El Club de Hopewell

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Anthony Tesla, 22 Febrero 2012.

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    Anthony Tesla

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    Aries
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    El Club de Hopewell
    Clasificación:
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    Comedia
    Total de capítulos:
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    Queridos miembros de Hopewell High:

    Estamos conscientes que hemos tenido que perder un año de nuestras vidas en esta asquerosa escuela, y que así será hasta que nos acepten en una Universidad o nos lleven presos. Podemos vivir con eso. Pero también creemos que ustedes deben estar locos si piensan que van a poder apaciguar nuestro carácter o volvernos unos más del montón, porque en términos más simples, y en las definiciones mas pertinentes, hemos descubierto que cada uno de nosotros es una neurótica enamoradiza...

    ...un futuro presidiario...

    ...y una fugitiva de los manicomios.

    ¿Eso responde sus preguntas?



    Sinceramente suyos
    El Club de Hopewell

    CAPITULO I: LA CARTA

    —No puedo creerlo—se decía una joven de cabellos rojos y enmarañados esa mañana de septiembre frente al espejo del tocador—. ¿Escuela? ¿Otra vez?

    —¡Hija!—escuchó la muchacha desde el exterior del cuarto de baño el llamado para salir de una vez—¿Todavía no estás lista?

    —Ya casi estoy, solo...solo dame un momento—la joven tomó del botiquín una botella con calmantes; abrió la tapa y tomó una píldora—. Bien, ¡vámonos!

    Cuando un nuevo año escolar comienza, casi puedes oír el quejido simultáneo de todos los jóvenes en edad académica tratando de levantarse de la cama. El verano terminaba y no quedaba más remedio que tomar los libros y cuadernos para hacerse a la idea del enorme obstáculo que tendrían que enfrentar cada mañana.

    Y como si se tratara de un tratamiento para hacer crecer el cabello, los resultados pueden variar de grupos a grupos. Por ejemplo: la gente hermosa o aquellos con recursos económicos, ciertamente la pasan mucho mejor que aquellos que carecen de dichas características. Otros, simplemente hacen los méritos que sean necesarios, matándose estudiando todo el año para ser admitidos en una buena universidad y matarse otro cuatro haciendo lo mismo para terminar una carrera.

    Luego de estos grupos...tenemos a Allyson y a sus amigos.

    —Bien hija, ya llegamos —le dijo su madre, Colleen, con el auto detenido frente a las puertas de la nueva escuela: Hopewell High—. Espero que tengas un gran año.

    Para Allyson, la escuela era todo ese tiempo que había que quemar de algún modo entre levantarse de la cama y la hora de dormir (En sus propias palabras: "Todo lo que no sea dormir o comer es opcional")

    —Sí —Allyson respondió en total apatía—. Lo noté por mí misma.

    —Allye, ya fueron más de dos meses de vacaciones. Sabias que este día llegaría —La madre le contestó a su hija en una voz de conciliación.

    Ella tenía que ir a la oficina, y no estaba de humor para aguantar las rabietas de una quinceañera.

    —Lo sé, lo sé…

    —Que tengas un buen día en la escuela. Nos vemos en la noche.

    Allyson se bajó con la misma motivación que un patrón en día de pago, aún con los ojos entrecerrados. Tenía la esperanza de que estuviera aún dormida y que todo se tratara de un sueño.

    —¡Cuidado! —Gritó un joven a Allyson, justo antes de ser impactada con un balón—¡Perdón!
    Allyson supo en ese momento que no se trataba de un sueño, pues el golpe en la frente y la inflamación en su ojo izquierdo se sintieron muy reales.

    La idea de empezar en la preparatoria era difícil. Ahora se esperaba más madurez de su parte y esa idea le daba escalofríos. Su consuelo era que al menos en esta guerra contra el sistema escolar, sus compañeros y maestros, Allyson tenía dos aliados:

    —Buenos días dormilona —saludó Jake, a una Allyson todavía con señas de cansancio—, ¿qué tal el verano?

    Jake Zabrocki era el mejor amigo de Allyson desde que ambos estaban en el jardín de niños, y si bien a menudo era insoportable (Y francamente todo un patán), habían pasado por tanto que sencillamente no podían separarse ahora. Él era como un hermano: fastidioso, molesto y terco, pero del cual no puedes (Ni quieres) alejarte. Al menos, hasta a encontrar a alguien un poco más agradable.

    —Jake, dime ¿se me nota mucho el golpe?

    —No, no, para nada…solo cuando volteo a verlo…o con tratar de ignorarlo…

    —Qué “chistoso” —Allyson contestó.

    Ella no podía entender como alguien como él podía lucir tan fresco y vivaz, tomando en cuenta que el joven a menudo se quedaba despierto hasta altas horas de la madrugada ¿Drogas quizás? Tal vez, pero Jake era más de los que consumían relajantes, no estimulantes.

    Ambos ingresaron a los pasillos de su nuevo centro de estudios por los próximos tres años, y digo eso en el más amplio sentido de la palabra: no solo irían a estudiar ahí, sino que los estudiarían ahí (Para sostener su presupuesto, Hopewell High aceptó hacer pruebas médicas por laboratorios farmacéuticos con estudiantes al azar, así que eso explica el juego de palabras)

    —¿Tienes miedo? —Allyson preguntó al verse caminando en medio de un grupo de alumnos del último año.

    —Descuida, no pasa nada. Solo recuerda: no los mires a los ojos, no los alimentes, ni hagas ruidos fuertes y estaremos bien.

    Tras dichas palabras de sabiduría, una voz conocida para ambos se escuchó desde la entrada de la escuela:

    —¡Chicos! ¡Aquí estoy! ¡Hola!

    —…Hablando de "ruidos fuertes" —Allyson murmuró.

    A toda velocidad, una joven de mirada perturbada y perturbadora, se interpuso entre ambos chicos, abrazando a cada uno fuertemente y dejándose mecer.

    —Sarah, me encanta ser usada como columpio humano como a cualquiera, pero ¿podrías bajarte? Estas lastimando mi cuello —Jake comentó.

    —Lo siento chicos, ¡pero es que estoy tan emocionada!

    Allyson y Jake se preocuparon un poco por la alegría de su compañera.

    La extraña Sarah Greenberg era su amiga desde hacía cinco años, cuando llegó directo de Edmonton. Si algo habían aprendido esos dos en este tiempo, era a predecir una sola cosa del comportamiento de esta muchacha: que no se podía predecir en absoluto.

    —Sé que no debería preguntar porque en una corte, ahora me considerarían cómplice, pero ¿qué hiciste esta vez? —Allyson preguntó.

    —¿Cómo que "Qué hice esta vez"?

    —Bueno Sarita, estoy con Allye en eso dado que la última vez que sonreíste así, substituiste el agua potable del vecindario con Vodka. Fue un buen fin de semana, eso sí—admitió Jake, sonriendo levemente al recordar ver a más de una mujer, más desinhibida que de costumbre.

    —¿No puedo solo estar legítimamente emocionada por regresar a clases con ustedes?

    —...La ocasión anterior al incidente del Vodka, hiciste una estatua gigante con carne molida de Manni Pacquiao peleando contra una Princesa Peach de cuatro metros en la cafetería de la escuela y la pusiste en el patio bajo el sol de mayo—Allyson comentó recordando el suceso.

    —¡Oye, todos adoran a los perros! Gracias al olor hubo muchos, aunque también hubo gatos, ratas, ratones, mapaches y hasta unas gaviotas. Eso sin mencionar lo difícil que fue mover cuatrocientos kilos de vaca solo con mis manos —Sarah respondió sonriente—. Pero les juro que en esta ocasión, es simple…entusiasmo.

    —¿Y qué hay de la vez en aquella convención, en donde quisiste un recuerdo de ese actor de “La Vida Secreta de la Adolescente Canadiense”? y le ofreciste comprar media cabellera? —mencionaron al mismo tiempo Allye y Jake.

    —En mi defensa, él aceptó a cambio de un emparedado de tocino. Estaba MUY necesitado el pobre infeliz —Sarah recordó aquel momento tan lastimero—. Pero en serio, simplemente estoy feliz de volver a verlos. Fue un verano difícil, ir a un campamento de verano y todo lo que conlleva: mosquitos, hiedra venenosa y competidores furiosos luchando por un millón de dólares con un conductor sádico…
    Ella fue interrumpida por Allyson.

    —¿Te quedaste dormida viendo el maratón de "Isla del Drama"? —ella fue interrumpida por Allyson.

    —¡Ah claro que n…! Bueno, si

    —Pudo ser peor —cortó Jake—¿Qué tal si se hubiera quedado dormida con "La Ley y el Orden"…otra vez? Los shows de violaciones no son tan agradables de representar en la vida real.

    A pesar de su escepticismo, Sarah insistía que solo estaba contenta de verlos y compartir tiempo con ellos. Era conmovedora la actitud de esta joven, y un auténtico ejemplo de amistad. Quizás Allyson y Jake eran demasiado cínicos para apreciar una honesta muestra de felicidad. Como diría Sigmund Freud: "A veces, un puro es solo un puro…" y quizás la alegría de Sarah era genuina, sin motivos vandálicos detrás.

    La campana sonó y los jóvenes del primer año debían asistir a una reunión especial en el auditorio, lo cual era un evento estándar dentro de Hopewell High...o al menos lo hubiera sido de no ser por aquello que después de todo, hacia sonreír a Sarah.

    —¡Oh por Dios! ¿¡Qué carajos es eso! —gritó una de tantas voces sorprendidas en el auditorio.
    Todos miraban que en el techo, una pintura al óleo tamaño mural se extendía con la imagen del director de Hopewell, vestido de valquiria y besuqueándose con un vikingo.

    —Sarah, solo por curiosidad ¿tuviste algo que ver con…esa cosa? —Allyson le cuestionó nerviosa.

    —Creo que las proporciones están algo mal, ¡pero igual estoy orgullosa! —su amiga "artista" contestó con efusividad.

    En esta ocasión, tal vez Freud no tenía razón con lo del puro y así como respondería el gran George Carlin: "¿A sí? ¡Pues a veces, un puro es solo un enorme pene café!".

    El director, el señor LaFontaine, ingresó al auditorio en ese instante. Sin percatarse de las risas y los gritos de los jóvenes, avanzó hasta el podio para comenzar su discurso.

    —¡Caballeros! Tendré que hablar con mucha brevedad: sé que los tiempos son difíciles y todos estamos preocupados ¡Pero si no pasamos el acta de Registro de Mutantes pondremos en riesgo la seguridad naciona…! —el director entonces, vio con más atención a su audiencia.

    —Director LaFontaine —se acercó murmurando su asistente— ¿No se volvió a quedar dormido viendo un maratón de X-Men?

    —¡No…lo sé!—dijo el director al recordar sus actividades del día anterior y luego vuelve a dirigirse a su audiencia —¡Perdonen, discurso equivocado! ¡Jóvenes de Hopewell High, bienvenidos y…!

    El director detuvo sus palabras al darse cuenta del objeto de arte en el techo del auditorio que lo representaba a él de una forma muy "provocadora", por decir lo menos.

    —Sarah, no hables. Si mantienes tu bocota cerrada, no te meterás en problemas —Allyson le dijo mientras ponía su mano en la boca de su amiga, para evitar que parlara de más.

    —No sé qué decir. Bueno, como les dije, las proporciones están algo mal pero… ¡es increíble!—soltó contento el director LaFontaine.

    —¡¿Qué?!—Allyson y Jake dijeron sorprendidos al ver la inesperada buena reacción del director.
    —…Claro está, yo nunca me he sacado a pasear a la nutria por esos lugares, si saben de qué hablo, pero debo admitir que se ve impresionante —agregó el director.

    Después de admirar el trabajo de pintura de la señorita Greenberg y sin que sus amigos le dejaran confesar que había sido ella, el director prosiguió con la junta que vino y se fue muy rápido.
    Una bienvenida normal, un ñoño mensaje de motivación y una repartición de folletos de "Apoye el Registro Nacional de Mutantes" más tarde, los jóvenes ya estaban listos oficialmente para comenzar con sus clases.

    —Jamás creí que lo vería Sarah, pero ese sujeto está más loco que tú— Jake comentó.
    Esas palabras, tan inocuas como habían sido, fueron tomadas con mucha seriedad por la joven "artista"

    —¿Cómo que "más loco"? —Sarah preguntó, más seria de lo usual para ella.

    —No, nada, pero no sé si alguien más hubiera tomado con humor una escena homoerótica a la vista de todo el estudiantado.

    Los tres eventualmente llegaron a su salón: el aula del primero "B", pero antes de ingresar, Allyson perdió foco por un momento, al ver en los pasillos a un chico que siempre había llamado su atención…sin necesidad de arrancarle las cabezas a sus muñecas como Jake.

    Su nombre era Ryan Logan. Él era un año mayor que ella, y vivía en su misma calle; tocaba el bajo en una banda que se negaba a creer que el grunge murió junto con Kurt Cobain en 1994. Mide un metro con ochenta centímetros, su película favorita es "El Club de la Pelea" y…

    —Allye… ¿Allye? —Jake le repitió tratando de hacerla volver en razón.

    —Yo me encargo —Sarah dijo, seguido de un golpe a puño cerrado en el rostro de Allye.

    —¡Sarah, la tradición dice que es una cachetada! —Allyson gritó ante aquel acto de violencia innecesaria.

    —Míralo por el lado bueno, ¡ya te emparejé el rostro!

    —Si…ahora no luces golpeada, solo como una gótica mal maquillada —Jake añadió.

    Los tres jóvenes ingresaron al aula, en donde encontraron una mezcla de conocidos y rostros nuevos: el chico rico, la chica hermosa, el atleta, los del club de comics y el chico de intercambio que apenas puede hablar el idioma.

    El día prosiguió con relativa calma, pues en un primer día difícilmente se pasa de las absurdas presentaciones con el maestro. Al final, parecía que los tres habían sorteado su primer día en Hopewell High con facilidad.

    —No estuvo tan mal —Allyson dijo mientras abría su casillero

    —Al menos no la tuvimos tan difícil como Atacil: nosotros podemos decir más cosas aparte de "Me llamarme Atacil" y "Alá es grande" —Jake comentó, con burla, pero sin mala intención.

    Había sido un día aburrido y usual, claro, tan aburrido y usual como puede ser una jornada con dos golpes en el rostro y una pintura casi pornográfica gigante, pero en ese momento todo cambiaba…

    —¿Qué es eso? —Sarah preguntó al ver caer una nota del casillero de Allyson.

    —No lo sé —Allyson la recogió, la desplegó y empezó a leerla—Santa Macarena, ¿esto es una nota de…?

    —¿Amor? —Jake completó la frase de Allyson, echando un pequeño vistazo al papel para vergüenza de su amiga, quien se repliega y oculta el mensaje.

    —Esto es un poco embarazoso —ella susurró

    —Ya lo creo, es decir ¿"Te he mirado desde hace tanto tiempo..."? ¿Quién se cree ese sujeto? ¡¿Edward Cullen? —mencionó Jake

    —¿Cómo pudiste leer tan rápido? —Allyson le preguntó.

    —Cuando aprendes a hackear códigos de computadora para borrar tu expediente de de uso de drogas de la comisaria, uno tiene que saber leer y aprovechar cada segundo.

    —¡Allye tiene un admirador secreto! ¡Como yo! —Sarah interrumpió—Con la excepción de que yo era la admiradora secreta, y en vez de dejar notas normales, dejaba cartas firmadas con sangre. Je…ya no puedo acercarme a él…

    —¿Y quién firma eso? —Jake retomó la coherencia de la plática con una pregunta lógica.

    —¿Acaso te importa? —Allyson respondió.

    —Me importaría más si tuviera más estrógeno en mi organismo, pero si, siento algo de curiosidad—admitió Jake, uniéndose a la incógnita de sus dos compañeras aunque, no en el mismo grado.
    Apenas era el primer día de clases y el año ya lucía interesante. Todo con la ayuda de una pequeña carta y sin la necesidad de explosivos o ácidos…aún.
     
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    EL CLUB DE HOPEWELL
    CAPÍTULO II: BIZARRO TRIANGULO AMOROSO
    Allyson no era una de esas jóvenes que dejaban volar su imaginación ni sus ilusiones con cualquier cosa. En todo caso, despreciaba a las personas que fueran así: ella era más racional en ese aspecto. Jamás la verían saltar de emoción como una idiota (Bueno, al menos no en público)
    ¿Podría ser verdad lo del admirador?, se preguntaba y luego, volvía a un estado de felicidad casi infantil, saltando y sonriendo bobamente en su habitación. Solo recobraba la cordura cuando su madre o su hermana deseaban entrar en su cuarto (No había manera en que nadie se diera cuenta de su actuar tan efusivo)
    —Calma Allye, si todavía no hemos empezado a fumar—escuchó Allyson a Jake hablar a su espalda.
    Al voltear, vio que él y Sarah se encontraban en su cama.
    —¿Cómo entraron aquí?—ella preguntó asustada.
    —Recuerda que tu madre ya no nos deja entrar a esta casa.
    En cierto modo, Colleen no estaba equivocada en sus suposiciones y desdén a los amigos de su hija. Después de todo, cualquiera que sea capaz de entrar por una ventana a una casa con la rapidez de un ladrón levantaba muchas sospechas.
    —Ya en serio Allye, ¿qué es esa actitud tuya?—Sarah cuestionó.
    Allyson bajó su mirada al piso y se sonrojó. No era muy difícil deducir lo que estaba pensando.
    —Es por esa carta, ¿verdad?
    Allyson quiso refutar la pregunta de Sarah, pero ella misma sabía que estaría mintiendo.
    — ¿Y qué tal si es así? —Allyson dijo desafiante.
    —En mi caso, nada—Jake alzó los hombros—Honestamente me importa un carajo, pero a la pequeña Miss Demencia aquí presente parece interesarle más—señaló a Sarah.
    —¿En serio? —Allyson preguntó
    —Bueno, no te emociones. Solo es curiosidad—respondió su amiga.
    Sin duda, había cierto misterio, sobre todo por el hecho que la nota en cuestión no estaba firmada, así que podía ser de cualquiera. Aunque en su mente, Allyson solo podía pensar en una persona.
    —Allye… ¡Allye! —Jake le gritó mientras chasqueaba sus pulgares frente a Allyson—Sarah, la perdimos de nuevo: ya sabes qué hacer.
    —Como digas, pero por el bien de su moreteado rostro, debemos hallar otro modo de hacerle volver en sí ¡Toma!
    Un nuevo golpe sacó a Allyson de sus sueños despiertos, solo para volver a quejarse de esos métodos tan rudos de resucitación:
    —¡¿Tienes que ser tan brusca?—Allyson le reclamó—¿De dónde aprendiste que para sacar a alguien de trance un golpe ayuda?
    —De la escuela de Medicina…
    —¿Qué clase de escuela enseña eso?
    —La prestigiosa Escuela de Medicina de Aguja, en Nigeria ¡También sé cómo dar anestesia sin anestesia!
    —No bromea…—Jake murmuró tras aquel comentario de Sarah.
    —Sí, mejor yo paso sin ver—Allyson le dijo a su amiga antes que empezara a traer las prestigiosas técnicas sanatorias del África Occidental.
    —De todos modos, creo que sé a quién tienes en mente—Jake dijo—Es Ryan, ¿no es así?
    —Es una posibilidad…
    —Sí, pero ese es el detalle: no sabemos quién podría ser. Puede tratarse de él o hasta del maestro de educación física.
    —Siempre y cuando no sea cómo nuestro profesor de educación física en la escuela anterior—murmuró Allyson.
    —¿El profesor que huyó cuando "Protección al Menor" empezó a rondar por la zona?—Sarah preguntó.
    No podía negar los hechos, pero Allyson tampoco quería dejar ir esa ilusión a pesar de lo tonta que ella misma sabía que era y claro, siempre existía la posibilidad de acabar con todo rápido.
    —¿Qué acaso ese sujeto no vive a dos calles de aquí?—Jake le preguntó a Allyson.
    —Sí, ¿qué tiene eso qué ver?
    —Siempre está la loca y descabellada posibilidad de ir a preguntarle… ¿no?
    —Pues sí, tienes razón Jake, pero tú lo has dicho: es una idea loca y descabellada.
    Al día siguiente, la escuela presentó una mayor presión: el día de las presentaciones había terminado y ahora era cuestión de hacer algo de trabajo verdadero. Claro está, eso no es algo que le agradara del todo a nuestros chicos, así que reaccionaron de la misma manera en que lo hacían siempre:
    —¿Alguien quiere acido?—Jake le ofreció a sus amigas mientras ambos estaban ocultos en un rincón
    —¿Ácido?, ¿estás loco?—contestó indignada Allyson—Eso es cosa de junkies y pandilleros.
    —¿Cuál es tu punto?
    — ¡Que no quiero! Eso es terrible para la salud.
    —Comprendo—admitió Jake—Entonces, ¿quieres porro?
    — ¡Si, gracias!—Allyson contestó animada.
    Mientras los colegiales se "relajaban", notaron a su amiga Sarah tranquila, pensativa, casi en estado de meditación.
    —¿Qué le pasa a Sarah?—Jake susurró al oído de Allyson
    —Esta algo… deprimida.
    — ¿Y eso por qué?
    —Algo que le dijiste ayer
    —¿Qué los explosivos plásticos y los desfiles son mala idea?
    —No. Al parecer le afectó eso de que "el director estaba más loco que ella"
    La locura era inherente a la condición de ser miembro de la familia Greenberg. Todo comenzó desde que un par de pacientes psiquiátricos de un sanatorio de Columbia Británica escaparon, procreando ya tres generaciones de individuos peculiares. Sarah era parte de esa estirpe y por lo tanto, no sería la primera de su familia en quedar en un segundo plano.
    Entonces, de la nada Sarah comenzó a contar:
    —Cinco, cuatro, tres, dos…
    Una...enorme explosión se escuchó, y después de varios segundos, comenzaron a caer del cielo salchichas polacas.
    —Sarah, ¿qué obsesión tienes con la carne?—Allyson preguntó tras ser golpeada por una kielbasa en la cabeza.
    —Salchichas cayendo del cielo, ¿no era esa la versión XXX de "Lluvia de Hamburguesas"? —Jake dijo al ver todos esos kilos de embutidos impactando el suelo, algunas ventanas de los salones y los autos del estacionamiento de maestros.
    Los gritos de los estudiantes y las alarmas de los vehículos de los profesores, llamaron la atención del director, que no tuvo otra opción que salir a ver eso con sus propios ojos:
    —¡Por Júpiter! —exclamó el director—¡Justo el día en que se me olvidó el almuerzo! ¡Gracias a Dios…de las carnes polacas! —agregó para después extender su brazo y atrapar algunas de esas salchichas.
    —¡¿Qué?—Sarah dijo al ver desde detrás de unos arbustos la completa naturalidad con la que su director reaccionaba a su broma con olor a cerdo.
    —Parece ser que ese sujeto lo ha visto todo—Allyson comentó.
    —¿De dónde es?, ¿Nueva York? —Sarah se preguntó.
    —No lo sé, pero si fuera de Tokio bien podría una lagartija mutante gigante arrasar con toda la escuela y él seguiría bebiendo su café—dijo Jake.
    —Jejeje, si. Ese fue un gran día—recordó la extraña Sarah.
    Cuando las clases tuvieron que suspenderse después de varias heridas por carnes frías (Imaginen tratando de explicar eso a los bomberos y paramédicos por teléfono), nuestros chicos siguieron con sus actividades normales: Sarah se rompía la cabeza tratando de pensar en su próximo golpe, Jake corrió a su casillero para deshacerse de ciertas evidencias químicas que podrían llamar la atención de las autoridades, y Allyson veía en medio de los grupos de jóvenes siendo evacuados de Hopewell High a Ryan…
    —¡Chicas, escondan esto en sus bolsillos!—Jake regresó con varias bolsas: algunas pequeñas de plástico, otras más grandes de papel marrón.
    —Yo no tengo bolsillos—Sarah le respondió al frenético de su amigo
    — ¡Pues escóndelo donde nadie lo vea! ¡También tú, Allye!
    —Tú sabes que me encanta esconder evidencia que podría ser usada en la Corte en tu contra como a cualquiera—Allyson le dijo ocultando un par de bolsas en sus bolsillos y otra grande en su mochila—Pero, ¿por qué no solo la tiras por ahí?
    —Ojala fuera tan fácil amiga…
    —¿Te costó una fortuna?
    —Solo diré que si las pierdo, también perderé mis pulgares. Esos rusos no se andan con juegos.
    Esa noche, tras un "arduo" día de actividades, Allyson volvía a leer aquella simple nota en voz alta:
    —"Hola. Hace mucho que había querido hablarte, y te he mirado desde hace tanto tiempo, pero sencillamente no puedo vencer mi timidez: cada vez que te veo, me pongo de rodillas y elevo una plegaria, esperando que puedas decir aquellas palabras que yo no puedo…"—
    Allyson hallaba el mensaje bastante tierno. Claro, se había plagiado buena parte del estribillo de la canción "Bizarre Love Triangle" de New Order ¡Pero igual seguía siendo tierno!
    Más la pregunta seguía siendo: ¿quién podía ser?
    Al día siguiente, para novedad, Allyson de hecho ingresó a clases y juntó todo el valor del mundo para conversar con Ryan ¿Quién sabe? La esperanza nunca muere, solo se retuerce, llora, sufre, suplica pero nunca muere.
    Lo encontró solo sentado en una escalera de un pasillo escribiendo en un pequeño cuaderno, sin poner demasiada atención a la gente pasando a su alrededor. Allyson respiró profundamente, escondió la carta en su bolsillo trasero y avanzó hacia el joven.
    —Rola Nyan.
    — ¿Eh?—Ryan se quedó confundido con las palabras de Allyson.
    Ésta, no tardó en darse cuenta del error que había cometido.
    — ¡Perdón! —se disculpó avergonzada—Quise decir, "Hola Ryan", así que…Hola Ryan.
    En la mente de Allyson esto había lucido mucho más fácil. Ahora ella parecía una lela que no podía decir bien ni dos palabras.
    —¿Eres...? Te llamas Allyson, ¿no es así? —Ryan pudo reconocerla—Vives cerca de mi vecindario, creo—
    —Pues, si.
    Allyson quedó paralizada. Realmente, ella misma no pensaba llegar "tan lejos", así que no había más alternativa que buscar algún tema de conversación aún si fuera debajo de las piedras para romper el hielo.
    —¿Qué es lo que escribes?
    —No es nada; es la letra de una canción—Ryan contestó ocultando tras de sí la libreta con sus notas.
    — Buscando inspiración, ¿eh?
    —Sí, bueno, quiero escribir una canción con cierto sentimiento, pero por más que trato y trato, solo copio alguna que ya existe.
    —Bueno, siempre es bueno voltear a las influencias de uno—Allyson se sentó a su lado—¿Alguna banda que te guste en especial?
    —No oigo muchos grupos contemporáneos, casi todo lo que escuchó últimamente es de los ochentas o los noventas. Ya sabes: Nirvana, Stone Temple Pilots, The Pixies, The Church, New Order
    Ryan nombró al menos dos grupos más, pero después de "New Order", Allyson dejó de escuchar.
    —Perdón, debo de irme a clases—Ryan interrumpió al escuchar el timbre de la escuela—Nos vemos Allyson.
    —¿Qué tal eso? —la voz de Sarah fue escuchada detrás de Allyson—Resultaste ser más valiente de lo que pensamos.
    —¿Qué haces aquí Allye? ¿No me digas que en verdad vas a entrar a clases?—Jake le preguntó—Es por Ryan, ¿verdad?—
    —Hey, hasta las chicas malas pueden soñar ¿no? Además, ¿¡deben dejar de asustarme así!—ella les reclamó.
    —No, no, no: yo soy el chico "malo", tú eres la melancólica, y Sarah es…Sarah.
    —¿Averiguaste algo?—Sarah preguntó intrigada, poniendo nerviosa a Allyson.
    —Bueno, tengo una ligera pista.
    —No tienes nada, ¿verdad?—Jake sugirió.
    — ¡Tengo lo suficiente, gracias!—
    Por ese momento, Allyson guardaría su descubrimiento para sí misma. Si Sarah y Jake intervenían en su vida romántica, las palabras "vida" y "romántica" quedarían fuera de su vocabulario en cuanto aquellos dos tomaran parte.
     
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    EL CLUB DE HOPEWELL
    CAPITULO III: PODER, CORRUPCIÓN Y TONTERIAS

    —No sé cómo acepté hacer esto…—Jake se quejó murmurándole a Sarah, en medio de la noche, mientras los dos jóvenes ingresaban a Hopewell High.

    —Aceptaste esto porque si no, te delataría con agencia de narcóticos…

    —No les tengo miedo a esos payasos…

    —…y la Mafia Rusa…

    —Como decía, ¡siempre estoy dispuesto a ayudar a una amiga!

    Sarah requería de los servicios de Jake y su enorme capacidad para ingresar en cualquier propiedad; la duda de la joven con el director se empezaba a acrecentar al punto de volverse obsesión, y no era para menos: una pintura homoerotica, una lluvia de carnes frías polacas y justo ayer, cambiar la gasolina del auto por Mountain Dew, y el director LaFointaine no levantó ni siquiera frunzo el ceño ¿de dónde venía? ¿Qué acaso estas cosas eran "normales" en su pueblo de origen? Solo había una forma de averiguarlo.

    Después de abrir los candados de la puerta de entrada, y después de la puerta del archivo, los documentos acerca de este hombre estaban al acceso de Sarah.

    —Vamos a ver quién es realmente el Director LaFointaine…

    —Sarah ¿No pudiste simplemente revisar su página de Facebook o algo así?

    — ¡Eso no…se me había ocurrido! ¡Pero ahora es tarde para retroceder!

    Sarah tomó una carpeta con el nombre del educador en cuestión, y sin perder más tiempo, y con ayuda de una linterna miniatura, comenzó a leer.

    —Lugar de nacimiento…Calgary…titulo en Educación…edad: 45 años…

    Sarah continuó leyendo ese expediente, pero no encontró nada particularmente anormal; simplemente un trabajador de la educación común.

    — ¿Ya podemos irnos? Llevo medio año de no volver de nuevo al centro de detención juvenil y planeo continuar así hasta completar el año entero.

    —Supongo que si…

    Con la discreción de un equipo SWAT, ambos jóvenes salieron de los terrenos de la escuela sin dejar pistas ni pruebas que los pudieran inculpar en una corte, y mientras Jake y Sarah practicaban sus habilidades de ingresar a zonas prohibidas, Allyson estaba perdida en sus pensamientos, en su cama mirando al techo, soñadora, ilusionada…

    …Y completamente asqueada de sí misma.

    — ¡Por Joy Division! ¿Qué rayos me pasa? Yo no soy así…—Allyson pensó, pero por cada momento de cordura, tenía uno de perdición en su propio mundo de fantasías…
    Ella guardaba aquella nota debajo de su almohada, y constantemente la veía, la leía, la releía, la guardaba y la volvía y sacar; una rutina de tonterías que tanto criticaba cuando lo veía en la televisión o lo leía en alguna novelita rosa de adolescentes retrasados e idiotas, como esta…situación.

    Claro, cuando se trata de lidiar con amoríos y con chicos, Allyson conocía a alguien quien la podía ayudar con su sabiduría: no era Jake, no era Sarah, no era su madre Colleen…era la innombrable: la persona que durante catorce años volvió su vida imposible, y ahora necesitaba de su consejo…

    —No puedo creer que vaya a caer tan bajo. —Allyson se dijo así misma muy apenada mientras encendía su móvil y lo alistaba para enviar un mensaje…

    "¡Jessie! Es tu hermanita; háblame cuando puedas. Ciao."

    Y con solo enviar el mensaje, Allyson ya se sentía mucho más sucia; tanto tiempo que había esperado para que ella partiera a la Universidad, y ahora necesitaba algo de ella.
    —Ni con una ducha anti-radiación me sentiré limpia…—Allyson se dijo justo antes de dormirse.

    Al día siguiente, tocaba la clase de educación física, y dado que tras un ataque porcino desde el cielo se había reforzada la seguridad, ahora se vieron en la posición tan despreciable de de hecho ingresar a las clases, y tras el aburrimiento de las primeras horas, pensaron que algo de actividad no les caería mal para su ultima asignatura del día; se cambiaron en sus ropas para esta clase y se dirigieron con el resto del grupo al gimnasio.

    —De haber sabido que nos obligarían a entrar a clase de deportes, no me hubiera desvelado ayer…

    — ¿De qué hablas Jake? —Allyson le pregunto.

    —De nada, de nada…asuntos de espionaje amateur.

    — ¿Y cómo creen que nos vaya? ¿Qué saben del profesor? —Sarah interrumpió.

    —Oí que se llama Finkel Weinbach—Contestó Jake.

    Tras escuchar ese nombre, Allyson y Sarah comenzaron a carcajearse; Jake trató de componer algo de compostura pero al final terminó uniéndose a ellas.

    — ¿Finkel Weinbach? ¿Qué clase de nombre idiota es ese? —Los tres mencionan burlonamente, aun ahogados en risas.

    —Suena tan mal ¿Qué es eso? ¿Un bufé de abogados checoslovacos? —Comentó Allyson

    En ese momento, un hombre de estatura muy alta, piel bronceada y cuerpo definido y musculoso, con un rostro endurecido y una mirada hostil y cabello rizado entró al gimnasio.

    — ¡Atención! —Gritó el hombre con un tono fuerte, grave y ambiguamente militar, con un acento que ubicaba el origen de ese sujeto en el Medio Oriente— ¡pónganse en formación! ¡Hombres a la izquierda, mujeres a la derecha!

    Asustados, los alumnos obedecieron la orden de inmediato, con excepción de Allyson, Sarah y Jake.

    — ¡No me escucharon señoritas! ¡En formación! ¡Hombres a la izquierda, mujeres a la derecha! —Les gritó dirigiéndose directamente a ellos.

    — ¿Quién es usted? ¿Y sabe que el fuerte del ejercito queda a seis calles de aquí, verdad? —Jake le preguntó imprudentemente.

    —Lo siento, no quería interrumpir a la "jovencita" y sus comadres…

    — ¿Cree que me asusta, señor…?

    —Weinbach, pero para ti, Sargento Weinbach.

    Los tres chicos quedaron sorprendidos ¿este era Finkel? Ellos esperaban un pequeño hombre de lentes que pudiera o no estar diagnosticado con asma ¡No un Zohan en esteroides!

    Sin otra opción, siguieron las órdenes de este profesor, cuya frecuencia de voz bien podría ser usada como arma paralizante.

    La rutina que prosiguió fue bastante estándar…para el ejército Israelí quizás: hacerlos correr alrededor del gimnasio no era nada fuera de lo normal; hacerlos correr alrededor del gimnasio con pesas en las piernas cargando sacos de harina de veinte kilos si lo era.

    — ¡Vamos señoritas! ¡En los Altos del Golán ya les hubieran disparado en los sesos! —gritó el señor Weinbach

    —No sé si lo ha notado ¡pero esto no es el Golán! ¡Se llama Hopewell! ¡Lo más peligroso que tuvimos aquí fue un alce entrando a un jardín de niños! —Allyson mencionó molesta, en un volumen un poco más fuerte de lo que ella calculó, alcanzando a ser oída por el maestro.

    — ¡Tu, la del pelo enredado! ¿Algún problema?

    — ¡No, no señor! —Respondió Allyson asustada, empapada en sudor, y con la espalda a punto de colapsar—. ¿Pelo enredado? — Pensó, algo insultada posteriormente.

    Cuando finalmente terminó la clase, y después que Allye y sus amigos volvieran a sus ropas "de civil" (que después de un entrenamiento así, el término suena más literal de lo que debería), se reunieron de nuevo a esperar la campana de salida.

    —Qué bueno que esta…"cosa", fue la última actividad del día; de otro modo, la mitad del grupo no hubiera sobrevivido ni para la clase de educación sexual…—Allyson comentó muy adolorida, al igual que Sarah y Jake.

    —Esta noche me la pasare en la página de la Interpol —agregó Jake—. Estoy casi seguro que a ese sujeto lo buscan por crímenes de guerra…

    —Pudo ser peor chicos ¿Qué hay del muchacho que se cayó a media carrera? —

    — ¡Oye, moscas alrededor de un cuerpo inmóvil no necesariamente significan "muerte"! —Sarah respondió

    —Anota a ese sujeto como el peor maestro que nos ha tocado en el año—Jake dijo.

    — ¿Qué tal el hombre de ochenta años enseñando computación? ¿El señor Hamilton? —Cuestionó Allyson, repasando en su mente el profesorado.

    — ¡Hey, al final supo prender la maldita computadora! ¿No? —contestó con una dosis de sarcasmo Jake.

    Mientras seguían su plática, Allyson vio a Ryan a la distancia, y como es tradicional, su atención se centró en aquel chico.

    — ¿Otra vez? —Jake dijo—Sarah, ya sabes que hacer…

    — ¡Esperen! ¡Si ando consciente, dejen el abuso físico para el señor Weinbach! —Allyson replicó justo cuando sentía a Sarah alistando otro golpe para regresarla a la realidad.

    —Así que… ¿Averiguaste algo? —Preguntó el joven Zabrocki

    —Nada todavía más que le gusta cierta banda ochentera de donde pudo o no haber sacado el verso de la carta.

    — ¿New Order?

    —Si.

    — ¡Lo sabía! ¡Págame Sarah!

    — ¿Pagar? ¿De qué hablan ustedes dos? —Preguntó Allyson.

    —El apostó a que se había copiado el poema de "New Order"…yo creí que era de "The Human League"…todos cometemos errores—Sarah le contestó.

    —Me agrada ver que mi vida amorosa les sirve como entretenimiento…

    — ¿Vida amorosa? —Jake y Sarah preguntaron al unisonó.

    —Bien: mi vida amorosa…o la falta de esta…

    —Conozco esa mirada—Jake dijo— ¿hiciste algo que te avergonzó, verdad?

    —Algo así…tuve que recurrir a la gran experta en relaciones humanas…

    — ¿Tu hermana? —Sarah preguntó

    —Si…

    — ¿No es la que llegó vomitando a tu cuarto aquella vez hace varias historias?

    — ¿Historias? —Allyson y Jake cuestionaron aquella palabra.

    — ¡Historias, quise decir "meses! —Corrigió Sarah.

    —Sí, como sea, ella sabe más de esas cosas que yo…

    A Allyson no le gustaba reconocerlo ni recordarlo, pero siempre, en las reuniones familiares, con amigos o cualquier evento que involucrara introducción de las dos jóvenes con alguien más, había una clara línea de separación: Jessica era la "bonita" con la que todos los chicos deseaban salir, la persona con la que todos se desvivían en halagos por su apariencia digna de una modelo rusa, mientras que Allyson era, bueno, la "simpática" (lo cual, después de una buena conversación, igual terminaba de desmentirse)
    Al regresar a su hogar, Allyson se dirigió a su computadora para perder tiempo bajando canciones, mofándose de las preguntas absurdas en Yahoo! Respuestas y en general, simplemente dando rienda suelta a su holgazanería, cuando entonces, escuchó la alerta de su cuenta de correo, anunciando un mensaje de su hermana.

    Algo avergonzada y renuente de leerlo al principio, tras varios minutos de contemplar en su bandeja de entrada aquel mensaje, finalmente se armó del valor para abrirlo…

    — ¡Hey Allye! ¿Estás libre? —Preguntó Jake desde su mensajero instantáneo.

    — ¡Por Ian Curtis, casi me matas del susto!

    —Perdón ¿viendo si las fotos de Elijah Wood desnudo son reales otra vez?

    —No…hoy no, es que acabó de leer el mensaje de mi hermana.

    — ¿Y qué tal?

    —Pues, como siempre: es evidente la hostilidad latente entre ambas…

    — ¿Pues, que te dijo?

    Allyson le envió una copia del mensaje para que lo pudiera leer por si mismo y comprender a que se refería.

    "¡Hola hermanita! Hace tiempo que no te veía.
    Desde que llegue a la Universidad, la he pasado de maravilla: muchas fiestas, muchos chicos interesantes, y algunas clases aburridas ¡pero eso no importa! (…)
    ¡No puedo creer que mi hermanita este enamorada y que tenga un admirador! Mira, este fin de semana quedó de comunicarme contigo, ando algo ocupada por ahora, pero cuando pueda, te aconsejare en todo lo que quieras
    ¡Nos vemos! Besos y saluda a mamá de mi parte"
    —Uy si, tienes razón Allye…puedo sentir el odio…

    —Búrlate todo lo que quieras Jake, pero…tú no sabes cómo es esto…

    — ¿Qué? ¿Ser odiado? ¡Boberías! A mí me han dicho vago, flojo, criminal, que el mundo hubiera estado mejor si ese condón no hubiera estado roto…y ese solo fue mi papá esta mañana…

    — ¿Estaba bebiendo otra vez?

    —Sí, pero yo también, así que eso igualó el terreno.

    —Comprendo lo que dices Jake, pero de algún modo no es lo mismo; la dinámica de hermanos, y en especial entre hermanas, es algo diferente y especial: siempre parece haber un tipo de hostilidad escondida.

    —Di lo que quieras, pero si no te dejan caer una plancha ardiente en la cara, no es hostilidad en casa de los Zabrocki…

    — ¿Tu papá otra vez?

    —No: mi madre antes de que se la llevaran al penal…con todo, no fue tan mala Navidad.

    —Jackie, muchacho ¿hay algo que quieras compartir antes de las tradiciones festivas en tu hogar?

    —Solo que el nombre del señor Weinbach no aparece buscado por alguna organización…pero creo comprender como logró ser contratado.

    — ¿Ese sádico? Sí, eso me sorprendió ¿Qué pasó?

    —Bueno, con todo y sus defectos, es el único maestro de educación física en toda la zona que no está en investigación judicial.

    —Alumnas y maestros…mala combinación…

    —Es en serio: hay maestros en estos listados que tienen expedientes más grandes que el mío ¿¡Cuánto tengo que hacer, caramba?

    —Por favor Jake, necesito a alguien con cordura estos días...sabes que no puedo…que no podemos contar con Sarah.

    —Está bien, me portare bien.

    —Perfecto…

    —Y Allye...las cosas nunca son tan malas como parecen, y estarás bien…

    —Em…gracias…

    De algún modo, Jake había mostrado el apoyo moral que tanto necesitaba Allyson; al menos le había sacado una sonrisa tímida ¿la lección? Los hermanos van y vienen, pero los criminales con los que haces amistad siempre están ahí…

    …O algo así (sé que hay una moraleja por ahí, búsquenla ustedes, yo me voy a beber)
     
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    Leido en 30 min o.o me intereso mucho, querido n.n

    Esta muy bueno n.n avisame conti x3
     
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