Tokyo Revengers Con P de Problemas

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por Temarii Juuzou, 17 Marzo 2026 a las 6:03 PM.

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    Temarii Juuzou

    Temarii Juuzou Maestre

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    6 Agosto 2011
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    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Con P de Problemas
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    3001
    Autor: Temarii Juuzou.
    Actividad: Días de A, B, C... K... Xutra [+18]
    Anime: Tokyo Revengers.
    Personajes: Chifuyu Matsuno / Baji Keisuke / Kazutora Hanemiya





    P de Problemas


    Las fiestas que organizaba la Toman nunca salían bien, era fácil que todo se descontrolara cuando la pandilla entera se juntaba en la casa de los Manjiro o en la de Hakkai. Chifuyu lo sabía, no era la primera fiesta que realizaban; parecía ser que tan solo al entrar a la adolescencia, todos habían decidido que era tiempo de descontrolarse con el alcohol y la música ruidosa como si no hubiese un mañana.

    Pero existía una razón más específica por la que sabía que esta fiesta en especial se saldría de sus manos, más que cualquier otra; Lo supo cuando vio a alguien intentar abrir una botella contra la mesa y casi romper la misma mesa, cuando escuchó a Mikey reír demasiado fuerte en algún lugar del patio y luego un pequeño incendio comenzó, haciendo que todos gritaran y bailaran alrededor como salvajes Y definitivamente lo supo cuando vio a Kazutora acercarse con una sonrisa ya bien conocida por él, esa sonrisa que solo podía significar problemas.

    —Te ves aburrido —dijo Kazutora, dejándose caer en el sofá, a su lado. Dentro de la casa, la música se encontraba a todo volúmen, pero la mayoría de las personas aún estaban fuera; la mitad bailando alrededor del fuego y la otra parte, tratando de detenerlo.

    Chifuyu tomó un trago de su bebida y miró al chico con una sonrisa torcida.

    —No estoy aburrido.

    Kazutora levantó una ceja.

    —Estás mirando la puerta cada cinco segundos y luego miras la pantalla de tu celular.

    Chifuyu frunció el ceño y puso los ojos en blanco.

    —No es cierto.

    Kazutora siguió mirando hacia la entrada del patio… y entonces sonrió.

    —Ah.

    Chifuyu giró instintivamente. Baji acababa de llegar, tarde, pero al fin había llegado. Con el cabello largo y negro atado descuidadamente, chaqueta colgada del hombro y esa expresión tranquila, con el ceño levemente fruncido. Varias personas lo saludaron al pasar, pero él apenas respondió con un movimiento de cabeza.

    Sus ojos recorrieron el lugar y se detuvieron en cuanto lo vio, a Chifuyu; este apartó la mirada de inmediato. Kazutora, en cambio, parecía divertirse.

    —Interesante —murmuró.

    —¿Qué?

    Kazutora se inclinó aún más hacia él, tan cerca que podía sentir lo caliente de su aliento; su voz le hizo cosquillas en la oreja.

    —Quiero probar una cosa.

    Chifuyu lo miró con desconfianza, e intentó alejarse. Sentía sus mejillas calientes de la vergüenza.

    —No me da buena espina lo que sea que quieras probar.

    —¿Qué crees que pasaría si hago esto? —Kazutora ignoró el comentario.

    De repente apoyó el brazo detrás de Chifuyu en el respaldo improvisado, invadiendo su espacio sin ninguna vergüenza ni pudor alguno, logrando que el rubio se tensara al instante.

    —Oye-

    Kazutora miró hacia el otro lado del patio, acercando su pierna a la del contrario, haciendo que estás se tocarán de forma descarada.

    —Mira a Baji.

    Chifuyu no quería hacerlo, le daba un poco de miedo la reacción que tendría en su rostro, pero al final lo hizo, y en efecto, Baji los observaba con una expresión que Chifuyu no lograba descifrar del todo.

    Kazutora soltó una risa baja.

    —Quiero ver si se pone celoso.

    Chifuyu dejó caer su vaso, de pura suerte logró alcanzar a agarrarlo.

    —¿Qué?

    —Celoso.

    —Estás loco.

    Kazutora lo miró con una sonrisa llena de diversión, acercándose más al contrario; podía incluso oler esa colonia barata combinada con la bebida que había estado bebiendo.

    —Ayúdame.

    Chifuyu negó con la cabeza inmediatamente.

    —No.

    —Vamos.

    —No.

    Kazutora se inclinó un poco más cerca. Chifuyu no tenía a dónde huir.

    —Solo un poco.

    Chifuyu dudó, pero aún así, volvió a mirar hacia el patio. Baji seguía ahí, platicando con Draken, pero sin dejar de verlos cada cierto tiempo, sin descaro alguno. El rubio suspiró.

    —Si nos mata, es tu culpa.

    Kazutora sonrió más, satisfecho porque eso significaba, que el contrario le seguiría el juego.

    —Valdrá la pena.

    La música estaba cada vez más fuerte en el patio y la fiesta ya había llegado a ese punto en el que nadie sabía muy bien quién había traído qué bebida o que había en qué vaso, pero todos estaban tomando algo. Chifuyu seguía sentado en el sofá, con Kazutora casi encima de él, sosteniendo la botella entre las manos. Chifuyu estaba un tanto incómodo, Kazutora, en cambio, parecía demasiado cómodo.

    —Relájate —murmuró, notando cómo Chifuyu se mantenía rígido—. Solo estamos sentados.

    Kazutora inclinó ligeramente la cabeza hacia el otro lado del patio, su mano acariciaba con descaro el muslo de Chifuyu y su cabeza se encontraba ligeramente inclinada contra el rubio, como si estuviese descansando la en su hombro.

    —Mira.

    Chifuyu suspiró, pero volvió a mirar. Baji estaba apoyado contra una mesa, ahora Emma se había unido a la platica… pero sus ojos seguían desviándose hacia ellos.

    Una vez, otra vez y otra. Kazutora soltó una pequeña risa por lo bajo, su cabello le hizo cosquillas en las mejillas al rubio.

    —Te dije. Está celoso, seguro le gustas.

    —No significa nada. Podría estar celoso de ti.

    —Ajá.

    Kazutora tomó la botella de las manos de Chifuyu para beber un poco… pero cuando se la devolvió, sus dedos rozaron los de él deliberadamente, enrredandolos con los suyos lentamente.

    —Oye —murmuró Chifuyu.

    —Shh.

    Kazutora se inclinó un poco más cerca, como si estuviera a punto de contarle un secreto. Desde lejos, la escena parecía bastante íntima, quizá en algunos ángulos, incluso podría parecer un beso.

    Chifuyu lo sabía porque cuando levantó la vista, Baji ya no estaba hablando con nadie, solo estaba mirando. Y definitivamente no parecía muy contento.

    —Kazutora —dijo Chifuyu entre dientes—, creo que ya fue suficiente.

    —Ni siquiera hemos empezado.

    Kazutora levantó la mano y, con total naturalidad, le quitó una pequeña gota de bebida del labio con el pulgar, tan lento que el roce del dedo le hizo estremecer. Chifuyu se quedó congelado.

    —¿Qué demonios—?

    —Estabas sucio—respondió Kazutora con calma.

    Pero cuando Chifuyu volvió a mirar hacia el patio… Baji estaba frunciendo el ceño, con los brazos cruzados. Emma y Draken reían a su lado, pero él parecía ignorarlos completamente.

    Chifuyu se pasó una mano por el cabello.

    —Esto es mala idea.

    —Es una gran idea.

    —Nos va a matar.

    Kazutora se encogió de hombros, quitándole importancia a la situación. Apretó más su mano, sintiendo la de Chifuyu regresar el agarre por mero reflejo.

    —Tal vez.

    Antes de que Chifuyu pudiera responder, Emma se levantó con una botella en mano e hizo acercar a los presentes. El rubio ni siquiera se había dado cuenta que el incendio ya había sido extinguido y que ya había más gente dentro de la casa.

    —¡Oigan! ¡Vamos a jugar verdad o reto!

    Varios chicos y algunas chicas se fueron acercando alrededor de la botella que Emma había colocado en la mesa frente al sillón dónde Chifuyu se encontraba sentado. Draken se sentó a un lado de los chicos y les saludo con un movimiento de cabeza mientras que Baji caminaba lentamente para tomar asiento a un lado de Emma.

    —Eso sí va a terminar mal —murmuró Chifuyu.

    Emma giró la botella una vez hubo una cantidad considerable de jugadores y espectadores; todos miraban en silencio como la botella iba girando lentamente, algunos gritaban sugerencias de retos o preguntas y se burlaban unos de otros.

    La botella continuó girando, girando y girando hasta que finalmente se detuvo. Apuntando directamente a Kazutora, Emma sonrió con diversión.

    —Verdad o reto —le preguntó.

    Kazutora ni siquiera dudó.

    —Reto.

    Varias personas empezaron a reír.

    —Bien —dijo uno de los chicos, cruzándose de brazos—. Entonces tienes que besar a la persona que te parezca más atractiva de aquí.

    El círculo explotó en gritos y burlas. Algunas chicas levantaron las manos bromeando, otras se sonrojaban; como si tuvieran oportunidad. Pero Kazutora no las miró, sus ojos se movieron lentamente… Hasta detenerse en Chifuyu, quien sintió como se le congelaba el estómago.

    —Kazutora… no.

    Pero Kazutora ya estaba inclinándose hacia él, acercándose poco a poco con una sonrisa tranquila. Y en el otro lado del círculo… La botella de cerveza que Baji tenía en la mano cayó al suelo, haciendo un ruido y tirando todo el contenido al suelo.

    El círculo quedó en silencio; algunos miraron, otros fingían que sus bebidas eran más interesante. Baji ya se había puesto de pie.

    Nadie dijo nada mientras se alejaba del grupo con pasos largos. La música seguía sonando, pero alrededor de la botella, el ambiente se había vuelto incómodo. Kazutora lo miró irse… y luego soltó un suspiro corto.

    —Creo que ya fue suficiente.

    Chifuyu seguía congelado en su lugar, levantándose de su lugar y alejandose de Kazutora.

    —…Nos va a matar.

    —Probablemente.

    Kazutora se levantó también.

    —Vamos.

    Chifuyu tardó un segundo, pero también se puso de pie. Algunas personas del círculo empezaron a reír incómodas y a seguir jugando, pero él apenas les prestó atención. Salieron del patio hacia la calle lateral, donde el ruido de la fiesta quedaba más apagado, por suerte, Baji estaba ahí; de espaldas a ellos, apoyado contra la pared, pasándose una mano por el cabello largo con evidente irritación.

    Kazutora fue el primero en acercarse.

    —Oye.

    Baji ni siquiera volteó a verlos.

    —Lárgate.

    —Tranquilo, amigo.

    —Dije que te largues, Kazutora.

    Chifuyu llegó unos pasos detrás, sintiendo el corazón latir demasiado rápido. Estaba nervioso, ni siquiera sabía que decir.

    —Baji-san…

    Eso hizo que Baji finalmente volteara. Su mirada pasó primero por Kazutora… y luego se detuvo en Chifuyu. Y en ese momento, su rostro reflejo algo, algo que el rubio no lograba interpretar del todo. No parecía solo enojado, parecía frustrado.

    —¿Qué demonios fue eso? —preguntó Chifuyu.

    Baji soltó una risa corta, sin humor. Se sentía estúpido por ese arranque, pero también seguía demasiado molesto como para que lo primero importara.

    —¿En serio vas a preguntar eso?

    Kazutora cruzó los brazos, observándolo con calma. De quedaron un rato en silencio hasta que esté solito una carcajada.

    —Te pusiste celoso —Baji lo fulminó con la mirada —. Solo estoy diciendo lo obvio.

    —Eso es estúpido —Baji apretó la mandíbula y se cruzó de brazos. Evito la mirada de ambos, se había sonrojado y ninguno de sus amigos podría creer lo que veía —. No me puse celoso.

    —Entonces no te habría importado si lo besaba.

    Baji no respondió, pero apretó la mandíbula. Eso fue suficiente para darse a entender. Chifuyu sintió que algo se tensaba en su pecho, las manos comenzaron a temblarle.

    —…Baji-san.

    Baji evitó su mirada e intentó alejarse de ellos, empujando a ambos con violencia para abrirse paso.

    —Hagan lo que quieran.

    —No.

    Chifuyu se atrevió a tomarle de la muñeca, Bajo le miro con sorpresa, ni siquiera intento zafarse del agarre. Kazutora se mantuvo en silencio, disfrutando del espectáculo.

    —No, es momento de hablarlo.

    Baji se mantuvo quieto, el ruido de la fiesta parecía tan lejano y el viento movió su cabello haciéndolo lucir irreal. Finalmente soltó un suspiro y se decidió a hablar, con voz baja.

    —No me gustó verlo —Baji dudó en seguir, pero las miradas de ambos estaban clavadas en él, así que, con una mueca en el rostro, siguió hablando. Quizá era el momento o quizá el alcohol en su sistema (una cerveza) pero sintió una extraña valentía invadiendo su cuerpo —. A ustedes dos, me molestó. Estaban muy cerca.

    Kazutora levantó una ceja.

    —¿Y?

    Baji lo miró directo, ya había sido demasiado difícil hablar y seguían cuestionandolo. Por un momento, quizá meterle un puñetazo en el rostro a su amigo de la infancia, Pero a la vez no quería hacerlo.

    —Y me molestó.

    Chifuyu tragó saliva, tenía que saber todo en ese momento, no habría otra oportunidad para ello. Se armó de aún más valentía, apretando el agarre de la muñeca del contrario.

    —¿Porque te gusta Kazutora?

    Kazutora soltó una pequeña risa, pensando que eso sería un giro muy inesperado que… no me molestaría, tan solo le pondría triste, por Chifuyu. Baji negó con la cabeza.

    —Idiota.

    Luego miró de nuevo a Chifuyu, su expresión cambió un poco. Más seria, un poco dolido por el cuestionamiento del contrario.

    —Porque me gustas tú.

    Las palabras quedaron flotando en el aire. Chifuyu sintió que el cerebro se le apagaba por un segundo, tuvo que parpadear varias veces para darse cuenta de lo que estaba pasando.

    —…¿Qué?

    Kazutora también parpadeó, sorprendido por lo directo que había sido, pero después de procesarlo, sonrió animado y comenzó a aplaudir de forma burlona. Baji suspiró y se soltó con brusquedad del agarre de Chifuyu.

    —Ya lo dije. No voy a volver a repetirlo.

    Chifuyu no sabía si el calor que sentía en la cara era por el alcohol o por otra cosa. Kazutora dejo de aplaudir y soltó un largo suspiro.

    —Bueno —Ambos lo miraron, está tan solo se encogió de hombros —. Ya era hora de que lo dijeras ¿No, amigo?

    Chifuyu lo empujó con diversión y negó con la cabeza, bastante exasperado en ese momento y con mucha energía que no sabía dónde canalizar.

    —¡Tú empezaste todo esto, tu empezaste a coquetar!

    —Sí.

    —¡¿Así de tranquilo lo dices?!

    Kazutora sonrió un poco más, metiendo sus manos despreocupadamente en sus bolsillos. El frío comenzaba a molestar.

    —Porque tú también me gustas.

    El silencio que siguió fue abrumador. Chifuyu los miró a los dos, completamente rojo, incapaz de procesar tanta información en tan poco tiempo.

    —…Estan actuando muy tranquilos para lo que acaban de confesar.

    Baji frunció el ceño, mirándolos a ambos. Kazutora se acercó al moreno para recarsarse contra él, despreocupadamente. Chifuyu se molestó por lo tranquilo que actuaban, como si no se le hubieran declarado ambos hacia un momento.

    —No estoy tranquilo —dijo Baji.

    —Yo tampoco —comento Kazutora.

    Chifuyu sentía que el corazón le iba a explotar, los dos se acercaron de forma peligrosa a él. La distancia entre los tres se había vuelto demasiado corta y la tensión en el aire era evidente ahora, más pesada que antes.

    Kazutora miró a Baji, luego a Chifuyu.

    —Entonces… ¿qué hacemos con esto?

    Chifuyu abrió la boca para responder, pero no salió nada, no podía decir nada; estaba totalmente en blanco. Fue Baji quien rompió el momento, con una voz baja.

    —Podríamos empezar por dejar de fingir que no está pasando nada.

    Y esta vez nadie discutió. La calle lateral estaba mucho más silenciosa que el patio de la fiesta: la música llegaba amortiguada desde adentro, mezclándose con las risas lejanas y el sonido de alguna botella cayendo.

    Afuera el aire era distinto. Más pesado.

    Chifuyu todavía estaba procesando lo que acababa de pasar. Miraba a Baji… luego a Kazutora… y volvía a Baji, como si su cerebro estuviera tratando de entender cómo habían terminado en esa situación.

    —Esto es… raro —murmuró finalmente.

    Kazutora soltó una pequeña risa.

    —Sí.

    Baji no se rió. Seguía con los brazos cruzados, mirándolos a ambos con una intensidad que hacía que Chifuyu se sintiera más nervioso de lo que ya estaba.

    El silencio volvió por un momento, peor la distancia entre los tres cada vez se acortaba más. Chifuyu podía notar el calor de sus presencias, la tensión que parecía vibrar en el aire después de las confesiones. Kazutora fue el primero en moverse, acercándose más ambos.

    —Bueno —dijo suavemente—. Dijimos lo que sentimos —Miró primero a Baji… luego a Chifuyu —. Ahora queda ver qué hacemos con eso.

    Chifuyu abrió la boca para responder, pero Baji habló antes.

    —No quiero seguir fingiendo que no pasa nada.

    Su voz era baja, pero firme. Chifuyu sintió un pequeño vuelco en el estómago, no supo cómo explicar lo que estaba sintiendo; tenía ganas de vomitar, pero a la vez tenía ganas de gritar de la emoción. Por su parte, Kazutora inclinó la cabeza ligeramente, estudiando a Baji como si estuviera analizandolo.

    —Directo como siempre —Kazutora dio otro paso adelante. Ahora estaban tan cerca que Chifuyu tuvo que levantar un poco la vista para mirar a Baji.

    —Baji-san…

    Baji bajó la mirada hacia él, por un momento, su expresión se suavizó. No dijo nada, pero levantó una mano y acomodó distraídamente un mechón rubio que había caído frente al rostro de Chifuyu.

    El gesto fue simple, pero hizo que el aire entre los tres se volviera aún más cargado. Kazutora observó la escena con una sonrisa leve, cerca. Titubeó un poco, pero al final en lugar de alejarse… también se acercó un poco más.

    Ahora los tres estaban prácticamente formando un pequeño círculo entre la pared y la luz tenue de la calle.

    Chifuyu soltó una pequeña risa nerviosa.

    —Esto es una locura.

    —Un poco —admitió Kazutora.

    Baji no dijo nada. La tensión entre ellos ya no era incómoda, era algo nuevo y emocionante. Después de un momento, en el que ninguno se atrevió a dar el siguiente paso, descruzó los brazos y empujó ligeramente la espalda de Kazutora con el hombro.

    —Muévete.

    Kazutora levantó una ceja.

    —¿Por qué?

    Baji señaló la puerta lateral de la casa donde seguía la fiesta.

    —Porque hace frío aquí.

    Kazutora sonrió.

    —¿Eso es una invitación?

    Baji rodó los ojos.

    —Solo hay que ir dentro.

    Chifuyu miró a uno… luego al otro… todavía procesando lo que estaba pasando.

    —Entonces… ¿vamos a volver a la fiesta?

    Kazutora se encogió de hombros.

    —Podemos.

    Baji abrió la puerta. Desde adentro volvió a salir el ruido, la música y las luces, pero antes de entrar, Kazutora dijo algo más.

    —O… —Miró a ambos —. Podemos ir a otro lado.

    Chifuyu sintió cómo el corazón le daba otro salto, como sentía que los problemas regresaban; pero ahora no le preocupaban o molestaban, la simple ideae emocionaba. Baji lo miró por un segundo y luego miró a Kazutora; finalmente suspiró, como si aceptara algo inevitable.

    La noche seguía joven.

    Y lo que había empezado como una broma en medio de una fiesta… parecía ser solo el inicio de algo completamente distinto entre los tres.
     
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