Jujutsu Kaisen Con G de Gatear [Explícito]

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por Temarii Juuzou, 7 Marzo 2026 a las 11:45 PM.

  1.  
    Temarii Juuzou

    Temarii Juuzou Maestre

    Piscis
    Miembro desde:
    6 Agosto 2011
    Mensajes:
    3,094
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Con G de Gatear [Explícito]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1626
    Autor: Temarii Juuzou.
    Actividad: Días de A, B, C... K... Xutra [+18]
    Anime: Jujutsu Kaisen.
    Personajes: Suguru Geto/Satoru Gojo




    Con G de Gatear


    Suguru observó con el ceño fruncido a su novio coquetear, hizo una mueca y se cruzó de brazos. Gojo sabía que lo estaba mirando; no era un estudiante ni un colegial nuevo y precisamente por eso lo hacía con tanto descaro. Estaba seguro. Tampoco era como si aquello fuera la primera vez.

    Ese día cumplían dos años juntos. No es que tuvieran la necesidad de celebrarlo como las parejas cursis que los rodeaban; no era su estilo, solo habían decidido salir, tomar unas cervezas, quizá jugar en algún arcade o ver una película… y luego volver a casa para follar toda la noche y, ¿Por qué no?, dormir abrazados después, esa era una de las ventajas de haber oficializado lo suyo, nada de sexo casual sin arrumacos de vez en cuando.

    Pero en medio de una tranquila conversación en la que ambos hacían tiempo antes de ir a su restaurante favorito, dos hermosas chicas habían apartado al peliblanco para pedirle su número y coquetear con él.

    …Y este había aceptado.

    Debería estar acostumbrado. Satoru era guapo…

    No.

    Era un maldito dios, demasiado hermoso para ser real. Y era suyo. Estaba seguro de ello, dos años de relación —y muchos más de juegos y coqueteos antes de eso— deberían haber sido suficientes para dejarlo claro, para que Geto no tuviese que poner en duda la fidelidad de su pareja, pero eran todos los aos anteriores de amistad lo que le hacían, no dudar, pero si molestarse con sigo mismo por seguir permitiendo al peliblanco actuar como si lo suyo no fuese algo que tuviera que respetar más, como si aún fueron solo amigos con derechos y no una maldita pareja.

    Geto siguió observando, con irritación cómo su novio sonreía como un estúpido a dos ridículas monas que le tocaban los brazos con descaro.

    Sus músculos ni siquiera son su mejor atributo…”, pensó con molestia mientras se sobaba sus propios bíceps, claramente más grandes que los de su pareja.

    El peliblanco regresó con una sonrisa y dos números escritos en un papel que ya estaba arrugando para tirarlo en la calle. Se sentó al lado de Geto y soltó una risa.

    —¿Estás molesto?

    —Para nada. Ellas no pueden darte lo que yo.

    Gojo sonrió con descaro y se levantó, sin llamar a Geto ni hacerle gesto alguno de seguirlo, como si supiera que este estaría detrás de él. Y si, así fue; se levantó y caminó con calma detrás, ya era hora de retomar la cita, Suguru lo sabía.

    Ambos siguieron hablando con normalidad de las trivialidades de siempre: sus trabajos, sus familias e incluso qué deberían cenar aquella noche, aunque siempre que iban a ese restaurante cenaban lo mismo. Fue así, ambos cenaron con calma, disfrutando de su aniversario. Entre bromas, cerveza y algún que otro comentario sarcástico, la noche avanzó con normalidad.

    Gojo ni siquiera notó que Geto seguía molesto.

    La mesera que les había tocado coqueteaba descaradamente, inclinándose más de la cuenta cuando dejaba los platos o cuando preguntaba si necesitaban algo más solo se dirigía al peliblanco, incluso sabiendo perfectamente que ellos eran pareja porque, para ese punto de la noche, el moreno ya se había encargado de besar descaradamente a su pareja para que aquella zorra lo viera; pero aquello parecía no importarle en lo más mínimo.

    Suguru sintió un coraje que supo disimular, porque en verdad lo notaba; la forma en que ella sonreía y la forma en que Satoru sonreía de vuelta. No dijo nada en ese momento, pero cuando ya caminaban de regreso a casa, con el aire frío de la noche rozándoles el rostro y las luces de la calle alargándose sobre la acera, Geto finalmente habló.

    —La mesera estaba coqueteando contigo.

    Satoru soltó una pequeña risa, metiendo las manos en los bolsillos de su abrigo, de forma despreocupada; le miró con una sonrisa, no burlonamente, solo… una sonrisa

    —¿Ah, sí?

    —Sí —respondió Suguru con sequedad—. Bastante obvio, de hecho.

    Gojo lo miró de reojo, divertido.

    —¿Estás celoso?

    —No.

    —Claro que sí.

    —No lo estoy.

    Satoru soltó una carcajada.

    —Nosotros no somos así.

    Suguru guardó silencio un momento mientras seguían caminando. Luego soltó una pequeña exhalación por la nariz, levantó el rostro y le regresó la sonrisa.

    —No. Tienes razón, somos distintos.

    La forma en que lo dijo hizo que Satoru girara un poco la cabeza para mirarlo mejor, pero antes de que pudiera decir algo más, ya habían llegado al departamento que ambos compartían desde la universidad. Dentro les envolvió un agradable calor, incluso cuando la puerta apenas se había cerrado a sus espaldas; Gojo se estiró con comodidad, como si toda la noche hubiera sido exactamente lo que esperaba y se sacó aquel suéter “elegante” que se había molestado en ponerse para la ocasión especial.

    Se giró hacia Suguru con una sonrisa ladeada, llena de diversión y deseo. Se quitó despreocupadamente los lentes de sol, tirandolos en el sofá.

    —Bueno… —dijo, desabrochando su cinturón—. ¿Estás listo para tu regalo de aniversario?

    Suguru lo observó unos segundos.

    —Sí.

    Se dio la vuelta con calma y caminó hacia la habitación. Satoru lo siguió sin pensarlo demasiado, relamiendo sus labios con deseo. El cinturón cayó a sus pies en cuanto entró a su recamara.

    —Sabía que dirías que sí —se burló mientras entraba detrás de él—. Sabía que el drama de hace rato no era na—

    No terminó la frase porque el moreno había regresado con algo en la mano.Una correa, pero no cualquier correa, una de perro, de un color rojo vibrante con una G colgante de metal y atada con una cadena larga que Geto aferraba entre sus dedos. Antes de que Satoru pudiera reaccionar, el clic metálico resonó suave alrededor de su cuello.

    El peliblanco se quedó quieto un segundo, llevó sus manos al objeto, palpando un poco, para luego levantar la mirada hacia su pareja.

    —Suguru…

    Geto tiró ligeramente de la correa, acercándo al peliblanco un paso, este se tambaleó pero no cayó.

    —¿Qué es esto?

    —Mi regalo.

    Satoru frunció un poco el ceño, divertido pero confundido.

    —¿Estás castigándome o algo así?

    —¿Te molesta?

    —No es eso —respondió Gojo—. Solo digo que tu actitud es un poco intensa.

    Suguru lo miró con calma y luego sonrió.

    —Creí que nosotros éramos diferentes.

    Satoru ladeó la cabeza.

    —Lo somos.

    —Exacto.

    Geto dio un pequeño tirón a la correa.

    —A nosotros no nos interesa lo romántico.

    Otro paso.

    —Ni lo dulce.

    Otro más.

    Ahora estaban lo suficientemente cerca como para que Gojo pudiera sentir su respiración, para que sus pechos se tocaron sobre la tela de sus prendas. Suguru llevó su mano al cabello del peliblanco, jalando su cabeza hacia atrás con un poco de fuerza, acercando su lengua al cuello, por encima de aquella correa, y lamiendo con lentitud hasta llegar a la oreja de su amante, la cual mordisqueó con diversión. Su otra mano aferraba con fuerza la cadena.

    En cuanto sintió la cama a su espalda, empujó levemente a Gojo, quien ya se estaba dejando llevar por las caricias y terminó cayendo de nalgas en la alfombra. Geto se sentó despreocupadamente, sonriente.

    —A nosotros nos gusta lo que tenemos.

    Sus dedos se aferraron a la correa, jalando al hombre frente a él.

    —Nos gusta la forma en que podemos ser nosotros mismos juntos.

    Los ojos de Satoru brillaron, llenos de deseo y emoción. Soltó una risa y volvió a palpar la correa, sonriendo ante la G que colgaba de esta misma; tomó el metal entre sus dedos y miró a su pareja, relamiéndose los labios.

    —Sigues sin decir qué significa esto. ¿Es la G de Gojo? ¿Qué? ¿Ahora soy un perro?

    Suguru inclinó un poco la cabeza, estaba calmadamente serio y tranquilo para tener tremenda erección ya marcada en su pantalón.

    —Significa que puedes tener a todas las mujeres del mundo enamoradas de ti.

    Su voz bajó apenas.

    —Puedes sonreírles, aceptar sus números, dejar que te miren como si fueras un maldito dios.

    Sus dedos se tensaron ligeramente en la correa, jalando de esta misma y haciendo que el peliblanco soltara un jadeo ante aquel movimiento.

    —Pero al final del día…—Se inclinó más cerca — Soy yo quien te domina, yo soy tu maldito dueño.

    Una pausa, Gojo sonrió mientras sus ojos se iluminaban; relamiéndose los labios, la erección en sus propios pantalones le pedía a gritos ser liberada.

    —Soy yo quien te hace gemir todas las noches.

    El silencio entre ellos duró apenas un segundo, Suguru dio otro tirón de la correa hacia el suelo, esta vez más fuerte, haciendo que Gojo terminará a cuatro patas.

    —Quítate la ropa, los perros no la necesitan.

    Satoru levantó una ceja y sonrió, emocionado. Se sacó el pantalón con velocidad junto a la ropa interior, soltando un jadeo de placer al sentirse liberado, se miró la camiseta de tirantes con duda, sin saber cómo exactamente quitarla, pero decidiendo al final que romperla era la mejor opción de todas.

    Suguru no apartó la mirada; no sonreía, pero en sus ojos brillaba un deseo intenso. Cuando Gojo terminó de destruir su camiseta, el moreno volvió a tirar de la correa, acercándolo a él.

    —Ahora —dijo con calma—, empieza a gatear y ven a comerte esto que tengo para ti…

    Se desabrocho su propio pantalón, sonriendo por primera vez en toda la noche de forma genuina. Gojo le regresó la sonrisa y, mientras se relamía los labios, gateo hacia su pareja como se le ordenaba.

    Definitivamente, lo nuestro es mucho mejor” fue lo que ambos pensaron mientras se sonreían.
     
Cargando...
Similar Threads - [Explícito]
  1. Temarii Juuzou
    Respuestas:
    0
    Vistas:
    15

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso