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One-shot Fanfic - ¡El mejor regalo es tu amor! (Drew & May; Contestshipping)

Tema en 'Fanfics Terminados Pokémon' iniciado por Nami Roronoa, 25 Junio 2010.

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    Nami Roronoa

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    Título:
    Fanfic - ¡El mejor regalo es tu amor! (Drew & May; Contestshipping)
    Total de capítulos:
    1
     
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    ¡El mejor regalo es tu amor! (Drew & May; Contestshipping)

    ¿Que puedo decir? Amo el Contestshipping!!!

    Nota: Lamento si hay un poquitín de OoC en Solidad, es que no se mucho de su personaje y jamás he escrito nada que la mencionara...



    El mejor regalo es tu amor



    Por: SatoKasuLove​





    —¡Buenos días Solidad! — una hermosa coordinadora de la región Hoenn llamada May le dedicó una sonrisa de oreja a oreja a su amiga de largo y sedoso cabello rosado.

    —Buen día May, parece que hoy te levantaste de muy buen humor — notó Solidad devolviéndole la sonrisa.

    —¿Y cómo no lo voy a estar? ¡Esta noche es Nochebuena! — los ojos cristalinos de la chica brillaron de tan sólo recordar este hecho.


    Las dos coordinadoras se encontraban en Ciudad Caña Dorada, o Goldenrod City como la llamaban algunos. Habían concurrido a la ciudad con el deseo de participar en el concurso pokémon que allí se realizaría (el segundo de May y tercero de Solidad), pero este había sido cancelado por la proximidad a la víspera de Navidad.
    May se consideraba afortunada. No sólo podría pasar Nochebuena con su amiga, también estaba en la ciudad más grande que jamás había visto en toda la región Johto, con rascacielos que llegaban a perderse hasta el cielo. Ideal para hacer compras, según la joven proveniente de Ciudad Petalburgo. Pero no era sólo Solidad quien la acompañaría esta Navidad...

    En este preciso momento, May acababa de despertar en la cabaña de su padre en las afueras de Ciudad Caña Dorada. May no sabía de la existencia de dicha cabaña, pero Norman, el papá de la chica, se lo contó cuando ella llamó a su casa para disculparse por no poder compartir las fiestas con su familia.
    Era una cabaña hecha de madera de roble, sin mucho que destacar salvo la increíble cantidad de nieve que posaba sobre su tejado. May amaba la nieve, le divertía jugar con ella como una niña pequeña. En Ciudad Petalburgo nunca nevaba, para desgracia de May.


    —¿Dónde están Drew y Harley? — le preguntó la chica a Solidad

    —Ah, dijeron que nos esperarían en el centro — recordó la joven de cabello rosado. — Ven, sera mejor que vayamos a reunirnos con los chicos.

    —Por supuesto — May no dudó, se puso su clásica pañoleta roja sobre su cabello y prácticamente saltó los escalones de la entrada de su cabaña.


    Acompañada por Solidad, la joven May caminó rumbo a Ciudad Caña Dorada, donde dos personajes se estaban hartando de esperar.


    —Mujeres, llegan tarde a todos lados — suspiró un joven de cabello y ojos verdes brillantes. Su pokémon, Roselia, le dirigió una mirada de enfado. — Me refiero a las humanas.

    —Ay Drew, no seas tan malito — le dijo un joven de cabello largo y púrpura, vestido con un traje verde que lo hacía parecerse a un Cacturne. Estaba limandose las uñas y hojeando una revista apoyada sobre su falda. — Aunque ellas ya están algo retrasadas, y May sea retrasada.

    —¡No la llames así Harley! — la defendió Drew.

    —Ay, él, como defiende a su novia — le insinuó Harley con una expresión burlona en su rostro.

    —Ell-ella no es mi nov-novia — tartamudeó el coordinador de Ciudad LaRousse, tratando de ocultar la coloradez de su rostro.

    —¿Y cómo explicas ese sonrojo que te aparece en la cara con la simple mención de tu novia? — preguntó el joven con aspecto de Cacturne.

    —¡Que no es mi novia! — le dijo Drew, enfadado.

    —Pero te encantaría que lo fuese — concluyó Harley, con expresión triunfal ya que el otro se quedó sin palabras, pensando en lo que el coordinador de Ciudad Slateport le había dicho. — ¿Qué paso con el Drew que sólo burlaba a May? ¿Tanto cariño le tomaste a la perdedora? Oh, hablando de Roma...


    En eso, los dos se dieron vuelta cuando sus nombres fueron mencionados por una voz femenina algo distante. Lo primero que vieron fue a dos chicas, la de la pañoleta roja les hacía señas con las manos. Harley se puso inmediatamente de pie y fue hacia ellas.


    —Ay May, mi calabacita, ¿cómo has estado linda? — fue el saludo del joven de cabello púrpura.

    —Estoy muy contenta que se acerca esta noche — le confesó May sin dejar de sonreir.

    —¿Y aún no has comprado ni un regalo, verdad? — Drew ya había llegado con los demás para decirle esto a la chica. Regresó a Roselia a su pokebola en el trayecto.

    —Buenos días para tí también Drew — dijo la joven de Ciudad Petalburgo con sarcasmo — ¿Tan difícil es ser amable? Es Navidad.

    —¡Yo soy amable! — se defendió el chico de cabello verde.

    —Sí, cuando quieres sí, el problema es cuando quieres tan pocas veces — determinó May, y Harley y Solidad rieron.

    —Bueno, mientras ustedes siguen con su discusión de pareja yo ire a hacer mis compras. Nos veremos aquí mismo para almorzar ¿OK? Adiós bombones de dulce de leche — Y dicho esto, el extravagante Harley se alejó del grupo meneando sus caderas al caminar, antes de que alguno pudiera protestar.

    —Estoy de acuerdo, aquí todos a eso de las doce — acordó Solidad — ¡Nos vemos! — Y se marchó en otra dirección.

    —Mira May — le dijo Drew antes de que ella se fuera — No se realmente que comprarte, ¿podrías darme una pista?

    —Drew, nos conocemos desde hace ya mucho tiempo, ¿qué no me conoces? — se sorprendió la chica

    —Claro que te conozco — se ofendió el joven de ojos verdes — Pero no estoy seguro de que esperas que te compre, ¿alguna sugerencia?

    —Drew, el comprar un regalo no lo haces pensando en que pensara el otro, lo haces pensando en el otro, como es, porque lo quieres y lo mucho que lo quieres. Y cuando veas el regalo perfecto para esa persona, tu corazón te lo indicará, y sabras que ese es el ragalo indicado. — le explicó May

    —Bueno, lo intentaré — dijo el coordinador

    —¡Suerte! ¡Nos vemos en el almuerzo! — May levantó la mano como saludo y se alejo del lugar. Drew también partió a revisar vidrieras siguiendo el consejo de May.




    Alrededor de las doce de ese día, los cuatro volvieron a encontrarse en el lugar indicado. May cargaba miles de bolsas con la ayuda de su fiel Blaziken. Drew, Solidad y Harley, que no cargaban mucho, abrieron los ojos como platos al ver a la chica llegar con tantos obsequios.

    —May, ¿planeas regalarle a toda la ciudad? — ironizó Harley.

    —No, estos regalos son casi todos para una persona my especial en este mundo, una de mis personas preferidas — dijo ella con una sonrisa

    —¿Y quién es, si puede saberse? — preguntó Drew, sonrojándose un poco

    —¡Yo, por supuesto! — exclamó la joven, mientras sus tres amigos caían hacia atrás al estilo anime (con la gotita y todo) — ¿Qué opinan de esta blusa, verdad que es divina?

    —Bueno, tengo que admitir que sería un crimen no comprarla — confesó Solidad, admirando la blusa violeta que May había sacado de su envoltura.

    —Sí pero, no se supone que te hagas regalos a tí mismo en Navidad, no es correcto ¿verdad, Harley? — opinó el coordinador de cabello verde.

    —Ay, pero por favor, Solidad tiene razón, esa blusita te va a quedar divina — le dijo el extraño joven de Ciudad Slateport — Prestamela cuando gustes, linda.

    —¿Qué tal si almorzamos? —sugirió la joven de ojos celestes agua, tocándose el estómago con una mano y guardando la blusa con la otra.

    —Buena idea, vayamos al restaurant del centro pokémon así nuestros pokémon comen con nosotros — sugirió Solidad, y todos estuvieron de acuerdo.



    El almuerzo se sumió en charlas sobre concursos. May estaba orgullosa de su primer listón, pero su alegría no le duró mucho ya que los demás ya tenían dos listones cada uno. Revivieron momentos del pasado y reiron sobre ellos. Cuando May les contó sobre el viaje de Ash a Sinnoh, Solidad recordó algo y tomó un panfleto que le dieron en una tienda.


    —Miren, la copa Wallace será en Sinnoh, parece un buen concurso — les mostró el papel

    —¡Y el listón vale para cualquier festival en cualquier parte! — exclamó May, eufórica — Es en dos meses, pero ya empezaré a prepararme

    —Aún recuerdo el festival de Kanto, donde todos competimos, que bellos tiempos — recordaba Solidad

    —Bellos para tí que ganaste, pero traumáticos para otros — opinó Harley, mirando a May.

    —Lo único traumático de ese festival es el recuerdo de Harley disfrazado de mujer — comentó Drew, haciendo su característico y típico gesto, mover un mechón de su cabello con sus dedos índice y medio. Harley, que tomaba jugo, por poco lo escupe sobre su almuerzo, May estalló en carcajadas y Solidad se tapó la boca con la mano, ahogando una risita que se oyó de todos modos.

    —May, ¿cuál fue tu mejor recuerdo de nuestros viajes? — le preguntó de repente el joven de cabello púrpura, tratando de desviar la conversación.

    —Hm, no lo sé — pensó la joven de Hoenn un momento, yluego se decidió — ¡Ah, ya sé! Definitivamente, cuando quedé atrapada con Drew en esa isla desierta y conocimos esos Wynaut.

    —Ah, ya recuerdo — recordó Drew — Nos salvaron de ahogarnos y luego nos dieron bayas.

    —De no aber sido por mí, no te habrías salvado — remarcó May

    —Tal vez — tuvo que admitir Drew, recordando que estuvo todo el tiempo inconsciente y despertó en la cueva de los Wynaut. A decir verdad, recuerda el momento vívidamente….


    Flashback

    El joven de cabello verde abrió lentamente sus ojos para encontrarse en una húmeda pero bien iluminada cueva, y lo primero que sus ojos vieron fue el hermoso y preocupado rostro de May, quien estaba por llorar ante el pensamiento de que Drew tal vez jamás despertaría. Él no quería hacerla sufrir, no quería verla llorar, sólo quería que ella sonriera con esa brillante sonrisa llena de alegría que tenía. Probablemente ese fue el momento donde se dio cuenta de sus sentimientos hacia su rival…

    Fin Flashback



    Tras tan divertida mañana, May se separó de sus amigos para dirigirse a su cabaña. Al hacerlo, atravesó la ciudad, admirando las miles de decoraciones y escuchando los villancicos. Habían arreglado que pasarían la Navidad en la cabaña de May por la cantidad de espacio. Pero May todavía tenía un problema, no había conseguido el regalo para Drew….

    —¡Ouch! — exclamó la joven de Hoenn, al chocarse con una chica de cabello rosa chicle, que caminaba con su Clefairy. Iba tan concentrada en sus pensamientos que no presto atención por donde iba, como siempre

    —Discúlpame, no me fije por donde iba — dijo la chica, tomando su Clefairy en brazos.

    —No, fue mi culpa, estaba pensando en los regalos de esta noche y perdí la concentración —se excusó May

    —Pues parece que tienes varios invitados — opinó la de cabello rosa, mirando los paquetes de la coordinadora.

    —No, no son todos regalos — le explicó la chica de la pañoleta roja — Soy May — le tendió la mano.

    —Mucho gusto, soy Whitney — se presentó ella, tomando la mano de May y apretándola. Y pronto se hicieron amigas.



    —¿Eres de por aquí, Whitney? — le preguntó la coordinadora de Ciudad Petalburgo, mientras ambas caminaban juntos en dirección a la cabaña de May

    —Así es, soy la líder del gimnasio Caña Dorada — respondio la aludida con orgullo

    —¿Líder de gimnasio? Increíble — se maravilló May — Mi padre es el líder en Petalburgo, y noté que es un trabajo muy difícil

    —Lo sé, pero tengo suficiente tiempo libre en las festividades — sonrió la joven de cabelo rosado — No hay retadores y pude cerrar el gimnasio.

    —Ya pasamos por todos los negocios y no sé que comprar — suspiró May

    —¿Quieres comprar más? — se sorprendió la líder de gimnasio —Sabes que, como no te veré en Navidad, creo que te daré mi regalo ahora

    —¿En serio? — exclamó May. Whitney sacó una piedra blanca de su bolsillo y se la entregó a la coordinadora — ¿Qué es esto?

    —Se llama Piedra Alba, creo — explicó la chica de cabello rosa — Sirve para que algunos pokémon evolucionen.

    —¿Pueden hacer evolucionar a Eevee? — preguntó la joven coordinadora, recordando que no había elegido una evolución para Eevee.

    —No, creo que sólo Togetic y Roselia pueden evolucionar con ella — explicó Whitney.

    May abrió sus ojos del tamaño de Júpiter al obtener esta información. Se fue corriendo directo a su cabaña, sabía que en algún lado habría papel de regalo para envolver…

    —¡Gracias por todo Whitney, nos vemos! — la saludó May con una mano, mientras corría apurada.

    —Adiós — fue lo único que pudo decir la atónita líder del gimnasio.




    Esa noche, Drew fue el primero en llegar. Dejó sus regalos bajo el árbol, y fue a ayudar a May en la cocina. La chica había descansado todo el día, y ahora preparaba la mesa a las apuradas. Drew la ayudó con los platos, ambos los lavaban al mismo tiempo en el mismo lavadero. En un momento, sus manos se encontraron bajo el agua, y ambos se miraron al sentir el contacto de sus manos con las del otro. Y se miraron llenos de curiosidad e intriga, ¿qué era eso que sentían cuando se tocaban? ¿Afecto, cariño, amo...

    Pero tuvieron que llamar a la puerta para interrumpir el momento. Drew fue a abrirle a Solidad, que traía un pastel de fruta para después de la cena, y a Harley, que había traído sus infaltables galletitas, de las cuales estaba muy orgulloso y en realidad no sabían tan mal.

    —May, ¿la cena va a llegar en año nuevo? — preguntó un sarcástico Harley, ya sentado en la mesa

    —Si quieres comer más rápido, ven y ayuda — repusó May

    —Es sólo una broma, mi corazón de melón — fue la disculpa del joven.


    La comida no tardó tanto, unos quince minutos que parecieron más largos por los constantes comentarios de Harley, hasta que Solidad lo calló preguntándole sobre sus galletas (de lo que el de cabello púrpura habló por siglos).

    —¿Cómo estuvieron mis spagghetti a la May? — preguntó la joven con entusiasmo. Era su primera vez cocinando, pero su madre le había enseñado todo antes de que partiera a Johto.

    —Comibles — opinó Harley

    —Espectaculares — la felicitó Drew, aplaudiendo. La chica se sonrojó un poco ante el cumplido.

    —Me gustaron mucho — sonrió Solidad y miró su reloj por costumbre, para descubrir que…. —¡Oh, Dios Mío, ya son las doce!


    —¡Quiero abrir mis regalos! — girtó May con felicidad, como una niña pequeña. Salió corriendo hacia la sala, donde estaba el pequeña árbol de Navidad, para ver los regalos que sus amigos le habían dejado.

    —Muy bien, yo voto porque me den primero mis regalos — argumentó el coordinador de cabello púrpura

    —Ten — le dijo la chica de la pañoleta roja, entregándole su obsequio a Harley

    —May, eres la mejor — exclamó Harley, mirando su regalo — ¡Una máscara de Cacturne!

    —Me alegro de que te guste — dijo May, mientras Solidad le tendía su regalo al joven.

    —Ay Solidad, gracias, ¡justo lo que quería! — gritó un emocionado Harley, abrazando a la chica — ¡El DVD del tour mundial de las Spice Girls! ¡Sí que me conoces amiga!

    —A veces la gente lamenta conocerte — suspiró Drew y May rió por lo bajo. El coordinador de ojos verdes le dio su obsequio a Harley, un conjunto de ropa negra para que, según él, Harley se vistiera como una persona normal.

    —Bueno, ahora les toca a las damas — señaló May, a punto de abalanzarse sobre sus amigos en busca de regalos

    —Tienes toda la razón corazoncito — le dijo Harley — Solidad, aquí tienes.

    —Muchas gracias Harley — le agradeció educadamente la chica de Ciudad Plateada. Abrió el papel con cuidado de no romperlo (le gusta conservarlos) para luego agradecerle a su amigo la campera verde nueva (que era increíblemente similar a la que usaba siempre)

    —Muchos de nada, querida — le dijo el coordinador. Drew le dio a la chica de cabellos rosáceos un vestido rojo muy elegante (para concursos) y May le dio un tarro gigante de pokéblocks que ella misma preparó específicamente para los pokémon de Solidad.

    —Bien, ahora ya me toca a mí — May se estaba desesperando.

    —Muy bien perdedora, aquí tienes — Harley puso su mejor sonrisa y le dio un paquete a la chica. May le lanzó una mirada asesina cuando vio que se trataba de un disfraz de Tentacool — ¡Ja! Perdona Tent, debo haberme equivocado, aquí tienes.

    May le agradeció de mala gana el verdadero regalo (un pendiente con la cara de un Torchic) que era bastante bonito.

    —¡Solidad! — exclamó May al ver el regalo que le hizo la chica. Solidad sonrió mientras May admiraba la vestimenta muy parecida a la que llevaba puesta, pero de un tono verde, incluso venía con una pañoleta verde — ¡Me encantan! ¡Gracias!

    —Me alegro que te gusten — sonrió la ganadora del festival de Kanto. Todos los rostros giraron hacia Drew.

    —Oh, lo siento, olvidé mi regalo en la habitación con mi chaqueta — recordó Drew, y fue a buscar el obsequio.

    Y mientras Drew no estaba, un fenómeno climático tomó lugar y….

    —¡Esta nevando! — exclamó la joven de hebras rosadas, mirando por la ventana los pequeño copos de nieve que caían del cielo.

    —¡Vamos todos afuera a hacer angelitos! — gritó un eufórico Harley y se fue corriendo afuera, seguido por Solidad.

    May estaba por salir, pero Drew llegó antes de que lo hiciera.

    —Drew, comenzó a nevar — le dijo la coordinadora con felicidad — Vamos afura, ponte tu chaqueta

    —Espera May, tu regal….¿y eso? — el chico señalo algo que sobresalía en el bolsillo de la chica.

    —Oh Drew, cuanto lo siento. Este es tu regalo, pero no tuve tiempo de envolverlo — se lamentó la chica. Sacó de su bolsillo la piedra de Whitney y se la entregó al joven coordinador.

    —¡Increíble, una Piedra Alba! — la admiró el joven — ¡Gracias May, ahora Roselia podrá evolucionar! ¿De dónde la sacaste?

    —La encontré — mintió la chica rápidamente

    —Oh, casi lo olvido, tu obsequio — le tendió su regalo. Afuera, Solidad armaba un muñeco de nieve con forma de un slowbro, y Harley hacía angelitos en la nieve con su Cacturne.

    —Drew…. — fue lo único que pudo decir May al rasgar el papel. Extrajo su regalo para admirarlo mejor, se trataba de un brillante collar de oro puro.

    —¿No te gusta? — fue lo primero que se le ocurrió al chico. — No soy muy bueno eligiendo regalos, por eso traté de seguir tu consejo.

    —No es por eso, Drew, por supuesto que me encanta, pero debe haberte salido una fortuna — aseguró la chica de la pañoleta

    —El dinero no es problema, y creo que tú te mereces esto — le confesó el joven — Date vuelta, te ayudaré a ponértelo.

    May hizo lo que le pedían y Drew le colocó lentamente el collar alrededor del cuello con elegancia. Lo ató como correspondía y May se dio vuelta para pedir la opinión del chico

    —Te queda perfecto — opinó Drew, sonrojándose un poco. May también se sonrojó.

    —Ven, vamos afuera — sugirió May, pero tropezo con el papel del obsequio y cayó sobre Drew, que no pudo con el peso de la chica y ambos cayeron al piso, ella arriba de él, con tan poca distancia entre ellos que podían sentir y oír la respiración del otro.

    —¿Y ahora qué? — preguntó él

    —Bueno, ahora puedes ayudarme a pararme — rió nerviosamente May

    —No, me refiero a nosotros — se arriesgó Drew.

    Rudolph, el reno de nariz roja, se debió haber puesto celoso, ya que May estaba más roja que su nariz. Ella no quería arrisgar su amistad con Drew, ¿y si terminaban? Era claro que jamás volverian a ser amigos entonces? Pero al mirar los bellos ojos de Drew, sus pensamientos cambiaban. No podía ni jamaás podría negar que sentía algo por él, y la chica no hacía más que dudar. Y lo mismo él. Por fin se había animado a dar un importante paso, dio una indirecta bastante directa a la joven que tanto amaba, ¿pero y si no correspondía? Sería muy extraño volver a estar con ella sólo como amigos, no estaba seguro de sí lo lograrían.

    Los dos permanecieron en silencio, pensando, mirándose el uno al otro sin moverse siquiera, el único sonido de la habitación eran sus agitadas y nerviosas respiraciones. Y esta vez fue May quien dio un paso mayor, avanzando su boca unos centímetros para unirla a la de Drew.

    Fue un beso tierno y silencioso, pero lleno de amor y pasión, que desbordaban tras tanto tiempo de silencio, de pretender que ninguno de sentía algo por el otro. Sus labios acariciaban los del otro con cariño, y el momento se prolongo hasta que la falta de oxígeno los obligó a separarse.

    Sin embargo, continuaron mirándose, ella acaricio con ternura el rostro de Drew. Sus miradas hacia el otro jamás volverían a ser las mismas.

    —Este regalo fue mejor que la Piedra Alba — Drew rompió el silencio y May se hechó a reír.

    —Mejor vamos afuera antes de que terminé de nevar — sonrió May. Drew asintió con la cabeza y se puso de pie, luego la ayudó a ella y salieron al exterior de la cabaña tomados de la mano. Y de la mano permanecerían juntos por mucho tiempo….



    Espero les haya gustado!!
     
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