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Historia larga Fanfic - Consecuencias de una falsa ilusión.

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Asumi, 5 Junio 2010.

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    Asumi

    Asumi Usuario popular

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    Título:
    Fanfic - Consecuencias de una falsa ilusión.
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1591
    Consecuencias de una falsa ilusión.

    Título: Consecuencias de una falsa ilusión.
    Summary: No debí confiar en él, me lo advirtieron. Ahora debo aceptar mi error y pagar lo que deba por esto.
    Clasificación: T (?
    Advertencias: Sin betear, escrito a base de una expericiencia.
    Género: Romance / Angust (?
    Cantidad de palabras; Capitulo I: 1.209

    Aclaración: Contiene muchos Flash back, los cuales estan en letra normal mientras que las situaciones del presente estan en cursiva debido a la variante del texto y la mayor cantidad de los flash back, Al menos en este capítulo.


    Consecuencias de una falsa ilusión.
    Capítulo I: Conociendote

    ¡No puedo creerlo! ¡simplemente no puedo! ¡¿por qué rayos me sucede esto?! ¡yo hubiese preferido cualquier cosa! ¡hasta una toca en el pecho real! antes que esto. Aunque quizás me las tenga merecidas todas estas cosas…


    — ¡¿Quieres dejar de una vez?! —gritó furiosa mi amiga, ya un poco molesta por mi actitud.
    — Es que es tan lindo —suspiré para luego volver a mi embobamiento una vez más, mirando al chico más lindo que había visto de cual solo sabía su nombre, Rodrigo, “Rorro” para los amigos.
    — ¡Sí tanto te gusta, háblale!, pero después, ahora debemos irnos —dijo mi amiga Sophie sacándome de mi ensueño.
    — Ok, anda, yo te alcanzó luego —dije sin mirarla, preocupada de ver al chico de ojos color ámbar, que solo he visto desde la lejanía.
    — Has lo que quieras —se quejó Sophie enojada dejándome sola.

    Debo hablarle, pero ¡¿qué le diré?! no puedo llega y decirle: “¿Sabes?, te encuentro muy lindo y quisiera conocerte” ¡qué estupidez!
    Podría cruzarme con él “accidentalmente” y buscarle conversación a partir de ello. O también podría meterme en el taller de baloncesto u en el grupo de lectura para toparme con él, pero… ¡le tengo terror a los balones! Y soy un 0 a la izquierda con la lectura y veré patética…

    — Disculpa, ¿me podrías decir dónde está la sala de 1-C? —me preguntó una voz extraña a mis espaldas.
    — Es ese —apunté con el dedo sin voltear, buscando con la vista al Rorro, ya que en mi “discusión interna” dejé de observarlo.
    — Gracias, te debo una —contestó cortés la persona.

    Y yo al no encontrar al chico de mis sueños, me volteé a ver a mi interlocutor.

    - No hay de… -y no alcancé a terminar la frase, ya que me quede sin al habla al ver que mi interlocutor era el chico que tanto buscaba con la mirada, y me producía una locura y estupidez ¡Increíble!- No hay de que –agregué con rapidez antes de quedar con una tonta delante de él
    — Soy Rodrigo —sonrió— Rorro para los amigos —se presentó.
    — Yo soy Anahí —respondí— Pero puedes decirme Aní –agregué medía ahogada por la situación.
    — Ah… así que Anahí se llama la chica que me mira todo el día —dijo pícaro.
    — ¡¿Qué?! ¡mirarte! ¡¿yo?! estás loco —reí nerviosa.

    ¡Me descubrió! ¡qué vergüenza! ¿hace cuanto lo sabrá?

    — Te he visto hacerlo, al menos eres linda —dijo en tono casi dulce— Bueno, me debo ir, nos vemos —Se despidió con beso en la mejilla que me hiso sonrojar.


    Ahí fue cuando todo sucedió, ojalá nunca lo hubiera visto, mejor conocido o en último caso hablado. Así no tendría que tener que sufrir esto…


    Dos días, ¡dos putos días! Y aún no lo he vuelto a ver ni hablar, al parecer enfermo…

    — Sácatelo de la mente Aní, yo sé que él no vale la pena —dijo Sophie al verme mirando en dirección en su salón.
    — ¿Cómo lo sabes? —pregunté un poco molesta.
    — Aní, mira su pinta y analízalo, no quería decírtelo, pero ese tipo es un caliente cualquiera, conoce chicas solo para tenerlas en su cama, por eso ha faltado —dijo seria y triste por mí.
    — Mientes… —susurré, no queriendo creer en sus palabras
    — ¡Créeme! Yo no te mentiría y lo sabes –rebatió seria y un poco furiosa—-Ahora, si tu no me quieres creer y ser una más, pues adelante, pero yo te lo advertí —agregó para luego dejarme sola y pensativa.

    Él no es así, son solo rumores, Sophie solo exagera y se preocupa por mí, él no puede ser tan malo.


    Si sólo la hubiera escuchado… ¡Mierda! ¡Sophie solo me quería ayudar! Ahora… nadie me ayudará…


    — Hola Aní —me saludó Rorro a lo lejos a la semana siguiente.
    — Hola —respondí con alegría y un beso en la mejilla una vez a su lado.
    — Oye, me preguntaba si… te gustaría ir a tomar unas cervezas con unos amigos a mi casa —preguntó con una sonrisa.
    — ¿Iría alguna otra chica? —contesté con otra pregunta y casi como una condición.
    — Si, claro irán unas chicas de mi salón —respondió con gesto despreocupado
    — Esta bien iré, pero solo si hay comida. Emborracharse no es bueno —dije casi sonando como mi madre.
    — Si, no te preocupes —afirmó entre risas por como sonó mi comentario.

    ¡Es como una casi cita! ¡No puedo creérmelo!

    ¡Nunca jamás! ¡Debí creerle! Esperaba tan ansiosa ese día, confiaba en él ¡Le creí, maldita sea!


    ¡Por fin había llegado el día! ¡Por fin me encontraba ahí! ¡En su cuarto! ¡Por dios! Aunque no estuviéramos solos .
    Rorro trajo las botellas, muchas botellas ¿Habrán sido unas 20? Obvio, igual éramos 6, supongo que la proporción era correcta.

    - ¿Y la comida? –pregunté apenas, ya que no conocía bien a ninguno de los presentes, solo a Rodrigo.
    - No te preocupes chiquita, después la traigo, tú sólo toma tranquila –respondió con voz seductora y tranquilizadora tomando mi mentón y guiñándome el ojo, lo que me hiso sonrojar.

    Tomamos, reímos, jugamos, pero de pronto solo puede recordar que la comida nunca llegó y desperté en la cama de mi chico soñado con él sobre mí sin camisa y sus vaqueros desabrochados.
    ¡¿Qué sucedía?! O mejor dicho.. ¿Qué sucedió…?

    Mi mente daba vueltas por la habitación, todo parecía girar y por miedo a despertar al chico sobre mí, no me moví. Pero al mirar hacia el piso me recorrió un escalofrío al ver a los otros chicos en el piso casi sin ropa y con las botellas en mano.

    En eso que miro una esquina veo mi playera tirada, y recién caigo en cuenta de que ¡Solo estoy con el corpiño! ¡¿Qué rayos sucedió aquí?! ¡No puedo recordar nada!

    Al rato siguiente, despertaron todos y nos fuimos a nuestras casas sin hablar nada de lo sucedido, y yo tampoco me atrevía a preguntar… solo tomé rápidamente mi playera antes de que el resto lo notará.

    El camino fue silencioso, aunque yo iba mareada y con unas ganas horribles de vomitar, pero lo soportaba para que no pensarán que soy debilucha.

    Una chica con la que recuerdo haber hablado en la “fiesta”, si mal no lo recuerdo se llamaba Lilith, me fui apoyada en ella, ya que vivíamos cerca y al parecer notó mi mal estar, yo solo se lo agradecí con una sonrisa, cual ella respondió de la misma forma.

    Pasaron a dejarnos uno por uno a nuestras casas. Y en un momento casi me atropellan al cruzar, sino es porque el taxi me toca tan fuerte el clac son que casi me deja sorda, no viviría para contarla.

    Cuando finalmente llegamos a mi casa, me despedí de todos y cuando me iba a despedir de él Rorro, este me besó. Yo plasmada de la impresión, a duras penas pude responder a aquel beso ligeramente tierno casi apasionado, con el toque perfecto, aunque tuve que terminarlo rápidamente ya que el sabor a alcohol de su boca casi me hace vomitar.

    Entré feliz a mi casa, por lo último sucedido, pero al caer en mi cama solo pude dormir todo el día, para al día siguiente despertar y tener una resaca memorable por el resto de mi vida. ¿Cuánto habré tomado? fue lo primero que me pregunté.
     
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