Harry Potter El señor Murciélago...

Tema en 'Long-fics en curso de Libros' iniciado por Paulijem, 31 Enero 2019.

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  1. Threadmarks: Capítulo 1: Severus.
     
    Paulijem

    Paulijem Hija de Aslan

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    Si la felicidad podía ser representada por un hombre ese definitivamente no sería Severus Snape y no era exactamente por su aspecto de murciélago o la amargura que pintaba su rostro desde que, creía el pequeño Draco, había nacido. Sin embargo, sus padres insistieron en que le diera una oportunidad y que le darían la posibilidad de tener una nueva escoba si con eso prometía portarse bien hasta su regreso. Pero ni la idea de tener una escoba o recibir algo de atención por parte de su padre, lo había consolado tanto como saber que Blaise lo acompañaría en aquella tortura.

    Era bueno no estar solo en los momentos de desgracias. Realmente lo apreciaba.

    —¡Blaise, amigo mío!

    —¡Draqui, tanto tiempo!

    —Pero se vieron ayer —murmuró la señora Zabini a Narcissa Malfoy con cierta indignación.

    —Niños —respondió con simpleza encogiéndose de hombros mientras los futuros Slytherin se daban un apretado abrazo de "machos" —. Bueno, escuchen bien caballeros, Snape no tardará en llegar pero dado a que no me agrada la idea de dejarlos solos, así que dejo a Dobby a cargo de ambos.

    —¿Un elfo doméstico nos cuidará? —el pequeño mago de cabello platinado arrugó su nariz con molestia, aquello no le gustaba en lo absoluto —. Podemos cuidarnos solos, ya somos grandes, gracias —Narcissa le frunció el ceño y este suspiró. No podía pelear contra esa expresión, era injusto que ganará de esa manera —. Está bien, madre.

    —Así me gusta. Volveremos en un par de días, no molesten a Severus —ambos niños se miraron y apenas hubo un asomo de un par de sonrisas traviesas en sus jóvenes rostros —. Hablo en serio —la seriedad regresó a ellos inmediatamente.

    Acompañaron a sus madres a las afueras de Malfoy Manor donde Lucius ya las esperaba con Bellatrix Lestrange parlotear algo que el mago no estaba interesado en escuchar. Este apenas se despidió de ellos con un seco movimiento de cabeza antes de subirse a la carroza mágica que los esperaba estática en el frente. Tal vez, lo más emotivo de la despedida fue apenas un beso en la mejilla de sus retoños por parte de las brujas y lo más escalofriante fue sin duda elguiño de Bella que, por cierto, los espantó sin esfuerzo alguno.

    —¿Crees que vuelvan? —preguntó Blaise con inocencia mirando como la carroza se alejaba cada vez más de ellos, a lo que Draco hizo un gesto desinteresado con sus hombros.

    —Si mis padres no vuelven, podré comer todas las ranas de chocolate que yo quiera —el moreno rodó los ojos —. Vamos, tenemos una nueva lechuza, ¡podríamos alimentarla!

    Alimentar una lechuza era ridículo para el pequeño Zabini, pero Draco había mostrado mucho entusiasmo con la idea y por alguna razón eso también lo entusiasmó; se imaginó que el ave quizá era de alguna especie desconocida, de plumas exóticas, quizás, una mezcla de dragón escupe lava. Por supuesto que, cuando llegaron a la lechucería, se llevó una decepción atroz; al menos, era una criatura muy lista y muy linda con aquellas suaves plumas negras.

    Mientras tanto, Snape no había aparecido aún. Las horas pasaban demasiado lentas y ninguno de los dos estaban dispuestos a esperar como soldaditos en los sofás por el mago irresponsable. Morirían de aburrimiento o peor, se convertirían en una versión más pequeña de Severus Snape. Negativos a esa posibilidad, prefirieron deambular por ahí: entrar a los lugares prohibidos que Draco no tenía permitido conocer, probar los chocolates que Lucius escondía en su despacho de manera incompetente e incluso obligar al elfo a abrir las puertas que parecían selladas por el mismísimo demonio. Pero apenas lograron cruzar más allá de los pasillos oscuros, eran demasiados cobardes para aventuras como aquellas y se contentaron sólo con dibujarles gruesos bigotes a las estatuas de mármol de los jardines que tanto Narcissa Malfoy se empeñaba en cuidar. Por último, molestaron a algunos cuadros de los ancestros más aburridos de la familia Malfoy y rieron hasta que sus barrigas se pusieron duras.

    ¡Mocosos asquerosos, los quemaría vivos si pudiera!

    Sí, si la bruja hubiera podido salir de allí, sus manos hubiese apretado sin pena sus aniñados cuellitos. Pero, como esa jamás sucedería, ni Draco ni Blaise pudieron evitar llorar de la risa. Y la misma se apagó cuando una mano tocó el hombro de ambos al mismo tiempo.

    —Creo que deben disculparse con la dama —la palidez de los niños, provocada por el inminente susto al identificar la voz profunda de Snape detrás de sus espaldas, fue completamente sublime y si Snape se lo hubiera permitido, habría soltado una carcajada. Claramente y como era esperarse, aquello jamás sucedió; esa actitud no encajaba con él y no les daría el privilegio tampoco, de que escucharan su elegante risa —, si es que no quieren sufrir las consecuencias —añadió acercando su rostro al de los niños de manera amenazante.
     
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    Tarsis

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    Casi se me paraliza el corazón cuando vi un long fic de HP activo. (teloviu)

    Definitivamente no, felicidad no es un buen adjetivo para Snape, y sinceramente si él tuviese que ser mi niñero, le lloraría a mi mamá para quedarme mejor sola. Jajajaja.

    QUIERO LEER MAS.
     
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    Semos dos... Señor Murciélago suena demasiado elegante pero indudablemente y con todo y mal genio Snape no dejaba de ser algo elegante hasta para castigar... ☺☺
     
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  4. Threadmarks: Capítulo 2: Un cuento para dormir.
     
    Paulijem

    Paulijem Hija de Aslan

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    ¿Qué, que no tenía tacto con los niños? ¡Patrañas! Snape era un as con los mocosos, más de lo que cualquiera hubiera podido admitir abiertamente. Pero, claro, no podía jactarse de ello; la situación era humillante, inconcebible, vergonzoso, quería morir por cada segundo que estaba allí con esos dos desastres frente a él. Sin embargo, a caso, ¿había tenido opción? No, Severus Snape jamás tenía opción de elegir nada, NADA. Ni en ese bando ni en el otro; era un esclavo y la niñera personal de cada uno de sus incorregibles y apestosos retoños.

    Indignante.

    —Refriegue con más fuerza, señor Malfoy aún quedan rastros de pintura negra en esa estatua —Draco bufó con molestia mientras apretaba la esponja contra el mármol —. Y usted, ¿qué haces allí tirado? Quedan siete más por limpiar.

    —¡Pero estoy cansado! —protestó el niño desde el césped.

    —Debió pensar mejor las cosas antes de hacerla, señor Zabini —murmuró con monotonía cruzándose de brazos.

    Para el atardecer, las estatuas del jardín de la señora Malfoy estaban impecables mientras que los vándalos estaban exhaustos, sucios y hambrientos. Snape los mandó a bañarse, lo que hicieron a regañadientes, protestando por lo bajo algún que otro insulto infantil que ignoró olímpicamente. El baño, por otra parte, quedó hecho un desastre con las guerras de agua, pero nada tan grave que Dobby no hubiera podido solucionar con un chasquido de dedos. Obligarlos a ponerse las pijamas también fue un verdadero triunfo y ya para la cena, Snape, tuvo que resignarse con verlos vestidos de piratas.

    Pero la cena tampoco fue tranquila y es que ninguno de los dos estaba contento con lo que había en sus platos. Claro, a excepción de Severus que hacía días no tenía una comida decente. Podría comerse un dragón y no protestaría en lo absoluto.

    —¿Vegetales? —Draco movió una zanahoria con su tenedor de forma despectiva.

    —¿A caso quiere matarnos? —secundó su mejor amigo con una expresión de asco al ver la contextura de sus verduras.

    —Sí —ambos abrieron los ojos completamente temerosos por la seriedad que el mago había ejercido en aquellas palabras —, pero eso me traería problemas en un futuro y no estoy de humor para enfrentarlos -Snape tomó su tenedor y pinchó con él, un jugoso brócoli de su plato —. A comer.

    —¡Me niego rotumdanente a comer brócoli! —protestó el rubio cruzándose de brazos, haciendo un involuntario y adorable puchero que hubiera enternecido a cualquier alma ingenua y estúpida de la Tierra. Sin embargo, Snape no caería tan fácilmente ante aquella expresión tan tramposa por parte del retoño de Lucius Malfoy; por Merlín, no era un idiota —. No puedes obligarnos.

    —Primero, se dice rotundamente —arrastró la lengua con desdén sin quitar su mirada de su plato —, segundo, no estás en posición de negarte a absolutamente nada. Deja el berrinche para tu madre —miró a Zabini repentinamente con censura justo cuando el pequeño abría su boca para opinar —. No, no puede irse a dormir sin comer y no, la amenaza de acusarme con su madre no me hará cambiar de parecer.

    —Usted es diabólico, señor Snape.

    —Y aún no me conoces, niño.

    Algo descompuestos por el brócoli, fueron finalmente a la cama. El mago adulto revisó los armarios por pedido de Draco y la chimenea por Zabini y una vez todo estuvo en orden, se dispuso a salir de allí. Sin embargo, justo cuando su mano tocaba el picaporte de la puerta, la fina vocecita de Malfoy lo hizo apretar los dientes con enojo. Giró sobre sus talones y con él su capa negra lo acompañó ondeando detrás.

    —¿Y ahora qué? ¿Quieren que revise debajo de la cama? —Draco negó con su cabeza y apuntó con su diminuto dedo hacia la mesita de luz a su derecha —. ¿Qué?

    —Queremos un cuento para dormir.

    El ojo derecho le tembló peligrosamente. Nada de aquel día formaba parte de los acuerdos con los Malfoy, pero estaba seguro que ese par de diablillos lo estaban haciendo a propósito. Esas caras y sonrisas inocentes, tan sólo eran una máscara para ocultar sus verdaderas intenciones maquiavélicas; tomó el libro con brusquedad y lo miró con desagrado.

    "Las aventuras de Jimmy: el pequeño mago pirata"

    —Esto pudrirá sus cabezas —murmuró asqueado sentándose sin otra opción en el sillón cerca de la cama.
     
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    InunoTaisho

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    ¿Una adorable faceta de Draco Malfoy secundado por Blasie Zabini?, imposible, impensable, inimaginable... por Dios que me sentí identificada con Snape y eso ya es mucho decir, ya que también querría matarlos lentamente pero desgraciadamente eso traería problemas con sus desobligados padres, así que ni hablar, más valía aguantar vara (afortunadamente pudo vengarse indirectamente al ponerlos a trabajar como viles elfos domésticos con el perdón de Dobby, ah, y a comer verduras hervidas sin sal) :MUAJAJAJAJ:

    Quiero oír ese cuento, en voz de Snape no ha de sonar nada nada lindo para conciliar el sueño... :kuku::kuku:
     
    Última edición: 11 Febrero 2019 a las 12:51 PM
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    Tarsis

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    Snape no termina de entender la gracia infantil.

    Al menos le está metiendo un poco de disciplina a esos niños consentidos.
     
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