Explícito Con W de Webcam [Sk8 the Infinity]

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por Temarii Juuzou, 24 Marzo 2026 a las 11:43 PM.

  1.  
    Temarii Juuzou

    Temarii Juuzou Maestre

    Piscis
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    6 Agosto 2011
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    3,113
    Pluma de

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    Escritor
    Título:
    Con W de Webcam [Sk8 the Infinity]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    980
    Autor: Temarii Juuzou.
    Anime: Sk8 the Infinity
    Actividad: Días de A, B, C... K... Xutra [+18]
    Personajes principales: Kaoru Sakurayashiki (Cherry) / Kojiro Nanjo (Joe)





    W de Webcam


    El calor en la cocina era sofocante, con el vapor, aceite y órdenes cruzándose en el aire. Joe se movía entre las estufas con precisión automática, la camisa remangada, las manos ocupadas, sus músculos tensos; el estrés del rush de la hora de la comida siempre le mantenía ocupado, sudando cada gota para dejar impecable cada platillo.

    —¡Mesa tres! ¿Ya está lista la orden de la mesa tres? —gritó uno de los meseros.

    —¡Ya va! —respondió sin mirar.

    Su teléfono vibró en su bolsillo, haciéndole cosquillas en el pecho. Lo ignoró la primera vez, la segunda; no fue hasta la tercera vez, una vez entregó las órdenes pendientes, cuando revisó su celular. Suspiró al ver el nombre en pantalla.

    —Cinco minutos —murmuró, limpiándose las manos con un trapo antes de abrir la laptop en una esquina relativamente tranquila. Sus cocineros se movían de un lado a otro y él se limpiaba el sudor del rostro.

    La llamada conectó. Al otro lado, el contraste era casi insultante.

    Cherry se encontraba en una habitación de hotel, pero no cualquier hotel, uno de lujo en Tokyo; aún con el traje puesto, pero sin corbata. Los dos primeros botones desabrochados; tan calmado y tranquilo, no pudo evitar sentir envidia de su tranquilidad, pero solo por un momento.

    —Tardaste —dijo Cherry, sin saludar.

    Joe soltó una risa corta y se cruzó de brazos.

    —Estoy trabajando, a diferencia de otros.

    Cherry alzó apenas la mirada; se acomodo su larga cabellera con calma.

    —Si, bueno… Soy el mejor en mi trabajo, que ya termine.

    Joe rodó los ojos, apoyándose contra la mesa, con el ruido de la cocina aún filtrándose, pero, sintiéndose lejano en ese momento.

    —¿Qué quieres, Kaoru?

    La conversación empezó como debía: negocios, cifras, decisiones. Joe respondía mientras de reojo vigilaba la cocina; Cherry hablaba con esa calma suya que siempre sonaba a superioridad. Entonces, cuando Joe regresó su mirada a la pantalla, el pelirrosa ya se encontraba aflojando más su camisa.

    Joe se quedó en silencio medio segundo.

    —Ni se te ocurra —dijo, sin mirarlo directamente.

    —¿De qué hablas? —respondió Cherry, con una inocencia que no le pertenecía, falsa.

    Un botón, luego otro. Cherry terminó por abrir completamente su camisa mientras se abanicaba con unos documentos, soltando un suspiro. Joe carraspeó y, aunque estaba contra la pared y nadie podía ver lo de su pantalla, se sintió nervioso. Cherry se mordió el labio y suspiró.

    —No sabes lo cansado que estoy… oh, pensé que estabas ocupado y no me prestabas atención.

    —Estoy ocupado —insistió Joe.

    —Claro que sí —murmuró Cherry, reclinándose apenas en la silla.

    El pelirrosa comenzó a quitarse su cinturón, dejándolo caer a un lado. Se desabrocho el pantalón, soltando otro suspiro; levantó su mirada y le sonrió con cinismo al peliverde, mientras su mano se paseaba desde el pecho, bajando lentamente hasta su entrepierna, la cual acarició con lentitud, soltando un jadeo. Joe se sobresaltó y le bajó el volumen a la laptop, buscando unos audífonos en la mesa.

    —Ve a trabajar…—comentó Cherry en susurró, jadeando, mientras cerraba los ojos. Su otra mano fue hasta uno de sus pezones, acariciando este y pellizcándolo, mientras su otra mano continuaba acariciándose a si mismo sobre la tela de su ropa interior. Joe apretó la mandíbula.

    —No.

    Cherry dejó escapar otro suspiro, seguido de un jadeo, lentamente fue bajando su ropa interior, gimiendo al sentirse libre. Continuó acariciándose, aumentando la velocidad, susurrando incongruencias. El ruido de la cocina se sintió más lejano de repente.

    —Cherry… —advirtió Joe, en voz más baja.

    —¿Mm?

    —Estoy en el restaurante.

    La sonrisa del pelirrosa creció en su rostro, lentamente abrió sus ojos y se relamió los labios. Llevó la mano que acariciaba su pezón a su boca y chupó dos dedos con obscenidad, sin despegar su mirada de los ojos del peliverde.

    —Lo sé.

    Cherry se inclinó ligeramente hacia la webcam, mostrando más piel, un ángulo más abierto de su intimidad. Sus dedos ensalivados dejaron un camino brillante por su pecho, mientras su mano seguía acariciándose, más rápido.

    —Entonces compórtate —añadió suavemente. Su pantalón ya le apretaba normalmente, pero en ese momento, sentía que podía explotar en cualquier momento.

    Un cocinero se colocó frente a Joe, preguntando algo que él ni escuchó, solo asintió. Su atención estaba completamente atrapada en la pantalla, donde Cherry se retorcía sobre la silla.

    —¿O qué? —gimió—. ¿Acaso puedes hacer algo estando tan lejos?

    Joe cerró los ojos y apretó sus manos; Cherry gimió más fuerte mientras se corría, ensuciando su mano. Su pecho desnuda subía y bajaba, su mirada jamás se apartó. En cuanto Joe le miró, este le sonrió, con burla.

    —No me siento satisfecho.

    Cherry cortó la llamada. Joe se quedó estático por un momento, la pantalla frente a él le reflejaba su rostro sonrojado y su pecho subiendo y bajando con rapidez; los ruidos de la cocina le llegaron de golpe, aturdiéndole. Cerró la laptop de golpe y se levantó, quitándose la filipina en el camino

    —¡Jefe! —alcanzó a decir uno de sus cocineros—. ¿Todo bien?

    Joe ya estaba guardando sus cosas personales para salir.

    —Tengo una emergencia, te dejo a cargo —soltó, sin detenerse.

    —¿A dónde va, jefe?

    No respondió.



    El aeropuerto reemplazó el calor de la cocina con luces frías y ruido constante. Joe dejó su identificación sobre el mostrador en cuanto llegó, ni siquiera llevaba maleta, solo su billetera y la muda de ropa que solía tener en su casillero para después de trabajar. Aún llevaba puesto su uniforme, oliendo a cocina.

    —Un boleto —dijo. Ni siquiera saludo.

    —¿Destino?

    Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

    —Tokyo.

    Porque sí Cherry quería jugar… iba a perder.
     
    • Zukulemtho Zukulemtho x 1

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