Explícito Bestia de la Humanidad

Tema en 'Novelas' iniciado por Sylar, 23 Marzo 2026 a las 4:28 PM.

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    Sylar

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    Bestia de la Humanidad
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    8247
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    GENERO: Acción, aventura, gore y fantasia.

    SINOPSIS: Dhax, un mercenario de la tierra moderna muere en su último trabajo en sus 40, lo que era una eterna oscuridad en el más allá, se le ofrece una segunda oportunidad al resucitar en otro mundo con un cuerpo más joven.
    Llegando a Uxile, un vasto mundo con magia autentica, razas fantásticas, donde el sexo dominante físico y social son las mujeres en su mayoría, donde la humanidad no existe nativamente sino como “invocados de otro mundo” y con una mezcla medieval con industrialización.


    Invocado junto a otro grupo de personas, son recibidos como “héroes” por la reina del imperio Rogbal, un país gobernado por elfos, después de una evaluación mágica, en donde la mayoría están dotados de un nivel alto de magia, Dhax es calificado con una aptitud baja en dichos poderes y enviado a una peligrosa región.


    Desencadenando una serie de circunstancias lo lleva a casi ser sacrificado por una secta, y eventualmente sobrevivir al asalto nocturno de una manada de licántropos, solo para ser mordido y terminar “infectado” con la maldición de la bestia. Marcado como un enemigo del país, el mercenario intenta sobrevivir mientras su cuerpo sucumbe a los cambios inevitables de su nueva condición sobrenatural.



    CAPITULO 1

    AULLIDO 1: “Bienvenido a Uxile”

    Un entorno urbano consumido por las arenas y los conflictos bélicos, una ciudad que ha sentido incontables batallas, escombros de restos de edificios y algunos en pie con severos daños eran prueba de ello.


    Desde un edificio de cuatro pisos, donde su infraestructura estaba lo bastante golpeada dejando el último piso al descubierto a la intemperie, solo el tercero estaba menos dañado que el resto. Escondido en una habitación se encontraba un hombre mayor de cabellera canosa y barba desaliñada, portando un malgastado chaleco militar y botas, tratando de recuperar el aliento mientras le daba mantenimiento a su rifle de asalto soviético.


    —«Un último trabajo, Dhax, me dije a mi mismo que sería el ultimo, y el destino pareciera que quiere concedérmelo de forma siniestra»


    Un mercenario, uno que ha vivido lo suficiente para haber atestiguado en carne propia los horrores de interminables guerras, pero no las odias, no las aborrece, pues eran su pan de cada día.


    —«Pensar que estaría en esta situación de mierda, y en mi propio cumpleaños, con este serian… 40 años»


    Existen dos tipos de mercenarios, la gran mayoría son ex-soldados o pertenecieron a un grupo militar con adiestramiento militar previo, pero luego están los que, desde muy joven, quizás de niño o adolescente, fueron introducidos o arrastrados a la fuerza al violento panorama de los conflictos, sobreviven los suficientes para adaptarse y con el tiempo, ser parte de ellos como si fuera un estilo de vida. Dhax era del segundo tipo.


    —«Me encontraron»


    La habitación era pequeña, solo una puerta conducía al exterior, esta es abierta de golpe con dos personas armadas vistiendo túnicas y turbante con cinturón de municiones y rifles de asalto, exclamando hostilidad con una vehemente voz en su idioma nativo, solo para ser abatidos en precisos disparos por el mercenario mayor.


    —«Ahí van las ultimas balas de mi kalashnikov, y lo peor es que aun escucho a más de ellos cerca» -Saco una pistola de su cintura


    Pero un acontecimiento inesperado ocurre, los hostiles que le superaban en un amplio margen de número, de pronto retroceden, oye como bajan deprisa por las escaleras a gran velocidad hasta sentir que estaban lo suficiente lejos de su posición, lo que parecía un alivio, para ese mercenario veterano, fue un mal presagio.


    —«Ese ruido…»


    Su mal presentimiento se vuelve real, al oír un ruido sumamente familiar provenir desde el exterior, algo increíblemente rápido se aproximaba desde los cielos hacia él.


    —Morteros…


    Explosiones se desatan y todo el tercer piso es destrozado, escombro y fuego envuelve al mercenario y luego del estruendo, en un abrir y cerrar de ojos, la oscuridad y el silencio le envuelven.


    [–––––––]

    —¿Todo… acabo…?


    Fue casi un instante, la sensación de la muerte sacudir su cuerpo y luego despertar flotando en una infinita oscuridad, en donde el único sonido que podía oír, era su propia voz. No había calor ni frio, no había dolor ni hambre, no había tristeza ni felicidad, todo era vacío.


    —¿Esta es mi eternidad?, que desenlace más trágico y aburrido…


    Como si no le importara nada más, solo se dejó llevar, cerrando sus ojos y con los brazos extendidos, aceptando su final, al menos así fue hasta que un imprevisto fenómeno se manifestó ante sus ojos, una luz entre la oscuridad hace abrir sus ojos, mirando con confusión y dudas tal suceso extraordinario.


    —¿Qué es esto?


    Brillaba con tal intensidad, materializándose a centímetros encima de su cuerpo, un círculo con una estrella de cinco puntas, partículas de luz surgen del círculo envolviéndole, sintiendo una calidez agradable, un haz cegador nubla visión por completo.


    [–––––––]

    Sus ojos vuelven a recuperar su vista, siente estar de pie y desnudo, alguien le entrega un manto para cubrir su desabrigo condición, mira fijamente a un joven de camisa y pantalones largos oscuro, pero lo que llama su atención en ese muchacho, eran las orejas puntiagudas y que anatómicamente solo tenía cuatro dedos en las manos, faltándole el anular. Bajo sus pies el emblema de un águila sosteniendo una espada con su garra derecha y un bastón en el otro.


    Dhax haciendo un vistazo rápido a su alrededor, se encontró a su lado con otras tres personas, tres humanos desnudos que fueron cubiertos con un manto grueso por personas con orejas puntiagudas, su semejanza era idéntica a los elfos, una raza típica de los cuentos y series de fantasía.


    Estaba en un salón repleto de individuos con miradas atónitas y murmurando con ojos rebosantes de regocijo, todos tenían las mismas características de orejas puntiagudas y cuatro dedos en manos, observo personas vistiendo atuendos elegantes desde vestidos y trajes como si fuera una fiesta o ceremonia de nobles. Luego estaba otro grupo que vestían armaduras como los de caballeros, armados con espadas, alabardas y noto la presencia de armas de fuego similar a los diseños de un mosquete, por su ordenada formación y equipamiento, con intuición comprendió que los últimos eran soldados. Decorados de banderas con el grabado del águila con la espada y el bastón estaba en todas partes.


    Un trono a la vista con dos elfos monarcas, un rey y una reina, la segunda poseía la corona más grande, de vestimentas como joyas más glamorosas y llamativa, sentado a la izquierda, con una mirada fría e impasible. A su lado la acampaban un grupo de encapuchados con túnicas y bastones metálicos, dando la impresión de ser guardaespaldas.


    Mientras los tres humanos con miradas desorientadas, trataban de asimilar la situación, el mercenario con sus sentidos firmes analizaba todo a su alrededor para comprender el contexto de lo que ocurría. Fue su reacción de sorpresa que al ver en un gran espejo en donde estaban reflejados tanto él como el grupo cercano, que noto algo en su propia figura.


    —«¿en verdad soy yo?, me veo… más joven»


    Mira sus manos y toca su rostro, no tenía barba, en ese espejo reflejaba a un Dhax en sus 20 años, complexión en forma, corta cabellera negra y ojos marrones.


    —«He rejuvenecido, y los otros tres casi parecen de mí misma edad»


    Los otros humanos que estaban a su lado lo conformaban un hombre y dos mujeres, las féminas eran las que estaban más alteradas tanto por la confusión de las circunstancias como de haber sido convocadas desnudas frente a extraños.


    —¡Su atención por favor! -La monarca de orejas puntiagudas se levantó de su trono y se dirigió a los cuatro humanos —¡Puedo entender el desconcierto que les agobia!, ¡pero deben saberlo!, ¡todos ustedes ya han muerto en sus mundos de origen!, ¡nosotros hemos convocados sus almas a este mundo!, ¡nuestro mundo, UXILE!, ¡soy la reina Eldurag Balquex XI!


    Una revelación que sonaría absurdo y descabellado, la monarca haciendo una señal a los encapuchados a su lado, estos se acercan manifestando fenómenos que serían considerados para los humanos como paranormales, desde fuego salir de sus manos sin quemarse, crear una brillante luz capaz de curar heridas de cortes que alguien se infligió con un cuchillo e invocar una criatura semejante a un león del tamaño de un perro de pelaje verde con una melena en forma de espinas.


    —¡Lo que acaban de presenciar es magia!, ¡el poder de la Pramancia!, ¡en este mundo existen poderes mágicos y todos ustedes también lo poseen!


    Todos los humanos se mostraron asombrado, lejos de parecer trucos de magia o ilusionismo, se sentían fascinados por la existencia de magia autentica, solo uno contuvo la emoción, mostrándose calmado y siguiendo con su observando del panorama con una percepción analítica.


    —«¿Uxile?, ¿otro mundo?, ¿magia de verdad?, ¿resucitados?»


    —Ahora que lo dice, si, recuerdo que estaba en la fábrica trabajando y tuve un accidente…


    —A mí me choco un auto muy rápido cuando cruzaba con el semáforo rojo…


    —Yo estaba en la cama de ese hospital, y luego…


    Los demás relatan su experiencia con la muerte, el hombre fallecido por un accidente laboral, una de las mujeres por un accidente de tránsito y la segunda yacía postrada en cama de un hospital con un equipo de soporte vital, todos cerraron sus ojos y sintieron el vacío infinito de la oscuridad, para luego ser invocado allí por un círculo brillante de cinco puntas.


    Todos resucitaron viéndose más jóvenes, pues el hombre recordaba estar en sus 40, la mujer del accidente de tránsito estaba en sus 30 y pico, y la que murió en el hospital estaba en sus 60. Cada uno fue traído al nuevo mundo con un rejuvenecido cuerpo en sus 20.


    —¡Ahora que empiezan a comprender su situación!, ¡les explicare la razón por las que fueron resucitados!, ¡han recibido una segunda vida para convertirse en los HÈROES del imperio de Rogbal!


    Un hincapié rápido de historia, la humanidad no existe en Uxile, las razas dominantes son los llamados “las 5 grandes razas”, a los cuales los elfos pertenecen. La biología de las razas en Uxile dio un giro evolutivo distinto, las mujeres eran físicamente más fuerte que los hombres y jerárquicamente a lo largo de la historia desempeñaron roles más destacables en el seno de su civilización.


    Este mismo rasgo está presente en otras razas sapientes, en donde la mayoría se manejaban con el mismo sistema de roles de un sexo biológico femenino más prominente que su contraparte masculina. Por supuesto, existen una minoría de razas donde la cuestión biológica dicta de ser al revés, o para la perspectiva humana, lo natural.


    Uxile poseía un calendario de 365 días al año repartido en 12 meses, poseyendo en la propia casualidad de su estructuración los mismos nombres de meses de la “Tierra”. Cada mil años en Uxile se considera un periodo o “Era”, la “Primera Era” que abarco el año 1 y culmino en el 1000, la “Segunda Era” en el año 1001 al 2000 y la “Tercera Era” que empezó el 1 de enero del año 2001. La fecha actual en la que se encontraban era 27 de febrero del Año 2004 de la “Tercera Era”.


    Pero un dato que le pareció bastante relativo y fascinante era el tema de los idiomas, o más bien de “EL IDIOMA”, en Uxile no existían conceptos como “barrera de lenguajes”, pues todo el habla y escritura en todo el mundo y cada civilización existente desde la “Primera Era”, se transmitía en un IDIOMA UNIVERSAL. Solo había una lengua, todas las razas sin importar su cultura o historia, hablaban y escribían en ese único idioma. Al menos así fue, hasta la llegada de una raza en concreto.


    Los humanos, conocidos como “Los invocados”, seres provenientes de otro mundo, a través de un poderoso ritual mágico que únicamente puede darse durante un eclipse solar. Almas difuntas de la humanidad son llamadas para brindarles una segunda oportunidad, a través de las eras los invocados han dejado su marca de la historia como héroes.


    Los rituales de invocación son difíciles de realizar, además de precisar un eclipse solar, necesitan de muchos recursos necesarios en sus requisitos, poseen una tasa MUY BAJA de éxito, generalmente solo se consigue invocar un humano, resucitar dos es considero un milagro, pero cuatro a la vez, era como si su misma diosa les hubiera dado la bendición de la fortuna.



    [–––––––]


    La ceremonia de invocación fue llevada a cabo en el salón del trono, concluido las presentaciones, se les dio atuendos a los cuatro y luego trasladados a otro lado, acompañado por guardias, autoridades militares y nobleza cercana a la realeza.



    Llegaron a otro salón más pequeño, a su alrededor se observaron muñecos de prácticas, un panel con diversas armas como espadas, lanzas, hachas o garrotes, tantos de una mano como a dos, y arcos como ballestas, pero también báculos. Cuatro sirvientes elfos sostenían cada uno un dispositivo de cristal esférico adherido a un soporte metálico con dos manijas en cada lado, en su interior se encontraba un orbe de cristal azul.



    Toda la atención se fijó en dichos aparatos semejantes a las esferas de cristales que portaría un presunto adivinador en una feria de rarezas, cuando uno de los humanos pregunta por ello, la voz de una imponente y autoritaria mujer responde a la cuestión.



    —Son medidores de Prama, utilizados para evaluar el potencial mágico de las personas



    La reina Eldurag hace acto de presencia, en lugar de portar su elocuente vestimenta de reina, portaba una armadura ligera adornada con el emblema del águila de la espada y el bastón en el pecho, en su cintura tenía una espada a la cual empuño con solo una mano, manifestando ante los ojos humanos un poder sobrenatural.


    Emanando una energía blanca transparente que le envuelve en forma de aura, esta misma recubre su espada y de un rápido movimiento contra un muñeco de practica hecho de metal la parte en dos. Era una espada liviana de una mano, el golpe ejercido no parecía ser tan fuerte y, aun así, fue capaz de causar un corte limpio en un objeto grueso hecho de metal del tamaño de un torso.


    —Este daño descomunal solo fue posible gracias a la magia, más en concreto utilice la magia de “refuerzo corporal” -La reina adjudico guardando su arma en la cintura.


    El “Prama” era el nombre de la energía mágica o poder mágico, la “Pramancia” es todo proceso mágico que utilice el “Prama”, todo aquel capaz de ejercer magia con dicha energía es llamado “Pramancer”.


    —Todos los humanos, “Los invocados”, están bendecidos desde el instante en que fueron resucitados a este mundo, con el poder de la Pramancia latente en su interior, pero no es la única bendición con las que fueron resucitados.


    No solo la bendición de la magia, los cuatro eran capaces de leer y oír el idioma nativo universal de Uxile como si fuera en su lengua, tres de ellos afirman hablar en lenguas distintas, pero allí estaban, tanto el habla de los elfos como de los demás humanos, podían entenderlos porque los oían en su lengua predilecta.


    —«Eso explica porque puedo leer el idioma de este mundo, incluso ese hombre tiene cara de ser un yanqui, pero oírlo hablar tan natural y neutral en mi lengua, era extraño, pero que esto sea obra de esta “magia” tiene sentido, aunque suene absurdo» -Fue el análisis del mercenario.


    Todo escrito y hablar estaba traducido en perspectiva a la lengua principal del invocado, una bendición mágica casi perfecta para evitar la barrera del idioma, salvo por un defecto, toda escritura que realicen, lo harán en su idioma, pues no se traducirá al de Uxile. La única forma de arreglarlo, era aprender a escribir en el idioma nativo.


    —En cuanto a la magia, es necesaria que comprendan un vistazo rápido de su particularidad -La reina hizo acercar a una elfa de báculo.


    Una Pramancer, una maga experimentada en sus 40 y pico de edad, con su báculo en mano y camisa corta azulada con un pantalón del mismo color con calzados oscuro, la presencia de algunas cicatrices en brazo y cuello exponían haber estado en el campo de batalla.


    Realizo en un pizarrón un círculo de cinco lados con una estrella en su interior, un pentáculo como era mejor conocido, para la Pramancia era el “circulo mágico” por defecto, cada uno de sus cinco lados representan los “aspectos de la magia”: VIDA, MUERTE, CREACIÓN, DESTRUCCIÓN y NADA.


    —La canalización del Prama en el cuerpo es esencial para la realización de la Pramancia, no es necesario la manifestación del círculo mágico para ejercer el poder mágico, puede canalizarse con o sin ello, a esto se le conoce como “casteo rápido”, pero para ejercer una magia en todo su potencial, es necesario el circulo mágico, a esto denominado “hechizo” -Explico la Pramancer con labial pedagógica —Por supuesto hay excepciones, existen tipos de magias que no pueden hacer un “casteo rápido”, por lo que es necesario el circulo mágico para emplearlos.


    A continuación, elaboro en el pizarrón un cuadro con los tipos de magias existente:


    Magia de Refuerzo Corporal


    Magia Elemental



    Magia Vita



    Magia de Luz


    Magia Angelología


    Magia de Nigromancia



    Magia de Oscuridad


    Magia Demonología


    Magia de Invocación


    Magia Druida


    Magia Ilusoria


    Magia de Espacio-Tiempo


    Una vez dictada la explicación, se le pidió a cada uno hacer una evaluación de su potencial de Pramancia en el dispositivo de cristal esférico, uno a uno fue pasando para evaluar su magia.



    El primero fue un hombre de complexión delgada y cabellera larga marrón, James Brown, un estadounidense cuya vida culmino en un accidente laboral en una fábrica a sus 42 años. Siguiendo las indicciones puso sus dos manos en ambos lados sobre el cristal, cerrando sus ojos e inhalando lentamente, hizo activar el mecanismo.



    El orbe de cristal azul empezó a flotar brillando con intensidad, todo a su alrededor quedaron fascinados y aplaudieron, pues su evaluación final era prueba de que tenía un potencial mágico innato de alto nivel.



    —Me siento… más fuerte -Dijo James soltando el dispositivo y sintiendo emanar esa energía blanca trasparente sobrenatural en su fuerza.



    Camino hacia el panel tomando una espada pesada de 2 metros con 10 centímetros de ancho, diseñado para ser empuñado a dos manos, pero ese hombre era capaz de sostenerlo fácilmente con solo su mano izquierda, la cual no era su mano hábil, y podía ejercer movimientos, aunque torpes, como si el arma fuera ligera a su portador.



    —¡Oh!, ¡eso es magia de refuerzo corporal! -Afirmo la elfa Pramancer.



    La magia de refuerzo corporal estaba enfocada en el aumento de las fortalezas físicas, como aumentar la fuerza del usuario como también fortalecer las armas que empuñen.



    —¡Esto es increíble!, ¡pese a verse muy pesado, es como si fuera una pluma para mí!, ¡jajaja! -Expreso emocionado el hombre con su talento mágico.



    El siguiente fue el turno de una de las mujeres, una rubia de ojos celeste, al poner sus manos en su artefacto de cristal, el orbe azulado de cristal floto y brillo con la misma intensidad que el otro. Su nombre era Klara Sengend, nacida en Munich, fallecida en un accidente de tránsito a sus 30.


    La mujer soltó el dispositivo, sintió ese poder sobrenatural emanar en su interior y acto seguido, de sus manos invoco llamas auténticas calientes que no le hacían daño alguno a su usuaria, junto sus manos y mirando a una diana de madera para tiros con flechas, arrojo por instinto una bola de fuego que destrozo el blanco entero dejando pequeños residuos de llamas, fue apagado enseguida con magia elemental de agua de una elfa presente.


    —¡Es increíble!, ¡sentir el fuego en mis propias manos!, ¡que puedo reducir a cenizas a quien intente hacerme daño! -Experimento la euforia de manifestar magia real por primera vez.



    Todos aplaudieron a la mujer rubia, pues tenía talento para la “magia elemental”, dicho tipo de magia permitía al Pramancer generar y manipular los elementos del fuego, agua, tierra y aire. Todos inician primero manejando 1 elemento, hasta lograr generalmente dominar 2 elementos mínimo con el tiempo o máximo 3 para los más talentosos.



    El siguiente, la segunda mujer humana, tenía una tez casi morena tirando más para un color caucásico, cabello largo castaño y ojos avellana, Anna Faux, su forma de hablar demostraba un carácter casi tímido, puso sus manos con cierto temor en el dispositivo, como los anteriores, el orbe dentro de la esfera de cristal comenzó a flotar y brillo con considerable magnitud.



    Su trágico desenlace fue morir postrada en una cama a una avanzada edad de los 60, más allá de eso se desconoce de donde fuese o las circunstancias que llevaron a su difunto destino, con un carácter introvertido, soltó el disipativo al sorprenderse del brillo que emitía, para acto seguido emitir ese poder sobrenatural en la punta de sus dedos.



    —Me siento… extraña…



    Abrazándose a sí mismo, crea una especie de escudo transparente de energía de manera involuntaria, una de las elfas soldado toma una ballesta y al cargarla, dispara contra dicho fenómeno generado por la humana, solo para observar como el proyectil es fácilmente rechazado como si golpeara contra una fortificada protección. Para sorpresa de Anna, cuando se dio cuenta de ello, dio un pequeño susto, pero mantenía dicha magia aun activa. Recibió sus virotes por parte de los elfos ante tales talentos.



    —No hay duda, es “magia Vita”, poderes especializados en la protección, curación de heridas y negación de efectos perjudiciales físicos como mágicos -Afirmo la Pramancer élfica del bastón.


    Hasta ahora de los tres humanos, el hombre demostró potencial para convertirse en un guerrero mágico, espadachín o cualquier combatiente cuerpo a cuerpo potenciado físicamente, la mujer rubia tenía talento para volverse una hábil hechicera y la tímida muchacha contaba con poderes esenciales para el apoyo con protecciones y curaciones. Cada uno se complementaba como grupo, solo quedaba un último integrante de los invocados.


    —«Ahora me toca»


    Dhax se acercó y sin titubear hizo contacto con el objeto cristalizado, el orbe en su interior empezó a emitir una pequeña luz muy débil, pero ni siquiera se levantó un misero centímetro. Todos los elfos presentes, incluyendo la propia reina, miraban tal resultado con desilusión.


    —Los resultados de la evaluación mágica son… mínimos -La Pramancer élfica dicto tratando de ocultar su desanimo.


    El mercenario supo cómo todos a su alrededor le percibían con solo mirar disimuladamente sus expresiones y oír sus murmullos.


    —¿Eh?, ¿qué clase de resultado lamentable es ese?


    —¿Un invocado con ese nivel tan bajo?, hasta un plebeyo tendría más poder mágico


    —Oh, que vergonzoso, pensar que este humano seria otra bendición, resulto todo lo contrario.


    En voz baja expresaban su desconcierto, sus compañeros humanos mostraron tanto lastima como cierta altanería, con excepción de la tímida muchacha, la rubia y el hombre le vieron con expresiones mezcla de compasión y altivez.


    —Siento pena por él, parece que le toco un resultado muy patético -Susurro James en voz baja.


    —Parece que no todos están destinados a ser héroes -Klara opino con el mismo volumen de voz que su compañero.


    Pero la mirada que llamo su atención, fue el semblante de la propia reina Eldurag, no trato de disimular ni un poco su decepción, su mirada fría y de frustración hacia ese humano, fue más que suficiente para cerrar sus ojos y suspirar, dando por finalizado la evaluación.


    [–––––––]


    [Varias horas después]


    Llevado a una habitación personal, Dhax descanso en su cama con cierta inquietud, la única ventana de allí fue cerrada por pura precaución, su medio de iluminación era una lampara sobre una mesa pequeña con un cristal blanco en su interior que podía iluminarse al manipular un interruptor, dicha luz estaba apagada, pues el mercenario conciliaba su descanso aun despierto.



    —«Seguir en este lugar me late un mal presentimiento»



    El asombro del principio de todos los elfos, incluyendo la reina, la decepción en sus rostros y críticas negativas hacia su persona luego de la evaluación de poder mágico, está claro que ya no tenía tanta “relevancia” a diferencia de sus compañeros.



    —«Todo esto de ser un “héroe” es una fachada, ¿esos idiotas no se dan cuenta de que lo que busca este país son más bien “armas”?»



    Aun no estaba del todo inculcado sobre el contexto del mundo de Uxile, pero unió todas las pistas en torno al asunto de los “héroes”, los humanos invocados de otro mundo, bendecidos con prodigiosos poderes mágicos. Desde el punto del mercenario, era una forma de decir indirectamente, que buscaban reclutar soldados excepcionales para sus propias causas militares.



    —«Ciertamente recuerdo haber muerto en mi anterior mundo, pero solo porque nos “resucitaron”, ¿estamos obligados a ofrecer nuestra segunda oportunidad como “héroes”?, que ridículo, mis servicios en mi vida pasada jamás juraron lealtad hacia un grupo en concreto, y este no será el caso» -Llego a su propia conclusión —«Si, tengo claro mis ideas, por lo que mi objetivo ahora seria encontrar la manera de salir de aquí, quizás huir de este país, por supuesto, está el tema de que no conozco una mierda este mundo ni su geografía más básica»



    Alguien toca la puerta de su habitación, una voz femenina pide permiso ingresando, Dhax levantándose, enciende la luz de la lampara, allí conoció a una elfa vestida con una armadura de placas en torso como cintura con la inclusión de una capa, botas duras y el añadido de grosor extra en hombreras con pincho, su cabellera corta y busto pequeña le daban una apariencia masculina.



    —Soy la comandante Alanier, vengo con una orden de su majestad, se me encomendó la misión de escoltarte para tratar tu “encantamiento mágico”.



    —“¿Estancamiento mágico?”



    —Solo conozco lo fundamental, es una anomalía mágica que ocurre con muy baja frecuencia, tu Pramancia no es que sea de bajo nivel, se encuentra bloqueado, pero nuestros eruditos e investigadores ya tienen forma de tratarlo, es un poco doloroso, pero conseguirás despertar tu autentico potencial de magia, puede que incluso según parece… sea aún más fuerte que los otros invocados, eso es lo que entendí.



    En resumidas cuentas, una comandante de las fuerzas militares de Rogbal, le revela al humano que su pésimo nivel de poderes mágicos, era producto de una condición muy rara en los Pramancer, causando el estancar del flujo mismo del Prama en su propia circulación, sin tratamiento, no habrá mejora.


    Existiendo en la actualidad una manera de tratar tal anomalía, pero debía hacerse con ciertas indicaciones, la reina emitiendo sus órdenes, le encargo esa labor a una Pramancer de confianza y quedarían bajo la protección de una comandante con algunos soldados.


    [–––––––]


    Un imponente palacio era el hogar de la realeza, Maivirie, era la capital del país, cañones y torres fortificadas de acero erigidos para la seguridad del centro urbano principal de la nación. El sitio estaba bajo iluminación por un alumbrado que no utilizaba cables, en su lugar hacia uso de focos con cristales en su interior.



    Dhax se encontraba en el patio de un cuartel militar del palacio, era de noche y el número de efectivos estaba restringido a patrullas y guardias en los alrededores, avisto en fila tres carretas grises con semejanzas a una furgoneta, poseían en su diseño una tubería en la parte delantera, la ausencia de animales para tirarlos indicaba que no era por tracción a sangre.


    Contaba con un maletero para guardar equipaje, el medio para los pasajeros y en el frente los conductores, el equivalente de un volante se asemejaba más a un timón de barco, con dos palancas situados en cada lado, había dos asientos, uno para piloto como para un copiloto.


    En un cielo estrellado podía verse tres lunas casi cercanas de diferentes colores, violeta, azul y blanca, mientras el humano contemplaba la vista hacia arriba, se le acerca una maga elfa de báculo y camisa corta azulada con un pantalón del mismo color con calzados oscuro, era la misma Pramancer que dio la breve clases sobre la Pramancia y los tipos de magia.


    —Soy Sarodia, seré la Pramancer encargada de llevar a cabo el tratamiento para curar su “estancamiento mágico” -Le ofreció un amistoso apretón de mano.


    —Un placer, soy Dhax -Acepto el apretón con el pronunciar de su nombre.


    Los medios de transportes utilizan magia en su interior para moverse, ubicado en el medio de la cabina para pasajeros y los pilotos, se encontraba bien resguardado una caldera, al encenderse el vehículo este realiza procesos que liberan un humo azul por la tubería de arriba, de esa manera permitiendo su arrancar.


    Para no llamar tanto la atención, se decidió por un pequeño convoy de tres vehículos, en el medio se encontraría al que alberga al humano junto a Sarodia, mientras que adelante y atrás estarían la escolta de soldados, con la comandante situándose en el vehículo del frente. El destino era un poblado dentro una región boscosa llamada “el bosque carnero”, solo allí podía realizarse lo necesario para ejercer el tratamiento que curaría el “estancamiento mágico”.


    Con todos los preparativos listos para el viaje, todos se suben a sus respetivos transportes, los conductores junto a sus copilotos con el visto bueno, aceleran y se ponen en marcha, los modelos utilizados para viajar eran capaces de desplazarse a una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora.


    Los muros del patio eran tan altos como firmes y fortificados, el portón no se quedaba atrás en defensa, con 6 metros de alto y paredes reforzadas, es abierto en dos partes por mecanismos internos operados por guardias en los muros anexados. El líder del grupo de guardias encargado de la vigilancia del patio y sus alrededores, da la orden de abrir y lo vehículos dan comienzo a su viaje.


    Observo que en la portería no solo había soldados élficos, dos seres mecánicos de entre casi 3 metros de largo, gólem, como eran conocidos, imponentes autómatas artificiales elaborados con artesanía mágica de considerable nivel, dotado en cada brazo de un arma, uno cuerpo a cuerpo y un cañón.


    Transitando por las calles nocturnas de Maivirie, Dhax observo la ciudad desde una de las ventanillas, calles pavimentadas e iluminadas por postes de luz sin cables, haciendo uso de focos que tenían cristales blancos en su interior para brindar la luz.


    Mirando a sus ciudadanos, su conjunto de ropa para la clase baja se destacaba por camisas sencillas, chalecos y calzados en varones, vestidos de tela y faldas en algunos casos para las mujeres, pero también se observaban a féminas de camisas, pantalones largos e incluso sombreros, en especial los de copa. La presencia de perros y gatos, confirmaba la existencia de dichos animales domésticos en el mundo.


    Edificaciones erigidas de hierro, acero, ladrillos, vidrio y cemento, algunos llegaban a tener cuatro a cinco pisos de alto, pero conservando una estética medieval, con patrullas de guardias con armaduras y armas blancas, algunos con mosquetes en sus espaldas, aun seguían utilizando carretas tirados con animales, siendo los vehículos autopropulsado aun artículos lujosos. De una forma analítica, era como ver una ciudad con una mezcla de era industrial con estética medieval.


    Las armas de fuego utilizados eran primitivas, del tipo avancarga, munición esférica y cuyo modelo era del mosquete con diseño de llave de percusión, sus cañones eran de modelos semejantes a las eras napoleónicas, predominaban más soldados armados con armas cuerpos a cuerpos desde espadas, alabardas, hachas o lanzas, vistiendo armaduras de placa o las tradicionales cotas de malla, las ballestas como arcos aun seguían en vigente uso.


    —«Esa iluminación no significa que hayan descubierto la electricidad, usan magia para cubrir esos puntos, casi parece una revolución industrial, pero en términos tecnológicos tanto civiles como militares, no son tan avanzados con diferencia a mi mundo» -El mercenario examinaba la ciudad.


    Pero no solo había elfos entre los ciudadanos, observo también otras razas sapientes en las calles, grupos de individuos tanto hombres y mujeres con rasgos felinos en sus orejas, una cola y algo de pelaje en hombros o extremidades. Seres de 130 a 150 centímetros de altura, de contextura corpulento y los hombres tenían una larga barba gruesa.


    Pero llamaban la atención unos humanoides de piel roja y corta cabellera, presentan una constitución corpulenta y unos colmillos sobresalir de su boca, tanto estos seres como todas los anteriores mencionados compartían una misma característica física, solo poseían cuatro dedos en las manos, faltándoles el anular.


    —¿Disfrutando la vista de nuestra bella ciudad? -La elfa Pramancer Sarodia quien estaba sentada en frente le hablo con una sonrisa.


    —Si, es… peculiar


    —El viaje será largo, la ruta que tomaremos es segura, así que difícilmente encontraremos problemas, incluso si lo hubiera, no es nada que la comandante y sus soldados no puedan ocuparse, te recomiendo descansar.


    El vehículo solo tenía tres ventanillas en la cabina para pasajeros, por sus costados donde uno de ellos estaba la puerta abrir y cerrar, y el tercero para mirar hacia atrás, instalado en la parte de adelante estaba un aparato similar a una caja de altavoz con un botón para accionar, servía para comunicarse con el piloto, el botón debía ser presionado y hablar cerca del aparato para llevarle el mensaje al conductor.


    Dhax presto atención a la mujer elfa, dio vuelta mirando fijamente al aparato para comunicarse con el piloto, pero en lugar de usarlo, dio unos tres golpes seguidos, y luego volteo la mirada como si disimulara. Acto seguido las ventanillas se cierran herméticamente con placas de metal, la luz es bloqueada en casi su totalidad y un gas se libera en el interior, el humano con apenas respirarlo levemente, siente como sus sentidos se entorpecen.


    —¿Pero que…?


    Reacciona con mareos, su vista se torna borrosa y al enfocarse en la elfa con la escasa luz que había, noto que llevaba puesto una máscara antigás, antes de que el humano pudiera decir alguna otra palabra, sus ojos se cierran y cae rendido, su conciencia se desvanece, solo alcanza a oír la voz de la mujer antes de perder el conocimiento.


    —El plan ha funcionado.

    [–––––––]
    Su consciencia se recupera y sus ojos se abren alarmado, ya no estaba en el vehículo, había sido desnudado y puesto de rodillas en una pequeña habitación con sus brazos y piernas encadenadas, solo había una puerta y una pequeña ventanilla al exterior con el tamaño suficiente para una rata, filtraba luz desde afuera, indicando que era de día. El mercenario recordando los últimos sucesos, las últimas palabras de la mujer elfa, dedujo una sola conclusión.


    —«Me tendieron una puta trampa, ¿pero por qué?, ¿con que propósito?, el que me llevaran a otro sitio, si quisieran deshacerse de mí, ¿por qué tomarse tantas molestias?»


    Privado de toda ropa y libertad, permaneció recluido allí por horas, su única indicación del tiempo era la ventanilla, en donde la luz se iba menguando hasta desaparecer en su totalidad, indicando la llegada de la noche.


    La puerta entonces es abierta, ingresando un individuo femenino vestido con un hábito oscuro con capucha, con cada parte de su cuerpo cubierto, exceptuando su visible boca de sonrisa inquietante, en la parte frontal del pecho de su vestimenta, tenía grabado el símbolo de un pentagrama rojo con un ojo en el centro de una pupila de hendidura vertical. En su cuello llevaba un collar plateado con el mismo grabado del ojo en el centro, y llevaba atado a su cintura un siniestro libro oscuro con cierres metálicos y la cubierta tenia el aspecto de un rostro inhumano.


    —Ah, el “invitado especial” -Alzo sus brazos como si orara.


    —¿Quién carajos eres?, ¿por qué me tienen aquí?


    —Soy la “anfitriona” de esta noche, y tu… el “invitado especial”, es todo lo que necesitas saber, jejeje…


    Llevo una de sus manos para cubrir los ojos de Dhax, sintiendo como sus sentidos se desvanecen, perdiendo la consciencia nuevamente.

    [–––––––]
    Vuelve a despertar, postrado boca arriba sobre un altar de piedra, en el interior de una iglesia con signos de polvo y paredes como vidrieras agrietadas indicando haber sido abandonada hace mucho tiempo, iluminada con varios cristales rojizo puestos en soportes de tres patas.


    Allí se encontraban reunidos casi un centenar de individuos de túnicas y capuchas negras con la insignia del pentagrama con el ojo de pupila de hendidura vertical en su vestimenta, todos mirando fijamente al humano son inmenso interés.


    Dhax era incapaz de oponer resistencia o siquiera moverse, sus brazos, piernas y cuello habían sido inmovilizados por grilletes hechos de una energía oscura que le hacían sentir débil y abatido. Incluso su boca había sido cubierta con el mismo poder oscuro, siendo incapaz de emitir palabra o murmullo alguno.


    —¡Hermanas y hermanos!, ¡nos hemos reunidos en esta bella noche de lunas llenas para celebrar nuestra apreciada ceremonia a la “Divinidad Exterior” con este noble tributo a nuestros amos y señores!, ¡ante ustedes contemplen un auténtico “invocado”, un humano!


    La enigmática mujer de túnica con el collar plateado y libro siniestro, se dirigía al resto como una figura de culto con autoridad, se podía oír murmurios de asombro, regocijo y agradecimiento tras oír su sermón, todos con las manos juntan como si rezaran.


    —¡Demos entonces iniciado esta CEREMONIA de tributo!


    Todos se deshicieron de sus ropas, dejando al descubierto sus desnudos cuerpos sin vergüenza alguna, hombres y mujeres, elfos y otros humanoides con características felinas, de bajas estaturas y los seres de piel roja. Frotaban, manoseaban y lamian las partes íntimas del otro.


    Baldes con un líquido rojo eran arrojadas a la gente con el inconfundible hedor de la sangre, falos, bocas y vaginas interactuando uno con el otro, algunos optando por el placer carnal anal, incluso entre sus congéneres del mismo sexo. Una orgia en todo su lascivo esplendor, gemidos y corridas por doquier, semillas mezclándose con el fluido de otros en conjunto con la roja esencia, era un espectáculo tan excitante como repulsivo.


    La única que aun llevaba puesto su ropa era la oradora del collar, una súbdita elfa desnuda y manchada con la esencia blanca de otros en todos sus orificios, se acerca para entregarle una daga de plata.


    —«Mierda, tengo que salir de aquí» -Dhax observo con nervios ese cuchillo tan de cerca.


    En vano forcejeaba para librarse de sus ataduras sobrenaturales, la daga apuntaba a su pecho, a su corazón en específico, la oradora sostiene con dos manos la empuñadura, el ritmo de la orgia se intensificaba mientras ella alzaba sus manos preparándose para asestar la punta sobre el tributo humano.


    ¡¡¡ AWIOOOO-RRAAAAAGH!!!!


    Una mezcla de rugidos y fuertes aullidos se pronuncian desde afuera, sintiéndose su eco con fuerza hacia el interior del edificio, todos los presenten cesan su lujurioso acto mirando los alrededores con expresiones de confusión y desagrado. La oradora cambia su sonrisa maliciosa de satisfacción a una de indignación.


    —Bestias, osan interrumpir esta ceremonia tan importante -Declaro la oradora del collar bajando sus brazos para no asestar su daga en el tributo.


    Unos segundos incomodos en silencio estallan con las vidrieras siendo atravesadas por numerosas figuras que aterrizan sobre los presentes, desatando un espectáculo de sangre, vísceras y muerte.


    Mujeres de un grueso pelaje envolvía sus extremidades superiores e inferiores, torso y cintura estaban cubierto al punto de que sus vaginas era un abundante bosque púbico, parte de la piel podía observarse entre las líneas de su pecho al nivel de sus senos y algo en el cuello, sus orejas eran puntiagudos cubiertas del mismo pelaje, una cola animal gruesa, presentaban un vello moderado en la cara, con un hocico/nariz refinada pero ligeramente alargada y dientes caninos notorios a la vista.


    Garras visibles en manos y pies, su grueso pelaje estaba teñido de sangre y suciedad, con ojos de una profunda esclerósica oscura e iris color ámbar brillante, una musculatura presente en sus extremidades y abdomen, la mayoría de las féminas bestiales que asaltaron la edificación se veían con dicha apariencia.


    Pero dos figuras salvajes destacaron como lideres, en apariencia eran la encarnación de un autentica bestia bípeda, un pelaje más grueso que recubría cada parte de su cuerpo sin dejar piel expuesta, llegando a superar los 2 metros de altura mínimo, sus garras tanto de pies y manos poseían más filos como centímetros de tamaño y grosor, su rabo era más largo, una musculatura más prominente en extremidades y torso, y su cabeza era la de un lobo penetrante mirada de escleróticas oscuras y ojos de un amarillento intenso. Un sobrenatural aliento era perceptible con cada exhalación, con solo 2 de ellos, era suficiente para causar un atemorizante pavor a la vista. Todas poseían la misma cualidad física de poseer cuatro dedos en manos y pies.


    —«Licántropos» -Reconoció Dhax con asombro a tal mítica criatura, reales en el mundo en el que encontraba.


    Los lujuriosos presentes en lugar de sumirse en el caos y terror, con rostro eufóricos se lanzaron a combatir contras las féminas bestiales, eran cerca de casi tres docenas de aquellas bestias lupinas contra cerca de cien de los suyos.


    Tomaron armas cercanas o manifestando poderes mágicos, haciendo uso de drogas en pastillas y líquidos, casi todos exhibiendo pupilas dilatadas, lucharon contra las féminas bestiales. Aun cuando presenciaban a escasos centímetros a sus compañeros ser mutilado y despedazados, sus vísceras expulsadas hacia afuera, colmillos destrozar cartílagos, músculos y huesos para llenarse a la boca tales monstruosidades salvajes, no titubeaban y luchaban con un frenesí suicida.


    De repente los grilletes de energía oscura que envolvían las extremidades, cuello y cubrían la boca de Dhax desaparecen, sentía como su fuerza retornaba, era capaz de moverse y al ver a la oradora mirando hacia otro lado, aprovecho entonces para ponerse de pie.


    Con un paso ágil y diestro, propino una embestida y le arrebato su daga de plata con su derecha, cuando se preparaba para rebanarle su garganta, siente como su cuello y muñeca son agarradas con una fuerza inhumana. Aquella oradora era capaz de ejercer un poderío físico monstruoso, levantándolo como si no pesara nada.


    Dhax es arrojado varios metros hacia el aire hasta atravesar la única vidriera intacta, lo último que llega a ver, es la sonrisa maliciosa de la oradora mientras dos féminas bestiales se acercaban por su retaguarda con sus zarpas en alto.


    El humano cae a gran altura, pero consigue amortiguar el daño al aterrizar sobre densos follajes de arbustos, todo el golpe fue a parar a su brazo izquierdo, por suerte no se fracturo por completo, pero el daño le dejo con seguridad una fisura en el hueso, era capaz de moverlo, pero con un punzante dolor, se levantó con prisa, pues tenia motivos mas que suficiente para huir de allí.


    —«Ya sean esos locos sectarios o esas mujeres bestias, ¡tengo que irme lo mas lejos de este sitio!»


    Había caído en la parte trasera de la iglesia, encontrándose que estaba en el interior de un bosque, cuando se disponía a marcharse, para su desagradable sorpresa escucha gruñidos en la oscuridad, muy cerca y aproximándose a su posición.


    —Oh mierda…


    A escasos metros tenía casi encima a una mujer loba, las que tenían una forma mas humanizada, sin el aspecto completo de lobo. Destacando el cuero cabelludo negro y la característica marca oscura con la forma de un grillete alrededor del cuello de la fémina salvaje, le miro fijamente con sus ojos ámbar, enseñando sus colmillos.


    —Tranquila chica, no quiero problemas, me iré de aquí y cada uno seguirá su lado, ¿de acuerdo?


    La respuesta de la licántropa fue una zancada rápida para propinarle una mordida en su hombro izquierdo, el muchacho siente esas fauces penetrar su carne, dio un grito de intenso dolor. Con la daga de plata en su mano y motivado por la ira, ataca a la bestia con un corte profundo en su ojo izquierdo.


    Siente la cuchilla en su ojo, revienta con un daño semejante a una quemadura al contacto con el filo del arma hasta salir humo de la herida misma, chilla entre colera y dolor, lo suficiente para soltar al humano y poner sus manos en su destruido globo ocular.


    El humano sujetando la daga con las dos manos, aguanta los dolores de sus heridas en hombro y brazo izquierdo, clavando aquella cuchilla de plata en el hombro izquierdo de la fémina bestial.


    La criatura cae de espaldas retorciéndose del dolor, Dhax aprovecha y comienza a huir, ignorando la fatal herida de su hombro que sangraba, con la extrema situación la adrenalina se apodero de él, permitiéndole resistir las dolencias y centrarse en la huida, no miro hacia atrás, no fijo un rumbo determinado, su único objetivo era correr lo mas lejos de las monstruosidades y sectarios, para garantizar su supervivencia.


    [–––––––]

    [1 hora después]

    En el nocturno cielo estrellado, tres lunas podían verse, todas eran de un color amarillo, un agotado Dhax empezó a caminar mas lentamente luego de haber corrido por un largo periodo de minutos sin parar, se detiene entre jadeos al sentir que ya no podía más, tomando un descanso sentándose de espalda sobre un árbol.


    —«Quiero creer que los perdí, si son como los hombres lobos de las películas, a estas alturas ya estaría jodido, espero que esos sectarios los distraigan lo suficiente»


    Mientras descansaba sus sentidos en alerta oyeron pasos acercarse hacia su ubicación, ante él llega una patrulla de 6 soldados élficos conformados por 5 mujeres y un hombre, su set consistía en una cota de malla básica y cascos, armados con espadas, lanzas y solo dos portaban un mosquete. Con un farol en manos que brindaba un amplio rango de iluminación, avistaron al desnudo humano herido.


    —Esas características, es… un humano


    —Oigan, ¿no es el mismo con el que vino la comandante Alanier?


    —¡Su hombro!, ¡miren su hombro herido! -Uno de ellos señalo con su voz y expresiones alarmadas


    La herida del hombro izquierdo de Dhax había dejado de sangrar, manifestando sucesos anómalos, las marcas de los colmillos se había cerrado, más no cicatrizado, la velocidad con la que lo hizo era absurda, pero lo más llamativo era la emanación sobrenatural en forma de una energía rojiza proveniente de la misma mordida.


    —Ese tipo de herida… ¡no hay duda!, ¡es la marca de una mordida de licántropo!


    —Ah sido infectado con la maldición de las bestias…


    —¿Un invocado infectado?, ¿¡eso es posible!?


    Los semblantes de los soldados era una combinación de angustia y desconcierto, los únicos dos que estaban equipados con armas a distancia, toman sus mosquetes y apuntan sin dudar al humano.


    —¡Dispara!, ¡DISPARA DE UNA PUTA VEZ!


    Apenas sus dedos hicieron contacto con el gatillo, algo veloz salió entre el denso follaje del bosque y agarro a uno de los tiradores, lo estampo contra un árbol y despedazado su armadura para de una mordida abrirle el estomago para sacarles los intestinos, devorándolo como si fueran salchichas.


    —Mierda… ¡licántropa!


    La luz señalo al depredador responsable de abatir al soldado, una mujer loba, miro a la patrulla con ojos desafiantes mientras masticaba los intestinos de su asesinado camarada. El tirador restante ignoro al humano y apunto a la bestia disparando apenas lo tenía en la mira, solo para terminar fallando su tiro.


    Otra fémina bestial emerge tomando a un segundo soldado desprevenido y de una mordida despedaza su nuca, los restantes desenvainan sus armas, solo para verse rodeados por una docena de tales monstruosidades.


    —¡Una manada!, ¿¡desde cuando una manada se acerco tanto a esta región!?


    Intentan defenderse con sus armas desenvainadas, pero contra oponentes que le superaban números y capacidades físicas, son abrumados y sus garras fácilmente desmembraban de un zarpazo. En cuestión de segundos, esas bestias se daban un festín con los cuerpos del grupo de soldados, al único que habían dejado con vida es al humano.


    —«Salgo de una sartén, solo para caer directo a las brasas» -Fue el refrán que vino a su mente en torno a su complicada situación.


    Cuando las féminas bestiales prestaron atención a su presencia, noto algo extraño en sus conductas, no le gruñían y mantenían su distancia caminando lentamente como si quisiera tomarse su tiempo para rodearle. Sus miradas era una mezcla de curiosidad y fascinación, más que de un depredador famélico con deseos de hincar sus dientes en su siguiente presa.


    —Que cacería tan esplendida y singular, nos hemos dado esta noche


    Una voz femenina de tonalidad un poco grave hablo, volteando se encontró detrás del árbol en el que descansaba a otra mujer licántropa, observando su rostro cubierto de un moderado vello fino, pero con diferencia del resto, era capaz de hablar y poseía un nivel de racionalidad.


    De un paso rápido atrapo al humano, y lo levanto con solo una mano, miro con sumo interés la herida en su hombro y le dio una lamida lenta, su lengua arrastro tanta sangre de esa mordedura, para luego llevarla a su boca, tragándola con deleite. Con sus caras tan cerca, el mercenario estaba mudo de los nervios al tener encima esos intimidantes ojos amarillentos de escleróticas oscuras.


    —Sin duda, eres el mejor botín que la manada haya encontrado -Expreso con una sonrisa casi diabólica dándole una lamida en el rostro al humano.


    Levanta su mano restante, pero retrae sus garras, con el puño abierto, le propina un golpe certero en la nuca con la suficiente fuerza no para causarle un daño letal, pero si para hacer que cerrara sus ojos y perdiera su consciencia, solo alcanzado oír unas ultimas palabras.


    —Descansa, lobinsón


    [CONTINUARA]​
     
    Última edición: 23 Marzo 2026 a las 8:50 PM
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