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    Recuerda que categorizar bien tu historia es muy importante. Para esto, debes utilizar alguno de los prefijos disponibles junto al título de tu historia antes de ser publicada.

    Estos prefijos indican la extensión aproximada del relato y así obtendrá lectores más específicos.

    La indicación sobre cómo utilizarla es la siguiente:

    • Nanorrelato para historias de 20 palabras o menos.
    • Microrrelato para historias de entre 21 a 100 palabras.
    • Drabble para historias de entre 101 a 500 palabras.
    • One-shot para historias de un solo capítulo, mayores a 500 palabras
    • Two-shot para historias de dos capítulos.
    • Long-fic para historias de más de dos capítulos

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Fanfic - Años de silencio

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por siberian, 17 Junio 2010.

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  1.  
    siberian

    siberian Usuario común

    Piscis
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    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Fanfic - Años de silencio
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    4297
    Años de silencio

    Años de silencio
    Se levantó apresurada al observar la hora en su despertador, se había atrasado una hora y apenas si tenía tiempo de alistarse y llegar al instituto a tiempo. Entró en la ducha a toda prisa y se aseó completamente en tiempo record, bajó las escaleras como alma que lleva el diablo botando todo a su paso y prácticamente se tragó todos sus alimentos sin masticar. Vivía en esa casa desde sus doce años y aún no se acostumbraba a la puerta de vidrio del patio trasero por lo que estampó su nariz en ésta, su madre sustituta –realmente, su tía- le dio su almuerzo y finalmente se levantó y continuó corriendo; sabía que ya había perdido el autobús pero siempre había alguien dispuesto a pasar por ella cerca del muelle: su mejor amigo, Kohaku.

    Al llegar al instituto, ambos se dirigieron apresuradamente a sus salones de clases. Kohaku dos años mayor que Rin por lo que debía cruzar el resto del pasillo y dirigirse al segundo piso para poder recibir sus clases; quizás no solo era el hecho de haber llegado tarde a la institución lo que restaba puntos en su papeleta de asistencia, sino el hecho de acompañar a su mejor amiga hasta su salón de clases despreocupadamente a sabiendas que tendría que atravesar medio colegio para poder ingresar a su aula aunque, para su buena suerte, el profesor aún no ingresaba al salón de clase pues había sido retenido por el director para discutir algunos aspectos sobre la conductas de algunos alumnos.

    Mientras el joven de cabellos castaños trataba de explicarle al profesor que se equivocaba y no lo había visto entrar al salón de clases mientras él platicaba con el director, Rin se encontraba observando el reloj y esperando que terminara la jornada de clases para poder marcharse a casa con su primo quien siempre la iba a recoger al salir de la universidad. Y es que verdaderamente no eran familia directa: la madre de Rin había sido adoptada por la abuela de Kouga, haciendo a sus madres primas pero la joven de cabellos azabaches había perdido a su progenitora en un accidente de paracaídas hacía tres años y desde ese entonces vivía en casa de su tía, donde miraba a su primo todas las noches sacándole más de un suspiro.

    Finalmente era la hora del receso y la pelinegra y el castaño se encontraban almorzando juntos, como siempre, en una banca del patio. Rin recostaba su cabeza en el hombro de Kohaku y éste, completamente ruborizado, acariciaba su sedoso cabello mientras, con la otra mano, sostenía el jugo de cereza y piña que tanto le gustaba… una situación muy comprometedora que levantaba sospechas en más de una persona.

    Verdaderamente era algo que hacía que más de una vez les hubiesen preguntado si eran novios pero no lo habían aceptado… aunque tampoco lo habían negado, simplemente ignoraban los comentarios o los devolvían con frases retadoras tales como: “¿Me preguntas porque tienes celos o porque me estás reclamando algo?”, y aquellas eran las mismas frases que hacían que muchos susurraran entre ellos levantando falsos… o verdades escondidas. La verdad no se sabía. De lo que sí estaban seguros era que se conocían desde los ocho años y se llevaban tan bien que sabían perfectamente cuando alguno se encontraba mal o escondía algo… y esa era la situación pues Rin parecía suspirar cada tanto y ruborizarse levemente haciendo que el castaño sonriera divertido.

    –¿Sucede algo? –preguntó viendo la sonrisa de medio lado en el rostro del joven. –¿Por qué me miras así?

    –¿En qué piensas? –preguntó sin borrar aquella risa burlona de su rostro. –¿Qué te sucede?

    La pelinegra agachó su rostro ruborizado y luego de algunos segundos lo levantó sonriente.

    –No me pasa nada. –replicó con una enorme sonrisa dejando atónito a su compañero.

    –¿De qué hablas? Vamos Rin, te conozco perfectamente y sé que algo pasa por tu loca cabeza. –repuso de forma divertida pero se serenó luego de algunos segundos. –¿Sucedió algo entre tu primo y tú?

    –Se llama Kouga y te recuerdo que biológicamente no somos familia. –replicó con seriedad para luego ruborizarse y continuar diciendo. –Y no ha pasado nada es solo que… solo que decidí confesarle mis sentimientos camino a casa cuando me venga a recoger hoy.

    El castaño no dijo nada. Sus ojos melancólicos miraban a la nada y luego de algunos segundos rompió el silencio que reinaba entre ellos.

    –Ya veo…–murmuró mientras se levantaba y se daba la vuelta para marcharse.

    –¿Qué sucede? –preguntó confundida mientras se levantaba de igual manera. –¿A dónde vas?

    –Tengo cosas que hacer. –murmuró mientras se alejaba.

    La tarde continuó distante entre ellos; la pelinegra insistía en sacarle plática a su amigo pero éste, por otro lado, no hacía más que asentir y contestar con monosílabos. Rin no pareció tomar aquellos como algo negativo por lo que, a la hora de la salida, simplemente se despidió de él y se fue a sentar a la banqueta a esperar que su primo llegara por ella…. Pero éste no parecía llegar. Cuando la pelinegra comenzaba a deprimirse apareció una silueta atlética frente a ella: de cabello azabache amarrado en una coleta alta y de piel morocha, profundos ojos azulados y de unos dieciocho años.

    –Disculpa la tardanza, Rin, pero me detuve a hablar con alguien y no me di cuenta de la hora. –se disculpó mientras le extendía su mano haciendo que se ruborizara. –Vámonos.

    Comenzaron a caminar en silencio… ninguno parecía querer hablar de ningún tema en especial; era como si se encontraran sumergidos en sus propios mundos pues Rin lo miraba cada tanto y se sonrojaba, mientras que Kouga caminaba y suspiraba cada diez segundos… ambos parecían realmente concentrados en sus asuntos hasta que un pequeño percance pareció acabar con el silencio: Rin calló de boca contra el piso al ser arrollada por un ciclista pero fue detenida de la cintura por su primo antes que se impactara contra el suelo.

    –¡Oye, fíjate por donde vas! –gritó el pelinegro mientras se recogía las mangas dejando al descubierto sus músculos. –Pudiste causar algún accidente.

    –Yo… yo... yo…–el ciclista se encontraba sumamente nervioso y no parecía poder articular ninguna palabra.

    –¡Kouga! –aquella voz familiar provenía de una muchacha que salía de una cafetería sosteniendo su bebida caliente en mano.

    La muchacha poseía un esbelto y bien formado cuerpo, cabello rojizo recogido en dos coletas y unos enormes y hermosos ojos esmeralda.

    –¿Ayame? ¿Qué haces aquí? –preguntó sorprendido mientras dejaba que el asustado ciclista huyera. –Creí que estabas en China.

    –La nueva esposa de mi padre lo mantiene ocupado todo el tiempo, sin mencionar su trabajo, así que lo convencí que me dejara regresar a Japón para continuar con mis estudios aquí. –contestó con una dulce sonrisa.

    –Me parece muy bien. Y… ¿en qué año estás? –preguntó mientras hacía cuentas en su cabeza.

    –En último año de secundaria. –contestó mientras esbozaba una leve risilla burlona. –¿Estás tan viejo que ya no te recuerdas que tu mejor amiga es un año menor que tú?

    La pelirroja se carcajeó mientras el pelinegro la miraba serio. Rin era espectadora de aquella tan confusa escena para ella.

    –Pues no estoy para nada viejo. –replicó entre dientes. –Y tú te ves realmente muy hermosa… hace tanto tiempo que no te veía.

    –Gra…cias. –murmuró nerviosa y con sus mejillas de un leve color carmín.

    ¿Quién será ella? –se preguntaba Rin mientras se acercaba lentamente hacia ellos.

    –Disculpa… ella es mi prima: Rin. –dijo mientras señalaba a la aludida. Ésta, por su parte, hizo una reverencia que fue correspondida por la pelirroja. –Rin, ella es Ayame: una vieja amiga de la infancia.

    –Mucho gusto. –murmuró la pelirroja con una sonrisa. –Kouga, no sabía que tenías una prima.

    –Es una larga historia. –replicó mientras comenzaba a caminar. –Dime, ¿no te gustaría quedarte a cenar con nosotros esta noche? Estoy seguro que a mamá le encantará volver a verte.

    –¿No molestaré a nadie si me quedo? –preguntó con inocencia.

    –No te preocupes por eso… entre más personas estemos, mejor será. –repuso mientras la tomaba de la mano con una sonrisa.

    Finalmente, y luego de caminar por varias cuadras, llegaron a la residencia Fukishima. Al entrar Rin se dirigió a su habitación con cara decepcionada… no podría hablar con su primo esa noche; mientras tanto, el aludido y su pelirroja amiga se encontraban saludando a la madre del pelinegro.

    –¿Está bien si ceno con ustedes? –preguntó insistente.

    –No te preocupes, siempre eres muy bienvenida a esta casa. –repuso la afable señora con una sonrisa.

    –“Siempre eres bienvenida a esta casa” Si, cómo no. –murmuraba decepcionada mientras caminaba en dirección a la biblioteca pública.

    –¿Sucede algo? –preguntó el castaño al verla tan sumida en sus pensamientos.

    –Es Kouga…–murmuró con un prolongad suspiro.

    –Ya veo… no aceptó tus sentimientos. Es eso, ¿verdad? –preguntó viéndola seriamente con un leve brillo en sus ojos.

    –No… no se trata de eso. –suspiró y continuó tras una breve pausa. –Ayer, camino a casa, pasamos cerca de una cafetería donde estaba una vieja amiga de Kouga y aparentemente eran mejores amigos así que la invitó a cenar con nosotros.

    –¿Y eso te molesta? –preguntó un poco confundido.

    –Pues no dejaban de decirse cosas al oído y a mi tía parecía haberla rodeado un aura de luz cuando la vio. –dijo con decepción. –Parecían muy encantados de volver a verla… en especial Kouga.

    –Ya veo de qué se trata: estás celosa. Pero no debes preocuparte, no creo que alguien no se fije en tu notoria belleza. –dijo adquiriendo un tono carmín en sus mejillas. –Sería muy tonto de su parte rechazarte por…

    –¿Sucede algo? –preguntó la pelinegra al ver como su amigo se había quedado perplejo viendo a la nada.

    Rin giró su cabeza en dirección a donde observaba Kohaku y notó a una hermosa chica de cabellos rojizos amarrados en una sola coleta, unos hermosos ojos esmeraldas y un poco de rubor en sus mejillas. La chica parecía un poco confusa mientras sostenía unos libros de la biblioteca y con la mochila en su espalda; estaba usando un uniforme de remera blanca con las esquinas del cuello y las mangas azul marino a perfecto juego con la falda del mismo color y zapatillas negras… el mismo uniforme de Rin.

    –¡Es ella! –exclamó sorprendida de verla parada frente a la biblioteca pública usando su mismo uniforme. –Ella es Ayame, la vieja amiga de Kouga de la que te venía hablando.

    –Es realmente hermosa…–murmuró con un leve brillo en sus ojos. –¿Por qué no me la presentas?

    –Pe…pero…pero…¡Kohaku, espera! –gritó al ver como éste se aproximaba cada vez más a la pelirroja en cuestión.

    –Buenas tardes, mi nombre es Kohaku Ogata. Gusto en conocerla. –dijo galantemente al tiempo que se inclinaba en forma de reverencia.

    –Mucho gusto, me llamo Ayame Yuzuriha. –dijo correspondiendo a la reverencia con una enorme sonrisa. –Disculpa, no quisiera ser una molestia pero… ¿podrías decirme dónde queda el instituto Bakuryuha?

    –¿Te diriges allí? Las clases para tercer año ya terminaron. –replicó seria y dulcemente.

    –¡Oh, no, pero si yo voy en último año de secundaria! –repuso con una sonrisa y levemente ruborizada ante el halago.

    –¿En serio? Pues supongo que seremos compañeros. –dijo extendiéndole una enorme sonrisa. –Solamente buscaré un libro que necesito y te llevaré yo mismo al instituto. Falta media hora para que se reanuden las clases.

    –¿En serio? ¿No te importa ser mi guía hacia el instituto? –preguntó con inocencia.

    –No te preocupes, no es molestia. –repuso galantemente.

    –¡No puede ser, no puede ser! –exclamaba caminando en círculos por la sala de estar con preocupación reflejada en su rostro. –¡Rin, al fin llegas! –exclamó al ver a la aludida entrar a la casa por la puerta principal.

    –¿Sucede algo? –preguntó preocupada al ver su rostro.

    –Olvidé darle las indicaciones a Ayame de cómo llegar al instituto y como debía ir a la universidad no podía llevarla yo mismo. –decía atropellando cada palabra con evidente reproche hacia sí mismo. –Dime, ¿no las has visto por ahí?

    –Si. Kohaku y yo nos encontramos con ella frente a la biblioteca y él se ofreció a llevara al instituto… serán compañeros después de todo. –contestó mientras tomaba asiento al lado de su primo quien se encontraba más tranquilo en el sofá de la sala.

    –Solo espero que ese sujeto no intente sobrepasarse con ella. –murmuró con desdén.

    –¿Por qué te preocupa tanto? –preguntó con inocencia pura.

    –Rin… Ayame y yo estamos saliendo… como novios. –respondió sin mirarla de frente.

    –¿¡¿Qué?!? –exclamó estupefacta levantándose de su asiento. –¡Pero… si apenas se reencontraron ayer! –replicó en estado de shock.

    –Así es pero…¿Rin? ¡Rin! –exclamó al ver como la aludida subía las escaleras a gran velocidad con lágrimas brotando de sus ojos.

    * – * – * – * – * – * – * – * – * – * – * – *

    La noche era fría y con suaves brisas que ingresaban por la ventana hasta su habitación, donde se encontraba abrazando una foto en la que su hombro era rodeado por el fuerte brazo de él. La foto había sido tomada hacía unos meses, cuando bajaran exitosamente una montaña donde habían ido a explorar y ahora era su foto favorita; la foto que la hacía sonreír y que le levantaba el ánimo cuando se encontraba sollozante… como ahora.

    Mientras tanto, a tres habitaciones de esa, un joven de cuerpo atlético y piel morocha observaba la misma fotografía, la cual la había pegado en la pared de su habitación. Se sentía realmente confundido pues, a pesar de estar observando una fotografía reciente que le regalara su ahora novia, no podía dejar de pensar en su “prima”; y es que le partía el corazón verla llorar, en especial si él era la razón por la que lloraba. Sabía perfectamente que su prima lo miraba de una manera diferente aquellos últimos meses pero no había querido aceptarlo por miedo a que fuese cierto y no estuviera dispuesto a aceptarla, temiendo romperle el corazón pero ahora sus temores se habían hecho realidad con la reciente noticia… se sentía impotente.

    Se levantó de su asiento y se dirigió a la cocina por una taza de chocolate caliente; le haría bien una bebida caliente con aquellas frías brisas que entraban a toda la casa. Al bajar las escaleras se extrañó de ver la luz de la cocina encendida a esa hora por lo que pegó su cuerpo al paredón que dividía la cocina del resto de la casa y observó a su “prima” preparando una taza de té… ¿y una de chocolate?

    –Rin…–su fuerte voz hizo a la aludida temblar… no estaba lista para verlo. –¿Qué haces despierta a esta hora?

    –Tenía frío y quise prepararme una taza de té…–murmuró y continuó tras una breve pausa. –Te gustan mucho las bebidas calientes en climas fríos así que te preparé una taza de chocolate caliente; te la iba a llevar a tu habitación.

    –No es necesario que hagas eso. –replicó suavemente mientras tomaba la delicada mano de la pelinegra entre sus fuertes manos. –Creo que necesitamos hablar.

    –N-no tenemos de q-qué hablar…–replicó entrecortadamente a causa del leve contacto entre ellos; su rostro se podía confundir con los tomates de la alacena.

    –Pues yo digo que sí. –replicó autoritariamente. –Dime, ¿qué sientes por mí?

    –¿Que qué siento por ti? –se ruborizó y su corazón comenzó a palpitar con fuerza. –Esto. –se acercó decididamente a su rostro y unió sus labios, profundizando el beso cada vez más.

    La pelinegra abandonó la cocina con su taza de té en mano, dejando a un atónito y perplejo Kouga. El moreno pasó las yemas de sus dedos por sus labios… no podía explicar a qué se debía pero le había gustado el beso.

    Al siguiente día, Rin se encontraba caminando por el patio de la institución buscando a su mejor amigo. No lo había visto desde el día anterior y necesitaba un hombro para llorar y alguien que la escuchara… pero ese no sería el caso. Se detuvo precipitadamente al ver que el castaño se encontraba platicando amenamente con la pelirroja; ésta, por su parte, le susurraba cosas al oído y luego se reía pícaramente. Aquella escena hizo que se enfureciera y dejara caer sus libros, causando sobresalto en ambos jóvenes; la pelinegra se dio la vuelta y caminó indignada en cualquier dirección… necesitaba mantenerse alejada de todo aquello.

    Había caminado por mucho tiempo sin detenerse; por alguna extraña razón le dolía el pecho aún más ante tal escena que el hecho de saber que su prima tenía novia… en aquellos momentos ni siquiera pensaba en eso, simplemente se centraba en lo indignada que estaba por ver a su amigo con la cabeza de otra en su hombro. Finalmente se detuvo; había llegado a su parque favorito –¡ni siquiera había notado que había salido de la institución en pleno receso! –, tomando asiento en una banqueta de éste derrochó lágrimas. Lloró amargamente sin siquiera comprender por qué le dolía tanto… simplemente no podía contenerse, hasta que sintió una mano posarse en su hombro con delicadeza, pero no se dignó a levantar su rostro el cual se encontraba tapado por sus dos manos.

    –¿Por qué lloras? No veo por qué deberías gastar tus lágrimas. –murmuró con severidad. –Déjame explicarte lo sucedido, por favor.

    –No quiero saberlo. –replicó con sus manos aún cubriendo su rostro.

    –Estaba dándome algunos consejos. –dijo como si se tratase de algo normal –Tu primo la llamó anoche diciendo que no estaba seguro de qué sentía por ella y que sería mejor si se daban un tiempo de reunirse antes de comenzar a salir. Luego de algunos momentos se arrepintió de lo que dijo y le dijo que olvidara todo aquello y le deseó buenas noches.

    –¿Qué tiene… que… ver eso… con… contigo y… ella? –preguntó entre sollozos.

    –Me explicaba la mejor manera de decirte lo que siento por ti…. Y es que me gustas mucho. –aquellas palabras hicieron que Rin dejara de sollozar y levantara su rostro sorprendida. –Todos estos años me mantuve en silencio porque sabía que te interesaba tu primo pero ahora que finalmente tiene novia me decidí por confesarte lo que siento por ti.

    –¿Años? ¿Me has querido tanto tiempo y has tenido que soportar mis incesantes palabrerías sobre Kouga? –preguntó estupefacta. –Yo.. yo no sé… yo no sé qué decir.

    –No digas nada. –repuso tomando su barbilla y levantando con suavidad su rostro. –Solo déjate llevar. –aquello último fue la frase con la que la besó apasionadamente… el primero de muchos besos luego de tantos años de silencio.

    Notas de la autora:
    Gracias por leerlo y por su tiempo :P Este One-shot está dedicado a InuuxLuLii ya que éste era un desafío que ella dejó y que no había podido terminar a tiempo por varios percances pero que finalmente traigo. (Espero que esto haya llenado tus expectativas :P) Y bueno, nuevamente gracias por leerlo y aceptaré sus críticas y de antemano les agradezco por sus comentarios :D
     
  2.  
    Circe

    Circe Usuario popular

    Leo
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Años de silencio

    Siberian me encanto!! Hasta me quede con ganas de saber que mas paso, lo describiste muy bien, sin llegar a hacerlo demasiado tenso o largo. La verdad me re gusto! muchas gracias por haber tomado mi desafio, explicaste mui bien mis ideas, aun no formadas del todo xd, ii eso que se que medio te la complique =D. Bueno amiga, gracias por avisarme que ya lo habias terminado, no te tardaste demasiado igual. Me voi yendo, escribis mui bien!! ;)
     
  3.  
    Voodoo

    Voodoo Usuario común

    Virgo
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Años de silencio

    Hola Siberian mosha *-* Primero pensé: WTF? Siberian detesta a Koga y escribe sobre él...
    Pero luego cuando leí la nota, me fijé que era un reto y suspiré tranquila, aunque te puedes preocupar: haré que te fangirlees por Koga xD

    Me gustó mucho este one-shot; me hizo recordar todos esos brollos. Que si tu mejor amigo está enamorado de ti, pero tú de otro chico y éste resulta que tiene novia y la ama y todo ese bla, bla.Tienes un excelente dominio de los signos de puntuación. En ese sentido, yo aprendo mucho de ti. La narración fue fluída y divertida. Me agradó el cambio de escenario.

    Adoro a Koga <3<3 Gracias a Dios no lo pintaste como malo ^.^, sino tierno y preocupado por su prima. No vi errores de ortografía o tilde. Sólo te recomiendo que utilices el guión largo y después de punto y seguido se inicia con mayúscula.

    Cuídate mucho. Espero ver otras historias como éstas <3<3
     
  4.  
    razon

    razon Usuario común

    Tauro
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    243
    Pluma de
    Escritora
    Re: Años de silencio

    uu esto me encanto.
    años de silencio, un buen titulo
    esta fabuloso me ha facinado y no sabes cuanto ^-^
    ¡¡
    en especial cuando el le dijo eso a rin es tan kawaii *_*
    cuando lei tan solo el principio o mejor dicho la mitad pense: Siberian es la mejor
    see y creeme que hasta empese a hacer porras en mi mente.
    hayy siberian tus ff son tan bonitos y romanticos ToT
    me pongo sentimental¡¡¡
    bueno sayonara antes de que me ponga mas sentimental y me ponga muy cursi (creeme no te gustara verlo ¬¬)



    atte:razon
     
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