono firme.

    ─Pero, esos símbolos los vi antes en este continente, y este justamente es…es… ¡el cristal de siete anillos! ─Levanté la voz sin poder dejar de ver ese dibujo.

    ─¡¿Lo has visto?!, dime, ¿dónde está? ─Se levantó de su asiento olvidando sus documentos, centrándose en mis palabras.

    ─No sólo lo vi, también lo tuve en mis manos antes de la invasión, pero.. ─miré sus profundos ojos azules que buscaban respuesta, infundiéndome un poco de miedo.

    ─¿Dónde está Edelian?, ¡dímelo! ─dijo con todo molesto, sujetando mi brazo izquierdo.

    ─Necesito que me diga todo lo que sabe acerca de “los Luciriens” y qué es exactamente ese cristal ─Intenté decirlo con determinación, sosteniendo la mirada.

    Cuando escuchó ese nombre su rostro cambió de expresión, a una muy seria, tornándose en un silencio incómodo, en el que esperaba su respuesta, no obstante fuimos interrumpidos por un mensajero, quien traía órdenes expresas del General de las Espadas Sagradas, Blade. El comandante extendió su mano y recibió un gran sobre, a la misma vez que le dio unas cartas atadas al mensajero, las que él guardó y tomó mi brazo para sacarme de allí. Siendo la expresión extraña en el rostro del comandante lo último que vi cuando él abrió aquel sobre, y su voz que mandaba buscar a los demás comandantes.

    Al dirigir la vista hacia aquel extraño mensajero, me di cuenta que él tenía cuatro extrañas pigmentaciones en su rostro del mismo color caramelo que sus ojos: en su frente, mentón y a cada lado de sus mejillas, cabello corto negro azabache, piel blanca, alto como si fuera guardián, pero parecía que no lo era. Miré extrañada al chico que tomó mi brazo con fuerza. Él vestía una camisa de manga larga negra, sobre ella llevaba una especie de armadura de cuero café oscuro y pantalones ajustados cafés, que iban dentro de una especie de botas. En su otra mano llevaba muchos sobres y documentos amarrados, pero me hizo entender que ese no era mi lugar. Me llevó lejos de allí a pesar que me resistía, pero su rostro era gentil, amable, no sentía que él quisiera ser agresivo aunque usara bastante fuerza en mi brazo.

    ─Mi nombre es Sux, ¿por qué esa expresión?, ¿nunca antes habías visto a un celeyante? ─mencionó soltando mi brazo─. Disculpa que te haya sujetado con fuerza, sentí que Reik necesitaba un respiro y además él tenía asuntos urgentes que tratar.

    ─Yo soy Edelian, de raza continental. Nunca antes había visto a alguien como tú. Pero te expresas conmigo bastante bien, entiendes mi lenguaje. Para que entiendas interrumpiste un momento muy importante.

    ─Claro que sí, Reik me enseñó hace unos años. Lo conozco desde que éramos niños y créeme que cuando está enojado no es bueno estar cerca ni tratar temas delicados.

    Él fue amable conmigo, tal vez sin saberlo me libró de algún problema mayor, no obstante cuando él se apresuraba a marcharse, vimos a Caroline venir corriendo hacia mí angustiada. Al ver su expresión me preocupó y me comentó que teníamos que hacer algo rápido, porque habían visto a Zet en el campo de batalla que se había formado espontáneamente a unas colinas de distancia. Me comentó que le habían visto muy molesto, fuera de sí sin que entendieran la razón.

    ─Ese amigo suyo debe ser un suicida, siendo continental y pensando que puede matar por sí mismo un margons, está loco ─mencionó Sux.

    ─No tengo idea de quién seas, pero por favor ayúdanos ─suplicó preocupada arrastrándolo en esto.

    ─Está bien, vamos donde se encuentra.

    Sin decir más Caroline nos llevó hacia donde se encontraban nuestros amigos, escondidos entre los arbustos cerca de la verdadera acción.

    Cuando les encontramos no podía creer que fuera Zet a quien veían mis ojos, al parecer había estado entrenando por sí mismo, porque sus habilidades habían mejorado considerablemente. A pocos metros de distancia combatía con un margons de gran tamaño, tenía heridas en su cuerpo, pero nada grave. Evadía las garras de esa bestia con gran habilidad, hasta se notaba un poco más de desarrollo en los músculos de sus brazos. Él tomó con fuerza su hacha con ambas manos y cortó un brazo del feroz enemigo que se apresuró a embestirlo con gran violencia. Estaba absorta viendo esa batalla, pero estaba en un apuro. Rocío y Aria tomaron sus arcos y desde la distancia le dispararon flechas a la espalda y a las piernas haciéndole perder el equilibrio cayendo al suelo, permitiéndonos ver que él tenía muchos cortes en todo su cuerpo, y le quedaba poco de vida, sin embargo Zet no lo terminó de matar, lo dejo inconsciente en el suelo y se marchó sin siquiera mirarnos.

    ─Al parecer quiere seguir cazando a esas bestias ─mencionó seriamente Sux─. Esto es muy extraño.

    ─Su mirada era escalofriante, y por qué no mató a ese margons, algo está mal, muy mal ─dijo asustada Rocío

    ─Lo que nos faltaba, que Zet se volviera loco ─Se quejó Bruno mirando el cielo.

    ─Se le subió a la cabeza, se cree poderoso, pero volvamos antes que se den cuenta de nuestra ausencia, él tendrá que arreglárselas solo ─mencionó Aria molesta.

    Ya no sabía qué hacer con todo esto, fue un exceso de información y de problemas, y para el colmo a Zet ya no le reconocía. Siempre parecía estar enojado, molesto, a veces en silencio u otras veces gritándonos, estaba colmando mi paciencia. Lo único que parecía importarle era matar, exterminar, olvidando que lo más importante era sobrevivir y defendernos en caso de ser necesario. Zet estaba cada día más distante, y estábamos preocupados por él.

    Sux se presentó a mis amigos, pidiéndonos no ser imprudentes como lo era Zet, que si moríamos todo se acabaría. Por ahora nos prometió guardar el secreto, aconsejándonos no involucrarnos con Zet en el campo de batalla, ofreciéndonos su ayuda en caso de ser necesaria indicándonos que podíamos ir al campamento celeyante sin problemas, separándonos al llegar al campamento guardián en donde nos esperaba Vetrusca que notó nuestra ausencia, lucía muy molesta y preocupada, casi como una hermana mayor. Nos regañó y nos recordó que podríamos haber resultado gravemente heridos si nos hubiéramos descuidado. Pese a eso nos atendió y sanó nuestras heridas con mucho cuidado y prometió guardar el secreto de nuestra salida.

    ─Ese tal Sux, parece un buen chico, espero podamos confiar en él ─murmuró Bruno.

    ─¿Sux, el celeyante?...sabe mucho sobre técnicas de curación y es muy hábil con su alabarda ─comentó Vetrusca.

    ─Se ve guapo también ─susurró Rocío.

    ─Si quieres después te ayudo a acercarte a él ─susurró Caroline guiñando un ojo.

    ─Deben tener cuidado con lo que hacen, más aún que pronto vendrá de visita el General Blade ─mencionó Vetrusca.

    ─¡El General Blade! ─gritó emocionado Bruno ─. ¿Cuándo?, ¿cuándo vendrá?

    ─En estos días, así que estén atentos.

    Bruno y mis amigas estaban muy emocionados por ese evento, pero yo me sentía cansada mentalmente, había sido un día muy ajetreado, con nuevas pistas y nuevos problemas, sin que pudiera olvidar la mirada extraña de Zet ni lo sucedido con el comandante Reik.


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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Usuario popular Esbirro

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    Hola. Tardé un poco en poder conectarme para leer la historia, pero ahora que ya estoy, daré mi opinión.

    Me está gustando como va progresando todo. Las descripciones de los lugares, los diálogos de los personajes, el desarrollo de los mismos, y la narración durante las batallas han mejorado mucho. Se pudo ver bien en este capítulo que la invasión los ha hecho evolucionar más a los chicos, dado a que saben que es la única opción. Bruno se muestra con su misma personalidad cómica, igual que Caroline, pero ambos han demostrado que se toman en serio la guerra y los entrenamientos.

    Creo que la introducción de Sux a la historia es para que uno de los protagonistas, tal vez Rocío, se vaya a entrenar habilidades de curación junto a él. Dado a que los 6 chicos ya estuvieron entrenando un poco en combate, pero deberían aprender sobre la curación. O al menos uno de ellos debería.

    Me da gusto que se hayan vuelto a mencionar cosas que fueron nombradas al principio, y espero que tengan relevancia en la trama más adelante. Aunque sea un poco.

    Me intriga que es lo que pueda pasar cuando conozcan al general Blade. Tal vez Edelian pueda conseguir las respuestas que busca hablando con él, o escuchando atentamente lo que tenga que decir. También quisiera ver un poco más de lo que ocurre con Zet, aunque la historia se narra en primera persona desde el punto de vista de Edelian, y al menos que él y ella compartan escena, no será posible. Pero me gustaría ver más a fondo los motivos de su comportamiento, de su repentino cambio de actitud, y de su motivación para cazar a los margons. Sé que el rechazo que sufrió hace algunos capítulos tuvo algo que ver, pero tengo que verlo más a fondo.

    Una de las mejores partes fue cuando Reik mencionó a los otros dos comandos que están en la guerra contra los margons, dado a que me da la sensación de que la historia va a extenderse por varios capítulos para que podamos conocer más a fondo a los comandantes y a los miembros más importantes de esos comandos.

    Me gustaría ver un poco más de Vetrusca. Desde su aparición no ha estado aportando demasiado a la historia. Espero que tengas algo reservado para ella más adelante, dado a que con sus habilidades debería ser de ayuda para los chicos.

    No he tenido mucho tiempo en estos días. Esta historia tuya es la primera que leo desde hace rato, por lo que no me estuve deteniendo a examinar la historia en busca de algún error de narración o de ortografía. No encontré nada, pero tampoco he buscado demasiado.

    Eso es todo lo que tengo que decir por el momento. Me despido hasta el siguiente, o hasta que te pases por mi historia. Saludos.
     
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